{"id":2296020,"date":"2024-04-26T00:05:02","date_gmt":"2024-04-25T22:05:02","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2296020"},"modified":"2024-04-26T21:31:24","modified_gmt":"2024-04-26T19:31:24","slug":"el-esclavo-apasionado-parte-2-una-lectura-fenomenologica-de-la-teoria-de-las-emociones-en-baruch-de-spinoza-por-victor-alvarado-davila-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/04\/26\/el-esclavo-apasionado-parte-2-una-lectura-fenomenologica-de-la-teoria-de-las-emociones-en-baruch-de-spinoza-por-victor-alvarado-davila-2\/","title":{"rendered":"\u00abEl Esclavo Apasionado\u00bb (y Parte 2). Una lectura fenomenol\u00f3gica de la Teor\u00eda de las Emociones en Baruch de Spinoza, por V\u00edctor Alvarado D\u00e1vila"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/04\/19\/el-esclavo-apasionado-parte-1-una-lectura-fenomenologica-de-la-teoria-de-las-emociones-en-baruch-de-spinoza-por-victor-alvarado-davila\/\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">El Esclavo Apasionado, PARTE 1<\/span><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>El Esclavo Apasionado (y Parte 2 &#8211; A modo de Conclusi\u00f3n)<\/strong><\/span><br \/>\n<strong><em><span style=\"font-size: 18pt;\">Una lectura fenomenol\u00f3gica de la teor\u00eda de las Emociones en Baruch De Spinoza<\/span><\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">V\u00edctor Alvarado D\u00e1vila<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Universidad de Costa Rica<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistadefilosofia.org\/60-11.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Revista de filosof\u00eda<\/span><\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-19821\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Esclavo-satisfecho-6-300x120.jpg\" alt=\"Una lectura fenomenol\u00f3gica de la teor\u00eda de las Emociones en Baruch De Spinoza\" width=\"555\" height=\"223\" data-id=\"19821\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Esclavo-satisfecho-6-300x120.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Esclavo-satisfecho-6.jpg 354w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><\/p>\n<h3>\u00a0<\/h3>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span id=\"II_Servidumbre_y_Libertad_Humana\" style=\"font-size: 18pt;\"><strong>II. Servidumbre y Libertad Humana (Continuaci\u00f3n)<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>e. Entre la Servidumbre y la Libertad<\/strong><\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hemos visto que el hombre se libera de la servidumbre de las pasiones, tomando conciencia de ellas en tanto que las comprende<\/strong>, pero, \u00bfc\u00f3mo se logra eso? Seg\u00fan <strong>Spinoza<\/strong>, <strong>la \u00fanica forma para liberarse de las pasiones, es consider\u00e1ndolas como parte de la naturaleza <\/strong><\/span><a id=\"ref24a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref24\"> 24<\/a> , y por consiguiente, del orden universal en que \u00e9sta se ubica. <strong>Esa ser\u00e1, entonces, la manera \u00fanica para pasar de la esclavitud a la libertad, del mal al bien<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan <strong>Baruch de Spinoza<\/strong>, la \u00fanica forma de vencer una pasi\u00f3n es por medio de otra pasi\u00f3n m\u00e1s fuerte \u23afcomo ya\u00a0 hemos dicho anteriormente. Y la raz\u00f3n <\/span><a id=\"ref25a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref25\">25 <\/a>al descubrir el orden natural y necesario de las pasiones hace que, por as\u00ed decirlo as\u00ed, se supriman las unas y las otras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El <strong>Axioma de la parte cuarta de la \u00e9tica<\/strong>, <em><strong>asegura la eliminaci\u00f3n de un deseo por otro m\u00e1s fuerte<\/strong><\/em>: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abEn la naturaleza no se da ninguna cosa singular sin que se d\u00e9 otra m\u00e1s potente y m\u00e1s fuerte. Dada una cosa cualquiera, se da una m\u00e1s potente por la que aqu\u00e9lla puede ser destruida\u00bb (E.IV, Axioma. p.251)<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El hombre posee m\u00e1s virtud en la medida en que busque su naturaleza, o dicho de otro modo, en cuanto m\u00e1s aspire a conservar su se<\/strong>r. Recordemos con palabras de <strong>Spinoza<\/strong> que, \u00ab<em>conservarnos en nuestra esencia es el primero y \u00fanico fundamento de la virtud<\/em>\u00ab, aspecto que el mismo <strong>Spinoza<\/strong> refuerza al final de la <strong><em>cuarta parte de la \u00c9tica<\/em><\/strong>, cuando resume por cap\u00edtulos cortos el contenido tem\u00e1tico de la nombrada cuarta parte:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><em>Cap\u00edtulo VIII: \u00bb Todo cuanto hay en la naturaleza que juzgamos es malo, o sea, todo lo que juzgamos que puede impedir que existamos y disfrutemos de una vida racional, es l\u00edcito que lo apartemos de nosotros por el procedimiento que nos parezca m\u00e1s seguro; y al contrario, todo cuanto hay que juzguemos bueno, o sea, que resulte \u00fatil para la conservaci\u00f3n de nuestro ser y el disfrute de una vida racional, nos es l\u00edcito tomarlo para nuestro uso y usar de ello de cualquier modo; y, en t\u00e9rminos absolutos, le es l\u00edcito a todo el mundo, en virtud del derecho supremo de la naturaleza, hacer lo que juzga que redunda en su propia utilidad.\u00bb (E.IV. Cap. VIII, p. 317-318).<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre, mediante la raz\u00f3n, reconoce a Dios, al mismo tiempo que descubre el orden natural. En otras palabras, la libertad humana se funda en el orden necesario y universal, o sea, en Dios, en tanto act\u00faa a trav\u00e9s del conocimiento de la necesidad natural de los afectos. Al respecto, en la <strong>cuarta parte de la \u00c9tica<\/strong>, encontramos que \u00ab<em>El supremo bien del alma es el conocimiento de Dios, y su suprema virtud, la de conocer a Dios<\/em>\u00bb (E.IV.Prop.XXVIII:271). A partir de esta proposici\u00f3n podemos ver c\u00f3mo la \u2018<em>virtud absoluta del alma<\/em>\u2019 se identifica con el \u2018<em>conocimiento<\/em>\u2019 mismo, pues la suprema virtud del alma es la de entender o conocer a Dios. Por otro lado, este \u2018<em>conocer<\/em>\u2019 no es posible sin la superaci\u00f3n de las propias pasiones a trav\u00e9s de la raz\u00f3n, que nos permite concordar en naturaleza con los dem\u00e1s hombres. No es gratuito que <strong>Baruch<\/strong> establezca que \u00ab<em>Los hombres s\u00f3lo concuerdan siempre necesariamente en la medida en que viven bajo la gu\u00eda de la raz\u00f3n<\/em>\u00bb (E.IV.Prop.XXXV:276). Para <strong>Spinoza<\/strong>, quien vive bajo la gu\u00eda de la raz\u00f3n \u00ab<em>se esfuerza cuanto puede compensar, con amor o generosidad, el odio, la ira, el desprecio, etc.; que otro le tiene<\/em>\u00bb (E.IV.Prop.XLVI:291).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las acciones no son el efecto solamente de las emociones pasivas, o, m\u00e1s bien, no pueden ser condicionadas \u00fanicamente por las pasiones, sino tambi\u00e9n por la raz\u00f3n. <strong>Spinoza<\/strong> lo deja bien claro en la <strong>Proposici\u00f3n 59 de la parte cuarta de la \u00c9tica<\/strong>: <\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ab<em>A todas las acciones a que somos determinados por un afecto que es una pasi\u00f3n, podemos ser determinados, sin \u00e9l, por la raz\u00f3n\u00bb<\/em>.