{"id":2271191,"date":"2023-04-27T00:05:37","date_gmt":"2023-04-26T22:05:37","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2271191"},"modified":"2023-04-24T15:59:52","modified_gmt":"2023-04-24T13:59:52","slug":"falk-un-recuerdo-por-joseph-conrad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/27\/falk-un-recuerdo-por-joseph-conrad\/","title":{"rendered":"\u00abFalk, un Recuerdo\u00bb, por Joseph Conrad"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Falk, un Recuerdo<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Joseph Conrad<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2271770\" aria-describedby=\"caption-attachment-2271770\" style=\"width: 440px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Joseph_Conrad\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2271770\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/joseph_conrad_250-300x196.png\" alt=\"FALK\" width=\"440\" height=\"287\" data-id=\"2271770\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/joseph_conrad_250-300x196.png 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/joseph_conrad_250.png 383w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2271770\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Joseph_Conrad\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Joseph Conrad<\/a> (Polonia, 1857-1924)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<article tabindex=\"-1\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En un peque\u00f1o mes\u00f3n frente a la costa, a menos de cincuenta kil\u00f3metros de Londres y a m\u00e1s de treinta de ese pantano peligroso y poco profundo al que los guardacostas han bautizado con el ampuloso nombre de \u00aboc\u00e9ano alem\u00e1n\u00bb, nos encontr\u00e1bamos cenando un grupo de hombres relacionados con el mar de una manera u otra. Al otro lado de los grandes ventanales se ve\u00eda el T\u00e1mesis en una perspectiva despejada hacia el tramo bajo de Hope Reach y, como la comida era repugnante, el fest\u00edn s\u00f3lo se pod\u00eda disfrutar con los ojos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La conversaci\u00f3n estaba impregnada de cierto sabor a agua salada, que para muchos de nosotros hab\u00eda sido la \u00fanica agua que hab\u00edamos conocido en la vida. Quien haya probado alguna vez el sabor amargo del oc\u00e9ano, llevar\u00e1 para siempre su gusto en la boca; pero algunos de ellos, malcriados por la vida en tierra firme, se quejaban del hambre. Era imposible tragar un bocado de aquella porquer\u00eda, todo exudaba de hecho cierto olor extra\u00f1o a humedad. El comedor de madera se erig\u00eda sobre el barro de la orilla como una choza lacustre: los tablones del suelo parec\u00edan podridos, un camarero viejo y decr\u00e9pito se tambaleaba pat\u00e9ticamente de un lado a otro ante el aparador prehist\u00f3rico y carcomido, mientras com\u00edamos en unos desportillados platos que muy bien podr\u00edan haber sido desenterrados de la cocina de un yacimiento arqueol\u00f3gico. Los filetes parec\u00edan recordar \u00e9pocas a\u00fan m\u00e1s remotas. Hac\u00edan pensar a la fuerza en la noche de los tiempos, cuando el hombre primitivo, con su limitada conciencia, comenz\u00f3 a tantear sus primeras nociones culinarias chamuscando trozos de carne al fuego de la le\u00f1a junto a sus camaradas para despu\u00e9s, atiborrado y alegre, sentarse sobre los huesos ro\u00eddos y ponerse a contar historias sencillas sobre su experiencia, historias de hambre y caza, \u00a1y tal vez hasta de mujeres!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por suerte, el vino era tan viejo como el camarero, y as\u00ed fue como, relativamente hambrientos, pero no por eso menos alegres, nos relajamos y comenzamos a relatar nuestras sencillas historias. Hablamos del mar y de lo que puede llegar a hacer el mar. El mar no cambia y, por mucho que los hombres hablen de \u00e9l, sus verdades siguen siendo un misterio. Pero hab\u00eda algo en lo que todos est\u00e1bamos de acuerdo: en que los tiempos hab\u00edan cambiado. Hablamos de viejos barcos, de accidentes marinos, de aver\u00edas y de un hombre que logr\u00f3 llevar a salvo su barco desde el R\u00edo de la Plata hasta Liverpool con un tim\u00f3n improvisado. Hablamos de naufragios, de lo que ocurre cuando las provisiones escasean y del hero\u00edsmo \u2014o al menos de lo que los peri\u00f3dicos suelen denominar \u00abhero\u00edsmo marino\u00bb y que implica una serie de virtudes muy distintas de las de los h\u00e9roes de la antig\u00fcedad\u2014. De vez en cuando tambi\u00e9n nos qued\u00e1bamos en silencio y nos limit\u00e1bamos a contemplar el r\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un barco de la P. &amp; O. pas\u00f3 navegando r\u00edo abajo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014A bordo de esos barcos sirven comidas buen\u00edsimas \u2014dijo uno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otro que ten\u00eda buena vista ley\u00f3 en voz alta el nombre pintado en la proa: Arcadia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 hermoso barco! \u2014murmuramos algunos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo segu\u00eda un peque\u00f1o vapor de carga, y justo en ese momento izaron una bandera que los identificaba como noruegos. Desped\u00eda una gran cantidad de humo y, antes de que se disolviera del todo, apareci\u00f3 frente al ventanal una peque\u00f1a barca de madera con amuras altas que estaba siendo remolcada por un barco de vapor con ruedas de paletas. Los hombres se encontraban en la parte delantera muy ocupados preparando las velas de proa. En la popa hab\u00eda una mujer con una capucha roja pr\u00e1cticamente a solas con el timonel; caminaba por la cubierta de un lado a otro con una labor de lana gris en las manos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Yo dir\u00eda que son alemanes \u2014murmur\u00f3 uno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014El capit\u00e1n lleva a su mujer a bordo \u2014dijo otro, y la luz rojiza del atardecer, que resplandec\u00eda detr\u00e1s de la niebla de Londres, proyectaba un fulgor parecido al de una bengala sobre los palos de la barca y se desvanec\u00eda a lo lejos hacia Hope Reach.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno de nosotros que no hab\u00eda hablado hasta ese momento, un hombre de m\u00e1s de cincuenta que hab\u00eda capitaneado barcos durante un cuarto de siglo, dijo, sin levantar la vista de la barca que se alejaba desliz\u00e1ndose sobre el brillo oscuro del r\u00edo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Esto me recuerda un episodio absurdo que me sucedi\u00f3 hace ya muchos a\u00f1os, cuando me encomendaron capitanear por primera vez un barco de hierro que transportaba mercanc\u00edas en un puerto oriental. Aquel puerto era la capital de un reino de Oriente que se extend\u00eda sobre un r\u00edo igual que Londres se extiende sobre nuestro querido T\u00e1mesis. No es necesario dar m\u00e1s coordenadas del lugar, ya que lo que sigue podr\u00eda haber ocurrido en cualquier lugar en donde hubiera barcos, capitanes, remolcadores y sobrinas hu\u00e9rfanas extraordinariamente hermosas. Y por a\u00f1adidura, la parte rid\u00edcula de la historia s\u00f3lo nos afecta a m\u00ed, a mi enemigo Falk y a mi amigo Hermann.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como las palabras \u00abmi amigo Hermann\u00bb hab\u00edan sonado cargadas de un \u00e9nfasis particular, alguien pregunt\u00f3, despreocupada y fr\u00edvolamente (porque hab\u00edamos estado charlando sobre el hero\u00edsmo en el mar):<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfY ese Hermann era un h\u00e9roe?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014En absoluto \u2014respondi\u00f3 el hombre canoso\u2014, no era un h\u00e9roe en absoluto, no era m\u00e1s que un\u00a0<i>Schiff-fuhrer<\/i>, un jefe de barco. As\u00ed es como llaman en Alemania al capit\u00e1n general, aunque a m\u00ed me gusta m\u00e1s nuestro t\u00e9rmino. La cacofon\u00eda suena bien, y adem\u00e1s hay algo en la expresi\u00f3n \u00abcapit\u00e1n general\u00bb que da la sensaci\u00f3n de una existencia comunitaria en ese antiguo y honorable arte del mar: contramaestre, maestre, primer oficial. Mi amigo Hermann podr\u00eda haber sido un gran maestro en este honorable oficio, pero a \u00e9l lo llamaban\u00a0<i>Schiff-fuhrer<\/i>\u00a0y para colmo ten\u00eda el simple y pesado aspecto de un agricultor mezclado con la dicharachera astucia de un tendero. Su barbilla bien afeitada, su figura rolliza y sus p\u00e1rpados ca\u00eddos no le daban la apariencia de un trabajador curtido, y mucho menos la de un aventurero del mar, pero a su manera trabajaba tanto sobre las aguas como un tendero trabaja arduamente detr\u00e1s de su mostrador. El barco era el medio de vida con el que sosten\u00eda a su creciente familia.<\/span><\/p>\n<\/article>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271772 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FALK-CONRAD-3.jpg\" alt=\"\" width=\"366\" height=\"312\" data-id=\"2271772\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FALK-CONRAD-3.jpg 366w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FALK-CONRAD-3-300x256.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 366px) 100vw, 366px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<article tabindex=\"-1\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se trataba de un barco pesado, fuerte, de proa m\u00e1s bien achatada, que hac\u00eda pensar en una solidez primitiva parecida a la de un arado de madera en la antig\u00fcedad. Ten\u00eda tambi\u00e9n otros detalles que suger\u00edan un estilo r\u00fastico y hogare\u00f1o. Aquellos preciosos salientes de madera, que no he vuelto a ver en ninguna otra embarcaci\u00f3n, le daban a su popa cuadrada un aire de carreta de molinero, y las cuatro ventanas de la cabina de popa, cada una con seis peque\u00f1os cristales verdes y enmarcadas en madera pintada de marr\u00f3n, parec\u00edan las ventanas de una casa de campo. Las cortinitas blancas y el verdor de las plantas detr\u00e1s del cristal acrecentaban ese parecido. Un par de veces, al pasar con mi barco cerca de la popa, pude ver un brazo bien formado regando las plantas y la elegante cabeza inclinada de una muchacha a la que llamar\u00e9 mientras viva \u00abla sobrina de Hermann\u00bb, porque la verdad es que jam\u00e1s llegu\u00e9 a conocer su nombre, a pesar de haber tenido cierta confianza con la familia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la confianza lleg\u00f3 m\u00e1s tarde. Digamos que al principio, igual que el resto de marineros en aquel puerto oriental, no tard\u00e9 mucho en hacerme una idea de las opiniones de Hermann sobre la pulcritud de la ropa. No hab\u00eda duda de que consideraba importante llevar ropa interior de franela, de buena calidad y bien pegada a la piel. Casi todos los d\u00edas se ve\u00edan en su barco jers\u00e9is y delantales sec\u00e1ndose en la soga del palo de popa, o una imperceptible hilera de calcetines ondeando en la cuerda de la bandera. Y cada quince d\u00edas se ve\u00eda la vestimenta completa de la familia. Cubr\u00eda toda la popa. La brisa de la tarde provocaba una oscilaci\u00f3n fl\u00e1ccida y extra\u00f1a en aquella masa de prendas de vestir, un movimiento que se parec\u00eda vagamente al movimiento de una familia de ahogados, mutilados o aplastados. Eran como unos torsos sin cabeza que se agitaban con sus brazos sin manos, piernas sin pies realizando fren\u00e9ticas acrobacias retorcidas. Se pod\u00edan ver tambi\u00e9n vestidos largos y blancos que, infl\u00e1ndose con el viento a trav\u00e9s del escote ribeteado de encaje, se volv\u00edan por un instante violentamente abultados como si se hubieran metido en ellos cuerpos invisibles y muy gordos. En aquellos d\u00edas el barco se pod\u00eda distinguir a una gran distancia debido al caos grotesco y multicolor que se extend\u00eda sobre la popa desde el palo de mesana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El barco estaba amarrado justo delante del m\u00edo, se llamaba Diana. Diana de Bremen, no de \u00c9feso. Eso al menos era lo que estaba escrito con letras blancas de treinta y cinco cent\u00edmetros que se extend\u00edan espaciadas a lo largo de la popa (como el letrero de una tienda), debajo de esas ventanas parecidas a las de una casa de campo. Aquel nombre rid\u00edculamente inapropiado parec\u00eda casi un insulto a la diosa m\u00e1s sublime, ya que el barco no s\u00f3lo no estaba en condiciones de cazar nada, sino que cargaba adem\u00e1s con una cuadrilla de cuatro ni\u00f1os. Se asomaban a la borda para mirar los barcos que pasaban y, de vez en cuando, les arrojaban cosas, y \u00e9sa fue la raz\u00f3n por la que, antes de conocer y hablar con Hermann, conoc\u00ed a la espantosa mu\u00f1eca de trapo de su hija mayor cuando cay\u00f3 directamente sobre mi cabeza. A pesar de todo, los ni\u00f1os se portaban bien. Ten\u00edan el pelo rubio, los ojos y la nariz redonda, peque\u00f1a y huesuda; se parec\u00edan much\u00edsimo a su padre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel Diana de Bremen era el barco m\u00e1s viejo e inocente que se haya visto; del mismo modo que en tierra firme hay casas que se mantienen al margen de la descomposici\u00f3n del mundo, aquel barco parec\u00eda al margen de las maldades del mar. Sobre todo, daba la sensaci\u00f3n de un orden dom\u00e9stico intachable. Aquel barco era un hogar. Los simp\u00e1ticos ni\u00f1os hab\u00edan aprendido a caminar en el espacioso alc\u00e1zar. Si uno lo pensaba despacio, era algo muy bonito, conmovedor, puede que incluso les hubieran salido los dientes mordiendo las herramientas. Descubr\u00ed varias veces al m\u00e1s peque\u00f1o de los Hermann (Nicholas) concentrado en mordisquear la punta sobresalida de un soporte. El pie del m\u00e1stil mayor era el lugar favorito de Nicholas; en cuanto lo dejaban a su aire gateaba hasta all\u00ed, y el primer marinero que pasaba junto a \u00e9l lo llevaba de vuelta a la puerta de la cabina, alz\u00e1ndolo con delicadeza para no cubrir al ni\u00f1o de brea. Supongo que deb\u00eda de haber una orden espec\u00edfica para eso porque, mientras lo trasladaban, el beb\u00e9, que era la \u00fanica persona con aut\u00e9ntico malhumor de todo el barco, no paraba en su intento de pegarle en la cara a aquellos robustos marineros alemanes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La se\u00f1ora Hermann, un ama de casa encantadora y robusta, llevaba a bordo vestidos sueltos, azules con lunares blancos. Cuando me la encontraba frente a un balde peque\u00f1o y elegante frotando con fuerza los cuellos, los calcetines del beb\u00e9 o las corbatas de verano de Hermann \u2014como sucedi\u00f3 en un par de ocasiones\u2014, se sonrojaba con el desconcierto de una muchacha y levantaba las manos h\u00famedas para saludarme desde lejos, sin dejar de asentir con la cabeza afectuosamente. Llevaba las mangas arremangadas hasta los codos y el brillo de su anillo de casada se distingu\u00eda entre la espuma del jab\u00f3n. Ten\u00eda una voz agradable, la frente serena, mechones suaves de pelo muy rubio y una expresi\u00f3n bienhumorada en los ojos. Era maternal y una conversadora moderada. Cuando aquella madre humilde sonre\u00eda, le aparec\u00edan unos hoyuelos en las mejillas frescas y amplias. Al contrario que ella, jam\u00e1s descubr\u00ed el menor atisbo de sonrisa en la sobrina de Hermann, una joven hu\u00e9rfana y muy silenciosa. Y no se deb\u00eda a que fuese una persona melanc\u00f3lica, sino a las reservas propias de la seriedad juvenil.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La llevaban con ellos desde hac\u00eda tres a\u00f1os para que los ayudara con los ni\u00f1os e hiciera compa\u00f1\u00eda a la se\u00f1ora Hermann, seg\u00fan me coment\u00f3 el propio Hermann. Result\u00f3 indispensable cuando los ni\u00f1os eran peque\u00f1os. El brazo bien formado y la hermosa cabeza que hab\u00eda visto una ma\u00f1ana a trav\u00e9s de las ventanas de la cabina eran de ella, en un momento en que estaba inclinada sobre las macetas de fucsias y resedas, pero la primera vez que pude verla de cuerpo entero me rend\u00ed a su figura, me qued\u00f3 intensamente grabada igual que lo hubiese hecho la gran belleza, inteligencia, el ingenio r\u00e1pido o la calidez de cualquier otra mujer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su caso particular, se trataba de sus formas y su tama\u00f1o, era el f\u00edsico el que impon\u00eda una gran atracci\u00f3n. Es posible que adem\u00e1s fuera ocurrente, profunda y amable; no lo s\u00e9, y tampoco importa; lo \u00fanico que s\u00e9 es que estaba construida en unas proporciones colosales. Y s\u00ed, \u00abconstruida\u00bb es el t\u00e9rmino m\u00e1s apropiado. Hab\u00eda sido construida, erigida, por decirlo de alguna manera, con un majestuoso despilfarro. Uno se quedaba pasmado ante aquel derroche insensato de materiales en una muchachita tan joven. Porque era joven, aunque tambi\u00e9n era muy madura, como si hubiera tenido la suerte de los inmortales. Puede que fuera un poco pesada, pero daba igual, su peso aumentaba si cabe a\u00fan m\u00e1s esa idea de duraci\u00f3n. Ten\u00eda apenas diecinueve a\u00f1os. \u00a1Pero qu\u00e9 hombros! \u00a1Qu\u00e9 brazos tan bien formados! \u00a1Qu\u00e9 miembros tan poderosos intu\u00eda uno cada vez que se lanzaba sobre la cubierta dando tres pasos largos hacia el peque\u00f1o Nicholas, que hab\u00eda vuelto a caerse al suelo! Indescriptible. Daba la impresi\u00f3n de ser una joven buena y tranquila, atenta a las necesidades de Lena, a las ca\u00eddas de Gustav, al estado de la querida naricita de Carl, sensata, trabajadora y todo lo dem\u00e1s\u2026 \u00a1Pero qu\u00e9 pelo tan maravilloso! Abundante, largo, grueso y de color rubio oscuro. Ten\u00eda el brillo de los metales preciosos. Lo llevaba perfectamente trenzado en un \u00fanico mech\u00f3n que le colgaba por la espalda como a una ni\u00f1a, y la punta le llegaba hasta la cintura. Era una trenza tan maciza que maravillaba, os doy mi palabra; parec\u00eda un garrote. Su cara era grande, bonita, ten\u00eda una expresi\u00f3n serena, un buen cutis y unos ojos azules tan claros que parec\u00eda que iba contemplando el mundo con la franqueza libre y blanca de una estatua. No se puede decir que fuera guapa. Era algo mucho m\u00e1s impactante. La sencillez de su vestimenta, la opulencia de sus formas, su estatura imponente y la extraordinaria sensaci\u00f3n de vitalidad, que proyectaba como las flores proyectan su perfume, la volv\u00edan bella, pero con una belleza que era a la vez r\u00fastica y ol\u00edmpica. Al observarla cuando estiraba los brazos por encima de la cabeza para alcanzar el tendedero, uno se quedaba inmerso en una contemplaci\u00f3n tensa, como de devoci\u00f3n pagana. Los excelentes vestidos de algod\u00f3n de la se\u00f1ora Hermann ten\u00edan una especie de volados rudimentarios en el cuello y en los bajos, pero los vestidos estampados de la joven no ten\u00edan ni un pliegue, nada, apenas algunos fruncidos rectos en la falda que ca\u00eda hasta sus pies y que le daban, cuando se quedaba quieta, un aspecto severo y escultural. Por naturaleza tend\u00eda a estar quieta tanto si estaba de pie como sentada, pero no quiero decir con eso que fuera una estatua. Aunque podr\u00eda haber pasado por una efigie aleg\u00f3rica de la Tierra, era generosamente activa, y no me refiero a esta Tierra gastada de nuestro tiempo, sino a una Tierra joven, un planeta virginal que a\u00fan no hubiera sido perturbado por la visi\u00f3n de un futuro cargado de formas de vida y de muerte monstruosas, ensordecido por batallas contra el hambre y el pensamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tampoco el respetable Hermann era muy entretenido, aunque su ingl\u00e9s resultaba comprensible. A quien no entend\u00eda nada era a la se\u00f1ora Hermann, que siempre me largaba un discurso en un tono cordial y acogedor (supongo que en\u00a0<i>Platt-Deutsch<\/i>) y en cuanto a su sobrina, por m\u00e1s placentero que fuera observarla (porque de alguna manera inspiraba en uno la visi\u00f3n m\u00e1s esperanzadora de la raza humana), era una persona silenciosa y reservada, casi siempre ocupada en unas labores que s\u00f3lo muy de cuando en cuando, seg\u00fan pude observar, apartaba para abandonarse a un estado de meditaci\u00f3n juvenil. Su t\u00eda se sentaba enfrente, tambi\u00e9n con labores de costura, y apoyaba los pies en un taburete. En la otra punta de la cubierta, Hermann y yo sac\u00e1bamos dos sillas de la cabina y nos dedic\u00e1bamos a fumar interrumpi\u00e9ndonos cada tanto en un intercambio pac\u00edfico de palabras. Iba casi todas las noches. Encontraba a Hermann en mangas de camisa porque, en cuanto regresaba de tierra firme, comenzaba sus maniobras quit\u00e1ndose el abrigo; a continuaci\u00f3n, se pon\u00eda un gorro bordado con una borla y se cambiaba las botas por unas zapatillas de tela. Despu\u00e9s, se pon\u00eda a fumar en la puerta de la cabina y miraba a sus hijos con aire civilmente virtuoso hasta que se los iban llevando uno a uno para acostarlos en los camarotes. Al final, siempre beb\u00edamos un poco de cerveza en aquella cabina amueblada con una mesa de madera de patas cruzadas y sillas negras de respaldo recto que ten\u00eda m\u00e1s aspecto de cocina de granja que de cabina de barco. Parec\u00eda que el mar y los asuntos n\u00e1uticos no afectaban a la hospitalidad de aquella familia ejemplar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A m\u00ed todas aquellas cosas me agradaban porque estaba pasando momentos muy complicados en mi barco. Hab\u00eda sido designado oficialmente por el c\u00f3nsul brit\u00e1nico para llevar un carguero despu\u00e9s de que el anterior capit\u00e1n hubiese muerto de repente, dejando tras de s\u00ed unas sospechosas facturas sin recibo, el c\u00e1lculo de algunos diques secos que daban a entender el pago de sobornos y una gran cantidad de recibos con los extravagantes gastos de los \u00faltimos tres a\u00f1os. Todas aquellas cosas estaban guardadas junto a la vieja y sucia funda de un viol\u00edn forrada de terciopelo rub\u00ed que encontr\u00e9 detr\u00e1s de un enorme libro de cuentas. Lo abr\u00ed esperanzado, pero para mi asombro lo encontr\u00e9 lleno de poemas: p\u00e1ginas y p\u00e1ginas de p\u00e9simos versos rimados en un tono entre alegre y grosero, escritos con la letra m\u00e1s pulcra que hab\u00eda visto en la vida. En la funda hab\u00eda tambi\u00e9n una fotograf\u00eda de mi predecesor tomada hac\u00eda poco en Saig\u00f3n, en la que se lo ve\u00eda en primer plano frente a un jard\u00edn y acompa\u00f1ado de una mujer vestida de una extra\u00f1a forma. Era un hombre bajo y robusto de aspecto severo, llevaba un traje desastrado de pa\u00f1o fino negro y el pelo peinado sobre las sienes con una forma que recordaba a los colmillos de un jabal\u00ed. No hace falta aclarar que del viol\u00edn s\u00f3lo quedaba a bordo la funda, su forma vac\u00eda, mientras que del pago de los \u00faltimos fletes que el barco hab\u00eda realizado no quedaba ni la menor evidencia. Imposible determinar ad\u00f3nde hab\u00eda ido a parar todo aquel dinero. A bordo no estaba, eso por descontado. Tampoco lo hab\u00eda enviado a Inglaterra porque, en una carta que hab\u00eda dejado sobre el escritorio, los due\u00f1os se quejaban de no haber recibido ni una l\u00ednea del capit\u00e1n en dieciocho meses. Pr\u00e1cticamente no hab\u00eda suministros a bordo, ni un cent\u00edmetro de cuerda de repuesto, ni un metro de tela. El barco estaba desnudo y yo present\u00eda que iba a tener innumerables dificultades antes de zarpar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como era joven \u2014a\u00fan no hab\u00eda cumplido los treinta\u2014, me tomaba muy en serio a m\u00ed mismo y a mis problemas. El viejo primer oficial, que hab\u00eda oficiado como deudo m\u00e1s cercano en el funeral del capit\u00e1n, no estaba muy contento con mi llegada, pero como no estaba legalmente calificado para asumir el mando, el c\u00f3nsul ten\u00eda la obligaci\u00f3n de poner a bordo a un hombre correctamente preparado. En cuanto al segundo oficial, lo \u00fanico que puedo decir es que se llamaba Tottersen o algo parecido. A pesar del clima tropical, sol\u00eda llevar en la cabeza un gorro de piel ro\u00f1oso. No tengo duda de que es el hombre m\u00e1s est\u00fapido que he visto a bordo de un barco en toda mi vida. Y por si fuera poco, se le notaba; su estupidez era tan evidente que me sorprend\u00eda que respondiera cuando alguien lo llamaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se pod\u00eda decir que aquella no era una gran compa\u00f1\u00eda y que me deprim\u00eda la perspectiva de tener un viaje largo por mar con aquellos dos tipos. En privado ten\u00eda adem\u00e1s otras preocupaciones que tampoco me dejaban mucho margen para la alegr\u00eda. La tripulaci\u00f3n era d\u00e9bil y el cargamento se acercaba muy despacio. Preve\u00eda que pod\u00eda tener problemas con los transportistas y no sab\u00eda si me adelantar\u00edan suficiente dinero como para poder cubrir los gastos del barco. No ten\u00edan una actitud muy amistosa hacia m\u00ed que digamos. En resumen, que no estaba nada bien. A menudo, a horas intempestivas (a las tres de la madrugada), me asaltaba el pensamiento de que a\u00fan no ten\u00eda ninguna experiencia, que era completamente ignorante en cuestiones de negocios y que tampoco ten\u00eda las cualidades propias de un l\u00edder. Cuando el camarero cay\u00f3 enfermo con s\u00edntomas de c\u00f3lera y tuvimos que trasladarlo al hospital, sent\u00ed que me quedaba sin la \u00fanica persona decente de toda la tripulaci\u00f3n. Se supon\u00eda que se iba a recuperar pronto, y mientras me vi obligado a reemplazarle con una especie de mozo. Por recomendaci\u00f3n de un tal Schomberg, due\u00f1o del hotel m\u00e1s peque\u00f1o de los dos que hab\u00eda en el puerto, contrat\u00e9 a un chino. Aquel Schomberg, un alsaciano musculoso y cubierto de pelo, un tipo tremendamente cotilla, me asegur\u00f3 que hac\u00eda lo correcto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Es un chico de primera. Vino aqu\u00ed con la comitiva de Su Excelencia el comisionado Tseng, ya sabe. El comisionado se hosped\u00f3 aqu\u00ed durante tres semanas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pronunciaba \u00abSu Excelencia\u00bb con afectaci\u00f3n, aunque el ejemplar que hab\u00eda dejado aquella \u00abcomitiva\u00bb no ten\u00eda un aspecto muy prometedor. Por aquel entonces yo todav\u00eda no me hab\u00eda dado cuenta de que Schomberg no era m\u00e1s que un mentiroso en el que no deb\u00eda confiar. Para empezar, el \u00abjoven\u00bb deb\u00eda de tener entre cuarenta y ciento cuarenta a\u00f1os \u2014uno de esos chinos con cara de muerto, completamente inescrutable\u2014, y antes de que acabara el tercer d\u00eda ya se hab\u00eda revelado como un empedernido fumador de opio, jugador y ladr\u00f3n intr\u00e9pido, adem\u00e1s de un corredor de primera clase. La gota que colm\u00f3 el vaso fue cuando desapareci\u00f3 llev\u00e1ndose treinta y dos soberanos de mi propiedad, que me