{"id":2310673,"date":"2025-08-11T00:05:23","date_gmt":"2025-08-10T22:05:23","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2310673"},"modified":"2025-08-11T08:51:00","modified_gmt":"2025-08-11T06:51:00","slug":"un-enfoque-historico-del-discurso-de-jose-ortega-y-gasset","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/08\/11\/un-enfoque-historico-del-discurso-de-jose-ortega-y-gasset\/","title":{"rendered":"\u201cVieja y nueva pol\u00edtica\u201d: Un enfoque hist\u00f3rico del discurso de Jos\u00e9 Ortega y Gasset, por Feliciano P\u00e1ez-Camino Arias, 2015"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Un enfoque hist\u00f3rico del discurso de Jos\u00e9 Ortega y Gasset, \u201cVieja y nueva pol\u00edtica\u201d<\/span><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong style=\"font-size: 24pt;\">Vieja y nueva Rep\u00fablica<\/strong><\/h2>\n<section id=\"feature\">\n<header class=\"article-header article-foto_ep\">\n<div class=\"title-wrapp\">\n<div class=\"container\">\n<div class=\"col-md-9\">\n<div class=\"article-title title-foto_ep\">\n<div class=\"article-abstract\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Rep\u00fablica y monarqu\u00eda no pueden ser \u00edtacas de nuestra pol\u00edtica: su valor no estriba en ninguna promesa de felicidad, sino en ser matriz de la libertad de todos.<\/strong><\/em><\/span><\/div>\n<div class=\"top-share\">\n<div class=\"addthis_sharing_toolbox\" data-url=\"https:\/\/www.letraslibres.com\/espana-mexico\/politica\/vieja-y-nueva-republica\" data-title=\"Vieja y nueva Rep\u00fablica\" data-description=\"Rep\u00fablica y monarqu\u00eda no pueden ser \u00edtacas de nuestra pol\u00edtica: su valor no estriba en ninguna promesa de felicidad, sino en ser matriz de la libertad de todos.\">\n<div role=\"region\" aria-labelledby=\"at-736b1b49-ff5a-4d25-902a-0d128ea9d80f\">\u00a0<\/div>\n<div id=\"atstbx2\" class=\"at-share-tbx-element addthis-smartlayers addthis-animated at4-show\" role=\"region\" aria-labelledby=\"at-736b1b49-ff5a-4d25-902a-0d128ea9d80f\"><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">Por Aurora Nacarino Bravo<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/header>\n<\/section>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.letraslibres.com\/espana-mexico\/politica\/vieja-y-nueva-republica\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Letras Libres<\/a>, 2021<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2207495 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Viejos-nuevos-dinosaurios-politicos-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2207495\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La quiebra del bipartidismo ha llevado al Congreso a una nueva izquierda de \u00e1mbito nacional que plantea una enmienda a la totalidad del sistema del 78 y demanda sin ambages la rep\u00fablica, rompiendo con el compromiso hist\u00f3rico que suscribieron el PSOE y el PCE con la monarqu\u00eda parlamentaria. Monarqu\u00eda y Constituci\u00f3n han sido desde entonces objetivos de la cr\u00edtica pol\u00edtica, tambi\u00e9n en el \u00e1mbito territorial, donde el nacionalismo las ha esgrimido como justificaci\u00f3n para la secesi\u00f3n. Y a este desgaste ha contribuido la deshonrosa conducta privada del propio rey em\u00e9rito, que ha puesto a la corona en una situaci\u00f3n comprometida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa conjunci\u00f3n de circunstancias ha renovado la discusi\u00f3n sobre la posibilidad de la Rep\u00fablica, un debate que no ha desaparecido nunca, pero que es una corriente de caudal variable. En todo caso, es una corriente siempre ruidosa hacia el 14 de abril, la fecha en que los espa\u00f1oles nos entregamos a un morbo hist\u00f3rico que inexorablemente nos devuelve a la Guerra Civil. No pretendo predecir aqu\u00ed la suerte que pueda correr la causa republicana ni tampoco sentar doctrina sobre la forma deseable del Estado. M\u00e1s bien, tratar\u00e9 de hacer lo contrario: fundamentar que rep\u00fablica y monarqu\u00eda no pueden ser \u00edtacas de nuestra pol\u00edtica, y que su valor no estriba en ninguna promesa de felicidad, sino en ser matriz de la libertad de todos. Miro para ello a los republicanos nuevos, sin perder la perspectiva de los viejos, y examino algunos argumentos de la reivindicaci\u00f3n republicana a la luz del contexto hist\u00f3rico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La Gran Recesi\u00f3n fue origen de un profundo padecimiento social, y tambi\u00e9n de una fractura pol\u00edtica que tiene que ver con la falta de consenso sobre las causas de la crisis y, por tanto, sobre las soluciones que se deb\u00edan implementar para resolverla. Si la crisis emanaba de la propia naturaleza del sistema, como sosten\u00eda Podemos, entonces no cab\u00eda m\u00e1s que dar por superada la experiencia del 78 e iniciar un proceso constituyente que alumbrara un nuevo r\u00e9gimen. Se trata de un argumento f\u00e1cil de formular y de comunicar, y que adem\u00e1s soslaya el embrollo de estudiar y proponer reformas legislativas que exigen hondos conocimientos, pericia t\u00e9cnica y negociaciones arduas.<\/span><\/p>\n<p dir=\"ltr\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, no resulta sencillo responder en qu\u00e9 medida una rep\u00fablica habr\u00eda prevenido la burbuja inmobiliaria, la dualidad del mercado laboral que aboca a una parte de los trabajadores a la precariedad o el desempleo, la colonizaci\u00f3n institucional y la corrupci\u00f3n de los partidos o la politizaci\u00f3n de los reguladores que deb\u00edan haber alertado de los peligros en los que Espa\u00f1a estaba incurriendo. Como no parecen males imputables a la Constituci\u00f3n del 78 o la monarqu\u00eda, debemos concluir que la nueva voz republicana es antes la expresi\u00f3n de una identidad, acorde con los tiempos del posmaterialismo, que una raz\u00f3n instrumental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se trata, por tanto, de un republicanismo finalista, para el que la Rep\u00fablica es el programa mismo. Una postura que contrasta con el \u00e1nimo transformador que movi\u00f3 a los republicanos de hace un siglo. Y no es que entonces faltaran los republicanos doctrinarios, qu\u00e9 duda cabe; pero la decantaci\u00f3n del nuevo r\u00e9gimen solo fue posible despu\u00e9s de la adhesi\u00f3n a la causa de aquellos para quienes la Rep\u00fablica se anunciaba como la condici\u00f3n de posibilidad de un programa de democracia y libertades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si el republicanismo se hizo fuerte entonces, fue gracias a la intervenci\u00f3n de algunas figuras notables, no todas de izquierdas, que hist\u00f3ricamente hab\u00edan mantenido una relaci\u00f3n accidentalista respecto a la forma del Estado, que hab\u00edan sido muy cr\u00edticas con el ensayo republicano de 1873, o que directamente hab\u00edan militado en los partidos din\u00e1sticos, como Maura o Alcal\u00e1-Zamora. El PSOE, para el que la prioridad era la culminaci\u00f3n del socialismo, fue el \u00faltimo partido en sumarse al Pacto de San Sebasti\u00e1n que aglutin\u00f3 a los republicanos, y lo hizo por intercesi\u00f3n de Manuel Aza\u00f1a. Un Aza\u00f1a que solo hab\u00eda roto con la v\u00eda posibilista del reformismo que consent\u00eda en la monarqu\u00eda despu\u00e9s de que Alfonso XIII se entregara al dictador Primo de Rivera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En efecto, el primer prop\u00f3sito hab\u00eda sido la reforma y no la revoluci\u00f3n, porque la democratizaci\u00f3n se sent\u00eda inaplazable y no pod\u00eda preterirse a un cambio de r\u00e9gimen de advenimiento incierto. Aza\u00f1a lo expres\u00f3 con la acidez que cont\u00f3 luego Santos Juli\u00e1, y que cabe aplicar tambi\u00e9n hoy a nuestro parlamento: se puede \u201cser revolucionario 24 horas\u201d, pero es \u201crid\u00edculo, a m\u00e1s de ser est\u00e9ril, titularse revolucionario 24 a\u00f1os\u201d. Algunos pol\u00edticos actuales van camino de tal hito, sin haber legado al pa\u00eds una sola transformaci\u00f3n que pueda ser tenida por valiosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cualquier caso, fue la rigidez de la corona, incapaz de adaptarse a una sociedad que empezaba a decirse moderna y que demandaba cambios, la que condujo a la ruptura con la monarqu\u00eda, lo cual nos recuerda que la flexibilidad y la actualizaci\u00f3n son atributos de las instituciones longevas. Alfonso XIII sentenci\u00f3 a la monarqu\u00eda cuando aval\u00f3 la dictadura militar, porque, desde entonces, rep\u00fablica fue sin\u00f3nimo de democracia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quiz\u00e1 nadie expres\u00f3 como Ortega aquel accidentalismo con respecto a la forma del Estado, y que bien merece reivindicarse a\u00fan: \u201cEn esta materia no es decorosa al siglo XX otra postura que la experimental\u201d, dijo en su famosa conferencia \u201cVieja y nueva pol\u00edtica\u201d. Tampoco estar\u00e1 a la altura del siglo XXI cualquier aproximaci\u00f3n a la cuesti\u00f3n que soslaye la evaluaci\u00f3n y la evidencia. As\u00ed, el republicanismo encendido, como el fervor mon\u00e1rquico, que no reporte argumentos contrastables no merecer\u00e1 otro estatus que el de revelaci\u00f3n m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El accidentalismo no denota flaqueza en el compromiso con el sistema, sino facultad de escrutinio y voluntad de vigilancia cuando la jefatura del Estado no es una instituci\u00f3n mayoritaria. Si la sucesi\u00f3n de los reyes no es democr\u00e1tica (aunque la monarqu\u00eda fuera refrendada en la Constituci\u00f3n) sino cognaticia, entonces su legitimidad ha de basarse en sus resultados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y debo admitir que muchos espa\u00f1oles que nos reconocemos en la sentencia orteguiana cometimos el error de confundir el accidentalismo que legitima una instituci\u00f3n contramayoritaria por sus resultados con eso que dimos en llamar juancarlismo, que era la forma cuca que nos permit\u00eda a los progresistas avalar la monarqu\u00eda del 78 sin dejar de sentirnos republicanos. La actual forma del Estado ha servido a un prop\u00f3sito que nos era muy querido por in\u00e9dito: la consolidaci\u00f3n democr\u00e1tica. Y bajo su paraguas institucional Espa\u00f1a ha conocido sus a\u00f1os m\u00e1s pr\u00f3speros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, el juancarlismo confundi\u00f3 las virtudes del sistema con los atributos personales del titular de la corona, incurriendo en el error de anteponer los hombres a las leyes, que es un debate que lleva resuelto m\u00e1s o menos desde Arist\u00f3teles, pero en el que la humanidad se empe\u00f1a en tropezar de forma recurrente. Juan Carlos se descubri\u00f3 tan falible como cualquier persona, as\u00ed que se hizo preciso enterrar, abdicaci\u00f3n mediante, el juancarlismo, para defender sin complejos la monarqu\u00eda parlamentaria. Y no por conversi\u00f3n religiosa, sino por la decorosa aproximaci\u00f3n experimental que hab\u00eda recetado Ortega: no rompamos lo que, por una vez, nos ha funcionado como naci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El problema es que \u201cno romper el sistema\u201d es un argumento que no puede convencer a quienes creen en la necesaria ruptura del sistema. Y concedo que la monarqu\u00eda ha de estar sometida a revisi\u00f3n y no tenerse por cosa dada, pero sucede que no se han presentado las pruebas que har\u00edan del nuevo orden uno mejor que el presente. Si hace un siglo\u00a0rep\u00fablica fue sin\u00f3nimo de democracia, \u00bfqu\u00e9 puede significar la Rep\u00fablica en nuestra democracia consolidada? Sus portavoces hoy enarbolan un r\u00e9gimen de parte que est\u00e1 lejos de ofrecer la inclusi\u00f3n que hizo de la monarqu\u00eda parlamentaria un modelo de consenso. La Rep\u00fablica no parece soluci\u00f3n de compromiso, sino fuente de conflicto. Y tan obtuso era C\u00e1novas cuando proclamaba que \u201csobre la paz est\u00e1 la monarqu\u00eda\u201d como lo son ahora quienes est\u00e1n dispuestos a sacrificar la convivencia en el altar de la Rep\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al cabo, siguen valiendo las palabras que pronunci\u00f3 Aza\u00f1a hace justo 90 a\u00f1os: \u201cLa Rep\u00fablica es la naci\u00f3n que se gobierna a s\u00ed misma.