{"id":2271988,"date":"2023-05-01T00:05:58","date_gmt":"2023-04-30T22:05:58","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2271988"},"modified":"2023-04-26T11:19:52","modified_gmt":"2023-04-26T09:19:52","slug":"causas-de-la-felicidad-bertrand-russell-1930","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/05\/01\/causas-de-la-felicidad-bertrand-russell-1930\/","title":{"rendered":"CAUSAS DE LA FELICIDAD: (LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD, de Bertrand Russell &#8211; 1930): \u00ab\u00bfEs todav\u00eda posible la felicidad?\u00bb, \u00abIntereses no personales\u00bb, \u00abEsfuerzo y resignaci\u00f3n\u00bb y \u00abEl hombre feliz\u00bb."},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">CAUSAS DE LA FELICIDAD<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/24\/causas-de-la-infelicidad-1-9-bertrand-russell\/\"><span style=\"color: #008000;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">CAUSAS DE LA INFELICIDAD: (LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD, de Bertrand Russell &#8211; 1930): \u00ab\u00bfQu\u00e9 hace desgraciada a la gente?\u00bb, \u00abCompetencia\u00bb, \u00abEnvidia\u00bb y \u00abMiedo a la opini\u00f3n p\u00fablica\u00bb<\/span><\/span><\/a><\/p>\n\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD, por Bertrand Russell<\/span><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">CAUSAS DE LA FELICIDAD<\/span><\/strong><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2272006\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/La-conquista-de-la-felicidad2.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"300\" data-id=\"2272006\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/La-conquista-de-la-felicidad2.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/La-conquista-de-la-felicidad2-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>-X-<\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>\u00bfEs todav\u00eda posible la felicidad?<\/strong><\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2272009\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-2-300x241.jpeg\" alt=\"CAUSAS DE LA FELICIDAD\" width=\"400\" height=\"322\" data-id=\"2272009\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-2-300x241.jpeg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-2.jpeg 449w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta ahora hemos hablado del hombre desdichado; nos toca ahora la m\u00e1s agradable tarea de considerar al hombre feliz. Las conversaciones y los libros de algunos de mis amigos casi me han hecho llegar a la conclusi\u00f3n de que la felicidad en el mundo moderno es ya imposible. Sin embargo, he comprobado que esa opini\u00f3n tiende a desintegrarse ante la introspecci\u00f3n, los viajes al extranjero y las conversaciones con mi jardinero. Ya he comentado en un cap\u00edtulo anterior la infelicidad de mis amigos literatos; en este cap\u00edtulo me propongo pasar revista a la gente feliz que he conocido a lo largo de mi vida. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Existen dos clases de felicidad, aunque, naturalmente, hay grados intermedios. Las dos clases a las que me refiero podr\u00edan denominarse normal y de fantas\u00eda, o animal y espiritual, o del coraz\u00f3n y de la cabeza. La designaci\u00f3n que elijamos entre estas alternativas depende, por supuesto, de la tesis que se pretenda demostrar. A m\u00ed, por el momento, no me interesa demostrar ninguna, sino simplemente describir. Posiblemente, el modo m\u00e1s sencillo de describir las diferencias entre las dos clases de felicidad es decir que una clase est\u00e1 al alcance de cualquier ser humano y la otra solo pueden alcanzarla los que saben leer y escribir. Cuando yo era ni\u00f1o, conoc\u00ed a un hombre que reventaba de felicidad y cuyo trabajo consist\u00eda en cavar pozos. Era extraordinariamente alto y ten\u00eda una musculatura incre\u00edble; no sab\u00eda leer ni escribir, y cuando en 1885 tuvo que votar para el <em>Parlamento<\/em> se enter\u00f3 por primera vez de que exist\u00eda dicha instituci\u00f3n. Su felicidad no depend\u00eda de fuentes intelectuales; no se basaba en la fe en la ley natural ni en la perfectibilidad de la especie, ni en la propiedad com\u00fan de los medios de producci\u00f3n, ni en el triunfo definitivo de los <em>adventistas del S\u00e9ptimo D\u00eda<\/em>, ni en ninguno de los otros credos que los intelectuales consideran necesarios para disfrutar de la vida. Se basaba en el vigor f\u00edsico, en tener trabajo suficiente y en superar obst\u00e1culos no insuperables en forma de roca. La felicidad de mi jardinero es del mismo tipo; est\u00e1 empe\u00f1ado en una guerra perpetua contra los conejos, de los que habla exactamente igual que Scotland Yard de los bolcheviques; los considera siniestros, intrigantes y feroces, y opina que solo se les puede hacer frente aplicando una astucia igual a la de ellos. Como los h\u00e9roes del <em>Valhalla<\/em>, que se pasaban todos los d\u00edas cazando a cierto jabal\u00ed al que mataban todas las noches, pero que volv\u00eda milagrosamente a la vida cada ma\u00f1ana, mi jardinero puede matar a su enemigo un d\u00eda sin el menor temor a que el enemigo haya desaparecido al d\u00eda siguiente. Aunque pasa con mucho de los setenta a\u00f1os, trabaja todo el d\u00eda y recorre en bicicleta veinticinco kil\u00f3metros para ir y volver del trabajo, pero su fuente de alegr\u00eda es inagotable y son \u00ab<em>esos<\/em> <em>conejos<\/em>\u00bb los que se la proporcionan. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero dir\u00e1n ustedes que estos goces tan simples no est\u00e1n al alcance de personas superiores como nosotros. \u00bfQu\u00e9 alegr\u00eda podemos experimentar declarando la guerra a unos seres tan insignificantes como los conejos? Este argumento, en mi opini\u00f3n, no es v\u00e1lido. Un conejo es mucho m\u00e1s grande que un bacilo de la fiebre amarilla, y, sin embargo, una persona superior puede encontrar la felicidad en la guerra contra este \u00faltimo. Hay placeres exactamente similares a los de mi jardinero, en lo referente a su contenido emocional, que est\u00e1n al alcance de las personas m\u00e1s cultivadas. La diferencia que establece la educaci\u00f3n solo se nota en las actividades que permiten obtener dichos placeres. El placer de lograr algo requiere que haya dificultades que al principio hagan dudar del triunfo, aunque al final casi siempre se consiga. \u00c9sta es, tal vez, la principal raz\u00f3n de que una confianza no excesiva en nuestras propias facultades sea una fuente de felicidad. Al hombre que se subestima le sorprenden siempre sus \u00e9xitos, mientras que al hombre que se sobreestima le sorprenden con igual frecuencia sus fracasos. La primera clase de sorpresa es agradable y la segunda desagradable. Por tanto, lo m\u00e1s prudente es no ser excesivamente engre\u00eddo, pero tampoco demasiado modesto para ser emprendedor. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre los sectores m\u00e1s cultos de la sociedad, el m\u00e1s feliz en estos tiempos es el de los hombres de ciencia. Muchos de los m\u00e1s eminentes son muy simples en el plano emocional, y su trabajo les produce una satisfacci\u00f3n tan profunda que son capaces de encontrar placer en la comida e incluso en el matrimonio. Los artistas y los literatos consideran de rigueur ser desgraciados en sus matrimonios, pero los hombres de ciencia, con mucha frecuencia, siguen siendo capaces de gozar de la anticuada felicidad dom\u00e9stica. La raz\u00f3n es que los componentes superiores de su inteligencia est\u00e1n totalmente absortos en el trabajo y no se les permite irrumpir en regiones en que no tienen ninguna funci\u00f3n que realizar. En su trabajo son felices porque la ciencia del mundo moderno es progresista y poderosa, y porque nadie duda de su importancia, ni ellos ni los profanos. En consecuencia, no tienen necesidad de emociones complejas, ya que las emociones m\u00e1s simples no encuentran obst\u00e1culos. La complejidad emocional es como la espuma de un r\u00edo. La producen los obst\u00e1culos que rompen el flujo uniforme de la corriente. Pero si las energ\u00edas vitales no encuentran obst\u00e1culos, no se produce ni una ondulaci\u00f3n en la superficie, y su fuerza pasa inadvertida al que no sea observador. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la vida del hombre de ciencia se cumplen todas las condiciones de la felicidad. Ejerce una actividad que aprovecha al m\u00e1ximo sus facultades y consigue resultados que no solo le parecen importantes a \u00e9l, sino tambi\u00e9n al p\u00fablico en general,\u00a0 aunque \u00e9ste no entienda ni una palabra. En este aspecto es m\u00e1s afortunado que el artista. Cuando el p\u00fablico no entiende un cuadro o un poema, llega a la conclusi\u00f3n de que es un mal cuadro o un mal poema. Cuando no es capaz de entender la teor\u00eda de la relatividad, llega a la conclusi\u00f3n (<em>acertada<\/em>) de que no ha estudiado suficiente. La consecuencia es que Einstein es venerado mientras los mejores pintores se mueren de hambre en sus buhardillas, y <strong>Einstein<\/strong> es feliz mientras los pintores son desgraciados. Muy pocos hombres pueden ser aut\u00e9nticamente felices en una vida que conlleve una constante autoafirmaci\u00f3n frente al escepticismo de las masas, a menos que puedan encerrarse en sus corrillos y se olviden del fr\u00edo mundo exterior. El hombre de ciencia no tiene necesidad de corrillos, ya que todo el mundo tiene buena opini\u00f3n de \u00e9l excepto sus colegas. El artista, por el contrario, se encuentra en la penosa situaci\u00f3n de tener que elegir entre ser despreciado o ser despreciable. Si su talento es de primera categor\u00eda, le pueden ocurrir una u otra de estas dos desgracias: la primera, si utiliza su talento; la segunda, si no lo utiliza. Esto no ha ocurrido siempre, ni en todas partes. Ha habido \u00e9pocas en que hasta los buenos artistas, incluso siendo j\u00f3venes, estaban bien considerados. <strong>Julio II<\/strong>, aunque a veces trataba mal a <strong>Miguel \u00c1ngel<\/strong>, nunca le consider\u00f3 incapaz de pintar bien. Al millonario moderno, aunque arroje una lluvia de oro sobre artistas viejos que ya han perdido sus facultades, nunca se le pasa por la cabeza que el trabajo de \u00e9stos es tan importante como el suyo. Puede que estas circunstancias tengan algo que ver con el hecho de que los artistas sean, por regla general, menos felices que los hombres de ciencia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Creo que hay que reconocer que los j\u00f3venes m\u00e1s inteligentes de los pa\u00edses occidentales tienden a padecer esa clase de infelicidad que se deriva de no encontrar un trabajo adecuado para su talento. Sin embargo, no es \u00e9ste el caso en los pa\u00edses orientales. En la actualidad, los j\u00f3venes inteligentes son, probablemente, m\u00e1s felices en <em>Rusia<\/em> que en ninguna otra parte del mundo. All\u00ed tienen oportunidad de crear un mundo nuevo, y poseen una fe ardiente en que basar lo que crean. Los viejos han sido asesinados o exiliados, o se mueren de hambre, o se los ha desinfectado de alg\u00fan otro modo para que no puedan obligar a los