hab\u00eda costado ahorrar una aut\u00e9ntica barbaridad. Hab\u00eda reservado aquel dinero por si mis dificultades empeoraban, y cuando me los rob\u00f3 me sent\u00ed tan desnudo y pobre como un faquir. Me aferr\u00e9 a mi barco a pesar de todas las preocupaciones que me tra\u00eda, pero segu\u00eda sin poder soportar aquellas noches largas y solitarias en una peque\u00f1a cabina en la que la atm\u00f3sfera, que ya ol\u00eda mal debido a una l\u00e1mpara que goteaba, estaba ocupada por los ronquidos del primer oficial. El tipo se encerraba en su camarote a las ocho en punto y empezaba a emitir aquellos fuertes y desagradables ronquidos como si fuera un tromb\u00f3n lleno de agua. Me resultaba insufrible no ser capaz ni siquiera de concentrarme a bordo de mi propio barco. Me parec\u00eda que todo en este mundo, incluso el mando de un barco peque\u00f1o y agradable, pod\u00eda ser un enga\u00f1o y convertirse en una trampa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero cuando llegaba a bordo del Diana de Bremen consegu\u00eda librarme por fin de aquel tipo de pensamientos. Daba la sensaci\u00f3n de que ni siquiera pod\u00eda rozarlo el rumor de las injusticias del mundo. A pesar de todo, viv\u00eda en alta mar y el mar, con sus tragedias y comedias, sus horrores y sus esc\u00e1ndalos, el mismo mar poblado de hombres y gobernado por una severa necesidad sin dudas, formaba tambi\u00e9n parte de su mundo, pero aquel viejo barco patriarcal no reflejaba nada de eso, parec\u00eda m\u00e1s bien un refugio sagrado, estaba hecho a prueba del mundo y, por lo visto, su admirable inocencia pon\u00eda freno a los rugientes deseos del mar. Pero yo conoc\u00eda el mar desde hac\u00eda tiempo, el suficiente al menos como para saber que no respetaba la honradez. La fuerza de la naturaleza es despiadadamente franca. Aquella inmunidad pod\u00eda deberse, como es l\u00f3gico, a las habilidades n\u00e1uticas de Hermann, pero a m\u00ed me parec\u00eda que los oc\u00e9anos se hab\u00edan aliado para reprimir sus fuerzas y no destrozar aquel basti\u00f3n tan importante, no desmontar su tim\u00f3n r\u00fastico asustando a los ni\u00f1os y no abrir, en suma, los ojos de aquella familia a la m\u00e1s simple desconfianza. Pero eso era lo que hab\u00eda acabado por generar: desconfianza. La cruel revelaci\u00f3n iba a acabar finalmente a manos de un hombre. Un hombre lo bastante b\u00e1sico y fuerte como para desenmascarar algunos secretos del mar, un hombre movido por el poder de la pasi\u00f3n m\u00e1s elemental y sencilla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque eso es algo que iba a suceder mucho m\u00e1s tarde. Mientras tanto, yo hab\u00eda encontrado un santuario en aquel viejo y sereno barco al que iba casi todas las noches. La \u00fanica persona a bordo que parec\u00eda tener problemas era la peque\u00f1a Lena, y con el tiempo me acab\u00e9 dando cuenta de que se deb\u00eda a que la salud de su mu\u00f1eca de trapo era delicada. Aquel objeto llevaba una vida\u00a0<i>in extremis<\/i>\u00a0dentro de una caja de madera ubicada en el bolardo de amarre a estribor. All\u00ed la atend\u00edan y la cuidaban con delicadeza todos los ni\u00f1os y se divert\u00edan haci\u00e9ndole caras largas y movi\u00e9ndose alrededor con pasos silenciosos. S\u00f3lo el beb\u00e9, Nicholas, la miraba con un gesto malintencionado y fr\u00edo, como si perteneciera a otra tribu. Lena se lamentaba todo el tiempo frente a la caja y los dem\u00e1s la acompa\u00f1aban con una seriedad mortal. Resultaba maravillosa la manera de los ni\u00f1os de compadecerse de aquella cosa manchada de barro que yo no habr\u00eda tocado ni con unas tenazas. Supongo que en aquella mu\u00f1eca ejercitaban el sentimentalismo t\u00edpico de su raza. Lo que me sorprend\u00eda era que la se\u00f1ora Hermann permitiera que Lena acariciara y abrazara tanto aquel manojo de trapos evidentemente sucios. La se\u00f1ora Hermann levantaba sus ojos delicados y femeninos de las labores y observaba todo con una simpat\u00eda divertida; por alg\u00fan motivo parec\u00eda no darse cuenta de que aquel objeto de cari\u00f1o era una deshonra para la pureza del barco. Y es que la palabra apropiada es pureza, no limpieza. La limpieza era tan extraordinaria que parec\u00eda otra manifestaci\u00f3n de aquel excesivo sentimentalismo, como si la suciedad se quitara all\u00ed con amor. Es imposible dar siquiera una idea de cu\u00e1n minuciosa era la limpieza de aquel sitio. Era como si el barco fuese meticulosamente cepillado cada ma\u00f1ana con\u2026 con cepillos de dientes. Hasta el m\u00e1stil se limpiaba all\u00ed tres veces por semana con una pastilla de jab\u00f3n y un trozo de franela suave. Acicalado \u2014porque es \u00abacicalado\u00bb la palabra que me veo obligado a utilizar\u2014 con pintura blanca todo lo que era de madera, y con pintura verde oscuro todo lo que era de acero, aquella sencilla distribuci\u00f3n de colores evocaba im\u00e1genes de una paz igualmente sencilla, una felicidad id\u00edlica, por lo que la comedia infantil de enfermedad y dolor a veces golpeaba como una mancha real y antip\u00e1tica en medio de aquel perfecto escenario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me agradaba mucho pasar tiempo en aquel lugar e intentaba contribuir con un poco de animaci\u00f3n. Mi relaci\u00f3n con Hermann comenz\u00f3 gracias a la persecuci\u00f3n de aquel ladr\u00f3n chino. Estaba anocheciendo. Hermann, a pesar de su costumbre, se hab\u00eda quedado hasta tarde en tierra firme y estaba intentando liberarse de un peque\u00f1o\u00a0<i>gharry<\/i>\u00a0en la orilla del r\u00edo frente a su barco, cuando pas\u00e9 a su lado corriendo en plena persecuci\u00f3n. Hermann comprendi\u00f3 r\u00e1pidamente la situaci\u00f3n, como si tuviera ojos en los hombros, se nos uni\u00f3 de un salto y se puso a la delantera. El chino hu\u00eda en silencio como una sombra veloz sobre el polvo de un sendero t\u00edpicamente oriental. Yo corr\u00eda detr\u00e1s, y al final de la fila iba mi primer oficial gritando como un salvaje. La luna creciente proyectaba una luz t\u00edmida sobre una llanura semejante a un terreno bald\u00edo y monstruoso: a lo lejos se recortaba la imponente arquitectura de un templo budista contra el cielo. Como es l\u00f3gico, perdimos de vista al ladr\u00f3n pero, a pesar de mi decepci\u00f3n, no me qued\u00f3 m\u00e1s remedio que admirar la presencia de Hermann. La velocidad que hab\u00eda alcanzado aquel hombre rollizo s\u00f3lo para ayudar a un desconocido hizo que se ganara en el acto mi m\u00e1s c\u00e1lido agradecimiento; hab\u00eda algo honestamente cordial en su esfuerzo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Parec\u00eda tan indignado como yo por nuestro fracaso y casi no escuchaba mis agradecimientos. Dijo que no era \u00abnada\u00bb y a continuaci\u00f3n me invit\u00f3 a su barco a tomar una cerveza. Buscamos sin demasiada esperanza un rato m\u00e1s entre los arbustos y echamos un vistazo sin convicci\u00f3n en un par de zanjas. Todo estaba en silencio, los charcos de lodo resplandec\u00edan d\u00e9bilmente entre los juncos. Regresamos despacio, inclinados bajo la hoz delgada de la luna y lo o\u00ed murmurar para s\u00ed mismo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014<i>Himmel! Zwei und dreissig Pfund!<\/i><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estaba impresionado por la suma a la que ascend\u00eda mi p\u00e9rdida. Desde hac\u00eda un buen rato hab\u00edamos dejado de o\u00edr los gritos de mi primer oficial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entonces me dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Todo el mundo tiene problemas. \u2014Y mientras camin\u00e1bamos, coment\u00f3 que jam\u00e1s me habr\u00eda conocido si el capit\u00e1n Falk no lo hubiese retenido por casualidad en la orilla. No le gustaba quedarse hasta tan tarde en tierra, agreg\u00f3 con un suspiro. Por supuesto atribu\u00ed aquel tono triste a la compasi\u00f3n que mostraba por mi mala suerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A bordo del Diana, los ojos delicados de la se\u00f1ora Hermann tambi\u00e9n mostraron mucho inter\u00e9s y consideraci\u00f3n. Hab\u00edamos encontrado a las dos mujeres cosiendo frente a frente bajo la claraboya abierta y el poderoso resplandor de una l\u00e1mpara. Hermann entr\u00f3 el primero y comenz\u00f3 a quitarse el abrigo en la misma puerta, y me invit\u00f3 a hacer lo mismo con expresiones hospitalarias:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Pase, pase! \u00a1Por aqu\u00ed! \u00a1Venga, capit\u00e1n!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Inmediatamente despu\u00e9s, y con el abrigo a\u00fan en la mano, comenz\u00f3 a contarle todo a su mujer. La se\u00f1ora Hermann uni\u00f3 sus regordetas palmas, yo sonre\u00ed e inclin\u00e9 la cabeza con el coraz\u00f3n encogido. La sobrina dej\u00f3 sus labores para llevarle a Hermann sus zapatillas y su gorro bordado, que se puso con solemnidad y sin dejar de hablar (de m\u00ed). Hab\u00eda nubes de telas blancas desperdigadas por el suelo de la cabina. O\u00ed varias veces la frase\u00a0<i>Zwei und dreissig Pfund<\/i>\u00a0y al fin lleg\u00f3 la cerveza, que me pareci\u00f3 deliciosa, ya que estaba sediento por la carrera y la emoci\u00f3n de la persecuci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me qued\u00e9 hasta pasada la medianoche, un buen rato despu\u00e9s de que las mujeres se hubieran retirado. Hermann llevaba m\u00e1s de tres a\u00f1os trabajando en el sudeste asi\u00e1tico, transportando sobre todo cargamentos de arroz y madera. Su barco era conocido en todos los puertos desde Vladivostok hasta Singapur. Aquel barco era su \u00fanica propiedad. Las ganancias hab\u00edan sido moderadas, pero el comercio daba lo suficiente mientras los ni\u00f1os fueran peque\u00f1os. Esperaba vender el viejo Diana en uno o dos a\u00f1os a una firma japonesa, a un buen precio. Ten\u00eda previsto regresar a casa, a Bremen, en un barco correo con la se\u00f1ora Hermann y los ni\u00f1os, en segunda clase. Me cont\u00f3 todo aquello con un gesto imperturbable mientras daba lentas caladas a su pipa. Me dio pena cuando vaci\u00f3 la pipa y comenz\u00f3 a frotarse los ojos. Me podr\u00eda haber quedado all\u00ed hasta el amanecer. \u00bfQu\u00e9 me esperaba en mi barco?, \u00bfhab\u00eda alg\u00fan motivo para apurarme? Ninguno, s\u00f3lo enfrentarme al caj\u00f3n desvencijado de mi camarote. \u00a1Uf! S\u00f3lo con recordarlo me pon\u00eda enfermo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como ya dije, me termin\u00e9 convirtiendo en su invitado diario. Creo que desde la primera vez que me vio, la se\u00f1ora Hermann me consider\u00f3 un rom\u00e1ntico. Como es l\u00f3gico, no andaba por ah\u00ed arranc\u00e1ndome los pelos\u00a0<i>coram populo<\/i>\u00a0por lo que me hab\u00edan robado, y ella interpret\u00f3 eso como un gesto de distinguida indiferencia. Aunque s\u00ed les cont\u00e9 algunas de mis aventuras tal y como sucedieron, y les maravill\u00f3 la variedad de mi experiencia. Hermann le traduc\u00eda las partes que consideraba m\u00e1s sorprendentes. Se pon\u00eda de pie, como si estuviera a punto de dar una conferencia sobre un fen\u00f3meno extraordinario, y se dirig\u00eda a las dos mujeres haciendo gestos mientras ellas abandonaban lentamente las costuras sobre sus regazos. Yo me quedaba detr\u00e1s de la jarra de cerveza de Hermann en actitud humilde. La se\u00f1ora Hermann me echaba miradas r\u00e1pidas y emit\u00eda breves\u00a0<i>Ach\u2019s!<\/i>\u00a0La muchacha jam\u00e1s hizo el menor sonido. Nada. Aunque a veces alzaba los ojos claros para mirarme con aquel estilo suyo tan suave, casi ciego, y no porque su mirada pareciera est\u00fapida ni mucho menos, sino porque irradiaba una luz mansa y difusa como el reflejo de la luna sobre los prados, tan distinta a la observaci\u00f3n inquisidora de las estrellas. Uno se hund\u00eda en esa mirada y se imaginaba que estaba siendo contemplado de una manera borrosa. Seguramente aquella misma mirada, cuando se posaba sobre ChristianFalk, era tan eficaz como los reflectores de un acorazado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Falk era el otro visitante asiduo del barco, aunque, si se lo juzgara s\u00f3lo por su comportamiento, se podr\u00eda haber pensado que iba s\u00f3lo para ver el cabrestante del puesto de control, porque no le quitaba los ojos cuando nos hac\u00eda compa\u00f1\u00eda en la puerta de la cabina, con un brazo musculoso apoyado en el respaldo de la silla y las piernas grandes y fornidas embutidas en pantalones blancos ajustados; las extend\u00eda y se ve\u00edan en los extremos los zapatos negros de punta redonda, anchos como vagones. Al llegar, estrechaba la mano de Hermann murmurando algo, luego hac\u00eda una inclinaci\u00f3n hacia donde estaban las mujeres y se sentaba a nuestro lado con su actitud descuidada y mis\u00e1ntropa. Se marchaba abruptamente, de un salto, cumpliendo el ritual de los saludos e inclinaciones con gru\u00f1idos, como si estuviera muerto de miedo. A veces, en un esfuerzo reservado y ag\u00f3nico, se acercaba a las mujeres e intercambiaba con ellas en voz baja algunas palabras, media docena como mucho. En esos momentos, la mirada de Hermann se volv\u00eda completamente vidriosa y el semblante amable de la se\u00f1ora Hermann se ruborizaba. A la joven jam\u00e1s se le mov\u00eda un pelo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Falk era dan\u00e9s o noruego, no sabr\u00eda decirlo. En cualquier caso, era escandinavo, y sin duda altivo para formar parte del monopolio. Tal vez no conoc\u00eda esa palabra, pero ten\u00eda una idea muy clara de la situaci\u00f3n. La tarifa que cobraba por remolcar los barcos a la entrada y a la salida del puerto era la m\u00e1s exorbitante que he visto en mi vida. Era el due\u00f1o y capit\u00e1n del \u00fanico remolcador que hab\u00eda en aquel r\u00edo, un nav\u00edo blanco y bien cuidado de ciento cincuenta toneladas o m\u00e1s, tan elegante y pulcro como un yate, con la cabina redondeada como una torre de cristal por encima de la proa puntiaguda y un soberbio m\u00e1stil barnizado en la popa. Supongo que a\u00fan andan por ah\u00ed algunos capitanes que se acuerdan de Falk y su remolcador. A los barcos mercantes nos quitaba nuestra libra y media de carne con una indiferencia inflexible que lo volv\u00eda detestable e incluso temible. Schomberg sol\u00eda decir:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No voy a hablar de ese tipo, no se toma m\u00e1s de seis copas al a\u00f1o aqu\u00ed, pero mi consejo, caballeros, es que, si pueden evitarlo, no tengan nada que ver con \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dejando de lado las relaciones laborales, era f\u00e1cil seguir aquel consejo porque Falk no se met\u00eda con nadie. Puede parecer absurdo comparar al capit\u00e1n de un remolcador con un centauro, pero, por alg\u00fan motivo, el tipo me recordaba a un grabado que hab\u00eda en un peque\u00f1o libro que ten\u00eda de ni\u00f1o en el que aparec\u00edan centauros en el r\u00edo; en especial me acuerdo de uno que aparec\u00eda en primer plano, saltando con un arco y una flecha en las manos: ten\u00eda rasgos sim\u00e9tricos y severos y una barba inmensa y rizada que le ca\u00eda sobre el pecho. La cara de Falk me recordaba a ese centauro. \u00c9l tambi\u00e9n era una criatura de dos naturalezas. No mitad hombre, mitad caballo, sino mitad hombre, mitad barco. Viv\u00eda a bordo de aquel remolcador suyo que estaba siempre subiendo o bajando el r\u00edo, desde el amanecer hasta la h\u00fameda noche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se pod\u00eda distinguir su barba a lo lejos, con los \u00faltimos rayos del atardecer, recortada sobre la estructura blanca del remolcador cuando atravesaba la espuma para anclar por la noche. All\u00ed estaba el hombre, vestido de blanco, la mancha marr\u00f3n y abundante del pelo y, por debajo de la cintura, nada m\u00e1s que las l\u00edneas transversales del puente de mando que a su vez desviaban la mirada hacia las l\u00edneas blancas afiladas de la proa, mientras abr\u00eda las sucias aguas del r\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuera del barco parec\u00eda incompleto. El propio remolcador, sin su cabeza y torso en el puente de mando, tambi\u00e9n parec\u00eda incompleto, pero no lo abandonaba casi nunca. Durante la \u00e9poca que permanec\u00ed en aquel puerto, s\u00f3lo lo vi dos veces en tierra firme. La primera fue en la oficina de mis transportistas, a la que hab\u00eda ido a disgusto para cobrar el remolque de una barca francesa el d\u00eda anterior; la segunda, casi no pod\u00eda creer lo que ve\u00eda, porque lo descubr\u00ed escondido en una silla de mimbre del sal\u00f3n de billar del hotel de Schomberg.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era divertido ver c\u00f3mo Schomberg lo ignoraba a prop\u00f3sito. Lo artificial de su actitud contrastaba con la indiferencia natural de Falk. El alsaciano fortach\u00f3n hablaba a voz en grito con el resto de los clientes mientras iba de mesa en mesa y pasaba de largo con la mirada fija hacia delante por el lugar en el que descansaba Falk, que permanec\u00eda sentado con una copa intacta junto al codo. Deb\u00eda conocer de vista o de nombre a todos los hombres blancos de la sala, pero jam\u00e1s le dirig\u00eda una palabra a nadie. A m\u00ed me hizo un gesto de reconocimiento bajando apenas los p\u00e1rpados, pero eso fue todo. Tumbado en la silla, de vez en cuando se llevaba las manos a la cara y, al mismo tiempo, reproduc\u00eda un temblor leve y casi imperceptible con el cuerpo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel gesto era un automatismo, y, por supuesto, yo lo conoc\u00eda muy bien, porque era imposible compartir con Falk una hora sin sorprenderse ante el movimiento brusco que interrump\u00eda sus largos per\u00edodos de quietud. Era un gesto violento e inexplicable. Y lo hac\u00eda en cualquier momento, como, por ejemplo, tras haber escuchado a la peque\u00f1a Lena contar cosas sobre su mu\u00f1eca enferma. Los hijos de Hermann siempre lo asediaban a la altura de sus piernas, pero \u00e9l, con gentileza, se apartaba un poco de ellos. Aun as\u00ed, parec\u00eda sentir un gran afecto por la familia. Sobre todo por el propio Hermann. Buscaba su compa\u00f1\u00eda. En aquella ocasi\u00f3n, por ejemplo, debi\u00f3 de haber estado esper\u00e1ndolo, porque, en cuanto apareci\u00f3 Hermann se puso de pie al instante y salieron juntos. Schomberg les explic\u00f3 a los tres o cuatro que estaban cerca de m\u00ed su teor\u00eda: que Falk andaba tras la sobrina del capit\u00e1n Hermann, y asegur\u00f3 que no conseguir\u00eda nada. El a\u00f1o anterior el capit\u00e1n Hermann hab\u00eda atracado ah\u00ed y ocurri\u00f3 lo mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por supuesto, no me cre\u00ed ni una palabra de lo que dijo Schomberg, pero la idea se me qued\u00f3 en la cabeza y empec\u00e9 a observar con m\u00e1s atenci\u00f3n. Lo \u00fanico que descubr\u00ed fue cierta impaciencia por parte de Hermann. En cuanto aparec\u00eda Falk subiendo por la pasarela, el buen hombre comenzaba a murmurar t\u00e9rminos que sonaban a palabrotas en alem\u00e1n, pero como ya he dicho, no conozco el idioma y lo cierto es que la expresi\u00f3n tranquila y de ojos redondos de Hermann permanec\u00eda inm\u00f3vil. Mirando con firmeza hacia delante le daba la bienvenida con un\u00a0<i>Wie geht\u2019s?<\/i>, o en nuestro idioma, con un \u00ab\u00bfC\u00f3mo va todo?\u00bb, pronunciado en un tono un poco gutural. La chica levantaba la mirada un instante y apenas mov\u00eda los labios. La se\u00f1ora Hermann dejaba las manos apoyadas en el regazo durante un minuto, le hablaba con su tono agradable y luego volv\u00eda a sus costuras. Falk se dejaba caer sobre una silla, estiraba sus largas piernas y tal vez se restregaba la cara con fuerza. No era impertinente conmigo, m\u00e1s bien se comportaba como si no valiera la pena molestarse por algo tan trivial como mi presencia, y lo cierto es que, como pertenec\u00eda al monopolio, no ten\u00eda la necesidad de ser simp\u00e1tico. Estaba completamente seguro de que me iba a acabar cobrando la misma suma exorbitante por remolcar mi barco tanto si me sonre\u00eda como si me frunc\u00eda el ce\u00f1o, y, aunque lo cierto era que no hac\u00eda ni lo uno ni lo otro, no pas\u00f3 mucho tiempo antes de que me desconcertara por completo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sucedi\u00f3 as\u00ed: en la desembocadura del r\u00edo hab\u00eda un banco de arena poco profundo que tendr\u00edan que haber removido hac\u00eda mucho, pero, como las autoridades estatales estaban tan devotamente ocupadas en dorar la enorme pagoda budista, supongo que no les hab\u00eda quedado mucho dinero para dragar la entrada. No s\u00e9 c\u00f3mo estar\u00e1 hoy en d\u00eda, pero en aquella \u00e9poca aquel banco era un verdadero fastidio para los navegantes. Uno de los m\u00e1s evidentes era que las embarcaciones de cierto calado, como la m\u00eda y la de Hermann, no pod\u00edan completar la carga en el r\u00edo; tras subir la mercader\u00eda hasta cierto l\u00edmite, ten\u00edan que salir del r\u00edo y completar el resto fuera. El procedimiento completo era sumamente aburrido. Cuando cre\u00edas que ya uno hab\u00eda cargado todo el peso que su barco pod\u00eda transportar de forma segura sobre aquel banco de arena, deb\u00eda bajar y avisar a los agentes y ellos a su vez avisaban a Falk de que la embarcaci\u00f3n estaba preparada. Falk (supuestamente cuando hab\u00eda terminado lo que estaba haciendo, aunque en realidad era cuando le daba la gana) se aseguraba en la oficina de que hab\u00eda dinero suficiente para pagarle, y s\u00f3lo entonces se acercaba con un gesto antip\u00e1tico y lo remolcaba a uno con las jarcias desali\u00f1adas, los ojos amarillos observando desde el puente de mando, y movi\u00e9ndose con pesadez en la cubierta, con m\u00e1s apat\u00eda que si estuviese procediendo a una ejecuci\u00f3n. Obligaba adem\u00e1s a coger el extremo de su cable de acero por el que, por supuesto, cobraba con cargo extra. Ante las protestas por semejante abuso, aquel imponente torso se limitaba a negar con una mano apoyada en el tel\u00e9grafo de la sala de m\u00e1quinas, mov\u00eda la cara barbuda por encima del chapoteo, el ruido y la nube de humo sobre la cual se desplazaba el remolcador. Su tripulaci\u00f3n estaba compuesta por los rufianes m\u00e1s descarados que he visto en toda mi vida, y les permit\u00eda que le gritaran a uno con insolencia. Cuando lo ten\u00edan sujeto a uno, lo arrancaban de donde estuviera anclado sin importarles lo que se llevaran por delante. Uno se ve\u00eda obligado a seguirlo durante treinta kil\u00f3metros r\u00edo abajo, y luego cinco m\u00e1s en paralelo a la costa hasta un grupo de islotes deshabitados y rocosos donde hab\u00eda un fondeadero cerrado y protegido. All\u00ed uno estaba obligado a permanecer con el ancla baja y los m\u00e1stiles desnudos entre aquellos fragmentos est\u00e9riles de tierra, dispersos sobre un oc\u00e9ano azul intenso. No hab\u00eda nada aparte de aquella costa desierta, el borde fangoso de la planicie marr\u00f3n, la sinuosidad del r\u00edo color verde apagado que se acababa de dejar atr\u00e1s y la enorme pagoda budista que se erig\u00eda solitaria y monumental, con sus curvas y remates brillantes. Lo \u00fanico que se pod\u00eda hacer era esperar de mal humor el resto de la carga, que iba llegando a trav\u00e9s del r\u00edo de manera inconstante. Y s\u00f3lo te pod\u00edas consolar pensando que, despu\u00e9s de todo, aquel intervalo inc\u00f3modo significaba que por fin estabas m\u00e1s cerca de abandonar ese puerto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hermann y yo deb\u00edamos pasar por aquel proceso y entre nosotros hab\u00eda una especie de competici\u00f3n t\u00e1cita sobre qu\u00e9 barco estar\u00eda listo primero. Estuvimos parejos casi hasta el final, pero gan\u00e9 la carrera al ir a avisar yo mismo a los agentes por la ma\u00f1ana mientras Hermann, que era muy lento para bajar a tierra, no lleg\u00f3 a la oficina hasta m\u00e1s tarde. Le dijeron que mi barco estaba primero en la fila al d\u00eda siguiente, y creo que \u00e9l les respondi\u00f3 que no ten\u00eda ning\u00fan apuro. Le ven\u00eda mejor salir un d\u00eda m\u00e1s tarde.<\/span><\/p>\n<\/article>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271774 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-Conrad-ship.jpg\" alt=\"\" width=\"306\" height=\"268\" data-id=\"2271774\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-Conrad-ship.jpg 306w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-Conrad-ship-300x263.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 306px) 100vw, 306px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<article tabindex=\"-1\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquella noche, a bordo del Diana, se sent\u00f3 con sus gordas rodillas bien separadas, miraba la boquilla de su pipa y le daba caladas de vez en cuando. Al rato le dijo con cierta impaciencia a su sobrina que ya era hora de meter a los ni\u00f1os en la cama. La se\u00f1ora Hermann, que estaba conversando con Falk, se detuvo de pronto y mir\u00f3 a su marido con preocupaci\u00f3n, pero la chica se puso de pie al instante y llev\u00f3 a los ni\u00f1os al camarote. Al rato, la se\u00f1ora Hermann debi\u00f3 dejarnos solos para poner orden en lo que, por los ruidos que llegaban desde dentro, parec\u00eda una peligrosa rebeli\u00f3n infantil. Hermann rezong\u00f3 en voz baja. Durante una media hora larga, Falk, que se hab\u00eda quedado solo con nosotros, se movi\u00f3 inquieto en la silla suspirando por lo bajo hasta que, por fin, tras restregarse la cara, se puso de pie y, como si renunciara a la esperanza de ser comprendido (aunque no hab\u00eda abierto ni una sola vez la boca), dijo en nuestro idioma:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014En fin, que pase buenas noches, capit\u00e1n Hermann. \u2014Se detuvo un instante frente a mi silla y mir\u00f3 hacia abajo fijamente, podr\u00eda decir que hasta con desprecio, y luego emiti\u00f3 un ruido profundo con la garganta. En todo aquello hubo algo tan extra\u00f1o que, por primera vez en nuestro escaso intercambio de asentimientos de cabeza y gru\u00f1idos, me gener\u00f3 cierto inter\u00e9s, pero al minuto me decepcion\u00f3 porque se alej\u00f3 con prisa y sin haberse despedido ni siquiera con un gesto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es cierto que sus modales sol\u00edan ser as\u00ed de extra\u00f1os y no le di mayor importancia, aunque nunca antes hab\u00eda estado tan cerca de la superficie su indiferencia, como una vieja y cautelosa carpa en un estanque. Como es l\u00f3gico, hab\u00eda conseguido despertar mi curiosidad. No podr\u00eda decir qu\u00e9 esperaba exactamente, pero en ning\u00fan caso imagin\u00e9 la absurdidad que se dispon\u00eda a provocar Falk al amanecer del d\u00eda siguiente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Recuerdo que aquella noche su comportamiento fue tan extra\u00f1o que, en cuanto se march\u00f3, me pregunt\u00e9 en voz alta qu\u00e9 pretend\u00eda. Hermann cruz\u00f3 las piernas en un vaiv\u00e9n y dijo, acomod\u00e1ndose un poco m\u00e1s apartado en su silla:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ese hombre no sabe lo que quiere.