<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La <em><strong>raz\u00f3n<\/strong><\/em> (<em>el segundo grado de conocimiento<\/em>) y la <em><strong>ciencia intuitiva<\/strong><\/em> (<em>el tercer y \u00faltimo g\u00e9nero de conocimiento<\/em>) son los senderos por los cuales el hombre se desembarazar\u00e1 de la servidumbre de las pasiones para constituirse as\u00ed en un hombre libre, el cual \u00ab<em>en nada piensa menos que en la muerte, y su sabidur\u00eda no es una meditaci\u00f3n de la muerte, sino de la vida<\/em>\u00bb (E.IV.Prop.LXVII). Seg\u00fan <strong>Spinoza<\/strong>, \u00ab<em>si los hombres nacieran libres, no formar\u00edan, en tanto que siguieran siendo libres, concepto alguno del bien y el ma<\/em>l\u00bb (E.IV. Prop.LXVIII:309). Y siguiendo con la <em><strong>Demostraci\u00f3n<\/strong><\/em> de la misma <em><strong>Proposici\u00f3n<\/strong><\/em>, escribe:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c<em>He dicho que es libre quien se gu\u00eda s\u00f3lo por la raz\u00f3n, as\u00ed pues, quien nace libre y permanece libre, no tiene m\u00e1s que ideas adecuadas, y, por ende, no tiene concepto alguno del mal (por el Corolario de la Proposici\u00f3n 64 de esta parte); por consiguiente (ya que el bien y mal son correlativos) tampoco del bien\u00bb.<\/em> Q.E.D.\u00bb (E.IV.Dem.LXVIII).\u00a0<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su <em><strong>escolio<\/strong><\/em> correspondiente <strong>Baruch de Spinoza<\/strong> aclara:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Es evidente, por la Proposici\u00f3n 4 de esta parte, que la hip\u00f3tesis de esta Proposici\u00f3n es falsa y que no puede concebirse m\u00e1s que en cuanto atendemos a la pura naturaleza humana, o m\u00e1s bien a Dios, no en cuanto que es infinito, sino s\u00f3lo en cuanto que es causa de que exista el hombre.<\/em>\u00bb (E.IV, Esc.LXVIII p. 309-310).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Spinoza<\/strong> culmina la <em><strong>cuarta parte de la \u00c9tica<\/strong><\/em> con las <strong>proposiciones que caracterizan o describen las actitudes del mencionado hombre libre<\/strong>, a saber:\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Prop. LXIV:<\/strong> La virtud del hombre libre se muestra tan grande cuando evita los peligros como cuando los vence. \/ Demostr: &#8230; un hombre libre evita los peligros mediante una virtud del \u00e1nimo igual a aquella con que intenta vencerlos. \/ Corolario: En un hombre libre, pues, una huida a tiempo revela igual firmeza que la lucha, o sea, que el hombre libre elige la huida con la misma firmeza o presencia de \u00e1nimo que el combate.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Prop. LXX:<\/strong> El hombre libre que vive entre ignorantes procura, en la medida de lo posible, evitar sus beneficios. \/ Escolio: \u201cDigo \u2018en la medida de lo posible\u2019. Pues aunque se trate de hombres ignorantes, se trata en cualquier caso de hombres, los cuales en una necesidad, pueden prestar ayuda humana, y ninguna otra es m\u00e1s ventajosa. Por tanto, ocurre a menudo que es necesario aceptar de ellas un beneficio, y agradec\u00e9rselo, consiguientemente, seg\u00fan su \u00edndole, a ello se a\u00f1ade que tambi\u00e9n haya que ir con cuidado al evitar sus beneficios, no sea que parezca que los despreciamos, o que temamos remuner\u00e1rselos a causa de nuestra avaricia, de manera que, al tratar de evitar que nos odien, por ello mismo les inferimos una ofensa. Por eso, al evitar los beneficios debe tenerse en cuenta lo \u00fatil y lo honroso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Prop. LXXI<\/strong>: S\u00f3lo los hombres libres son entre s\u00ed muy agradecidos.\u00bb Demost: \u00abS\u00f3lo los hombres libres se son muy \u00fatiles unos a otros, y s\u00f3lo ellos est\u00e1n unidos entre s\u00ed por la m\u00e1s estrecha amistad (por la Proposici\u00f3n 35 de esta Parte y su Corolario 1) y se esfuerzan con el mismo grado de amor en prestarse mutuos beneficios (por la Proposici\u00f3n 37 de esta Parte); y por tanto (por la Definici\u00f3n 34 de los afectos), s\u00f3lo los hombres libres son entre s\u00ed muy agradecidos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Prop. LXXII<\/strong>: Un hombre libre nunca obra dolorosamente, sino siempre de buena fe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Prop. LXXIII:<\/strong> El hombre que se gu\u00eda por la raz\u00f3n es m\u00e1s libre en el Estado donde vive seg\u00fan leyes que obligan a todos, que en la soledad, donde s\u00f3lo se obedece a s\u00ed mismo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Consideramos que el \u2018<em>hombre libre<\/em>\u2019 <em>spinozista<\/em> es muy similar al \u2018<em>hombre superior<\/em>\u2019 <em>nietzscheano<\/em> (<em>que tiene la posibilidad de ser el padre y ascendiente del Superhombre<\/em>), en la medida en que tanto uno como el otro se obedece a s\u00ed mismo, a su \u2018<em>voluntad<\/em>\u2019 <a id=\"ref26a\"><\/a><a href=\"#ref26\">26<\/a>. El hombre libre es en <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/12\/29\/asi-hablo-zarathustra-por-friedrich-nietzsche-2\/\"><strong>Nietzsche<\/strong><\/a>, aquel que obedeci\u00e9ndose a s\u00ed mismo, no obedece a los dem\u00e1s. Por otra parte, recordemos que <strong>Nietzsche<\/strong> (<em>al igual que <strong>Spinoza<\/strong><\/em>) condena la piedad, el remordimiento y la humildad <a id=\"ref27a\"><\/a><a href=\"#ref27\"> 27<\/a>.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/tag\/nietzsche\/\"><strong>Nietzsche<\/strong><\/a>, aunque en el cristianismo la misericordia pasa a ser una virtud, es para \u00e9l en cambio, s\u00edntoma de decadencia y de debilidad. En \u2018<em><strong>El Anticristo<\/strong><\/em>\u2019 nos dice que \u00ab<em>a pesar de que se ha tenido el valor de catalogarla en el orden de las virtudes, la misericordia, en toda moral arist\u00f3crata, pasa por una debilidad<\/em>\u00ab. <strong>Spinoza<\/strong> por su parte, condena la piedad <a id=\"ref28a\"><\/a><a href=\"#ref28\">28,<\/a> que en tanto tristeza es siempre directamente mala; incluso, ni siquiera la piedad de s\u00ed mismo es una virtud, sino por el contrario, tal piedad personal es impotencia, y eso por inconsciencia. De la misma manera como <strong>Baruch<\/strong> rechaza la piedad, tanto lo mismo hace con la humildad y el remordimiento. En el primer caso \u00ab<em>La humildad no es una virtud, o sea, no nace de la raz\u00f3n<\/em>\u00bb (E.IV.Prop.LIII). En el segundo caso \u00ab<em>El arrepentimiento no es una virtud, o sea, no nace de la raz\u00f3n, el que se arrepiente de lo que ha hecho, es dos veces miserable e impotente (E.IV.Prop.LIV)<\/em>. La misma suerte experimenta la soberbia que es tambi\u00e9n un conocimiento inadecuado: \u00ab<a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/12\/23\/la-soberbia-spinoza\/\"><em>La mayor soberbia y la mayor abyecci\u00f3n revelan la mayor impotencia del \u00e1nimo<\/em><\/a>\u00bb (E.IV.Prop.LVI)<em>. Y: \u00abEl soberbio ama la presencia de los par\u00e1sitos o de los aduladores, y odia la de los generosos\u00bb<\/em> (E.IV Prop.LVII).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-19817\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Esclavo-satisfecho-2.