j\u00f3venes, como se hace en todo pa\u00eds occidental, a elegir entre hacer da\u00f1o y no hacer nada. Al occidental sofisticado, la fe del joven ruso le puede parecer tosca, pero \u00bfqu\u00e9 se puede decir en contra de ella? Es cierto que est\u00e1 creando un mundo nuevo; el nuevo mundo es de su agrado; casi con seguridad, el nuevo mundo, una vez creado, har\u00e1 al ruso medio m\u00e1s feliz de lo que era antes de la <em>Revoluci\u00f3n<\/em>. Tal vez no sea un mundo en que pueda ser feliz un sofisticado intelectual de <em>Occidente<\/em>, pero el sofisticado intelectual de <em>Occidente<\/em> no tiene que vivir en \u00e9l. Por tanto, seg\u00fan todos los criterios pragm\u00e1ticos, la fe de la joven <em>Rusia<\/em> est\u00e1 justificada, y condenarla diciendo que es tosca carece de justificaci\u00f3n, excepto en el plano te\u00f3rico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En <em>India<\/em>, <em>China<\/em> y <em>Jap\u00f3n<\/em>, las circunstancias exteriores de car\u00e1cter pol\u00edtico interfieren con la felicidad de la joven intelligentsia, pero no existen obst\u00e1culos internos como los que existen en <em>Occidente<\/em>. Hay actividades que a los j\u00f3venes les parecen importantes, y si dichas actividades se hacen bien, los j\u00f3venes son felices. Sienten que tienen que desempe\u00f1ar un importante papel en la vida de la naci\u00f3n, y tienen objetivos que, aunque son dif\u00edciles, no son imposibles de llevar a cabo. El cinismo que tan frecuentemente observamos en los j\u00f3venes occidentales con estudios superiores es el resultado de la combinaci\u00f3n de la comodidad con la impotencia. La impotencia le hace a uno sentir que no vale la pena hacer nada, y la comodidad hace soportable el dolor que causa esa sensaci\u00f3n. En todo el <em>Oriente<\/em>, el estudiante universitario conf\u00eda en poder influir en la opini\u00f3n p\u00fablica mucho m\u00e1s que sus equivalentes del <em>Occidente<\/em> moderno, pero tiene muchas menos posibilidades que estos de asegurarse unos ingresos elevados. Al no sentirse ni impotente ni acomodado, se convierte en un reformista o en un revolucionario, pero no en un c\u00ednico. La felicidad del <em>reformista<\/em> o del <em>revolucionario<\/em> depende del curso que tomen los asuntos p\u00fablicos, pero lo m\u00e1s probable es que, incluso cuando le est\u00e1n ejecutando, goce de m\u00e1s felicidad real que el c\u00ednico acomodado. Me acuerdo de un joven chino que visit\u00f3 mi escuela con la intenci\u00f3n de fundar una similar en una zona reaccionaria de <em>China<\/em>. Supon\u00eda que por ello le cortar\u00edan la cabeza, pero no obstante disfrutaba de una tranquila felicidad que yo no pude menos que envidiar. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, no pretendo insinuar que estas modalidades de felicidad de altos vuelos sean las \u00fanicas posibles. De hecho, solo son accesibles para una minor\u00eda, ya que requieren un tipo de capacidad y una amplitud de intereses que no pueden ser muy comunes. No solo los cient\u00edficos eminentes obtienen placer de su trabajo, ni solo los grandes estadistas obtienen placer defendiendo una causa. El placer del trabajo est\u00e1 al alcance de cualquiera que pueda desarrollar una habilidad especializada, siempre que obtenga satisfacci\u00f3n del ejercicio de su habilidad sin exigir el aplauso del mundo entero. Conoc\u00ed a un hombre que hab\u00eda perdido el movimiento de ambas piernas siendo muy joven, y aun as\u00ed vivi\u00f3 una larga vida de serena felicidad escribiendo una obra en cinco tomos sobre las plagas de las rosas; seg\u00fan tengo entendido, era el principal experto en este campo. No he tenido ocasi\u00f3n de conocer a muchos conch\u00f3logos, pero, a juzgar por los que he conocido, el estudio de las conchas produce grandes satisfacciones a quienes lo practican. Conoc\u00ed a un hombre que era el mejor cajista del mundo, y siempre estaba solicitado por todos los que se dedicaban a inventar tipos art\u00edsticos; su satisfacci\u00f3n no se deb\u00eda al genuino respeto que le ten\u00edan personas que no conced\u00edan f\u00e1cilmente su respeto, sino al placer que le produc\u00eda ejercer su oficio, un placer no muy diferente del que los buenos bailarines obtienen de la danza. Tambi\u00e9n he conocido cajistas especializados en componer tipos matem\u00e1ticos, escritura <em>nestoriana<\/em>, o cuneiforme, o cualquier otra cosa fuera de lo normal y dif\u00edcil. No llegu\u00e9 a saber si aquellos hombres eran felices en su vida privada, pero en sus horas de trabajo sus instintos constructivos se ve\u00edan plenamente gratificados. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se oye decir con frecuencia que en esta \u00e9poca de maquinismo hay menos oportunidades que antes para que el artesano se deleite en su trabajo especializado. No estoy nada seguro de que esto sea cierto; es verdad que en la actualidad el trabajador especializado trabaja en cosas muy diferentes de las que ocupaban la atenci\u00f3n de los gremios medievales, pero sigue siendo muy importante e imprescindible en la econom\u00eda maquinista. Hay personas que construyen instrumentos cient\u00edficos y m\u00e1quinas delicadas, hay dise\u00f1adores, mec\u00e1nicos de aviaci\u00f3n, conductores y otras muchas personas que tienen un oficio en el que pueden desarrollar una habilidad casi hasta sus \u00faltimos l\u00edmites. Por lo que he podido observar, el trabajador agr\u00edcola y el campesino de las sociedades relativamente primitivas no son tan felices como un conductor o un maquinista. Es cierto que el trabajo del campesino que cultiva su propia tierra es variado: ara, siembra, cosecha. Pero est\u00e1 a merced de los elementos y es muy consciente de esta dependencia, mientras que el hombre que maneja un mecanismo moderno es consciente de su poder y llega a tener la sensaci\u00f3n de que el hombre es el amo, no el esclavo, de las fuerzas naturales. Por supuesto, es cierto que no tiene nada de interesante el trabajo de la gran masa de obreros que se limitan a atender m\u00e1quinas, repitiendo una y otra vez alguna operaci\u00f3n mec\u00e1nica con la menor variaci\u00f3n posible. Pero cuanto menos interesante sea un trabajo, m\u00e1s probable es que acabe haci\u00e9ndolo una m\u00e1quina. El objetivo \u00faltimo de la producci\u00f3n maquinista \u2014del que hay que decir que a\u00fan estamos muy lejos\u2014 es un sistema en el que las m\u00e1quinas hagan todo lo que carezca de inter\u00e9s, reservando a los seres humanos para las tareas que suponen variedad e iniciativa. En un mundo as\u00ed, el trabajo ser\u00eda menos aburrido y menos deprimente que nunca desde la aparici\u00f3n de la agricultura. Al dedicarse a la agricultura, la humanidad decidi\u00f3 someterse a la monoton\u00eda y el tedio a cambio de disminuir el riesgo de morirse de hambre. Cuando los hombres obten\u00edan su alimento mediante la caza, el trabajo era un gozo, como demuestra el hecho de que los ricos a\u00fan practiquen esta actividad ancestral por pura diversi\u00f3n. Pero con la introducci\u00f3n de la agricultura, la humanidad comenz\u00f3 un largo per\u00edodo de mediocridad, miseria y locura, del que solo ahora empieza a liberarse gracias a la ben\u00e9fica intervenci\u00f3n de las m\u00e1quinas. Queda muy bien que los sentimentales hablen del contacto con la tierra y de la madura sabidur\u00eda de los <em>campesinos fil\u00f3sofos de Hardy<\/em>; pero los j\u00f3venes nacidos en el campo no piensan m\u00e1s que en encontrar trabajo en las ciudades para escapar de la opresi\u00f3n del viento y la lluvia y cambiar la soledad de las oscuras noches de invierno por el ambiente humano y tranquilizador de la f\u00e1brica y el cine. La camarader\u00eda y la cooperaci\u00f3n son elementos imprescindibles de la felicidad del hombre normal, y son mucho m\u00e1s f\u00e1ciles de encontrar en la industria que en la agricultura. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para un gran n\u00famero de personas, creer en una causa es una fuente de felicidad. No estoy pensando solo en los revolucionarios, socialistas, nacionalistas de pa\u00edses oprimidos y similares; pienso tambi\u00e9n en otras muchas creencias de tipo m\u00e1s humilde. He conocido personas que cre\u00edan que los ingleses eran las <em>diez tribus perdidas de Israel<\/em>, y casi invariablemente eran felices; y la felicidad no ten\u00eda l\u00edmites para los que cre\u00edan que los ingleses proceden solamente de las tribus de <em>Efra\u00edm<\/em> y <em>Manases<\/em>. No estoy sugiriendo que el lector adopte estas creencias, ya que no puedo abogar por una felicidad basada en lo que a m\u00ed me parece una creencia falsa. Por la misma raz\u00f3n, me abstengo de recomendar al lector que crea que los humanos deber\u00edan alimentarse exclusivamente de frutos secos, aunque, seg\u00fan tengo observado, esta creencia garantiza invariablemente una felicidad perfecta. Pero es f\u00e1cil encontrar alguna causa que no sea tan fant\u00e1stica, y los que sientan un inter\u00e9s aut\u00e9ntico por dicha causa habr\u00e1n encontrado ocupaci\u00f3n para su tiempo libre y un ant\u00eddoto infalible contra la sensaci\u00f3n de que la vida es algo vac\u00edo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No muy diferente de la devoci\u00f3n a causas menores es dejarse absorber por una afici\u00f3n. Uno de los matem\u00e1ticos m\u00e1s eminentes de nuestra \u00e9poca reparte su tiempo a partes iguales entre las matem\u00e1ticas y el coleccionismo de sellos. Supongo que los sellos le sirven de consuelo cuando no logra hacer progresos en matem\u00e1ticas. La dificultad de demostrar proposiciones en teor\u00eda num\u00e9rica no es la \u00fanica tribulaci\u00f3n que se puede curar coleccionando sellos, ni son los sellos lo \u00fanico que se puede coleccionar. Qu\u00e9 vastos campos de \u00e9xtasis se abren a la imaginaci\u00f3n cuando uno piensa en porcelana antigua, cajas de rap\u00e9, monedas romanas, puntas de flecha y utensilios de s\u00edlex. Claro que muchos de nosotros somos demasiado \u00ab<em>superiores<\/em>\u00bb para estos placeres sencillos. Todos hemos experimentado con ellos de chicos, pero por alguna raz\u00f3n los hemos juzgado indignos de un hombre hecho y derecho. Esto es un completo error; todo placer que no perjudique a otras personas tiene su valor. Yo, por ejemplo, colecciono r\u00edos: me produce placer haber bajado por el Volga y subido por el <em>Yangts\u00e9<\/em>, y lamento mucho no haber visto a\u00fan el <em>Amazonas<\/em> ni el <em>Orinoco<\/em>. Por simples que sean estas emociones, no me averg\u00fcenzo de ellas. Pensemos tambi\u00e9n en el gozo apasionado del aficionado al b\u00e9isbol: lee los peri\u00f3dicos con avidez y se emociona oyendo la radio. Me acuerdo de cuando conoc\u00ed a uno de los principales literatos de Estados Unidos, un hombre que, a juzgar por sus libros, yo supon\u00eda consumido por la melancol\u00eda. Pero dio la casualidad de que en aquel momento la radio estaba informando de los resultados m\u00e1s importantes de la liga de <em>b\u00e9isbol<\/em>; el hombre se olvid\u00f3 de m\u00ed, de la literatura y de todas las dem\u00e1s penalidades de nuestra vida sublunar, y chill\u00f3 de alegr\u00eda porque hab\u00eda ganado su equipo. Desde aquel d\u00eda, he podido leer sus libros sin sentirme deprimido por las desgracias que les ocurren a sus personajes. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, en muchos casos, tal vez en la mayor\u00eda, las aficiones no son una fuente de felicidad b\u00e1sica sino un medio de escapar de la realidad, de olvidar por el momento alg\u00fan dolor demasiado dif\u00edcil de afrontar. La felicidad b\u00e1sica depende sobre todo de lo que podr\u00edamos llamar un inter\u00e9s amistoso por las personas y las cosas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El inter\u00e9s amistoso por las personas es una modalidad de afecto, pero no del tipo posesivo, que siempre busca una respuesta emp\u00e1tica. Esta \u00faltima modalidad es, con mucha frecuencia, una causa de infelicidad. La que contribuye a la felicidad es la de aqu\u00e9l a quien le gusta observar a la gente y encuentra placer en sus rasgos individuales, sin poner trabas a los intereses y placeres de las personas con que entra en contacto, y sin pretender adquirir poder sobre ellas ni ganarse su admiraci\u00f3n entusiasta. La persona con este tipo de actitud hacia los dem\u00e1s ser\u00e1 una fuente de felicidad y un recipiente de amabilidad rec\u00edproca. Su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s, sea ligera o profunda, satisfar\u00e1 sus intereses y sus afectos; no se amargar\u00e1 a causa de la ingratitud, ya que casi nunca la sufrir\u00e1, y, cuando la sufra, no lo notar\u00e1. Las mismas idiosincrasias que a otro le pondr\u00edan nervioso hasta la exasperaci\u00f3n ser\u00e1n para \u00e9l una fuente de serena diversi\u00f3n. Obtendr\u00e1 sin esfuerzo resultados que para otros ser\u00e1n inalcanzables por mucho que se esfuercen. Como es feliz por s\u00ed mismo, ser\u00e1 una compa\u00f1\u00eda agradable, y esto a su vez aumentar\u00e1 su felicidad. Pero todo esto tiene que ser aut\u00e9ntico; no debe basarse en el concepto de sacrificio inspirado por el sentido del deber. El sentido del deber es \u00fatil en el trabajo, pero ofensivo en las relaciones personales. La gente quiere gustar a los dem\u00e1s, no ser soportada con paciente resignaci\u00f3n. El que te gusten muchas personas de manera espont\u00e1nea y sin esfuerzo es, posiblemente, la mayor de todas las fuentes de felicidad personal. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el p\u00e1rrafo anterior he mencionado tambi\u00e9n lo que yo llamo inter\u00e9s amistoso por las cosas. Puede que esta frase parezca forzada; se podr\u00eda decir que es imposible sentir amistad por las cosas. No obstante, existe algo an\u00e1logo a la amistad en el tipo de inter\u00e9s que un ge\u00f3logo siente por las rocas o un arque\u00f3logo por las ruinas, y este inter\u00e9s deber\u00eda formar parte de nuestra actitud hacia los individuos o las sociedades. Uno puede sentir por ciertas cosas un inter\u00e9s que no es amistoso sino hostil. Es posible que un hombre se dedique a reunir datos sobre los h\u00e1bitats de las ara\u00f1as porque odia a las ara\u00f1as y querr\u00eda vivir donde no las hubiera. Este tipo de inter\u00e9s no proporciona la misma satisfacci\u00f3n que el que obtiene el ge\u00f3logo de sus rocas. El inter\u00e9s por cosas impersonales, aunque pueda tener menos valor como ingrediente de la felicidad cotidiana que la actitud amistosa hacia el pr\u00f3jimo, es, no obstante, muy importante. El mundo es muy grande y nuestras facultades son limitadas. Si toda nuestra felicidad depende exclusivamente de nuestras circunstancias personales, lo m\u00e1s probable es que le pidamos a la vida m\u00e1s de lo que puede darnos. Y pedir demasiado es el m\u00e9todo m\u00e1s seguro de conseguir menos de lo que ser\u00eda posible. La persona capaz de olvidar sus preocupaciones gracias a un inter\u00e9s genuino por, pongamos por ejemplo, el <em>Concilio de Trento<\/em> o el ciclo vital de las estrellas, descubrir\u00e1 que al regresar de su excursi\u00f3n al mundo impersonal ha adquirido un aplomo y una calma que le permiten afrontar sus problemas de la mejor manera, y mientras tanto habr\u00e1 experimentado una felicidad aut\u00e9ntica, aunque pasajera. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El secreto de la felicidad es \u00e9ste: que tus intereses sean lo m\u00e1s amplios posible y que tus reacciones a las cosas y personas que te interesan sean, en la medida de lo posible, amistosas y no hostiles. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los cap\u00edtulos siguientes ampliaremos este examen preliminar de las posibilidades de felicidad, y propondremos maneras de escapar de las fuentes psicol\u00f3gicas de infelicidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2272003\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russellfelicidad-300x194.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"311\" data-id=\"2272003\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russellfelicidad-300x194.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russellfelicidad-768x497.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russellfelicidad-610x395.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russellfelicidad.jpg 978w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>-XV-<\/strong> <\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Intereses no personales<\/span> <\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_2272005\" aria-describedby=\"caption-attachment-2272005\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2272005\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-nobel-literatura.jpg\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"300\" data-id=\"2272005\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-nobel-literatura.jpg 259w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-nobel-literatura-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2272005\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Bertrand Russell, ceremonia de entrega del Premio nobel literatura<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que me propongo considerar en este cap\u00edtulo no son los grandes intereses en torno a los cuales se construye la vida de un hombre, sino esos intereses menores con que ocupa su tiempo libre y que le relajan de las tensiones de sus preocupaciones m\u00e1s serias. En la vida del hombre corriente, los temas que ocupan la mayor parte de sus pensamientos ansiosos y serios son su esposa y sus hijos, su trabajo y su situaci\u00f3n econ\u00f3mica. Aunque tenga aventuras amorosas extramatrimoniales, probablemente no le importan tanto como sus posibles efectos sobre su vida familiar. Los intereses que guardan relaci\u00f3n con el trabajo no los considerar\u00e9 por ahora como intereses no personales. Un hombre de ciencia, por ejemplo, tiene que mantenerse al corriente de las investigaciones que se hacen en su campo. Sus sentimientos hacia estas investigaciones poseen el calor y la intensidad propios de algo \u00edntimamente relacionado con su carrera; pero si lee sobre investigaciones en otra ciencia que no tenga relaci\u00f3n con su especialidad, lo leer\u00e1 con una actitud totalmente distinta, no profesional, con menos esp\u00edritu cr\u00edtico, m\u00e1s desinteresadamente. Aunque tenga que usar el cerebro para seguir lo que se dice, esta lectura le sirve de relajaci\u00f3n, porque no est\u00e1 relacionada con sus responsabilidades. Si el libro le interesa, su inter\u00e9s es impersonal, en un sentido que no se puede aplicar a los libros que tratan de su especialidad. De estos intereses que se salen de las actividades principales de la vida es de lo que quiero hablar en el presente cap\u00edtulo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una de las fuentes de infelicidad, fatiga y tensi\u00f3n nerviosa es la incapacidad para interesarse por cosas que no tengan importancia pr\u00e1ctica en la vida de uno. El resultado es que la mente consciente no descansa, siempre ocupada en un peque\u00f1o n\u00famero de asuntos, cada uno de los cuales supone probablemente algo de ansiedad y cierto grado de preocupaci\u00f3n. Excepto durante el sue\u00f1o, nunca se le permite a la mente consciente quedar en barbecho para que los pensamientos subconscientes maduren poco a poco su sabidur\u00eda. Esto provoca excitabilidad, falta de sagacidad, irritabilidad y p\u00e9rdida del sentido de la proporci\u00f3n. Todo lo cual es, a la vez, causa y efecto de la fatiga. Cuanto m\u00e1s fatigado est\u00e1 uno, menos le interesan las cosas exteriores; y al disminuir el inter\u00e9s disminuye tambi\u00e9n el alivio que antes proporcionaban esas cosas, y uno se siente a\u00fan m\u00e1s cansado. Este c\u00edrculo vicioso solo puede conducir al derrumbamiento nervioso. Los intereses exteriores resultan sosegantes porque no exigen ninguna acci\u00f3n. Tomar decisiones y realizar actos de voluntad son cosas muy fatigosas, sobre todo si hay que hacerlo con prisas y sin la ayuda del subconsciente. Tienen mucha raz\u00f3n los que dicen que las decisiones importantes hay que \u00ab<em>consultarlas con la almohada<\/em>\u00bb. Pero no solo durante el sue\u00f1o pueden funcionar los procesos mentales subconscientes. Tambi\u00e9n pueden funcionar mientras la mente consciente est\u00e1 ocupada en otra cosa. La persona capaz de olvidarse de su trabajo al terminar la jornada y no volverse a acordar hasta que empieza el d\u00eda siguiente, seguramente har\u00e1 su trabajo mucho mejor que el que se sigue preocupando durante las horas intermedias. Y resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil olvidarse del trabajo cuando conviene olvidarlo si uno tiene muchas m\u00e1s cosas que le interesen, aparte del trabajo. Sin embargo, es imprescindible que estos intereses no exijan aplicar las mismas facultades que han quedado agotadas por la jornada laboral. No deben exigir fuerza de voluntad y decisiones r\u00e1pidas, no deben tener implicaciones econ\u00f3micas, como ocurre con el juego, y en general no deben ser tan excitantes que provoquen fatiga emocional y preocupen al subconsciente, adem\u00e1s de a la mente consciente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay muchos entretenimientos que cumplen estas condiciones. Los espect\u00e1culos deportivos, el teatro, el golf, son irreprochables desde este punto de vista. Si uno es aficionado a los libros, la lectura no relacionada con su actividad profesional le resultar\u00e1 muy satisfactoria. Por muy importantes que sean nuestras preocupaciones, no hay que pensar en ellas durante todas las horas de vigilia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este aspecto, existe una gran diferencia entre hombres y mujeres. En general, a los hombres les resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil olvidarse de su trabajo que a las mujeres. En el caso de mujeres cuyo trabajo es el hogar, esto es natural, ya que no cambian de sitio como los hombres que en cuanto salen de la oficina var\u00edan de humor. Pero, si no me equivoco, las mujeres que trabajan fuera de casa son tan diferentes de los hombres en este aspecto como las que trabajan en casa. Les resulta muy dif\u00edcil interesarse en algo que no tenga importancia pr\u00e1ctica para ellas. Sus prop\u00f3sitos dirigen