{"id":2298523,"date":"2024-06-03T00:05:35","date_gmt":"2024-06-02T22:05:35","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2298523"},"modified":"2025-05-11T15:57:01","modified_gmt":"2025-05-11T13:57:01","slug":"maimonides","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/06\/03\/maimonides\/","title":{"rendered":"MOIS\u00c9S MAIM\u00d3NIDES  (Mois\u00e9s Ben Maim\u00f3n, 1135-1204), por Ralph Lerner"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Maim\u00f3nides<\/span><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">ORACI\u00d3N DEL M\u00c9DICO (Oraci\u00f3n de Maim\u00f3nides)<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace ya 812 a\u00f1os que fue escrita esta oraci\u00f3n y a\u00fan tiene vigencia<\/span><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2298749\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/dibujo-maimonides-300x150.webp\" alt=\"\" width=\"555\" height=\"278\" data-id=\"2298749\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/dibujo-maimonides-300x150.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/dibujo-maimonides.webp 660w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hablar de <strong>Mois\u00e9s Ben Maim\u00f3n<\/strong>, al que conocemos como <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, es retomar los conceptos \u00e9ticos y morales de la medicina, no obstante los a\u00f1os, hace ya ocho siglos, escribe una oraci\u00f3n, la que a pesar de los a\u00f1os es todav\u00eda recordada. Por m\u00e9dicos humanistas, en donde se procura ayudar al enfermo. Maim\u00f3nides no busca la satisfacci\u00f3n econ\u00f3mica, sino que le pide a Dios, \u00fanicamente conocimiento para ejercer la medicina, algo que se ha perdido en la actualidad, en donde el Dios que se adora es el becerro de oro. Maim\u00f3nides nace en C\u00f3rdoba, Espa\u00f1a en 1135 y muere en El Cairo, Egipto en 1204, a los 69 a\u00f1os de edad, una vida larga en esa \u00e9poca. Fue rabino destacado, fil\u00f3sofo, m\u00e9dico y prol\u00edfico escritor. Estudi\u00f3 la medicina de Hip\u00f3crates y Galeno y de los m\u00e9dicos musulmanes Avicena, Averroes y Avensole, de los dos \u00faltimos el aprendizaje fue personal. Descendiente de rabinos. Hijo de un juez, se educ\u00f3 en colegios musulmanes y jud\u00edos de C\u00f3rdoba. Su estancia en C\u00f3rdoba, resulto para Maim\u00f3nides un peligro por las cuestiones religiosas del Islam, por lo que tuvo que salir de esa ciudad, para instalarse en Fez, Marruecos , donde continu\u00f3 sus estudios con sus temas favoritos, los rab\u00ednicos, la filosof\u00eda griega, adem\u00e1s de la medicina . El vivir en Fez, tambi\u00e9n puso en peligro su vida por las mismas razones de la religi\u00f3n, tan es as\u00ed que el rabino Judah Ibn Shoshan, con quien Maim\u00f3nides hab\u00eda estudiado, fue detenido como un Jud\u00edo practicante siendo ejecutado. Por lo que se traslada a Palestina, dadas las condiciones econ\u00f3micas de la regi\u00f3n, se traslada a Egipto, en donde practica libremente sus creencias. Adem\u00e1s de ser fil\u00f3sofo, destaca con \u00e9xito en la pr\u00e1ctica de la medicina siendo el m\u00e9dico particular del Sult\u00e1n Saladino. Fue dirigente de la comunidad jud\u00eda, ense\u00f1ando en p\u00fablico y ayudar a su gente con diversos problemas personales y comunales. Maim\u00f3nides tuvo un hijo Abraham. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De su legado lo valioso es su oraci\u00f3n, al parecer escrita por un m\u00e9dico alem\u00e1n, Marcus Herz, que la public\u00f3 en 1793 como \u00abOraci\u00f3n diaria de un m\u00e9dico antes de salir a visitar a sus enfermos\u00bb. Seg\u00fan un manuscrito en hebreo, de un famoso m\u00e9dico jud\u00edo del siglo XII, que trabaj\u00f3 en Egipto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u201cDios Todopoderoso, T\u00fa has creado el cuerpo humano con infinita sabidur\u00eda. T\u00fa has combinado en \u00e9l diez mil veces, diez mil \u00f3rganos, que act\u00faan sin cesar y armoniosamente para preservar el todo en su belleza: el cuerpo que es envoltura del alma inmortal. Trabajan continuamente en perfecto orden, acuerdo y dependencia. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Sin embargo, cuando la fragilidad de la materia o las pasiones desbocadas del alma trastornan ese orden o quiebran esa armon\u00eda, entonces unas fuerzas chocan con otras y el cuerpo se desintegra en el polvo original del cual proviene. T\u00fa env\u00edas al hombre la enfermedad como ben\u00e9fico mensajero que anuncia el peligro que se acerca y le urges a que lo evite. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">T\u00fa has bendecido la tierra, las monta\u00f1as y las aguas con sustancias curativas, que permiten a tus criaturas aliviar sus sufrimientos y curar sus enfermedades. T\u00fa has dotado al hombre de sabidur\u00eda para aliviar el dolor de su hermano, para diagnosticar sus enfermedades, para extraer las sustancias curativas, para descubrir sus efectos y para prepararlas y aplicarlas como mejor convenga en cada enfermedad. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">En Tu eterna Providencia, T\u00fa me has elegido para velar sobre la vida y la salud de Tus criaturas. Estoy ahora preparado para dedicarme a los deberes de mi profesi\u00f3n. Ap\u00f3yame, Dios Todopoderoso, en este gran trabajo para que haga bien a los hombres, pues sin Tu ayuda nada de lo que haga tendr\u00e1 \u00e9xito. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Insp\u00edrame un gran amor a mi arte y a Tus criaturas. No permitas que la sed de ganancias o que la ambici\u00f3n de renombre y admiraci\u00f3n echen a perder mi trabajo, pues son enemigas de la verdad y del amor a la humanidad y pueden desviarme del noble deber de atender al bienestar de Tus criaturas. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Da vigor a mi cuerpo y a mi esp\u00edritu, a fin de que est\u00e9n siempre dispuestos a ayudar con buen \u00e1nimo al pobre y al rico, al malo y al bueno, al enemigo igual que al amigo. Haz que en el que sufre yo vea siempre a un ser humano. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Ilumina mi mente para que reconozca lo que se presenta a mis ojos y para que sepa discernir lo que est\u00e1 ausente y escondido. Que no deje de ver lo que es visible, pero no permitas que me arrogue el poder de inventar lo que no existe; pues los l\u00edmites del arte de preservar la vida y la salud de Tus criaturas son tenues e indefinidos. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">No permitas que me distraiga: que ning\u00fan pensamiento extra\u00f1o desv\u00ede mi atenci\u00f3n cuando est\u00e9 a la cabecera del enfermo o perturbe mi mente en su silenciosa deliberaci\u00f3n, pues son grandes y complicadas las reflexiones que se necesitan para no da\u00f1ar a Tus criaturas.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Conc\u00e9deme que mis pacientes tengan confianza en m\u00ed y en mi arte y sigan mis prescripciones y mi consejo. Aleja de su lado a los charlatanes y a la multitud de los parientes oficiosos y sabelotodos, gente cruel que con arrogancia echa a perder los mejores prop\u00f3sitos de nuestro arte y a menudo lleva a la muerte a Tus criaturas.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Que los que son m\u00e1s sabios quieran ayudarme y me instruyan. Haz que de coraz\u00f3n les agradezca su gu\u00eda, porque es muy extenso nuestro arte. <\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Que sean los insensatos y locos quienes me censuren. Que el amor de la profesi\u00f3n me fortalezca frente a ellos. Que yo permanezca firme y que no me importe ni su edad, su reputaci\u00f3n, o su honor, porque si me rindiera a sus cr\u00edticas podr\u00eda da\u00f1ar a tus criaturas. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Llena mi alma de delicadeza y serenidad si alg\u00fan colega de m\u00e1s a\u00f1os, orgulloso de su mayor experiencia, quiere desplazarme, me desprecia o se niega a ense\u00f1arme. Que eso no me haga un resentido, porque saben cosas que yo ignoro. Que no me apene su arrogancia. Porque aunque son ancianos, la edad avanzada no es due\u00f1a de las pasiones. Yo espero alcanzar la vejez en esta tierra y vivir en Tu presencia, Se\u00f1or Todopoderoso. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Haz que sea modesto en todo excepto en el deseo de conocer el arte de mi profesi\u00f3n. No permitas que me enga\u00f1e el pensamiento de que ya s\u00e9 bastante. Por el contrario, conc\u00e9deme la fuerza, la alegr\u00eda y la ambici\u00f3n de saber m\u00e1s cada d\u00eda. Pues el arte es inacabable, y la mente del hombre siempre puede crecer. <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">En Tu eterna Providencia, T\u00fa me has elegido para velar sobre la vida y la salud de Tus criaturas. Estoy ahora preparado para dedicarme a los deberes de mi profesi\u00f3n. Ay\u00fadame, Dios Todopoderoso, en este gran trabajo para que haga bien a los hombres, pues sin Tu auxilio nada de lo que haga tendr\u00e1 \u00e9xito\u201d.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.scielo.cl\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0716-10182009000500013\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2298987\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/MAIMONIDES-medico-300x256.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"282\" data-id=\"2298987\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/MAIMONIDES-medico-300x256.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/MAIMONIDES-medico.jpg 495w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">MOIS\u00c9S MAIM\u00d3NIDES<\/span> <\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">[1135-1204]<\/span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Ralph Lerner<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/01\/17\/el-pueblo-y-los-libros-por-emilio-de-miguel-calabia\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2298539\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Maimonides-1.png\" alt=\"Maim\u00f3nides\" width=\"280\" height=\"280\" data-id=\"2298539\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Maimonides-1.png 257w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Maimonides-1-150x150.png 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un an\u00e1lisis de la filosof\u00eda pol\u00edtica jud\u00eda medieval parecer\u00eda enfrentarse a una dificultad grave, tal vez irremediable. \u00bfHay alguna raz\u00f3n para suponer que este tema existe? Muy poco, en la bibliograf\u00eda hist\u00f3rica actual, parece sugerir que as\u00ed pueda ser. Cuando los fil\u00f3sofos jud\u00edos medievales aparecen en todas las historias de hoy, lo hacen principalmente porque tienen inter\u00e9s para el anticuario como eslabones en una cadena de la transmisi\u00f3n de ideas. Este descuido es a\u00fan m\u00e1s pronunciado en las historias del pensamiento pol\u00edtico; al parecer, se considera que los escritores jud\u00edos medievales carecen de importancia. No ser\u00eda dif\u00edcil encontrar alguna raz\u00f3n cre\u00edble de este descuido: un pueblo que durante m\u00e1s de un milenio fue incapaz de llevar una vida pol\u00edtica aut\u00f3noma y que en su mayor parte estuvo firmemente excluido de todo gobierno y administraci\u00f3n\/ no es probable fuente de la reflexi\u00f3n pol\u00edtica independiente. Y sin embargo, pese a su credibilidad, esta suposici\u00f3n es falsa; queda en pie el hecho de que unos problemas que podemos reconocer que caen dentro del \u00e1mbito de la filosof\u00eda pol\u00edtica s\u00ed son analizados en los escritos de jud\u00edos medievales. La especulaci\u00f3n acerca de cosas pol\u00edticas nunca ha sido coto reservado a estadistas y a ciudadanos con todos los derechos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Podemos ir m\u00e1s lejos tratando de comprender por qu\u00e9 los jud\u00edos medievales se preocuparon por la filosof\u00eda pol\u00edtica. Para <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2298750 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/220px-Maimonides_stamp_1953-220x381.