{"id":2300562,"date":"2024-09-02T00:05:50","date_gmt":"2024-09-01T22:05:50","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2300562"},"modified":"2024-08-30T17:18:06","modified_gmt":"2024-08-30T15:18:06","slug":"prologo-a-la-condicion-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/09\/02\/prologo-a-la-condicion-humana\/","title":{"rendered":"PR\u00d3LOGO A LA CONDICI\u00d3N HUMANA: \u00abLABOR\u00bb, por Hanna Arendt (1958): \u00abLo que propongo es muy sencillo: nada m\u00e1s que pensar en lo que hacemos\u00bb"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">PR\u00d3LOGO A LA CONDICI\u00d3N HUMANA<\/span><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1517247\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hannah-Arendt-Portada-300x164.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"218\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hannah-Arendt-Portada-300x164.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hannah-Arendt-Portada-768x419.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hannah-Arendt-Portada-610x333.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hannah-Arendt-Portada.jpg 829w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">PR\u00d3LOGO A LA CONDICI\u00d3N HUMANA<\/h2>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">No hay raz\u00f3n para dudar de nuestra capacidad para lograr \u00abel hombre futuro que los cient\u00edficos fabricar\u00e1n antes de un siglo\u00bb, \u00abde la misma manera que tampoco existe para poner en duda nuestra actual capacidad de destruir toda la vida org\u00e1nica de la Tierra.<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"> La \u00fanica cuesti\u00f3n que se plantea es si queremos o no emplear nuestros conocimientos cient\u00edficos y t\u00e9cnicos en este sentido, y tal cuesti\u00f3n no puede decidirse por medios cient\u00edficos; se trata de un problema pol\u00edtico de primer orden y, por lo tanto, no cabe dejarlo a la decisi\u00f3n de los cient\u00edficos o pol\u00edticos profesionales\u00bb.<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abPudiera ser que nosotros, criaturas atadas a la Tierra que hemos comenzado a actuar como si fu\u00e9ra<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">mos habitantes del universo, seamos incapaces de entender, esto es, de pensar y hablar sobre las cosas que, no obstante, podemos hacer. En este caso, ser\u00eda como si nuestro cerebro, que constituye la condici\u00f3n f\u00edsica, material, de nuestros pensamientos, no pudiera seguir lo que realizamos, y en adelante necesit\u00e1ramos m\u00e1quinas artificiales para elaborar nuestro pensamiento y habla. <\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Si sucediera que conocimiento (en el moderno sentido de know-how) y pensamiento se separasen definitivamente, nos convertir\u00edamos en impotentes esclavos no tanto de nuestras m\u00e1quinas como de nuestros know-how, irreflexivas criaturas a merced de cualquier artefacto t\u00e9cnicamente posible, por muy mort\u00edfero que fuera.<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, incluso dejando de lado estas \u00faltimas y a\u00fan inciertas consecuencias, la situaci\u00f3n creada por las ciencias es de gran significaci\u00f3n pol\u00edtica. Dondequiera que est\u00e9 en peligro lo propio del discurso, la cuesti\u00f3n se politiza, ya que es precisamente el discurso lo que hace del hombre un ser \u00fanico\u00bb.<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00abLa raz\u00f3n por la que puede ser prudente desconfiar del juicio pol\u00edtico de los cient\u00edficos \u00abqua\u00bb cient\u00edficos no es fundamentalmente su falta de \u00abcar\u00e1cter\u00bb -que no se negaran a desarrollar armas at\u00f3micas- o su ingenuidad -que no entendieran que una vez desarrolladas dichas armas ser\u00edan los \u00faltimos en ser consultados sobre su empleo\u2014, sino concretamente el hecho de que se mueven en un mundo donde el discurso ha perdido su poder. Y cualquier cosa que el hombre haga, sepa o experimente s\u00f3lo tiene sentido en el grado en que pueda expresarlo\u00bb<\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00abNos enfrentamos con la perspectiva de una sociedad de trabajadores sin trabajo, es decir, sin la \u00fanica actividad que les queda. Est\u00e1 claro que nada podr\u00eda ser peor<\/strong>. <\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Este libro no ofrece respuesta a estas preocupaciones y perplejidades. Dichas respuestas se dan a diario, y son materia de\u00a0<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>pol\u00edtica pr\u00e1ctica, sujeta al acuerdo de muchos; nunca consisten en consideraciones te\u00f3ricas o en la opini\u00f3n de una persona, como si se tratara de problemas que s\u00f3lo admiten una posible y \u00fanica soluci\u00f3n.<\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00abPor lo tanto, lo que propongo es muy sencillo: nada m\u00e1s que pensar en lo que hacemos\u00bb.<\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00abPor otro lado, el prop\u00f3sito del an\u00e1lisis hist\u00f3rico es rastrear en el tiempo la alienaci\u00f3n del Mundo Moderno, su doble huida de la Tierra al universo y del mundo al yo, hasta sus or\u00edgenes, con el fin de\u00a0llegar a una comprensi\u00f3n de la naturaleza de la sociedad tal como se desarroll\u00f3 y present\u00f3 en el preciso momento en que fue vencida por el advenimiento de una nueva y a\u00fan desconocida edad\u00bb.<\/strong> <\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; text-align: justify;\">Hanna Arendt, 1958<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_2300590\" aria-describedby=\"caption-attachment-2300590\" style=\"width: 240px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2300590\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah-Arendt-1963-234x300.webp\" alt=\"PR\u00d3LOGO A LA CONDICI\u00d3N HUMANA\" width=\"240\" height=\"307\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah-Arendt-1963-234x300.webp 234w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah-Arendt-1963-799x1024.webp 799w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah-Arendt-1963-768x984.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah-Arendt-1963-1199x1536.webp 1199w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah-Arendt-1963.webp 1249w\" sizes=\"auto, (max-width: 240px) 100vw, 240px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2300590\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Hannah Arendt, 1963<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1957 se lanz\u00f3 al espacio un objeto fabricado por el hombre y durante varias semanas circund\u00f3 la Tierra seg\u00fan las mismas leyes de gravitaci\u00f3n que hacen girar y mantienen en movimiento a los cuerpos celestes: Sol, Luna y estrellas. Claro est\u00e1 que el sat\u00e9lite construido por el hombre no era ninguna luna, estrella o cuerpo celeste que pudiera proseguir su camino orbital durante un per\u00edodo de tiempo que para nosotros, mortales sujetos al tiempo terreno, dura de eternidad a eternidad. Sin embargo, logr\u00f3 permanecer en los cielos; habit\u00f3 y se movi\u00f3 en la proximidad de los cuerpos celestes como si, a modo de prueba, lo hubieran admitido en su sublime compa\u00f1\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este acontecimiento, que no le va a la zaga a ning\u00fan otro, ni siquiera a la descomposici\u00f3n del \u00e1tomo, se hubiera recibido con absoluto j\u00fabilo de no haber sido por las inc\u00f3modas circunstancias pol\u00edticas y militares que concurr\u00edan en \u00e9l. No obstante, cosa bastante curiosa, dicho j\u00fabilo no era triunfal; no era orgullo o pavor ante el tremendo poder y dominio humano lo que abrigaba el coraz\u00f3n del hombre, que ahora, cuando levantaba la vista hacia el firmamento, contemplaba un objeto salido de sus manos. La inmediata reacci\u00f3n, expresada bajo el impulso del momento, era de alivio ante el <em>primer<\/em> \u00ab<em>paso de la victoria\u00a0<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>del hombre sobre la prisi\u00f3n terrena<\/em>\u00bb. Y esta extra\u00f1a afirmaci\u00f3n, lejos de ser un error de alg\u00fan periodista norteamericano, inconscientemente era el eco de una extraordinaria frase que, hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os, se esculpi\u00f3 en el obelisco f\u00fanebre de uno de los grandes cient\u00edficos rusos: \u00ab<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Konstant%C3%ADn_Tsiolkovski\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><em>La humanidad no permanecer\u00e1 atada para siempre a la Tierra<\/em><\/a>\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante tiempo esta creencia ha sido lugar com\u00fan. Nos nuestra que, en todas partes, los hombres no han sido en modo alguno lentos en captar y ajustarse a los descubrimientos cient\u00edficos y al desarrollo t\u00e9cnico, sino que, por el contrario, los han sobrepasado en d\u00e9cadas. En \u00e9ste, como en otros aspectos, la ciencia ha afirmado y hecho realidad lo que los hombres anticiparon en sue\u00f1os que no eran descabellados ni vanos. La \u00fanica novedad es que uno de los m\u00e1s respetables peri\u00f3dicos de este pa\u00eds public\u00f3 en primera p\u00e1gina lo que hasta entonces hab\u00eda pertenecido a la escasamente respetada literatura de ciencia ficci\u00f3n (<em>a la que, por desgracia, nadie ha prestado la atenci\u00f3n que merece como veh\u00edculo de sentimientos y deseos de la masa<\/em>). La trivialidad de la afirmaci\u00f3n no debe hacernos pasar por alto su car\u00e1cter extraordinario; ya que, aunque los cristianos se han referido a la Tierra como un <em>valle de l\u00e1grimas<\/em> y los fil\u00f3sofos han considerado <em>su propio cuerpo como una prisi\u00f3n de la mente o del alma<\/em>, nadie en la historia de la humanidad ha concebido la Tierra como c\u00e1rcel del cuerpo humano ni ha mostrado tal ansia para ir literalmente de aqu\u00ed a la Luna. La emancipaci\u00f3n y secularizaci\u00f3n de la Edad Moderna, que comenz\u00f3 con un desv\u00edo, no necesariamente de Dios, sino de un dios que era el Padre de los hombres en el cielo, \u00bfha de terminar con un repudio todav\u00eda m\u00e1s ominoso de una Tierra que fue la Madre de todas las criaturas vivientes bajo el firmamento? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La Tierra es la misma quintaesencia de la condici\u00f3n humana, y la naturaleza terrena seg\u00fan lo que sabemos, quiz\u00e1 sea \u00fanica en el universo con respecto a proporcionar a los seres humanos un <em>h\u00e1bitat<\/em> en el que moverse y respirar sin esfuerzo ni artificio. El artificio humano del mundo separa la existencia humana de toda circunstancia meramente animal, pero la propia vida queda al margen de este mundo artificial y, a trav\u00e9s de ella, el hombre se emparenta con los restantes organismos vi<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">vos. Desde hace alg\u00fan tiempo, los esfuerzos de numerosos cient\u00edficos se est\u00e1n encaminando a producir vida tambi\u00e9n \u00ab<em>artificial<\/em>\u00bb,<a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/07\/10\/las-perplejidades-de-los-derechos-del-hombre-arendt\/\"> a cortar el \u00faltimo lazo que sit\u00faa al hombre entre los hijos de la naturaleza<\/a>. El mismo deseo de escapar de la prisi\u00f3n de la Tierra se manifiesta en el intento de crear vida en el tubo de ensayo, de mezclar \u00ab<em>plasma de germen congelado perteneciente a personas de demostrada habilidad con el microscopio a fin de producir seres humanos superiores<\/em>\u00bb, y de \u00ab<em>alterar [su] tama\u00f1o, aspecto y funci\u00f3n<\/em>\u00bb; y sospecho que dicho deseo de escapar de la condici\u00f3n humana subraya tambi\u00e9n la esperanza de prolongar la vida humana m\u00e1s all\u00e1 del l\u00edmite de los cien a\u00f1os. