{"id":2301625,"date":"2024-10-10T00:05:35","date_gmt":"2024-10-09T22:05:35","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2301625"},"modified":"2024-10-10T07:28:10","modified_gmt":"2024-10-10T05:28:10","slug":"albert-o-hirschman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/10\/10\/albert-o-hirschman\/","title":{"rendered":"ALBERT O. HIRSCHMAN (1915-2012): \u201cEN CONTRA DE LA PARSIMONIA: tres formas f\u00e1ciles para complicar algunas categor\u00edas del discurso econ\u00f3mico\u201d"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ALBERT O. HIRSCHMAN<\/span><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">EN CONTRA DE LA PARSIMONIA: TRES FORMAS F\u00c1CILES PARA COMPLICAR ALGUNAS CATEGOR\u00cdAS DEL DISCURSO ECON\u00d3MICO *<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Albert_O._Hirschman\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">ALBERT O. HIRSCHMAN<\/a> **<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2301631\" aria-describedby=\"caption-attachment-2301631\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Albert_O._Hirschman\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2301631\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Albert-Hirschman-archivo-de-La-Manana-300x190.webp\" alt=\"ALBERT O. 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Estudi\u00f3 Econom\u00eda en la London School of Economics, en la HEC Paris, en la Universidad de Par\u00eds y en la Universidad de Trieste.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00cdNTESIS<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sc desarrolla la tesis de que la teor\u00eda econ\u00f3mica tradicional se ha basado en algunos postulados muy simplistas, entre los que est\u00e1n el principio de la maximizaci\u00f3n del inter\u00e9s individual, la escasez de recursos y la existencia de preferencias ex\u00f3genas. Estos postulados excluyen aspectos centrales de la realidad humana y, por lo tanto, la teor\u00eda resulta incapaz de explicar muchos fen\u00f3menos econ\u00f3mico-sociales. En este art\u00edculo se exploran algunas implicancias derivadas de la utilizaci\u00f3n de postulados m\u00e1s complejos. En particular, se introducen dos \u201crecursos\u201d del ser humano que no se agotan con su uso, sino m\u00e1s bien se acrecientan: la capacidad de autoevaluarse y discernir sobre las propias preferencias, reflexionando sobre ellas en base a valores prevalecientes; y en segundo lugar, el \u201crecurso\u201d del amor o del esp\u00edritu c\u00edvico, en contraposici\u00f3n al inter\u00e9s personal. De aqu\u00ed surgen dos tensiones: una, al interior del ser humano, entre los \u201cgustos espont\u00e1neos\u201d y su discernimiento; y la segunda, entre las acciones instrumentales, destinadas a lograr resultados concretos y medibles, y las acciones no instrumentales, destinadas a expresar y a afirmar los valores en que se cree.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">INTRODUCCI\u00d3N<\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2301640\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/humanismo-e-pragmatismo-300x232.webp\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"309\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/humanismo-e-pragmatismo-300x232.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/humanismo-e-pragmatismo.webp 736w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La econom\u00eda, en cuanto ciencia del comportamiento humano, se ha basado en un postulado extraordinariamente parsimonioso: el del individuo aislado y centrado en sus propios intereses, quien libre y racionalmente escoge entre diversas alternativas de acci\u00f3n luego de sopesar sus presuntos costos y beneficios. En d\u00e9cadas recientes ciertos economistas se han esforzado, con bastante ingenio, en aplicar esta misma f\u00f3rmula a una serie de fen\u00f3menos evidentemente no-econ\u00f3micos, desde el crimen y la familia hasta la acci\u00f3n colectiva en pos de la democracia. El enfoque \u201c<em>econ\u00f3mico<\/em>\u201d o del \u201c<em>actor<\/em> <em>racional<\/em>\u201d ha sido por cierto productivo, mas su generali<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">zaci\u00f3n ha revelado tambi\u00e9n algunas dc sus debilidades intr\u00ednsecas, Al popularizarse esta perspectiva se ha hecho posible un an\u00e1lisis cr\u00edtico de ella, que -ir\u00f3nicamente &#8211; cuestiona las bases mismas de la disciplina supuestamente conquistadora. <strong>La tesis b\u00e1sica de este trabajo es que el enfoque econ\u00f3mico da cuenta en forma demasiado simplista a\u00fan de los procesos econ\u00f3micos m\u00e1s fundamentales, como son la producci\u00f3n y el consumo<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No estoy solo en esta posici\u00f3n. <strong>Thomas Schelling<\/strong> hace poco observ\u00f3 que <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u201cla mente humana pareciera ser de alguna manera un estorbo para ciertas disciplinas, especialmente para la Econom\u00eda&#8230; (las) que han descubierto que el modelo del consumidor racional es tremendamente productivo\u201d (1984, p, 342).<\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, en un art\u00edculo bastante conocido, titulado significativamente: \u201c<em><strong>Imb\u00e9ciles racionales: una cr\u00edtica a los fundamentos conductuales de la Teor\u00eda Econ\u00f3mica<\/strong><\/em>\u201d, <strong>Amartya Sen<\/strong> no hace mucho afirm\u00f3 que: \u201c<em>la teor\u00eda (econ\u00f3mica) tiene demasiado poca estructura<\/em>\u201d (1977, p. 335). Tomando en cuenta cl hecho de que las preferencias de los individuos y el comportamiento de las personas en el acto de escoger est\u00e1n lejos de ser id\u00e9nticos a trav\u00e9s del tiempo, \u00e9l introduce nuevos conceptos, tales como el <strong>compromiso<\/strong> y las <strong>preferencias de segundo orden<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Pareciera decir que, como cualquiera otra virtud, la parsimonia, en lo que se refiere a la construcci\u00f3n de teor\u00edas, puede exagerarse y pudiera ser que a veces el complicar las cosas fuese m\u00e1s productivo<\/strong>. Me siento cada vez m\u00e1s inclinado a estar de acuerdo. Hace algunos a\u00f1os suger\u00ed que la direcci\u00f3n de las empresas y organizaciones debiera reconocer la cr\u00edtica que hacen los consumidores, o su \u201c<em>voz<\/em>\u201d, como una fuerza capaz de mantenerlos \u201c<em>con los pies en la tierra<\/em>\u201d, tal como reconocen que la competencia y el \u201c<em>abandono<\/em>\u201d cumplen esa funci\u00f3n. Fue necesario escribir todo un libro (1970) para tratar adecuadamente las complicaciones resultantes de esa aseveraci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> <strong>Aqu\u00ed tratar\u00e9 diversos otros campos de la investigaci\u00f3n econ\u00f3mica que tambi\u00e9n requieren de una mayor complejizaci\u00f3n. Finalmente, a manera de conclusi\u00f3n, considerar\u00e9 si es que esas diversas complejizaciones tienen entre s\u00ed alg\u00fan elemento en com\u00fan, lo que a su vez permitir\u00eda unificarlas y volver a una mayor simplicidad<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">I. DOS CLASES DE CAMBIOS EN LAS PREFERENCIAS<\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2301641\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/humanismo-2.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"276\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Sen<\/strong> y otros han hecho una distinci\u00f3n \u00fatil entre lo que ellos llaman preferencias de primer orden y de segundo orden; o entre preferencias y metapreferencias, respectivamente. La Econom\u00eda, tradicionalmente, se ha ocupado s\u00f3lo de las preferencias (<em>de primer orden<\/em>), o sea, de aquellas que se revelan como tales cuando los agentes compran bienes y servicios. Como norma general se ha considerado que es asunto dc psic\u00f3logos, soci\u00f3logos y antrop\u00f3logos el tratar con los complejos procesos culturales y psicol\u00f3gicos que subyacen a las opciones observables en los mercados. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hab\u00eda algunas buenas razones para sostener tal restricci\u00f3n del campo de lo econ\u00f3mico propiamente tal. Sin embargo, en la medida en que el economista pretende ocuparse y comprender los procesos del cambio econ\u00f3mico, hay un aspecto del proceso de formaci\u00f3n de opciones y preferencias que s\u00ed debe ser objeto de su estudio. Dicho aspecto no tiene nada que ver con el condicionamiento cultural de los gustos y del comportamiento al escoger; al menos a un primer nivel de investigaci\u00f3n. Su origen m\u00e1s bien est\u00e1 en una observaci\u00f3n de orden muy general acerca de lo que es la naturaleza humana (<em>y, por tanto, debiera congeniar con la econom\u00eda y sus lazos con el pensamiento del siglo dieciocho<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se trata de lo siguien<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">te: los hombres y las mujeres tienen la habilidad de \u201c<em>tomar distancia<\/em>\u201d de sus deseos, de sus preferencias y de su voluntad \u201c<em>revelada<\/em>\u201d; de preguntarse a s\u00ed mismos si realmente desean tales deseos y prefieren tales preferencias y, consecuentemente, de <strong>formar <em>metapreferencias<\/em> que pueden diferir de sus preferencias<\/strong>. No debe sorprender que el primero que haya formulado esto as\u00ed fuera un fil\u00f3sofo, <strong>Harry<\/strong> <strong>Frankfurt<\/strong> (1971). El sostuvo que esta habilidad de \u201c<em>tomar distancia<\/em>\u201d es \u00fanica y propia de los humanos, si bien no est\u00e1 presente en todos ellos. <strong>A quienes carecen de esta habilidad \u00e9l les llam\u00f3 \u201c<em>sin discernimiento<\/em>\u201d: est\u00e1n total e irreflexivamente a merced de sus pasiones y deseos<\/strong>. (<em>La terminolog\u00eda usada es bastante apropiada, ya que concuerda con el uso com\u00fan: un homicidio \u201csin discernimiento\u201d es precisamente el que se realiza \u201csin raz\u00f3n alguna\u201d; o sea, el homicidio que no ha estado precedido de la formaci\u00f3n de ning\u00fan tipo de metapreferencia hacia el homicidio<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es f\u00e1cil darse cuenta que hay una relaci\u00f3n estrecha entre el cambio de preferencias y el concepto de <em>metapreferencias<\/em>; porque, como lo se\u00f1al\u00e9 con anterioridad (1982, p. 71), s\u00f3lo puede tenerse la certeza de que existen las <em>metapreferencias<\/em> a trav\u00e9s del cambio del comportamiento al escoger. Si las preferencias y las <em>metapreferencias<\/em> coinciden siempre, de manera que el agente est\u00e1 siempre en paz consigo mismo, no importa cu\u00e1l sea la elecci\u00f3n que haga, entonces las <em>metapreferencias<\/em> no son sino simples sombras de las preferencias y apenas s\u00ed puede decirse que tengan existencia propia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, si estas dos clases de preferencias est\u00e1n siempre re\u00f1idas entre s\u00ed y el agente siempre act\u00faa en contra de su juicio reflexivo, entonces otra vez tenemos que las metapreferencias pueden descartarse. Ser\u00edan totalmente inefectivas y a la vez surgir\u00eda la duda acerca de si tienen existencia propia despu\u00e9s de todo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este \u00faltimo caso, la situaci\u00f3n puede caracterizarse como de \u201c<em><strong>compra<\/strong> <strong>atada<\/strong><\/em>\u201d: junto con escoger el bien el consumidor insiste en adquirir tambi\u00e9n infelicidad, lamentaci\u00f3n y culpa por haberlo preferido. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La noci\u00f3n de <em>metapreferencia<\/em> no es mucho lo que nos dice acerca del cambio mismo en la conducta electiva. La batalla por imponer la <em>metapreferencia<\/em> es un proceso dentro de uno mismo y se caracteriza por toda suerte de avances y retrocesos, tretas y recursos estrat\u00e9gicos. Pero no es este el tema que aqu\u00ed me ocupa; tema que <strong>Thomas Schelling<\/strong> ha hecho suyo ahora \u00faltimo. S\u00f3lo quiero dejar en claro que para validar el concepto de <em>metapreferencia<\/em> es necesario que al menos en algunas ocasiones se d\u00e9 el fen\u00f3meno del cambio exitoso de preferencias. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El concepto de <em>metapreferencias<\/em> es a la vez \u00fatil para iluminar la naturaleza variada del cambio de preferencias. Nos permite distinguir dos clases de preferencias. Una ser\u00eda aquella clase que es reflexiva, hasta tortuosa, y que va precedida de la formaci\u00f3n de una <em>metapreferencia<\/em> que est\u00e1 re\u00f1ida con la preferencia hasta entonces observable como tal. La otra ser\u00eda aquella que corresponde a cambios de preferencias que se dan sin que previamente haya la elaboraci\u00f3n de una <em>metapreferencia<\/em>. Siguiendo la terminolog\u00eda de <strong>Frankfurt<\/strong>, <strong>tales cambios irreflexivos pueden llamarse \u201cs<em>in discernimiento<\/em>\u201d<\/strong>. Los economistas se han centrado b\u00e1sicamente en este \u00faltimo tipo de cambios: cambios en los gustos, impulsivos, simples, al azar, inducidos por la publicidad y, como regla general, cambios de un orden menor (<em>como ser el de peras por manzanas<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muy por el contrario, los cambios de orden reflexivo o \u201c<em>con discernimiento<\/em>\u201d no son cambios de gustos, en ning\u00fan sentido. Un gusto es algo que se define en forma pr\u00e1ctica como una preferencia respecto de la cual no cabe argumentaci\u00f3n &#8211;<em>de gustibus non est dispufandum<\/em>. Un gusto respecto al que cabe argumentar -con otros o con uno mismo- deja <em>ipso facto<\/em> de ser un gusto -se vuelve un valor. Cuando el cambio en las preferencias ha sido precedido por la formaci\u00f3n de una <em>metapreferencia,<\/em> es porque obviamente ya se han sopesado los pros\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">y los contras dentro de un yo que se encuentra dividido; proceso que es t\u00edpico del cambio de valores m\u00e1s que del cambio en los gustos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Dado que los economistas se han concentrado y sesgado a favor de los cambios de preferencia del tipo \u201c<em>sin<\/em> <em>discernimiento<\/em>\u201d, los cambios de orden reflexivo han tendido a ser degradados a la categor\u00eda de los anteriores, asimil\u00e1ndoselos a un cambio de gustos<\/strong>. Es as\u00ed como hemos visto, por ejemplo, que pautas discriminatorias en la contrataci\u00f3n de personal han sido descritas como un \u201c<em>gusto por la discriminaci\u00f3n<\/em>\u201d (<strong>Becker<\/strong>, 1957) o que el aumento del proteccionismo ha sido analizado como un fen\u00f3meno que refleja el renacimiento del \u201c<em>gusto por el nacionalismo<\/em>\u201d (<strong>Johnson<\/strong>, 1965). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tales interpretaciones me parecen objetables por dos razones. En primer lugar, porque impiden que se realice un esfuerzo intelectual serio para comprender lo que de hecho son valores firmemente afianzados y, por lo tanto, cambios val\u00f3ricos dif\u00edciles de lograr. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, en segundo lugar, porque con ello se alienta la ilusi\u00f3n de que la \u00fanica herramienta de pol\u00edtica p\u00fablica -simple y soberana- con que se cuenta para obtener cambios en ese terreno ser\u00eda el expediente de aumentar el costo de la discriminaci\u00f3n (<em>o del nacionalismo<\/em>) y con ello se impedir\u00eda que la gente siguiera inclin\u00e1ndose hacia \u201c<em>gustos<\/em>\u201d tan extra\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto nos lleva a una cuesti\u00f3n m\u00e1s general. Los economistas proponen con frecuencia manejar el comportamiento antisocial o contrario a la moral mediante el aumento del costo de ese comportamiento y descartan absolutamente la posibilidad de intentar manejar tales asuntos estableciendo normas o reglas y mediante la imposici\u00f3n de prohibiciones y sanciones<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto nos lleva a una cuesti\u00f3n m\u00e1s general. Los economistas proponen con frecuencia manejar el comportamiento antisocial o contrario a la moral mediante el aumento del costo de ese comportamiento y descartan absolutamente la posibilidad de intentar manejar tales asuntos estableciendo normas o reglas y mediante la imposici\u00f3n de prohibiciones y sanciones. <strong>Es probable que se deba a que conciben a los ciudadanos -las personas en cuanto se ocupan de los asuntos p\u00fablicos- tal como conciben a los consumidores, los que de acuerdo a lo que es observable en el mercado supuestamente tienen gustos o bien inmutables o bien absolutamente arbitrarios<\/strong>. Esta perspectiva tiende a negar la posibilidad de que las personas sean capaces de cambiar sus valores. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno de los objetivos principales de las leyes y de los reglamentos es precisamente estigmatizar el comportamiento antisocial y a trav\u00e9s de ello influir los valores y c\u00f3digos de comportamiento de los individuos. <strong>Esta funci\u00f3n educacional de la ley, en cuanto moldeadora de valores, es tan importante como su funci\u00f3n represiva o preventiva<\/strong>. De aqu\u00ed que, como ha observado <strong>Steven Kelman<\/strong> (1981), se vuelva comprensible, y hasta cierto punto tambi\u00e9n razonable, el que los legisladores se resistan a las propuestas de los economistas de tratar el problema de la contaminaci\u00f3n ambiental mediante el cobro de multas u otros mecanismos semejantes como procedimientos de rutina. