{"id":2274149,"date":"2023-06-08T00:05:42","date_gmt":"2023-06-07T22:05:42","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2274149"},"modified":"2023-06-08T00:15:57","modified_gmt":"2023-06-07T22:15:57","slug":"pluma-y-espada-por-rainer-maria-rilke","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/08\/pluma-y-espada-por-rainer-maria-rilke\/","title":{"rendered":"\u00abPLUMA Y ESPADA\u00bb y  \u00abLA COSTURERA\u00bb, por Rainer Maria Rilke"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">PLUMA Y ESPADA<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Rainer Maria Rilke<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/plumasuma.com\/pluma-y-espada-de-rainer-maria-rilke\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Plumasuma.com<\/span><\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2274151 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Pluma-y-espada-678x381.webp\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2274151\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Pluma-y-espada-678x381.webp 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Pluma-y-espada-300x169.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Pluma-y-espada-768x432.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Pluma-y-espada-610x343.webp 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Pluma-y-espada.webp 844w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En un rinc\u00f3n de un cuarto hab\u00eda una espada. La clara superficie de acero de su hoja refulg\u00eda, rozada por un rayo de sol, con un brillo rojizo. Orgullosa, la espada pasaba revista al cuarto, ve\u00eda que todo se alimentaba de su fulgor. \u00bfTodo? \u00a1Claro que no! All\u00ed, sobre la mesa, ociosa junto a un tintero, yac\u00eda una pluma, a la que no se le ocurr\u00eda ni por lo m\u00e1s remoto inclinarse ante la resplandeciente majestad de aquella arma. Esto enoj\u00f3 a la espada, que empez\u00f3 a hablar de esta manera:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQui\u00e9n eres t\u00fa, cosa indigna, que no te inclinas ante mi brillo para admirarlo al igual que los dem\u00e1s? \u00a1S\u00f3lo tienes que mirar a tu alrededor! Todos los utensilios est\u00e1n respetuosamente ocultos en profunda oscuridad. S\u00f3lo a m\u00ed, a m\u00ed me ha coronado el claro y dichoso sol, se\u00f1al\u00e1ndome como su favorita; \u00e9l me da vida con su delicioso beso abrasador, y yo se lo recompenso reflejando su luz miles de veces. S\u00f3lo a los pr\u00edncipes poderosos les est\u00e1 permitido pasar ante m\u00ed con sus resplandecientes ropajes. El sol conoce mi fuerza; por eso vuelca sobre mis hombros el p\u00farpura real de sus rayos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La sensata pluma respondi\u00f3 sonriente:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Mira lo vanidosa y orgullosa que eres y c\u00f3mo te vanaglorias con ese brillo prestado! \u00bfAcaso no somos ambas, pi\u00e9nsalo, parientes muy cercanos? A las dos nos ha dado luz la sol\u00edcita tierra; en estado primigenio estuvimos las dos tal vez en la misma monta\u00f1a, una al lado de la otra, durante siglos, hasta que el laborioso af\u00e1n de los hombros descubri\u00f3 las vetas de las provechosas rocas de las que nosotras form\u00e1bamos parte. A las dos nos sacaron de all\u00ed; ambas, hijas poco h\u00e1biles a\u00fan de esa ruda naturaleza, hab\u00edamos de ser transformadas en \u00fatiles miembros del traj\u00edn terrenal sobre el calor de la humeante fragua, bajo los poderosos golpes del martillo. Y as\u00ed sucedi\u00f3. T\u00fa te convertiste en espada, te dieron una punta firme y grande; yo, una pluma, fui provista de una fina y delicada. Si de verdad queremos hacer algo y trabajar, primero tenemos que mojar nuestra brillante punta. \u00a1T\u00fa con sangre, yo s\u00f3lo con tinta!