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Deb\u00eda haber alguna insinuaci\u00f3n en aquel comentario. No respond\u00ed y Hermann, a\u00fan apartado, a\u00f1adi\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Cuando estuve aqu\u00ed el a\u00f1o pasado ocurri\u00f3 lo mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A continuaci\u00f3n, una erupci\u00f3n de humo le envolvi\u00f3 la cabeza como si su \u00e1nimo hubiera explotado como la p\u00f3lvora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estuve a punto de preguntarle abiertamente si por lo menos sab\u00eda por qu\u00e9 Falk, un hombre tan claramente poco sociable, hab\u00eda adquirido la costumbre de visitar su barco con tanta frecuencia. Al fin y al cabo, pens\u00e9, aquello era lo m\u00e1s curioso de todo. Ahora quisiera saber qu\u00e9 me habr\u00eda respondido Hermann de haberle preguntado. No me permiti\u00f3 hacerlo, pareci\u00f3 olvidar de pronto todo lo que ten\u00eda que ver con Falk y comenz\u00f3 un mon\u00f3logo sobre sus planes para el futuro: la venta de su barco, el regreso a casa. Cay\u00f3 en un tono reflexivo y calculador, y entre regulares bocanadas de humo iba calculando los gastos. La obligaci\u00f3n de pagar el billete en barco de toda la tribu deb\u00eda perturbarlo much\u00edsimo, porque fue la \u00fanica ocasi\u00f3n en que dio ciertas se\u00f1ales de avaricia. Supongo que era ahorrador por la naturaleza de su raza, y que pagar por viajar deb\u00eda de ser una novedad para \u00e9l; pagar por un viaje en barco, adem\u00e1s, que era el\u00a0<i>modus vivendi<\/i>\u00a0habitual de la familia, y para muchos de ellos desde la misma cuna. Me daba cuenta de que sufr\u00eda de antemano por cada uno de los chelines que iba a tener que gastar de aquella manera tan absurda. Resultaba casi c\u00f3mico. Se entristec\u00eda por aquel motivo una y otra vez y luego, con un suspiro impaciente, supon\u00eda que no ten\u00eda m\u00e1s opci\u00f3n que pagar los tres billetes en segunda clase aparte de los pasajes de los cuatro ni\u00f1os. Un mont\u00f3n de dinero que deb\u00eda pagar de una vez. Una cantidad enorme de dinero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me qued\u00e9 sentado a su lado y escuch\u00e9 (por en\u00e9sima vez) aquel examen de conciencia hasta que empec\u00e9 a quedarme dormido; luego me desped\u00ed y regres\u00e9 a mi barco. Al amanecer me despert\u00f3 un bullicio de voces estridentes mezcladas con un sonido de chapoteo y con las pitadas cortas e intimidatorias de un silbato de vapor. Falkhab\u00eda venido a buscarme en el remolcador.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Comenc\u00e9 a vestirme. Me llam\u00f3 la atenci\u00f3n la reacci\u00f3n de alboroto en mi propio barco, y cuando se detuvieron los pasos que o\u00eda sobre mi cabeza, escuch\u00e9 unos alaridos guturales a lo lejos, que parec\u00edan mostrar cierta sorpresa y enfado. Por \u00faltimo se oy\u00f3 la voz de mi primer oficial quej\u00e1ndose a alguien que deb\u00eda de encontrarse a cierta distancia. Se unieron otras voces parecidas, y aparentemente indignadas, a las que respondi\u00f3 todo un coro con agresiones verbales. De vez en cuando me llegaba el silbato de vapor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel alboroto era innecesario y molesto, y, como estaba todav\u00eda en mi camarote, decid\u00ed tom\u00e1rmelo con calma. Pronto estar\u00eda bajando por aquel penoso r\u00edo, pens\u00e9, y en una semana como mucho estar\u00eda listo para abandonar aquel odioso lugar y toda la odiosa gente que viv\u00eda en \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Animado por aquella idea, busqu\u00e9 el peine y comenc\u00e9 a arreglarme frente al espejo. De pronto el exterior qued\u00f3 en silencio y pude o\u00edr (pues se hab\u00edan abierto las puertas de mi camarote) una voz profunda y tranquila que no estaba a bordo de mi barco, pero que sin embargo hablaba muy bien en ingl\u00e9s, aunque con acento extranjero:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Avancen!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abExiste una marea en los asuntos humanos que, si se toma en pleamar\u2026\u00bb, y lo que sigue. En cuanto a m\u00ed se refiere, sigo buscando ese giro importante en la vida, aunque me temo que la mayor\u00eda estamos destinados a revolcarnos para siempre en el agua estancada de un charco de \u00e1ridas orillas, pero soy consciente de que en la vida de los hombres suelen haber momentos inesperados de iluminaci\u00f3n, a veces irracionales, en los que un sonido que en otros momentos hubiera sido insignificante, o tal vez apenas un gesto de lo m\u00e1s com\u00fan, es suficiente para revelarnos todo el sinsentido, el fatuo sinsentido de nuestra felicidad. \u00ab\u00a1Avancen!\u00bb no es una expresi\u00f3n particularmente sorprendente, ni siquiera pronunciada en un acento extranjero, pero aquella vez me dej\u00f3 helado justo cuando sonre\u00eda frente al espejo. Sal\u00ed a toda prisa de mi camarote y sub\u00ed a cubierta neg\u00e1ndome a creer lo que escuchaba pero hirviendo de indignaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era incre\u00edble pero cierto. Totalmente cierto. Lo \u00fanico que pod\u00eda ver era el Diana. Y es que aqu\u00e9l era el barco que estaban remolcando. Lo hab\u00edan sacado de su atracadero y lo llevaban transversalmente por el r\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014La forma en la que ese loco ha arrancado el barco de su amarre es un peligro \u2014me dijo al o\u00eddo el primer oficial con un tono asombrado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Eh! \u00a1Eh! \u00a1Falk! \u00a1Hermann! \u00bfQu\u00e9 broma es \u00e9sta? \u2014grit\u00e9 furioso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero nadie me escuch\u00f3. No hab\u00eda duda de que Falk no pod\u00eda o\u00edrme. Su remolcador se alejaba a toda m\u00e1quina por la orilla. El cable de acero que un\u00eda su barco al Diana estaba tan tenso que parec\u00eda la cuerda de un arpa; temblaba de manera alarmante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquella embarcaci\u00f3n alta y oscura iba inclinada por la terrible tensi\u00f3n. De pronto se oy\u00f3 un crujido fort\u00edsimo, y, a continuaci\u00f3n, el rumor de la madera cuando se quiebra en astillas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Mire all\u00ed! \u2014dijo la voz asombrada junto a mi o\u00eddo\u2014. \u00a1Si le ha arrancado el pasacabos de remolque! \u2014Y agreg\u00f3, entusiasmado\u2014: \u00a1Mire! \u00a1Mire, se\u00f1or! Los holandeses se han apartado del camarote de proa. Espero, por Dios, que al menos les rompa algunas costillas antes de que terminen lo que est\u00e1n haciendo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Protest\u00e9 a gritos. Los rayos del amanecer que se extend\u00edan a lo largo de la planicie me calentaban la espalda, pero yo estaba ya demasiado acalorado por la ira. No pod\u00eda creer que una sencilla operaci\u00f3n de remolque pudiera semejar de forma tan rotunda la idea de un secuestro, una violaci\u00f3n. En pocas palabras, Falk estaba huyendo con el Diana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El remolcador blanco iba a toda m\u00e1quina por el medio del r\u00edo. Los flotadores rojos de las ruedas de paletas giraban con una velocidad enloquecida, romp\u00edan el cauce y lo transformaban en espuma. El Diana iba por el centro de la corriente, meci\u00e9ndose con la gracia de un granjero viejo y volando detr\u00e1s de su raptor. A trav\u00e9s de los retazos de niebla que dejaba el humo de aquella huida apresurada alcanc\u00e9 a ver los hombros cuadrados y quietos de Falk, debajo de un sombrero blanco tan grande como las ruedas de un carruaje, su cara enrojecida, sus ojos fijos, su barba larga. En vez de mantener la mirada atenta hacia delante, le daba la espalda al r\u00edo a prop\u00f3sito para controlar su remolque. Aquel pesado barco que jam\u00e1s hab\u00eda sido tan sacudido en toda su vida, parec\u00eda haber perdido por completo la orientaci\u00f3n, dio un giro salvaje en la direcci\u00f3n contraria al tim\u00f3n y por un instante vino directamente hacia nosotros, amenazador y torpe como una monta\u00f1a a la deriva. Provoc\u00f3 un amontonamiento de olas que resonaban y borboteaban m\u00e1s altas que la mitad de la roda. La tripulaci\u00f3n de mi barco solt\u00f3 un gran grito y luego contuvimos el aliento. Estuvo muy cerca. \u00a1Pero Falk lo controlaba! Sab\u00eda c\u00f3mo manejarlo. Imagin\u00e9 que pod\u00eda o\u00edr el sonido met\u00e1lico del cable de acero disparado contra la cabina del Diana, mientras los tripulantes a bordo lo esquivaban hacia todos lados. S\u00ed, estuvo muy cerca. Hermann, despeinado, se hab\u00eda apresurado a correr hacia el tim\u00f3n con una camisa de franela sucia de tabaco y unos pantalones color mostaza. Vi el terror en su cara redonda y hasta sus dientes congelados en una especie de mueca espantosa. El Diana logr\u00f3 pasar por la gran masa de agua que salpicaba entre los dos barcos, agit\u00e1ndose tan cerca del m\u00edo que podr\u00eda haberle arrojado a Hermann directo a la cabeza el peine que, al parecer, hab\u00eda sostenido en mi mano durante todo aquel tiempo. Mientras tanto, la se\u00f1ora Hermann iba sentada tranquilamente sobre la claraboya, con los hombros cubiertos por un chal de lana. Como respuesta a mis gestos de indignaci\u00f3n, la encantadora mujer se dedic\u00f3 a sacudir su pa\u00f1uelo mientras asent\u00eda sonriendo con la mayor amabilidad que se puedan imaginar. Los varones, apenas vestidos, saltaban por la cubierta content\u00edsimos, exhibiendo sus tirantes de mal gusto y Lena, vestida apenas con una enagua corta color rojo, con los delgados brazos desnudos y los codos prominentes, abrazaba a su mu\u00f1eca de trapo con devoci\u00f3n. La familia al completo pas\u00f3 ante mis ojos como si la arrastraran por un desconocido escenario de violencia. Finalmente vi a la sobrina un poco separada del resto y con el beb\u00e9 de los Hermann en brazos. Ten\u00eda un aspecto majestuoso con su ajustado vestido gris, hab\u00eda algo tan imponente en la perfecci\u00f3n de su figura que el sol parec\u00eda estar levant\u00e1ndose s\u00f3lo para ella. La avalancha de luz destacaba en toda su grandeza la exuberancia de sus formas y la fuerza de su juventud. Pasaba inm\u00f3vil, como sumida en sus pensamientos; lo \u00fanico que se agitaba con el movimiento era el doblez de su falda. Los rayos del sol se quebraban en su pelo liso y rubio oscuro mientras el bribonzuelo sin pelo de Nicholas le daba golpecitos en el hombro. El peque\u00f1o y regordete brazo se levantaba y ca\u00eda como si fuera el brazo de un obrero, y de pronto las cuatro ventanas que parec\u00edan de casa de campo pasaron frente a m\u00ed alej\u00e1ndose r\u00edo abajo. Estaban abiertas y una de las cortinas blancas de percal ondulaba hacia fuera igual que la cinta agitada de la estela en el agua.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel enga\u00f1o en el turno de remolque era algo ins\u00f3lito. Fui corriendo a quejarme a la oficina del agente y me pidi\u00f3 disculpas porque no entend\u00edan c\u00f3mo hab\u00eda podido suceder semejante equivocaci\u00f3n. No pas\u00f3 lo mismo con Schomberg, cuando fui a comer algo m\u00e1s tarde, porque, si bien estaba sorprendido de verme, ten\u00eda preparada una explicaci\u00f3n cabal. Lo encontr\u00e9 sentado al fondo de la larga y estrecha mesa junto a su mujer, una mujercita flacucha de rizos largos y un diente azul que sonre\u00eda est\u00fapidamente hacia los dem\u00e1s pero parec\u00eda asustada cuando uno le hablaba. Entre ambos hab\u00eda un\u00a0<i>punkah<\/i>\u00a0que abanicaba sobre veinte sillas de mimbre y dos hileras de platos brillantes. Tres chinos con chaquetas blancas vagaban por aquella desolaci\u00f3n con servilletas en las manos. La querida\u00a0<i>table d\u2019h\u00f4te<\/i>\u00a0de Schomberg no ten\u00eda demasiado \u00e9xito aquel d\u00eda. Estaba comiendo con ferocidad, parec\u00eda profundamente amargado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Empez\u00f3 por ordenar a gritos que me trajeran las chuletas, luego se dio la vuelta y coment\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfLe han dicho que hubo un error? \u00a1Pero qu\u00e9 error, hombre! No les crea ni un instante, capit\u00e1n. Falk s\u00f3lo comete errores cuando le conviene. \u2014Cre\u00eda firmemente que Falk hab\u00eda intentado durante mucho tiempo ganarse el aprecio de Hermann sin ofrecer mucho a cambio\u2014. \u00a1Sin ofrecerle nada, ya se puede imaginar! Claro, porque insultarle a usted de esta manera no le ha costado ni un centavo, y el barco del capit\u00e1n Hermann va un d\u00eda por delante del suyo. \u00a1Y el tiempo es oro! \u00bfNo? Entiendo que usted es muy amigo del capit\u00e1n Hermann, pero un hombre est\u00e1 obligado a aprovechar cualquier ventaja que le ofrezcan. El capit\u00e1n Hermann es un buen hombre para los negocios y en los negocios no hay amigos, \u00bfno es as\u00ed? \u2014Se inclin\u00f3 y comenz\u00f3 a echar sus acostumbradas miradas furtivas\u2014. Pero Falk es, y siempre ha sido, un tipo miserable. Yo en su lugar lo despreciar\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De mal humor dije en voz baja que no sent\u00eda un especial respeto por Falk.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pues yo lo despreciar\u00eda \u2014insisti\u00f3 con un gesto de ansiedad que me hubiera parecido divertido si no hubiese estado tan enfadado. Para un chico concienzudo y bien intencionado como s\u00f3lo pueden serlo los j\u00f3venes, el frecuente maltrato de la vida se vive como una crueldad especial. Un joven que sea lo suficientemente ingenuo como para creer en la culpa, la inocencia y en s\u00ed mismo, siempre dudar\u00e1 si no ha hecho algo para merecer su mala fortuna. Me enfrent\u00e9 a la chuleta con pensamientos oscuros y sin apetito mientras la se\u00f1ora Schomberg permanec\u00eda sentada con su eterno gesto de estupidez; la conversaci\u00f3n de Schomberg ca\u00eda a toda velocidad, como la basura por un tobog\u00e1n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQuiere que le diga una cosa? Todo esto es por la chica. No s\u00e9 qu\u00e9 espera el capit\u00e1n Hermann, pero si me preguntara yo podr\u00eda contarle algunas cosas sobre Falk. Es un tipo miserable. Un esclavo absoluto. As\u00ed es como suelo llamarlo: el esclavo. El a\u00f1o pasado, cuando comenc\u00e9 a trabajar en esta table d\u2019h\u00f4te, envi\u00e9 algunas tarjetas para promocionarla, ya sabe c\u00f3mo va esto. \u00bfPuede creer que no vino ni una vez a comer aqu\u00ed? \u00bfNi siquiera para probar? Nunca. Ahora se ha conseguido un cocinero de Madr\u00e1s, un mentiroso al que ech\u00e9 de aqu\u00ed a bastonazos. No sab\u00eda cocinar para blancos. Ni siquiera para los perros de los blancos, aunque parece que cualquier infeliz nativo que sepa hervir un cazo de arroz es suficiente para el capit\u00e1n Falk. Vive de arroz y de un poco de pescado que compra por unos c\u00e9ntimos a los pescadores en las afueras. \u00bfSe lo puede creer? Un hombre blanco\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Indignado, se limpi\u00f3 la boca con una servilleta y me mir\u00f3. En medio de mi enfado, se me pas\u00f3 por la cabeza que si toda la carne de la ciudad sab\u00eda igual que aquella chuleta de la\u00a0<i>table d\u2019h\u00f4te<\/i>, Falk no estaba tan equivocado. Estuve a punto de dec\u00edrselo, pero la mirada de Schomberg me intimidaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Tal vez sea vegetariano \u2014murmur\u00e9 apenas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Un taca\u00f1o, eso es lo que es. Un taca\u00f1o miserable \u2014sentenci\u00f3 el hostelero con determinaci\u00f3n\u2014. Por supuesto, la carne de aqu\u00ed no es tan buena como la nuestra. Adem\u00e1s es cara. Pero m\u00edreme, s\u00f3lo me queda un d\u00f3lar por el almuerzo y un d\u00f3lar con cincuenta por cada cena. A ver si encuentra algo m\u00e1s barato. \u00bfY por qu\u00e9 lo hago? No se gana demasiado en este rubro. Falk lo despreciar\u00eda, pero yo lo hago por el bienestar de un mont\u00f3n de j\u00f3venes blancos que est\u00e1n aqu\u00ed y que no tendr\u00edan un sitio en el que probar una comida decente y encontrar una compa\u00f1\u00eda como Dios manda. En mi mesa siempre se encuentra compa\u00f1\u00eda de primera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El convencimiento con el que sonde\u00f3 las sillas vac\u00edas me hizo sentir como si hubiera interrumpido una comitiva de fantasmas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Un hombre blanco debe comer como un hombre blanco, \u00a1por Dios! \u2014dijo de golpe y con violencia\u2014, debe comer carne, tiene que comer carne. Yo me las arreglo para conseguirle carne a mis clientes durante todo el a\u00f1o, \u00bfo no? No estoy cocinando para un pu\u00f1ado de negros asi\u00e1ticos. Tome, s\u00edrvase otra chuleta, capit\u00e1n. \u00bfNo quiere? Eh, t\u00fa, \u00a1levanta esto!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se recost\u00f3 y esper\u00f3 muy serio a que trajeran el\u00a0<i>curry<\/i>. Las cortinas a medio cerrar dejaban el sal\u00f3n en penumbra; estaba impregnado por el olor de la cal fresca de un arreglo reciente. Un enjambre de moscas zumbaba y luego se posaba, y la sonrisa de la pobre se\u00f1ora Schomberg condensaba la esencia de toda la imbecilidad que alguna vez hab\u00eda sonado en el interior de aquellas cuatro paredes, de las personas que alguna vez se alimentaron de aquella infame carne de buey o respiraron su aroma. Schomberg no volvi\u00f3 a abrir la boca hasta que no termin\u00f3 de masticar un pu\u00f1ado de arroz grasiento. Movi\u00f3 las pupilas en una expresi\u00f3n rid\u00edcula antes de tragar el bocado caliente y entonces reanud\u00f3 su discurso:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No puede ser m\u00e1s humillante. Le suben el plato tapado a la cabina de mando y \u00e9l cierra las dos puertas antes de empezar a comer. \u00a1En serio! Deber\u00eda sentirse avergonzado. Preg\u00fantele al maquinista. No sabe arregl\u00e1rselas sin un maquinista, \u00bfno se ha dado cuenta? Y como ning\u00fan hombre respetable puede seguir adelante con semejante alimentaci\u00f3n, les paga a sus marineros un extra de quince d\u00f3lares mensuales para gastos de comida. \u00a1Le prometo que es cierto! Preg\u00fantele al se\u00f1or Ferdinand da Costa, es el maquinista que tiene ahora. Debe haberlo visto por aqu\u00ed alguna vez, un joven moreno y educado con ojos finos y un peque\u00f1o bigote. Lleg\u00f3 aqu\u00ed hace un a\u00f1o, ven\u00eda de Calcuta. Entre nosotros, creo que ven\u00eda escapando de los prestamistas de all\u00ed. Cada vez que puede viene corriendo a comer aqu\u00ed porque, d\u00edgame, \u00bfqu\u00e9 satisfacci\u00f3n puede encontrar un joven bien educado cenando solo en su camarote, como una bestia enjaulada? \u00a1Las broncas que se arman a bordo cada vez que un poco de olor a comida llega a cubierta! \u00a1No se lo creer\u00eda! El otro d\u00eda, da Costa consigui\u00f3 que el cocinero le preparara una chuleta \u2014apenas un bife de tortuga, no se crea, nada de ternera\u2014, y la grasa se derram\u00f3, o algo parecido. El propio da Costa me lo cont\u00f3 aqu\u00ed, en esta habitaci\u00f3n. \u00abSe\u00f1or Schomberg\u00bb, me dijo, \u00absi por negligencia hubiera dejado escapar la tapa de alguno de los cilindros del barco, el capit\u00e1n Falk no se habr\u00eda enojado de esa forma conmigo. Amenaz\u00f3 de tal forma al cocinero que nunca me volver\u00e1 a preparar nada\u00bb. El pobre da Costa ten\u00eda los ojos h\u00famedos. Intente ponerse en su lugar, capit\u00e1n, un joven sensible, un caballero. \u00bfAcaso espera que se alimente con esa comida cruda que toma \u00e9l? \u00c9se es su amigo Falk. Preg\u00fantele a quien quiera. Supongo que los quince d\u00f3lares extra que les paga le irritan donde m\u00e1s le duele.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Schomberg se dio un golpecito en su pecho robusto. Yo estaba sentado y aturdido por toda aquella ch\u00e1chara sin sentido cuando, de pronto, apoy\u00f3 su mano en mi antebrazo con un gesto serio y cauteloso, como si quisiera introducirme en una gruta de confidencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00f3lo es por envidia \u2014dijo en un tono m\u00e1s bajo, y curiosamente despert\u00f3 mi agotada atenci\u00f3n\u2014, no creo que haya una sola persona de esta ciudad a la que no envidie. Le aseguro que es peligroso. Ni siquiera yo estoy a salvo. Tengo pruebas de que intent\u00f3 envenenarme\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Vamos, hombre! \u2014exclam\u00e9 sorprendido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pero tengo pruebas. Me lo contaron de primera mano. Iba por todos lados diciendo que yo era una plaga peor que el c\u00f3lera para la ciudad. Ha estado hablando mal de m\u00ed desde que abr\u00ed el hotel. Y tambi\u00e9n malmeti\u00f3 al capit\u00e1n Hermann. La \u00faltima vez que el Diana estuvo por aqu\u00ed, el capit\u00e1n Hermann sol\u00eda venir todas las noches a tomar una copa o a fumar un cigarro. Esta vez no ha venido ni siquiera dos veces en una semana. \u00bfC\u00f3mo se explica eso?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sigui\u00f3 apret\u00e1ndome el brazo hasta que consigui\u00f3 que balbuceara algunas palabras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Gana diez veces m\u00e1s de lo que yo gano aqu\u00ed, y encima tengo competir con otro hotel, pero no hay ning\u00fan otro remolcador en el r\u00edo. Yo no me meto en su negocio, \u00bfno? \u00c9l no podr\u00eda llevar un hotel. Pero el tipo es as\u00ed, no soporta pensar que me estoy ganando la vida. Ojal\u00e1 se pudra. Le gustar\u00eda tener una mesa decente a la que sentarse pero no si le implica gastar unos m\u00edseros centavos. Ah no, no puede permit\u00edrselo, es demasiado para \u00e9l. A eso lo llamo estar esclavizado por el dinero. Es tan mezquino que arma una bronca cada vez que se siente un poco tentado por la comida. \u00bfSe da cuenta? Eso lo describe a la perfecci\u00f3n: no es m\u00e1s que un tipo miserable y envidioso, no hay otra manera de llamarlo, \u00bfno le parece? Llevo tres a\u00f1os estudi\u00e1ndolo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estaba ansioso de que yo aprobara su teor\u00eda y la verdad es que, pens\u00e1ndolo bien, era bastante veros\u00edmil, si no hubiese estado tan te\u00f1ida por la falsedad esencial de Schomberg sobre la irresponsabilidad de Falk. Adem\u00e1s no me interesaba nada investigar su psicolog\u00eda. Estaba ocupado masticando sin ganas un trozo de queso holand\u00e9s rancio, demasiado abatido como para preocuparme por lo que tragaba, y mucho menos para molestarme por los gustos gastron\u00f3micos de Falk. Por m\u00e1s que los analizara no encontrar\u00eda all\u00ed las claves para comprender su conducta en los negocios, que me parec\u00eda completamente fuera de cualquier juicio moral o del sentido de la decencia m\u00e1s elemental. \u00abCu\u00e1n insignificante y despreciable debo de parecerle al tipo para que se atreva a tratarme as\u00ed\u00bb, pens\u00e9 de pronto, retorci\u00e9ndome de dolor en silencio, y mand\u00e9 a Falk con todas sus peculiaridades al infierno con tanta intensidad mental que olvid\u00e9 por completo a Schomberg, hasta que me agarr\u00f3 del brazo con fuerza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Bueno, puede pens\u00e1rselo todo lo que quiera, capit\u00e1n, puede pensar hasta que se le caiga el \u00faltimo pelo, pero no encontrar\u00e1 una explicaci\u00f3n mejor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para lograr un poco de paz y tranquilidad me apresur\u00e9 a admitir que no la encontrar\u00eda, convencido de que el tipo por fin me dejar\u00eda solo, pero lo \u00fanico que logr\u00e9 fue que su cara h\u00fameda resplandeciera con el orgullo de la astucia. Me solt\u00f3 un momento para espantar una nube de moscas de la azucarera y volvi\u00f3 a prenderse de mi brazo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Puede estar seguro, se lo digo yo. Igual, todos saben que quiere casarse, pero no puede. Perm\u00edtame que le de un ejemplo: hace dos a\u00f1os lleg\u00f3 aqu\u00ed una chica muy elegante, una tal se\u00f1orita Vanlo, para ocuparse de la casa de su hermano Fred, el due\u00f1o de un taller mec\u00e1nico que estaba junto a la costa. De buenas a primeras, Falk comenz\u00f3 a subir a su\u00a0<i>bungalow<\/i>\u00a0despu\u00e9s de cenar y a sentarse durante horas en el porche sin decir una palabra. Como la pobre muchacha no ten\u00eda nada de lo que conversar con aquel hombre, se pon\u00eda a tocar el piano y a cantar para \u00e9l noche tras noche casi hasta desmayarse. Tampoco es que fuera una mujer muy fuerte que digamos. Ten\u00eda treinta a\u00f1os y el clima le hab\u00eda jugado una mala pasada. Como se podr\u00e1 imaginar, Fred estaba obligado a sentarse con ellos para mantener las formas y durante semanas enteras no pudo acostarse antes de la medianoche. No era precisamente un buen plan para un hombre cansado, \u00bfno le parece? Y aparte Fred tampoco estaba pasando por un buen momento porque el taller no daba buenos resultados y estaba perdiendo mucho dinero. El hombre s\u00f3lo quer\u00eda marcharse de aqu\u00ed y probar suerte en otro sitio, pero por el beneficio de su hermana aguant\u00f3 bastante, hasta que las deudas lo atraparon, cr\u00e9ame. Yo mismo podr\u00eda mostrarle un pu\u00f1ado de sus vales por todas las comidas y bebidas que tom\u00f3 aqu\u00ed. Nunca llegu\u00e9 a descubrir c\u00f3mo consigui\u00f3 el dinero al final. Puede que tal vez se lo sacara, aunque no creo que todo, a un hermano suyo que se dedicaba al comercio de carb\u00f3n en Port Said. En fin, no s\u00e9 c\u00f3mo lo hizo, pero antes de marcharse le pag\u00f3 a todo el mundo, aunque le rompi\u00f3 el coraz\u00f3n a su hermana. Una decepci\u00f3n, por supuesto, y a esa edad, ya sabe\u2026 Mi mujer era bastante amiga suya, puede cont\u00e1rselo. Su desesperaci\u00f3n era muy angustiante, hubo hasta desmayos. Un esc\u00e1ndalo, un gran esc\u00e1ndalo, tanto que el se\u00f1or Siegers, no su fletador de ahora sino el padre, un caballero ya mayor que se retir\u00f3 del negocio con una fortuna y acab\u00f3 muriendo en alta mar de regreso a casa, debi\u00f3 de hablar en persona con Falk en su despacho. Como buen holand\u00e9s, era un hombre que sab\u00eda hablar, y adem\u00e1s los Siegers hab\u00edan estado ayudando a Falk con mucho dinero desde sus comienzos, es m\u00e1s, puede decirse que hab\u00edan sido ellos quienes lo hab\u00edan convertido en lo que es, porque, cuando \u00e9l llego, la empresa fletaba muchos barcos por a\u00f1o y le conven\u00eda que en este r\u00edo hubieran buenas instalaciones de remolque, \u00bfse da cuenta? Bueno, siempre hay una oreja detr\u00e1s de la cerradura, eso lo sabemos todos. En este caso \u2014y baj\u00f3 el tono como si fuera a contar una confidencia\u2014, fue la de un buen amigo m\u00edo, un hombre que ven\u00eda con frecuencia por aqu\u00ed, y aunque aquella vez conversaron en voz muy baja, mi amigo est\u00e1 seguro de que Falk intent\u00f3 darle todo tipo de excusas y de que el viejo se\u00f1or Siegers no par\u00f3 de carraspear. Falk tambi\u00e9n quer\u00eda casarse. \u00a1Por Dios! Es impresionante, ese hombre lleva a\u00f1os intentando tener un hogar. S\u00f3lo que no est\u00e1 dispuesto a hacer gastos. Si tiene que meter la mano en el bolsillo, se pone r\u00edgido. \u00c9sa es la \u00fanica verdad. Lo he dicho desde el principio, y ahora todos me dan la raz\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 le parece?