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La propensi\u00f3n a contaminar que demuestran las empresas e industrias no es necesariamente como una curva de demanda fija frente a la cual lo \u00fanico que se puede hacer es hacerles pagar por la contaminaci\u00f3n que se supone ellos no pueden evitar. Tal propensi\u00f3n s\u00ed pudiera verse afectada (<em>la curva de demanda podr\u00eda desplazarse<\/em>) si hubiese un cambio general en el ambiente; cambio que, en parte, se reconoce por la proclamaci\u00f3n de leyes y reglamentos contra la contaminaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A la luz de la distinci\u00f3n entre preferencias con y sin discernimiento, o entre cambios en los valores y cambios en los gustos, es posible entender -y criticar- el intento reciente que hicieran <strong>Gary Becker <\/strong>y<strong> George Stigler<\/strong> (1977) de suprimir simplemente la noci\u00f3n de cambio en las preferencias para intentar entender los cambios de comportamiento. Ellos igualan los cambios de preferencias a cambios en los \u201c<em>gustos inescrutables, frecuentemente caprichosos<\/em>\u201d (p. 76); de ah\u00ed que, con bastante raz\u00f3n, deduzcan que cualquier cambio en este tipo de gustos (<em>nuestros gustos sin discernimiento<\/em>) sea de escaso inter\u00e9s anal\u00edtico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con tal supuesto como punto de partida intentan explicarse todo cambio de comportamiento como de<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">bido a diferencias en los ingresos y en los precios, con lo que descuidan una fuente importante de cambio: el cambio aut\u00f3nomo y reflexivo de valores. Por ejemplo, al analizar la diferencia entre la \u201c<em>adicci\u00f3n<\/em> <em>beneficiosa<\/em>\u2019 y la \u201c<em>adicci\u00f3n da\u00f1ina<\/em>\u201d consideran que la curva de demanda del individuo sea por m\u00fasica o por hero\u00edna es algo dado y, al parecer, inmutable. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>A m\u00ed me gustar\u00eda recordar que s\u00ed ocurren cambios de valores en la vida de las personas, aunque sea de vez en cuando; que s\u00ed ocurren estos cambios entre generaciones y que tales cambios y sus efectos sobre el comportamiento de las personas son algo que vale la pena explorar<\/strong>; en breve, que de <em>valoribus est disputandum<\/em>? <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">II. DOS CLASES DE ACTIVIDADES<\/span> <\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2301642\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/humanismo.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"290\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me alejare ahora del tema del consumo para centrarme en la producci\u00f3n y el trabajo y el esfuerzo que se requiere para lograr metas de producci\u00f3n. <strong>Desde el punto de vista de la empresa, en este tipo de actividad se puede diferenciar en forma clara lo que es el proceso de su resultado, lo que es insumo y lo que es producto, lo que es costo y lo que es ingreso<\/strong>. <strong>Desde el punto de vista del individuo que participa en el proceso se puede hacer una distinci\u00f3n similar, entre trabajo y salario, o entre esfuerzo y recompensa<\/strong>. <strong>Sin embargo, hay una diferencia bien conocida entre la empresa y el individuo; para la empresa cualquier desembolso inequ\u00edvocamente ha de computarse al momento de las cuentas en la columna negativa. Para el individuo, en cambio, el trabajo puede ser algo m\u00e1s o menos placentero o cansador; aun un mismo trabajo puede ser sentido como m\u00e1s o menos placentero de un d\u00eda a otro por el mismo individuo<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este problema, y en particular sus consecuencias normativas y positivas en t\u00e9rminos de ingresos diferenciales, ha llamado la atenci\u00f3n de numerosos economistas, empezando por <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/21\/de-la-simpatia-la-teoria-de-los-sentimientos-morales-adam-smith\/\"><strong>Adam<\/strong> <strong>Smith<\/strong><\/a>. En tiempos m\u00e1s recientes se ha diferenciado entre \u201c<em>utilidad en t\u00e9rminos del proceso<\/em>\u201d y \u201c<em>utilidad en t\u00e9rminos de las metas<\/em>\u201d (<strong>Winston<\/strong> 1982, pp. 193-97) dejando en claro que los medios para lograr las metas del esfuerzo productivo no han necesariamente de ser contabilizados en el lado negativo al hacerse un c\u00e1lculo de la satisfacci\u00f3n. <strong>Tal distinci\u00f3n mantiene intacta la concepci\u00f3n del trabajo como algo instrumental, la dicotom\u00eda entre medios y fines sobre la cual se ha basado esencialmente nuestra comprensi\u00f3n de los procesos de trabajo y de producci\u00f3n, hasta cierto punto en forma ventajosa<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Es necesario ir m\u00e1s all\u00e1 si queremos poder apreciar tanto la complejidad del quehacer humano como todo el espectro de las actividades humanas<\/strong>, sean productivas o de otro orden. Para ello, una vez m\u00e1s, ser\u00eda \u00fatil contar con un mayor grado de estructuraci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El lenguaje cotidiano sugiere que existen actividades que son absolutamente no instrumentales; actividades que se realizan sin ning\u00fan prop\u00f3sito ulterior y que son \u201c<em>satisfactorias por s\u00ed mismas<\/em>\u201d<\/strong>. Mas la terminolog\u00eda del lenguaje cotidiano tambi\u00e9n sugiere que \u00e9stas son frases trilladas, bastante poco convincentes; despu\u00e9s de todo, cualquiera actividad que se sostenga a trav\u00e9s del tiempo, con la posible excepci\u00f3n del hecho de jugar, se realiza con alguna idea en mente acerca de su resultado. <strong>Una persona que sostenga que trabaja exclusivamente para lograr la compensaci\u00f3n que le produce el hecho mismo, normalmente ser\u00e1 sospechosa de hipocres\u00eda<\/strong>. Uno supone que lo que realmente persigue es el dinero, hacer carrera o -al menos- la gloria que, despu\u00e9s de todo, es algo tan instrumental como otros objetivos.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Es posible avanzar en la comprensi\u00f3n de este tema si consideramos la predecibilidad variable del resultado buscado en las distintas actividades productivas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Ciertas actividades, t\u00edpicamente las de car\u00e1cter rutinario, tienen resultados perfectamente predecibles<\/strong>. <strong>Frente a ese tipo de tareas el individuo no tiene dudas acerca de que el esfuerzo realizado producir\u00e1 el resultado que espera<\/strong>; una hora de trabajo producir\u00e1 un resultado que le es bien conocido y que puede visualizar por anticipado en forma total. A la vez, esto le dar\u00e1 al trabajador derecho a un salario -si es que ha sido contratado para ese trabajo- que puede usar para comprar los bienes deseados (<em>usualmente bien conocidos<\/em>). <strong>Bajo estas condiciones, la separaci\u00f3n del proceso en medios y fines o en costos y beneficios se da en forma casi espont\u00e1nea y el trabajo parece asumir un car\u00e1cter enteramente instrumental<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Sin embargo, hay muchas clases de actividades cuyo resultado esperable no se puede confiar en que se materializar\u00e1 con alg\u00fan grado de certeza<\/strong>, como ser la investigaci\u00f3n cient\u00edfica la actividad del compositor o la del defensor de alguna Pol\u00edtica p\u00fablica. Entre ese tipo de actividades <strong>hay algunas, como la investigaci\u00f3n aplicada de laboratorio, cuyo resultado es impredecible en cualquier momento determinado<\/strong>. <strong>No obstante. a medida en que se avanza en el trabajo, aumenta la probabilidad de lograr el resultado deseado<\/strong>. En este caso la incertidumbre es probabil\u00edstica y podemos hablar de un equivalente de certeza, para cualquier per\u00edodo dado, respecto al resultado de la actividad. Nuevamente percibimos la separaci\u00f3n entre medios y fines, y el trabajo reviste, en buena medida, un car\u00e1cter instrumental. <strong>Esta particular combinaci\u00f3n, de incertidumbre acerca del resultado del trabajo en cualquier momento espec\u00edfico con la casi certeza del logro si la actividad se mantiene por un per\u00edodo lo suficientemente extenso, le confiere a este tipo de actividades no rutinarias un atractivo especial<\/strong>, una cualidad \u201c<em>estimulante<\/em>\u201d que tiende a estar ausente en el caso de las actividades enteramente rutinarias -cuyo resultado nunca deja de concretarse- y tambi\u00e9n en ciertas actividades no rutinarias de muy distinto orden y de las que nos ocuparemos ahora. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde tiempos inmemoriales los hombres y las mujeres parecen haber dedicado una cantidad considerable de su tiempo a tareas cuyo resultado es simplemente impredecible. <strong>Me refiero a actividades tales como la b\u00fasqueda de la verdad, de la belleza, de la justicia, de la libertad, de la comunidad, de la amistad, del amor, la salvaci\u00f3n, etc<\/strong>. Como regla general, esos esfuerzos se llevan a cabo a trav\u00e9s de una variedad de tareas diversas y que persiguen objetivos aparentemente limitados y espec\u00edficos (<em>como escribir un libro, participar en una campa\u00f1a pol\u00edtica, etc.