{"id":2288221,"date":"2023-10-04T00:05:01","date_gmt":"2023-10-03T22:05:01","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2288221"},"modified":"2023-10-03T19:21:56","modified_gmt":"2023-10-03T17:21:56","slug":"amor-a-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/10\/04\/amor-a-la-vida\/","title":{"rendered":"\u00abAMOR A LA VIDA\u00bb, por Jack London"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Amor a la Vida<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Jack_London\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Jack London<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto quedar\u00e1, de entre todo:<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"> Vivieron y se esforzaron;<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"> ser\u00e1 ganancia esa porci\u00f3n del juego,<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"> aunque ya exista &#8216;el oro de los dados&#8217;. <\/span><\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288241\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Blumenschein-300x161.jpg\" alt=\"Amor a la Vida\" width=\"550\" height=\"295\" data-id=\"2288241\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Blumenschein-300x161.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Blumenschein-1024x550.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Blumenschein-768x412.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Blumenschein.jpg 1250w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bajaron por la costa, cojeando, doloridos, y en una ocasi\u00f3n el primero de los hombres trastabill\u00f3 entre las rocas sembradas al azar. Estaban cansados y d\u00e9biles, y sus rostros ten\u00edan la expresi\u00f3n tensa de la paciencia que viene con las fatigas mucho tiempo soportadas. Iban cargados con fardos envueltos en mantas y amarrados con correas a los hombros. Otra correa les pasaba por la frente, y ayudaba a sostener los bultos. Cada hombre llevaba un rifle. Caminaban en postura encorvada, los hombros bien hacia adelante, la cabeza m\u00e1s adelante aun, los ojos clavados en el suelo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Ojal\u00e1 tuviese dos de esos cartuchos que tenemos en nuestro escondrijo -dijo el segundo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su voz era total y fatigadamente inexpresiva. Hablaba sin entusiasmo; y el primer hombre, quien se introdujo, cojeando, en la lechosa corriente que espumeaba sobre las rocas, no ofreci\u00f3 respuesta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El otro le pisaba los talones. No se quitaron los zapatos, aunque el agua estaba helada; tanto, que les dolieron los tobillos y se les entumecieron los pies. En algunos lugares, el agua se les precipitaba hasta las rodillas, y ambos hombres trastabillaban.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El segundo resbal\u00f3 en una piedra lisa, estuvo a punto de caer, pero se recuper\u00f3 con un violento esfuerzo, y al mismo tiempo lanz\u00f3 una exclamaci\u00f3n de dolor. Parec\u00eda aturdido y con v\u00e9rtigos, y extendi\u00f3 la mano libre mientras se bamboleaba, como buscando apoyo en el aire. Cuando recobr\u00f3 el equilibrio, se adelant\u00f3, pero volvi\u00f3 a tambalearse, y casi cay\u00f3. Luego permaneci\u00f3 inm\u00f3vil y mir\u00f3 al otro hombre, quien no hab\u00eda vuelto la cabeza.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288239\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-2.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"334\" data-id=\"2288239\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se qued\u00f3 quieto durante un minuto, como si discutiera consigo mismo. Luego exclam\u00f3: <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Oye, Bill, me disloqu\u00e9 el tobillo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bill continu\u00f3 tambale\u00e1ndose a trav\u00e9s del agua lechosa. No mir\u00f3 en torno. El hombre lo vio alejarse, y si bien su rostro sigui\u00f3 tan inexpresivo como antes, sus ojos eran como los de un ciervo herido. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El otro hombre lleg\u00f3 cojeando hasta la orilla opuesta y prosigui\u00f3 en l\u00ednea recta, sin mirar hacia atr\u00e1s. El hombre del arroyo lo observ\u00f3. Los labios le temblaban un poco, de modo que la tosca mara\u00f1a de pelo casta\u00f1o que los cubr\u00eda se agit\u00f3 visiblemente. Inclusive asom\u00f3 la lengua para humedecerlos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00a1Bill! -exclam\u00f3. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era el grito de s\u00faplica de un hombre fuerte en apuros, pero la cabeza de Bill no se volvi\u00f3. El hombre lo mir\u00f3 irse, cojeando en forma grotesca y tambale\u00e1ndose hacia adelante, con pasos vacilantes, y subir la suave cuesta hasta la blanda l\u00ednea del horizonte de la baja colina. Lo vio continuar hasta que lleg\u00f3 a la cima y desapareci\u00f3 al otro lado. Luego desvi\u00f3 la mirada y poco a poco recorri\u00f3 el c\u00edrculo del mundo que le quedaba, ahora que Bill se hab\u00eda ido. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cerca del horizonte, el sol ard\u00eda vagamente, casi oscurecido por informes brumas y vapores que daban una impresi\u00f3n de masa y densidad sin contornos o tangibilidad. El hombre extrajo el reloj, mientras apoyaba su peso sobre una pierna. Eran las cuatro, y como la estaci\u00f3n se acercaba a finales de julio o principios de agosto -no pod\u00eda decir la fecha exacta, fuera de una aproximaci\u00f3n de una o dos semanas-, sab\u00eda que el sol se\u00f1alaba, m\u00e1s o menos, el noroeste. Mir\u00f3 hacia el sur y supo que en alg\u00fan lugar de esas yermas colinas se encontraba el <em>lago Great Bear<\/em>; tambi\u00e9n supo que en esa direcci\u00f3n el <em>C\u00edrculo \u00c1rtico<\/em> se abr\u00eda su temible paso a trav\u00e9s de los eriales canadienses. El arroyo en que se encontraba era un tributario del <em>r\u00edo Mina de Cobre<\/em>, que a su vez flu\u00eda hacia el norte y desembocaba en el <em>golfo Coronaci\u00f3n<\/em> y el <em>oc\u00e9ano<\/em> <em>\u00c1rtico<\/em>. Nunca hab\u00eda estado all\u00ed, pero una vez lo vio en un mapa de la <em>Compa\u00f1\u00eda de la Bah\u00eda de Hudson<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su mirada volvi\u00f3 a completar el c\u00edrculo del mundo que lo rodeaba. No era un espect\u00e1culo alentador. Por todos lados, la blanda l\u00ednea del horizonte. Las colinas eran todas bajas. No se ve\u00edan \u00e1rboles, ni arbustos, ni hierbas&#8230; nada m\u00e1s que una tremenda y terrible desolaci\u00f3n, que hizo que el temor se le asomara con rapidez a los ojos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00a1Bill! -susurr\u00f3 una vez, y otra-. \u00a1Bill! <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se agach\u00f3 en medio del agua lechosa, como si la vastedad lo presionara con fuerza abrumadora, aplast\u00e1ndolo con su complaciente atrocidad. Comenz\u00f3 a temblar como de fiebre intermitente, hasta que el arma se le cay\u00f3 de la mano con un chapoteo. El sirvi\u00f3 para despertarlo. Luch\u00f3 contra su miedo y se recobr\u00f3; tante\u00f3 en el agua y recogi\u00f3 el arma. Desplaz\u00f3 el bulto m\u00e1s hacia el hombro izquierdo, de modo de eliminar una parte del peso que ca\u00eda sobre el tobillo dislocado. Luego se encamin\u00f3, con lentitud, dolorido, haciendo muecas, hacia la orilla. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se detuvo. Con una desesperaci\u00f3n que era locura, sin prestar atenci\u00f3n al dolor, se apresur\u00f3 a subir la cuesta, hasta la cima de la colina por la cual hab\u00eda desaparecido su compa\u00f1ero, m\u00e1s grotesco y c\u00f3mico, con mucho, que ese camarada que a su vez cojeaba y se tambaleaba a sacudones. Pero en la cima vio un valle somero, vac\u00edo de vida. Luch\u00f3 otra vez\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">contra su temor, lo super\u00f3, se acomod\u00f3 el bulto aun m\u00e1s hacia la izquierda y descendi\u00f3 la cuesta balance\u00e1ndose con violencia.