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este hombre futuro -que los cient\u00edficos fabricar\u00e1n antes de un siglo, seg\u00fan afirman- parece estar pose\u00eddo por una rebeli\u00f3n contra la existencia humana tal como se nos ha dado, gratuito don que no procede de ninguna parte (<em>materialmente hablando<\/em>), que desea cambiar, por decirlo as\u00ed, por algo hecho por \u00e9l mismo. No hay raz\u00f3n para dudar de nuestra capacidad para lograr tal cambio, de la misma manera que tampoco existe para poner en duda nuestra actual capacidad de destruir toda la vida org\u00e1nica de la Tierra. La \u00fanica cuesti\u00f3n que se plantea es si queremos o no emplear nuestros conocimientos cient\u00edficos y t\u00e9cnicos en este sentido, y tal cuesti\u00f3n no puede decidirse por medios cient\u00edficos; se trata de un problema pol\u00edtico de primer orden y, por lo tanto, no cabe dejarlo a la decisi\u00f3n de los cient\u00edficos o pol\u00edticos profesionales. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras tales posibilidades quiz\u00e1 sean a\u00fan de un futuro lejano, los primeros efectos de los triunfos singulares de la ciencia se han dejado sentir en una crisis dentro de las propias ciencias naturales. La dificultad reside en el hecho de que las \u00ab<em>verdades<\/em>\u00bb del moderno mundo cient\u00edfico, si bien pueden demostrarse en f\u00f3rmulas matem\u00e1ticas y comprobarse tecnol\u00f3gicamente, ya no se prestan a la normal expresi\u00f3n del discurso y del pensamiento. En cuanto estas \u00ab<em>verdades<\/em>\u00bb se expresen conceptual y coherentemente, las exposiciones resultantes ser\u00e1n \u00ab<em>quiz\u00e1 no tan sin sentido como \u00abc\u00edrculo triangular\u00bb, pero mucho m\u00e1s que un \u00able\u00f3n alado\u00bb<\/em>\u00bb (<strong>Erwin Schrodinger<\/strong>). Todav\u00eda no sabemos si \u00e9sta es una situaci\u00f3n final. Pero pudiera ser que nosotros, criaturas atadas a la Tierra que hemos comenzado a actuar como si fuera<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">mos habitantes del universo, <strong>seamos incapaces de entender, esto es, de pensar y hablar sobre las cosas que, no obstante, podemos hacer<\/strong>. En este caso, ser\u00eda como si nuestro cerebro, que constituye la condici\u00f3n f\u00edsica, material, de nuestros pensamientos, no pudiera seguir lo que realizamos, y en adelante necesit\u00e1ramos m\u00e1quinas artificiales para elaborar nuestro pensamiento y habla. Si sucediera que conocimiento (<em>en el moderno sentido de <strong>know-how<\/strong><\/em>) y pensamiento se separasen definitivamente, nos convertir\u00edamos en impotentes esclavos no tanto de nuestras m\u00e1quinas como de nuestros <em><strong>know-how<\/strong><\/em>, irreflexivas criaturas a merced de cualquier artefacto t\u00e9cnicamente posible, por muy mort\u00edfero que fuera. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, incluso dejando de lado estas \u00faltimas y a\u00fan inciertas consecuencias, <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/10\/25\/el-hombre-animal-social-o-politico\/\"><strong>la situaci\u00f3n creada por las ciencias es de gran significaci\u00f3n pol\u00edtica<\/strong><\/a>. <strong>Dondequiera que est\u00e9 en peligro lo propio del discurso, la cuesti\u00f3n se politiza, ya que es precisamente el discurso lo que hace del hombre un ser \u00fanico<\/strong>. Si sigui\u00e9ramos el consejo, con el que nos apremian tan a menudo, de ajustar nuestras actitudes culturales al presente estado del desarrollo cient\u00edfico, adoptar\u00edamos con toda seriedad una forma de vida en la que el discurso dejar\u00eda de tener significado, ya que las ciencias de hoy d\u00eda han obligado a adoptar un \u00ab<em>lenguaje<\/em>\u00bb de s\u00edmbolos matem\u00e1ticos que, si bien en un principio eran s\u00f3lo abreviaturas de las expresiones habladas, ahora contiene otras expresiones que resulta imposible traducir a discurso. La raz\u00f3n por la que puede ser prudente desconfiar del juicio pol\u00edtico de los cient\u00edficos qua cient\u00edficos no es fundamentalmente su falta de \u00ab<em>car\u00e1cter<\/em>\u00bb -que no se negaran a desarrollar armas at\u00f3micas- o su ingenuidad -que no entendieran que una vez desarrolladas dichas armas ser\u00edan los \u00faltimos en ser consultados sobre su empleo\u2014, sino concretamente el hecho de que se mueven en un mundo donde el discurso ha perdido su poder. <strong>Y cualquier cosa que el hombre haga, sepa o experimente s\u00f3lo tiene sentido en el grado en que pueda expresarlo<\/strong>. Tal vez haya verdades m\u00e1s all\u00e1 del discurso, y tal vez sean de gran importancia para el hombre en singular, es decir, para el hombre en cuanto no sea un ser pol\u00edtico, pero <strong>los hombres en plural, o sea, los que viven, se mueven y act\u00faan en este mundo, s\u00f3lo experi<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>mentan el significado debido a que se hablan y se sienten unos a otros a s\u00ed mismos<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s pr\u00f3ximo y quiz\u00e1s igualmente decisivo es otro hecho no menos amenazador: el advenimiento de la automatizaci\u00f3n, que probablemente en pocas d\u00e9cadas vaciar\u00e1 las f\u00e1bricas y liberar\u00e1 a la humanidad de su m\u00e1s antigua y natural carga, la del trabajo y la servidumbre a la necesidad. Tambi\u00e9n aqu\u00ed est\u00e1 en peligro un aspecto fundamental de la condici\u00f3n humana, pero la rebeli\u00f3n contra ella, el deseo de liberarse de la \u00ab<em>fatiga y molestia<\/em>\u00bb, no es moderna sino antigua como la historia registrada. <strong>La liberaci\u00f3n del trabajo en s\u00ed no es nueva; en otro tiempo se cont\u00f3 entre los privilegios m\u00e1s firmemente asentados de unos pocos<\/strong>. En este caso, parece como si el progreso cient\u00edfico y el desarrollo t\u00e9cnico s\u00f3lo hubieran sacado partido para lograr algo que fue un sue\u00f1o de otros tiempos, incapaces de hacerlo realidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, <strong>esto es \u00fanicamente en apariencia<\/strong>. La <em>Edad Moderna<\/em> trajo consigo la glorificaci\u00f3n te\u00f3rica del trabajo, cuya consecuencia ha sido la transformaci\u00f3n de toda la sociedad en una sociedad de trabajo. Por lo tanto, la realizaci\u00f3n del deseo, al igual que sucede en los cuentos de hadas, llega en un momento en que s\u00f3lo puede ser contraproducente. <strong>Puesto que se trata de una sociedad de trabajadores que est\u00e1 a punto de ser liberada de las trabas del trabajo, y dicha sociedad desconoce esas otras actividades m\u00e1s elevadas y significativas por cuyas causas merecer\u00eda ganarse esa libertad<\/strong>. Dentro de esta sociedad, que es igualitaria porque \u00e9sa es la manera de hacer que los hombres vivan juntos, no quedan clases, ninguna aristocracia de naturaleza pol\u00edtica o espiritual a partir de la que pudiera iniciarse de nuevo una restauraci\u00f3n de <em>las otras capacidades del hombre<\/em>. Incluso los presidentes, reyes y primeros ministros consideran sus cargos como tarea necesaria para la vida de la sociedad y, entre los intelectuales, \u00fanicamente quedan individuos solitarios que mantienen que su actividad es trabajo y no un medio de ganarse la vida. <strong>Nos enfrentamos con la perspectiva de una sociedad de trabajadores sin trabajo, es decir, sin la \u00fanica actividad que les queda. Est\u00e1 claro que nada podr\u00eda ser peor<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este libro no ofrece respuesta a estas preocupaciones y perplejidades. <strong>Dichas respuestas se dan a diario, y son materia de\u00a0<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>pol\u00edtica pr\u00e1ctica, sujeta al acuerdo de muchos; nunca consisten en consideraciones te\u00f3ricas o en la opini\u00f3n de una persona, como si se tratara de problemas que s\u00f3lo admiten una posible y \u00fanica soluci\u00f3n<\/strong>. Lo que propongo en los cap\u00edtulos siguientes es una reconsideraci\u00f3n de la condici\u00f3n humana desde el ventajoso punto de vista de nuestros m\u00e1s recientes temores y experiencias. Evidentemente, es una materia digna de meditaci\u00f3n, y la falta de meditaci\u00f3n -la imprudencia o desesperada confusi\u00f3n o complaciente repetici\u00f3n de \u00ab<em>verdades<\/em>\u00bb que se han convertido en triviales y vac\u00edas- me parece una de las sobresalientes caracter\u00edsticas de nuestro tiempo. Por lo tanto, <strong>lo que propongo es muy sencillo: nada m\u00e1s que pensar en lo que hacemos<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En efecto, \u00ab<em>lo que hacemos<\/em>\u00bb es el tema central del presente libro. Se refiere s\u00f3lo a las m\u00e1s elementales articulaciones de la condici\u00f3n humana, con esas actividades que tradicionalmente, as\u00ed como seg\u00fan la opini\u00f3n corriente, se encuentran al alcance de todo ser humano. Por \u00e9sta y otras razones, la m\u00e1s elevada y quiz\u00e1 m\u00e1s pura actividad de la que es capaz el hombre, la de pensar, se omite en las presentes consideraciones. As\u00ed, pues, y de manera sistem\u00e1tica, el libro se limita a una discusi\u00f3n sobre labor, trabajo y acci\u00f3n, que constituye sus tres cap\u00edtulos centrales. Hist\u00f3ricamente, trato en el \u00faltimo cap\u00edtulo de la <em>\u00c9poca Moderna<\/em> y, a lo largo del libro, de las varias constelaciones dentro de la jerarqu\u00eda de actividades tal como las conocemos desde la historia occidental. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>No obstante, la <em>Edad<\/em> <em>Moderna<\/em> no es lo mismo que el <em>Mundo<\/em> <em>Moderno<\/em><\/strong>. Cient\u00edficamente, l<a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/10\/18\/la-ley-de-pobres-y-la-revuelta-campesina-inglesa-en-el-siglo-xviii\/\">a <em>Edad Moderna<\/em> que comenz\u00f3 en el siglo XVII termin\u00f3 al comienzo del XX<\/a>; pol\u00edticamente, el <em>Mundo Moderno<\/em>, en el que hoy d\u00eda vivimos, naci\u00f3 con las primeras explosiones at\u00f3micas. No discuto este <em>Mundo Moderno<\/em>, contra cuya condici\u00f3n contempor\u00e1nea he escrito el presente libro. Me limito, por un lado, al an\u00e1lisis de esas generales capacidades humanas que surgen de la condici\u00f3n del hombre y que son permanentes, es decir, que irremediablemente no pueden perderse mientras no sea cambiada la condici\u00f3n humana. Por otro lado, el prop\u00f3sito del an\u00e1lisis hist\u00f3rico es rastrear en el tiempo la alienaci\u00f3n del <em>Mundo<\/em> <em>Moderno<\/em>, su doble huida de la Tierra al universo y del mundo al yo, hasta sus or\u00edgenes, con <strong>el fin de\u00a0llegar a una comprensi\u00f3n de la naturaleza de la sociedad tal como se desarroll\u00f3 y present\u00f3 en el preciso momento en que fue vencida por el advenimiento de una nueva y a\u00fan desconocida edad<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2282095\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/rsz_hannah-arendt21-e1491129849799-300x168.