\u201d Que viva entonces la Rep\u00fablica coronada del 78. Y ma\u00f1ana, ya iremos viendo.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2207494\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-nueva-politica-3-640x381.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"311\" data-id=\"2207494\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-nueva-politica-3-300x233.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-nueva-politica-3-610x475.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-nueva-politica-3.jpg 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>*******<\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">\u201cVieja y nueva pol\u00edtica\u201d: Un enfoque hist\u00f3rico del discurso de Jos\u00e9 Ortega y Gasset<\/span><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u201c<em>La corrupci\u00f3n organizada, y el turno de los partidos, como manivela de ese sistema de corrupci\u00f3n<\/em>\u201d.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Feliciano P\u00e1ez-Camino Arias, 2015<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c<a href=\"http:\/\/umer.es\/wp-content\/uploads\/2016\/06\/umer-Cuaderno-95.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Cuadernos UMER<\/a>\u201d<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2207487\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/l_ortega_vnp.jpg\" alt=\"Un enfoque hist\u00f3rico del discurso de Jos\u00e9 Ortega y Gasset\" width=\"300\" height=\"462\" data-id=\"2207487\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay placeres que no por repetidos son menos intensos; este de dirigirme a ustedes con cierta frecuencia es uno de ellos. Me dispongo, en esta ocasi\u00f3n, a acercarme a un tema de actualidad, procurando abordarlo con una perspectiva hist\u00f3rica que le d\u00e9 cierta espesura. Al t\u00edtulo con que lo presento, <strong><em>Vieja y nueva pol\u00edtica<\/em><\/strong>, le vienen bien unas comillas, no solo porque -como veremos enseguida- implica una referencia a uno de nuestros m\u00e1s apreciados pensadores, sino tam\u00adbi\u00e9n porque el hecho de contraponer una pol\u00edtica vieja y tradicional a otra nueva y emergente se ha convertido ya en un t\u00f3pico, acentuado en el debate p\u00fablico de los \u00faltimos tiempos y muy presente en estas v\u00edsperas de campa\u00f1a electoral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se nos oculta que la forma de presentar estos dilemas es ya un elemento condicionante de la respuesta que se espera para ellos. Y, en este caso, caben po\u00adcas dudas de que quien opone as\u00ed lo viejo a lo nuevo est\u00e1 invit\u00e1ndonos a adoptar la novedad, del mismo modo que si la contraposici\u00f3n fuera, por ejemplo, entre \u201cpericia\u201d e \u201cinexperiencia\u201d se estar\u00eda abogando impl\u00edcitamente por la primera. Tampoco es un secreto que propugnar lo nuevo es una vieja costumbre de la po\u00adl\u00edtica; tal vez no mucho menos vieja que la costumbre que se nos aparece como la contraria: justificar la permanencia de lo existente por su propia antig\u00fcedad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Feliciano P\u00e1ez-Camino Arias<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Propugnar lo nuevo es una vieja costumbre: un ejemplo ilustre<\/span> <\/strong><\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_2207497\" aria-describedby=\"caption-attachment-2207497\" style=\"width: 240px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2207497\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Ortega-y-Gasset-1.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"336\" data-id=\"2207497\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2207497\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Jos\u00e9 Ortega y Gasset<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace ya m\u00e1s de un siglo, el 23 de marzo de 1914, un joven profesor llamado <strong>Jos\u00e9 Ortega y Gasset<\/strong>, que apenas entrado en la treintena -hab\u00eda nacido en 1883- se estaba ya convirtiendo en cabeza destacada de la que luego ser\u00eda llamada <em>gene\u00adraci\u00f3n del <\/em>14, pronunci\u00f3 en el teatro de la <strong>Comedia de Madrid<\/strong> una conferencia, cuyo objetivo inmediato era presentar una <em><strong>Liga de Educaci\u00f3n Pol\u00edtica Espa\u00f1ola<\/strong>. <\/em>Result\u00f3 ser esta una organizaci\u00f3n ef\u00edmera, pero la intervenci\u00f3n de Ortega alcanz\u00f3 larga resonancia, empezando por su propio t\u00edtulo: <strong><em>Vieja y nueva pol\u00edtica<\/em><\/strong>. Yo lo he tomado prestado -con todo el respeto que imponen las distancias- para titular mi exposici\u00f3n (<em>y fuerza es reconocer que no se trata de una iniciativa muy original, porque hoy mismo aparece en el diario <strong>El Pa\u00eds <\/strong>un interesante art\u00edculo de <strong>Daniel Innerarity<\/strong> bajo el mismo ep\u00edgrafe<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Traer a colaci\u00f3n el texto de <strong>Ortega<\/strong> no nos sirve solamente para ilustrar la an\u00adtig\u00fcedad de la contraposici\u00f3n se\u00f1alada, sino tambi\u00e9n para rastrear la vigencia de sus contenidos. Y es que podemos encontrar en ella -dichos en un buen castella\u00adno, un tanto enf\u00e1tico en ocasiones- temas y enfoques que, en un tono por lo ge\u00adneral m\u00e1s pedestre, abundan en nuestros d\u00edas. Para empezar, la propia oposici\u00f3n maniquea entre lo viejo y lo nuevo; as\u00ed nos presenta <strong>Ortega<\/strong> la situaci\u00f3n del pa\u00eds: \u201c<em>dos <strong>Espa\u00f1as<\/strong> que viven juntas y que son perfectamente extra\u00f1as: una <strong>Espa\u00f1a<\/strong> <strong>ofi\u00adcial<\/strong> que se obstina en prolongar los gestos de una edad fenecida, y otra <strong>Espa\u00f1a<\/strong> aspirante, germinal, una <strong>Espa\u00f1a<\/strong> <strong>vital<\/strong>\u2026\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No falta la afirmaci\u00f3n de que existe una juventud no integrada en el sistema: \u201c<em>Las nuevas generaciones advierten que son extra\u00f1as totalmente a los principios, a los usos, a las ideas y hasta al vocabulario de los que hoy rigen los organismos oficiales de la vida espa\u00f1ola<\/em>\u201d. Tambi\u00e9n formula <strong>Ortega<\/strong> el prop\u00f3sito de desbordar los cauces habituales de la participaci\u00f3n, ya que la nueva pol\u00edtica \u201c<em>es menester que signifique muchas otras actividades sobre la electoral, parlamentaria y guber\u00adnativa<\/em>\u201d, hasta el extremo de que \u201c<em>tiene que ser toda una actitud hist\u00f3rica<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El orador subraya adem\u00e1s la \u201c<em>diferencia radical entre la Liga de <strong>Educaci\u00f3n Pol\u00edtica Espa\u00f1ola<\/strong> y los partidos actuales<\/em>\u201d; y eso enlaza con una descripci\u00f3n muy dura del sistema pol\u00edtico de su tiempo, el nacido de la Restauraci\u00f3n borb\u00f3nica de 1875, presentado como: \u201cl<em>a corrupci\u00f3n organizada, y el turno de los partidos, como manivela de ese sistema de corrupci\u00f3n<\/em>\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con llamativa vehemencia, el movimiento que encabeza Ortega se considera portavoz de multitudes y confiesa su prop\u00f3sito de guiarlas: \u201c<em>Vamos a inundar con nuestra curiosidad y nuestro entusiasmo los \u00faltimos rincones de Espa\u00f1a; va\u00admos a ver Espa\u00f1a y a sembrarla de amor y de indignaci\u00f3n. Vamos a (\u2026) escuchar las quejas desesperadas all\u00ed donde manan; vamos a ser primero amigos de [aque\u00adllos de] quienes luego vamos a ser conductores<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, tras traer a colaci\u00f3n la tantas veces oportuna cita de <strong>Leonardo de Vinci<\/strong> \u201c<em>Dove si grida non \u00e9 vera scienza<\/em>\u201d (que <strong>Ortega<\/strong> traduce por \u201c<em>donde se grita no hay buen conocimiento<\/em>\u201d), el conferenciante hace una observaci\u00f3n que puede resultarnos tambi\u00e9n muy oportuna en \u00e9poca de internet y redes sociales: \u201c<em>Nuestra pol\u00edtica es todo lo contrario del grito, todo lo contrario que el simplis\u00admo. Si las cosas son complejas, nuestra conducta tendr\u00e1 que ser compleja. (\u2026) Lo complejo tiene que ser reflejado, en los programas pol\u00edticos, complejamente; y una de las cosas m\u00e1s graves que ocurren en <strong>Espa\u00f1a<\/strong> es que solo se dirigen a la multitud esos simplismos radicales o reaccionarios, esos grandes gritos que con\u00advierten la pol\u00edtica en un <strong>sicofantismo<\/strong> (1), en obra de denostaci\u00f3n y de insulto<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">Sicofanta o sicofante era en la antigua Grecia un delator de profesi\u00f3n, por lo que convertir la pol\u00edtica en un sicofantismo es, en el decir de Ortega, hacer de ella un territorio de calumnia y difamaci\u00f3n<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Ortega<\/strong> presenta pues la nueva pol\u00edtica que propugna como <em>otra pol\u00edtica<\/em>, muy distinta de la existente en su tiempo, si bien procura distanciarse de cualquier simplismo, lo que marca la diferencia con ciertas tendencias de actualidad. Sin embargo, dejando de lado al maestro, la nueva pol\u00edtica se ha presentado con fre\u00adcuencia, no como un modo distinto de pol\u00edtica, sino como una <em>no pol\u00edtica<\/em>. Eso tampoco es nuevo: podr\u00edamos decir que una de las formas m\u00e1s rancias de hacer pol\u00edtica consiste en decir que no se hace, que lo que se hace es otra cosa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2207504\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Nueva-politica-300x300-1.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" data-id=\"2207504\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Nueva-politica-300x300-1.