{"id":2271808,"date":"2023-04-28T00:05:08","date_gmt":"2023-04-27T22:05:08","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2271808"},"modified":"2025-02-22T14:19:22","modified_gmt":"2025-02-22T13:19:22","slug":"el-momento-estoico-en-la-etica-de-spinoza-por-alexandre-matheron-y-parte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/28\/el-momento-estoico-en-la-etica-de-spinoza-por-alexandre-matheron-y-parte-2\/","title":{"rendered":"\u00abEl momento estoico en la \u00c9tica de Spinoza\u00bb, por Alexandre Matheron (y Parte 2)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/21\/spinoza-y-el-estoicismo-matheron\/\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00abEl momento estoico en la \u00c9tica de Spinoza\u00bb, por Alexandre Matheron (Parte 1)<\/span><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">\u00abEl momento estoico en la \u00c9tica de Spinoza\u00bb<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>(Le moment sto\u00efcien de l\u2019Ethique de Spinoza)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong> (y Parte 2)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Alexandre Matheron<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Traducci\u00f3n de Paulo C\u00e1rdenas<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Universidad Alberto Hurtado (Santiago de Chile)<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/revistamutatismutandis.com\/index.php\/mutatismutandis\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mutatis Mutandis, Revista Internacional de Filosof\u00eda<\/span><\/a><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271917\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Sandra-lim-spinoza-says-poem-300x200.jpg\" alt=\"El momento estoico en la \u00c9tica de Spinoza\" width=\"480\" height=\"320\" data-id=\"2271917\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Sandra-lim-spinoza-says-poem-300x200.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Sandra-lim-spinoza-says-poem-768x511.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Sandra-lim-spinoza-says-poem-610x406.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Sandra-lim-spinoza-says-poem.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las tres frases se suceden seg\u00fan una gradaci\u00f3n sin duda intencional. La <em>primera<\/em>, dicho en una palabra, no muestra todav\u00eda m\u00e1s que una inspiraci\u00f3n m\u00e1s o menos vagamente estoica, com\u00fan a <strong>Spinoza<\/strong> y a muchos de los otros autores de su tiempo. La <em>segunda<\/em>, ella, parece se\u00f1alar un estoicismo casi ortodoxo, pero a condici\u00f3n de recibir una interpretaci\u00f3n que aislada no es posible. Y la <em>tercera<\/em>, que parece confirmar de acuerdo a esta interpretaci\u00f3n para finalmente desmentirla, permite al fin ver con precisi\u00f3n de que es lo que se trata aqu\u00ed. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La primera frase comienza as\u00ed: \u00ab<em>llevaremos, no obstante, con ecuanimidad las cosas que suceden contra aquello que pide la raz\u00f3n de nuestra utilidad (contra id, quod nostrae utilitatis ratio\u00a0<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>postulat), si somos conscientes\u2026<\/em>\u00bb de tres cosas. Antes de ir m\u00e1s lejos, observemos los dos primeros puntos: por un lado, <strong>Spinoza<\/strong> nos dice que soportaremos los acontecimientos con ecuanimidad (<em>aequo animo feremus<\/em>), pero que no nos alegraremos todav\u00eda; y por otro lado, \u00e9l nos dice: \u00ab<em>si somos conscientes<\/em>\u00bb (<em>si conscii sumus<\/em>), y no todav\u00eda: \u00ab<em>si comprendemos clara y distintamente<\/em>\u00bb.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Por supuesto, el v\u00ednculo que hay entre los dos puntos es algo que vamos a ver m\u00e1s adelante. <strong>Pero, mientras tanto, \u00bfcu\u00e1les son las tres cosas en cuesti\u00f3n? El resto de la frase nos lo indica<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En primer lugar, soportaremos los fracasos con ecuanimidad si somos conscientes \u00ab<em>que hemos cumplido con nuestro oficio<\/em>\u00bb, o \u00ab<em>nuestra funci\u00f3n<\/em>\u00bb, o \u00ab<em>nuestro deber<\/em>\u00bb (<em>nos functos nostro officio fuisse<\/em>). La palabra <em>officium<\/em>, como se sabe, es aquella con la cual <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/30\/busqueda-de-la-verdad-ciceron\/\"><strong>Cicer\u00f3n<\/strong><\/a> traduce la palabra griega <strong><em>kath\u00e8kon<\/em><\/strong>, que designa en los estoicos la \u00ab<em>acci\u00f3n<\/em> <em>conveniente<\/em>\u00bb. Y que <strong>Spinoza<\/strong> haya tenido la expresa intenci\u00f3n de emplear la palabra del vocabulario t\u00e9cnico estoico, es