{"id":2305260,"date":"2025-01-10T00:05:29","date_gmt":"2025-01-09T23:05:29","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2305260"},"modified":"2025-01-17T09:57:25","modified_gmt":"2025-01-17T08:57:25","slug":"a-proposito-de-una-carta-de-spinoza-a-hugo-boxel-margenes-para-una-lectura-materialista-de-spinoza-por-juan-pedro-garcia-del-campo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/10\/a-proposito-de-una-carta-de-spinoza-a-hugo-boxel-margenes-para-una-lectura-materialista-de-spinoza-por-juan-pedro-garcia-del-campo\/","title":{"rendered":"A PROP\u00d3SITO DE UNA CARTA DE SPINOZA A HUGO BOXEL (m\u00e1rgenes para una lectura materialista de Spinoza), por Juan Pedro Garc\u00eda del Campo (PARTE 1)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">A PROP\u00d3SITO DE UNA CARTA DE SPINOZA A HUGO BOXEL <\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>(m\u00e1rgenes para una lectura materialista de Spinoza)<\/strong><\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/12\/27\/sobre-los-espiritus-y-fantasmas-por-baruch-de-spinoza-carta-a-hugo-boxel\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2305222 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Spinoza-H-Boxel-252x300.jpg\" alt=\"A PROP\u00d3SITO DE UNA CARTA DE SPINOZA A HUGO BOXEL\" width=\"252\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Spinoza-H-Boxel-252x300.jpg 252w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Spinoza-H-Boxel.jpg 395w\" sizes=\"auto, (max-width: 252px) 100vw, 252px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">PARTE 1<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Juan Pedro Garc\u00eda del Campo<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Este art\u00edculo fue publicado originalmente en Er, revista de Filosof\u00eda (n\u00famero 17-18; invierno, 1995)<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2305733\" aria-describedby=\"caption-attachment-2305733\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2305733\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/300px-Spinoza_Letter_to_Leibniz.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"259\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2305733\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Carta de Benedictus de Spinoza a Gottfried Wilhelm Leibniz, 9 de noviembre de 1671. En lat\u00edn (Gebhardt)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">-I-<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> En la <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/12\/27\/sobre-los-espiritus-y-fantasmas-por-baruch-de-spinoza-carta-a-hugo-boxel\/\"><strong>carta LVI de Spinoza, dirigida a Hugo Boxel<\/strong><\/a>, sin fecha, pero cuya redacci\u00f3n puede datarse entre los meses de Septiembre y Noviembre de <strong>1.674<\/strong> -plena madurez, por tanto, del pensamiento <em>spinoziano<\/em>&#8211; se encuentran unas frases sobre cuya lectura suele pasarse r\u00e1pidamente pero que, en nuestra opini\u00f3n, suponen un elemento crucial a tener en cuenta a la hora de delimitar el sentido y la filiaci\u00f3n de la filosof\u00eda de <strong>Spinoza<\/strong>; en otros t\u00e9rminos, a la hora de fijar los acuerdos te\u00f3ricos de los que parte su pensamiento. El curioso tema que la carta aborda, planteado por <strong>Boxel<\/strong>, es el de la existencia de los fantasmas; lo que nos interesa, sin embargo, es que el pulidor de lentes afirma en ella, con aparente ingenuidad, lo que supone la m\u00e1s clara toma de posici\u00f3n que puede encontrarse en toda su obra: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abNo es, para mi, de mucho peso la Autoridad de Plat\u00f3n, de Arist\u00f3teles o de S\u00f3crates. Me habr\u00eda llamado la atenci\u00f3n que hubierais citado a Epicuro, Dem\u00f3crito, Lucrecio o alguno de los Atomistas o partidarios de los \u00c1tomos: no es de extra\u00f1ar, en cambio, que los que hablan de Cualidades ocultas, Especies intencionales, Formas substanciales y mil otras necedades, hayan inventado Espectros y Lemures dando fe a las viejas, para quitarle autoridad a Dem\u00f3crito, cuya fama envidiaban tanto que, entregaron sus libros, de tan merecido renombre, al fuego\u00bb (1).<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todos los autores citados en este texto, <strong>Spinoza<\/strong> s\u00f3lo pose\u00eda la traducci\u00f3n latina de los textos de <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> <strong>(2)<\/strong>. De ello, sin embargo, no puede deducirse &#8211; como se ha sugerido &#8211; el desconocimiento de las doctrinas del resto de los autores; tampoco, mucho menos, puede soslayarse la importancia de la singular afirmaci\u00f3n <em>spinoziana<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Acerca de lo primero, hay que se\u00f1alar que<strong> en la biblioteca de Spinoza hab\u00eda textos de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/30\/busqueda-de-la-verdad-ciceron\/\">Cicer\u00f3n<\/a>, <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/04\/16\/no-temer-ni-al-dolor-ni-a-la-muerte-por-lucio-anneo-seneca-cartas-a-lucilo\/\">S\u00e9neca<\/a>, Horacio o Virgilio, as\u00ed como otros de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/07\/11\/errores-y-prejuicios-por-francis-bacon-y-mi-vision-del-mundo-por-albert-einstein\/\">Bacon<\/a>, <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/02\/11\/descartes-spinoza-y-el-materialismo-descartes-versus-spinoza-2\/\">Descartes<\/a> o <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/04\/13\/spinoza-y-hobbes-la-escalera-de-libertades\/\">Hobbes <\/a><\/strong>que, al menos de segunda mano, le habr\u00edan permitido tanto el conocimiento de las concepciones filos\u00f3ficas m\u00e1s antiguas como el de sus discusiones modernas; igualmente hay que tener en cuenta las referencias que, sin duda, <strong>Spinoza<\/strong> ha hecho suyas a partir de sus estudios en la <em>Sinagoga<\/em>, de los <strong>textos escol\u00e1sticos, tanto hebreos como cristianos<\/strong>, o de lo le\u00eddo de las bibliotecas de sus muchos y eruditos amigos. Acerca de lo segundo, no puede ser tomada a la ligera una afirmaci\u00f3n semejante de un autor que, como <strong>Spinoza<\/strong>, puso tanto cuidado en mantener oculto su pensamiento, que lleg\u00f3 <strong>(3)<\/strong>\u00a0a considerar imprudente que <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/06\/monada-sustancia-dios-dios-sin-dios-spinoza-y-leibniz-por-oscar-sanchez-vadillo-2\/\"><strong>Leibniz<\/strong><\/a> leyera alguno de sus escritos. El prudente <strong>Spinoza<\/strong>, en este texto, ha roto la m\u00e1xima del silencio acerca de su propia filosof\u00eda que tanto ha cultivado y, al poner sobre el papel los nombres malditos, ha debido rememorar la eterna condenaci\u00f3n que <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mishn%C3%A1\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><strong><em>La Misna<\/em><\/strong><\/a> anuncia a los <em>epic\u00fareos<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para explicar la afirmaci\u00f3n que aparece en este texto no puede ser aducido un simple descuido o una licencia literaria. Teniendo en cuenta, adem\u00e1s, el papel que durante el XVII juega la correspondencia como aut\u00e9ntico medio de comunicaci\u00f3n p\u00fablica, una afirmaci\u00f3n de \u00ab<em>atomismo<\/em>\u00bb tan clara, debe ser considerada, m\u00e1s que imprudente, peligrosa. Esta circunstancia nos hace pensar que no estamos simplemente ante una forma provocadora de dar por finalizada una relaci\u00f3n epistolar inc\u00f3moda; es preciso considerar, m\u00e1s bien, que <strong>Spinoza<\/strong> ha debido calibrar el alcance de su \u00ab<em>confesi\u00f3n<\/em>\u00bb antes de realizarla y que, por tanto, tiene el valor de una fijaci\u00f3n expl\u00edcita de principios. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hugo Boxel<\/strong> no es para <strong>Spinoza<\/strong> un loco desconocido que le plantea una cuesti\u00f3n &#8211; la existencia de los fantasmas &#8211; in\u00fatil y rid\u00edcula. Desde 1.655 a 1.659 ha sido <strong><em>Secretario de la villa de Gorkum<\/em><\/strong> y desde ese a\u00f1o <strong><em>Pensionario<\/em><\/strong> de la misma hasta que en 1.672 es depuesto de su cargo por el <strong>pr\u00edncipe de Orange<\/strong> <strong>(4)<\/strong>\u00a0es, por tanto, como \u00e9l mismo, uno de los derrotados en la controversia civil que sacude <em>Holanda<\/em> hasta l<a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/07\/29\/ultimi-barbarorum-el-asesinato-de-los-hermanos-de-witt-alejandro-dumas-spinoza-cornelio-y-jan-de-witt\/\">a ca\u00edda del r\u00e9gimen de los <strong>de Witt<\/strong><\/a>. La primera carta que <strong>Spinoza<\/strong> le env\u00eda, adem\u00e1s, atestigua que ambos eran conocidos <strong>(5)<\/strong>, y muy probablemente hab\u00edan puesto en com\u00fan sus respectivos puntos de vista ante la nueva situaci\u00f3n pol\u00edtica. <strong>Boxel<\/strong> es, pues, un conocido y aliado en el bando republicano; alguien \u00ab<em>de confianza<\/em>\u00bb con quien no son precisas las precauciones habitualmente tomadas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, y quiz\u00e1 precisamente por el tema en torno al que gira la correspondencia que cruzan, las cartas del jurista tienen la virtud de plantear las cosas sobre un terreno tal que viene exigida una respuesta clara y directa. En las cartas anteriores, ante las preguntas de <strong>Boxel<\/strong>, <strong>Spinoza<\/strong> ha rechazado la existencia de esos entes imaginarios, y lo ha hecho pese a la autoridad de <strong>Plutarco<\/strong>, <strong>Plinio el Joven <\/strong>o<strong> Suetonio<\/strong>. En este punto, dando un giro argumentativo, el jurista abandona las referencias literarias e introduce en la discusi\u00f3n una consideraci\u00f3n <em>gnoseol\u00f3gica<\/em> que se convierte en fundamental: <strong>puesto que no puede ser justificada la verdad absoluta de ninguno de nuestros conocimientos y, sin embargo, es preciso admitir alg\u00fan tipo de validez para la actividad cognoscitiva, debe ser adoptado como cierto lo probable y, en todo caso, aquello que \u00ab<em>los Fil\u00f3sofos<\/em>\u00bb han afirmado o, al menos, no han negado totalmente<\/strong>. La autoridad de <strong>Plat\u00f3n<\/strong>, <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> o <strong>S\u00f3crates<\/strong> es, entonces, puesta en juego como apoyo a la tesis de la existencia de los <em>lemures<\/em> y los <em>espectros<\/em>. Pues bien, es \u00e9sta la cuesti\u00f3n que no puede quedar sin respuesta. Y ello es as\u00ed porque lo que est\u00e1 en juego es la especificidad y la eficacia de esa peculiar manera de acceder al conocimiento de la verdad que es la ciencia. <strong>Spinoza<\/strong>, planteadas as\u00ed las cosas, no puede permanecer callado por m\u00e1s tiempo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras los argumentos han sido -s\u00f3lo &#8211; por la autoridad, <strong>Spinoza<\/strong> ha contemporizado con la cuesti\u00f3n; una vez planteados con un fondo <em>gnoseol\u00f3gico<\/em>, es preciso entrar en ella. As\u00ed, frente al \u00ab<em>escepticismo<\/em>\u00bb de su corresponsal, <strong>Spinoza<\/strong> apuesta por una defensa de las <strong>demostraciones geom\u00e9tricas<\/strong>: <strong>del hecho de que en las ciencias divinas y humanas abunden las controversias no puede concluirse la imposibilidad de establecer demostraciones apod\u00edcticas<\/strong>; puede s\u00f3lo decirse que algunos, llevados por su amor a la contradicci\u00f3n, se han autoexcluido de la posibilidad efectiva de conocer. Respecto de los <em>fantasmas, los espectros y lemures<\/em>, no es posible establecer ninguna propiedad inteligible &#8211; algo muy distinto de lo que sucede, por ejemplo, con la idea de tri\u00e1ngulo o con Dios mismo, de los que es perfectamente posible un conocimiento cierto y demostrativo &#8211; y sobre ellos, por tanto, nada puede ser dicho; adem\u00e1s, puesto que la noci\u00f3n que de ellos forma la imaginaci\u00f3n es claramente contradictoria y nada veros\u00edmil, cabe se\u00f1alar, m\u00e1s bien, que <strong>su consideraci\u00f3n es cosa de necios<\/strong>. <strong>\u00bfQu\u00e9 decir, entonces, de \u00ablos Fil\u00f3sofos\u00bb cuya autoridad ha sido puesta sobre la mesa?<\/strong> Nada es de extra\u00f1ar que en este asunto hayan \u00ab<em>dado fe a las viejas<\/em>\u00bb cuando en la cuesti\u00f3n fundamental, la del conocimiento del verdadero ser de las cosas, han hablado de \u00ab<em>Cualidades ocultas, Especies intencionales, Formas substanciales y mil otras necedades<\/em>\u00bb <strong>(6)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal como <strong>Boxel<\/strong> ha terminado por plantear la cuesti\u00f3n, como un caso en torno al que hacer jugar diferentes concepciones acerca del conocimiento, <strong>Spinoza<\/strong> ha debido tomar partido por las condiciones en las que el XVII est\u00e1 gestando la ciencia nueva; frente a las cualidades ocultas, es afirmado el proceder inmanente del pensamiento que entiende los movimientos f\u00edsicos como diversos modos de manifestarse la mec\u00e1nica con que est\u00e1 signada la \u00ab<em>res extensa<\/em>\u00ab, y su conocimiento como demostrativo y cierto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puesto que de \u00ab<em>Fil\u00f3sofos<\/em>\u00bb se trata, <strong>Spinoza<\/strong> -frente a los que le son mentados- <strong>cita el nombre de aquellos cuya explicaci\u00f3n de lo f\u00edsico se mantiene en el \u00e1mbito de la inmanencia de los choques necesarios entre los \u00e1tomos<\/strong>. Nuestro autor, de este modo, se est\u00e1 proclamando partidario de aquella manera de pensar que en la filosof\u00eda griega los <em>atomistas<\/em> encarnan, la \u00fanica que establece una explicaci\u00f3n inmanente de lo f\u00edsico, y desde la que el mundo viene entendido como expresi\u00f3n de una conexi\u00f3n necesaria; <strong>Spinoza<\/strong> se est\u00e1 proclamando, en defensa del verdadero conocimiento y de la aut\u00e9ntica ciencia, un pensador <em>materialista<\/em>. El texto de la carta que comentamos, as\u00ed lo pensamos, ha de ser tomado en serio, porque es algo serio lo que <strong>Spinoza<\/strong>, en esas l\u00edneas, ha puesto en juego. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2305732\" aria-describedby=\"caption-attachment-2305732\" style=\"width: 440px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2305732\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ets-Haim-register-Spinoza-tachado-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"330\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ets-Haim-register-Spinoza-tachado-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ets-Haim-register-Spinoza-tachado-768x576.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ets-Haim-register-Spinoza-tachado-678x509.