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Nueva-politica-300x300-1-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">La mala imagen de la pol\u00edtica y la acci\u00f3n de los no pol\u00edticos<\/span> <\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque en grados distintos seg\u00fan pa\u00edses y sectores socioculturales, est\u00e1 bas\u00adtante arraigada una imagen negativa de la pol\u00edtica, y, sobre todo, de esa abstrac\u00adci\u00f3n abusiva que solemos llamar \u201c<em>los pol\u00edticos<\/em>\u201d, o incluso \u201cl<em>a clase pol\u00edtica<\/em>\u201d. Tal repulsa se extiende al uso adjetivo del t\u00e9rmino: no es infrecuente o\u00edr a pol\u00edticos denunciar una \u201c<em>maniobra pol\u00edtica<\/em>\u201d de sus rivales o lamentar que estos persigan <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c<em>fines pol\u00edticos<\/em>\u201d; y si yo digo, por ejemplo, que estoy hablando, o actuando, \u201c<em>mo\u00advido por un inter\u00e9s pol\u00edtico<\/em>\u201d, puede que mi interlocutor no interprete que estoy movido por un af\u00e1n de bien p\u00fablico, el inter\u00e9s de la <em>polis<\/em>, sino por un inter\u00e9s partidista, sesgado, tal vez mezquino. El problema, lejos de ser de hoy, viene de antiguo. Valga, para documentarlo, una frase tomada de una carta dirigida por <strong>Voltaire<\/strong> al rey <strong>Federico II de Prusia<\/strong>, fechada el 25 de abril de 1739: \u201c<em>La palabra pol\u00edtico significa, originariamente, ciudadano, mientras que hoy, merced a nues\u00adtra perversidad, viene a significar embaucador de los ciudadanos. Habr\u00eda que devolverle su aut\u00e9ntica significaci\u00f3n\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cLa palabra pol\u00edtico significa, originariamente, ciudadano, mientras que hoy, merced a nues\u00adtra perversidad, viene a significar embaucador de los ciudadanos. Habr\u00eda que devolverle su aut\u00e9ntica significaci\u00f3n\u201d<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"> (Voltaire).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Habr\u00eda que preguntarse por qu\u00e9 es as\u00ed. Tal pregunta no es el tema central de esta exposici\u00f3n, pero guarda relaci\u00f3n con \u00e9l, porque el t\u00f3pico negativo acerca de la pol\u00edtica tiene que ver con la recurrente tendencia a <em>inventar <\/em>una nueva pol\u00edtica, que a veces ni siquiera se reconoce como tal pol\u00edtica. Esbozo a continuaci\u00f3n al\u00adgunas explicaciones, aunque sin la pretensi\u00f3n de abordar a fondo un asunto que merece un tratamiento espec\u00edfico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos como el espa\u00f1ol actual, est\u00e1 sometida a un con\u00adtinuo escrutinio cr\u00edtico la actividad de quienes integran los poderes del Estado, en especial el legislativo y el ejecutivo; no tanto el judicial, que es, por cierto, el \u00fanico reconocido expl\u00edcitamente como \u201c<em>poder<\/em>\u201d por la <strong>Constituci\u00f3n<\/strong>, en su <strong>T\u00edtulo VI<\/strong>. Una parte de la acci\u00f3n de los <em><strong>pol\u00edticos<\/strong> <\/em>(<em>empleo aqu\u00ed el t\u00e9rmino en su sentido m\u00e1s estrecho: las personas que act\u00faan visiblemente en el espacio p\u00fablico, generalmente en representaci\u00f3n de sus conciudadanos<\/em>) consiste en criticarse -y a veces denigrarse- mutuamente, con el eco amplificador, y simplificador, de los medios de comunicaci\u00f3n. El ejercicio del control a los gobernantes por parte de la oposici\u00f3n, la representaci\u00f3n de las diferencias sociales o ideol\u00f3gicas, y la propia competici\u00f3n por el voto son funciones pol\u00edticas que tienen un alto coste para la imagen del conjunto de sus actores. Incluso en el ejercicio de esa oposici\u00f3n re\u00adc\u00edproca que les es confiada en los sistemas representativos, no es infrecuente que los pol\u00edticos sean reprobados por una cosa y por la contraria: por pasarse la vida critic\u00e1ndose y ser incapaces de ponerse de acuerdo; y, a la vez, por no diferenciar\u00adse suficientemente unos de otros y llegar a entendimientos indebidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, la mediaci\u00f3n period\u00edstica entre la acci\u00f3n o la palabra del pol\u00edtico y su recepci\u00f3n por el ciudadano, implica con frecuencia simplificar el mensaje, pri\u00advilegiar la an\u00e9cdota y a\u00f1adir alguna dosis de cr\u00edtica o desd\u00e9n, haciendo causa com\u00fan con el <em>hombre de la calle <\/em>frente a sus representantes elegidos. No faltan <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">periodistas para criticar con \u00e9nfasis la banalidad de una pol\u00edtica que el propio periodismo contribuye diariamente a banalizar; y otros parecen atesorar ideas tan justas y ponderadas sobre la cosa p\u00fablica, que quien lee, y sobre todo oye, sus admoniciones puede lamentar que no sean ellos precisamente quienes nos go\u00adbiernen. Hay representantes p\u00fablicos que se atreven a quejarse de esa situaci\u00f3n, y su queja nos llega a trav\u00e9s de la propia prensa; la socialista <strong>Meritxell Batet<\/strong> dec\u00eda esto en una entrevista publicada el pasado 11 de octubre en la \u00faltima p\u00e1gina de <strong><em>El Pa\u00eds<\/em><\/strong>: \u201c<em>Los canales a trav\u00e9s de los que nos comunicamos exigen un lenguaje simple, y el 99% de las veces nos enfrentamos a problemas muy complejos, que requieren explicaciones m\u00e1s largas<\/em>\u201d; \u201c<em>de la tramitaci\u00f3n de una ley [en los medios de comunicaci\u00f3n] explican una an\u00e9cdota en lugar de estudiarse la ley. He sido ponente de bastantes leyes y casi nunca se ha acercado un periodista para pregun\u00adtar por qu\u00e9 la propon\u00edamos<\/em>\u201d. Parece claro, en todo caso, que ambos, pol\u00edticos y periodistas, participan de las servidumbres de la inmediatez, de la falta de pers\u00adpectiva; como escribi\u00f3 <strong>Helmut Schmidt,<\/strong> canciller alem\u00e1n y luego coeditor de <strong><em>Die Zeit<\/em><\/strong>: \u201c<em>Pol\u00edticos y periodistas comparten un triste destino. Tienen que hablar hoy de cosas que solo se comprender\u00e1n bien ma\u00f1ana\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El gusto period\u00edstico por agrandar la an\u00e9cdota y obviar lo complejo, unido al cultivo de las noticias negativas o inquietantes, transmite con frecuencia una visi\u00f3n desfigurada de la realidad. Si en un pa\u00eds n\u00f3rdico gana las elecciones la socialdemocracia y la extrema derecha sube unos puntos, el titular suele ser la subida de la extrema derecha. Tras las elecciones auton\u00f3micas catalanas del 27 de septiembre se ha hablado tanto del retroceso del <strong>PP<\/strong> y de la subida de la <strong>CUP<\/strong>, que si hoy se hiciera una encuesta preguntando cu\u00e1l de estas dos fuerzas recibi\u00f3 m\u00e1s votos de los catalanes seguramente la respuesta mayoritaria apuntar\u00eda a la <strong>CUP<\/strong> (<em>que obtuvo 10 esca\u00f1os con el 8,21% de los votos, frente a los 11 esca\u00f1os y 8,48% del <strong>PP<\/strong><\/em>). Siguiendo con <strong>Catalu\u00f1a<\/strong>, tras las elecciones del 24 de mayo, que all\u00ed fueron solo municipales, se insisti\u00f3 tanto en los peculiares resultados del municipio de Barcelona, que apenas se abri\u00f3 paso la noticia de que, en el conjunto de Catalu\u00f1a, los socialistas hab\u00edan quedado en segundo lugar tras <strong>CiU<\/strong> y por encima de <strong>Esquerra<\/strong> (<em>21,4%<strong> CiU<\/strong>; 17,06% <strong>PSC-PSOE<\/strong>; 16,39%<strong> ERC<\/strong><\/em>) y que iban a gobernar ayuntamientos tan significativos como <strong>Tarragona, L\u00e9rida<\/strong> o <strong>L\u2019Hospitalet<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Criticar o zaherir a los pol\u00edticos en general suele tener buena acogida. Lo re\u00adflejan, y a la vez lo fomentan, encuestas, donde \u201c<em>los pol\u00edticos<\/em>\u201d, o instituciones\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">como el Parlamento o los partidos, quedan malparados (<em>por debajo incluso de los obispos<\/em>) en listas de popularidad habitualmente encabezadas por m\u00e9dicos y pro\u00adfesores de la sanidad y la ense\u00f1anza p\u00fablica \u2026 que, por cierto, son las profesiones de origen de muchos parlamentarios, ministros, consejeros, concejales, etc\u00e9tera. Parece extra\u00f1o que personas decentes y apreciadas pasen a ser tan indignas -o tan dignas de sospecha- cuando se convierten, por un tiempo m\u00e1s o menos largo, en pol\u00edticos en activo, en representaci\u00f3n de sus conciudadanos y por la voluntad directa o indirecta de estos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puede tambi\u00e9n que la impopularidad de los pol\u00edticos, que <em>dan la cara <\/em>como tales, tenga que ver con el inter\u00e9s de personas e instituciones poderosas que no necesitan estar en la pol\u00edtica visible para disponer de poder (<em>econ\u00f3mico o me\u00addi\u00e1tico, por ejemplo<\/em>) y a las que el apoliticismo, o el esc\u00e9ptico desenga\u00f1o, de la mayor\u00eda social puede resultarles c\u00f3modo, como tambi\u00e9n el que \u201c<em>los pol\u00edticos<\/em>\u201d atraigan hacia ellos el grueso de las cr\u00edticas sociales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es digno de atenci\u00f3n el hecho de que, con respecto a los pol\u00edticos m\u00e1s signi\u00adficados, tiene lugar una especie de <em>damnatio memoriae <\/em>al rev\u00e9s: el tiempo que va transcurriendo despu\u00e9s de su estancia en el poder mejora, por lo general, la imagen de quienes tan criticados fueron mientras lo ejercieron. Los ejemplos es\u00adpa\u00f1oles podr\u00edan ir encabezados por <strong>Adolfo Su\u00e1rez<\/strong> y <strong>Felipe Gonz\u00e1lez<\/strong>; y las excep\u00adciones tienen que ver sobre todo con el descubrimiento de conductas personales deshonestas, como en los casos de <strong>Richard Nixon<\/strong>, o de <strong>Jordi Pujol.<\/strong> Esto ata\u00f1e solo a los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos, porque a los dictadores les ocurre m\u00e1s bien lo contrario: halagados en vida, no suelen ser tan apreciados cuando pasan a la historia. Claro es que los aut\u00f3cratas han construido a menudo su carrera preci\u00adsamente sobre el desprecio de la pol\u00edtica. Tenemos el famoso caso de <strong>Franco<\/strong> que alardeaba de no \u201c<em>meterse en pol\u00edtica<\/em>\u201d y se lo recomendaba incluso a sus interlo\u00adcutores; y su disc\u00edpulo confeso, el general <strong>Pinochet<\/strong>, se refer\u00eda habitualmente a la ilegalizada oposici\u00f3n democr\u00e1tica a su r\u00e9gimen como \u201c<em>los pol\u00edticos<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Habida cuenta de que la mala imagen que muchas personas dan y tienen de la pol\u00edtica viene de antiguo, no es extra\u00f1o que tengamos ya cierta experiencia sobre esas f\u00f3rmulas supuestamente nuevas, cuya clave est\u00e1 en desde\u00f1ar la pol\u00edtica co\u00adrriente e irrumpir en ella desde otro \u00e1mbito con af\u00e1n de redimirla de sus males. Es el caso de populares estrellas del espect\u00e1culo o de la pantalla (<em>actores, presen\u00adtadores<\/em>) que acaudillan movimientos a menudo calificados de \u201c<em>antipol\u00edtico<\/em>s\u201d, como el de las <em><strong>Cinco Estrellas<\/strong> <\/em>de <strong>Beppe Grillo<\/strong> en Italia. Ejemplo reciente es el del\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">c\u00f3mico y te\u00f3logo J<strong>immy Morales<\/strong> en <strong>Guatemala<\/strong>, que el pasado 25 de octubre ha sido elegido presidente por amplia mayor\u00eda, esgrimiendo, como principios recto\u00adres, una trilog\u00eda de sabor tradicional: \u201c<em>El Temor a Dios. La Familia. El Honor<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con todo, la historia que m\u00e1s se repite es, probablemente, la del hombre de negocios que pretende trasladar a la pol\u00edtica las f\u00f3rmulas de su \u00e9xito empresarial, con ciertos complementos, entre los que no suelen faltar el control de medios de comunicaci\u00f3n y de equipos deportivos. El caso arquet\u00edpico es el de <strong>Silvio Berlusconi<\/strong>, que, canalizando en su provecho el vasto rechazo a las pr\u00e1cticas po\u00adl\u00edticas italianas \u2013y con un sistema demolido, en buena parte, por el poder judi\u00adcial\u2013, ha protagonizado, de una u otra manera, la vida p\u00fablica del pa\u00eds desde la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX. En Espa\u00f1a hemos tenido casos de menos trascen\u00addencia pero bastante expresivos, como los de <strong>Jes\u00fas Gil, Jos\u00e9 Mar\u00eda Ruiz-Mateos o Mario Conde <\/strong>\u2026 con resultados, digamos que mejorables.