{"id":2284016,"date":"2023-08-06T00:05:09","date_gmt":"2023-08-05T22:05:09","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2284016"},"modified":"2023-08-04T15:42:41","modified_gmt":"2023-08-04T13:42:41","slug":"gog-1-la-compra-de-la-republica-por-giovanni-papini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/08\/06\/gog-1-la-compra-de-la-republica-por-giovanni-papini\/","title":{"rendered":"GOG (1). \u00abLa compra de la Rep\u00fablica\u00bb, por Giovanni Papini"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u201c<\/em>Este mes he comprado una Rep\u00fablica. Capricho costoso. Era un deseo que ten\u00eda hace mucho tiempo. Me imaginaba que el ser due\u00f1o de un pa\u00eds daba m\u00e1s gusto. La ocasi\u00f3n era buena y el asunto qued\u00f3 arreglado en pocos d\u00edas. El presidente ten\u00eda el agua hasta el cuello: su ministerio, compuesto de clientes suyos, era un peligro. Las cajas de la Rep\u00fablica vac\u00edas; crear nuevos impuestos hubiera supuesto tal vez una revoluci\u00f3n. El ministro de Hacienda corri\u00f3 a Nueva York: en cuatro d\u00edas nos pusimos de acuerdo. Anticip\u00e9 algunos millones de d\u00f3lares a la Rep\u00fablica, y adem\u00e1s asign\u00e9 al presidente, a todos los ministros unos emolumentos dobles de los que recib\u00edan del Estado. Me han dado en garant\u00eda -sin que el pueblo lo sepa- las aduanas y los monopolios. Adem\u00e1s, el presidente y los ministros han firmado un covenant (<em>pacto<\/em>) secreto que me concede el control sobre la vida de la Rep\u00fablica. Aunque yo parezca, cuando voy all\u00ed, un simple hu\u00e9sped de paso, soy, en realidad, el due\u00f1o casi absoluto del pa\u00eds\u201d.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1626980\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-2-678x381.jpg\" alt=\"GOG (1). \u00abLa compra de la Rep\u00fablica\u00bb, por Giovanni Papini\" width=\"480\" height=\"269\" data-id=\"1626980\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-2-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-2-300x168.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-2-1024x575.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-2-768x431.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-2-610x342.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-2.jpg 1114w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 36pt;\">GOG<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">\u00abLa compra de la Rep\u00fablica\u00bb<\/span><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><em><strong>Cap\u00edtulo de \u00abGOG\u00bb<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Giovanni Papini.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nueva York, 22 de marzo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este mes he comprado una Rep\u00fablica. Capricho costoso que no tendr\u00e1 continuaciones. Era un deseo que ten\u00eda desde hace mucho tiempo y del que he querido librarme. Me imaginaba que eso de ser el amo de un pa\u00eds daba m\u00e1s gusto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ocasi\u00f3n era buena y el negocio qued\u00f3 concluido en pocos d\u00edas. Al presidente le llegaba el agua hasta el cuello: su ministerio, compuesto por paniaguados<sup>1<\/sup>\u00a0suyos, estaba en peligro. Las arcas de la Rep\u00fablica estaban vac\u00edas; imponer nuevos impuestos hubiera sido la se\u00f1al para el derrocamiento de todo el clan que asum\u00eda el poder, tal vez de una revoluci\u00f3n. Ya hab\u00eda un general que armaba bandas de rebeldes y promet\u00eda cargos y empleos al primero que llegaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un agente americano que estaba all\u00ed me advirti\u00f3. El ministro de Hacienda corri\u00f3 a Nueva York: en cuatro d\u00edas nos pusimos de acuerdo. Anticip\u00e9 algunos millones de d\u00f3lares a la Rep\u00fablica y adem\u00e1s asign\u00e9 al presidente, a todos los ministros y a sus secretarios unos estipendios dobles que los que recib\u00edan del Estado. Me han dado en prenda -sin que lo sepa el pueblo- las aduanas y los monopolios. Adem\u00e1s, el presidente y los ministros han firmado un convenio secreto que, pr\u00e1cticamente, me da el control sobre toda la vida de la Rep\u00fablica. Aunque yo parezca, cuando voy all\u00ed, un simple hu\u00e9sped de paso, soy, en realidad, el amo casi absoluto del pa\u00eds. En estos d\u00edas he tenido que dar una nueva subvenci\u00f3n, bastante