{"id":2314282,"date":"2025-11-22T00:05:07","date_gmt":"2025-11-21T23:05:07","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2314282"},"modified":"2025-11-20T13:41:16","modified_gmt":"2025-11-20T12:41:16","slug":"el-gran-gatsby","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/11\/22\/el-gran-gatsby\/","title":{"rendered":"\u00abEL GRAN GATSBY\u00bb (1925), de Scott Fitzgerald, cumple 100 a\u00f1os: Dos versiones, dos pel\u00edculas, dos Gatsby (Alan Ladd, 1949 y Robert Redford, 1974)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">El Gran Gatsby<\/span><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cUn vendedor esforzado que ha terminado en el cubo de la basura, como todos los dem\u00e1s<\/span><\/em><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Arthur Miller (<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=B152r2bvx5w\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><em>Death of a Salesman<\/em><\/a>)<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<h2 class=\"tno-general-single__article__header__title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">El derrumbe de Norteam\u00e9rica<\/span><\/h2>\n<p class=\"tno-general-single__article__header__excerpt\" style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abAntes que los soci\u00f3logos, la novela ya hab\u00eda registrado la fractura \u00edntima de la naci\u00f3n, su lenta p\u00e9rdida de fe en s\u00ed misma\u00bb<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Jes\u00fas Ferrero<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/theobjective.com\/cultura\/2025-11-08\/derrumbe-norteamerica\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The Objective<\/a>, 8 NOVIEMBRE 2025<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2314283\" aria-describedby=\"caption-attachment-2314283\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2314283\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/sintecho-nueva-york-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/sintecho-nueva-york-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/sintecho-nueva-york-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/sintecho-nueva-york-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/sintecho-nueva-york-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/sintecho-nueva-york.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2314283\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Una persona sin hogar en Nueva York. | Milo Hess (Zuma Press)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El desvelamiento del declive americano no se debi\u00f3 a las <a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/guerra\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">guerras<\/a>, las crisis financieras o los presidentes grotescos y de verbo incontinente. Ser\u00eda demasiado sencillo. Empez\u00f3, como todo lo verdaderamente grave, en la literatura. Mucho antes de que los\u00a0<a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/sociologia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">soci\u00f3logos<\/a>\u00a0y polit\u00f3logos tuvieran el detalle de escribir sus manuales para un continente en quiebra,\u00a0<strong>la\u00a0<a href=\"https:\/\/theobjective.com\/etiqueta\/literatura-estadounidense\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">novela norteamericana<\/a>\u00a0ya hab\u00eda registrado la fractura \u00edntima de la naci\u00f3n, su lenta p\u00e9rdida de fe en s\u00ed misma<\/strong>. Desde el principio, Am\u00e9rica fue un mito narrativo: un relato de redenci\u00f3n y abundancia que se contaba a s\u00ed misma con la misma disciplina con la que un yonqui se administra su dosis de hero\u00edna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero todo mito, tarde o temprano, descubre sus grietas; y fueron esos novelistas in\u00fatiles, que solo se dedican a la ficci\u00f3n, quienes las se\u00f1alaron con m\u00e1s precisi\u00f3n que los profetas, que estaban demasiado ocupados salvando almas, o los economistas, que andaban muy atareados haciendo balances financieros.<strong>\u00a0Al final, no fueron los bancos o las bombas los que detectaron el desmoronamiento del sue\u00f1o americano: fueron un pu\u00f1ado de relatos bien contados.<\/strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Edith Wharton perteneci\u00f3 a\u00fan a la edad de los h\u00e9roes. En su mundo, las ruinas eran elegantes, los fracasos ten\u00edan el perfume del deber, y la sociedad manten\u00eda una compostura idealizada<\/strong>. En\u00a0<em>La edad de la inocencia<\/em>, la tragedia se iba gestando lentamente, con cadenciosa elegancia. Wharton observaba a los ricos de Nueva York como un retrato que empieza a agrietarse, pero en su mirada persiste la compostura heroica que opone a la mala fortuna el buen coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con Fitzgerald, esa ilusi\u00f3n se disuelve en el alcohol de los a\u00f1os veinte.\u00a0<strong><em>El gran Gatsby<\/em>\u00a0no es una celebraci\u00f3n: es una resaca.<\/strong>\u00a0Su fiesta parece una autopsia de Am\u00e9rica, en el sentido en que lo entend\u00eda Ortega y Gasset en su teor\u00eda de la novela.