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"232\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>f. La Conciencia Intuitiva:<\/strong><\/span><\/h4>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El tercer g\u00e9nero de conocimiento es indispensable para que el ser humano se pueda liberar de las pasiones<\/strong>, o dicho de otro modo, <strong>es mediante la ciencia intuitiva que el hombre se libera de la servidumbre de las pasiones<\/strong>, al adquirir conciencia o conocimiento aut\u00e9nticamente verdadero de aquello que lo esclaviza. <strong>Spinoza<\/strong> nos dice que \u00ab<em>El supremo esfuerzo del alma, y su virtud suprema, consiste en conocer las cosas\u00a0 seg\u00fan el tercer g\u00e9nero de conocimiento<\/em>\u00bb (E.V.Prop.XXV:351). <strong>Seguidamente el fil\u00f3sofo jud\u00edo explica<\/strong>:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>El tercer g\u00e9nero de conocimiento progresa, a partir de la idea adecuada de ciertos atributos de Dios, hacia el conocimiento adecuado de la esencia de las cosas (ver su definici\u00f3n en el Escolio 2 de la Proposici\u00f3n 40 de la Parte II) Cuanto m\u00e1s entendemos las cosas de este modo, tanto m\u00e1s (por la Proposici\u00f3n anterior) entendemos a Dios y, por ende, (por la Proposici\u00f3n 28 de la Parte IV) la suprema virtud del alma, esto es (por la Definici\u00f3n 8 de la Parte IV), su potencia o naturaleza suprema, o sea, (por la proposici\u00f3n 7 de la Parte III), su supremo esfuerzo, consiste en conocer las cosas seg\u00fan el tercer g\u00e9nero de \u00abconocimiento\u00bb<\/em>. (E.V.Demost.XXV:251-252).<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>En la Proposici\u00f3n XXXI de la quinta parte de la \u00c9tica<\/strong>, <strong>Spinoza<\/strong> establece que: \u00ab<em>El tercer g\u00e9nero de conocimiento depende del alma como su causa formal, en cuanto que el alma misma es eterna<\/em>\u00bb (E.V.Prop.XXXI:255). Luego, en el corolario de la proposici\u00f3n siguiente explicita lo que entiende por \u2018<em>amor intelectual de Dios<\/em>\u2019 (Prop. XXXII): \u00ab<em>Nos deleitamos con todo cuanto entendemos seg\u00fan el tercer g\u00e9nero de conocimiento, y este deleite va acompa\u00f1ado por la idea de Dios como causa suya<\/em>\u00ab. <strong>Corolario<\/strong>: \u00ab<em>Del tercer g\u00e9nero de conocimiento brota necesariamente un amor intelectual hacia Dios. Pues el citado g\u00e9nero surge (por la Proposici\u00f3n anterior) una alegr\u00eda que va acompa\u00f1ada por la idea de Dios como causa suya, esto es (por la definici\u00f3n 6 de los afectos) un amor hacia Dios, no en cuanto nos imaginamos a Dios como presente (por la Proposici\u00f3n 29 de esta Parte), sino en cuanto que conocemos que es eterno, a esto es a lo que llamo \u00abamor intelectual de Dios<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gracias a la comprensi\u00f3n de sus emociones, el hombre puede liberarse de ellas, en otras palabras, se constituye as\u00ed en un ser libre, pues \u00ab<strong><em>Quien se conoce a s\u00ed mismo clara y distintamente, y conoce de igual modo sus afectos, ama a Dios, y tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se conoce a s\u00ed mismo y m\u00e1s conoce sus afectos<\/em><\/strong>\u00bb (E.VI. Prop.XV:344).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Podemos notar c\u00f3mo el conocimiento verdadero, partiendo de la particularidad, conoce \u23afcomprendiendo la universalidad\u23af esto es, a Dios. Y por otra parte, el conocimiento del todo lleva consigo impl\u00edcitamente el amor, pues conocer verdaderamente a Dios, es amarlo. <strong>Baruch Spinoza<\/strong> en la <strong>demostraci\u00f3n 15<\/strong> plasma que:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ab<em>Quien se conoce a s\u00ed mismo, y conoce sus afectos clara y distintamente, se alegra (por la Proposici\u00f3n 53 de la Parte III) y esa alegr\u00eda va en \u00e9l acompa\u00f1ada por la idea de Dios (por la Proposici\u00f3n anterior), por tanto, (por la Definici\u00f3n l6 de los afectos) ama a Dios, y (por la misma raz\u00f3n) tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s se conoce a s\u00ed mismo y conoce sus afectos.<\/em>\u00bb (E.V.Demost.XV:34).<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-19819\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Esclavo-satisfecho-4.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"240\" \/><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El conocer a Dios es la m\u00e1s alta funci\u00f3n de la mente, as\u00ed como su bien supremo, <strong>pues la mayor virtud de la mente, es conocer a Dios, ya que el hombre no puede comprender nada m\u00e1s grande que el infinito<\/strong>. El hombre en cuanto m\u00e1s comprende a Dios, tanto m\u00e1s lo ama. Al respecto, <strong>Spinoza<\/strong>, al final de la <strong>cuarta parte de la \u00c9tica<\/strong>, escribe en el <strong>cap\u00edtulo IV<\/strong> lo siguiente:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u201c<em>As\u00ed pues, en la vida es \u00fatil, sobre todo, perfeccionar todo lo posible el entendimiento o la raz\u00f3n, y en eso consiste la suprema felicidad o beatitud del hombre, pues la beatitud no es otra cosa que el contento de \u00e1nimo que surge del conocimiento intuitivo de Dios, y perfeccionar el entendimiento no es otra cosa que conocer a Dios, sus atributos y las acciones que derivan de la necesidad de su naturaleza. Por ello, el fin \u00faltimo del hombre que se gu\u00eda por la raz\u00f3n, esto es, el deseo supremo del que nos sirve para regir todos los dem\u00e1s , es el que le lleva a concebirse adecuadamente a s\u00ed mismo y a concebir adecuadamente todas las cosas que puedan ser objeto de su entendimiento\u201d<\/em> (316).<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El individuo, con el conocimiento adecuado, se har\u00e1 consciente de Dios y de las cosas.\u00a0Antes del conocimiento de s\u00ed, era inconsciente de su suerte y de su destino. Para <strong>Robert Misrahi<\/strong> el \u2018conocimiento adecuado\u2019 del que nos habla <strong>Spinoza<\/strong> \u00ab<em>no obra por su poder m\u00e1gico, sino que sustituyendo lo real por lo ilusorio y la totalidad por la parte, permite a un deseo consciente y pasivo invertir su sentido y convertirse en deseo reflexivamente conocido y activo<\/em>\u00bb <a id=\"ref29a\"><\/a><a href=\"#ref29\">29<\/a> .\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aprovechamos esta cita para resaltar nuestro punto de vista que sostiene la transmutaci\u00f3n del concepto conciencia a trav\u00e9s de la evoluci\u00f3n misma de la obra (<em><strong>\u00c9tica<\/strong><\/em>) que transcurre geom\u00e9tricamente de un grado de conocimiento a otro. <strong>La conciencia en el primer grado de conocimiento es un tipo de conciencia ilusoria o imaginaria, m\u00e1s a\u00fan conciencia irreflexiva, pero que a partir del segundo grado de conocimiento se va metamorfoseando en conciencia reflexiva, al ser penetrada por la raz\u00f3n, para culminar en el conocimiento intuitivo, donde al conocer a Dios, se le ama necesariament<\/strong>e. Cuando hablamos de un conocimiento intuitivo podemos hablar de \u2018<em>conciencia intuitiva<\/em>\u2019, pues toda conciencia es conocimiento de algo, en este caso de Dios y la naturaleza, que son una misma cosa junto con mi conciencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El amor a Dios, es entonces para <strong>Spinoza<\/strong>, un amor intelectual <a id=\"ref30a\"><\/a><a href=\"#ref30\">30<\/a> que es el don supremo de la libertad humana&#8230; el mismo amor con que Dios se ama a s\u00ed mismo:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ab<em>El amor intelectual del alma hacia Dios es el mismo amor con que Dios se ama a s\u00ed mismo, no en cuanto que Dios es infinito, sino en la medida en que puede explicarse a trav\u00e9s de la esencia del alma humana, considerada desde la perspectiva de la eternidad, es decir, el amor infinito con que Dios se ama a s\u00ed mismo<\/em>\u00bb (E.V.Prop.XXXVI:358).