fuerte, para la renovaci\u00f3n del material del ej\u00e9rcito y me he asegurado, a cambio de ello, nuevos privilegios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El espect\u00e1culo, para m\u00ed, es bastante divertido. Las c\u00e1maras contin\u00faan legislando, en apariencia libremente; los ciudadanos siguen imagin\u00e1ndose que la Rep\u00fablica es aut\u00f3noma e independiente y que de su voluntad depende el curso de los acontecimientos. No saben que todo lo que ellos creen poseer -vida, bienes, derechos civiles- penden, en \u00faltima instancia, de un extranjero desconocido para ellos, es decir, de m\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ma\u00f1ana puedo ordenar la clausura del Parlamento, una reforma de la Constituci\u00f3n, el aumento de las tarifas de aduanas, la expulsi\u00f3n de los inmigrantes. Podr\u00eda, si quisiese, revelar los acuerdos secretos de la camarilla ahora dominante y derribar con ello al Gobierno, desde el presidente hasta el \u00faltimo secretario. No me ser\u00eda imposible empujar al pa\u00eds que tengo en mis manos a declarar la guerra a una de las rep\u00fablicas lim\u00edtrofes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta potencia oculta e ilimitada, me ha hecho pasar algunas horas agradables. Sufrir todas las molestias y servidumbre de la comedia pol\u00edtica es una fatiga tremenda; pero ser el titiritero que, tras el tel\u00f3n, puede solazarse tirando de los hilos de los fantoches obedientes a sus movimientos es un oficio voluptuoso. Mi desprecio por los hombres encuentra aqu\u00ed un sabroso alimento y miles de confirmaciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Yo no soy m\u00e1s que el rey de inc\u00f3gnito de una peque\u00f1a Rep\u00fablica en desorden, pero la facilidad con que he conseguido adue\u00f1\u00e1rmela y el evidente inter\u00e9s de todos los enterados en conservar el secreto, me hace pensar que otras naciones, y bastante m\u00e1s grandes e importantes que mi Rep\u00fablica, viven, sin darse cuenta, bajo una an\u00e1loga dependencia de misteriosos soberanos extranjeros. Siendo necesario mucho m\u00e1s dinero para su adquisici\u00f3n, se tratar\u00e1, en vez de un solo due\u00f1o, como en mi caso, de un trust, de un sindicato de negocios, de un grupo restringido de capitalistas o de banqueros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero tengo fundadas sospechas de que otros pa\u00edses son efectivamente gobernados por peque\u00f1os comit\u00e9s de reyes invisibles, conocidos solamente por sus hombres de confianza, que contin\u00faan representando con naturalidad el papel de jefes leg\u00edtimos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 14pt;\">FIN<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1626914\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-Giovanni-Papini-portada.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"400\" data-id=\"1626914\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-Giovanni-Papini-portada.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-Giovanni-Papini-portada-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>GOG<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><em><span style=\"font-size: 18pt;\"><b>Nota Preliminar<\/b><\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><i>Satan\u00e1s ser\u00e1 liberado de su c\u00e1rcel para reducir a las naciones. Gog y Magog\u2026<\/i><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt; font-family: 'times new roman', times, serif;\"><i>(Apocalipsis, XX, 7)<\/i><\/span><\/p>\n<blockquote><p><span style=\"font-size: 14pt;\"><i>Todo mi ser -que ahora se ha renovado con mi retorno a la Verdad- no puede menos que aborrecer todo lo que Gog cree, dice o hace. Quien conozca mis libros, sobre todo los \u00faltimos, se dar\u00e1 cuenta de que no puede haber nada de com\u00fan entre Gog y yo.\u00a0 Much\u00edsimos, en nuestro tiempo, se parecen en realidad a Gog. Pero Gog es, a mi juicio, un ejemplo particularmente instructivo y revelador, por dos razones. Primera, porque su riqueza le ha permitido realizar impunemente muchas extravagancias, idiotas o criminales, que sus semejantes deben contentarse con imaginar en sue\u00f1os. Segunda, porque su sinceridad de primitivo le lleva a confesar sin rubor sus caprichos m\u00e1s repulsivos, es decir, aquello que los otros esconden y no se atreven a decir ni de s\u00ed mismos. Gog es, por decirlo con una sola palabra, un monstruo, y refleja por eso, exager\u00e1ndolas, ciertas tendencias modernas. Pero esta misma exageraci\u00f3n ayuda al fin que me propongo al publicar los fragmentos de su Diario, puesto que se perciben mejor, en esta ampliaci\u00f3n grotesca, las enfermedades secretas (espirituales) de que sufre la presente civilizaci\u00f3n\u2026 Y \u00e9sta es una peque\u00f1a\u00a0 libertad, en comparaci\u00f3n con esa otra bastante mayor que me he permitido: la de hacer servir el mal de Gog para el bien com\u00fan. (Giovanni Papini).