\u00a0<strong>Fitzgerald comprendi\u00f3 que el sue\u00f1o americano no era un sue\u00f1o, sino una hipnosis colectiva, un espejismo<\/strong>\u00a0de luces verdes enmascarando la visi\u00f3n de las pistolas humeantes. Sus personajes bailan para no pensar, aman para evadirse, compran para no existir. Fue el cronista del instante en que Am\u00e9rica descubre que la felicidad es una obligaci\u00f3n imposible y m\u00e1s bien monstruosa. Como se\u00f1alaba Robert Sklar, la generaci\u00f3n de Fitzgerald ya no cre\u00eda en el h\u00e9roe americano, todav\u00eda presente en las novelas de Wharton y Twain: ya no cre\u00eda en Am\u00e9rica y sus mitos fundamentales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de Fitzgerald, el crep\u00fasculo se volvi\u00f3 un paisaje permanente.\u00a0<strong>Faulkner levant\u00f3, sobre las ruinas del Sur, un imperio de barro, incesto\u00a0y sangre, donde los mitos familiares se pudren como los cuerpos en sus pantanos.<\/strong>\u00a0Djuna Barnes, en\u00a0<em>El bosque de la noche<\/em>, escribi\u00f3 la versi\u00f3n m\u00e1s barroca y desesperada de esa desintegraci\u00f3n: una Am\u00e9rica exiliada en Europa, extraviada en el deseo, sin patria ni redenci\u00f3n. Barnes retrata un continente interior hecho de m\u00e1scaras, de nocturnidad y de v\u00e9rtigo: la otra cara del sue\u00f1o americano, donde lo que se busca es m\u00e1s el vac\u00edo existencial que la libertad profunda.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab\u2019A sangre fr\u00eda\u2019 es la novela de una naci\u00f3n que ya no necesita guerras para matar: el crimen dom\u00e9stico se ha vuelto su religi\u00f3n secreta\u00bb<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Henry Miller, por su parte, fue m\u00e1s expl\u00edcito<\/strong>. En\u00a0<em>Tr\u00f3pico de Capricornio<\/em>, su ataque a la civilizaci\u00f3n estadounidense es frontal: Am\u00e9rica como un enorme supermercado de la estupidez, donde la moral es mercanc\u00eda y el deseo una empresa en bancarrota.\u00a0<strong>Miller fue el primer escritor que habl\u00f3 desde el basurero de la modernidad norteamericana donde la obscenidad se convierte en una forma de verdad.<\/strong>\u00a0En su prosa, el pa\u00eds aparece como un laboratorio del fracaso espiritual, una maquinaria de producir gente que no sabe por qu\u00e9 vive, adem\u00e1s de una pesadilla de aire acondicionado refrigerando a una civilizaci\u00f3n enferma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego vino\u00a0<strong>Capote,<\/strong>\u00a0que encontr\u00f3 la violencia en el desayuno de cada d\u00eda.\u00a0<em>A sangre fr\u00eda<\/em>\u00a0es la novela de una naci\u00f3n que ya no necesita guerras para matar: el crimen dom\u00e9stico se ha vuelto su religi\u00f3n secreta.\u00a0<strong>Salinger le dio voz al adolescente que en tres d\u00edas de vagabundeo por Manhattan descubre la pestilencia de la sociedad americana<\/strong>\u00a0y acaba tocado del ala.\u00a0<strong>Y Carver retrata la penumbra cotidiana de una clase media exhausta<\/strong>, cuya miseria espiritual se oculta tras la nevera y la televisi\u00f3n. Todos ellos son novelistas crepusculares: escriben desde el desmoronamiento, desde la p\u00e9rdida de confianza en cualquier relato redentor.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las ideolog\u00edas que brotan de ese suelo erosionado est\u00e1n igual de agotadas.\u00a0<strong>Am\u00e9rica, anta\u00f1o f\u00e1brica de sue\u00f1os, ahora produce supersticiones: la autoayuda como religi\u00f3n nacional, la libertad confundida con el consumo, la pol\u00edtica convertida en\u00a0<em>marketing<\/em>\u00a0emocional<\/strong>. Cuando se cansa de inventar, recicla las ocurrencias m\u00e1s mediocres de Europa: un existencialismo diluido, una moral terap\u00e9utica, un nihilismo en serie con envoltorio biodegradable. El imperio, que alguna vez se crey\u00f3 joven, envejece sin saberlo aferrado a sus pantallas y a sus pastillas, en medio de una miseria existencial devastadora.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abLa novela observa este colapso con una mezcla de iron\u00eda y fatiga. Ya no puede redimir, pero a\u00fan puede burlarse\u00bb<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, sin embargo, la novela sigue ah\u00ed, testaruda, como un animal herido que se niega a morir. En su melancol\u00eda se conserva lo m\u00e1s l\u00facido del esp\u00edritu americano: la conciencia de su propia ruina. Pero ya no se trata de una decadencia con estilo.\u00a0<strong>Am\u00e9rica se est\u00e1 derrumbando sin elegancia, sin tragedia, sin siquiera la cortes\u00eda de un \u00faltimo gesto heroico<\/strong>. Su ca\u00edda es ruidosa, banal, saturada de im\u00e1genes. No hay ruinas majestuosas, solo centros comerciales y discursos motivacionales. La miseria intelectual se disfraza de optimismo y la desesperaci\u00f3n se enmascara con sonrisas forzadas o amparadas por un filtro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La novela, desde su rinc\u00f3n cada vez m\u00e1s marginal, observa este colapso con una mezcla de iron\u00eda y fatiga. Ya no puede redimir, pero a\u00fan puede burlarse. Quiz\u00e1 esa sea su \u00faltima funci\u00f3n: ser el espejo sarc\u00e1stico de una civilizaci\u00f3n que solo cree en lo que puede venderse.