{"id":2304731,"date":"2025-01-06T00:05:59","date_gmt":"2025-01-05T23:05:59","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2304731"},"modified":"2025-01-05T20:34:39","modified_gmt":"2025-01-05T19:34:39","slug":"grupo-salvaje-pelicula-de-sam-peckinpah-1969","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/06\/grupo-salvaje-pelicula-de-sam-peckinpah-1969\/","title":{"rendered":"GRUPO SALVAJE, pel\u00edcula de Sam Peckinpah (1969)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">GRUPO SALVAJE<\/span><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"elementor-element elementor-element-196358f elementor-widget__width-initial elementor-widget-mobile__width-auto elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"196358f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n<div class=\"elementor-widget-container\">\n<blockquote>\n<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-xxl\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Obscenidad: retrato de una \u00e9poca<\/span><\/h2>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<blockquote>\n<div class=\"elementor-element elementor-element-d2a2365 elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"d2a2365\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n<div class=\"elementor-widget-container\">\n<div class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Carlos Mar\u00edn-Bl\u00e1zquez<\/span><\/div>\n<div class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/gaceta.es\/opinion\/obscenidad-retrato-de-una-epoca-20241213-0350\/\">Ideas<\/a>, 13 de diciembre de 2024<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304746 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-578941386-large.jpg\" alt=\"GRUPO SALVAJE\" width=\"699\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-578941386-large.jpg 699w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-578941386-large-300x140.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 699px) 100vw, 699px\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"elementor-element elementor-element-6c4124d elementor-widget__width-auto elementor-widget elementor-widget-shortcode\" style=\"text-align: justify;\" data-id=\"6c4124d\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"shortcode.default\">\n<div class=\"elementor-widget-container\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"elementor-element elementor-element-6493d3f contenido-single-general elementor-widget elementor-widget-theme-post-content\" data-id=\"6493d3f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"theme-post-content.default\">\n<div class=\"elementor-widget-container\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sucedi\u00f3 hace unos d\u00edas. Encend\u00ed el televisor, en ese rato que antecede al final de la jornada. Iba en busca de alguna pel\u00edcula que valiera la pena grabar para verla en otro momento. Pasaba de un canal a otro, sumido en una inercia cada vez m\u00e1s desalentada, cuando algo me detuvo. Eran<strong>\u00a0los rostros de los cuatro protagonistas de\u00a0<em>Grupo salvaje<\/em>, la pel\u00edcula de Sam Peckinpah estrenada en 1969<\/strong>. No recuerdo cu\u00e1nto tiempo hab\u00eda pasado desde la \u00faltima vez que la hab\u00eda visto; a\u00f1os, probablemente. Dej\u00e9 transcurrir unos segundos. Era casi el final de la pel\u00edcula. Los cuatro personajes se miran entre s\u00ed y, sin cruzar una palabra, echan a andar. Hay un brillo de resoluci\u00f3n en su ojos, se dir\u00eda que euf\u00f3rico, un poco demente. Van en busca del amigo que les falta, un muchacho al que un general mexicano, borracho y s\u00e1dico, ha torturado hasta el borde de la muerte. Mientras se acercan al lugar donde les aguarda su destino, desfilan entre una desharrapada turba de soldados que los observan con hostilidad, pero nadie se atreve a cerrarles el paso. Por fin, frente al caudillo de ese ej\u00e9rcito de mugrientos, se desencadena una de las secuencias m\u00e1s violentas y t\u00e9cnicamente asombrosas que se hayan filmado hasta entonces.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Debo reconocer que me qued\u00e9 absorto contemplando de nuevo aquel prodigio cinematogr\u00e1fico. Apur\u00e9 la escena hasta el final, hasta la muerte, acribillados a balazos, de los cuatro protagonistas. Aquel apocalipsis de sangre, rodado en parte a c\u00e1mara lenta y en parte sirvi\u00e9ndose de una fren\u00e9tica alternancia de planos, encerraba una cualidad hipn\u00f3tica a la que no pude sustraerme. Como en otras pel\u00edculas suyas, Peckinpah fusiona en\u00a0<em>Grupo salvaje<\/em>\u00a0una l\u00edrica del desencanto y la fatalidad con explosiones de una violencia inusitada. Retrata\u00a0<strong>un mundo en el que los l\u00edmites entre el bien y el mal se han vuelto porosos, casi indetectables<\/strong>, y donde, a la vez que asistimos al espect\u00e1culo estrepitoso y por momentos sublime de su ca\u00edda, los forajidos permanecen inquebrantablemente fieles a un subrepticio c\u00f3digo de honor que les exonera de una porci\u00f3n de sus culpas. Mientras, los te\u00f3ricos defensores de la ley act\u00faan al amparo de un orden encanallado y corrupto.