sus pensamientos y sus actividades, y casi nunca se dejan absorber por un inter\u00e9s totalmente intrascendente. Naturalmente, no niego que existan excepciones, pero estoy hablando de lo que me parece la norma general. En un colegio femenino, por ejemplo, las profesoras, si no hay ning\u00fan hombre delante, siguen hablando de sus clases por la noche, mientras que en un colegio masculino esto no ocurre. A las mujeres les parece que esto demuestra que son m\u00e1s concienzudas que los hombres, pero no creo que a largo plazo esto mejore la calidad de su trabajo. M\u00e1s bien tiende a producir cierta estrechez de miras que con mucha frecuencia conduce a una especie de fanatismo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos los intereses impersonales, aparte de su importancia como factor de relajaci\u00f3n, tienen otras ventajas. Para empezar, ayudan a mantener el sentido de la proporci\u00f3n. Es muy f\u00e1cil dejarse absorber por nuestros propios proyectos, nuestro c\u00edrculo de relaciones, nuestro tipo de trabajo, hasta el punto de olvidar que todo ello constituye una parte m\u00ednima de la actividad humana total, y que a la mayor parte del mundo no le afecta nada lo que nosotros hacemos. Puede que se pregunten ustedes: \u00bfy por qu\u00e9 hay que acordarse de esto? Tengo varias respuestas. En primer lugar, es bueno tener una imagen del mundo tan completa como nos permitan nuestras actividades necesarias. Ninguno de nosotros va a estar mucho tiempo en este mundo, y cada uno, durante los pocos a\u00f1os que dure su vida, tiene que aprender todo lo que va a saber sobre este extra\u00f1o planeta y su posici\u00f3n en el universo. Desaprovechar las oportunidades de conocimiento, por imperfectas que sean, es como ir al teatro y no escuchar la obra. El mundo est\u00e1 lleno de cosas, cosas tr\u00e1gicas o c\u00f3micas, heroicas, extravagantes o sorprendentes, y los que no encuentran inter\u00e9s en el espect\u00e1culo est\u00e1n renunciando a uno de los privilegios que nos ofrece la vida. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, el sentido de la proporci\u00f3n resulta muy \u00fatil y a veces muy consolador. Todos tenemos tendencia a excitarnos exageradamente, preocuparnos exageradamente, dejarnos impresionar exageradamente por la importancia del peque\u00f1o rinc\u00f3n del mundo en que vivimos, y del peque\u00f1o espacio de tiempo comprendido entre nuestro nacimiento y nuestra muerte. Toda esta excitaci\u00f3n y sobrevaloraci\u00f3n de nuestra propia importancia no tiene nada de bueno. Es cierto que puede hacernos trabajar m\u00e1s, pero no nos har\u00e1 trabajar mejor. Es preferible poco trabajo con buen resultado a mucho trabajo con mal resultado, aunque no piensen as\u00ed los ap\u00f3stoles de la vida hiperactiva. Los que se preocupan mucho por su trabajo est\u00e1n en constante peligro de caer en el fanatismo, que consiste b\u00e1sicamente en recordar una o dos cosas deseables, olvid\u00e1ndose de todas las dem\u00e1s, y suponer que cualquier da\u00f1o incidental que se cause tratando de conseguir esas cosas carece de importancia. No existe mejor profil\u00e1ctico contra este temperamento fan\u00e1tico que un concepto amplio de la vida humana y su posici\u00f3n en el universo. Puede parecer que estamos invocando un concepto demasiado grande para la ocasi\u00f3n, pero aparte de esta aplicaci\u00f3n particular, es algo que tiene un gran valor por s\u00ed mismo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno de los defectos de la educaci\u00f3n superior moderna es que se ha convertido en un puro entrenamiento para adquirir ciertas habilidades y cada vez se preocupa menos de ensanchar la mente y el coraz\u00f3n mediante el examen imparcial del mundo. Supongamos que estamos metidos en una campa\u00f1a pol\u00edtica y trabajamos con todas nuestras fuerzas por la victoria de nuestro partido. Hasta aqu\u00ed, bien. Pero a lo largo de la campa\u00f1a puede ocurrir que se presente alguna oportunidad de victoria que conlleve utilizar m\u00e9todos calculados para fomentar el odio, la violencia y la desconfianza. Por ejemplo, se nos puede ocurrir que la mejor t\u00e1ctica para ganar sea insultar a una naci\u00f3n extranjera. Si nuestro alcance mental solo abarca el presente, o si hemos asimilado la doctrina de que lo \u00fanico que importa es lo que se llama eficiencia, adoptaremos esos m\u00e9todos tan turbios. Puede que gracias a ellos logremos nuestros prop\u00f3sitos inmediatos, pero las consecuencias a largo plazo pueden ser desastrosas. En cambio, si nuestro bagaje mental incluye las \u00e9pocas pasadas de la humanidad, su lenta y parcial salida de la barbarie y la brevedad de toda su historia en comparaci\u00f3n con los per\u00edodos astron\u00f3micos, si estas ideas han moldeado nuestros sentimientos habituales, nos daremos cuenta de que la batalla moment\u00e1nea en que estamos empe\u00f1ados no puede ser tan importante como para arriesgarse a dar un paso atr\u00e1s, retrocediendo hacia las tinieblas de las que tan lentamente hemos ido saliendo. Es m\u00e1s: si salimos derrotados en nuestro objetivo inmediato, nos servir\u00e1 de sost\u00e9n ese mismo sentido de lo moment\u00e1neo que nos hizo rechazar el uso de m\u00e9todos degradantes. M\u00e1s all\u00e1 de nuestras actividades inmediatas, tendremos objetivos a largo plazo, que ir\u00e1n cobrando forma poco a poco, en los que uno no ser\u00e1 un individuo aislado sino parte del gran ej\u00e9rcito de los que han guiado a la humanidad hacia una existencia civilizada. A quien haya adoptado este modo de pensar no le abandonar\u00e1 nunca cierta felicidad de fondo, sea cual fuere su suerte personal. La vida se convertir\u00e1 en una comuni\u00f3n con los grandes de todas las \u00e9pocas, y la muerte personal no ser\u00e1 m\u00e1s que un incidente sin importancia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si yo tuviera poder para organizar la educaci\u00f3n superior como yo creo que deber\u00eda ser, procurar\u00eda sustituir las viejas religiones ortodoxas (<em>que atraen a muy pocos j\u00f3venes, y siempre a los menos inteligentes y m\u00e1s oscurantistas<\/em>) por algo que tal vez no se podr\u00eda llamar religi\u00f3n, ya que se trata simplemente de centrar la atenci\u00f3n en hechos bien comprobados. Procurar\u00eda que los j\u00f3venes adquirieran viva conciencia del pasado, que se hicieran plenamente conscientes de que el futuro de la humanidad ser\u00e1, casi con toda seguridad, incomparablemente m\u00e1s largo que su pasado, y que tambi\u00e9n adquirieran plena conciencia de lo min\u00fasculo que es el planeta en que vivimos, y de que la vida en este planeta es solo un incidente pasajero. Y junto a estos hechos, que insisten en la insignificancia del individuo, les presentar\u00eda otro conjunto de hechos dise\u00f1ados para grabar en la mente de los j\u00f3venes la grandeza de que es capaz el individuo, y el convencimiento de que en toda la profundidad del espacio estelar no se conoce nada que tenga tanto valor. Hace mucho tiempo, <strong>Spinoza<\/strong> escribi\u00f3 sobre la esclavitud y la libertad; debido a su estilo y su lenguaje, sus ideas son de dif\u00edcil acceso, salvo para los estudiantes de filosof\u00eda, pero lo que yo quiero decir se diferencia muy poco de lo que \u00e9l dijo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una persona que haya percibido lo que es la grandeza de alma, aunque sea temporal y brevemente, ya no puede ser feliz si se deja convertir en un ser mezquino, ego\u00edsta, atormentado por molestias triviales, con miedo a lo que pueda depararle el destino. La persona capaz de la grandeza de alma abrir\u00e1 de par en par las ventanas de su mente, dejando que penetren libremente en ella los vientos de todas las partes del universo. Se ver\u00e1 a s\u00ed mismo, ver\u00e1 la vida y ver\u00e1 el mundo con toda la verdad que nuestras limitaciones humanas permitan; d\u00e1ndose cuenta de la brevedad e insignificancia de la vida humana, comprender\u00e1 tambi\u00e9n que en las mentes individuales est\u00e1 concentrado todo lo valioso que existe en el universo conocido. Y comprobar\u00e1 que aqu\u00e9l cuya mente es un espejo del mundo llega a ser, en cierto sentido, tan grande como el mundo. Experimentar\u00e1 una profunda alegr\u00eda al emanciparse de los miedos que agobian al esclavo de las circunstancias, y seguir\u00e1 siendo feliz en el fondo a pesar de todas las vicisitudes de su vida exterior. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dejando estas elevadas especulaciones y volviendo a nuestro tema m\u00e1s inmediato, que es la importancia de los intereses no personales, hay otro aspecto que los convierte en una gran ayuda para lograr la felicidad. Hasta en las vidas m\u00e1s afortunadas hay momentos en que las cosas van mal. Pocos hombres, exceptuando los solteros, no se habr\u00e1n peleado nunca con sus esposas; pocos padres no habr\u00e1n pasado momentos de gran angustia por las enfermedades de sus hijos; pocos hombres de negocios se habr\u00e1n librado de per\u00edodos de inseguridad econ\u00f3mica; pocos profesionales no habr\u00e1n vivido \u00e9pocas en que el fracaso los miraba a los ojos. En esas ocasiones, la capacidad de interesarse en algo sin relaci\u00f3n con la causa de ansiedad representa una ventaja enorme. En esos momentos en que, a pesar de la angustia, no se puede hacer nada de inmediato, algunos juegan al ajedrez, otros leen novelas polic\u00edacas, otros se dedican a la astronom\u00eda popular y otros se consuelan leyendo acerca de la excavaciones en <strong>Ur<\/strong>, <strong>Caldea<\/strong>. Todos ellos hacen bien; en cambio, el que no hace nada para distraer la mente y permite que sus preocupaciones adquieran absoluto dominio sobre \u00e9l, se porta como un insensato y pier de capacidad para afrontar sus problemas cuando llegue el momento de actuar. Se puede aplicar una consideraci\u00f3n similar a las desgracias irreparables, como la muerte de una persona muy querida. No conviene dejarse hundir en la pena. El dolor es inevitable y natural, pero hay que hacer todo lo posible por reducirlo al m\u00ednimo. Es puro sentimentalismo pretender extraer de la desgracia, como hacen algunos, hasta la \u00faltima gota de sufrimiento. Naturalmente, no niego que uno pueda estar destrozado por la pena; lo que digo es que hay que hacer lo posible para escapar de ese estado y buscar cualquier distracci\u00f3n, por trivial que sea, siempre que no sea nociva o degradante. Entre las que considero nocivas y degradantes est\u00e1n el alcohol y las drogas, cuyo prop\u00f3sito es destruir el pensamiento, al menos moment\u00e1neamente. Lo que hay que hacer no es destruir el pensamiento, sino encauzarlo por nuevos canales, o al menos por canales alejados de la desgracia actual. Esto es dif\u00edcil de hacer si hasta ese momento la vida se ha concentrado en unos pocos intereses, y esos pocos est\u00e1n ahora sumergidos en la pena. Para soportar bien la desgracia cuando se presenta conviene haber cultivado en tiempos m\u00e1s felices cierta variedad de intereses, para que la mente pueda encontrar un refugio inalterado que le sugiera otras asociaciones y otras emociones diferentes de las que hacen tan insoportable el momento presente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una persona con suficiente vitalidad y entusiasmo superar\u00e1 todas las desgracias, porque despu\u00e9s de cada golpe se manifestar\u00e1 un inter\u00e9s por la vida y el mundo que no puede estrecharse tanto como para que una p\u00e9rdida resulte fatal. Dejarse derrotar por una p\u00e9rdida, e incluso por varias, no es algo digno de admiraci\u00f3n como prueba de sensibilidad, sino algo que habr\u00eda que deplorar como un fallo de vitalidad. Todos nuestros seres queridos est\u00e1n a merced de la muerte, que puede golpear en cualquier momento a quienes m\u00e1s amamos. Por tanto, es necesario que no vivamos con esa estrecha intensidad que pone todo el sentido y el prop\u00f3sito de la vida a merced de un accidente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por todas estas razones, el que aspire a la felicidad sabiendo lo que hace procurar\u00e1 adquirir unos cuantos intereses secundarios, adem\u00e1s de los fundamentales sobre los que ha construido su vida.