<\/em>). Este tipo de actividades puede entenderse mejor si en vez de enfocarlas como trabajo lo hacemos atendiendo a un componente importante de \u00e9l, que es el <strong>ufanarse<\/strong>, t\u00e9rmino que apunta precisamente a la falta de una relaci\u00f3n confiable entre esfuerzo y resultado. <strong>Un c\u00e1lculo de medios respecto afines o de costo-beneficio no tiene sentido bajo estas circunstancias<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Para diferenciar este tipo de actividades de las instrumentales se las ha llamado \u201c<em>afectivas<\/em>\u201d o \u201c<em>expresivas<\/em>\u201d<\/strong> (<strong>Smelser<\/strong>, 1980; <strong>Parsons<\/strong>, 1949, 1960,<em> citado ah\u00ed<\/em>). Mas el ponerles otro nombre no contribuye mayormente a comprenderlas, <strong>porque la interrogante es precisamente el porqu\u00e9 se realizan tales actividades cuando la posibilidad de \u00e9xito es tan total y absolutamente incierta<\/strong>. Es importante se\u00f1alar que estas actividades de ninguna manera son siempre placenteras; de hecho algunas de ellas son ciertamente bastante agotadoras y a\u00fan muy peligrosas. \u00bfNos enfrentamos a una nueva paradoja referida ahora no solo al hecho de votar (<em>\u00bfpor qu\u00e9 las personas racionales se molestan en votar?<\/em>) sino a un grupo mucho m\u00e1s amplio y vital de actividades? Creo que s\u00ed, ya que <strong>desde el punto de vista de la raz\u00f3n instrumental la acci\u00f3n no instrumental es necesariamente misteriosa<\/strong>. Con anterioridad he propuesto (1982, pp. 84-91) una explicaci\u00f3n al menos semirracional; <strong>estas acti<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>vidades no instrumentales cuyo resultado es tan incierto se caracterizan extra\u00f1amente por una cierta fusi\u00f3n (<em>y tambi\u00e9n una cierta confusi\u00f3n<\/em>) entre afanarse y lograr<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De acuerdo a la forma de pensar tradicional de la econom\u00eda, el individuo accede a la utilidad principalmente cuando consigue la meta de consumo; o sea, en el proceso mismo de consumir un bien o gozar de su uso. Mas, dada nuestra viva imaginaci\u00f3n, resulta que las cosas son bastante m\u00e1s complicadas que eso. <strong>Cuando estamos seguros de que alg\u00fan bien deseado ser\u00e1 realmente nuestro o cuando algo que deseamos que ocurra est\u00e1 por concretarse &#8211;se trate de una buena comida. encontrarse con la persona amada o que nos confieran un honor- gustamos del bien conocido placer de <em>saborear<\/em> el hecho futuro por adelantado<\/strong> (<em>el t\u00e9rmino saborear me lo sugiri\u00f3<\/em> <strong>George Lowenstein<\/strong>). Y esta satisfacci\u00f3n prematura de la utilidad no se limita s\u00f3lo a situaciones donde el hecho futuro est\u00e1 por ocurrir ni a aquellas situaciones en que creemos que as\u00ed ser\u00e1. Cuando la meta est\u00e1 distante y su logro es bastante problem\u00e1tico puede darse algo muy semejante a este saborear por anticipado la experiencia del resultado, siempre que haya habido una lucha personal definida y decidida. <strong>El que persigue la verdad (<em>o la belleza<\/em>) con frecuencia experimenta la convicci\u00f3n, no importa cu\u00e1n pasajera, de que la ha encontrado. El que participa de un movimiento por la libertad o por la justicia, con frecuencia experimenta el hecho de haber puesto esos ideales a su alcance<\/strong>. Como dijera <strong>Pascal<\/strong>: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">La esperanza que tienen los cristianos acerca de que poseer\u00e1n un bien infinito est\u00e1 mezclada con un gozo actual&#8230;, porque (<em>ellos<\/em>) no son como aquellos que esperan un remo del cual, como sujetos de \u00e9l, no tienen parte alguna en \u00e9l; ellos m\u00e1s bien esperan la santidad y la liberaci\u00f3n de la injusticia, y participan de ambas (Pens\u00e9es, <em>mi traducci\u00f3n, 540<\/em>).<\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta fusi\u00f3n entre afanarse y lograr es un hecho de la experiencia que ventajosamente permite dar cuenta de la existencia e importancia de las actividades no instrumentales. Como si en compensaci\u00f3n por la incertidumbre en el resultado y por lo agotador y peligroso de la actividad, el esfuerzo de la lucha se colorease del logro de la meta. <strong>Se conforma as\u00ed una experiencia que difiere bastante de lo meramente agradable, de lo placentero o estimulante; y a pesar de que es una actividad frecuentemente penosa y reconocida como tal, tiene una cualidad intoxicante<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La interpretaci\u00f3n que hemos hecho de la actividad no instrumental se complementa con una perspectiva alternativa que ha propuesto el soci\u00f3logo <strong>Alessandro<\/strong> <strong>Pizzorno<\/strong>. <strong>Para<\/strong> <strong>\u00e9l<\/strong> <strong>la participaci\u00f3n en pol\u00edtica es algo que con frecuencia se realiza, por. que aumenta la sensaci\u00f3n de pertenencia a un grupo<\/strong>. A ello yo a\u00f1adir\u00eda que la acci\u00f3n no instrumental en general le hace a uno sentirse m\u00e1s humano. Tal tipo de acci\u00f3n, por lo tanto, puede considerarse en t\u00e9rminos econ\u00f3micos, como una <strong>inversi\u00f3n en identidad individual y grupal<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquellos que adhieren a esta forma alternativa de explicarse la acci\u00f3n no instrumental en vez de citar a <strong>Pascal<\/strong> pueden invocar a <strong>Jean Paul Sartre<\/strong> como su patrono, si tomamos en cuenta que en el diario que llevaba durante la guerra y que se public\u00f3 en forma p\u00f3stuma dijo: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"color: #008000;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A trav\u00e9s de su quehacer (el hombre) busca no la preservaci\u00f3n de su ser, como se ha dicho tan frecuentemente, ni tampoco el engrandecimiento personal; m\u00e1s bien, busca encontrase a s\u00ed mismo. Y como meta de cada una de estas actividades (al final), \u00e9l se encuentra con que est\u00e1 donde empez\u00f3; sin objetivo, sin prop\u00f3sito, una y otra vez. De all\u00ed esos tan bien conocidos desenga\u00f1os que\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">vienen luego del esfuerzo, del triunfo, del amor (1983, p, 141, mi traducci\u00f3n y mi \u00e9nfasis).<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En otras palabras, la sensaci\u00f3n de haber alcanzado el sentido de pertenencia y del ser persona parece ser tan ef\u00edmera como la fusi\u00f3n entre el afanarse y el lograr que recalcaba anteriormente. Ambos enfoques son intentos relacionados entre s\u00ed por llegar a obtener conocimiento de algo particularmente dif\u00edcil: <em><strong>pensar instrumentalmente acerca de lo no instrumental<\/strong><\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00bfPero por qu\u00e9 se preocupa la econom\u00eda de todo esto?<\/strong> \u00bfAcaso no es suficiente para esta disciplina intentar dar cuenta adecuadamente de las actividades instrumentales del hombre -un \u00e1rea en efecto bastante amplia- dejando de lado las dem\u00e1s regiones algo obscuras? Hasta un cierto punto esa limitaci\u00f3n ten\u00eda sentido. Sin embargo. <strong>a medida que la econom\u00eda se ha tornado m\u00e1s ambiciosa se hace cada vez m\u00e1s importante reconocer que el modelo medios-fines, costo-beneficio est\u00e1 lejos de cubrir todos los aspectos de la actividad y la experiencia humana<\/strong>. Veamos. por ejemplo, el <strong>an\u00e1lisis de la acci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong>, un \u00e1rea que ha interesado a los economistas como extensi\u00f3n natural de su trabajo sobre los bienes p\u00fablicos. En este terreno el no considerar el modo no instrumental de actuar fue responsable de la incapacidad del enfoque econ\u00f3mico para comprender por qu\u00e9 la gente se molesta en votar y por qu\u00e9 de tanto en tanto se compromete en acciones colectivas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>el no considerar el modo no instrumental de actuar fue responsable de la incapacidad del enfoque econ\u00f3mico para comprender por qu\u00e9 la gente se molesta en votar y por qu\u00e9 de tanto en tanto se compromete en acciones colectivas<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El tomar en cuenta el modo no instrumental hace posible explicarse fen\u00f3menos que de otra forma resultan desconcertantes.<\/strong> La fusi\u00f3n entre afanarse y lograr tanto como la necesidad de invertir en identidad individual o grupa1 llevan a una conclusi\u00f3n exactamente opuesta al argumento del \u201c<em>viaje gratis<\/em>\u201d respecto de la acci\u00f3n colectiva: puesto que la producci\u00f3n y el objetivo de la acci\u00f3n colectiva son&#8230; un bien p\u00fablico disponible para todos, la \u00fanica manera de que un individuo obtenga el beneficio que le corresponde de ella es aumentando SUS propios insumos, su esfuerzo en pro de la pol\u00edtica p\u00fablica que propugna. \u201c<em>Lejos de eludir y de intentar \u201cviajar gratis\u201d un individuo que verdaderamente se esfuerza por maximizar tratar\u00e1 de ser lo m\u00e1s activista que pueda<\/em>&#8230;\u201d (<strong>Hirschman<\/strong>, 1982, p. 86). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El argumento anterior por cierto no implica que los ciudadanos no adopten nunca el modo de acci\u00f3n instrumental al actuar en la cosa p\u00fablica. Por el contrario, muchos de ellos pueden trasladarse bastante bien desde una modalidad a la otra, y ello ayuda a explicar la inestabilidad observada, tanto en el compromiso individual como de muchos movimientos sociales en general. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El comprender mejor la forma de acci\u00f3n colectiva no es en modo alguno el \u00fanico beneficio que se obtiene de adoptar una actitud m\u00e1s abierta hacia la posibilidad de la acci\u00f3n no instrumental<\/strong>. Como se discuti\u00f3 anteriormente, existe una fuerte afinidad entre las actividades instrumentales y las rutinarias, por una parte, y entre las no instrumentales y las no rutinarias por la otra. Pero as\u00ed como observ\u00e9 la existencia de actividades no rutinarias que son predominantemente instrumentales (<em>en el caso de un laboratorio de investigaci\u00f3n aplicada<\/em>), tambi\u00e9n el trabajo rutinario puede tener un mayor o menor componente no instrumental, como lo enfatiz\u00f3 <strong>Veblen<\/strong> en <em>Instinct of Workmunship<\/em>. <strong>\u00daltimamente ha ganado terreno la convicci\u00f3n de que ser\u00edan las fluctuaciones en este componente las que dar\u00edan cuenta de las variaciones en la productividad del trabajo y en los desplazamientos en el liderazgo industrial<\/strong>. Pareciera ser que el resultado es muy diferente si las personas consideran su trabajo como \u201c<em>s\u00f3lo un trabajo<\/em>\u201d o tambi\u00e9n como parte de alg\u00fan tipo de celebraci\u00f3n colectiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Podemos ahora retomar nuestra demanda de complicar el an\u00e1lisis del comportamiento electivo a trav\u00e9s del concepto de <em>metapreferencias<\/em><\/strong>. Una aplicaci\u00f3n importante de este concepto puede encontrarse precisamente en la deliberaci\u00f3n individual sobre si dedicar m\u00e1s de su energ\u00eda y de su tiempo personal a actividades instrumentales a expensas de las no instrumentales, y viceversa. Los desplazamientos de este tipo podr\u00edan de hecho significar un cambio de una de estas actividades a la otra (<em>por ejemplo, de la acci\u00f3n p\u00fablica a la b\u00fasqueda de fines personales<\/em>). <strong>Con frecuencia estos cambios involucrar\u00e1n una secuencia en dos etapas en la cual un actor decide primero mirar -por as\u00ed decirlo- el compromiso p\u00fablico a trav\u00e9s del lente instrumental m\u00e1s que no instrumental para luego llegar a sentir que debe reducir la actividad p\u00fablica o terminarla del todo<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es bastante posible que lo que estaba buscando en realidad en mi \u00faltimo libro <em>(o debiera haber estado buscando<\/em>) <em><strong>Shifring Involvements<\/strong><\/em> (1982) fuese describir una oscilaci\u00f3n entre las modalidades instrumentales y no instrumentales de acci\u00f3n, en que la b\u00fasqueda de la felicidad p\u00fablica y de la felicidad personal fuesen manifestaciones concretas de estas dos modalidades b\u00e1sicas. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">III. \u201cAMOR\u201d: NI RECURSO ESCASO NI DESTREZA AUMENTABLE<\/span> <\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2301643 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Humanismo-Brasil-Escola.webp\" alt=\"\" width=\"373\" height=\"267\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Humanismo-Brasil-Escola.webp 373w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Humanismo-Brasil-Escola-300x215.webp 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 373px) 100vw, 373px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El pr\u00f3ximo elemento que considerar\u00e9 en mi intento de complejizar el discurso econ\u00f3mico se centra en la producci\u00f3n. Espec\u00edficamente, en el rol que dentro de ella juega un ingrediente que es conocido bajo diversos nombres: esp\u00edritu c\u00edvico, confianza, moralidad, cumplimiento de las normas \u00e9ticas elementales. etc<\/strong>. Es bien sabido que cualquier sistema econ\u00f3mico que funcione necesita de este \u201c<em>insumo<\/em>\u201d. No obstante. no hay acuerdo acerca de lo que ocurre con este \u201c<em>insumo<\/em>\u201d a medida que se le usa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hay esencialmente dos modelos opuestos para explicar el uso de los factores productivos<\/strong>. Uno es el <strong>modelo tradicional<\/strong>, que parte de la base de que los recursos son escasos y que se consumen al ser incorporados al producto. Mientras m\u00e1s escaso el recurso m\u00e1s alto su precio y la empresa que busca economizar consecuentemente intentar\u00e1 usar menos de \u00e9l en la combinaci\u00f3n con otros insumos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hay otro modelo, m\u00e1s reciente, que reconoce la posibilidad de \u201c<em>aprender haciendo<\/em>\u201d<\/strong> (<strong>Arrow<\/strong>, 1962). <strong>El uso de un recurso tal como una destreza tiene el efecto inmediato de mejorar la destreza, de aumentar (<em>en vez de disminuir<\/em>) su disponibilidad<\/strong>. El reconocimiento de este tipo de proceso contribuy\u00f3 a una comprensi\u00f3n importante, aunque curiosamente bastante tard\u00eda de esta clase de fen\u00f3menos. Implica, tambi\u00e9n, ciertas conclusiones bastante poco ortodoxas en cuanto a pol\u00edticas, como ser el plantearse como deseable el subsidiar ciertos recursos \u201c<em>escasos<\/em>\u201d, ya que un aumento en su uso, inducido por el subsidio, llevar\u00e1 a un aumento de la oferta, lo que de acuerdo al modelo tradicional ser\u00eda esperable mediante la pol\u00edtica contraria de elevar los precios. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Tratar\u00e9 ahora de demostrar que ninguno de estos dos modelos es capaz de considerar adecuadamente la naturaleza del factor de producci\u00f3n que est\u00e1 aqu\u00ed en discusi\u00f3n<\/strong>. Debido a que el modelo de los \u201c<em>recursos escasos<\/em>\u201d ha sido el dominante por mucho tiempo, se ha extendido a otros terrenos en los que su validez es bastante dudosa. Hace cerca de 30 a\u00f1os, <strong>Dennis Robertson<\/strong> escribi\u00f3 un ensayo muy ingenioso titulado \u201c<strong><em>\u00bfQu\u00e9 economiza el economista?<\/em><\/strong>\u201d (1956). Su respuesta, frecuentemente citada, fue: <strong>Amor<\/strong>, que \u00e9l denomin\u00f3 \u201c<strong><em>ese recurso escaso<\/em><\/strong>\u201d (p, 154). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Robertson<\/strong> explic\u00f3 a trav\u00e9s de diversas ilustraciones muy bien escogidas de la escena econ\u00f3mica contempor\u00e1nea que<strong> el trabajo del economista era crear un ambiente institucional y un patr\u00f3n motivacional en el cual esa cosa llamada \u201c<em>amor<\/em>\u201d jugase un\u00a0<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>papel lo m\u00e1s peque\u00f1o posible<\/strong>. El usa el t\u00e9rmino \u201c<em>amor<\/em>\u201d como una abreviaci\u00f3n para designar el esp\u00edritu c\u00edvico y la moralidad. Su postura coincide con la de <strong>Adam<\/strong> <strong>Smith<\/strong>, quien celebraba la habilidad de la sociedad para funcionar sin la \u201c<em>benevolencia<\/em>\u201d (<em>del carnicero. del panadero, del vi\u00f1atero<\/em>) siempre que se le permitiese el m\u00e1s amplio desarrollo al \u201c<em>inter\u00e9s<\/em>\u201d individual. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Robertson<\/strong> no cita a <strong>Smith<\/strong>, sino una frase particularmente decidora de <strong>Alfred<\/strong> <strong>Marshall<\/strong>: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">\u201c<em>El progreso depende b\u00e1sicamente de la medida en que, para aumentar el bien com\u00fan, puedan ser utilizadas no s\u00f3lo las fuerzas humanas m\u00e1s elevadas, sino que las m\u00e1s fuertes<\/em>\u201d (p. 148).<\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Esto es otra manera de afirmar que el orden social est\u00e1 m\u00e1s seguro cuando se construye sobre el inter\u00e9s que cuando se construye sobre el amor o la benevolencia<\/strong>. Mas, la agudeza de la formulaci\u00f3n de <strong>Robertson<\/strong> hace posible identificar la falla en este modelo recurrente de razonamiento. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Cuando se igualan el amor y la moralidad p\u00fablica a un recurso escaso, se hace evidente que es necesario economizarlo. Mas, si reflexionamos un momento, veremos que esta analog\u00eda no es adecuada y que es incluso algo absurda y, por ello, c\u00f3mica<\/strong>. Tomemos como ejemplo el caso de la persona que conduce su autom\u00f3vil a la hora de mayor tr\u00e1nsito y que por cederle el paso a otro automovilista dice: \u201c<em>Ya hice mi buena acci\u00f3n diaria; por el resto del d\u00eda me puedo portar ahora como un bastardo<\/em>\u201d. Lo que llama la atenci\u00f3n aqu\u00ed como absurdo y a\u00fan divertido es precisamente el supuesto, de parte del automovilista de nuestro ejemplo, de que \u00e9l viene equipado con una cantidad limitada de oferta de buenas acciones; en otras palabras, e<strong>l amor ha de ser tratado como un recurso escaso<\/strong>, tal como lo sostiene <strong>Robertson<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Sabemos instintivamente que la oferta de tales bienes, como el amor o el esp\u00edritu p\u00fablico, no es algo fijo y limitado, como pudieran ser otros factores de producci\u00f3n<\/strong>. La analog\u00eda es falaz por dos motivos: <strong>primero, se trata aqu\u00ed de recursos que bien puede ser que aumenten en vez de disminuir con el uso; segundo, estos recursos no se mantienen intactos si no son utilizados<\/strong>; tal como la habilidad para hablar un idioma extranjero o para tocar el piano, estos recursos morales es probable que se agoten o aun atrofien si no se utilizan. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de una primera revisi\u00f3n, entonces, <strong>pareciera que la aseveraci\u00f3n de Robertson estuviese basada en una confusi\u00f3n entre el uso de un recurso y la pr\u00e1ctica de una destreza<\/strong>. <strong>Si bien las habilidades y destrezas humanas son recursos econ\u00f3micos valiosos, la mayor\u00eda de ellas responden positivamente con la pr\u00e1ctica, en un proceso de aprender haciendo, y negativamente a la falta de pr\u00e1ctica<\/strong>. (<em>Hay solo unas pocas habilidades -nadar y andar en bicicleta me vienen a la mente- que pareciera que se mantienen en un mismo nivel a pesar de no ejercitarse por un largo per\u00edodo; una vez que se las adquiere es virtualmente imposible olvidarlas o perderlas. Como contraparte. esas habilidades no mejoran considerablemente m\u00e1s all\u00e1 de un cierto nivel con la pr\u00e1ctica<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bas\u00e1ndose en esta <em><strong>din\u00e1mica de la atrofia<\/strong><\/em> -mientras menos requiera el orden social del esp\u00edritu de servicio p\u00fablico, m\u00e1s se agotar\u00e1 la oferta de esp\u00edritu p\u00fablico- <strong>Richard<\/strong> <strong>Titmuss<\/strong>, el soci\u00f3logo brit\u00e1nico, ha criticado el sistema vigente en los <em>Estados<\/em> <em>Unidos<\/em> para <strong>obtener una oferta adecuada de sangre para fines m\u00e9dicos, confiando s\u00f3lo parcialmente en la contribuci\u00f3n voluntaria<\/strong>. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Y un economista pol\u00edtico brit\u00e1nico, <strong>Fred<\/strong> <strong>Hirsch<\/strong>, generaliz\u00f3 este punto: cuando un sistema social, como el capitalismo, convence a todo el mundo de que es posible prescindir de la moralidad y del esp\u00edritu p\u00fablico, ya que todo 10 que se necesita para un funcionamiento satisfactorio es que cada cual persiga su propio inter\u00e9s, entonces el sistema socavar\u00e1 su propia viabilidad. la que de hecho se basa en el respeto a ciertas normas morales en mucho mayor medida de lo que la ideolog\u00eda oficial del capitalismo reconoce.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">cuando un sistema social, como el capitalismo, convence a todo el mundo de que es posible prescindir de la moralidad y del esp\u00edritu p\u00fablico, ya que todo 10 que se necesita para un funcionamiento satisfactorio es que cada cual persiga su propio inter\u00e9s, entonces el sistema socavar\u00e1 su propia viabilidad. la que de hecho se basa en el respeto a ciertas normas morales en mucho mayor medida de lo que la ideolog\u00eda oficial del capitalismo reconoce<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfC\u00f3mo se pueden reconciliar los argumentos de <strong>Titmuss<\/strong> y de <strong>Hirsch<\/strong> con aquellos aparentemente opuestos -si bien no sin base- de <strong>Robertson<\/strong>,<strong> Adam Smith <\/strong>y<strong> Alfred Marshall<\/strong>? La verdad es que con su afici\u00f3n por las paradojas, <strong>Robertson<\/strong> le hizo a su postura un flaco servicio: <strong>abri\u00f3 el flanco al ataque f\u00e1cil al asimilar el amor a un factor de producci\u00f3n, cuya oferta es estrictamente limitada y que necesita ser economizado<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mas, \u00bfqu\u00e9 hay con la alternativa an\u00e1loga, que iguala el amor, la benevolencia y el esp\u00edritu p\u00fablico con una destreza que se mejora con la pr\u00e1ctica y que se atrofia sin ella? <strong>Si bien el esp\u00edritu p\u00fablico se atrofiar\u00e1 si se recurre demasiado poco a \u00e9l, no es del todo cierto que la pr\u00e1ctica de la benevolencia tendr\u00e1 una retroalimentaci\u00f3n positiva sobre la oferta de esta \u201c<em>destreza<\/em>\u201d indefinidamente<\/strong>. Es cierto que la pr\u00e1ctica de la benevolencia da satisfacci\u00f3n (\u201c<em>lo hace a uno sentirse bien<\/em>\u201d) y que hasta cierto punto se nutre a s\u00ed misma, mas este proceso es muy diferente de practicar una habilidad manual (<em>o intelectual<\/em>): en este caso la pr\u00e1ctica lleva a una mayor destreza, lo que usualmente es una adici\u00f3n neta a las habilidades que uno tiene; o sea, no se adquiere a expensas de otra habilidad o calificaci\u00f3n. <strong>En el caso de la benevolencia, por otra parte, pronto se llega al punto en que un aumento de su pr\u00e1ctica entra en conflicto con el inter\u00e9s propio y aun la autoconservaci\u00f3n<\/strong>; nuestro automovilista del ejemplo no ha agotado su capacidad diaria de benevolencia por haberla practicado una vez, mas de seguro que hay alg\u00fan l\u00edmite a su conducir en forma benevolente en beneficio de sus propias necesidades de desplazamiento, las que pueden ser para \u00e9l vitales o a\u00fan \u00e9ticamente obligatorias. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Robertson<\/strong> estaba en lo correcto. por consiguiente, cuando sosten\u00eda que pod\u00eda haber ordenamientos institucionales que hiciesen <strong>demasiadas demandas sobre el comportamiento c\u00edvico<\/strong>, tal como <strong>Titmuss<\/strong> y <strong>Hirsch<\/strong> tambi\u00e9n est\u00e1n en lo cierto cuando se\u00f1alan el peligro opuesto: <strong>la posibilidad de que la sociedad no haga suficientes demandas sobre el esp\u00edritu c\u00edvico<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En ambos casos se produce una escasez de esp\u00edritu p\u00fablico, mas en los casos citados por <em><strong>Robertson<\/strong> <strong>et al<\/strong><\/em>. el remedio consiste en que las instituciones sociales demanden menos esp\u00edritu c\u00edvico y conf\u00eden m\u00e1s en el propio inter\u00e9s propio; en tanto en las situaciones que han llamado la atenci\u00f3n de <strong>Titmuss<\/strong> e <strong>Hirsch<\/strong>, es necesario enfatizar y aumentar la pr\u00e1ctica de los valores comunitarios y de la benevolencia. <strong>Si bien ambas partes argumentan tan exactamente lo contrario, ambas tienen en parte raz\u00f3n<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El amor, la benevolencia y el esp\u00edritu c\u00edvico no son ni factores escasos con una oferta fija ni tampoco son habilidades o destrezas que mejorar\u00e1n y se expandir\u00e1n indefinidamente con la pr\u00e1ctica. M\u00e1s bien esas cualidades muestran ser complejas: se atrofian cuando no se las practica adecuadamente y cuando no se apela a ellas de parte del sistema socioecon\u00f3mico gobernante, mas, a su vez, se volver\u00e1n escasas cuando se conf\u00eda demasiado en ellas y se las requiere en exceso<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para complicar a\u00fan m\u00e1s las cosas, la ubicaci\u00f3n precisa de estas zonas de peligro -que, incidentalmente, puede que correspondan <em>grosso modo<\/em> a los males complementarios de las sociedades capitalistas y las de planificaci\u00f3n centralizada actuales- no es conocida y ni siquiera son zonas estables. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Un r\u00e9gimen ideol\u00f3gico institucional que durante \u00e9pocas de guerra o en alg\u00fan otro momento de tensi\u00f3n y dc fervor p\u00fablico est\u00e1 idealmente dispuesto para hacer uso de las energ\u00edas y 10s esfuerzos de la ciudadan\u00eda, har\u00eda bien en apelar m\u00e1s al inter\u00e9s privado y menos al esp\u00edritu c\u00edvico en un posterior per\u00edodo menos exaltado<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Por el contrario, un r\u00e9gimen de este \u00faltimo tipo puede que debido a la \u201c<em>atrofia del sentido de lo<\/em> <em>p\u00fablico<\/em>\u201d (Taylar, 1970. p. 123) genere anomia y falta de voluntad para sacrificar bajo ning\u00fan caso el inter\u00e9s privado en favor del bien p\u00fablico<\/strong>. En este caso un movimiento hacia un r\u00e9gimen m\u00e1s orientado a lo comunitario ser\u00eda lo indicado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">CONCLUSION<\/span> <\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2301644\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Albert-Hirschman-pop.webp\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"248\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Anteriormente promet\u00ed averiguar si las diversas complicaciones de los conceptos tradicionales que se han propuesto poseen alguna estructura com\u00fan: todas estas complicaciones provienen dc una sola fuente, la incre\u00edble complejidad de la naturaleza humana desatendida por la teor\u00eda tradicional por muy buenas razones. pero que debe volver a alimentarse de los descubrimientos tradicionales en aras de un mayor realismo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una demanda para reconocer esta complejidad estaba impl\u00edcita en mi anterior insistencia de que se le confiara un rol a \u201c<em>la voz<\/em>\u201d en algunos procesos econ\u00f3micos junto con el \u201c<em>abandono<\/em>\u201d, o la competencia. El agente econ\u00f3mico eficiente de la teor\u00eda tradicional esencialmente es un explorador silencioso y un \u201c<em>estad\u00edstico connotado<\/em>\u201d (<strong>Arrow<\/strong>, 1978), en tanto que yo indicaba que la teor\u00eda tambi\u00e9n posee considerables dotes de comunicaci\u00f3n y persuasi\u00f3n verbal y no verbal que le permitir\u00e1n intervenir en los procesos econ\u00f3micos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otra caracter\u00edstica fundamental de los humanos es que son seres autoevaluativos, tal vez los \u00fanicos entre los organismos vivientes. Este simple hecho forz\u00f3 la intromisi\u00f3n de <em>metapreferencias<\/em> en la teor\u00eda de la elecci\u00f3n del consumidor e hizo posible distinguir entre dos diferentes tipos de cambios de preferencia. La funci\u00f3n autoevaluativa puede considerarse como una variante de la comunicaci\u00f3n o de la funci\u00f3n \u201c<em>voceadora<\/em>\u201d: tambi\u00e9n consiste en una persona que se dirige, critica o persuade a alguien, pero este alguien es m\u00e1s bien la persona misma y no el oferente o una organizaci\u00f3n a la cual se pertenece. <strong>Pero \u00a1cuidado con la excesiva parsimonia! <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s de estar dotada de tales capacidades como comunicaci\u00f3n, persuasi\u00f3n y autoevaluaci\u00f3n, la humanidad est\u00e1 afectada por muchas tensiones fundamentales no resueltas y tal vez imposibles de resolver. Una tensi\u00f3n de este tipo es la que existe entre los modos de comportamiento y acci\u00f3n instrumentales y no instrumentales. Por muy buenas razones, la Econom\u00eda se ha concentrado totalmente en el modo instrumental. Abogu\u00e9 aqu\u00ed por una relaci\u00f3n con el modo opuesto (1) que no es totalmente impenetrable al razonamiento econ\u00f3mico (2) que nos ayuda a entender asuntos que hab\u00edan resultado incomprensibles, como la acci\u00f3n colectiva y los cambios en la productividad laboral. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Finalmente, he observado otra tensi\u00f3n b\u00e1sica con la cual la humanidad tiene que vivir, tensi\u00f3n resultante del hecho de que vivimos en sociedad. Es la tensi\u00f3n entre uno y los otros, entre el propio inter\u00e9s. por una parte, y la moralidad p\u00fablica, el servicio a la comunidad o incluso el autosacrificio, por otra parte, o como <strong>Adam<\/strong> <strong>Smith<\/strong> expres\u00f3, entre \u201c<em>el<\/em> <em>inter\u00e9s<\/em>\u201d y la \u201c<em>caridad<\/em>\u201d. Nuevamente aqu\u00ed la econom\u00eda se ha concentrado abrumadoramente en un t\u00e9rmino de la dicotom\u00eda, al mismo tiempo que expone proposiciones simplistas y contradictorias sobre c\u00f3mo manejar el otro. Esta contradicci\u00f3n puede solucionarse poniendo cuidadosa atenci\u00f3n a la especial naturaleza de la moralidad p\u00fablica como un \u201c<em>insumo<\/em>\u201d. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En resumen, <strong>he complicado el discurso econ\u00f3mico intentando incorporarle dos recursos humanos y dos tensiones b\u00e1sicas que son parte de la condici\u00f3n humana<\/strong>. En mi opini\u00f3n esto es s\u00f3lo un comienzo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2301637\" aria-describedby=\"caption-attachment-2301637\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2301637 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/330px-Dostlertrial-Albert-Otto-Hirschman.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"324\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/330px-Dostlertrial-Albert-Otto-Hirschman.jpg 330w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/330px-Dostlertrial-Albert-Otto-Hirschman-300x295.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2301637\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Dostler (derecha) con su int\u00e9rprete, Albert O. Hirschman, en su juicio (1945).<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Notas<\/h2>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">* Primera versi\u00f3n en espa\u00f1ol, traducida por Isabel Gannon. Este articulo ha sido publicado en la revista Economics and Phi1osoph.y. 1985, 1, (7-21). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">** Miembro del Consejo Asesor de CIEPLAN. <\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2301645\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/hirschman-1_2-196x300.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/hirschman-1_2-196x300.jpg 196w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/hirschman-1_2.jpg 301w\" sizes=\"auto, (max-width: 180px) 100vw, 180px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">ARISTOTLE. 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Unpublished dissertation, De partment of Economics, Yale University. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">PARSONS, T. (1960), \u201cPattern Variables Revisited\u201d. Ameritan Sociological Review 25: 467. 483. &#8212;&#8211;. (1949), \u201cToward a Common Language for the Area of Social Science\u201d. In &amp;ays fn Sociological Theory, Rwe and Applied. Glencoe, III.: Free hess. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">PASCAL, B. Pens\u00e9es. Brunschvieg edition. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">PIZZORNO, A. (1983), \u201cSulla razionalit\u00e1 della scelta democratica\u201d. Stato e Mercaro 7: 346. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">ROBERTSON, D. (1956), \u201c\u2018Wbat Does the Economist Economize?\u201d In Economic Commenturies, pp. 147.155. London: Staples Prcss. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">SARTRE, J. (1983), Les carnets de la dr\u00f3le de guerre. Paris: Gallimard. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">SCHELLING. T. (1984). Choice and Consequence. Cambridge, Mass.: Harvard University PIeSs. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">SEN, A. (1977), \u201cRational Pools: A Critique of the Behavioral Foundation of Economic Theory\u201d. Philosophy andPublic Affairs 6: 317.344. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">SMELSER, N. (1980), \u201cVicissitudes of Work and Love in Anglo-Ameritan Socicty\u201d. In Themes of Work and Love in Adulthood, edited by Neil J. Smelser and Erik H. Erikson, pp. 105. 119. Cambridge, Mass.: Harvard University Press. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">TAYLOR, C. (1970), The Pattem ofpolitics. Toronto: McClelland and Stewart. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">TITMUSS, R. (1970), The Glft Relationship. London: AlIen and Unwin. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">VEBLEN, T. (1914), The Instinct of Workmanship and the State of the Industrial Arts. New York: Macmillan. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">WINSTON, G. (1982), 77~ Timing of Economic Activities. Cambridge: Cambridge University Press.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2280774\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Adam-SMith-cita-esfuerzo-adquirir-300x151.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"241\" data-id=\"2280774\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Adam-SMith-cita-esfuerzo-adquirir-300x151.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Adam-SMith-cita-esfuerzo-adquirir.jpg 587w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>RELACIONADOS:<\/strong><\/span><\/h2>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"IAIRwVxYFH\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/12\/07\/silvio-gesell-economia-de-mercado-sin-capitalismo-2\/\">SILVIO GESELL: Econom\u00eda de Mercado sin Capitalismo<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abSILVIO GESELL: Econom\u00eda de Mercado sin Capitalismo\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/12\/07\/silvio-gesell-economia-de-mercado-sin-capitalismo-2\/embed\/#?secret=ZxXYXIirI3#?secret=IAIRwVxYFH\" data-secret=\"IAIRwVxYFH\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"71vt0ZAljz\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/21\/de-la-simpatia-la-teoria-de-los-sentimientos-morales-adam-smith\/\">SOBRE LA EMPAT\u00cdA: &#8220;DE LA SIMPAT\u00cdA&#8221;, por Adam Smith (&#8220;La teor\u00eda de los sentimientos morales&#8221;).<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abSOBRE LA EMPAT\u00cdA: &#8220;DE LA SIMPAT\u00cdA&#8221;, por Adam Smith (&#8220;La teor\u00eda de los sentimientos morales&#8221;).