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En <strong>Estados Unidos<\/strong> est\u00e1 de actualidad el empresario multimillonario, y un tanto deslenguado, <strong>Donald Trump<\/strong>, y es significativo el hecho de que tanto \u00e9l como algunos de quienes le disputan la candidatura presidencial del partido Republicano, como el neurocirujano negro <strong>Ben Carson<\/strong> y la exejecutiva <strong>Carly Fiorina<\/strong> (<em>obs\u00e9rvese que en la derecha estadounidense tambi\u00e9n van cayendo los tab\u00faes de raza y g\u00e9nero<\/em>), exhiban como un m\u00e9rito \u2013incluso como su principal m\u00e9rito\u2013 su falta de experiencia pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Est\u00e1 claro que si la pol\u00edtica queda exclusivamente en manos de gentes experi\u00admentadas, corre peligro su renovaci\u00f3n y su propia continuidad; pero marginar por sistema la experiencia en aras de la novedad constituye un desperdicio de sa\u00adberes y en nada disminuye los riesgos de incompetencia y oportunismo. En este asunto, como en otros de la vida p\u00fablica, buscar un impreciso equilibrio entre opuestos se nos antoja la opci\u00f3n m\u00e1s conveniente. Por otro lado, parece como si el sano principio de que <em>los pol\u00edticos no deben hacerse ricos<\/em>, algunos lo completaran con el de que <em>son los ricos <\/em>(<em><strong>Berlusconi, Trump<\/strong>\u2026<\/em>) <em>los que deben hacerse pol\u00edticos<\/em>. Suscribir la primera parte de esa frase no debe significar dar por buena la segun\u00adda, que nos llevar\u00eda a tiempos pasados, cuando la pol\u00edtica quedaba en manos de quienes ten\u00edan medios de fortuna suficientes para dedicarse a ella.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2207505\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-nueva-estafa.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"210\" data-id=\"2207505\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Lo que se presenta como nueva pol\u00edtica no siempre lo es<\/span> <\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En pol\u00edtica lo nuevo es, pues, una idea bastante antigua y socorrida, lo que no quiere decir que venga siempre a resultar inconveniente e inoportuna. Pero, incluso cuando los que lo propugnan asumen, con naturalidad y sin aspavien\u00adtos, su condici\u00f3n de pol\u00edticos, \u00bfhasta qu\u00e9 punto es nuevo todo lo que se presenta como tal?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quienes tenemos una memoria personal de tiempos anteriores a la <strong>Transici\u00f3n<\/strong> podemos recordar un caso extremo: que el af\u00e1n de retorno al franquismo puro y duro, en los \u00faltimos a\u00f1os de este, tuvo un nombre: \u201c<em>Fuerza Nueva<\/em>\u201d. Otras ve\u00adces no es el nombre, pero s\u00ed el contenido, el que alardea de una novedad que no tiene: clamar por menos Estado federal, menos impuestos y severo control a los inmigrantes, como lo hacen en tropel los nuevos pol\u00edticos (o <em>no pol\u00edticos<\/em>) republi\u00adcanos estadounidenses, es muy vieja historia en <strong>Estados Unidos<\/strong>; el adelgazamien\u00adto de lo p\u00fablico, que a veces se presenta con visos de novedad en pa\u00edses europeos, es, en lo esencial, un regreso al pasado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo dem\u00e1s, es una curiosa paradoja que ciertos adalides de la reducci\u00f3n de lo p\u00fablico no hayan sido en su vida profesional otra cosa que funcionarios o cargos p\u00fablicos. Y no menos llamativos resultan los personajes del tipo de <strong>Jean-Marie Le Pen<\/strong> en <strong>Francia<\/strong>, que han vivido siempre de la actividad pol\u00edtica y hasta han fundado dinast\u00edas a ella dedicada, sin dejar de cuidar su perfil de <em>outsider <\/em>y ba\u00adsando su carrera en una perenne cr\u00edtica al conjunto de los pol\u00edticos y al corrupto sistema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es, desde luego, nuevo en la pol\u00edtica el enfoque simplificador de problemas complejos, ni el confundir la necesaria cr\u00edtica con la acusaci\u00f3n o la descalificaci\u00f3n sistem\u00e1ticas, y hasta con la calumnia o la difamaci\u00f3n. Algo tiene que ver con esto lo productiva que resulta la r\u00e1pida difusi\u00f3n de ciertos esl\u00f3ganes denigratorios hacia el conjunto de los adversarios, como el t\u00e9rmino \u201c<em>casta<\/em>\u201d que, antes de te\u00adner aqu\u00ed un amplio uso, fue popularizado en Italia por el ya mencionado <strong>Beppe Grillo<\/strong>, y es tambi\u00e9n muy del gusto de la francesa <strong>Marine Le Pen<\/strong>, te\u00f3ricamente situada en las ant\u00edpodas de otros usuarios, si bien comparte con ellos, adem\u00e1s de consignas y fobias, el prop\u00f3sito de ir desdibujando los contornos ideol\u00f3gicos de su formaci\u00f3n pol\u00edtica.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s recientemente (<em>la primera manifestaci\u00f3n la tengo registrada el pasado 30 de octubre<\/em>), los divulgadores en <strong>Espa\u00f1a<\/strong> del t\u00e9rmino \u201c<em>casta<\/em>\u201d han reflotado el de \u201c<em>b\u00fanker<\/em>\u201d para referirse a los entendimientos (<em>antisecesionista, antiyihadista y otros que puedan venir<\/em>) de los principales partidos, a los que ellos deciden no sumarse por desacuerdos de fondo o forma. Teniendo en cuenta que \u201c<em>b\u00fanker<\/em>\u201d fue la palabra metaf\u00f3rica que se populariz\u00f3 durante la <strong>Transici\u00f3n<\/strong> para designar a los sectores m\u00e1s duros del franquismo y m\u00e1s opuestos a la democracia, ese uso actual junta, en un solo mote, la falta de consideraci\u00f3n al adversario pol\u00edtico con la falta de respeto a la realidad hist\u00f3rica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El caudillismo, o el personalismo, son cualquier cosa menos nuevos en la pol\u00ed\u00adtica; y sin embargo son muy visibles en los nuevos partidos que pretenden reno\u00advarla. No hace falta ser hostil a lo nuevo para percibir que liderazgos como el que ha desempe\u00f1ado hasta hace poco <strong>Rosa D\u00edez<\/strong>, o los que ejercen hoy <strong>Albert Rivera<\/strong> o <strong>Pablo Iglesias Turri\u00f3n<\/strong> (<em>que lleg\u00f3 a tener una imagen esquem\u00e1tica de su rostro impresa en las papeletas de las elecciones europeas de 2014, como en su d\u00eda lo hab\u00eda hecho <strong>Ruiz-Mateos<\/strong><\/em>), no tienen mucho que envidiar a los de formaciones m\u00e1s antiguas, y no est\u00e1n exentos de cierta gestualidad personalista, cuando no autoritaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El af\u00e1n, que tambi\u00e9n viene de antiguo, de no llamarse \u201c<em>partido<\/em>\u201d y de usar nom\u00adbres sin referencia ideol\u00f3gica est\u00e1 muy extendido en nuestros d\u00edas, hasta el punto de que casi no se fundan partidos que se llamen tales. Por ejemplo, en la pri\u00admera vuelta de las presidenciales argentinas, el pasado 25 de octubre, quedaron en cabeza los candidatos de tres formaciones pol\u00edticas, que se llamaban: \u201c<strong><em>Frente para la Victoria<\/em><\/strong>\u201d (<em><strong>Daniel Scioli<\/strong>, 36,8%<\/em>), \u201c<strong><em>Alianza Cambiemos<\/em><\/strong>\u201d (<em><strong>Mauricio Macri<\/strong>, 34,3%, luego vencedor en la segunda vuelta<\/em>) y \u201c<strong><em>Unidos por una nueva alterna\u00adtiva<\/em><\/strong>\u201d (<em><strong>Sergio Massa<\/strong>, 21,3%<\/em>). Puede que definirse como conservador, socialista o democristiano (<em>o, en el caso argentino, como justicialista o radical<\/em>) no aclare mucho, pero es dudoso que estas nuevas definiciones aporten m\u00e1s claridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como en esta materia el ingenio humano tiene sus l\u00edmites, puede ocurrir que el original nombre de la nueva formaci\u00f3n ya est\u00e9 inventado. \u201c<strong><em>Podemos<\/em><\/strong>\u201d ya exist\u00eda antes de enero de 2014: era el nombre de un partido fundado en <strong>Venezuela<\/strong> doce a\u00f1os antes, acr\u00f3nimo de \u201c<strong><em>Por la Democracia Social<\/em><\/strong>\u201d; esta formaci\u00f3n, de tenden\u00adcia socialdem\u00f3crata, surgi\u00f3 como una escisi\u00f3n del <strong>Movimiento al Socialismo (MAS<\/strong>) cuando este pas\u00f3 a la oposici\u00f3n al gobierno de <strong>Ch\u00e1vez<\/strong>, y luego sufri\u00f3 ella misma una escisi\u00f3n que dio lugar a un nuevo partido llamado \u201c<strong><em>Vamos<\/em><\/strong>\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tampoco el uso partidista de la etiqueta \u201c<strong><em>Ciudadanos<\/em><\/strong>\u201d es del todo nuevo: en Francia se fund\u00f3 en 1993 un \u201c<strong><em>Mouvement des Citoyens<\/em><\/strong>\u201d, encabezado por el exso\u00adcialista <strong>Jean-Pierre<\/strong> <strong>Chev\u00e8nement<\/strong>, que en 2002 \u2013el mismo a\u00f1o en que se fundaba el \u201c<em>Podemos<\/em>\u201d venezolano\u2013 se convirti\u00f3 en \u201c<strong><em>Mouvement R\u00e9publicain et Citoyen<\/em><\/strong>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A veces, los promotores de la presunta renovaci\u00f3n, buscando un referente en el pasado, incurren en la consabida tendencia a inventarse una tradici\u00f3n. Es co\u00adrriente que quienes se mueven en la indeterminaci\u00f3n ideol\u00f3gica reivindiquen como inspirador a <strong>Adolfo Su\u00e1rez<\/strong>, un pol\u00edtico cuyas habilidades estuvieron muy estrechamente vinculadas a la peculiar situaci\u00f3n hist\u00f3rica en la que se desenvol\u00advi\u00f3, y cuyo desparpajo personal, capacidad de maniobra y fluctuante ideolog\u00eda pueden considerarse elementos muy apreciables en aquella coyuntura, pero des\u00adde luego no ajenos a las formas tradicionales de ejercicio de la pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras las auton\u00f3micas catalanas, en las que <strong><em>Ciutadans-Ciudadanos <\/em><\/strong>obtuvo un meritorio 17,9% de los votos, <strong>Albert Rivera<\/strong> afirmaba (<strong><em>El Pa\u00eds<\/em><\/strong>, 28.IX.2015): \u201c<em>La vieja pol\u00edtica ha muerto en las urnas, empieza una nueva era pol\u00edtica en <strong>Espa\u00f1a<\/strong><\/em>\u201d. Ese recurso al \u00e9nfasis triunfalista, m\u00e1s que un rasgo de novedad, es un reflejo propio de la pol\u00edtica tradicional. \u201c<em>Se ha acabado lo de votar a los de siempre. Eso hace que la gente deje de votar por inercia y se piense su voto<\/em>\u201d, declaraba <strong>Jos\u00e9 Manuel Villegas<\/strong>, vicesecretario general de la misma formaci\u00f3n, despu\u00e9s de que el <strong>CIS<\/strong> le atribuyera una expectativa de voto del 14,7% y lo situara como tercera fuerza