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"269\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/rsz_hannah-arendt21-e1491129849799-300x168.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/rsz_hannah-arendt21-e1491129849799-768x430.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/rsz_hannah-arendt21-e1491129849799-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/rsz_hannah-arendt21-e1491129849799.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">CAP\u00cdTULO III:\u00a0LABOR<\/span><\/h2>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">En este cap\u00edtulo se critica a Karl Marx. Tengo la desgracia de hacerlo en un momento en que tantos escritores, que anteriormente vivieron de apropiarse expl\u00edcita o t\u00e1citamente ideas e intuiciones del rico mundo de Marx, han decidido convertirse en antimarxistas, e incluso uno de ellos ha descubierto que el propio Marx fue incapaz de ganarse la vida, olvidando las generaciones de autores que ha \u00abmantenido\u00bb. Ante esta dificultad me alivia recordar un p\u00e1rrafo escrito por <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/09\/19\/discurso-sobre-la-libertad-de-los-antiguos-comparada-con-la-de-los-modernos-por-benjamin-constant\/\">Benjam\u00edn Constant<\/a> cuando se vio obligado a atacar a <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/tag\/rousseau\/\">Rousseau<\/a>: \u00abCierto es que evitar\u00e9 unirme a los detractores de un gran hombre. Si la casualidad hace que en apariencia est\u00e9 de acuerdo con ellos en un solo punto, desconf\u00edo de m\u00ed mismo; y para consolarme de parecer por un instante de su opini\u00f3n &#8230; necesito contradecir e infamar todo lo que puedo a estos pretendidos colaboradores\u00bb (1)<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00abLa labor de nuestro cuerpo y el trabajo de nuestras manos\u00bb <span style=\"font-size: 14pt;\">(2)<\/span><\/span><\/h3>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La palabra \u00ablabor\u00bb, entendida como nombre, nunca designa el producto acabado, el resultado de la labor, sino que se queda en nombre verbal para clasificarlo con el gerundio, mientras que el propio producto deriva invariablemente de la palabra que indica trabajo, incluso cuando el uso corriente ha seguido el desarrollo moderno tan estrechamente que la forma verbal de la palabra \u00abtrabajo\u00bb se ha quedado m\u00e1s bien anticuada.<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-8551\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/1-revolucion-industrial-300x215.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"287\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/1-revolucion-industrial-300x215.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/01\/1-revolucion-industrial.jpg 579w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La distinci\u00f3n que propongo entre labor y trabajo no es usual. La evidencia a su favor es demasiado grande para no tenerla en cuenta, y, sin embargo, es un hecho hist\u00f3rico que salvo unas cuantas observaciones aisladas, que adem\u00e1s ni siquiera desarrollaron los autores en sus teor\u00edas, apenas hay nada en la tradici\u00f3n premoderna del pensamiento pol\u00edtico o en el amplio cuerpo de las modernas teor\u00edas sobre la labor que la sustente. No obstante, contra esta escasez hist\u00f3rica se levanta un testimonio muy articulado y obstinado, es decir, <strong>el simple hecho de que todo idioma europeo, antiguo y moderno, contiene dos palabras etimol\u00f3gicamente no relacionadas para definir lo que creemos es la misma actividad, conservadas pese a su persistente uso sin\u00f3nimo<\/strong> <strong>(3)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, la distinci\u00f3n de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/tag\/locke\/\"><strong>Locke<\/strong> <\/a>entre manos que trabajan y cuerpo que labora es algo reminiscente de la diferencia griega entre <strong><em>cheirotechn\u00e9s<\/em><\/strong>, artesano, a la que corresponde la palabra alemana <strong><em>Handwerker<\/em><\/strong>, y aquellos que, como los \u00ab<em>esclavos y animales dom\u00e9sticos, atienden con sus cuerpos a las necesidades de la vida<\/em>\u00bb <strong>(4)<\/strong>, en griego <strong><em>t\u00f3 s\u00f3mati ergazesthai<\/em><\/strong>, trabajan con sus cuerpos (<em>incluso aqu\u00ed, <strong>labor<\/strong> y <strong>trabajo<\/strong> ya se tratan como id\u00e9nticos, puesto que la palabra usada no es <strong>ponein<\/strong>, \u00ab<strong>labor<\/strong>\u00ab, sino <strong>ergazesthai<\/strong>, \u00ab<strong>trabajo<\/strong>\u00ab<\/em>). S\u00f3lo en un aspecto que, sin embargo, es el m\u00e1s importante desde el punto de vista ling\u00fc\u00edstico, el uso antiguo y moderno de las dos palabras deja de ser sin\u00f3nimo, es decir, en la formaci\u00f3n del nombre correspondiente. De nuevo encontramos aqu\u00ed completa unanimidad; la palabra \u00ab<em><strong>labor<\/strong><\/em>\u00bb, entendida como nombre, nunca designa el producto acabado, el resultado de la labor, sino que se queda en nombre verbal para clasificarlo con el gerundio, mientras que el propio producto deriva invariablemente de la palabra que indica trabajo, incluso cuando el uso corriente ha seguido el desarrollo moderno tan estrechamente que la forma verbal de la palabra \u00ab<em><strong>trabajo<\/strong><\/em>\u00bb se ha quedado m\u00e1s bien anticuada <strong>(5)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El motivo de que esta distinci\u00f3n haya pasado por alto en la antig\u00fcedad y no se haya explorado su significaci\u00f3n es bastante\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">claro. <strong>El desprecio hacia la labor, que originalmente surge de la apasionada lucha por la libertad mediante la superaci\u00f3n de las necesidades, y del no menos apasionado rechazo de todo esfuerzo que no dejara huella, monumento, ni gran obra digna de ser recordada, se propag\u00f3 con las recientes exigencias de la vida de la polis sobre el tiempo de los ciudadanos, as\u00ed como debido a su insistencia en la abstenci\u00f3n (<em>skhol\u00e9<\/em>) de lo que no fueran actividades pol\u00edticas, hasta que englob\u00f3 todo lo que supon\u00eda un esfuerzo<\/strong>. La primera costumbre pol\u00edtica, anterior al pleno desarrollo de la ciudad-estado, distingu\u00eda simplemente entre esclavos, enemigos vencidos (<strong><em>dm\u00f3es<\/em><\/strong> <em>o <strong>douloi<\/strong><\/em>) que eran llevados a la casa del vencedor con el resto del bot\u00edn, donde en calidad de residentes (<strong><em>oiketai<\/em><\/strong> <em>o familiares<\/em>) se esclavizaban para atender a su propia vida y a la de su amo, y los <em><strong>d\u00e9miourgoi<\/strong><\/em>, trabajadores del pueblo, que se mov\u00edan libremente fuera de la esfera privada y dentro de la p\u00fablica <strong>(6)<\/strong>. Tiempo despu\u00e9s cambi\u00f3 incluso el nombre de estos artesanos, a quienes <strong>Sol\u00f3n<\/strong> a\u00fan describ\u00eda como hijos de <em><strong>Atenea<\/strong><\/em> y <strong><em>Hefesto<\/em><\/strong>, y los llamaba <strong><em>banausoi<\/em><\/strong>, o sea, <em><strong>hombres cuyo principal inter\u00e9s es el oficio y no el lugar del mercado<\/strong><\/em>. Sol\u00f3 a partir de finales del siglo V comenz\u00f3 la <em>polis<\/em> a clasificar las ocupaciones seg\u00fan el esfuerzo requerido, y as\u00ed <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> calificaba esas ocupaciones \u00ab<em>en las que el cuerpo m\u00e1s se deteriora<\/em>\u00bb como las m\u00e1s bajas. Aunque se neg\u00f3 a admitir a los <em><strong>banausoi<\/strong><\/em> como ciudadanos, hubiera aceptado a los pastores y pintores, y no a los campesinos y escultores <strong>(7)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s adelante veremos que los griegos, aparte de su desprecio por la labor, ten\u00edan sus propias razones para desconfiar del artesano o m\u00e1s bien de la mentalidad del <em>homo faber<\/em>. No obstante, esta desconfianza s\u00f3lo se da en ciertos per\u00edodos, mientras que la estima por las actividades humanas, incluso la de aquellos qu\u00e9, como <strong>Hes\u00edodo<\/strong>, supuestamente elogian la labor <strong>(8)<\/strong>, se basa en <strong>la convicci\u00f3n de que la labor de nuestro cuerpo, requerida por sus necesidades, resulta abyecta<\/strong>. De ah\u00ed que las ocupaciones que no consist\u00edan en laborar, aunque se emprendieran no por su propio fin, sino para hacer frente a las necesidades de la vida, se asimilaban al status de labor, lo que explica las variaciones y cambios en su estima y clasificaci\u00f3n en diferentes per\u00edodos y en distintos lugares. La opini\u00f3n de que labor y trabajo\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">eran despreciados en la antig\u00fcedad debido a que s\u00f3lo incumb\u00edan a los esclavos, es un principio de los historiadores modernos. Los antiguos razonaban de manera totalmente distinta; <strong>cre\u00edan que era necesario poseer esclavos debido a la servil naturaleza de todas las ocupaciones \u00fatiles para el mantenimiento de la vida<\/strong> <strong>(9)<\/strong>. Precisamente sobre esta bas\u00e9 se defend\u00eda y justificaba la intuici\u00f3n de la esclavitud. <strong>Laborar significaba estar esclavizado por la necesidad, y esta servidumbre era inherente a las condiciones de la vida humana<\/strong>. Debido a que los hombres estaban dominados por las necesidades de la vida, s\u00f3lo pod\u00edan ganar su libertad mediante la dominaci\u00f3n de esos a quienes sujetaban a la necesidad por la fuerza. <strong>La degradaci\u00f3n del esclavo era un golpe del destino y un destino peor que la muerte, ya que llevaba consigo la metamorfosis del hombre en algo semejante al animal domesticado (10)<\/strong>. Por lo tanto, un cambio en el estado legal de un esclavo, como la manumisi\u00f3n por su due\u00f1o o un cambio en la circunstancia pol\u00edtica general que elevara ciertas ocupaciones a la pertinencia p\u00fablica, aseguraba de modo autom\u00e1tico un cambio en la \u00ab<em>naturaleza<\/em>\u00bb del esclavo<strong> (11)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/03\/18\/sentencias-de-lucio-anneo-seneca\/\">La instituci\u00f3n de la esclavitud en la antig\u00fcedad<\/a>, aunque no en los \u00faltimos tiempos, no era un recurso para obtener trabajo barato o un instrumento de explotaci\u00f3n en beneficio de los due\u00f1os, sino m\u00e1s bien el intento de excluir la labor de las condiciones de la vida del hombre. <strong>Lo que los hombres compart\u00edan con las otras formas de vida animal no se consideraba humano<\/strong>. (<em>Diremos de paso que \u00e9sta era tambi\u00e9n la raz\u00f3n del malentendido que ha suscitado la teor\u00eda griega sobre la no humana naturaleza del esclavo. <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>, que argument\u00f3 dicha teor\u00eda de manera tan expl\u00edcita, y luego, en su lecho de muerte, liber\u00f3 a sus esclavos, no fue tan inconsistente como se inclinan a creer los modernos. No neg\u00f3 la capacidad del esclavo para ser humano, sino \u00fanicamente el uso de la palabra \u00abhombres\u00bb para designar a los miembros de la especie mientras estuvieran totalmente sujetos a la necesidad<\/em>) <strong>(12)<\/strong>. Y la verdad es que est\u00e1 plenamente justificado el empleo de la palabra \u00ab<em>animal<\/em>\u00bb en concepto de <em>animal laborans<\/em>, para diferenciarlo del muy discutible uso de la misma palabra en la expresi\u00f3n <em>animal rationale<\/em>. <strong>En efecto, el <em>animal laborans<\/em> es s\u00f3lo uno, a lo sumo el m\u00e1s elevado, de la especie\u00a0<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>animal que puebla la tierra<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>No es sorprendente que la distinci\u00f3n entre labor y trabajo fuera ignorada en la antig\u00fcedad cl\u00e1sica<\/strong>. La diferenciaci\u00f3n entre la familia privada y la esfera pol\u00edtica p\u00fablica, entre el residente familiar que era el esclavo y el cabeza de familia que era el ciudadano, entre actividades que han de ocultarse en privado y las que son dignas de verse, o\u00edrse y recordarse, eclips\u00f3 y predetermin\u00f3 todas las dem\u00e1s distinciones hasta que s\u00f3lo qued\u00f3 un criterio: \u00bfd\u00f3nde se gasta la mayor cantidad de tiempo y esfuerzo, en p\u00fablico o en privado?, \u00bfest\u00e1 motivada la ocupaci\u00f3n por <em>cura privati negotii<\/em> o <em>cura rei publicae<\/em>, por el cuidado de los asuntos privados o p\u00fablicos? <strong>(13)<\/strong>. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el auge de la teor\u00eda pol\u00edtica, los fil\u00f3sofos superaron incluso estas distinciones, que al menos hab\u00edan diferenciado las actividades, oponiendo la contemplaci\u00f3n a toda clase de actividades semejantes. Con ellos, incluso la actividad pol\u00edtica qued\u00f3 nivelada al rango de necesidad, que en adelante pas\u00f3 a ser el denominador com\u00fan de todas las articulaciones dentro de la <em><strong>vita activa<\/strong><\/em>. Razonablemente no cabe esperar ayuda alguna del pensamiento pol\u00edtico cristiano, que acept\u00f3 la distinci\u00f3n de los fil\u00f3sofos, la refino, y, al ser la religi\u00f3n para la mayor\u00eda y la filosof\u00eda para los pocos, le dio general validez, obligando a todos los hombres. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No obstante, a primera vista resulta sorprendente que la <em>Edad Moderna<\/em> -con la inversi\u00f3n de todas las tradiciones, del tradicional rango de la acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n no menos que de la tradicional jerarqu\u00eda dentro de la propia vita activa, con su glorificaci\u00f3n del trabajo como fuente de todos los valores y su elevaci\u00f3n desde <em>animal laborans<\/em> hasta la posici\u00f3n tradicionalmente mantenida por el <em>animal rationale-<\/em>\u00a0no haya ideado una sola teor\u00eda en la que el <em>animal laborans<\/em> y el <em>homo faber<\/em>, \u00ab<em>la labor de nuestro cuerpo y el trabajo de nuestras manos<\/em>\u00bb, est\u00e9n claramente diferenciados. <strong>En vez de eso, primero encontramos la distinci\u00f3n entre labor productiva e improductiva, algo despu\u00e9s la diferenciaci\u00f3n entre trabajo experto e inexperto, y, finalmente, superando a las dos debido a que aparentemente es de significaci\u00f3n m\u00e1s elemental, la divisi\u00f3n de todas las actividades en trabajo manual e intelectual<\/strong>. De las tres, s\u00f3lo la distinci\u00f3n entre labor productiva e improductiva llega al n\u00facleo del asunto, y no es casualidad que los dos te\u00f3ricos m\u00e1s importantes\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">en este campo, <strong>Adam Smith <\/strong>y<strong> Karl Marx<\/strong>, basaran en ella toda la estructura de su argumentaci\u00f3n. El motivo de la elevaci\u00f3n de la labor en la <em>\u00c9poca Moderna<\/em> fue su \u00ab<em>productividad<\/em>\u00bb, y la en apariencia blasfema noci\u00f3n de <strong>Marx<\/strong> al afirmar que la labor (<em>y no Dios<\/em>) cre\u00f3 al hombre o que la labor (<em>y no la raz\u00f3n<\/em>) distingu\u00eda al hombre de los otros animales, \u00fanicamente era la formulaci\u00f3n m\u00e1s radical y consistente de algo sobre lo que estaba de acuerdo toda la <em>\u00c9poca Moderna<\/em> <strong>(14)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s a\u00fan, tanto <strong>Smith<\/strong> como <strong>Marx<\/strong> estaban de acuerdo con la opini\u00f3n p\u00fablica moderna al despreciar la labor improductiva como par\u00e1sita, en realidad una especie de perversi\u00f3n de la labor, como si nada que no fuera digno de este nombre enriqueciera al mundo. <strong>Marx<\/strong> comparti\u00f3 el desprecia-de <strong>Smith<\/strong> por los \u00ab<em>sirvientes dom\u00e9sticos<\/em>\u00bb, que como \u00ab<em>hu\u00e9spedes perezosos &#8230; nada dejan tras de s\u00ed a cambio de su consumo<\/em>\u00bb <strong>(15)<\/strong>. Sin embargo, <strong>eran precisamente estos sirvientes dom\u00e9sticos, estos residentes familiares, <em>oiketai<\/em> <em>o familiares<\/em>, que laboraban por pura subsistencia y que se necesitaban para el consumo sin esfuerzo m\u00e1s que para la producci\u00f3n, a quienes todas las \u00e9pocas anteriores a la moderna ten\u00edan en mente cuando identificaban la condici\u00f3n laboral con la esclavitud<\/strong>. Lo que dejaban tras de s\u00ed a cambio de su consumo no era ni m\u00e1s ni menos que la libertad de sus due\u00f1os o, en lenguaje moderno, la potencial productividad de sus amos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dicho con otras palabras, la distinci\u00f3n entre labor productiva e improductiva contiene, aunque con prejuicio, la distinci\u00f3n m\u00e1s fundamental entre trabajo y labor<strong> (16)<\/strong>. En efecto, signo de todo laborar es que no deja nada tras s\u00ed, que el resultado de su esfuerzo se consume casi tan r\u00e1pidamente como se gasta el esfuerzo. Y no obstante, dicho esfuerzo, a pesar de su futilidad, nace de un gran apremio y est\u00e1 motivado por su impulso mucho m\u00e1s poderoso que cualquier otro, ya que de \u00e9l depende la propia vida. La \u00e9poca moderna en general y <strong>Karl Marx<\/strong> en particular, anonadados, por decirlo as\u00ed, por la productividad sin precedente de la humanidad occidental, tuvieron la casi irresistible tendencia a considerar toda labor como trabajo y a referirse al <em>animal laborans<\/em> en t\u00e9rminos mucho m\u00e1s adecuados al <em>homo faber<\/em>, confiando en que s\u00f3lo era necesario un poco m\u00e1s para eliminar por completo a la labor y a la necesidad <strong>(17)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin duda, el aut\u00e9ntico desarrollo hist\u00f3rico que sac\u00f3 a la labor de lo oculto y la llev\u00f3 a la esfera p\u00fablica, donde pudo ser organizada y \u00ab<em>dividida<\/em>\u00bb <strong>(15)<\/strong>, constituy\u00f3 un poderoso argumento en el desarrollo de estas teor\u00edas. Sin embargo, un hecho m\u00e1s significativo a este respecto, ya observado por los economistas cl\u00e1sicos y claramente descubierto y analizado por <strong>Karl Marx<\/strong>, es que la propia actividad laboral, al margen de las circunstancias hist\u00f3ricas e independientemente de su lugar en la esfera privada o p\u00fablica, posee una \u00ab<em>productividad<\/em>\u00bb suya, por f\u00fatiles y no duraderos que puedan ser sus productos. <strong>Dicha productividad no se basa en los productos de la labor, sino en el \u00ab<em>poder<\/em>\u00bb humano, cuya fuerza no queda agotada cuando ha producido los medios para su propia subsistencia y supervivencia<\/strong>, que es capaz de producir un \u00ab<em>super\u00e1vit<\/em>\u00bb, es decir, m\u00e1s de lo necesario para su propia \u00ab<em>reproducci\u00f3n<\/em>\u00bb. Debido a que lo que explica la productividad de la labor no es \u00e9sta en s\u00ed misma, sino el <em>super\u00e1vit<\/em> del \u00ab<em>poder de la labor<\/em>\u00bb humana (<em>Arbeitskraft<\/em>), la introducci\u00f3n de este t\u00e9rmino por <strong>Marx<\/strong> constituy\u00f3, como <strong>Engels<\/strong> se\u00f1al\u00f3 acertadamente, el elemento m\u00e1s original y revolucionario de todo su sistema <strong>(19)<\/strong>. <strong>A diferencia de la productividad del trabajo, que a\u00f1ade nuevos objetos al artificio humano, la productividad del poder de la labor s\u00f3lo produce objetos de manera incidental y fundamentalmente se interesa por los medios de su propia reproducci\u00f3n<\/strong>; puesto que su poder no se agota una vez asegurada su propia reproducci\u00f3n, puede usarse para la reproducci\u00f3n de m\u00e1s de un proceso de vida, si bien no \u00ab<em>produce<\/em>\u00bb m\u00e1s que vida <strong>(20)<\/strong>. <strong>Mediante la opresi\u00f3n violenta en una sociedad de esclavos o de explotaci\u00f3n en la sociedad capitalista de la \u00e9poca de Marx, puede canalizarse de tal modo que la labor de unos baste para la vida de todos<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde este punto de vista puramente social, que es de la <em>\u00c9poca Moderna<\/em> pero que cobr\u00f3 su mayor y m\u00e1s coherente expresi\u00f3n en la obra de <strong>Marx<\/strong>, todo el laborar es \u00ab<em>productivo<\/em>\u00bb, y la anterior distinci\u00f3n entre las \u00ab<em>tareas dom\u00e9sticas<\/em>\u00bb que no dejan huella y la producci\u00f3n de cosas lo suficientemente duraderas para su acumulaci\u00f3n pierde su validez. Como vimos antes, el punto de vista social es id\u00e9ntico a la interpretaci\u00f3n que s\u00f3lo tiene en cuenta el proceso de vida de la humanidad y, <strong>dentro de\u00a0<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>su marco de referencia, todas las cosas se convierten en objetos de consumo<\/strong>. En una \u00ab<em>humanidad socializada<\/em>\u00bb por completo, cuyo \u00fanico prop\u00f3sito fuera mantener el proceso de la vida -y tal es desgraciadamente el nada ut\u00f3pico ideal que gu\u00eda a las teor\u00edas de <strong>Marx<\/strong> <strong>(21)<\/strong>-, <strong>la distinci\u00f3n entre labor y trabajo desaparecer\u00eda por entero; todo trabajo se convertir\u00eda en labor debido a que las cosas se entender\u00edan no en su mundana y objetiva cualidad, sino como resultado del poder de la labor y de las funciones del proceso de la vida<\/strong> <strong>(22)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es interesante observar que la distinci\u00f3n entre trabajo diestro y no diestro e intelectual y manual, no desempe\u00f1a papel alguno en la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica ni en la obra de <strong>Marx<\/strong>. Comparados con la productividad de la labor, son de importancia secundaria. Toda actividad requiere una cierta destreza, tanto si se trata de limpiar y cocinar como de escribir un libro o construir una casa. La distinci\u00f3n no se aplica a diferentes actividades, sino que s\u00f3lo se\u00f1ala ciertos grados y cualidades en cada una de ellas. P<strong>odr\u00eda adquirir cierta importancia la moderna divisi\u00f3n del trabajo, donde las tareas asignadas anteriormente a los j\u00f3venes e