<\/i><\/span><\/p><\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_1626933\" aria-describedby=\"caption-attachment-1626933\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1626933\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Caricature_of_G._Papini.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"374\" data-id=\"1626933\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Caricature_of_G._Papini.jpg 330w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Caricature_of_G._Papini-289x300.jpg 289w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1626933\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Giovanni Papini<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1931, Papini publica uno de sus libros m\u00e1s conocidos mundialmente:\u00a0<i>GOG<\/i><b>,<\/b>\u00a0reanudado veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 1951, con\u00a0<i>EL LIBRO NEGRO<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En ambos libros, Papini hace una disecci\u00f3n cruda y sin piedad de nuestra sociedad, exagerando hasta el m\u00e1ximo sus defectos para llamar m\u00e1s rudamente la atenci\u00f3n sobre ellos. Constituyen los dos una antolog\u00eda de como una sociedad puede eludir los deberes a que la obligan las creencias que dicen profesar, refugi\u00e1ndose en la paradoja; de c\u00f3mo la sociedad se deja arrastrar por instintos que deber\u00eda contener; de c\u00f3mo la sociedad se convierte en sierva de los malos intereses que dice querer anular. Todo a trav\u00e9s del fant\u00e1stico diario de un no menos fant\u00e1stico millonario yanqui, pretendido prototipo de la sociedad producto de la guerra del 14 y desencadenadora de la del 39, y prescindiendo deliberadamente del progreso real operado en la Humanidad.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1626948\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"378\" data-id=\"1626948\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG.jpg 591w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-238x300.jpg 238w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><b><em><span style=\"font-size: 18pt;\">Como conoc\u00ed a Gog<\/span><\/em><br \/>\nI<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me averg\u00fcenza decir d\u00f3nde conoc\u00ed a Gog; en un manicomio particular.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fui all\u00ed con objeto de hacer compa\u00f1\u00eda a un joven poeta d\u00e1lmata, a quien la pasi\u00f3n desesperada por una sombra -la amada era una \u00ab<i>reina de la pantalla<\/i>\u00bb y \u00fanicamente en la pantalla le hab\u00eda sonre\u00eddo- condenaba al delirio. Como ordinariamente estaba tranquilo, el director de aquella casa para locos pensionistas -enano de estatura, pero elegante por su carnosidad- nos permit\u00eda estar juntos en el jard\u00edn. Aqu\u00ed y all\u00e1, a la sombra de los cedros y de los casta\u00f1os de Indias, hab\u00eda mesas redondas de hierro y sillas, como en los caf\u00e9s. Enfermeros p\u00e1lidos, vestidos de blanco, transcurr\u00edan por los paseos, disimulando su vigilancia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un d\u00eda muy caluroso en que el poeta y yo est\u00e1bamos hablando, se acerc\u00f3 a nuestro velador uno de los hu\u00e9spedes. Era un monstruo que deb\u00eda tener medio siglo, vestido de verde claro. Alto, pero mal garbado: no ten\u00eda ni un solo pelo en toda la cabeza; sin cabellos, sin cejas, sin bigotes, sin barba. Un informe bulbo de piel desnuda, con excrecencias coralinas. La cara era de un escarlata oscuro, casi pavonado, y anch\u00edsima. Uno de los ojos era de un bello celeste un poco ceniciento; el otro, casi verde con estr\u00edas de un amarillo de tortuga. Las mand\u00edbulas eran cuadradas y potentes; los labios, macizos pero p\u00e1lidos, se entreabr\u00edan en una sonrisa completamente met\u00e1lica, de oro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Salud\u00f3, sin hablar, al poeta y se sent\u00f3 a nuestro lado. No abri\u00f3 la boca, pero pareci\u00f3 que segu\u00eda atentamente nuestra conversaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me enter\u00e9 despu\u00e9s, por mi amigo, que \u00e9ste era Gog.