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"381\" data-id=\"2298750\" \/>empezar, la Di\u00e1spora o dispersi\u00f3n de los jud\u00edos fue considerada por los propios jud\u00edos como situaci\u00f3n anormal, al menos desde los tiempos de Fil\u00f3n (m. 54 d.c.). En t\u00e9rminos tradicionales, no pol\u00edticos, el exilio fue considerado como un castigo de orden divina, por la iniquidad del pueblo. Y as\u00ed como el pecado hab\u00eda sido causa de la destrucci\u00f3n de la comunidad jud\u00eda, tambi\u00e9n el arrepentimiento conducir\u00eda a su restauraci\u00f3n. Nadie pod\u00eda decir cu\u00e1ndo cesar\u00eda esta situaci\u00f3n anormal, pero nadie pod\u00eda dudar de que cesar\u00eda. Al menos en esta medida, el reflexionar en cosas pol\u00edticas no fue considerado como un ejercicio absolutamente \u00e1rido. Un \u00edmpetu m\u00e1s poderoso a la especulaci\u00f3n de esta suerte se encontrar\u00eda en la preocupaci\u00f3n de los sabios jud\u00edos por la Tora y el Talmud. En contraste con el escolasticismo cristiano, la filosof\u00eda pol\u00edtica jud\u00eda medieval se desarroll\u00f3 en el marco de una revelaci\u00f3n divina que adopt\u00f3 la forma de ley, y no de dogma o de fe. Esa ley, como puede observarlo cualquier lector del Pentateuco, tiende a prescribir y a regular hasta en los menores detalles la conducta y las creencias de toda una comunidad. La consideraci\u00f3n decisiva no es simplemente que las cuestiones pol\u00edticas ocupan gran lugar en la Tora y en el Talmud; a\u00fan m\u00e1s importante como est\u00edmulo al estu<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">dio de la pol\u00edtica y como determinante parcial del modo en que se llev\u00f3 a cabo esa investigaci\u00f3n es el car\u00e1cter jur\u00eddico de estos escritos. Al menos por estas razones, los hombres se vieron obligados a considerar las cosas pol\u00edticas en una \u00e9poca en que hab\u00eda poco, en la vida cotidiana, que mostrara la utilidad o la propiedad de dicha especulaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, surge otra dificultad no menos abrumadora cuando nos volvemos a los escritos de los sabios jud\u00edos medievales: no parecen haber escrito tratados pol\u00edticos como tales, y ni siquiera encontramos en ellos un gran tratamiento tem\u00e1tico sostenido de las cosas pol\u00edticas. Caracter\u00edsticamente, la filosof\u00eda pol\u00edtica jud\u00eda medieval surge de una discusi\u00f3n de alg\u00fan otro tema: la interpretaci\u00f3n de la <em>Biblia<\/em>, los principales rasgos de la ley divina, los significados de ciertos t\u00e9rminos b\u00edblicos, el replanteamiento sistem\u00e1tico de la legislaci\u00f3n talm\u00fadica, la defensa del judaismo. Ya se ha indicado la raz\u00f3n de esto: las circunstancias mismas que hemos mencionado, y que, entre otras, llevaron a ciertos sabios jud\u00edos a la filosof\u00eda pol\u00edtica, tambi\u00e9n afectaron el modo en que filosofaron o en que presentaron sus ense\u00f1anzas. La presentaci\u00f3n no tem\u00e1tica de su filosof\u00eda pol\u00edtica se basa, en parte, en la necesidad de los fil\u00f3sofos jud\u00edos (<em>como de sus equivalentes musulmanes<\/em>) de justificar su actividad filos\u00f3fica ante el tribunal de la ley revelada. Nadie se habr\u00eda atrevido a empezar una obra con la pregunta con que comienza la <strong><em>Summa Theologica<\/em><\/strong>: \u00ab<em>\u00bfAl lado de las disciplinas filos\u00f3ficas, se necesita alguna otra doctrina?<\/em>\u00bb <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el <em>judaismo<\/em>, a\u00fan m\u00e1s que en el <em><strong>Islam<\/strong><\/em>, el argumento en favor de la filosof\u00eda hab\u00eda de ser planteado y aprobado antes de poder filosofar en p\u00fablico. Dicho de otro modo: lo que com\u00fanmente se dice que es la principal preocupaci\u00f3n de la filosof\u00eda pol\u00edtica medieval \u2014demostrar la armon\u00eda que hay entre la ense\u00f1anza revelada y la ense\u00f1anza aristot\u00e9lica\u2014 presupone la legitimidad del hecho de filosof\u00edar. Como se aclara en el cap\u00edtulo sobre <strong>Alfarabi<\/strong>, establecer la legitimidad de las investigaciones filos\u00f3ficas exige argumentos que no se deriven de la ense\u00f1anza revelada ni de la ense\u00f1anza aristot\u00e9lica. La primera necesidad era comprender la ley revelada de xm modo que permitiese \u2014o a\u00fan requiriese\u2014 la filosof\u00eda. En lo tocante al judaismo, la obra decisiva en esta tarea fue realizada por <strong>Mois\u00e9s ben Maim\u00f3n (Maim\u00f3nides)<\/strong>. Su predominio en la filosof\u00eda jud\u00eda medieval es tal que sin cometer grave injusticia a otros podemos considerar su ense\u00f1anza como el n\u00facleo y tomar nota de otros pensadores jud\u00edos cuando elaboraron sus ideas o se desviaron en sus ense\u00f1anzas pol\u00edticas en alguna forma significativa. Al considerar su ense\u00f1anza pol\u00edtica conviene recordar que la filosof\u00eda de ning\u00fan modo forma el n\u00facleo de la religi\u00f3n jud\u00eda. La filosof\u00eda apareci\u00f3 bastante tarde en el judaismo, y nunca alcanz\u00f3 una categor\u00eda que la hiciera incondicionalmente aceptable. Sin embargo, de acuerdo con el plan de esta obra, nuestro estudio se limitar\u00e1 a la filosof\u00eda pol\u00edtica propiamente dicha. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si alguien va a analizar los objetos y el car\u00e1cter de la ley, deber\u00e1 proceder de un entendimiento de los seres para quienes se hace una ley. <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> procede as\u00ed; en su <strong><em>Gu\u00eda de los perplejos<\/em><\/strong> examina la necesidad de la ley antes de\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">presentar su discusi\u00f3n tem\u00e1tica de la ley. De todas las especies, es el hombre y s\u00f3lo el hombre quien constituye, estrictamente hablando, un animal pol\u00edtico. Hay, en realidad, animales a los que con justicia podemos llamar sociales, pero ninguno de los animales aparte del hombre necesita reflexi\u00f3n o previsi\u00f3n para poder sobrevivir. Si el hombre tuviese que llevar la vida de las bestias, perecer\u00eda inmediatamente; por s\u00ed solas, sus facultades animales ser\u00edan insuficientes para lo que necesita su sobrevivencia. S\u00f3lo mediante su facultad racional, por medio de lo cual ejerce el pensamiento y la previsi\u00f3n, puede el hombre conseguir lo que se necesita para su propia conservaci\u00f3n. Alimento, refugio, ropa: todo ello requiere la aplicaci\u00f3n de alg\u00fan arte a las materias primas para que el hombre pueda utilizarlas. Y dado que las artes, a su vez, presuponen el empleo de herramientas y la existencia de hombres capacitados en su uso, de ah\u00ed se sigue que la supervivencia del hombre depende de la divisi\u00f3n del trabajo y de una disposici\u00f3n social ordenada, seg\u00fan la cual cada hombre pueda dedicarse a alguna ocupaci\u00f3n particular, tranquilo en el conocimiento de que su aportaci\u00f3n a la conservaci\u00f3n de sus cong\u00e9neres es correspondida por las contribuciones de ellos a la conservaci\u00f3n de \u00e9l <strong>(1)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La necesidad del hombre de vivir en una sociedad organizada aumenta por la incomparable variedad que prevalece entre los hombres, pues la gama de diferencias en conducta es tan extrema que dos hombres, en particular, parecer\u00edan pertenecer a dos especies distintas. Ante tal variedad, los hombres no podr\u00edan vivir juntos sin la supervisi\u00f3n y el control de alguien que contuviese y moderase los excesos individuales. As\u00ed como la sociedad parece ser requerida por la naturaleza del hombre, as\u00ed tambi\u00e9n la perfecci\u00f3n de esa sociedad exige un gobernante \u00ab<em>que calibre las acciones de los individuos, perfeccionando lo que es deficiente y reduciendo lo que es excesivo, y que prescriba las acciones y los h\u00e1bitos morales para que todos los practiquen siempre de igual modo, hasta que la diversidad natural quede oculta por los muchos puntos de acuerdo convencional, y entonces la sociedad quede bien ordenada<\/em>\u00ab. La ley es el medio por el cual se desvanecer\u00e1 esta variedad natural. Habr\u00e1 que examinar con mayor detalle esta ley, de la que dice <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> que, aun cuando no es natural, sin embargo \u00ab<em>tiene una base en lo que es natural<\/em>\u00bb <strong>(2)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las circunstancias mismas que hacen necesaria la ley tambi\u00e9n hacen que se interese por acciones y por opiniones. Mas existe una multiplicidad de leyes, humanas y divinas, y este hecho de por s\u00ed -para no decir nada de su car\u00e1cter mutuamente excluyente- exige que podamos distinguir un tipo de ley de otro. Considerando los posibles objetos de legislaci\u00f3n, Maim\u00f3nides descubre que corresponden a la doble perfectibilidad de los seres humanos: perfecci\u00f3n del cuerpo y perfecci\u00f3n del alma. Una ley puede interesarse tan s\u00f3lo en establecer el buen orden dentro de la ciudad. Tratar\u00eda de prevenir los delitos de parte de los ciudadanos, restringiendo y dirigiendo sus acciones;\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">tratar\u00eda de abolir la injusticia y de garantizar la seguridad p\u00fablica; tratar\u00eda de inculcar en la poblaci\u00f3n ciertas cualidades morales, las cualidades que facilitasen la vida social pac\u00edfica; intentar\u00eda capacitar a los hombres para que alcanzasen la felicidad o, m\u00e1s precisamente, que alcanzasen lo que el legislador imagina que es la felicidad. El objeto \u00fanico de esa ley es el bienestar del cuerpo. Su completa preocupaci\u00f3n por el buen orden de la ciudad es paralelo a su total indiferencia por el tipo de opiniones que prevalece en tal ciudad (<em>mientras sean compatibles con la vida civil pac\u00edfica<\/em>). <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> llama nomos a esa ley <strong>(3)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En contraste, una ley puede tratar de promover las dos perfecciones del hombre: como el nomos, prescribir\u00eda las medidas necesarias para llevar una vida social decente, permitiendo as\u00ed a los hombres no s\u00f3lo conservarse a s\u00ed mismos, sino vivir en el mejor estado corporal. Yendo m\u00e1s all\u00e1, intentar\u00eda promover una correspondiente perfecci\u00f3n del alma, inculcando opiniones debidas en cada quien, de acuerdo con su capacidad personal. Este inter\u00e9s por el bienestar del alma (<em>as\u00ed como del cuerpo<\/em>), este esfuerzo por desarrollar en cada quien el entendimiento de todo lo que existe, en la medida de lo posible es el rasgo caracter\u00edstico de una ley divinamente revelada <strong>(4)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Expuesto sumariamente, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> distingue entre un nomos cuyo objeto es la felicidad imaginaria, y una ley divina cuyo objeto es la felicidad aut\u00e9ntica. Pero la posibilidad misma de alcanzar este objetivo m\u00e1s noble \u2014es decir, perfeccionar las almas de los hombres, al ayudarlos a adquirir las opiniones correctas\u2014 depende de que se alcance antes el bienestar del cuerpo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las necesidades del cuerpo (<em>y por extensi\u00f3n, el decente ordenamiento de la sociedad, que hace posible satisfacer las necesidades<\/em>), por muy inferiores que puedan ser en dignidad, tienen prioridad. El bienestar pol\u00edtico es el requisito indispensable de la perfecci\u00f3n \u00faltima del hombre <strong>(5)<\/strong>.