lo que indica el hecho que la expresi\u00f3n <em>suo officio fungi<\/em> es muy rara en \u00e9l: salvo inadvertencia de mi parte, no se la encuentra m\u00e1s que dos otras veces en la <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/03\/03\/1322\/\"><strong><em>\u00c9tica<\/em><\/strong><\/a> (<strong>6<\/strong>); y, en los dos casos, se refiere al cumplimiento por parte de nuestro cuerpo de sus funciones biol\u00f3gicas respectivas en el sentido del todo, conform\u00e1ndose en relaci\u00f3n del movimiento y el reposo que define nuestra individualidad. Aqu\u00ed, bien entendida, esta expresi\u00f3n designa el cumplimiento por nosotros de lo que nos hab\u00eda sido dictado por nuestra raz\u00f3n, de la misma forma de haber finalmente fracasado. La aproximaci\u00f3n es entonces bastante precisa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la siguiente lo es mucho menos. <em>En segundo lugar,<\/em> <strong>Spinoza<\/strong> nos dice en efecto, soportaremos nuestros fracasos con ecuanimidad si somos conscientes de \u00ab<em>que no hemos podido extender la potencia que poseemos hasta el punto de poder evitarlas<\/em>\u00bb: la distinci\u00f3n <em>estoica<\/em> tradicional entre <em>lo que depende y no depende de nosotros<\/em> es evocada aqu\u00ed sin ning\u00fan recurso a cualquier vocabulario t\u00e9cnico. Y es por lo mismo que <strong>Spinoza<\/strong> nos explica a continuaci\u00f3n cu\u00e1l es la raz\u00f3n de que nuestra <em>potencia<\/em> no ha podido entender m\u00e1s lejos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>En tercer lugar<\/em>, nos dice \u00e9l en efecto, soportaremos los fracasos con ecuanimidad si somos conscientes \u00ab<em>de que somos una parte de toda la naturaleza, cuyo orden seguimos<\/em>\u00bb: esto es efectivamente conforme con la explicaci\u00f3n estoica, pero, aqu\u00ed tambi\u00e9n, bajo una forma muy general y muy vaga, sin que nada sea dicho sobre la naturaleza de ese orden que estamos obligados a seguir de buen grado o por la fuerza. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>En conjunto<\/em>, entonces, dejando de lado la palabra t\u00e9cnica <em>officium<\/em>, esta primera frase enuncia una tesis que, en raz\u00f3n de su car\u00e1cter todav\u00eda vago, puede ser tomada por cualquier forma de estoicismo, desde el m\u00e1s atenuado al m\u00e1s heterodoxo, y por cualquier doctrina moral m\u00e1s o menos inspirada en el estoicismo: cuando hemos hecho lo que nos dicta nuestra raz\u00f3n y hemos fracasado, nuestra tristeza ser\u00e1 atenuada y vuelta soportable si tenemos consciencia \u2013la misma si se trata de una consciencia inadecuada- de haber hecho todo lo que pod\u00edamos y de no deberse nuestro fracaso m\u00e1s que a causas exteriores insuperables. <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/02\/11\/descartes-spinoza-y-el-materialismo-descartes-versus-spinoza-2\/\"><strong>Descartes<\/strong><\/a> dijo poco sobre el tema, y por otro lado dijo m\u00e1s o menos lo mismo; y el mismo <strong>Spinoza<\/strong> dir\u00e1 algo an\u00e1logo en el\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">escolio de <strong>\u00c9tica V\/6<\/strong>, en un contexto que sin embargo no tendr\u00e1 nada de estoico. Pero precisamente, en las dos frases siguientes, <strong>Spinoza<\/strong> va a ir mucho m\u00e1s lejos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>En la segunda frase<\/em>, en efecto, <strong>Spinoza<\/strong> agrega: \u00ab<em>si entendemos eso con claridad y distinci\u00f3n, aquella parte nuestra que se define por el conocimiento, es decir nuestra mejor parte, se contentar\u00e1 por completo con ello (in eo plane acquiescet), esforz\u00e1ndose por perseverar en ese contento<\/em>\u00bb. Esta vez, entonces, no se trata m\u00e1s simplemente de tener consciencia de los tres puntos precedentes, sino de <em>comprenderlos clara y distintamente<\/em>: se trata de comprender intelectualmente en qu\u00e9 sentido hemos actuado conforme a la raz\u00f3n, porqu\u00e9 (<em>m\u00e1s precisamente<\/em>) nuestra potencia no entendi\u00f3 m\u00e1s lejos, y en qu\u00e9 consiste exactamente, al menos en sus grandes l\u00edneas, este orden de la naturaleza total al cual estamos sujetos \u2013la respuesta a esta \u00faltima pregunta es evidente, por lo menos en una primera aproximaci\u00f3n, a que todas las cosas en la naturaleza se encuentran bajo la necesidad universal. Y esta intelecci\u00f3n no disminuye m\u00e1s simplemente nuestra <em>tristeza<\/em>, como lo hace la simple toma de consciencia, sino que ella nos procura, o al menos procura a la parte m\u00e1s perfecta de nosotros mismos, una <em>alegr\u00eda<\/em> total y plena. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego he aqu\u00ed que, esta vez, no solo no puede ser rechazado por nadie, sino que a la vez est\u00e1 en pleno acuerdo con el spinozismo m\u00e1s estricto y casi en pleno acuerdo con el m\u00e1s ortodoxo estoicismo. El solo elemento de heterodoxia, desde un punto de vista estoico, consistir\u00eda en la alusi\u00f3n impl\u00edcita a otra parte de nuestra alma, que, ella, no probar\u00eda el contento en cuesti\u00f3n. Pero, por un lado, <strong>Spinoza<\/strong> no dice aqu\u00ed expresamente que esta otra parte quedara insatisfecha; y por otro lado, la misma alma, en el <em>estoicismo ortodoxo, es racional completamente, constando de m\u00faltiples partes y la que se llama la parte \u00abhegem\u00f3nica<\/em>\u00bb (<em>h\u00e9gemonikon<\/em>) puede, si as\u00ed se quiere, ser considerada como \u00ab<em>la mejor<\/em>\u00bb. Literalmente, entonces, no hay en s\u00ed misma una contradicci\u00f3n formal sobre este punto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y sin embargo, si se lo mira m\u00e1s de cerca, esta convergencia aparente descansa en realidad sobre un equ\u00edvoco. En efecto, en la proposici\u00f3n: \u00ab<em>la mejor parte de nosotros mismos se contentar\u00e1 por completo con ello<\/em>\u00bb, \u00bfa qu\u00e9 nos remite exactamente el \u00ab<em>con ello<\/em>\u00bb (<em>in eo<\/em>)? \u00bfA los tres puntos que han sido mencionados en la primera frase? \u00bfO a la intelecci\u00f3n de los tres puntos? Que encontremos contento a la vez en el hecho de haber actuado bien y en el hecho de comprender que hemos actuado bien, no pone ello problema alguno. Pero, para el resto, el problema se mantiene: \u00bfestamos contentos porque este acontecimiento que es nuestro fracaso es una consecuencia de la necesidad universal (<em>el hecho de que es gratificante en s\u00ed mismo, aunque por supuesto debemos entender que es as\u00ed precisamente por poder regocijarnos<\/em>), o estamos contentos de haber comprendido que es as\u00ed (<em>como nos regocijamos de haber comprendido no importa qu\u00e9, ya que se comprende que no hay nada en s\u00ed que nos cause regocijo<\/em>)? Gramaticalmente, las dos interpretaciones son aceptables. Pero la primera es estoica mientras que la segunda es <em>spinozista<\/em>. Y es esto lo que va a mostrar la tercera <em>frase<\/em>, aunque a primera vista pueda parecer confirmar el <em>estoicismo<\/em> de <strong>Spinoza<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2271834\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Seneca-busto-11-213x300.jpeg\" alt=\"\" width=\"213\" height=\"300\" data-id=\"2271834\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Seneca-busto-11-213x300.jpeg 213w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Seneca-busto-11.jpeg 449w\" sizes=\"auto, (max-width: 213px) 100vw, 213px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">*<\/span> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Esta tercera frase<\/em>, en efecto, est\u00e1 destinada a explicarnos la raz\u00f3n del contento el cual est\u00e1 en cuesti\u00f3n. La explicaci\u00f3n es la siguiente: \u00ab<em>Pues, en cuanto que entendemos, no podemos apetecer sino lo que es necesario, ni descansar en absoluto sino en lo verdadero. Por consiguiente, en la medida en que entendemos correctamente estas cosas, el conatus de la mejor parte de nuestro ser concuerda con el orden de toda la naturaleza (conatus melioris partis nostri cum ordine totius naturae convenit)<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aqu\u00ed, en primer lugar (<em>y no teniendo en cuenta, de nuevo, la alusi\u00f3n impl\u00edcita a otra parte del nuestra alma que puede sonar repetitiva<\/em>) se tiene verdaderamente la impresi\u00f3n que la explicaci\u00f3n dada por <strong>Spinoza<\/strong> est\u00e1 en l\u00ednea recta con el estoicismo ortodoxo. Y la vinculaci\u00f3n entre las dos nociones de <em><strong>conatus<\/strong><\/em> y la de convenientia tambi\u00e9n nos hace irresistiblemente pensar en dos cap\u00edtulos muy celebres del <strong><em>De Finibus<\/em><\/strong>: los cap\u00edtulos 5 y 6 del libro III, donde el estoico <strong>Cat\u00f3n<\/strong>, puesto en escena por <strong>Cicer\u00f3n<\/strong>, rastrea el pasaje del instinto de conservaci\u00f3n animal a la sabidur\u00eda. Al principio, dice <strong>Cat\u00f3n<\/strong>, el ser viviente est\u00e1 espont\u00e1neamente acorde consigo mismo y en armon\u00eda consigo mismo; le gusta naturalmente su propia constituci\u00f3n, se esfuerza naturalmente de conservarla, y busca naturalmente todo lo que puede contribuir a su conservaci\u00f3n: es la conciliatio primitiva, forma espont\u00e1nea e inmediata del <strong><em>conatus<\/em><\/strong>. Pues, con la aparici\u00f3n de la raz\u00f3n \u2013si al menos no caemos voluntariamente en la alienaci\u00f3n