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014De verdad que esas palabras tan eruditas \u2014interrumpi\u00f3 entonces la espada\u2014 me hacen re\u00edr. Es como si el rat\u00f3n, ese animalito peque\u00f1o e insignificante, quisiera demostrar su parentesco con el elefante. \u00a1Hablar\u00eda igual que t\u00fa! Pues tambi\u00e9n \u00e9l tiene, igual que el elefante, cuatro patas, e incluso puede jactarse de tener una cola. Al menos por eso podr\u00eda creerse que son primos. Querida pluma, tan inteligente y calculadora, t\u00fa s\u00f3lo has dicho aquello en que me parezco a ti. Pero yo voy a contarte lo que nos diferencia. Yo, la refulgente y orgullosa espada, me ci\u00f1o a la cintura de un valiente y noble caballero; en tanto a ti, a ti un viejo escribanillo te prende tras su larga oreja de burro. A m\u00ed mi se\u00f1or me agarra con poderosa mano y me lleva hasta el centro de las filas enemigas; yo le abro paso entre ellas. A ti, querida pluma, tu maestro te arrastra con mano temblorosa por encima de un amarillento pergamino. Yo me enfurezco terriblemente entre los enemigos y salto valiente y temeraria por aqu\u00ed y por all\u00e1; t\u00fa, en eterna monoton\u00eda, ara\u00f1as tu pergamino y no te atreves a salirte siquiera un pedacito de las l\u00edneas que con cuidado te se\u00f1ala la mano que te gu\u00eda. Y al final, al final, mis fuerzas se agotan, envejezco y me debilito, y entonces me honran como se honra a los h\u00e9roes, me exponen en la sala de sus antepasados y me admiran. Pero \u00bfqu\u00e9 es lo que te sucede a ti? Si tu se\u00f1or no est\u00e1 contento contigo, si envejeces y empiezas a deslizarte penosamente por el papel, te coge, te quita el mango, que te serv\u00eda de sustento, y te tira, a menos que se apiade y, junto con algunas de tus hermanas, te venda a un chamarilero por unos pocos cruzados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Puede que en alg\u00fan punto \u2014repuso la pluma muy seria\u2014 no dejes de tener raz\u00f3n. Es cierto que a menudo no se me aprecia demasiado, y que me tratan muy mal una vez que he dejado de ser \u00fatil. Pero no por eso el poder que tengo a mi disposici\u00f3n, mientras puedo trabajar, es peque\u00f1o. Y estoy dispuesta a demostr\u00e1rtelo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfMe propones una apuesta? \u2014dijo riendo la arrogante espada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Si te atreves a aceptarla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Y tanto que la acepto \u2014repuso la espada, todav\u00eda incapaz de recuperarse de la risa\u2014. \u00bfEn qu\u00e9 consiste la apuesta?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La pluma se incorpor\u00f3, adopt\u00f3 un estricto gesto de funcionario y dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Vamos a apostar que soy capaz de impedir que t\u00fa realices tu trabajo, luchar, cuando yo quiera!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ja, ja, eso suena atrevido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfTe parece bien?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Acepto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pues bien \u2014dijo la pluma\u2014, veamos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pocos minutos despu\u00e9s de que se cerrase la apuesta, entr\u00f3 un joven con una rica armadura, cogi\u00f3 la espada y se la ci\u00f1\u00f3. Despu\u00e9s contempl\u00f3 complacido el lustroso filo. Afuera resonaban con claridad las trompetas, el retumbar de los tambores: marchaban a la batalla. El joven estaba a punto de abandonar el cuarto cuando entr\u00f3 otro, que deb\u00eda tener un rango superior a juzgar por sus ricas galas. El joven se inclin\u00f3 profundamente ante \u00e9l. El que ostentaba esas dignidades se hab\u00eda acercado entretanto a la mesa, hab\u00eda cogido la pluma y, a toda prisa, escrito algo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014El tratado de paz ya est\u00e1 firmado \u2014dijo sonriente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El joven volvi\u00f3 a dejar su espada en el rinc\u00f3n y los dos salieron del cuarto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La pluma segu\u00eda sobre la mesa. Un rayo de sol jugaba con ella y su h\u00famedo acero reluc\u00eda brillante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfNo me llevas a la batalla, querida espada? \u2014pregunt\u00f3 riendo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la espada guardaba silencio en el oscuro rinc\u00f3n. Creo que no volvi\u00f3 a fanfarronear nunca m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2277298\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Leonid_Pasternak_-_Portrait_painting_of_Rainer_Maria_Rilke-218x300.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"495\" data-id=\"2277298\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Leonid_Pasternak_-_Portrait_painting_of_Rainer_Maria_Rilke-218x300.jpg 218w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Leonid_Pasternak_-_Portrait_painting_of_Rainer_Maria_Rilke-745x1024.jpg 745w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Leonid_Pasternak_-_Portrait_painting_of_Rainer_Maria_Rilke-768x1056.