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Confiado, apel\u00f3 a mi indignaci\u00f3n, aunque para molestarlo un poco me limit\u00e9 a a\u00f1adir que si aquello era cierto me parecer\u00eda pat\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Salt\u00f3 en su silla como si le hubieran pinchado con un alfiler. No s\u00e9 qu\u00e9 me lleg\u00f3 a contestar, porque justo se oyeron a trav\u00e9s de la puerta entreabierta que daba al billar los pasos de dos hombres que entraban desde la galer\u00eda y el murmullo de sus voces. Cuando son\u00f3 el repique de una moneda sobre la mesa, la se\u00f1ora Schomberg se puso medio de pie, indecisa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Qu\u00e9date sentada \u2014le dijo \u00e9l en voz baja y luego, con un tono hospitalario y jovial que contrastaba terriblemente con la mirada de furia con la que hab\u00eda hecho que su mujer se hundiera en la silla, grit\u00f3 en voz alta\u2014, \u00a1todav\u00eda se puede almorzar, caballeros!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nadie le contest\u00f3, pero las voces callaron de repente. El jefe de los chinos sali\u00f3 a atenderlos. Escuchamos el tintineo de los hielos contra las copas, el sonido con que las llen\u00f3, el movimiento de los pies y el de las sillas arrastradas. Schomberg, despu\u00e9s de murmurar qui\u00e9n pod\u00eda estar all\u00ed a esa hora del d\u00eda, se puso de pie con la servilleta a\u00fan en la mano para asomarse por la puerta, sigiloso. Se retir\u00f3 r\u00e1pido y de puntillas y, haciendo un hueco con la mano, me susurr\u00f3 al o\u00eddo que era Falk, el propio Falk estaba all\u00ed y, lo que era a\u00fan peor, estaba junto al capit\u00e1n Hermann.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El regreso del remolcador de las ensenadas exteriores era improbable, pero posible, porque Falk se hab\u00eda llevado el Diana a las cinco y media y ya eran las dos. Schomberg quer\u00eda que observaba c\u00f3mo ninguno de los dos se iba a gastar ni un solo d\u00f3lar en el almuerzo por mucho que lo desearan, pero cuando me dispuse a salir del comedor Falk ya se hab\u00eda retirado. Alcanc\u00e9 a o\u00edr la \u00faltima pisada de sus botas en los tablones de la galer\u00eda. Hermann estaba solo, sentado en la gran sala de madera, y se secaba la cara cuidadosamente junto a las dos mesas de billar sin vida y envueltas en fundas a rayas. Llevaba sus mejores ropas de tierra firme: el cuello, el abrigo negro, el chaleco blanco y los pantalones grises. Una sombrilla de algod\u00f3n blanco con empu\u00f1adura de mimbre reposaba entre sus piernas, ten\u00edas las patillas cepilladas con pulcritud y se hab\u00eda afeitado la barbilla. Apenas se parec\u00eda al hombre despeinado y asustado que hab\u00eda visto por la ma\u00f1ana aferrado al tim\u00f3n del Diana con una camisa de dormir sucia y unos pantalones viejos.<\/span><\/p>\n<\/article>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271783 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-5.jpg\" alt=\"\" width=\"371\" height=\"302\" data-id=\"2271783\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-5.jpg 371w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-5-300x244.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 371px) 100vw, 371px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<article tabindex=\"-1\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al verme entrar, dio un respingo y comenz\u00f3 a hablarme al instante un poco confundido, pero con genuino entusiasmo. Estaba preocupado por aclararme que \u00e9l no hab\u00eda tenido nada que ver en lo que denomin\u00f3 \u00abel malllldito asssunto\u00bb de aquella ma\u00f1ana. Que result\u00f3 ser de lo m\u00e1s inc\u00f3modo. \u00c9l ya se hab\u00eda preparado para pasar otro d\u00eda en la ciudad arreglando algunas cuentas y firmando unos papeles. Adem\u00e1s deb\u00eda ir a algunas tiendas y recoger varias piezas de su \u00abcarpinter\u00eda met\u00e1lica\u00bb; as\u00ed llamaba pintorescamente a las piezas que hab\u00eda dejado en tierra para reparar. Ahora se ve\u00eda obligado a contratar una barca local para que le alcanzara todo. Le costar\u00eda unos cinco o seis d\u00f3lares. No hab\u00eda recibido ning\u00fan aviso de Falk. Nada\u2026 Y golpe\u00f3 la mesa con su pu\u00f1o rollizo.\u00a0<i>Der verfluchte Kerl<\/i>\u00a0hab\u00eda venido por la ma\u00f1ana como un \u00abmaldito vaquerro\u00bb, con gran revuelo y se lo hab\u00eda llevado. Su primer oficial no hab\u00eda preparado nada, el barco fue desamarrado de golpe. Protest\u00f3, le parec\u00eda una verg\u00fcenza sorprender a un hombre de aquel modo. \u00a1Una verg\u00fcenza! Pero era tanto el poder que ten\u00eda Falk en aquel r\u00edo que, cuando le suger\u00ed en un tono desalentador que podr\u00eda sencillamente haberse negado a que moviera su barco, Hermann se asust\u00f3 s\u00f3lo ante aquella idea. No me hab\u00eda dado cuenta antes de hasta qu\u00e9 punto est\u00e1bamos ya en la \u00e9poca del vapor. La posesi\u00f3n exclusiva de un motor le daba a Falk el poder de tenernos a todos bajo su l\u00e1tigo. Hermann, despu\u00e9s de recobrarse, me dijo suplicante que yo sab\u00eda muy bien lo peligroso que era contradecir a un colega como aqu\u00e9l. Al o\u00edr eso esboc\u00e9 una sonrisa un poco distante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014<i>Der Kerl!<\/i>\u00a0\u2014grit\u00f3. Se sent\u00eda mal por no haberse negado y se le notaba. \u00a1Eso por no hablar de los da\u00f1os que le hab\u00eda ocasionado! \u00bfQu\u00e9 iba a hacer ahora con las aver\u00edas? No hab\u00eda tiempo para ponerse a reparar aver\u00edas ahora. \u00bfTen\u00eda yo una idea de cu\u00e1ntas aver\u00edas le hab\u00eda ocasionado? Sent\u00ed cierta satisfacci\u00f3n al decirle que hab\u00eda o\u00eddo c\u00f3mo su viejo cascar\u00f3n cruji\u00f3 desde la proa hasta la popa cuando lo vi pasar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pas\u00f3 muy cerca de mi barco \u2014agregu\u00e9 intencionadamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Levant\u00f3 las manos al acordarse. En una sosten\u00eda la sombrilla agarrada por el medio, y eso curiosamente me record\u00f3 a la caricatura de un tendero que aparec\u00eda en una publicaci\u00f3n c\u00f3mica alemana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Uy, eso s\u00ed que fue un peligro! \u2014grit\u00f3. Me hizo gracia, aunque enseguida agreg\u00f3 con una falsa ingenuidad\u2014: El costado de su barco de hierro se habr\u00eda abollado como\u2026 como esta caja de cerillas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfLe parece? \u2014contest\u00e9 con un bufido menos alegre, pero cuando comprend\u00ed que no ten\u00eda intenci\u00f3n de burlarse de m\u00ed, Hermann ya se hab\u00eda enfrascado en un gran enredo lleno de resentimiento hacia Falk. \u00a1Lo inoportuno del gesto, los da\u00f1os, los costos!\u00a0<i>Gottferdam!<\/i>\u00a0\u00a1Que el diablo se lleve a ese tipo! Del otro lado de la barra, Schomberg ten\u00eda un puro entre los dientes y hac\u00eda como que escrib\u00eda en una hoja larga de papel con un l\u00e1piz. Cuanto m\u00e1s aumentaba la excitaci\u00f3n de Hermann, m\u00e1s c\u00f3modo y tranquilo me sent\u00eda yo. Pero mientras escuchaba esos desplantes se me ocurri\u00f3 que, a pesar de todo, aquel hombre hab\u00eda regresado en el remolcador. A lo mejor no tuvo m\u00e1s opci\u00f3n porque s\u00ed o s\u00ed ten\u00eda que regresar a la ciudad. Pero evidentemente se hab\u00eda tomado una copa con Falk, ya fuera como invitado o como anfitri\u00f3n, y pens\u00e9 \u00ab\u00bfC\u00f3mo es posible?\u00bb. As\u00ed que lo tante\u00e9 dici\u00e9ndole con altivez que esperaba que hiciera pagar a Falk hasta el \u00faltimo penique del arreglo de las aver\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Exacto! \u00a1Eso debe hacer, vaya a por \u00e9l! \u2014grit\u00f3 Schomberg desde la barra, arroj\u00f3 el l\u00e1piz y se frot\u00f3 las manos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No le prestamos atenci\u00f3n, pero la excitaci\u00f3n de Hermann decay\u00f3 de golpe, como cuando se aparta un cazo hirviendo del fuego. Le record\u00e9 que ya no ten\u00eda nada que ver con Falk ni con su maldito remolcador; que \u00e9l, Hermann, tal vez no volver\u00eda a aparecer por aquella ciudad en el futuro, ya que ten\u00eda planeado vender el Diana al final de aquel mismo viaje (\u00abpara volver a casa en un barco de correos\u00bb, murmur\u00f3 maquinalmente). Por lo tanto, estaba completamente a salvo de la ferocidad de Falk. Lo \u00fanico que ten\u00eda que hacer era acercarse a la oficina del consignatario y suspender el pago del remolque antes de que Falk pasara por all\u00ed y recogiera el dinero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nada m\u00e1s lejos del sentido y la intenci\u00f3n de mi consejo que sumirlo en ese modo pensativo con el que se dedic\u00f3 a colocar la sombrilla en el borde de la mesa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras observaba at\u00f3nito su tarea, Hermann me dedic\u00f3 un par de t\u00edmidas miradas en las que se le notaba confundido. A continuaci\u00f3n se recost\u00f3 en la silla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Es una buena idea \u2014dijo absorto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin duda, el haber sido arrancado del puerto contra su voluntad lo hab\u00eda confundido. Hab\u00edan agitado con violencia su pasividad, de otro modo no creo que me hubiese preguntado jam\u00e1s si me parec\u00eda que Falk le hab\u00eda echado el ojo a su sobrina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed, yo tambi\u00e9n lo creo \u2014dije con sinceridad. La joven era una de esas mujeres a las que uno mira con intenci\u00f3n; no emit\u00eda un solo ruido, pero llenaba el espacio con su presencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pero usted, capit\u00e1n, no es ese tipo de hombres \u2014coment\u00f3 Hermann.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por suerte no pod\u00eda contradecirlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfY qu\u00e9 hay de ella? \u2014no pude evitar preguntar. Al o\u00edrme se qued\u00f3 un instante mir\u00e1ndome fijamente a la cara con seriedad; luego intent\u00f3 cambiar de tema. Escuch\u00e9 que comenzaba a murmurar algo absurdo, como que sus hijos ya eran mayores y empezaban a necesitar una educaci\u00f3n escolar. Iba a tener que dejarlos en tierra firme con su abuela cuando se hiciera cargo del nuevo barco que esperaba que le designaran en Alemania.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquella insistencia en sus asuntos dom\u00e9sticos me pareci\u00f3 extra\u00f1a. Supongo que para \u00e9l iba a ser un cambio rotundo en su vida cotidiana, el fin de una era. \u00a1Adem\u00e1s iba a vender el Diana! Hab\u00eda trabajado en aquel barco durante muchos a\u00f1os. Lo hab\u00eda heredado de un t\u00edo, si no recuerdo mal; el futuro deb\u00eda estar alz\u00e1ndose como una amenaza para \u00e9l y ocupaba todos sus pensamientos, como sucede en la v\u00edspera de una aventura peligrosa. Se qued\u00f3 sentado all\u00ed con el ce\u00f1o fruncido, mordi\u00e9ndose los labios hasta que de pronto empez\u00f3 a echar pestes y a maldecir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para mi sorpresa, por lo visto Hermann cre\u00eda que yo pod\u00eda y deb\u00eda haber convencido a Falk de que se declarara. La idea era absurda, aunque tambi\u00e9n c\u00f3mica, pero de pronto empez\u00f3 a irritarme toda aquella estupidez. Un poco molesto le contest\u00e9 que no hab\u00eda visto ning\u00fan s\u00edntoma, pero que si los hab\u00eda \u2014porque \u00e9l, Hermann, estaba muy seguro de ello\u2014, entonces era a\u00fan peor. No sab\u00eda qu\u00e9 placer sent\u00eda Falk enga\u00f1ando a la gente de esa manera, pero ten\u00eda el deber formal de advertirle que recientemente hab\u00eda o\u00eddo que Falk hab\u00eda hecho lo mismo a otro hombre (hac\u00eda no mucho tiempo).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo aquello nos lo dijimos en voz baja, y por eso Schomberg, exasperado por nuestro secretismo, sali\u00f3 del sal\u00f3n cerrando la puerta con un golpe que sacudi\u00f3 nuestras sillas. Puede que fuera eso, o cualquiera de las cosas que hab\u00eda dicho antes, pero el caso es que Hermann se enfad\u00f3, hizo un gesto despectivo hacia la puerta que a\u00fan segu\u00eda temblando y me dijo que puede que yo hubiera dado demasiado cr\u00e9dito a las estupideces que contaba aquel hombre. De verdad parec\u00eda que lo hab\u00edan puesto en contra de Schomberg.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Sus chismes son\u2026 son\u2026 \u2014repet\u00eda buscando la palabra\u2014 \u00a1basura! \u2014Y luego repiti\u00f3 que eran basura y que adem\u00e1s yo a\u00fan era demasiado joven.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquella espantosa difamaci\u00f3n me puso de mal humor (por suerte ya no estoy expuesto a ese tipo de insultos), y sent\u00ed que habr\u00eda podido creer cualquier comentario de Schomberg sobre cualquier tema. De golpe, y sin saber c\u00f3mo, Hermann y yo nos est\u00e1bamos mirando con hostilidad. Agarr\u00f3 su sombrero sin agregar nada m\u00e1s, pero antes de que saliera me di el gusto de decirle:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Siga mi consejo, haga que Falk pague los gastos de las aver\u00edas. No creo que pueda sacarle mucho m\u00e1s que eso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">M\u00e1s tarde, cuando sub\u00ed a mi barco, el viejo primer oficial, que estaba muy al tanto de lo que hab\u00eda sucedido aquella ma\u00f1ana, me coment\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Vi al remolcador cuando regresaba de las ensenadas exteriores un poco antes de las 2:00 p. m. \u2014Jam\u00e1s utilizaba t\u00e9rminos como \u00abpor la ma\u00f1ana\u00bb o \u00abpor la tarde\u00bb, sino siempre \u00aba.\u00a0m.\u00bb o \u00abp.\u00a0m.\u00bb, como si fuera una de esas viejas bit\u00e1coras\u2014. S\u00ed que hizo un buen trabajo. Ese tipo va siempre muy apurado, es un gorila a la hora de despachar a sus clientes \u00bfno, se\u00f1or? Conozco un par de bares al este de Londres a los que les encantar\u00eda tener un tipo as\u00ed en la puerta \u2014y se rio de su propio chiste\u2014, el cl\u00e1sico gorila. Ahora que ha despachado al alem\u00e1n como un loco supongo que ma\u00f1ana por la ma\u00f1ana nos toca a nosotros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al amanecer est\u00e1bamos todos en la cubierta (hasta los pobres diablos que estaban enfermos se arrastraron afuera), listos para soltar las amarras en un abrir y cerrar de ojos, pero no pas\u00f3 nada. Falk ni siquiera se present\u00f3; cuando yo empezaba a temer que le hubiera sucedido algo a su motor, vimos pasar de largo al remolcador a toda velocidad por el r\u00edo, como si no existi\u00e9ramos. Por un momento tuve la descabellada esperanza de que diera la vuelta en la siguiente curva, pero vi alejarse aquella columna de humo que luego sigui\u00f3 apareciendo y desapareciendo en la llanura seg\u00fan las sinuosidades del r\u00edo hasta que lo perd\u00ed de vista. S\u00f3lo entonces, y sin decir una palabra, baj\u00e9 a desayunar. Sencillamente baj\u00e9 a tomar mi desayuno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nadie pronunci\u00f3 una palabra hasta que el primer oficial, despu\u00e9s de beber su segunda taza de t\u00e9, sorbiendo adem\u00e1s lo que quedaba en el platillo, coment\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfAd\u00f3nde diablos se ha ido ese tipo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1A cortejar a una mujer! \u2014grit\u00e9 con una risa tan diab\u00f3lica que el viejo primer oficial no se atrevi\u00f3 a agregar nada m\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me acerqu\u00e9 a la oficina tranquilo, pero con una calma cargada de rabia. Evidentemente, ya estaban enterados de todo, y me recibieron haciendo gestos exagerados de consternaci\u00f3n. El encargado, un hombre incre\u00edblemente obeso, de movimientos suaves y respiraci\u00f3n entrecortada, se puso de pie para recibirme mientras el resto de empleados de la oficina, inclinados sobre los papeles en sus escritorios, echaban miradas r\u00e1pidas hacia arriba en mi direcci\u00f3n. El gordo no esper\u00f3 a o\u00edr mis quejas; se limit\u00f3 a resoplar y, como si \u00e9l mismo no se lo pudiera creer, me trasmiti\u00f3 la noticia de que Falk, el capit\u00e1n Falk, se negaba \u2014se negaba rotundamente\u2014 a remolcar mi barco o a tener algo que ver con mi barco aquel d\u00eda, el siguiente y \u00a1para siempre!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me esforc\u00e9 en mantener una apariencia tranquila, pero de todas formas se debi\u00f3 notar mi desconcierto. Est\u00e1bamos de pie en el centro de la habitaci\u00f3n. De pronto, a mis espaldas, un imb\u00e9cil se son\u00f3 con fuerza la nariz, y al mismo tiempo, otro escribiente salt\u00f3 y sali\u00f3 al vest\u00edbulo a toda prisa. Sent\u00ed que estaba haciendo el rid\u00edculo all\u00ed. Exig\u00ed airadamente ver al director en su oficina privada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La piel de la cabeza del se\u00f1or Siegers ten\u00eda un aspecto de un blanco mortecino entre los mechones de pelo gris met\u00e1lico que llevaba aplastados sobre el cr\u00e1neo de oreja a oreja, como si fueran vendas. Su rostro hundido y angosto ten\u00eda un color terracota uniforme y homog\u00e9neo, como el de las piezas de cer\u00e1mica. Era un hombre enfermizo, delgado y bajo con las mu\u00f1ecas de un ni\u00f1o de diez a\u00f1os, pero su d\u00e9bil cuerpo emit\u00eda una voz intimidante, incre\u00edblemente fuerte, severa y grave como si la produjera un poderoso artefacto mec\u00e1nico, una sirena de niebla o algo por el estilo. No s\u00e9 qu\u00e9 har\u00eda con aquella voz en su casa, pero en el mundo de los negocios le daba el poder de imponerse en las discusiones sin el menor esfuerzo intelectual, apenas utilizando su volumen. Hubo momentos tensos en la conversaci\u00f3n. Tuve que utilizar toda la informaci\u00f3n que ten\u00eda para proteger los intereses de los propietarios del barco \u2014a quienes,\u00a0<i>nota bene<\/i>, jam\u00e1s hab\u00eda visto\u2014, mientras Siegers \u2014que s\u00ed los hab\u00eda conocido hac\u00eda algunos a\u00f1os en un viaje de negocios por Australia\u2014 actuaba como si estuviera al tanto de sus ideas m\u00e1s \u00edntimas y se refer\u00eda a ellos con la expresi\u00f3n \u00abnuestros querid\u00edsimos amigos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me miraba con resentimiento (claramente no nos ca\u00edamos muy bien), y sentenci\u00f3 con rotundidad que era una situaci\u00f3n extra\u00f1a, muy extra\u00f1a. Su acento era tan exagerado que ni siquiera puedo intentar reproducirlo. Dec\u00eda, por ejemplo, \u00abmoy estranio\u00bb en vez de \u00abmuy extra\u00f1o\u00bb y aquel tipo de cosas, combinadas con el volumen de su voz, hac\u00eda que el idioma de mi infancia sonara asombrosamente ajeno. Sorprend\u00eda incluso si se lo escuchaba como una especie de ruido sin sentido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Llevan a\u00f1os trabajando con el capit\u00e1n Falk \u2014continu\u00f3\u2014, y jam\u00e1s han tenido motivos para\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Por eso he venido a verle \u2014interrump\u00ed\u2014, tengo derecho a conocer las razones de este disparate absurdo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de que la oficina estaba sumida en una penumbra verdosa, debido a los \u00e1rboles que cubr\u00edan la ventana, pude ver que se encog\u00eda de hombros. Se me ocurri\u00f3, del modo en que surgen en la cabeza a cualquier hora las ideas m\u00e1s inconexas, que, si todo era cierto, aquella oficina era la misma en la que el se\u00f1or Siegers padre hab\u00eda rega\u00f1ado a Falk. Mientras la apabullante voz del se\u00f1or Siegers hijo expresaba, con sonidos met\u00e1licos como si intentara hablar a trav\u00e9s de un tromb\u00f3n, cu\u00e1nto lo apenaba aquella conducta que evidenciaba una gran falta de discreci\u00f3n. \u00a1Y ahora me estaban rega\u00f1ado a m\u00ed! Era dif\u00edcil seguir el hilo de las tonter\u00edas que dec\u00eda, pero era a m\u00ed \u2014\u00a1a m\u00ed!\u2014 a quien responsabilizaba de lo sucedido. \u00a1Maldita sea! No pod\u00eda permitir aquello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfAd\u00f3nde pretende llegar? \u2014pregunt\u00e9 furioso. Me puse el sombrero (\u00e9l jam\u00e1s ofrec\u00eda a nadie que se sentara), y como parec\u00eda que mi insolencia lo hab\u00eda dejado at\u00f3nito un instante, me di la vuelta y me march\u00e9. Con expresiones atronadoras me amenaz\u00f3 con cargarle a mi barco los costos de demora de las barcazas y el resto de gastos originados en el retraso que provocaba mi frivolidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto sal\u00ed al exterior, mi cabeza se perdi\u00f3 baj\u00f3 la luz del sol; ya no era s\u00f3lo una cuesti\u00f3n del retraso en mi partida: ahora me daba cuenta de que estaba involucrado en un disparate absurdo y desalentador que me arrastraba a una especie de cat\u00e1strofe. \u00abDebo mantener la calma\u00bb, pens\u00e9, y corr\u00ed a refugiarme en la sombra de una leprosa pared. Desde aquella estrecha calle lateral pod\u00eda ver la amplia avenida principal, ruinosa y alegre, que se perd\u00eda a lo lejos entre fragmentos de mamposter\u00eda destruida, vallas de bamb\u00fa, cadenas de soportales de yeso y ladrillo, chozas de tablas y barro, templos nobles con puertas de madera tallada y chabolas de estera podrida\u2026 La avenida principal era muy ancha y extensa, y, hasta donde alcanzaba la vista, se pod\u00eda ver una multitud descalza y de color oscuro que se desplazaba con polvo hasta los tobillos. Por un instante sent\u00ed que la angustia y la desesperaci\u00f3n me estaban volviendo loco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se debe tener cierta indulgencia con los sentimientos de un joven que comienza a tener responsabilidades. Pens\u00e9 en mi tripulaci\u00f3n: la mitad de ellos estaban enfermos y empec\u00e9 a temer que alguno muriera a bordo si no los sacaba pronto al mar. Por supuesto deb\u00eda sacar mi barco por aquel r\u00edo, ya fuera a vela o dragando con el ancla baja, opciones que yo, como cualquier marinero moderno, \u00fanicamente conoc\u00eda en teor\u00eda. Estuvo a punto de echarme atr\u00e1s el pensamiento de que no ten\u00eda ni suficientes hombres ni los conocimientos necesarios sobre el fondo del r\u00edo, indispensables para sacar el barco con \u00e9xito. No ten\u00eda pilotos, balizas ni boyas de ning\u00fan tipo, y, por si fuera poco, me separaban del mar una corriente que habr\u00eda sido espantosa para cualquiera, bancos interminables y al menos dos \u00e1ngulos evidentemente complicados en el canal. No sab\u00eda lo dif\u00edciles que pod\u00edan llegar a ser aquellos recodos. \u00a1Si ni siquiera sab\u00eda de lo que era capaz mi barco! Todav\u00eda no lo hab\u00eda manejado ni una vez. Un malentendido entre un capit\u00e1n y su barco en un r\u00edo dif\u00edcil y sin margen para corregir las maniobras pod\u00eda obviamente acabar en una buena monta\u00f1a de problemas para el hombre, y no ten\u00eda ning\u00fan motivo para creer en mi buena suerte. \u00bfY si ten\u00eda la desgracia de encallarlo en alg\u00fan banco enorme? Hubiera sido el final definitivo de aquel viaje. Era obvio que si Falk se hab\u00eda negado a remolcarme tambi\u00e9n se negar\u00eda a sacarme, lo cual me dejaba\u2026 \u00bfd\u00f3nde? Al menos me quedaba otro d\u00eda, aunque lo m\u00e1s probable era que acabara convirti\u00e9ndose en una quincena varados en aquel pantano pestilente y realizando trabajo pesado para descargar el barco, y, m\u00e1s probable a\u00fan, era el hecho de que \u00edbamos a tener que pedir pr\u00e9stamos a tasas exorbitantes \u00a1y a la misma banda de los Siegers! Eran los due\u00f1os del puerto. Por si fuera poco, el mayor de mi tripulaci\u00f3n, Gambril, casi parec\u00eda un cad\u00e1ver aquella ma\u00f1ana cuando fui a darle la dosis de quinina. No hab\u00eda duda de que iba a morir, y eso por no mencionar a otros dos o tres cuya gravedad era similar\u2026 O al resto de la tripulaci\u00f3n, que estaba expuesta a contagiarse de cualquiera de las enfermedades tropicales que andaban dando vueltas. Un espanto, la ruina y remordimientos eternos. Y sin ninguna ayuda. Absolutamente nadie. \u00a1Hab\u00eda ca\u00eddo en las garras de una panda de locos!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si ten\u00eda intenci\u00f3n de sacar mi barco por mis propios medios deb\u00eda conseguir informaci\u00f3n local a cualquier precio, pero no iba a ser f\u00e1cil. La \u00fanica persona a la que se me ocurri\u00f3 que pod\u00eda pedir ayuda era a un tal Johnson, excapit\u00e1n de un barco con bandera nacional que se hab\u00eda casado con una nativa y hab\u00eda ido por mal camino. S\u00f3lo hab\u00eda o\u00eddo vaguedades sobre \u00e9l: que viv\u00eda oculto en un poblado de doscientos mil ind\u00edgenas y que s\u00f3lo sal\u00eda de d\u00eda para cazar un poco de\u00a0<i>brandy<\/i>. Ten\u00eda la esperanza de que, si me permit\u00eda que le diera una mano, conseguir\u00eda que se mantuviera sobrio a bordo para usarlo como piloto. Eso al menos era mejor que nada. Quien ha sido marinero alguna vez, es marinero de por vida, y \u00e9l conoc\u00eda aquel r\u00edo desde hac\u00eda a\u00f1os, pero en el consulado \u2014adonde llegu\u00e9 lleno de sudor despu\u00e9s de una r\u00e1pida caminata\u2014 no me supieron decir nada de \u00e9l. Los amables j\u00f3venes que me atendieron, aunque realmente deseaban ayudarme, pertenec\u00edan a un sector de la colonia blanca para el cual no existen los tipos como Johnson. Me sugirieron que fuera yo mismo a buscarlo con la ayuda del guardia del consulado \u2014un antiguo sargento mayor de un regimiento de h\u00fasares.