{"id":23127,"date":"2019-10-27T00:05:03","date_gmt":"2019-10-26T23:05:03","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=23127"},"modified":"2025-08-31T20:15:13","modified_gmt":"2025-08-31T18:15:13","slug":"esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/27\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-4\/","title":{"rendered":"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 4"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/13\/indice-posts-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/\">INDICE de CAPITULOS \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-23155\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/moral-y-duda-5-300x140.jpg\" alt=\"\" width=\"492\" height=\"229\" data-id=\"23155\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/moral-y-duda-5-300x140.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/moral-y-duda-5-326x153.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/moral-y-duda-5.jpg 329w\" sizes=\"auto, (max-width: 492px) 100vw, 492px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><em>Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><a id=\"refnote1\"><\/a><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><a style=\"color: #008000;\" href=\"#refnote1\">Jean-Marie Guyau<\/a><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 4<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><u>Cap\u00edtulo II<\/u><\/p>\n<p>Moral de la certidumbre pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Moral de la fe.\u00a0<\/p>\n<p><strong>Moral de la duda\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-23156\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Moral-y-duda-Principal-1.jpg\" alt=\"\" width=\"463\" height=\"382\" data-id=\"23156\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"Heading6\" style=\"margin: 14pt 5.8pt 0.0001pt 0cm; text-align: center;\" align=\"right\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong><span lang=\"EN-US\"><span lang=\"EN-US\" style=\"letter-spacing: -.05pt;\">II. <\/span>Moral de la duda<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">Hemos visto a la certidumbre del deber, tal como la admit\u00eda Kant, resolverse en fe, a\u00fan entre los disc\u00edpulos del mismo Kant, y a la fe misma, convertirse en duda que no quiere ser confesada. Pues bien, queda una tercera posici\u00f3n del esp\u00edritu, esta vez absolutamente sincera consigo y con los dem\u00e1s: consiste en reemplazar la moral de la certidumbre y la moral de la fe por la moral de la duda, en fundar, en parte, la moralidad en la conciencia misma de nuestra ignorancia metaf\u00edsica, unida a todo eso que sabemos por otra parte de ciencia positiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">Este estado de esp\u00edritu ha sido recientemente analizado y propuesto como el mejor <a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">(1).<\/a> El autor de <em>La idea moderna del derecho <\/em>y de la <em>Cr\u00edtica de los sistemas de moral contempor\u00e1neos<\/em>, ha tratado de reunir en una s\u00edntesis los resultados leg\u00edtimos de la filosof\u00eda evolucionista y de la filosof\u00eda cr\u00edtica. Su punto de partida experimental, que ninguna doctrina puede negar, es el hecho de que tenemos conciencia. Ese hecho, bien interpretado, es, seg\u00fan \u00e9l, el primer fundamento del derecho y del deber de justicia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfCu\u00e1l es, en efecto, el objeto de la conciencia en el sentido m\u00e1s extenso de esa palabra, y cu\u00e1l su l\u00edmite? La conciencia se piensa a s\u00ed misma, piensa a las otras conciencias, piensa al mundo entero, por consiguiente, tiene a la vez un car\u00e1cter individual y un alcance universal; no se constituye en conciencia m\u00e1s que al colocarse delante suyo otras conciencias parecidas a ella, no se alcanza m\u00e1s que en sociedad con otras. Por esto mismo la conciencia comprende su propia limitaci\u00f3n, su propia relatividad como medio de conocimiento, porque no pudo explicarse de una manera completa su propia naturaleza como sujeto pensante, ni la naturaleza del objeto que piensa, ni el pasaje de lo subjetivo a lo objetivo. De