inexpertos quedaron congeladas en ocupaciones para toda la vida. Pero la consecuencia de la divisi\u00f3n del trabajo, en que una actividad se divide en tantas min\u00fasculas partes que cada especialista s\u00f3lo necesita un m\u00ednimo de habilidad, tiende a abolir por completo el trabajo diestro<\/strong>, como atinadamente predijo <strong>Marx<\/strong>. El resultado es que lo comprado y vendido en el mercado del trabajo no es habilidad individual, sino \u00ab<em>poder de la labor<\/em>\u00bb, del que todo ser humano posee aproximadamente el mismo. M\u00e1s a\u00fan, <strong>puesto que el trabajo no h\u00e1bil es una contradicci\u00f3n expresiva, la propia distinci\u00f3n s\u00f3lo es v\u00e1lida para la actividad laboral, y el intento de usarla como importante marco de referencia ya indica que la distinci\u00f3n entre labor y trabajo ha quedado abandonada en favor de la labor<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">El resultado es que lo comprado y vendido en el mercado del trabajo no es habilidad individual, sino \u00ab<em>poder de la labor<\/em>\u00bb, del que todo ser humano posee aproximadamente el mismo<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muy distinto es el caso de la m\u00e1s popular categor\u00eda de trabajo manual e intelectual. Aqu\u00ed, el lazo subyacente entre quien trabaja con la mano y el que lo hace con la cabeza es de nuevo el proceso laboral, en un caso desempe\u00f1ado por la cabeza y en el otro por otra parte del cuerpo. <strong>Sin embargo, pensar, que presumiblemente es la actividad de la cabeza, aunque en cierta man<\/strong><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>era es como el laborar -tambi\u00e9n un proceso que probablemente s\u00f3lo finaliza con la propia vida-, es incluso menos \u00ab<em>productivo<\/em>\u00bb que la labor; si \u00e9sta no deja huella permanente, el pensar no deja nada tangible. Por s\u00ed mismo, nunca se materializa en objeto<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Siempre que el trabajador intelectual desea manifestar sus pensamientos, ha de usar sus manos y adquirir habilidad manual como cualquier otro trabajador<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Siempre que el trabajador intelectual desea manifestar sus pensamientos, ha de usar sus manos y adquirir habilidad manual como cualquier otro trabajador. Dicho con otras palabras, pensar y trabajar son dos actividades diferentes que nunca coinciden por completo; el pensador que quiere que el mundo conozca el \u00ab<em>contenido<\/em>\u00bb de sus pensamientos, lo primero de todo ha de hacer una pausa y recordar sus pensamientos. <strong>Tanto aqu\u00ed como en los dem\u00e1s casos, el recuerdo prepara lo intangible y lo f\u00fatil para su final materializaci\u00f3n; es el comienzo del proceso de trabajo y, al igual que la consideraci\u00f3n del artesano sobre el modelo que guiar\u00e1 su obra, su etapa m\u00e1s inmaterial<\/strong>. El propio trabajo siempre requiere entonces alg\u00fan material sobre el que actuar y que mediante la fabricaci\u00f3n, la actividad del <em>homo faber<\/em>, se transformar\u00e1 en un objeto mundano. <strong>La espec\u00edfica cualidad del trabajo intelectual no se debe menos al \u00ab<em>trabajo de nuestras manos<\/em>\u00bb que el de cualquier otra clase de trabajo<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Pensar y trabajar son dos actividades diferentes que nunca coinciden por completo; el pensador que quiere que el mundo conozca el \u00ab<em>contenido<\/em>\u00bb de sus pensamientos, lo primero de todo ha de hacer una pausa y recordar sus pensamientos<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Parece razonable y es muy corriente relacionar y justificar la moderna distinci\u00f3n entre labor intelectual y manual con la antigua que diferenciaba las \u00ab<em>artes serviles<\/em>\u00bb de las \u00ab<em>liberales<\/em>\u00bb<\/strong>. Sin embargo, el signo caracter\u00edstico entre estas \u00faltimas no es en absoluto \u00ab<em>un mayor grado de inteligencia<\/em>\u00bb o que el \u00ab<em>artista liberal<\/em>\u00bb trabaje con el cerebro y el \u00ab<em>s\u00f3rdido artesano<\/em>\u00bb lo haga con las manos. El antiguo criterio es fundamentalmente pol\u00edtico. Son liberales las ocupaciones que requieren <em>prudentia<\/em>, capacidad para el juicio prudente, que es la virtud de los estadistas, y las profesiones de utilidad p\u00fablica (<em>ad hominum utilitatem<\/em>) <strong>(23)<\/strong>, tales como la arquitectura, la medicina y la agricultura <strong>(24)<\/strong>. Todos los oficios, tanto el del amanuense como el del carpintero, son \u00ab<em>s\u00f3rdidos<\/em>\u00bb, inapropiados para un ciudadano completo, y los peores son los considerados como m\u00e1s \u00fatiles, por ejemplo el de \u00ab<em>pescadero, carnicero, cocinero, pollero y pescador<\/em>\u00bb <strong>(25)<\/strong>. <strong>No obstante, ni siquiera \u00e9stos son necesariamente puro trabajo. A\u00fan hay una tercera categor\u00eda en la que se remuneran el esfuerzo y la fatiga<\/strong> (<em>las operae diferenciadas del opus, la mera actividad <\/em><em>diferenciada del trabajo<\/em>), <strong>y en estos casos \u00ab<em>el propio salario es se\u00f1al de esclavitud<\/em>\u00bb (26)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">El antiguo criterio es fundamentalmente pol\u00edtico. Son liberales las ocupaciones que requieren <em>prudentia<\/em>, capacidad para el juicio prudente, que es la virtud de los estadistas, y las profesiones de utilidad p\u00fablica (<em>ad hominum utilitatem<\/em>), tales como la arquitectura, la medicina y la agricultura.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos los oficios, tanto el del amanuense como el del carpintero, son \u00ab<em>s\u00f3rdidos<\/em>\u00bb, inapropiados para un ciudadano completo, y los peores son los considerados como m\u00e1s \u00fatiles, por ejemplo el de \u00ab<em>pescadero, carnicero, cocinero, pollero y pescador<\/em>\u00bb.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La distinci\u00f3n entre trabajo manual e intelectual, aunque cabe encontrar su origen en la <em>Edad Media<\/em> (27), es moderna y tiene dos causas por completo diferentes que, no obstante, son igualmente caracter\u00edsticas del clima general de la <em>\u00c9poca Moderna<\/em><\/strong>. Puesto que bajo las condiciones modernas toda ocupaci\u00f3n ten\u00eda que mostrar su \u00ab<em>utilidad<\/em>\u00bb para la sociedad en general, y puesto que la utilidad de las ocupaciones intelectuales se hizo m\u00e1s que dudosa debido a la glorificaci\u00f3n de la labor, <strong>era natural que tambi\u00e9n los intelectuales quisieran contarse entre la poblaci\u00f3n trabajadora<\/strong>. Al mismo tiempo, y s\u00f3lo en aparente contradicci\u00f3n con este desarrollo, la necesidad y estima de esta sociedad por ciertas relaciones \u00ab<em>intelectuales<\/em>\u00bb ascendi\u00f3 a un grado sin precedente en nuestra historia, excepto en los siglos de la decadencia del <em>Imperio Romano<\/em>. <strong>Cabe recordar que, a trav\u00e9s de la historia de la antig\u00fcedad, los servicios \u00ab<em>intelectuales<\/em>\u00bb de los amanuenses, ya sirvieran las necesidades de la esfera p\u00fablica o de la privada, eran realizados por esclavos y clasificados en consonancia con el estado legal de \u00e9stos<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00f3lo la <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/06\/13\/la-burocratizacion-del-mundo-por-bruno-rizzi-parte-1\/\"><em><strong>burocratizaci\u00f3n<\/strong><\/em><\/a> del <em>Imperio Romano<\/em> y el concomitante auge social y pol\u00edtico de los emperadores llev\u00f3 consigo una revaluaci\u00f3n de los servicios \u00abintelectuales\u00bb <strong>(28)<\/strong>. Hasta donde el intelectual no es un \u00ab<em>trabajador<\/em>\u00bb -que, al igual que los dem\u00e1s trabajadores, desde el m\u00e1s humilde artesano al m\u00e1s grande artista, est\u00e1 comprometido en a\u00f1adir una cosa m\u00e1s, a ser posible duradera, al mundo del hombre- se parece m\u00e1s que ning\u00fan otro al \u00ab<em>sirviente<\/em> <em>dom\u00e9stico<\/em>\u00bb de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/21\/de-la-simpatia-la-teoria-de-los-sentimientos-morales-adam-smith\/\"><strong>Adam Smith<\/strong><\/a>, aunque su funci\u00f3n radica menos en conservar intacto el proceso de la vida y mantener su regeneraci\u00f3n que en ocuparse de <strong>la conservaci\u00f3n del gigantesco aparato burocr\u00e1tico<\/strong> cuyo proceso consume sus servicios y devora sus productos tan r\u00e1pida y despiadadamente como el propio proceso biol\u00f3gico de la vida <strong>(29)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Hasta donde el intelectual no es un \u00ab<em>trabajador<\/em>\u00bb, se parece m\u00e1s que ning\u00fan otro al \u00ab<em>sirviente<\/em> <em>dom\u00e9stico<\/em>\u00bb (al) ocuparse de la conservaci\u00f3n del gigantesco aparato burocr\u00e1tico cuyo proceso consume sus servicios y devora sus productos tan r\u00e1pida y despiadadamente como el propio proceso biol\u00f3gico de la vida<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1517238\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Hannah-Arendt-3-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"254\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">El car\u00e1cter de cosa del mundo<\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2263916\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Origen-y-diversidad-en-la-evolucion-humana-PPAL-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"266\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Origen-y-diversidad-en-la-evolucion-humana-PPAL-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Origen-y-diversidad-en-la-evolucion-humana-PPAL-610x405.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Origen-y-diversidad-en-la-evolucion-humana-PPAL-678x452.