\u00a0<strong>En la era del algoritmo, escribir una novela americana es casi asombroso: un intento de recordar que hubo un tiempo en que las palabras pod\u00edan desvelar el mundo, y no solo entretenerlo,<\/strong>\u00a0escamotearlo o suplantarlo. En esta tesitura, la contrarrevoluci\u00f3n de Trump no deja de ser una an\u00e9cdota que no va a detener el declive, y que probablemente lo va a acentuar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Pero no todo est\u00e1 perdido: mientras el pa\u00eds se descompone, sus escritores (los pocos que siguen mirando hacia abajo, hacia el abismo) conservan una forma de lucidez que roza lo prof\u00e9tico. Autores como Gary\u202fShteyngart, Evan\u202fDara y Lionel\u202fShriver dan prueba de ello<\/strong>. En su desencanto hay todav\u00eda una fe: la de que la verdad sigue siendo m\u00e1s interesante que la mentira, porque toca m\u00e1s realidad, y hasta puede llegar a iluminarla. Y es en esa obstinaci\u00f3n in\u00fatil, en esa iron\u00eda que no se resigna, donde la novela americana contin\u00faa resistiendo desde la adversidad.\u00a0<strong>No como promesa de futuro, sino como testamento del presente: la voz que, entre el ruido y la furia, todav\u00eda se atreve a decir lo que nadie quiere escuchar.\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/10\/28\/george-carlin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2300819\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/George-Carlin-American-dream-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"248\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/George-Carlin-American-dream-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/George-Carlin-American-dream-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/George-Carlin-American-dream-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/George-Carlin-American-dream-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/George-Carlin-American-dream.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 class=\"movie-layer_title clamp __2\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">EL GRAN GATSBY (Pel\u00edcula de 1974, con Robert Redford)<\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/mega.nz\/embed\/DFdhUYrb#L84EBqULAgtbHNZHt1f_hXJtOm49hUgfQxOK1B8DxYs\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<blockquote>\n<div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Dirigida por Jack Clayton y protagonizada por Robert Redford y Mia Farrow,\u00a0<\/span><\/strong><\/span><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">con guion de Coppola y Capote. <\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">Nick Carraway es un joven del Medio Oeste que se traslada a vivir a West Egg, en Nueva York. Su vecino, el misterioso se\u00f1or Gatsby (Robert Redford), vive en una lujosa mansi\u00f3n y organiza continuas y espectaculares fiestas.\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">Jay Gatsby, un hombre de origen humilde que se ha enriquecido tras la I Guerra Mundial (1914-1918), vive atormentado por el amor de la bella Daisy (Mia Farrow), que no ha sabido esperarlo y se ha casado con otro.\u00a0<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">Pero a los o\u00eddos de Nick, que ha conseguido entrar en el exclusivo c\u00edrculo social de Gatsby, llegan oscuras historias que le hacen recelar del extravagante personaje.<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2314734\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cine.club-literario-elgrangatsby-pelicula-cartel-1974-200x300.webp\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"360\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cine.club-literario-elgrangatsby-pelicula-cartel-1974-200x300.webp 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/cine.club-literario-elgrangatsby-pelicula-cartel-1974.webp 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 class=\"movie-layer_title clamp __2\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">EL GRAN GATSBY (Pel\u00edcula de 1949, con Alan Ladd)<\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"movie-layer_description\" style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/mega.nz\/embed\/aBcWgSgC#f5L4p0BRo4hnL_xpXWtTKl3ZOzgt7YhUEWosWfb2UrY\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<blockquote>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">Dirigida por Elliott Nugent, con Alan Ladd, Betty Field, Macdonald Carey, Ruth Hussey y Barry Sullivan\u00a0<\/span><\/strong><\/div>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2314736\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Gran-Gatsby-Alan-Ladd-1949-Cartel-300x229.webp\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"306\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Gran-Gatsby-Alan-Ladd-1949-Cartel-300x229.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Gran-Gatsby-Alan-Ladd-1949-Cartel-80x60.webp 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Gran-Gatsby-Alan-Ladd-1949-Cartel.webp 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><span dir=\"auto\">Gatsby, 35 a\u00f1os despu\u00e9s<\/span><\/span><\/h2>\n<p><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Por ARTHUR MIZENER<\/span><\/p>\n<p><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/archive.nytimes.com\/www.nytimes.com\/books\/00\/12\/24\/specials\/fitzgerald-gatsby60.