pasional, de la cual <strong>Cicer\u00f3n<\/strong> por otro lado no habla aqu\u00ed- continuamos buscando las cosas que sirven para nuestra conservaci\u00f3n, pero las buscamos de ahora en delante de forma reflexiva, consciente y deliberadamente, cumpliendo as\u00ed las acciones que ahora se vuelven <em><strong>officia<\/strong><\/em>. Y en fin, en un tercer tiempo, percibimos que lo verdadero no est\u00e1 en las cosas que buscamos, sino en la b\u00fasqueda en s\u00ed misma, en el acuerdo de nosotros mismos con nosotros mismos que nos hacer encontrar al nivel de la reflexi\u00f3n el acuerdo espontaneo de s\u00ed a s\u00ed que caracteriza el instinto animal: acuerdo de nosotros mismos con nosotros mismos que es precisamente la convenientia (<em>traducci\u00f3n de <strong>Cicer\u00f3n<\/strong> del griego homolog\u00eda<\/em>). Es entonces esta convenientia misma, este acuerdo de nuestro conatus con s\u00ed, que se vuelve el fin de nuestras acciones, los objetos particulares de nuestra inclinaci\u00f3n son simplemente, ni siquiera el medio para llegar a, sino m\u00e1s bien la ocasi\u00f3n para actualizarnos aqu\u00ed y ahora. Pero sobre lo que <strong>Cicer\u00f3n<\/strong> no insiste aqu\u00ed, y sobre lo que al contrario insistir\u00e1 muy ortodoxamente <strong>Epicteto<\/strong>, es que este acuerdo de s\u00ed a s\u00ed no puede ser encontrado al nivel de la raz\u00f3n m\u00e1s que a condici\u00f3n de pasar por el acuerdo de nuestra voluntad \u2013es decir de lo que se vuelve nuestro conatus bajo su forma superior- con el orden total de la naturaleza; ya que si queremos otra cosa de la que efectivamente llega, habr\u00eda desacuerdo, en nosotros, entre lo que viene de nosotros y los acontecimientos que soportamos y debemos de todas formas soportar. Y es porqu\u00e9, precisamente, aquel que ha comprendido que no puede querer nada m\u00e1s que lo que es necesario: querer la realizaci\u00f3n necesaria del orden del mundo, y, como su voluntad es siempre satisfecha, es perfecta e inmutablemente feliz. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Que <strong>Spinoza<\/strong> conoce esta doctrina, y particularmente el pasaje del <em><strong>De Finibus<\/strong><\/em>, lo que tendr\u00eda que probar, es que buscamos un esquema ternario an\u00e1logo al nivel de las <strong>proposiciones 19 a la 27 de la \u00c9tica IV<\/strong>, las cuales est\u00e1n consagradas a la deducci\u00f3n del conatus de la raz\u00f3n. En primer lugar (<strong><em>proposiciones 19-22<\/em><\/strong>), <strong>Spinoza<\/strong> establece que el primer y \u00fanico fundamento de la virtud es el esfuerzo por conservar nuestro ser, sin que la raz\u00f3n sea todav\u00eda mencionada. Luego, las <em><strong>proposiciones 23 y 24<\/strong><\/em> nos dejan en una encrucijada: la virtud consiste en conservar nuestro ser, no solo bajo la gu\u00eda de la pasi\u00f3n (<em>que, en <strong>Spinoza<\/strong>, es tambi\u00e9n una alienaci\u00f3n, ya que ella evidentemente no es libre<\/em>), sino bajo la gu\u00eda de la raz\u00f3n, esta \u00faltima aparece sin embargo todav\u00eda como un simple medio en la b\u00fasqueda de lo que nos es verdaderamente \u00fatil. Y en fin, en tercer lugar (<em><strong>proposiciones 25-27<\/strong><\/em>), es la raz\u00f3n misma que se revela como el verdadero fin: <strong>Spinoza<\/strong> establece que todo lo que deseamos bajo su gu\u00eda, es el ejercerla, es decir comprender; de donde resulta que ella nos lleve a considerar lo verdaderamente \u00fatil lo que favorece su propio ejercicio, es decir lo que nos conduce a comprender.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero justamente, esta conclusi\u00f3n nos muestra bien que la analog\u00eda, a pesar de todas las apariencias, permanece como formal. Y eso porque, seg\u00fan <strong>Spinoza<\/strong>, nosotros no podemos querer, pura y simplemente, que el orden del mundo se realice. Si los estoicos piensan que podemos y debemos quererlo, es porque para ellos el orden del mundo es amigable: es bueno, bello y perfecto; <strong>S\u00e9neca<\/strong>, <strong>Epicteto<\/strong>, el estoico <strong>Balbus<\/strong> del <strong><em>De natura deorum<\/em><\/strong> de <strong>Cicer\u00f3n<\/strong>, son inagotables sobre este punto. Ahora, la necesidad <em>spinozista<\/em> no es nada amigable: consiste simplemente en el conjunto de las leyes de la naturaleza, sin la menor connotaci\u00f3n axiol\u00f3gica. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entendido bien, no hay que exagerar la oposici\u00f3n entre necesidad spinozista y necesidad estoica. <strong>Spinoza<\/strong> sabe muy bien, por ejemplo, que <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/03\/29\/de-la-ira-por-seneca\/\"><strong>S\u00e9neca<\/strong><\/a>, en la <strong><em>carta 65<\/em><\/strong>, reduce todas las causas a la sola <strong><em>causa eficiente<\/em><\/strong>; haci\u00e9ndose manifiesto su eco en el pasaje del <em><strong>Prefacio de la \u00c9tica IV<\/strong><\/em> donde nos explica que, cuando dice que una casa tuvo por causa final el habitarla, esto significa en realidad que ella tuvo por causa eficiente el deseo de un hombre de alojarse en ella. Pero no evita que la causa puramente eficiente de la naturaleza, tanto en <strong>S\u00e9neca<\/strong> como en los otros, sea un <em>pneuma<\/em> divino repartido a trav\u00e9s de todas las partes del mundo, y que, de forma perfectamente inteligente y armoniosa, los organice hasta en los menores detalles. Y la cr\u00edtica que nos da <strong>Spinoza<\/strong> (<strong>7<\/strong>) de la concepci\u00f3n estoica del alma humana \u2013cr\u00edtica que, como lo ha mostrado <strong>Omero Proietii<\/strong>, vista muy precisamente al final de la <strong><em>carta 57<\/em><\/strong> de <strong>S\u00e9neca<\/strong> (<strong>8<\/strong>) -se mantiene bien contra la noci\u00f3n estoica de un alma universal; ella llega, de una forma general, a la idea misma de un pneuma inteligente que penetra la materia completamente. Que podamos hablar de un \u00ab<em>antifinalismo<\/em>\u00bb de los estoicos no los aproxima por tanto a <strong>Spinoza<\/strong>: si ellos no admiten efectivamente ning\u00fan deber-ser en la naturaleza, es que el plan divino, seg\u00fan ellos, en la ausencia de toda resistencia por parte de la materia, est\u00e1 realizada \u00edntegramente y de golpe, sin demora ni desfallecimiento, y que no hay ninguna distancia entre los fines de la naturaleza y su actualizaci\u00f3n (<strong>9<\/strong>). Para <strong>Spinoza<\/strong>, al contrario, no hay ni plan divino ni fines de la naturaleza, y es tomarlo de forma literal; la noci\u00f3n de un \u00ab<em>orden<\/em>\u00bb que se define por oposici\u00f3n al desorden, las nociones de armon\u00eda, de belleza, de bien, etc. No corresponden estrictamente a nada en las cosas mismas10, de lo que se puede todav\u00eda llamar \u00ab<em>el orden y conexi\u00f3n de las cosas<\/em>\u00bb no significa nada m\u00e1s que el encadenamiento de causas y de efectos, nada m\u00e1s. Esto, record\u00e9moslo, resuena sobre todo los otros elementos de las dos doctrinas: si las nociones comunes de <strong>Spinoza<\/strong> se parecen a las de los estoicos, el hecho es que ellas no entiendan y no incluyan entre ellas, al contrario que los \u00faltimos, ninguna noci\u00f3n; si el <em><strong>conatus de auto-conservaci\u00f3n estoico<\/strong><\/em>, como aquel de <strong>Spinoza<\/strong>, no es m\u00e1s que la producci\u00f3n por un individuo de las consecuencias de su propia naturaleza, sin dualidad alguna entre la cosa a conservar y las acciones por las cuales ella se conserva, el hecho es que se integra al mismo tiempo este individuo dentro de un orden c\u00f3smico en la armon\u00eda en que tiene un rol con el cual contribuir, mientras que una tal integraci\u00f3n no tendr\u00eda ning\u00fan sentido en <strong>Spinoza<\/strong> <em>(<strong>11)<\/strong>. De donde la apreciaci\u00f3n por <strong>Spinoza<\/strong> del suicidio de <strong>S\u00e9neca<\/strong> (E IV\/20, esc.): el fil\u00f3sofo estoico, seg\u00fan \u00e9l, de ninguna forma ha manifestado su libertad en su retiro de la escena del mundo despu\u00e9s de haber comprendido que el role que a \u00e9l le estaba asignado hab\u00eda finalizado; \u00e9l, al contrario, ha sido totalmente vencido por las causas exteriores<\/em>), etc. Y poco importa que <strong>Spinoza<\/strong> haya tomada prestada la expresi\u00f3n <em><strong>causa sive ratio<\/strong><\/em> de <strong>S\u00e9neca<\/strong> (<em>S\u00e9n\u00e8que, Lettes \u00e0 Lucilius 65, 2: Causa autem, id est ratio<\/em>): la palabra ratio, en este contexto, no designa en \u00e9l m\u00e1s que de lo que de las cosas se deducen, mientras que en <strong>S\u00e9neca<\/strong> designa tambi\u00e9n la raz\u00f3n divina que las agencia. La oposici\u00f3n subsiste luego, cuales son los matices que \u00e9l aporta: hay, en los estoicos, una <em>Providencia a amar<\/em>, y no la hay en <strong>Spinoza<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed se busca el excluir la interpretaci\u00f3n \u00ab<em>estoicotizante<\/em>\u00bb de nuestro texto: la necesidad universal, seg\u00fan Spinoza, no tiene nada para regocijarse o afligirse. Es entonces la otra interpretaci\u00f3n la que es correcta. El contento el cual est\u00e1 aqu\u00ed en cuesti\u00f3n nos viene del hecho mismo de comprender, que se vuelve el \u00fanico fin del hombre libre y se vuelve a\u00fan m\u00e1s el del sabio. Sin duda no podr\u00edamos comprender nada intelectualmente si las cosas en s\u00ed mismas no