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2304753\" aria-describedby=\"caption-attachment-2304753\" style=\"width: 248px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2304753 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/sam-peckinpah-440nw-5873688b-248x300.jpg\" alt=\"\" width=\"248\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/sam-peckinpah-440nw-5873688b-248x300.jpg 248w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/sam-peckinpah-440nw-5873688b.jpg 347w\" sizes=\"auto, (max-width: 248px) 100vw, 248px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2304753\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Sam Peckinpah<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n<div class=\"elementor-element elementor-element-6493d3f contenido-single-general elementor-widget elementor-widget-theme-post-content\" data-id=\"6493d3f\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"theme-post-content.default\">\n<div class=\"elementor-widget-container\">\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed fue como con Peckinpah, pero tambi\u00e9n con otros directores que durante la d\u00e9cada de los 60 y los 70 del pasado siglo trabajaron en la misma direcci\u00f3n, el p\u00fablico pudo experimentar c\u00f3mo la realidad hab\u00eda entrado en una fase distinta. Ya no era un camino recto, un dibujo dise\u00f1ado con trazos lineales y distintos. Era un cenagal donde resultaba imposible distinguir al h\u00e9roe del villano. Esto es precisamente lo que significa habitar una \u00e9poca crepuscular: vivir en\u00a0<strong>un mundo donde ya no existen principios s\u00f3lidos y donde el caos y la confusi\u00f3n campan a sus anchas. Se genera as\u00ed una atm\u00f3sfera de ambig\u00fcedad al calor de la cual medran los oportunistas<\/strong>. En el cine, el resultado del nuevo estado de conciencia fue el surgimiento de una narrativa que sacaba a la luz aquello que en las d\u00e9cadas anteriores hab\u00eda quedado apenas sugerido. Sexo y violencia, y toda clase de comportamientos perturbadores, que los directores de la generaci\u00f3n anterior hab\u00edan manejado a trav\u00e9s de registros impl\u00edcitos, se exhib\u00eda ahora en la plenitud de su crudeza.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La respuesta del p\u00fablico ante esta transgresi\u00f3n de las normas de representaci\u00f3n vigentes hasta entonces fue entusiasta. De golpe, fue como si los diques cedieran y se liberase una catarata de tab\u00faes que llevaban d\u00e9cadas retenidos. Se produjo una catarsis, no hay duda, una oleada de festiva liberaci\u00f3n que muchos interpretaron como la llegada de un feliz reino de pureza. Pero <strong>hubo tambi\u00e9n un efecto perverso: la ca\u00edda en una espiral de exhibicionismo cada vez m\u00e1s grosero<\/strong>. A medida que el umbral de aceptaci\u00f3n del p\u00fablico se ensanchaba, lo que originariamente hab\u00eda sido una propuesta de cr\u00edtica cultural hacia una sociedad apuntalada sobre principios de cuyo cumplimiento las \u00e9lites hab\u00edan abdicado, degener\u00f3 en un ejercicio de lucrativa impudicia. Y as\u00ed hemos llegado hasta hoy.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A la postre, el cine fue s\u00f3lo un indicio de una corriente sociol\u00f3gica mucho m\u00e1s honda y persistente. Se exacerbaron las pulsiones morbosas. Alimentada por esa maquinaria de embrutecimiento masivo en que se convirti\u00f3 la televisi\u00f3n, la sociedad fue transigiendo con la ingesta de un men\u00fa crecientemente abyecto.\u00a0<strong>Era s\u00f3lo cuesti\u00f3n de tiempo que la relajaci\u00f3n de los resortes morales y la degradaci\u00f3n de los c\u00f3digos est\u00e9ticos derivaran en una rebaja de los est\u00e1ndares ciudadanos<\/strong>\u00a0y que esto, a su vez, se tradujera en t\u00e9rminos pol\u00edticos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hoy vivimos, pol\u00edticamente, sumergidos en un alba\u00f1al. No se trata, por lo dem\u00e1s, de ning\u00fan hecho novedoso en la historia.\u00a0<strong>Con la descomposici\u00f3n de todo r\u00e9gimen, la zafiedad y la mentira alcanzan cotas epid\u00e9micas<\/strong>. Aflora a la superficie de la actualidad un elenco de perfiles psicol\u00f3gicos lim\u00edtrofes con la sociopat\u00eda. Y si alguien se pregunta c\u00f3mo es posible que ante esta acumulaci\u00f3n de evidencias no exista una respuesta masiva y clamorosa, debe tener presente que los periodos terminales de la historia se caracterizan por una casi ilimitada tolerancia al mal. No en vano, tales periodos llegan precedidos por decenios de adoctrinamiento y de degradaci\u00f3n cultural y educativa que han pulverizado la sustancia \u00e9tica de buena parte de la sociedad. El resultado final es el que vemos, un panorama de permanente obscenidad ante el que s\u00f3lo caben dos reacciones, tan antag\u00f3nicas como excluyentes: adhesi\u00f3n o repudio. Del lado que se incline la balanza depender\u00e1 nuestra suerte colectiva.