{"id":2311539,"date":"2025-09-10T00:05:17","date_gmt":"2025-09-09T22:05:17","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2311539"},"modified":"2025-09-10T11:41:22","modified_gmt":"2025-09-10T09:41:22","slug":"el-burgues","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/09\/10\/el-burgues\/","title":{"rendered":"EL BURGU\u00c9S, de Werner Sombart (1913): El Burgu\u00e9s, Quintaesencia del capitalismo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">El Burgu\u00e9s<\/span><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abEl burgu\u00e9s engorda y se anquilosa en la medida en que se hace rico y se acostumbra a usar su riqueza en forma de rentas y, al mismo tiempo, a llevar una lujosa vida de se\u00f1or\u00f3n. <\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfAcaso no van a seguir actuando en el futuro estas mismas fuerzas? <\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Ser\u00eda muy extra\u00f1o\u00bb.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Werner Sombart<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<h2 class=\"tno-subjetivo-single__article__header__title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Eterno sue\u00f1o<\/span><\/h2>\n<p class=\"tno-subjetivo-single__article__header__excerpt\" style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abLo que m\u00e1s me intriga de \u2018El conde de Montecristo\u2019 es el tesoro. La pasi\u00f3n del tesoro es constante en la base de la econom\u00eda humana, desde que bajamos de los \u00e1rboles\u00bb<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<div class=\"tno-subjetivo-single__article__header__meta\">\n<div class=\"meta-info\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por F\u00e9lix de Az\u00faa<\/span><\/div>\n<div class=\"meta-info\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/theobjective.com\/elsubjetivo\/opinion\/2025-09-06\/eterno-sueno-articulo-felix-azua\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">The objective<\/a>, 6 SEPT 2025<\/span><\/div>\n<div>\n<figure id=\"attachment_2311540\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311540\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311540\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/conde-montecristo-300x169.jpg\" alt=\"ELBURGU\u00c9S\" width=\"480\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/conde-montecristo-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/conde-montecristo-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/conde-montecristo-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/conde-montecristo-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/conde-montecristo.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311540\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Fotograma de una adaptaci\u00f3n de &#8216;El conde de Montecristo&#8217;. <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No falta mucho para que cumpla 200 a\u00f1os una de las mejores novelas de aventuras que se han escrito jam\u00e1s. Sigue siendo apasionante y la leen cada a\u00f1o miles de j\u00f3venes en el mundo entero, porque, eso s\u00ed, es mejor leerla antes de cumplir los 30 a\u00f1os. Y da igual que sea usted hombre o mujer:\u00a0<strong>que una novela de aventuras dure dos siglos es algo portentoso.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La escribi\u00f3 un personaje que encarna, \u00e9l mismo, una novela.\u00a0<strong>Alejandro Dumas era nieto de un arist\u00f3crata franc\u00e9s residente en Hait\u00ed y una esclava negra<\/strong>. El padre del novelista e hijo del arist\u00f3crata, se hizo famoso bajo el nombre de \u00ab<strong><em>el conde Negro<\/em><\/strong>\u00bb tras combatir en todas las guerras y revoluciones francesas de la \u00e9poca y llegar al generalato como h\u00e9roe nacional. Su reputaci\u00f3n era tan grande que se le erigi\u00f3 una estatua, destruida por los nazis en 1940 porque no pod\u00edan soportar a un h\u00e9roe negro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n Alejandro vivi\u00f3 una vida aventuresca, con episodios hist\u00f3ricos como cuando acudi\u00f3 en ayuda de <strong>Garibaldi<\/strong> para la liberaci\u00f3n de Italia y result\u00f3 tan eficaz que, tras la victoria, el gran libertador le nombr\u00f3 jefe de Excavaciones y Museos, en N\u00e1poles. Aunque\u00a0<strong>quiz\u00e1s su mayor orgullo fue cuando, en 1863, tanto el novelista como su hijo, tambi\u00e9n escritor, vieron sus obras incluidas en el \u00edndice de libros prohibidos por la Santa Sede<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La novela a la que hac\u00eda referencia al principio es\u00a0<em>El conde de Montecristo <\/em><\/strong>de la que se han hecho decenas de pel\u00edculas y series televisivas de modo que quiz\u00e1s alguien en edad de leer las haya visto. Como suele decirse de la Biblia en la versi\u00f3n de Cecil B. de Mille, es mejor el libro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que m\u00e1s me intriga de esa novela es el tesoro. Quiz\u00e1s sepan que el asunto de la misma es una venganza maquiav\u00e9lica y fascinante, pero que habr\u00eda sido imposible sin una enorme cantidad de dinero.\u00a0<strong>El protagonista, Edmundo Dant\u00e8s, tras pasar 18 a\u00f1os en las mazmorras de la Isla de If, denunciado falsamente por sus amigos, logra escapar y, una vez libre, hacerse con un tesoro colosal.<\/strong>\u00a0Una monta\u00f1a de joyas, monedas de oro, vajillas regias y dem\u00e1s riquezas, acumuladas por un pirata durante a\u00f1os en una cueva marina a la que nunca pudo volver. Ahora van a servir a Dant\u00e8s para llevar a cabo la destrucci\u00f3n de sus antiguos amigos.<\/span><\/p>\n<aside class=\"to-store-wrapper\">\n<div class=\"to-store-widget__title\">\u00a0<\/div>\n<\/aside>\n<\/blockquote>\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">\u00abLo fascinante del tesoro es que es tan antiguo como la especie humana, lo llevamos en los genes\u00bb<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El tesoro de Montecristo recuerda los cientos de tesoros que salpican la literatura y no s\u00f3lo la europea: otro sue\u00f1o infantil es, por ejemplo, el tesoro de Al\u00ed Bab\u00e1. Porque lo fascinante del tesoro es que es tan antiguo como la especie humana, lo llevamos en los genes. En las leyendas n\u00f3rdicas, el tesoro de los Nibelungos, el oro del Rin, funda la saga de las riquezas guardadas por diosas fluviales. Es muy celebrado el tesoro de Tutankam\u00f3n. En las excavaciones de Micenas apareci\u00f3 el llamado \u00abtesoro de Agamen\u00f3n\u00bb. Y en los tiempos modernos todav\u00eda el anillo de oro (s\u00edmbolo del poder absoluto) fundar\u00e1 las aventuras de Tolkien. El tesoro es una pieza clave en el desarrollo de la imaginaci\u00f3n infantil, y, como dice la canci\u00f3n, hay uno al final del Arco Iris.\u00a0<strong>Parece que el capitalismo no es un fen\u00f3meno cultural o hist\u00f3rico, es algo biol\u00f3gico.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Lo cierto es que hay (y sigue habiendo) muchos tesoros reales y verdaderos escondidos durante siglos y a la espera de un descubridor.\u00a0<\/strong>Los se\u00f1ores y los mercaderes ricos escond\u00edan o soterraban sus fortunas durante las \u00e9pocas de lucha sin cuartel, que fueron casi todas. A\u00fan hoy se descubren vasijas llenas de monedas de oro al construir casas nuevas sobre las ruinas de alguna vieja mansi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<div class=\"tno-subjetivo-single__article__main__content tno-single-content\" data-optidigital-slot=\"true\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y si el tesoro es tan antiguo como la misma humanidad, tambi\u00e9n lo es en nuestros d\u00edas. Cada a\u00f1o miles de personas acuden a la loter\u00eda en busca del tesoro, porque ahora el tesoro ha tomado, como casi todo, una figura estatal y funcionarial. Lo que es evidente no es otra cosa que la pulsi\u00f3n o pasi\u00f3n del tesoro, como constante en la base misma de la econom\u00eda humana, desde que bajamos de los \u00e1rboles. Cuenta <strong>Werner Sombart<\/strong> en su cl\u00e1sico<em>\u00a0<strong>El burgu\u00e9s<\/strong><\/em>, es decir, en la historia de los or\u00edgenes del capitalismo, que\u00a0<strong>sin el tir\u00f3n on\u00edrico del tesoro ser\u00eda incomprensible la aparici\u00f3n, en Florencia hacia el siglo XIII, de ese personaje tremendo, el burgu\u00e9s, al que tanto desprecian y atacan quienes no tienen ni idea de lo que dicen<\/strong>. Aunque me juego lo que quieran a que compran d\u00e9cimos cada a\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<footer class=\"tno-subjetivo-single__article__footer\">\n<div class=\"tno-article-tags\">\n<div class=\"tno-article-tags__wrapper flickity-enabled is-draggable\" tabindex=\"0\">\n<div class=\"flickity-viewport\">\n<div class=\"flickity-slider\">\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/footer>\n<figure id=\"attachment_2311563\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311563\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311563 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/La-famille-Bellelli.-1858.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"512\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/La-famille-Bellelli.-1858.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/La-famille-Bellelli.-1858-300x240.