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, la perfecci\u00f3n \u00faltima del hombre est\u00e1 muy lejos de toda preocupaci\u00f3n por el cuerpo. Esos temas que ocupan lugar tan grande en todo c\u00f3digo legislativo -las acciones humanas y las cualidades morales- no forman parte de \u00e9l. La perfecci\u00f3n del hombre consiste, antes bien, en que llegue a las opiniones debidas, opiniones a las que es empujado por especulaci\u00f3n y que establece como verdadera por medio de las ciencias te\u00f3ricas. La ley ocupa un lugar de importancia decisiva, pues sus prescripciones ordenan la vida de los hombres de tal modo que les permiten buscar su perfecci\u00f3n \u00faltima. Una vez que es posible la vida social, los hombres pueden dedicarse a esa actividad privada, \u00fanica por la cual podr\u00e1n alcanzar su propio fin. En cierto sentido, es verdad que la ley o el estudio de la ley es \u00ab<em>cosa peque\u00f1a<\/em>\u00ab. Pero en otro sentido es \u00ab<em>el gran bien<\/em>\u00bb que la deidad hizo que fluyera sobre el mundo. Todas las acciones prescritas por la ley divina, sean actos de culto o h\u00e1bitos morales \u00fatiles, deben regular las relaciones sociales de los hombres. <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> observa repetidas veces que las prescripcio<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">nes de esta \u00edndole no comparten la dignidad del fin supremo del hombre, sino que son simples preparativos, aunque necesarios, para alcanzar ese fin\u00a0<strong>(6)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La importancia de la ley no disminuye, en nada, por ello. En realidad, podr\u00edamos decir que, para <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, la forma superior de revelaci\u00f3n es la m\u00e1s elevada por virtud de su car\u00e1cter jur\u00eddico. Dios ha manifestado Su voluntad a los hombres antes y despu\u00e9s de <strong>Mois\u00e9s<\/strong>, pero las profec\u00edas de los otros hombres difirieron radicalmente de las d\u00e9 <strong>Mois\u00e9s<\/strong>. La diferencia es tan grande, la una fue tan superior a las otras, que Maim\u00f3nides declara que el t\u00e9rmino \u00ab<em>profeta<\/em>\u00bb no puede aplicarse con el mismo significado a ambos. El an\u00e1lisis detallado de la superioridad de la profec\u00eda de Mois\u00e9s queda reservado a las obras jur\u00eddicas de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, en el <em><strong>Comentario<\/strong><\/em> de la <strong>Mishna<\/strong> y el <em><strong>C\u00f3digo<\/strong><\/em>; tan s\u00f3lo se le alude en la <em><strong>Gu\u00eda<\/strong><\/em> <strong>(7)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de todo, su intenci\u00f3n en la <em><strong>Gu\u00eda<\/strong><\/em> lleva a <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> al menos en otras dos ocasiones a distinguir la profec\u00eda de <strong>Mois\u00e9s<\/strong> de la de los otros profetas. A los primeros profetas, por ejemplo a <strong>Abraham<\/strong> o a <strong>No\u00e9<\/strong>, Dios les habl\u00f3 exclusivamente de sus asuntos privados; el fin hacia el que se tend\u00eda era la perfecci\u00f3n de ellos y de sus descendientes. Aunque <strong>Abraham<\/strong> s\u00ed se dirigi\u00f3 tambi\u00e9n a otros hombres, su llamado a ellos estuvo compuesto por discursos elocuentes y pruebas especulativas con las que esperaba instruir a los hombres en la verdad que \u00e9l hab\u00eda comprendido. En suma, lo que <strong>Abraham<\/strong> recibi\u00f3 de Dios no tuvo la forma de ley; sus esfuerzos de persuasi\u00f3n no tuvieron un medio de ser obligatorios. El car\u00e1cter esencialmente privado de toda la profec\u00eda anterior a <strong>Mois\u00e9s<\/strong> significa que no hubo un intento expl\u00edcito de esos profetas por moldear o moderar un orden social y pol\u00edtico. \u00c9sta es precisamente la distinci\u00f3n fundamental entre las profec\u00edas <em>mosaicas<\/em> y las <em>premos\u00e1icas<\/em>: lo que fue dado a <strong>Mois\u00e9s<\/strong> tuvo forma de ley. Ninguno de sus predecesores a los que conocemos se present\u00f3 al pueblo y dijo: \u00ab<em>Dios me ha enviado a vosotros y me ha ordenado deciros tales cosas; \u00c9l os ha prohibido hacer esto y os ha ordenado hacer aquello<\/em>\u00ab. Mientras que los profetas anteriores a <strong>Mois\u00e9s<\/strong> instruyeron al pueblo, su llamado al pueblo no tuvo forma de legislaci\u00f3n divina; los profetas que siguieron a <strong>Mois\u00e9s<\/strong> se preocuparon sobre todo por inducir al pueblo a observar su ley. La distinci\u00f3n de <strong>Mois\u00e9s<\/strong> y la marca de su superioridad sobre los profetas que le precedieron y los que le sucedieron consiste en que <em>es el \u00fanico profeta legislador<\/em> <strong>(8)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De aqu\u00ed se sigue que la ley mosaica es la \u00fanica ley divina, o al menos, la \u00fanica ley divina perfecta, aunque algunos puedan continuar profetizando y aprehendiendo verdades relativas a Dios y a los \u00e1ngeles. De manera similar, se sigue, para Maim\u00f3nides, que esta ley divina de Mois\u00e9s es inmutable e invariable. En su car\u00e1cter de ley, no atiende al caso raro o aislado; no puede preocuparse por el ser humano \u00fanico que sufre por causa del car\u00e1cter general de la ley. En realidad, como ya lo hemos notado, es parte del prop\u00f3sito de la ley oscurecer la natural diversidad de los hombres imponiendo un\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">tipo de armon\u00eda convencional que favorece la paz c\u00edvica. La ley debe ser absoluta y universal en sus prescripciones y prohibiciones, aunque lo que la ley requiere s\u00f3lo sea apropiado en la mayor\u00eda de los casos y aunque cambien los tiempos y las circunstancias. Negar este principio y tratar de hacer que la ley imitase a la medicina, en que se toma debida cuenta de los rasgos particulares del individuo, entra\u00f1ar\u00eda la corrupci\u00f3n de toda la urdimbre de la ley. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En contraste con <strong>Alfarabi<\/strong>, a quien consider\u00f3 inferior s\u00f3lo a <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> entre los fil\u00f3sofos, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> no analiza expl\u00edcitamente la posibilidad del gobierno de la sabidur\u00eda viva en lugar de leyes escritas fijas. Donde las circunstancias lo requieren, el <em>Gran Tribunal de la Ley<\/em> adoptar\u00e1 regulaciones precautorias, encarnando el juicio de los hombres de conocimiento de un periodo determinado. Tales regulaciones toman la forma de adiciones permanentes a la ley divina. En caso extremo, el <em>Gran Tribunal de la Ley<\/em> podr\u00e1 suspender temporalmente las prescripciones o prohibiciones de la ley divina. Pero dejando aparte esta excepci\u00f3n, nadie puede hacer ning\u00fan cambio a la ley divina; esa ley permanece intacta e inalterable, ejemplo \u00fanico y perfecto de su clase <strong>(9)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta conclusi\u00f3n de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> es expl\u00edcitamente rechazada por <strong>Jos\u00e9 Albo<\/strong> (m. 1444). En su <em><strong>Libro de las ra\u00edces<\/strong><\/em>, en que distingue los diversos tipos de ley y examina los principios de la ley divina, <strong>Albo<\/strong> nota que ha habido ya cierto n\u00famero de leyes divinas. Cita como ejemplos las leyes de <strong>Ad\u00e1n<\/strong>, de <strong>No\u00e9<\/strong>, de <strong>Abraham<\/strong> y de <strong>Mois\u00e9s<\/strong>, con la clara indicaci\u00f3n de que esta lista acaso no est\u00e9 completa. Por raz\u00f3n muy semejante a que un nomos no ser\u00eda apropiado para todos los hombres del mundo, una ley divina, de manera similar, no ser\u00eda apropiada para todos los hombres en todos los lugares. Los temperamentos humanos difieren radicalmente debido a la herencia y al h\u00e1bitat, y esas diferencias, a su vez, imponen diferentes costumbres y convenciones. Si se les analiza, las leyes divinas revelar\u00e1n ciertos principios fundamentales compartidos por todas ellas \u2014reveladores de la unidad del dador de dichas leyes\u2014 y, al mismo tiempo, grandes diferencias en sus descripciones detalladas, reflejando la heterogeneidad de quienes reciben esas leyes. Unas leyes divinamente reveladas pueden coexistir en cualquier momento, aunque difieran en el alcance y el rigor de sus regulaciones. La <em><strong>ley de No\u00e9<\/strong><\/em> y la <em><strong>ley de Mois\u00e9s<\/strong><\/em>, por ejemplo, son igualmente divinas; ambas conducen a la felicidad humana, aunque en diferentes grados. El hecho de que una ley divina quede sobrese\u00edda por otra ley divina para un pueblo en particular no significa defecto ni cambio en su dador y de ninguna manera es prueba de que las opiniones aut\u00e9nticas se modifican; lo que ha cambiado es el car\u00e1cter de quienes la recibieron. Como un m\u00e9dico o un maestro que sabe que lo que es apropiado en un momento no bastar\u00e1 para siempre, Dios da una ley divina s\u00f3lo con vistas a preparar a los hombres para un r\u00e9gimen m\u00e1s dif\u00edcil. La sucesi\u00f3n de leyes divinas en el mundo ha efectuado grandes cambios en lo que est\u00e1 permitido a los hombres y en lo que les est\u00e1 prohibi<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">do; estos cambios se hicieron para estar de acuerdo con los tiempos cambiantes y con el mutante car\u00e1cter humano <strong>(10)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Albo<\/strong> no ve ninguna raz\u00f3n para creer que esta alteraci\u00f3n de la ley divina no vuelva a ocurrir, permitiendo algunas cosas que