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Origen-y-diversidad-en-la-evolucion-humana-PPAL.jpg 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El desprecio por el trabajo en la teor\u00eda antigua y su glorificaci\u00f3n en la moderna proceden de la actitud subjetiva o actividad del trabajador, desconfiando de su penoso esfuerzo o elogiando su productividad. Este car\u00e1cter subjetivo del enfoque se ve de modo m\u00e1s claro en la distinci\u00f3n entre trabajo f\u00e1cil y dif\u00edcil, pero ya vimos, al menos en el caso de <strong>Marx<\/strong> -quien, como los m\u00e1s importantes te\u00f3ricos del trabajo, suministra una especie de piedra de toque para estas cuestiones\u2014, que la productividad del trabajo se mide y calibra seg\u00fan las exigencias del proceso de la vida para su propia reproducci\u00f3n; radica en la potencial plusval\u00eda inherente a la fuerza de trabajo humano, no en la cualidad o car\u00e1cter de las cosas que produce. De manera similar, la opini\u00f3n griega, que clasificaba a los pintores en grado superior a los escultores, no se basaba en una mayor consideraci\u00f3n por la pintura <strong>(30)<\/strong>. Parece que la diferencia entre labor y trabajo, que nuestros te\u00f3ricos tanto se han obstinado en olvidar y nuestros idiomas tan tercamente en conservar, se convierte simplemente en una diferencia de grado si el car\u00e1cter mundano de la cosa producida -su lugar, funci\u00f3n y tiempo de permanencia en el mundo- no se tiene en cuenta. La diferencia entre un pan, cuya \u00ab<em>expectativa de vida<\/em>\u00bb en el mundo es apenas m\u00e1s de un d\u00eda, y una mesa, que f\u00e1cilmente puede sobrevivir a generaciones de hombres, es mucho m\u00e1s clara y decisiva que la distinci\u00f3n entre un panadero y un carpintero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La curiosa discrepancia entre lenguaje y teor\u00eda, que observamos anteriormente, resulta ser por lo tanto una discrepancia entre el lenguaje \u00ab<em>objetivo<\/em>\u00bb y orientado por el mundo que hablamos y las teor\u00edas subjetivas y orientadas por el hombre que usamos en nuestros intentos para entendernos. El lenguaje, y las fundamentales experiencias humanas que lo sustentan, es lo que nos ense\u00f1a que las cosas del mundo, entre las que se consume la <em><strong>vita activa<\/strong><\/em>, son de naturaleza muy. diferente y producidas por muy distintas clases de actividad. Considerados como parte del mundo, los productos del trabajo &#8211; y no los de la laborgarantizan la permanencia y \u00ab<em>durabilidad<\/em>\u00bb, sin las que no ser\u00eda posible el mundo. Dentro de este mundo de cosas duraderas encontramos los bienes de consumo que aseguran a la vida los medios para su propia supervivencia. Necesarias para nuestro cuerpo y producidas por su laborar, pero sin propia estabilidad, estas cosas de incesante consumo aparecen y desaparecen en\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">un medio ambiente de objetos que no se consumen sino que se usan, y a los que, debido a que los usamos, nos acostumbramos. Como tales, originan la familiaridad del mundo, sus costumbres y h\u00e1bitos de intercambio entre hombres y cosas, as\u00ed como enire hombres. Lo que los bienes de consumo son para la vida, los objetos de uso son para el mundo. De ellos derivan los primeros su car\u00e1cter de cosa; y el lenguaje, que no permite a la actividad laborante formar algo tan s\u00f3lido y no verbal como un nombre, sugiere con extrema probabilidad que no conocer\u00edamos lo que es una cosa sin tener ante nosotros \u00ab<em>el trabajo de nuestras manos<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Diferenciados de los bienes de consumo y de los objetos de uso, encontramos finalmente los \u00ab<em>productos<\/em>\u00bb de la acci\u00f3n y del discurso, que juntos constituyen el tejido de las relaciones y asuntos humanos. Dejados en s\u00ed mismos, no s\u00f3lo carecen de la tangibilidad de las otras cosas, sino que incluso son menos duraderos y m\u00e1s f\u00fatiles que lo que producimos para consumo. Su realidad depende por entero de la pluralidad humana, de la constante presencia de otros que ven, y por lo tanto atestiguan de su existencia. Actuar y hablar siguen siendo manifestaciones exteriores de la vida humana, que s\u00f3lo conoce una actividad que, si bien relacionada con el mundo exterior de muchas maneras, no se manifiesta necesariamente en \u00e9l y no requiere ser vista, ni o\u00edda, ni usada, ni consumida para ser real: la actividad del pensamiento. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, considerados en su mundanidad, acci\u00f3n, discurso y pensamiento tienen mucho m\u00e1s en com\u00fan que cualquiera de ellos con el trabajo o la labor. No \u00abproducen\u00bb, no engendran nada, son tan f\u00fatiles como la propia vida. Para convertirse en cosas mundanas, es decir, en actos, hechos, acontecimientos y modelos de pensamientos o ideas, lo primero de todo han de ser vistos, o\u00eddos, recordados y luego transformados en cosas, en rima po\u00e9tica, en p\u00e1gina escrita o libro impreso, en cuadro o escultura, en todas las clases de memorias, documentos y monumentos. Todo el mundo real de los asuntos humanos depende para su realidad y continuada existencia en primer lugar de la presencia de otros que han visto, o\u00eddo y que recordar\u00e1n y, luego, de la transformaci\u00f3n de lo intangible en la tangibilidad\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">de las cosas. Sin el recuerdo y la transformaci\u00f3n que aqu\u00e9l necesita para su propia realizaci\u00f3n y que lo convierte, como sosten\u00edan los griegos, en la madre de todas las artes, el discurso, la acci\u00f3n y el pensamiento perder\u00edan su realidad al final de cada proceso y desaparecer\u00edan como si nunca hubieran existido. La materializaci\u00f3n que han de sufrir para permanecer en el mundo la pagan en cuanto que la \u00ab<em>letra muerta<\/em>\u00bb siempre reemplaza a algo que surgi\u00f3 de un momento fugaz y que durante ese breve tiempo existi\u00f3 como \u00ab<em>esp\u00edritu vivo<\/em>\u00bb. Han de pagar ese precio porque su naturaleza es por completo no mundana y, por consiguiente, necesita la ayuda de una actividad cuya naturaleza sea diferente; para su realidad y materializaci\u00f3n dependen de la misma mano de obra que construye las dem\u00e1s cosas. La realidad y confiabilidad del mundo humano descansan principalmente en el hecho de que estamos rodeados de cosas m\u00e1s permanentes que la actividad que las produce, y potencialmente incluso m\u00e1s permanentes que las vidas de sus autores. La vida humana, en la medida en que construye el mundo, se encuentra en constante proceso de transformaci\u00f3n, y el grado de mundanidad de las cosas producidas depende de su mayor o menor permanencia en el propio mundo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1518028\" aria-describedby=\"caption-attachment-1518028\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1518028\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-1024x768.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-768x576.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-1536x1152.jpg 1536w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-610x458.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-678x509.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/panel-expo-berlin-2048x1536-1.jpg 2048w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1518028\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Panel de la exposici\u00f3n \u00abHannah Arendt und das 20. Jahehundert\u00bb, en el Deutsches Historisches Museum de Berl\u00edn (27 de marzo a 18 de octubre de 2020)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Notas<\/span><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>1.<\/strong> V\u00e9ase \u00abDe la libert\u00e9 des anciens compar\u00e9e a celle des modernes\u00bb (1819), reimpreso en Cours de Poliiique Consatutionnelle, II (1872), 549.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>2.<\/strong> <strong>Locke<\/strong>, Second Treatise of Civil Government, sec. 26.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>3.<\/strong> As\u00ed, el idioma griego distingue entre <strong>punein<\/strong> y <em><strong>ergazesthai<\/strong><\/em>, el latino entre <em><strong>laborare<\/strong><\/em> y <strong><em>facer\u00e9<\/em><\/strong> o <em><strong>fabricari<\/strong><\/em>, que tienen la misma ra\u00edz etimol\u00f3gica, el franc\u00e9s entre <strong><em>travailler <\/em><\/strong><em>y <strong>ouvrer<\/strong><\/em>, el alem\u00e1n entre <em><strong>arbeiten<\/strong><\/em> y <em><strong>werken<\/strong><\/em>. <strong>En todos estos casos, s\u00f3lo los equivalentes de \u00ab<em>labor<\/em>\u00bb tienen un inequ\u00edvoco sentido de dolor y molestia<\/strong>. La palabra alemana <em><strong>Arbeit<\/strong><\/em> originariamente <strong>s\u00f3lo se aplic\u00f3 a la labor campesina ejecutada por siervos y no al trabajo del artesano<\/strong>, que se llam\u00f3 <em><strong>Werk<\/strong><\/em>. La francesa <em><strong>truvailler<\/strong><\/em> reemplaz\u00f3 a la antigua <em><strong>labourer<\/strong><\/em> y deriva de <em><strong>tripalium<\/strong><\/em>, una especie de <em>tortura<\/em>. V\u00e9ase <strong>Grimm<\/strong>, W\u00f3rterbuch, p\u00e1gs. 1854 sigs., y <strong>Lucien<\/strong> <strong>F\u00e9bre<\/strong>, Travail: evoluci\u00f3n d&#8217;un mot et d&#8217;une idee\u00bb. Journal de Psychologie N\u00f3rmale et Vathalogique, XI.I, n. 1 (1948).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>4.<\/strong> <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>, Pol\u00edtica, 1254b25.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>5.<\/strong> Tal es el caso del franc\u00e9s <em><strong>ouvrer<\/strong><\/em> y del alem\u00e1n <strong><em>werken<\/em><\/strong>. En ambos idiomas, a diferencia del uso corriente en ingl\u00e9s de \u00ab<em>labor<\/em>\u00bb, las palabras <strong><em>travailler<\/em><\/strong> y <strong><em>arbeiten<\/em><\/strong> casi han perdido el significado original de dolor y molestia; <strong>Grimm<\/strong> (op. cit.) ya hab\u00eda observado a mediados del siglo pasado este desarrollo: \u00ab<em>Wahrend in \u00e1llerer Sprache die Bedeutung von molestia und schwerer Arbeit vorherrschte, die von opas, opera, zur\u00fccktrat, tritt umgekehrt in der heutigen diese vor und jene erscheint seltener<\/em>\u00bb. Tambi\u00e9n es interesante que los nombres <em><strong>work<\/strong><\/em>, <em><strong>ouvre<\/strong><\/em> y <em><strong>Werk<\/strong><\/em> muestren una creciente tendencia a usarse en los tres idiomas para designar obras de arte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>6.<\/strong> V\u00e9ase J.-P. <strong>Vemant<\/strong>, \u00abTravail et nature dans la Gr\u00e9ce ancienne\u00bb, Suma de Psychologie Normale et Pathologique, LII, n. 1 (enero-marzo 1955): \u00ab<em>Le terme d\u00e9miourgoi, chez Hom\u00e9re et H\u00e9siode, ne qualifie pas a l&#8217;origine l&#8217;artisan en tant que tel, comme \u00abouvrier\u00bb: il d\u00e9finit toutes les activit\u00e9s qui s&#8217;exercent en dehors du cadre de l&#8217;oi\u00edcos, en faveur d&#8217;un pub\u00fcc, dimos: les artisans -charpentiers et forgerons\u2014 mais non moins qu&#8217;eux les devins, les h\u00e9raults, les a\u00e9des<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>7.<\/strong> <em><strong>Pol\u00edtica<\/strong><\/em>, 1258b35 sigs. Para la argumentaci\u00f3n de <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> sobre la admisi\u00f3n de los <em><strong>banausoi<\/strong><\/em> en la ciudadan\u00eda, v\u00e9ase <em>Pol\u00edtica, III. 5<\/em>. Su teor\u00eda se corresponde estrechamente con la realidad: se estimaba que el ochenta por ciento del comercio, la labor y el trabajo libres lo realizaban no ciudadanos, ya \u00ab<em>extranjeros<\/em>\u00bb (<em><strong>katoikountes<\/strong> y <strong>metoikoi<\/strong><\/em>) o esclavos emancipados que destacaban en estas clases (<em>v\u00e9ase <strong>Fritz Heichelheim<\/strong>, Wirtschaftsgeschichte des Altertums, 1938, vol. I, p\u00e1gs. 398 sigs.