<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Spinoza<\/strong> concluye la <em><strong>\u00c9tica<\/strong><\/em>, con la <strong>Proposici\u00f3n XLII de la quinta parte<\/strong>, refiri\u00e9ndose al tema de la <em><strong>beatitud<\/strong><\/em>:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Prop. XLII: La felicidad no es un premio que se otorga a la virtud, sino que es la virtud misma, y no gozamos de ella porque reprimamos nuestras concupiscencias, sino que, al contrario, podemos reprimir nuestras concupiscencias porque gozamos de ellas.\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Demost: La felicidad consiste en el amor hacia Dios (<em>por la Proposici\u00f3n 36 de esta parte, y su Escolio<\/em>), y este amor brota del tercer g\u00e9nero de conocimiento <em>(por el corolario de la Proposici\u00f3n 32 de esta Parte<\/em>), y por ello, dicho amor (<em>por las Proposiciones 59 y 3 de esta parte III<\/em>) debe referirse al alma en cuanto que obra, y, por ende (por la Definici\u00f3n 8 de la Parte IV), es la virtud misma, que era lo primero. Adem\u00e1s, cuanto m\u00e1s goza el alma de este amor divino, o sea, de esta felicidad, tanto m\u00e1s conoce (<em>por la Proposici\u00f3n 32 de esta parte), esto es, (por el corolario de la Proposici\u00f3n 3 de esta parte<\/em>), tanto mayor poder tiene sobre los afectos, y (<em>por la Proposici\u00f3n 38 de esta Parte<\/em>) tanto menos padece por causa de los afectos que son malos. Y as\u00ed, en virtud de gozar el alma de ese amor divino o felicidad, tiene el poder de reprimir las concupiscencias; y, puesto que la potencia humana para reprimir los afectos consiste s\u00f3lo en el entendimiento, nadie goza entonces de esa felicidad misma. La felicidad no es la recompensa de la virtud, sino la virtud misma, esto es, la fuerza alegre con que dominamos nuestras emociones pasivas. El conocimiento y la conciencia reflexiva <a id=\"ref31a\" style=\"color: #008000;\"><\/a><a style=\"color: #008000;\" href=\"#ref31\"> 31<\/a> son la fuente tanto de la existencia libre como de la felicidad, por ello, estas \u00faltimas est\u00e1n \u00edntimamente unidas. Del tercer grado de conocimiento <a id=\"ref32a\" style=\"color: #008000;\"><\/a><a style=\"color: #008000;\" href=\"#ref32\">32<\/a> nace la mayor satisfacci\u00f3n posible del esp\u00edritu, ya que es mediante este \u00faltimo nivel de conocimiento que el esfuerzo del esp\u00edritu y su virtud suprema comprende las cosas.\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El amor a Dios del que nos habla <strong>Spinoza<\/strong> es verdaderamente intelectual <a id=\"ref33a\"><\/a><a href=\"#ref33\">33,<\/a> pues en la medida en que se conoce a Dios, se le ama. Es gracias a la conciencia reflexiva que el mundo o la naturaleza de Dios se descubre en el hombre porque se descubre a s\u00ed misma, mediante la conciencia de s\u00ed, humana; o mejor a\u00fan, mediante la autoconciencia que s\u00f3lo es posible en el <strong>Modo<\/strong>, esto es, en el <em>hombre<\/em>. El Universo toma conciencia de s\u00ed misma por medio de la autoconciencia que s\u00f3lo es posible en el fil\u00f3sofo <a id=\"ref34a\"><\/a><a href=\"#ref34\"> 34.<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si bien <strong>Spinoza<\/strong> ha reconocido que el tercer g\u00e9nero de conocimiento; el amor intelectual a Dios; la conciencia de s\u00ed; la libertad (<em>en tanto conciencia reflexiva<\/em>), y la suprema felicidad (<em>nociones todas que est\u00e1n \u00edntimamente entrelazadas entre s\u00ed<\/em>) son dif\u00edciles de alcanzar, existe, sin embargo, la posibilidad de lograrlo:\u00a0<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u201c<em>Si la v\u00eda seg\u00fan he mostrado, conduce a ese logro parece muy ardua, es posible, hallarla, sin embargo. Y arduo, ciertamente, debe ser lo que tan de la mano pudiera conseguirse sin gran trabajo, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda suceder que casi todos la desde\u00f1en? Pero todo lo excelso es tan dif\u00edcil como raro<\/em>\u00bb (E.V.Esc.XLII:365).<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-19818\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Esclavo-satisfecho-3.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"240\" \/><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>III. A modo de Conclusi\u00f3n<\/strong><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego de efectuar un recorrido geneal\u00f3gico y de llevar a cabo una cr\u00edtica a la axiolog\u00eda tradicional sobre las nociones de bien y mal, justicia e injusticia, belleza y fealdad, etc., <strong>Spinoza<\/strong> inaugura una nueva valoraci\u00f3n tomando las mismas categor\u00edas, pero otorg\u00e1ndoles contenidos o significados diferentes. Podemos decir que <strong>Spinoza<\/strong> antes que <strong>Nietzsche<\/strong>, transmuta los valores (<em>si al menos no todos, por lo menos algunos<\/em>) que se encontraban en la <em><strong>axiolog\u00eda tradicional<\/strong><\/em> (<em>que en sentido nietzscheano, los valores que predominan son los pertenecientes a la voluntad de poder imperante, en este caso, de la tradici\u00f3n judeocristiana<\/em>).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No resulta extra\u00f1o observar de qu\u00e9 manera los t\u00e9rminos que casi estrictamente pertenecen a la <strong>\u00c9tica<\/strong> como a la <strong>Est\u00e9tica<\/strong>, se fundan sobre conceptos que muchas veces, de una manera prejuiciada y autoenga\u00f1osa, pretenden elevar tales t\u00e9rminos a categor\u00edas a <em>prioriuniversales<\/em>, tal es el caso de una \u00e9tica que promulga una especie de \u2018<em><strong>moral universal<\/strong><\/em>\u2019, y de la <em><strong>Est\u00e9tica Cient\u00edfica<\/strong><\/em> que deseaba ingenuamente, establecer una est\u00e9tica que pudiera medirse y expresarse en f\u00f3rmulas como cualquier ciencia emp\u00edrica, apoy\u00e1ndose en supuestas mediciones exhaustivas y verificables en la experiencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El nuevo sentido que toman en <strong>Spinoza<\/strong> los t\u00e9rminos <a id=\"ref35a\"><\/a><a href=\"#ref35\"> 35 <\/a>aqu\u00ed estudiados, los subordina a un \u2018<em>modelo ideal de naturaleza humana<\/em>\u2019. Pero, \u00bfqu\u00e9 debemos entender por esto?, \u00bfacaso una pretensi\u00f3n de establecer una universal naturaleza humana? \u00bfNo ser\u00eda determinar al hombre negando su libertad <a id=\"ref36a\"><\/a><a href=\"#ref36\">\u00a0<\/a><\/span><span style=\"font-size: 18.6667px; color: #008000;\">36<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">? S\u00ed y no. S\u00ed en tanto hay un determinismo impl\u00edcito en la filosof\u00eda <em>spinozista<\/em>, y no, en tanto la libertad humana aparece como una posibilidad a trav\u00e9s de la evoluci\u00f3n o graduaci\u00f3n de la conciencia y el tr\u00e1nsito que implica pasar de un g\u00e9nero de conocimiento a otro. El hombre es libre <a id=\"ref37a\"><\/a><a href=\"#ref37\"> 37 <\/a>en <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">tanto <strong>adquiere conciencia de la naturaleza de sus afecciones. La libertad s\u00f3lo ser\u00e1 posible mediante la conciencia reflexiva que supera la conciencia ilusoria<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Resulta sumamente interesante percibir c\u00f3mo se transmutan en el transcurso de la obra (<em><strong>\u00c9tica<\/strong><\/em>) las nociones de \u2018<em>conocimiento, conciencia y libertad<\/em>\u2019. En primera instancia, s\u00f3lo puede concebirse la libertad en la <strong>substancia<\/strong> (<em><strong>Dios<\/strong><\/em>) siendo imposible en el <strong>Modo<\/strong> (<em><strong>Hombre<\/strong><\/em>):<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ab<em>Se llama libre a aquella cosa que existe en virtud de la sola necesidad de su naturaleza y es determinada por s\u00ed sola a obrar; y necesaria, o mejor compelida, a la que es determinada por otra cosa a existir, y operar, de cierta y determinada manera. La voluntad no puede llamarse causa libre, sino s\u00f3lo causa necesaria<\/em>\u00bb (E.I. Def.VII:48).