{"id":2304941,"date":"2025-01-13T00:05:23","date_gmt":"2025-01-12T23:05:23","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2304941"},"modified":"2025-01-15T02:13:45","modified_gmt":"2025-01-15T01:13:45","slug":"los-demonios-dostoyevski","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/13\/los-demonios-dostoyevski\/","title":{"rendered":"LOS DEMONIOS, de Fi\u00f3dor Dostoyevski. Hermanados por el terror."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">LOS DEMONIOS<\/span><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<h2 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">\u00abLos demonios\u00bb, de Fi\u00f3dor M.\u00a0Dostoievski<\/span><\/h2>\n<div class=\"entry entry-content\">\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>\u00abUna de las obras m\u00e1s complejas y profundas de Dostoievski se adentra en los entresijos de la mente del revolucionario, terrorista y nihilista.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/laslecturasdeguillermo.wordpress.com\/2021\/05\/12\/los-demonios-de-fiodor-m-dostoievski\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las lecturas de Guillermo<\/span><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304960\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-194x300.webp\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-194x300.webp 194w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-663x1024.webp 663w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-768x1186.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-995x1536.webp 995w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada.webp 1100w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u201cAntes de referir los acontecimientos tan extra\u00f1os que ocurrieron recientemente en nuestra ciudad, lugar donde hasta la fecha nunca hab\u00eda sucedido nada rese\u00f1able, me veo obligado a remontarme tiempo atr\u00e1s y anticipar algunos detalles biogr\u00e1ficos acerca de <strong>Step\u00e1n Trof\u00edmovich Verjovenski<\/strong>, hombre muy respetable y de gran talento. Detalles que servir\u00e1n de introducci\u00f3n a la cr\u00f3nica que me propongo escribir\u201d.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con esta frase comienza el primer cap\u00edtulo de la primera parte de las tres que tiene la novela\u00a0<em><strong>Los demonios<\/strong><\/em>\u00a0publicada primero en la revista\u00a0<strong>El mensajero ruso<\/strong>\u00a0en 1871\u20131872 y que est\u00e1 considerada como una de las cuatro obras maestras escritas por\u00a0<strong>Dostoyevski<\/strong>\u00a0despu\u00e9s de su regreso del exilio siberiano, junto con<em><strong>\u00a0Crimen y castigo<\/strong><\/em>\u00a0(1866),\u00a0<em><strong>El idiota<\/strong><\/em>\u00a0(1869) y\u00a0<em><strong>Los hermanos Karam\u00e1zov<\/strong><\/em> (1880). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El n\u00facleo de la trama es el asesinato el 21 de noviembre de 1869 de\u00a0<strong>Iv\u00e1n Sh\u00e1tov<\/strong>, un estudiante radical de la Escuela de Agricultura de Mosc\u00fa\u00a0por un grupo de cinco miembros dirigidos por\u00a0<strong>Verjovenski<\/strong>, que ha puesto en duda la lealtad de la v\u00edctima, pero que, en realidad, utiliza el delito compartido para poner a prueba el compromiso del colectivo. El narrador de la novela es, por primera vez en\u00a0<strong>Dostoievski<\/strong>\u00a0un personaje m\u00e1s:\u00a0<strong>Ant\u00f3n Lavr\u00e9ntievich G\u2026v<\/strong>, que intenta mantener cierta distancia con respecto a los hechos narrados y que hasta cierto punto, muestra simpat\u00eda por sus oponentes ideol\u00f3gicos, incluso por loa m\u00e1s pol\u00e9micos, gracias a lo cual no cae en lo tendencioso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El resultado es una de las novelas m\u00e1s controvertidas, complejas y oscuras de\u00a0<strong>Dostoievski<\/strong>\u00a0desde que escribi\u00f3\u00a0<em><strong>Los hermanos Karam\u00e1zov<\/strong><\/em>.\u00a0<strong>Pyotr Verkhovensky<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Nikol\u00e1i Stavrogin<\/strong> son los l\u00edderes de una c\u00e9lula revolucionaria cuyo objetivo es derrocar el zar, destruir la sociedad y hacerse con el poder, pero cuando el grupo es descubierto e interviene la justicia, se pone a prueba nuestra propia fe en la humanidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque la intencionalidad pol\u00edtica es evidente, el caos y la destrucci\u00f3n que recrea surgen de una s\u00e1tira de costumbres tan hilarante como hiriente que poco a poco se va transformando en una tragedia cl\u00e1sica. En el centro destacan dos personajes de distintas generaciones: el maduro y \u00abmuy respetable\u00bb\u00a0<em><strong>Step\u00e1n Trof\u00edmovich Verjovenski<\/strong><\/em>, que, despu\u00e9s de una dudosa carrera en el \u00e1mbito acad\u00e9mico, vive desde hace tiempo de la generosidad \u2212y del amor\u2212 de una rica viuda a la que le gusta verse como protectora de las humanidades; y el hijo de \u00e9sta y antiguo pupilo de\u00a0<em><strong>Verjovenski<\/strong><\/em>, el joven\u00a0<strong>Nikol\u00e1i Stavrogin<\/strong>, de quien todo el mundo se enamora y cuya vida incoherente y abismal no parece procurarle, sin embargo, ning\u00fan placer. Estos personajes van revelando, entre la brutalidad y la fascinaci\u00f3n, las complejas compensaciones que ofrece el \u00abderecho al deshonor\u00bb \u2212una de las obsesiones dostoievskianas\u2212 en medio de una trama coral deslumbrante.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304961\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-Fiodor-Dostoievski-4-tomos-207x300.webp\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"348\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-Fiodor-Dostoievski-4-tomos-207x300.webp 207w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-Fiodor-Dostoievski-4-tomos.webp 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<div class=\"entry entry-content\">\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>El autor<\/strong><\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_2304950\" aria-describedby=\"caption-attachment-2304950\" style=\"width: 221px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2304950 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fyodor_Dostoyevsky_Shapiro_1879_cropped-221x300.jpg\" alt=\"\" width=\"221\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fyodor_Dostoyevsky_Shapiro_1879_cropped-221x300.jpg 221w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fyodor_Dostoyevsky_Shapiro_1879_cropped.jpg 330w\" sizes=\"auto, (max-width: 221px) 100vw, 221px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2304950\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Fyodor Dostoyevsky en 1879<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><b>Fi\u00f3dor Mij\u00e1ilovich Dostoievski<\/b>\u00a0naci\u00f3 en Mosc\u00fa en 1821, hijo de un m\u00e9dico militar. Estudi\u00f3 en un colegio privado de su ciudad natal y en la Escuela Militar de Ingenieros de San Petersburgo. En 1845, su primera novela,\u00a0<strong><i>Pobre gente<\/i><\/strong>, fue saludada con entusiasmo por el influyente cr\u00edtico\u00a0<strong>Bielinski<\/strong>, aunque no as\u00ed sus siguientes narraciones. En 1849, su participaci\u00f3n en un acto literario prohibido le vali\u00f3 la condena de ocho a\u00f1os de trabajos forzados en Siberia, la mitad de los cuales los cumpli\u00f3 sirviendo en el ej\u00e9rcito en Semipalatinsk. De regreso a San Petersburgo en 1859 public\u00f3 ese mismo a\u00f1o la novela\u00a0<strong><i>La aldea de Stepanichkov y sus habitantes<\/i><\/strong>. Sus recuerdos de presidio,\u00a0<strong><i>Memorias de la casa muerta<\/i><\/strong>, vieron la luz en forma de libro en 1862. Fund\u00f3 con su hermano\u00a0<strong>Mija\u00edl<\/strong>\u00a0la revista\u00a0<i><strong>Tiempo <\/strong><\/i>y, posteriormente, <strong><i>\u00c9poca<\/i><\/strong>, cuyo fracaso le supuso grandes deudas. La muerte de su hermano y de su esposa el mismo a\u00f1o de 1864, la relaci\u00f3n \u00abinfernal\u00bb con\u00a0<strong>Apolinaria Suslova<\/strong>, la pasi\u00f3n por el juego, un nuevo matrimonio y la p\u00e9rdida de su hija le llevaron a una vida n\u00f3mada y tr\u00e1gica, perseguido por acreedores y sujeto a contratos editoriales desesperados. Sin embargo, desde la publicaci\u00f3n en 1866 de\u00a0<strong><i>Crimen y castigo<\/i><\/strong>, su prestigio y su influencia fueron centrales en la literatura rusa, y sus novelas posteriores no hicieron sino incrementarlos: <strong><i>El jugador<\/i><\/strong>\u00a0(1867),\u00a0<strong><i>El idiota<\/i><\/strong>\u00a0(1868),\u00a0<strong><i>El eterno marido<\/i><\/strong>\u00a0(1870),\u00a0<strong><i>Los endemoniados<\/i><\/strong>\u00a0(1872),\u00a0<strong><i>El adolescente<\/i><\/strong>(1875) y, especialmente,\u00a0<strong><i>Los hermanos Karam\u00e1zov<\/i><\/strong>\u00a0(1879-1880). Sus art\u00edculos period\u00edsticos se hallan recogidos en su monumental\u00a0<strong><i>Diario de un escritor<\/i><\/strong>\u00a0(1876).\u00a0<strong>Dostoievski<\/strong>\u00a0muri\u00f3 en San Petersburgo en 1881.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>El libro<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304912 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-300x300.webp\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-300x300.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-150x150.webp 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios.webp 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Los demonios<\/strong><\/em>\u00a0(t\u00edtulo original:\u00a0<em>\u0411\u0435\u0441\u044b, B\u00e9sy<\/em>, 1871-1872) ha sido publicado por el\u00a0<strong>Sello Penguin Cl\u00e1sicos<\/strong>\u00a0del\u00a0<strong>Grupo Penguin Random House<\/strong>. Introducci\u00f3n de\u00a0<strong>Marta Reb\u00f3n<\/strong>\u00a0y traducci\u00f3n de<strong>\u00a0Carlos de Arce<\/strong>. Encuadernado en r\u00fastica sin solapas, tiene 906 p\u00e1ginas.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2304947\" aria-describedby=\"caption-attachment-2304947\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2304947\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Retrato-de-Fiodor-Dostoyevski-por-Vasili-Perov-1872-240x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Retrato-de-Fiodor-Dostoyevski-por-Vasili-Perov-1872-240x300.jpg 240w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Retrato-de-Fiodor-Dostoyevski-por-Vasili-Perov-1872-768x960.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Retrato-de-Fiodor-Dostoyevski-por-Vasili-Perov-1872.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2304947\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Retrato de Fi\u00f3dor Dostoyevski por Vasili Perov c. 1872.