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ets-Haim-register-Spinoza-tachado-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ets-Haim-register-Spinoza-tachado-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ets-Haim-register-Spinoza-tachado.jpg 960w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2305732\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">P\u00e1gina del Escamoth, libro de los reglamentos y ordenanzas, de la comunidad jud\u00edo-portuguesa Ets Haim donde aparece la anulaci\u00f3n del nombre de Baruch Espinoza (1656).<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>-II-<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> Efectivamente, si algo puede decirse &#8211; en t\u00e9rminos generales &#8211; de la nueva construcci\u00f3n cient\u00edfica que se est\u00e1 gestando en el XVII es su clara pretensi\u00f3n de alejamiento respecto a los esquemas en que la tradici\u00f3n <em>escol\u00e1stica<\/em> hab\u00eda entendido la captaci\u00f3n cognoscitiva del <em><strong>Ser<\/strong><\/em>. <strong>Ya desde las primeras d\u00e9cadas del XVI el pensamiento renacentista hab\u00eda roto, al menos en la pr\u00e1ctica, con el modelo de pensamiento \u00ab<em>aristot\u00e9lico<\/em>\u00ab, y lo hab\u00eda sustituido por una concepci\u00f3n del conocer que no comprende su actividad como la mera reproducci\u00f3n especular<\/strong> de la configuraci\u00f3n entitativa de la realidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Bacon<\/strong>, <strong>Descartes<\/strong>, el propio <strong>Galileo<\/strong> -bien que formulando explicaciones diferentes del funcionamiento de \u00ab<em>lo f\u00edsico<\/em>\u00ab- constituyen otros tantos momentos en la gran revoluci\u00f3n cient\u00edfica que terminar\u00e1 constituyendo un discurso que entender\u00e1 lo f\u00edsico como un campo en que diversas fuerzas, cuyas leyes nos son accesibles, interact\u00faan configurando el orden que nuestros sentidos nos muestran. La propia idea de <em><strong>Extensi\u00f3n<\/strong><\/em>, tal como <strong>Descartes<\/strong> la formula, no es sino el m\u00e1s claro ejemplo de los resultados de esta nueva pr\u00e1ctica cient\u00edfica. Y justamente &#8211;<strong>Descartes<\/strong> es, en ello tambi\u00e9n, paradigm\u00e1tico- <strong>la comprensi\u00f3n del mundo f\u00edsico como un orden de relaciones no puede hacerse sin identificarlo como mecanismo<\/strong>, como agrupamiento productivo de diversas porciones de \u00ab<em>materia<\/em>\u00bb que desarrollan un funcionamiento \u00ab<em>maqu\u00ednico<\/em>\u00ab. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Spinoza<\/strong> es, en esto, un personaje de su tiempo; tambi\u00e9n la suya es una concepci\u00f3n \u00ab<em>mecanicista<\/em>\u00ab; sucede que lo es m\u00e1s radicalmente a\u00fan que la de sus coet\u00e1neos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La <em><strong>hip\u00f3tesis mecanicista<\/strong><\/em> hab\u00eda llevado a <strong>Descartes<\/strong>, en la segunda parte del <strong><em>Tratado del Mundo<\/em><\/strong> a intentar incluso una explicaci\u00f3n \u00ab<em>autom\u00e1tica<\/em>\u00bb del funcionamiento del cuerpo humano. <strong>Como si de un mecanismo hidr\u00e1ulico se tratase, el cuerpo del hombre podr\u00eda ser pensado como una tupida red de canales por los que la impresi\u00f3n causada en los sentidos por los cuerpos exteriores ir\u00eda comunic\u00e1ndose al interior llegando a provocar los movimientos que \u00ab<em>en la sede del alma<\/em>\u00bb dar\u00edan lugar a la formaci\u00f3n de las ideas y, con ellas, al conocimiento<\/strong>. Se trata, por lo dem\u00e1s, del mismo procedimiento que es puesto en juego para explicar, en las <em><strong>partes 2\u00aa, 3\u00aa y 4\u00aa de los Principios de la Filosof\u00eda<\/strong> <\/em>el funcionamiento del universo. Sin embargo, la <em><strong>hip\u00f3tesis<\/strong><\/em> <strong><em>mecanicista<\/em><\/strong> no es llevada por <strong>Descartes<\/strong> hasta sus \u00faltimas consecuencias desde el momento en que &#8211; por ce\u00f1irnos a la cuesti\u00f3n que planteamos &#8211; es afirmada <strong>la radical diferencia del aut\u00f3mata respecto del hombre<\/strong> porque \u00e9ste \u00faltimo posee una fuerza interna, el esp\u00edritu, en virtud de la cual puede realizar las mismas operaciones que aqu\u00e9l y, adem\u00e1s, conocer, de manera no pasiva. <strong>El hombre posee alma, y \u00e9sta es una fuerza interna del hombre que escapa a la explicaci\u00f3n mec\u00e1nica<\/strong>. Puede as\u00ed establecerse la libertad de la voluntad humana y, con ella, ponerse entre par\u00e9ntesis el movimiento de lo f\u00edsico que se constituye de este modo en un campo en el que tiene sentido\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">la actividad moral y la intervenci\u00f3n divina. <strong>El alma humana, entendida como esp\u00edritu, rompe la inmanencia de la explicaci\u00f3n mec\u00e1nica del mundo que es construida en la f\u00edsica cartesiana<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pues bien, cualquier lector de la <strong><em>\u00c9tica<\/em><\/strong> <em>spinoziana<\/em> conoce lo lejos que \u00e9sta se encuentra de semejante planteamiento y, sin lugar a dudas, ha reparado en esa escandalosa expresi\u00f3n, varias veces repetida, que, de manera paradigm\u00e1tica, se refiere a la f\u00e1brica del cuerpo humano. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pensar la <em><strong>\u00c9tica<\/strong><\/em> <em>spinoziana<\/em> como una \u00e9tica \u00ab<em>mec\u00e1nica<\/em>\u00bb no s\u00f3lo es posible sino que, en rigor, viene exigido por el propio desarrollo de un pensamiento para el que la <em>\u00e9tica<\/em> \u00ab<em>debe fundamentarse en la Metaf\u00edsica y en la F\u00edsica<\/em>\u00bb <strong>(7)<\/strong> y que afirma que \u00ab<em>el hombre est\u00e1 sujeto siempre, necesariamente, a las pasiones, y que sigue el orden com\u00fan de la naturaleza, obedeci\u00e9ndolo, y acomod\u00e1ndose a \u00e9l cuanto lo exige la naturaleza de las cosas<\/em>\u00bb <strong>(8)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Desde las primeras proposiciones del libro II<\/strong> &#8211; y esto es algo que permanecer\u00e1 invariable hasta el final del texto &#8211; <strong>la \u00c9tica se nos presenta como una reflexi\u00f3n que, para poder explicar tanto el conocimiento cuanto las afecciones o las posibilidades de actuaci\u00f3n \u00ab<em>libre<\/em>\u00bb del alma, ha de partir necesariamente de la consideraci\u00f3n del cuerpo y de las diversas maneras en que el cuerpo es afectado por cuerpos exteriores<\/strong>. El conjunto de axiomas, lemas, definiciones y postulados que siguen a la <strong>proposici\u00f3n XIII de este libro II<\/strong> es, a este respecto, el punto nodal en torno al cual se articulan todos los desarrollos posteriores. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin tomar en consideraci\u00f3n la naturaleza de los cuerpos <strong>(9)<\/strong> no puede determinarse lo que diferencia el alma humana de las dem\u00e1s, ni, por tanto, en qu\u00e9 consiste su excelencia. <strong>La actuaci\u00f3n del hombre en el mundo, as\u00ed, no puede ser pensada como la autonom\u00eda derivada de una fuerza interna o espiritual<\/strong>: siendo el alma <strong>(10)<\/strong>\u00a0la idea de una <em>cosa singular existente en acto<\/em> &#8211; la idea de un <em>cuerpo<\/em> -, y siendo el objeto de esa idea <strong>(11)<\/strong>, necesariamente, un cuerpo, lo \u00fanico que puede hacer distinta la naturaleza del alma humana de la del resto de las cosas singulares existentes, habr\u00e1 de ser la diferente manera en que el cuerpo del hombre est\u00e1 constituido, de modo que <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ab<em>cuanto m\u00e1s apto sea un cuerpo para obrar o padecer muchas cosas a la vez, y cuanto m\u00e1s dependen las acciones de un cuerpo de ese s\u00f3lo cuerpo, y cuando menos cooperan otros cuerpos con \u00e9l en la acci\u00f3n, tanto m\u00e1s apta es su alma para entender distintamente<\/em>\u00bb (12).