fueran inteligibles, es decir necesarias; pero no es el hecho mismo de esta necesidad el que nos alegra: es la intelecci\u00f3n. Lo que, bien entendido, queda como verdadero, incluso m\u00e1s verdadero que nunca, cuando abordamos la <em>parte V<\/em> de la <strong>\u00c9tica<\/strong>. Contrariamente, en efecto, a ciertas interpretaciones del <em><strong>escolio<\/strong><\/em> <strong><em>de<\/em><\/strong> <strong>\u00c9tica V\/18<\/strong>, \u00a1el amor de Dios que resulta del conocimiento del tercer g\u00e9nero no implica en nada una adoraci\u00f3n \u00ab<em>masoquista<\/em>\u00bb de la necesidad que nos aplasta! Ya que el amor erga Deum de las <strong><em>proposiciones 15 a 20<\/em><\/strong> <em><strong>de aquella parte V<\/strong><\/em> se dirige a Dios, no simplemente en tanto que es causa de los acontecimientos que nos llegan (<em>y que pueden ser m\u00e1s o menos molestos<\/em>), pero en tanto que es causa \u2013y que comprendemos que es causa- del conocimiento adecuado (<em>y luego alegre<\/em>) que tenemos de su acci\u00f3n causal. Y el <em><strong>amor intelectual de Dios<\/strong><\/em> de las <em><strong>proposiciones 32 a 36<\/strong><\/em>, parte eterna de este <em>amor erga Deum<\/em>, se dirige m\u00e1s precisamente a Dios en tanto que comprendemos que es la causa de <strong><em>nosotros-mismos-en-tanto-que-somos-causa<\/em><\/strong> de este mismo conocimiento adecuado. Pero no estaremos entonces m\u00e1s all\u00e1 de todo lo que, en <strong>Spinoza<\/strong>, podr\u00eda dar lugar a una eventual confrontaci\u00f3n con el estoicismo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Volvamos entonces a nuestra \u00faltima frase<\/em>, cuyo sentido est\u00e1 claro. La f\u00f3rmula seg\u00fan la cual \u00ab<em>en tanto que comprendemos, no podemos desear m\u00e1s que lo necesario<\/em>\u00bb no es en ning\u00fan caso una invitaci\u00f3n a \u00ab<em>querer lo que Dios quiere<\/em>\u00bb, ni a \u00ab<em>querer que los acontecimientos se produzcan tal como se produjeron<\/em>\u00bb: ella significa simplemente que no podemos desear lo que sabemos que es imposible, y que en consecuencia, puesto que sabemos que todo lo que llega es necesario y que todo lo que no llega es imposible, no deseamos, bajo la gu\u00eda de la raz\u00f3n, m\u00e1s que lo que pensamos poder producir necesariamente por nuestra acci\u00f3n con la ayuda de causas exteriores; de donde resulta que en caso de fracaso \u00ab<em>la mejor parte de nosotros mismos<\/em>\u00bb no se\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">aflige en nada, puesto que ha cesado de desear aquello que escapa a su dominio. Pero lo importante es lo que viene inmediatamente despu\u00e9s, y que es la contraparte positiva: \u00ab<em>y, absolutamente hablando, no podemos encontrar el contento m\u00e1s que en lo verdadero<\/em>\u00bb, es decir en la intelecci\u00f3n de lo verdadero, incluyendo cuando esta intelecci\u00f3n tiene por objeto cosas molestas. Con respecto al \u00ab<em>acuerdo<\/em>\u00bb del <em><strong>conatus<\/strong><\/em> de esta \u00ab<em>mejor parte de nosotros mismos<\/em>\u00bb con \u00ab<em>el orden total de la naturaleza<\/em>\u00bb, su significaci\u00f3n es la siguiente: en tanto que comprendemos, nos esforzamos de comprender todav\u00eda a\u00fan m\u00e1s, es decir de deducir las consecuencias de lo que ya comprendemos. As\u00ed pues \u00ab<em>el orden y conexi\u00f3n de las ideas son los mismos que el orden y conexi\u00f3n de las cosas<\/em>\u00bb (<strong>13<\/strong>); entonces, en tanto que comprendemos, nos esforzamos en encadenar nuestras ideas en el mismo orden que aquel de la naturaleza total, cuyo conocimiento adecuado nos regocija en consecuencia siempre, de la misma forma, por otro lado, si este nos destruye. Y nos queda ver lo que significa la segunda frase de nuestro texto: lo que nos da contento, de la misma forma que en el caso de que fracasemos, es el de comprender, no ser\u00e1 m\u00e1s que bajo una forma muy abstracta y muy general, las razones de nuestro fracaso; y nos esforzaremos \u2013al menos para lo que concierne a la parte de nuestro esp\u00edritu que consiste en ideas inadecuadas- de perseverar en este contento, es decir en comprender siempre a\u00fan m\u00e1s las razones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271835\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/stoicism-globo.