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Los demonios<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Los demonios<\/em>\u00a0es sin duda alguna una de las grandes novelas de <strong>Dostoyevski<\/strong> y una de las que m\u00e1s intensamente interpela al lector de nuestros d\u00edas. <strong>Dostoyevski<\/strong> la escribi\u00f3 horrorizado por la muerte de un terrorista, <em><strong>Iv\u00e1nov<\/strong><\/em>, asesinado por sus compa\u00f1eros de lucha de la banda de <strong>Nech\u00e1yev<\/strong>. El escritor decidi\u00f3 exhibir lo que era el terrorismo en una novela-advertencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pocas veces la literatura ha penetrado tanto en la conciencia de los terroristas como en <strong>Los demonios<\/strong>. <strong>Dostoyevski<\/strong> sab\u00eda bien de qu\u00e9 hablaba. \u00c9l mismo hab\u00eda participado en el <strong>C\u00edrculo Petrashevski<\/strong> antes de que la polic\u00eda lo desmantelara y condenara a sus miembros a la muerte. El d\u00eda de Nochebuena de 1849, tras un simulacro de ejecuci\u00f3n, las autoridades penales anunciaron que hab\u00edan cambiado el veredicto. El escritor, traumatizado para el resto de su vida, fue condenado a un campo de trabajos forzados en Siberia, en lo que ser\u00eda un ensayo para el gulag sovi\u00e9tico d\u00e9cadas despu\u00e9s. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al adentrarse en la mente del terrorista, <strong>Dostoyevski<\/strong> describe en\u00a0<strong><em>Los demonios<\/em><\/strong> una generaci\u00f3n de j\u00f3venes revolucionarios rusos dispuestos a \u00absacrificarse y sacrificarlo todo a la verdad\u00bb. Pero como dice el mismo autor, \u00abtoda la cuesti\u00f3n est\u00e1 en qu\u00e9 se considera como verdad. Para ponerlo en claro, precisamente, he escrito esta novela\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Los demonios<\/em>\u00a0se convierte as\u00ed en una de las novelas m\u00e1s modernas del siglo xix, y se puede leer en clave de una defensa de la libertad alejada de todos los fanatismos, y como una cr\u00edtica ac\u00e9rrima, una advertencia y una premonici\u00f3n del Estado totalitario que tardar\u00eda medio siglo en producirse.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h3 class=\"titulo-campo\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Sinopsis<\/span><\/h3>\n<\/blockquote>\n<div class=\"info-campo sinopsis\">\n<div class=\"c12 c12-xs-up c12-s-up c12-m-up c8-l-up c8-xl-up product_detail-images-container\">\n<div class=\"js-sticky-control js-sticky\" data-margin-top=\"125\">\n<div class=\"product_detail-description-in-image c8  font-xs\">\n<blockquote>\n<div class=\"container_pdd_h1_h2\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El horrible crimen perpetrado en Mosc\u00fa a finales de1869 siguiendo \u00f3rdenes del nihilista <strong>Nech\u00e1yev<\/strong>, seguidor de <strong>Bakunin<\/strong>, fue la fuente de inspiraci\u00f3n que sirvi\u00f3 a <strong>Fi\u00f3dor Dostoyevski<\/strong> (1821-1881) para construir la trama argumental y perfilar los caracteres de los principales personajes de \u00ab<strong><em>Los demonios<\/em><\/strong>\u00ab. Entre ellos destaca con fuerza <strong>Nikolai Stavrogin<\/strong>, figura atormentada que casi un siglo despu\u00e9s habr\u00eda de fascinar a <strong>Albert Camus<\/strong> y que introduce en la novela una dimensi\u00f3n teol\u00f3gica y metaf\u00edsica que la lleva mucho m\u00e1s all\u00e1 de la mera reconstrucci\u00f3n de la historia o de la diatriba pol\u00edtica, propiciando el salto cualitativo que hace de esta obra sin duda una las m\u00e1s destacadas del gran autor ruso.<\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.galaxiagutenberg.com\/producto\/los-demonios\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2306007\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cub_Los-demonios_dilve-416x689-1-181x300.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"364\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cub_Los-demonios_dilve-416x689-1-181x300.jpg 181w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Cub_Los-demonios_dilve-416x689-1.jpg 416w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">BAKUNIN- NETCHAEV<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">El Catecismo Revolucionario<\/span> <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por \u00a0Juan J. Alcalde\u00a0<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2305917\" aria-describedby=\"caption-attachment-2305917\" style=\"width: 294px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2305917\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Netchaev-dibujo-joven-294x300.jpg\" alt=\"\" width=\"294\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Netchaev-dibujo-joven-294x300.jpg 294w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Netchaev-dibujo-joven.jpg 307w\" sizes=\"auto, (max-width: 294px) 100vw, 294px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2305917\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Netchaev<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El Catecismo Revolucionario<\/strong>, que no debe ser confundido con el \u201c<em>Catecismo de la Fraternidad Internacional<\/em>\u201d tambi\u00e9n obra de <strong>Bakunin<\/strong>, fue encargado y enviado a <strong>Netchaev<\/strong> por <strong>Bakunin<\/strong>. Sus tumultuosas relaciones datan del a\u00f1o 1868. Si en un principio algunos estudiosos en la materia trataron de negar la autor\u00eda de <strong>Bakunin<\/strong>, un intento para desmarcar al revolucionario anarquista del nihilista <strong>Netchaev<\/strong>, investigaciones y declaraciones de personas muy cercanas al revolucionario ruso confirmar\u00edan la autor\u00eda del catecismo a <strong>Bakunin<\/strong> (<em>ver la obra de <strong>Langhard<\/strong>. \u201cEl movimiento anarquista en Suiza\u201d, Berna 1909 y los estudios de <strong>Ross<\/strong>, <strong>Nettlau<\/strong> y <strong>Guillaume<\/strong><\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El \u201c<em>viejo<\/em>\u201d revolucionario ruso durante el trascurso de su exilio debi\u00f3 tener contactos con un gran n\u00famero de j\u00f3venes perseguidos pol\u00edticos rusos de todas las tendencias y personalidades. <strong>Bakunin<\/strong> era una visita y referencia obligada para todos los que llegaban a Suiza huyendo de la represi\u00f3n zarista. <strong>Netchaev<\/strong>, m\u00e1s que una visita, result\u00f3 ser una epifan\u00eda de los m\u00e1s perverso del ser humano. <strong>Bakunin<\/strong> escribi\u00f3 lo que <strong>Netchaev<\/strong> quer\u00eda ver y bas\u00e1ndose en las referencias e informaciones que este le suministr\u00f3.<strong> El poder de persuasi\u00f3n del joven revolucionario ruso era tal que rayaba en el hipnotismo<\/strong> (<em>seg\u00fan declaraciones de los guardias rusos detenidos y que le custodiaron en la fortaleza de Pedro y Pablo. Estos, adem\u00e1s de integrarse en su grupo, le iban ha facilitar la fuga del presidio<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El aut\u00e9ntico t\u00edtulo del documento era el de \u201c<em><strong>Reglas en las que debe inspirarse el revolucionario<\/strong><\/em>\u201d y fue publicado por primera vez en Espa\u00f1a (<em>tras la muerte del dictador<\/em>) en la publicaci\u00f3n impresa de la <strong>CASPA<\/strong> (<em>Coordinadora de Apoyo y Solidaridad a los Presos Anarquistas<\/em>) \u00a1LIBERTAD! del a\u00f1o 1987. El texto que volvemos a recuperar ha sido traducido del franc\u00e9s al espa\u00f1ol, utilizando como fuente la biograf\u00eda de <strong>Fritz Brupbacher<\/strong> sobre <strong>Bakunin<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El catecismo revolucionario<\/strong> \u00f3 para ser m\u00e1s exactos: \u201c<em><strong>Las reglas en las que debe inspirarse el revolucionario<\/strong><\/em>\u201d es una traducci\u00f3n de la versi\u00f3n alemana que no difiere en lo esencial de la de <strong>Langhard<\/strong>. La revista quincenal \u201c<em>El Contrato Social<\/em>\u201d en su n\u00famero de mayo de 1957 ofrece una versi\u00f3n francesa bastante defectuosa, reproduciendo el texto franc\u00e9s donado por <strong>Marx<\/strong> en su panfleto \u201c<em><strong>La Alianza de la Democracia Socialista y la Asociaci\u00f3n Internacional de Trabajadores<\/strong><\/em>\u201d (1873), posteriormente traducido al alem\u00e1n y reeditado en 1920. Pero el cronista del \u201c<em>contrato social<\/em>\u201d exagera cuando dice que el texto del \u201c<em>catecismo<\/em>\u201d \u00a1no se puede encontrar en lengua francesa!.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1930, <strong>H\u00e9lene Isvolshy<\/strong> en su \u201c<em>Vida de Bakunin<\/em>\u201d reflej\u00f3 el texto \u00edntegro traducido del original en ruso. Digamos que este documento es tan poco conocido en Francia como en Alemania y que muchos de los que han hablado de \u00e9l solo lo conocen de o\u00eddas\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>(La fuente principal de este trabajo es la traducci\u00f3n realizada por Jean Barr\u00fae, del alem\u00e1n al franc\u00e9s, del libro de Fritz Brupbacher (suizo): Bakounine ou le demon de la Revolte; en una edici\u00f3n de 1970 realizada en Paris, de la edit. Du Cercle, collecci\u00f3n Archives Revoluttionaires (1971), dirigida por Max Chaleil)<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2305919\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/bakunin_Catecismo-Revolucionario-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"247\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/bakunin_Catecismo-Revolucionario-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/bakunin_Catecismo-Revolucionario.jpg 580w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Hermanados por el terror<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Juan Forn<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pr\u00f3logo a \u00abLos demonios\u00bb, de Fi\u00f3dor Dostoyevski<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ens9004-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/literatura-latinoamericana\/upload\/0014_-_DOSTOYEVSKI_F._-_Los_demonios.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304912\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-300x300.webp\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-300x300.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-150x150.webp 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios.webp 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1869, <strong>Dostoievski<\/strong> y <strong>Mar\u00eda Grigorievna<\/strong> recibieron en su exilio en <em>Dresde<\/em> la visita del hermano menor de <strong>Mar\u00eda<\/strong>. El joven <strong>Snitkin<\/strong>, estudiante de agronom\u00eda en <em>Mosc\u00fa<\/em>, hechiz\u00f3 a <strong>Dostoievski<\/strong> con sus <strong>relatos sobre el movimiento nihilista en las universidades rusas<\/strong>. Por esos d\u00edas una noticia de la capital rusa escandalizaba a los socialistas de <em>Europa<\/em>: uno de aquellos grup\u00fasculos secretos, comandado por un tal <strong>Nechaev<\/strong> y autobautizado \u00ab<em><strong>La Venganza del Pueblo<\/strong><\/em>\u00bb, hab\u00eda ajusticiado a uno de sus miembros, por considerarlo un sopl\u00f3n de la polic\u00eda. El cad\u00e1ver del estudiante <strong>Ivanov<\/strong> hab\u00eda aparecido flotando en el <em>Reservorio<\/em> de <em>Mosc\u00fa<\/em>, con las manos y los pies atados, cuatro balazos en el pecho y uno en la frente (<em>el tiro de gracia<\/em>).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2304951\" aria-describedby=\"caption-attachment-2304951\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2304951\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Anna_Dostoyevskaya_in_1871-Anna-Grigorievna-Snitkina-251x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"358\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Anna_Dostoyevskaya_in_1871-Anna-Grigorievna-Snitkina-251x300.jpg 251w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Anna_Dostoyevskaya_in_1871-Anna-Grigorievna-Snitkina-768x917.