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The New York Times<\/a>, 24 de abril de 1960<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2314735\" aria-describedby=\"caption-attachment-2314735\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2314735\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-1949-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-1949-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-1949-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-1949-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-1949-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-1949.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2314735\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">EL GRAN GATSBY, 1949<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb cumple treinta y cinco a\u00f1os esta primavera. Probablemente ya se pueda afirmar que es un cl\u00e1sico de la literatura estadounidense del siglo XX. Existen tres ediciones impresas, y su texto se ha convertido en objeto de estudio para los bibli\u00f3grafos profesionales. No siempre fue as\u00ed, ni \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb siempre vendi\u00f3 50.000 ejemplares al a\u00f1o, como el a\u00f1o pasado. En 1937, cuando <strong>Fitzgerald<\/strong> quiso regalarle ejemplares de sus libros a la se\u00f1orita <strong>Sheilah Graham<\/strong>, fueron de librer\u00eda en librer\u00eda, pero una y otra vez les dijeron que no ten\u00edan ninguno en existencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Hay una iron\u00eda especial en la tard\u00eda fama de \u00ab<strong>El gran Gatsby<\/strong>\u00ab, pues <strong>Fitzgerald<\/strong> era un hombre como el propio <em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>, al menos en esto: ten\u00eda un sue\u00f1o heroico sobre las posibilidades de la vida y una necesidad, casi rayana en el deber, de hacerlo realidad. Si el mundo era para \u00e9l, como lo fue para <strong><em>Gatsby<\/em><\/strong>, \u00ab<em>material sin ser real<\/em>\u00bb a menos que pudiera vivir con ese sue\u00f1o, entonces el sue\u00f1o no era m\u00e1s que una mera fantas\u00eda si no pod\u00eda materializarlo en el mundo real.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Como dijo uno de sus amigos cuando su obra volvi\u00f3 a ser popular a principios de los a\u00f1os cincuenta: \u00ab<em>\u00a1Cu\u00e1nto le habr\u00eda gustado a <strong>Scott<\/strong> saber que la gente admiraba y apreciaba sus libros!<\/em>\u00bb. Podr\u00eda haberlo hecho, y no por vanidad, sino porque su sentido de logro, su propia identidad, depend\u00eda del reconocimiento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2314737\" aria-describedby=\"caption-attachment-2314737\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2314737\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Scott-Fitzgerald.jpeg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"390\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2314737\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><strong>Scott Fitzgerald (Francis Scott Key Fitzgerald, 1896-1940)<\/strong>. Escribi\u00f3 cinco novelas: El gran Gatsby, Suave es la noche, A este lado del para\u00edso, Hermosos y malditos y El \u00faltimo magnate, que, aunque sin terminar, fue publicada tras su muerte. Escribi\u00f3 tambi\u00e9n m\u00faltiples historias cortas, muchas de las cuales tratan sobre la juventud y las promesas, la edad y la desesperaci\u00f3n.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Como tantos otros sentimientos que le calaban hondo, este se manifestaba con mayor claridad en las bromas ir\u00f3nicas y las extravagancias de sus a\u00f1os de derrota. Casi al mismo tiempo que descubr\u00eda que las librer\u00edas ya no vend\u00edan sus libros, se escribi\u00f3 una postal. Dec\u00eda: \u00ab<em>Querido <strong>Scott<\/strong>: \u00bfC\u00f3mo est\u00e1s? Ten\u00eda muchas ganas de verte. He estado viviendo en el Jard\u00edn de Al\u00e1. Tuyo, <strong>Scott Fitzgerald<\/strong><\/em>\u00bb. Y siempre que beb\u00eda, insist\u00eda en presentarse y en que lo reconocieran: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ab<em>Soy F. Scott Fitzgerald. Han le\u00eddo mis libros. Han le\u00eddo \u00abEl gran Gatsby\u00bb, \u00bfverdad? \u00bfSe acuerdan?<\/em>\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Con toda la terrible iron\u00eda del orador original, podr\u00eda haber dicho: \u00ab<em>Es mejor ser vil que ser vilmente estimado, cuando no ser recibe reproche de ser<\/em>\u00bb. Y, de hecho, lo dijo en \u00ab<strong><em>Pasting It Together<\/em><\/strong>\u00bb. <\/span><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Si te estuvieras muriendo de hambre fuera de mi ventana<\/em>\u00bb, escribi\u00f3 all\u00ed, <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>te dedicar\u00eda la sonrisa y la voz (aunque ya no la mano) y me quedar\u00eda hasta que alguien juntara una moneda para llamar a la ambulancia, si es que pensara que me beneficiar\u00eda econ\u00f3micamente<\/em>\u00bb.