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Leonid_Pasternak_-_Portrait_painting_of_Rainer_Maria_Rilke.jpg 1036w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">LA COSTURERA<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Rainer Maria Rilke<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/plumasuma.com\/la-costurera-de-rainer-maria-rilke\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Plumasuma.com<\/span><\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2274155 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/La-costurera-678x381.webp\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2274155\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/La-costurera-678x381.webp 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/La-costurera-300x169.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/La-costurera-768x432.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/La-costurera-610x343.webp 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/La-costurera.webp 845w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fue en abril del a\u00f1o 188\u2026 Me vi obligado a cambiar de piso. Mi casero hab\u00eda vendido la casa y el nuevo propietario hab\u00eda decidido alquilar completa la planta en que se encontraba mi modesto cuarto. Durante mucho tiempo busqu\u00e9 otro en vano. Al final, cansado de buscar, cog\u00ed, casi sin verlo, un cuartito en el tercer piso de un edificio cuyo lateral m\u00e1s largo ocupaba una parte nada insignificante de la estrecha bocacalle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya desde los primeros d\u00edas mi cuarto me pareci\u00f3 francamente acogedor. A trav\u00e9s de las dos ventanitas, cuyos cristales, con muchas divisiones, permit\u00edan adivinar la edad de la casa, pod\u00eda ver a lo lejos las monta\u00f1as azules, por encima de los tejados grises y rojos, por encima de las chimeneas cubiertas de holl\u00edn, y contemplar el sol naciente que, como una bola incandescente, se apoyaba en el margen borroso de las colinas. Mis propios muebles, que hab\u00eda hecho traer, hac\u00edan el estrecho cuarto m\u00e1s habitable de lo que hab\u00eda esperado en un principio, y el servicio, del que se hab\u00eda hecho cargo la portera, no dejaba nada que desear. La escalera no era demasiado empinada y se pod\u00eda subir sin esfuerzo; en efecto, cuando iba sumido en mis pensamientos, incluso me llegaba a subir hasta el desv\u00e1n sin darme cuenta. En resumen, estaba contento, sobre todo porque en el oscuro patio no jugaban ni\u00f1os\u2026 ni tocaban organillos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde entonces han pasado muchos a\u00f1os. La \u00e9poca de la que hablo queda para m\u00ed en la penumbra del pasado, y los colores chillones de los acontecimientos han palidecido y se han apagado. Siento como si estuviera hablando de algo que no me ocurri\u00f3 a m\u00ed, sino a otro, tal vez a un buen amigo. No por ello debo temer que el amor propio me induzca a mentir: escribo franca, clara y ver\u00eddicamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por aquel entonces yo no estaba mucho en casa. Temprano, a las siete y media, me iba a la oficina, a mediod\u00eda com\u00eda en una fonda barata y, siempre que pod\u00eda, pasaba la tarde en casa de mi novia. S\u00ed, por aquel entonces estaba prometido. Hedwig \u2014la llamar\u00e9 as\u00ed\u2014 era joven, encantadora, culta y, lo que pesaba m\u00e1s a los ojos de mis compa\u00f1eros, rica. Proced\u00eda de una antigua familia de comerciantes que, con ahorro y esfuerzo, hab\u00edan conseguido finalmente tener una casa que frecuentaban los caballeros j\u00f3venes, porque, aun con toda su elegancia, reinaba en ella una alegr\u00eda natural que no permit\u00eda que el aburrimiento surgiera de las tazas de t\u00e9. La hija menor de la familia, Hedwig, era la preferida de todos, porque a su educaci\u00f3n un\u00eda cierta amable ligereza que volv\u00eda interesante y atractiva la conversaci\u00f3n m\u00e1s insustancial. Ten\u00eda m\u00e1s coraz\u00f3n y car\u00e1cter que las dos hermanas mayores, era sincera, alegre y\u2026 es indudable que yo la amaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puedo hablar con franqueza. Ella se cas\u00f3 m\u00e1s tarde, un a\u00f1o despu\u00e9s de haber roto nuestro compromiso, con un oficial joven y noble, pero muri\u00f3 despu\u00e9s de haberle regalado su primer hijo: una ni\u00f1ita de rubios rizos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En casa de sus padres, en donde a diario se reun\u00eda un nutrido grupo, sol\u00eda quedarme hasta las seis de la tarde; luego me daba un paseo, iba al teatro, y volv\u00eda a casa a las diez de la noche para seguir llevando al d\u00eda siguiente ese mismo tipo de vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A primera hora, cuando bajaba despacio mis tres tramos de escalera, encontraba siempre en el rellano del primer piso al portero, limpiando las blancas baldosas de piedra. Saludaba y entablaba conversaci\u00f3n. D\u00eda tras d\u00eda lo mismo. Habl\u00e1bamos primero del tiempo, luego de si yo estaba contento con mi cuarto y otras cosas por el estilo. Como el viejo no parec\u00eda querer terminar jam\u00e1s, yo siempre le preguntaba por sus hijos, tras lo cual \u00e9l suspiraba y dec\u00eda con los dientes apretados:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Es una cruz! \u00a1Me dan muchas preocupaciones, se\u00f1or!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con eso terminaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En una ocasi\u00f3n, un martes, s\u00f3lo por decir algo le pregunt\u00e9 qui\u00e9n viv\u00eda a mi lado. Respondi\u00f3 a la pregunta igual que yo la hab\u00eda formulado, s\u00f3lo de pasada:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Una costurera, una pobre chiquilla, fea\u2026 \u2014gru\u00f1\u00f3 sin levantar la vista del suelo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eso fue todo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hac\u00eda mucho que hab\u00eda olvidado esa informaci\u00f3n cuando, en el corredor en penumbra de la casa, me encontr\u00e9 con la costurera, como supuse entonces acertadamente. Era una ma\u00f1ana de domingo. Hab\u00eda dormido mucho y sal\u00eda de casa justo cuando ella regresaba, probablemente de la iglesia, con un peque\u00f1o libro en la mano. Una figura insignificante: entre los hombros puntiagudos, que cubr\u00eda un abrigo ra\u00eddo, verde, que le llegaba casi hasta el suelo, se mov\u00eda su cabeza, en la que lo primero que llamaba la atenci\u00f3n eran la nariz delgada y las mejillas hundidas. Sus finos labios, ligeramente entreabiertos, dejaban al descubierto unos dientes sucios, la barbilla era cuadrada y sobresal\u00eda mucho. Lo m\u00e1s significativo de ese rostro parec\u00edan ser \u00fanicamente los ojos. No es que fueran hermosos, pero eran grandes y muy negros, aunque sin brillo. Tan negros que su cabello, profundamente oscuro, parec\u00eda casi gris. S\u00f3lo s\u00e9 que la impresi\u00f3n que me produjo aquella criatura no me result\u00f3 agradable en modo alguno. Creo que ella no me mir\u00f3. En cualquier caso, no me qued\u00f3 tiempo para seguir pensando en ese encuentro anodino, puesto que, justo delante del portal, me esperaba un amigo en cuya compa\u00f1\u00eda pas\u00e9 toda la ma\u00f1ana. Luego me olvid\u00e9 por completo de que ten\u00eda una vecina, sobre todo porque, aunque viv\u00edamos puerta con puerta, d\u00eda y noche imperaba al lado un silencio total. Habr\u00eda continuado as\u00ed de no haber sido porque una noche, por casualidad, o no s\u00e9 c\u00f3mo llamarlo, sucedi\u00f3 algo inesperado, algo insospechado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los \u00faltimos d\u00edas de abril tuvo lugar en casa de mi novia una reuni\u00f3n que, planeada desde hac\u00eda tiempo, transcurri\u00f3 de forma perfecta y dur\u00f3 hasta bien entrada la noche. Precisamente aquella noche Hedwig se hab\u00eda mostrado encantadora. Estuve charlando mucho tiempo con ella en el peque\u00f1o sal\u00f3n verde, y, con gran alegr\u00eda, escuch\u00e9 c\u00f3mo, con algo de iron\u00eda pero llena de una ingenuidad cari\u00f1osa e infantil, esbozaba la imagen de nuestro futuro hogar, c\u00f3mo pintaba todas las peque\u00f1as penas y alegr\u00edas con los colores m\u00e1s vivos y se complac\u00eda pensando en nuestra felicidad como un ni\u00f1o en el \u00e1rbol de navidad. Un grato sentimiento de satisfacci\u00f3n invadi\u00f3 mi pecho como una ben\u00e9fica calidez, y Hedwig confes\u00f3 entonces no haberme visto nunca tan feliz. El mismo ambiente reinaba, por cierto, en todo el grupo: un brindis segu\u00eda a otro brindis. Y as\u00ed hasta que a las tres de la ma\u00f1ana nos separamos muy a disgusto. Abajo iban desfilando un coche tras otro. Los pocos que iban a pie se dispersaron pronto en todas direcciones. Yo