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311563\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><a href=\"http:\/\/algargosarte.blogspot.com.es\/2014\/09\/edgar-degas-1834-1917-caracteristicas.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">Edgar Degas<\/a>. <strong>La familia Bellelli. 1858<\/strong>. En uno de sus primeros grandes retratos, el de la familia Bellelli, ya vemos cu\u00e1n importante es para Degas dejar bien claro lo que siente ante las mujeres del cuadro. Es un cuadro de 1858, cuando el pintor completaba su formaci\u00f3n como pintor en Italia. Los retratados son sus t\u00edos, en concreto, su t\u00eda Laure, hermana de su padre, que hab\u00eda casado con el bar\u00f3n Gennaro Bellelli, junto a sus dos hijas, Guilia y Giovanna. La imagen nos muestra el sal\u00f3n de una familia burguesa no carente de cierto lujo en el mobiliario y en el alegre papel pintado azul celeste que domina la composici\u00f3n. Sin embargo, las figuras aparecen tristes y desconectadas de la realidad. Precisamente cuando Degas lleg\u00f3 a Florencia, donde viv\u00edan, Laure hab\u00eda tenido que marchar a N\u00e1poles para cuidar de su padre, que fallecer\u00eda poco tiempo despu\u00e9s. <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h2 align=\"center\"><span style=\"font-size: 24pt;\">CARTA DE F. ENGELS A WERNER SOMBART (1895)<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/sociologiacritica.es\/2018\/05\/11\/carta-a-werner-sombart-f-engels\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Sociolog\u00eda Cr\u00edtica<\/a><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2311556\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311556\" style=\"width: 280px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311556\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Mademoiselle-Dihau-al-piano-1869-241x300.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Mademoiselle-Dihau-al-piano-1869-241x300.jpg 241w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Mademoiselle-Dihau-al-piano-1869.jpg 643w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311556\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Edgar Degas. Mademoiselle Dihau al piano, 1869 <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En <strong>Breslau<\/strong> (<em>actual Wroclaw<\/em>)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Londres, 11 de marzo de 1895<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muy se\u00f1or m\u00edo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En respuesta a sus l\u00edneas del 14 \u00faltimo, perm\u00edtame que le agradezca su amable env\u00edo de su trabajo sobre <strong>Marx<\/strong>; ya lo le\u00ed con mucho inter\u00e9s en el\u00a0<em>\u00ab<strong>Archiv<\/strong>\u00bb<\/em>\u00a0(<em>Tr\u00e1tase del art\u00edculo de W. Sombart\u00a0Contribuci\u00f3n a la cr\u00edtica del sistema econ\u00f3mico de Carlos Marx\u00a0publicado en la revista\u00a0Archiv f\u00fcr sociale Gesetzgebung und Statistik -\u00abArchivo de la legislaci\u00f3n social y estad\u00edsticas\u00bb-, t. VII, 1894<\/em>), que me hab\u00eda mandado amistosamente el doctor <strong>H. Braun<\/strong>, y me ha alegrado encontrar finalmente tal comprensi\u00f3n de\u00a0<em><strong>El Capital<\/strong>\u00a0<\/em>en una universidad alemana. Por supuesto, no puedo identificarme con su interpretaci\u00f3n de los puntos de vista de <strong>Marx<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En particular, me parece que la definici\u00f3n de la noci\u00f3n del valor que se da en las p\u00e1gs. 576 y 577 es demasiado amplia: en primer t\u00e9rmino, yo la limitar\u00eda hist\u00f3ricamente, subrayando que es v\u00e1lida para el grado de evoluci\u00f3n econ\u00f3mica de la sociedad en la que s\u00f3lo se ha podido y se puede hablar de valor, para las formas de la sociedad en que existe el cambio de\u00a0<em>mercanc\u00edas<\/em>, es decir, una producci\u00f3n mercantil; el comunismo primitivo no conoc\u00eda el valor. En segundo lugar, me parece que la definici\u00f3n l\u00f3gica tambi\u00e9n podr\u00eda ser m\u00e1s estrecha. Sin embargo, eso nos llevar\u00eda demasiado lejos. Lo que usted dice es justo en t\u00e9rminos generales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero, en la p\u00e1g. 586, usted apela a m\u00ed personalmente y me ha hecho re\u00edr el modo gentil con que usted pone la boca de la pistola en mi pecho. Pero puede estar tranquilo, \u00abno procurar\u00e9 demostrarle lo contrario\u00bb. Los razonamientos l\u00f3gicos con ayuda de los cuales <strong>Marx<\/strong> pasa de los diversos valores de P\/C\u00a0 =\u00a0 P\/(c + v) producidos en las empresas capitalistas aisladas a una cuota de ganancia general igual, son absolutamente ajenos a la conciencia de los capitalistas individuales. Por cuanto estos razonamientos poseen cierta pareja hist\u00f3rica o cierta realidad existente fuera de nuestra conciencia, adquieren esa realidad, por ejemplo, con el paso de las diversas partes constitutivas de la plusval\u00eda producida por el capitalista\u00a0<em>A<\/em>\u00a0por encima de la cuota de ganancia [general], es decir, por encima de su parte en la plusval\u00eda global, al bolsillo del capitalista\u00a0<em>B<\/em>, cuya plusval\u00eda \u00ab<em>normaliter<\/em>\u00bb (<em>normalmente<\/em>)\u00a0es inferior a los dividendos que le tocan. Pero este proceso se opera objetivamente, en las cosas, de modo inconsciente, y s\u00f3lo ahora podemos formarnos una idea del trabajo que ha costado llegar a la correcta comprensi\u00f3n del mismo. Si para crear la cuota media de ganancia fuese necesaria la colaboraci\u00f3n\u00a0<em>consciente<\/em>\u00a0de distintos capitalistas, si el capitalista individual\u00a0<em>estuviese consciente<\/em>\u00a0de que produce plusval\u00eda y en qu\u00e9 proporciones y que, en muchos casos, debe ceder una parte de la misma, la relaci\u00f3n entre la plusval\u00eda y la ganancia estar\u00eda suficientemente clara desde el comienzo, y <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/21\/de-la-simpatia-la-teoria-de-los-sentimientos-morales-adam-smith\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><strong>Adam Smith<\/strong><\/a> o, incluso <strong>Petty<\/strong>, la hubieran se\u00f1alado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan la concepci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/05\/05\/revolucion-en-espana-por-karl-marx-y-friedrich-engels-parte-i-republicado\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><strong>Marx<\/strong><\/a>, toda la marcha de la historia \u2013tr\u00e1tase de los acontecimientos notables\u2013 se ha producido hasta ahora de modo inconsciente, es decir, los acontecimientos y sus consecuencias no han dependido de la voluntad de los hombres; los participantes en los acontecimientos hist\u00f3ricos deseaban algo diametralmente opuesto a lo logrado o, bien, lo logrado acarreaba consecuencias absolutamente imprevistas. Aplicado a la econom\u00eda: cada capitalista procura sacar la\u00a0<em>mayor<\/em>\u00a0ganancia. La Econom\u00eda pol\u00edtica burguesa ha descubierto que ese af\u00e1n de lograr la\u00a0<em>mayor<\/em>\u00a0ganancia tiene como resultado la cuota de ganancia general\u00a0<em>igual<\/em>, o sea, la ganancia aproximadamente\u00a0<em>igual<\/em>\u00a0para cada uno de ellos. Pero, ni los capitalistas ni los economistas burgueses se dan cuenta de que el objetivo real de ese af\u00e1n es, en definitiva, el reparto proporcional en tanto por ciento de la plusval\u00eda global sobre el capital global.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfC\u00f3mo se produce, pues, el proceso de nivelaci\u00f3n? Es un problema de extraordinario inter\u00e9s, del que el propio <strong>Marx<\/strong> no dice mucho. Pero toda la concepci\u00f3n de <strong>Marx<\/strong> no es una doctrina, sino un m\u00e9todo. No ofrece dogmas hechos, sino puntos de partida para la ulterior investigaci\u00f3n y el m\u00e9todo para dicha investigaci\u00f3n. Por consiguiente, aqu\u00ed habr\u00e1 que realizar todav\u00eda cierto trabajo que <strong>Marx<\/strong>, en su primer esbozo, no ha llevado hasta el fin. En lo tocante a esta cuesti\u00f3n encontramos indicaciones, ante todo, en las p\u00e1ginas 153-156, tomo III, parte I, que tienen igualmente importancia para la exposici\u00f3n que hace usted de la noci\u00f3n del valor y prueban que este concepto ha pose\u00eddo o posee m\u00e1s realidad que la que usted le atribuye. En el comienzo del cambio, cuando los productos se fueron transformando paulatinamente en mercanc\u00edas, se cambiaban aproximadamente\u00a0<em>con arreglo a su valor<\/em>. El \u00fanico criterio de la confrontaci\u00f3n cuantitativa del valor de dos art\u00edculos era el trabajo invertido para producirlos. En consecuencia, el valor ten\u00eda\u00a0<em>una existencia inmediatamente real<\/em>. Sabemos que esta realizaci\u00f3n inmediata del valor en el cambio ha cesado, no existe m\u00e1s. Creo que no le costar\u00e1 mucho trabajo advertir, al menos en rasgos generales, los eslabones intermediarios que llevan desde este valor inmediatamente real al valor bajo la forma de producci\u00f3n capitalista; este \u00faltimo est\u00e1 tan profundamente oculto que nuestros economistas pueden negar tranquilamente su existencia. La exposici\u00f3n aut\u00e9nticamente hist\u00f3rica de este proceso que, hay que reconocerlo, requiere un estudio minucioso de la materia, pero cuyos resultados ser\u00edan particularmente remunerativos, ser\u00eda un complemento valioso para\u00a0<strong><em>El