<\/em>). <strong>Jacob Burckhardt<\/strong>, que en su <em>Griechische Kulturgeschichte<\/em> (vol. II, secs. 6 y 8) refiere la opini\u00f3n griega sobre qui\u00e9n pertenece y qui\u00e9n no a la clase de los <em><strong>banausoi<\/strong><\/em>, nos informa tambi\u00e9n que no conocemos tratado alguno sobre la escultura. Teniendo en cuenta los muchos ensayos relativos a la m\u00fasica y a la poes\u00eda, probablemente esta carencia se debe a un simple accidente sobre la actitud de superioridad e incluso de arrogancia de los pintores famosos y ninguna an\u00e9cdota sobre los escultores. Dicha estimaci\u00f3n sobre los pintores y escultores sobrevivi\u00f3 muchos siglos. Todav\u00eda se la encuentra en el Renacimiento, donde la escultura se cuenta entre las artes serviles y la pintura se sit\u00faa entre \u00e9stas y las liberales (<em>v\u00e9ase <strong>Otto Neurath<\/strong>, \u00abBeitrage zur Geschichte der Opera Servilia\u00bb, Archiv f\u00fcr Sozialwissenschaft und Sozialpolitik, XLI, n. 2, 1915<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Que la opini\u00f3n- p\u00fablica griega de las ciudades-estado juzgara las ocupaciones seg\u00fan el esfuerzo y el tiempo que requer\u00edan, nos lo confirma una observaci\u00f3n de <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> sobre la vida de los pastores: \u00ab<em>Hay grandes diferencias en los modos de vida humana. Los m\u00e1s perezosos son los pastores, ya que sin labor (ponos) se alimentan de los animales domesticados y est\u00e1n en holganza (skholazousin)<\/em>\u00bb (<em>Pol\u00edtica, 1256a30 sigs.<\/em>). Resulta interesante que <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>, posiblemente siguiendo la opini\u00f3n general, mencione aqu\u00ed la pereza (<strong><em>aergia<\/em><\/strong>) junto a, y de alg\u00fan modo condici\u00f3n de, <em><strong>skhol\u00e9<\/strong><\/em>, abstenci\u00f3n de ciertas actividades, que es la condici\u00f3n para llevar una vida pol\u00edtica. El lector actual ha de saber que <em><strong>aergia<\/strong><\/em> y <em><strong>skhol\u00e9<\/strong><\/em> no es lo mismo. La pereza ten\u00eda el mismo sentido que para nosotros, y una vida de <em><strong>skhol\u00e9<\/strong><\/em> no se consideraba una vida perezosa. Sin embargo, la igualdad de <em><strong>skhol\u00e9<\/strong><\/em> y pereza es caracter\u00edstica de un desarrollo dentro de la <em>polis<\/em>. Asi, <strong>Jenofonte<\/strong> relata que <strong>S\u00f3crates<\/strong> fue acusado de haber citado el siguiente p\u00e1rrafo a <strong>Hesiodo<\/strong>: \u00ab<strong><em>El trabajo no es desgracia, pero la pereza (aergia) es desgracia<\/em><\/strong>\u00bb. La acusaci\u00f3n significaba que <strong>S\u00f3crates<\/strong> hab\u00eda inculcado a sus alumnos un esp\u00edritu servil (Memorabilia, I. 2.56). Hist\u00f3ricamente es importante tener en cuenta la distinci\u00f3n entre el desprecio de las ciudades-estado griegas hacia todas las ocupaciones no pol\u00edticas, que derivan de la enorme exigencia de tiempo y energ\u00eda de los ciudadanos, y el anterior, m\u00e1s original y extendido, desprecio por las actividades que s\u00f3lo sirven para mantener la vida; <em>ad vitae sustentationem<\/em> se sigue definiendo en el siglo XVII como <em>opera servilia<\/em>. En el mundo hom\u00e9rico, <strong><em>Paris<\/em><\/strong> y <strong><em>Odiseo<\/em><\/strong> ayudan en la construcci\u00f3n de sus casas, y la propia <em><strong>Nausica<\/strong><\/em> lava la ropa de sus hermanos, etc. Todo esto pertenece a la autosuficiencia del h\u00e9roe hom\u00e9rico, a su independencia y aut\u00f3noma supremac\u00eda de su persona. Ning\u00fan trabajo es s\u00f3rdido si confiere mayor independencia; la mism\u00edsima actividad pudiera ser un signo de esclavitud si no est\u00e1 en juego la independencia personal, sino la pura supervivencia, si no es expresi\u00f3n de soberan\u00eda, sino de sujeci\u00f3n a la necesidad. La diferente estimaci\u00f3n de la artesan\u00eda en <strong>Homero<\/strong> es bien conocida. Su verdadero significado nos lo ofrece galanamente expuesto <strong>Richard Harder<\/strong> en un reciente ensayo titulado <em>Eigenart der Griechen<\/em> (1949).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>8.<\/strong> Labor y trabajo (<strong><em>ponos <\/em><\/strong><em>y<\/em><strong><em> ergon<\/em><\/strong>) est\u00e1n diferenciados en <strong>Hes\u00edodo<\/strong>; s\u00f3lo el trabajo se debe a <strong><em>Eris<\/em><\/strong>, diosa de \u00a1a buena lucha (<em>Los trabajos y \u00a1os d\u00edas, p\u00e1gs. 20-26<\/em>), pero la labor, como los dem\u00e1s males, sali\u00f3 de la caja de <em><strong>Pandora<\/strong><\/em> (90 sigs.) y es castigo de <strong><em>Zeus<\/em><\/strong> porque <strong><em>Prometeo<\/em><\/strong>, \u00ab<em>el astuto, le enga\u00f1\u00f3<\/em>\u00bb. Desde entonces, \u00ab<em>los dioses han ocultado su vida de los hombres<\/em>\u00bb (42 sigs.) y su maldici\u00f3n cae sobre los \u00ab<em>hombres comedores de pan<\/em>\u00bb (82). M\u00e1s a\u00fan, <strong>Hes\u00edodo<\/strong> da por sentado como cosa natural que la verdadera labor campesina la realizan los esclavos y los animales domesticados. Elogia la vida cotidiana -lo que ya es bastante extraordinario en un griego-, pero su ideal es el campesino-caballero, en vez del laborante, que permanece en su casa, se aleja de las aventuras mar\u00edtimas y de los asuntos p\u00fablicos en el <em>agora<\/em> (29 sigs.), y se ocupa de los suyos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>9.<\/strong> <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> comienza su famosa discusi\u00f3n sobre la esclavitud (<em>Pol\u00edtica, 1253b25<\/em>) afirmando que \u00ab<em>sin las cosas necesarias, la vida, as\u00ed como la buena vida, son imposibles<\/em>\u00bb. Tener esclavos es la forma humana de dominar la necesidad, y por lo tanto no va <em>para<\/em> <em>pbysin<\/em>, contra naturaleza; la propia vida lo exige. <strong>As\u00ed, pues, los campesinos, que proporcionan lo necesario para la vida, quedan clasificados por Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles entre los esclavos<\/strong> (<em>v\u00e9ase <strong>Robert Schlaifer<\/strong>, \u00abGreek Theories of Slavery from Homer to Aristotle\u00bb, Harvard Studies in Classical Philology, XLVII, 1936<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>10.<\/strong> En este sentido <strong>Euripides<\/strong> llama \u00ab<em>malos<\/em>\u00bb a los esclavos: lo ven todo desde el punto de vista del est\u00f3mago. (<em>Supplementum Euripideum, ed. Arnim, frag. 49, n. 2.<\/em>)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>11.<\/strong> As\u00ed, <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> recomendaba que a los esclavos a quienes se les confiaran \u00ab<em>ocupaciones libres<\/em>\u00bb (<em>ta eleuthera ton erg\u00f4n<\/em>), se les tratara con m\u00e1s dignidad y no como esclavos. Por otra parte, cuando en los primeros siglos del <em>Imperio Romano<\/em> ciertas funciones p\u00fablicas, que siempre las hab\u00edan ejercido esclavos p\u00fablicos, adquirieron estimaci\u00f3n e importancia, a estos <em>servi publici<\/em> -verdaderos funcionarios p\u00fablicos- se les permiti\u00f3 llevar toga y casarse con mujeres libres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>12.<\/strong> Seg\u00fan <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>, las dos cualidades que le faltan al esclavo -y que por ese motivo no es humano\u2014 son la facultad de deliberar y decidir (<em><strong>\u00edo bouleutikon<\/strong><\/em>) y la de prever y elegir (<strong><em>proairesis<\/em><\/strong>). Naturalmente, esto es una forma m\u00e1s expl\u00edcita de decir que el esclavo se encuentra sujeto a la necesidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>13.<\/strong> <strong>Cicer\u00f3n<\/strong>, <em>De re publica, v. 2<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>14.<\/strong> \u00ab<em>La creaci\u00f3n del hombre mediante la labor humana<\/em>\u00bb fue una de las ideas m\u00e1s persistentes de <strong>Marx<\/strong> desde su juventud. Se halla en muchas variaciones en Jugendschriften, donde en la \u00abKricik der Hegelschen Dialektik\u00bb se la atribuye a <strong>Hegel<\/strong>. (<em>V\u00e9ase <strong>Marx-Engels<\/strong> Gesamtausgabe, Berl\u00edn 1932, parte I, vol. 5, p\u00e1gs. IS\u00f3 y\u00a0167.<\/em>) Del contexto resulta evidente que <strong>Marx<\/strong> quiso reemplazar la tradicional definici\u00f3n de hombre como <em>animal rationale <\/em>por la de<em> animal laborans<\/em>. Abona esta teor\u00eda una frase, posteriormente suprimida, de la <em><strong>Deutsche Id\u00e9ologie<\/strong><\/em>: \u00ab<em>Der erste geschichtliche Akt dieser individ\u00faen, wodurch sie sich von den Tieren unterscheiden, ist nicht, dass sie denken, sondem, dass sie anfangen ihre Lebensrnit\u00edel zu produzieren<\/em>\u00bb (ib\u00edd., p\u00e1g. 568). Similares formulaciones se hallan en el \u00ab<em>\u00d4konomisch-philosophische Manuskripte<\/em>\u00bb (ib\u00edd., p\u00e1g. 125), y en \u00ab<em>Die heilige Famil\u00ede<\/em>\u00bb (ibid., p\u00e1g. 189). Tambi\u00e9n <strong>Engels<\/strong> us\u00f3 similares formulaciones muchas veces, por ejemplo en el <em>pr\u00f3logo de 1884 a Ursprung der Familie<\/em> o en un art\u00edculo period\u00edstico de 1876, \u00ab<em>Labour in the Transition from Ape to Man<\/em>\u00bb (<em>v\u00e9ase Marx y Engels, Selective Works, Londres 1950, vol. II<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Parece que fue <strong>Hume<\/strong>, y no <strong>Marx<\/strong>, el primero en insistir en que la labor distingue al hombre del animal (<em><strong>Adriano Tilgher<\/strong>, Homo faber, 1929; ed. inglesa: Work: What It Has Meant to Men through the Ages, 1930<\/em>). Como la labor no desempe\u00f1a un papel significativo en la filosof\u00eda de <strong>Hume<\/strong>, lo anterior tiene un exclusivo valor hist\u00f3rico; para \u00e9l, esta caracter\u00edstica no hac\u00eda m\u00e1s productiva la vida humana, sino m\u00e1s dura y dolorosa que la del animal. Sin embargo, resulta interesante observar con qu\u00e9 cuidado <strong>Hume<\/strong> insist\u00eda repetidamente en que ni el pensamiento ni el razonamiento diferencia al hombre del animal, y que el comportamiento de las bestias demuestra que son capaces de ambas actividades. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>15.<\/strong> <em>Everyman \u00e9d., Wealth of Nations, vol. II; p\u00e1g. 302<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>16.<\/strong> La distinci\u00f3n entre labor productiva e improductiva se debe a los <em><strong>fisi\u00f3cratas<\/strong><\/em>, quienes distinguen entre clases productoras, poseedoras de propiedad y est\u00e9riles. Puesto que sosten\u00edan que la fuente principal de toda productividad radicaba en las fuerzas naturales de la tierra, su modelo de productividad se relacionaba con l\u00e0 creaci\u00f3n de nuevos objetos y no con las necesidades y exigencias de. los hombres. As\u00ed, el <strong>marqu\u00e9s de Mirabeau<\/strong>, padre del famoso orador, llama est\u00e9ril a \u00ab<em>la classe d&#8217;ouvriers dont les travaux, quoique n\u00e9cessaires aux besoins des hommes et utiles \u00e0 la soci\u00e9t\u00e9, ne sont pas n\u00e9anmoins productifs<\/em>\u00bb, e ilustra su distinci\u00f3n entre trabajo est\u00e9ril y productivo compar\u00e1ndola con la diferencia entre cortar una piedra y producirla (<em>v\u00e9ase <strong>Jean Dautry<\/strong>, \u00abLa notion de travail chez Saint-Simon et Fourier\u00bb, Journal de Psychologie Normale et Pathologique, LU, n. I, enero-marzo 1955<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>17.