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304749\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-253148548-large-300x135.jpg\" alt=\"\" width=\"555\" height=\"249\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-253148548-large-300x135.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-253148548-large-1024x459.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-253148548-large-768x344.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-253148548-large.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">GRUPO SALVAJE, pel\u00edcula de Sam Peckinpah (1969)<\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><iframe loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/mega.nz\/embed\/fNETSDaJ#O7vCAwbSxlL_Ti31ERShuxyZoDEjqon6oeUSl38Q2m0\" width=\"640\" height=\"360\" frameborder=\"0\" allowfullscreen=\"allowfullscreen\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304750\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-217335979-large.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"351\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Ficha t\u00e9cnica<\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>T\u00edtulo original<\/strong>: The Wild Bunch<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>A\u00f1o<\/strong>: 1969<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Duraci\u00f3n:<\/strong> 145 min.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Pa\u00eds<\/strong>:<span id=\"country-img\"><\/span>\u00a0Estados Unidos<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Direcci\u00f3n<\/strong>:\u00a0<span class=\"nb\">Sam Peckinpah<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Guion<\/strong>:\u00a0<span class=\"nb\">Walon Green,<\/span>\u00a0<span class=\"nb\">Sam Peckinpah.<\/span><i>\u00a0<strong>Historia<\/strong>:<\/i>\u00a0<span class=\"nb\">Walon Green,<\/span>\u00a0<span class=\"nb\">Roy N. Sickner<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>M\u00fasica<\/strong>:\u00a0<span class=\"nb\">Jerry Fielding<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Fotograf\u00eda<\/strong>:\u00a0<span class=\"nb\">Lucien Ballard<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Compa\u00f1\u00edas<\/strong>:\u00a0<span class=\"nb\">Warner Bros.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>G\u00e9nero<\/strong>: Western\u00a0|\u00a0Robos &amp; Atracos<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Reparto:<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>William Holden<\/strong>\u00a0como Pike Bishop<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Ernest Borgnine<\/strong>\u00a0como Dutch Engstrom<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Robert Ryan<\/strong>\u00a0como Deke Thornton<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Edmond O&#8217;Brien<\/strong>\u00a0como Freddie Sykes<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Warren Oates<\/strong>\u00a0como Lyle Gorch<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Jaime S\u00e1nchez\u00a0<\/strong>como \u00c1ngel<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Ben Johnson<\/strong>\u00a0como Tector Gorch<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Emilio Fern\u00e1ndez<\/strong>\u00a0como General Mapache<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Strother Martin<\/strong>\u00a0como Coffer<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>L. Q. Jones<\/strong>\u00a0como T.C.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Albert Dekker<\/strong>\u00a0como Pat Harrigan<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Bo Hopkins<\/strong>\u00a0como Clarence \u00abCrazy\u00bb Lee<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Jorge Russek<\/strong>\u00a0como el Mayor Zamorra<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Alfonso Arau<\/strong>\u00a0como el Teniente Herrera<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Dub Taylor\u00a0<\/strong>como Wainscoat<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Chano Urueta<\/strong>\u00a0como Don Jos\u00e9<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Elsa C\u00e1rdenas<\/strong>\u00a0como Elsa<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Fernando Wagner<\/strong>\u00a0como Comandante Mohr<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Paul Harper<\/strong> como Ross<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Bill Hart<\/strong> como Jess<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Rayford Barnes<\/strong>\u00a0como Buck<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Stephen Ferry<\/strong> como Sargento McHale<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Sonia Amelio<\/strong>\u00a0como Teresa<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Aurora Clavel<\/strong>\u00a0como Aurora<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Sinopsis<\/strong>: Un grupo de veteranos atracadores de bancos que viven al margen de la ley y que act\u00faan en la frontera entre los Estados Unidos y M\u00e9xico, se ven acorralados a la vez por unos cazadores de recompensas y por el ej\u00e9rcito mexicano. (<a href=\"https:\/\/www.filmaffinity.com\/es\/film256070.