Capital<\/em><\/strong> (<em>En mayo de 1895, F. Engels escribi\u00f3 los\u00a0Ap\u00e9ndices para el tercer tomo de \u00abEl Capital\u00bb: La ley del valor y la cuota de ganancia\u00a0y\u00a0La Bolsa<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para concluir debo agradecerle una vez m\u00e1s por la buena opini\u00f3n que tiene de m\u00ed y que le lleva a pensar que yo podr\u00eda hacer del III tomo algo mejor de lo que es ahora. No obstante, no comparto ese juicio y creo que he cumplido con mi deber publicando a <strong>Marx<\/strong> en las formulaciones de <strong>Marx<\/strong> mismo, aunque, posiblemente, eso obligue al lector a tensar un poco m\u00e1s sus facultades de pensar por su propia cuenta\u2026<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2311562\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311562\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311562\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Retratos-en-la-Bolsa-1878-79-241x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"411\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Retratos-en-la-Bolsa-1878-79-241x300.jpg 241w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Retratos-en-la-Bolsa-1878-79.jpg 642w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311562\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Edgar Degas. Retratos en la Bolsa, 1878-79 <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<p class=\"information\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0C. Marx &amp; F. Engels,\u00a0<em>Obras Escogidas, en tres tomos<\/em>, Editorial Progreso, Mosc\u00fa, 1974, p\u00e1gs. 532-534, 569.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_2311561\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311561\" style=\"width: 440px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311561\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Mujeres-en-la-terraza-de-un-cafe-por-la-noche-1877-300x214.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"314\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Mujeres-en-la-terraza-de-un-cafe-por-la-noche-1877-300x214.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Mujeres-en-la-terraza-de-un-cafe-por-la-noche-1877.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311561\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Edgar Degas, Femmes \u00e0 la terrasse d&#8217;un caf\u00e9, le soir, Pastel, 1877<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>EL BURGU\u00c9S<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Por Werner Sombart<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt; color: #008000;\">Pr\u00f3logo<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Este libro intenta exponer la evoluci\u00f3n y estructura del esp\u00edritu de nuestro tiempo, sirvi\u00e9ndose para ello de la g\u00e9nesis del portador representativo de este esp\u00edritu: el burgu\u00e9s. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Con el fin de que el lector no se pierda en ning\u00fan momento en las penumbras de lo abstracto, sino que pueda mantenerse siempre en contacto con los conceptos de la vida real, he colocado al hombre en el centro de mis investigaciones, fijando as\u00ed el t\u00edtulo tal como ahora aparece. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Sin embargo, de lo \u00fanico que vamos a ocuparnos en este estudio es del car\u00e1cter espiritual de la especie humana \u00abburgu\u00e9s\u00bb, no de sus relaciones sociales, y eso es lo que expresa el subt\u00edtulo.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abLa historia espiritual del <em>homo economicus<\/em> moderno\u00bb ha ido creciendo en nuestras manos hasta convertirse en un an\u00e1lisis cr\u00edtico del esp\u00edritu de nuestro tiempo. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Existen muchos ensayos de este tipo, algunos mucho m\u00e1s \u00abingeniosos\u00bb que este libro, pero que precisamente por ello no acaban de satisfacer a nadie ni son capaces de producir un impacto decisivo.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Lo que en mi opini\u00f3n falta en estos intentos de caracterizar la esencia espiritual de nuestro tiempo es una base amplia de hechos reales, es la fundamentaci\u00f3n de los an\u00e1lisis ps\u00edquicos con materiales hist\u00f3ricos. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">El libro que el lector tiene en sus manos intenta llenar esta laguna, y para ello he tenido que acumular m\u00e1s elementos documentales de lo que habr\u00eda sido mi deseo. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Pero si queremos desentra\u00f1ar problemas de tan honda raigambre como la estructura ps\u00edquica de nuestro tiempo, nos hemos de acostumbrar a que la infinita diversidad del curso real de los acontecimientos act\u00fae sobre nuestros sentimientos y reflexiones. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Las intuiciones geniales jam\u00e1s conducen a un entendimiento profundo de la esencia de las conexiones hist\u00f3ricas, \u00fanicas capaces de proporcionar la comprensi\u00f3n del \u00abesp\u00edritu de una \u0435\u0440\u043e\u0441\u0430\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Pero este libro tampoco quiere renunciar a interpretar de manera l\u00f3gica los datos hist\u00f3ricos, trenzando con ellos una curiosa guirnalda de pensamientos e ideas. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">La mera acumulaci\u00f3n de materiales tampoco podr\u00eda, a buen seguro, satisfacer a nadie.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Que el lector decida si el cauce de este libro discurre felizmente, como es mi intenci\u00f3n, entre los dos extremos de lo que acertadamente Vischer ha denominado el exceso de datos y el exceso de conceptos.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Mittel-Schreiberhau, 12 de noviembre de 1913<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">WERNER SOMBART<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2311559\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311559\" style=\"width: 280px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311559\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Retratos-de-Edmondo-y-Therese-Morbilli-1865-231x300.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Retratos-de-Edmondo-y-Therese-Morbilli-1865-231x300.jpg 231w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Retratos-de-Edmondo-y-Therese-Morbilli-1865.jpg 616w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311559\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Edgar Degas. Retratos de Edmondo y Th\u00e9r\u00e8se Morbilli, 1865. <\/span><\/figcaption><\/figure><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">El Burgu\u00e9s, Cap. 29, \u00abConclusiones\u00bb<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>OJEADA RETROSPECTIVA Y MIRADA AL FUTURO<\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La imagen que obtenemos entonces de la esencia y evoluci\u00f3n del burgu\u00e9s es la siguiente: El fundamento de todo el proceso, la base inamovible que determina en \u00faltima instancia todas las caracter\u00edsticas de este acontecer hist\u00f3rico, es aquel grupo \u00e9tnico, un\u00edvocamente marcado por las cualidades innatas de sus elementos, as\u00ed como por su composici\u00f3n, que fue protagonista de la historia europea desde la ca\u00edda del Imperio romano. <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>En estos pueblos vemos actuar desde el momento de su aparici\u00f3n dos poderosos impulsos: la sed de oro y el esp\u00edritu de empresa, que no tardar\u00e1n en fundirse en uno solo. <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>De esta uni\u00f3n nacen potentes \u00f3rganos de \u00edndole econ\u00f3mica, pero sobre todo surge el Estado moderno, y con \u00e9l un importante instrumento de promoci\u00f3n del esp\u00edritu capitalista: la heterodoxia. <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Esta, a su vez, presupone otra caracter\u00edstica fundamental del alma popular europea: su profunda necesidad religiosa.<\/strong> <\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Werner Sombart<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2311557\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311557\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311557\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-La-mujer-del-jarron-Retrato-de-Mlle-Estelle-Musson-Degas-1872-249x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"362\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-La-mujer-del-jarron-Retrato-de-Mlle-Estelle-Musson-Degas-1872-249x300.jpg 249w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-La-mujer-del-jarron-Retrato-de-Mlle-Estelle-Musson-Degas-1872.jpg 638w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311557\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Edgar Degas. La mujer del jarr\u00f3n. Retrato de Mlle. Estelle Musson Degas, 1872<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me imagino que el lector que haya tenido la paciencia de leer este libro hasta el final habr\u00e1 sido v\u00edctima de cierta sensaci\u00f3n de agobio. La enorme cantidad de material nuevo, los numerosos puntos de vista y planteamientos bajo los que hemos elaborado este material tienen que despertar al principio una sensaci\u00f3n de inquietud e incomodidad que resulta martirizante. En la discusi\u00f3n de problemas cient\u00edficos nos invade siempre cierto desasosiego cuando desaparece, por as\u00ed decirlo, el suelo bajo nuestros pies, y esto ocurre en el instante en que desaparece o pierde validez la c\u00f3moda f\u00f3rmula bajo la cual hab\u00edamos ordenado la multiplicidad de fen\u00f3menos. Al principio creemos ahogarnos en ese inmenso mar de materiales, hasta que nos afirmamos de nuevo en otra parte&#8230;, o aprendemos a nadar. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este libro ha roto por completo con las f\u00f3rmulas destinadas a explicar la esencia y g\u00e9nesis del esp\u00edritu capitalista, por no hablar de las consignas simplificadoras que abundan en el cap\u00edtulo dedicado al \u00ab<em>burgu\u00e9s<\/em>\u00bb en la literatura socialista; incluso hip\u00f3tesis tan ingeniosas como las de<strong> Max Weber<\/strong> son insostenibles. Y como yo, por mi parte, no puedo poner otras f\u00f3rmulas en lugar de las antiguas, estoy seguro de que muchos cerrar\u00e1n este libro insatisfechos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfSe puede decir que el libro carezca por ello de valor? Un refr\u00e1n ingenioso dice: Un buen libro es aqu\u00e9l cuyo contenido puede resumirse en una sola frase. En nuestro caso esto es imposible, como no fuera que se me permitiese una frase as\u00ed: El problema del esp\u00edritu capitalista, de su esencia y de su origen es extraordinariamente complejo, infinitamente m\u00e1s de lo que se ha supuesto hasta hoy y de lo que yo mismo hab\u00eda cre\u00eddo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero a pesar de que el resultado de estas exploraciones s\u00f3lo puede ser el haber contribuido a una mejor comprensi\u00f3n de la problem\u00e1tica del tema, quisiera aprovechar estas \u00faltimas l\u00edneas para disipar (<em>o al menos apaciguar<\/em>) esa inquietud o insatisfacci\u00f3n en la que he sumido al lector. No voy a poner en sus manos una simple f\u00f3rmula que le dispense de continuar con el estudio del tema, pero s\u00ed voy a trazar una especie de mapa con cuya ayuda pueda orientarse mejor en este laberinto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que m\u00e1s contribuye a despertar esa sensaci\u00f3n de desasosiego es la multiplicidad de causas a que he achacado el origen del esp\u00edritu capitalista. Muchos cr\u00edticos sagaces me han insinuado ya, a prop\u00f3sito de mis anteriores investigaciones, que intente establecer algo as\u00ed como una jerarqu\u00eda de causas. Es decir, que no me contentase con enumerar las muchas causas que han contribuido a la constituci\u00f3n de un determinado fen\u00f3meno hist\u00f3rico, sino que se\u00f1alara tambi\u00e9n en qu\u00e9 relaci\u00f3n de subordinaci\u00f3n se encuentran unas con respecto a las otras. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero a m\u00ed me parece una empresa totalmente in\u00fatil intentar establecer ese orden, refiriendo todas las causas que se encuentran en juego a una causa fundamental, a una <em>causa causans<\/em>. En el curso de esta exposici\u00f3n he intentado demostrar en diversas ocasiones, a la vista de los hechos, que dado el estado actual de nuestros conocimientos es imposible abordar una empresa de este tipo en el sentido, por ejemplo, del materialismo hist\u00f3rico. Sinceramente, no me siento capacitado para oponer a la explicaci\u00f3n causal estrictamente econ\u00f3mica una interpretaci\u00f3n unitaria, de forma que, si quiero atender a la necesidad de establecer una jerarqu\u00eda entre las diversas causas, tendr\u00e9 que contentarme con resumir el conjunto de causas actuantes en un todo unitario de acontecimientos hist\u00f3ricos, en el cual algunas de las causas se\u00f1aladas aparezcan subordinadas entre s\u00ed, pero otras aparezcan coordinadas. Estas causas coordinadas son aquellas que pueden ser calificadas tambi\u00e9n de \u00ab<em>sucesos accidentales<\/em>\u00bb, pero tan imprescindibles para el resultado total como las necesarias, es decir, las que resultan necesariamente de condiciones dadas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La imagen que obtenemos entonces de la esencia y evoluci\u00f3n del burgu\u00e9s es la siguiente: El fundamento de todo el proceso, la base inamovible que determina en \u00faltima instancia todas las caracter\u00edsticas de este acontecer hist\u00f3rico, es aquel grupo \u00e9tnico, un\u00edvocamente marcado por las cualidades innatas de sus elementos, as\u00ed como por su composici\u00f3n, que fue protagonista de la historia europea desde la ca\u00edda del Imperio romano. En estos pueblos vemos actuar desde el momento de su aparici\u00f3n dos poderosos impulsos: la sed de oro y el esp\u00edritu de empresa, que no tardar\u00e1n en fundirse en uno solo. De esta uni\u00f3n nacen potentes \u00f3rganos de \u00edndole econ\u00f3mica, pero sobre todo surge el Estado moderno, y con \u00e9l un importante instrumento de promoci\u00f3n del esp\u00edritu capitalista: la heterodoxia. Esta, a su vez, presupone otra caracter\u00edstica fundamental del alma popular europea: su profunda necesidad religiosa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas mismas fuerzas impelen a los pueblos a emprender conquistas y aventuras incluso en tierras extra\u00f1as; all\u00ed descubren inesperadamente ricos yacimientos de metales preciosos que reaniman su esp\u00edritu emprendedor y avivan su sed de oro; en otros lugares surgen colonias que se convierten en aut\u00e9nticos viveros de esp\u00edritu capitalista. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Originariamente, el esp\u00edritu de empresa era patrimonio privado de los grandes se\u00f1ores, entre los cuales adquiri\u00f3 un tinte autoritario; con el paso del tiempo la ambici\u00f3n de adquirir dinero por medio de empresas econ\u00f3micas se extiende a clases m\u00e1s amplias de la poblaci\u00f3n, pero los m\u00e9todos son distintos: no se recurre a la violencia, sino al camino pac\u00edfico de las negociaciones. Poco a poco se va viendo que en esta empresa un esp\u00edritu de buen administrador, un esp\u00edritu ahorrativo y calculador, puede rendir grandes servicios. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si bien este esp\u00edritu negociante de car\u00e1cter burgu\u00e9s, que se abri\u00f3 camino por m\u00e9todos pac\u00edficos, acab\u00f3 adue\u00f1\u00e1ndose de todos los pueblos, hubo ciertos grupos \u00e9tnicos en los que el esp\u00edritu general se desarroll\u00f3 desde un principio con mayor rapidez y decisi\u00f3n. Estos grupos son los etruscos, los frisones y los jud\u00edos, cuya influencia fue ganando importancia conforme la mentalidad del empresario capitalista se iba aproximando a la del comerciante burgu\u00e9s. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque en los comienzos de este proceso las diversas corrientes fluyen una junto a otra, en el curso posterior terminan uniendo sus aguas: en el empresario capitalista confluyen el h\u00e9roe, el comerciante y el burgu\u00e9s. Pero a medida que se acercan al valle, las aguas van tomando cada vez m\u00e1s el color del comerciante burgu\u00e9s y perdiendo la componente del h\u00e9roe. Esto responde a varias causas; concretamente, al desarrollo de un ej\u00e9rcito profesional, a la autoridad de las fuerzas morales (<em>especialmente de la religi\u00f3n, a la que tanto conviene precisamente el cultivo del car\u00e1cter burgu\u00e9s<\/em>) y, por \u00faltimo, a la mezcla de sangre, que otorga la supremac\u00eda a la sangre del comerciante. En resumen, se trata del simple hecho de que el car\u00e1cter heroico s\u00f3lo se da en unos cuantos escogidos y de que una instituci\u00f3n que se extiende por doquier tiene que fundarse necesariamente en la masa de instintos y aptitudes propios del pueblo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El desarrollo del esp\u00edritu capitalista prosigue su camino, en el que podemos distinguir claramente dos etapas: hasta finales del siglo XVIII, aproximadamente, y desde entonces hasta nuestros d\u00edas. En aquella primera \u00e9poca, que comprende la era del capitalismo temprano, el esp\u00edritu capitalista tiene un car\u00e1cter vinculado; en la segunda, un car\u00e1cter esencialmente libre. Los v\u00ednculos a que nos referimos proven\u00edan de la moral y de las buenas costumbres, tal como predicaban sobre todo las religiones cristianas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La empresa capitalista, orientada como est\u00e1 a la obtenci\u00f3n de beneficios, alberga en sus entra\u00f1as la tendencia a un af\u00e1n de lucro desenfrenado y desconsiderado. El desarrollo efectivo de esta tendencia es obra, principalmente, de los siguientes factores:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">1.\u00ba, la Ciencia de la Naturaleza, nacida de las profundidades del esp\u00edritu romano-germano, que ha hecho posible el advenimiento de la t\u00e9cnica moderna; <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">2.\u00ba, la Bolsa, nacida del esp\u00edritu jud\u00edo. La uni\u00f3n de la t\u00e9cnica moderna con la instituci\u00f3n moderna de la Bolsa fue la que proporcion\u00f3 el marco dentro del cual pudo realizarse ese anhelo de infinitud que caracteriza al af\u00e1n de lucro capitalista. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este proceso de emancipaci\u00f3n encontr\u00f3 un fuerte apoyo en los siguientes elementos: <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">3.