<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo dem\u00e1s, <strong>los diferentes cuerpos se componen entre s\u00ed y se determinan como una singularidad concreta en funci\u00f3n de la diferente relaci\u00f3n de movimiento y reposo en que cada uno se constituye a partir de los choques y encuentros que entre ellos se producen<\/strong>; y de la <em>necesidad<\/em> <em>mec\u00e1nica<\/em> con que estos choques se efect\u00faan, toma su forma y potencia determinada cuanto en la naturaleza hay. De modo que, cuando varios cuerpos son compelidos por los dem\u00e1s a aplicarse los unos a los otros, comunic\u00e1ndose sus movimientos seg\u00fan una cierta relaci\u00f3n, decimos que componen un s\u00f3lo cuerpo que se distingue de los dem\u00e1s por esa determinada uni\u00f3n, y que act\u00faa sobre los dem\u00e1s, y es afectado por los dem\u00e1s, como si de un cuerpo simple se tratase. Y este <em><strong>proceso de composici\u00f3n<\/strong><\/em> es afirmado por <strong>Spinoza<\/strong> como apto para dar cuenta de toda la realidad: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abY si continuamos as\u00ed hasta el infinito, concebiremos f\u00e1cilmente que toda la naturaleza es un s\u00f3lo individuo, cuyas partes -esto es, todos los cuerpos- var\u00edan de infinitas maneras, sin cambio alguno del individuo total\u00bb (13).<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La filosof\u00eda de <strong>Spinoza<\/strong>, la construcci\u00f3n discursiva que la <strong>\u00c9tica<\/strong> materializa, es la expresi\u00f3n de un saber entorno a \u00ab<em>lo \u00e9tico<\/em>\u00bb que hace jugar un papel central al modo de funcionamiento del cuerpo, y que no abandona la inmanencia del \u00ab<em>mecanicismo corporeista<\/em>\u00bb para explicar la manera en que el hombre act\u00faa en el mundo. Nada extravagante, se nos antoja, atendiendo a estas consideraciones, la afirmaci\u00f3n con que inici\u00e1bamos estas p\u00e1ginas seg\u00fan la cual lo <em>escrito<\/em> en la <em><strong>carta a <\/strong><\/em><strong>Boxel<\/strong> deba ser tomado en serio. Nada extravagante, pues, intentar una aproximaci\u00f3n a la filosof\u00eda <em>spinoziana<\/em> desde el presupuesto de su determinaci\u00f3n como una apuesta <em>materialista<\/em> en l\u00ednea con el \u00ab<em>mecanicismo<\/em>\u00bb y el \u00ab<em>atomismo<\/em>\u00bb <strong>(14)<\/strong> <em>cientifista<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La mayor parte de los que han tratado acerca de<strong> los afectos y la conducta humana<\/strong>, comienza afirmando el <strong>prefacio del libro III<\/strong>, conciben al hombre como un imperio dentro de otro imperio y, as\u00ed, parecen tratar de cosas que est\u00e1n fuera de la naturaleza y que no siguen las leyes ordinarias de la misma. Frente a ellos, al tratar de esclarecer cual es el origen y la naturaleza de los afectos, es muy otra la manera de actuar del pulidor de lentes: \u00ab<em>la naturaleza es siempre la misma, y es siempre la misma, en todas partes, su eficacia y potencia de obrar; es decir, son siempre las mismas, en todas partes, las leyes y las reglas naturales seg\u00fan las cuales ocurren las cosas y pasan de una formas a otras<\/em>\u00bb <strong>(15)<\/strong>. Siendo esto as\u00ed, la manera en que debe emprenderse su estudio no es en absoluto distinta de la que podr\u00eda calificarse como una f\u00edsica de lo \u00e9tico: \u00ab<em>tratar\u00e9 de la naturaleza y fuerza de los afectos, y de la potencia del alma sobre ellos, con el mismo m\u00e9todo con que el las Partes anteriores he tratado de Dios y del alma, y considerar\u00e9 los actos y apetitos humanos como si fuese cuesti\u00f3n de l\u00edneas, superficies o cuerpos<\/em>\u00bb <strong>(16)<\/strong>. <strong>Esta consideraci\u00f3n metodol\u00f3gica, y sus necesarias consecuencias pr\u00e1cticas, traen aparejado el rechazo de la voluntad libre y, con ella, de toda consideraci\u00f3n trascendente de la \u00e9tica<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El discurso \u00e9tico, as\u00ed, no podr\u00e1 versar sobre las determinaciones de la voluntad en cuya virtud debe \u00e9sta someterse a la trascendencia de una norma moral absoluta<\/strong>; <strong>el discurso \u00e9tico ser\u00e1 el que clarifique las diversas maneras en que la \u00ab<em>f\u00e1brica del cuerpo humano<\/em>\u00bb responde ante la m\u00faltiple incidencia de los afectos<\/strong>. No m\u00e1s nociones de bien y mal absolutas &#8211; las nociones de bien y mal, se\u00f1ala el<strong> prefacio del libro IV<\/strong>, no aluden a nada positivo en las cosas y no son otra cosa que modos de pensar -; no m\u00e1s \u00ab<em>sue\u00f1os con los ojos abiertos<\/em>\u00bb en torno a las supuestas decisiones libres del alma; no m\u00e1s prejuicios acerca del ser del hombre. <strong>Cada cosa, y el hombre como una m\u00e1s, se esfuerza, cuanto est\u00e1 a su alcance, por perseverar en su ser<\/strong>, y ese esfuerzo, ese <em><strong>conatus<\/strong><\/em>, enfrentado necesariamente a todo <em><strong>conatus<\/strong><\/em> ajeno, es lo que constituye la <strong>esencia de la cosa misma<\/strong> <strong>(17)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Frente a la consideraci\u00f3n cartesiana, que cifra en el alma y en su voluntad libre la especificidad humana, para Spinoza, la esencia del hombre no es otra cosa que el deseo <strong>(18)<\/strong>: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u00abEste esfuerzo, cuando se refiere al alma s\u00f3la, se llama voluntad, pero cuando se refiere a la vez al alma y al cuerpo, se llama apetito; por ende, \u00e9ste no es otra cosa que la esencia misma del hombre, de cuya naturaleza se siguen necesariamente aquellas cosas que sirven para su conservaci\u00f3n, cosas que, por tanto, el hombre est\u00e1 determinado a realizar. Adem\u00e1s, entre &#8216;<em>apetito<\/em>&#8216; y &#8216;deseo&#8217; no hay diferencia alguna, si no es la de que el &#8216;deseo&#8217; se refiere generalmente a los hombres, en cuanto que son conscientes de su apetito, y por ello puede definirse as\u00ed: el deseo es el apetito acompa\u00f1ado de la conciencia del mismo. As\u00ed pues, queda claro, en virtud de todo esto, que nosotros no intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo porque lo juzguemos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos\u00bb.<\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Frente a las nociones de bien y mal Spinoza propone las de bueno y malo, que\u00a0<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>servir\u00edan para referirse a todo aquello que hace aumentar o disminuir, respectivamente, nuestra virtud, tanto como decir nuestra potencia, tanto como decir nuestra posibilidad efectiva de perseverar en el ser<\/strong>. Y nuevamente aqu\u00ed es preciso se\u00f1alar que estas nociones han de ser necesariamente referidas a la potencia para perseverar en el ser de la cosa singular que somos, de nuestro cuerpo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El an\u00e1lisis de los efectos de las acciones humanas sustituye, as\u00ed, a la consideraci\u00f3n de su bondad. <strong>\u00ab<em>Bueno<\/em>\u00bb y \u00ab<em>malo<\/em>\u00bb no son conceptos morales, sino la expresi\u00f3n de la utilidad para los hombres &#8211; y para cada uno de los hombres considerado de manera individual &#8211; de las acciones que realizan<\/strong>. Quien contrae la rabia mordido por un perro <strong>(19)<\/strong>, ciertamente, ha de ser excusado, \u00ab<em>pero se tiene derecho a estrangularlo<\/em>\u00ab. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El hombre est\u00e1, pues, necesariamente sujeto a las pasiones, y sigue en todo el orden com\u00fan de la naturaleza, \u00ab<em>obedeci\u00e9ndolo y acomod\u00e1ndose a \u00e9l cuanto lo exige la naturaleza de las cosas<\/em>\u00ab<\/strong>. La <em>\u00c9tica<\/em>, as\u00ed, en tanto que descripci\u00f3n de las maneras en que se desarrolla la actividad del hombre en el mundo, viene a ser entendida como una suerte de <em>etolog\u00eda referida a lo humano<\/em>: <strong>la vida de los hombres es caracterizada como el intento de aumentar la potencia propia como momento ineludible del deseo en que consiste su esencia, como \u00fanica forma de supervivencia<\/strong>. Y todas las acciones del hombre, todas las construcciones humanas, son &#8211; y no otra cosa &#8211; el resultado de esa necesidad natural en que consiste <em><strong>la ley del deseo en virtud de la cual cada hombre entra en relaci\u00f3n con el mundo<\/strong><\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, el cuarto de los postulados que aparecen en el grupo de lemas y axiomas \u00ab<em>f\u00edsicos<\/em>\u00bb intercalados en el <strong>libro II<\/strong>, por ejemplo, plantea esta cuesti\u00f3n en t\u00e9rminos bastante claros y, efectivamente, bien poco \u00ab<em>metaf\u00edsicos<\/em>\u00ab: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abel cuerpo humano necesita, para conservarse, de much\u00edsimos otros cuerpos, y es como si \u00e9stos lo regenerasen continuamente\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero no s\u00f3lo rige la ley del deseo a los efectos puramente alimenticios: la vida social, la sociedad, es el resultado natural (<em>tanto como decir, en este contexto, \u00abmec\u00e1nico\u00bb<\/em>) del mismo proceso: \u00ab<em>si, por ejemplo, dos individuos que tienen una naturaleza enteramente igual se unen entre s\u00ed, componen un individuo doblemente potente que dada uno de ellos por separado<\/em>\u00bb <strong>(20)<\/strong>. <strong>La cooperaci\u00f3n entre los hombres, su agrupamiento en forma de sociedad es, as\u00ed, entendido como el resultado necesario de la b\u00fasqueda de la utilidad en que consiste nuestra esencia<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El modelo inmanente del mecanismo que signa, pues, el funcionamiento de todo lo real, es tambi\u00e9n el modelo explicativo v\u00e1lido para la construcci\u00f3n de una f\u00edsica de lo humano, y el anhelo expresado en el <em><strong>prefacio del libro III &#8211; l\u00edneas, superficies, cuerpos<\/strong> <\/em>&#8211; se reencuentra en los primeros p\u00e1rrafos del <em><strong>Tratado Pol\u00edtico<\/strong><\/em>; all\u00ed <strong>(21)<\/strong>, se\u00f1ala <strong>Spinoza<\/strong>: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abCuando me puse a estudiar la pol\u00edtica, no me propuse exponer algo nuevo o inaudito, sino demostrar de forma segura e indubitable o deducir de la misma condici\u00f3n humana s\u00f3lo aquellas cosas que est\u00e9n perfectamente acordes con la pr\u00e1ctica. Y, a fin de investigar todo lo relativo a esta ciencia con la misma libertad de esp\u00edritu con que solemos tratar los temas matem\u00e1ticos, me he esmerado en no ridiculizar ni lamentar ni detestar las acciones humanas, sino entenderlas. Y por eso he contemplado los afectos humanos, como son el amor, el odio, la ira, la envidia, la gloria, la misericordia y las dem\u00e1s afecciones del alma, no como vicios de la naturaleza humana, sino como propiedades que le pertenecen como el calor, el fr\u00edo, la tempestad, el trueno y otras cosas por el estilo a la naturaleza del aire\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2303387\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Spinoza-tratado-politico-200x300.webp\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"330\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Spinoza-tratado-politico-200x300.webp 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Spinoza-tratado-politico.webp 356w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">-III-<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza, por tanto, frente a la autoridad de <strong>Plat\u00f3n<\/strong>, <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> o <strong>S\u00f3crates<\/strong>, confiesa su preferencia por las malditas figuras de <strong>Epicuro<\/strong>, <strong>Dem\u00f3crito<\/strong>, <strong>Leucipo<\/strong>, o alguno de los partidarios de los \u00e1tomos. Y esta preferencia, decimos, es el m\u00e1s claro s\u00edntoma de la opci\u00f3n materialista que anima su filosofar. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que a nuestro autor le parece tan acertado en la concepci\u00f3n atomista? \u00bfen vista de qu\u00e9 cuesti\u00f3n es preferible la opci\u00f3n <em>atomista<\/em> a la de <strong>Plat\u00f3n<\/strong> o <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>? \u00bfqu\u00e9 es lo que <strong>Spinoza<\/strong> reivindica como correcto en la filosof\u00eda de los atomistas, en funci\u00f3n de lo cual, adem\u00e1s, decimos que la suya es una <em>filosof\u00eda materialista<\/em>?. En la respuesta a estas cuestiones, posiblemente, deba buscarse la clave de la comprensi\u00f3n <em>spinoziana<\/em> de la especificidad de su propia actividad te\u00f3rica. Y ello es as\u00ed, precisamente, porque, como es sabido, el pulidor de lentes ha escrito, negro sobre blanco, lo absurdo que es sostener los elementos b\u00e1sicos en torno a los que se articula la f\u00edsica de los <em>atomistas<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que, habitualmente, se considera como decisivo de la concepci\u00f3n <em>atomista<\/em>, y como su m\u00e1s original aportaci\u00f3n a la historia del pensamiento, son las teor\u00edas f\u00edsicas que explican el movimiento a partir de <strong>la coexistencia de infinitas part\u00edculas indivisibles, de las que estar\u00eda compuesta la realidad material, entre las que se intercalar\u00edan espacios de no-ser material o vac\u00edo<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pues bien, son varios los lugares en los que <strong>Spinoza<\/strong> rechaza estos presupuestos sin los que la explicaci\u00f3n <em>atom\u00edsta<\/em> de lo f\u00edsico no puede llevarse a efecto. As\u00ed, en la correspondencia que cruza con <strong>Oldenburg<\/strong> a prop\u00f3sito de los experimentos de <strong>Boyle<\/strong> <strong>(22)<\/strong>, aparece expl\u00edcitamente negada la existencia del vac\u00edo; en la <em><strong>Etica<\/strong><\/em> <strong>(23)<\/strong>\u00a0vuelve a ser negada, al tiempo que se rechaza tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n seg\u00fan la cual la <em>substancia corp\u00f3rea<\/em>, en tanto <em>substancia<\/em>, est\u00e1 compuesta de partes. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es, pues, la concepci\u00f3n de la materia &#8211; la <em>ontolog\u00eda<\/em>, si en los <em>atomistas<\/em> cabe hablar de tal cosa &#8211; lo que <strong>Spinoza<\/strong> da por bueno; no es tampoco la explicaci\u00f3n f\u00edsica del movimiento que a partir de la misma se construye lo que es aceptado. \u00bfQu\u00e9 es &#8211; preguntamos de nuevo &#8211; aquello en funci\u00f3n de lo cual el <em>atomismo<\/em> es preferible a la concepci\u00f3n elaborada por <strong>Plat\u00f3n<\/strong> o <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>?. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En nuestra opini\u00f3n, lo que hace preferible el <em>atomismo<\/em> es el modo de enfrentarse a la explicaci\u00f3n de lo f\u00edsico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como en la pr\u00e1ctica totalidad de sus coet\u00e1neos, la explicaci\u00f3n del universo f\u00edsico que es aceptada por <strong>Spinoza<\/strong> <strong>(24)<\/strong>, b\u00e1sicamente, sigue las l\u00edneas maestras de la concepci\u00f3n expuesta por <strong>Descartes<\/strong> <strong>(25)<\/strong>, a la que aplica diversos correctivos <strong>(26)<\/strong>: fundamentalmente el rechazo de la identificaci\u00f3n <em>cartesiana<\/em> de la <em><strong>Extensi\u00f3n<\/strong><\/em> como \u00ab<em>mole inerte<\/em>\u00ab, id est, como pura extensi\u00f3n de tres dimensiones. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>De la sola consideraci\u00f3n de la substancia extensa no puede seguirse &#8211; as\u00ed lo entiende Spinoza &#8211; el movimiento<\/strong>. La extensi\u00f3n, entendida por <strong>Descartes<\/strong> como espacio geom\u00e9trico (<em>alto, ancho y profundo<\/em>), s\u00f3lo puede concebirse desde el punto de vista de la <em>geometr\u00eda<\/em> y, por ello, de su consideraci\u00f3n se siguen\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">s\u00f3lo razones geom\u00e9tricas. Siendo la geometrizaci\u00f3n del espacio uno de los elementos b\u00e1sicos que articulan la <em>nueva F\u00edsica<\/em>, no es, sin embargo, suficiente para que la nueva ciencia lo sea <strong>(27)<\/strong>. Es por eso que el propio <strong>Descartes<\/strong>, ya en el <em><strong>Tratado del Mundo<\/strong><\/em>, termina construyendo su hip\u00f3tesis f\u00edsica desde esa consideraci\u00f3n de la <strong>extensi\u00f3n<\/strong>, entendida adem\u00e1s como <em>materia organizada<\/em> seg\u00fan diferentes densidades y tama\u00f1os, que tendr\u00eda unas <em>leyes de movimiento<\/em> <strong>(28)<\/strong>\u00a0establecidas por un acto de la voluntad divina. Para <strong>Descartes<\/strong>, es la acci\u00f3n creadora-conservadora de Dios la que establece el movimiento en la materia, regula sus leyes de composici\u00f3n y permite, finalmente, la armon\u00eda de lo f\u00edsico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La intervenci\u00f3n <em>spinoziana<\/em> en este asunto se dirige en dos direcciones fundamentales: ciertamente, de la extensi\u00f3n considerada por s\u00ed sola no se sigue el movimiento, y es preciso, por tanto, para explicarlo, partir de un terreno distinto; por eso, para \u00e9l, la deducci\u00f3n de las leyes f\u00edsicas no se hace a partir de la noci\u00f3n del atributo extensi\u00f3n, y por eso tambi\u00e9n se\u00f1ala la <strong>inconmensurabilidad existente entre la extensi\u00f3n, en tanto substancia, y los cuerpos f\u00edsicos, inconmensurabilidad que trae impl\u00edcita la negativa a considerarla, en tanto que substancia, como materia, y la necesidad de entender como distintos (29)\u00a0un modo y una cosa singular<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero, por otra parte, puesto que es preciso admitir la existencia del movimiento, y puesto que es preciso dar una explicaci\u00f3n del mismo &#8211; en eso consiste la <em>F\u00edsica<\/em> -, su realidad es afirmada como axioma <strong>(30)<\/strong>\u00a0y, adem\u00e1s, es afirmada de tal manera que su efectiva consumaci\u00f3n es lo que distingue &#8211; y no otra cosa &#8211; unos cuerpos de otros. As\u00ed <strong>(31)<\/strong>\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ablos cuerpos se distinguen entre s\u00ed en raz\u00f3n del movimiento y el reposo, de la rapidez y la lentitud, y no en raz\u00f3n de la substancia\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es sabido que, desde estos presupuestos, la <em>F\u00edsica spinoziana<\/em>, articulada desde la noci\u00f3n de <strong>conatus<\/strong>, termina por explicar los movimientos f\u00edsicos y la composici\u00f3n de individuos, de una manera que no presupone la armon\u00eda ni el orden en el \u00e1mbito de la extensi\u00f3n, y que presenta el entramado de los cuerpos como el de una tensi\u00f3n constante, como <em>ocursus<\/em>, en el que la teleolog\u00eda no tiene ya cabida. <strong>No hay fuerza exterior a lo f\u00edsico que fije sus leyes de funcionamiento o que establezca los fines a los que tiende<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La intervenci\u00f3n <em>spinoziana<\/em> en el \u00e1mbito de la explicaci\u00f3n F\u00edsica propuesta por <strong>Descartes<\/strong>, as\u00ed, en la pr\u00e1ctica, es el resultado de una manera distinta de entender la tarea del conocimiento: frente al establecimiento constitutivo del acto creador, frente a la explicaci\u00f3n que precisa una previa justificaci\u00f3n por la trascendencia, es afirmada la exigencia de no establecer presupuesto alguno: la tesis que afirma el movimiento de las cosas es, ni m\u00e1s ni menos, un axioma; frente a una explicaci\u00f3n que instaura la armon\u00eda del universo, como correlato de una \u00ab<em>legislaci\u00f3n<\/em>\u00bb del movimiento entendida como efecto de la voluntad divina, es afirmado el inmanente mundo de los encuentros &#8211; <strong>ocursus<\/strong> &#8211; que no da por supuesto orden alguno. As\u00ed <strong>(32)<\/strong>\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u00abpuesto que las cosas que m\u00e1s nos agradan son las que podemos imaginar f\u00e1cilmente, los hombres prefieren, por ello, el orden a la confusi\u00f3n, como si, en la naturaleza, el orden fuese algo independiente de nuestra imaginaci\u00f3n; y dicen que Dios ha creado todo seg\u00fan un orden, atribuyendo de ese modo, sin darse cuenta, imaginaci\u00f3n a Dios&#8230;\u00bb.<\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pues bien, precisamente a partir de estas consideraciones, podemos empezar a intuir lo que\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Spinoza<\/strong> encuentra de acertado en la obra de los <em>atomistas<\/em>. La afirmaci\u00f3n de la existencia de los <em>\u00e1tomos<\/em> y del <em>vac\u00edo<\/em> es, en <strong>Leucipo<\/strong> y <strong>Dem\u00f3crito<\/strong>, el resultado de una doble exigencia te\u00f3rica: por un lado, y respetando las caracter\u00edsticas b\u00e1sicas del <em>Ser<\/em>, tal como han sido formuladas por <strong>Parm\u00e9nides<\/strong>, dar cuenta del movimiento exige rechazar la consideraci\u00f3n unitaria del mismo y postular un vac\u00edo por el que pudieran moverse los \u00e1tomos; por otra parte, la necesidad de no dar por supuesta una inteligencia rectora trascendente &#8211; al modo del <em>nous<\/em> de <strong>Anax\u00e1goras<\/strong> &#8211; exige entender el movimiento de los \u00e1tomos como no signado por raz\u00f3n alguna y, por tanto, explicar la composici\u00f3n y la formaci\u00f3n de los diversos cuerpos como consecuencia del azaroso movimiento de los inesperados torbellinos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> critica a <strong>Dem\u00f3crito<\/strong> <strong>(33)<\/strong>, el principal d\u00e9ficit explicativo de la teor\u00eda <em>atomista<\/em>, habr\u00eda de ser cifrado en la imposibilidad de explicar el origen del movimiento. Para <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>, los atomistas, en todo caso, han explicado c\u00f3mo se mueven los \u00e1tomos, pero no porqu\u00e9 se mueven; y sin embargo, esta es, precisamente, la gran novedad introducida por <strong>Dem\u00f3crito<\/strong>; as\u00ed, en