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">FILMAFFINITY<\/a>)<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304748\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-525801177-large-300x213.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"284\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-525801177-large-300x213.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-525801177-large-1024x727.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-525801177-large-768x545.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-525801177-large-1320x937.jpg 1320w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-525801177-large.jpg 1430w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span class=\"titulo\" style=\"font-size: 24pt;\">GRUPO SALVAJE<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">(The Wild Bunch, 1969. Sam Peckinpah)<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Alejandro G. Calvo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20120702095313\/http:\/\/www.miradas.net\/0204\/clasicos\/2002\/0212_gruposalvaje.html\">Miradas de cine<\/a>, 2002<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304744\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-514290945-large-300x202.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"296\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-514290945-large-300x202.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-514290945-large-768x517.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-514290945-large.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">La balada de los espectros<\/span><\/h3>\n<p class=\"cita\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<i>Para m\u00ed no hay regla moral en la vida: \u00a1Ser fiel a la palabra dada! Excepto al productor. Frente al productor mi moral se convierte en saber mentir, enga\u00f1ar y robar<\/i>\u00bb <strong>(1)<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"cita\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><i>\u00ab&#8230; mis h\u00e9roes son \u00abloosers\u00bb porque est\u00e1n derrotados por anticipado, lo que constituye uno de los elementos primordiales de la verdadera tragedia. Se han acostumbrado desde hace mucho tiempo a la muerte y a la derrota; en consecuencia, no les queda nada que perder<\/i>\u00bb<i>\u00a0<\/i><strong>(2)<\/strong> Sam Peckinpah.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Visiones de un mundo amargo<\/span><\/h3>\n<p class=\"prep\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2304743 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-1.jpg\" alt=\"\" width=\"262\" height=\"686\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-1.jpg 262w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-1-115x300.jpg 115w\" sizes=\"auto, (max-width: 262px) 100vw, 262px\" \/>El universo f\u00edlmico de Sam Peckinpah no pudo tener un comienzo m\u00e1s revelador. En su \u00f3pera prima,\u00a0<i>Compa\u00f1eros mortales<\/i>\u00a0(<i>The Deadly Companions,\u00a0<\/i>1961), una pel\u00edcula que resulta horrible tras las mutilaciones y vejaciones realizadas por el productor Charles B.FitzSimmons -a las que habr\u00eda que a\u00f1adir la p\u00e9rdida de color de la cinta, resultando las escenas nocturnas, totalmente negras y, en consecuencia, invisibles-, hermano de la protagonista Maureen O&#8217;Hara, a quien a Peckinpah hab\u00edan prohibido dirigirle la palabra, de la que el realizador se desentendi\u00f3 en cuanto acab\u00f3 el rodaje; el film arranca con una virulencia casi inconcebible en esos tiempos, en la que el protagonista Yellowleg mata por error a un ni\u00f1o al que se le hab\u00eda definido previamente c\u00f3mo hu\u00e9rfano de padre y menospreciado por la comunidad donde viv\u00eda por el trabajo de su madre (prostituta). As\u00ed, ya en los primeros minutos rodados por Peckinpah para la gran pantalla, el realizador californiano ya sembraba lo que ser\u00eda la tem\u00e1tica principal de cada una de sus obras: el retrato de una sociedad, sea actual o pasada, en la que trataba de reflejar lo peor de la misma.\u00a0<em>As\u00ed la violencia f\u00edsica, la traici\u00f3n de la amistad, la perversi\u00f3n de la ni\u00f1ez, la hipocres\u00eda de la religi\u00f3n, el desclasamiento de los h\u00e9roes&#8230; el dolor interno y externo planea sobre todas y cada una de sus pel\u00edculas, desde\u00a0<i>Compa\u00f1eros mortales<\/i>\u00a0a\u00a0<i>Clave Omega<\/i>\u00a0(<i>The Osterman Weekend,\u00a0<\/i>1983), realizando un retrato s\u00f3rdido de una comunidad sometida a una destrucci\u00f3n interna, al mismo tiempo que no para de crecer en par\u00e1metros externos<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si todo el cine de Hollywood y en especial el western se hab\u00eda cimentado hasta la fecha en h\u00e9roes patrios, portadores de una moral impoluta y dispuestos a todo con tal de conseguir que la justicia prevalezca,\u00a0<em>Peckinpah, decide mostrar la otra cara de la moneda, de esa Am\u00e9rica sucia y podrida donde s\u00f3lo queda lugar para la violencia y la desesperanza<\/em>.