hoy est\u00e1n prohibidas. No s\u00f3lo niega que hay pruebas de la afirmaci\u00f3n de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, de que la inmutabilidad es una ra\u00edz de la ley mosaica, sino que niega que haya pruebas o necesidad de considerar la ley divina en general o la ley mosaica en particular como algo que est\u00e9, fundamentalmente, m\u00e1s all\u00e1 de todo cambio o enmienda. Se puede decir, con toda seguridad, que la fe en la autenticidad de la misi\u00f3n de <strong>Mois\u00e9s<\/strong> implica la fe en que la ley mosaica no ser\u00e1 alterada ni sobrese\u00edda por otra ley divina tra\u00edda por otro profeta <strong>(11)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La filosof\u00eda pol\u00edtica jud\u00eda, como la del Islam, atribuye gran importancia a la profec\u00eda. En contraste con <strong>Santo Tom\u00e1s de Aquino<\/strong>, cuyo estudio de la profec\u00eda no menciona siquiera la legislaci\u00f3n <strong>(12)<\/strong>, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> considera que el profeta se encarga de la funci\u00f3n pol\u00edtica decisiva. La fe en la ley divina presupone incondicionalmente una fe en la profec\u00eda, \u00ab<em>pues si no hay profeta no puede haber ley divina<\/em>\u00ab. Esto puede decirse de otra manera: dado que la pervivencia humana depende de la existencia de la sociedad, y dado que la sociedad se basa en una armon\u00eda que hay que imponer a temperamentos humanos contrarios, la sabidur\u00eda divina ha dotado a ciertos individuos humanos con la facultad de gobernar. Incluidos en este orden de hombres que tienen la capacidad de gobernar a otros se encuentran ciertas clases de profetas. En sus manifestaciones m\u00e1s perfectas, la inspiraci\u00f3n del profeta sirve a un prop\u00f3sito p\u00fablico o pol\u00edtico, y no privado. Tentativamente, puede decirse que ese prop\u00f3sito es el mejoramiento de un orden social <strong>(13)<\/strong>. Despu\u00e9s de revisar la definici\u00f3n de profec\u00eda que hace <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, volveremos a examinar la relaci\u00f3n que hay entre los objetos de la ley divina y los objetos de la forma m\u00e1s elevada de <em>profec\u00eda<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ense\u00f1anza de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> con respecto a la <em>profec\u00eda<\/em> es id\u00e9ntica a la de los fil\u00f3sofos isl\u00e1micos en casi todos los puntos importantes. El mismo distingue tres opiniones con respecto a la <em>profec\u00eda<\/em>, opiniones sostenidas por quienes admiten la existencia de la deidad. La primera es la opini\u00f3n sostenida por el vulgo, sea de paganos o de jud\u00edos: Dios elige a todo el que \u00c9l quiere y lo transforma en profeta. Seg\u00fan esta idea, las \u00fanicas condiciones para ser profeta son una cierta bondad y sana moral. La segunda opini\u00f3n es identificada por <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> como la de los fil\u00f3sofos: la profec\u00eda es el resultado natural de que un individuo alcance en s\u00ed mismo la m\u00e1s alta perfecci\u00f3n que es potencial en toda la especie humana. Si un hombre superior ha alcanzado la perfecci\u00f3n en sus cualidades racionales y morales y en su facultad imaginativa, y si ha pasado por la debida preparaci\u00f3n forzosamente llegar\u00e1 a profeta. La tercera es \u00ab<em>la opini\u00f3n de nuestra Ley<\/em>\u00ab: como en la segunda opini\u00f3n,\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">afirma que \u00ab<em>lo natural es que todo el que es apto por su disposici\u00f3n natural y que se prepara en su educaci\u00f3n y en su estudio llegar\u00e1 a profeta<\/em>\u00ab. Seg\u00fan <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, el don natural y la preparaci\u00f3n son las condiciones necesarias, pero no \u2014como lo eran para el fil\u00f3sofo\u2014 suficientes para la <em>profec\u00eda<\/em>: un hombre puede ser apto y estar preparado para la <em>profec\u00eda<\/em>, y sin embargo milagrosamente no llegar a <em>profeta<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La profec\u00eda es definida como un desbordamiento de Dios hacia la facultad racional del hombre y, despu\u00e9s, hacia su facultad imaginativa<\/strong>. Para recibir esta emanaci\u00f3n divina, el hombre debe haber alcanzado la perfecci\u00f3n \u00faltima posible, para la especie humana, de raz\u00f3n, moral e imaginaci\u00f3n. Su intelecto se ha perfeccionado por el estudio de las ciencias especulativas; su imaginaci\u00f3n debe ser perfecta en su disposici\u00f3n natural original: aqu\u00ed no es posible remediar un defecto natural; su moral es perfeccionada mediante una preocupaci\u00f3n consciente y habitual por las cosas nobles y divinas, liberando su pensamiento de todo deseo de placeres carnales y de dominar a los dem\u00e1s. El que haya alcanzado esas perfecciones ser\u00e1 el tipo supremo de hombre. No puede existir mayor perfecci\u00f3n en la especie humana; un profeta, como tal, es superior a los m\u00e1s sabios fil\u00f3sofos <strong>(14)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Antes de abordar el an\u00e1lisis de la profec\u00eda que hace <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, es necesario seguir la relaci\u00f3n que hay entre esta triple perfecci\u00f3n y la funci\u00f3n del <em>profeta<\/em>. La fe en la <em>ley divina<\/em> presupone la fe en la profec\u00eda, porque la revelaci\u00f3n de tal ley ocurre por intermediaci\u00f3n del profeta. La <em>ley divina<\/em>, como hemos visto, tiende a alcanzar dos grandes fines: el bienestar del cuerpo y el bienestar del alma o, en otras palabras, el decente ordenamiento de la sociedad y la adquisici\u00f3n de las opiniones debidas y del conocimiento aut\u00e9ntico por medio de la especulaci\u00f3n. La <em>ley divina<\/em> se dirige a un gran n\u00famero de hombres, pero son desiguales en su capacidad de comprender y de ser perfeccionados; la ley divina debe hablar, de alg\u00fan modo, a una gran variedad de tipos humanos y de alg\u00fan modo debe ser apropiada para una gran variedad de condiciones humanas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas dificultades se resuelven mediante las caracter\u00edsticas del <em>mensajero divino <\/em>o<em> profeta<\/em> que trae la <em>ley divina<\/em> a los hombres. Dada la perfecci\u00f3n de su intelecto, el <em>profeta<\/em> tiene un conocimiento directo de las verdades especulativas. En contraste con los fil\u00f3sofos, no tiene que recurrir a premisas e inferencias para comprender. M\u00e1s que esto, el <em>profeta<\/em> logra comprender directa e inmediatamente lo que los hombres no profetas no pueden alcanzar del todo o para nada. El hombre como hombre est\u00e1 limitado al conocimiento directo del mundo sensible que lo rodea. As\u00ed, por ejemplo, mientras que la ense\u00f1anza de <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> concerniente a este mundo sublunar es correcta en todos aspectos, su ense\u00f1anza con respecto al mundo superior, el mundo que est\u00e1 por encima de la esfera lunar, el mundo de Dios y de los \u00e1ngeles, no es perfectamente correcta. Aqu\u00ed, s\u00f3lo el <em>profeta<\/em> tiene un conocimiento directo. As\u00ed pues, el <em>profeta<\/em> es superior al fil\u00f3sofo en el punto mismo en que el fil\u00f3sofo es superior a todos los no fil\u00f3sofos <strong>(15)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La perfecci\u00f3n moral, que <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> enumera como otro requisito para la profec\u00eda, est\u00e1 conectada m\u00e1s directamente con la superioridad intelectual del <em>profeta<\/em>; pues aunque el deseo de conocimiento especulativo y su alcance hasta cierto punto no dependan de la perfecci\u00f3n moral, la preocupaci\u00f3n por placeres sensuales s\u00ed distraen los pensamientos de un hombre del mundo superior. El <em>profeta<\/em> se distingue de otros hombres por su completa preocupaci\u00f3n en las cosas divinas. \u00ab<em>Interesado s\u00f3lo en el conocimiento de la deidad y en la reflexi\u00f3n de Sus obras y en lo que debe ser cre\u00eddo con respecto a ello<\/em>\u00ab, un hombre perfecto de esta \u00edndole \u00ab<em>s\u00f3lo ve a Dios y a Sus \u00e1ngeles<\/em>\u00bb <strong>(16)<\/strong>. M\u00e1s que ning\u00fan hombre, el profeta se preocupa por completo por comprender todo lo que existe. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por virtud de la perfecci\u00f3n de su intelecto, el <em>profeta<\/em> es el maestro de todos los hombres. Pero no a todos los hombres se les puede ense\u00f1ar de igual modo; no son igualmente capaces de recibir del <em>profeta<\/em> esas verdades especulativas que \u00e9l ha aprehendido con respecto a Dios y a los \u00e1ngeles. De hecho, el abrumador conocimiento que el <em>profeta<\/em> ha alcanzado confundir\u00eda y desconcertar\u00eda a todos, salvo a los intelectos m\u00e1s perfectos. Ese conocimiento, o al menos sus conclusiones generales, debe ser presentado de alg\u00fan modo a los hombres, particularmente a los no fil\u00f3sofos, en tal forma que ellos puedan captarlo. Por medio de su imaginaci\u00f3n perfecta que, a trav\u00e9s de su intelecto, ha recibido una <em>emanaci\u00f3n divina<\/em>, el <em>profeta<\/em> puede representar metaf\u00f3ricamente estas verdades especulativas. Y esta presentaci\u00f3n metaf\u00f3rica de conocimiento te\u00f3rico se deriva del entendimiento pr\u00e1ctico del <em>profeta<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Maim\u00f3nides<\/strong> interpreta el vers\u00edculo de <em><strong>Proverbios<\/strong><\/em>, \u00ab<em>un mundo al que se ha hablado debidamente es como manzanas de oro en monturas de plata<\/em>\u00ab, a la luz de este an\u00e1lisis de la profec\u00eda. Explica de esta manera el vers\u00edculo: una frase proferida pensando en dos significados es como una manzana de oro recubierta de filigrana de plata, con peque\u00f1\u00edsimos agujeros. Su significado externo debiera ser tan bello como la plata, en tanto que su significado interno debe ser a\u00fan m\u00e1s hermoso, siendo en la comparaci\u00f3n con lo exterior lo que el oro es a la plata. Su significado externo debe darnos cierta indicaci\u00f3n de lo que se encontrar\u00e1 dentro, aunque el observador distra\u00eddo la confundir\u00e1 con \u00ab<em>una manzana de plata<\/em>\u00ab. Si consideramos las <em>par\u00e1bolas<\/em> en que abundan los discursos del <em>profeta<\/em> veremos que tiene un significado externo y, a la vez, un significado interno. \u00ab<em>El significado externo contiene una sabidur\u00eda que es \u00fatil en muchos aspectos, entre ellos el bienestar de las sociedades humanas[&#8230;]. Su significado interno contiene sabidur\u00eda que es \u00fatil para las creencias concernientes a la verdad tal como es<\/em>.