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2272153\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-la-ciencia-300x126.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"201\" data-id=\"2272153\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-la-ciencia-300x126.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-la-ciencia-768x322.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-la-ciencia-610x256.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-la-ciencia.jpg 837w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>-XVI- <\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Esfuerzo y resignaci\u00f3n<\/span><\/h3>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2272004\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-4-300x225.jpeg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"360\" data-id=\"2272004\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-4-300x225.jpeg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-4-768x576.jpeg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-4-610x458.jpeg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-4-678x509.jpeg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-4-326x245.jpeg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-4-80x60.jpeg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-4.jpeg 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La doctrina del justo medio no es nada interesante. Recuerdo que yo, cuando era joven, la rechazaba con desprecio e indignaci\u00f3n porque lo que yo admiraba entonces eran los extremismos heroicos. Sin embargo, la verdad no siempre es interesante y la gente cree muchas cosas solo porque son interesantes, aunque en realidad apenas haya evidencias a su favor. Pues con el justo medio pasa eso: puede que sea una doctrina poco interesante, pero en much\u00edsimos aspectos es verdadera. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un aspecto en el que es necesario atenerse al justo medio es la cuesti\u00f3n del equilibrio entre esfuerzo y resignaci\u00f3n. Ambas doctrinas han tenido defensores extremistas. La doctrina de la resignaci\u00f3n la han predicado santos y m\u00edsticos; la del esfuerzo la han predicado los expertos en eficiencia y los cristianos esforzados. Cada una de estas escuelas enfrentadas ten\u00eda su parte de verdad, pero no toda la verdad. En este cap\u00edtulo me propongo intentar equilibrar la balanza, y empezar\u00e9 hablando a favor del esfuerzo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Excepto en muy raros casos, la felicidad no es algo que se nos venga a la boca, como una fruta madura, por una mera concurrencia de circunstancias propicias. Por eso he titulado este libro <em>La conquista de la felicidad<\/em>. Porque en un mundo tan lleno de desgracias evitables e inevitables, de enfermedades y trastornos psicol\u00f3gicos, de lucha, pobreza y mala voluntad, el hombre o la mujer que quiera ser feliz tiene que encontrar maneras de hacer frente a las m\u00faltiples causas de infelicidad que asedian a todo individuo. En algunos casos excepcionales puede que no se requiera mucho esfuerzo. Un hombre de buen car\u00e1cter, que herede una gran fortuna, goce de buena salud y tenga gustos sencillos, puede pasarse la vida muy a gusto y pensar que no es para tanto. Una mujer guapa e indolente que se case con un hombre rico que no le exija ning\u00fan esfuerzo y a la que no le importe engordar despu\u00e9s de casada, tambi\u00e9n podr\u00e1 disfrutar de cierta dicha perezosa, siempre que tenga buena suerte con sus hijos. Pero estos casos son excepcionales. La mayor\u00eda de la gente no es rica; muchas personas no nacen con buen car\u00e1cter; muchos tienen pasiones inquietas que hacen que la vida tranquila y ordenada les parezca insoportablemente aburrida; la salud es una bendici\u00f3n que nadie tiene garantizada para siempre; el matrimonio no es invariablemente una fuente de felicidad. Por todas estas razones, para la mayor\u00eda de los hombres y mujeres, la felicidad tiene que ser una conquista, y no un regalo de los dioses; y en esta conquista, el esfuerzo \u2014hacia fuera y hacia dentro\u2014 desempe\u00f1a un papel muy importante. En el esfuerzo hacia dentro est\u00e1 incluido tambi\u00e9n el esfuerzo necesario para la resignaci\u00f3n, as\u00ed que, por el momento, consideremos solo el esfuerzo hacia fuera. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">E<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">n el caso de cualquier persona, hombre o mujer, que tenga que trabajar para ganarse la vida, la necesidad de esforzarse en este aspecto es tan obvia que no hay ni que hablar de ella. Es cierto que un faquir indio puede ganarse la vida sin esfuerzo, con solo presentar un cuenco para que los creyentes echen limosnas, pero en los pa\u00edses occidentales las autoridades no ven con buenos ojos este m\u00e9todo de obtener ingresos. Adem\u00e1s, el clima lo hace menos agradable que en pa\u00edses m\u00e1s c\u00e1lidos y secos; en invierno, desde luego, pocas personas son tan perezosas que prefieran no hacer nada al aire libre a trabajar en recintos calientes. As\u00ed pues, en Occidente la resignaci\u00f3n sola no es un buen camino para hacer fortuna. La mayor\u00eda de los habitantes de los pa\u00edses occidentales nece sita para ser feliz algo m\u00e1s que cubrir sus necesidades b\u00e1sicas; desean sentir que tienen \u00e9xito. En algunas profesiones, como por ejemplo la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, esta sensaci\u00f3n est\u00e1 al alcance de personas que no ganan un gran sueldo, pero en la mayor\u00eda de las profesiones el \u00e9xito se mide por los ingresos. Y aqu\u00ed tocamos un asunto en el que en la mayor\u00eda de los casos es conveniente algo de resignaci\u00f3n, ya que en un mundo competitivo el \u00e9xito manifiesto solo es posible para una minor\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El matrimonio es una cuesti\u00f3n en que el esfuerzo puede ser necesario o no, seg\u00fan las circunstancias. Cuando un sexo est\u00e1 en minor\u00eda, como ocurre con los hombres en Inglaterra y con las mujeres en Australia, los miembros de ese sexo no suelen tener que hacer muchos esfuerzos para casarse si lo desean. En cambio, a los miembros del sexo mayoritario les ocurre lo contrario. Basta con estudiar los anuncios de las revistas femeninas para darse cuenta de la cantidad de energ\u00eda y pensamiento que gastan en este sentido las mujeres de los pa\u00edses en que son mayor\u00eda. Cuando son los hombres los que est\u00e1n en mayor\u00eda, suelen adoptar m\u00e9todos m\u00e1s expeditivos, como la habilidad con el rev\u00f3lver. Esto es natural, ya que las poblaciones mayoritariamente masculinas suelen darse en las fronteras de la civilizaci\u00f3n. No s\u00e9 qu\u00e9 har\u00edan los ingleses si una epidemia selectiva dejara en Inglaterra una mayor\u00eda de hombres; puede que tuvieran que recuperar la galanter\u00eda de \u00e9pocas pasadas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La cantidad de esfuerzo que requiere la buena crianza de los hijos es tan evidente que no creo que nadie la niegue. Los pa\u00edses que creen en la resignaci\u00f3n y en el mal llamado concepto \u00ab<em>espiritual<\/em>\u00bb de la vida son pa\u00edses con una gran mortalidad infantil. La medicina, la higiene, la asepsia, la dieta sana, son cosas que no se consiguen sin preocupaciones mundanas; requieren energ\u00eda e inteligencia aplicadas al entorno material. Los que creen que la materia es una ilusi\u00f3n pueden pensar lo mismo de la suciedad, y con ello causar la muerte a sus hijos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hablando en t\u00e9rminos m\u00e1s generales, se podr\u00eda decir que es normal y leg\u00edtimo que toda persona cuyos deseos naturales no est\u00e9n atrofiados aspire a alg\u00fan tipo de poder. El tipo de poder que desea cada uno depende de sus pasiones predominantes; unos desean poder sobre las acciones de los dem\u00e1s, otros desean poder sobre sus pensamientos y otros sobre sus emociones. Algunos desean cambiar el entorno material, otros desean la sensaci\u00f3n de poder que se deriva de la superioridad intelectual. Toda clase de trabajo p\u00fablico conlleva el deseo de alg\u00fan tipo de poder, a menos que se haga pensando \u00fanicamente en hacerse rico mediante la corrupci\u00f3n. El hombre que act\u00faa movido por el puro sufrimiento altruista que le provoca el espect\u00e1culo de la miseria humana, si dicho sufrimiento es genuino, desear\u00e1 poder para aliviar la miseria. Las \u00fanicas personas totalmente indiferentes al poder son las que sienten completa indiferencia hacia el pr\u00f3jimo. As\u00ed pues, hay que aceptar que desear alguna forma de poder es algo natural en las personas capaces de formar parte de una comunidad sana. Y todo deseo de poder conlleva, mientras no se frustre, una forma correspondiente de esfuerzo. Para la mentalidad occidental, esta conclusi\u00f3n puede parecer una perogrullada, pero no son pocos los occidentales que coquetean con lo que se llama \u00abl<em>a sabidur\u00eda de Oriente<\/em>\u00bb, precisamente cuando Oriente la est\u00e1 abandonando. Es posible que a ellos les parezca discutible lo que decimos, y si es as\u00ed val\u00eda la pena decirlo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, la resignaci\u00f3n tambi\u00e9n desempe\u00f1a un papel en la conquista de la felicidad, y es un papel tan imprescindible como el del esfuerzo. El sabio, aunque no se quede parado ante las desgracias evitables, no malgastar\u00e1 tiempo ni emociones con las inevitables, e incluso aguantar\u00e1 algunas de las evitables si para evitarlas se necesitan un tiempo y una energ\u00eda que \u00e9l prefiere dedicar a fines m\u00e1s importantes. Mucha gente se impacienta o se enfurece ante el m\u00e1s m\u00ednimo contratiempo, y de este modo malgasta una gran cantidad de energ\u00eda que podr\u00eda emplear en cosas m\u00e1s \u00fatiles. Incluso cuando uno est\u00e1 embarcado en asuntos verdaderamente importantes, no es prudente comprometerse emocionalmente hasta el punto de que la sola idea de un posible fracaso se convierta en una constante amenaza para la paz mental. El