pol\u00edtica (<strong><em>El Pa\u00eds<\/em><\/strong>, 6.XI.2015). Preferimos suponer que son frases inspiradas por el entusiasmo que produce el \u00e9xito y tal vez simplificadas en su transmisi\u00f3n period\u00edstica, porque no parece que fundar una nueva era, sugiriendo que las tres cuartas partes del electorado espa\u00f1ol han votado hasta ahora por inercia y sin pensarse su voto, sea buena muestra del respeto a los electores que los nuevos pol\u00edticos pretenden instaurar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La pol\u00edtica sedicientemente nueva se presenta -y as\u00ed es percibida con frecuen\u00adcia- como promotora de una forma de gobernar basada en la negociaci\u00f3n y el pacto, si bien en otros lugares, como <strong>Italia<\/strong>, es m\u00e1s bien al rev\u00e9s: all\u00ed se trata de encontrar f\u00f3rmulas para asentar gobiernos sin necesidad de continuas compo\u00adnendas. Conviene recordar, en todo caso, que gobernar en coalici\u00f3n, o desde el pacto, no es gran novedad, ni fuera de <strong>Espa\u00f1a<\/strong> ni en ella. La cultura del pacto existe en los <strong>Ayuntamientos<\/strong> espa\u00f1oles desde las primeras elecciones municipales en 1979, cuando facilit\u00f3 el acceso de la izquierda a muchos de ellos; y tambi\u00e9n en el \u00e1mbito auton\u00f3mico y nacional, incluyendo entendimientos dif\u00edciles como\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">el del <strong>PNV<\/strong> y el <strong>PSOE<\/strong> en el <strong>Pa\u00eds Vasco<\/strong>, o que hoy nos parecen lejanos, pero que no lo son tanto, como el del <strong>PP<\/strong> con <strong>CiU<\/strong> en <strong>Catalu\u00f1a <\/strong>\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, cuando la fuerza pol\u00edtica de derechas hoy hegem\u00f3nica insiste en descalificar lo que llama \u201c<em>acuerdos entre perdedores<\/em>\u201d que impiden que gobierne la \u201c<em>lista m\u00e1s votada<\/em>\u201d, no est\u00e1 de m\u00e1s recordar, no s\u00f3lo la legitimidad democr\u00e1tica de las alianzas, sino que ellos las hicieron sin empacho cuando les convino, a me\u00adnudo con fuerzas localistas o \u201c<em>independientes<\/em>\u201d, para impedir el acceso o derribar gobiernos de la lista m\u00e1s votada, cuando esta sol\u00eda ser la socialista. Perm\u00edtanme recordarles un ejemplo algo lejano en el tiempo, pero no en el espacio: el caso del gobierno municipal de <strong>Madrid<\/strong>, encabezado por <strong>Juan Barranco<\/strong> desde enero de 1986 y lista m\u00e1s votada (<em><strong>PSOE<\/strong> 24 concejales, <strong>AP<\/strong> 20, <strong>CDS<\/strong> 8, IU 3<\/em>) en las municipales de junio de 1987, que fue destituido dos a\u00f1os despu\u00e9s, el 29 de junio de 1989, por una moci\u00f3n de censura presentada por la conjunci\u00f3n del <strong>Partido Popular<\/strong> (<em>nuevo nombre de <strong>Alianza Popular<\/strong> desde enero de ese a\u00f1o<\/em>) y el <strong>Centro Democr\u00e1tico y Social<\/strong> (<em>el nuevo partido de Su\u00e1rez, al que se hab\u00eda suma\u00addo <strong>Ram\u00f3n Tamames<\/strong>, cabeza de lista de IU<\/em>), lo que llev\u00f3 a la alcald\u00eda de <strong>Madrid<\/strong> al centrista <strong>Agust\u00edn Rodr\u00edguez Sahag\u00fan<\/strong>, al que luego suceder\u00eda, ya con respaldo electoral mayoritario y por largo tiempo, el popular <strong>\u00c1lvarez del Manzano<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Vivimos tiempos en que est\u00e1 muy viva, y no sin motivo, la habitual cr\u00edtica a la corrupci\u00f3n existente en la vida pol\u00edtica. Para no hacer el juego a los corruptos, ni ser injustos con los que no lo son, no est\u00e1 de m\u00e1s recordar que la corrupci\u00f3n no es homog\u00e9nea, porque afecta mucho m\u00e1s a unas formaciones que a otras, ni ha llegado a ser sist\u00e9mica, salvo en ciertos \u00e1mbitos comarcales y tal vez provinciales. Son los m\u00e1s recientemente llegados a la vida p\u00fablica quienes, por razones obvias, con m\u00e1s desparpajo pueden denunciarla, aunque alguno de ellos no est\u00e9 del todo libre de un pasado comprometedor. \u00bfIr\u00e1 anidando tambi\u00e9n en los nuevos la co\u00adrrupci\u00f3n en la medida en que alcancen poder? No necesariamente: a ellos, como a los no demostradamente corruptos de los dem\u00e1s partidos, conviene aplicarles la presunci\u00f3n de inocencia. No obstante, y aunque cabe confiar en que la creciente sensibilidad social en ese tema mejore la actitud general, el propio aumento de sus expectativas electorales coloca a los \u201c<em>emergentes<\/em>\u201d en situaci\u00f3n de riesgo, ya que puede convertirlos en foco de atracci\u00f3n preferente de viejos corruptores, o de nuevos oportunistas m\u00e1s o menos rebotados de otras siglas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tendencia destacada de muchos promotores de una nueva pol\u00edtica es la pre\u00adtensi\u00f3n de superar dicotom\u00edas asentadas, sustituy\u00e9ndolas por otras, que a veces\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">resultan ser a\u00fan m\u00e1s esquem\u00e1ticas e imprecisas. Me refiero al hecho de reempla\u00adzar la contraposici\u00f3n derecha\/izquierda \u2013que desde luego no lo dice todo en po\u00adl\u00edtica, pero que algo sigue diciendo\u2013 por otras como lo viejo\/lo nuevo, la casta\/la gente, Goliat\/David, radicalismo\/moderaci\u00f3n, insensatez\/sentido com\u00fan \u2026 No parece que estas contraposiciones alternativas supongan gran novedad, ni mayor avance en el intento de reflejar la complejidad de lo real.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bien es sabido, adem\u00e1s, que no ser \u201c<em>de derechas ni de izquierdas<\/em>\u201d, que es cosa distinta de no ser sectario o maniqueo, es una vieja propuesta \u2013con antecedentes no siempre tranquilizadores, sobre todo en los a\u00f1os 30 del siglo XX\u2013 a la que se apuntan con facilidad las derechas m\u00e1s acreditadas. Recordemos, por ejemplo, lo que le dec\u00eda <strong>Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar a Felipe Gonz\u00e1lez<\/strong> en el debate celebrado en Tele-5 el 31 de mayo de 1993, para las elecciones que habr\u00edan de celebrarse el 6 de ju\u00adnio: \u201c<em>No tiene sentido intentar confrontar lo que es un proyecto de derechas y lo que es un proyecto de izquierdas (\u2026) Los ciudadanos no est\u00e1n ya en esa divisi\u00f3n, se\u00f1or <strong>Gonz\u00e1lez<\/strong>. Los ciudadanos quieren que les resuelvan sus problemas. Y des\u00adde luego esas divisiones un poco antiguas, tal vez lo que intentan es atemorizar, meter miedo a los ciudadanos espa\u00f1oles<\/em>\u201d (2).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En ocasiones la ruptura del eje izquierda\/derecha puede ir acompa\u00f1ada de una confluencia de los extremos. No faltan antecedentes hist\u00f3ricos, alguno tan espectacular como el pacto nazi-sovi\u00e9tico de agosto de 1939; y la crisis griega nos ha brindado ejemplos curiosos como el <strong><em>Front National <\/em>de Le Pen<\/strong> saludando con entusiasmo el triunfo electoral de <strong><em>Syriza <\/em><\/strong>en Grecia \u2026 y lamentando luego que este partido no cumpla lo prometido en punto a ruptura con las directrices de la Uni\u00f3n Europea. El consabido \u201c<em>hartazgo para con los pol\u00edticos tradicionales<\/em>\u201d, que aqu\u00ed nos puede sonar a extrema izquierda, alimenta en Estados Unidos el discur\u00adso de la extrema derecha que anida en el partido Republicano. Otro tanto ocurre con el citado <strong>Frente Nacional<\/strong> en <strong>Francia<\/strong>, el<strong> UKIP<\/strong> en <strong>Gran Breta\u00f1a<\/strong> o la <strong>Alianza<\/strong> para <strong>Alemania (<em>AfD<\/em>)<\/strong>; en el caso de <strong>Italia<\/strong>, ese discurso se lo reparte el movimiento <strong>Cinco Estrellas<\/strong> con la derecha separatista encarnada en la <strong>Liga Norte<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay quien piensa que la m\u00e1s notable novedad que representan las formacio\u00adnes pol\u00edticas recientes (<em>y a la que procuran adaptarse las antiguas<\/em>) no es tanto de naturaleza ideol\u00f3gica u organizativa cuanto de orden geneal\u00f3gico. Se nota que <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">nacieron en Internet y crecieron a trav\u00e9s de las redes sociales y ciertas televisiones, y se han acomodado bien a esas nuevas realidades de la comunicaci\u00f3n, que han hecho sensibles aportaciones a nuestra vida corriente, pero que han promovido ciertos efectos <em>colaterales <\/em>como el adelgazamiento del discurso, la simpleza reite\u00adrativa del mensaje y el activismo c\u00f3modo y febril del <em>me gusta <\/em>y el <em>retuiteo<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todo caso, conviene evitar la abusiva identificaci\u00f3n entre novedad y juven\u00adtud. Lo nuevo no es necesariamente lo que dicen los j\u00f3venes, que a veces repiten viejos t\u00f3picos que ellos acaban de descubrir, y traen \u201c<em>un aire fresco<\/em>\u201d que ya res\u00adpiramos hace tiempo. Y tambi\u00e9n es discutible que nos tengan que encandilar las protestas, y las propuestas, en las que hay muchos j\u00f3venes, por el mero hecho de existir, digan lo que digan. Perm\u00edtanme una referencia personal: quiz\u00e1 porque he pasado mi vida profesional ense\u00f1ando a j\u00f3venes, de modo que he tenido conti\u00adnua ocasi\u00f3n de apreciar las virtudes intelectuales y morales de muchos de ellos, y nunca he suscrito las condenas sumarias y globales a \u201c<em>los j\u00f3venes de ahora<\/em>\u201d, creo que estoy tambi\u00e9n vacunado contra ese <em>juvenilismo <\/em>un tanto beato que ha inva\u00addido ciertos ambientes, \u201c<em>ese af\u00e1n servil de agradar a la juventud que \u2013al decir de <strong>Fernando Savater<\/strong>\u2013 es el primer signo inequ\u00edvoco de senilidad<\/em>\u201d (3). Como tambi\u00e9n muchos j\u00f3venes saben, ni todo lo viejo es caduco, ni todo lo joven es renovador.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esquematizando un tanto, podr\u00edamos decir que, a partir del siglo XX, ser jo\u00adven, o parecerlo, est\u00e1 de moda. Desde que, gracias al descenso de la mortalidad, la vida media de las personas aument\u00f3 notablemente, los j\u00f3venes ya no se preci\u00adpitaron a aparentar ser adultos, sino que cultivaron sus propios signos de iden\u00adtificaci\u00f3n y no son pocos los adultos que han aspirado a rejuvenecer su aspecto imit\u00e1ndolos. En la pol\u00edtica tambi\u00e9n hay modas, incluida la <em>\u201cmoda juvenil<\/em>\u201d, que cobra a veces mucha visibilidad. Como en las modas vestimentarias, lo que \u201c<em>se lleva<\/em>\u201d en la pol\u00edtica suele ser algo antiguo (<em>si bien los m\u00e1s j\u00f3venes ignoran que lo es<\/em>), que regresa y se sit\u00faa por un tiempo en la cresta de la ola. Marca un contraste con lo anterior, adoptando a veces formas irrespetuosas, y resulta dif\u00edcil resistirse a ella, aunque, una vez pasada la moda, hay quien se pregunta c\u00f3mo pudo llevar puestas esas cosas que ahora parecen tan rid\u00edculas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El espacio p\u00fablico se puebla tambi\u00e9n de modas l\u00e9xicas, que son de parecida naturaleza, y a menudo m\u00e1s tenaces. \u00bfPodremos alg\u00fan d\u00eda volver a vivir, como <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">lo hac\u00edamos hasta hace seis o siete a\u00f1os, sin <em>aplicar protocolos <\/em>ni <em>celebrar eventos<\/em>? \u00bfCu\u00e1nto tiempo seguiremos oyendo decir a cada paso <em>empoderar<\/em>, <em>gobernanza<\/em>, o <em>formaciones emergentes<\/em>? \u00bfCu\u00e1ntos periodistas emplear\u00e1n esta medianoche la tri\u00adllada imagen del <em>pistoletazo de salida <\/em>para referirse al comienzo de la campa\u00f1a electoral? Es verdad que en ocasiones una moda arraiga y se queda, o al menos deja alguna huella perenne, pero lo corriente es que soplen por oleadas sobre el conjunto social, sucedi\u00e9ndose con rapidez: es sabido que lo que est\u00e1 de moda pasa pronto de moda. En el terreno pol\u00edtico ciertos contenidos cambian f\u00e1cil\u00admente de molde, y ocurre que una formaci\u00f3n herede o aproveche el trabajo cr\u00ed\u00adtico realizado por aquellos que los precedieron en el auge; el trasvase de <strong><em>UPyD <\/em><\/strong>a <strong><em>Ciudadanos<\/em><\/strong>, que hemos presenciado desde hace unos meses, es el ejemplo m\u00e1s contundente, aunque no el \u00fanico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En suma, no toda pol\u00edtica que se dice nueva lo es. A\u00f1adamos que no toda po\u00adl\u00edtica que es realmente nueva mejora la existente. Sin embargo, en esta como en otras materias, ciertas dosis de innovaci\u00f3n pueden ser, no solo convenientes, sino imprescindibles.