\u00ba, la influencia que el mundo jud\u00edo empieza a ejercer en la vida econ\u00f3mica europea a partir del siglo XVII. Obrando por impulsos innatos, el mundo jud\u00edo pone en pr\u00e1ctica una actividad desenfrenada y toma como \u00fanico punto de mira el af\u00e1n de lucro; en este empe\u00f1o no se vio obstaculizado sino apoyado por su religi\u00f3n. Los jud\u00edos han actuado en el desarrollo del capitalismo moderno como elemento catalizador; <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">4.\u00ba, las ligaduras que la moral y las buenas costumbres hab\u00edan impuesto al esp\u00edritu capitalista durante la primera \u00e9poca de su desarrollo se aflojaron al debilitarse el sentimiento religioso en los pueblos cristianos, y, por \u00faltimo, <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">5\u00ba, terminaron por desaparecer en el extranjero, a donde las emigraciones hab\u00edan conducido precisamente a los sujetos econ\u00f3micos m\u00e1s capaces. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y as\u00ed creci\u00f3 y creci\u00f3 el capitalismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora el gigante campa por sus respetos, sin sujeci\u00f3n alguna, arrasando todo lo que se interpone en su camino. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQu\u00e9 traer\u00e1 el futuro? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quien opina que el gigante capitalismo est\u00e1 destruyendo la naturaleza y las personas, seguramente espera que llegue el d\u00eda en que se le pueda volver a encadenar y encerrar tras las rejas que derrib\u00f3 al despertar. Tambi\u00e9n se ha pensado en hacerle entrar en raz\u00f3n a base de argumentos \u00e9ticos. Yo, por mi parte, creo que tales intentos est\u00e1n condenados desde un principio al m\u00e1s rotundo fracaso. Este gigante, que ha hecho saltar en pedazos las f\u00e9rreas cadenas de las religiones ancestrales, no va a dejarse maniatar sin m\u00e1s por los hilos de seda de una doctrina estilo <em>Weimar-K\u00f6nigsberg<\/em>. Lo \u00fanico que puede hacerse, en tanto no se quiebre la fuerza del gigante, es tomar medidas protectoras para la seguridad del cuerpo y del alma, de bienes y haciendas; afrontar extintores de incendios en forma de leyes de protecci\u00f3n de los trabajadores, de los hogares y similares, y confiar su manejo a un equipo de hombres bien organizado para sofocar las llamas que amenazan destruir las apacibles caba\u00f1as de nuestra cultura. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero, \u00bfes que su carrera va a durar eternamente? \u00bfNo se desplomar\u00e1, rendido de cansancio? Creo que as\u00ed ocurrir\u00e1. Creo que en la naturaleza misma del esp\u00edritu capitalista se esconde una tendencia que aspira a corromperle y sofocarle desde su interior. A lo largo de este libro hemos tropezado en diversas ocasiones con tales derrumbamientos del esp\u00edritu capitalista: en el siglo XVI, en <em>Alemania<\/em> e <em>Italia<\/em>; en el XVII, en <em>Holanda<\/em> y <em>Francia<\/em>, y en el XIX, en Inglaterra. Por m\u00e1s que hayan contribuido circunstancias especiales a estos colapsos, ha sido aquella tendencia inherente a todo esp\u00edritu capitalista la que ha dado lugar a estos fen\u00f3menos; y esta tendencia seguir\u00e1 actuando en el futuro. Lo que siempre ha quebrantado el esp\u00edritu de empresa, sin el cual no puede darse ning\u00fan esp\u00edritu capitalista, ha sido la ca\u00edda en un sistema de rentas est\u00e1tico y la aceptaci\u00f3n de las formas de vida se\u00f1oriales. El burgu\u00e9s engorda y se anquilosa en la medida en que se hace rico, y se acostumbra a usar su riqueza en forma de rentas y, al mismo tiempo, a llevar una lujosa vida de se\u00f1or\u00f3n. \u00bfAcaso no van a seguir actuando en el futuro estas mismas fuerzas? Ser\u00eda muy extra\u00f1o. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero en nuestros d\u00edas el cord\u00f3n umbilical del esp\u00edritu capitalista se ve cortado tambi\u00e9n por otro punto: la creciente burocratizaci\u00f3n de nuestras empresas. Lo poco que deja el rentista se lo lleva el bur\u00f3crata, pues en una aut\u00e9ntica empresa burocr\u00e1tica, en la que no s\u00f3lo se mecaniza el racionalismo econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n el esp\u00edritu de empresa, apenas queda sitio para el esp\u00edritu capitalista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y probablemente se ver\u00e1 acosado desde una tercera direcci\u00f3n: con el progreso de la \u00abcultura\u00bb disminuye forzosamente la tasa de natalidad, que en \u00faltimo t\u00e9rmino llegar\u00e1 a ser inferior a la de mortalidad. Ninguna <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Lex_Papia_Poppaea\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><strong><em>Lex Papia Poppaea<\/em><\/strong><\/a>, ning\u00fan entusiasmo nacional o religioso, ninguna tendencia es capaz de detener este proceso. Pero con la disminuci\u00f3n del exceso de nacimientos se le agota el ox\u00edgeno al\u00a0capitalismo, pues s\u00f3lo gracias al r\u00e1pido incremento demogr\u00e1fico de los \u00faltimos cien a\u00f1os ha sido posible su descomunal desarrollo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Qu\u00e9 es lo que vendr\u00e1 cuando el esp\u00edritu capitalista pierda su actual energ\u00eda no nos interesa aqu\u00ed. Quiz\u00e1 el gigante, ya ciego, sea condenado entonces a tirar del carro democr\u00e1tico de la cultura. Pero quiz\u00e1 sea tambi\u00e9n la hora del ocaso de los dioses. Llegado ese momento, el oro volver\u00e1 a las aguas del <em>Rin<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQui\u00e9n lo sabe?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_2311560\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311560\" style=\"width: 280px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311560\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Therese-Degas-1863-224x300.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Therese-Degas-1863-224x300.jpg 224w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-Therese-Degas-1863.jpg 635w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311560\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Edgar Degas. Th\u00e9r\u00e8se Degas, 1863 <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 24.0pt; line-height: 107%;\">EL BURGU\u00c9S: CONTRIBUCI\u00d3N A LA HISTORIA ESPIRITUAL DEL HOMBRE ECON\u00d3MICO MODERNO (1913)<\/span><\/h2>\n<p class=\"vcard author\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Jos\u00e9 Mar\u00eda Nin de Cardona, 1976<\/span><\/p>\n<p class=\"vcard author\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span class=\"fn\"><a href=\"https:\/\/introduccionalahistoriajvg.wordpress.com\/2015\/07\/25\/%E2%9C%8D-el-burgues-contribucion-a-la-historia-espiritual-del-hombre-economico-moderno-1913\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Teor\u00eda de la historia<\/a>, 2015<\/span><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2311552\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/el-burgues-werner-sombart-libro.webp\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"344\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"entry-content\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Werner Sombart<\/strong> es, cosa que no vamos a descubrir aqu\u00ed y ahora, uno de los historiadores m\u00e1s competentes de nuestro siglo. Uno de esos hombres que gustaba llegar, a trav\u00e9s de sus trabajos de investigaci\u00f3n, hasta lo m\u00e1s entra\u00f1able de la vida del ser humano. He aqu\u00ed, esencialmente, la raz\u00f3n primordial que le anim\u00f3 a la redacci\u00f3n de estas p\u00e1ginas. P\u00e1ginas, sin duda, significativas, esclarecedoras y trascendentes en grado sumo que giran en torno de una de las clases sociales \u2014la burgues\u00eda\u2014 que, para bien o para mal, casi siempre ha estado presente en la hora suprema de decidir el destino pol\u00edtico, social y econ\u00f3mico del resto de la estirpe humana. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se trata, y conviene advertirlo desde ya mismo, de una obra en la que se conjugan \u00fanicamente los valores espirituales. Por el contrario, y en esto consiste la sorpresa que el docto historiador depara al futuro lector de estas p\u00e1ginas, sobre la interpretaci\u00f3n espiritual o aristocr\u00e1tica de la clase burguesa predomina \u2014intencionalmente\u2014, precisamente, lo que m\u00e1s alejado pod\u00eda estar de la mente del lector: <strong>la interpretaci\u00f3n econ\u00f3mica de la significaci\u00f3n de la clase burguesa<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Claro est\u00e1, casi es obvio el recordarlo, que el eminente historiador se apresura a subrayar que, en rigor, <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u00ab<em>en lenguaje metaf\u00f3rico podr\u00edamos hablar de la vida econ\u00f3mica como compuesta de un cuerpo y de un alma<\/em>\u00bb.