ah\u00ed el principio de la relatividad de los conocimientos que tiene un alcance moral hasta aqu\u00ed desconocido. <\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">\u00bfCu\u00e1l es, en efecto, el objeto de la conciencia en el sentido m\u00e1s extenso de esa palabra, y cu\u00e1l su l\u00edmite? La conciencia se piensa a s\u00ed misma, piensa a las otras conciencias, piensa al mundo entero, por consiguiente, tiene a la vez <em>un car\u00e1cter individual y un alcance universal<\/em>; no se constituye en conciencia m\u00e1s que al colocarse delante suyo otras conciencias parecidas a ella, no se alcanza m\u00e1s que en sociedad con otras. Por esto mismo la conciencia <em>comprende su propia limitaci\u00f3n, su propia relatividad como medio de conocimiento<\/em>, porque no pudo explicarse de una manera completa <em>su propia naturaleza como sujeto pensante, ni la naturaleza del objeto que piensa, ni el pasaje de lo subjetivo a lo objetivo<\/em>. De ah\u00ed el principio de la relatividad de los conocimientos que tiene un alcance moral hasta aqu\u00ed desconocido. <em>Un verdadero positivista, como un verdadero criticista y un verdadero esc\u00e9ptico, debe guardar en el fondo de su pensamiento un \u00bfqu\u00e9 se yo? y un quiz\u00e1s &#8230; No debe afirmar la adecuaci\u00f3n del cerebro a la realidad, ni la adecuaci\u00f3n de la ciencia a la realidad, sino solamente a la realidad que nosotros podemos conocer. La experiencia misma nos ense\u00f1a, que nuestro cerebro no est\u00e1 hecho de manera que pueda siempre representar todas las cosas tal como ellas son, independientemente de \u00e9l &#8230; Por una parte, pues, el objeto sentido o pensado no es concebido como si pudiese ser completamente conocido por la ciencia. Por otra, el sujeto, a su vez, no puede ser, quiz\u00e1s, completamente conocido por s\u00ed mismo <\/em>&#8230; Este principio de la relatividad de todos los conocimientos adquiridos con los medios de nuestra conciencia, es la condici\u00f3n previa, tanto del derecho, como del deber de justicia. En efecto, un principio tal es, ante todo, <em>limitativo y restrictivo del ego\u00edsmo te\u00f3rico<\/em>, que es el dogmatismo intolerante; adem\u00e1s, es <em>restrictivo del ego\u00edsmo pr\u00e1ctico <\/em>que es la injusticia. <em>Hacer de su ego\u00edsmo y de su yo un absoluto, es dogmatizar, tanto en acci\u00f3n como en pensamiento, es obrar como si se poseyese la f\u00f3rmula absoluta del ser; es decir: el mundo mec\u00e1nicamente conocible es todo, la fuerza es todo, el inter\u00e9s es todo. La injusticia es, pues, absolutismo en acci\u00f3n y perjudicial a los dem\u00e1s &#8230; Ahora bien, quedar\u00e1 siempre algo mec\u00e1nicamente inexplicable, aunque no sea m\u00e1s que el movimiento mismo y la sensaci\u00f3n, elemento de la conciencia. Unida a todas las otras consideraciones, la idea de ese algo irreductible que constituye nuestra conciencia, al restringir nuestro conocimiento sensible, nos impone tambi\u00e9n racionalmente la restricci\u00f3n de nuestros m\u00f3viles sensibles, y esto respecto a lo dem\u00e1s, respecto a todo. El <\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\"><em>solipsismo, como dicen los ingleses, es tan inadmisible en moral como en metaf\u00edsica, por m\u00e1s que sea, quiz\u00e1s, l\u00f3gicamente irrefutable en ambas esferas<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">Se reconocer\u00e1 que esta doctrina encierra una gran parte de verdad. Es preciso solamente darse cuenta del punto exacto a que esta moral nos lleva, y en que tambi\u00e9n nos deja. Es un esfuerzo para fundar un primer equivalente de la obligaci\u00f3n en la duda misma, o, por lo menos, en la relatividad de los conocimientos humanos, y para hacer surgir de cierto escepticismo metaf\u00edsico la afirmaci\u00f3n de la justicia moral. En primer lugar, se puede acordar que la forma pr\u00e1ctica de la duda es, efectivamente, la abstenci\u00f3n ; pero no es solamente de la injusticia que deber\u00eda abstenerse la duda completa, sino de la acci\u00f3n en general. Toda acci\u00f3n es una afirmaci\u00f3n, es tambi\u00e9n una especie de preferencia, de elecci\u00f3n; al obrar, siempre tomo algo en medio de la niebla