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Anna_Dostoyevskaya_in_1871-Anna-Grigorievna-Snitkina.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2304951\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Mar\u00eda Grigorievna Snitkina (Anna Dostoyevskaya) en 1871 <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Snitkin, que hab\u00eda conocido bien a Ivanov, le asegur\u00f3 a Dostoievski que no lo hab\u00edan matado por sopl\u00f3n sino por cuestionar las ideas de Nechaev<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Snitkin<\/strong>, que hab\u00eda conocido bien a <strong>Ivanov<\/strong>, le asegur\u00f3 a <strong>Dostoievski<\/strong> que no lo hab\u00edan matado por sopl\u00f3n sino por cuestionar las ideas de <strong>Nechaev<\/strong>. El episodio termin\u00f3 de decidir a <strong>Dostoievski<\/strong> a hacer un ajuste de cuentas con su propio pasado revolucionario. En los cuadernos de notas de <em><strong>Los demonios<\/strong><\/em> dice que fue su propia generaci\u00f3n, con su europe\u00edsmo libertario de juventud, la que hab\u00eda engendrado a la joven generaci\u00f3n terrorista. Y que en su novela confluir\u00e1n los relatos del joven <strong>Snitkin<\/strong>, la cobertura de prensa del asesinato de <strong>Ivanov<\/strong> y sus propios recuerdos de la c\u00e9lula que integr\u00f3 en 1849. \u00ab<em>Lo que escribo es tendencioso. Transmite sin ambages mi opini\u00f3n a la juventud actual. Que me llamen retr\u00f3grado y vociferen contra m\u00ed, pero voy a expresar con fuego cuanto pienso<\/em>\u00bb, escribe en una carta de 1870.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2305918\" aria-describedby=\"caption-attachment-2305918\" style=\"width: 195px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2305918 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/russian-photographer-portrait-of-sergei-nechaev-1847-82-meisterdrucke-326169-195x300.jpg\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/russian-photographer-portrait-of-sergei-nechaev-1847-82-meisterdrucke-326169-195x300.jpg 195w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/russian-photographer-portrait-of-sergei-nechaev-1847-82-meisterdrucke-326169.jpg 455w\" sizes=\"auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2305918\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Sergu\u00e9i Genn\u00e1dievich Nech\u00e1yev (Nechaev)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es tan intenso y personal el duelo que libra <strong>Dostoievski<\/strong> contra <strong>Nechaev<\/strong> durante la escritura de Los demonios, que en ninguno de los borradores del libro figura el nombre que le dar\u00eda despu\u00e9s al protagonista (<strong>Piotr Verhovenski<\/strong>): siempre lo nombra como <strong>Nechaev<\/strong>, directamente. Esto llev\u00f3 al <em>Nobel<\/em> sudafricano <strong>J. M. Coetzee<\/strong> a escribir la novela <em><strong>El maestro de Petersburgo<\/strong><\/em>, donde el estudiante asesinado no es <strong>Ivanov<\/strong> sino <strong>Pavel Isaev<\/strong> (<em>aquel hijo adoptado por <strong>Dostoievski<\/strong> en su primer matrimonio<\/em>), y <strong>Nechaev<\/strong> y su grupo cometen el crimen con el prop\u00f3sito de atraer a <strong>Dostoievski<\/strong> hacia ellos: hacerlo abandonar su exilio, lograr que entre clandestinamente en <em>Rusia<\/em> y que acepte convertirse en el l\u00edder de todas las facciones nihilistas rusas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Recordemos que <em><strong>Crimen y castigo<\/strong><\/em> y <em><strong>Memorias del subsuelo<\/strong><\/em> eran parte del combustible que<strong> inclin\u00f3 al nihilismo a muchos de los j\u00f3venes pobres que desde 1865 hab\u00edan logrado acceder a la universidad<\/strong>, llamados con sorna \u00ab<em><strong>el proletariado del pensamiento<\/strong><\/em>\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo cierto es que ning\u00fan otro escritor ruso de la \u00e9poca dio a aquellos grup\u00fasculos <em>nihilistas<\/em> la importancia que les daba <strong>Dostoievski<\/strong>. Ni siquiera <strong>Turgueniev<\/strong>, que era quien hab\u00eda acu\u00f1ado el t\u00e9rmino \u00ab<em><strong>nihilista<\/strong><\/em>\u00bb en su novela <strong><em>Padres e hijos<\/em><\/strong>, adjudicaba la menor capacidad de cambiar al mundo a aquellos j\u00f3venes conspiradores. <strong>Dostoievski<\/strong>, en cambio, sosten\u00eda que, as\u00ed como <em>Occidente<\/em> hab\u00eda perdido a <em>Cristo<\/em> por culpa del catolicismo, Rusia iba a perderse por culpa de los nihilistas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2305844\" aria-describedby=\"caption-attachment-2305844\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2305844\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ivan-Turgueniev-acuna-el-termino-Nihilista-en-su-novela-Padres-e-hijos-300x246.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"271\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ivan-Turgueniev-acuna-el-termino-Nihilista-en-su-novela-Padres-e-hijos-300x246.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ivan-Turgueniev-acuna-el-termino-Nihilista-en-su-novela-Padres-e-hijos-768x631.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Ivan-Turgueniev-acuna-el-termino-Nihilista-en-su-novela-Padres-e-hijos.jpg 829w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2305844\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Iv\u00e1n Turgueniev, escritor ruso, fue el primero en utilizar el t\u00e9rmino \u00abnihilista\u00bb (en su novela \u00abPadres e hijos\u00bb)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y los grandes culpables eran \u00ab<em>esos liberales en pantuflas, esos miopes que se acercan al pueblo sin entenderlo<\/em>\u00bb, todos aquellos \u00ab<em>intelectuales terratenientes<\/em>\u00bb que simpatizaban con los j\u00f3venes extremistas, con <strong>Turgueniev<\/strong> a la cabeza. (<em>Aunque <strong>Padres e hijos<\/strong> es m\u00e1s ambigua que\u00a0<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>favorable al fen\u00f3meno nihilista, <strong>Dostoievski<\/strong> hace una parodia feroz de <strong>Turgueniev<\/strong> en <strong>Los demonios<\/strong>: lo pinta como un autor de moda de espesa melena, voz dulzona y vestuario impecable, que escribe \u00fanicamente para lucirse y que, relatando un naufragio que ve frente a la costa inglesa, dice: \u00ab<strong>Miradme mejor a m\u00ed, c\u00f3mo no pude soportar la vista de aquel ni\u00f1o muerto en brazos de su madre muerta<\/strong>\u00bb<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La publicaci\u00f3n de <em><strong>Los demonios<\/strong><\/em> recibi\u00f3 cr\u00edticas hostiles de gran parte de la prensa rusa: <strong>el furibundo ataque contra las ideas liberales les parec\u00eda doblemente inaceptable por provenir de un ex presidiario pol\u00edtico que se hab\u00eda pasado al bando contrario<\/strong>. Y las dimensiones y el extremismo que dio <strong>Dostoievski<\/strong> a los conjurados de su novela les parecieron, a todos sin excepci\u00f3n, excesivos, exagerados, inveros\u00edmiles. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00ed: excesivos, exagerados, inveros\u00edmiles. A pesar de que en el juicio a los asesinos de <strong>Ivanov<\/strong> \u2014que fue contempor\u00e1neo a la publicaci\u00f3n de <em><strong>Los demonios<\/strong><\/em>\u2014 se supo, por ejemplo, que el prop\u00f3sito oculto de <strong>Nechaev<\/strong> al ordenar el crimen fue unir m\u00e1s al grupo a trav\u00e9s del terror. Tambi\u00e9n se cit\u00f3 profusamente de <em><strong>El catecismo del revolucionario<\/strong><\/em>, un panfleto redactado a medias por <strong>Nechaev<\/strong> y el mism\u00edsimo <strong>Bakunin<\/strong> en <em>Ginebra<\/em> un a\u00f1o antes, que dice cosas como \u00e9sta: \u00ab<em>El revolucionario es un hombre sin intereses propios, sin sentimientos, sin h\u00e1bitos y sin propiedades; no tiene siquiera nombre. Todo en \u00e9l est\u00e1 absorbido por un solo prop\u00f3sito: la revoluci\u00f3n<\/em>\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En aquel juicio se conden\u00f3 a casi la totalidad de los procesados (<em>ochenta y cuatro estudiantes<\/em>) al <strong>exilio en Siberia<\/strong>. <strong>Nechaev<\/strong> no estaba entre ellos: fue el \u00fanico de los asesinos que logr\u00f3 huir de <em>Rusia<\/em> (<em>capturado en Ginebra a los pocos meses, permaneci\u00f3 una d\u00e9cada en prisiones suizas<\/em>). En el juicio en <em>Mosc\u00fa<\/em>, sus reclutas contaron que una de las primeras tareas que ten\u00edan al ingresar en la sociedad secreta era memorizar un poema dedicado a la muerte del gran revolucionario <strong>Nechaev<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por esa clase de paralelismos entre los nihilistas de carne y hueso y los inventados por <strong>Dostoievski<\/strong>, <strong>M\u00e1ximo Gorki<\/strong> escribi\u00f3 en 1906 (<em>cuando <strong>Dostoievski<\/strong> llevaba ya veinticinco a\u00f1os muerto y no era nada f\u00e1cil en Rusia agenciarse un ejemplar de la novela<\/em>): <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Los demonios es el m\u00e1s perverso, y el m\u00e1s talentoso, de todos los intentos por difamar el movimiento revolucionario de la d\u00e9cada del \u201f70<\/em>\u00bb.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2305741\" aria-describedby=\"caption-attachment-2305741\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2305741\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Nechayev-1-218x300.png\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Nechayev-1-218x300.png 218w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Nechayev-1.png 712w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2305741\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Sergu\u00e9i Nech\u00e1yev (Nechaev)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo cierto es que aquella burgues\u00eda ilustrada que hab\u00eda respondido con escarnio a aquel pron\u00f3stico de <strong>Dostoievski<\/strong> en 1870 es la misma que, en 1917, huy\u00f3 al extranjero y all\u00ed se sent\u00f3 a esperar el fin de la pesadilla <em>bolchevique<\/em>, jurando que <strong>Dostoievski<\/strong> lo hab\u00eda vaticinado en su novela (<em>tal como hab\u00eda anunciado su advenimiento<\/em>): \u00ab<em>Los demonios no permanecer\u00e1n en el cuerpo que han penetrado. Llegar\u00e1 el d\u00eda en que Dios los expulsar\u00e1<\/em>\u00bb, se recitaban unos a otros. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s, <strong>Albert Camus<\/strong> dijo que los argelinos que enfrentaban a los militares franceses le recordaban a aquellos nihilistas de <em><strong>Los demonios<\/strong><\/em>. Medio siglo m\u00e1s tarde, cuando cayeron las <em>Torres Gemelas<\/em>, volvieron a corporizarse los personajes de <strong>Dostoievski<\/strong>, esta vez como los terroristas isl\u00e1micos que se inmolaron dentro de aquellos aviones. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Los demonios<\/strong> <\/em>tiene y seguir\u00e1 teniendo ese efecto porque retrata como ninguna otra novela lo m\u00e1s electrizante, terror\u00edfico y paradigm\u00e1tico de toda conjura: ese lugar donde la fe se cruza con el fanatismo, los fines se cruzan con los medios y los pose\u00eddos se topan con los vulgares mortales (<em>a prop\u00f3sito, <strong>Los pose\u00eddos <\/strong>y<a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/07\/09\/el-alguacil-alguacilado-por-francisco-de-quevedo-y-villegas-desendemoniando-por-gonzalo-diaz-migoyo\/\"><strong> Los endemoniados<\/strong><\/a>\u00a0<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>son los otros dos t\u00edtulos que ha recibido esta novela en su traducci\u00f3n a nuestro idioma<\/em>).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304960\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-194x300.webp\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-194x300.webp 194w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-663x1024.webp 663w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-768x1186.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada-995x1536.webp 995w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-portada.webp 1100w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>LOS DEMONIOS (FRAGMENTO)<i>: \u00ab<\/i><\/strong><\/span><span style=\"font-size: 24pt;\">Algunos entretelones de la vida del querido Stepan Trofimovich Verhovenski\u00bb<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abLos demonios\u00bb, de Fi\u00f3dor Dostoyevski<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/adanbuenosayres.com.ar\/productos\/los-demonios-fedor-dostoievski\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304961\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-Fiodor-Dostoievski-4-tomos-207x300.webp\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"478\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-Fiodor-Dostoievski-4-tomos-207x300.webp 207w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-Fiodor-Dostoievski-4-tomos.webp 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>-1-<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puestos a dar comienzo al relato de los recientes y muy particulares sucesos ocurridos en nuestra ciudad -que hasta el momento no ha recibido ni ha merecido el mote de notable-, considero oportuno, por falta de pericia, retroceder hasta una \u00e9poca algo anterior y aportar ciertos detalles biogr\u00e1ficos a prop\u00f3sito del querido e ingenioso <strong>Stepan Trofimovich Verhovenski<\/strong>. Estos datos deben ser entendidos como una introducci\u00f3n a la cr\u00f3nica que aqu\u00ed se ofrece mientras queda para m\u00e1s adelante la historia que me propongo referir. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dicho sin rodeos: <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> siempre hab\u00eda desempe\u00f1ado entre nosotros un rol en cierto modo especial y, por as\u00ed decirlo, c\u00edvico; rol que disfrutaba con pasi\u00f3n, hasta un punto tal que me atrevo a decir que sin \u00e9l no habr\u00eda podido vivir. No quiero decir con esto que fuera un <em>histri\u00f3n<\/em>; Dios no lo permita, ya que le tengo un gran respeto. Es posible que todo sea cuesti\u00f3n de costumbre o, mejor dicho, de una propensi\u00f3n suya, tan notable como pertinaz, a fantasear, desde la infancia y con agrado, sobre lo bello y lo c\u00edvico de su posici\u00f3n. Por dar un ejemplo, se vanagloriaba siempre de su condici\u00f3n de \u00ab<em>perseguido<\/em>\u00bb y, si se permite la expresi\u00f3n, de \u00ab<em>exiliado<\/em>\u00bb. Estas dos palabritas encierran cierto fulgor cl\u00e1sico que lo hab\u00eda deslumbrado de una vez para siempre y que, elev\u00e1ndolo gradualmente en la opini\u00f3n que de s\u00ed mismo ten\u00eda, termin\u00f3 ubic\u00e1ndolo en un pedestal tan alto como lisonjero para su <em>vanidad<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay una escena en cierta novela sat\u00edrica inglesa del siglo pasado, en el que un tal <em><strong>Gulliver<\/strong><\/em>, que antes ha estado en el pa\u00eds de los <em>liliputienses<\/em> donde los habitantes no pasaban de tres pulgadas y media de altura, al volver a su tierra lleg\u00f3 a considerarse como un gigante hasta el punto de que, caminando por las calles de <em>Londres<\/em>, gritaba maquinalmente a los transe\u00fantes y los carruajes que se quitasen de delante y cuidasen de que no los atropellase, imagin\u00e1ndose que \u00e9l segu\u00eda siendo gigante y los otros <em>liliputienses<\/em>. Por eso se convirti\u00f3 en el hazmerre\u00edr y en objeto de tremendos improperios. M\u00e1s de un cochero zafio midi\u00f3 con su l\u00e1tigo las espaldas del gigante. \u00bfEso estaba bien? \u00bfHasta qu\u00e9 extremos puede conducirnos la costumbre? La costumbre llev\u00f3 a un lugar similar al pobre <strong>Stepan Trofimovich<\/strong>, pero de un modo m\u00e1s inocente e inofensivo, si as\u00ed cabe decirlo, porque se trataba de un buen hombre. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Yo me inclino a creer que hacia el final todos y en todas partes le olvidaron; y, sin embargo, no cabe decir que antes fuera enteramente desconocido. No hay duda de que tambi\u00e9n \u00e9l comparti\u00f3 alg\u00fan tiempo el glorioso ideal de algunos prohombres de nuestra generaci\u00f3n precedente y de que en cierto momento -aunque s\u00f3lo en un breve instante- muchos irreflexivos de aquella \u00e9poca pronunciaban su nombre casi a la par de los de <strong>Chaadayev<\/strong>, <strong>Belinski<\/strong>, <strong>Granovski<\/strong> y <strong>Herzen<\/strong> -\u00e9ste \u00faltimo acababa de irse a vivir al extranjero-. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, la actividad de <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> concluy\u00f3 casi en el minuto mismo en que hab\u00eda empezado, como consecuencia, por as\u00ed decirlo, de un \u00ab<em>torbellino de circunstancias coincidentes<\/em>\u00bb. Bueno, \u00bfy qu\u00e9? Pues que, como luego se vio, no solo no hubo \u00ab<em>torbellino<\/em>\u00bb sino ni siquiera \u00ab<em>circunstancias<\/em>\u00bb, al menos en esa ocasi\u00f3n. Con gran asombro m\u00edo, pero de fuente absolutamente fidedigna, supe hace d\u00edas que <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> no solo no viv\u00eda entre nosotros, en nuestra provincia, en calidad de exiliado, como sol\u00edamos creer, sino <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">que nunca estuvo vigilado. Despu\u00e9s de esto, \u00a1j\u00fazguese de lo vigorosa que es la propia fantas\u00eda! Durante toda su vida crey\u00f3 con sinceridad que era temido en ciertas esferas, continuamente, que sin pausa se le segu\u00edan y contaban los pasos, y que cada uno de los tres gobernadores que en nuestra provincia se hab\u00edan sucedido en los \u00faltimos veinte a\u00f1os ya tra\u00eda consigo, al llegar a ella para ocupar el cargo, cierta opini\u00f3n preconcebida respecto de \u00e9l, sugerida \u00ab<em>desde arriba<\/em>\u00bb al d\u00e1rsele posesi\u00f3n del gobierno. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si alguien hubiese asegurado entonces a <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> que nada ten\u00eda que temer, se habr\u00eda ofendido sin duda. Era, no obstante, hombre de aguda inteligencia y dotes sobresalientes, hombre de ciencia, si cabe definirlo as\u00ed, aunque, bien mirado, en ciencia&#8230;, bueno, para decirlo de una vez, en ciencia no hab\u00eda hecho gran cosa, y seg\u00fan parece, nada en absoluto. Pero as\u00ed sucede bastante a menudo con los hombres de ciencia aqu\u00ed en <em>Rusia<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Regres\u00f3 del extranjero y consigui\u00f3 distinguirse como profesor de una c\u00e1tedra universitaria hacia fines de la d\u00e9cada de los cuarenta. No lleg\u00f3 a explicar m\u00e1s que unas pocas clases, aparentemente sobre los \u00e1rabes; pero alcanz\u00f3 a defender una brillante disertaci\u00f3n sobre la creciente importancia civil y hanse\u00e1tica de la ciudad alemana de <em>Hanau<\/em> entre los a\u00f1os 1413 y 1428, as\u00ed como sobre los motivos oscuros y singulares de que tal importancia no llegase a cuajar. La mentada disertaci\u00f3n fue un sutil y punzante ataque contra los <em>eslav\u00f3filos<\/em> de entonces, entre los cuales se gan\u00f3 al punto un sinf\u00edn de enemigos ac\u00e9rrimos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s tarde -despu\u00e9s de perder la c\u00e1tedra- logr\u00f3 publicar (<em>en cierto modo por venganza y para hacerles ver lo que se hab\u00edan perdido<\/em>) en una revista progresista mensual, que imprim\u00eda traducciones de <strong>Dickens<\/strong> y art\u00edculos de propaganda de <strong>George Sand<\/strong>, el comienzo de un estudio sumamente profundo sobre las causas, al parecer, de la ins\u00f3lita rectitud moral, o algo por el estilo, de ciertos caballeros de no s\u00e9 qu\u00e9 \u00e9poca. En fin, que desarrollaba conceptos de alto vuelo y excelencia nada com\u00fan. Andando el tiempo se dijo que la continuaci\u00f3n del estudio hab\u00eda sido prohibida deprisa. Tal vez haya sido as\u00ed y tambi\u00e9n es posible que la revista misma hubiera sido perseguida por haber publicado la primera mitad. Pensemos que en aquellos tiempos todo era posible. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero en el caso presente lo m\u00e1s probable es que no fuese eso lo ocurrido, sino que el autor mismo, por pura pereza, no llegara a concluir el ensayo. Puso fin a sus lecciones de c\u00e1tedra sobre los \u00e1rabes porque alguien (<em>por lo visto uno de sus enemigos retr\u00f3grados<\/em>) hab\u00eda interceptado, no se sabe c\u00f3mo, una carta a no se sabe qui\u00e9n, en la que se expon\u00edan ciertas \u00ab<em>circunstancias<\/em>\u00bb en virtud de las cuales alguna persona le ped\u00eda explicaciones. No s\u00e9 si es cierto, pero se afirmaba adem\u00e1s que en <em>Petersburgo<\/em> hab\u00eda sido descubierta por esas fechas una<em> sociedad subversiva y antigubernamental de gran alcance<\/em>, compuesta de unas trece personas, dispuesta a quebrantar los cimientos del Estado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n se dec\u00eda que hab\u00edan proyectado traducir incluso las obras del mism\u00edsimo <strong>Fourier<\/strong>. Sucedi\u00f3 que por aquel entonces fue interceptado en <em>Mosc\u00fa<\/em> un poema de <strong>Stepan Trofimovich<\/strong>, escrito unos seis a\u00f1os antes en <em>Berl\u00edn<\/em>, en su primera juventud, que circulaba manuscrito entre dos aficionados y un estudiante. Ese poema lo tengo ahora en mi mesa. Lo recib\u00ed este a\u00f1o pasado, manuscrito de pu\u00f1o y letra del propio <strong>Stepan Trofimovich<\/strong>, con una dedicatoria suya y bellamente encuadernado en marroqu\u00ed rojo. Por lo dem\u00e1s, no carece de l\u00edrica y hasta se vislumbra cierto talento; poema extra\u00f1o, pero entonces (<em>a saber, en los a\u00f1os treinta<\/em>) era parte del estilo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me resulta dif\u00edcil explicar el argumento, porque, a decir verdad, no lo comprendo. Se trata de <em>una especie de alegor\u00eda en forma l\u00edrico-dram\u00e1tica<\/em> que recuerda la segunda parte de <em><strong>Fausto<\/strong><\/em>. La escena se abre con un coro de mujeres\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">al que sucede un coro de hombres, seguido a su vez de un coro de