<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las formas en que se desenvuelve la vida econ\u00f3mica \u2014formas de producci\u00f3n, de distribuci\u00f3n, organizaciones de todas clases, en cuyo marco el hombre satisface sus necesidades econ\u00f3micas\u2014 constituir\u00edan el <em>cuerpo econ\u00f3mico<\/em>, del que tambi\u00e9n formar\u00edan parte las condiciones externas. A este cuerpo se contrapone el<em> esp\u00edritu econ\u00f3mico<\/em>, el cual comprende el conjunto de facultades y actividades ps\u00edquicas que intervienen en la vida econ\u00f3mica: manifestaciones de la inteligencia, rasgos de car\u00e1cter, fines y tendencias, juicios de valor y principios que determinan y regulan la conducta del hombre econ\u00f3mico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tomo, pues \u2014nos advierte el profesor <strong>Werner Sombart<\/strong>\u2014, este concepto en su sentido m\u00e1s amplio y no lo limito, como ocurre tan a menudo, al \u00e1mbito de la <em>\u00e9tica econ\u00f3mica<\/em>, es decir, a lo moralmente normativo en el terreno de lo econ\u00f3mico. En realidad, esto constituye s\u00f3lo una parte de lo que denomino el esp\u00edritu de la vida econ\u00f3mica. <strong>Los elementos espirituales que podemos detectar en las acciones econ\u00f3micas son de dos clases<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Por una parte,<\/em> se trata de facultades ps\u00edquicas o de m\u00e1ximas generales que s\u00f3lo revisten una importancia especial dentro de las fronteras de una rama determinada de la actividad: la prudencia o la energ\u00eda, la honradez o la veracidad. <em>Por otra parte<\/em>, se trata de manifestaciones ps\u00edquicas que no aparecen sino en relaci\u00f3n con\u00a0procesos econ\u00f3micos (<em>lo que no excluye, claro est\u00e1 la posibilidad de referirlas a facultades o principios generales<\/em>): la aptitud espec\u00edfica para el c\u00e1lculo, la aplicaci\u00f3n de un m\u00e9todo concreto de contabilidad, etc. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todas las \u00e9pocas, a juicio del autor de las p\u00e1ginas que comentamos, ha estado presente \u2014intensamente latente\u2014 una honda preocupaci\u00f3n por lo econ\u00f3mico. En efecto \u2014incluso en ciertos momentos en los que lo econ\u00f3mico daba la impresi\u00f3n de no primar en absoluto , indica el eminente historiador, <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abel hombre precapitalista es el hombre natural, el hombre tal y como ha sido creado por Dios, el hombre de cabeza firme y piernas fuertes, el hombre que no corre alocadamente por el mundo como nosotros ahora, sino que se desplaza pausadamente, sin prisas ni precipitaciones. Y su mentalidad econ\u00f3mica no es dif\u00edcil de descubrir, puesto que se deriva directamente de la naturaleza humana\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero, justamente, ya en ese momento, la preocupaci\u00f3n por lo econ\u00f3mico comenzaba a vibrar\u2026\u00a0Para el autor del libro, objeto de nuestra atenci\u00f3n, es obvio, qui\u00e9rase o no, que<strong> toda econom\u00eda precapitalista y preburguesa es una econom\u00eda de gasto<\/strong>.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La necesidad misma \u2014la necesidad del individuo\u2014 no viene fijada por el capricho del individuo, sino que en el transcurso de los tiempos ha ido tomando en los diferentes grupos sociales una magnitud y una forma determinadas, que aparecen ahora como dadas<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"entry-content\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQu\u00e9<\/span><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2311551 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/el-burgues-werner-sombart-libro-2.webp\" alt=\"\" width=\"206\" height=\"300\" \/><\/em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0quiere decir esto\u2026? El propio historiador nos responde: la necesidad misma \u2014la necesidad del individuo\u2014 no viene fijada por el capricho del individuo, sino que en el transcurso de los tiempos ha ido tomando en los diferentes grupos sociales una magnitud y una forma determinadas, que aparecen ahora como dadas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal ocurre con la idea del \u00ab<em>sustento seg\u00fan la posici\u00f3n social<\/em>\u00bb que domina en toda conducta econ\u00f3mica precapitalista. <strong>Lo que la vida hab\u00eda ido moldeando en el curso de una lenta evoluci\u00f3n recibe despu\u00e9s de las autoridades del Derecho y de la moral su consagraci\u00f3n como precepto<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la <em><strong>doctrina tomista<\/strong><\/em> la <em>idea del sustento seg\u00fan la posici\u00f3n social<\/em> constituye un elemento fundamental: es necesario que las relaciones de la persona con el mundo externo de los bienes se sometan en alguna forma a una limitaci\u00f3n y a una norma. Esta norma, efectivamente, constituye el sustento seg\u00fan la posici\u00f3n social. Consecuentemente, <strong>el sustento ha de ser conforme al rango o posici\u00f3n del individuo<\/strong>. Ha de ser, pues, de naturaleza y magnitud distintas en las diversas clases sociales. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con esto quedan diferenciados radicalmente los dos estratos cuya forma de vida caracterizar\u00e1 la existencia precapitalista: los se\u00f1ores y la masa del pueblo, ricos y pobres, caballeros y campesinos, artesanos y tenderos, los que llevan una vida libre e independiente exenta de esfuerzos econ\u00f3micos, y aquellos que ganan el pan con el sudor de su frente: \u00ab<strong><em>los individuos econ\u00f3micos<\/em><\/strong>\u00bb.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Llevar una \u00ab<em>existencia se\u00f1orial<\/em>\u00bb significa vivir en la opulencia y dar ocupaci\u00f3n a un gran n\u00famero de personas; significa pasar los d\u00edas en guerras y cacer\u00edas, y consumir las noches en divertidas tertulias de alegres bebedores, jugando a los dados, o en los brazos de bellas mujeres<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"entry-content\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Llevar una \u00ab<em><strong>existencia <\/strong><strong>se\u00f1orial<\/strong><\/em>\u00bb significa vivir en la opulencia y dar ocupaci\u00f3n a un gran n\u00famero de personas; significa pasar los d\u00edas en guerras y cacer\u00edas, y consumir las noches en divertidas tertulias de alegres bebedores, jugando a los dados, o en los brazos de bellas mujeres. Significa erigir palacios y levantar iglesias, desplegar toda clase de boato y ostentaci\u00f3n en los torneos y dem\u00e1s ocasiones festivas; significa una vida de lujos en la medida que lo permitan los medios y aun por encima de \u00e9stos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>A este ritmo los gastos resultan siempre mayores que los ingresos<\/strong>.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hay que procurar, pues, que \u00e9stos aumenten en proporci\u00f3n a aqu\u00e9llos<\/strong>. El intendente tiene que elevar los impuestos que gravan a los campesinos y el administrador tiene que subir las\u00a0rentas; o bien se buscan, como veremos m\u00e1s adelante \u2014nos promete el autor\u2014, fuera del marco normal de la actividad lucrativa los medios para cubrir el d\u00e9ficit. <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u00abEl se\u00f1or desprecia el dinero. Se trata de algo sucio como sucia es toda la actividad lucrativa. El dinero est\u00e1 para gastarlo\u00bb.<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No le falta, pues, la raz\u00f3n al profesor <strong>Werner Sombart<\/strong> cuando puntualiza que <strong>entre los hombres de la econom\u00eda precapitalista estaba tan poco desarrollada la capacidad volitiva como la energ\u00eda intelectual<\/strong>. Esto lo demuestra ya el lento ritmo de la actividad econ\u00f3mica. Ante todo y sobre todo, trata de eludirla en la medida de lo posible. La menor ocasi\u00f3n de \u00ab<em>holganza<\/em>\u00bb es bien aprovechada. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por la actividad econ\u00f3mica sienten lo mismo que el ni\u00f1o por la escuela, que no acude a ella m\u00e1s que cuando no le queda otro remedio. Ni el menor rastro de amor a la econom\u00eda o a la actividad lucrativa. Esta, principalmente, es la caracter\u00edstica definitoria del buen burgu\u00e9s.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La caracter\u00edstica fundamental de la existencia precapitalista, nos dice el autor de este libro, es la de la tranquila seguridad, como corresponde a toda vida org\u00e1nica<\/strong>. Ahora hay que\u00a0<\/span><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2311550 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/El-burgues-Sombart-libro-3.jpg\" alt=\"\" width=\"283\" height=\"439\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/El-burgues-Sombart-libro-3.jpg 283w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/El-burgues-Sombart-libro-3-193x300.jpg 193w\" sizes=\"auto, (max-width: 283px) 100vw, 283px\" \/><\/em><span style=\"font-size: 14pt;\">mostrar de qu\u00e9 modo esa tranquilidad se convierte en desasosiego, de qu\u00e9 manera evoluciona la sociedad hasta pasar de un estado esencialmente est\u00e1tico a una disposici\u00f3n fundamentalmente din\u00e1mica.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">D<span style=\"font-size: 14pt;\">e qu\u00e9 modo esa tranquilidad se convierte en desasosiego, de qu\u00e9 manera evoluciona la sociedad hasta pasar de un estado esencialmente est\u00e1tico a una disposici\u00f3n fundamentalmente din\u00e1mica<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"entry-content\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">E<strong>l esp\u00edritu que lleva a cabo esta transformaci\u00f3n, que convierte en ruinas el viejo mundo, es el esp\u00edritu capitalista<\/strong>, como he dado en llamarlo por el sistema econ\u00f3mico en que anida. Es el esp\u00edritu de nuestros d\u00edas. El mismo que anima tanto al financiero norteamericano como al aviador, que domina nuestro ser por entero y rige la historia del mundo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por eso mismo, con cierto e innegable matiz dogm\u00e1tico, el profesor <strong>Werner Sombart<\/strong> afirma que <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u00absi no toda la historia europea, al menos la del esp\u00edritu capitalista, tuvo su principio en la lucha de dioses y hombres por la posesi\u00f3n del oro nefasto\u00bb.