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"216\" data-id=\"2271835\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">*<\/span> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero es verdadero tambi\u00e9n que, dentro de la medida donde no comprendemos lo bastante como para impedir los acontecimientos molestos de producirse o de reproducirse, la otra parte de nuestro esp\u00edritu, -la que consiste en ideas inadecuadas- yace triste. Es la que, muy precisamente, <strong>Spinoza<\/strong> llama \u00ab<em>conocimiento verdadero del mal<\/em>\u00bb, y que lo asimila a un afecto de tristeza (<strong>14<\/strong>). Ya que dentro de esta medida, las causas exteriores que nos destruyen, aunque ellas no sean ni buenas ni malas en s\u00ed mismas (<em>y aunque su intelecci\u00f3n, como tal, sea incondicionalmente buena<\/em>), son efectivamente malas en relaci\u00f3n a nosotros en tanto que son el fracaso de nuestros deseos racionales. Y contrariamente a lo que pensaban los estoicos, no podemos hacer desaparecer esta tristeza. Sin duda no es posible, dentro de los limites eventualmente muy amplios, de reducir nuestros afectos pasivos, tristes tambi\u00e9n aunque alegres, transformarlos en afectos activos siempre alegres por el conocimiento adecuado que hemos tomado (<strong>15<\/strong>): <em><strong>las primeras proposiciones de la parte V<\/strong><\/em> son consagradas a los de medios de alcanzarlo ah\u00ed, que desembocan finalmente sobre el conocimiento y la existencia del tercer g\u00e9nero16. Pero no podemos eliminarlos por una simple decisi\u00f3n de nuestra voluntad; y no las eliminaremos jam\u00e1s totalmente, ya que permaneceremos siempre afectados por las causas exteriores. De donde surge, precisamente, la breve critica que nos da <strong>Spinoza<\/strong>, en el <strong><em>Prefacio de esta misma parte V<\/em><\/strong>, de la concepci\u00f3n estoica del poder absoluto de la voluntad sobre los afectos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se comprende luego porqu\u00e9 <strong>Spinoza<\/strong> insiste tanto sobre el hecho de que el contento del cual habla concierne \u00fanicamente a la mejor parte de nosotros mismos, la que comprende. Se\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">tratar\u00eda para \u00e9l, antes de llegar m\u00e1s lejos, de definir con precisi\u00f3n los l\u00edmites del g\u00e9nero de la felicidad que est\u00e1 en derecho de esperar aquel que vive, en el mejor de los casos, bajo la gu\u00eda del solo<em> conocimiento del segundo g\u00e9nero<\/em>. Y se comprende al mismo tiempo porqu\u00e9 \u00e9l emplea aqu\u00ed un lenguaje deliberadamente estoico. Ya que es en los l\u00edmites un poco an\u00e1logos que se chocan, no por cierto el sabio estoico \u00ab<em>ideal<\/em>\u00bb que no ha existido jam\u00e1s, sino los estoicos reales, o al menos los que entre ellos que, si solo de vez en cuando, se esfuercen verdaderamente de vivir seg\u00fan su propia doctrina: <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/03\/29\/de-la-ira-por-seneca\/\"><strong>S\u00e9neca<\/strong><\/a>, puede ser, en sus mejores momentos; y ciertamente muchos de los contempor\u00e1neos de <strong>Spinoza<\/strong>. Luego, era interesante, teniendo en cuenta el contexto, de sugerirnos que en caso de fracaso de nuestros deseos nacidos del <em>conocimiento del segundo g\u00e9nero<\/em> (<em>y, en tanto nos mantengamos en este solo conocimiento, no solamente el fracaso es m\u00e1s bien la regla que la excepci\u00f3n, pero la parte de nosotros mismos que se aflige queda cuantitativamente muy importante<\/em>), podemos al menos, a cambio de algo peor, beneficiarnos de un contento m\u00e1s o menos parecido al cual se espera generalmente de la puesta en pr\u00e1ctica del estoicismo, aunque no sea por las razones que imaginan sus te\u00f3ricos ni que sean perfectas para el que las describe. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y he aqu\u00ed porqu\u00e9, en la <strong>\u00c9tica<\/strong>, hay un lugar para un <strong><em>momento estoico<\/em><\/strong> que se sit\u00faa muy precisamente aqu\u00ed. Su funci\u00f3n, en definitiva, es doble. En tanto que conclusi\u00f3n del <strong><em>Ap\u00e9ndice<\/em><\/strong> considerado aisladamente, para el uso de los lectores que tienen el <em>conocimiento del segundo g\u00e9nero<\/em>, nuestro texto, ajust\u00e1ndose a un g\u00e9nero literario muy preciado por los mismos estoicos, cumple la funci\u00f3n de consolaci\u00f3n. En tanto que conclusi\u00f3n de la <strong>parte IV<\/strong> en su conjunto, para el uso de los lectores ya comprometidos en un <em>conocimiento del tercer g\u00e9nero<\/em> de exigencias de la raz\u00f3n y de la necesidad de su fracaso parcial, \u00e9l explica causalmente la necesidad de <em>consolaci\u00f3n<\/em>, la respuesta ilusoria que pretende aportar el estoicismo, y el car\u00e1cter aun insatisfactorio de lo que se puede retener de esta respuesta; por lo mismo, \u00e9l inspira o deber\u00eda inspirar a los lectores el deseo de acceder a la existencia del <em>tercer g\u00e9nero<\/em> de la cual va a tratar en la <strong>parte V<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271837\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/The_Choice_Between_Virtue_and_Vice-Frans_Francken-2000x1154-1-300x173.