cierta clase de <em>esp\u00edritus<\/em> y, al final, de todo un coro de almas que no viven a\u00fan, pero que tienen ganas de vivir. Todos estos coros cantan de algo indefinido, por lo general de la maldici\u00f3n para algunas personas, pero con unos matices muy graciosos. La escena cambia de pronto y se inicia un \u00ab<em>Festival de la Vida<\/em>\u00bb, en el que hay hasta insectos que cantan, aparece una tortuga con ciertas palabras sacramentales latinas y, si mal no recuerdo, tambi\u00e9n canta sobre no s\u00e9 qu\u00e9 un mineral, quiero decir, algo a\u00fan enteramente inanimado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En general, todos cantan a m\u00e1s y mejor, y si hablan es para injuriarse vagamente, pero, repit\u00e1moslo, con cierto matiz de algo muy significativo. Por \u00faltimo, la escena cambia una vez m\u00e1s: aparece un lugar agreste y entre los riscos pasa corriendo un joven civilizado que arranca y chupa unas hierbas y que preguntado por un hada por qu\u00e9 chupa esas hierbas, responde que, sinti\u00e9ndose rebosante de vida, busca el olvido y lo encuentra chupando esas hierbas, pero que su deseo principal es el de perder cuanto antes la raz\u00f3n (<em>tal vez tambi\u00e9n un deseo superfluo<\/em>). Entonces aparece de pronto un mancebo de belleza indescriptible montado en un corcel negro y seguido de la imponente muchedumbre de todos los pueblos. <strong>El <em>mancebo<\/em> representa la <em>Muerte<\/em> y todos los pueblos van tras ella con ansia<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, por \u00faltimo, en la escena final surge la <em><strong>torre de Babel<\/strong><\/em> y unos a modo de atletas que completan su arquitectura entre cantos de nueva esperanza; y cuando la han terminado hasta la c\u00fapula misma, el se\u00f1or (<em>supongo que del <strong>Olimpo<\/strong><\/em>) se fuga de la manera m\u00e1s rid\u00edcula y la humanidad, que adivina lo que pasa y ocupa su puesto, inicia enseguida una nueva vida con una nueva mirada. Ese poema tambi\u00e9n fue tildado de peligroso entonces. Yo propuse el a\u00f1o pasado a <strong>Stepan<\/strong> <strong>Trofimovich<\/strong> que lo publicara, dado que ahora ser\u00eda considerado absolutamente inofensivo, pero \u00e9l rechaz\u00f3 la propuesta con evidente desagrado. <em><strong>La opini\u00f3n de que el poema era completamente inofensivo no le gust\u00f3, y a ella achaco cierta frialdad que me mostr\u00f3 durante un par de meses<\/strong><\/em>. Bueno, \u00bfy qu\u00e9? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pues inopinadamente, y casi cuando yo le propon\u00eda que lo publicase aqu\u00ed, lo publicaron all\u00e1, esto es, en el extranjero, en una de las <em>colecciones revolucionarias<\/em> y sin decirle a <strong>Stepan Trofimovich<\/strong>. Tuvo miedo al principio, fue muy asustado a encontrarse con el <em>gobernador<\/em> y escribi\u00f3 a <em>Petersburgo<\/em> una carta dign\u00edsima de justificaci\u00f3n que me ley\u00f3 dos veces, pero que no envi\u00f3 por no saber a qui\u00e9n dirigirla. En resumen, que anduvo preocupado un mes entero; pero yo estoy seguro de que en las rec\u00f3nditas entretelas de su coraz\u00f3n se sent\u00eda extraordinariamente halagado. Casi dorm\u00eda con el ejemplar de la colecci\u00f3n que se hab\u00eda procurado y de d\u00eda lo escond\u00eda bajo el colch\u00f3n, sin permitir siquiera que la criada le hiciese la cama; y que aunque de un d\u00eda para otro esperaba la llegada de un telegrama de Dios sabe d\u00f3nde, miraba a todo el mundo por encima del hombro. Ning\u00fan telegrama lleg\u00f3. <strong><em>Se amig\u00f3 conmigo entonces y dej\u00f3 demostrada su falta de rencor y la bondad infinita que guardaba en su coraz\u00f3n<\/em><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2304954\" aria-describedby=\"caption-attachment-2304954\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2304954\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fiodor-Dostoyevski-foto-cara-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"240\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fiodor-Dostoyevski-foto-cara-300x200.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fiodor-Dostoyevski-foto-cara.jpg 468w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2304954\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Fi\u00f3dor Dostoyevski<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">-2-<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No estoy diciendo que no sufriera. S\u00f3lo que ahora tengo la plena seguridad de que hubiera podido seguir hablando de los \u00e1rabes cuanto hubiera querido a cambio de dar las explicaciones necesarias. Pero entonces se subi\u00f3 a la parra y con ligereza singular se persuadi\u00f3 de una vez para siempre de que su carrera hab\u00eda sido desbaratada para toda la vida por \u00ab<em>el torbellino de las circunstancias<\/em>\u00bb. Pero, la verdad sea dicha, la causa real de la interrupci\u00f3n de la carrera se encuentra en la delicada propuesta, seguida antes y reiterada ahora, que le hizo <strong>Varvara Petrovna Stavrogina<\/strong>, esposa de un <em>teniente general<\/em> y conocida ricachona, de encargarse de la educaci\u00f3n y el desarrollo intelectual de su \u00fanico hijo, en calidad de supremo profesor y amigo y casi sin honorarios. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se lo hab\u00eda propuesto primero en <em>Berl\u00edn<\/em>, para cuando <strong>Stepan<\/strong> <strong>Trofimovich<\/strong> hab\u00eda enviudado por vez primera. Su primera mujer hab\u00eda sido una muchacha fr\u00edvola de nuestra provincia. Se hab\u00edan casado muy j\u00f3venes; y, seg\u00fan parece, no lo hab\u00eda pasado bien con ella -joven agraciada, por lo dem\u00e1s- por falta de medios para mantenerla, am\u00e9n de otros motivos algo delicados. Falleci\u00f3 en <em>Par\u00eds<\/em> (<em>estuvo los \u00faltimos tres a\u00f1os separada del marido<\/em>), y le dej\u00f3 un hijo de cinco a\u00f1os, \u00ab<em>fruto de un primer amor, gozoso y a\u00fan limpio<\/em>\u00bb, como dijo el mismo <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> en un arranque de congoja. Al ni\u00f1o lo enviaron en seguida a <em>Rusia<\/em>, donde se cri\u00f3 en lugar apartado bajo el cuidado de unas t\u00edas lejanas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Stepan Trofimovich<\/strong> rehus\u00f3 la propuesta hecha entonces por <strong>Varvara Petrovna<\/strong> y volvi\u00f3 a casarse en seguida, en menos de un a\u00f1o, con una <em>berlinesa<\/em> taciturna y, lo m\u00e1s curioso, sin que mediara necesidad de hacerlo. Surgieron, sin embargo, otros motivos para que renunciara a su puesto de profesor. Lo subyugaba en esa \u00e9poca la fama clamorosa de un profesor inolvidable, y \u00e9l, a su vez, vol\u00f3 a la <em>c\u00e1tedra<\/em>, para la que se prepar\u00f3 con el fin de probar en ella sus propias alas de \u00e1guila. Y he aqu\u00ed que, despu\u00e9s de quemarse las alas, se acord\u00f3 naturalmente de la propuesta que una vez lo hab\u00eda hecho dudar de aceptar o no. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con su segunda esposa no alcanz\u00f3 a vivir un a\u00f1o: ella muri\u00f3 de pronto, hecho que termin\u00f3 de resolver la cosa. Lo dir\u00e9 con elegancia: las cosas se resolvieron con viva simpat\u00eda y gracias a la valiosa -cl\u00e1sica, podr\u00eda decirse- amistad que le profes\u00f3 <strong>Varvara Petrovna<\/strong>, si es que as\u00ed puede hablarse de la amistad. \u00c9l se arroj\u00f3 en brazos de tal amistad, que se fue fortaleciendo durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os. He usado la expresi\u00f3n \u00ab<em>se arroj\u00f3 en brazos de tal amistad<\/em>\u00bb, pero Dios perdone a quien piense en algo deshonesto o superfluo -esos abrazos hay que entenderlos s\u00f3lo en un sentido altamente moral-. Un v\u00ednculo sumamente sutil y delicado un\u00eda a estos dos notabil\u00edsimos seres -y los un\u00eda para siempre. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n acept\u00f3 el puesto de profesor porque la finca -muy peque\u00f1a- que le hab\u00eda quedado en herencia de su primera esposa estaba al lado de <strong>Skvoreshniki<\/strong>, magn\u00edfica hacienda cercana a la ciudad que los <strong>Stavrogin<\/strong> ten\u00edan en nuestra provincia. As\u00ed, pues, en el silencio del despacho y sin tareas universitarias, cab\u00eda consagrarse al cultivo de la ciencia y enriquecer el saber patrio con las m\u00e1s profundas investigaciones. Esas investigaciones nunca se produjeron, pero s\u00ed la posibilidad de considerarse el resto de su vida -m\u00e1s de veinte a\u00f1os- como una especie de \u00ab<em>reproche en persona<\/em>\u00bb ante la patria, seg\u00fan la expresi\u00f3n de un poeta popular: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Como reproche en persona <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">te erguiste ante la patria,<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"> &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"> \u00a1oh, idealista liberal!<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal vez la persona a quien se refiere el poeta popular tuviera derecho a pretender estar, si as\u00ed lo deseaba, con esa postura erguida, por m\u00e1s aburrido que le resultara. Ahora bien, nuestro <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> no pas\u00f3 de un imitador en comparaci\u00f3n con persona semejante; la postura erguida lo cansaba y se acostaba a cada rato. Pero aun tirado, la personificaci\u00f3n del reproche se conservaba en posici\u00f3n yacente -hay que decirlo en justicia- tanto m\u00e1s cuanto que ello bastaba a la sociedad provinciana. \u00a1Si lo hubieran visto ustedes cuando se sentaba a jugar a las cartas en el club! Su aspecto entero dec\u00eda: \u00ab<em>\u00a1Cartas! \u00a1Me siento a jugar con ustedes a las cartas! \u00bfA esto he llegado? \u00bfQui\u00e9n es el responsable de esto? \u00bfQui\u00e9n ha destruido mi carrera y la ha modificado en una partida de cartas? \u00a1Ah, perezca Rusia!<\/em>\u00bb. Y con dignidad ganaba una mano con el as de copas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y de veras que se desviv\u00eda por jugar a las cartas, lo que le caus\u00f3 -y \u00faltimamente m\u00e1s que nunca- frecuentes y enojosas escaramuzas con <strong>Varvara Petrovna<\/strong>, mayormente porque perd\u00eda una vez y otra tambi\u00e9n. Pero qu\u00e9dese esto para m\u00e1s tarde. Dir\u00e9 s\u00f3lo que era un hombre escrupuloso (<em>mejor dicho, de vez en cuando<\/em>) y que por ello se entristec\u00eda a menudo. Durante los veinte a\u00f1os de amistad con <strong>Varvara Petrovna<\/strong> ca\u00eda regularmente tres o cuatro veces al a\u00f1o en lo que nosotros sol\u00edamos denominar \u00ab<em>melancol\u00eda c\u00edvica<\/em>\u00bb, o m\u00e1s sencillamente, abatimiento, pero la frasecilla \u00e9sa agradaba a la muy respetable <strong>Varvara Petrovna<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s adelante, adem\u00e1s de caer en esa melancol\u00eda, se zambull\u00f3 en el <em>champ\u00e1n<\/em>, porque la vigilante <strong>Varvara Petrovna<\/strong> lo protegi\u00f3 siempre de las tentaciones vulgares. Y la verdad es que andaba necesitado de alguien que lo protegiese, porque a veces se pon\u00eda muy raro: en medio de la melancol\u00eda m\u00e1s refinada soltaba de pronto a re\u00edr del modo m\u00e1s ordinario. A veces hasta empezaba a hablar de s\u00ed mismo en tono zumb\u00f3n. Ella era la mujer cl\u00e1sica, la<em> mujer-Mecenas<\/em>, que obraba s\u00f3lo guiada por los m\u00e1s altos pensamientos. Cardinal fue la influencia que durante veinte a\u00f1os ejerci\u00f3 esta excelente dama sobre su pobre amigo. <em><strong>A ella hay que consagrar un comentario especial y a eso voy<\/strong><\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2304952\" aria-describedby=\"caption-attachment-2304952\" style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2304952\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/330px-Fyodor_Mikhailovich_Dostoyevsky_1863-tras-el-exilio-191x300.