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su verdadero nombre era, seg\u00fan parece, Goggins, pero desde joven le hab\u00edan llamado siempre Gog, y este diminutivo le gust\u00f3 porque le circundaba de una especie de aureola b\u00edblica y fabulosa; Gog, rey de Magog. Hab\u00eda nacido en una de las islas Hawai, de una mujer ind\u00edgena y de padre desconocido, pero seguramente de raza blanca. A los diecis\u00e9is a\u00f1os, embarcado como boy de cocina en un vapor americano, hab\u00eda llegado a San Francisco y vivido en varios puntos de California, a la ventura. Despu\u00e9s de algunos a\u00f1os, no se sabe c\u00f3mo, logr\u00f3 algunos millares de d\u00f3lares y se traslad\u00f3 a Chicago. Ten\u00eda el genio de business o un demonio de su parte, porque en poco tiempo su fortuna en dinero se hizo enorme, incluso para el Ohio. Al terminar la guerra era uno de los hombres m\u00e1s ricos de los Estados Unidos, es decir del planeta. En 1920 se retir\u00f3, sin grandes p\u00e9rdidas, de todas sus empresas y deposit\u00f3 sus millones, unos aqu\u00ed y otros all\u00e1, en todos los Bancos del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Hasta ahora -dec\u00eda- he sido un galeote del dinero; pero de hoy en adelante debe ser mi servidor. No quiero esperar, como mis semejantes, a quedarme chocho para descubrir los medios de gozar la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Comenz\u00f3 en aquel tiempo, para Gog, una vida nueva; investigaciones febriles, carreras a trav\u00e9s de los continentes, sorpresas, locuras, fugas. No ten\u00eda mujer ni hijos, pero no le faltaban animadores, par\u00e1sitos, ayudantes, consejeros, c\u00f3mplices.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es preciso tener en cuenta la peligrosa mezcla que hab\u00eda en \u00e9l; un semisalvaje inquieto que ten\u00eda bajo su dominio las riquezas de un emperador. Un descendiente de can\u00edbales que se hab\u00eda apoderado, permaneciendo bruto, del m\u00e1s espantoso instrumento de creaci\u00f3n y de destrucci\u00f3n del mundo moderno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ignorant\u00edsimo, quiso ser iniciado en las m\u00e1s refinadas drogas de una cultura de putrefacci\u00f3n. Ya casi sedentario, quiso conocer todas las patrias -\u00e9l, que no ten\u00eda patria verdadera-. Animalesco por el origen y la vocaci\u00f3n, quiso proporcionarse todas las formas del epicure\u00edsmo cerebral de nuestros tiempos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me hace el efecto de que en esa dilapidaci\u00f3n mani\u00e1tica adquiri\u00f3 un olfato perverso para las m\u00e1s radicales ideolog\u00edas, pero reforz\u00f3 al mismo tiempo su barbarie ing\u00e9nita. Su cerebro era, en algunos momentos, capaz de rebasar los m\u00e1s exasperantes modernismos, pero su alma se hab\u00eda vuelto m\u00e1s \u00e1rida y cruel que la de sus antepasados maternos.<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\">Toda la inteligencia instintiva que le hab\u00eda ayudado para el saqueo legal de los millones, la empleaba ahora para el acaparamiento febril de las rarezas y de las voluptuosidades de toda especie, para satisfacer los m\u00e1s inveros\u00edmiles deseos, los caprichos m\u00e1s infames y fant\u00e1sticos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A los siete a\u00f1os de llevar esta vida gast\u00f3 las tres cuartas partes de su capital y de su salud. Desde 1928 fue de sanatorio en sanatorio, siempre ansioso e impaciente, presa de frenes\u00ed de cambio y de novedad. Los m\u00e9dicos intentaban retener un hu\u00e9sped tan explotable, pero no lo consegu\u00edan. Ning\u00fan alienista pudo definir su enfermedad; qui\u00e9n hablaba de s\u00edndrome psicast\u00e9nico, qui\u00e9n de una alteraci\u00f3n de la personalidad, qui\u00e9n de locura moral; los m\u00e1s opinaban que ten\u00eda m\u00e1s de una tara, y de tal modo confundidas entre s\u00ed que no permit\u00edan m\u00e1s que simulacros de curaci\u00f3n, a ciegas. Cuando hab\u00eda permanecido en uno de esos asilos tres o cuatro meses, quer\u00eda ser transportado a otro -a aqu\u00e9l, el verdadero- y se pon\u00eda tan furioso que ten\u00edan que