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Pero cuando, poco despu\u00e9s, volvi\u00f3 a evocar toda su vitalidad en torno a su \u00faltimo h\u00e9roe \u2014<em><strong>Monroe Stahr<\/strong><\/em>, el productor de \u00ab<strong><em>El \u00faltimo magnate<\/em><\/strong>\u00bb\u2014, imagin\u00f3 a un hombre que, aun estando agonizante, luch\u00f3 por controlar toda una industria para crear algo que fuera a la vez bueno y popular. <em><strong>Stahr<\/strong> <\/em>no se equivoca en nada. Cuando un novelista brit\u00e1nico al que ha contratado para escribir guiones dice: \u00ab<em>Es esta producci\u00f3n en masa<\/em>\u00bb, <strong>Stahr<\/strong> responde: \u00ab<em>Esa es la realidad. Siempre hay alg\u00fan inconveniente<\/em>\u00bb. Al igual que <strong>Stahr<\/strong>, <strong>Fitzgerald<\/strong> siempre intent\u00f3 que su obra fuera lo mejor posible y, como \u00e9l, no pod\u00eda creer en la existencia de un bien no reconocido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Dado que esta era su visi\u00f3n del mundo, la recepci\u00f3n de \u00ab<strong><em>El gran Gatsby<\/em><\/strong>\u00bb tuvo una particular iron\u00eda para <strong>Fitzgerald<\/strong>. Fue un \u00e9xito inmediato entre los escritores profesionales y ese curioso c\u00edrculo de lectores exigentes en Estados Unidos que, casi en solitario, han mantenido vivas muchas buenas obras cuando la cr\u00edtica y el p\u00fablico general las han ignorado, como ocurri\u00f3 con \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00ab. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">En el momento de su publicaci\u00f3n, la consideraron una novela ligera y bien escrita. Durante los veinticinco a\u00f1os siguientes, en las escasas ocasiones en que se habl\u00f3 de ella, se la consider\u00f3 una obra de \u00e9poca nost\u00e1lgica con \u00ab<em>la tristeza y la lejana jovialidad de una melod\u00eda de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/12\/03\/rhapsody-in-blue-gershwin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><strong>Gershwin<\/strong><\/a><\/em>\u00ab, como dijo <strong>Peter Quennell<\/strong> en 1941.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Para un hombre con la visi\u00f3n casi renacentista de <strong>Fitzgerald<\/strong> de que \u00ab<em>si nuestras virtudes no emanaran de nosotros, ser\u00edamos todos iguales, como si no las tuvi\u00e9ramos<\/em>\u00bb, esta recepci\u00f3n fue desafortunada. En efecto, dado que hab\u00eda depositado en \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb la esperanza de alcanzar la \u00fanica vida que realmente le importaba, la de un escritor serio, fue un fracaso estrepitoso. Posteriormente intent\u00f3 lograr esa vida, pero, en cierto modo, perdi\u00f3 la fe en su posibilidad de \u00e9xito con el fracaso de \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb en obtener reconocimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Comenz\u00f3 a planificar la novela en junio de 1923, dici\u00e9ndole a<strong> Maxwell Perkins<\/strong>: \u00ab<em>Quiero escribir algo nuevo, algo extraordinario, bello, sencillo y con una trama intrincada<\/em>\u00bb. Pero ese verano y oto\u00f1o los dedic\u00f3 a la producci\u00f3n de su obra de teatro, \u00ab<strong><em>El vegetal<\/em><\/strong>\u00bb. Cuando fracas\u00f3 estrepitosamente, descubri\u00f3 que ten\u00eda muchas deudas y tuvo que pasar el invierno de 192 trabajando d\u00eda y noche en art\u00edculos para revistas para saldarlas. Los art\u00edculos, seg\u00fan \u00e9l, \u00ab<em>eran pura basura y casi me destrozaron el coraz\u00f3n<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">No fue hasta abril de 1924 que pudo escribir en su cuaderno: \u00ab<em>\u00a1Por fin fuera del apuro! Empiezo la novela<\/em>\u00bb. Pero apenas hab\u00eda avanzado \u2014apenas el primer cap\u00edtulo\u2014 antes de que se viera interrumpido de nuevo cuando \u00e9l y <strong>Zelda<\/strong> decidieron mudarse a <em>la Riviera<\/em>, donde surgi\u00f3 una grave crisis en su relaci\u00f3n. En agosto, sin embargo, retom\u00f3 el trabajo, que no volvi\u00f3 a interrumpir hasta que envi\u00f3 el manuscrito a <strong>Maxwell Perkins<\/strong> el 30 de octubre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">El trabajo agotador e in\u00fatil del invierno anterior, junto con su ansiedad constante por la p\u00e9rdida de tiempo, agudiz\u00f3 la convicci\u00f3n de <strong>Fitzgerald<\/strong> de que \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb era la prueba definitiva. Le dedic\u00f3 todos sus recursos creativos y, a pesar de sus bromas nerviosas al respecto entre su finalizaci\u00f3n y publicaci\u00f3n, sab\u00eda perfectamente que era un buen libro. La cuesti\u00f3n era si ser\u00eda reconocido por lo que era. \u00ab<em>Escr\u00edbeme la opini\u00f3n que te plazca tener sobre mi obra maestra y la opini\u00f3n de otros<\/em>\u00bb, le dijo a <strong>John Peale Bishop<\/strong>. \u00ab<em>\u00a1Por favor! Creo que es genial porque trata temas muy escandalosos; los que deciden r\u00e1pido, como Rascoe, podr\u00edan confundirlo con Chambers<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Hasta el \u00faltimo momento posible, estuvo ocupado realizando revisiones a toda prisa para <em>Scribner&#8217;s<\/em>, incluyendo una extensa reescritura del Cap\u00edtulo VI, en el que <strong>Daisy<\/strong> y <strong>Tom Buchanan<\/strong> asisten a la fiesta de <em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>, y una versi\u00f3n completamente nueva del Cap\u00edtulo VII, que describe la crucial discusi\u00f3n en el <em>Plaza<\/em> entre <em><strong>Gatsby<\/strong> <\/em>y <em><strong>Tom<\/strong><\/em>. Al mismo tiempo, rechaz\u00f3 una oferta de 10.000 d\u00f3lares por los derechos de publicaci\u00f3n por entregas para no retrasar la publicaci\u00f3n del libro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Para <strong>el d\u00eda de la publicaci\u00f3n \u2014el 10 de abril de 1925\u2014<\/strong> estaba euf\u00f3rico, y en veinticuatro horas le telegrafi\u00f3 a <strong>Perkins<\/strong>, con un tono a la vez rid\u00edculo y conmovedor: \u00ab<em>\u00bfAlguna novedad?