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo visto, la tarea habitual de aquel hombre era estar sentado detr\u00e1s de una mesita en la antesala de las oficinas del consulado. Cuando le ordenaron que me ayudara a buscar a Johnson, se mostr\u00f3 muy entusiasmado y expres\u00f3 un gran conocimiento de la ciudad, aunque tampoco ocult\u00f3 su inmenso y esc\u00e9ptico menosprecio por el asunto en general. Aquella tarde buscamos juntos en una infinidad de tiendas que vend\u00edan grog, casas de juego y fumaderos de opio. Anduvimos por callejones muy estrechos por los que nuestro\u00a0<i>gharry<\/i>\u00a0\u2014la peque\u00f1a caja sobre ruedas tirada por un terco poni de Birmania\u2014 no podr\u00eda haber pasado jam\u00e1s. El guardia parec\u00eda mantener una cercan\u00eda un poco despreciativa con los malteses, los euroasi\u00e1ticos, los chinos, los hind\u00faes y hasta con los barrenderos de un templo con quienes habl\u00f3 en la puerta. A trav\u00e9s de una grieta en la pared de barro al final de un callej\u00f3n sin salida le preguntamos a un corpulento italiano que, seg\u00fan me dijo fr\u00edvolamente el exsargento mayor de los h\u00fasares, hab\u00eda matado a un hombre el a\u00f1o anterior. Se refiri\u00f3 a \u00e9l como \u00abAntonio\u00bb y como \u00abviejo cabr\u00f3n\u00bb, a pesar de que aquella carcasa hinchada, que llenaba m\u00e1s de la mitad de la celda en la que estaba sentado, hac\u00eda pensar en un cerdo rechoncho encerrado en una pocilga. Despu\u00e9s de un gesto c\u00f3mplice pero inflexible el guardia le dio unos golpecitos \u2014literalmente, le dio golpecitos\u2014 en la barbilla a una vieja terriblemente arrugada y mustia que estaba apoyada en un palo y que le hab\u00eda ofrecido de la nada alg\u00fan tipo de informaci\u00f3n. Con la misma expresi\u00f3n r\u00edgida mantuvo una animada conversaci\u00f3n con los grupos de mujeres que se sentaban a fumar puros cortados por ambas puntas a la entrada de una larga hilera de chozas de barro. Nos bajamos del\u00a0<i>gharry<\/i>\u00a0y trepamos a unas viviendas tan fr\u00e1giles como cajas de embalar y luego descendimos a lugares siniestros como s\u00f3tanos. Entr\u00e1bamos, los recorr\u00edamos sin detenernos y sal\u00edamos de nuevo con el \u00fanico objetivo, por ejemplo, de mirar detr\u00e1s de un mont\u00f3n de escombros. El sol se puso, mi acompa\u00f1ante hablaba con un tono seco y mordaz pero a\u00fan as\u00ed no conseguimos dar con Johnson. Por fin nuestro\u00a0<i>gharry<\/i>\u00a0se detuvo una vez m\u00e1s con una sacudida y el conductor dio un salto y abri\u00f3 nuestra puerta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un lodazal negro bloqueaba la callejuela, pero aquel mont\u00edculo de basura coronado con el cad\u00e1ver de un perro no nos iba a detener. Pate\u00e9 con la puntera de mi bota una lata de carne de ternera australiana vac\u00eda que salt\u00f3 alegremente y atravesamos el hueco que hab\u00eda en una cerca espinosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era un recinto t\u00edpico de la zona, muy limpio, y la corpulenta nativa de piernas desnudas, oscuras y gruesas como los pilares de una cama que vimos persiguiendo a gatas un d\u00f3lar de plata que hab\u00eda salido rodando de alg\u00fan lugar era la propia se\u00f1ora Johnson.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfSe encuentra su marido? \u2014pregunt\u00f3 el exsargento, y entr\u00f3 con total indiferencia por lo que pudiera pasar. Efectivamente, Johnson estaba all\u00ed de pie y con la espalda apoyada en una construcci\u00f3n hecha de pilares y paredes de esteras. Sosten\u00eda una banana en la mano izquierda, con la derecha volvi\u00f3 a arrojar otro d\u00f3lar. La mujer logr\u00f3 atraparlo en el aire y se dej\u00f3 caer all\u00ed mismo al suelo para poder vernos con m\u00e1s comodidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre que hab\u00eda estado buscando ten\u00eda la cara p\u00e1lida, era canoso y estaba sin afeitar; ten\u00eda manchas de barro en los codos y en la espalda, bajo las costuras abiertas de su chaqueta de sarga, se ve\u00eda una blanca desnudez. Alrededor de la garganta a\u00fan llevaba los restos de un cuello de papel. Nos mir\u00f3 con un gesto de sorpresa seria pero vacilante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfDe d\u00f3nde han salido? \u2014pregunt\u00f3, y sent\u00ed que el alma se me hund\u00eda en el pecho. \u00bfC\u00f3mo hab\u00eda podido ser tan est\u00fapido para perder tanto tiempo y energ\u00edas buscando a aqu\u00e9l tipo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero hab\u00eda llegado tan lejos que me acerqu\u00e9 y le expliqu\u00e9 los motivos de mi visita. Si aceptaba deb\u00eda acompa\u00f1arme, dormir a bordo y ma\u00f1ana, con el primer rayo de luz, deb\u00eda ayudarme a sacar mi barco al mar sin la ayuda del vapor. Mi barco pesaba seiscientas toneladas y ten\u00eda tres metros de calado de popa. Le ofrec\u00ed dieciocho d\u00f3lares por sus conocimientos, y, mientras dec\u00eda todo esto, el tipo continu\u00f3 analizando la apariencia de la banana, acerc\u00e1ndola primero a un ojo y despu\u00e9s al otro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Se le ha olvidado pedir disculpas \u2014dijo al fin con extremo cuidado\u2014. Como usted no es un caballero, no se ha dado cuenta de que ha interrumpido a alguien que s\u00ed lo es. Yo soy un caballero, y sepa que cuando tengo fondos no trabajo, ahora tengo\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hubiese cre\u00eddo que estaba perfectamente sobrio de no ser porque en ese momento se detuvo para limpiar con gran concentraci\u00f3n un agujero que ten\u00eda en los pantalones, a la altura rodilla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Tengo dinero\u2026 y amigos. Todo buen caballero los tiene. Tal vez le interese saber qui\u00e9nes son mis amigos. Hay uno, por ejemplo, que se llama Falk; puede pedirle un poco de dinero prestado si necesita:\u00a0<small>F-A-L-K<\/small>. Falk\u2026 \u2014Y de golpe cambi\u00f3 el tono de voz para agregar\u2014: Un coraz\u00f3n noble \u2014y lo dijo con la boca casi cerrada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfFalk le ha dado dinero? \u2014pregunt\u00e9 angustiado por la precisi\u00f3n con la que hab\u00edan cerrado aquel oscuro complot.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Me lo ha prestado, se\u00f1or, no me lo ha regalado \u2014corrigi\u00f3 con severidad\u2014. Anoche nos cruzamos; yo estaba fuera tomando el aire y \u00e9l, como siempre, estaba dispuesto a ayudarme\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 demonios no se marcha de mi casa de una vez?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y ni bien termin\u00f3 de decir eso, sin previo aviso me arroj\u00f3 la banana. Por poco no me dio en la cabeza, aunque s\u00ed acert\u00f3 al guardia justo debajo del ojo izquierdo. Se abalanz\u00f3 rojo de furia sobre el miserable de Johnson. Cayeron al piso y\u2026 y bueno, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene extenderme en aquel desastre, en lo angustiante, degradante, absurdo, fatigoso, rid\u00edculo y humillante de la situaci\u00f3n\u2026 en los nervios de aquel momento? Saqu\u00e9 al antiguo h\u00fasar de all\u00ed a rastras. Parec\u00eda una bestia. Estaba furioso por haber malgastado su tarde libre acompa\u00f1\u00e1ndome. El jard\u00edn de su\u00a0<i>bungalow<\/i>\u00a0requer\u00eda mucho cuidado y el leve roce de la banana hab\u00eda alcanzado para despertar a la bestia que hab\u00eda en \u00e9l. Johnson qued\u00f3 tirado boca arriba y con la cara amoratada; durante todo el tiempo, la mujer corpulenta hab\u00eda permanecido sentada en el suelo como paralizada por el miedo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estuvimos sacudi\u00e9ndonos dentro del caj\u00f3n con ruedas durante una media hora en un profundo silencio, uno al lado del otro. El exsargento estaba ocupado intentando detener la sangre del gran ara\u00f1azo que ten\u00eda en la mejilla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Espero que est\u00e9 satisfecho \u2014dijo de pronto\u2014: en esto es en lo que ha acabado esa absurda idea suya. Si no se hubiese peleado con el patr\u00f3n del remolcador por esa chica, nada de esto hubiese ocurrido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfEso es lo que han dicho? \u2014pregunt\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Claro que me lo han dicho. Y no me extra\u00f1ar\u00eda que hasta el propio C\u00f3nsul General est\u00e9 al tanto tambi\u00e9n. \u00bfC\u00f3mo voy a presentarme ante \u00e9l ma\u00f1ana con la mejilla as\u00ed, me quiere usted decir? \u00a1Es usted quien deber\u00eda tener este ara\u00f1azo en la cara!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego, y hasta que el\u00a0<i>gharry<\/i>\u00a0por fin se detuvo y se baj\u00f3 de un salto sin despedirse, el antiguo h\u00fasar no dej\u00f3 de maldecir en voz baja ni un segundo usando insultos muy fuertes \u2014unos insultos que hac\u00edan pensar que la peor maldici\u00f3n de un marinero parec\u00eda el balbuceo de un ni\u00f1o\u2014. Por mi parte, apenas tuve fuerzas para arrastrarme hasta la cantina de Schomberg, sentarme a una mesa y escribir una nota a mi primer oficial con instrucciones para que tuviera todo listo para bajar por el r\u00edo al d\u00eda siguiente. No pod\u00eda acercarme a mi barco. \u00a1Vaya un patr\u00f3n inteligente que le hab\u00eda tocado! Pobre barco, qu\u00e9 poca suerte hab\u00eda tenido. \u00a1Qu\u00e9 desastre! Me agarraba la cabeza. Por momentos la obviedad de mi inocencia me desesperaba. \u00bfQu\u00e9 hab\u00eda hecho mal? Si hab\u00eda cometido alg\u00fan error, al menos deber\u00eda saber de qu\u00e9 se trataba, para no cometerlo otra vez, pero la verdad es que me sent\u00eda est\u00fapidamente inocente. El sal\u00f3n a\u00fan estaba vac\u00edo, s\u00f3lo Schomberg andaba rondando por ah\u00ed con sus ojos grandes y una especie de curiosidad respetuosa y extra\u00f1ada. Sin duda fue \u00e9l quien hizo correr los rumores sobre m\u00ed, pero era un tipo de buen coraz\u00f3n y estoy convencido de que le apenaban mis problemas. Hizo lo que pudo por ayudarme, me alcanz\u00f3 el cuenco pesado lleno de cerillas, enderez\u00f3 una silla, alej\u00f3 un poco con el pie una escupidera \u2014como quien tiene atenciones frente a un amigo con problemas\u2014, suspir\u00f3 y, al fin, se cans\u00f3 de mantener la lengua en su sitio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1En fin, se lo advert\u00ed, capit\u00e1n! Esto es lo que sucede cuando uno se enfrenta a alguien como Falk. Ese tipo no le teme a nada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me qued\u00e9 inm\u00f3vil en mi silla y, despu\u00e9s de observarme con mirada compasiva, me dijo en un \u00e1spero susurro:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No hay duda de que es un bomb\u00f3n, esa chica lo es de verdad \u2014chasque\u00f3 los labios con fuerza\u2014, el bomboncito m\u00e1s fino que jam\u00e1s he visto\u2026 \u2014y lo dec\u00eda regode\u00e1ndose, pero por alg\u00fan motivo se call\u00f3 de golpe. Me imagin\u00e9 arroj\u00e1ndole algo a la cara\u2014, por esa raz\u00f3n no le culpo, capit\u00e1n. Que me cuelguen si lo hago \u2014termin\u00f3 con un aire condescendiente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Gracias \u2014contest\u00e9 resignado; no ten\u00eda sentido seguir luchando contra aquel destino, ni yo mismo sab\u00eda con certeza d\u00f3nde hab\u00eda comenzado el conflicto, en realidad, y la convicci\u00f3n de que s\u00f3lo pod\u00eda acabar en desastre hab\u00eda ido aumentando debido a los golpes que hab\u00edan afectado a mi confianza. Empec\u00e9 a otorgarle una importancia extraordinaria a factores que, en s\u00ed mismos, no ten\u00edan mayor peso, como si el chismorreo fr\u00edvolo de Schomberg pudiera volverse cierto de golpe, o la enemistad abstracta de Falk pudiera paralizar mi barco en el puerto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya he explicado las consecuencias fatales que pod\u00eda tener esto \u00faltimo, y para explicar lo que hice a continuaci\u00f3n me sirven como excusas mi juventud, mi escasa experiencia y mi preocupaci\u00f3n real por la salud de mi tripulaci\u00f3n. Mi reacci\u00f3n fue apenas un impulso. Ocurri\u00f3 sobre la marcha y sin ning\u00fan tipo de diplomacia, sencillamente porque vi la figura de Falk en la puerta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A esa hora el sal\u00f3n estaba lleno y animado. Todos me hab\u00edan mirado con curiosidad cuando entr\u00e9 en el sal\u00f3n, pero no puedo describirles el estremecimiento que me produjo la aparici\u00f3n de Falk bloqueando la entrada. La tensi\u00f3n y la expectativa se pod\u00edan medir por la profundidad del silencio que se impuso hasta en el choque de las bolas de billar. Schomberg parec\u00eda muy asustado, detestaba cualquier tipo de pelea en su local (las llamaba \u00abgresca\u00bb). Afirmaba que la gresca era mala para el negocio, pero aquella noche la virilidad corpulenta y madura de Falk parec\u00eda m\u00e1s bien haber adquirido una disposici\u00f3n m\u00e1s bien t\u00edmida. No s\u00e9 qu\u00e9 esperaba el resto; supongo que una especie de pelea entre machos o algo parecido; tal vez cre\u00edan que Falk hab\u00eda ido para acabar conmigo de una vez. Lo cierto es que hab\u00eda ido porque Hermann le hab\u00eda pedido que recogiera su preciada sombrilla blanca de algod\u00f3n que, con tanta preocupaci\u00f3n y nervios, se hab\u00eda olvidado el d\u00eda anterior en la mesa en la que hab\u00edamos tenido nuestra peque\u00f1a discusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel olvido me dio una oportunidad, porque de otra forma no creo que hubiese salido a buscar a Falk. No. No creo. Todo tiene sus l\u00edmites, pero aquello era una oportunidad y deb\u00eda aprovecharla. Ya les he dicho por qu\u00e9, s\u00f3lo voy a agregar que para m\u00ed un capit\u00e1n debe hacer todo lo que sea necesario, excepto cometer un crimen, para sacar a su tripulaci\u00f3n enferma al aire ben\u00e9fico del mar y asegurar la salida de su barco. Debe meterse el orgullo en un bolsillo, creer en todos los rumores, explicar su inocencia como si fuera un pecado, aprovecharse de los malos entendidos, de los deseos y de las debilidades de los dem\u00e1s, ocultar sus miedos igual que el resto de sus emociones y, si est\u00e1 involucrado el futuro de un ser humano (m\u00e1s a\u00fan si ese ser humano es una muchacha maravillosa) debe ser capaz de asumir ese destino, sea cual sea, sin pesta\u00f1ear. Yo hice todas esas cosas: di explicaciones, escuch\u00e9, fing\u00ed, con discreci\u00f3n, y creo que nadie puede echarme nada en cara, ni siquiera la sobrina de Hermann. Tampoco Schomberg, ya que desde el principio y hasta el final, me alegra decirlo, no hubo ni la menor posibilidades de una \u00abgresca\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando logr\u00e9 sobreponerme a una contracci\u00f3n nerviosa en la garganta, grit\u00e9:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Capit\u00e1n Falk!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su sobresalto fue genuino, pero despu\u00e9s reaccion\u00f3 sin sonre\u00edr ni fruncir el ce\u00f1o. Sencillamente esper\u00f3, y cuando le dije \u00abDebo hablar con usted\u00bb y se\u00f1al\u00e9 una silla que ten\u00eda enfrente, vino hasta mi mesa, pero no se sent\u00f3. Schomberg se acerc\u00f3 prudentemente, sosteniendo un vaso largo en la mano, y entonces descubr\u00ed el \u00fanico signo de debilidad en Falk. Schomberg le generaba la misma repulsi\u00f3n o el mismo temor f\u00edsico que algunas personas sienten frente a los sapos. Tal vez para un hombre tan introvertido y silencioso (aunque en breve descubrir\u00eda que sab\u00eda hablar muy bien), la locuacidad incontenible del otro \u2014que abarcaba con su lengua a cuantos seres humanos pudiera alcanzar\u2014 resultaba algo antinatural, desagradable y monstruoso. Se le notaba la incomodidad, era tan evidente como la de los caballos cuando est\u00e1n a punto de encabritarse, y en un murmullo r\u00e1pido, como si estuviera sufriendo, me dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Aqu\u00ed no, no soporto a ese tipo. \u2014Parec\u00eda listo para salir corriendo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su debilidad me dio una ventaja desde el principio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014A la galer\u00eda \u2014suger\u00ed como haciendo una gran concesi\u00f3n y le llev\u00e9 fuera agarr\u00e1ndole del brazo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tropezamos con un par de sillas, luego sentimos un espacio abierto ante nosotros y nos lleg\u00f3 el aliento fresco del r\u00edo; fresco, aunque rancio. Del otro lado de la enorme penumbra resplandec\u00edan los teatros chinos con apenas algunos parpadeos t\u00edpicos en las ciudades de oriente por la noche; eran el centro de un alboroto distante. Enseguida me di cuenta de que Falk se volv\u00eda un poco m\u00e1s tratable, como un animal, un caballo de buen car\u00e1cter cuando se aparta el objeto que lo amenaza. S\u00ed, a pesar de la oscuridad, me di cuenta de que se volv\u00eda m\u00e1s tratable sin olvidar que era un hombre inflexible \u2014m\u00e1s bien, digamos, tenaz\u2014. Abandonado a mi mano, su brazo parec\u00eda duro como el m\u00e1rmol, una extremidad de acero. Del otro lado de las ventanas, los imb\u00e9ciles de adentro se api\u00f1aban, se apoyaban en las espaldas de quien ten\u00edan delante con los tacos de billar a\u00fan en las manos. Alguien rompi\u00f3 uno de los paneles y o\u00edmos el sonido de los vidrios al caer, que hacen pensar de inmediato en revueltas y devastaci\u00f3n. Schomberg sali\u00f3 tambale\u00e1ndose en un estado de miedo tal que ni siquiera hab\u00eda dejado su\u00a0<i>brandy<\/i>\u00a0con soda. Tiritaba como la hoja temblorosa de un \u00e1lamo. Los cubitos de hielo en su vaso largo sonaban como el casta\u00f1eteo de los dientes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Les ruego, caballeros \u2014protest\u00f3 un poco pesado\u2014, \u00a1entren! Debo insistir\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Qu\u00e9 orgulloso me siento de la claridad mental que tuve entonces!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Atenci\u00f3n! \u2014dije al instante en voz alta y un poco ingenua\u2014. Alguien le ha roto una ventana, Schomberg. Por favor, \u00bfpuede enviarnos un mazo de cartas y un par de velas con alguno de sus chicos? Y dos copas bien cargadas, por favor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Recibir aquella orden lo calm\u00f3 al instante. Despu\u00e9s de todo era un hombre de negocios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Por supuesto \u2014dijo con un tono de gran alivio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era una noche lluviosa con r\u00e1fagas de viento errante. Mientras esper\u00e1bamos a que llegaran las velas, Falk dijo, como si intentara justificar su p\u00e1nico:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No me meto en los asuntos de nadie. No doy motivos para que hablen de m\u00ed por ah\u00ed. Soy un hombre respetable, pero ese tipo siempre anda inventando alguna mentira y no descansa hasta encontrar alguien que le crea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00c9sa fue mi primera pista respecto a Falk. Aquel deseo de dignidad, de ser como cualquier otro hombre, era lo \u00fanico que valoraba de la sociedad. En todo lo dem\u00e1s parec\u00eda m\u00e1s bien el miembro de una manada que de una sociedad organizada. Su \u00fanica preocupaci\u00f3n era la supervivencia. No era ego\u00edsmo, sino puro instinto de conservaci\u00f3n. El ego\u00edsmo supone una conciencia, una libertad de elecci\u00f3n, la presencia de otros hombres, pero siguiendo a su instinto Falk actuaba como si fuera el \u00faltimo ser humano que ten\u00eda la obligaci\u00f3n de mantener viva la ley de la supervivencia, como si fuera la \u00faltima chispa del fuego sagrado. No digo que le hubiera gustado vivir desnudo en una caverna. Naturalmente, era un producto de las condiciones en las que hab\u00eda nacido y su instinto de conservaci\u00f3n buscaba conservar tambi\u00e9n esas condiciones. En esencia, supongo que era algo mucho m\u00e1s simple, natural y poderoso. \u00bfC\u00f3mo explicarlo? Era la conservaci\u00f3n de los cinco sentidos de su cuerpo, digamos, tanto de lo m\u00e1s obvio como de lo m\u00e1s esquivo. Creo que en breve estar\u00e1n de acuerdo en que es una opini\u00f3n muy justa, pero, mientras est\u00e1bamos juntos en aquella oscura galer\u00eda, yo todav\u00eda no sab\u00eda qu\u00e9 pensar y tampoco quer\u00eda juzgarlo, ya que juzgar a alguien es casi siempre in\u00fatil. Las velas tardaban mucho en llegar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Como se imaginar\u00e1 \u2014dije en un tono c\u00f3mplice\u2014, no es precisamente jugar a las cartas lo que deseo hacer con usted.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Vi c\u00f3mo se frotaba la cara y el vago estremecimiento que provocaba aquel gesto impulsivo y sin sentido, pero \u00e9l sigui\u00f3 esperando en silencio. S\u00f3lo abri\u00f3 la boca cuando trajeron las velas. Entend\u00ed que murmuraba algo como que no sab\u00eda jugar a ning\u00fan juego.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Si simulamos una partida, Schomberg y los otros tendr\u00e1n que mantenerse fuera \u2014dije mientras abr\u00eda la baraja\u2014. \u00bfSabe que para el resto del mundo usted y yo nos estamos peleando por una muchacha? Por supuesto que sabe a qu\u00e9 muchacha me refiero. Me averg\u00fcenza un poco pregunt\u00e1rselo, pero \u00bfacaso usted me honra al considerarme un rival peligroso?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras dec\u00eda esas palabras me daba cuenta de lo absurdas que eran, pero tambi\u00e9n me sent\u00eda halagado porque, de lo contrario, \u00bfqu\u00e9 otra explicaci\u00f3n hab\u00eda? Su respuesta, dicha con el habitual tono de voz desapasionado, dej\u00f3 claro que se trataba de eso, pero no era precisamente por considerarme un rival peligroso ante la muchacha. Era m\u00e1s bien ante Hermann. En cuanto a la pelea, al instante comprend\u00ed que hab\u00eda sido una palabra inapropiada. No hab\u00eda pelea. Uno no puede pelearse contra las fuerzas de la naturaleza, contra el viento que arroja nuestro sombrero al suelo y nos incomoda y nos humilla en una calle llena de gente. Falk no estaba peleando conmigo, como tampoco lo har\u00eda una roca que me cayera en la cabeza. Falk me cay\u00f3 encima siguiendo la ley en la que cre\u00eda, que en su caso no era la ley de la gravedad, como una piedra suelta, sino la ley de supervivencia, aunque s\u00e9 que parece una explicaci\u00f3n un poco ambigua. En un sentido estricto, \u00e9l hab\u00eda vivido y pod\u00eda seguir viviendo sin casarse, pero me dijo que le resultaba cada vez m\u00e1s dif\u00edcil estar solo. Me lo cont\u00f3 con su voz baja y despreocupada, en apenas media hora hab\u00edamos logrado una gran confianza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me llev\u00f3 m\u00e1s o menos el mismo tiempo convencerlo de que ni siquiera se me hab\u00eda pasado por la cabeza la posibilidad de casarme con la sobrina de Hermann. No se me pod\u00eda ocurrir nada m\u00e1s curioso. La mayor dificultad para convencerlo era que el hombre estaba enamorado hasta tal punto que no conceb\u00eda que alguien se mantuviera indiferente ante ella; estaba convencido de que cualquier hombre con dos ojos en la cara no pod\u00eda evitar codiciar aquel magn\u00edfico cuerpo, y la profundidad de su convicci\u00f3n era evidente en el modo en el que me escuchaba absorto, sentado de costado a la mesa, mientras jugaba con un par de cartas que yo hab\u00eda repartido al azar. Cuanto m\u00e1s lo observaba, m\u00e1s me parec\u00eda comprender su esp\u00edritu. El viento hac\u00eda vibrar las luces y su rostro aparec\u00eda y desaparec\u00eda en tonos cobrizos, estaba quemado por el sol y llevaba los bigotes crecidos casi hasta los ojos. Observ\u00e9 la extraordinaria amplitud de sus p\u00f3mulos, sus rasgos angulares, la frente amplia con una pendiente como de acantilado, desnuda hacia adelante y descubierta en las sienes. Nunca antes lo hab\u00eda visto sin su sombrero, pero aquella noche, como si se hubiese sentido acalorado por mi animaci\u00f3n, se lo hab\u00eda quitado y lo hab\u00eda apoyado cuidadosamente en el suelo. Hab\u00eda algo peculiar en la forma y disposici\u00f3n de sus ojos amarillos, que le daban a su mirada esa intensidad silenciosa y rebelde que lo caracterizaba, pero tras la mata de pelo descubr\u00ed una cara delgada, surcada por arrugas y desgastada, como se descubre la forma rugosa del tronco de un \u00e1rbol detr\u00e1s de su abundante maleza. Sus mejillas llenas de pelo estaban hundidas. Era la cabeza huesuda de un ermita\u00f1o cubierta por la barba de un capuchino y pegada a un cuerpo herc\u00faleo, y con esto no me refiero a un cuerpo atl\u00e9tico; para m\u00ed H\u00e9rcules no era un atleta, era un hombre fuerte pero vulnerable a los encantos de una mujer, y no le tem\u00eda a la mugre. Igual que Falk, un hombre fuerte, extremadamente fuerte, as\u00ed como la muchacha (no me queda m\u00e1s remedio que considerarlos juntos) era extremadamente atractiva debido al poder imperioso de la carne y de la sangre que se expresaba en sus formas, su tama\u00f1o, su actitud, es decir, por una evocaci\u00f3n pura de los sentidos. Y Falk, preocupado por la respetabilidad, le ten\u00eda miedo a la lengua de Schomberg, pero se manten\u00eda completamente inmune ante mis quejas. Fui tan lejos que hasta afirm\u00e9 que prefer\u00eda casarme con la fiel cocinera de mi madre (una se\u00f1ora vieja y querida) antes que con la sobrina de Hermann.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed \u2014llegu\u00e9 a decir con desesperaci\u00f3n\u2014, eso prefiero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero \u00e9l no vio nada raro en aquella idea, y en su quietud esc\u00e9ptica m\u00e1s bien parec\u00eda alimentar la idea de que, en cualquier caso, aquella cocinera estaba lejos, muy lejos. Debo agregar que justo antes yo hab\u00eda cometido el error de mencionar como prueba mi comportamiento cada vez que sub\u00eda al Diana. Jam\u00e1s hab\u00eda intentado acercarme a la muchacha ni hablarle, ni siquiera la hab\u00eda mirado de una manera evidente. Para m\u00ed estaba clar\u00edsimo, pero como su idea del cortejo parec\u00eda consistir precisamente en sentarse en silencio durante horas cerca del objeto amado, mis argumentos s\u00f3lo aumentaron su desconfianza. Mirando hacia sus piernas extendidas solt\u00f3 un gru\u00f1ido, como si dijera: \u00abS\u00ed, s\u00ed, todo muy bien, pero yo no me lo trago\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al final estaba tan desesperado que le dije:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no se calma y aclara el asunto con Hermann? \u2014Y a\u00f1ad\u00ed con una mueca de desprecio\u2014: \u00bfNo estar\u00e1 esperando que yo hable por usted, no?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A lo que \u00e9l, subiendo un poco la voz, respondi\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfLo har\u00eda?