<em>\u00a0En el cine de Peckinpah no hay \u00e9pica ni h\u00e9roes, ni siquiera un brazo al que agarrarse cuando la estupidez pasa por encima de uno en forma de autom\u00f3vil<\/em>. Los protagonistas de sus pel\u00edculas, c\u00f3mo Amos Charles Dundee, Pike Bishop, el David de\u00a0<i>Perros de paja<\/i>\u00a0(<i>Straw Dogs,\u00a0<\/i>1971) y el Steiner de\u00a0<i>La cruz de hierro (Cross of Iron,\u00a0<\/i>1976), tienen todas las cualidades que los h\u00e9roes deber\u00edan combatir: son obcecados y ego\u00edstas, violentos y sin escr\u00fapulos, y en ocasiones cobardes e infantiles.<\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La visi\u00f3n del mundo que proyecta Peckinpah hace que todo los g\u00e9neros que toque, b\u00e1sicamente el polic\u00edaco y el western,<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2304742 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-2.jpg\" alt=\"\" width=\"246\" height=\"772\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-2.jpg 246w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-2-96x300.jpg 96w\" sizes=\"auto, (max-width: 246px) 100vw, 246px\" \/> sean en realidad pel\u00edculas de terror, de un mundo carcomido en el que habitan demonios sucios y sedientos de sangre, c\u00f3mo el indio Sierra Charriba de\u00a0<i>Mayor Dundee<\/i>\u00a0(<i>Major Dundee,\u00a0<\/i>1965), los hermanos Hammond de\u00a0<i>Duelo en la alta sierra<\/i>\u00a0(<i>Ride the High Country,\u00a0<\/i>1962), el general Mapache y los caza recompensas del ferrocarril de\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>, los g\u00e1ngsters de\u00a0<i>La hu\u00edda<\/i>\u00a0(<i>The Getaway,\u00a0<\/i>1972) o los aldeanos de\u00a0<i>Perros de paja<\/i>\u00a0o los ganaderos de\u00a0<i>Pat Garret &amp; Billy The Kid<\/i>\u00a0(<i>\u00cddem,\u00a0<\/i>1973).\u00a0<em>El alfiler con que el realizador dibuja a h\u00e9roes y villanos acaba por convertir sus papeles en una mixtura, donde si prevalece la simpat\u00eda de unos sobre otros, no es por m\u00e9ritos propios, si no por comparaci\u00f3n con sus antagonistas<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si no, \u00bfc\u00f3mo sentir aprecio por los protagonistas de\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>? Pike Bishop, Dutch Engstrom, los hermanos Lyle y Tector Gorch, y, en menor medida, \u00c1ngel y el viejo Sykes -perfectos todos, William Holden, Enrnest Borgnine, Warren Oates, Ben Johnson, Jaime S\u00e1nchez, Edmond O&#8217;Brien, respectivamente-, no son m\u00e1s que ladrones crecidos en a\u00f1os, pistoleros al servicio del que pagu\u00e9 m\u00e1s y mejor y asesinos de gente inocente, si se diera el caso. As\u00ed, s\u00f3lo nos podemos sentir partidarios de ellos, cuando los comparamos con los soldados del villano General Mapache (escalofriante Emilio Fern\u00e1ndez) y los caza recompensas que lidera el antiguo amigo de Pike, Deke Thornton (Robert Ryan). Pues si Mapache no duda en lanzar a sus tropas en una lucha sin armas contra Pancho Villa (escena que se film\u00f3 en uno de los lugares reales donde ocurri\u00f3 el enfrentamiento entre Villistas y los entonces soldados al servicio del caudillo Huerta, y que, en palabras de Eduardo Torres Dulce, \u00ab<i>Recuerda mucho a Griffith<\/i>\u00ab) totalmente fuera de s\u00ed o infringe una tortura inhumana a \u00c1ngel, at\u00e1ndolo a las ruedas de su coche y arrastr\u00e1ndolo con ni\u00f1os encima por todo el pueblo; y los caza recompensas no dudan tampoco en matar a gente inocente o soldados norteamericanos, robando luego a sus presas con sa\u00f1a y desprecio sus ropas y armas, los hombres del Wild Bunch, incluso en la cat\u00e1rtica escena final -sin duda una de las mejores de la historia del cine- se ve c\u00f3mo Lyle y Pike matan a mujeres y c\u00f3mo Dutch utiliza a una de escudo contra los balazos que los soldados les propinan. Y de la misma manera que el Ethan Edwards de<i>\u00a0Centauros del desierto<\/i>\u00a0(<i>The Searchers, 1956.\u00a0<\/i>John Ford) o el hombre sin nombre de la trilog\u00eda de Leone, los miembros del\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>\u00a0no dudan en disparar por la espalda si es necesario, son poseedores de una moral tambaleante, que trasladada con los a\u00f1os se reflejar\u00eda a la perfecci\u00f3n en el Will Munny de\u00a0<i>Sin perd\u00f3n<\/i>\u00a0(<i>Unforgiven,\u00a0<\/i>1992. Clint Eastwood).<\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed los parajes transitados por la c\u00e1mara de Peckinpah han ido extrayendo lo peor de cada sitio, y el realizador ha ido colocando sus diversos antih\u00e9roes, que en la mayor\u00eda de las ocasiones acaban perdi\u00e9ndolo todo, incluso la vida, demostrando el pesimismo de Peckinpah en un mundo que no acaba de asimilar, reflej\u00e1ndolo de manera perfecta en pel\u00edculas c\u00f3mo\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>\u00a0o\u00a0<i>Pat Garret &amp; Billy The Kid<\/i>\u00a0y, ya de manera totalmente desesperanzada, en un film c\u00f3mo\u00a0<i>Quiero la cabeza de Alfredo Garc\u00eda<\/i>\u00a0(<i>Bring me the head of Alfredo Garcia,\u00a0<\/i>1974).