contentarle a la fuerza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando le conoc\u00ed se hallaba all\u00ed desde hac\u00eda poco. Y todas las veces que fui a visitar a mi poeta le ve\u00eda tambi\u00e9n a \u00e9l. Comenz\u00f3 a hablarme. De este modo pude saber, un poco por \u00e9l y un poco por los m\u00e9dicos, su historia. Su conversaci\u00f3n era singular\u00edsima; pasaba de un discurso parad\u00f3jico, pero al mismo tiempo inteligente, a manifestaciones de una vulgaridad peor que plebeya, bestial. Parec\u00eda que estuviesen unidos en \u00e9l Asmodeo, con su agudeza c\u00ednica, y Calib\u00e1n, con su ciega torpeza de bruto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero conmigo hablaba gustoso. He tenido siempre la virtud de aplacar a los agitados y de amansar a los locos. Un d\u00eda, despu\u00e9s de haber hablado m\u00e1s que de costumbre, se march\u00f3 a su habitaci\u00f3n -viv\u00eda en una villa, toda para \u00e9l, en el parque del manicomio- y volvi\u00f3 para entregarme un envoltorio de seda verde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Lea -me dijo-, son hojas que he salvado del \u00faltimo naufragio. Aqu\u00ed dentro hay algo del viejo Gog. Ahora ha llegado para m\u00ed el d\u00eda en que nace m\u00e1s de un sol, y cedo con la m\u00e1xima despreocupaci\u00f3n los harapos de la noche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Encontr\u00e9, dentro del envoltorio, un grueso paquete de hojas sueltas, escritas en tinta verde, con una caligraf\u00eda inexperta y pesada de muchacho. Las le\u00ed todas, a veces con una sonrisa, a veces con disgusto, a veces con horror, pero siempre, lo confieso, con avidez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eran apuntes sueltos, p\u00e1ginas de antiguos diarios, fragmentos de recuerdos, mezclados todos sin orden, sin fechas precisas, redactados en un ingl\u00e9s vulgar, pero bastante descifrable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No pude volver a la mansi\u00f3n de los locos hasta muchos d\u00edas despu\u00e9s. Busqu\u00e9 a Gog para devolverle su manuscrito. Me dijeron que se hab\u00eda marchado despu\u00e9s de un acceso terrible, y que no hab\u00eda dejado ning\u00fan recado para m\u00ed. Escrib\u00ed a la casa de curaci\u00f3n donde se hab\u00eda refugiado y no recib\u00ed contestaci\u00f3n. Han pasado casi dos a\u00f1os y no s\u00e9 si Gog sigue con vida o ha muerto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Supuse, y a mi juicio atinadamente, que tuvo la intenci\u00f3n de regalarme esas hojas, y tal fue tambi\u00e9n el parecer de los amigos a quienes consult\u00e9. Por eso me he decidido a traducirlas -excepto cinco o seis demasiado repugnantes- y a publicarlas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\" align=\"center\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><b>II<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se trata, como el lector ver\u00e1, ni de un libro de memorias, ni, mucho menos, de una obra de arte. Se trata, me parece, de un documento singular y sintom\u00e1tico; espantoso, tal vez, pero de un cierto valor para el estudio del hombre de nuestro siglo. Y como documento -y no con otra intenci\u00f3n- publico esta serie de notas, con la esperanza de que, una vez reflexionado, se reconozca la utilidad de mi \u00ababuso de confianza\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Huelga, creo, a\u00f1adir que yo no puedo de ninguna manera aprobar los sentimientos y los pensamientos de Gog y de sus interlocutores. Todo mi ser- que ahora se ha renovado con mi retorno a la Verdad- no puede menos que aborrecer todo lo que Gog cree, dice o hace. Quien conozca mis libros, sobre todo los \u00faltimos, se dar\u00e1 cuenta de que no puede haber nada de com\u00fan entre Gog y yo. Pero en ese c\u00ednico, s\u00e1dico, mani\u00e1tico, hiperb\u00f3lico semisalvaje, he visto una especie de s\u00edmbolo de la falsa y bestial -para m\u00ed- civilizaci\u00f3n cosmopolita, y lo presento a los lectores de hoy con la misma intenci\u00f3n con que los espartanos mostraban a sus hijos un ilota completamente borracho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Much\u00edsimos, en nuestro tiempo, se parecen en realidad a Gog. Pero Gog es, a mi juicio, un ejemplo particularmente instructivo y revelador, por dos razones. Primera, porque su riqueza le ha permitido realizar impunemente muchas extravagancias, idiotas o criminales, que sus