<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Conocemos adem\u00e1s \u2014nos dice\u2014 numerosas declaraciones de los siglos XV y XVI que atestiguan que el dinero hab\u00eda empezado a ocupar su posici\u00f3n dominante en todo el Occidente europeo. <em>Pecuniae obediunt omnia<\/em>, se queja <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/22\/para-que-sirve-un-filosofo-por-erasmo-de-rotterdam\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><strong>Erasmo<\/strong><\/a>; \u00ab<em>el dinero es el dios de la tierra<\/em>\u00bb, anuncia <strong>Hans Sachs<\/strong>. Digno de compasi\u00f3n llama <strong>Wimpheling<\/strong> a su tiempo, en el que ha comenzado el imperio del dinero. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero <strong>Col\u00f3n<\/strong> celebra, sin embargo, en una famosa carta a la <em>reina <\/em><strong>Isabel<\/strong>, las excelencias del dinero con estas elocuentes palabras: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>\u00ab<em>El oro es excelent\u00edsimo, con \u00e9l se hace tesoro y con el tesoro quien lo tiene hace cuanto quiere en el mundo y llega que echa las \u00e1nimas al para\u00edso<\/em>\u00bb.<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los s\u00edntomas, de los cuales podemos deducir un incremento cada vez m\u00e1s r\u00e1pido de la codicia, una <em>mammonificaci\u00f3n<\/em> de la vida, no cesan de aumentar: los cargos se ponen en venta, la nobleza se emparenta con la enriquecida cr\u00e1pula, los Estados centran su pol\u00edtica en el incremento del dinero efectivo (<em>mercantilismo<\/em>), las pr\u00e1cticas para la adquisici\u00f3n de fondos son cada vez m\u00e1s numerosas y sutiles, etc. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ser\u00eda infantil, subraya el docto historiador de cuyo libro nos venimos ocupando, creer que la pasi\u00f3n por el oro y la avidez de dinero han actuado de manera tan inmediata sobre la vida econ\u00f3mica capitalista. La g\u00e9nesis de nuestro moderno sistema econ\u00f3mico y, especialmente de la moderna mentalidad econ\u00f3mica, no ha sido ni r\u00e1pida ni sencilla. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El creciente af\u00e1n de lucro no tuvo en un principio ninguna influencia sobre la vida econ\u00f3mica<\/strong>. Se buscaba conseguir dinero y oro fuera de los cauces de la actividad econ\u00f3mica ordinaria, incluso en detrimento de la misma, que era a menudo descuidada y pospuesta. Al ingenuo campesino, al zapatero e incluso al comerciante no se le ocurr\u00eda pensar que su propia labor cotidiana pudiera servirle para conseguir riquezas y tesoros. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Curiosamente, en los siglos pasados \u2014\u00bfacaso no acontece lo mismo en nuestro tiempo\u2026?\u2014, quien contaba con recursos monetarios gozaba de una situaci\u00f3n especial. No necesitaba ni robar ni refugiarse en la magia. <strong>Se le ofrec\u00edan diversas oportunidades de aumentar su dinero con la ayuda del propio dinero<\/strong>: a la persona de temperamento fr\u00edo, el pr\u00e9stamo de dinero; a la de naturaleza fogosa, el juego. Y en ambos casos sin necesidad de aliarse con otros para una acci\u00f3n conjunta, pudiendo quedarse en casa encerrado en solitaria clausura: \u00e9l era el \u00fanico y exclusivo art\u00edfice de su fortuna. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo el mundo sabe, desde que llam\u00e9 la atenci\u00f3n sobre ello \u2014especifica el profesor <strong>Werner Sombart<\/strong>\u2014 en mi <strong><em>Moderner Kapitalismus<\/em><\/strong>, la extraordinaria importancia que ha tenido el pr\u00e9stamo privado durante toda la Edad Media y hasta nuestros d\u00edas. Puede, por tanto, afirmarse que el pr\u00e9stamo ha sido, sin duda alguna, la fuente inicial del proceso de nacimiento y hegemon\u00eda de la clase burguesa.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">El proceso ascensional de la clase burguesa alcanza su m\u00e1ximo per\u00edodo de esplendor cuando, precisamente, se constituyen en aut\u00e9ntico soporte del propio Estado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es el momento, denuncia el autor de estas p\u00e1ginas, en el que es preciso despejar el dilema de saber utilizar \u2014rec\u00edprocamente\u2014 las ventajas que reporta la uni\u00f3n de la burgues\u00eda con el Estado: hay que saber aprovechar o utilizar en beneficio propio, independientemente de que este poder resida en el derecho inmediato de libre disposici\u00f3n sobre personas y cosas, o en la influencia que de manera indirecta pueda ejercerse, por ejemplo, en favor de una compra ventajosa o de una venta afortunada, es decir, mediante la obtenci\u00f3n de privilegios, concesiones, etc. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De esta forma se origina una nueva e importante modalidad de empresa feudal-capitalista. A menudo, pues, vemos c\u00f3mo arist\u00f3cratas influyentes se asocian con capitalistas burgueses o incluso con inventores pobres en una empresa com\u00fan: el cortesano se ocupa entonces de los derechos necesarios de libertad y protecci\u00f3n, mientras que el otro se encarga de proporcionar las ideas o el dinero. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tales asociaciones son muy frecuentes en <em>Francia<\/em> e <em>Inglaterra<\/em>, particularmente durante los <em>siglos XVII <\/em>y <em>XVIII<\/em>. En conclusi\u00f3n: <strong>en numerosos puntos de la vida econ\u00f3mica europea hallamos al se\u00f1or feudal participando en la construcci\u00f3n del sistema capitalista<\/strong>, hecho que por s\u00ed s\u00f3lo nos autoriza ya a considerar a aqu\u00e9l como un tipo especial de empresario capitalista. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta impresi\u00f3n relativa a la significaci\u00f3n del se\u00f1or feudal para la marcha del desarrollo capitalista se ve reforzada si tenemos presente que tambi\u00e9n <strong>una parte considerable del capitalismo colonial naci\u00f3 del esp\u00edritu feudal<\/strong>. Es por entonces cuando, desgraciadamente, surge la gran figura, profundamente nefasta, para cualesquiera sistema econ\u00f3mico \u2014tanto del pasado, del presente y del porvenir\u2014: <strong>el especulador<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La nota caracter\u00edstica de esta figura, de las much\u00edsimas que le caracterizan (<em>todas negativas<\/em>), es la de haber advertido el <em>individuo-especulador<\/em> que en su interior yac\u00eda un manantial de<\/span><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2311549 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/el-burgues-werner-sombart-libro-4.webp\" alt=\"\" width=\"184\" height=\"300\" \/><\/em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0aut\u00e9ntico poder: la fuerza sugestiva\u00a0de su dinero, gracias a la cual, en efecto, pueden llevarse a feliz t\u00e9rmino ciertos planes. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A veces, las m\u00e1s, el <em><strong>especulador <\/strong><\/em>no es un hombre inmensamente rico, sino, por el contrario, juega sus m\u00ednimas posibilidades a serlo: el <strong><em>especulador<\/em><\/strong>, nos indica el autor de estas p\u00e1ginas, sue\u00f1a ardientemente con ver culminada por el \u00e9xito su feliz empresa. Se imagina ya como un hombre rico y poderoso, al que todo el mundo honra y celebra por las gloriosas acciones realizadas, que \u00e9l mismo deja crecer desorbitadamente en su fantas\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Primero har\u00e1 esto, despu\u00e9s terminar\u00e1 aquello, dar\u00e1 vida a todo un sistema de empresas, llenar\u00e1 el orbe con la gloria de sus obras. Sue\u00f1a con lo tit\u00e1nico. Vive en un continuo estado de delirio. La exageraci\u00f3n de sus propias ideas le estimula una y otra vez y le mantiene en movimiento constante. Su estado de \u00e1nimo general es de un lirismo entusiasta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ciertamente, la figura del <strong><em>especulador<\/em><\/strong>\u2014que alcanzado su triunfo se transforma en inexorable burgu\u00e9s\u2014 entra\u00f1a cierto matiz on\u00edrico, puesto que, efectivamente \u2014subraya el profesor <strong>Werner Sombart<\/strong>\u2014, cuanto m\u00e1s dif\u00edcil sea aprehender el proyecto de la empresa especuladora, cuanto m\u00e1s generales sean sus posibles resultados, m\u00e1s apropiado ser\u00e1 para el especulador, mayores prodigios podr\u00e1 producir el esp\u00edritu de especulaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De ah\u00ed que las grandes empresas bancarias para el comercio ultramarino y de transporte (<em>la construcci\u00f3n de los ferrocarriles, los canales de Suez y de Panam\u00e1<\/em>) hayan sido desde un principio y contin\u00faen siendo hasta la fecha objeto especialmente apropiado para la actividad especulativa.