<\/strong> Esta esperanza acompa\u00f1\u00f3 a <strong>Marx<\/strong> desde el principio hasta el final. La encontramos ya en la <em><strong>Deutsche<\/strong> <strong>Id\u00e9ologie<\/strong><\/em>: \u00ab<em>Es handelt sich nicht darum die Arbeit zu hefre\u00eden, sondem sie aufzuheben<\/em>\u00bb (Gesamtausgabe, parte I, vol. 3, p\u00e1g. 185), y muchas d\u00e9cadas despu\u00e9s en el <em><strong>tercer volumen de Das Kapital<\/strong><\/em>, cap. 48: \u00ab<em>Das Reich der Freiheit beginnt in der Tat erst da, wo das Arbeiten &#8230; aufhort<\/em>\u00bb (<em>Marx-Engels Gesamtausgabe, Zurich 1933, parte II, p\u00e1g. 873<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>18.<\/strong> En su introducci\u00f3n al segundo libro de la <em><strong>Wealth of Nations<\/strong><\/em> (<em>Everyman \u00e9d., vol. t, p\u00e1gs. 241 sigs.<\/em>), <strong>Adam Smith<\/strong> pone de relieve que la productividad se debe a la divisi\u00f3n de la labor m\u00e1s que a \u00e9sta misma. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>19.<\/strong> V\u00e9ase la introducci\u00f3n de <strong>Engels<\/strong> al \u00ab<em>Wage, Labour and Capital<\/em>\u00bb de <strong>Marx<\/strong> (<em>en Marx y Engels, Selected Works, Londres 1950, vol. I, p\u00e1g. 384<\/em>), donde <strong>Marx<\/strong> hab\u00eda introducido el nuevo t\u00e9rmino con cierto \u00e9nfasis.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>20.<\/strong> <strong>Marx<\/strong> siempre acentu\u00f3, y especialmente en su juventud, que la principal funci\u00f3n de la labor era la \u00ab<em>producci\u00f3n de vida<\/em>\u00bb y, por lo tanto, ve\u00eda la labor junto a la procreaci\u00f3n (<em>v\u00e9ase Deutsche Ideologie, p\u00e1g. 19; tambi\u00e9n \u00abWage, Labour and Capital\u00bb, p\u00e1g. 77<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>21.<\/strong> Las expresiones <em>vergeseilschafteter Mensch <\/em>o<em> gesellschajtliche Menschheit<\/em> las us\u00f3 con frecuencia <strong>Marx<\/strong> para indicar el objetivo del socialismo (v\u00e9ase, por ejemplo, el tercer volumen de Das Kapital, p\u00e1g. 873, y el d\u00e9cimo de las \u00ab<em><strong>Tesis sobre Feuerbach<\/strong><\/em>\u00bb: \u00ab<em>El punto de vista del antiguo materialismo es la sociedad \u00abcivil\u00bb; el punto de vista del nuevo es la sociedad humana, o humanidad socializada<\/em>\u00bb -Selected Works, vol. II, p\u00e1g. 367). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Consist\u00eda en la eliminaci\u00f3n de la fosa entre la existencia individual y social del hombre, para que \u00e9ste \u00ab<em>en su ser m\u00e1s individual fuera al mismo tiempo un ser social (un Gemeinwesen)<\/em>\u00bb (Jugendschriften, p\u00e1g. 113). <strong>Marx<\/strong> llama con frecuencia a esta naturaleza social del hombre su Gattungswesen, su ser miembro de la especie, y la famosa \u00ab<em>autoalienaci\u00f3n<\/em>\u00bb marxista es lo primero de todo alienaci\u00f3n del hombre de ser un <em>Gattungswesen<\/em> (ibid., p\u00e1g. 89: \u00ab<em>Eine unmittelbare Konsequenz davon, dass^der Mensch dem Produkt seiner Arbeit, seiner Lebenst\u00e1tigkeit. seinem Gattungswesen entfremdet ist, ist die Entfremdung des Menschen von dem Menschen<\/em>\u00bb). La sociedad ideal es un estado de asuntos donde todas las actividades humanas derivan como algo natural de la \u00ab<em>naturaleza<\/em>\u00bb humana, al igual que la cera de las abejas para formar el panal de miel; vivir y laborar por la vida tendr\u00e1 que llegar a ser uno y lo mismo, y la vida ya no \u00ab<em>comenzar\u00e1 para [el laborante] donde cese [la actividad de laborar]<\/em>\u00bb (<em>\u00abWage, Labour and Capital\u00bb, p\u00e1g. 77<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>22.<\/strong> La original acusaci\u00f3n de <strong>Marx<\/strong> contra la sociedad capitalista no se basaba simplemente en que \u00e9sta transformaba todos los objetos en cosas \u00fatiles, sino tambi\u00e9n en que \u00ab<em>el trabajador se comporta con respecto al producto de su labor como si fuera un objeto extra\u00f1o<\/em>\u00bb (<em>\u00abdass der Arbeiter zum Produkt seiner Arbeit ais einem fremden Gegenstand sich berhalt\u00bb &#8211; Jugendschriften, p\u00e1g. 83<\/em>). En otras palabras, que las cosas del mundo, una vez producidas por los hombres, quedan independientes, \u00ab<em>extra\u00f1as<\/em>\u00bb a la vida humana. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>23.<\/strong> Por comodidad sigo la exposici\u00f3n de <strong>Cicer\u00f3n<\/strong> sobre ocupaciones liberales y serviles en De officiis, I. 50-54. Los criterios de <em>prudentia<\/em> y <em>utilitas<\/em> o <em>utilitas hominum<\/em> figuran en 151 y 155. (<em>La traducci\u00f3n de prudentia como \u00abun grado m\u00e1s elevado de inteligencia\u00bb &#8211;<strong>Walter<\/strong> <strong>Miller<\/strong> en la edici\u00f3n Loeb Classical Library\u2014 me parece desorientadora<\/em>.) <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>24.<\/strong> . La clasificaci\u00f3n de la agricultura entre las artes liberales es, claro est\u00e1, espec\u00edficamente romana. No se debe a ninguna \u00ab<em>utilidad<\/em>\u00bb especial de la agricultura como la concebimos ahora, sino que se relaciona con la idea de patria, seg\u00fan la cual el <em>ager romanus<\/em>, y no s\u00f3lo la ciudad de Roma, es el lugar ocupado por la esfera p\u00fablica. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>25.<\/strong> Esta utilidad del puro vivir es lo que <strong>Cicer\u00f3n<\/strong> llama <em>mediocris utilitas<\/em> (151) y la elimina de las artes liberales. A mi entender, la traducci\u00f3n tampoco da aqu\u00ed el verdadero sentido; no se trata de \u00ab<em>profesiones &#8230; de las que no se deriva ning\u00fan peque\u00f1o beneficio para la sociedad<\/em>\u00bb, sino de ocupaciones que, en clara oposici\u00f3n a las mencionadas anteriormente, trascienden la vulgar utilidad de los bienes de consumo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>26.<\/strong> Los romanos consideraban tan decisiva la diferencia entre <em>opus<\/em> y <em>operae<\/em> que ten\u00edan dos formas diferentes de contrato, la <em>locatio operis y la locatio operarium<\/em>, de las que \u00e9sta desempe\u00f1aba un papel insignificante, ya que la mayor parte del trabajo lo realizaban los esclavos (<em>v\u00e9ase <strong>Edgar Loening<\/strong>, Handworterbuch der Staatswissenschaften, 1890, vol. I, p\u00e1gs. 742 sigs.<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>27.<\/strong>&#8216; Las <strong><em>Opera liberalia<\/em><\/strong> fueron identificadas en la <em>Edad Media<\/em> con el trabajo intelectual o m\u00e1s bien espiritual (<em>v\u00e9ase <strong>Otto Neurath<\/strong>, \u00abBeitrage zur Geschichte der Opera Servilla\u00bb, Archiv f\u00fcr Sozialwissenschaft und Sozialpolitik, XLI, n. 2, 1915<\/em>). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>28.<\/strong> <strong>H. Wallon<\/strong> describe este proceso bajo el reinado de <strong>Diocleciano<\/strong>: \u00ab<em>&#8230; les fonctions jadis serviles se trouv\u00e9rent anoblies, \u00e9lev\u00e9es au premier rang de l&#8217;\u00c9tat. Cette haute consid\u00e9ration qui de l&#8217;empereur se r\u00e9pandait sur les premiers servite\u00fars du palais, sur les plus hauts dignitaires de l&#8217;empire, descendait \u00e1 tous les degr\u00e9s des fonctions publiques &#8230; le service public devint un office public<\/em>\u00bb. \u00ab<em>Les charges les plus serviles &#8230; les noms que nous avons cites aux fonctions de l&#8217;esclavage, sont rev\u00e9tus de l&#8217;\u00e9clat qui rejaillit de la personne du prince<\/em>\u00bb (<em>Histoire de l&#8217;esclavage dans l&#8217;antiquit\u00e9, 1847, vol. III, p\u00e1gs. 126 y 131<\/em>). Antes de esta elevaci\u00f3n de los servicios, los amanuenses estaban clasificados entre los vigilantes de los edificios p\u00fablicos o incluso con los hombres que conduc\u00edan a los p\u00fagiles a la arena del circo (ib\u00edd., p\u00e1g. 171). Merece se\u00f1alarse que la elevaci\u00f3n de los \u00ab<em>intelectuales<\/em>\u00bb coincidi\u00f3 con el establecimiento de la burocracia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>29.<\/strong> \u00ab<em><strong>La labor de algunas de las m\u00e1s respetables clases de la sociedad, como la de los sirvientes dom\u00e9sticos, no produce valor alguno<\/strong><\/em>\u00bb, dice <strong>Adam Smith<\/strong>, entre ellas coloca a \u00ab<em>todo el ej\u00e9rcito y la marina<\/em>\u00bb, \u00ab<em>funcionarios p\u00fablicos<\/em>\u00bb y profesiones liberales como la de los \u00abe<em>clesi\u00e1sticos, abogados, m\u00e9dicos y hombres de letras de toda clase<\/em>\u00bb. Su trabajo, \u00ab<em>como la declamaci\u00f3n de los actores, la arenga del orador o la melod\u00eda del m\u00fasico &#8230; perece en el mismo instante en que se produce<\/em>\u00bb (<em>op. cit., vol. I, p\u00e1gs. 295-296<\/em>). No cabe duda de que <strong>Smith<\/strong> no hubiera tenido dificultad alguna en clasificar a los empleados de oficina. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>30.<\/strong> Por el contrario, es dudoso que haya habido alguna pintura m\u00e1s admirada que la estatua de <em><strong>Zeus en Olimpia<\/strong><\/em>, obra de <strong>Fidias<\/strong>, a cuyo m\u00e1gico poder se le conced\u00eda la virtud de hacer olvidar toda molestia y pena; quien no la hab\u00eda contemplado, hab\u00eda vivido en vano, etc<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2300589\" aria-describedby=\"caption-attachment-2300589\" style=\"width: 243px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2300589\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah_Arendt_1933-243x300.jpg\" alt=\"\" width=\"243\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah_Arendt_1933-243x300.jpg 243w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah_Arendt_1933-828x1024.jpg 828w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah_Arendt_1933-768x950.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Hannah_Arendt_1933.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 243px) 100vw, 243px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2300589\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Hannah Arendt, 1933<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>PR\u00d3LOGO A LA CONDICI\u00d3N HUMANA &nbsp; PR\u00d3LOGO A LA CONDICI\u00d3N HUMANA No hay raz\u00f3n para dudar de nuestra capacidad para lograr \u00abel hombre futuro que los cient\u00edficos fabricar\u00e1n antes de un siglo\u00bb, \u00abde la misma <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/09\/02\/prologo-a-la-condicion-humana\/\" title=\"PR\u00d3LOGO A LA CONDICI\u00d3N HUMANA: \u00abLABOR\u00bb, por Hanna Arendt (1958): \u00abLo que propongo es muy sencillo: nada m\u00e1s que pensar en lo que hacemos\u00bb\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2300594,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[63],"class_list":["post-2300562","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-hanna-arendt"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2300562","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2300562"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2300562\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2300594"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2300562"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2300562"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2300562"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}