semejantes deben contentarse con imaginar en sue\u00f1os. Segunda, porque su sinceridad de primitivo le lleva a confesar sin rubor sus caprichos m\u00e1s repulsivos, es decir, aquello que los otros esconden y no se atreven a decir ni de s\u00ed mismos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gog es, por decirlo con una sola palabra, un <i>monstruo<\/i>, y refleja por eso, exager\u00e1ndolas, ciertas tendencias modernas. Pero esta misma exageraci\u00f3n ayuda al fin que me propongo al publicar los fragmentos de su Diario, puesto que se perciben mejor, en esta ampliaci\u00f3n grotesca, las enfermedades secretas (espirituales) de que sufre la presente civilizaci\u00f3n. Y no habr\u00eda publicado estas hojas si no hubiese cre\u00eddo hacer una cosa \u00fatil para aquellos que las lean.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Advierto finalmente que he traducido con fidelidad la prosa desali\u00f1ada y premiosa de Gog, sin a\u00f1adir tilde, ni enmendar o embellecer. No es culpa m\u00eda, pues, si este libro no es un modelo de estilo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El orden en que han sido dispuestos los cap\u00edtulos es aproximado y conjetural, casi seguramente inexacto. Pero no he podido hacerlo de otra manera. Gog consignaba, generalmente, el lugar, el d\u00eda y el mes, pero no el a\u00f1o, y me he tenido que contentar con una cronolog\u00eda puramente hipot\u00e9tica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y \u00e9sta es una peque\u00f1a libertad, en comparaci\u00f3n con esa otra bastante mayor que me he permitido: la de hacer servir el mal de Gog para el bien com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><i>Giovanni Papini.<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1627005\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Big-Bussiness-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"248\" data-id=\"1627005\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Big-Bussiness-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Big-Bussiness-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Big-Bussiness-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Big-Bussiness-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Big-Bussiness-610x343.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Big-Bussiness.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">*****<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Giovanni Papini<\/strong><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/www.cicutadry.es\/gog-giovanni-papini\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Cicutadry.es<\/a><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1627045\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Gog-3-papini-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"310\" data-id=\"1627045\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Gog-3-papini-300x194.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Gog-3-papini-1024x660.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Gog-3-papini-768x495.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Gog-3-papini-610x393.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Gog-3-papini.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay escritores que encuentran en la literatura el veh\u00edculo id\u00f3neo para expresar su particular ingenio, del que est\u00e1n especialmente dotados. Basta recordar los insignes ejemplos de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cicutadry.es\/la-literatura-de-terror-y-el-romanticismo-oscuro\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Oscar Wilde<\/a>\u00a0o\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cicutadry.es\/el-hombre-que-fue-jueves-g-k-chesterton\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Chesterton<\/a>, en los que tal vez no encontramos nunca el aut\u00e9ntico brillo de la inteligencia en sus tramas a veces superficiales, pero que sin duda llaman la atenci\u00f3n del lector preparado para disfrutar de los chispazos deliciosos de sus historias alambicadas y originales. Giovanni Papini (1881-1956) fue uno de esos escritores ingeniosos que depara a sus lectores momentos de extraordinario entretenimiento y que merecen un lugar en la historia de la literatura, aunque sea dentro de esa categor\u00eda apartada y extra\u00f1a que es la de los bichos raros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y pocos de sus libros son m\u00e1s