cristianismo predicaba el sometimiento a la voluntad de <em>Dios<\/em>, y hasta los que no acepten esta terminolog\u00eda deber\u00edan tener presente algo parecido en todas sus actividades. La eficiencia en una tarea pr\u00e1ctica no es proporcional a la emoci\u00f3n que ponemos en ella; de hecho, la emoci\u00f3n es muchas veces un obst\u00e1culo para la eficiencia. La actitud m\u00e1s conveniente es hacerlo lo mejor posible, pero contando con los <em>hados<\/em>. Existen dos clases de resignaci\u00f3n: una se basa en la desesperaci\u00f3n y la otra en una esperanza inalcanzable. La primera es mala, la segunda es buena. El que ha sufrido una derrota tan terrible que ha perdido toda esperanza de lograr algo bueno, puede aprender la resignaci\u00f3n de la desesperaci\u00f3n, y al hacerlo abandonar\u00e1 toda actividad seria. Puede disfrazar su desesperaci\u00f3n con frases religiosas, o diciendo que la contemplaci\u00f3n es el fin natural del hombre, pero por muchos disfraces que utilice para ocultar su derrota interior, seguir\u00e1 siendo una persona in\u00fatil y profundamente desdichada. En cambio, la persona cuya resignaci\u00f3n se basa en una esperanza inalcanzable act\u00faa de manera muy diferente. Para que dicha esperanza sea inalcanzable, tiene que ser algo grande y no personal. Sean cuales fueren mis actividades personales, puedo ser derrotado por la muerte, o por ciertas enfermedades; puedo ser vencido por mis enemigos; puedo descubrir que he seguido un camino equivocado que no puede conducir al \u00e9xito. Las esperanzas puramente personales pueden fracasar de mil maneras diferentes, todas inevitables; pero si los objetivos personales formaban parte de un proyecto m\u00e1s amplio, que afecte a la humanidad, la derrota no es tan completa cuando se fracasa. El hombre de ciencia que desea hacer grandes descubrimientos puede que no lo consiga, o puede que tenga que dejar su trabajo a causa de un golpe en la cabeza, pero si su mayor deseo es el progreso de la ciencia y no solo su contribuci\u00f3n personal a dicho objetivo, no sentir\u00e1 la misma desesperaci\u00f3n que sentir\u00eda un hombre cuyas investigaciones tuvieran motivos puramente ego\u00edstas. El hombre que trabaja a favor de una reforma muy necesaria puede encontrarse con que una guerra deja todos sus esfuerzos en v\u00eda muerta, y puede verse obligado a asumir que la causa por la que trabaj\u00f3 no se har\u00e1 realidad en lo que le queda de vida. Pero si lo que le interesa es el futuro de la humanidad y no su propia participaci\u00f3n en \u00e9l, no por eso se hundir\u00e1 en la desesperaci\u00f3n absoluta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los casos que hemos considerado, la resignaci\u00f3n es muy dif\u00edcil; pero hay muchos otros en los que resulta mucho m\u00e1s f\u00e1cil. Me refiero a casos en que solo salen mal cuestiones secundarias, mientras los asuntos importantes de la vida siguen ofreciendo perspectivas de \u00e9xito. Por ejemplo, un hombre que est\u00e9 trabajando en un proyecto importante y se deja distraer por sus problemas matrimoniales porque le falla el tipo adecuado de resignaci\u00f3n. Si su trabajo es verdaderamente absorbente, deber\u00eda considerar estos problemas circunstanciales como se considera un d\u00eda de lluvia; es decir, como una molestia por la que ser\u00eda de tontos armar un alboroto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay personas que son incapaces de sobrellevar con paciencia los peque\u00f1os contratiempos que constituyen, si se lo permitimos, una parte muy grande de la vida. Se enfurecen cuando pierden un tren, sufren ataques de rabia si la comida est\u00e1 mal cocinada, se hunden en la desesperaci\u00f3n si la chimenea no tira bien y claman venganza contra todo el sistema industrial cuando la ropa tarda en llegar de la lavander\u00eda. Con la energ\u00eda que estas personas gastan en problemas triviales, si se empleara bien, se podr\u00edan hacer y deshacer imperios. El sabio no se fija en el polvo que la sirvienta no ha limpiado, en la patata que el cocinero no ha cocido, ni en el holl\u00edn que el deshollinador no ha deshollinado. No quiero decir que no tome medidas para remediar estas cuestiones, si tiene tiempo para ello; lo que digo es que se enfrenta a ellas sin emoci\u00f3n. La preocupaci\u00f3n, la impaciencia y la irritaci\u00f3n son emociones que no sirven para nada. Los que las sienten con mucha fuerza pueden decir que son incapaces de dominarlas, y no estoy seguro de que se puedan dominar si no es con esa resignaci\u00f3n fundamental de que habl\u00e1bamos antes. Ese mismo tipo de concentraci\u00f3n en grandes proyectos no personales, que permite sobrellevar el fracaso personal en el trabajo o los problemas de un matrimonio desdichado, sirve tambi\u00e9n para ser paciente cuando perdemos un tren o se nos cae el paraguas en el barro. Si uno tiene un car\u00e1cter irritable, no creo que pueda curarse de ning\u00fan otro modo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El que ha conseguido liberarse de la tiran\u00eda de las preocupaciones descubre que la vida es mucho m\u00e1s alegre que cuando estaba perpetuamente irritado. Las idiosincrasias personales de sus conocidos, que antes le sacaban de quicio, ahora parecen simplemente graciosas. Si Fulano est\u00e1 contando por trescientas cuarenta y siete vez la an\u00e9cdota del obispo de la <em>Tierra del Fuego<\/em>, se divertir\u00e1 tomando nota de la cifra y no intentar\u00e1 en vano acallarle con una an\u00e9cdota propia. Si se le rompe el cord\u00f3n del zapato justo cuando tiene que correr para tomar el tren de la ma\u00f1ana, pensar\u00e1, despu\u00e9s de soltar los tacos pertinentes, que el incidente en cuesti\u00f3n no tiene demasiada importancia en la historia del cosmos. Si un vecino pesado le interrumpe cuando est\u00e1 a punto de proponerle matrimonio a una chica, pensar\u00e1 que a toda la humanidad le han ocurrido desastres semejantes, exceptuando a <em>Ad\u00e1n<\/em>, e incluso \u00e9l tuvo sus problemas. No hay l\u00edmites a lo que se puede hacer para consolarse de los peque\u00f1os contratiempos mediante extra\u00f1as analog\u00edas y curiosos paralelismos. Yo creo que toda persona civilizada, hombre o mujer, tiene una imagen de s\u00ed misma y se molesta cuando ocurre algo que parece estropear esa imagen. El mejor remedio consiste en no tener una sola imagen, sino toda una galer\u00eda, y seleccionar la m\u00e1s adecuada para el incidente en cuesti\u00f3n. Si algunos de los retratos son un poco rid\u00edculos, tanto mejor; no es prudente verse todo el tiempo como un h\u00e9roe de tragedia cl\u00e1sica. Tampoco recomiendo que uno se vea siempre a s\u00ed mismo como un payaso de comedia, porque los que hacen esto resultan a\u00fan m\u00e1s irritantes; se necesita un poco de tacto para elegir un papel adecuado a la situaci\u00f3n. Por supuesto, si uno es capaz de olvidarse de s\u00ed mismo y no representar ning\u00fan papel, me parece admirable. Pero si estamos acostumbrados a representar papeles, m\u00e1s vale hacerse un repertorio para as\u00ed evitar la monoton\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchas personas activas opinan que la m\u00e1s m\u00ednima pizca de resignaci\u00f3n, la m\u00e1s ligera chispa de humor, destruir\u00edan la energ\u00eda con que hacen su trabajo y la determinaci\u00f3n gracias a la cual \u2014seg\u00fan creen ellos\u2014 consiguen sus \u00e9xitos. En mi opini\u00f3n, est\u00e1n equivocadas. Los trabajos que valen la pena pueden hacerlos tambi\u00e9n personas que no se enga\u00f1en respecto a su importancia ni a la facilidad con que se pueden hacer. Los que necesitan enga\u00f1arse a s\u00ed mismos para hacer su trabajo deber\u00edan hacer un cursillo previo para aprender a afrontar la verdad antes de continuar con su carrera, porque tarde o temprano la necesidad de apoyarse en mitos har\u00e1 que su trabajo se vuelva perjudicial en vez de ser beneficioso. Mejor es no hacer nada que hacer da\u00f1o. El tiempo dedicado a aprender a apreciar los hechos no es tiempo perdido, y el trabajo que se haga despu\u00e9s tendr\u00e1 menos probabilidades de resultar perjudicial que el trabajo que hacen los que necesitan inflar constantemente su ego para estimular su energ\u00eda. Se necesita cierta resignaci\u00f3n para atreverse a afrontar la verdad sobre uno mismo; este tipo de resignaci\u00f3n puede causar dolor en los primeros momentos, pero a largo plazo protege \u2014de hecho, es la \u00fanica protecci\u00f3n posible\u2014 contra las decepciones y desilusiones a que se expone quien se enga\u00f1a a s\u00ed mismo. A la larga, no hay nada tan fatigoso y tan exasperante como esforzarse d\u00eda tras d\u00eda en creer cosas que cada d\u00eda resultan m\u00e1s incre\u00edbles. Librarse de ese esfuerzo es una condici\u00f3n indispensable para la felicidad segura y duradera.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2272000\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russell-300x247.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"247\" data-id=\"2272000\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russell-300x247.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russell.jpg 420w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>-XVII- <\/strong><\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>El hombre feliz<\/strong><\/span><\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2272243\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-e1531812370721-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"270\" data-id=\"2272243\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-e1531812370721-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-e1531812370721-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-e1531812370721-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-e1531812370721-610x343.