metaf\u00edsica, de la gran nube que envuelve al mundo y a m\u00ed mismo. El perfecto equilibrio de la duda es, pues, un estado m\u00e1s ideal que real, un momento de transici\u00f3n casi inaprehensible. Si la verdadera moralidad no existe m\u00e1s que all\u00ed donde hay acci\u00f3n, y si abstenerse es tambi\u00e9n obrar, es, por lo mismo, romper el equilibrio. De esta forma, en la mayor\u00eda de los casos concretos, la duda metaf\u00edsica, no es una duda completa y verdadera, una equivalencia perfecta creada en el esp\u00edritu por diferentes posibilidades que se contrabalancean: encierra muy a menudo una vaga creencia que se ignora a s\u00ed misma, o, por lo menos, como lo reconoce Fouill\u00e9e, una o varias hip\u00f3tesis; por ello ocurre que puede tener una influencia pr\u00e1ctica. El hombre colocado en el mundo entre las diversas hip\u00f3tesis, tiene siempre una preferencia instintiva para alguna de ellas, no permanece detenido en la <a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">(2) .<\/a>..\u00a0 pirroniana; elige de acuerdo a sus tendencias espirituales, que var\u00edan de un individuo a otro, de acuerdo a sus creencias y sus esperanzas y no a sus dudas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">Pero, se dir\u00e1, en toda duda sincera hay un elemento preciso y estable: es la conciencia de nuestra ignorancia respecto al fondo de las cosas, es la concepci\u00f3n de una realidad simplemente posible que superar\u00eda a nuestro pensamiento, concepci\u00f3n absolutamente limitativa y negativa, que tiene una importancia no menos soberana para contener nuestro <em>orgullo intelectual<\/em>. S\u00ed, pero la cuesti\u00f3n consiste en saber si esta concepci\u00f3n tiene la misma importancia para dirigir nuestra conducta. Se\u00f1alemos, ante todo, que no ser\u00eda capaz de producir un imperativo, y esto es lo que ha demostrado el autor mismo de la teor\u00eda que examinamos. Lo que es en s\u00ed indeterminable, no puede determinar y regir la conducta mediante una ley que ordene: una orden y una regla son una determinaci\u00f3n. Lo inconocible no puede tampoco limitar la conducta de una manera categ\u00f3rica; un principio limitativo, no puede tener un car\u00e1cter absoluto como tal a menos que se presuponga que hay un absoluto tras el l\u00edmite.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">Pero vayamos m\u00e1s lejos. \u00bfPodr\u00eda la duda sobre lo inconocible, solamente respecto a esto y como simple suspensi\u00f3n del juicio, limitar de alguna forma la conducta? Un l\u00edmite parece no poder ejercer acci\u00f3n pr\u00e1ctica sobre nosotros, en tanto que nos movemos en su interior; ahora bien, nosotros no podemos movernos fuera de los fen\u00f3menos. El cristal de una pecera no ejerce efectos directos sobre la conducta del pez, mientras \u00e9ste no choca contra sus paredes. El porvenir mismo no ejerce sus influjos sobre m\u00ed m\u00e1s que de dos maneras: I) en tanto que, en mi pensamiento, me lo represento mediante puras suposiciones; 2) en tanto que, mediante mis actos, lo produzco, contribuyo a producirlo, o yo creo producirlo. Mientras el porvenir no se halla representado de una u otra manera en mi imaginaci\u00f3n, permanece ajeno a m\u00ed y no puede modificar en nada mi conducta. Creemos -y Fouill\u00e9e lo admite tambi\u00e9n sin duda- que para que lo inconocible ejerza un efecto positivo y determinado sobre la conducta, es preciso, del mismo modo, que no <\/span><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">s\u00f3lo sea concebido como posible, sino que sea representado, en una forma o en otra, en su relaci\u00f3n con mi acto, y bajo formas que no se contradigan ni se destruyan rec\u00edprocamente. Adem\u00e1s, es preciso que imagine poder ejercer una acci\u00f3n cualquiera sobre \u00e9l o sobre su realizaci\u00f3n, en una palabra, es preciso que llegue a ser, como dice Fouill\u00e9e, un <em>ideal <\/em>m\u00e1s o menos determinable para m\u00ed, y m\u00e1s o menos realizable por m\u00ed, un porvenir. La idea de una regla moral, a\u00fan la restrictiva, presupone, pues, como principio positivo, no la simple concepci\u00f3n de la posibilidad de lo inconocible, sino una representaci\u00f3n de su naturaleza, una determinaci\u00f3n imaginaria de esta naturaleza, y finalmente la creencia en una acci\u00f3n posible de la voluntad sobre \u00e9l, o sobre su futura realizaci\u00f3n<a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\"> (3).