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y por primera vez levant\u00f3 la cabeza y me mir\u00f3 pasmado, incr\u00e9dulo. Se movi\u00f3 tan r\u00e1pido que no me quedaron dudas. Hab\u00eda tocado un resorte sensible. Not\u00e9 que se abr\u00eda una oportunidad para m\u00ed y no me lo pod\u00eda creer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfEl qu\u00e9? \u00bfHablar con\u2026? Bueno, s\u00ed, claro \u2014avanzaba muy despacio, observ\u00e1ndolo con atenci\u00f3n porque, lo prometo, en ese instante a\u00fan ten\u00eda miedo de que fuera una broma\u2014, aunque no podr\u00eda hacerlo con la muchacha. Hablo alem\u00e1n, pero\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me interrumpi\u00f3 para asegurarme seriamente que Hermann ten\u00eda la mejor opini\u00f3n de m\u00ed y entonces pens\u00e9 que deb\u00eda utilizar la mayor diplomacia posible. Apenas puse algunos reparos para dejar que \u00e9l siguiera hablando. Falk se enderez\u00f3 y, salvo por una evidente dilataci\u00f3n de sus pupilas \u2014tanto que los iris de sus ojos quedaron apenas como dos estrechos c\u00edrculos amarillos\u2014, debo decir que el resto de la cara era incapaz de expresar ni la m\u00e1s m\u00ednima emoci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1S\u00ed, claro! Hermann le tiene la mayor\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Levante sus cartas. Schomberg nos est\u00e1 espiando desde la ventana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y continuamos haciendo los movimientos de lo que pod\u00eda ser una partida de canasta. El insoportable cotilla se retir\u00f3 de inmediato, seguramente para contarle a los que estaban en el sal\u00f3n de billar que est\u00e1bamos jugando a las cartas en la galer\u00eda como locos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y si bien no est\u00e1bamos apostando, lo cierto es que s\u00ed est\u00e1bamos jugando, una partida en la que yo sent\u00eda que ten\u00eda las cartas ganadoras. Para que quede claro, en mi caso ganar significaba conseguir que me remolcara. Y \u00e9l, comprend\u00ed, no ten\u00eda nada que perder. Nuestra confianza aument\u00f3 muy r\u00e1pido y, antes de que habl\u00e1ramos mucho m\u00e1s, descubr\u00ed que el bueno de Hermann me hab\u00eda estado usando. Al parecer aquel sencillo y astuto teut\u00f3n me hab\u00eda presentado a Falk como un rival. Y yo era tan ingenuo entonces que esa hipocres\u00eda me desconcert\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfSe lo ha dicho con esas palabras? \u2014pregunt\u00e9 indignado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No, Hermann no lo hab\u00eda dicho as\u00ed. Apenas lo hab\u00eda sugerido y por supuesto no hac\u00eda falta mucho para preocupar a Falk, que, en vez de declararse, hab\u00eda dado los pasos necesarios para alejar a la familia de mi influencia. Era muy sincero al respecto, tan sincero como una teja que se te cae en la cabeza; no hab\u00eda ni un rastro de hipocres\u00eda en ese hombre, y cuando lo felicit\u00e9 por la perfecci\u00f3n de su estrategia, que hab\u00eda llegado hasta el punto de sobornar a Johnson para ponerlo en mi contra, reaccion\u00f3 con verdadera irritaci\u00f3n. No lo hab\u00eda sobornado. Sab\u00eda que aquel hombre no har\u00eda ning\u00fan trabajo mientras tuviera unos centavos en el bolsillo para emborracharse y, naturalmente (as\u00ed lo dijo \u00e9l: \u00abnaturalmente\u00bb), le dio uno o dos d\u00f3lares. \u00c9l era un marinero, dijo, por lo que pod\u00eda anticipar los movimientos que otro marinero como yo se ve\u00eda obligado a hacer; por otro lado, estaba seguro de que lo de Johnson no habr\u00eda terminado bien. No habr\u00eda sido una verg\u00fcenza para m\u00ed, pero me asegur\u00f3 confiado que Johnson habr\u00eda encallado mi barco unos tres kil\u00f3metros r\u00edo abajo de la Gran Pagoda\u2026 Durante los \u00faltimos siete a\u00f1os no hab\u00eda subido ni bajado el r\u00edo ni una sola vez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de aquellas palabras, no ten\u00eda malas intenciones, de eso estaba seguro. Tal vez con esa reacci\u00f3n pretend\u00eda ganar un poco de tiempo. R\u00e1pidamente me coment\u00f3 que hab\u00eda enviado una carta a una joyer\u00eda, a una joyer\u00eda muy buena en Hong Kong. Y que las joyas llegar\u00edan en uno o dos d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Muy bien \u2014dije animado\u2014, entonces todo aclarado. Lo \u00fanico que debe hacer es entreg\u00e1rselas, decirle lo que siente y vivir\u00e1n felices el resto de sus vidas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al parecer estaba de acuerdo en lo que se refer\u00eda a la muchacha, pero baj\u00f3 la mirada. A\u00fan hab\u00eda inconvenientes. Por un lado, no le ca\u00eda bien a Hermann, a pesar de que yo s\u00f3lo tuviera palabras de elogio hacia \u00e9l. Y con la se\u00f1ora Hermann suced\u00eda lo mismo. No sab\u00eda por qu\u00e9 les ca\u00eda tan mal y eso complicaba mucho las cosas.<\/span><\/p>\n<\/article>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271773 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FALK-Conrad-2.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"318\" data-id=\"2271773\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FALK-Conrad-2.jpg 330w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/FALK-Conrad-2-300x289.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<article tabindex=\"-1\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Yo lo o\u00ed impasible, me sent\u00eda cada vez m\u00e1s conciliador, pero su discurso no me resultaba del todo transparente. Falk era uno de esos hombres que viven, sufren y sienten todo a trav\u00e9s de una especie de niebla mental. Salvo cuando se refer\u00eda a su fascinaci\u00f3n por la muchacha y a sus ganas de formar con ella una familia, ah\u00ed era claro como la luz del d\u00eda. Hab\u00eda tanto en juego que tem\u00eda arriesgarlo todo en el acto azaroso de la declaraci\u00f3n. Aunque, por otro lado, hab\u00eda algo m\u00e1s. Y teniendo a Hermann tan en contra\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Entiendo \u2014dije pensativo, mientras el coraz\u00f3n me lat\u00eda acelerado por la excitaci\u00f3n que me generaba mi astucia\u2014. No me importa tantear a Hermann, es m\u00e1s, para demostrarle hasta qu\u00e9 punto estaba usted equivocado conmigo, estoy dispuesto a hacer cuanto pueda para ayudarle.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Emiti\u00f3 un breve suspiro y se restreg\u00f3 la cara, que de nuevo emergi\u00f3 huesuda y sin ning\u00fan cambio de expresi\u00f3n, como si sus tejidos se hubiesen anquilosado. Todo su \u00edmpetu se concentraba en aquellas manos oscuras y enormes. Estaba satisfecho, pero a\u00fan quedaba esa otra cuesti\u00f3n. \u00a1Y si hab\u00eda alguien en la tierra capaz de convencer a Hermann de que tomara una postura razonable era yo! Era un hombre de mundo y con bastante experiencia. El propio Hermann lo hab\u00eda admitido, y adem\u00e1s era un marinero. Falk cre\u00eda que s\u00f3lo un marinero pod\u00eda comprender ciertas cosas de otro marinero\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hablaba como si Hermann hubiera estado viviendo toda la vida en una aldea rural y s\u00f3lo yo, debido a mi experiencia, fuera capaz de mantener una posici\u00f3n indulgente y abierta respecto a ciertos incidentes. A eso me estaba llevando tanta diplomacia que, de pronto, empezaba a desagradarme.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Falk \u2014pregunt\u00e9 con brusquedad\u2014, no me dir\u00e1 usted que tiene por ah\u00ed otra esposa, \u00bfverdad?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El gesto de dolor e indignaci\u00f3n con el que neg\u00f3 fue conmovedor. \u00bfNo lo consideraba yo un hombre tan respetable como cualquier otro blanco que se ganaba honestamente la vida all\u00ed? Le dol\u00edan mis insinuaciones, y el tono bajo con el que dijo aquello son\u00f3 bastante afligido. Por un momento me sent\u00ed avergonzado, pero, m\u00e1s all\u00e1 de mi prudencia, comenzaba a tener la sensaci\u00f3n de que en verdad estaba en mis manos decidir el \u00e9xito de aquella propuesta matrimonial. Si fingimos con fuerza podemos llegar a creer en cualquier cosa \u2014en cualquier cosa que nos convenga, claro\u2014. Y yo estaba fingiendo much\u00edsimo porque necesitaba que remolcaran mi barco a trav\u00e9s del r\u00edo de forma segura. Por estupidez o por objetividad no pude evitar mencionar el asunto de Vanlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Usted no se comport\u00f3 muy bien en aquel momento, \u00bfverdad? \u2014fue lo que me anim\u00e9 a decir, porque la l\u00f3gica de nuestros actos depende de impulsos oscuros e imprevisibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sus pupilas dilatadas se apartaron de mi rostro y miraron hacia la ventana con una especie de furia temerosa. Del otro lado sal\u00edan los continuos y r\u00e1pidos sonidos del choque de las bolas de marfil, el murmullo jovial de las voces y la risa profunda y viril de Schomberg.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ese hotelero cotilla jam\u00e1s dejar\u00e1 de contarlo, \u00a1jam\u00e1s! \u2014grit\u00f3 Falk\u2014. Bueno, \u00a1s\u00ed! Sucedi\u00f3 hace dos a\u00f1os: cuando lleg\u00f3 el momento crucial, no confi\u00f3 en Fred Vanlo porque no era marinero y adem\u00e1s porque era un poco tonto. No pod\u00eda confiar en \u00e9l pero, para cerrar la discusi\u00f3n, le hab\u00eda dado la suma suficiente de dinero para que pagara todas sus deudas. Me sorprendi\u00f3 much\u00edsimo ese detalle. Falk no era tan miserable despu\u00e9s de todo. Mejor para la muchacha. Se qued\u00f3 un buen rato sentado en silencio, luego levant\u00f3 una carta y mientras la observaba dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No debe pensar mal de m\u00ed. Fue un accidente. Tuve mala suerte aquella vez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Entonces, por Dios, no lo cuente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ni bien termin\u00e9 de decir esas palabras, sent\u00ed que hab\u00eda dicho algo inmoral. \u00c9l neg\u00f3 con un movimiento de cabeza. Deb\u00eda contarse. Cre\u00eda que lo apropiado era que los familiares de la muchacha lo supieran. Pens\u00e9 que seguramente si la se\u00f1orita Vanlo no hubiese tenido treinta a\u00f1os ni hubiese estado tan afectada por el clima, a Falk le hubiera resultado mucho m\u00e1s f\u00e1cil confiar en Vanlo, y entonces record\u00e9 la imagen de la sobrina de Hermann, sus formas espl\u00e9ndidas, su preciada juventud, su generosa fuerza. Con aquella vitalidad tan poderosa e intachable, sus formas juveniles deb\u00edan parecerle llenas de vida, mientras que la pobre se\u00f1orita Vanlo apenas pod\u00eda cantar canciones sentimentales mientras acariciaba las teclas del piano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pero ese Hermann me detesta, \u00a1lo s\u00e9! \u2014grit\u00f3 en su tono bajo con un s\u00fabito recrudecimiento de ansiedad\u2014. Debo explic\u00e1rselo. Es correcto que lo sepan. Usted tambi\u00e9n se lo dir\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego murmur\u00f3 un comentario completamente misterioso sobre la necesidad de realizar algunos arreglos dom\u00e9sticos muy peculiares. Si bien sent\u00ed curiosidad, no quise o\u00edr sus confesiones, ten\u00eda miedo de que me diera alguna informaci\u00f3n que volviera odioso el rol de celestino que hab\u00eda asumido \u2014por m\u00e1s irreal que fuera\u2014. Yo sab\u00eda que pod\u00eda tener a la chica con s\u00f3lo pedir su mano y, reprimiendo las ganas de re\u00edrme en su cara, le expres\u00e9 mi fe en que podr\u00eda convencer a Hermann para que cambiara su opini\u00f3n sobre \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Estoy seguro de que puedo convencerlo! \u2014dije y \u00e9l pareci\u00f3 muy satisfecho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nos pusimos de pie \u00a1sin que se dijera ni una palabra de mi remolque! \u00a1Ni una palabra! Hab\u00edamos superado las diferencias y el honor estaba salvado. \u00a1Ay, bendita sombrilla blanca de algod\u00f3n! Nos dimos la mano, me contuve las ganas de ponerme a bailar de alegr\u00eda all\u00ed mismo, y de pronto vi regresar a Falk con grandes zancadas a lo largo de la galer\u00eda. Dijo dubitativo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014D\u00edgame, capit\u00e1n, \u00bftengo su palabra de honor? Usted\u2026 no se arrepentir\u00e1, \u00bfno?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Cielo santo! Qu\u00e9 susto me dio. En aquel tono dubitativo se escond\u00eda tambi\u00e9n algo desesperado y amenazante, qu\u00e9 bruto caprichoso, pero yo estuve a la altura de las circunstancias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Estimado Falk \u2014comenc\u00e9 a mentir con un desparpajo y una desfachatez que me asombraron incluso en aquella \u00e9poca\u2014, un gesto de confianza por otro gesto de confianza (aunque \u00e9l en realidad no hab\u00eda hecho ninguno). Le cuento que yo tambi\u00e9n estoy comprometido con una muchacha encantadora en mi pa\u00eds, por lo cual comprender\u00e1\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cogi\u00f3 mi mano y me la estruj\u00f3 en un apret\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Disc\u00falpeme. Cada vez me cuesta m\u00e1s vivir solo\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Y comiendo apenas arroz y pescado \u2014le interrump\u00ed sin demora, ri\u00e9ndome con el nerviosismo de quien acaba de superar un gran peligro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me solt\u00f3 la mano como si de pronto se hubiera puesto al rojo vivo. Entre nosotros se abri\u00f3 un instante de profundo silencio como si hubiera sucedido algo extraordinario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Le prometo que lograr\u00e9 el consentimiento de Hermann \u2014dije por fin un poco vacilante, y me pareci\u00f3 que \u00e9l notaba el fondo de mi enga\u00f1osa promesa\u2014. Si hay alg\u00fan otro problema, intentar\u00e9 ayudarle \u2014agregu\u00e9, sinti\u00e9ndome de alguna manera derrotado, acabado\u2014, pero usted tambi\u00e9n debe dar lo mejor de s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ya tuve mala suerte una vez \u2014murmur\u00f3 sin ninguna emoci\u00f3n, y se alej\u00f3 d\u00e1ndome la espalda, golpeando lentamente el suelo de madera como si llevara botas de hierro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, a la ma\u00f1ana siguiente se lo ve\u00eda de lo m\u00e1s animado realizando sus tareas de hombre barco, una combinaci\u00f3n de salpicaduras y gritos, del tumulto insolente de abajo con la mirada firme y autoritaria de la cabeza silenciosa arriba. Sin que hubiera ninguna necesidad, nos remolc\u00f3 a cualquier hora, pero eran cerca de las once cuando me dej\u00f3 casi a un cable de distancia del barco de Hermann. Tambi\u00e9n lo hizo a toda prisa, de mala manera, casi se pasa de largo la zona buena para fondear porque, evidentemente, vio que la sobrina de Hermann aparec\u00eda en la proa. Yo tambi\u00e9n la vi, tal vez al mismo tiempo que \u00e9l. Vi la belleza modesta y elegante de su cabellera rubia oscura, y la forma gris y abultada del vestido juvenil estampado que le quedaba tan bien, tan ce\u00f1ido al cuerpo, la seducci\u00f3n de sus curvas firmes como si fuera la propia Diana la Cazadora. El Diana permanec\u00eda all\u00ed, con sus amuras altas y s\u00f3lidas como una instituci\u00f3n sobre las aguas tranquilas; parec\u00eda la embarcaci\u00f3n m\u00e1s sosa y respetable del ancho mar, la m\u00e1s \u00fatil y grotesca, dedicada a sostener virtudes dom\u00e9sticas como cualquier tienda en tierra firme. Falk se alej\u00f3 a todo vapor porque ten\u00eda otros trabajos pendientes. Regresar\u00eda por la noche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pas\u00f3 a nuestro lado muy despacio, sin saludar. El sonido de las paletas redondas reverberaba entre los islotes de piedra como si atravesara las paredes en ruinas de un gran circo romano, parec\u00eda que iba llenando el fondeadero con los aplausos de una ovaci\u00f3n poderosa y r\u00edtmica. Cuando estuvo frente al barco de Hermann apag\u00f3 los motores y entre las rocas, la orilla y el mar se extendi\u00f3 un silencio profundo que dur\u00f3 el tiempo que le llev\u00f3 a Falk levantar su sombrero bien alto frente a la ninfa del vestido estampado gris. Yo miraba todo con mis prism\u00e1ticos, y puedo decirles que a ella no se le movi\u00f3 ni un pelo, se qued\u00f3 de pie junto a la barandilla, erguida con su figura bien formada y agarrando con una mano una cuerda a la altura de la cabeza, mientras el remolcador pasaba lentamente con aquel hombre haci\u00e9ndole un homenaje insistente y profundo. Me pareci\u00f3 una escena de una importancia innegable; hab\u00eda presenciado una declaraci\u00f3n solemne. La suerte estaba echada. Despu\u00e9s de aquel gesto ya no pod\u00eda dar marcha atr\u00e1s. Comprend\u00ed que tampoco yo podr\u00eda hacer gran cosa. El remolcador se alej\u00f3 de las ruinas a toda velocidad, soltando de pronto una r\u00e1faga de humo negro por su chimenea y girando enloquecidamente las paletas, lo que provoc\u00f3 una explosi\u00f3n extra\u00f1a y precipitada de aplausos. Los islotes rocosos se extend\u00edan sobre el mar como las ruinas cicl\u00f3peas sobre una planicie; ciempi\u00e9s y escorpiones acechaban debajo de las piedras. No se ve\u00eda ni una sola hebra de hierba en ning\u00fan lugar, ni un solo lagarto tomando el sol en una roca en la orilla. Cuando volv\u00ed a mirar el barco de Hermann, la chica hab\u00eda desaparecido. En el cielo inmenso no se ve\u00eda ni la m\u00e1s peque\u00f1a mancha de un p\u00e1jaro, y la llanura de la tierra se un\u00eda a la llanura del cielo en la desnuda l\u00ednea del horizonte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel escenario enmarca de manera inseparable todo lo que s\u00e9 de Falk. Mi diplomacia me hab\u00eda llevado hasta all\u00ed y ahora todo lo que ten\u00eda que hacer era esperar el momento adecuado para asumir mi papel de embajador. Mi diplomacia era todo un \u00e9xito: mi barco estaba a salvo y el viejo Gambril tal vez se salvar\u00eda. El sonido de un leve martillar llegaba intermitentemente del Diana. A lo largo de la tarde, de vez en cuando miraba hacia el viejo barco hogare\u00f1o, el fiel hogar de la familia de Hermann, o bostezaba observando a lo lejos el templo de Buda que se levantaba como una eminencia solitaria en la llanura, donde sus rapados sacerdotes estar\u00edan reflexionando sobre la aniquilaci\u00f3n del deseo, de todas nuestras anheladas recompensas. \u00a1Desgraciado! Dec\u00eda que ya tuvo mala suerte una vez. Bueno, por c\u00f3mo estaban las cosas tampoco era para tanto. Pero \u00bfcu\u00e1l fue exactamente su desgracia? Record\u00e9 haber conocido a un hombre que declaraba que muchos a\u00f1os antes hab\u00eda ca\u00eddo en desgracia y que aquella desgracia, a pesar de sus resultados evidentes (por lo visto el hombre estaba en la ruina total), cuando se analizaba con frialdad, parec\u00eda m\u00e1s bien un abuso de confianza. \u00bfPod\u00eda ser algo as\u00ed? M\u00e1s all\u00e1 de lo improbable que era que se decidiera a cont\u00e1rselo a su futuro t\u00edo pol\u00edtico, yo ten\u00eda la extra\u00f1a sensaci\u00f3n de que la constituci\u00f3n f\u00edsica de Falk lo inhabilitaba para ese tipo de actos violentos. Al igual que la sobrina de Hermann irradiaba aquel profundo atractivo f\u00edsico, la gran contextura de su admirador encarnaba para m\u00ed la imagen de masculinidad fuerte y franca que probablemente pod\u00eda llegar a matar, pero que jam\u00e1s se prestar\u00eda al enga\u00f1o. Era obvio. Lo contrario ser\u00eda tan absurdo como sospechar que la chica sufr\u00eda de desviaci\u00f3n de columna. Por lo dem\u00e1s, el sol estaba a punto de ponerse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El humo del remolcador de Falk apareci\u00f3 a lo lejos en la desembocadura del r\u00edo. Hab\u00eda llegado el momento de convertirme en embajador y la negociaci\u00f3n no deb\u00eda ser muy dif\u00edcil si lograba mantener mi expresi\u00f3n impasible. Todo era demasiado absurdo y falto de sentido, y me pareci\u00f3 que lo mejor para m\u00ed ser\u00eda mantener un aspecto serio. Lo practiqu\u00e9 un poco mientras nos acerc\u00e1bamos, pero la timidez que me invadi\u00f3 por dentro en cuanto puse un pie en el Diana me pareci\u00f3 inexplicable. Ni bien terminamos de saludarnos, Hermann me pregunt\u00f3 con impaciencia si sab\u00eda si Falk hab\u00eda encontrado su sombrilla blanca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Se la traer\u00e1 \u00e9l mismo \u2014dije con gran solemnidad\u2014. Mientras, me ha encargado que le d\u00e9 un mensaje muy importante, y ruega que lo medite con la mayor consideraci\u00f3n. Est\u00e1 enamorado de su sobrina\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014<i>Arch so!<\/i>\u00a0\u2014dijo entre dientes con un rencor que hizo que mi seriedad se transformara en genuina preocupaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 significaba aquel tono? Me apur\u00e9 a continuar:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Desea declararse a la muchacha y proponerle matrimonio de inmediato, antes de que se marchen, si usted se lo permite por supuesto. Hablar\u00e1 con el c\u00f3nsul.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hermann se sent\u00f3 y comenz\u00f3 a fumar con irritaci\u00f3n. Pas\u00f3 cinco minutos en esa meditaci\u00f3n furiosa y luego, quit\u00e1ndose la pipa de la boca, estall\u00f3 en una acalorada diatriba contra Falk: contra su codicia, su estupidez (un tipo al que costaba sacarle un \u00abs\u00ed\u00bb o un \u00abno\u00bb ante la m\u00e1s est\u00fapida pregunta), contra la manera violenta en que lo hab\u00eda sacado del puerto (porque sab\u00eda que todos estaban a su merced) y contra su manera de caminar, que para \u00e9l, Hermann, mostraba su despreciable orgullo. Por lo visto, a\u00fan no olvidaba los da\u00f1os que le hab\u00eda causado al viejo Diana, y todo lo que Falk hab\u00eda hecho o dicho (incluso el acercamiento en el hotel) le parec\u00eda una ofensa. \u00abTuvo la cara\u00bb de arrastrarlo (a \u00e9l, a Hermann) a aquel sal\u00f3n del hotel, como si pagarle una copa compensase los cuarenta y siete d\u00f3lares con cincuenta c\u00e9ntimos de costos de roturas s\u00f3lo en madera, sin contar los dos d\u00edas de trabajo del carpintero. Por supuesto, no pensaba interferir en la voluntad de la chica. S\u00f3lo pensaba regresar a Alemania, donde hab\u00eda muchas otras chicas pobres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Falk est\u00e1 realmente enamorado \u2014fue lo \u00fanico que se me ocurri\u00f3 decir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed \u2014grit\u00f3\u2014, ya era hora de que se declarara, despu\u00e9s de provocar tantas habladur\u00edas sobre \u00e9l y sobre nosotros en tierra, tras mi viaje anterior y de nuevo ahora: sub\u00eda al barco todas las noches, inquietaba a la chica y luego no le dec\u00eda nada. \u00bfQu\u00e9 manera de comportarse es \u00e9sa?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los siete mil d\u00f3lares a los que el tipo hac\u00eda siempre referencia no justificaban, en su opini\u00f3n, aquel comportamiento. Adem\u00e1s nadie los hab\u00eda visto. \u00c9l (Hermann) llegaba a dudar muy seriamente de que hubieran siquiera siete mil c\u00e9ntimos, y sin duda el remolcador estaba hipotecado hasta la chimenea por la empresa de los Siegers. Pero prefer\u00eda olvidarse de eso, no iba a interferir en el deseo de la muchacha. Se la ve\u00eda tan afectada que \u00faltimamente tampoco les resultaba muy \u00fatil. Ya casi ni siquiera pod\u00eda acostar a los ni\u00f1os sin su t\u00eda. No era bueno para los ni\u00f1os, tampoco; se estaban volviendo revoltosos; ayer sin ir m\u00e1s lejos hab\u00eda tenido que darle un bofet\u00f3n a Gustav.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo visto, tambi\u00e9n culpaba a Falk de eso. Y mientras observaba la cara pesada, hinchada y amable de mi querido Hermann, supe que no iba a esforzarse por disimular su enorme irritaci\u00f3n y que, por lo tanto, le dar\u00eda una paliza, pero, al estar tan gordo, le costar\u00eda tener que hacerlo. Lo m\u00e1s dif\u00edcil de comprender era c\u00f3mo hab\u00eda hecho Falk para afectar tanto a la chica. Tal vez Hermann lo sab\u00eda, aunque lo cierto es que tambi\u00e9n lo hab\u00eda logrado con la se\u00f1orita Vanlo. No deb\u00eda de ser gracias a su gran conversaci\u00f3n, ni al sutil atractivo de sus modales, ya que no ten\u00eda m\u00e1s \u00abmodales\u00bb que un animal; deb\u00eda de ser, por lo tanto, por su atractivo f\u00edsico, que mostraba una virilidad tan exagerada como su barba y proyectaba una especie de crueldad constante que se notaba hasta en el modo de sentarse. No buscaba ofender, pero su manera de relacionarse se caracterizaba por un franco desprecio a las susceptibilidades de los dem\u00e1s, que cualquier hombre de m\u00e1s de dos metros que viv\u00eda en un mundo de enanos asumir\u00eda de manera natural, sin la m\u00e1s m\u00ednima intenci\u00f3n de ser cruel. Pero aun entre hombres de su misma estatura, o parecida, aquel descarado aprovechamiento de sus ventajas \u2014en cuanto a las espantosas tarifas de remolque, por ejemplo\u2014 provocaba un impotente rechinar de dientes. Pens\u00e1ndolo bien, Falk pod\u00eda llegar a ser terrible. Era una bestia muy extra\u00f1a. Y tal vez eso le gustaba a las mujeres. Visto as\u00ed, bien val\u00eda la pena intentar domarlo, y supongo que toda mujer se considera en el fondo de su coraz\u00f3n una domadora de bestias extra\u00f1as. Hermann se puso de pie, apurado por comentarle la novedad a su mujer. Apenas tuve tiempo para agarrarle de los bolsillos traseros de los pantalones antes de que entrara a la cabina. Le rogu\u00e9 que esperara a que Falk hablara con \u00e9l en persona. Me parec\u00eda que a\u00fan quedaban algunos detalles que conversar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Volvi\u00f3 a sentarse de inmediato, lleno de sospechas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 detalles? \u2014pregunt\u00f3 con hosquedad\u2014. Ya he tenido bastante de sus estupideces. No hay nada m\u00e1s que aclarar, como \u00e9l bien sabe la chica no tiene nada. Cuando mi hermano muri\u00f3, vino a nuestra casa apenas con un vestido, y yo tengo una familia numerosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No debe tratarse de ese tipo de cuestiones \u2014opin\u00e9\u2014; est\u00e1 enamorado con desesperaci\u00f3n de su sobrina. No s\u00e9 por qu\u00e9 no se declar\u00f3 antes. Le doy mi palabra, sospecho que no lo hizo porque ten\u00eda miedo de perder, tal vez, la felicidad de sentarse cerca de ella en su alc\u00e1zar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Insinu\u00e9 mi creencia de que su amor era tan grande que en cierta manera lo volv\u00eda un cobarde. Los efectos de una pasi\u00f3n as\u00ed son incomprensibles. Se sab\u00eda que pod\u00edan volver t\u00edmido a un hombre, pero Hermann me miraba como si yo estuviera alabando sus estupideces con entusiasmo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Usted no cree en la pasi\u00f3n, \u00bfverdad, Hermann? \u2014pregunt\u00e9 osadamente\u2014. Pero un miedo apasionado puede volver valiente a una rata encerrada. Falk est\u00e1 acorralado. Se llevar\u00eda a su sobrina apenas con un vestido, como usted la encontr\u00f3. Y despu\u00e9s de diez a\u00f1os de trabajo, no es un mal negocio \u2014agregu\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lejos de tom\u00e1rselo como una ofensa, recuper\u00f3 su aire de correcci\u00f3n c\u00edvica. La noche ca\u00eda muy r\u00e1pido sobre \u00e9l mientras miraba pl\u00e1cidamente la cubierta, se acercaba la boquilla curva montada a un extremo de la pipa y luego la alejaba largando un chorro de humo. La noche termin\u00f3 de envolverlo y ocult\u00f3 sus bigotes, sus ojos saltones, su cara p\u00e1lida e hinchada, sus gordas rodillas y las enormes zapatillas planas que llevaba en sus pies tan paternales. S\u00f3lo quedaron al descubierto los brazos cortos en respetables mangas de camisa blanca, alzadas como las aletas de una foca que descansa sobre la arena.