ten\u00eda que andar m\u00e1s de media hora, as\u00ed que aceler\u00e9 bastante el paso, tanto m\u00e1s cuanto que la noche de abril era fr\u00eda y sombr\u00eda debido a la niebla. Iba sumido en mis pensamientos y no me pareci\u00f3 que hubiera pasado tanto tiempo cuando me encontr\u00e9 ya delante del portal de mi casa. Lo abr\u00ed despacio y lo cerr\u00e9 con cuidado a mis espaldas. Luego encend\u00ed una cerilla que deb\u00eda iluminarme por el vest\u00edbulo hasta llegar a la escalera. Era la \u00faltima que ten\u00eda. Se apag\u00f3 enseguida. Sub\u00ed la escalera a tientas, pensando a\u00fan en las hermosas horas de la reciente velada. Ya estaba arriba. Met\u00ed la llave en la puerta, la gir\u00e9 y abr\u00ed lentamente\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">All\u00ed estaba ella, delante de m\u00ed. Ella. Una vela tenue, casi consumida, alumbraba escasamente la habitaci\u00f3n, de donde me lleg\u00f3 una desagradable emanaci\u00f3n de sudor y grasa. Ella estaba en pie, al extremo de la cama, con un camis\u00f3n sucio, muy abierto, y unas enaguas oscuras; no parec\u00eda en absoluto asustada y se limit\u00f3 a mirarme fijamente a la cara.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Evidentemente, me hab\u00eda metido en su cuarto. Pero estaba tan aturdido, tan paralizado, que no dije ni una palabra de disculpa, ni tampoco me fui. S\u00e9 que sent\u00ed asco, pero segu\u00ed all\u00ed. Vi c\u00f3mo se aproximaba a la mesa, apartaba el plato con los restos dispersos de una comida dudosa, se llevaba del sill\u00f3n la ropa que antes se hab\u00eda quitado\u2026 y me ped\u00eda que me sentara. En voz baja, diciendo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Venga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Incluso la voz me result\u00f3 repugnante. Pero, como sucumbiendo a un poder desconocido, la obedec\u00ed. Ella habl\u00f3. No s\u00e9 de qu\u00e9. Mientras tanto, se hab\u00eda sentado al borde de la cama. Completamente a oscuras. Yo s\u00f3lo ve\u00eda el p\u00e1lido \u00f3valo de aquel rostro y, a ratos, cuando la vela que se estaba apagando reviv\u00eda, sus grandes ojos. Luego me levant\u00e9. Me dispon\u00eda a marcharme. El picaporte de la puerta se me resisti\u00f3. Ella vino a ayudarme. Entonces, cerca de m\u00ed, resbal\u00f3\u2026 y tuve que sujetarla. Se apret\u00f3 contra mi pecho y sent\u00ed muy cerca su ardiente aliento. Me result\u00f3 desagradable. Trat\u00e9 de soltarme. Pero sus ojos descansaban muy fijos en los m\u00edos, como si sus miradas tejieran un lazo invisible a mi alrededor. Me fue atrayendo cada vez m\u00e1s hacia ella, cada vez m\u00e1s. Deposit\u00f3 unos besos largos y c\u00e1lidos en mis labios\u2026 Entonces, la vela se apag\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A la ma\u00f1ana siguiente me despert\u00e9 con la cabeza pesada, dolor de espalda y amargor en la lengua. A mi lado, entre los almohadones de la cama, dorm\u00eda ella. El rostro p\u00e1lido y demacrado, el cuello enjuto, ese pecho plano y desnudo me llenaron de espanto. Me incorpor\u00e9 despacio. El aire viciado me pesaba. Mir\u00e9 a mi alrededor: la mesa sucia, el ra\u00eddo sill\u00f3n de patas finas, las flores marchitas en el alf\u00e9izar\u2026 Todo daba una impresi\u00f3n de miseria, de algo venido a menos. Entonces se movi\u00f3. Como en sue\u00f1os, me puso una mano en el hombro. Contempl\u00e9 aquella mano; los dedos largos, de gruesos nudillos, con las u\u00f1as sucias, cortas y anchas, con la piel de las yemas parda y con picaduras\u2026 Sent\u00ed repugnancia por aquel ser. Me levant\u00e9 de un salto, abr\u00ed la puerta y ech\u00e9 a correr a mi cuarto. All\u00ed me sent\u00ed aliviado. A\u00fan recuerdo que ech\u00e9 el cerrojo de la puerta\u2026 todo lo que pude.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fueron pasando los d\u00edas exactamente igual que antes. Una vez, quiz\u00e1 una semana despu\u00e9s, cuando ya hab\u00eda vuelto a casa para descansar, golpe\u00e9 casualmente con el codo contra la pared. Not\u00e9 que aquel golpe involuntario era respondido enseguida. Guard\u00e9 silencio. Luego me qued\u00e9 dormido. Entre sue\u00f1os me pareci\u00f3 que mi puerta se abr\u00eda. Al momento siguiente sent\u00ed un cuerpo que se apretaba contra m\u00ed. Ella estaba a mi lado. Pas\u00f3 la noche en mis brazos. Trat\u00e9 de echarla, muchas veces. Pero me miraba con sus grandes ojos y las palabras se me mor\u00edan en los labios. Oh, fue horrible