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">El crep\u00fasculo del Western<\/span><\/h3>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2304741 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-3.jpg\" alt=\"\" width=\"227\" height=\"772\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-3.jpg 227w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-3-88x300.jpg 88w\" sizes=\"auto, (max-width: 227px) 100vw, 227px\" \/>Un a\u00f1o despu\u00e9s de que Peckinpah debutara en el cine, John Ford, decidi\u00f3 deslumbrar al mundo con una obra po\u00e9tica y desgarradora llamada\u00a0<i>El hombre que mat\u00f3 a Liberty Valance<\/i>\u00a0(<i>The man who shot Liberty Valance<\/i>, 1962). Ya no hab\u00eda duda, los h\u00e9roes del western c\u00f3mo Shane, Jon T.Chance o Wyatt Earp, ya no ten\u00edan cabida en el g\u00e9nero cumbre de la cinematograf\u00eda.\u00a0<em>El desencanto y la tristeza se apoder\u00f3 de los cowboys, de los pistoleros, de los perdedores&#8230; Tom Doniphon daba paso a que Ransom Stoddard ocupara su puesto. La realidad mataba a la leyenda a golpe de huertos, ferrocarril y pol\u00edtica. Los viejos h\u00e9roes ya no serv\u00edan en un mundo donde el rev\u00f3lver iba a ser sustituido por la estilogr\u00e1fica y los caballos y diligencias por autom\u00f3viles. Peckinpah hereda as\u00ed un desencanto que ralentiza en el tiempo y el espacio, para luego acribillarlo a balazos y arrancarle tiras de carne y sangre de desesperaci\u00f3n.<\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ignorando\u00a0<i>Compa\u00f1eros mortales<\/i>\u00a0por propio deseo del autor y\u00a0<i>Junior Boone<\/i>\u00a0(<i>\u00cddem,\u00a0<\/i>1972) por su resultado h\u00edbrido de escaso inter\u00e9s, Peckinpah fue el \u00faltimo gran realizador de westerns, antes de que Clint Eastwood lo sucediera al entrar, desde el punto de vista de la cr\u00edtica cinematogr\u00e1fica, en el saco de los cl\u00e1sicos con la magn\u00edfica\u00a0<i>Sin perd\u00f3n<\/i>. Sus westerns,\u00a0<i>Duelo en la Alta Sierra, Mayor Dundee, Grupo salvaje, La balada de Cable Hogue<\/i>\u00a0(<i>The Ballad of Cable Hogue,\u00a0<\/i>1970) y\u00a0<i>Pat Garret y Billy The Kid<\/i>, -de mucha mayor consistencia que sus thrillers-, heredan el agrio sabor de saberse desclasados, apartados de las modas, crepusculares por evoluci\u00f3n l\u00f3gica y, finalmente, violentos y l\u00edricos, tan tristes, que ni en una comedia tan divertida c\u00f3mo\u00a0<i>La balada de Cable Hogue<\/i>, tienen derecho a un\u00a0<i>happy end<\/i>, pues el bueno de Cable Hogue, cuando ya hab\u00eda decidido abandonarlo todo por ir con su amada, resulta est\u00fapidamente atropellado por un autom\u00f3vil de la gran ciudad. Criaturas del demonio.<\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todos sus westerns, destacan entre los gustos de la cr\u00edtica (al menos as\u00ed se vio reflejado en el n\u00famero 313 de la revista\u00a0<i>Dirigido por&#8230;<\/i>),\u00a0<i>Duelo en la Alta Sierra<\/i>, cuyo plano final se mantiene c\u00f3mo uno de los m\u00e1s l\u00edricos representados nunca en un western, mostrando la \u00faltima agon\u00eda de Gil Westrum mirando a las monta\u00f1as que anta\u00f1o cabalgaba y pidiendo a su amigo que apartara a los chicos para que no le vieran morir, y\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>, sin duda la mejor obra de Peckinpah, y curiosamente, la que mayor \u00e9xito econ\u00f3mico obtuvo. As\u00ed, los cr\u00edticos de la revista\u00a0<i>Dirigido por&#8230;<\/i>\u00a0obviaban a la mutilada\u00a0<i>Mayor Dundee<\/i>, a la divertida pero amarga\u00a0<i>La balada de Cable Hogue<\/i>\u00a0y, lo que m\u00e1s me sorprende, a la maravillosa\u00a0<i>Pat Garret y Billy The Kid<\/i>, sin duda la pel\u00edcula m\u00e1s l\u00edrica de Peckinpah y poseedora de una escena de la misma fuerza que la comentada por\u00a0<i>Duelo en la Alta Sierra<\/i>, aquella en la que Garret mata a su excompa\u00f1ero Black Harris, mientras el sheriff Baker agoniza y suenan los acordes del Knockin&#8217; on heavens door de Dylan. Pel\u00edcula, por ejemplo, que el cr\u00edtico Francisco Javier Urkijo, autor del monogr\u00e1fico de Peckinpah para la editorial\u00a0<i>C\u00e1tedra<\/i>, resulta no s\u00f3lo el mejor t\u00edtulo de su realizador, si no el que aglomera todas sus constantes e inquietudes.<\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sea c\u00f3mo fuere, Peckinpah, se sac\u00f3 un estilo de la manga.