\u00bb Esa perfecci\u00f3n intelectual que califica al <em>profeta<\/em> para ser maestro de todos los hombres tiene correspondencia con esa perfecci\u00f3n de su imaginaci\u00f3n que lo califica para ser jefe de hombres. El <em>profeta<\/em> es un hombre con un perfecto entendimiento te\u00f3rico y pr\u00e1ctico<strong> (17)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta doctrina puede replantearse de esta manera: como resultado de su\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">intelecto perfecto y su imaginaci\u00f3n perfecta, el <em>profeta<\/em> re\u00fane en s\u00ed mismo los rasgos de hombres que han alcanzado la perfecci\u00f3n en una u otra de las facultades. La emanaci\u00f3n divina s\u00f3lo afecta la facultad racional en el caso de los hombres de ciencia que se dedican a la especulaci\u00f3n. S\u00f3lo afecta la facultad imaginativa en el caso de los hombres que gobiernan comunidades pol\u00edticas: legisladores, adivinos, etc\u00e9tera. As\u00ed como la primera clase encarna el entendimiento te\u00f3rico, as\u00ed la segunda representa el entendimiento pr\u00e1ctico. Al recibir una emanaci\u00f3n divina que afecta su intelecto perfecto y a la vez su imaginaci\u00f3n perfecta, el profeta se vuelve al mismo tiempo fil\u00f3sofo y estadista y legislador y adivino. M\u00e1s precisamente, la uni\u00f3n de ambas perfecciones permite al <em>profeta<\/em> sobrepasar a todos los no profetas. Como portador de la ley divina, el <em>profeta<\/em> se vuelve el maestro de hombres, y por tanto, tambi\u00e9n de los fil\u00f3sofos, se vuelve el jefe de hombres, por tanto tambi\u00e9n de los gobernadores de las comunidades pol\u00edticas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pensando en esta visi\u00f3n particular de esta funci\u00f3n pol\u00edtica de la profec\u00eda, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> dice que el profeta debe tener unas muy desarrolladas facultades de valor y de adivinaci\u00f3n. Su \u00ab<em>ascenso<\/em>\u00bb al conocimiento de las cosas divinas va seguido por un \u00ab<em>descenso a cualquier grado que el profeta haya sido informado, con vistas a gobernar y ense\u00f1ar a la gente de la tierra<\/em>\u00ab. Por virtud de su superioridad, el profeta est\u00e1 obligado a la profec\u00eda; es decir, a instruir a los hombres en los asuntos pr\u00e1cticos o en cuestiones especulativas. Incapaces de resistir el desbordamiento divino que los mueve, los profetas se encuentran expuestos a graves peligros de los pueblos injustos y desobedientes a quienes hicieron su llamado. Por tanto, el valor es requisito indispensable para todos los <em>profetas<\/em>. Cuando est\u00e1 presente en su forma m\u00e1s desarrollada, \u00ab<em>el individuo solitario, teniendo s\u00f3lo su b\u00e1culo, acudi\u00f3 audazmente al gran rey para salvar a una comunidad religiosa de la carga de la esclavitud, y no sinti\u00f3 temor porque se le hab\u00eda dicho: &#8216;yo estar\u00e9 contigo&#8217;<\/em>\u00bb <strong>(18)<\/strong>. Ya hemos mencionado el an\u00e1lisis que hace <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> del hombre como animal pol\u00edtico. Lo que requiere sociedad, requiere, asimismo, una ley para gobernar tal sociedad. El hecho de que ciertos individuos posean la facultad de gobernar es una muestra de la sabidur\u00eda divina para perpetuar la especie. En la primera fila de aquellos de quienes <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> dice que poseen la facultad se encuentra el <em>profeta<\/em> o <em>portador de nomos<\/em>. Estos hombres proclaman la ley; la aplicaci\u00f3n de la ley proclamada es dominio del rey. De este modo, el <em>profeta<\/em> surge no s\u00f3lo como mensajero divino, sino como legislador y fundador de una sociedad pol\u00edtica <strong>(19)<\/strong>. Para analizar m\u00e1s este papel del <em>profeta<\/em>, debemos ver el an\u00e1lisis que hace <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> de la ley tra\u00edda por ese \u00ab<em>individuo solitario<\/em>\u00ab, <strong>Mois\u00e9s<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En una declaraci\u00f3n sobre ciencia pol\u00edtica que aparece en su <em><strong>Peque\u00f1o tratado de l\u00f3gica<\/strong><\/em>, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, despu\u00e9s de observar que los fil\u00f3sofos han escrito muchos libros sobre ciencia pol\u00edtica, dice: \u00ab<em>En estos tiempos, todo esto \u2014quiero decir, los reg\u00edmenes y los nomoi\u2014 se ha pasado por alto, y los\u00a0<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>hombres son gobernados por \u00f3rdenes divinas<\/em>.\u00bb Al decir esto, sugiere que la ense\u00f1anza pr\u00e1ctica de los fil\u00f3sofos en cuestiones relacionadas con la pol\u00edtica es hoy superflua; no hace ninguna inferencia con respecto a las obras de los fil\u00f3sofos sobre \u00e9tica y sobre filosof\u00eda pol\u00edtica. El cambio que ha hecho superflua la ense\u00f1anza pol\u00edtica pr\u00e1ctica de los fil\u00f3sofos \u00ab<em>de estos tiempos<\/em>\u00bb es el predominio de la religi\u00f3n revelada. Su declaraci\u00f3n indica la importancia pol\u00edtica decisiva de la <em>ley divina<\/em>. El an\u00e1lisis que hace <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> de la ley mosaica en la <em><strong>Gu\u00eda de los perplejos<\/strong><\/em> apoya esta interpretaci\u00f3n. La<em> ley divina<\/em> trata de obtener el bienestar de cuerpo y de alma. Al tender a esos objetivos, la ley mosaica trata las cuestiones pol\u00edticas -las cuestiones que tienen que ver con el gobierno de los hombres- <em>in extenso<\/em>, y precisamente y con todo detalle; pero de cuestiones especulativas, la <em><strong>Tora<\/strong><\/em> habla de manera muy sumaria. En otras palabras, dado que la <em><strong>Tora<\/strong><\/em> es el dep\u00f3sito de toda la informaci\u00f3n necesaria que tiene que ver con el gobierno del hogar y el gobierno de la ciudad, no es necesario buscar gu\u00eda al respecto en las obras de los fil\u00f3sofos. S\u00f3lo cuando la <em><strong>Tora<\/strong><\/em> trata sumariamente aquellas opiniones correctas por las que los hombres pueden alcanzar su perfecci\u00f3n \u00faltima, los individuos que est\u00e1n capacitados para hacerlo necesitan dirigir su atenci\u00f3n hacia las ciencias te\u00f3ricas <strong>(20)<\/strong>. El punto decisivo es que <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> considera que <strong>la ley dada por el <em>profeta<\/em> <em>supremo<\/em> es absolutamente superior a la ley del fil\u00f3sofo<\/strong>. La ciudad fundada por los fil\u00f3sofos y gobernada por su ley es inferior a la ciudad fundada por un profeta y gobernada por su ley, pues <em>el legislador-fil\u00f3sofo es inferior al legislador-profeta<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Antes, al analizar la relaci\u00f3n entre los objetos de la revelaci\u00f3n y el objeto de <em>profec\u00eda<\/em>, llegamos a la conclusi\u00f3n tentativa de que el prop\u00f3sito del profeta era mejorar un orden social. Ahora, esta declaraci\u00f3n puede parecer insuficiente. La <em>ley<\/em> <em>divina<\/em> tiende a llevar a los hombres a las opiniones correctas acerca de Dios y de los \u00e1ngeles, pero hace esto principalmente presentando conclusiones; su esfuerzo m\u00e1s importante va dirigido a establecer un cierto tipo de comunidad pol\u00edtica. Si reflexionamos sobre las acciones de los <em><strong>Patriarcas<\/strong><\/em> y de <strong>Mois\u00e9s<\/strong>, quedar\u00e1 claro que \u00ab<em>el fin de sus esfuerzos durante su vida fue producir una comunidad religiosa que conociera y adorara a Dios<\/em>\u00ab. El objeto de la revelaci\u00f3n, \u00abel gran bien\u00bb que Dios hace surgir en el mundo sublunar, es la fundaci\u00f3n de una comunidad religiosa perfecta y esto s\u00f3lo puede lograrse si los esp\u00edritus y las acciones de todos los hombres pueden ser alcanzados por esa revelaci\u00f3n. Si se quiere que se realice el prop\u00f3sito divino, la <em>revelaci\u00f3n<\/em> deber\u00e1 adoptar la forma de ley, una ley perfecta que sirva como constituci\u00f3n, por decirlo as\u00ed, de la naci\u00f3n perfecta. Adem\u00e1s, la revelaci\u00f3n debe presentarse de una manera que todo el pueblo \u2014incluso los j\u00f3venes y mujeres\u2014 puedan comprenderla. Por ello \u00ab<em>la <strong>Tora<\/strong> habla de acuerdo con el lenguaje de los hijos del hombre<\/em>\u00ab. As\u00ed, se necesita un hombre de la mayor perfecci\u00f3n de intelecto y de imaginaci\u00f3n para proclamar la ley perfecta. La forma m\u00e1s elevada de <em>profec\u00eda<\/em> es legislativa, y <strong>Mois\u00e9s<\/strong> es el <em>profeta<\/em> m\u00e1s grande porque su profec\u00eda es la \u00fanica profec\u00eda le<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">gislativa aut\u00e9ntica. El <em>profeta<\/em> m\u00e1s grande es el fundador y legislador de la ciudad perfecta <strong>(21)<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es t\u00edpico de la ense\u00f1anza de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> el hacer mayor hincapi\u00e9 en las consideraciones pol\u00edticas que en las explicaciones milagrosas. Esta tendencia es evidente no s\u00f3lo en su ense\u00f1anza sobre la profec\u00eda sino tambi\u00e9n en su an\u00e1lisis de dos temas interrelacionados \u2014la monarqu\u00eda y la \u00e9poca mesi\u00e1nica\u2014 en su <em><strong>C\u00f3digo<\/strong><\/em>. La <em><strong>Mishna Torah<\/strong><\/em> (<em>repetici\u00f3n de la Ley<\/em>), t\u00edtulo hebreo del <em><strong>C\u00f3digo<\/strong><\/em>, es la frase con la cual la tradici\u00f3n ha designado el <em>quinto libro de la Biblia<\/em>. El libro del <em><strong>Deuteronomio<\/strong><\/em> vuelve a plantear, y aumenta, la legislaci\u00f3n de los tres libros anteriores; trata de las necesidades de un pueblo que ya no merodea por el desierto, protegido y atendido por una extraordinaria providencia divina, sino que en cambio habita su propia tierra y se enfrenta a los problemas que surgen de la agricultura, las luchas dom\u00e9sticas y la agresi\u00f3n extranjera. El <em><strong>C\u00f3digo<\/strong><\/em> de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> tiene un car\u00e1cter similar; en \u00e9l vuelve a plantear las leyes de la <em><strong>Tora<\/strong><\/em> y del <em><strong>Talmud<\/strong><\/em> sin limitarse a aquellas leyes que son aplicables a la vida en la <em><strong>Di\u00e1spora<\/strong><\/em>. La <em><strong>Mishna Torah<\/strong><\/em>, de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>, como la de <strong>Mois\u00e9s<\/strong>, trata de las necesidades pr\u00e1cticas de un Estado real, es decir, del Estado jud\u00edo anterior a la <em><strong>Di\u00e1spora<\/strong><\/em> y despu\u00e9s de la llegada del <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La monarqu\u00eda es obligatoria en <strong><em>Israel<\/em><\/strong>; es una necesidad sancionada y en realidad ordenada por la ley divina. Seg\u00fan Maim\u00f3nides, la principal raz\u00f3n para nombrar un rey es que \u00ab<em>ejecute juicio y declare guerra<\/em>\u00ab. La guerra est\u00e1 \u00edntimamente relacionada con la monarqu\u00eda; de los 23 mandamientos analizados en la secci\u00f3n del <em><strong>C\u00f3digo<\/strong><\/em> intitulada \u00ab<em><strong>Leyes concernientes a los reyes y sus guerras<\/strong><\/em>\u00ab, todos, salvo cinco; tratan de alg\u00fan aspecto de la ley militar, en tanto que los cap\u00edtulos dedicados a los otros cinco mandamientos, que gobiernan la elecci\u00f3n y el modo de vida de los reyes, aluden m\u00e1s o menos abiertamente a la guerra. Despu\u00e9s de someter a aquellas naciones contra quienes la <em>Biblia<\/em> hace obligatoria la guerra, el rey es libre de entablar \u00ab<em>la guerra permisible [&#8230;] contra las otras naciones para ensanchar los l\u00edmites de Israel y aumentar su grandeza y su fama<\/em>\u00ab. El <em>rey<\/em> tambi\u00e9n tiene absoluto poder de juicio, en contraste con los tribunales de la ley, limitados por salvaguardias de procedimiento en casos capitales. Cuando una situaci\u00f3n extrema lo exija, el <em>rey<\/em> podr\u00e1 dar muerte a muchos delincuentes en un solo d\u00eda, y luego colgarlos como escarmiento y mantenerlos a la vista todo el tiempo que quiera, \u00ab<em>para provocar miedo<\/em>\u00ab. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de estas prerrogativas, el <em>rey<\/em> sigue subordinado a la ley y, por tanto, subordinado al legislador y a los int\u00e9rpretes de esa ley. Su funci\u00f3n es auxiliar de la del profeta o el legislador; el rey obliga al pueblo a observar la ley divina o nomos establecida por estos hombres. El temor y la reverencia que inspira y los disuasivos que tiene a su alcance deben estar al servicio de los jueces. De muchas maneras, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> dice con toda claridad que el rey, de hecho, no es el primer hombre de la rep\u00fablica. Declara expl\u00edcitamente que el rey est\u00e1 sometido a la ley y por tanto a los tribunales de la ley.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Llama la atenci\u00f3n hacia el hecho de que el rey est\u00e1 sometido a la palabra hablada de Dios, a la orden de Dios, dicha por el profeta. En realidad, hasta los reyes m\u00e1s grandes \u2014aquellos que, como <strong>David<\/strong> y <strong>Salom\u00f3n<\/strong>, fueron inspirados a hablar de cuestiones gubernamentales y divinas\u2014, s\u00f3lo alcanzaron los primeros pelda\u00f1os que conducen a la <em>profec\u00eda<\/em>. Los reyes m\u00e1s grandes est\u00e1n por debajo de los <em>profetas<\/em> <strong>(22)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El an\u00e1lisis que hace <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> de la monarqu\u00eda como instituci\u00f3n pol\u00edtica y militar est\u00e1 considerablemente condicionado por <strong>Isaac Abravanel<\/strong> (1437-1508). De manera similar, rechaza \u00e9ste la opini\u00f3n de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> acerca del profeta como estadista-fil\u00f3sofo. Bas\u00e1ndose en la <em>Decimonovena<\/em> <em>ep\u00edstola<\/em> de <strong>S\u00e9neca<\/strong>, <strong>Abravanel<\/strong> elabora su argumento sobre premisas fundamentalmente antipol\u00edticas. Seg\u00fan \u00e9l, la sociedad pol\u00edtica como tal es una artificialidad. La fundaci\u00f3n de ciudades, la instituci\u00f3n de la propiedad privada, la subdivisi\u00f3n de la especie humana en naciones: todos \u00e9stos son productos de la rebeli\u00f3n contra el orden natural y divino. En el principio, los hombres viv\u00edan en estado de inocencia en los campos; todos gozaban en com\u00fan de los bienes de la naturaleza; los hombres viv\u00edan en estado de libertad y de igualdad. <strong>Abravanel<\/strong> ve un paralelo con este estado natural en la vida de los <em><strong>Hijos de Israel<\/strong> <\/em>durante su peregrinar por el desierto, es decir, en una vida marcada por una continua protecci\u00f3n milagrosa de Dios. La vida pol\u00edtica representa una rebeli\u00f3n contra Dios. No es de sorprender que <strong>Abravanel<\/strong>, casi \u00fanico entre los comentadores jud\u00edos medievales, niegue que la <em>Biblia<\/em> (<em>en<\/em> <em><strong>Deut<\/strong><\/em>. 17:14 s.) hiciese que la monarqu\u00eda fuese obligatoria en <em>Israel<\/em>. Sostiene que la monarqu\u00eda es una transgresi\u00f3n, que en el hecho mismo de dar un t\u00edtulo real a un hombre, el pueblo \u00ab<em>estaba abandonando el r\u00e9gimen del Se\u00f1or<\/em>\u00ab; \u00ab<em>el pecado estuvo en su rechazo del reino divino y su elecci\u00f3n del reino humano<\/em>\u00ab. Lo mejor que puede decirse de la monarqu\u00eda es que la <em>ley divina<\/em> la permiti\u00f3, reconoci\u00e9ndola como un acto del mal instinto que hay en el hombre y tomando en cuenta la flaqueza humana. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pese a su juicio adverso sobre la utilidad y adecuaci\u00f3n de la monarqu\u00eda, <strong>Abravanel<\/strong> sostiene que el gobierno apropiado de la naci\u00f3n jud\u00eda culmina en el r\u00e9gimen mon\u00e1rquico. Considera que ese gobierno est\u00e1 compuesto de lo que en la doctrina cristiana se conoce como las dos espadas, la temporal y la espiritual; cada uno de estos gobiernos conten\u00eda, a la vez, elementos democr\u00e1ticos, aristocr\u00e1ticos y mon\u00e1rquicos. A la cabeza del r\u00e9gimen mixto temporal se halla un hombre como <strong>Mois\u00e9s<\/strong>; \u00ab<em><strong>Mois\u00e9s<\/strong>[&#8230;] fue el primer rey que gobern\u00f3 a Israel<\/em>\u00ab. A la cabeza del gobierno espiritual se encuentra un profeta. Seg\u00fan la versi\u00f3n de <strong>Abravanel<\/strong>, los elementos predominantes del Estado jud\u00edo son los sacerdotes y los profetas. Aunque el profeta es gobernante no es, propiamente dicho, un pol\u00edtico. El <em>profeta<\/em> mas grande, <strong>Mois\u00e9s<\/strong>, tuvo que aprender de un gentil que no era <em>profeta<\/em> (<em><strong>Jetr\u00f3<\/strong><\/em>) c\u00f3mo organizar la administraci\u00f3n de la justicia. Esto sugiere que, para <strong>Abravanel<\/strong>, el gobierno del <em>profeta<\/em> no es propiamente una consideraci\u00f3n de filosof\u00eda pol\u00edtica, como para <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>. Seg\u00fan <strong>Abravanel<\/strong>, la <em>profec\u00eda<\/em>, siendo don divino, es <em>sobre<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>natural<\/em>; el <em>profeta<\/em> es <em>sobrepol\u00edtico<\/em>. Tomando mucho de los escritores <em>escol\u00e1sticos<\/em> cristianos y en particular de quienes ten\u00edan opiniones en extremo <em>papistas<\/em>, <strong>Abravanel<\/strong> llega a conclusiones radicalmente opuestas a las de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> con respecto a la forma ideal de gobierno. En lugar de un jefe que encarne las caracter\u00edsticas de fil\u00f3sofo y de rey, <strong>Abravanel<\/strong> considera que el gobernante ideal es el <em>rey-sacerdote<\/em> <strong>(23)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La sobriedad de la ense\u00f1anza de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> con respecto al <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em> se encuentra en marcado contraste con los temas legendarios de que se hab\u00eda ocupado la precedente tradici\u00f3n jud\u00eda y con la apasionada especulaci\u00f3n acerca de los milagros que se efectuar\u00e1n, caracter\u00edstica de los escritos mesi\u00e1nicos de <strong>Abravanel<\/strong>. Debe notarse que la discusi\u00f3n tem\u00e1tica del <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em> se encuentra en los \u00faltimos cap\u00edtulos de la secci\u00f3n decimocuarta y final del <em><strong>C\u00f3digo<\/strong><\/em>, que trata de las leyes concernientes a los reyes y sus guerras. La tesis fundamental de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> es que la \u00e9poca mesi\u00e1nica s\u00f3lo se distingue de la actual por el cambio de situaci\u00f3n pol\u00edtica del pueblo jud\u00edo. \u00ab<em>Que nadie imagine que en los d\u00edas del <strong>Mes\u00edas<\/strong> algo cambiar\u00e1 de modo en el mundo o que habr\u00e1 alguna innovaci\u00f3n en la creaci\u00f3n. El mundo seguir\u00e1 su modo acostumbrado [&#8230;]<\/em>.\u00bb El car\u00e1cter no milagroso de los <em>tiempos<\/em> <em>mesi\u00e1nicos<\/em> es subrayado de varios modos por <strong>Maim\u00f3nides<\/strong>. En esta parte del <em><strong>C\u00f3digo<\/strong><\/em>, el <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em> parece ser ante todo un rey; ni una vez se le menciona como \u00ab<em>profeta<\/em>\u00ab. Hablando de <strong>Bar<\/strong> <strong>Kojba<\/strong>, el jefe de la rebeli\u00f3n jud\u00eda contra los romanos en 132 d.c., <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> le llama \u00ab<em>el<\/em> <em>rey<\/em>\u00bb que fue visto como \u00ab<em>el Rey Mes\u00edas<\/em>\u00ab. S\u00f3lo cuando fue muerto <strong>Bar Kojba<\/strong> comprendieron los sabios jud\u00edos que se hab\u00edan equivocado consider\u00e1ndolo as\u00ed. <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> no menciona aqu\u00ed alguna pretensi\u00f3n que <strong>Bar Kojba<\/strong> pudiese tener bas\u00e1ndose en su capacidad de profec\u00eda, y niega expl\u00edcitamente que se necesiten hechos milagrosos para considerar aut\u00e9ntico al <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em>. Antes bien, la cuesti\u00f3n se reduce al triunfo pol\u00edtico y militar: el <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em> de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> es un liberador guerrero cuya tarea primaria es romper las cadenas de <em>Israel<\/em> y restaurar el antiguo orden pol\u00edtico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La tendencia de la ense\u00f1anza de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> es oponerse a la tradicional noci\u00f3n del <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em> como profeta milagroso y a las m\u00e1s fant\u00e1sticas especulaciones concernientes a la <em>edad mesi\u00e1nica<\/em>. Hasta d\u00f3nde lleg\u00f3 <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> en su interpretaci\u00f3n pol\u00edtica del futuro y del pasado destino del pueblo jud\u00edo es algo que puede verse en su carta a los rabinos del sur de Francia, en que plantea la causa de la p\u00e9rdida del reino de los jud\u00edos y su ulterior dispersi\u00f3n. Seg\u00fan la opini\u00f3n tradicional, el exilio es un castigo divinamente infligido por un pecado. Supon\u00edase que este pecado era la idolatr\u00eda o, en su manifestaci\u00f3n com\u00fan, la astrolog\u00eda. Los jud\u00edos, en la \u00e9poca de su reino, se interesaron en la astrolog\u00eda. \u00ab<em>Erraron y fueron atra\u00eddos por [tales temas] imaginando que eran ciencia c\u00e9lebre y de gran utilidad. No se interesaron en el arte de la guerra o en la conquista de tierras, sino que imaginaron que estos estudios les ayudar\u00edan. Por ello los profetas los llamaron necios y tontos. Y fueron verdaderos necios, pues siguieron cosas confusas que no aprove<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>chan<\/em>.