<\/em>\u00bb. Cuando finalmente llegaron las noticias, distaban mucho de lo que esperaba. Sin duda, los buenos lectores reconocieron la calidad de \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb, y para \u00e9l signific\u00f3 mucho recibir cartas de elogio de escritores de la talla de <strong>T.S. Eliot<\/strong>, <strong>Edith Wharton <\/strong>y <strong>Willa Cather<\/strong>. Pero, al fin y al cabo, se trataba de una opini\u00f3n personal, y por mucho que la valorara, lo que <strong>Fitzgerald<\/strong> necesitaba era el reconocimiento p\u00fablico de cr\u00edticos y lectores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Lo que realmente lo dej\u00f3 perplejo fue que, de todas las rese\u00f1as, incluso las m\u00e1s entusiastas, ninguna ten\u00eda la menor idea de qu\u00e9 trataba el libro. Solo encontraron en \u00e9l el talento brillante pero trivial que hab\u00edan visto en sus obras anteriores. De \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb dec\u00edan que era \u00ab<em>ingenioso y con una brillantez superficial, pero no la obra de un novelista sabio y maduro<\/em>\u00bb; era \u00abun poco flojo, un poco blando, bastante artificial, [perteneciente] a la categor\u00eda de novelas insignificantes\u00bb. <strong>Mencken<\/strong> afirm\u00f3 que \u00ab<em>desde luego no se pod\u00eda colocar en la misma estanter\u00eda que, por ejemplo, \u00abA este lado del para\u00edso\u00bb<\/em>\u00bb, e <strong>Isabel Paterson<\/strong> a\u00f1adi\u00f3 que \u00ab<em>lo que nunca ha estado vivo no puede seguir viviendo; as\u00ed que este es un libro para la \u00e9poca<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>En 1926, la versi\u00f3n dram\u00e1tica de Owen Davis se estren\u00f3 con \u00e9xito en Nueva York, y ese mismo a\u00f1o Paramount lanz\u00f3 una pel\u00edcula sentimental<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Las ventas de \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb tampoco reflejaron un reconocimiento generalizado de su naturaleza: en octubre, una vez finalizada la promoci\u00f3n inicial, a\u00fan no alcanzaba los 20.000 ejemplares. En 1926, la versi\u00f3n dram\u00e1tica de <strong>Owen<\/strong> <strong>Davis<\/strong> se estren\u00f3 con \u00e9xito en <em>Nueva York<\/em>, y ese mismo a\u00f1o <strong><em>Paramount<\/em> <\/strong>lanz\u00f3 una pel\u00edcula sentimental. Ambas le proporcionaron a <strong>Fitzgerald<\/strong> el dinero que necesitaba, pero no lo que m\u00e1s anhelaba: <strong>el reconocimiento que le permitir\u00eda convertirse en el novelista serio con el que so\u00f1aba<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\"><strong>En el \u00faltimo a\u00f1o de su vida le escribi\u00f3 a su hija<\/strong>: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>\u00abAhora desear\u00eda no haberme relajado ni haber mirado atr\u00e1s, sino haber dicho al final de \u00abEl gran Gatsby\u00bb: \u00abHe encontrado mi camino; de ahora en adelante, esto es lo primero. Este es mi deber inmediato; sin esto, no soy nada\u00bb\u00bb.<\/strong> <\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Pero aunque sin esto, a sus propios ojos, era casi literalmente nada, se culpaba a s\u00ed mismo por no haber actuado de una manera que, dada su naturaleza, en realidad no le era posible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Durante al menos una d\u00e9cada despu\u00e9s de la publicaci\u00f3n de \u00ab<strong><em>El gran Gatsby<\/em><\/strong>\u00ab, la opini\u00f3n de los cr\u00edticos sigui\u00f3 siendo la opini\u00f3n p\u00fablica, si es que alguien la ten\u00eda en cuenta, lo cual era poco frecuente. En 1933, <strong>Matthew Josephson<\/strong>, en un art\u00edculo sobre \u00ab<em><strong>Los j\u00f3venes novelistas<\/strong><\/em>\u00ab, le advert\u00eda a <strong>Fitzgerald<\/strong> y lo instaba a reconocer que \u00ab<em>hay much\u00edsimos estadounidenses que no pueden beber champ\u00e1n de la ma\u00f1ana a la noche, ni siquiera ir a Princeton o Montparnasse<\/em>\u00ab, como si <strong>Fitzgerald<\/strong> no hubiera mostrado en \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb la profunda y enga\u00f1osa tragedia de su anhelo por ello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s, <strong>Harry Hartwick<\/strong> describ\u00eda su obra como aquella \u00ab<em>en la que la sensualidad se torna mitad fr\u00edvola y mitad sentimental, y transforma la juventud desenfrenada en sofisticaci\u00f3n<\/em>\u00bb, un comentario que, de haberlo le\u00eddo <strong>Fitzgerald<\/strong>, le habr\u00eda recordado ir\u00f3nicamente el que \u00e9l consideraba el \u00fanico gran defecto de \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb: su incapacidad para representar la relaci\u00f3n entre <em><strong>Daisy<\/strong> <\/em>y <em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>, un fracaso que, seg\u00fan admiti\u00f3, era consecuencia de su propia renuencia a afrontar la \u00ab<em>sensualidad<\/em>\u00bb de la \u00fanica relaci\u00f3n posible entre ellos. En 1934, \u00ab<strong><em>El gran