\u00a0Antes de poner punto final el autor a su interesante libro nos depara toda una serie de interrogantes que, en verdad, demandan una serena meditaci\u00f3n, a saber: <strong>\u00bfes el esp\u00edritu burgu\u00e9s algo que se lleva en la sangre?<\/strong><\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00bfDebemos ver entonces en una determinada predisposici\u00f3n cong\u00e9nita o en una \u00ab<em>naturaleza<\/em>\u00bb particular una de las fuentes (<em>o quiz\u00e1 la fuente<\/em>) del esp\u00edritu capitalista? <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">O en otro caso, \u00bfqu\u00e9 importancia le corresponde a dicha predisposici\u00f3n en la g\u00e9nesis y desarrollo de este esp\u00edritu?<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"entry-content\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfExisten personas burguesas \u00ab<em>por naturaleza<\/em>\u00bb que se distingan por ello de las dem\u00e1s? \u00bfDebemos ver entonces en una determinada predisposici\u00f3n cong\u00e9nita o en una \u00ab<em>naturaleza<\/em>\u00bb particular una de las fuentes (<em>o quiz\u00e1 la fuente<\/em>) del esp\u00edritu capitalista? O en otro caso, \u00bfqu\u00e9 importancia le corresponde a dicha predisposici\u00f3n en la g\u00e9nesis y desarrollo de este esp\u00edritu? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para\u00a0<\/span><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2311548\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Sombart-Quintaesencia-del-capitalismo-212x300.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"396\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Sombart-Quintaesencia-del-capitalismo-212x300.jpg 212w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Sombart-Quintaesencia-del-capitalismo-724x1024.jpg 724w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Sombart-Quintaesencia-del-capitalismo-768x1087.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Sombart-Quintaesencia-del-capitalismo.jpg 843w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/em><span style=\"font-size: 14pt;\">encontrar respuesta a estas preguntas, nos indica el ilustre historiador desaparecido, hemos de tener presentes los factores y circunstancias siguientes: no hay duda de que todas las manifestaciones del esp\u00edritu capitalista responden, igual que todo estado o proceso an\u00edmico, a determinadas \u00ab<em>predisposiciones<\/em>\u00bb ps\u00edquicas, es decir, a una constituci\u00f3n primigenia y heredada del organismo, <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u00abmerced a la cual \u00e9ste posee la aptitud y la tendencia hacia determinadas funciones o la inclinaci\u00f3n a ciertos estados\u00bb.<\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En mi opini\u00f3n, subraya una vez m\u00e1s el eminente profesor, es indudable que todas las manifestaciones del esp\u00edritu capitalista, es decir, de la constituci\u00f3n ps\u00edquica del burgu\u00e9s, descansan en \u00ab<em>predisposiciones<\/em>\u00bb hereditarias. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto es v\u00e1lido tanto para las voliciones afectivas como para la capacidad \u00ab<em>instintiva<\/em>\u00bb, para las <em>virtudes<\/em> burguesas como para las diversas aptitudes adquiridas: todas ellas han de tener como substrato cierta \u00abdisposici\u00f3n\u00bb ps\u00edquica, sin que haya necesidad de especificar (<em>porque carece de importancia para estas observaciones nuestras<\/em>) si dichas \u00ab<em>disposiciones<\/em>\u00bb ps\u00edquicas responden o no a caracter\u00edsticas f\u00edsicas (<em>som\u00e1ticas<\/em>) y, en su caso, hasta qu\u00e9 punto y en qu\u00e9 forma. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La pregunta que hemos de hacernos ahora es si las \u00ab<em>predisposiciones<\/em>\u00bb para los estados del esp\u00edritu capitalista son universalmente humanas, es decir, si son propias de todos los hombres por igual<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Por igual<\/em>\u00bb desde luego no, pues no hay dos hombres que tengan \u00ab<em>la misma<\/em>\u00bb predisposici\u00f3n en un terreno espiritual concreto, ni siquiera cuando se trata de cualidades t\u00edpicamente humanas, como, por ejemplo, la aptitud para el aprendizaje de un idioma, que poseen todos los hombres normales.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">En definitiva: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00aben todo perfecto burgu\u00e9s habitan dos almas: el alma de empresario y el alma de burgu\u00e9s propiamente dicho, cuya conjunci\u00f3n da el esp\u00edritu capitalista\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A juicio del profesor <strong>Werner<\/strong><\/span><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"> S<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>ombart<\/strong>,<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"> quien cae en el pozo de la burgues\u00eda puede, en rigor, perder toda esperanza de salir del mismo, puesto que, en verdad, <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abel burgu\u00e9s engorda y se anquilosa en la medida en que se hace rico y se acostumbra a usar su riqueza en forma de rentas y, al mismo tiempo, a llevar una lujosa vida de se\u00f1or\u00f3n. \u00bfAcaso no van a seguir actuando en el futuro estas mismas fuerzas? Ser\u00eda muy extra\u00f1o\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2311566\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311566\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311566\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Panama-Familia-burguesa.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"401\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311566\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Familia burguesa (Panam\u00e1)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<div class=\"entry-content\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>[Jos\u00e9 Mar\u00eda NIN DE CARDONA. \u00abWerner Sombart: El burgu\u00e9s: contribuci\u00f3n a la historia espiritual del hombre econ\u00f3mico moderno. Versi\u00f3n espa\u00f1ola de Mar\u00eda Pilar Lorenzo y Miguel Paredes. Alianza Universidad. Madrid, 1976, 371 p\u00e1gs.\u00bb (rese\u00f1a), in Revista de Estudios Pol\u00edticos (Madrid), n\u00ba 216, 1977, pp. 348-353]<\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2311558\" aria-describedby=\"caption-attachment-2311558\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2311558\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-1834-1917-Madame-Jeantaud-delante-de-un-espejo-1875-300x263.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-1834-1917-Madame-Jeantaud-delante-de-un-espejo-1875-300x263.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Edgar-Degas-1834-1917-Madame-Jeantaud-delante-de-un-espejo-1875.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2311558\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Edgar Degas (1834-1917). Madame Jeantaud delante de un espejo, 1875 <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">IMAGEN PRINCIPAL<\/span><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2311601 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BULEBAR-JEAN-BERAUD-IP-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"199\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BULEBAR-JEAN-BERAUD-IP-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BULEBAR-JEAN-BERAUD-IP-678x452.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BULEBAR-JEAN-BERAUD-IP.jpg 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Rue de La Paix<\/em><\/strong>, de Jean B\u00e9raud (1900). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>B\u00e9raud<\/strong> (San Petersburgo, 1849-Par\u00eds, 1935) fue un pintor que represent\u00f3 con sumo detalle y belleza la fascinante vida moderna parisina de la Belle \u00c9poque.\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"5W1tWcpi6g\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/08\/14\/el-capitalismo-como-religion\/\">EL CAPITALISMO COMO RELIGION (Walter Benjamin)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abEL CAPITALISMO COMO RELIGION (Walter Benjamin)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/08\/14\/el-capitalismo-como-religion\/embed\/#?secret=PxofieIPnp#?secret=5W1tWcpi6g\" data-secret=\"5W1tWcpi6g\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr%C3%ADtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>El Burgu\u00e9s &nbsp; \u00abEl burgu\u00e9s engorda y se anquilosa en la medida en que se hace rico y se acostumbra a usar su riqueza en forma de rentas y, al mismo tiempo, a llevar una <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/09\/10\/el-burgues\/\" title=\"EL BURGU\u00c9S, de Werner Sombart (1913): El Burgu\u00e9s, Quintaesencia del capitalismo\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2311601,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-2311539","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-politica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2311539","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2311539"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2311539\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2311601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2311539"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2311539"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2311539"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}