<\/span><\/p>\n<\/article>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271784 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-4.jpg\" alt=\"\" width=\"388\" height=\"298\" data-id=\"2271784\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-4.jpg 388w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-4-300x230.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Falk-4-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 388px) 100vw, 388px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<article tabindex=\"-1\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Falk no quiso acordar nada respecto a las aver\u00edas. Me dijo que primero calculara cu\u00e1nta madera ser\u00eda necesaria y que ya ver\u00eda \u2014coment\u00f3, luego escupi\u00f3 tranquilamente en la oscuridad y entonces o\u00edmos el golpeteo de las paletas del remolcador sobre la superficie del agua. En medio de la noche tranquila nada sugiere una prisa m\u00e1s feroz y acelerada que el sonido producido por las paletas de un barco rastrillando su camino en el mar en calma. Falk parec\u00eda acercarse a su destino apremiado por un deseo impaciente y febril. Los motores deb\u00edan estar al m\u00e1ximo de sus revoluciones. Al fin o\u00edmos c\u00f3mo disminu\u00eda la velocidad y el casco blanco del remolcador apareci\u00f3 frente a nosotros como una nebulosa movi\u00e9ndose entre los islotes negros, mientras nos rodeaba el aplauso lento y r\u00edtmico como de miles de manos. Se detuvo de golpe justo antes de que Falk terminara de acercarlo. Son\u00f3 una \u00fanica salpicadura brusca y luego el estruendo prolongado de los eslabones de hierro pasando por el escob\u00e9n. Entonces un silencio solemne llen\u00f3 el fondeadero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pronto estar\u00e1 aqu\u00ed \u2014murmur\u00e9 y lo esperamos en silencio. Levant\u00e9 los ojos y contempl\u00e9 el brillo de un cielo noble sobre el tope del m\u00e1stil del Diana. La mir\u00edada de estrellas estaban agrupadas en hileras, en l\u00edneas, en masas, en grupos, brillaban todas a la vez, al un\u00edsono y las pocas que estaban apartadas, resplandecientes por s\u00ed mismas en medio de manchas oscuras, parec\u00edan de una especie superior, de una naturaleza inextinguible. Entonces o\u00edmos pasos de largas zancadas acerc\u00e1ndose con prisa por la cubierta, las bordas altas del Diana profundizaban la oscuridad. Nos pusimos de pie r\u00e1pidamente y Falk, todo vestido de blanco, apareci\u00f3 ante nosotros y se qued\u00f3 quieto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al principio nadie dijo nada, como si no supi\u00e9ramos qu\u00e9 hacer. Hab\u00eda llegado un poco exaltado, pero su voluminoso cuerpo blanco, de formas indefinidas y sin rasgos particulares, lo hac\u00eda alzarse sobre nosotros como un mu\u00f1eco de nieve.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014El capit\u00e1n me ha estado comentado\u2026 \u2014comenz\u00f3 a decir Hermann con una voz amigable y de estar por casa, y Falk emiti\u00f3 una risa nerviosa y casi imperceptible. Su tono despreocupado y ap\u00e1tico no ten\u00eda inflexiones, pero una poderosa emoci\u00f3n lo hac\u00eda divagar en su discurso. Siempre hab\u00eda deseado formar un hogar. Le costaba vivir solo y no se sent\u00eda culpable por esto. Se consideraba un hombre casero. Hab\u00eda sufrido dificultades, pero desde que vio a la sobrina de Hermann comprendi\u00f3 que le resultar\u00eda imposible continuar viviendo sin ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Realmente imposible \u2014repiti\u00f3 sin ning\u00fan \u00e9nfasis en la voz, sino apenas con una m\u00ednima pausa en el discurso; aquellas palabras resonaron en m\u00ed con la fuerza de una idea novedosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Todav\u00eda no le he dicho nada a ella \u2014aclar\u00f3 Hermann con discreci\u00f3n, pero Falk desestim\u00f3 el hecho diciendo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Est\u00e1 bien. Sin duda es lo m\u00e1s apropiado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En circunstancias as\u00ed era imprescindible ser absolutamente sincero, m\u00e1s a\u00fan trat\u00e1ndose de acuerdos matrimoniales. Hermann parec\u00eda atento, pero aprovech\u00f3 la primera ocasi\u00f3n que tuvo para llevarnos al interior de su camarote.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Por cierto, Falk \u2014dijo con inocencia, como de pasada\u2014, el arreglo de la madera no ser\u00e1 menos de cuarenta y siete d\u00f3lares con cincuenta c\u00e9ntimos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Falk se descubri\u00f3 la cabeza y se qued\u00f3 en el pasillo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Habl\u00e9moslo en otro momento \u2014dijo, y Hermann me dio un codazo con rabia, no s\u00e9 por qu\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La chica estaba sentada sola en el camarote, hac\u00eda sus labores de costura un poco alejada de la mesa. Falk se detuvo en la puerta. No dijo ni una palabra, no hizo ni una se\u00f1al, ni siquiera inclin\u00f3 la cabeza huesuda. Parec\u00eda estar poniendo a disposici\u00f3n de ella todo su cuerpo herc\u00faleo apenas con la intensidad de su mirada silenciosa. Ella apoy\u00f3 las manos lentamente en su regazo y levant\u00f3 los ojos claros y lo recorri\u00f3 con su mirada suave y resplandeciente de la cabeza a los pies, como una caricia lenta y sutil. Falk estaba muy acalorado cuando se sent\u00f3. Ella sigui\u00f3 cosiendo con la cabeza inclinada, se le notaba el cuello muy blanco bajo la luz de la l\u00e1mpara y Falk, cubri\u00e9ndose la cara con las manos, se estremeci\u00f3. Baj\u00f3 las manos hasta la barba y me asombraron sus ojos por la expresi\u00f3n tensa e irracional que ten\u00edan, como si acabara de beber un cargado trago de alcohol. La expresi\u00f3n se desvaneci\u00f3 mientras nos ped\u00eda que mantuvi\u00e9ramos el secreto. No es que le importara demasiado, pero no le gustaba que la gente anduviera hablando de \u00e9l. Mir\u00e9 a la impresionante muchacha, su pelo maravilloso y se\u00f1orial ajustado en aquella trenza extraordinaria y femenina. Cada vez que mov\u00eda su moldeada cabeza, la trenza se mec\u00eda r\u00edgida de un lado a otro en la espalda. Las delicadas mangas de algod\u00f3n se apretaban a la irreprochable redondez de sus brazos como una segunda piel e incluso el vestido, estirado sobre el busto, parec\u00eda palpitar como un tejido vivo, con la fuerza y la vitalidad que animaban su cuerpo. \u00a1Qu\u00e9 tez tan buena y qu\u00e9 contorno el de sus suaves mejillas y el de las peque\u00f1as conchas de su orejas rosadas! Cuando tiraba de la aguja separaba el me\u00f1ique del resto de los dedos; al verla coser uno pensaba que era un desperdicio de energ\u00eda \u2014y siempre estaba cosiendo con aquel movimiento laborioso y preciso del brazo, eternamente sobre cualquier oc\u00e9ano, bajo todos los cielos, en much\u00edsimos puertos\u2014. De pronto o\u00ed la voz de Falk declarando que no pod\u00eda casarse con una mujer sin antes contarle un episodio de su vida que hab\u00eda sucedido diez a\u00f1os atr\u00e1s. Hab\u00eda sido un accidente. Un desafortunado accidente que pod\u00eda afectar las cuestiones del hogar pero que, una vez dicho, no era necesario volver a mencionar en lo que les quedara de vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Me gustar\u00eda que mi esposa me comprendiera \u2014dijo\u2014, porque es algo que me ha hecho muy infeliz. \u00bfY c\u00f3mo pod\u00eda guardar el secreto durante a\u00f1os y a\u00f1os de compa\u00f1\u00eda?, nos pregunt\u00f3. \u00bfQu\u00e9 tipo de matrimonio ser\u00eda \u00e9se? Lo hab\u00eda pensado mucho, lo hab\u00eda pensado bien, su esposa deb\u00eda saberlo. \u00bfPor qu\u00e9 no dec\u00edrselo desde el principio? Contaba con la bondad de Hermann para presentar el asunto de la mejor manera posible, y la expresi\u00f3n de Hermann, que antes ten\u00eda un aspecto de desconcierto, se descompuso. Falk me lanz\u00f3 una mirada inquisitiva y yo negu\u00e9 sin expresi\u00f3n. Falk continu\u00f3 diciendo que algunas personas pensaban que ese tipo de experiencias pod\u00edan cambiar a un hombre de por vida. \u00c9l no pod\u00eda decirlo. Hab\u00eda sido muy dif\u00edcil, duro y jam\u00e1s podr\u00eda olvidarlo, pero no se consideraba peor hombre que antes. A veces hablaba de aquello en sue\u00f1os y cre\u00eda que\u2026 En ese punto comenc\u00e9 a pensar que hab\u00eda matado a alguien accidentalmente, tal vez a alg\u00fan compa\u00f1ero, o incluso a su propio padre. Pero entonces dijo que a lo mejor nosotros est\u00e1bamos al tanto de que \u00e9l jam\u00e1s com\u00eda carne. Para que yo pudiera entenderlo, habl\u00f3 desde el principio en ingl\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se inclin\u00f3 hacia delante con fuerza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La chica enhebraba una aguja con las manos levantadas a la altura de los ojos. \u00c9l la mir\u00f3 y la sombra de su poderoso tronco se extendi\u00f3 sobre la mesa, acercando sus hombros anchos, el cuello grueso y la cabeza incongruente de un ermita\u00f1o bronceado en el desierto, demacrada y delgada como si hubiera sufrido vigilias y ayunos en exceso. Su barba ca\u00eda imponente por el espacio que dejaban sus manos morenas agarradas al borde de la mesa hasta quedar fuera de vista, y su mirada tenaz parec\u00eda ensombrecerse por la amplia dilataci\u00f3n de las pupilas, como si estuviera hipnotizado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Imag\u00ednense \u2014dijo con su habitual tono de voz\u2014 que he comido carne humana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Yo apenas pude articular un d\u00e9bil \u00ab\u00a1Ah!\u00bb, como si eso fuera una explicaci\u00f3n suficiente, pero Hermann, aturdido por el golpe, exclam\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014<i>Himmel!<\/i>\u00a0\u00bfPor qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Tener que hacerlo ha sido mi mayor desgracia \u2014dijo Falk en voz baja y atenta. La chica segu\u00eda cosiendo maquinalmente. La se\u00f1ora Hermann estaba en uno de los camarotes sentada junto a Lena, que ten\u00eda fiebre, y Hermann levant\u00f3 de golpe las manos. Se le cay\u00f3 el gorro bordado y, en un abrir y cerrar de ojos, se desarregl\u00f3 completamente el pelo de la manera m\u00e1s absurda. Trat\u00f3 de decir algo, pero cada vez que lo intentaba los ojos parec\u00edan salirse de sus \u00f3rbitas, su cabeza parec\u00eda un trapeador. Se atragantaba, se quedaba sin aliento; tragaba y apenas pudo gritar una \u00fanica palabra:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Bestia!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde ese instante, y hasta que Falk dej\u00f3 la cabina, la chica no le quit\u00f3 los ojos de encima, con las manos unidas sobre el regazo donde ten\u00eda su labor. Los propios ojos de Falk, cegados como su coraz\u00f3n, recorrieron todo el camarote intentando evitar la visi\u00f3n de Hermann desvariando. La situaci\u00f3n era rid\u00edcula y empeoraba a\u00fan m\u00e1s por la quietud del resto de los presentes. La reacci\u00f3n de Hermann era lamentable, y se agravaba a\u00fan m\u00e1s por el horror que le causaba un gesto de sinceridad tan atroz como el que le hac\u00eda Falk, que se hab\u00eda acercado hasta \u00e9l con una confesi\u00f3n como aqu\u00e9lla. Caminaba dando grandes zancadas, resoplaba. Quer\u00eda saber c\u00f3mo se atrev\u00eda a presentarse y contarles eso. \u00bfC\u00f3mo se cre\u00eda digno de sentarse en la cabina donde viv\u00edan su esposa y sus hijos? \u00a1Y quer\u00eda cont\u00e1rselo a su sobrina! \u00a1A la hija de su hermano! \u00a1Qu\u00e9 descaro! \u00bfHab\u00eda yo o\u00eddo algo semejante alguna vez?, me pregunt\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Este hombre tendr\u00eda que retirarse y mantenerse escondido en vez de salir\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pero ha sido una desgracia para m\u00ed\u2026 la peor desgracia\u2026 \u2014exclamaba Falk cada tanto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hermann volv\u00eda a tropezar cada tanto con las esquinas de la mesa. Al final perdi\u00f3 una de sus zapatillas, cruz\u00f3 los brazos en el pecho y se acerc\u00f3 mucho a Falk con un pie desnudo para preguntarle si cre\u00eda que hab\u00eda alguna mujer en el mundo que se sintiera tan abandonada como para casarse con semejante monstruo. \u00bfEso cre\u00eda? \u00bfLo cre\u00eda de verdad? \u00bfLo cre\u00eda? Intent\u00e9 contenerlo, pero se solt\u00f3 con fuerza, encontr\u00f3 su zapatilla y, tratando de pon\u00e9rsela, luch\u00f3 con un pie apoyado en la otra pierna mientras Falk, con el gesto imp\u00e1vido y la mirada perdida, tom\u00f3 su poderosa barba con la palma de una de sus amplias manos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfEntonces lo correcto hubiera sido dejarme morir? \u2014pregunt\u00f3 pensativo. Apoy\u00e9 una mano en su hombro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014M\u00e1rchese \u2014le susurr\u00e9 al o\u00eddo, y no ten\u00eda ninguna raz\u00f3n para darle ese consejo m\u00e1s que lograr que Hermann abandonara aquel intolerable alboroto\u2014. Vamos, ser\u00e1 mejor que se marche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mir\u00f3 inquisitivamente a Hermann antes de empezar a moverse. Yo tambi\u00e9n sal\u00ed de la cabina para ver que se marchaba del barco, pero en realidad se qued\u00f3 dando vueltas por el alc\u00e1zar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Es mi desgracia \u2014dijo con voz firme.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ha sido una estupidez por su parte decirlo de esa forma. Uno no escucha ese tipo de confesiones todos los d\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPero qu\u00e9 pretende ese hombre? \u2014murmur\u00f3 con un tono bajo y profundo\u2014. Alguien ten\u00eda que morir, \u00bfpor qu\u00e9 iba a ser yo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se qued\u00f3 inm\u00f3vil un buen rato en la oscuridad, en silencio, casi invisible. De golpe me tom\u00f3 de los codos y los apret\u00f3 con fuerza contra mis costados. Me sent\u00ed completamente impotente bajo su fuerza. Su voz vibr\u00f3 cuando me susurr\u00f3 al o\u00eddo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Es peor que sentir hambre. \u00bfSabe a lo que me refiero, capit\u00e1n? En aquellas circunstancias, mataba o me mataban. Ojal\u00e1 la palanca de hierro me hubiera aplastado el cr\u00e1neo hace diez a\u00f1os. Ahora tengo que seguir viviendo sin ella. \u00bfLo entiende? Tal vez me queden muchos a\u00f1os, adem\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 puedo hacer? Si la hubiese mirado una vez ah\u00ed dentro, la habr\u00eda terminado raptando ante ese hombre con mis manos, as\u00ed\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sent\u00ed que me desclavaba de la cubierta y luego me soltaba de golpe. Di unos pasos hacia atr\u00e1s tambale\u00e1ndome, un poco aturdido y magullado. \u00a1Qu\u00e9 hombre! Luego todo qued\u00f3 inm\u00f3vil, se hab\u00eda marchado. O\u00ed los gritos de Hermann en la cabina y entr\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al principio no entend\u00ed qu\u00e9 estaba sucediendo. La se\u00f1ora Hermann, atra\u00edda por el ruido, se hab\u00eda acercado en alg\u00fan punto con una expresi\u00f3n en el rostro que iba de la sorpresa a la leve desaprobaci\u00f3n, y ahora mostraba todos los signos de una ansiedad profunda, desesperada. El marido le solt\u00f3 una serie de frases con palabras guturales y al instante ella apoy\u00f3 una mano en la mampara, como si quisiera atajarse para no caer, y con la otra agarr\u00f3 la pechera suelta de su vestido. Hermann amonestaba de una manera impresionante a las dos mujeres, ten\u00eda casi toda la camisa por fuera de la cintura del pantal\u00f3n, daba golpes con los pies, miraba a una y despu\u00e9s a la otra, levantaba los brazos por encima del pelo despeinado y los dejaba en esa posici\u00f3n mientras vociferaba acusaciones y luego los cruzaba sobre el pecho y volv\u00eda a protestar indignado, levantando los hombros y adelantando la cabeza. La chica lloraba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No hab\u00eda cambiado de actitud. De sus ojos, que al marcharse Falk hab\u00edan quedados fijos mirando con nostalgia la puerta de la cabina, ca\u00edan ahora l\u00e1grimas veloces y gruesas sobre sus manos y sus labores, apoyadas en el regazo, l\u00e1grimas c\u00e1lidas y amables como la lluvia de verano. Lloraba sin hacer muecas ni sonidos \u2014de una manera muy conmovedora y tranquila, con algo m\u00e1s de l\u00e1stima que de dolor en el rostro, como se llora cuando se llora por compasi\u00f3n y no por sufrimiento\u2014 y Hermann, ante ella, gritaba. Varias veces llegu\u00e9 a o\u00edr la palabra\u00a0<i>mensch<\/i>\u00a0(\u00abhombre\u00bb). Y tambi\u00e9n la palabra\u00a0<i>fressen<\/i>, que m\u00e1s tarde busqu\u00e9 en mi diccionario. Significa \u00abdevorar\u00bb. Al parecer, Hermann esperaba que ella le diera alg\u00fan tipo de respuesta, se inclinaba con todo el cuerpo. Ella permanec\u00eda callada e inm\u00f3vil. Hasta que al final la agitaci\u00f3n de su t\u00edo logr\u00f3 vencerla, junt\u00f3 las palmas de las manos y abri\u00f3 los labios carnosos, pero no emiti\u00f3 ning\u00fan sonido. Hermann continu\u00f3 rega\u00f1\u00e1ndola con su voz estridente, moviendo los brazos como un molino de viento. De repente sacudi\u00f3 su pu\u00f1o grueso frente a ella y la chica estall\u00f3 en sollozos. Hermann se qued\u00f3 at\u00f3nito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La se\u00f1ora Hermann se acerc\u00f3 apresurada, balbuceando. Las mujeres se abrazaron por el cuello y la t\u00eda, agarr\u00e1ndola de la cintura, la sac\u00f3 de all\u00ed. Los ojos de la propia se\u00f1ora Hermann no paraban de llorar, ten\u00eda toda la cara empapada. Me mir\u00f3 y neg\u00f3 con la cabeza. No tengo la menor idea de por qu\u00e9 hizo eso. La chica apoy\u00f3 pesadamente la cabeza en el hombro de su t\u00eda y las dos desaparecieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hermann se sent\u00f3 y mir\u00f3 fijamente el suelo de la cabina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No sabemos en qu\u00e9 circunstancias sucedi\u00f3 aquello \u2014dije, arriesg\u00e1ndome a romper el silencio. Me contest\u00f3 con aspereza que tampoco quer\u00eda saberlo. Seg\u00fan su modo de ver las cosas, ninguna circunstancia pod\u00eda justificar un crimen, y mucho menos ese tipo de crimen. As\u00ed opinaba \u00e9l. Un ser humano deb\u00eda dejarse morir de hambre en circunstancias como \u00e9sas, y por lo tanto Falk era una bestia, un animal. B\u00e1sico, bajo, vil, despreciable, insolente y mentiroso, le hab\u00eda estado enga\u00f1ando todo aquel a\u00f1o. Sin embargo, cre\u00eda que Falk deb\u00eda de haberse vuelto loco hac\u00eda poco, porque ninguna persona en su sano juicio, sin que hubiera ninguna necesidad, totalmente en vano (porque no hab\u00eda raz\u00f3n alguna en el mundo), admitir\u00eda frente a otra persona que hab\u00eda devorado carne humana, afectando con la confesi\u00f3n su dignidad y su paz interior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 lo ha contado? \u2014grit\u00f3\u2014, \u00bfqui\u00e9n le ha pedido que lo contara? \u2014Aquello mostraba la crueldad de Falk, porque, de manera ego\u00edsta, le hab\u00eda causado (a \u00e9l, a Hermann) una gran molestia. Hubiese preferido no saber jam\u00e1s que un sujeto tan inmoral hab\u00eda estado en contacto con sus hijos. Esperaba que yo no contara nada en tierra firme. No quer\u00eda que se supiera por ah\u00ed que \u00e9l hab\u00eda tenido un trato amistoso con un hombre que com\u00eda hombres, un vulgar can\u00edbal. En cuanto a la escena que hab\u00eda montado (para m\u00ed, de lo m\u00e1s innecesaria), no pensaba molestarse ni reprimirse frente a un tipo que andaba por ah\u00ed cortejando y entristeciendo a muchachas, cuando en el fondo sab\u00eda que ninguna chica decente y de familia pod\u00eda siquiera considerar la idea de casarse con \u00e9l. Al menos \u00e9l (Hermann) no entend\u00eda que alguna muchacha lo hiciera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Imag\u00ednese a Lena! \u2014No, era imposible. Las cosas que iban a pensar cada vez que se sentaban a la mesa\u2014. \u00a1Un espanto! \u00a1Un espanto!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Est\u00e1 siendo demasiado escrupuloso, Hermann \u2014dije.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero para \u00e9l era correcto ser escrupuloso si eso significaba sentir repugnancia por la conducta de Falk, y levantando los ojos como un sentimental, me llam\u00f3 la atenci\u00f3n sobre el horrible destino de las v\u00edctimas \u2014las v\u00edctimas de Falk\u2014. Le dije que no sab\u00eda qui\u00e9nes eran. Pareci\u00f3 sorprendido. \u00bfAcaso nadie pod\u00eda imaginarlo sin saberlo? A \u00e9l, por ejemplo, le gustar\u00eda vengarlas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfY si no hay v\u00edctimas? \u2014le pregunt\u00e9\u2014. Podr\u00edan haber muerto de causa natural. O de hambre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se estremeci\u00f3. \u00a1Ser comido despu\u00e9s de la muerte! \u00a1Ser devorado! Volvi\u00f3 a estremecerse y me pregunt\u00f3 de golpe:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfDe verdad cree que ha hecho eso?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su personalidad, potenciada por su indignaci\u00f3n, pod\u00eda llegar a cuestionar hasta las cosas m\u00e1s aut\u00e9nticas. Cuando lo mir\u00e9 dud\u00e9 un poco, pero record\u00e9 las palabras de Falk, las miradas y los gestos que hab\u00eda realizado no s\u00f3lo con una marcada autenticidad, sino tambi\u00e9n con la fuerza rotunda de una pasi\u00f3n primitiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Es tan cierto como quiera, y tendr\u00e1 el sentido que le d\u00e9. Por mi parte, cuando le oigo gritar al respecto, Hermann, no creo que sea cierto en absoluto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y lo dej\u00e9 all\u00ed, pensativo. Los hombres de mi tripulaci\u00f3n, que estaban echados junto a la escalera que nos un\u00eda al Diana, me dijeron que la canoa del capit\u00e1n del remolcador se hab\u00eda marchado hac\u00eda ya un buen rato.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dej\u00e9 que mis hombres estuvieran a su aire. El roc\u00edo espeso y el brillo claro de las estrellas me daban la impresi\u00f3n de fr\u00edo y humedad. Hab\u00eda en mis pensamientos una sensaci\u00f3n como de espanto macabro al acecho, que se mezclaba con las im\u00e1genes n\u00edtidas y grotescas producto del cotilleo gastron\u00f3mico de Schomberg, y casi deseaba no volver a ver a Falk nunca m\u00e1s. Pero lo primero que me dijo el vigilante era que el capit\u00e1n del remolcador estaba en el barco. Hab\u00eda enviado su canoa vac\u00eda y me esperaba en el camarote.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se hab\u00eda estirado en el sof\u00e1 de la popa con la cara enterrada en los cojines. Esperaba verlo trastornado, conmovido, desesperado, pero no fue as\u00ed en absoluto. Estaba como lo hab\u00eda visto docenas de veces en el puente del remolcador: inalterable y con la mirada fija, inm\u00f3vil y ansioso como si fuera presa de un \u00fanico instinto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quer\u00eda vivir. Siempre hab\u00eda deseado la vida, igual que todos nosotros. La diferencia era que para el resto ese instinto se somet\u00eda a ideas complejas, mientras que para \u00e9l el instinto ten\u00eda una fuerza aut\u00f3noma. En esa visi\u00f3n sencilla radicaba su colosal fuerza, como el\u00a0<i>pathos<\/i>\u00a0del deseo ingenuo y sin control de un ni\u00f1o. Deseaba a aquella chica, y lo m\u00e1ximo que puede decirse es que s\u00f3lo deseaba a aquella chica en particular. Creo que ah\u00ed comprend\u00ed el principio oscuro, la semilla que hab\u00eda germinado en el suelo de una necesidad inconsciente, el primer brote del \u00e1rbol que hac\u00eda brotar ahora, en el adulto, la flor y el fruto, la sucesi\u00f3n infinita de tonos y sabores del amor refinado. Falk era un ni\u00f1o. Adem\u00e1s ten\u00eda la misma honestidad que los ni\u00f1os. Deseaba a la chica, la deseaba much\u00edsimo, igual que antes hab\u00eda deseado comida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se perturben si les digo que para m\u00ed se trataba de la misma necesidad, el mismo dolor, la misma tortura. En su historia podemos observar el nacimiento de todas las emociones: la alegr\u00eda de vivir y la tristeza \u00fanica que es la ra\u00edz de innumerables tormentos. Qued\u00f3 claro en todo lo que dijo: nunca en la vida hab\u00eda sufrido tanto. Era un sufrimiento corrosivo, como el fuego. \u00a1As\u00ed se sent\u00eda! Y despu\u00e9s de se\u00f1alar un punto debajo del estern\u00f3n, hizo un movimiento nervioso con las manos. Les aseguro que, vi\u00e9ndolo como lo vi yo aquella noche, Falk era de todo menos gracioso y otra vez, mientras me contaba un incidente anterior al viaje horroroso en el que hab\u00eda tenido que arrojar al mar carne en mal estado, me dijo que muy poco despu\u00e9s le doli\u00f3 el coraz\u00f3n (utiliz\u00f3 esa expresi\u00f3n), y que estuvo a punto de arrancarse los pelos al recordar toda la carne podrida que hab\u00eda tirado por la borda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">O\u00ed todo lo que ten\u00eda que decirme, fui testigo de su lucha f\u00edsica, lo vi doblarse de dolor y o\u00ed las palabras honestas de su sufrimiento, presenci\u00e9 todo con paciencia porque, ni bien entr\u00e9 al camarote, Falk me pidi\u00f3 que lo ayudara \u2014y al parecer, a eso me hab\u00eda comprometido con toda mi diplomacia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sus nervios, dentro de la peque\u00f1a cabina, eran impresionantes, y asustaban como los movimientos tortuosos de una ballena anclada en una caleta poco profunda en la costa. Se puso de pie, se dej\u00f3 caer de bruces e intent\u00f3 rasgar el coj\u00edn con los dientes. Luego, refreg\u00e1ndoselo en la cara con fuerza, se ech\u00f3 de espaldas sobre el sof\u00e1. Parec\u00eda que el barco entero pod\u00eda sentir los efectos de su desesperaci\u00f3n mientras yo contemplaba maravillado su frente alta, el toque noble que hab\u00eda impreso el tiempo en sus sienes desnudas, la expresi\u00f3n masculina e invariable en su cara.