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-e1531812370721-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Russell-e1531812370721.jpg 1068w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La felicidad, esto es evidente, depende en parte de circunstancias externas y en parte de uno mismo. En este libro nos hemos ocupado de la parte que depende de uno mismo, y hemos llegado a la conclusi\u00f3n de que, en lo referente a esta parte, la receta de la felicidad es muy sencilla. Muchos opinan \u2014y entre ellos creo que debemos incluir al se\u00f1or <strong>Krutch<\/strong>, de quien hablamos en el <em>Cap\u00edtulo<\/em> <em>2<\/em>\u2014 que la felicidad es imposible sin creencias m\u00e1s o menos religiosas. Muchas personas que son desdichadas creen que sus pesares tienen causas complicadas y sumamente intelectualizadas. Yo no creo que esas cosas sean aut\u00e9nticas causas de felicidad ni de infelicidad; creo que son solo s\u00edntomas. Por regla general, la persona desgraciada tiende a adoptar un credo desgraciado, y la persona feliz adopta un credo feliz; cada uno atribuye su felicidad o su desdicha a sus creencias, cuando ocurre justamente al rev\u00e9s. Hay ciertas cosas que son indispensables para la felicidad de la mayor\u00eda de las personas, pero se trata de cosas simples: comida y cobijo, salud, amor, un trabajo satisfactorio y el respeto de los allegados. Para algunas personas tambi\u00e9n es imprescindible tener hijos. Cuando faltan estas cosas, solo las personas excepcionales pueden alcanzar la felicidad; pero si se tienen o se pueden obtener mediante un esfuerzo bien dirigido, el que sigue siendo desgraciado es porque padece alg\u00fan desajuste psicol\u00f3gico que, si es muy grave, puede requerir los servicios de un psiquiatra, pero que en los casos normales puede cur\u00e1rselo el propio paciente, con tal de que aborde la cuesti\u00f3n de la manera correcta. Cuando las circunstancias exteriores no son decididamente adversas, la felicidad deber\u00eda estar al alcance de cualquiera, siempre que las pasiones e intereses se dirijan hacia fuera, y no hacia dentro. Por tanto, deber\u00edamos proponernos, tanto en la educaci\u00f3n como en nuestros intentos de adaptarnos al mundo, evitar las pasiones egoc\u00e9ntricas y adquirir afectos e intereses que impidan que nuestros pensamientos giren perpetuamente en torno a nosotros mismos. Casi nadie es capaz de ser feliz en una c\u00e1rcel, y las pasiones que nos encierran en nosotros mismos constituyen uno de los peores tipos de c\u00e1rcel. Las m\u00e1s comunes de estas pasiones son el miedo, la envidia, el sentimiento de pecado, la autocompasi\u00f3n y la autoadmiraci\u00f3n. En todas ellas, nuestros deseos se centran en nosotros mismos: no existe aut\u00e9ntico inter\u00e9s por el mundo exterior, solo la preocupaci\u00f3n de que pueda hacernos da\u00f1o o deje de alimentar nuestro ego. El miedo es la principal raz\u00f3n de que la gente se resista a admitir los hechos y est\u00e9 tan dispuesta a envolverse en un c\u00e1lido abrigo de mitos. Pero las espinas desgarran el abrigo y por los desgarrones penetran r\u00e1fagas de viento fr\u00edo, y el que se hab\u00eda acostumbrado a estar abrigado sufre mucho m\u00e1s que el que se ha endurecido habitu\u00e1ndose al fr\u00edo. Adem\u00e1s, los que se enga\u00f1an a s\u00ed mismos suelen saber en el fondo que se est\u00e1n enga\u00f1ando, y viven en un estado de aprensi\u00f3n, temiendo que alg\u00fan acontecimiento funesto les obligue a aceptar realidades desagradables. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno de los peores inconvenientes de las pasiones egoc\u00e9ntricas es que le quitan mucha variedad a la vida. Es cierto que al que solo se ama a s\u00ed mismo no se le puede acusar de promiscuidad en sus afectos; pero al final est\u00e1 condenado a sufrir un aburrimiento insoportable por la invariable monoton\u00eda del objeto de su devoci\u00f3n. El que sufre por el sentimiento de pecado padece una variedad particular de narcisismo. En todo el vasto universo, lo \u00fanico que le parece de capital importancia es que \u00e9l deber\u00eda ser virtuoso. Un grave defecto de ciertas formas de religi\u00f3n tradicional es que han fomentado este tipo concreto de absorci\u00f3n en uno mismo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre feliz es el que vive objetivamente, el que es libre en sus afectos y tiene amplios intereses, el que se asegura la felicidad por medio de estos intereses y afectos que, a su vez, le convierten a \u00e9l en objeto del inter\u00e9s y el afecto de otros muchos. Que otros te quieran es una causa importante de felicidad; pero el cari\u00f1o no se concede a quien m\u00e1s lo pide. Hablando en general, recibe cari\u00f1o el que lo da. Pero es in\u00fatil intentar darlo de manera calculada, como quien presta dinero con inter\u00e9s, porque un afecto calculado no es aut\u00e9ntico, y el receptor no lo siente como tal. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQu\u00e9 puede hacer un hombre que es desdichado porque est\u00e1 encerrado en s\u00ed mismo? Mientras siga pensando en las causas de su desdicha, seguir\u00e1 estando centrado en s\u00ed mismo y no podr\u00e1 salir del c\u00edrculo vicioso; si quiere salir, tendr\u00e1 que hacerlo mediante intereses aut\u00e9nticos, no mediante intereses simulados que se adoptan solo como medicina. Aunque esto es verdaderamente dif\u00edcil, es mucho lo que se puede hacer si uno ha diagnosticado correctamente su problema. Si el problema se debe, por ejemplo, al sentimiento de pecado, consciente o inconsciente, lo primero es convencer a la mente consciente de que no hay ning\u00fan motivo para sentirse pecador; y, a continuaci\u00f3n, utilizando la t\u00e9cnica que hemos comentado en anteriores cap\u00edtulos, implantar esta convicci\u00f3n racional en la mente subconsciente, manteni\u00e9ndose mientras tanto ocupado con alguna actividad m\u00e1s o menos neutra. Si consigue disipar el sentimiento de pecado, es posible que surjan espont\u00e1neamente intereses verdaderamente objetivos. Si el problema es la autocompasi\u00f3n, puede aplicarle el mismo tratamiento, despu\u00e9s de haberse convencido de que su caso no es tan extraordinariamente desgraciado. Si el problema es el miedo, puede practicar ejercicios para adquirir valor. El valor en la guerra est\u00e1 reconocido desde tiempos inmemoriales como una virtud importante, y gran parte de la formaci\u00f3n de los ni\u00f1os y los j\u00f3venes se ha dedicado a moldear un tipo de car\u00e1cter capaz de entrar en combate sin miedo. Pero el valor moral y el valor intelectual se han estudiado mucho menos; y, sin embargo, tambi\u00e9n tienen su t\u00e9cnica. Obl\u00edguese a reconocer cada d\u00eda al menos una verdad dolorosa; comprobar\u00e1 que es tan \u00fatil como la buena acci\u00f3n diaria de los <em>boy scouts<\/em>. Aprenda a sentir que la vida valdr\u00eda la pena vivirla aunque usted no fuera \u2014como desde luego es\u2014 incomparablemente superior a todos sus amigos en virtudes e inteligencia. Los ejercicios de este tipo, practicados durante varios a\u00f1os, le permitir\u00e1n por fin admitir hechos sin acobardarse, y de este modo le liberar\u00e1n del dominio del miedo en much\u00edsimas circunstancias. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La cuesti\u00f3n de qu\u00e9 intereses objetivos surgir\u00e1n en nosotros cuando hayamos vencido la enfermedad del egocentrismo hay que dejarla al funcionamiento espont\u00e1neo de nuestro car\u00e1cter y a las circunstancias externas. No hay que decirse de antemano \u00ab<em>yo ser\u00eda feliz si pudiera dedicarme a coleccionar sellos<\/em>\u00bb, y ponerse de inmediato a coleccionarlos, porque puede ocurrir que la colecci\u00f3n de sellos no nos resulte nada interesante. Solo puede sernos \u00fatil lo que verdaderamente nos interesa, pero podemos estar seguros de que encontraremos intereses objetivos en cuanto hayamos aprendido a no vivir inmersos en nosotros mismos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La vida feliz es, en muy gran medida, lo mismo que la buena vida. Los moralistas profesionales insisten mucho en la abnegaci\u00f3n, y se equivocan al insistir en eso. La abnegaci\u00f3n deliberada le deja a uno absorto en s\u00ed mismo, intensamente consciente de lo que ha sacrificado; como consecuencia, muchas veces fracasa en su objetivo inmediato y casi siempre en su prop\u00f3sito \u00faltimo. Lo que se necesita no es abnegaci\u00f3n, sino ese modo de dirigir el inter\u00e9s hacia fuera que conduce de manera espont\u00e1nea y natural a los mismos actos que una persona absorta en la consecuci\u00f3n de su propia virtud solo podr\u00eda realizar por medio de la abnegaci\u00f3n consciente. He escrito este libro como hedonista, es decir, como alguien que considera que la felicidad es el bien, pero los actos recomendados desde el punto de vista del hedonista son, en general, los mismos que recomendar\u00eda un moralista sensato. El moralista, sin embargo, suele tender \u2014aunque, desde luego, no en todos los casos\u2014 a dar m\u00e1s importancia al acto que al estado mental. Los efectos del acto sobre el agente ser\u00e1n muy diferentes, seg\u00fan su estado mental en el momento. Si vemos un ni\u00f1o que se ahoga y lo salvamos obedeciendo un impulso directo de ayudar, no habremos perdido nada desde el punto de vista moral. En cambio, si nos decimos \u00ab<em>es una virtud ayudar a los que est\u00e1n en apuros y yo quiero ser virtuoso; por tanto, debo salvar a ese ni\u00f1o<\/em>\u00bb, seremos peores despu\u00e9s de salvarlo que antes de hacerlo. Lo que se aplica a este caso extremo se puede aplicar a otros muchos casos menos obvios. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Existe otra diferencia, algo m\u00e1s sutil, entre la actitud ante la vida que yo recomiendo y la que recomiendan los moralistas tradicionales. El moralista tradicional, por ejemplo, dir\u00e1 que el amor no debe ser ego\u00edsta. En cierto sentido, tiene raz\u00f3n; es decir, no debe ser ego\u00edsta m\u00e1s all\u00e1 de cierto punto, pero no cabe duda de que debe ser de tal condici\u00f3n que su \u00e9xito suponga la felicidad del que ama. Si un hombre le propusiera a una mujer casarse con \u00e9l explicando que es porque desea ardientemente la felicidad de ella y porque, adem\u00e1s, la relaci\u00f3n le proporcionar\u00eda a \u00e9l grandes oportunidades de practicar la abnegaci\u00f3n, no creo yo que la mujer se sintiera muy halagada. No cabe duda de que debemos desear la felicidad de aqu\u00e9llos a quienes amamos, pero no como alternativa a la nuestra. De hecho, toda la ant\u00edtesis entre uno mismo y el resto del mundo impl\u00edcita en la doctrina de la abnegaci\u00f3n, desaparece en cuanto sentimos aut\u00e9ntico inter\u00e9s por personas o cosas distintas de nosotros mismos. Por medio de estos intereses, uno se llega a sentir parte del r\u00edo de la vida, no una entidad dura y aparte, como una bola de billar que no mantiene con sus semejantes ninguna relaci\u00f3n aparte de la colisi\u00f3n. Toda infelicidad se basa en alg\u00fan tipo de desintegraci\u00f3n o falta de integraci\u00f3n; hay desintegraci\u00f3n en el yo cuando falla la coordinaci\u00f3n entre la mente consciente y la subconsciente; hay falta de integraci\u00f3n entre el yo y la sociedad cuando los dos no est\u00e1n unidos por la fuerza de intereses y afectos objetivos. El hombre feliz es el que no sufre ninguno de estos dos fallos de unidad, aqu\u00e9l cuya personalidad no est\u00e1 escindida contra s\u00ed misma ni enfrentada al mundo. Un hombre as\u00ed se siente ciudadano del mundo y goza libremente del espect\u00e1culo que le ofrece y de las alegr\u00edas que le brinda, sin miedo a la idea de la muerte porque en realidad no se siente separado de los que vendr\u00e1n detr\u00e1s de \u00e9l. En esta uni\u00f3n profunda e instintiva con la corriente de la vida es donde se encuentra la mayor dicha.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2272008\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-joven-217x300.jpg\" alt=\"\" width=\"217\" height=\"300\" data-id=\"2272008\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-joven-217x300.jpg 217w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-joven.jpg 290w\" sizes=\"auto, (max-width: 217px) 100vw, 217px\" \/><\/p>\n<p class=\"citar\" style=\"text-align: center;\"><strong style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">CITAS<\/span><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2272001\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-1951-014-300x220.