\u00a0<em>Sus westerns se contagiaron de la melancol\u00eda de Ford, de la virulencia de los spaguetti westerns, del lirismo de Fuller y, en menor grado, de Ray, e incluso de la composici\u00f3n de los flash-back a lo Kurosawa<\/em>\u00a0-y que da pie a otra tem\u00e1tica Peckinpackiana, la de la explicaci\u00f3n de la traici\u00f3n de una amistad, sea entre Pike-Thornton, Westrum-Judd \u00f3 Garret-Billy The Kid-,\u00a0<em>y del asepticismo de los films de Monte Hellman, y acabaron influyendo tanto a otros realizadores de westerns, en el mejor de los casos, Clint Eastwood, en el peor, Walter Hill (que no debi\u00f3 entender nada de lo que le explicaba el maestro); c\u00f3mo a otros realizadores c\u00f3mo John Woo -de donde si no se creen que Woo entendi\u00f3 el uso de la ralentizaci\u00f3n y orquestaci\u00f3n de los tiroteos- o Michael Mann -piensen ahora en el tiroteo extendido y sangriento de\u00a0<i>Heat<\/i>\u00a0(<i>\u00cddem,\u00a0<\/i>1995)-<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">El suicido c\u00f3mo metafora del sentido de la vida<\/span><\/h3>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su imprescindible libro sobre el western,\u00a0<i>Los mejores westerns<\/i>\u00a0(Ed. JC. 2001), Hilario J.Rodriguez, dice a prop\u00f3sito<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2304740 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-4.jpg\" alt=\"\" width=\"227\" height=\"772\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-4.jpg 227w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Wild_Bunch-Sam-Peckinpah-fotos-tira-4-88x300.jpg 88w\" sizes=\"auto, (max-width: 227px) 100vw, 227px\" \/> de\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>: \u00ab<i>Pese a cualquier pega, y se le pueden poner muchas, no deja de ser el film m\u00e1s importante de su \u00e9poca y quiz\u00e1 pueda decirse a partir de \u00e9l ning\u00fan otro film ha supuesto tanto para el western , le guste o no a quienes compartan su barroquismo, mezcl\u00e1ndose en \u00e9l, dicho sea de paso, lo rid\u00edculo y lo sublime<\/i>\u00ab(3).\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>\u00a0abre sus puertas con unos t\u00edtulos de cr\u00e9dito brillantes. En ellos se nos presenta a los miembros del Grupo salvaje vestidos c\u00f3mo soldados y dispuestos a atracar el banco. Peckinpah congela diversas im\u00e1genes vir\u00e1ndolas a sepia, deteni\u00e9ndose en los rostros de los protagonistas, c\u00f3mo si con este efecto ya nos remarcara su presencia espectral, tanto en la pel\u00edcula c\u00f3mo en la propia vida real. Unos ni\u00f1os disfrutan viendo sufrir a un escorpi\u00f3n que es devorado por las hormigas, para luego, pegar fuego a las hormigas&#8230; Peckinpah acaba de explicar que va a pasar a continuaci\u00f3n: los miembros del grupo, se ven acorralados en el banco por los caza recompensas y emprenden una lucha brutal contra ellos, usando c\u00f3mo cebos a los habitantes del pueblo, que se ven arrasados por el tiroteo. La violencia nace y cierra\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>, d\u00e1ndole una estructura circular, en la que al final se redimen los protagonistas mediante el suicidio, quedando finalmente en la memoria de los amigos que quedan vivos (Sykes y Thornton) y sobreimpresionadas en la pantalla nos aparecen sus retratos sonrientes, risas de fantasmas que han llegado a su meta.<\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mucho se ha hablado de la violencia de\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>, considerada por muchos, la primera pel\u00edcula realmente violenta de la historia del cine.<em>\u00a0El uso del ralent\u00ed, la fisicidad de las heridas de bala -entrando y saliendo del cuerpo escupiendo sangre-, la presencia de ni\u00f1os observ\u00e1ndo las matanzas y luego reproduci\u00e9ndolas en forma de juego, la muerte de inocentes&#8230; Peckinpah acababa de sentar las bases de su estilo en lo que a violencia se refiere<\/em>\u00a0(Quim Casas comenta en su estupendo estudio para\u00a0<i>Dirigido por&#8230;<\/i>, en el n\u00ba 111, que eso condenar\u00eda a Peckinpah el resto de su trayectoria, realizando al final de la misma, trabajos de encargo c\u00f3mo\u00a0<i>Arist\u00f3cratas del crimen<\/i>\u00a0(<i>The Killer Elite,\u00a0<\/i>1975) o\u00a0<i>Convoy<\/i>\u00a0(<i>\u00cddem,\u00a0<\/i>1978), en la que s\u00f3lo se le ped\u00eda el sello de su estilo&#8230; c\u00e1mara lenta y muchos tiros&#8230;),\u00a0<em>y fue ese uso totalmente innovador mezclado con la suficiente harmon\u00eda l\u00edrica del film<\/em>\u00a0-imposible de olvidar la despedida del poblado mejicano o las escasas secuencias donde los protagonistas se divierten c\u00f3mo verdaderos amigos, siempre brindando con alcohol (bien whisky, bien tequila, en funci\u00f3n de a que lado de la frontera se encuentren)-<em>, lo que hace que hoy\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>\u00a0sea recordada ya no por ser el mejor film del autor, si no por ser, uno de los mejores western que se haya hecho jam\u00e1s<\/em>.<\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ciertamente las dos escenas que abren y cierran\u00a0<i>Grupo salvaje<\/i>\u00a0son impresionantes. En ellas se refleja para que han nacido nuestros protagonistas: En la primera act\u00faan seg\u00fan lo han hecho siempre, en la segunda, act\u00faan para redimirse, precisamente, de lo que llevan haciendo toda la vida. En los \u00faltimos momentos de la cinta, los protagonistas ya no aguantan m\u00e1s. Las torturas que Mapache ha realizado a su amigo y compa\u00f1ero \u00c1ngel, les remuerde la conciencia, y ni siquiera ya disfrutan como antes del alcohol y las prostitutas. El que m\u00e1s sufre es Dutch, que fue quien entreg\u00f3 a \u00c1ngel a Mapache y ni siquiera se atreve a entrar en el burdel. As\u00ed cuando, en una escena totalmente bu\u00f1uelesca (en palabras, de nuevo, de Torres Dulce), Pike le dice a Lyle\u00a0<i>\u00ab\u00bfVamos?