\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>En un primer momento, la voluntad se cree libre por que no conoce las causas que la determinan<\/strong>. Esta creencia es tal, que se concibe como un \u2018<em><strong>verdadero conocimiento<\/strong><\/em>\u2019, lo que no es m\u00e1s que un pseudo-conocimiento al estar infectado por la imaginaci\u00f3n. La imaginaci\u00f3n es a su vez una idea confusa e inadecuada, albergada en lo que <strong>Baruch<\/strong> denomina el primer grado de conocimiento. <strong>En un segundo momento la libertad humana es posible, no sin adquirir tal t\u00e9rmino otra connotaci\u00f3n, o sea, la libertad es conocimiento de las afecciones del cuerpo<\/strong>. En este segundo g\u00e9nero de conocimiento, la \u2018<em>idea confusa e inadecuada<\/em>\u2019 del primer orden, se metamorfosea en \u2018<em>idea clara y adecuada<\/em>\u2019; <strong>la conciencia ilusoria o conciencia irreflexiva se transmuta en conciencia de s\u00ed o conciencia reflexiva<\/strong>; y el <em>pseudo-\u2018conocimiento verdadero\u2019<\/em> se transforma en aut\u00e9ntico conocimiento verdadero.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En s\u00edntesis, significan lo mismo: el <em>pseudo \u2018verdadero conocimiento<\/em>\u2019 del primer orden, la idea confusa e inadecuada, la conciencia ilusoria, la conciencia imaginativa y la conciencia irreflexiva. Asimismo, sus contrarios tambi\u00e9n significan lo mismo entre s\u00ed, a saber: <strong>el aut\u00e9ntico conocimiento verdadero, la idea clara y adecuada, la conciencia reflexiva y la conciencia de s\u00ed<\/strong>. Cuestiones estas que no son dif\u00edciles de descubrir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el primer grado de conocimiento, en lugar de libertad, lo que existe en realidad es una esclavitud, o bien, una servidumbre de las emociones; servidumbre de la cual el hombre se puede librar \u00fanicamente comprendiendo la naturaleza de tales afecciones, mediante el tr\u00e1nsito al segundo grado de conocimiento (<em>mundo de la Raz\u00f3n<\/em>) y de este al tercer y \u00faltimo g\u00e9nero de conocimiento (<em>conocimiento Intuitivo<\/em>).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">En el primer grado de conocimiento, en lugar de libertad, lo que existe en realidad es una esclavitud, o bien, una servidumbre de las emociones; servidumbre de la cual el hombre se puede librar \u00fanicamente comprendiendo la naturaleza de tales afecciones, mediante el tr\u00e1nsito al segundo grado de conocimiento (<em>mundo de la Raz\u00f3n<\/em>) y de este al tercer y \u00faltimo g\u00e9nero de conocimiento (<em>conocimiento Intuitivo<\/em>)<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>De aqu\u00ed podr\u00edamos deducir que la libertad es supuestamente contingente en el hombre, en tanto puede ser adquirida mediante la comprensi\u00f3n. Sin embargo, hay algo que no queda muy claro<\/strong>: si la conciencia reflexiva, la virtud, la libertad y la beatitud, adem\u00e1s de ser lo mismo y d\u00e1ndose al mismo tiempo \u00bfc\u00f3mo es que nos habla <strong>Spinoza<\/strong> de un camino dif\u00edcil y arduo?, \u00bfse refiere \u00fanicamente al paso de la conciencia imaginaria a la conciencia reflexiva?, <strong>\u00bfc\u00f3mo y mediante qu\u00e9 forma irrumpe la idea clara y adecuada?<\/strong>, \u00bfc\u00f3mo brota y qui\u00e9n provoca la conciencia de s\u00ed?&#8230; \u00bfCu\u00e1l es ese primer principio? <strong>\u00bfNo ser\u00e1 acaso que el ignorante y el sabio est\u00e1n desde un inicio determinados por necesidad a ser tal como son?<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ser\u00eda gracioso: <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>El ignorante, por m\u00e1s que lo intente nunca llegar\u00e1 al segundo grado de conocimiento (es decir, a la felicidad); en otras palabras, podr\u00e1 creer que llega a ese segundo grado de conocimiento, pero eso no ser\u00e1 otra treta m\u00e1s que le juega su imaginaci\u00f3n<\/strong><\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>El sabio, por su parte, estar\u00eda determinado a ser sabio, pero, si lleg\u00f3 a ser sabio es porque antes era un ignorante<\/strong><\/em>: \u00bfUn ignorante determinado desde un inicio a ser sabio?, \u00bfun ignorante que llegando al segundo grado de conocimiento pas\u00f3 al tercer g\u00e9nero de conocimiento?, \u00bfes posible acaso alcanzar en su plenitud este tercer grado de conocimiento? \u00bfEste \u00faltimo nivel de conocimiento tiene entonces un l\u00edmite? \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda ahora el amor intelectual a Dios?: \u00bfla autoconciencia pura?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>El amor intelectual a Dios es el mismo amor con que Dios se ama a s\u00ed mismo mediante mi conciencia reflexiva<\/strong>, en otras palabras, me amo a m\u00ed mismo as\u00ed como amo a los dem\u00e1s y al todo, Dios, yo, y el universo somos uno solo gracias a mi autoconciencia. Podr\u00edamos creer que todas estas interrogantes tienen respuestas desde <strong>Spinoza<\/strong>, pero no implica que nos satisfagan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay veces que algunas luces nos insin\u00faan que los conceptos de Dios y libertad son inapropiados. Preferir\u00edamos hablar \u00fanicamente de \u2018<em>Naturaleza<\/em>\u2019 en lugar de inmiscuir la noci\u00f3n de \u2018<em>Dios<\/em>\u2019. <strong>Y por lo que respecta al t\u00e9rmino libertad, ser\u00eda m\u00e1s efectivo afirmarla absolutamente o negarla del todo, y no reducirla a unos de sus aspectos, esto es, a la reflexi\u00f3n, pues si bien es cierto la libertad puede estar repleta de una conciencia reflexiva, puede tambi\u00e9n estar penetrada por la conciencia irreflexiva, y en cualquier caso siempre ser\u00eda libertad<\/strong>; nada m\u00e1s que cuando impera en ella la irreflexi\u00f3n, <strong>podr\u00edamos definirla mejor como una \u2018<em>libertad enajenada<\/em>\u2019, pero siempre y en todo momento libertad<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Consideramos que hay que elegir;<strong> o sea, o se acepta el determinismo y se niega la libertad humana, o se afirma la libertad y se niega el determinismo<\/strong>. En nuestra opini\u00f3n, pensamos que <strong>Spinoza<\/strong> se encontr\u00f3 con esta dificultad discursiva y por ello recurri\u00f3 (<em>luego de negarla<\/em>) a una noci\u00f3n de \u2018<em>libertad<\/em>\u2019, encasill\u00e1ndola en una conciencia de s\u00ed &#8230; reflexiva. Conciencia reflexiva que algunas veces parece contradictoria, pues <strong>si hay conciencia reflexiva hay conocimiento verdadero, libertad, beatitud y amor; pero por otra parte, las emociones siempre estar\u00e1n presentes en ella, en tanto conciencia de s\u00ed<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sentimos cierta desconfianza del \u2018<em>modelo ideal de naturaleza humana<\/em>\u2019 que propone <strong>Spinoza<\/strong> muy sinceramente en el <strong>prefacio de la cuarta parte de la \u00c9tica<\/strong> \u23afpero que despu\u00e9s intenta soslayar, como si estuviera plenamente consciente de la implicaci\u00f3n de su postulado:<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ab&#8230;<em>De todas formas, aun siendo esto as\u00ed, debemos conservar esos vocablos. Pues ya que deseamos formar una idea de hombre que sea como un modelo ideal de naturaleza humana, para tenerlo a la vista, nos ser\u00e1 \u00fatil conservar esos vocablos en el sentido que he dicho&#8230;\u00bb<\/em> (E.IV.Pref:248).