sentir los miembros c\u00e1lidos de aquella criatura a mi lado, de aquella muchacha fea y prematuramente envejecida; y sin embargo no tuve fuerzas\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De vez en cuando me la encontraba en la escalera de la casa. Pasaba a mi lado como la primera vez: no nos conoc\u00edamos. Con mucha frecuencia ven\u00eda a mi cuarto. En silencio, sin decir una palabra, entraba y me dejaba paralizado con su mirada. Yo no ten\u00eda voluntad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Finalmente decid\u00ed poner fin al asunto. Me parec\u00eda un delito contra mi novia compartir la cama con aquella mujer que se pegaba a m\u00ed con tal insistencia y que ni siquiera pose\u00eda\u2026 \u00a1el derecho al amor!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Volv\u00ed a casa mucho antes y, de inmediato, ech\u00e9 el cerrojo a la puerta. Cuando iban a dar las nueve, lleg\u00f3. Como encontr\u00f3 la puerta cerrada, volvi\u00f3 a marcharse; probablemente supuso que no estaba en casa. Pero fui imprudente. Arrastr\u00e9 el voluminoso sill\u00f3n del escritorio con algo de brusquedad. Debi\u00f3 de o\u00edrlo. Al instante llam\u00f3 a la puerta. Yo permanec\u00ed en silencio. Otra vez. Luego impacientemente, sin interrupci\u00f3n. Entonces la o\u00ed sollozar\u2026 mucho tiempo, mucho\u2026 Debi\u00f3 de pasar la mitad de la noche en mi puerta. Pero yo me mantuve firme; tuve la sensaci\u00f3n de que esa perseverancia hab\u00eda roto el hechizo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al d\u00eda siguiente me la encontr\u00e9 en la escalera. Iba muy despacio. Cuando me hallaba muy cerca de ella, abri\u00f3 los ojos. Me asust\u00e9: en aquellos ojos hab\u00eda un brillo y una amenaza siniestros\u2026 Me re\u00ed de m\u00ed mismo. \u00a1Era un aut\u00e9ntico necio! \u00a1Aquella muchacha! Y la segu\u00ed con la vista mientras pon\u00eda los pies torpemente sobre los escalones de piedra y bajaba cojeando\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por la tarde, mi jefe me necesit\u00f3, de manera que tuve que renunciar a mi habitual visita a Hedwig. Por la noche, al llegar a mi cuarto, encontr\u00e9 una nota del padre de mi novia, que me caus\u00f3 el mayor de los asombros. Dec\u00eda:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00abEn las actuales circunstancias comprender\u00e1 usted que me veo obligado, aun con el mayor de los pesares, a anular el compromiso matrimonial de mi hija. Cre\u00eda estar confiando a Hedwig a un hombre al que no atan otras obligaciones. Es el deber de todo padre evitar en lo posible a su hija experiencias de esa clase. Usted, estimado se\u00f1or Von B., comprender\u00e1 mi forma de proceder, al igual que estoy convencido de que usted mismo me habr\u00eda comunicado a su debido tiempo el estado de cosas. Por lo dem\u00e1s, queda suyo\u2026\u00bb<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es f\u00e1cil describir c\u00f3mo me sent\u00ed. Yo amaba a Hedwig. Ya me hab\u00eda hecho a la idea del futuro que ella hab\u00eda esbozado con tanto encanto. No pod\u00eda imaginarme mi futuro sin ella. S\u00e9 que primero se apoder\u00f3 de m\u00ed un fuerte dolor, que me llen\u00f3 los ojos de l\u00e1grimas antes de encontrar tiempo para pensar a qu\u00e9 influjo ten\u00eda que agradecer ese extra\u00f1o rechazo. Pues extra\u00f1o era en cualquier caso. Yo conoc\u00eda al padre de Hedwig, que era la escrupulosidad y la justicia personificadas, y sab\u00eda que s\u00f3lo un acontecimiento importante pod\u00eda haberlo movido a proceder as\u00ed. Pues me apreciaba y era demasiado considerado para cometer una injusticia conmigo. No dorm\u00ed en toda la noche. Miles de pensamientos se me pasaban por la cabeza. Al final, hacia el amanecer, me qued\u00e9 dormido de cansancio. Al despertar me di cuenta de que hab\u00eda olvidado echar el cerrojo. Sin embargo, ella no hab\u00eda venido. Respir\u00e9 aliviado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me vest\u00ed a toda prisa, excus\u00e9 por unas horas mi ausencia de la oficina y fui corriendo a casa de mi novia. Encontr\u00e9 la puerta cerrada y, como despu\u00e9s de llamar repetidas veces no apareci\u00f3 nadie, pens\u00e9 que habr\u00edan salido. El mayordomo pod\u00eda f\u00e1cilmente estar haciendo algo en el patio, donde no o\u00eda la campana. Decid\u00ed ir por la tarde a la hora acostumbrada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed lo hice. Abri\u00f3 el mayordomo, me mir\u00f3 asombrado y dijo que yo deber\u00eda saber que los se\u00f1ores hab\u00edan salido de viaje. Me asust\u00e9, pero hice como si estuviera enterado de todo, y s\u00f3lo le ped\u00ed hablar con Franz, el viejo criado. \u00c9ste me cont\u00f3 entonces con pelos y se\u00f1ales que todos, todos se hab\u00edan marchado, despu\u00e9s de que la tarde anterior se hubiera producido una curiosa escena.