<\/a> Y, una vez que sea perfectamente establecido, y hay respecto a eso\u00a0 tantas hip\u00f3tesis, la moralidad, comprendiendo en ella la misma justicia y el derecho, aparecer\u00e1 como hipot\u00e9tica metaf\u00edsicamente, haciendo abstracci\u00f3n de las consideraciones extra\u00eddas de la ciencia positiva, de la evoluci\u00f3n, de la felicidad, de la utilidad, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">La teor\u00eda de la duda como limitadora del ego\u00edsmo, corresponde a un punto en cierto modo sutil, que el pensamiento y la acci\u00f3n atraviesan sin detenerse. Importaba seguramente determinar ese punto, hacer en la moral un lugar a nuestra ignorancia cierta, a nuestra duda cierta, y, por decirlo as\u00ed, a la certidumbre de nuestra incertidumbre; es lo que ha hecho Fouill\u00e9e.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-23159\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/moral-y-duda-11.jpg\" alt=\"\" width=\"396\" height=\"281\" data-id=\"23159\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">Teniendo en cuenta que haya desarrollado la parte positiva de su doctrina, se le puede conceder que ha reducido l\u00f3gicamente la idea del imperativo a su verdadero valor. Hemos dicho que Kant ve\u00eda en \u00e9l una certidumbre, sus disc\u00edpulos ven un objeto de fe; helo ahora aqu\u00ed, reducido a una f\u00f3rmula de nuestra duda, a una limitaci\u00f3n de nuestra conducta por una limitaci\u00f3n de nuestro pensamiento. Despu\u00e9s de haber sido una orden imperativa, lo inconocible no es m\u00e1s que una interrogaci\u00f3n. Esta interrogaci\u00f3n se plantea para uno de nosotros, pero la respuesta que cada uno de nosotros puede darle es variable de acuerdo a los individuos y se deja a su iniciativa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">Se recuerda la plancha de salvamento de que habla Cicer\u00f3n, sobre la que pasa un hombre en v\u00edas de salvarse. La duda metaf\u00edsica, por s\u00ed sola, ser\u00eda muy poca cosa para impedirme tomar, si puedo, el puesto de ese hombre. Lo inconocible, en medio del que vivimos y respiramos, y que nos envuelve, por as\u00ed decirlo, intelectualmente, se parece bastante al espacio vac\u00edo que nos contiene f\u00edsicamente; ahora bien, el espacio vac\u00edo es para nosotros la libertad absoluta de direcci\u00f3n. S\u00f3lo puede obrar sobre nosotros y regular nuestros movimientos, mediante los cuerpos que contiene y que los sentidos nos revelan. Para quien cree el fondo de las cosas inaccesible a nuestro pensamiento, ser\u00e1 siempre dudoso que sea accesible para la acci\u00f3n. Lo inconocible supremo puede, pues, seguir siendo para con nuestra voluntad el supremo indiferente, tanto tiempo como siga siendo para nuestra inteligencia un simple objeto de duda y de suspensi\u00f3n del juicio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">La teor\u00eda esbozada en la <em>Cr\u00edtica de los sistemas de moral contempor\u00e1neos<\/em>, solo resultar\u00e1 suficientemente clara y fecunda cuando su autor haya logrado obtener, como\u00a0 es su intenci\u00f3n, una regla restrictiva y sobre todo un ideal persuasivo no de dudas acerca de la inconocible, simple <em>condici\u00f3n previa <\/em>de la moralidad, sino de nuestro conocimiento mismo y <em>del fondo conocido de la conciencia humana<\/em>. Ser\u00e1 preciso poder, de acuerdo a sus propios t\u00e9rminos, convertir al ideal moral en <em>inmanente <\/em>y demostrar que deriva de la experiencia misma. Por otra parte, es lo que ya ha intentado hacer en una de las p\u00e1ginas importantes de su obra <a id=\"ref4a\"><\/a><a href=\"#ref4\">(4) .