\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Preguntamos: \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda la <strong>\u00c9tica de Spinoza<\/strong> sin la postulaci\u00f3n de este modelo ideal de naturaleza humana?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/03\/09\/la-cosecha-sucia-de-europa-documental-aleman-sobre-las-formas-contemporaneas-de-esclavitud-desde-huelva-hasta-almeria-republicado\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13030\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/FormasContemporaneasDeEsclavitud678x381-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"270\" data-id=\"13030\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/FormasContemporaneasDeEsclavitud678x381-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/FormasContemporaneasDeEsclavitud678x381-267x150.jpg 267w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/FormasContemporaneasDeEsclavitud678x381.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"background-color: #ccffcc; font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">NOTAS<\/span>:<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref24a\">24<\/a> Para ilustrar la subsiguiente comprensi\u00f3n de las pasiones como una de las manifestaciones de la naturaleza humana, recurrimos a Frederick Copleston (1979) quien lleva a cabo un puntual resumen, tomando por ejemplo el odio: \u00abEl odio no puede convertirse en una emoci\u00f3n activa porque es esencialmente una pasi\u00f3n o emoci\u00f3n pasiva. Pero al comprender que los hombres obran por una necesidad de la naturaleza, puedo superar m\u00e1s f\u00e1cilmente el odio que siento por otro, por haberme da\u00f1ado. Adem\u00e1s, una vez que comprendo que el odio depende del no reconocimiento de una naturaleza humana y un bien com\u00fan, dejar\u00e9 de hacer el mal al otro, porque el desear el mal al otro es irracional. Los que experimentan el odio, est\u00e1n gobernados por las ideas inadecuadas y confusas. Si he entendido la relaci\u00f3n de todos los hombres con Dios, no sentir\u00e9 odio por ninguno de ellos\u00bb (Historia de la Filosof\u00eda, Vol. IV: 231).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref25a\">25\u00a0<\/a> La pasi\u00f3n mueve al hombre en funci\u00f3n de la alegr\u00eda y la tristeza; y la alegr\u00eda y la tristeza tienen la funci\u00f3n de conservar y reformar al hombre en su ser, con el fin de brindarle m\u00e1s realidad y perfecci\u00f3n. Sin embargo, \u00abel hombre puede hacer esto incluso independientemente de la alegr\u00eda o la tristeza, actuando en funci\u00f3n de lo \u00fatil. En tal caso, actuar\u00e1 seg\u00fan la raz\u00f3n y su vida ser\u00e1 virtuosa&#8230;\u00bb(ABBAGNANO, Nicol\u00e1s: Historia de la Filosof\u00eda. T. III.).<\/span><\/p>\n<p><a id=\"ref26\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref26a\">26<\/a> No deja de ser interesante la lectura que hace Alzate y Luz (2009) sobre la voluntad en relaci\u00f3n a la esclavitud de los deseos en Spinoza, al asegurar: \u201cPara \u00e9l, la servidumbre resulta de la imposibilidad del sujeto de ejercer su voluntad a su libre albedr\u00edo ya que, dice, estamos siempre al servicio del deseo. No obstante, no quiere decir con esto que exista un deseo que nos domine como una especie de fuerza extra\u00f1a, sino un deseo al cual aspiramos y en funci\u00f3n del cual actuamos. Pero este actuar est\u00e1 ligado a la voluntad, es regido por ella, lo cual indica que es ella quien determina lo que ha de hacerse para que el deseo se materialice\u201d (Pasiones, Pulsiones y Deseo: Amalgama fundamental de toda \u00e9tica).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref27\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref27a\">27<\/a> Reconocemos que ser\u00eda sumamente interesante efectuar un an\u00e1lisis comparativo entre Spinoza y Nietzsche, en lo referente no s\u00f3lo al hombre libre, sino tambi\u00e9n en lo que respecta a las emociones (en t\u00e9rminos spinozistas) y a la voluntad (\u2018Voluntad de Poder\u2019 en el caso de Nietzsche) m\u00e1s eso ser\u00eda tema de otro ensayo, pues sobrepasa las pretensiones que tenemos en el presente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref28\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref28a\">28<\/a> Sin embargo \u23afadvierte Misrahi\u23af esto \u00abno quiere decir que el hombre libre no sea sociable y solidario\u00bb, pues \u00abhemos visto al contrario que para Spinoza nada es m\u00e1s \u00fatil al hombre que otro hombre que vive bajo la conducta de la raz\u00f3n y que adem\u00e1s es m\u00e1s libre en el estado que en la soledad.\u00bb (Misrahi. (1975). Spinoza: 159).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref29\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref29a\">29<\/a> Misrahi. (1975). Spinoza: 153.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref30\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref30a\">30<\/a> Con respecto al \u00abamor intelectual de Dios\u00bb y al amor con que Dios se ama a s\u00ed mismo, dos escrupulosos y concienzudos estudiosos de la filosof\u00eda Spinoziana se refieren a esto de la siguiente manera: Primero, Robert Misrahi escribe: \u00abPero, \u00bfqu\u00e9 es este \u2018amor\u2019 sino la adhesi\u00f3n profunda del sujeto que conoce al objeto conocido? Esta adhesi\u00f3n no puede desear que Dios le ame en reciprocidad. El amor es aqu\u00ed la conciencia de la unidad del hombre y del mundo\u00bb (Spinoza). Por su parte, Vidal Pe\u00f1a al referirse al \u2018amor con que Dios se ama a s\u00ed mismo\u2019 nos alerta acertadamente que la expresi\u00f3n \u2018Dios se ama a s\u00ed mismo\u2019 no implica la autoconciencia de la substancia; ya que Dios, en cuanto substancia, no es \u2018autoconsciente\u2019. Ahora bien, \u00abdicha autoconciencia no se da en el intellectus absolutae infinitus \u23afque es absolutamente impersonal, y est\u00e1 por \u2018encima de toda conciencia\u2019\u23af, sino en el \u00fanico lugar del sistema modal del pensamiento donde ocurre la \u2018reflexi\u00f3n\u2019 de la realidad: el pensamiento humano\u00bb (Vidal Pe\u00f1a en su traducci\u00f3n de la \u00c9tica de Spinoza. Cita No. 5, p.109).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref31\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref31a\">31<\/a> En lo que se refiere a la definici\u00f3n de beatitud, vemos en particular \u23afseg\u00fan Misrahi\u23af que no es otra cosa (tanto en E.IV. como en E. V) que la existencia reflexiva. Para Misrahi (1975), \u00abla reflexi\u00f3n, que era el medio de la liberaci\u00f3n interior y social se convierte en el fin mismo de la \u00e9tica, puesto que la existencia no es libre y la alegr\u00eda s\u00f3lo se realiza cuando esta existencia se despliega en el medio de la reflexi\u00f3n. La reflexi\u00f3n, al igual que la beatitud, no es la recompensa de la virtud, sino la virtud misma. La reflexi\u00f3n no es en Spinoza el medio de la liberaci\u00f3n, sino la liberaci\u00f3n misma\u00bb (Spinoza: 166).