representativos de esa peculiar forma tan suya de abordar la literatura que\u00a0<em>Gog<\/em>\u00a0(1931), una obra inclasificable que no puede entenderse plenamente como una novela ni como un conjunto de relatos, sino como una sucesi\u00f3n de momentos memorables, escritos con una exquisita prosa, especialmente dedicados a lectores inteligentes que no se conforman con una historia convencional. L\u00f3gicamente, para que el libro adquiriera una forma unitaria, Papini imagin\u00f3 un hilo conductor, que si bien puede resultar d\u00e9bil, sirve de amalgama suficiente para seguir su lectura sin especiales dificultades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este caso, el escritor italiano se limita a presentar a los lectores un manuscrito abandonado por un estrafalario millonario llamado Gog, al que conoce en un manicomio. \u00bfEst\u00e1 loco Gog? Esa ser\u00e1 la pregunta que puede hacerse el lector a lo largo de las p\u00e1ginas del libro, aunque pronto advertir\u00e1 que, si se trata de una locura, no es una locura normal, sino un inter\u00e9s inusitado por ese lado oscuro de la realidad, por los aleda\u00f1os de la vida, tan dif\u00edciles de transitar por el com\u00fan de los mortales. En Gog se dan tres condiciones para ser considerado un hombre inusual: un patrimonio sin fondo, la ociosidad del que todo lo ha conseguido y una curiosidad insaciable por lo extraordinario. Gog quiere, ante todo, saber; conocer lo que a\u00fan no se encuentra escrito en los libros, indagar en las ideas de los m\u00e1s eminentes hombres del siglo: por las p\u00e1ginas de esta obra aparecen conversaciones con Gandhi, Einstein, Freud, Lenin o George Bernard Shaw, conversaciones por lo dem\u00e1s inauditas, que dan una vuelta de tuerca a sus pensamientos. Por ejemplo, la conversaci\u00f3n con Gandhi, que no tiene desperdicio, nos presenta al l\u00edder pol\u00edtico como el m\u00e1s brit\u00e1nico de los indios, o a Freud como un novelista frustrado que tiene que resignarse a redactar los casos cl\u00ednicos que ha conocido como si fueran mitos, para su mejor comprensi\u00f3n por los legos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No hay una sola conversaci\u00f3n en el libro que no sea ingeniosa, que no busque el env\u00e9s de la realidad. Papini pens\u00f3 que un hombre estrafalario s\u00f3lo pod\u00eda atraer a otros hombres estrafalarios, y as\u00ed conoceremos las ideas m\u00e1s disparatadas que se puedan dar sobre el progreso o la t\u00e9cnica, pero siempre con un fondo de verdad o de raz\u00f3n que impide considerar a esta obra como una sucesi\u00f3n de situaciones inveros\u00edmiles. Generalmente, donde hay ingenio hay humor, y el libro puede tambi\u00e9n ser le\u00eddo como una larga y deliciosa humorada que mantendr\u00e1 una permanente sonrisa en el lector, y cuyo m\u00e9rito s\u00f3lo debe defenderse, puesto que no es f\u00e1cil mantener durante m\u00e1s de 300 p\u00e1ginas el inter\u00e9s sin decaer un momento. En particular, su lectura me ha recordado mucho las novelas estramb\u00f3ticas de Ram\u00f3n G\u00f3mez de la Serna, al que sospechosamente tambi\u00e9n entrevista Gog en el caf\u00e9 Pombo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De esta manera conoceremos a m\u00fasicos consagrados a la importancia del silencio hasta el punto de hacer de \u00e9ste una obra de arte; descubriremos la existencia de una isla donde s\u00f3lo pueden habitar un n\u00famero determinado de personas, de modo que el dif\u00edcil equilibrio entre natalidad y mortalidad se salda con continuos y obligados suicidios anuales para mantener el fat\u00eddico n\u00famero de supervivientes; una organizaci\u00f3n que se encarga de remediar el hambre del mundo mediante la h\u00e1bil eliminaci\u00f3n de aquellas personas que no son deseables: los enfermos incurables, los viejos, los inmorales y los delincuentes, es decir, la eliminaci\u00f3n de lo superfluo y la purificaci\u00f3n de la sociedad; un m\u00e9dium que no evoca a los muertos, sino a los vivos, de manera que uno pueda conversar con las personas m\u00e1s importantes de la actualidad desde su propia habitaci\u00f3n; un sistema de prevenci\u00f3n de la delincuencia y la inmoralidad, no mediante el procesamiento de los culpables (que se hace sobre un hecho ya irremediable) sino a trav\u00e9s de infinitos procesos a inocentes, hombres que parecen inofensivos a primera vista y que poco m\u00e1s tarde se sospecha que ser\u00e1n asesinos