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"277\" data-id=\"2271837\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/The_Choice_Between_Virtue_and_Vice-Frans_Francken-2000x1154-1-300x173.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/The_Choice_Between_Virtue_and_Vice-Frans_Francken-2000x1154-1-1024x591.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/The_Choice_Between_Virtue_and_Vice-Frans_Francken-2000x1154-1-768x443.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/The_Choice_Between_Virtue_and_Vice-Frans_Francken-2000x1154-1-1536x886.jpg 1536w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/The_Choice_Between_Virtue_and_Vice-Frans_Francken-2000x1154-1-610x352.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/The_Choice_Between_Virtue_and_Vice-Frans_Francken-2000x1154-1-1320x762.jpg 1320w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/The_Choice_Between_Virtue_and_Vice-Frans_Francken-2000x1154-1.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/h3>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza, B. (2005). \u00c9tica demostrada seg\u00fan el orden geom\u00e9trico. Traducci\u00f3n de A. Dom\u00ednguez. Madrid: Editorial Trotta, p. 239. Tambi\u00e9n: \u00cddem. (1987). \u00c9tica demostrada seg\u00fan el orden geom\u00e9trico. Traducci\u00f3n de V. Pe\u00f1a. Madrid: Editorial Alianza, pp. 337-338. Seguiremos una y otra traducci\u00f3n adecu\u00e1ndonos lo mayor posible a las propias traducciones del original latino que realiza el autor del art\u00edculo (N. del T.).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">6 E IV\/60 dem; cap. 27.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">7 TRE \u00a7 74. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">8 O. Proietii, op. cit., p. 46-50. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">9 Cf. V. Goldschmidt, Le syst\u00e8me sto\u00efcien et l\u2019id\u00e9e de temps, Paris, Vrin, 1953, p. 91-99. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">10 E I, Ap\u00e9ndice.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">11 De donde la apreciaci\u00f3n por Spinoza del suicidio de S\u00e9neca (E IV\/20, esc.): el fil\u00f3sofo estoico, seg\u00fan \u00e9l, de ninguna forma ha manifestado su libertad en su retiro de la escena del mundo despu\u00e9s de haber comprendido que el role que a \u00e9l le estaba asignado hab\u00eda finalizado; \u00e9l, al contrario, ha sido totalmente vencido por las causas exteriores <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">12 S\u00e9n\u00e8que, Lettes \u00e0 Lucilius 65, 2: Causa autem, id est ratio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">13 E II\/7. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">14 E IV\/8. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">15 E V\/3. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">16 E V\/14.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/21\/spinoza-y-el-estoicismo-matheron\/\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">SPINOZA Y EL ESTOICISMO: \u00abEl momento estoico en la \u00c9tica de Spinoza\u00bb, por Alexandre Matheron (Parte 1)<\/span><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271836 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Stoicism-barrel-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2271836\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00abEl momento estoico en la \u00c9tica de Spinoza\u00bb, por Alexandre Matheron (Parte 1) &nbsp; \u00abEl momento estoico en la \u00c9tica de Spinoza\u00bb (Le moment sto\u00efcien de l\u2019Ethique de Spinoza) (y Parte 2) Por Alexandre Matheron <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/28\/el-momento-estoico-en-la-etica-de-spinoza-por-alexandre-matheron-y-parte-2\/\" title=\"\u00abEl momento estoico en la \u00c9tica de Spinoza\u00bb, por Alexandre Matheron (y Parte 2)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2271920,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[163,84,43],"class_list":{"0":"post-2271808","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia","8":"tag-alexandre-matheron","9":"tag-estoicismo","10":"tag-spinoza"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2271808","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2271808"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2271808\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2271920"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2271808"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2271808"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2271808"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}