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref32\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref32a\">32<\/a> Sobre la interioridad de las esencias al nivel del tercer g\u00e9nero de conocimiento Gilles Deleuze (1981) ha dicho: \u201c&#8230;el amor por el cual amo a Dios (sub-entendido en el tercer g\u00e9nero) es el amor por el cual Dios se ama \u00e9l mismo y me ama. Eso quiere decir que al nivel del tercer g\u00e9nero, todas las esencias son interiores las unas a las otras, todos los grados de potencia son interiores los unos a los otros e interiores a la potencia llamada potencia divina. Hay una interioridad de las esencias y eso no quiere decir que se confundan. Llegamos a un sistema de distinciones intr\u00ednsecas; desde que una esencia me afecta \u23afy esa es la definici\u00f3n del tercer g\u00e9nero, una esencia afecta mi esencia\u23af , pero como todas las esencias son interiores las unas a las otras, una esencia que me afecta es una manera bajo la cual mi esencia se afecta a s\u00ed misma\u201d (Spinoza:46).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref33\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref33a\">33<\/a> \u00abLejos de tratarse (en el amor intelectual a Dios) de una ascensi\u00f3n m\u00edstica del alma hacia el ser supremo, se trata m\u00e1s bien de una toma de conciencia del mundo por s\u00ed mismo, y eso exclusivamente por la mediaci\u00f3n de la conciencia\u00bb (Misrahi. (1975). Spinoza: 167-168).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref34\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#34a\">34<\/a> Con base en el brillante an\u00e1lisis llevado a cabo por Robert Misrahi en su obra \u2018Spinoza\u2019, este deduce que tanto la libertad como la conciencia no son primitivas en Spinoza, sino por el contrario son \u2018segunda y reflexiva\u2019, donde el comienzo es un re-comienzo, o en otras palabras, el nacimiento es un segundo nacimiento. Para Misrahi, quien nace y comienza nuevamente, no es otro que el fil\u00f3sofo mismo (o el hombre com\u00fan desde que accede a la ciencia intuitiva). Misrahi entiende por \u2018segundo nacimiento\u2019, la ruptura, o bien, el tr\u00e1nsito existente entre la vida inconsciente (conciencia ilusoria, idea confusa e inadecuada, imaginaci\u00f3n, conciencia irreflexiva, etc.) y la vida filos\u00f3fica (conciencia reflexiva, conocimiento aut\u00e9ntico verdadero, conciencia de s\u00ed, idea adecuada, clara y distinta, etc.).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref35\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref35a\">35<\/a> Siempre con relaci\u00f3n a esto, y no sali\u00e9ndonos de la filosof\u00eda Spinoziana; Allendesalazar (1988) escribe: \u00abSi Spinoza incluye en una misma categor\u00eda nociones que proceden de \u00e1mbitos tan diversos como \u00abBien, Mal, Orden, Confusi\u00f3n, Calor, Fr\u00edo, Belleza y Fealdad\u00bb funcionan seg\u00fan el mismo principio que el calor y el fr\u00edo\u00bb (Spinoza: Filosof\u00eda, Pasiones y Pol\u00edtica: 35).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref36\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref36a\">36<\/a> Dando en el clavo, Scharfstein (2011) ha dicho: \u201cAunque, para Spinoza, los seres humanos no tienen libre voluntad, su reiterado consejo para nosotros de aprender a volvernos m\u00e1s efectivos en nuestro propio favor implica una capacidad que puede ser considerada, razonablemente, libertad\u201d (\u201cSpinoza, la insurrecta raz\u00f3n de las emociones\u201d).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a id=\"ref37\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#ref37a\">37<\/a> En este ensayo no estudiamos la libertad concebida en el Estado civil del hombre del que Spinoza nos habla en la cuarta parte de la \u00c9tica. Esto ser\u00eda tema de otro ensayo que sobrepasa nuestras pretensiones. Al respecto se pueden consultar el Tratado Teol\u00f3gico Pol\u00edtico y Tratado Breve, as\u00ed como el Escolio II de la Proposici\u00f3n XXXVII y la Proposici\u00f3n LXXIII de la cuarta parte de la \u00c9tica; tambi\u00e9n al importante comentario que en nuestra edici\u00f3n de consulta efect\u00faa Vidal Pe\u00f1a (Cita 14:284).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1862069\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/esclavo-de-si-mismo-300x226.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"271\" data-id=\"1862069\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/esclavo-de-si-mismo-300x226.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/esclavo-de-si-mismo-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/esclavo-de-si-mismo-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/02\/esclavo-de-si-mismo.jpg 569w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"background-color: #ccffcc; font-size: 18pt;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA:<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Abbagnano, Nicol\u00e1s. (1973). Historia de la Filosof\u00eda, III. Barcelona: Montaner y Sim\u00f3n. 1973.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Alvarado, V\u00edctor. (2010). Lo Inconsciente. San Jos\u00e9: Calle de la Amargura Editora.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Alvarado, V\u00edctor. (2002). \u201cLa Noci\u00f3n de Substancia en la Filosof\u00eda Moderna (Descartes,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza y Leibniz)\u201d San Jos\u00e9. Revista de Filosof\u00eda, n\u00ba 102 Extraordinario, pp. 101-111.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/consulta.bcn.gob.ar\/bcn\/Catalogo.VerRegistro?co=618778<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/es.scribd.com\/doc\/226080580\/La-Nocion-de-Substancia-en-La-FilosofiaModerna-Descartes-Spinoza-y-Leibniz<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Alzate, Luz S. (2009). \u201cPasiones, Pulsiones y Deseo: Amalgama fundamental de toda \u00e9tica\u201d.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">N\u00f3madas, vol. 21, pp. 1-16. Madrid: Universidad Complutense.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/pendientedemigracion.ucm.es\/info\/nomadas\/21\/luzsalzate.pdf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Allendesalazar, Mercedes. (1988) Spinoza: Filosof\u00eda, Pasiones y Pol\u00edtica. Madrid: Alianza.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/es.scribd.com\/doc\/79304362\/Spinoza-Filosofia-Pasiones-y-Politica<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Beltr\u00e1n, Miguel. (1994). \u201cSpinoza: la simultaneidad de los tres g\u00e9neros del conocimiento\u201d.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Logos, 28, pp.319-330. Madrid: Complutense.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/dialnet.unirioja.es\/servlet\/articulo?codigo=2043660<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Brett, George. (1963) Historia de la Psicolog\u00eda. Buenos Aires: Paid\u00f3s.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Casado, Cristina. Colomo, Ricardo. (2006). \u201cUn breve recorrido por la concepci\u00f3n de las<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">emociones en la Filosof\u00eda Occcidental\u201d. A Parte Rei, 47, pp. 1-10. Madrid: Universidad<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Complutense. http:\/\/serbal.pntic.mec.es\/~cmunoz11\/casado47.pdf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Copleston, Frederick. (1979). Historia de la Filosof\u00eda, IV. Barcelona: Ariel.