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Yo estaba \u2014dijo\u2014 aqu\u00ed, en el vest\u00edbulo, limpiando la cuberter\u00eda, cuando una mujer, miserable y venida a menos, entr\u00f3 y me pidi\u00f3 que la condujera hasta la se\u00f1orita Hedwig. Naturalmente no acced\u00ed, antes hay que conocer a la gente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Yo asent\u00ed. Me asalt\u00f3 una sospecha\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Bueno, en resumen \u2014continu\u00f3 el anciano parlanch\u00edn\u2014, ante mi negativa empez\u00f3 a clamar al cielo y a gritar hasta que sali\u00f3 el se\u00f1or. Entonces ella le jur\u00f3 y le perjur\u00f3 que tra\u00eda importantes noticias. \u00c9l se la llev\u00f3 a su despacho. Estuvieron dentro una hora. \u00a1Una hora, se\u00f1or! Luego sali\u00f3, bes\u00f3 la mano del se\u00f1or\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 aspecto ten\u00eda? \u2014le interrump\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014P\u00e1lida, delgada, fea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfAlta?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Muy alta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfLos ojos?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Negros, tambi\u00e9n los cabellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El viejo continu\u00f3 parloteando. Pero yo ya sab\u00eda suficiente. Todas las palabras de la terrible carta se me aclaran ahora: \u00a1obligaciones! Un amargo rencor se agit\u00f3 en mi interior. Dej\u00e9 plantado al criado y baj\u00e9 a toda prisa. Atraves\u00e9 a toda velocidad las calles hasta llegar a casa. Delante del portal hab\u00eda alguna gente reunida. Hombres y mujeres. Hablaban con vehemencia y en voz baja. Los apart\u00e9 con rudeza. Luego sub\u00ed los tres tramos de escaleras sin respirar. Ten\u00eda que verla, decirle\u2026 No sab\u00eda qu\u00e9 le dir\u00eda, pero ten\u00eda la sensaci\u00f3n de que en el momento oportuno surgir\u00edan las palabras necesarias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la escalera tambi\u00e9n me encontr\u00e9 a unos hombres. No les prest\u00e9 atenci\u00f3n. Llegu\u00e9 arriba. Abr\u00ed la puerta de golpe. Un fuerte olor a fenol me sali\u00f3 al encuentro. Las duras palabras murieron en mis labios. All\u00ed yac\u00eda ella, sobre el lino gris de la cama, con un simple camis\u00f3n. La cabeza muy hacia atr\u00e1s, los ojos cerrados. Las manos colgaban fl\u00e1cidas. Me acerqu\u00e9. No me atrev\u00ed a tocarla. Con los labios abiertos y los p\u00e1rpados amoratados parec\u00eda una ahogada. Sent\u00ed un escalofr\u00edo. Estaba solo en la habitaci\u00f3n. El fr\u00edo sol del ocaso iluminaba la sucia mesa\u2026 el borde de la cama. Me inclin\u00e9 hacia la mujer. S\u00ed, estaba muerta. El color de su rostro era azulado. Desprend\u00eda un olor desagradable. Y me invadi\u00f3 un asco, una repugnancia\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2277324\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/loffit-rainer-maria-rilke-el-poeta-puro-04-300x217.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"318\" data-id=\"2277324\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/loffit-rainer-maria-rilke-el-poeta-puro-04-300x217.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/loffit-rainer-maria-rilke-el-poeta-puro-04-768x555.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/loffit-rainer-maria-rilke-el-poeta-puro-04.jpg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">Rainer Maria Rilke<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/amediavoz.com\/rilke.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A media voz<\/span><\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2277297\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/RILKE2.jpg\" alt=\"\" width=\"240\" height=\"316\" data-id=\"2277297\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Poeta y novelista austro-germano nacido en Praga en 1875.