\u00bb <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> no ense\u00f1a aqu\u00ed que la astrolog\u00eda sea una transgresi\u00f3n de la <em>ley divina<\/em>, que debe ser castigada por intervenci\u00f3n directa de Dios. Antes bien, da a entender que la necedad trae consigo su propio castigo. Al dedicar su tiempo y sus energ\u00edas a una confusi\u00f3n in\u00fatil, los antiguos jud\u00edos prepararon su propia ca\u00edda. La versi\u00f3n que da <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> de la futura restauraci\u00f3n del Estado jud\u00edo est\u00e1 imbuida por este an\u00e1lisis de su ca\u00edda. El liberador belicoso que recibe el t\u00edtulo de \u00ab<em><strong>Rey Mes\u00edas<\/strong><\/em>\u00bb se conoce por sus acciones \u2014pol\u00edticas y militares\u2014 y es confirmado por sus triunfos: victorias pol\u00edticas y militares. En suma, el <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em> es un triunfante <strong>Bar Kojba<\/strong> o, m\u00e1s precisamente, un <em>hijo<\/em> <em>de<\/em> <strong>David<\/strong>: un general, no un profeta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de todo, el triunfo pol\u00edtico no es un fin en s\u00ed mismo: est\u00e1 al servicio de algo superior. En la proporci\u00f3n en que <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> considera los medios hacia el fin superior como naturales o al alcance de poderes humanos, en esa proporci\u00f3n da importancia a la raz\u00f3n y la pol\u00edtica. Los males que abruman esta vida provienen de los \u00ab<em>prop\u00f3sitos, deseos, opiniones y creencias de los hombres<\/em>\u00ab, y todos ellos se derivan de alguna ignorancia fundamental. La visi\u00f3n de la paz universal que vemos en <em><strong>Isa\u00edas 11<\/strong><\/em> depende de un verdadero conocimiento de Dios: \u00ab<em>Pues mediante el conocimiento de la verdad se suprimen la enemistad y el odio [&#8230;]<\/em>\u00ab. Los \u00ab<em><strong>d\u00edas del Mes\u00edas<\/strong><\/em>\u00bb diferir\u00e1n de los actuales cuando los jud\u00edos vuelvan a la patria de sus antepasados con la ayuda de un triunfante jefe militar, y los hombres dejar\u00e1n de perjudicarse unos a otros por mera ignorancia. Estos dos cambios est\u00e1n interrelacionados, pues una de las tareas del <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em> <em>conquistador<\/em> es \u00ab<em>preparar todo el mundo para que sirva al Se\u00f1or con un solo acuerdo<\/em>\u00ab. El <em><strong>Mes\u00edas<\/strong><\/em> muestra al mundo el verdadero camino, pero no por medio de milagros; entabla las batallas del Se\u00f1or&#8230; y vence. Los <em>tiempos mesi\u00e1nicos<\/em> son, de hecho, objeto de esperanza, y sin embargo el objetivo que se alcanzar\u00e1 no es el fin superior del hombre sino antes bien el establecimiento de ciertos requerimientos pol\u00edticos de tal fin; la acci\u00f3n pol\u00edtica en general est\u00e1 al servicio del \u00ab<em>mundo que vendr\u00e1<\/em>\u00ab. La restauraci\u00f3n del gobierno pol\u00edtico en <em><strong>Israel<\/strong><\/em> significa que aquellas leyes \u00edntimamente relacionadas con la vida del pueblo de <strong><em>Palestina<\/em><\/strong> volver\u00e1n a ser observadas; libres de toda opresi\u00f3n tir\u00e1nica, los jud\u00edos podr\u00e1n dedicarse sin perturbaciones al estudio de la <em><strong>Tora<\/strong><\/em> y su sabidur\u00eda. Como resultado, el camino quedar\u00e1 allanado para la recompensa total \u00faltima, <em>\u00abel<\/em> <em>bien<\/em> <em>\u00faltimo<\/em>\u00ab: la vida en \u00ab<em>el mundo que vendr\u00e1<\/em>\u00ab. <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> relaciona aqu\u00ed \u00ab<em>el mundo que vendr\u00e1<\/em>\u00bb con la inmortalidad del alma, que sigue como cosa natural a una vida dedicada al aprendizaje y a la piedad. La posibilidad de alcanzar el bien \u00faltimo aparece como consecuencia del triunfo pol\u00edtico <strong>(24)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cabe observar que <strong>la filosof\u00eda pol\u00edtica jud\u00eda medieval habla poco o nada acerca de la ley natural<\/strong>. Pero el problema indicado por el t\u00e9rmino \u00ab<em>ley natural<\/em>\u00bb s\u00ed se toca, generalmente en forma de la pregunta, \u00bfHay leyes racionales, a diferencia de leyes reveladas? El locus classicus jud\u00edo de esta distinci\u00f3n se\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">encuentra en el <em><strong>Libro de las religiones y de los dogmas<\/strong><\/em> de <strong>Saadias de Fayum<\/strong> (892-928). <strong>Saadias<\/strong> habla, al comienzo, de una clase de mandamientos divinos cuya necesidad es dictada por la raz\u00f3n. Estas <em><strong>leyes divinas racionales<\/strong><\/em> ordenan el culto divino, proh\u00edben la idolatr\u00eda y los actos de injusticia. La aprobaci\u00f3n y desaprobaci\u00f3n de los actos espec\u00edficos que son objeto de estas leyes est\u00e1n implantadas en nuestra raz\u00f3n; de este modo, la especulaci\u00f3n ofrece confirmaci\u00f3n independiente de su necesidad. Los dictados categ\u00f3ricos de las <em>leyes reveladas<\/em>, en cambio, no tienen esa verificaci\u00f3n independiente. Al parecer, repitiendo su an\u00e1lisis, <strong>Saadias<\/strong> habla entonces de <em>leyes racionales<\/em>, que son sugeridas por la sabidur\u00eda. El segundo examen presenta una versi\u00f3n simplificada de la utilidad social de las <em>leyes racionales<\/em>; ahora se dice que estas leyes son la prevenci\u00f3n del homicidio, la prohibici\u00f3n del adulterio y del robo, y el mandamiento de decir la verdad. La raz\u00f3n es neutral o guarda silencio acerca de cosas como las fiestas religiosas o la prohibici\u00f3n de tomar ciertos alimentos o casarse dentro de ciertos grados de parentesco. Sin embargo, la mayor parte de las leyes reveladas tiene alguna evidente utilidad pr\u00e1ctica. Seg\u00fan <strong>Saadias<\/strong>, se necesita la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica para establecer <em>ambas clases de ley: la racional y la revelada<\/em>. Aunque la raz\u00f3n por s\u00ed misma se basta para formular los mandamientos racionales, es incapaz de establecer todos los detalles concretos de la legislaci\u00f3n. As\u00ed, por ejemplo, \u00ab<em>la raz\u00f3n considera justo que cada delito sea castigado de acuerdo con su gravedad, pero no define esa gravedad<\/em>\u00ab. Se necesita la <em>revelaci\u00f3n<\/em> para establecer tales detalles; sin ella, los hombres nunca convendr\u00edan en nada m\u00e1s all\u00e1 de los principios generales <strong>(25)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su an\u00e1lisis de este problema, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> no s\u00f3lo adopta una actitud opuesta a la ense\u00f1anza de <strong>Saadias<\/strong> o a una parte de ella, sino que tambi\u00e9n hasta cierto grado se separa de la tradicional visi\u00f3n ortodoxa. En la carta ya mencionada, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> declara que en la <em><strong>Gu\u00eda<\/strong><\/em> ha expuesto razones claras de todos los mandamientos b\u00edblicos. En silencio rechaza la opini\u00f3n ortodoxa de que es bueno que la <em>Biblia<\/em> no ofrezca las razones subyacentes en sus mandamientos; la total obediencia, seg\u00fan la religi\u00f3n tradicional, exige la aceptaci\u00f3n de un mandamiento sin conocer ni buscar sus razones. Y sin embargo, al sugerir que cada mandamiento tiene su raz\u00f3n y que esa raz\u00f3n est\u00e1 al alcance del intelecto humano, Maim\u00f3nides a\u00fan est\u00e1 muy lejos de reconocer la posibilidad de irnos mandamientos racionales. Nota que las prohibiciones contra la acci\u00f3n que generalmente es considerada mala, como el derramamiento de sangre, el robo, la ingratitud y el desprecio a los padres son llamadas \u00ab<em><strong>mandamientos<\/strong><\/em>\u00bb por los sabios jud\u00edos. \u00ab<em>Algunos de nuestros sabios posteriores &#8211;<\/em>est\u00e1 pensando, entre otros, en <strong>Saadias-<\/strong>\u00a0<em>que sufrieron de la enfermedad de los mutakallim\u00fcn [te\u00f3logos dial\u00e9cticos musulmanes] los llamaron mandamientos racionales<\/em>.\u00bb <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00bfCu\u00e1l es, entonces, la categor\u00eda de los principios morales?<\/strong> En su <em><strong>Peque\u00f1o tratado de l\u00f3gica<\/strong><\/em>, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> describe como simplemente convencionales o en general aceptadas las afirmaciones de que mostrar las partes pudendas\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">es algo bajo, y que compensar con generosidad a un benefactor es algo noble. En la <em><strong>Gu\u00eda de los perplejos<\/strong><\/em>, afirma que s\u00f3lo los dos primeros mandamientos del <em><strong>Dec\u00e1logo<\/strong><\/em> \u2014los que proclaman la existencia y la unidad de Dios\u2014 son cognoscibles para la simple especulaci\u00f3n humana. Los restantes mandamientos no tienen base racional; pertenecen a la clase de opiniones generalmente aceptadas y que fueron adoptadas por virtud de la tradici\u00f3n. En cierto punto, <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> dice que lo que es innato en el hombre prescribe las acciones buenas y condena las malas; el hombre es recompensado o castigado en consecuencia, sin que importen las \u00f3rdenes espec\u00edficas de un <em>profeta<\/em>. Pero esto no equivale a decir que tales prescripciones y prohibiciones sean racionales. Por virtud de su intelecto, el hombre s\u00f3lo conoce la distinci\u00f3n entre la verdad y la mentira. La distinci\u00f3n entre lo noble y lo bajo \u2014principio moral\u2014 pertenece a la clase de cosas generalmente aceptadas como sabidas, pero no a la clase de cosas conocidas por el intelecto. S\u00f3lo las \u00faltimas siguen siendo inmutablemente ciertas. Por otra parte, los principios de moralidad s\u00f3lo son, en el mejor de los casos, probables; <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> sugiere que la posici\u00f3n de las virtudes morales se deriva de su importancia para mantener la paz del mundo. Tambi\u00e9n se requiere la virtud moral para la perfecci\u00f3n \u00faltima del hombre, es decir, el entendimiento te\u00f3rico, ya que una preocupaci\u00f3n por los placeres de los sentidos o un deseo de dominar a los dem\u00e1s ser\u00eda una barrera en el camino de tal perfecci\u00f3n. Pero b\u00e1sicamente con vistas a su funci\u00f3n pol\u00edtica interpreta <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> las <em>virtudes<\/em> <em>morales<\/em>. Cuando estigmatiz\u00f3 como \u00ab<em>enfermos<\/em>\u00bb a quienes afirmaron la existencia de mandamientos racionales y cuando hizo estudiados esfuerzos por se\u00f1alar la funci\u00f3n pol\u00edtica y el car\u00e1cter convencional del principio moral estaba negando t\u00e1citamente que la ley natural sea, estrictamente hablando, racional<strong> (26)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Yehudah Halev\u00ed<\/strong> (1085-1141) es, entre los escritores jud\u00edos, tal vez el m\u00e1s enconado cr\u00edtico de los fil\u00f3sofos. Su ense\u00f1anza positiva se basa por completo en la revelaci\u00f3n; y sin embargo, aqu\u00ed el estudio s\u00f3lo se limita a lo que dice acerca de los fil\u00f3sofos. En su di\u00e1logo el <strong>Kuzari<\/strong>, afirma la existencia de los <em>nomoi<\/em> <em>racionales<\/em>, pero el resultado final de su argumento es algo considerablemente distinto de la ley natural de <strong>Santo Tom\u00e1s de Aquino<\/strong>, por