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2207506 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/BFMNECNG6NEDPIBKDHIRL4NVEE-300x171.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"171\" data-id=\"2207506\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/BFMNECNG6NEDPIBKDHIRL4NVEE-300x171.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/BFMNECNG6NEDPIBKDHIRL4NVEE.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Lo que s\u00ed es nuevo puede mejorar lo anterior, pero tambi\u00e9n empeorarlo<\/span> <\/span><\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En pol\u00edtica, en efecto, casi todo puede mejorar, pero tambi\u00e9n empeorar: pocas cosas hay inmejorables o <em>inempeorables<\/em>. Deteng\u00e1monos un momento en la ambi\u00adg\u00fcedad hist\u00f3rica de las utop\u00edas, que suscitan tantos temores como entusiasmos. Muchas realidades que hoy nos parecen naturales fueron consideradas en su d\u00eda, incluso por mentes preclaras, como utop\u00edas irrealizables: supresi\u00f3n de la esclavi\u00adtud, igualdad de derechos de hombres y mujeres, vacaciones pagadas, ense\u00f1anza gratuita, control efectivo de la natalidad \u2026 Pero tambi\u00e9n es verdad que ciertas grandes utop\u00edas redentoras, que llegaron a encandilar incluso a personas inteli\u00adgentes y sensatas, han dado lugar a algunas de las experiencias m\u00e1s atroces de la historia del siglo XX, como el nazismo o el stalinismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Recordemos que estos <strong>mesianismos<\/strong> <strong>totalitarios<\/strong>, aunque tra\u00edan consigo un mont\u00f3n de viejos prejuicios y de antiguos h\u00e1bitos, se presentaron como sistemas alternativos a lo existente, radicalmente nuevos, y que iban a cambiar el mundo de arriba abajo. Aparec\u00edan, adem\u00e1s, con una p\u00e1tina de novedad y hasta de ruptu\u00adra generacional. En el periodo de entreguerras del siglo XX, ser liberal o socialista\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">les parec\u00eda a muchos cosa de viejos, ideolog\u00edas sin futuro; lo moderno, lo juvenil, era ser comunista o fascista. Esa es una historia que no nos conviene olvidar. <strong>Javier Cercas<\/strong> la evocaba este verano en un art\u00edculo en el que, tras recordar que, en los a\u00f1os 30, la arrebatadora nueva pol\u00edtica que pretend\u00eda sustituir a la \u201c<em>inefi\u00adciente democracia parlamentaria<\/em>\u201d result\u00f3, a la postre, much\u00edsimo peor que esta, conclu\u00eda: \u201c<em>No estoy diciendo que ahora, en Espa\u00f1a, haya que estar a la fuerza contra la llamada nueva pol\u00edtica; estoy diciendo que es idiota estar con ella s\u00f3lo porque es nueva: hay que estarlo, si se est\u00e1, porque es buena, o al menos porque es mejor que la vieja<\/em>\u201d(4).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por mi parte, no estoy equiparando las nuevas propuestas pol\u00edticas de ahora a las de entonces; pero s\u00ed sosteniendo, con una referencia hist\u00f3rica, que lo que se nos presenta sin la carga del pasado no siempre es la garant\u00eda de un futuro me\u00adjor. Conviene recordar asimismo que las \u00e9pocas de crisis abonan el terreno para la novedad y son propicias a la aceptaci\u00f3n de propuestas dr\u00e1sticas, que a veces suponen un salto adelante sobre tierra firme, y otras sobre el abismo. El an\u00e1lisis hist\u00f3rico ilustra la diversidad de respuestas pol\u00edticas a una misma crisis: parecida situaci\u00f3n econ\u00f3mica, actuando en coyunturas pol\u00edticas y contextos sociocultu\u00adrales distintos, da lugar a respuestas, no ya diferentes, sino contrapuestas. <strong>Hitler<\/strong> y <strong>Roosevelt<\/strong> llegaron al poder casi a la vez y aupados por la misma crisis, pero los contenidos \u2013no digamos ya las formas\u2013 de su acci\u00f3n pol\u00edtica fueron muy diver\u00adgentes. La misma crisis que destruy\u00f3 la rep\u00fablica parlamentaria en Alemania a manos de los nazis propici\u00f3, en cambio, la profundizaci\u00f3n de la democracia y el inicio de la construcci\u00f3n del <strong>Estado<\/strong> <strong>del bienestar<\/strong> en las monarqu\u00edas n\u00f3rdicas, con gobiernos socialdem\u00f3cratas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al margen de los contextos de crisis econ\u00f3mica severa, los ejemplos de cambios dr\u00e1sticos en el sistema de partidos no han sido frecuentes en <strong>Europa<\/strong> occidental, salvo en el caso de <strong>Italia<\/strong> en la \u00faltima d\u00e9cada del siglo XX, con la irrupci\u00f3n de <strong>Berlusconi<\/strong> en la derecha y la p\u00e9rdida de identidad comunista del <strong>PCI<\/strong> en la iz\u00adquierda. Por lo que se refiere al continente americano, se puede observar que esos cambios son m\u00e1s frecuentes en los pa\u00edses en que la democracia est\u00e1 menos asen\u00adtada, como los Estados del arco andino, entre <strong>Venezuela <\/strong>y <strong>Paraguay<\/strong>. En <strong>Espa\u00f1a<\/strong>, una de las l\u00edneas maestras de quienes procuran abrirse un hueco en el sistema de <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">partidos modificando su conjunto ha sido la cr\u00edtica al bipartidismo, considerado como la encarnaci\u00f3n de la vieja pol\u00edtica y responsable de m\u00faltiples males. Esto ha penetrado mucho en la opini\u00f3n p\u00fablica, de tal modo que, cuando se se\u00f1alan algunas posibles virtudes del bipartidismo (<em>como la estabilidad pol\u00edtica o la ma\u00adyor coherencia en la acci\u00f3n de gobierno<\/em>), o se relativizan sus defectos, se corre el riesgo de sorprender, o incluso de parecer renuente al saneamiento de nuestro sistema democr\u00e1tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa hegemon\u00eda cr\u00edtica del discurso anti-bipartidista ha tenido un par de im\u00adplicaciones dignas de menci\u00f3n. Una de ellas ha sido presentar como aberraci\u00f3n local lo que es corriente en las democracias asentadas: no que haya solo dos partidos, sino que haya dos predominantes, uno de signo conservador y otro progresista, alejados ambos de posiciones extremas. Y la otra, poner en la picota un sistema electoral que desde luego tiene inconvenientes \u2013como todos\u2013, pero cuya proporcionalidad resulta alterada, no por la tan criticada <em>f\u00f3rmula <strong>d\u2019Hondt<\/strong>, <\/em>sino por el escaso n\u00famero de representantes que tienen muchas circunscripciones provinciales en las elecciones legislativas. Quienes divulgaron el dogma de que la ley electoral era la responsable del bipartidismo, tal vez deber\u00edan reconocer ahora que aspiran a tener \u00e9xito en un sistema de partidos m\u00e1s fragmentado, sin que esa misma ley electoral sea un obst\u00e1culo infranqueable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La cr\u00edtica al bipartidismo ha ido a veces acompa\u00f1ada de un uso tramposo de las comparaciones hist\u00f3ricas, estableciendo supuestas semejanzas con el turno de conservadores y liberales en la Restauraci\u00f3n, engrasado por el caciquismo y el pu\u00adcherazo electoral. La verdad hist\u00f3rica es que aquel sistema, que con tanta contun\u00addencia criticaba <strong>Ortega<\/strong>, y el actual se parecen, afortunadamente, m\u00e1s bien poco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bien es verdad que el propio avance electoral de las formaciones que reprueban el sistema suele tener el efecto de suavizar o matizar sus cr\u00edticas hacia los mecanis\u00admos de este; y cuando las fuerzas en ascenso vislumbran posiciones de hegemon\u00eda en un campo ideol\u00f3gico, la reivindicaci\u00f3n de la diversidad empieza a ser sustitui\u00adda por el discurso de la \u201c<em>unidad de fuerzas<\/em>\u201d frente al adversario, en una l\u00f3gica que tiende a rehacer, con componentes nuevos, el esquema bipartidista.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No siempre, pero con alguna frecuencia, las nuevas propuestas se presentan acompa\u00f1adas de una visi\u00f3n caricaturesca o despectiva de los viejos avances. Es poco razonable negar que en <strong>Espa\u00f1a<\/strong> se han producido, en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os, cambios muy hondos, no solo en los aspectos econ\u00f3micos, sociales y cultu\u00ad<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">rales, sino en la supresi\u00f3n de r\u00e9moras pol\u00edticas, alguna tan determinante en el pa\u00adsado como la amenaza militar golpista. La ignorancia, o el desprecio, de lo con\u00adseguido, ni hace justicia al esfuerzo de las generaciones anteriores, ni contribuye a asentar el progreso de las nuevas. Y llega a ocurrir que los m\u00e1s duros a la hora de juzgar las herencias recogidas no tengan mucho reparo en liquidar algunas de las m\u00e1s apreciables: por ejemplo, esa sana conquista de la <strong>Transici\u00f3n<\/strong> consistente en que el <strong>Ministerio de Defensa<\/strong> pasara a estar siempre bajo la direcci\u00f3n de una persona (<em>hombre o mujer<\/em>) ajena a la profesi\u00f3n militar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mucho se ha manoseado el tema de la <strong>Transici\u00f3n<\/strong> espa\u00f1ola, que tan pronto es a\u00f1orada por haber sido protagonizada por pol\u00edticos de altura, con sentido de Estado y capacidad de concordia (\u201c<em>y no como los de ahora<\/em>\u201d), como es vituperada por ser el origen de nuestros d\u00e9ficits democr\u00e1ticos. Se la ha calificado de com\u00adponenda entre elites a espaldas de la gente; ha llegado a estar incluso de moda la expresi\u00f3n \u201c<em>bajada de pantalones<\/em>\u201d en referencia a la actitud de las fuerzas antifran\u00adquistas, y esa met\u00e1fora de dudoso gusto y escaso rigor se ha podido o\u00edr incluso en boca de presuntos herederos pol\u00edticos de alguna de esas mismas meritorias fuerzas, como el <strong>PCE<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aqu\u00ed tambi\u00e9n hay una coincidencia entre extremos: quienes afirman, contra toda