despiadados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La lista de hechos ins\u00f3litos ser\u00eda interminable. Uno tras otro, Papini desgrana la existencia de oscuros proyectos para hacer mejor el mundo o desenmascara de \u00e9l a los farsantes que la hacen menos habitable. Lo extraordinario de este libro es que algunos de esos proyectos se han hecho realidad con el tiempo, a lo largo del siglo XX, lo que no deja de asombrar dada las caracter\u00edsticas meramente l\u00fadicas de esta curiosa obra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero no debemos dejar enga\u00f1ar por ese manoseado adagio que dice que la realidad supera a veces la ficci\u00f3n: una de las lecciones que se puede extraer de este libro es que la humanidad est\u00e1 lo suficientemente loca como para abordar lo est\u00fapido o lo imposible, siempre que se den las circunstancias id\u00f3neas, por ejemplo, que haya un loco que sea capaz de hacerlas posible. Giovanni Papini no vivi\u00f3 lo suficiente para verlas, pero s\u00ed alcanz\u00f3 el m\u00ednimo grado de sabidur\u00eda para comprender, como su admirado Einstein, que la estupidez humana es infinita.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1627065\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-Papini-4.jpg\" alt=\"\" width=\"555\" height=\"229\" data-id=\"1627065\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-Papini-4.jpg 854w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-Papini-4-300x124.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-Papini-4-768x317.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/GOG-Papini-4-610x251.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>Giovanni Papini<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1627018 alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Ggiovanni-Papini-bio.png\" alt=\"\" width=\"228\" height=\"221\" data-id=\"1627018\" \/>Actualmente, el italiano Giovanni Papini es un escritor casi olvidado, cuyas obras, muy populares en su momento, son dif\u00edciles de encontrar. Tal vez la heterodoxia de su labor literaria, que abarca desde la poes\u00eda al art\u00edculo period\u00edstico, no haya ayudado a mantener la importancia que llego a tener como escritor. A este hecho hay que unirle, irremediablemente, esa tendencia tan extra\u00f1a de ciertos humanos a ser inteligentes y plantearse el conocimiento, en toda su vastedad, como un reto y una meta, cuesti\u00f3n que no suele ser contagiosa. Baste leer estas palabras de Papini escritas en su primer libro: \u201cEn un mundo donde todos piensan \u00fanicamente en comer y en hacer cuartos, en divertirse y en mandar, es necesario que haya de cuando en cuando uno que refresque la visi\u00f3n de las cosas, que haga sentir lo extraordinario en las cosas ordinarias, el misterio en la vulgaridad, la belleza en la inmundicia\u201d. En el siguiente\u00a0<a href=\"http:\/\/www.mgar.net\/docs\/papini.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">enlace<\/a>\u00a0pueden leer un interesante acercamiento a este pol\u00e9mico escritor. \u00a0<\/em><\/span><\/p>\n<div class=\"kk-star-ratings kksr-valign-bottom kksr-align-right kksr-disabled\" data-id=\"5302\" data-slug=\"\">\n<div class=\"kksr-stars\">\n<div class=\"kksr-stars-inactive\">\n<div class=\"kksr-star\" style=\"text-align: justify;\" data-star=\"1\">\n<div class=\"kksr-icon\">\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u201cEste mes he comprado una Rep\u00fablica. Capricho costoso. Era un deseo que ten\u00eda hace mucho tiempo. Me imaginaba que el ser due\u00f1o de un pa\u00eds daba m\u00e1s gusto. La ocasi\u00f3n era buena y el asunto <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/08\/06\/gog-1-la-compra-de-la-republica-por-giovanni-papini\/\" title=\"GOG (1). \u00abLa compra de la Rep\u00fablica\u00bb, por Giovanni Papini\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":1627029,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-2284016","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2284016","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2284016"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2284016\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1627029"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2284016"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2284016"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2284016"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}