lugar de considerar &#8211; como <strong>Emp\u00e9docles<\/strong> &#8211; al Amor y a la Discordia o &#8211; como <strong>Anax\u00e1goras<\/strong> &#8211; al <em>Nous<\/em>, fuentes y normas del moverse de los \u00e1tomos, entiende al movimiento como realidad primigenia y generadora de efectos. <strong>Las infinitas part\u00edculas que flotan en el vac\u00edo son part\u00edculas en movimiento; el movimiento eterno de los \u00e1tomos es considerado como autosuficiente<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta \u00ab<em>suficiencia<\/em>\u00bb del movimiento supone una inversi\u00f3n absoluta del supuesto que animar\u00e1 posteriormente la F\u00edsica aristot\u00e9lica, puesto que un origen para el mismo s\u00f3lo puede ser encontrado \u00ab<em>fuera<\/em>\u00bb de \u00e9l y, as\u00ed, la explicaci\u00f3n del movimiento vendr\u00eda constituida desde un principio que le ser\u00eda trascendente. <strong>El movimiento es una verdad indudable, y explicarlo exige hablar de \u00e1tomos y de vac\u00edo: tal es la exigencia l\u00f3gica de la que parten los atomistas<\/strong>. El azaroso movimiento, no signado por raz\u00f3n alguna que le sea exterior y preexistente, niega as\u00ed plan prefijado y objetivo teleol\u00f3gico alguno. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otro tanto cabe decir de la matizaci\u00f3n epic\u00farea a la teor\u00eda de los choques: <strong>Epicuro<\/strong>, frente a la <em>F\u00edsica aristot\u00e9lica<\/em>, pretende salvar la explicaci\u00f3n \u00ab<em>inmanente<\/em>\u00bb construida por <strong>Dem\u00f3crito<\/strong>. Y este proyecto se cifra en la necesidad de justificar la potencialidad constitutiva de los encuentros. La influencia de la <strong>F\u00edsica aristot\u00e9lica<\/strong> ha establecido como indiscutible el movimiento de lo pesado hacia abajo &#8211; su lugar natural &#8211; y, as\u00ed, por tanto, frente al \u00ab<em>flotar<\/em>\u00bb <em>democr\u00edteo<\/em>, <strong>Epicuro<\/strong> tiene que aceptar que los <em>\u00e1tomos<\/em> \u00ab<em>caen<\/em>\u00bb todos en la misma direcci\u00f3n y con la misma velocidad; pero este supuesto, como es obvio, impedir\u00eda que se produjeran los choques, y es por eso que se impone el <em>clinamen<\/em>: debe pensarse que, en su ca\u00edda, los \u00e1tomos experimentan una desviaci\u00f3n de la vertical. <strong>Los \u00e1tomos se mueven, y lo hacen sin sometimiento a causa alguna que ser\u00eda trascendente al movimiento mismo<\/strong>; adem\u00e1s, con esta matizaci\u00f3n son salvados los choques (<em>y con ellos la consideraci\u00f3n mec\u00e1nica de lo f\u00edsico<\/em>) en su azaroso producirse, frente a la explicaci\u00f3n aristot\u00e9lica que entiende a los individuos, en tanto que substancias, como signados por la potencia que se encuentra dormida en su forma. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El rechazo de cualquier trascendencia como supuesto explicativo es, de este modo, lo m\u00e1s propio del pensamiento atomista, y as\u00ed, la suya es una filosof\u00eda que apuesta por el rigor de la explicaci\u00f3n sin supuestos extra-explicativos <strong>(34)<\/strong>: tal es -independientemente de la construcci\u00f3n te\u00f3rica concreta que de tal posicionamiento se derive- el proceder de la ciencia, tal el verdadero conocimiento. Y esto es, justamente, lo que <strong>Spinoza<\/strong> encuentra en los atomistas frente a \u00ab<em>los que hablan de Cualidades ocultas, Especies intencionales, Formas substanciales y mil otras necedades<\/em>\u00ab. Como <strong>Dem\u00f3crito<\/strong> ante <strong>Anax\u00e1goras<\/strong>, como <strong>Epicuro<\/strong> ante <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>, <strong>Spinoza<\/strong> est\u00e1 rechazando la suposici\u00f3n de una causa trascendente para el movimiento: todo cuerpo, o se mueve o est\u00e1 en reposo; y \u00e9sto es un axioma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A partir de esta coincidencia &#8211; y pese al rechazo <em>spinoziano<\/em> del vac\u00edo &#8211; otras muchas vienen en\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">cascada. Ser\u00eda, aqu\u00ed, ocioso recorrer su gestaci\u00f3n; baste con se\u00f1alarlas: de la inmanencia de la explicaci\u00f3n a la inmanencia del ser y de su actividad; la composici\u00f3n de los individuos como consecuencia de los encuentros producidos por el propio movimiento; la extensi\u00f3n del proceso \u00ab<em>compositivo<\/em>\u00bb a la explicaci\u00f3n de cualquier tipo de realidad, incluida la del hombre; el tr\u00e1nsito a la \u00e9tica desde la inmanencia de la acci\u00f3n y desde la centralidad del cuerpo; el rechazo, por tanto, de los ensue\u00f1os del vulgo acerca de los dioses y de su poder sobre los hombres; la cr\u00edtica del sometimiento por lo imaginario; en fin, el proyecto de liberaci\u00f3n del hombre por el aumento de su potencia, <em>id est<\/em>, por el recto conocimiento de sus posibilidades de actuaci\u00f3n en el mundo. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2305734\" aria-describedby=\"caption-attachment-2305734\" style=\"width: 440px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2305734\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Letter_from_Spinoza_to_Henry_Oldenburg_about_an_experiment_1661-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"301\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Letter_from_Spinoza_to_Henry_Oldenburg_about_an_experiment_1661-300x205.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Letter_from_Spinoza_to_Henry_Oldenburg_about_an_experiment_1661.jpg 330w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2305734\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Parte de una carta de Benedictus de Spinoza a Henry Oldenburg con una discusi\u00f3n sobre un experimento mec\u00e1nico de Descartes, Carta 6 (en ambas numeraciones, finales de 1661. En lat\u00edn.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Notas<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">1.- Carta LVI, Spinoza Opera (ed. Carl Gebhardt) vol. IV, pag. 260 (trad. cast. J.D. S\u00e1nchez Estop de la Correspondencia Completa, Madrid, Hiperi\u00f3n, 1.988, pp. 151-152). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">2.- Se trata de las Opera&#8230;, Basileae, J. Oporinus, 1.548. V\u00e9ase la relaci\u00f3n de textos de la biblioteca de Spinoza en ALER, J.M.M. Catalogus van de Bibliotheek der Vereniging \u00abHet Spinozauis\u00bb te Rijnsburg, Leiden, Brill, 1.965. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">3.- Cfr. carta LXXII, Opera, IV, pp. 305-306 (trad. cit., pp. 181-182). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">4.- MEINSMA, K.O.- Spinoza et son cercle (trad. francesa del texto de 1.896), Par\u00eds, Vrin, 1.983, pp. 434-435. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">5.- Este conocimiento, seguramente, data del a\u00f1o 1.673, cuando Spinoza pas\u00f3 por la villa de Gorkum durante el viaje en que &#8211; seg\u00fan la leyenda &#8211; habr\u00eda de entrevistarse &#8211; o intentarlo &#8211; con Cond\u00e9. Cfr. Meinsma, op. cit., pag. 425. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">6.- Carta LVI, loc. cit.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">7.- Carta XXVII; Opera, IV, pp. 160-161 (Trad. cit., pag. 96). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">8.- \u00c9tica IV, prop. IV, corolario. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">9.- \u00c9tica, II, prop. XIII, escolio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">10.- \u00c9tica, II, prop. XI. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">11.- \u00c9tica, II, prop. XIII. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">12.- \u00c9tica, II, prop. XIII, escolio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">13.- \u00c9tica, II, escolio del Lema VII situado tras la prop. XIII<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">14.- Hablamos, evidentemente, de \u00abatomismo\u00bb y de \u00abmecanicismo\u00bb en un sentido amplio. No pretendemos &#8211; no lo hemos pretendido, desde un principio &#8211; establecer una etiqueta para una forma de pensamiento ni fijar una identidad con alguna filosof\u00eda del pasado. Utilizamos ambos t\u00e9rminos como referencias que sit\u00faan la pr\u00e1ctica cognoscitiva de la explicaci\u00f3n por la inmanencia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">15.- \u00c9tica, II, prefacio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">16.- Ibidem. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">17.- V\u00e9anse las proposiciones IV a VII del Libro III. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">18.- \u00c9tica, III, prop. IX, escolio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">19.- Carta LXXVIII, Opera, IV pag. 327 (trad. cit., pag. 191. La traducci\u00f3n que citamos difiere en este texto de la realizada para la ed. Alianza por Atilano Dominguez; la de S\u00e1nchez Estop nos parece m\u00e1s acertada). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">20.- \u00c9tica, IV, prop. XVIII, escolio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">21.- Tratado Pol\u00edtico, I, 4; Opera, III, pag. 274.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> 22.- En la Carta VI (Opera, IV, pag. 32) se se\u00f1ala que nada hay m\u00e1s absurdo que conceder la existencia del vac\u00edo, y en la Carta XIII (Opera, IV, pag. 65) se insiste en que la imposibilidad del vac\u00edo no es s\u00f3lo una hip\u00f3tesis, puesto que es f\u00e1cil colegir que la nada carece de propiedades. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">23.- Cfr. Etica, I, prop. XV, escolio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">24.- V\u00e9ase al respecto el art\u00edculo de A. Lecrivain, \u00abSpinoza et la physique cart\u00e9sienne\u00bb, publicado en el n\u00ba 1 de los Cahier Spinoza. V\u00e9ase tambi\u00e9n la explicaci\u00f3n de M. Gueroult en el cap. 6 de su Spinoza. Ethique, II, y en los ap\u00e9ndices 4\u00ba y 8\u00ba de esta misma obra. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">25.- Spinoza ha presentado un resumen de la f\u00edsica cartesiana en sus Principios de la Filosof\u00eda de Descartes. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">26.- La f\u00edsica cartesiana es el origen de todas las discusiones te\u00f3ricas durante casi un siglo entre todos aquellos autores &#8211; desde Huygens a Leibniz pasando por Hobbes &#8211; que se enfrentan a la construcci\u00f3n de la nueva explicaci\u00f3n del mundo f\u00edsico. Todos estos autores introducen correctivos, e incluso llegan (el caso de Huygens o Leibniz es paradigm\u00e1tico) a rechazarla como totalmente in\u00fatil, pero todos parten de ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">27.- Precisamente esta consideraci\u00f3n es la que lleva a Descartes a abandonar el proyecto de las Regulae para, desde una perspectiva nueva, acometer el estudio de lo F\u00edsico. El resultado ser\u00e1 el Tratado del Mundo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">28.- Cfr. el cap. VII del Mundo; in Oeuvres de Descartes (13 vols.) ed. Ch. Adam et P. Tannery. Reed. 12 vols., Paris, Vrin, 1.973- 1.978; Vol. XI, pp. 36-48. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">29.- Ver \u00c9tica, II, definiciones I y VII. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">30.- \u00c9tica, II, axioma I que sigue a la prop. XIII. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">31.- \u00c9tica, II, Lema I que sigue a la prop. XIII. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">32.- Etica, I, Ap\u00e9ndice.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">33.- Arist\u00f3teles, De caelo, 300b8: \u00abPues \u00e9stos que dicen que los \u00e1tomos se mueven por colisiones y choques mutuos, sin embargo, del principio del movimiento natural no hablan, ya que el movimiento por colisi\u00f3n es forzado, no natural, y el forzado es posterior al natural\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">34.- Sucede que el rigor explicativo sin supuestos extra-explicativos trae aparejado, necesariamente, el rechazo de cualquier hip\u00f3stasis del Ser. Occam lo dec\u00eda claramente: \u00abEntia non sunt multiplicanda praeter necessitatem\u00bb. Pero eso, si es ontolog\u00eda, lo es s\u00f3lo de forma \u00abreactiva\u00bb.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2259694\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Spinoza-I-fb.webp\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"251\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Spinoza-I-fb.webp 350w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/Spinoza-I-fb-300x171.webp 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"0eYQqA59Mx\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/17\/a-proposito-de-una-carta-de-spinoza-a-hugo-boxel-margenes-para-una-lectura-materialista-de-spinoza-por-juan-pedro-garcia-del-campo-y-parte-2\/\">A PROP\u00d3SITO DE UNA CARTA DE SPINOZA A HUGO BOXEL (m\u00e1rgenes para una lectura materialista de Spinoza), por Juan Pedro Garc\u00eda del Campo (y PARTE 2)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abA PROP\u00d3SITO DE UNA CARTA DE SPINOZA A HUGO BOXEL (m\u00e1rgenes para una lectura materialista de Spinoza), por Juan Pedro Garc\u00eda del Campo (y PARTE 2)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/17\/a-proposito-de-una-carta-de-spinoza-a-hugo-boxel-margenes-para-una-lectura-materialista-de-spinoza-por-juan-pedro-garcia-del-campo-y-parte-2\/embed\/#?secret=YjULq4Ykg1#?secret=0eYQqA59Mx\" data-secret=\"0eYQqA59Mx\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"OXqutFjxxm\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/12\/27\/sobre-los-espiritus-y-fantasmas-por-baruch-de-spinoza-carta-a-hugo-boxel\/\">SOBRE LOS ESP\u00cdRITUS Y FANTASMAS, por Baruch de Spinoza (Carta a Hugo Boxel)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; 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PARTE 1 Por Juan Pedro Garc\u00eda del Campo Este art\u00edculo fue publicado originalmente en Er, revista <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/10\/a-proposito-de-una-carta-de-spinoza-a-hugo-boxel-margenes-para-una-lectura-materialista-de-spinoza-por-juan-pedro-garcia-del-campo\/\" title=\"A PROP\u00d3SITO DE UNA CARTA DE SPINOZA A HUGO BOXEL (m\u00e1rgenes para una lectura materialista de Spinoza), por Juan Pedro Garc\u00eda del Campo (PARTE 1)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2305736,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[43],"class_list":["post-2305260","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-spinoza"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2305260","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2305260"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2305260\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2305736"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2305260"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2305260"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2305260"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}