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su infancia transcurri\u00f3 en un medio familiar lleno de conflictos. En 1896, tras abandonar la escuela militar por problemas de salud, tom\u00f3 cursos de literatura, historia del arte y filosof\u00eda en las Universidades de Munich y Berl\u00edn. Dedicado de lleno a la literatura, viaj\u00f3 por varios pa\u00edses de Europa, trab\u00f3 amistad con importantes intelectuales y sostuvo tormentosos romances que nunca llenaron sus expectativas. Cuando fij\u00f3 la residencia en Paris en 1902, ya era reconocido como el m\u00e1s importante escritor en lengua alemana. All\u00ed public\u00f3 obras importantes como <i>\u00abNuevos poemas\u00bb<\/i>\u00a01907,\u00a0<i>\u00abR\u00e9quiem\u00bb<\/i>\u00a01909, y<i>\u00a0<\/i>la novela<i>\u00a0\u00abLos cuadernos de Malte Laurids Brigge\u00bb\u00a0<\/i>1910.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La primera guerra mundial lo sorprendi\u00f3 en Munich donde se vio obligado a prestar servicios como oficinista. En 1919 logr\u00f3 establecerse en Suiza y\u00a0 termin\u00f3 las famosas creaciones <i>\u00abEleg\u00edas de Duino\u00bb<\/i>,\u00a0<i>\u00abLos sonetos a Orfeo\u00bb<\/i>, <i>\u00abGong\u00bb<\/i>\u00a0 1924 y\u00a0<i>\u00abMausoleo\u00bb\u00a0<\/i>1926.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">V\u00edctima de leucemia, falleci\u00f3 en Suiza en diciembre de 1926.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2277299\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Rainer-Maria-Rilke-300x227.webp\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"364\" data-id=\"2277299\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Rainer-Maria-Rilke-300x227.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Rainer-Maria-Rilke-1024x776.webp 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Rainer-Maria-Rilke-768x582.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Rainer-Maria-Rilke-80x60.webp 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Rainer-Maria-Rilke-1320x1001.webp 1320w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Rainer-Maria-Rilke.webp 1534w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Georgia; font-size: 18pt;\">Der Panther<\/span><span style=\"font-family: Georgia;\"><br \/>\n<\/span><\/span><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Georgia;\">Su mirada se ha cansado de tanto observar<br \/>\nesos barrotes ante s\u00ed, en desfile incesante,<br \/>\nque nada m\u00e1s podr\u00eda entrar ya en ella.<br \/>\nLe parece que s\u00f3lo hay miles de barrotes<br \/>\ny que detr\u00e1s de ellos ning\u00fan mundo existe. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Georgia;\">Mientras avanza dibujando una y otra vez<br \/>\ncon sus pisadas c\u00edrculos estrechos,<br \/>\nel movimiento de sus patas h\u00e1biles y suaves<br \/>\nva mostrando una rotunda danza,<br \/>\nen torno a un centro en el que sigue alerta<br \/>\nuna imponente voluntad. <\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: Georgia;\">S\u00f3lo a veces, permite en silencio, la apertura<br \/>\nde los cortinajes que ocultaban sus pupilas;<br \/>\ny cruza una imagen hacia adentro,<br \/>\nse desliza a trav\u00e9s de los tensos m\u00fasculos<br \/>\ncae en su coraz\u00f3n, se desvanece y muere.<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2277300\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/helmut-westhoff-portrait-of-rainer-maria-rilke-190111-244x300-1.jpg\" alt=\"Rainer Maria Rilke\" width=\"280\" height=\"344\" data-id=\"2277300\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>&nbsp; PLUMA Y ESPADA Por Rainer Maria Rilke Plumasuma.com &nbsp; En un rinc\u00f3n de un cuarto hab\u00eda una espada. La clara superficie de acero de su hoja refulg\u00eda, rozada por un rayo de sol, con <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/06\/08\/pluma-y-espada-por-rainer-maria-rilke\/\" title=\"\u00abPLUMA Y ESPADA\u00bb y  \u00abLA COSTURERA\u00bb, por Rainer Maria Rilke\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2277309,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-2274149","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2274149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2274149"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2274149\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2277309"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2274149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2274149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2274149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}