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"345\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/330px-Fyodor_Mikhailovich_Dostoyevsky_1863-tras-el-exilio-191x300.jpg 191w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/330px-Fyodor_Mikhailovich_Dostoyevsky_1863-tras-el-exilio.jpg 330w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2304952\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Fyodor Mikhailovich Dostoyevsky, en 1863, tras el exilio<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>-3-<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A veces existen unas amistades muy particulares en las que da la impresi\u00f3n de que un amigo quiere devorar al otro y viceversa, pasan as\u00ed casi toda la vida y, sin embargo, nunca se separan. Peor, la separaci\u00f3n resulta inconcebible: el primero de los amigos que se enfada y rompe el v\u00ednculo cae enfermo y acaso muere cuando ello ocurre. S\u00e9 muy bien que algunas veces, despu\u00e9s de las m\u00e1s \u00edntimas confidencias con <strong>Varvara Petrovna<\/strong>, cuando \u00e9sta se retiraba, <strong>Stepan<\/strong> <strong>Trofimovich<\/strong> se levantaba de un salto del div\u00e1n y empezaba a dar pu\u00f1etazos a la pared. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed como lo cuento, suced\u00eda, hasta el punto de que una de esas veces hizo saltar el estuco de la pared. Tal vez alguien quiera saber c\u00f3mo puedo conocer un detalle tan nimio. \u00bfY qu\u00e9, si yo mismo fui testigo? \u00bfY qu\u00e9, si el propio <strong>Stepan<\/strong> <strong>Trofimovich<\/strong> llor\u00f3 m\u00e1s de una vez apoyado en mi hombro mientras describ\u00eda en vivos colores sus secretos? (<em>\u00a1Lo que no me contar\u00eda!<\/em>). Pero he aqu\u00ed lo que pasaba casi siempre despu\u00e9s de esos arrebatos: <strong><em>al d\u00eda siguiente estaba dispuesto a crucificarse a s\u00ed mismo por su ingratitud<\/em><\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me mandaba llamar aprisa y corriendo o ven\u00eda volando a verme con el solo fin de hacerme saber que <strong>Varvara Petrovna<\/strong> era \u00ab<em>un \u00e1ngel de honorabilidad y delicadeza y \u00e9l justamente lo contrario<\/em>\u00bb. No s\u00f3lo ven\u00eda corriendo a verme, sino que con frecuencia se lo dec\u00eda a ella misma en cartas elocuentes, con su firma y todo. Le confesaba que la v\u00edspera, sin ir m\u00e1s lejos, hab\u00eda dicho a alg\u00fan -pongamos por caso- amigo que ella lo reten\u00eda por vanidad y lo envidiaba por su sabidur\u00eda y talento; m\u00e1s a\u00fan, que lo odiaba y que no se atrev\u00eda a manifestar abiertamente su odio por miedo a que \u00e9l se fuera, con lo que perjudicar\u00eda la reputaci\u00f3n literaria de la dama; que <strong><em>como consecuencia de esto se despreciaba a s\u00ed mismo y hab\u00eda decidido darse muerte violenta y que esperaba de ella una palabra final que lo resolviera todo<\/em><\/strong>, etc, etc, y as\u00ed por el estilo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dicho lo cual, <em><strong>no resulta gran trabajo imaginarse hasta qu\u00e9 punto de histeria llegaban a veces los ataques de este hombre, el m\u00e1s inocente de todos los adolescentes de cincuenta a\u00f1os<\/strong><\/em>. Yo mismo le\u00ed en cierta ocasi\u00f3n una de esas misivas, escrita a ra\u00edz de un altercado entre ambos por un motivo balad\u00ed, pero que fue envenen\u00e1ndose gradualmente. Qued\u00e9 aterrado y le supliqu\u00e9 que no enviase la carta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014<em>Imposible&#8230;, es m\u00e1s honorable&#8230;, el deber&#8230;, \u00a1me muero si no le confieso todo, todo!<\/em> \u2014respondi\u00f3 casi enfebrecido. Y envi\u00f3 la carta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">All\u00ed estaba la diferencia entre ambos. <strong>Varvara Petrovna<\/strong> nunca habr\u00eda mandado carta semejante. Es cierto que a \u00e9l le gustaba con pasi\u00f3n escribir, que aunque viv\u00eda bajo el mismo techo que ella le escrib\u00eda, y en momentos de histeria hasta dos cartas al d\u00eda. S\u00e9 de buena fuente que ella le\u00eda las cartas con grand\u00edsima atenci\u00f3n, hasta cuando recib\u00eda dos al d\u00eda, y despu\u00e9s de leerlas las encerraba en un cofrecillo especial pulcramente anotadas y clasificadas; adem\u00e1s, las apreciaba en alto grado. Luego, sin responderle nada a su amigo en todo el d\u00eda, volv\u00eda a reunirse con \u00e9l como si tal cosa, como si el d\u00eda anterior no hubiera ocurrido nada de particular. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el tiempo lleg\u00f3 a domesticarlo de tal modo que ni \u00e9l mismo se atrev\u00eda a aludir a la v\u00edspera, limit\u00e1ndose a mirar a su amiga fijamente durante alg\u00fan tiempo. <em><strong>Ella no olvidaba y \u00e9l olvidaba a veces demasiado pronto<\/strong><\/em>, y adem\u00e1s, alentado por la calma que ella mostraba, volv\u00eda, a veces el mismo d\u00eda, a las risotadas y a los tumbos bajo los efectos del <em>champ\u00e1n<\/em> si ven\u00edan amigos de visita. \u00a1Con qu\u00e9 ojos cargados de veneno lo miraba ella en tales ocasiones! Y \u00e9l segu\u00eda sin darse por aludido. Tal vez una semana m\u00e1s tarde, o un mes, o a veces hasta seis meses, en un momento dado, recordando de pronto alguna frase de la susodicha carta y despu\u00e9s la carta entera en todos sus\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">detalles, se sent\u00eda morir de verg\u00fcenza y su tormento llegaba a producirle ataques de <em>gastritis<\/em>. Estos ataques, t\u00edpicos en \u00e9l, eran a menudo la consecuencia natural de su tensi\u00f3n nerviosa y un rasgo peculiar de su complexi\u00f3n f\u00edsica. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A decir verdad, lo probable es que <strong>Varvara Petrovna<\/strong> lo aborreciera bastante a menudo. \u00c9l, sin embargo, nunca lleg\u00f3 a percatarse de que hab\u00eda acabado por convertirse en hijo de ella, en su creaci\u00f3n, cabe decir que en su adquisici\u00f3n; que se hab\u00eda hecho carne de su carne, y que no era s\u00f3lo por \u00ab<em>envidia de su talento<\/em>\u00bb por lo que ella lo manten\u00eda consigo. \u00a1Cu\u00e1n ofendida se habr\u00e1 sentido! <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ella encubr\u00eda, por lo visto, un amor intolerable por \u00e9l, mezclado con odio continuo, celos y desprecio. Lo resguardaba de todo grano de polvo, actu\u00f3 como su ni\u00f1era durante veintid\u00f3s a\u00f1os, y no habr\u00eda pegado los ojos noches enteras si hubiera cre\u00eddo que su fama de poeta, de erudito y de prohombre p\u00fablico corr\u00eda peligro. Era ella quien lo hab\u00eda inventado y era la primera en creer su propia invenci\u00f3n. Era algo as\u00ed como un sue\u00f1o suyo. <em><strong>Pero a cambio de ello exig\u00eda de \u00e9l demasiado, a veces hasta esclavitud. Era rencorosa a m\u00e1s no poder<\/strong><\/em>. A prop\u00f3sito de esto \u00faltimo voy a compartir aqu\u00ed un par de an\u00e9cdotas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2304953\" aria-describedby=\"caption-attachment-2304953\" style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2304953\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fiodor-Dostoyevski-como-ingeniero-militar-205x300.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"321\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fiodor-Dostoyevski-como-ingeniero-militar-205x300.jpg 205w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Fiodor-Dostoyevski-como-ingeniero-militar.jpg 330w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2304953\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Fi\u00f3dor Dostoyevski como ingeniero militar<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>-4-<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando los rumores de que se liberar\u00eda a los siervos comenzaron a circular por <em>Rusia<\/em>, visit\u00f3 a <strong>Varvara Petrovna<\/strong> un <em>bar\u00f3n<\/em> que ven\u00eda de <em>Petersburgo<\/em>, hombre muy relacionado en la alta sociedad y muy cercano al gran acontecimiento. <strong>Varvara<\/strong> <strong>Petrovna<\/strong> apreciaba mucho tales visitas, porque desde la muerte de su marido sus contactos con la alta sociedad hab\u00edan ido languideciendo y hab\u00edan acabado por interrumpirse por completo. El bar\u00f3n estuvo tomando el t\u00e9 con ella. Estaban solos, salvo por <strong>Stepan Trofimovich<\/strong>, a quien <strong>Varvara Petrovna<\/strong> hab\u00eda invitado y deseaba exhibir. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El <em>bar\u00f3n<\/em> ya hab\u00eda o\u00eddo hablar algo de \u00e9l o fingi\u00f3 haber o\u00eddo, pero durante el t\u00e9 habl\u00f3 poco con \u00e9l. <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> quiso, por supuesto, quedar bien, am\u00e9n de que sus modales eran exquisitos. Aunque de familia no muy encopetada, seg\u00fan parece, tuvo la suerte de criarse desde la ni\u00f1ez en una casa humilde de <em>Mosc\u00fa<\/em> y, por consiguiente, con bastante esmero. Hablaba franc\u00e9s como un parisiense. De este modo, el <em>bar\u00f3n<\/em> debi\u00f3 de comprender desde el primer momento de qu\u00e9 clase de gente se rodeaba <strong>Varvara Petrovna<\/strong> aun en el aislamiento de la provincia. Pero no fue as\u00ed. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando el visitante confirmaba sin reservas la absoluta autenticidad de los primeros rumores que entonces empezaba a circular sobre la gran reforma, <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> no pudo contenerse, grit\u00f3 de pronto \u00ab<em>\u00a1Hurra!<\/em>\u00bb e hizo con la mano un gesto de entusiasmo. No fue un grito muy agudo ni careci\u00f3 de decoro. Tal vez el entusiasmo fuese premeditado y el gesto ensayado ante el espejo media hora antes del t\u00e9; pero algo debi\u00f3 de fallarle, porque el <em>bar\u00f3n<\/em> se permiti\u00f3 una ligera sonrisa aunque, al momento y con exquisita cortes\u00eda, se puso a hablar de la emoci\u00f3n general y natural que embargaba todos los corazones rusos ante el magno acontecimiento. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Poco despu\u00e9s se despidi\u00f3, sin olvidar al marcharse alargar un par de dedos a<strong> Stepan Trofimovich<\/strong>. De regreso a la sala, <strong>Varvara Petrovna<\/strong> se qued\u00f3 callada unos minutos como si buscara algo en la mesa hasta que de pronto mir\u00f3 a <strong>Stepan<\/strong> <strong>Trofimovich<\/strong>, p\u00e1lida y con ojos centelleantes, y le dijo en voz baja: <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014<em>\u00a1Nunca le perdonar\u00e9 lo que ha hecho! <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al siguiente d\u00eda se reuni\u00f3 con su amigo como si nada hubiera pasado. Nunca aludi\u00f3 a lo ocurrido. Pero trece a\u00f1os despu\u00e9s, en un momento tr\u00e1gico, lo record\u00f3 y se lo reproch\u00f3 de nuevo, palideciendo como trece a\u00f1os antes cuando lo hab\u00eda dicho por vez primera. S\u00f3lo dos veces en la vida le hab\u00eda dicho \u00ab<em>\u00a1Nunca le perdonar\u00e9 lo que ha hecho!<\/em>\u00bb. Lo del bar\u00f3n era ya la segunda; pero la primera fue a su modo tan caracter\u00edstica y vino, por lo visto, a significar tanto en el destino de <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> que he decidido referirme a ella. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ello sucedi\u00f3 en la primavera de 1855, en el mes de mayo, justamente despu\u00e9s de recibirse en Skvoreshniki la noticia del fallecimiento del <em>teniente general<\/em> <strong>Stavrogin<\/strong>, viejo fr\u00edvolo, muerto de una afecci\u00f3n al est\u00f3mago cuando iba camino de <em>Crimea<\/em> para incorporarse al servicio activo. <strong>Varvara Petrovna<\/strong> qued\u00f3 viuda y se puso de luto riguroso. Verdad es que no debi\u00f3 de sentir mucho dolor porque, por incompatibilidad de caracteres, llevaba cuatro a\u00f1os separada del marido, a quien ven\u00eda pasando una pensi\u00f3n (<em>el teniente general contaba s\u00f3lo con centenar y medio de siervos y la paga militar, adem\u00e1s de una alta graduaci\u00f3n y relaciones, porque todo el dinero, as\u00ed como <strong>Skvoreshniki<\/strong>, pertenec\u00eda a <strong>Varvara<\/strong> <strong>Petrovna<\/strong>, hija \u00fanica de un rentista riqu\u00edsimo<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ello no obstante, qued\u00f3 impresionada con lo inesperado de la noticia y determin\u00f3 vivir en completa soledad. Ni que decir tiene que <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> fue su compa\u00f1ero inseparable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mayo estaba a pleno. Los atardeceres eran maravillosos. Florec\u00edan los cerezos silvestres. Los dos amigos se reun\u00edan a \u00faltima hora de la tarde en el jard\u00edn y, sentados en el cenador hasta entrada la noche, compart\u00edan sus ideas y pensamientos. Hab\u00eda momentos po\u00e9ticos. Afectada por el cambio de vida, <strong>Varvara Petrovna<\/strong> hablaba m\u00e1s que de ordinario. Parec\u00eda querer apretarse contra el coraz\u00f3n de su amigo y as\u00ed transcurrieron varios d\u00edas. De pronto se le ocurri\u00f3 a <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> un pensamiento extra\u00f1o: \u00ab<em>\u00bfNo contaba con \u00e9l la viuda inconsolable y no esperar\u00eda de \u00e9l una propuesta de matrimonio al cabo del a\u00f1o de luto?<\/em>\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Era un pensamiento c\u00ednico, pero cuando m\u00e1s excelso es un esp\u00edritu tanto m\u00e1s contribuye a la preferencia por los pensamientos c\u00ednicos, tal vez s\u00f3lo por las m\u00faltiples posibilidades que ofrecen<\/em><\/strong>. Empez\u00f3 a examinar el asunto detenidamente y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que as\u00ed parec\u00eda ser. Se dec\u00eda \u00ab<em>s\u00ed, es una hacienda enorme, pero.<\/em>..\u00bb. En realidad, <strong>Varvara Petrovna<\/strong> no ten\u00eda pizca de hermosa. Era alta, amarilla de tez, huesuda, de rostro desmesuradamente largo con un no s\u00e9 qu\u00e9 caballuno. <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> vacilaba cada d\u00eda m\u00e1s, lo atormentaba la duda y hasta llor\u00f3 de indecisi\u00f3n un par de veces (<em>lloraba con bastante frecuencia<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, a la ca\u00edda de la tarde, su semblante empez\u00f3 a reflejar algo equ\u00edvoco e ir\u00f3nico, una pauta de coqueter\u00eda al par que de altivez. Esto sucede a menudo sin querer, involuntariamente, y es tanto m\u00e1s perceptible cuanto m\u00e1s honrado es un hombre. Qui\u00e9n sabe c\u00f3mo juzgar el caso, pero lo m\u00e1s probable es que en el coraz\u00f3n de <strong>Varvara Petrovna<\/strong> no hubiera nada que justificase las sospechas de <strong>Stepan Trofimovich<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, ella no habr\u00eda modificado el apellido <strong>Stavrogina<\/strong> por el de \u00e9l, por muy famoso que \u00e9ste fuera. Tal vez todo se redujo a un pasatiempo de parte de <strong>Varvara Petrovna<\/strong>, la revelaci\u00f3n de una inconsciente exigencia de mujer, muy natural en algunas circunstancias excepcionales. Pero no puedo poner las manos en el fuego por ello. Hasta hoy sigue siendo un misterio el coraz\u00f3n femenino. Pero contin\u00fao con mi relato. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es posible suponer que ella, m\u00e1s observadora y sagaz, adivin\u00f3 enseguida por detr\u00e1s de la extra\u00f1a expresi\u00f3n del semblante de su amigo, que con frecuencia demostraba una inocencia excesiva. No obstante, los encuentros vespertinos segu\u00edan su curso acostumbrado y los coloquios eran igual de l\u00edricos e interesantes. Ocurri\u00f3 que en cierta ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de un di\u00e1logo animado y po\u00e9tico, se separaron llegada la noche, d\u00e1ndose un cordial apret\u00f3n de manos a la puerta de la casita en donde resid\u00eda <strong>Stepan Trofimovich<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los veranos se instalaban en esa dependencia, situada casi en el jard\u00edn de la enorme mansi\u00f3n se\u00f1orial de <em><strong>Skvoreshniki<\/strong><\/em>. Acababa de entrar en su vivienda y, en desabrida meditaci\u00f3n, se dispon\u00eda a encender un cigarro y, sin encenderlo a\u00fan, se hab\u00eda detenido vencido por el cansancio, paralizado ante la ventana abierta, mirando las nubes blancas y tenues como pulm\u00f3n de ave que se desliza en torno a la brillante luna. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De pronto, un ligero susurro lo sobresalt\u00f3. All\u00ed estaba otra vez <strong>Varvara Petrovna<\/strong>, de quien se hab\u00eda separado s\u00f3lo cuatro minutos antes. El rostro amarillo de la dama hab\u00eda tomado un matiz casi azulado y le temblaban las comisuras de los labios apretados. Durante diez segundos por lo menos le clav\u00f3 la mirada, en silencio, con mirada dura e implacable, y de pronto musit\u00f3 con rapidez: <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014<em>\u00a1Jam\u00e1s le perdonar\u00e9 lo que ha hecho! <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando transcurridos diez a\u00f1os de esta escena <strong>Stepan Trofimovich<\/strong> me contaba su melanc\u00f3lica historia en voz baja y a puerta cerrada, juraba que fue tal la impresi\u00f3n que aquello le produjo que no vio ni oy\u00f3 desaparecer a <strong>Varvara Petrovna<\/strong>. Dado que m\u00e1s tarde ella no aludi\u00f3 jam\u00e1s a lo ocurrido y las cosas\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">siguieron como antes, lleg\u00f3 a pensar que todo hab\u00eda sido una alucinaci\u00f3n, un amago de dolencia, tanto m\u00e1s cuanto que esa misma noche cay\u00f3 en efecto enfermo y lo estuvo quince d\u00edas, lo que muy a prop\u00f3sito vino a interrumpir las entrevistas en el cenador. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero lejos de pensar en una alucinaci\u00f3n, todos los d\u00edas de su vida aguard\u00f3 la continuaci\u00f3n o, si se prefiere, el desenlace de este acontecimiento. No cre\u00eda que pudiese terminar as\u00ed. Y si as\u00ed termin\u00f3, motivo tuvo para mirar de reojo a su amiga m\u00e1s de una vez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/ens9004-infd.mendoza.edu.ar\/sitio\/literatura-latinoamericana\/upload\/0014_-_DOSTOYEVSKI_F._-_Los_demonios.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304912\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-300x300.webp\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-300x300.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios-150x150.webp 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/DOSTOYEVSKI-Los_demonios.webp 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">FIODOR M. DOSTOIEVSKI: LOS DEMONIOS<\/span><\/h2>\n<div class=\"col-izq\">\n<div class=\"contenedor-de-fondo d-flex flex-column\">\n<div class=\"info-campo sinopsis\">\n<div class=\"c12 c12-xs-up c12-s-up c12-m-up c8-l-up c8-xl-up product_detail-images-container\">\n<div class=\"js-sticky-control js-sticky\" data-margin-top=\"125\">\n<div class=\"product_detail-description-in-image c8  font-xs\">\n<blockquote>\n<div class=\"container_pdd_h1_h2\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>El horrible crimen perpetrado en Mosc\u00fa a finales de1869 siguiendo \u00f3rdenes del nihilista Nech\u00e1yev, seguidor de Bakunin, fue la fuente de inspiraci\u00f3n que sirvi\u00f3 a Fi\u00f3dor Dostoyevski (1821-1881) para construir la trama argumental y perfilar los caracteres de los principales personajes de \u00abLos demonios\u00bb.<\/strong><\/em><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"container_pdd_h1_h2\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Entre ellos destaca con fuerza Nikolai Stavrogin, figura atormentada que casi un siglo despu\u00e9s habr\u00eda de fascinar a Albert Camus y que introduce en la novela una dimensi\u00f3n teol\u00f3gica y metaf\u00edsica que la lleva mucho m\u00e1s all\u00e1 de la mera reconstrucci\u00f3n de la historia o de la diatriba pol\u00edtica, propiciando el salto cualitativo que hace de esta obra sin duda una las m\u00e1s destacadas del gran autor ruso.<\/strong><\/em><\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"product_detail-aside c12 c12-xs-up c12-s-up c12-m-up c4-l-up c4-xl-up\">\n<div class=\"js-sticky-control\" data-margin-top=\"125\">\n<div><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">Por Carlos Mar\u00edn-Bl\u00e1zquez<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/librosobrelibro.com\/resenas\/los-demonios-de-fiodor-dostoyevski\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Libro sobre libro<\/span><\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304963\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-libro-cara-1-203x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"444\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-libro-cara-1-203x300.jpg 203w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-libro-cara-1-692x1024.jpg 692w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-libro-cara-1-768x1137.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Los-demonios-libro-cara-1.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">C<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">uando Rodrigo G\u00f3mez, el responsable de esta estupenda web literaria, me sugiri\u00f3 a mediados del mes de julio la posibilidad de escribir una rese\u00f1a sobre\u00a0<em>Los demonios<\/em>, no puedo decir que su invitaci\u00f3n me resultara particularmente atrayente.