ejemplo. <strong>Halev\u00ed<\/strong> designa los c\u00f3digos humanos de los paganos (<em>como, por ejemplo, Las Leyes de <strong>Plat\u00f3n<\/strong><\/em>) as\u00ed como el marco indispensable de todo c\u00f3digo, humano o divino, con el t\u00e9rmino \u00ab<em><strong>nomoi racionales<\/strong><\/em>\u00ab. M\u00e1s precisamente, identifica esa parte del c\u00f3digo del fil\u00f3sofo que gobierna la conducta social del fil\u00f3sofo hacia los no fil\u00f3sofos, por una parte, y con ese cuerpo de reglas que prescribe la m\u00ednima moral necesaria aun para la m\u00e1s baja forma de vida comunal, por la otra; y llama a ambos <em><strong>nomoi racionales<\/strong><\/em>. Mediante esta identificaci\u00f3n de los dos, <strong>Halev\u00ed<\/strong> sugiere que las partes gubernamentales del c\u00f3digo del fil\u00f3sofo no son sino medios hacia el fin superior de la especulaci\u00f3n y por consiguiente no se les debe interpretar como reglas categ\u00f3ricas sino, antes bien, como reglas prudentes de conducta que son v\u00e1lidas para la mayor\u00eda. De manera similar, sugiere que el marco indispensable de todo c\u00f3digo (<em>o, po<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>dr\u00eda decirse, ley natural<\/em>) carece de validez y universalidad absolutas. Sugiere adem\u00e1s, de este modo, que una ley natural o c\u00f3digo moral que se aplica por igual a los fil\u00f3sofos que viven en una sociedad pol\u00edtica y a una banda de ladrones no es en absoluto obligatoria para los hombres ni aut\u00e9nticamente racional <strong>(27)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El rechazo de <strong>Halev\u00ed<\/strong> y de <strong>Maim\u00f3nides<\/strong> a la noci\u00f3n de una ley natural racional es presentado muy directamente por <strong>Jos\u00e9 Albo<\/strong>. Aunque <strong>Albo<\/strong> habla de manera expl\u00edcita de una ley natural, su descripci\u00f3n de \u00e9sta se halla m\u00e1s cerca de la de Hobbes que de la de <strong>Santo Tom\u00e1s de Aquino<\/strong>. En su contenido, la ley natural de Albo se asemeja a la segunda formulaci\u00f3n que hace <strong>Saadias<\/strong> de las leyes racionales: encarna ese m\u00ednimo de control social sin el cual los hombres no podr\u00edan vivir juntos. La ley natural de <strong>Albo<\/strong> trata de una justicia rudimentaria que impide que los hombres se entreguen al robo, el asalto y el asesinato. Es una ley que no toca lo que es noble y guarda silencio acerca del culto divino. La ley natural de Albo corresponde, m\u00e1s o menos, a la segunda Tabla del Dec\u00e1logo si nos olvidamos del d\u00e9cimo mandamiento. Como los nomoi racionales de Halev\u00ed, va dirigida exclusivamente a la perfecci\u00f3n del cuerpo. Albo sugiere que esta ley natural no es en absoluto necesaria para el hombre, porque vivir en una sociedad pol\u00edtica no es del todo necesario para el hombre; adem\u00e1s, sugiere que la validez de esta ley natural depende de que sea establecida por alg\u00fan ser humano. Se\u00f1alando la posibilidad de vivir fuera de la ciudad, Albo arroja cierta duda sobre el car\u00e1cter obligatorio de la ley natural. Y al distinguir el prop\u00f3sito de esta ley natural en la perfecci\u00f3n que es propia del hombre, Albo niega, en efecto, que la ley natural, estrictamente hablando, sea natural <strong>(28)<\/strong>. Este punto, en el que estuvieron de acuerdo los fil\u00f3sofos pol\u00edticos medievales musulmanes y jud\u00edos, fue planteado de nuevo para el mundo cristiano por Marsilio de Padua.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_2298754\" aria-describedby=\"caption-attachment-2298754\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Maim%C3%B3nides\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-2298754\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/330px-Maimonides_bas-relief_in_the_U.S._House_of_Representatives_chamber_cropped-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" data-id=\"2298754\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/330px-Maimonides_bas-relief_in_the_U.S._House_of_Representatives_chamber_cropped-300x300.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/330px-Maimonides_bas-relief_in_the_U.S._House_of_Representatives_chamber_cropped-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/330px-Maimonides_bas-relief_in_the_U.S._House_of_Representatives_chamber_cropped.jpg 330w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2298754\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Relieve de Maim\u00f3nides en la C\u00e1mara de Representantes de los Estados Unidos.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Lecturas<\/span><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A. M aim\u00f3nides, Mois\u00e9s, Guide of the Perplexed, en Medieval Political Philosophy, comps. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ralph Lerner y Muhsin Mahdi, Nueva York, The Free Press, 1963, Selecci\u00f3n 12. Part I, cap 71; Part II, caps. 32,36-40,45, Part III, caps. 27-28,34. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">B. Maim\u00f3nides, Mois\u00e9s, Treatrise on the Art of Logic, en ibid., Selecci\u00f3n 11, cap. xiv. , <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mois\u00e9s, Ep\u00edstola sobre astrolog\u00eda, en ibid., Selecci\u00f3n 13. Albo Jos\u00e9, Book ofRoots, en ibid., Selecci\u00f3n 14. Book I, caps. 5-10. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Abravanel, Isaac, Commentary on the Bible, in ibid., Selecci\u00f3n 15. Gen. 11:1-9, Exod. 18:13-27; Deut. 17:14-15; 1 Sam 8:4-7; I Reyes 3:10-12.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2298753\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/maimonides-min-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" data-id=\"2298753\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/maimonides-min-300x200.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/maimonides-min.jpg 479w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Notas<\/strong><\/span><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">1 Mois\u00e9s Maim\u00f3nides. Gu\u00eda de perplejos, I, 72; III, 27. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">2 Ibid., II, 40<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">3 Ibid., II, 40; III, 27. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">4 Ibid., n, 39-40; III, 27. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">5 Ibid., DI, 27.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">6 Ibid., III, 27-28,54; C\u00f3digo, Yesodei ha-Torah, iv.13. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">7 Gu\u00eda, II, 35. (Cf. Comentario sobre el Mishnah, Sanhedrin, X, Introducci\u00f3n, art\u00edculo 7, y C\u00f3digo, Yesodei ha-Torah, vii, 6. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">8 Gu\u00eda, 1,63; II, 39; C\u00f3digo, De&#8217;oth, 1.17<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">9 Gu\u00eda, II, 39-40; III, 34,41,46.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">10 los\u00e9 Albo, Libro de las ra\u00edces, 1,4,25; III, 13-14. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">11 Ra\u00edces, III, 14-16 (cf. 19). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">12 C f, e.g., Summa contra Gentiles, iii.154. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">13 Guia, II, 37,40; III, 45.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"> 14 Ibid., 11,32,36 (cf. 23). <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">15 Ibid., II, 22,38 (cf. 1, Introducci\u00f3n).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">16 Ibid., II, 36. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">17 Ibid., I, Introducci\u00f3n; III, 28<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> 18 Ibid., 1,15; II, 37-38,45. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">19 Ibid., II, 40.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">20 Ibid., III, 27-28,51,54; Peque\u00f1o tratado de l\u00f3gica, xiv<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"> 21 Gu\u00eda, 1,33; III, 51; C\u00f3digo, Yesodei ha-Torah, iv.13.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">22 Gu\u00eda, II, 40,45; III, 41; C\u00f3digo, Melakhim, i.l, 8; iii. 1-7,10; iv.10; v.l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">23 Comentarios a Gen. 11:1 ss., \u00c9xodo. 18:13 ss., Deut. 17; 14 s., I Sam. 8:6 ss., I Reyes 1 y 3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">24 Gu\u00eda, III, 11; C\u00f3digo, Teshubah, ix; Melakhim, xi.l, 3-4; Ep\u00edstola sobre astrolog\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">25 Saadias de Fayum, Libro de las religiones y de los dogmas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">26 Gu\u00eda, 1,2; II, 33,36; III, 17; L\u00f3gica, viii; Ocho cap\u00edtulos, iv, vi. (Cf. Gu\u00eda, II, 40; III, 27-28,46.)<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">27 Kuzari, II, 48; III, 7; IV, 19. 28 Ra\u00edces, 1,5 ,7 ; III, 7,26.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.amazon.es\/Guia-los-Perplejos-Moises-Maimonides\/dp\/1638233403\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2298752 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Guia-de-los-perplejos-libro-Maimonides-311x381.jpg\" alt=\"\" width=\"311\" height=\"381\" data-id=\"2298752\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"pqbX4ZBsfg\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/05\/29\/ibn-arabi-y-spinoza-sobre-dios-y-el-mundo-por-kamal-m-open-journal-of-philosophy\/\">\u00abIbn \u2018Arabi y Spinoza sobre Dios y el mundo\u00bb, por Kamal, M. (Open Journal of Philosophy)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00ab\u00abIbn \u2018Arabi y Spinoza sobre Dios y el mundo\u00bb, por Kamal, M. (Open Journal of Philosophy)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/05\/29\/ibn-arabi-y-spinoza-sobre-dios-y-el-mundo-por-kamal-m-open-journal-of-philosophy\/embed\/#?secret=yE8najAnSQ#?secret=pqbX4ZBsfg\" data-secret=\"pqbX4ZBsfg\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Maim\u00f3nides &nbsp; ORACI\u00d3N DEL M\u00c9DICO (Oraci\u00f3n de Maim\u00f3nides) Hace ya 812 a\u00f1os que fue escrita esta oraci\u00f3n y a\u00fan tiene vigencia &nbsp; Hablar de Mois\u00e9s Ben Maim\u00f3n, al que conocemos como Maim\u00f3nides, es retomar los <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/06\/03\/maimonides\/\" title=\"MOIS\u00c9S MAIM\u00d3NIDES  (Mois\u00e9s Ben Maim\u00f3n, 1135-1204), por Ralph Lerner\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2298751,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[116],"class_list":{"0":"post-2298523","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia","8":"tag-maimonides"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2298523","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2298523"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2298523\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2298751"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2298523"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2298523"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2298523"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}