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Damasio, Antonio. (2007). En Busca de Spinoza: Neurolog\u00eda de la emoci\u00f3n y los sentimientos<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Barcelona: Cr\u00edtica.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/twileshare.com\/uploads\/ANTONIO_DAMASIO_EBUSCASPINOZA_CAP_1,2_<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">y_3.pdf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Deleuze, Gille. (1981). \u201cSpinoza\u201d. Les Cours de Gilles Deleuze (1).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/www.webdeleuze.com\/php\/texte.php?cle=36&amp;groupe=Spinoza&amp;langue=3<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Deleuze, Gille. (1981). \u201cSpinoza\u201d. Les Cours de Gilles Deleuze (2).<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/www.webdeleuze.com\/php\/texte.php?cle=46&amp;groupe=Spinoza&amp;langue=3<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Fern\u00e1ndez, Eugenio. (1992). \u201c\u00bfKant contra Spinoza?: dos \u00e9ticas de la autonom\u00eda\u201d. Anales del<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">seminario de historia de la filosof\u00eda, vol. 9, pp. 139-155. Madrid: Universidad<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Complutense.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/revistas.ucm.es\/index.php\/ASHF\/article\/view\/ASHF9292110139A\/5090<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Hern\u00e1ndez Z, David. (2009). Una perspectiva de las teor\u00edas de la emoci\u00f3n: hacia un estudio de<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">las implicaciones de las emociones en la vida del hombre. Bogot\u00e1: Universidad Colegio Mayor de Nuestra Se\u00f1ora del Rosario.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/repository.urosario.edu.co\/bitstream\/handle\/10336\/1772\/1010170651.pdf;jsessioni<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">d=2B17257DBE0B2CF102851437110879E0?sequence=1<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Hoyos, Inmaculada. (2010). \u201cSpinoza contra la extirpaci\u00f3n estoica de las pasiones\u201d. Da\u00edmon,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Supl. 3, pp. 59-66. Granada:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/revistas.um.es\/daimon\/article\/viewFile\/119031\/112171<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Hoyos, Inmaculada. (s.f.). Naturalismo y pasi\u00f3n en la filosof\u00eda de Spinoza: Las fuentes antiguas<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">de la teor\u00eda spinozista de las pasiones. Granada: Universidad de Granada.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/digibug.ugr.es\/bitstream\/10481\/19205\/1\/19954293.pdf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Hubbeling, H.G. (1981). Spinoza. Barcelona: Herder,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Le\u00f3n, Florido. (2002). \u201cLa Sabidur\u00eda del Cuerpo: potentia naturae y metaf\u00edsica de las pasiones<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">en Spinoza\u201d. A Parte Rei, 20, pp. 1-12. Madrid: Universidad Complutense.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/serbal.pntic.mec.es\/~cmunoz11\/spinoza.pdf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Masci, Miguel. (2008). \u201cSpinoza y el conocimiento problem\u00e1tico de las pasiones\u201d. Eidos. n\u00b0. 8,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">pp. 282-311- Barranquilla:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/ciruelo.uninorte.edu.co\/pdf\/eidos\/9\/11_spinoza%20y%20el%20conocimiento.pdf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Merani, Alberto. (1976). Historia Cr\u00edtica de la Psicolog\u00eda. Barcelona: Grijalbo.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Misrahi, Robert. (1975). Spinoza. Madrid: Edaf.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Rinc\u00f3n, Jesus. (1996). \u201cLa definici\u00f3n del amor: una aproximaci\u00f3n desde la teor\u00eda del<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">conocimiento de Spinoza\u201d. Endoxa, n\u00b0. 7, pp. 135-144. Madrid: Universidad<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Complutense. UNED. http:\/\/e-spacio.uned.es\/fez\/eserv.php?pid=bibliuned:Endoxa1996AF2F3097-62B3-AF6D-CF96-340BA90EF746&amp;dsID=definicion_amor.pdf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Rodr\u00edguez, Mariano. (1999). Una Introducci\u00f3n a la Filosof\u00eda de las Emociones. Madrid:<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Huerga y Fierro. http:\/\/books.google.co.cr\/books?id=bFRTdhs8fEC&amp;pg=PA31&amp;lpg=PA31&amp;dq=Spinoza+%2B+pasiones&amp;source=bl&amp;ots=kf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">K2YJNR5D&amp;sig=0F9noY919VIardQHV0cAUhhGtaE&amp;hl=es419&amp;sa=X&amp;ei=b_y2U4abFrKlsQSz64CoDg&amp;redir_esc=y#v=onepage&amp;q=Spinoza%20<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">%2B%20pasiones&amp;f=false<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Russell, Bertrand (s.f.) \u201cSpinoza\u201d. Spinozianas: Filosof\u00eda y Pol\u00edtica: Spinoza seg\u00fan Russell.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/alucero-montano.blogspot.mx\/2014\/06\/spinoza.html<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Scharfstein, Ben-Ami. (2011). \u201cSpinoza, la insurrecta raz\u00f3n de las emociones\u201d. Aleph, n\u00b0. 159,<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Colombia: http:\/\/www.revistaaleph.com.co\/component\/k2\/item\/553-spinoza-lainsurrecta-raz%C3%B3n-de-las-emociones.html<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza, Baruch. (1980). \u00c9tica demostrada seg\u00fan el Orden Geom\u00e9trico. Madrid: Orbis.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">_______________. (1982). Tratado Teol\u00f3gico Pol\u00edtico. M\u00e9xico: Porr\u00faa.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Tubino, Fidel (2007) \u201c\u00bfPor qu\u00e9 leer a Spinoza hoy?\u201d El Tal\u00f3n de Aquiles.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Pp. 67-83. Lima: Fondo Editorial PUCP.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">http:\/\/eltalondeaquiles.pucp.edu.pe\/sites\/eltalondeaquiles.pucp.edu.pe\/files\/TubinoSpinoza.pdf<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Vigotsky, Lev. (2004). Teor\u00eda de las Emociones: Estudio Hist\u00f3rico-Psicol\u00f3gico. Madrid: Akal.\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2117593\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Esclavos-de-nuestras-mentes-matrix-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"292\" data-id=\"2117593\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Esclavos-de-nuestras-mentes-matrix-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Esclavos-de-nuestras-mentes-matrix-610x405.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Esclavos-de-nuestras-mentes-matrix-678x452.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Esclavos-de-nuestras-mentes-matrix.jpg 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"5aPWAHELMC\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2024\/04\/19\/el-esclavo-apasionado-parte-1-una-lectura-fenomenologica-de-la-teoria-de-las-emociones-en-baruch-de-spinoza-por-victor-alvarado-davila\/\">\u00abEl Esclavo Apasionado\u00bb (PARTE 1). Una lectura fenomenol\u00f3gica de la teor\u00eda de las Emociones en Baruch de Spinoza, por V\u00edctor Alvarado D\u00e1vila<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00ab\u00abEl Esclavo Apasionado\u00bb (PARTE 1). 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