raz\u00f3n, que la democracia espa\u00f1ola (<em>que gustan de llamar \u201c<strong>r\u00e9gimen del 78<\/strong>\u201d<\/em>) es una versi\u00f3n dulcificada del franquismo, no dicen cosa muy distinta que los hagi\u00f3grafos del franquismo, cuando sostienen que este moderniz\u00f3 la econom\u00eda como base de apoyo para la futura democracia pol\u00edtica. Al dirigir una mirada condescendiente, en el mejor de los casos, a la <strong>Transici\u00f3n<\/strong>, revelan poca capaci\u00addad para situarse en las duras realidades del pasado, y pierden la ocasi\u00f3n de per\u00adcibir lo que aquella recuperaci\u00f3n de la democracia en Espa\u00f1a tuvo, no solo de ruptura con la dictadura, sino de herencia de la tradici\u00f3n republicana (<em>patente en la <strong>Constituci\u00f3n<\/strong> de 1978<\/em>) y de cristalizaci\u00f3n de propuestas de reconciliaci\u00f3n forjadas en la lucha antifranquista. A esa especie de \u201c<em>parricidio c\u00edvico<\/em>\u201d, como lo ha llamado <strong>Vargas Llosa <\/strong>(5), se a\u00f1ade el <em>adanismo <\/em>pol\u00edtico de que hacen gala otros j\u00f3venes valores de nuestra vida p\u00fablica, que asumen todo lo que se ha avanzado en estos \u00faltimos cuarenta a\u00f1os, pero que solo invocan a los partidos pol\u00edticos <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">que han gestionado ese avance para reprocharles sus carencias o sus excesos, sus querellas o sus acuerdos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunos de los que, con m\u00e1s \u00e9xito, se presentan como adalides de una nueva pol\u00edtica suelen llevar a cabo una disoluci\u00f3n de sus referencias ideol\u00f3gicas ori\u00adginarias (<em>que unas veces son de extrema izquierda como en <strong>Espa\u00f1a<\/strong>, y otras de extrema derecha como en varios pa\u00edses de <strong>Europa<\/strong><\/em>) con el objetivo de encarnar una insatisfacci\u00f3n global con lo que suelen llaman \u201c<em>el sistema<\/em>\u201d, abastecida con fuentes de apoyo electoral diversas. Hay quien parece navegar por encima de las ideolog\u00edas y termina buscando acomodo en un centro no siempre f\u00e1cil de ubicar. Hist\u00f3ricamente, los partidos de centro han tenido conductas diversas, aunque podemos percibir cierta tendencia a combinar un discurso progresista (<em>que re\u00adsulta atractivo para m\u00e1s gente<\/em>) con un acercamiento pr\u00e1ctico a los conservadores (<em>que est\u00e1n respaldados por sectores econ\u00f3micamente m\u00e1s poderosos<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las dos formaciones centristas, de \u00e1mbito nacional, de nuestra experiencia reciente, <strong>UCD <\/strong>y <strong>CDS<\/strong> (<em>este fue algo as\u00ed como partido de moda en la segunda mitad de los a\u00f1os 80<\/em>), terminaron en su mayor parte absorbidas por la derecha (<em>AP-PP<\/em>). Durante la <strong>Rep\u00fablica<\/strong>, el partido <strong>Radical de Lerroux<\/strong> (<em>que por cierto hab\u00eda conseguido sus primeros \u00e9xitos abanderando la cr\u00edtica al catalanismo en <strong>Catalu\u00f1a<\/strong><\/em>) termin\u00f3, como es sabido, en brazos de la <strong>CEDA<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ninguna de estas consideraciones cr\u00edticas sobre lo que emerge diciendo que es nuevo significa, por mi parte, un rechazo de la novedad. Esta es hist\u00f3ricamente inevitable, aunque solo sea porque, sin la incorporaci\u00f3n de lo nuevo, es dif\u00edcil preservar cuanto hay de valioso en lo antiguo. Ahora bien, conviene saber que la renovaci\u00f3n puede adoptar formas diversas. Una nueva pol\u00edtica no va necesaria\u00admente unida a nuevas formaciones pol\u00edticas; y un cambio en el nombre no siem\u00adpre significa cambio en el contenido, ni al rev\u00e9s. Un ejemplo hist\u00f3rico, que se remonta a la <strong>Transici\u00f3n<\/strong>: el <strong>PSOE<\/strong>, conservando sus siglas, que databan de 1879, se renov\u00f3 profundamente en los a\u00f1os 1974-79; en cambio, <strong>Alianza Popular<\/strong>, que apareci\u00f3 como una nueva formaci\u00f3n pol\u00edtica, estaba poblada de pol\u00edticos del franquismo (<em>su n\u00facleo originario fueron siete exministros de <strong>Franco<\/strong><\/em>). Por otra parte, no faltan razones hist\u00f3ricas para sostener que la novedad eficaz act\u00faa, por lo general, m\u00e1s como correcci\u00f3n que como supresi\u00f3n; m\u00e1s como desarrollo de las posibilidades de lo existente que como hallazgo de un nuevo amanecer; m\u00e1s como mejora de la tierra que como asalto del cielo. A la postre, se avanza mejor, y con menos riesgos de involuci\u00f3n, desde el aprecio que desde el desprecio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La convivencia f\u00e9rtil entre lo antiguo y lo nuevo no es una cuesti\u00f3n de equidis\u00adtancia, sino de s\u00edntesis dial\u00e9ctica. A mi parecer, quien, de un siglo a esta parte, ha mostrado m\u00e1s capacidad para realizar esa s\u00edntesis es la socialdemocracia, entendi\u00adda en sentido amplio; es decir, no solo los partidos socialistas, socialdem\u00f3cratas y laboristas nacidos del movimiento obrero (<em>y creadores principales del Estado del bienestar<\/em>), sino las corrientes progresistas del partido Dem\u00f3crata estadounidense o las confluencias de fuerzas avanzadas de diverso origen como, por ejemplo, el <strong>Frente Amplio de Uruguay<\/strong> o el <strong>partido Democr\u00e1tico italiano<\/strong>. Aunque las for\u00admaciones pol\u00edticas de esta orientaci\u00f3n est\u00e1n a menudo cercadas por cr\u00edticas de diverso origen, es significativo que, tanto desde el centrismo difuso como desde la izquierda extrema en trance de moderaci\u00f3n, la etiqueta \u201c<em>socialdem\u00f3crata<\/em>\u201d sea contemplada con m\u00e1s voluntad de apropiaci\u00f3n que de discusi\u00f3n o rechazo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2207508 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/vieja-y-nueva-politica-una-revision-268x300.jpg\" alt=\"\" width=\"268\" height=\"300\" data-id=\"2207508\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/vieja-y-nueva-politica-una-revision-268x300.jpg 268w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/vieja-y-nueva-politica-una-revision.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 268px) 100vw, 268px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">A guisa de conclusi\u00f3n<\/span> <\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este recorrido con referencias hist\u00f3ricas por la contraposici\u00f3n entre vieja y nueva pol\u00edtica sugiere un par de conclusiones relativizadoras: no todo es nuevo en la nueva pol\u00edtica, ni siquiera la afirmaci\u00f3n de su existencia; y no todo lo que de nuevo pueda haber en ella es signo de progreso. No obstante, la pol\u00edtica ha de asumir el reto de responder a nuevas realidades sociales y proponer nuevas me\u00adtas; y en ese camino no se trata, a mi juicio, de elegir entre opciones pol\u00edticas en funci\u00f3n de su antig\u00fcedad, sino de discernir cu\u00e1l es m\u00e1s capaz de hacer una mejor pol\u00edtica para la mayor\u00eda social.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Concluyo manifest\u00e1ndoles, en r\u00e1pido esbozo, mi distancia cr\u00edtica hacia tres re\u00adacciones corrientes ante los antiguos o nuevos asuntos p\u00fablicos, que enuncio con tres palabras que empiezan por i: indiferencia, indignaci\u00f3n e ilusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La primera, la <strong><em>indiferencia<\/em><\/strong>. Ya saben: \u201c<em>A m\u00ed la pol\u00edtica no me interesa; los pol\u00ed\u00adticos son todos iguales y siempre van a lo suyo<\/em>\u201d etc\u00e9tera. No creo que sea un bien social, sino un s\u00edntoma de diversas carencias, ese apoliticismo vulgar, bastante ex\u00adtendido, que se suele fundamentar en el ego\u00edsmo o en el desenga\u00f1o y acompa\u00f1ar de una afirmaci\u00f3n desinhibida de la propia ignorancia pol\u00edtica: \u201c<em>yo de pol\u00edtica no entiendo porque no me interesa\u201d<\/em>. Y que, por cierto, no es incompatible con el voto: hay presuntos apol\u00edticos que votan siempre a <em>los suyos <\/em>con gran disciplina, del mismo modo que hay politizados hipercr\u00edticos que no votan o lo hacen en blanco, porque ninguna opci\u00f3n alcanza a satisfacerlos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por su parte, la <em><strong>indignaci\u00f3n<\/strong> <\/em>ha adquirido cierto prestigio derivado de su iden\u00adtificaci\u00f3n con el esp\u00edritu cr\u00edtico y juvenil en una sociedad donde no faltan razo\u00adnes para el descontento. Pero creo que tiene mucha raz\u00f3n, en este como en otros asuntos, <strong>Daniel Innerarity<\/strong> cuando observa que \u201c<em>la indignaci\u00f3n lo pone todo perdido de lugares comunes<\/em>\u201d (6) y se\u00f1ala su improductividad y sus derivaciones conservadoras. Luchar con denuedo por lo que uno cree justo es respetable y socialmente \u00fatil; instalarse en la indignaci\u00f3n m\u00e1s bien nubla que aclara el enten\u00addimiento y resulta malo para la salud individual y tal vez tambi\u00e9n para la general. Volviendo a <strong>Ortega<\/strong>, este consideraba que el apasionamiento en pol\u00edtica no es una virtud, sino una desventura: \u201c<em>Entre la tibieza y la pasi\u00f3n est\u00e1 el sentimien\u00adto humano y c\u00e1lido, que da vigor a la inteligencia sin turbar su claridad. (\u2026) A los hostigadores de la opini\u00f3n p\u00fablica preferimos los educadores de la opini\u00f3n p\u00fablica\u201d (<\/em>7).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a la <strong><em>ilusi\u00f3n<\/em><\/strong>, si bien hay pol\u00edticos de diversas corrientes a quienes no se les cae de la boca desde hace dos d\u00e9cadas, es en nuestros d\u00edas cuando parece haberse convertido en el talism\u00e1n de nuevas propuestas, y se presenta incluso como una reacci\u00f3n constructiva frente a las peligrosas derivaciones de la indigna\u00adci\u00f3n. El problema de este t\u00e9rmino es, no ya su imprecisi\u00f3n, sino su irremediable ambig\u00fcedad: <em>\u201cilusi\u00f3n<\/em>\u201d es algo sin base real; es esperanza cuyo cumplimiento pa\u00adrece atractivo; es viva complacencia en una tarea. M\u00e1s vale no caer en ese enredo sem\u00e1ntico, ni perder de vista que las ilusiones, como las buenas intenciones, no siempre han dado resultados de provecho y a veces los han dado muy malos o han impedido otros mejores, y eso sin contar el coste derivado de las <em>desilusiones <\/em>que a menudo no tardan en llegar. No estoy hablando de eludir el entusiasmo o la emoci\u00f3n en la vida p\u00fablica. El propio <strong>Manuel Aza\u00f1a<\/strong> defini\u00f3 en una ocasi\u00f3n la pol\u00edtica como \u201c<em>una emoci\u00f3n del bien p\u00fablico regida con lucidez\u201d <\/em>(8). Acojamos, por qu\u00e9 no, la emoci\u00f3n, concepto m\u00e1s preciso que ilusi\u00f3n; pero, eso s\u00ed, no olvi\u00addemos el bien p\u00fablico, ni dejamos de lado el af\u00e1n de lucidez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esas tres actitudes, que a mi entender lastran viejas y nuevas pol\u00edticas, pueden tener respuestas constructivas. Frente a la indiferencia, no debemos renunciar al <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">ejercicio del civismo pol\u00edtico. La indignaci\u00f3n, conviene sosegarla, o fecundarla, con la pr\u00e1ctica del estudio y el debate sereno. Y, como alternativa a la ilusi\u00f3n vo\u00adl\u00e1til, no est\u00e1 de m\u00e1s cultivar esa mezcla tenaz de conocimientos y convicciones que suele proporcionar la experiencia compartida; o mejor \u2013haciendo honor a la instituci\u00f3n donde estamos\u2013 la experiencia <em>rec\u00edproca<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Conferencia pronunciada en la universidad de mayores, experiencia rec\u00edproca, el d\u00eda 3 de diciembre de 2015<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_2207490\" aria-describedby=\"caption-attachment-2207490\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2207490\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-Nueva-Politica.