<\/a>Seg\u00fan \u00e9l, existe en la constituci\u00f3n misma de la inteligencia, una especie de altruismo que explica y justifica el <\/span><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">altruismo en la conducta. Hay, dice, un <em><strong>altruismo intelectual<\/strong>, un desinter\u00e9s intelectual, que hace que podamos pensar a los otros, ponernos en su lugar, ponernos en ellos mediante el pensamiento. La conciencia, al proyectarse as\u00ed en los otros seres y en el todo, se relaciona con los otros y con el todo por una idea que es, al mismo tiempo, una fuerza<\/em>. <strong>Creemos, en efecto, que existe una especie de <em>altruismo intelectual<\/em>; solamente que, seg\u00fan nosotros, ese desinter\u00e9s de la inteligencia, no es m\u00e1s que uno de los aspectos del altruismo moral, en lugar de ser el principio. Para percibir perfectamente las otras conciencias, para colocarse en su lugar y, por as\u00ed decirlo, entrar en ellas, es preciso, ante todo, simpatizar con ellas: la simpat\u00eda de las sensibilidades es el germen de extensi\u00f3n de las conciencias. Comprender, es, en el fondo, sentir; comprender al pr\u00f3jimo es sentirse en armon\u00eda con \u00e9l. Esta comunicabilidad de las emociones y los pensamientos, que en su aspecto fisiol\u00f3gico es un fen\u00f3meno de contagio nervioso, se explica en gran parte, como lo veremos, por la fecundidad de la vida, cuya expansi\u00f3n est\u00e1 aproximadamente en raz\u00f3n directa con la intensidad misma. Es a la vida a quien nosotros pediremos el principio de la moralidad.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-23158 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/moral-y-duda-4-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"23158\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><span style=\"background-color: #ccffcc;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; background-color: #ccffcc;\">Notas<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><a id=\"refnote1\"><\/a><a href=\"#refnote1a\">*<\/a>Segunda edici\u00f3n cibern\u00e9tica, enero del 2003 Captura y dise\u00f1o: Chantal L\u00f3pez y Omar Cort\u00e9s<\/p>\n<p>Nueva digitalizaci\u00f3n desde la p\u00e1gina\u00a0<a href=\"http:\/\/www.antorcha.net\/\">www.antorcha.net<\/a>\u00a0Junio de 2009, para formato\u00a0<em>.pdf<\/em>, por\u00a0<strong>R.M<\/strong>.<\/p>\n<p><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">1.-<\/a> V\u00e9ase la <em>Cr\u00edtica de los sistemas de moral<\/em>, por H. Fouill\u00e9e, conclusi\u00f3n y<\/p>\n<p><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">2.-<\/a> Palabra griega que se nos imposibilita colocar en este texto puesto que para ello requerir\u00edamos configurar especialmente el teclado y, la verdad sea dicha, no contamos con el tiempo para hacerlo. Chantal L\u00f3pez y Omar Cort\u00e9s.<\/p>\n<p><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">3.-<\/a>En \u00faltimo t\u00e9rmino, el mismo autor de la <em>Cr\u00edtica de los sistemas de moral contempor\u00e1neos<\/em>, hace del ideal <em>una f\u00f3rmula hipot\u00e9tica de lo inconocible<\/em>; ideal que no puede ejercer sobre nosotros m\u00e1s que una acci\u00f3n en si misma<\/p>\n<p><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">4.-<\/a>Prefacio, IX.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE de CAPITULOS \u00abESBOZOS DE UNA MORAL SIN SANCI\u00f3N NI OBLIGACI\u00f3N\u00bb, J. M. Guyau *** &nbsp; &nbsp; Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n Jean-Marie Guyau PARTE 4 &nbsp; Cap\u00edtulo II Moral de la <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/27\/esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau-parte-4\/\" title=\"Esbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n, de Jean-Marie Guyau \u2013 PARTE 4\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":23154,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[180],"class_list":{"0":"post-23127","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-sabiduria_perenne","8":"tag-guyau"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23127","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23127"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23127\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23154"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23127"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23127"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23127"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}