\u00a0<strong>Hab\u00eda le\u00eddo la novela hac\u00eda ya un n\u00famero considerable de a\u00f1os y no guardaba de ella una impresi\u00f3n demasiado v\u00edvida<\/strong>. Con todo, me pareci\u00f3 que alentaba una suerte de reto detr\u00e1s de la propuesta de Rodrigo y, en caso de afrontarlo, agosto se perfilaba como el momento ideal para hacerlo. Siempre era posible que de la frustraci\u00f3n de haber sido desbordado por una obra tan extensa en mi primer acercamiento a la novela me fuera dado resarcirme ahora a trav\u00e9s de una lectura m\u00e1s atenta y pausada. En eso consist\u00eda el reto. De modo que me dispuse a encararlo con todas las prevenciones a mi alcance, incluida la que, desde las primeras p\u00e1ginas, debe observarse cuando uno va a enfrentarse a una novela rusa de las dimensiones colosales de la que se trata aqu\u00ed:\u00a0<strong>evitar toda confusi\u00f3n con los nombres<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El resultado me ha deparado una felicidad inesperada.\u00a0<strong>Un siglo y medio despu\u00e9s de su publicaci\u00f3n, se antoja plenamente justificada la fascinaci\u00f3n que\u00a0<em>Los demonios<\/em>\u00a0ejerci\u00f3, y sigue ejerciendo, sobre algunas de las inteligencias m\u00e1s l\u00facidas de nuestro tiempo<\/strong>. Lo que nos ofrece Dostoyevski a trav\u00e9s de esta historia no es s\u00f3lo un retrato de la sociedad de su \u00e9poca, la Rusia sometida a reformas incipientes que a la postre no iban a servir para cauterizar la herida por la que aquella inmensa naci\u00f3n llevaba tiempo desangr\u00e1ndose; lo que hace su autor -y en ello estriba su m\u00e9rito m\u00e1s perdurable- es\u00a0<strong>sumergirnos en el ambiente intelectual y moral de su entorno y hacernos descubrir all\u00ed el origen de buena parte de los males que han venido afligiendo con posterioridad a nuestra \u00e9poca<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00bfY d\u00f3nde detecta Dostoyevski la ra\u00edz de dichos males?<\/strong>\u00a0Fundamentalmente, en la propagaci\u00f3n de una serie de ideas cuya capacidad disolvente, con el paso de los a\u00f1os, se iba a revelar epid\u00e9mica. El propio autor, que no vivi\u00f3 para ver el triunfo de la Revoluci\u00f3n bolchevique, s\u00ed que fue capaz de entender que en el seno de la sociedad rusa ya se daban las condiciones para una transformaci\u00f3n radical de las conciencias que hab\u00eda de culminar en el comienzo de una nueva era. Dostoyevski, sin embargo, asimilaba el fen\u00f3meno, antes que a un proceso de naturaleza pol\u00edtica,<strong>\u00a0a un<\/strong>\u00a0<strong>acontecimiento de \u00edndole religiosa<\/strong>. De ah\u00ed el t\u00edtulo de la novela,\u00a0<em>Los demonios<\/em>\u00a0(o\u00a0<em>Los<\/em>\u00a0<em>endemoniados<\/em>), que remite a un supuesto de\u00a0<strong>patolog\u00eda espiritual llegada desde m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de Rusia con el fin de corromper los cimientos sobre los que se asentaba la esencia de un pueblo que, pese a las dur\u00edsimas condiciones de vida que deb\u00eda soportar, continuaba apegado a su identidad y sus tradiciones<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A trav\u00e9s de una trama circunscrita al modesto \u00e1mbito de una ciudad de provincias,\u00a0<strong>la novela pone de relieve c\u00f3mo<\/strong>\u00a0<strong>los principios revolucionarios que justifican el asesinato en nombre del bien se iban a convertir en el fermento de algunas de las mayores atrocidades que haya conocido la historia.<\/strong>\u00a0La profundidad del an\u00e1lisis de Dostoyevski se revela en este punto portentoso. El peque\u00f1o grupo de sediciosos que conspira para desestabilizar el orden establecido representa, a una escala infinitesimal, el anticipo del triunfo de un nutrido cat\u00e1logo de aberraciones intelectuales, algunas de las cuales, a d\u00eda de hoy,\u00a0<strong>contin\u00faan socavando lo que queda en pie de nuestra maltrecha civilizaci\u00f3n<\/strong>. Adem\u00e1s, y como acostumbra a hacer en el resto de su narrativa, el autor conecta los aspectos sociol\u00f3gicos y pol\u00edticos presentes en el relato con una problem\u00e1tica metaf\u00edsica que aborda, bajo la especie de intens\u00edsimos di\u00e1logos,\u00a0<strong>los temas del suicidio, Dios, el sentido de la existencia o el destino de la propia naci\u00f3n rusa<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El impulso de destrucci\u00f3n como principio creativo y g\u00e9nesis de un nuevo orden ocupa tambi\u00e9n un lugar central en la novela<\/strong>. No en vano, se trata de uno de los elementos medulares de toda acci\u00f3n revolucionaria que se precie. Sin embargo, es precisamente ese iluminismo totalitario que desprenden los conjurados, ese fanatismo sin matices tan presente en Europa despu\u00e9s de 1789 lo que\u00a0<strong>aboca a la deshumanizaci\u00f3n y al vac\u00edo moral m\u00e1s desoladores<\/strong>. Bajo el prisma de los asesinos, todo queda justificado en virtud de su entrega a un bien incuestionable que s\u00f3lo ellos han sido llamados a imponer.\u00a0<strong>Se trata, en definitiva, de la idea de progreso como legitimaci\u00f3n de todas las arbitrariedades y abusos<\/strong>;\u00a0<strong>del amor a la humanidad en abstracto como modo de solapar el odio al hombre concreto; del desprecio por las creencias del pueblo en tanto v\u00eda de ensalzamiento de una nueva religi\u00f3n que promete traer el para\u00edso a la tierra.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este c\u00famulo de contradicciones s\u00f3lo pod\u00eda desembocar donde lo hizo, a saber, en una nueva forma de tiran\u00eda m\u00e1s f\u00e9rrea si cabe que aquella a la que ven\u00eda a derribar.\u00a0<strong>En el plano filos\u00f3fico, la degradaci\u00f3n sistem\u00e1tica de lo humano en aras del triunfo de una ideolog\u00eda radical condujo inevitablemente al nihilismo<\/strong>. En este sentido, algunos de los pasajes de la novela estremecen por su preclaro sentido de la anticipaci\u00f3n: \u00abEl maestro que se r\u00ede con los ni\u00f1os del Dios de ellos es ya uno de los nuestros\u00bb. \u00abDe momento, son indispensable una o dos generaciones de libertinaje. De libertinaje monstruoso, procaz, del g\u00e9nero que hace del hombre un bellaco asqueroso, cobarde, cruel y ego\u00edsta\u00bb.\u00a0<strong>\u00abEn cuanto un hombre se enamora o funda una familia siente el deseo de propiedad privada. Nosotros acabaremos con ese deseo (\u2026). Reduciremos todo a un com\u00fan denominador: la igualdad completa\u00bb<\/strong>. Y por lo que hace al procedimiento destinado a sembrar el caos que debe preceder al asalto al poder por parte de los revolucionarios, se habla de una propaganda sistem\u00e1tica orientada a \u00absembrar la confusi\u00f3n, promover el cinismo y el esc\u00e1ndalo, el descreimiento en todo lo habido y por haber, el ansia de algo mejor y, por \u00faltimo, recurriendo a los incendios como medio especialmente eficaz para impresionar al pueblo, lanzar el pa\u00eds a la desesperaci\u00f3n, si ello es necesario\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para concluir, y contra lo que pueda deducirse de lo expuesto hasta estas l\u00edneas,\u00a0<em>Los demonios<\/em>\u00a0no es una novela de tesis.\u00a0<strong>La fuerza de la historia deriva del temple vital con que est\u00e1n forjados sus personajes<\/strong>. Stavrogin, Shatov, Kirillov, Varvara Petrovna, Piotr Stepanovich no son arquetipos creados para servir de soporte a determinadas ideas, sino creaciones vivas, singularidades rebosantes de energ\u00eda impotente (valga la paradoja) y de sentimientos encontrados.\u00a0<strong>En la descripci\u00f3n de su dram\u00e1tica peripecia acert\u00f3 Dostoyevski a cifrar una parte del destino sombr\u00edo hacia el que se encaminaba Europa<\/strong>. Al cabo de los a\u00f1os, y luego de tantas lecciones como nos hemos negado a aprender, no nos queda aqu\u00ed sino testimoniar nuestra admiraci\u00f3n y nuestro asombro.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2304964 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-contraportada-295x300.webp\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"488\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-contraportada-295x300.webp 295w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/los-demonios-contraportada.webp 640w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Ae0VBO81Ip\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/15\/el-catecismo-revolucionario-el-libro-maldito-de-la-anarquia-por-bakunin-y-nechayev\/\">EL CATECISMO REVOLUCIONARIO. \u00abEl libro maldito de la anarqu\u00eda\u00bb, por Bakunin y Nechaev<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abEL CATECISMO REVOLUCIONARIO. \u00abEl libro maldito de la anarqu\u00eda\u00bb, por Bakunin y Nechaev\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/15\/el-catecismo-revolucionario-el-libro-maldito-de-la-anarquia-por-bakunin-y-nechayev\/embed\/#?secret=EuzJiQNRyA#?secret=Ae0VBO81Ip\" data-secret=\"Ae0VBO81Ip\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"3gzXWYJW2s\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/14\/nechaev\/\">Nechaev<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abNechaev\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/14\/nechaev\/embed\/#?secret=ltLDxoXNnX#?secret=3gzXWYJW2s\" data-secret=\"3gzXWYJW2s\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"dD24qzTPmm\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/01\/12\/contra-aquellos-que-nos-gobiernan\/\">CONTRA AQUELLOS QUE NOS GOBIERNAN<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abCONTRA AQUELLOS QUE NOS GOBIERNAN\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/01\/12\/contra-aquellos-que-nos-gobiernan\/embed\/#?secret=UoawW61uHF#?secret=dD24qzTPmm\" data-secret=\"dD24qzTPmm\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"kl3n8fBbho\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/12\/17\/la-ficcion-gramatical\/\">LA FICCI\u00d3N GRAMATICAL, por Arthur Koestler (\u00abEl cero y el infinito\u00bb, 1940)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abLA FICCI\u00d3N GRAMATICAL, por Arthur Koestler (\u00abEl cero y el infinito\u00bb, 1940)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/12\/17\/la-ficcion-gramatical\/embed\/#?secret=qhHpEBHODO#?secret=kl3n8fBbho\" data-secret=\"kl3n8fBbho\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>LOS DEMONIOS &nbsp; \u00abLos demonios\u00bb, de Fi\u00f3dor M.\u00a0Dostoievski \u00abUna de las obras m\u00e1s complejas y profundas de Dostoievski se adentra en los entresijos de la mente del revolucionario, terrorista y nihilista. Las lecturas de Guillermo <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/13\/los-demonios-dostoyevski\/\" title=\"LOS DEMONIOS, de Fi\u00f3dor Dostoyevski. Hermanados por el terror.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2304967,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[150,145,152],"class_list":["post-2304941","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-politica","tag-bakunin","tag-dostoievski","tag-nechaev"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2304941","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2304941"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2304941\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2304967"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2304941"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2304941"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2304941"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}