\u00bb ,\u00bbPor qu\u00e9 no\u00bb<\/i>, contesta el otro, acaba de firmarse el suicidio de los protagonistas.\u00a0<em>La secuencia de los cuatro andando armados hacia la muerte deja mudo al espectador. Se siente el dolor y el desgarro de los protagonistas, se siente la primera y \u00faltima marcha heroica de Pike, Dutch, Lylye y Tector, se siente la muerte y la sangre en ese decidido caminar<\/em>. En palabras de Carlos F.Heredero <\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<i>Esos planos de los cuatro caminando hacia una muerte segura tiene una impronta tr\u00e1gica y apocal\u00edptica, son terribles, l\u00facidos y sobrecogedores; llevan dentro una furiosa reflexi\u00f3n apolog\u00e9tica sobre el compromiso, sobre el sentido moral de la amistad y sobre la fidelidad a uno mismo. Es el momento supremo en que los cuatro se enfrentan a cuerpo descubierto con su soledad, su desamparo y su anacronismo, en que asumen, a trav\u00e9s de la muerte, por algo que les merece la pena, la canalizaci\u00f3n v\u00e1lida de toda la violencia que ha informado sus vidas<\/i>\u00bb\u00a0<strong>(3).<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"normal\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con la matanza final los espectros por fin cobran significado, y quiz\u00e1s ya no importe la rudeza de sus m\u00e9todos, pues al fin y al cabo, si a hierro mataban a hierro acaban muriendo, pues las dos primeras balas que encaja <strong>Pike<\/strong>, vienen de la mano de una mujer y un ni\u00f1o (<em>escena por cierto, censurada en los cines espa\u00f1olas y recuperada, por suerte para todos, en 1981<\/em>). Y por primera vez, los ralent\u00eds ya no son solo para ver caer atravesados por las balas a los soldados y a los caza recompensas, est\u00e1 vez se filma a c\u00e1mara lenta su propia defunci\u00f3n: la de los hermanos <strong>Gorch<\/strong> en un mismo plano, la de <strong>Pike<\/strong> y <strong>Dutch<\/strong> en diferentes planos, pero en acci\u00f3n paralela, mientras o\u00edmos a <strong>Dutch<\/strong> llamando a su amigo por \u00faltima vez.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304747\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-707802751-large-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-707802751-large-225x300.jpg 225w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-707802751-large.jpg 660w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Notas<\/span><\/h3>\n<p class=\"notas\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(1) Sam Peckinpah, la violencia de la nostalgia, por Diego Gal\u00e1n. Dirigido por&#8230;, n\u00fam 2.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">(2) Un barbeceu chez les perdeurs, por Robert Benayoun. Positif, num. 69.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">(3) Sam Peckinpah. Por Carlos F.Heredero. Ediciones JC, Madrid 1982.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2304745\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-883035401-large-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"291\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-883035401-large-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-883035401-large-1024x678.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-883035401-large-768x509.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-883035401-large-1536x1017.jpg 1536w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-883035401-large-1320x874.jpg 1320w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/the_wild_bunch-883035401-large.jpg 1812w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>GRUPO SALVAJE &nbsp; Obscenidad: retrato de una \u00e9poca Por Carlos Mar\u00edn-Bl\u00e1zquez Ideas, 13 de diciembre de 2024 \u00a0 \u00a0 \u00a0 &nbsp; Sucedi\u00f3 hace unos d\u00edas. Encend\u00ed el televisor, en ese rato que antecede al final <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2025\/01\/06\/grupo-salvaje-pelicula-de-sam-peckinpah-1969\/\" title=\"GRUPO SALVAJE, pel\u00edcula de Sam Peckinpah (1969)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2304734,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-2304731","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2304731","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2304731"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2304731\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2304734"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2304731"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2304731"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2304731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}