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"322\" data-id=\"2272001\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-1951-014-300x220.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-1951-014-768x563.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-1951-014-610x447.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-1951-014-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Bertrand-Russell-1951-014.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>\u00abTres pasiones, simples, pero abrumadoramente intensas, han gobernado mi vida: el ansia de amor, la b\u00fasqueda del conocimiento y una insoportable piedad por el sufrimiento de la humanidad. Estas tres pasiones, como grandes vendavales, me han llevado de ac\u00e1 para all\u00e1, por una ruta cambiante, sobre un profundo oc\u00e9ano de angustia, hasta el borde mismo de la desesperaci\u00f3n. \u00c9sta ha sido mi vida. La he hallado digna de vivirse, y con gusto volver\u00eda a vivirla si se me ofreciese la oportunidad\u00bb.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\"><strong>Bertrand Russell.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2272244\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russell-muhimu0-e1482862635766-1-300x136.webp\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"199\" data-id=\"2272244\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russell-muhimu0-e1482862635766-1-300x136.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russell-muhimu0-e1482862635766-1-768x348.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russell-muhimu0-e1482862635766-1-610x276.webp 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/russell-muhimu0-e1482862635766-1.webp 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<div class=\"flex\">\n<div class=\"quote\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">Quien cree como yo, que el intelecto libre es la principal m\u00e1quina del progreso humano, no puede sino oponerse fundamentalmente al Bolchevismo tanto como a la Iglesia de Roma. Las esperanzas que inspiran al comunismo son, en lo principal, tan admirables como aquellas inculcadas por el Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, pero ellas se sostienen fan\u00e1ticamente y son igual de probables de hacer tanto da\u00f1o como ellas.<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">Bertrand Russell &#8211; La Pr\u00e1ctica y Teor\u00eda del Bolchevismo, 1920<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/div>\n<div class=\"flex\">\n<div class=\"quote\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">Por mi parte, mientras soy un socialista convencido tanto como el m\u00e1s ardiente marxista, no considero al Socialismo como un evangelio de venganza proletaria, ni siquiera,\u00a0<i>principalmente<\/i>, como un medio de asegurar justicia econ\u00f3mica. Lo considero principalmente como un ajuste a la m\u00e1quina de producci\u00f3n requerido por consideraciones de sentido com\u00fan, y calculadas para incrementar la felicidad, no solo del proletariado, sino de todos excepto una minor\u00eda peque\u00f1a de la raza humana.<\/span><\/strong><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">Bertrand Russell, \u00abThe case for socialism\u00bb (<i>In praise of idleness<\/i>, 1935)<\/span><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/div>\n<div class=\"flex\">\n<div class=\"quote\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">M\u00e9todos modernos de producci\u00f3n nos han dado la posibilidad de bienestar y seguridad para todos; en vez de eso, hemos escogido tener sobrecarga de trabajo para algunos y hambruna para el resto. Hasta ahora seguimos siendo tan en\u00e9rgicos como \u00e9ramos antes que hubiera m\u00e1quinas; en esto hemos sido est\u00fapidos, pero no hay raz\u00f3n para serlo por siempre.<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">Bertrand Russell,\u00a0<i>In praise of idleness<\/i>, 1935<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/div>\n<div class=\"flex\">\n<div class=\"quote\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">Lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que, tanto hoy como en tiempos de Locke, el liberalismo empirista (que no es incompatible con el socialismo\u00a0<i>democr\u00e1tico)<\/i>\u00a0es la \u00fanica filosof\u00eda que puede ser adoptada por el hombre que, por una parte, demande alguna evidencia cient\u00edfica a sus convicciones y, por otra parte, desee la felicidad humana por encima de la prevalencia de cualquier partido o credo.<\/span><\/strong><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">Bertrand Russell,\u00a0<i>Unpopular essays<\/i>, 1950<\/span><\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/div>\n<div>\n<div class=\"flex\">\n<div class=\"quote\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">A veces se estipula que la mezcla racial es indeseable. No existe evidencia alguna para tal opini\u00f3n. No existe, aparentemente, ninguna raz\u00f3n para pensar que los negros son cong\u00e9nitamente menos inteligentes que los blancos, pero eso ser\u00e1 dif\u00edcil de juzgar hasta que ellos tengan las mismas oportunidades y buenas condiciones sociales.<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Bertrand Russell<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/div>\n<div>\n<div class=\"flex\">\n<div class=\"quote\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">Esta pol\u00edtica puede durar alg\u00fan tiempo, pero al final vamos a tener que ceder el paso &#8211; solo estamos posponiendo el momento; el \u00fanico remedio verdadero es el control de la natalidad, que es conseguir que las gentes del mundos se limiten a la cantidad de hijos que puedan mantener en su propia tierra&#8230; No veo c\u00f3mo podemos tener la esperanza permanente de ser lo suficientemente fuertes como para mantener las razas de color por fuera; tarde o temprano est\u00e1n obligados al desbordamiento, por lo que lo mejor que podemos hacer es esperar que las naciones vean la sabidur\u00eda de Control de la natalidad&#8230;. Necesitamos una autoridad internacional fuerte.<\/span><\/strong><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u00abLecture by the Honorable Bertrand Russell\u00bb, en\u00a0<i>Birth Control News<\/i>, diciembre de 1922, p\u00e1g.\u00a02<\/span><\/strong><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/div>\n<div>\n<div class=\"flex\">\n<div class=\"quote\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">En casos extremos puede existir poca duda de la superioridad de una raza sobre otra&#8230; No existe motivo razonable para considerar a los negros inferiores como t\u00e9rmino medio respecto a los blancos, aunque para trabajos en los tr\u00f3picos ellos son indispensables, por lo que su exterminaci\u00f3n (dejando de lado los asuntos humanitarios) ser\u00eda altamente indeseable.<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Bertrand Russell,\u00a0<i><a style=\"color: #008000;\" title=\"Matrimonio y moral\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Matrimonio_y_moral\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Matrimonio y moral<\/a><\/i>\u00a0(<i>Marriage and Morals<\/i>) (1929)<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/div>\n<div>\n<div class=\"flex\">\n<div class=\"quote\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>Nunca sostuve que los negros eran intr\u00ednsecamente inferiores. La afirmaci\u00f3n en\u00a0<i>Marriage and morals<\/i>\u00a0se refiere al condicionamiento ambiental. La he retirado de ediciones subsiguientes porque claramente es ambigua.<\/strong><\/span><\/div>\n<\/div>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>Bertrand Russell, carta fechada el 17 de marzo de 1964 en\u00a0<i>Querido Bertrand Russell&#8230;<\/i>, una selecci\u00f3n de su correspondencia con el p\u00fablico en general, 1950-1968. Editado por Barry Feinberg y Ronald Kasrils. (Londres: Allen &amp; Unwin, 1969, p. 146)<\/strong><\/span><\/div>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">He vivido en busca de una visi\u00f3n, tanto personal como social. Personal: cuidar lo que es noble, lo que es bello, lo que es amable; permitir momentos de intuici\u00f3n para entregar sabidur\u00eda en los tiempos m\u00e1s mundanos. Social: ver en la imaginaci\u00f3n la sociedad que debe ser creada, donde los individuos crecen libremente, y donde el odio, la codicia y la envidia mueren porque no hay nada que los sustente. Estas cosas, y el mundo, con todos sus horrores, me han dado fortaleza.<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<div>\n<blockquote>\n<div class=\"cite\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Bertrand Russell,\u00a0<i>Reflexiones en mi octog\u00e9simo cumplea\u00f1os<\/i><\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2272151\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/frase-los-cientificos-se-esfuerzan-por-hacer-posible-lo-imposible-los-politicos-por-hacer-imposible-lo-bertrand-russell-128405-300x141.jpg\" alt=\"\" width=\"555\" height=\"261\" data-id=\"2272151\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/frase-los-cientificos-se-esfuerzan-por-hacer-posible-lo-imposible-los-politicos-por-hacer-imposible-lo-bertrand-russell-128405-300x141.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/frase-los-cientificos-se-esfuerzan-por-hacer-posible-lo-imposible-los-politicos-por-hacer-imposible-lo-bertrand-russell-128405-768x361.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/frase-los-cientificos-se-esfuerzan-por-hacer-posible-lo-imposible-los-politicos-por-hacer-imposible-lo-bertrand-russell-128405-610x287.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/frase-los-cientificos-se-esfuerzan-por-hacer-posible-lo-imposible-los-politicos-por-hacer-imposible-lo-bertrand-russell-128405.jpg 850w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>CAUSAS DE LA FELICIDAD CAUSAS DE LA INFELICIDAD: (LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD, de Bertrand Russell &#8211; 1930): \u00ab\u00bfQu\u00e9 hace desgraciada a la gente?\u00bb, \u00abCompetencia\u00bb, \u00abEnvidia\u00bb y \u00abMiedo a la opini\u00f3n p\u00fablica\u00bb &nbsp; LA CONQUISTA <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/05\/01\/causas-de-la-felicidad-bertrand-russell-1930\/\" title=\"CAUSAS DE LA FELICIDAD: (LA CONQUISTA DE LA FELICIDAD, de Bertrand Russell &#8211; 1930): \u00ab\u00bfEs todav\u00eda posible la felicidad?\u00bb, \u00abIntereses no personales\u00bb, \u00abEsfuerzo y resignaci\u00f3n\u00bb y \u00abEl hombre feliz\u00bb.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2272010,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[58],"class_list":["post-2271988","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-russell"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2271988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2271988"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2271988\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2272010"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2271988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2271988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2271988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}