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288236\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-5-296x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"334\" data-id=\"2288236\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-5-296x300.jpg 296w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-5-768x778.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-5.jpg 888w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El fondo del valle estaba cubierto de agua, que el denso musgo reten\u00eda, como una esponja, cerca de la superficie. El agua brotaba a chorros a cada paso, bajo sus pies, y cada vez que levantaba un pie, la acci\u00f3n culminaba con un ruido de succi\u00f3n, cuando el musgo mojado lo soltaba a desgana. Continu\u00f3 caminando, saltando de <em>muskeg<\/em> en <em>muskeg<\/em>, y sigui\u00f3 las pisadas del otro hombre, a lo largo y a trav\u00e9s de los salientes rocosos que se asomaban como islotes en el mar de musgo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque solo, no estaba perdido. Sab\u00eda que m\u00e1s adelante llegar\u00eda a un lugar en que abetos abedules muertos, muy peque\u00f1os y achaparrados, bordeaban la costa de una laguna, el <em>titchinnchilie<\/em>, en el idioma de la regi\u00f3n, la \u00ab<em>tierra de los palos peque\u00f1os<\/em>\u00ab. Y a ese lago aflu\u00eda una reducida corriente cuyas aguas no eran lechosas. En dicha corriente hab\u00eda juncos -eso lo recordaba bien-, pero no madera, y la seguir\u00eda hasta que su principal reguero terminara en una divisoria. Cruzar\u00eda \u00e9sta hasta el primer reguero de otro arroyo que flu\u00eda hacia el oeste, y al cual seguir\u00eda hasta que se vaciara en el r\u00edo <em>Dease<\/em>, donde encontrar\u00eda un escondrijo bajo una canoa volcada y cubierta por muchas piedras. Y en el escondrijo hallar\u00eda municiones para su arma descargada, anzuelos y sedales&#8230; todo lo necesario para matar y atrapar alimentos. Y tambi\u00e9n encontrar\u00eda harina -no mucha-, un trozo de tocino y algunos fr\u00edjoles. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bill lo esperar\u00eda all\u00ed, y remar\u00edan hacia el sur, <em>Dease<\/em> abajo, hasta el <em>lago Great Bear<\/em>. Y seguir\u00edan al sur, a trav\u00e9s del lago, siempre hacia el sur, hasta llegar al <em>Mackenzie<\/em>. Y al sur, todav\u00eda m\u00e1s al sur, continuar\u00edan mientras el invierno los persegu\u00eda en vano, y se formaba hielo en los remolinos, y los d\u00edas se volv\u00edan helados y secos, al sur, hacia alg\u00fan abrigado puesto de la <em>Compa\u00f1\u00eda de la Bah\u00eda de Hudson<\/em>, donde los \u00e1rboles crec\u00edan altos y hab\u00eda inacabables cantidades de alimentos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esos eran los pensamientos del hombre, mientras se esforzaba en continuar su marcha. Pero as\u00ed como empujaba a su cuerpo, con la misma fuerza empujaba a su mente, y trataba de pensar que Bill no lo hab\u00eda abandonado, que sin duda lo esperar\u00eda en el escondrijo. Estaba obligado a pensar as\u00ed, porque de lo contrario no habr\u00eda tenido sentido esforzarse, y se habr\u00eda echado en el suelo, a morir. Y cuando la borrosa bola del sol se hundi\u00f3 poco a poco en el noroeste, repas\u00f3 cada cent\u00edmetro -y muchas veces- de la huida de Bill y \u00e9l hacia el sur, por delante del invierno que llegaba. Y examin\u00f3 una y otra vez los alimentos del escondrijo y los del puesto de la <em>Compa\u00f1\u00eda de la Bah\u00eda de Hudson<\/em>. Hac\u00eda dos d\u00edas que no com\u00eda; y durante mucho m\u00e1s tiempo no hab\u00eda comido lo necesario. A menudo se deten\u00eda y recog\u00eda p\u00e1lidas bayas de muskeg que se llevaba a la boca, mascaba y tragaba. Ese tipo de bayas son un trocito de semilla cubierto por un poco de agua. En la boca el agua desaparece, y la semilla, al mascarla, es amarga y punzante. El hombre sab\u00eda que no conten\u00edan alimento, pero las masc\u00f3 con paciencia, con una paciencia mayor que la experiencia y el conocimiento. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A las nueve se golpe\u00f3 los dedos de los pies en un afloramiento rocoso, y de puro cansancio y fatiga se tambale\u00f3 y cay\u00f3. Qued\u00f3 tendido durante un tiempo, sin movimiento, de costado. Luego se quit\u00f3 las correas del atado y se arrastr\u00f3 con torpeza hasta quedar sentado. A\u00fan no hab\u00eda oscurecido, y en el ocaso que se demoraba tante\u00f3 entre las rocas, en busca de mechones de <em>musgo seco<\/em>. Cuando reuni\u00f3 una cantidad, encendi\u00f3 un fuego -un fuego que ard\u00eda sin llama, humeante- y se puso a hervir un jarro de hojalata con agua. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desenvolvi\u00f3 su atado, y lo primero que hizo fue contar los f\u00f3sforos. Ten\u00eda sesenta y siete. Los cont\u00f3 tres veces, para estar seguro. Los dividi\u00f3 en varias porciones, los envolvi\u00f3 en papel encerado, guard\u00f3 una porci\u00f3n en su tabaquera vac\u00eda, otra en la cinta interior de su maltrecho sombrero, una tercera bajo la camisa, en el pecho. Hecho eso, se apoder\u00f3 de \u00e9l el p\u00e1nico, y los desenvolvi\u00f3 todos y los cont\u00f3 de nuevo. Segu\u00edan siendo sesenta y siete. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sec\u00f3 junto al fuego su calzado mojado. Los mocasines eran jirones empapados. Los calcetines de tela de manta estaban ra\u00eddos en varios lugares, y ten\u00eda los pies en carne viva y\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">sangrantes. El tobillo le lat\u00eda, y lo examin\u00f3. Se le hab\u00eda hinchado hasta alcanzar el tama\u00f1o de la rodilla. Rasg\u00f3 una larga tira de una de las dos mantas y con ella ci\u00f1\u00f3 fuertemente el tobillo. Rasg\u00f3 otras tiras y se envolvi\u00f3 los pies, para que le sirvieran a la vez como mocasines y calcetines. Luego bebi\u00f3 el jarro de agua, muy caliente, dio cuerda al reloj y se introdujo entre las mantas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durmi\u00f3 como un muerto. Lleg\u00f3 y se fue la breve oscuridad de la medianoche. El sol se elev\u00f3 en el nordeste\u2026 por lo menos el d\u00eda amanec\u00eda en ese sector, pues nubes grises tapaban el sol. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despert\u00f3 a las seis, echado de espaldas. Mir\u00f3 al cielo gris y supo que estaba hambriento. Cuando rod\u00f3 para apoyarse en el codo lo sobresalt\u00f3 un fuerte bufido, y vio un <em>carib\u00fa<\/em> macho que lo miraba con despierta curiosidad. El animal se hallaba a no m\u00e1s de cinco metros de distancia, y en el cerebro del hombre surgi\u00f3 en el acto la visi\u00f3n y el sabor de carne de carib\u00fa chirriando y fri\u00e9ndose sobre el fuego. Tendi\u00f3 maquinalmente la mano hacia el rifle descargado, apunt\u00f3 y apret\u00f3 el disparador. El macho buf\u00f3 y se alej\u00f3 de un salto; sus cascos repiqueteaban y tamborileaban al huir por sobre los afloramientos de rocas.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288235\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-6-296x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"334\" data-id=\"2288235\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-6-296x300.jpg 296w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-6-768x778.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-6.jpg 888w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre maldijo y arroj\u00f3 el arma. Gimi\u00f3 en voz alta cuando comenz\u00f3 a intentar ponerse de pie. Ten\u00eda las articulaciones como goznes herrumbrados. Se mov\u00edan con aspereza, con mucha fricci\u00f3n, y cada flexi\u00f3n se lograba s\u00f3lo mediante un puro esfuerzo de voluntad. Cuando por fin logr\u00f3 levantarse, consumi\u00f3 un poco m\u00e1s de un minuto en enderezarse, de modo de mantenerse erguido, como debe estarlo un hombre. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Trep\u00f3 a un peque\u00f1o otero y examin\u00f3 el paisaje. No hab\u00eda \u00e1rboles, ni arbustos, nada, salvo un mar gris, de musgo, apenas diversificado en rocas grises, lagunitas grises y arroyuelos grises. El cielo era gris. No hab\u00eda sol, ni atisbos de \u00e9l. No ten\u00eda idea de hacia d\u00f3nde quedaba el norte, y hab\u00eda olvidado el camino por el cual lleg\u00f3 al lugar la noche anterior. Pero no estaba perdido. Eso lo sab\u00eda. Pronto llegar\u00eda a la tierra de los palos peque\u00f1os. Sinti\u00f3 que se encontraba en alg\u00fan lugar, a la izquierda, no lejos. . . tal vez al otro lado de la pr\u00f3xima loma. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Volvi\u00f3 a dar forma a su atado para el viaje. Se asegur\u00f3 de la existencia de sus tres porciones separadas de f\u00f3sforos, aunque no se detuvo a contarlos. Pero se demor\u00f3 para meditar acerca de un chato saco de cuero de alce. No era grande. Pod\u00eda ocultarlo bajo las dos manos. Sab\u00eda que pesaba siete kilos tanto como el resto de la carga-, y le preocupaba. Por \u00faltimo lo dej\u00f3 a un lado y se dedic\u00f3 a enrollar el bulto. Se interrumpi\u00f3 para contemplar el chato saco de cuero. Lo tom\u00f3 de prisa, con una mirada desafiante en derredor, como si la desolaci\u00f3n tratase de despojarlo de \u00e9l, y cuando se puso de pie para internarse tambaleando en el d\u00eda, estaba incluido en el atado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se orient\u00f3 hacia la izquierda, y de vez en cuando se deten\u00eda para comer bayas de <em>muskeg<\/em>. El tobillo se le hab\u00eda envarado, su cojera era m\u00e1s pronunciada, pero el dolor no era nada en comparaci\u00f3n con el que sent\u00eda en el est\u00f3mago. Los mordiscos del hambre eran intensos. Ro\u00edan y ro\u00edan, hasta que no pudo mantener los pensamientos fijos en el rumbo que deb\u00eda seguir para llegar a la tierra de los palos peque\u00f1os. Las bayas de <em>muskeg<\/em> no mitigaban esas dentelladas, en tanto que le llagaban la lengua y el paladar con su irritante aspereza. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lleg\u00f3 a un valle en que <em>lag\u00f3podos<\/em> de las rocas se elevaron, con crepitantes aleteos, de los salientes y <em>muskegs<\/em>. \u00ab<em>Quer&#8230; quer&#8230; quer<\/em>\u00ab, gritaban. Les arroj\u00f3 piedras, pero no le acert\u00f3 a ninguno. Dej\u00f3 su bulto en el suelo y los acech\u00f3 como un gato acecha a un gorri\u00f3n. Las agudas rocas le atravesaron las perneras de los pantalones, hasta que las rodillas dejaron un rastro de sangre; pero la herida se perdi\u00f3 en la laceraci\u00f3n del hambre. Se arrastr\u00f3, retorci\u00e9ndose, sobre el musgo <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2288238\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-3.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"369\" data-id=\"2288238\" \/>h\u00famedo, se satur\u00f3 las ropas y se hel\u00f3 el cuerpo; pero no ten\u00eda conciencia de ello, tan grande era su fiebre de alimentos. Y siempre los <em>lag\u00f3podos<\/em> se elevaban, chirriando, ante \u00e9l, hasta que su \u00ab<em>quer&#8230; quer&#8230; quer..<\/em>.\u00bb se convirti\u00f3 en una burla contra \u00e9l, y los maldijo y les grit\u00f3 con el mismo grito de ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En un momento dado se arrastr\u00f3 hacia uno que deb\u00eda de estar dormido. No lo vio hasta que se precipit\u00f3 hacia arriba, delante de su cara, saliendo de su escondite entre las rocas. Estir\u00f3 un brazo tan sobresaltado como el aleteo del <em>lag\u00f3podo<\/em>, y en su mano quedaron tres plumas de la cola. Mientras observaba el vuelo del ave, la odi\u00f3 como si le hubiese hecho alg\u00fan da\u00f1o terrible. Luego volvi\u00f3 y carg\u00f3 con el atado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A medida que pasaba el d\u00eda, llegaba a valles o terrenos pantanosos, donde la caza abundaba m\u00e1s. Pas\u00f3 un grupo de carib\u00fas, de veinte y tantos animales, atormentadoramente cerca del alcance del rifle. Experiment\u00f3 un loco deseo de correr tras ellos, la certidumbre de que podr\u00eda alcanzarlos. Un <em>zorro negro<\/em> se dirigi\u00f3 hacia \u00e9l, llevando un <em>lag\u00f3podo<\/em> en la boca. El hombre grit\u00f3. Fue un grito temible, pero el zorro, que se alej\u00f3 de un salto, asustado, no solt\u00f3 el <em>lag\u00f3podo<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entrada la tarde, sigui\u00f3 un arroyo, lechoso de cal, que corr\u00eda entre ralos api\u00f1amientos de <em>juncos<\/em>. Tom\u00f3 varios de \u00e9stos con firmeza, cerca de la ra\u00edz, arranc\u00f3 lo que parec\u00eda un joven brote de cebolla, no m\u00e1s largo que un clavo abismal. Era tierno, y sus dientes se hundieron en \u00e9l con un crujido que promet\u00eda un delicioso alimento. Pero las fibras eran duras. Estaba compuesto de filamentos resistentes, saturados de agua, como las bayas, y carentes de sustancias nutritivas. Se descarg\u00f3 del bulto y se lanz\u00f3 hacia los juncos, de manos y rodillas, y mordi\u00f3 y masc\u00f3, como una criatura bovina. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estaba muy fatigado, y a menudo deseaba descansar, acostarse y dormir. Pero a cada instante se ve\u00eda impulsado hacia adelante, no tanto por su deseo de llegar a la tierra de los palos peque\u00f1os, como por el hambre. Inspeccion\u00f3 diminutos estanques en busca de ranas, y cav\u00f3 la tierra con las u\u00f1as en procura de gusanos, aunque sab\u00eda que tan al norte no hallar\u00eda ranas ni gusanos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Registr\u00f3 en vano todos los charcos, hasta que, cuando llegaba el prolongado ocaso, encontr\u00f3 un \u00fanico pez, del tama\u00f1o de un <em>foxino<\/em>, en uno de esos estanques. Hundi\u00f3 el brazo hasta el hombro, pero se le escap\u00e9 Introdujo las dos manos y removi\u00f3 el fango lechoso del fondo. En su excitaci\u00f3n, cay\u00f3 adentro, moj\u00e1ndose hasta la cintura. Despu\u00e9s el agua qued\u00f3 demasiado fangosa para permitirle ver el pez, y se vio obligado a esperar hasta que el agua se sedimentara. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La persecuci\u00f3n se reanud\u00f3, y s\u00f3lo se interrumpi\u00f3 cuando el agua volvi\u00f3 a enfangarse. Desprendi\u00f3 del bulto el cubo de hojalata y se puso a vaciar el estanque. Al comienzo trabaj\u00f3 como un enloquecido, salpic\u00e1ndose y arrojando el agua tan cerca, que volv\u00eda a correr hacia el charco. Puso m\u00e1s cuidado, se esforz\u00f3 por mantenerse sereno, aunque el coraz\u00f3n le lat\u00eda contra el pecho y le temblaban las manos. Al cabo de media hora el estanque se encontraba casi seco. Apenas quedaba una taza de agua. Y no se ve\u00eda pez alguno. Hall\u00f3 una grieta oculta entre las piedras, por la cual hab\u00eda escapado al estanque adyacente, m\u00e1s grande, que no podr\u00eda vaciar en una noche y un d\u00eda. Si hubiera conocido la existencia de la grieta, la habr\u00eda tapado con una piedra al principio, y el pez hubiese sido suyo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed pens\u00f3, y se derrumb\u00f3 y cay\u00f3 sobre la tierra mojada. Al comienzo llor\u00f3 con suavidad, casi para s\u00ed; luego el llanto se hizo m\u00e1s fuerte, dirigido a la implacable desolaci\u00f3n que lo rodeaba; y despu\u00e9s, durante un largo rato, lo sacudieron grandes sollozos secos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Encendi\u00f3 un fuego y se calent\u00f3 bebiendo medios litros de agua caliente, y acamp\u00f3 en un saliente rocoso, tal como lo hab\u00eda hecho la noche anterior. Lo \u00faltimo que hizo fue mirar si ten\u00eda los f\u00f3sforos secos y dar cuerda al reloj. Las mantas estaban h\u00famedas y pegajosas. El tobillo le palpitaba de dolor. Pero s\u00f3lo sab\u00eda que ten\u00eda hambre, y durante su inquieto sue\u00f1o so\u00f1\u00f3 con festines y banquetes, y con comida servida y presentada en todas las formas imaginables. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despert\u00f3 helado y enfermo. No hab\u00eda sol. El gris de la tierra y el cielo se hab\u00eda acentuado, era m\u00e1s profundo. Soplaba un viento desapacible, y las primeras precipitaciones de nieve blanqueaban las cimas de las colinas. El aire se condens\u00f3 y se volvi\u00f3 blanco\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">mientras encend\u00eda un fuego y herv\u00eda m\u00e1s agua. Era nieve h\u00fameda, mitad lluvia, y los copos grandes y empapados. Al principio se fund\u00edan en cuanto entraban en contacto con la tierra, pero continuaron cayendo, cubriendo el suelo, apagando el fuego, arruinando su acopio de musgo combustible.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288246\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-7.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"275\" data-id=\"2288246\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa fue la se\u00f1al para cargar el atado y trastabillar hacia adelante, no, sab\u00eda a d\u00f3nde. No le importaba la tierra de los palos peque\u00f1os, ni Bill y el escondrijo debajo de la canoa volcada junto al<em> r\u00edo Dease<\/em>. Lo dominaba el verbo \u00ab<em>comer<\/em>\u00ab. Estaba loco de hambre. No prest\u00f3 atenci\u00f3n al rumbo que segu\u00eda, siempre que lo llevase por tierras cenagosas. Camin\u00f3 a tientas, por entre la nieve h\u00fameda, hacia las acuosas bayas de <em>muskeg<\/em>, y se orient\u00f3 por el tacto para arrancar los juncos de ra\u00edz. Pero eran bocados ins\u00edpidos, y no proporcionaban satisfacci\u00f3n. Encontr\u00f3 unos hierbajos que ten\u00edan un sabor agrio, y comi\u00f3 todo lo que pudo hallar, que no era mucho, pues eran hierbas rastreras, que se ocultaban con facilidad debajo de varios cent\u00edmetros de nieve. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa noche no tuvo fuego, ni agua caliente, y se introdujo debajo de las mantas a dormir el espasm\u00f3dico sue\u00f1o del hambre. La nevada se hab\u00eda convertido en una lluvia fr\u00eda. Despert\u00f3 muchas veces, y la sinti\u00f3 caer sobre el rostro vuelto hacia arriba. Lleg\u00f3 el d\u00eda, un d\u00eda gris y sin sol. Hab\u00eda dejado de llover. Ya no experimentaba las punzadas del hambre. Se le hab\u00eda agotado la sensibilidad, por lo menos en lo relativo a su ansia de alimentos. Ten\u00eda en el est\u00f3mago un dolor sordo, pesado, pero no le molestaba tanto. Estaba m\u00e1s racional, y otra vez le interes\u00f3 en primer lugar la tierra de los palos peque\u00f1os y el escondrijo junto al <em>r\u00edo<\/em> <em>Dease<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Rasg\u00f3 en tiras el resto de una de sus mantas, y se vend\u00f3 los pies sangrantes. Adem\u00e1s volvi\u00f3 a atarse el tobillo dislocado y se prepar\u00f3 para un d\u00eda de marcha. Cuando lleg\u00f3 a su bulto, se detuvo largo rato ante el chato saco de cuero de alce, pero a la postre se lo llev\u00f3 consigo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La nieve se hab\u00eda fundido bajo la lluvia, y s\u00f3lo las cimas de las colinas aparec\u00edan blanqueadas. Sali\u00f3 el sol, y el hombre consigui\u00f3 ubicar los puntos de la br\u00fajula, aunque ya sab\u00eda que estaba extraviado. Era posible que en sus d\u00edas anteriores de vagabundeo se hubiese desviado demasiado hacia la izquierda. Se dirigi\u00f3 hacia la derecha, para contrarrestar la posible desviaci\u00f3n respecto de su rumbo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque las dentelladas del hambre no eran ya tan exquisitas, se dio cuenta de que estaba d\u00e9bil. Se vio obligado a detenerse con frecuencia para descansar .y atacar las bayas de <em>muskeg<\/em> y los agrupamientos de juncos. Sent\u00eda la lengua seca y grande, como cubierta de un fino vello, y le dejaba un sabor amargo en la boca. El coraz\u00f3n le daba muchos trastornos. Cuando caminaba unos pocos minutos, iniciaba unos implacables golpes sordos, y luego saltaba y parec\u00eda aletear en una dolorosa sucesi\u00f3n de palpitaciones que lo ahogaban y lo hac\u00edan sentirse d\u00e9bil y con v\u00e9rtigos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> En mitad del d\u00eda encontr\u00f3 dos <em>foxinos<\/em> en un estanque grande. Era imposible vaciarlo, pero ahora estaba m\u00e1s sereno y consigui\u00f3 atraparlos en su cubo. No eran mayores que su me\u00f1ique, pero no ten\u00eda demasiada hambre. El dolor apagado del est\u00f3mago se apagaba y atenuaba cada vez m\u00e1s. Casi parec\u00eda como si el est\u00f3mago dormitara. Comi\u00f3 los pescados crudos, masticando con minucioso cuidado, pues el comer era un acto de puro raciocinio. Si bien no ten\u00eda deseos de comer, sab\u00eda que deb\u00eda hacerlo para vivir. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al atardecer pesc\u00f3 otros tres <em>foxinos<\/em>, comi\u00f3 dos y se reserv\u00f3 el restante para el desayuno. El sol hab\u00eda secado dispersos mechones de musgo, y pudo calentarse con el agua que hirvi\u00f3. Ese d\u00eda no hab\u00eda recorrido m\u00e1s de quince kil\u00f3metros; y al siguiente, caminando cuando el coraz\u00f3n se lo permit\u00eda, hizo apenas ocho. Pero el est\u00f3mago no le provocaba la menor inquietud. Se le hab\u00eda dormido. Adem\u00e1s, se encontraba en una regi\u00f3n desconocida, y los carib\u00fas abundaban m\u00e1s, y tambi\u00e9n los lobos. Muchas veces sus ga\u00f1idos se desplazaban a trav\u00e9s de la desolaci\u00f3n, y en una ocasi\u00f3n vio a tres de ellos escurri\u00e9ndose ante su senda.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2288233\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-3-296x300.jpg\" alt=\"\" width=\"296\" height=\"300\" data-id=\"2288233\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-3-296x300.jpg 296w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-3-768x778.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-3.jpg 888w\" sizes=\"auto, (max-width: 296px) 100vw, 296px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otra noche; y por la ma\u00f1ana, ya m\u00e1s racional, desat\u00f3 la correa de cuero que cerraba el chato saco de cuero de alce. De la boca abierta del saco cay\u00f3 un chorro amarillo de tosco polvo y pepitas de oro. Dividi\u00f3 el oro, m\u00e1s o menos, en dos partes; ocult\u00f3 una mitad debajo de un saliente, envuelta en un trozo de manta, e introdujo la otra mitad de nuevo en el saco. Tambi\u00e9n comenz\u00f3 a usar tiras de la manta restante para los pies. Continuaba aferr\u00e1ndose al rifle, pues hab\u00eda cartuchos en el escondrijo del <em>r\u00edo Dease<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era un d\u00eda de neblina, y ese d\u00eda el hambre volvi\u00f3 a despertar en \u00e9l. Estaba muy debilitado, y lo aquejaban v\u00e9rtigos que a veces lo cegaban. Ahora no era nada extraordinario que tropezara y cayera; y en una ocasi\u00f3n, al tropezar, cay\u00f3 de lleno sobre un nido de <em>lag\u00f3podos<\/em>. Hab\u00eda cuatro cr\u00edas reci\u00e9n empolladas, el d\u00eda anterior&#8230; motitas de vida palpitante que apenas formaban un bocado; y se las comi\u00f3 con voracidad. Se las meti\u00f3 vivas en la boca y las tritur\u00f3, como si fueran huevos, entre los dientes. La madre alete\u00f3 alrededor de \u00e9l, con grandes gritos. El hombre us\u00f3 el arma como porra para derribarla, pero lo esquiv\u00f3 y se puso fuera de su alcance. Le arroj\u00f3 piedras, y por casualidad le quebr\u00f3 un ala. El ave se alej\u00f3 corriendo, arrastrando el ala, perseguida por \u00e9l. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los polluelos no hicieron m\u00e1s que aguzarle el apetito. Brinc\u00f3 y coje\u00f3 con torpeza, con el tobillo dislocado, arrojando piedras, y en ocasiones gritando, ronco; otras veces brincaba y cojeaba en silencio, levant\u00e1ndose, hosco y paciente, cuando ca\u00eda, o frot\u00e1ndose los ojos con la mano cuando el v\u00e9rtigo amenazaba vencerlo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La persecuci\u00f3n lo llev\u00f3 a trav\u00e9s de terrenos pantanosos del fondo del valle, y encontr\u00f3 huellas de pisadas en el musgo empapado. No eran las suyas, eso pod\u00eda verlo. Deb\u00edan de ser de Bill. Pero no pod\u00eda detenerse, pues el <em>lag\u00f3podo<\/em> hembra segu\u00eda corriendo. Primero la atrapar\u00eda, para volver luego a investigar. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Agot\u00f3 a la hembra; pero \u00e9l tambi\u00e9n se agot\u00f3. El ave yac\u00eda jadeante, de costado. Y \u00e9l yac\u00eda jadeante de costado, a cuatro metros, incapaz de arrastrarse hacia ella. Y cuando se recuper\u00f3, tambi\u00e9n se recuper\u00f3 el <em>lag\u00f3podo<\/em>, y alete\u00f3 fuera de su alcance, cuando la mano hambrienta del hombre se extendi\u00f3 para tomarla. La caza se reanud\u00f3. Cay\u00f3 la noche, y el ave escap\u00f3. \u00c9l se tambale\u00f3 de extenuaci\u00f3n y se precipit\u00f3 de bruces, cort\u00e1ndose la mejilla, el atado a la espalda. No se movi\u00f3 durante un tiempo; luego rod\u00f3 de costado, dio cuerda al reloj y permaneci\u00f3 all\u00ed hasta 1a ma\u00f1ana. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otro d\u00eda de niebla. La mitad de su \u00faltima manta hab\u00eda desaparecido en forma de vendas para los pies. No encontr\u00f3 la pista de Bill. No importaba. El hambre lo impulsaba con demasiada imperiosidad&#8230; s\u00f3lo que&#8230; s\u00f3lo que se pregunt\u00f3 si tambi\u00e9n Bill estar\u00eda extraviado. Al mediod\u00eda, la molestia del atado se volvi\u00f3 demasiado oprimente. Volvi\u00f3 a dividir el oro, pero esta vez no hizo m\u00e1s que derramar la mitad en el suelo. Por la tarde arroj\u00f3 el resto, y ya s\u00f3lo le qued\u00f3 media manta, el cubo de hojalata y el rifle. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Empez\u00f3 a perturbarlo una alucinaci\u00f3n. Estaba seguro de que le quedaba un cartucho. Se encontraba en la rec\u00e1mara del rifle, y \u00e9l no se hab\u00eda acordado de eso. Por otro lado, sab\u00eda, al mismo tiempo, que la rec\u00e1mara estaba vac\u00eda. Pero la alucinaci\u00f3n persist\u00eda. Luch\u00f3 contra ella durante horas enteras, y luego abri\u00f3 el rifle y se enfrent\u00f3 al vac\u00edo de la rec\u00e1mara. La desilusi\u00f3n fue tan amarga como si en verdad hubiera esperado encontrar el cartucho. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sigui\u00f3 arrastrando los pies durante media hora, y la alucinaci\u00f3n volvi\u00f3 a surgir. Otra vez luch\u00f3 contra ella, y sin embargo persisti\u00f3, hasta que, nada m\u00e1s que por el alivio que ello le dar\u00eda, abri\u00f3 el rifle para disuadirse. En ocasiones sus pensamientos vagaban, y continu\u00f3 caminando trabajosamente, como un simple aut\u00f3mata, y extra\u00f1as visiones y caprichos le ro\u00edan el cerebro, como gusanos. Pero estas excursiones fuera de la realidad eran de breve duraci\u00f3n, porque siempre los tormentos del hambre lo llamaban de vuelta a ella. En un momento dado regres\u00f3 de esas excursiones, en forma brusca y con una sacudida, a causa de una visi\u00f3n que casi lo hizo desvanecerse. Se tambale\u00f3 y bambole\u00f3, vacilante como un borracho que trata de no caerse. Ante \u00e9l se ve\u00eda un caballo. \u00a1Un caballo! No pudo dar cr\u00e9dito a\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">sus ojos. Hab\u00eda en ellos una densa bruma, salpicada de chispeantes puntos de luz. Se fr<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">ot\u00f3 los ojos con furia, para aclarar la visi\u00f3n, y vio, no un caballo, sino un gran oso pardo. El animal lo estudiaba con belicosa curiosidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288237\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-4.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"248\" data-id=\"2288237\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre ten\u00eda el rifle a mitad de camino hacia el hombro antes de darse cuenta de lo que hac\u00eda. Lo baj\u00f3 y extrajo su cuchillo de caza de la vaina adornada con cuentas que llevaba a la cintura. Ten\u00eda ante s\u00ed carne y vida. Pas\u00f3 el dedo por el filo del cuchillo. Cortaba. La punta era aguzada. Se lanzar\u00eda sobre el oso y lo matar\u00eda. Pero el coraz\u00f3n inici\u00f3 sus sordos latidos de advertencia. Luego sigui\u00f3 el loco aleteo hacia arriba, y el tamborileo, la presi\u00f3n, como de una tira de hierro, en torno de la frente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su desesperada valent\u00eda fue expulsada por una gran oleada de temor. En su debilidad, \u00bfqu\u00e9 suceder\u00eda si el animal atacaba? Se irgui\u00f3 hasta su estatura m\u00e1s imponente, apret\u00f3 el mango del cuchillo y mir\u00f3 con intensidad al oso. \u00c9ste avanz\u00f3 con torpeza un par de pasos, se irgui\u00f3 y emiti\u00f3 un gru\u00f1ido exploratorio. Si el hombre corr\u00eda, correr\u00eda tras \u00e9l; pero el hombre no corri\u00f3. Ahora lo animaba la valent\u00eda del miedo. Tambi\u00e9n \u00e9l lanz\u00f3 un gru\u00f1ido terrible, salvaje, que exteriorizaba el miedo af\u00edn a la vida y que se encuentra enroscado en torno de las ra\u00edces m\u00e1s profundas de la vida. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El oso se escurri\u00f3 hacia un costado, entre gru\u00f1idos amenazadores, aterrorizado \u00e9l mismo por la misteriosa criatura que se presentaba erguida e imp\u00e1vida. Pero el hombre no se movi\u00f3. Permaneci\u00f3 como una estatua hasta que pas\u00f3 el peligro, y entonces se entreg\u00f3 a un acceso de temblores y se dej\u00f3 caer en el musgo mojado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se recuper\u00f3 y sigui\u00f3 su marcha, asustado ahora en una nueva forma. No era el temor a morir en forma pasiva, por falta de alimentos, sino el de ser destruido con violencia antes que el hambre hubiese agotado en \u00e9l la \u00faltima part\u00edcula de empe\u00f1o que lo orientaba hacia la supervivencia. Estaban los lobos. Sus aullidos recorr\u00edan la desolaci\u00f3n de un lado a otro, tej\u00edan en el aire mismo la trama de una amenaza tan tangible, que se sorprendi\u00f3, los brazos en alto, presion\u00e1ndola hacia atr\u00e1s, como habr\u00eda podido hacerlo con las paredes de una tienda azotada por el viento. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una y otra vez los lobos, en grupos de dos o tres, cruzaban su senda. Pero se apartaban de \u00e9l. No se encontraban en n\u00famero suficiente, y adem\u00e1s cazaban carib\u00fas, que no presentaban combate, en tanto que esa extra\u00f1a criatura que caminaba erguida pod\u00eda rasgu\u00f1ar y morder. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya entrada la tarde se top\u00f3 con huesos dispersos, donde los lobos hab\u00edan matado a su v\u00edctima. Los restos pertenec\u00edan a lo que media hora antes era un <em>carib\u00fa<\/em> joven, que gritaba y corr\u00eda, muy lleno de vida. Contempl\u00f3 los huesos, limpios y pulidos, rosados por la vida celular que a\u00fan no hab\u00eda muerto en ellos. \u00bfPod\u00eda ser que \u00e9l terminase del mismo modo, antes que hubiera concluido el d\u00eda? As\u00ed era la vida, \u00bfeh? Una cosa vana y fugaz. S\u00f3lo dol\u00eda la vida. No exist\u00eda dolor en la muerte. Morir era dormir. Representaba cesaci\u00f3n, descanso. Y entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no se conformaba con morir? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero no moraliz\u00f3 durante mucho tiempo. Se hallaba arrodillado en el musgo, con un hueso en la boca, sorbiendo los fragmentos de vida que todav\u00eda lo te\u00f1\u00edan de un rosa p\u00e1lido. El dulce sabor de carne, tenue y esquivo, casi como un recuerdo, lo enfureci\u00f3. Apret\u00f3 las mand\u00edbulas sobre el hueso y tritur\u00f3. A veces se quebraba el hueso, a veces los dientes. Luego aplast\u00f3 los huesos entre piedras, los machac\u00f3 hasta convertirlos en pulpa, y los trag\u00f3. Tambi\u00e9n se machac\u00f3 los dedos, en la prisa, y sin embargo encontr\u00f3 un momento para experimentar sorpresa ante el hecho de que los dedos no le dolieran tanto cuando quedaban atrapados bajo la piedra que descend\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Llegaron d\u00edas espantosos de nieve y lluvia. No sab\u00eda cu\u00e1ndo acampaba, cu\u00e1ndo levantaba campamento. Viajaba de noche tanto como de d\u00eda. Descansaba donde se ca\u00eda, se arrastraba cuando la vida, moribunda en \u00e9l, parpadeaba en breves chisporroteos y ard\u00eda con un poco m\u00e1s de vigor. Ya no se esforzaba como un hombre. Lo que lo empujaba era la vida\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">que hab\u00eda en \u00e9l, nada dispuesta a morir. No sufr\u00eda. Los nervios se le hab\u00edan embotado, entumecido, en tanto que ten\u00eda el cerebro repleto de fant\u00e1sticas visiones y deliciosos sue\u00f1os. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero continuaba succionando y mascando los huesos triturados del <em>carib\u00fa<\/em>, cuyos menores restos hab\u00eda recogido y llevado consigo. Ya no cruz\u00f3 m\u00e1s colinas ni divisorias, sino que sigui\u00f3 mec\u00e1nicamente una amplia corriente que flu\u00eda a trav\u00e9s de un valle ancho y somero. No vio la corriente ni el valle. No ve\u00eda otra cosa que visiones. El alma y el cuerpo caminaban y se arrastraban una al lado del otro, pero separados, tan delgado era el hilo que los un\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despert\u00f3 en sus cabales, acostado, de espaldas, sobre un saliente rocoso. El sol derramaba luz y calor. A lo lejos escuch\u00f3 el grito de los <em>carib\u00fas<\/em> m\u00e1s j\u00f3venes. Tuvo conciencia de vagos recuerdos de lluvia y viento y nieve, pero no sab\u00eda si la tormenta lo hab\u00eda castigado dos d\u00edas o dos semanas atr\u00e1s. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante un rato sigui\u00f3 echado sin moverse, con el sol derram\u00e1ndose sobre \u00e9l y saturando con su calor su desdichado cuerpo. Un hermoso d\u00eda, pens\u00f3. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quiz\u00e1 conseguir\u00eda establecer su ubicaci\u00f3n. Con un doloroso esfuerzo, rod\u00f3 de costado. Debajo de \u00e9l flu\u00eda un r\u00edo ancho y perezoso. Lo intrig\u00f3 el hecho de que le resultara tan poco conocido. Lo sigui\u00f3 con los ojos, poco a poco, hasta donde serpenteaba en amplias curvas, entre las yermas colinas desnudas, m\u00e1s yermas y desnudas y bajas que ninguna de las que hab\u00eda encontrado hasta entonces. Poco a poco, en forma deliberada, sin excitaci\u00f3n ni mucho m\u00e1s que el inter\u00e9s m\u00e1s casual, sigui\u00f3 el curso de la extra\u00f1a corriente hasta la l\u00ednea del horizonte, y la vio vaciarse en un mar brillante y luminoso. Continuaba sin emocionarse. Extraordinario, pens\u00f3, una visi\u00f3n o un espejismo; m\u00e1s bien una visi\u00f3n, una treta de su mente trastornada. As\u00ed se lo confirm\u00f3 el espect\u00e1culo de un barco anclado en medio del mar refulgente. Cerr\u00f3 los ojos un momento, y los abri\u00f3 de nuevo. \u00a1Resultaba extra\u00f1o que la visi\u00f3n persistiera! Y sin embargo no era extra\u00f1o. Sab\u00eda que no hab\u00eda barcos ni mares en el coraz\u00f3n de las tierras eriales, tal como antes supo que el rifle no conten\u00eda cartucho alguno.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2288234\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-7-296x300.jpg\" alt=\"\" width=\"296\" height=\"300\" data-id=\"2288234\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-7-296x300.jpg 296w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-7-768x778.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-7.jpg 888w\" sizes=\"auto, (max-width: 296px) 100vw, 296px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Oy\u00f3 un husmeo detr\u00e1s de \u00e9l&#8230; un jadeo o tos semiahogados. Muy despacio, debido a su enorme debilidad y envaramiento, rod\u00f3 hacia el otro costado. No consigui\u00f3 ver nada cerca, pero aguard\u00f3 con paciencia. Otra vez se escuch\u00f3 el husmeo y la tos, y delineada entre dos rocas dentadas, a no m\u00e1s de cinco metros, distingui\u00f3 la cabeza gris de un lobo. Las agudas orejas no estaban tan levantadas como las hab\u00eda visto en otros lobos; ten\u00eda los ojos lega\u00f1osos e inyectados en sangre; la cabeza parec\u00eda caer, floja y desamparada. El animal parpadeaba continuamente a la luz del sol. Daba la impresi\u00f3n de estar enfermo. Mientras lo miraba, volvi\u00f3 a husmear y toser. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo menos esto es real, pens\u00f3, y se volvi\u00f3 hacia el otro lado, para poder contemplar la realidad del mundo que se le hab\u00eda ocultado antes de la visi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero el mar continuaba brillando a la distancia, y el barco se discern\u00eda con claridad. \u00bfEntonces eran realidad, en resumidas cuentas? Cerr\u00f3 los ojos durante un largo rato y pens\u00f3, y entonces se le ocurri\u00f3. Hab\u00eda caminado hacia el nordeste, alej\u00e1ndose de la divisoria del <em>Dease<\/em>, en direcci\u00f3n del <em>valle Mina de Cobre<\/em>. Ese r\u00edo amplio y perezoso era el <em>Mina de Cobre<\/em>. El mar brillante era el <em>oc\u00e9ano \u00c1rtico<\/em>. El barco era un <em>ballenero<\/em> que se hab\u00eda desviado al este, muy hacia el este, desde la boca del <em>Mackenzie<\/em>, y se hallaba anclado en el <em>golfo Coronaci\u00f3n<\/em>. Record\u00f3 el mapa de la <em>Compa\u00f1\u00eda de Hudson<\/em> que vio mucho tiempo atr\u00e1s, y todo le result\u00f3 claro y razonable. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se sent\u00f3 y dedic\u00f3 su atenci\u00f3n a los asuntos inmediatos. Hab\u00eda desgastado sus vendas de mantas, y sus pies eran informes trozos de carne al rojo vivo. Ya no le quedaban mantas, ni el rifle, ni el cuchillo. En alguna parte hab\u00eda perdido el sombrero, con el pu\u00f1ado de f\u00f3sforos en la cinta interior, pero los que llevaba contra el pecho estaban a salvo y secos, dentro de la tabaquera y el papel encerado. Mir\u00f3 su reloj. Marcaba las once y a\u00fan funcionaba. Resultaba evidente que lo hab\u00eda mantenido con cuerda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se sent\u00eda calmo y reposado. Aunque d\u00e9bil en extremo, no experimentaba sensaciones de dolor. No ten\u00eda hambre. Ni siquiera le resultaba agradable pensar en comida, y todo lo que hac\u00eda lo hac\u00eda por imperio de la raz\u00f3n. Se rasg\u00f3 las perneras de los pantalones asta las rodillas y con las tiras se at\u00f3 los pies. Quien sabe c\u00f3mo, hab\u00eda logrado conservar el cubo. Beber\u00eda un poco de agua caliente antes de emprender lo que preve\u00eda que ser\u00eda una terrible marcha hasta el barco. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sus movimientos eran lentos. Temblaba como de fiebre. Cuando se puso a recoger musgo seco, descubri\u00f3 que no pod\u00eda incorporarse. Lo intent\u00f3 una y otra vez, y luego se conform\u00f3 con arrastrarse a gatas. Una vez se arrastr\u00f3 cerca del lobo enfermo. El animal se sali\u00f3 a desgana fuera de su camino, lami\u00e9ndose los belfos con una lengua que apenas parec\u00eda tener fuerza suficiente para enroscarse. El hombre vio que la lengua no exhib\u00eda el acostumbrado y saludable color rojo. Era de un color pardo amarillento, y parec\u00eda cubierta de una mucosidad tosca y semiseca. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de beber medio litro de agua caliente, el hombre descubri\u00f3 que pod\u00eda ponerse en pie, e inclusive caminar como se supone que camina un moribundo. A cada minuto, m\u00e1s o menos, se ve\u00eda obligado a descansar. Sus pasos eran d\u00e9biles e inseguros, como los del lobo que lo segu\u00eda; y esa noche, cuando el mar resplandeciente fue borrado por la oscuridad, supo que no se hab\u00eda acercado a \u00e9l en m\u00e1s de seis kil\u00f3metros. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante la noche oy\u00f3 la tos del lobo enfermo, y de vez en cuando los gritos de los carib\u00fas mas j\u00f3venes. Hab\u00eda vida en torno de \u00e9l, pero era vida fuerte, muy viva, y sab\u00eda que el lobo enfermo se pegaba a las huellas del hombre enfermo en la esperanza de que \u00e9ste muriese primero. Por la ma\u00f1ana, al abrir los ojos, lo vio observ\u00e1ndolo con una mirada \u00e1vida y hambrienta. Se encontraba acurrucado, con la cola entre las piernas, como un perro desdichado y angustiado. Temblaba con el fr\u00edo viento matinal, y sonri\u00f3 con desaliento cuando el hombre le habl\u00f3 con una voz que apenas llegaba a ser un ronco susurro. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El sol se elev\u00f3, brillante, y durante toda la ma\u00f1ana el hombre se tambale\u00f3 y cay\u00f3 con rumbo al barco anclado en el mar radiante. El tiempo era perfecto. Era el breve <em>veranillo de San Mart\u00edn<\/em> de las altas latitudes. Pod\u00eda durar una semana. O desaparecer al d\u00eda siguiente, o al otro. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por la tarde el hombre hall\u00f3 una senda. Era de otro hombre, que no caminaba, sino que se arrastraba en cuatro patas. El hombre pens\u00f3 que tal vez fuese Bill, pero lo pens\u00f3 en forma vaga, desinteresada. Carec\u00eda de curiosidad. En rigor, ya no exist\u00edan en \u00e9l sensaciones ni emociones. Ya no era susceptible al dolor. El est\u00f3mago y los nervios se le hab\u00edan dormido. Estaba agotado, pero se negaba a morir. Y porque se negaba a morir continuaba comiendo bayas de <em>muskeg<\/em> y <em>foxinos<\/em>, beb\u00eda su agua caliente y manten\u00eda una mirada vigilante sobre el lobo enfermo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sigui\u00f3 las huellas del hombre que se arrastraba, y pronto lleg\u00f3 al final de ellas&#8230; unos pocos huesos reci\u00e9n pelados, en un lugar en que el musgo empapado mostraba las pisadas de muchos lobos. Vio un chato saco de piel de alce, igual al suyo, desgarrado por dientes agudos. Lo recogi\u00f3, aunque ello result\u00f3 casi superior a las posibilidades de sus d\u00e9biles dedos. Bill lo hab\u00eda cargado hasta el final. \u00a1Ja, ja! Todav\u00eda llegar\u00eda a re\u00edrse de Bill. Sobrevivir\u00eda y lo llevar\u00eda al barco del mar radiante. Su risa era ronca y horrenda, como el graznido de un cuervo, y el lobo enfermo lo imit\u00f3, y lanz\u00f3 un aullido l\u00fagubre. El hombre se interrumpi\u00f3 de repente. \u00bfC\u00f3mo podr\u00eda re\u00edrse de Bill si eso era Bill; si esos huesos, tan blanquirrosados y limpios, eran Bill? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se apart\u00f3. Bien, Bill lo hab\u00eda abandonado; pero \u00e9l no tomar\u00eda el oro, ni succionar\u00eda los huesos de Bill. Si las cosas hubiesen sucedido al rev\u00e9s, Bill lo habr\u00eda hecho, cavil\u00f3 mientras segu\u00eda trastabillando. Lleg\u00f3 a un estanque. Inclinado sobre \u00e9l, en busca de <em>foxinos<\/em>, ech\u00f3 la cabeza hacia atr\u00e1s, como si algo lo hubiese punzado. Hab\u00eda visto el reflejo de su cara. Tan horrible fue la visi\u00f3n, que la sensibilidad despert\u00f3 lo suficiente como para conmoverse. Hab\u00eda\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>foxinos<\/em> en el estanque, demasiado grande para desagotarlo; y luego de varios intentos ineficaces para pescarlos en el cubo, desisti\u00f3. Tem\u00eda, debido a su enorme debilidad, caerse dentro y ahogarse. Por ese motivo no se lanz\u00f3 al r\u00edo, a caballo de los muchos troncos encallados en los bancos de arena. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ese d\u00eda disminuy\u00f3 en cinco kil\u00f3metros la distancia que mediaba entre \u00e9l y el barco ; al d\u00eda siguiente, en tres, porque ya se arrastraba como lo hab\u00eda hecho Bill; y el final del quinto d\u00eda encontr\u00f3 al barco todav\u00eda a diez kil\u00f3metros, y a \u00e9l incapaz de hacer siquiera un kil\u00f3metro y medio diario. El <em>veranillo de San Mart\u00edn<\/em> se manten\u00eda, y \u00e9l sigui\u00f3 arrastr\u00e1ndose y desvaneci\u00e9ndose en forma alternada; y el lobo enfermo siempre tos\u00eda y estornudaba a su espalda. Las rodillas estaban en carne viva, como sus pies, y aunque las acolch\u00f3 con la camisa, dejaba tras de s\u00ed una huella roja, sobre el musgo y las piedras. Una vez, al mirar hacia atr\u00e1s, vio al lobo, hambriento, lamiendo sus rastros ensangrentados, y se dio cuenta con claridad de cu\u00e1l pod\u00eda ser su final&#8230; a menos&#8230; a menos de que eliminase al lobo. Entonces comenz\u00f3 una tan torva tragedia de la existencia como jam\u00e1s se haya representado: un hombre enfermo que se arrastraba, un lobo enfermo que renqueaba, dos criaturas que empujaban su cuerpo agonizante a trav\u00e9s de la desolaci\u00f3n, y cada una de las dos ansiaba la vida de la otra. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si hubiese sido un lobo sano, al hombre no le habr\u00eda importado mucho; pero el pensamiento de alimentar las fauces de esa cosa repugnante y casi muerta le result\u00f3 aborrecible. Era puntilloso. Sus pensamientos volvieron a vagar y a ser acosados por alucinaciones, en tanto que sus intervalos l\u00facidos se hac\u00edan cada vez m\u00e1s breves y m\u00e1s raros.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288243\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/180112_love_of_life_SOTW_tn-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"270\" data-id=\"2288243\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/180112_love_of_life_SOTW_tn-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/180112_love_of_life_SOTW_tn-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/180112_love_of_life_SOTW_tn-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/180112_love_of_life_SOTW_tn.jpg 560w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una vez despert\u00f3 de un desvanecimiento debido a un jadeo muy cerca de su oreja. El lobo salt\u00f3 hacia atr\u00e1s, cojeando, perdi\u00f3 pie y cay\u00f3, en su debilidad. Result\u00f3 rid\u00edculo, pero a \u00e9l no le divirti\u00f3. Ni siquiera sinti\u00f3 miedo. Estaba demasiado extenuado para eso. Pero por el momento sus pensamientos eran claros, y continu\u00f3 acostado y pens\u00f3. El barco se hallaba a no m\u00e1s de seis kil\u00f3metros y medio. Lo ve\u00eda con absoluta nitidez cuando se frotaba los ojos para quitarles la bruma, y pod\u00eda ver la blanca vela de un botecillo que cortaba el agua del mar refulgente. Pero jam\u00e1s podr\u00eda recorrer arrastr\u00e1ndose esos seis kil\u00f3metros. Lo sab\u00eda, y acept\u00f3 el conocimiento del hecho con suma tranquilidad. Sab\u00eda que no pod\u00eda arrastrarse ni medio kil\u00f3metro. Y sin embargo quer\u00eda vivir. Era irrazonable morir despu\u00e9s de todo lo que hab\u00eda sufrido. El destino le ped\u00eda demasiado. Y agonizante, se opon\u00eda a morir. Quiz\u00e1 fuese demencia, pero en las garras mismas de la muerte la desafi\u00f3, y se neg\u00f3 a desaparecer. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cerr\u00f3 los ojos y se prepar\u00f3 con infinita precauci\u00f3n. Se oblig\u00f3 a mantenerse por encima de la asfixiante languidez que lam\u00eda, como una marea ascendente, todos los rincones de su ser. Se parec\u00eda mucho a una ola, esa mort\u00edfera languidez que crec\u00eda y crec\u00eda, y le ahogaba la conciencia poco a poco. En ocasiones quedaba casi sumergido. y nadaba a trav\u00e9s del olvido con brazadas vacilantes; y despu\u00e9s, por alguna extra\u00f1a alquimia del alma, encontraba otro fragmento de voluntad y nadaba con mayor energ\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Continu\u00f3 echado de espaldas, sin moverse, y pudo o\u00edr, acerc\u00e1ndose despacio, cada vez m\u00e1s, las inspiraciones y espiraciones jadeantes del lobo enfermo. Se aproximaba a lo largo de la infinitud del tiempo, y \u00e9l no se movi\u00f3. Se hallaba junto a su oreja. La \u00e1spera lengua seca le rasp\u00f3 la mejilla. Sus manos se dispararon&#8230; o por lo menos les orden\u00f3 dispararse. Los dedos estaban curvados como garras, pero se cerraron sobre el aire. La velocidad y la precisi\u00f3n exigen energ\u00eda, y el hombre no la pose\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La paciencia del lobo era terrible. La del hombre no lo era menos. Durante medio d\u00eda yaci\u00f3 inm\u00f3vil, luchando contra la inconsciencia y esperando a la cosa que deb\u00eda alimentarlo y de la cual deseaba alimentarse. A veces la ola l\u00e1nguida se elevaba por encima de \u00e9l, y so\u00f1aba largos sue\u00f1os; pero siempre, a trav\u00e9s de todo aquello, del despertar y el so\u00f1ar, esperaba la respiraci\u00f3n acezante y la \u00e1spera caricia de la lengua. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No escuch\u00f3 la respiraci\u00f3n, y se desliz\u00f3, poco a poco, fuera de un sue\u00f1o, al sentir la lengua en la mano. Esper\u00f3. Los colmillos oprimieron con suavidad; la presi\u00f3n se acentu\u00f3; el\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">lobo dedicaba sus \u00faltimas fuerzas a clavar los dientes en el alimento que tanto hab\u00eda esperado. Pero el hombre tambi\u00e9n llevaba esperando mucho tiempo, y la mano lacerada se cerr\u00f3 sobre la mand\u00edbula. Lentamente, mientras el lobo luchaba con debilidad, la otra mano se desliz\u00f3 para aferrar. Cinco minutos m\u00e1s tarde. todo el peso del cuerpo del hombre ca\u00eda encima del lobo. Las manos no ten\u00edan vigor suficiente para estrangularlo, pero la cara del hombre se apretaba contra la garganta del animal, y la boca del hombre estaba llena de pelos. Al cabo de media hora el hombre tuvo conciencia de un c\u00e1lido chorro que le ca\u00eda por la garganta. No era agradable. Parec\u00eda plomo fundido que le penetrase por la fuerza en el est\u00f3mago, y s\u00f3lo su voluntad consigui\u00f3 retenerlo. M\u00e1s tarde el hombre rod\u00f3 hasta quedar de espaldas, y durmi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el <em>ballenero Bedford<\/em> viajaban algunos miembros de una expedici\u00f3n cient\u00edfica. Desde la cubierta divisaron un objeto extra\u00f1o en la playa. Se mov\u00eda en \u00e9sta, hacia el agua. No pudieron clasificarlo, y como eran hombres de ciencia, treparon al bote del costado y se dirigieron hacia la costa para investigar. Y vieron algo que estaba vivo, pero que apenas era posible llamar un hombre. Estaba ciego, inconsciente. Se retorc\u00eda en el suelo como un monstruoso gusano. La mayor\u00eda de sus esfuerzos eran ineficaces, pero se mostraba persistente, y se retorc\u00eda y reptaba, y avanz\u00f3 unos cinco metros en una hora.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288245\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-dsc08917-9-300x258.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"345\" data-id=\"2288245\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-dsc08917-9-300x258.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-dsc08917-9-1024x882.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-dsc08917-9-768x662.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-dsc08917-9-1536x1323.jpg 1536w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-dsc08917-9-1320x1137.jpg 1320w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/victor-crookdleg-dsc08917-9.jpg 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tres semanas m\u00e1s tarde el hombre yac\u00eda en un camastro del <em>ballenero Bedford<\/em>, y con las l\u00e1grimas corri\u00e9ndole por las mejillas macilentas relataba lo que hab\u00eda padecido y qui\u00e9n era. Tambi\u00e9n balbuce\u00f3, incoherente, acerca de su madre, del soleado sur de <em>California<\/em>, y de un hogar entre naranjales y flores. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No pasaron muchos d\u00edas antes que se sentara a la mesa con los hombres de ciencia y los oficiales del barco. Se regocij\u00f3 ante el espect\u00e1culo de tanta comida, y la observ\u00f3 con ansiedad mientras desaparec\u00eda en la boca de los dem\u00e1s. Con la desaparici\u00f3n de cada bocado se asomaba a sus ojos una expresi\u00f3n de profunda congoja. Estaba muy cuerdo, pero a la hora de las comidas odiaba a aquellos hombres. Lo persegu\u00eda el temor de que la comida no alcanzara. Interrog\u00f3 al cocinero, al grumete, al capit\u00e1n, acerca de las provisiones. Lo tranquilizaron en incontables oportunidades; pero no les cre\u00eda, y espiaba con astucia en torno del pa\u00f1ol de v\u00edveres, para ver con sus propios ojos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se advirti\u00f3 que el hombre empezaba a engordar. Se volv\u00eda m\u00e1s rollizo con cada d\u00eda que pasaba. Los cient\u00edficos menearon la cabeza y teorizaron. Le limitaron las comidas, pero su cintura segu\u00eda engrosando, y se hinchaba en forma prodigiosa por debajo de la camisa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los marineros sonre\u00edan. Ellos sab\u00edan. Y cuando los cient\u00edficos se dedicaron a vigilarlo, tambi\u00e9n se enteraron. Lo vieron dirigirse a proa despu\u00e9s del desayuno, y como un mendicante, con la palma extendida, abordar a un marinero. \u00c9ste le sonri\u00f3 y le pas\u00f3 un fragmento de galleta. El hombre la tom\u00f3 con codicia, la mir\u00f3 como un avaro contempla su oro, y se la guard\u00f3 debajo de la camisa. Las donaciones de otros marineros sonrientes eran similares. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los hombres de ciencia se mostraron discretos. Lo dejaron en paz. Pero examinaron su camastro a hurtadillas. Estaba forrado de galleta; el colch\u00f3n estaba relleno de galleta; cada rinc\u00f3n se hallaba repleto de galleta. Y sin embargo el hombre estaba cuerdo. Adoptaba precauciones en prevenci\u00f3n de otro posible per\u00edodo de hambre&#8230; eso era todo. Ya se recuperar\u00eda, dijeron los cient\u00edficos; y se recobr\u00f3 antes que el ancla del <em>Bedford<\/em> cayese con estr\u00e9pito en la <em>bah\u00eda de San Francisco<\/em>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2288244\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-8.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"330\" data-id=\"2288244\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-8.jpg 225w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/jack-london-8-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>FIN<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>&nbsp; Amor a la Vida Por Jack London Esto quedar\u00e1, de entre todo: Vivieron y se esforzaron; ser\u00e1 ganancia esa porci\u00f3n del juego, aunque ya exista &#8216;el oro de los dados&#8217;. &nbsp; Bajaron por la <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/10\/04\/amor-a-la-vida\/\" title=\"\u00abAMOR A LA VIDA\u00bb, por Jack London\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2288240,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-2288221","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-sabiduria_perenne"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2288221","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2288221"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2288221\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2288240"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2288221"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2288221"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2288221"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}