\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/21\/de-la-simpatia-la-teoria-de-los-sentimientos-morales-adam-smith\/embed\/#?secret=kcxpQDyUQY#?secret=71vt0ZAljz\" data-secret=\"71vt0ZAljz\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"CPuOFRFM4K\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/06\/sobre-la-libertad-de-john-stuart-mill-no-hay-mejor-prueba-del-progreso-de-la-civilizacion-que-el-progreso-del-poder-de-cooperacion\/\">\u00abSOBRE LA LIBERTAD\u00bb, de John Stuart Mill. \u00abNo hay mejor prueba del progreso de la civilizaci\u00f3n que el progreso del poder de cooperaci\u00f3n\u00bb.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00ab\u00abSOBRE LA LIBERTAD\u00bb, de John Stuart Mill. \u00abNo hay mejor prueba del progreso de la civilizaci\u00f3n que el progreso del poder de cooperaci\u00f3n\u00bb.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/06\/sobre-la-libertad-de-john-stuart-mill-no-hay-mejor-prueba-del-progreso-de-la-civilizacion-que-el-progreso-del-poder-de-cooperacion\/embed\/#?secret=1gX0FS0NPi#?secret=CPuOFRFM4K\" data-secret=\"CPuOFRFM4K\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"NMyVM0uMWt\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/12\/22\/prohibido-prohibir-john-stuart-mill\/\">PROHIBIDO PROHIBIR: INTRODUCCI\u00d3N A &#8220;Sobre la Libertad&#8221;, de John Stuart Mill<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abPROHIBIDO PROHIBIR: INTRODUCCI\u00d3N A &#8220;Sobre la Libertad&#8221;, de John Stuart Mill\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/12\/22\/prohibido-prohibir-john-stuart-mill\/embed\/#?secret=pSyNwlWr8J#?secret=NMyVM0uMWt\" data-secret=\"NMyVM0uMWt\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"zdXeMwSygG\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/12\/fabula-de-las-abejas-mandeville\/\">&#8220;LA F\u00c1BULA DE LAS ABEJAS&#8221;, de Bernard de Mandeville: &#8220;Los vicios privados hacen la prosperidad p\u00fablica&#8221;.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00ab&#8220;LA F\u00c1BULA DE LAS ABEJAS&#8221;, de Bernard de Mandeville: &#8220;Los vicios privados hacen la prosperidad p\u00fablica&#8221;.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/12\/fabula-de-las-abejas-mandeville\/embed\/#?secret=sho5U6DzN6#?secret=zdXeMwSygG\" data-secret=\"zdXeMwSygG\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"t0QASzlAg5\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/07\/26\/el-unico-y-su-propiedad-por-max-stirner\/\">ANARQUISTAS SIN EMPAT\u00cdA: &#8220;El \u00danico y su Propiedad&#8221;, por Max Stirner (1.844). El pupilo de Hegel, que se fue al extremo de la Izquierda Hegeliana y cay\u00f3 en el olvido, es quien hoy inspira la &#8220;Nueva Pol\u00edtica&#8221;. Los &#8220;Ego\u00edstas&#8221;.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abANARQUISTAS SIN EMPAT\u00cdA: &#8220;El \u00danico y su Propiedad&#8221;, por Max Stirner (1.844). El pupilo de Hegel, que se fue al extremo de la Izquierda Hegeliana y cay\u00f3 en el olvido, es quien hoy inspira la &#8220;Nueva Pol\u00edtica&#8221;. Los &#8220;Ego\u00edstas&#8221;.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/07\/26\/el-unico-y-su-propiedad-por-max-stirner\/embed\/#?secret=nVxZavJVpQ#?secret=t0QASzlAg5\" data-secret=\"t0QASzlAg5\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"EyMoQSf1Nq\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/04\/el-banquero-anarquista-por-fernando-pessoa\/\">EL BANQUERO ANARQUISTA, por Fernando Pessoa. &#8220;\u00bfPara qui\u00e9n quiere el anarquista la libertad? Para la humanidad entera&#8221;.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abEL BANQUERO ANARQUISTA, por Fernando Pessoa. &#8220;\u00bfPara qui\u00e9n quiere el anarquista la libertad? Para la humanidad entera&#8221;.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/04\/el-banquero-anarquista-por-fernando-pessoa\/embed\/#?secret=8kywoAUgKz#?secret=EyMoQSf1Nq\" data-secret=\"EyMoQSf1Nq\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"8Ta54Uu24T\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/10\/15\/the-trap-3-we-will-force-you-to-be-free-adam-curtis-documental-con-subtitulos-dos-conceptos-de-libertad-isaiah-berlin-por-leonardo-garcia-jaramillo\/\">The Trap 3 \u2013 We Will Force You to Be Free \u2013 Adam Curtis (documental con subtitulos) \/\/ \u2018Dos conceptos de libertad\u2019 (Isaiah Berlin), por Leonardo Garc\u00eda Jaramillo<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abThe Trap 3 \u2013 We Will Force You to Be Free \u2013 Adam Curtis (documental con subtitulos) \/\/ \u2018Dos conceptos de libertad\u2019 (Isaiah Berlin), por Leonardo Garc\u00eda Jaramillo\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/10\/15\/the-trap-3-we-will-force-you-to-be-free-adam-curtis-documental-con-subtitulos-dos-conceptos-de-libertad-isaiah-berlin-por-leonardo-garcia-jaramillo\/embed\/#?secret=qSSsqYtIdY#?secret=8Ta54Uu24T\" data-secret=\"8Ta54Uu24T\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"AtunoSHp96\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/07\/03\/isaiah-berlin-dos-conceptos-de-libertad\/\">ISAIAH BERLIN: DOS CONCEPTOS DE LIBERTAD. &#8220;La Libertad de los lobos es la muerte para los corderos&#8221;.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abISAIAH BERLIN: DOS CONCEPTOS DE LIBERTAD. &#8220;La Libertad de los lobos es la muerte para los corderos&#8221;.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/07\/03\/isaiah-berlin-dos-conceptos-de-libertad\/embed\/#?secret=kfa2s16xio#?secret=AtunoSHp96\" data-secret=\"AtunoSHp96\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"vQrb0cFdn6\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/08\/12\/kant-y-espinosa-deseo-patologico-y-deseo-como-esencia-humana-por-francisco-jose-martinez-2\/\">KANT Y ESPINOSA: DESEO PATOL\u00d3GICO Y DESEO COMO ESENCIA HUMANA, por Francisco Jos\u00e9 MART\u00cdNEZ<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abKANT Y ESPINOSA: DESEO PATOL\u00d3GICO Y DESEO COMO ESENCIA HUMANA, por Francisco Jos\u00e9 MART\u00cdNEZ\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/08\/12\/kant-y-espinosa-deseo-patologico-y-deseo-como-esencia-humana-por-francisco-jose-martinez-2\/embed\/#?secret=MOwVsCsWvJ#?secret=vQrb0cFdn6\" data-secret=\"vQrb0cFdn6\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"tOnH9wsj4p\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/18\/la-recta-conducta-en-la-vida-ii-por-baruch-de-spinoza-republicado\/\">LA RECTA CONDUCTA EN LA VIDA (II), por Baruch de Spinoza<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abLA RECTA CONDUCTA EN LA VIDA (II), por Baruch de Spinoza\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/18\/la-recta-conducta-en-la-vida-ii-por-baruch-de-spinoza-republicado\/embed\/#?secret=hoIu2ljxwh#?secret=tOnH9wsj4p\" data-secret=\"tOnH9wsj4p\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"dOrF8I3IaL\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/12\/19\/las-consecuencias-economicas-de-la-paz-keynes\/\">&#8220;LAS CONSECUENCIAS ECON\u00d3MICAS DE LA PAZ&#8221;, por John Maynard Keynes<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00ab&#8220;LAS CONSECUENCIAS ECON\u00d3MICAS DE LA PAZ&#8221;, por John Maynard Keynes\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/12\/19\/las-consecuencias-economicas-de-la-paz-keynes\/embed\/#?secret=3jrZKlJdsu#?secret=dOrF8I3IaL\" data-secret=\"dOrF8I3IaL\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"wXUckHyAAb\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/12\/08\/critica-marxista-keynes-la-civilizacion-y-el-largo-plazo-2\/\">CR\u00cdTICA MARXISTA: KEYNES, LA CIVILIZACI\u00d3N Y EL LARGO PLAZO<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abCR\u00cdTICA MARXISTA: KEYNES, LA CIVILIZACI\u00d3N Y EL LARGO PLAZO\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/12\/08\/critica-marxista-keynes-la-civilizacion-y-el-largo-plazo-2\/embed\/#?secret=IkpgSAGOYB#?secret=wXUckHyAAb\" data-secret=\"wXUckHyAAb\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr%C3%ADtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>ALBERT O. HIRSCHMAN &nbsp; EN CONTRA DE LA PARSIMONIA: TRES FORMAS F\u00c1CILES PARA COMPLICAR ALGUNAS CATEGOR\u00cdAS DEL DISCURSO ECON\u00d3MICO * ALBERT O. HIRSCHMAN ** &nbsp; S\u00cdNTESIS Sc desarrolla la tesis de que la teor\u00eda econ\u00f3mica <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/10\/10\/albert-o-hirschman\/\" title=\"ALBERT O. HIRSCHMAN (1915-2012): \u201cEN CONTRA DE LA PARSIMONIA: tres formas f\u00e1ciles para complicar algunas categor\u00edas del discurso econ\u00f3mico\u201d\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2301639,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-2301625","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2301625","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2301625"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2301625\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2301639"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2301625"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2301625"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2301625"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}