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"270\" data-id=\"2207490\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-Nueva-Politica.jpg 644w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-Nueva-Politica-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Vieja-y-Nueva-Politica-610x343.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2207490\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Vieja y Nueva Pol\u00edtica<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">1.- Me permito recordar al lector que un sicofanta o sicofante era en la antigua Grecia un delator de profesi\u00f3n (la etimolog\u00eda sugiere a un denunciador de exportadores de higos), por lo que convertir la pol\u00edtica en un sicofantismo es, en el decir de Ortega, hacer de ella un territorio de calumnia y difamaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">2.- Citado en Jos\u00e9 Mar\u00eda Maravall: La confrontaci\u00f3n pol\u00edtica. Madrid, Taurus, 2008, p.86.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">3.- Fernando Savater: Mira por d\u00f3nde. Autobiograf\u00eda razonada. Madrid, Taurus, 2003, p.383.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">4.- Javier Cercas: \u201cHitler, Isabel II y la nueva pol\u00edtica\u201d, El Pa\u00eds Semanal, 30.VIII.2015.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">5.- \u201cDebido a la crisis, ha cundido ese parricidio c\u00edvico que pretende achacar todo lo que anda mal en el pa\u00eds a aquella transici\u00f3n&#8230;\u201d. Mario Vargas Llosa: \u201cFelipe Gonz\u00e1lez en Venezuela\u201d, El Pa\u00eds, 14.VI.2015.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">6.- Daniel Innerarity: La pol\u00edtica en tiempos de indignaci\u00f3n. Barcelona, Galaxia Gutenberg, 2015, cita en p. 22 y desarrollo en pp. 211-213.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">7.- Jos\u00e9 Ortega y Gasset: \u201cEl hombre de la calle busca un candidato\u201d, El Sol, 24.II.1918. La cursiva es m\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">8.- En su discurso a la asamblea de Acci\u00f3n Republicana, celebrada en Madrid el 16 de octubre de 1933.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Nota biogr\u00e1fica<\/span> <\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Feliciano P\u00e1ez-Camino Arias<\/strong>, doctor en <strong>Historia<\/strong>, ha sido catedr\u00e1tico de insti\u00adtuto y profesor asociado en varias universidades. Es autor de diversas publicacio\u00adnes, entre las que figuran una decena de \u201c<em>Cuadernos <strong>UMER<\/strong><\/em>\u201d (como el presente ensayo, publicado en el Cuaderno N\u00ba 95: \u201c<em>Vieja y nueva pol\u00edtica<\/em>\u201d: un enfoque hist\u00f3rico).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_2207489\" aria-describedby=\"caption-attachment-2207489\" style=\"width: 657px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2207489 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/VIEJA-Y-NUEVA-POLITICA-Ortega-y-Gasset-2-teatro-de-la-comedia.jpg\" alt=\"\" width=\"657\" height=\"489\" data-id=\"2207489\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/VIEJA-Y-NUEVA-POLITICA-Ortega-y-Gasset-2-teatro-de-la-comedia.jpg 657w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/VIEJA-Y-NUEVA-POLITICA-Ortega-y-Gasset-2-teatro-de-la-comedia-300x223.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/VIEJA-Y-NUEVA-POLITICA-Ortega-y-Gasset-2-teatro-de-la-comedia-610x454.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/VIEJA-Y-NUEVA-POLITICA-Ortega-y-Gasset-2-teatro-de-la-comedia-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 657px) 100vw, 657px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2207489\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Ortega, discurso \u00abVieja y Nueva Pol\u00edtica\u00bb, 24 de mayo de 1914, Teatro de la Comedia (Madrid)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/11\/18\/pedro-carlos-gonzalez-cuevas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">PEDRO CARLOS GONZ\u00c1LEZ CUEVAS: DISECCI\u00d3N DE LA DERECHA ESPA\u00d1OLA: De la Restauraci\u00f3n al agotamiento del R\u00e9gimen de la Transici\u00f3n (Falange, Nacional-Catolicismo, Tecnocracia y Social-Catolicismo)<\/span><\/strong><\/span><\/a><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/11\/18\/pedro-carlos-gonzalez-cuevas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2303433\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Pedro-Carlos-Gonzalez-Cuevas-3-300x131.webp\" alt=\"\" width=\"555\" height=\"243\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Pedro-Carlos-Gonzalez-Cuevas-3-300x131.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Pedro-Carlos-Gonzalez-Cuevas-3-1024x448.webp 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Pedro-Carlos-Gonzalez-Cuevas-3-768x336.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Pedro-Carlos-Gonzalez-Cuevas-3.webp 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando pase lo peor, los partidos hegem\u00f3nicos se tirar\u00e1n los trastos a la cabeza y no har\u00e1n nada. Los intereses creados son demasiado fuertes. Pero el problema est\u00e1 ah\u00ed; y tarde o temprano habr\u00e1 que decidir. <\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">En primer lugar, acabar con el bipartidismo y luego abrir un proceso constituyente. Este r\u00e9gimen no da ya m\u00e1s de s\u00ed. <\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/11\/18\/pedro-carlos-gonzalez-cuevas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Pedro Carlos Gonz\u00e1lez Cuevas<\/span><\/strong><\/span><\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/raulbarraltamayo.wordpress.com\/2019\/02\/19\/el-pensamiento-de-la-derecha-espanola-en-el-siglo-xx-de-pedro-carlos-gonzalez-cuevas\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2303435\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/El-pensamiento-politico-de-la-derecha-espanola-en-el-siglo-XX-Gonzalez-Cuevas.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"345\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/El-pensamiento-politico-de-la-derecha-espanola-en-el-siglo-XX-Gonzalez-Cuevas.jpg 219w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/El-pensamiento-politico-de-la-derecha-espanola-en-el-siglo-XX-Gonzalez-Cuevas-209x300.jpg 209w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>*******<\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">RELACIONADOS:<\/span><\/h2>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"CUSh8q8q5p\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/08\/10\/vieja-y-nueva-politica-ortega-1914\/\">\u00abVIEJA Y NUEVA POLITICA\u00bb: Discurso de Jos\u00e9 Ortega y Gasset (1914)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00ab\u00abVIEJA Y NUEVA POLITICA\u00bb: Discurso de Jos\u00e9 Ortega y Gasset (1914)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/08\/10\/vieja-y-nueva-politica-ortega-1914\/embed\/#?secret=GXLkdVgSez#?secret=CUSh8q8q5p\" data-secret=\"CUSh8q8q5p\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"kyeZuhlNBN\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/11\/07\/la-democracia-como-problema-alexis-de-tocqueville-por-eduardo-nolla-en-la-en-la-nueva-politica-los-ciudadanos-ya-no-eligen-al-gobierno-es-el-gobierno-quien-elige-a-los-ciudadanos\/\">LA DEMOCRACIA COMO PROBLEMA. Alexis de Tocqueville, por Eduardo Nolla. \u00abEn la \u00abNueva Pol\u00edtica\u00bb, los Ciudadanos ya no eligen al Gobierno; es el Gobierno quien elige a los Ciudadanos\u00bb<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abLA DEMOCRACIA COMO PROBLEMA. Alexis de Tocqueville, por Eduardo Nolla. \u00abEn la \u00abNueva Pol\u00edtica\u00bb, los Ciudadanos ya no eligen al Gobierno; es el Gobierno quien elige a los Ciudadanos\u00bb\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/11\/07\/la-democracia-como-problema-alexis-de-tocqueville-por-eduardo-nolla-en-la-en-la-nueva-politica-los-ciudadanos-ya-no-eligen-al-gobierno-es-el-gobierno-quien-elige-a-los-ciudadanos\/embed\/#?secret=YnyZeCcIZO#?secret=kyeZuhlNBN\" data-secret=\"kyeZuhlNBN\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"HxFLJIwdYF\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/11\/18\/pedro-carlos-gonzalez-cuevas\/\">PEDRO CARLOS GONZ\u00c1LEZ CUEVAS: DISECCI\u00d3N DE LA DERECHA ESPA\u00d1OLA: De la Restauraci\u00f3n al agotamiento del R\u00e9gimen de la Transici\u00f3n (Falange, Nacional-Catolicismo, Tecnocracia y  Social-Catolicismo)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abPEDRO CARLOS GONZ\u00c1LEZ CUEVAS: DISECCI\u00d3N DE LA DERECHA ESPA\u00d1OLA: De la Restauraci\u00f3n al agotamiento del R\u00e9gimen de la Transici\u00f3n (Falange, Nacional-Catolicismo, Tecnocracia y  Social-Catolicismo)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/11\/18\/pedro-carlos-gonzalez-cuevas\/embed\/#?secret=2pYXZknc4E#?secret=HxFLJIwdYF\" data-secret=\"HxFLJIwdYF\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"b3pekutlCd\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/08\/02\/william-blake\/\">\u00abProverbios del infierno\u00bb, por  William Blake<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00ab\u00abProverbios del infierno\u00bb, por  William Blake\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/08\/02\/william-blake\/embed\/#?secret=7tuNw7xtF2#?secret=b3pekutlCd\" data-secret=\"b3pekutlCd\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div id=\"info\" class=\"style-scope ytd-video-primary-info-renderer\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Un enfoque hist\u00f3rico del discurso de Jos\u00e9 Ortega y Gasset, \u201cVieja y nueva pol\u00edtica\u201d &nbsp; Vieja y nueva Rep\u00fablica Rep\u00fablica y monarqu\u00eda no pueden ser \u00edtacas de nuestra pol\u00edtica: su valor no estriba en ninguna <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/08\/11\/un-enfoque-historico-del-discurso-de-jose-ortega-y-gasset\/\" title=\"\u201cVieja y nueva pol\u00edtica\u201d: Un enfoque hist\u00f3rico del discurso de Jos\u00e9 Ortega y Gasset, por Feliciano P\u00e1ez-Camino Arias, 2015\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2207482,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-2310673","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-politica"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2310673","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2310673"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2310673\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2207482"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2310673"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2310673"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2310673"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}