Gatsby<\/em><\/strong>\u00bb se incluy\u00f3 en la <em>colecci\u00f3n Modern Library<\/em>, pero se retir\u00f3 en 1939 por no haber alcanzado el nivel esperado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">En 1934, \u00ab<em>El gran Gatsby<\/em>\u00bb se incluy\u00f3 en la colecci\u00f3n Modern Library, pero se retir\u00f3 en 1939 por no haber alcanzado el nivel esperado<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Durante todo este tiempo, sin embargo, el libro conserv\u00f3 su p\u00fablico selecto. \u00ab<em>\u201c<strong>El gran Gatsby<\/strong>\u201d\u00bb, dice <strong>Buddy Glass<\/strong>, el personaje de <strong>J.D. Salinger<\/strong>, \u00abera mi \u201c<strong>Tom Sawyer<\/strong>\u201d cuando ten\u00eda doce a\u00f1os<\/em>\u00bb. (<em>Al igual que el propio <strong>Salinger<\/strong>, Buddy ten\u00eda doce a\u00f1os en 1931<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Escritores como <strong>John O&#8217;Hara<\/strong> mostraban su influencia, y j\u00f3venes como <strong>Edward Newhouse <\/strong>y <strong>Budd Schulberg<\/strong>, quienes m\u00e1s tarde se ver\u00edan profundamente afectados por \u00e9l, lo descubr\u00edan. Y, para su eterno m\u00e9rito, <em>Scriber&#8217;s<\/em> lo mantuvo en imprenta; mantuvieron la edici\u00f3n original en su cat\u00e1logo hasta 1946, momento en el que \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb ya se publicaba en otras tres versiones y la edici\u00f3n original ya no era necesaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">A finales de la d\u00e9cada de 1930, se o\u00edan tenues ecos de esta opci\u00f3n clandestina en la superficie. En 1935, <strong>T.S. Matthews<\/strong>, en su rese\u00f1a de \u00ab<em><strong>Taps at Reveilly<\/strong><\/em>\u00bb para <em>The New Republic<\/em>, afirmaba: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u00ab<em>Parece existir la sensaci\u00f3n generalizada de que ser\u00eda m\u00e1s amable no prestar atenci\u00f3n cr\u00edtica a la obra de Fitzgerald [el cuentista], puesto que su media naranja [el novelista] es una persona tan superior que, en realidad, no hay diferencia<\/em>\u00ab.<\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Poco despu\u00e9s, <strong>Herbert Mueller<\/strong> observ\u00f3, con notable inconsistencia, que si bien \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb estaba \u00ab<em>impregnado de la frivolidad, el sentimentalismo rancio y el idealismo ingenuo propios de su \u00e9poca\u00bb<\/em>, en general era una obra \u00ab<em>honesta, sobria y brillante<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Esto trataba sobre el estado de la opini\u00f3n p\u00fablica cuando la muerte de <strong>Fitzgerald<\/strong> a finales de 1940 y la reedici\u00f3n de \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb en la edici\u00f3n de <strong>Edmund Wilson<\/strong> de \u00ab<em><strong>El \u00faltimo magnate<\/strong><\/em>\u00bb en 1941 provocaron una oleada de comentarios. La mayor\u00eda coincid\u00eda con el juicio, si no con el razonamiento, de <strong>Margaret Marshall<\/strong>, quien observ\u00f3 en <em>The Nation<\/em> que <strong>Fitzgerald<\/strong> hab\u00eda fracasado, aparentemente porque no pudo sobrevivir al descubrimiento mundial de que \u00ab<em>la Revoluci\u00f3n de Octubre no era m\u00e1s que un mont\u00f3n de cenizas estalinistas\u00bb<\/em>, pero que \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb era \u00ab<em>perdurable<\/em>\u00ab. Sin embargo, las voces de quienes siempre hab\u00edan admirado \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb se hac\u00edan o\u00edr con m\u00e1s fuerza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">La secci\u00f3n \u00ab<em>Talk of the Town<\/em>\u00bb de<em> The New Yorker<\/em> public\u00f3 un comentario demoledor sobre los obituarios mal informados de los peri\u00f3dicos neoyorquinos y de <em>The New Republic<\/em>. Esta \u00faltima, bajo la direcci\u00f3n literaria de <strong>Malcolm Cowley<\/strong>, recopil\u00f3 una serie de homenajes serios a <strong>Fitzgerald<\/strong> de autores tan diversos como <strong>Glenway Wescott <\/strong>y <strong>Budd Schulberg<\/strong>. Todav\u00eda en 1944, cuando <strong>Charles Weir<\/strong> public\u00f3 el primer art\u00edculo extenso sobre <strong>Fitzgerald<\/strong>, las dos opiniones sobre su obra a\u00fan estaban bastante equilibradas. Pero para 1945, la idea de que \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb era simplemente una obra de \u00e9poca hab\u00eda desaparecido casi por completo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Ese a\u00f1o, <em>New Directions<\/em> public\u00f3 la edici\u00f3n de <strong>Edmund Wilson<\/strong> de \u00ab<em><strong>The Crack-Up<\/strong><\/em>\u00bb y una nueva edici\u00f3n de \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00ab, con una introducci\u00f3n de <strong>Lionel Trilling<\/strong> que afirmaba sutilmente que \u00ab<em><strong>Fitzgerald<\/strong> comenzaba a ocupar su lugar en nuestra tradici\u00f3n literaria<\/em>\u00ab. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n ese a\u00f1o, \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb se reimprimi\u00f3 en <em>The Viking Portable Fitzgerald<\/em> y en <em>Bantam Books<\/em>. A\u00fan se percib\u00edan leves ecos de la antigua actitud en las revistas de gran tirada. Time segu\u00eda suponiendo que en \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb <strong>Fitzgerald<\/strong> \u00ab<em>retrataba el vac\u00edo existencial de la vida de su h\u00e9roe mafioso<\/em>\u00ab, y <em>Newsweek<\/em> que \u00ab<em><strong>Fitzgerald<\/strong> elud\u00eda casi todos los temas de su \u00e9poca<\/em>\u00ab. Pero la mayor\u00eda de los cr\u00edticos ya daban por sentada la importancia de \u00ab<em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb y trataban de explicarla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Malcolm Cowley<\/strong> escribi\u00f3 un art\u00edculo brillante para <em>The New Yorker<\/em>, y <strong>William Troy<\/strong> se\u00f1al\u00f3 que <em><strong>Gatsby<\/strong> <\/em>es \u00abuna de las pocas creaciones verdaderamente mitol\u00f3gicas de nuestra cultura\u00bb. Para 1946, art\u00edculos extensos desarrollaban esta visi\u00f3n en las revistas <em>Kenyon<\/em> y <em>Sewanee<\/em>, aunque es curioso observar que la evidencia final de la aceptaci\u00f3n de un libro como cl\u00e1sico \u2014una avalancha de ensayos de maestr\u00eda y doctorado sobre \u00e9l\u2014 no comenz\u00f3 hasta despu\u00e9s de 1951, a\u00f1o en que se dedicaron dos libros completos (<em>tres si se cuenta \u00abThe Disenchanted\u00bb del Sr. <strong>Schulberg<\/strong><\/em>) a <strong>Fitzgerald<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Diez a\u00f1os despu\u00e9s, los valores evidentes del libro se han consolidado razonablemente, y estamos listos para considerar las cualidades que, si bien son m\u00e1s dif\u00edciles de abordar, probablemente sean igual de importantes. Una de ellas es la plasmaci\u00f3n que hace el libro de la fluidez de la vida estadounidense, reflejada en la melanc\u00f3lica deriva de <em><strong>Tom Buchanan<\/strong><\/em>, \u00ab<em>dondequiera que la gente jugara al polo y fuera rica<\/em>\u00bb, en la nostalgia de <em><strong>Wolfsheim<\/strong> <\/em>por el antiguo <em><strong>Metropole<\/strong><\/em>, en la ir\u00f3nica sensaci\u00f3n de <em><strong>Nick Carroway<\/strong><\/em> de que <em><strong>Tom<\/strong> <\/em>y <em><strong>Daisy<\/strong> <\/em>eran dos viejos amigos a los que apenas conoc\u00eda, y en toda la trayectoria de <em><strong>Gatsby<\/strong><\/em>. Otra es la voz del libro, \u00ab<em>m\u00e1s importante<\/em>\u00bb, como ha dicho <strong>Lionel Trilling<\/strong>, \u00ab<em>que su forma o su ingenio metaf\u00f3rico<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span dir=\"auto\" style=\"font-size: 14pt;\">Casi por primera vez, <strong>Fitzgerald<\/strong> cre\u00f3 con esa voz la imagen del buen estadounidense de nuestra \u00e9poca, con toda su complejidad de empat\u00eda, firmeza moral y una ir\u00f3nica serenidad. Ahora podemos permitirnos prestar atenci\u00f3n a estos aspectos, porque, m\u00e1s all\u00e1 de las discrepancias que podamos tener sobre la obra de <strong>Fitzgerald<\/strong> en su conjunto, quedan pocas dudas sobre la grandeza de \u00ab<em><strong>El gran Gatsby<\/strong><\/em>\u00bb o su relevancia imaginativa para la experiencia estadounidense.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.anagrama-ed.es\/libro\/ebooks\/el-gran-gatsby\/9788433933232\/EB_103\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2314742\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-libro-188x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"382\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-libro-188x300.jpeg 188w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-libro-643x1024.jpeg 643w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/EL-GRAN-GATSBY-libro.jpeg 720w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ohnDbvy2CJ\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/12\/03\/rhapsody-in-blue-gershwin\/\">\u00abRhapsody in blue\u00bb (George Gershwin).<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00ab\u00abRhapsody in blue\u00bb (George Gershwin).\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/12\/03\/rhapsody-in-blue-gershwin\/embed\/#?secret=MneRg8ynZm#?secret=ohnDbvy2CJ\" data-secret=\"ohnDbvy2CJ\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>El Gran Gatsby &nbsp; \u201cUn vendedor esforzado que ha terminado en el cubo de la basura, como todos los dem\u00e1s\u201d Arthur Miller (Death of a Salesman) &nbsp; El derrumbe de Norteam\u00e9rica \u00abAntes que los soci\u00f3logos, <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/11\/22\/el-gran-gatsby\/\" title=\"\u00abEL GRAN GATSBY\u00bb (1925), de Scott Fitzgerald, cumple 100 a\u00f1os: Dos versiones, dos pel\u00edculas, dos Gatsby (Alan Ladd, 1949 y Robert Redford, 1974)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2314733,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[190],"class_list":["post-2314282","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-jesus-ferrero"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2314282","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2314282"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2314282\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2314733"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2314282"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2314282"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2314282"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}