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQu\u00e9 se supon\u00eda que deb\u00eda hacer ahora? Se hab\u00eda sentido vivo porque la ten\u00eda cerca. Se hab\u00eda sentado todas las tardes\u2026 Yo lo sab\u00eda. Y ahora toda su vida\u2026 Ella cos\u00eda con la cabeza inclinada as\u00ed\u2026 y los brazos, sus brazos\u2026 \u00a1Ah! \u00bfLos hab\u00eda visto? As\u00ed\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se dej\u00f3 caer en un taburete, inclin\u00f3 el poderoso cuello, se le vio la nuca enrojecida, y dio unas puntadas al aire, en un gesto absurdo, evidentemente in\u00fatil, pero del todo comprensible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfY ahora ya no podr\u00eda tenerla? \u00a1No! Era demasiado castigo, porque pens\u00e1ndolo mejor, \u00bfqu\u00e9 hab\u00eda hecho mal \u00e9l? \u00bfQu\u00e9 le aconsejaba? \u00bfLlev\u00e1rsela a la fuerza? \u00bfNo? \u00bfNo deb\u00eda? \u00bfY qui\u00e9n iba a matarlo si lo intentaba? Por primera vez, vi que cambiaba uno de sus rasgos: frunci\u00f3 un labio, mostrando desprecio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No creo que Hermann me detenga. \u2014Y se perdi\u00f3 en sus pensamientos, como si se hubiera ido del mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Debo agregar que por lo visto la idea del suicidio no le cruz\u00f3 ni una sola vez por la cabeza. Se me ocurri\u00f3 preguntar:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfD\u00f3nde sucedi\u00f3 el naufragio que ha comentado?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Muy al sur \u2014dijo vagamente, pero sorprendido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Bueno, no est\u00e1 muy al sur ahora \u2014dije\u2014. La violencia no le servir\u00e1 de nada aqu\u00ed. La alejar\u00e1n de usted de inmediato. \u00bfC\u00f3mo se llamaba el barco?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Borgmester Dahl \u2014contest\u00f3\u2014, y no se trat\u00f3 de un naufragio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Iba despertando poco a poco del trance y parec\u00eda m\u00e1s sereno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfNo fue un naufragio? \u00bfEntonces qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Se vino abajo \u2014contest\u00f3. Se iba recobrando, volv\u00eda a parecerse a s\u00ed mismo. Con ese comentario me bast\u00f3 para saber que se trataba de un barco a vapor. Hasta ese momento hab\u00eda cre\u00eddo que se hab\u00edan muerto de hambre en un barco o en balsas, incluso en un p\u00e1ramo de rocas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014O sea, \u00bfel barco no se hundi\u00f3? \u2014pregunt\u00e9 sorprendido. Asinti\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Alcanzamos a ver los hielos del sur \u2014pronunci\u00f3 como en sue\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfY usted ha sido el \u00fanico superviviente?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se enderez\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed. Fue una desgracia para m\u00ed. Todo sali\u00f3 mal. Todos los hombres murieron. Yo sobreviv\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Recordando las cosas que uno lee de casos parecidos, me costaba mucho entender qu\u00e9 me quer\u00eda decir con aquellas palabras; supongo que tendr\u00eda que haberme dado cuenta. Nuestras mentes recuerdan tanto, han aprendido tanto, manejan tanta informaci\u00f3n que luego les cuesta mucho enterarse de lo que sucede frente a sus ojos, pero con la cabeza llena de ideas preconcebidas sobre c\u00f3mo manejarse en casos de \u00abcanibalismo y sufrimiento en alta mar\u00bb, le dije:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pues s\u00ed que le ha ido bien en el sorteo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfSorteo? \u2014dijo\u2014, \u00bfqu\u00e9 sorteo? \u00bfLe parece que yo podr\u00eda apostar la vida en un sorteo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No si pod\u00eda evitarlo, porque evidentemente no le importaba qu\u00e9 le suced\u00eda a los dem\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Fue una gran desgracia. Terrible. Un espanto \u2014dec\u00eda\u2014. Muchos perdieron la cabeza, pero los mejores hombres sobreviven.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Los m\u00e1s fuertes, querr\u00e1 decir. \u2014Falk pens\u00f3 un instante en la expresi\u00f3n. Tal vez le resultaba extra\u00f1a, a pesar de que su ingl\u00e9s era muy bueno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed \u2014reafirm\u00f3 por fin\u2014, los mejores. Al final cada uno iba a su aire, pero el barco no pod\u00eda respondernos a todos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y as\u00ed, entre pregunta y pregunta, fui armando la historia completa. Sospecho que fue la \u00fanica manera que encontr\u00e9 de pasar la noche a su lado. Hacia el final volvi\u00f3 a ser \u00e9l mismo; la primera se\u00f1al fue el regreso de aquel tic incongruente de restregarse las manos por la cara \u2014pero ahora ten\u00edan m\u00e1s sentido el leve estremecimiento de su figura y la angustia nerviosa de las manos descubriendo un rostro hambriento e impasible, con las pupilas de los ojos dilatadas y fijas, en un silencio fascinante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fue en un barco a vapor de hierro construido en uno de los astilleros m\u00e1s respetables. Lo hab\u00eda mandado construir el burgomaestre de la ciudad natal de Falk. Fue el primer barco a vapor que se mandaba construir desde all\u00ed, y lo bautiz\u00f3 la hija del burgomaestre. La gente de campo se hab\u00eda acercado en carretas desde varios kil\u00f3metros a la redonda para verlo. Todo eso me lo cont\u00f3 Falk. \u00c9l subi\u00f3 como primer oficial; por lo visto le parec\u00eda un grand\u00edsimo privilegio, porque, en ese rinc\u00f3n del mundo, aquel amante de la vida ten\u00eda buenos contactos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El burgomaestre ten\u00eda ideas muy adelantadas sobre la administraci\u00f3n de una naviera. En aquella \u00e9poca no todos sab\u00edan c\u00f3mo despachar un barco a vapor de carga por el Pac\u00edfico, pero el hombre lo carg\u00f3 con productos de pino y lo larg\u00f3 dej\u00e1ndolo a su suerte. Supongo que el primer puerto deb\u00eda de ser Wellington. De todos modos no importa, porque en los 44\u00ba de latitud sur, y en alg\u00fan punto entre el cabo Buena Esperanza y Nueva Zelanda, el eje trasero se rompi\u00f3 y la h\u00e9lice se cay\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Iban navegando a todo vapor y con las velas desplegadas para ayudar a los motores en medio de un vendaval fr\u00edo que los azotaba de costado, pero la fuerza de las velas no era suficiente para mantener el barco encaminado. En cuanto la h\u00e9lice se desprendi\u00f3, el barco se par\u00f3 en seco y los m\u00e1stiles se quebraron y salieron volando por la borda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El problema de perder los m\u00e1stiles fue que adem\u00e1s se quedaron sin nada en lo que izar las banderas para poder ser vistos a distancia. Durante los primeros d\u00edas, varios barcos pasaron sin verlos y el vendaval los fue sacando de las rutas frecuentes. El viaje no hab\u00eda sido pr\u00f3spero ni armonioso desde el principio. Hubo algunas peleas a bordo. El capit\u00e1n era un hombre inteligente y melanc\u00f3lico que no ten\u00eda demasiado control sobre la tripulaci\u00f3n, y aunque el barco fue ampliamente aprovisionado para el viaje, poco a poco, al ir abriendo varios de los barriles, descubrieron que la carne estaba podrida y tuvieron que tirarla al mar por precauci\u00f3n a los pocos d\u00edas de salir. Cuando sucedi\u00f3, los tripulantes del Borgmester Dahl arrojaron por la borda aquella carro\u00f1a putrefacta con l\u00e1grimas de arrepentimiento en los ojos, con codicia y desesperaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fueron a la deriva hacia el sur. Al principio se mantuvo cierta organizaci\u00f3n aparente, pero muy pronto las normas de disciplina se relajaron y quedaron inmersos en una ociosidad sombr\u00eda. Miraban hacia el horizonte con ojos l\u00fagubres. Los vendavales eran cada vez m\u00e1s fuertes y el barco entr\u00f3 en una depresi\u00f3n en la que las olas lo azotaban con violencia. Durante una noche espantosa en la que todos cre\u00edan que el casco iba a volcarse con todos ellos adentro en cualquier momento, una ola inmensa rompi\u00f3 a bordo, inund\u00f3 los almacenes y arruin\u00f3 las provisiones que les quedaban. Al parecer no hab\u00edan cerrado bien la escotilla, una negligencia muy t\u00edpica cuando la tripulaci\u00f3n est\u00e1 sumida en el des\u00e1nimo. Falk intent\u00f3 transmitirle al capit\u00e1n un poco de valor pero fue in\u00fatil. A partir de ese momento comenz\u00f3 a encerrarse cada vez m\u00e1s en s\u00ed mismo, s\u00f3lo intentaba dar lo mejor de s\u00ed cuando una situaci\u00f3n grave lo requer\u00eda. Las circunstancias empeoraron. A cada vendaval lo segu\u00eda otro peor, y sobre el Borgmester Dahl descargaban monta\u00f1as de agua negra. Algunos marineros ni siquiera se levantaban de las literas; muchos se pusieron violentos; el jefe de m\u00e1quinas, un hombre mayor, dej\u00f3 de hablar por completo con todos; otros se escond\u00edan en sus literas para llorar. En los d\u00edas tranquilos el barco se desplazaba inerte sobre el mar plomizo o bajo un cielo turbio, y bajo el sol ten\u00eda el aspecto miserable de un objeto cualquiera abandonado en el mar: la sal blanca seca, el moho, las irregularidades de las aver\u00edas. Comenzaron a llegar m\u00e1s vendavales y la tripulaci\u00f3n se manten\u00eda gracias a peque\u00f1\u00edsimas raciones. En cierto momento, un barco ingl\u00e9s que avanzaba muy r\u00e1pido bajo la tormenta intent\u00f3 acercarse sacudi\u00e9ndose por el lado opuesto al de las r\u00e1fagas con valent\u00eda. Las aguas barrieron su cubierta y los hombres, que iban vestidos con trajes de hule, se aferraban a los aparejos y los miraban; ellos hac\u00edan se\u00f1as desesperadas por encima de los parapetos destrozados. De pronto, el temible tif\u00f3n hizo volar la gavia principal del barco ingl\u00e9s, con madero y todo, y \u00e9ste tuvo que navegar a palo seco, hasta desaparecer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya hab\u00edan hablado con otros nav\u00edos anteriormente, pero se hab\u00edan negado a abandonar el barco porque esperaban la ayuda de alg\u00fan vapor. En aquella \u00e9poca eran muy pocos los vapores que navegaban por la zona, y cuando por fin se decidieron a dejar aquella carcasa muerta a la deriva no apareci\u00f3 ning\u00fan otro barco. Se hab\u00edan arrastrado tanto hacia el sur que hab\u00edan salido de las rutas conocidas por los navegantes. No lograron llamar la atenci\u00f3n de un ballenero solitario y muy pronto el borde de la capa de hielo polar se levant\u00f3 del mar y cerr\u00f3 el horizonte hacia el sur como una pared. Una ma\u00f1ana se asustaron al comprobar que estaban flotando entre t\u00e9mpanos de hielo, pero el miedo a hundirse se desvaneci\u00f3 al igual que sus fuerzas y sus esperanzas. Los choques de los trozos de hielo que golpeaban contra el costado del buque no consiguieron sacarlos de su apat\u00eda: el Borgmester Dahl volvi\u00f3 a mar abierto ileso, pero apenas notaron la diferencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En una de las tormentas la chimenea hab\u00eda salido volando por la borda, dos de las tres canoas hab\u00edan desaparecido arrastradas por el mal tiempo y los pescantes, que estaban sin asegurar, se balanceaban de un lado a otro con los extremos de los cabos deshechos agit\u00e1ndose con el vaiv\u00e9n. La tripulaci\u00f3n no hac\u00eda nada y Falk me cont\u00f3 que sol\u00eda sentarse en la sala de m\u00e1quinas a escuchar el movimiento del agua; las m\u00e1quinas, silenciadas ya para la eternidad, fueron convirti\u00e9ndose poco a poco en una masa oxidada, de la misma manera en que un coraz\u00f3n se pudre dentro de un cuerpo sin vida. Al principio, en cuanto perdieron la capacidad motriz, aseguraron el tim\u00f3n con ataduras, pero con el tiempo las cuerdas se fueron descomponiendo, desarmando, enmoheciendo y separ\u00e1ndose entre s\u00ed de manera que el tim\u00f3n, liberado, golpeaba con fuerza hacia un lado y hacia el otro, d\u00eda y noche, dando golpes apagados que retumbaban en todo el barco. Aquello era peligroso, pero a nadie le importaba un comino, nadie mov\u00eda un dedo. Me dijo que todav\u00eda hoy, cuando se levantaba por la noche y se pon\u00eda caminar, le parec\u00eda o\u00edr aquellos golpes secos. Los ganchos acabaron saltando, y al final tambi\u00e9n cayeron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La cat\u00e1strofe definitiva se produjo cuando despacharon la \u00faltima canoa que les quedaba. Falk se hab\u00eda encargado de mantenerla intacta, pero entre todos resolvieron que algunos hombres deb\u00edan marcharse a buscar ayuda por las rutas habituales. Aprovisionaron la canoa con todos los v\u00edveres que cab\u00edan para los seis hombres que iban a partir. Esperaron un d\u00eda de buen tiempo. Tard\u00f3 en llegar, pero al fin una ma\u00f1ana bajaron la canoa al agua.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al instante comenzaron los problemas entre la desmoralizada tripulaci\u00f3n. Dos hombres que no ten\u00edan ninguna funci\u00f3n asignada saltaron al bote con el pretexto de soltar las amarras, mientras en la cubierta se armaba una especie de forcejeo entre los espectros d\u00e9biles y perplejos en que se hab\u00edan convertido los hombres de aquel vapor. El capit\u00e1n, que hab\u00eda permanecido d\u00edas enteros aislado e inaccesible en la sala de mapas, sali\u00f3 a la barandilla y orden\u00f3 a los dos hombres que volvieran a bordo del barco amenaz\u00e1ndolos con su rev\u00f3lver. Ellos fingieron obedecer, pero con un gesto repentino cortaron las amarras de la canoa, dieron un empuj\u00f3n contra el costado de la nave y se prepararon para izar la vela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Dispare, se\u00f1or! \u00a1M\u00e1telos de un tiro! \u2014grit\u00f3 Falk\u2014. Yo saltar\u00e9 por la borda para recuperar la canoa. \u2014Pero el capit\u00e1n, tras fingir que apuntaba con el brazo indeciso, se dio la vuelta de golpe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se levant\u00f3 un aullido de rabia. Falk se apresur\u00f3 a buscar su propia pistola en su camarote, pero cuando regres\u00f3 ya era demasiado tarde. Otros dos hombres hab\u00edan saltado, pero los de la canoa les dieron una paliza con los remos, izaron las velas y se alejaron navegando. Jam\u00e1s se supo nada de ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El resto de la tripulaci\u00f3n se hundi\u00f3 en la desesperaci\u00f3n y el abatimiento, y as\u00ed volvi\u00f3 a imponerse la apat\u00eda de un desaliento absoluto. Un d\u00eda un fogonero se suicid\u00f3, atraves\u00f3 la cubierta con un corte en la garganta que iba de oreja a oreja para horror del resto de hombres. Lo arrojaron por la borda. El capit\u00e1n se encerr\u00f3 en la sala de mapas y Falk, que golpe\u00f3 en vano para que lo dejara entrar, escuch\u00f3 c\u00f3mo repet\u00eda una y otra vez el nombre de su mujer y sus hijos, no como si estuviera llam\u00e1ndolos o encomend\u00e1ndolos a Dios, sino con un tono mec\u00e1nico, como si ejercitara la memoria. A la ma\u00f1ana siguiente, las puertas del cuarto de mapas estaban abiertas, meci\u00e9ndose con el balanceo, y el capit\u00e1n hab\u00eda desaparecido. Seguramente salt\u00f3 por la borda durante la noche. Falk cerr\u00f3 las puertas y guard\u00f3 las llaves.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo poco que quedaba de orden en el barco se desvaneci\u00f3, y lo mismo sucedi\u00f3 con la camarader\u00eda entre los hombres. Se volvieron indiferentes. Falk se encarg\u00f3 de repartir los restos de comida que quedaban. Tuvieron que hervir sus propias botas para preparar sopas y estirar al m\u00e1ximo las raciones, lo cual hizo incluso m\u00e1s intolerable la sensaci\u00f3n de hambre. A veces se o\u00edan murmullos de odio entre los esqueletos l\u00e1nguidos que andaban constantemente sin rumbo de un lado a otro, de norte a sur, de este a oeste por la carcasa del barco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y entonces sucedi\u00f3 el mayor espanto de esta historia tan sombr\u00eda. El miedo m\u00e1s terrible de los marineros, quedar a la deriva en un peque\u00f1o bote o en una embarcaci\u00f3n fr\u00e1gil, es m\u00e1s f\u00e1cil de soportar porque el peligro viene directamente del mar; el espacio cerrado, la cercan\u00eda entre los marineros y la amenaza inminente de las olas unen a los hombres a pesar de la locura, el sufrimiento y la desesperaci\u00f3n, pero aquel barco \u2014seguro, c\u00f3modo, espacioso: un barco con literas, s\u00e1banas, cuchillos, tenedores, confortables camarotes, copas y porcelana, la bater\u00eda completa de cocina\u2014 estaba impregnado, gobernado y pose\u00eddo por el fantasma implacable del hambre. Se hab\u00edan bebido el aceite de la l\u00e1mpara, hab\u00edan cortado la mecha para com\u00e9rsela, al igual que las velas de cera. El hambre flotaba a oscuras por la noche en cada rinc\u00f3n y todos estaban llenos de miedo. Un d\u00eda Falk encontr\u00f3 a un hombre mordisqueando un trozo de madera de pino. Arroj\u00f3 de inmediato el trozo, se acerc\u00f3 tambale\u00e1ndose a la barandilla y cay\u00f3 al mar. Falk, que lleg\u00f3 demasiado tarde como para evitarlo, vio c\u00f3mo el hombre ara\u00f1aba con desesperaci\u00f3n un lado del barco antes de hundirse. Al d\u00eda siguiente otro hombre hizo lo mismo y luego prorrumpi\u00f3 en maldiciones tremendas, pero se las arregl\u00f3 de alguna manera para agarrarse a las cadenas rotas del tim\u00f3n y quedarse prendido de ellas, en silencio. Falk intent\u00f3 salvarlo, y durante todo aquel tiempo el hombre, sujeto con ambas manos, lo miraba con los ojos hundidos y llenos de ansiedad. Justo cuando Falk estaba a punto de agarrarlo, el hombre solt\u00f3 las cadenas y se hundi\u00f3 como una roca. Falk pens\u00f3 mucho en aquellos signos. Su esp\u00edritu se rebelaba ante los espantos de la muerte y se dijo a s\u00ed mismo que luchar\u00eda por mantener cada precioso minuto de vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una tarde, mientras los supervivientes estaban tirados en la cubierta trasera, el carpintero, un hombre alto de barba negra, comenz\u00f3 a hablar del \u00faltimo sacrificio. No quedaba nada comestible en el barco. Nadie dijo ni una palabra, pero el grupo se disolvi\u00f3 en el acto; aquellos espectros d\u00e9biles y ap\u00e1ticos se fueron escabullendo uno a uno y ocult\u00e1ndose, temerosos de los dem\u00e1s. Falk y el carpintero fueron los \u00fanicos que quedaron en cubierta. A Falk le ca\u00eda bien aquel carpintero grandote. Hab\u00eda sido el mejor de la tripulaci\u00f3n; siempre \u00fatil y bien dispuesto cuando a\u00fan hab\u00edan tareas que hacer, era el que hab\u00eda tenido m\u00e1s esperanzas y hab\u00eda conservado hasta el final cierta fuerza y decisi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se hablaron. A partir de aquel punto jam\u00e1s se volvieron a o\u00edr conversaciones tristes a bordo del barco. Pasado un rato el carpintero se alej\u00f3 tambale\u00e1ndose hacia la proa, pero m\u00e1s tarde, cuando Falk fue a beber a la bomba de agua dulce, tuvo un presentimiento y gir\u00f3 la cabeza. El carpintero se hab\u00eda acercado por detr\u00e1s y, con todas las fuerzas que le quedaban, intent\u00f3 abrirle el cr\u00e1neo golpe\u00e1ndolo con una palanca de hierro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Falk lo esquiv\u00f3 justo a tiempo y logr\u00f3 escapar corriendo hasta su cabina. Mientras cargaba su rev\u00f3lver, escuch\u00f3 los pasos sobre el puente. Como la cerradura de la puerta del cuarto de mapas era fr\u00e1gil, el carpintero logr\u00f3 abrirla y se hizo con el rev\u00f3lver del capit\u00e1n. Dispar\u00f3 a modo de desaf\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Falk estuvo a punto de salir a la cubierta y resolverlo de una vez cuando descubri\u00f3 que, desde una de las ventanas de su camarote, pod\u00eda controlar cualquier acercamiento a la bomba de agua dulce. En lugar de salir, se qued\u00f3 adentro y asegur\u00f3 la puerta. \u00abEl mejor hombre sobrevivir\u00e1\u00bb, pens\u00f3, porque el otro tendr\u00eda que acercarse a beber en alg\u00fan momento. Los hombres beb\u00edan agua a menudo para enga\u00f1ar a los estertores del hambre. Sin duda el carpintero comprendi\u00f3 enseguida la vista privilegiada que ten\u00eda desde aquella ventana. Quedaban los dos mejores hombres de la tripulaci\u00f3n: ser\u00eda un duelo entre ambos. Durante el resto de aquel d\u00eda Falk no vio a nadie m\u00e1s ni alcanz\u00f3 a o\u00edr ning\u00fan sonido, y por la noche aguz\u00f3 la vista. Estaba oscuro, oy\u00f3 alg\u00fan crujido, pero estaba seguro de que nadie se hab\u00eda acercado a la bomba. La ventana se hallaba a la izquierda de su camarote y era imposible que no divisara desde all\u00ed a cualquier hombre, ya que la noche era clara y estrellada, pero no vio nada. Por la ma\u00f1ana alcanz\u00f3 a o\u00edr otro ruido extra\u00f1o que lo puso en alerta, destrab\u00f3 la puerta en silencio y con extrema cautela. No hab\u00eda pegado ojo ni se hab\u00eda dejado dominar el p\u00e1nico. Quer\u00eda vivir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante la noche el carpintero, sin intentar acercarse siquiera a la bomba, se las hab\u00eda arreglado para arrastrarse en silencio por la borda de estribor y, sin ser visto, se hab\u00eda agazapado justo debajo de la ventana de Falk. Con la luz del d\u00eda se puso de pie de golpe y mir\u00f3 hacia adentro, meti\u00f3 un brazo a trav\u00e9s del marco de bronce redondo de la abertura y dispar\u00f3 a Falk a menos de medio metro de distancia. Pero fall\u00f3 el tiro. Falk, en vez de aprovechar la ocasi\u00f3n para aferrar el brazo que sosten\u00eda el arma, abri\u00f3 la puerta inesperadamente y acerc\u00f3 el revolver hasta casi apoyarlo en la sien del otro y lo mat\u00f3 de un disparo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hab\u00eda sobrevivido el mejor, hab\u00eda demostrado una resoluci\u00f3n implacable, resistencia, astucia y coraje: todas las cualidades de los h\u00e9roes cl\u00e1sicos. Falk tir\u00f3 al mar el rev\u00f3lver del capit\u00e1n. Hab\u00eda nacido para ejercer monopolios. Tras el sonido de aquellos dos disparos \u2014a los que sigui\u00f3 un silencio profundo\u2014, la banda de esqueletos hambrientos y l\u00edvidos comenz\u00f3 a arrastrarse hacia fuera, hacia el amanecer fr\u00edo y cruel de las cercan\u00edas de la Ant\u00e1rtida. Fueron saliendo uno a uno desde diversos escondites, muy despacio y con cautela, con ansia y miradas penetrantes. Sucios, se arrastraron sobre la cubierta de aquel barco, que era un cad\u00e1ver desmantelado flotando sobre un mar gris, gobernado por una necesidad de hierro y con un coraz\u00f3n de hielo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Lo devoraron, por supuesto \u2014dije.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Inclin\u00f3 lentamente la cabeza, se encogi\u00f3 un poco de hombros y se llev\u00f3 las manos a la cara. Dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No ten\u00eda nada contra aquel hombre. Pero era su vida o la m\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No tiene sentido seguir con la historia de aquel barco, con su bomba de agua dulce como un manantial de muerte, aquel hombre con su arma, aquel mar con su necesidad de hierro, aquella banda de espectros sacudida por el temor y la esperanza bajo un cielo mudo y sordo \u2014ante la que la f\u00e1bula del holand\u00e9s errante, que navega v\u00edctima de un delito com\u00fan y su castigo divino se desvanece como una columna de humo, una espiral de niebla blanca\u2014. Pueden imaginarse el resto. Creo que a continuaci\u00f3n Falk revis\u00f3 el barco entero, rev\u00f3lver en mano, para apoderarse de las cerillas. Aquellos desgraciados muertos de hambre ten\u00edan much\u00edsimas y no quer\u00eda que prendieran fuego al barco, ya fuera por odio o por desesperaci\u00f3n. \u00c9l viv\u00eda arriba, acamp\u00f3 en el puente, desde donde pod\u00eda controlar la cubierta de popa y el \u00fanico acceso a la bomba de agua. \u00a1Y sobrevivi\u00f3! Otros tambi\u00e9n sobrevivieron; ocultos, ansiosos, sal\u00edan uno a uno de sus escondites cada vez que o\u00edan el seductor sonido de un disparo. Y Falk no era ego\u00edsta. Compart\u00edan el alimento, y s\u00f3lo tres quedaban con vida cuando un ballenero que regresaba de su zona de pesca casi se lleva por delante el casco medio hundido del Borgmester Dahl, al que, al parecer, se le hab\u00edan abierto algunas grietas en las dos bodegas de los costados. Como estaban cargadas de madera no hab\u00eda llegado a hundirse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014M\u00e1s tarde, tambi\u00e9n murieron esos tres \u2014dijo Falk\u2014: al final murieron todos. \u00a1Todos! Pero yo no pensaba morir por culpa de aquella terrible desgracia. \u00bfTendr\u00eda que haber renunciado a la vida? D\u00edgame, capit\u00e1n, \u00bften\u00eda que dejarme morir? Estaba solo all\u00ed, totalmente solo, igual que el resto. Todos est\u00e1bamos solos. \u00bfTendr\u00eda que haber entregado el rev\u00f3lver? \u00bfA qui\u00e9n? \u00bfO deber\u00eda haberlo tirado al mar? \u00bfDe qu\u00e9 habr\u00eda servido? S\u00f3lo sobrevivir\u00e1 el mejor. Fue una desgracia terrible, enorme, cruel.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Pero \u00e9l era el que hab\u00eda sobrevivido! Lo ten\u00eda sano y salvo frente a m\u00ed, como al testigo que narra la poderosa verdad de un principio infalible y eterno. El sudor perlaba su frente y, de pronto, se dej\u00f3 caer hacia adelante extendiendo las manos. Dio un fuerte golpe a la mesa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pero esto es peor \u2014grit\u00f3\u2014. \u00a1Esto que me sucede ahora es a\u00fan m\u00e1s doloroso, m\u00e1s terrible!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La profunda honestidad de su dolor me sorprendi\u00f3. Luego, cuando me dej\u00f3 solo, me vino a la cabeza la imagen de la muchacha llorando en silencio, desconsolada y paciente, como si no pudiera evitarlo. Pens\u00e9 en su pelo rubio oscuro. Pens\u00e9 que cuando lo llevaba suelto llegaba a cubrir toda su espalda hasta las caderas, como le ocurre a las sirenas. Ella lo hab\u00eda hechizado. Imag\u00ednense a aquel hombre, que hab\u00eda logrado preservar su vida con firmeza ante un destino despiadado e imperturbable: ahora se lamentaba porque una palanca no le hab\u00eda partido el cr\u00e1neo. Las sirenas atraen a la muerte con su canto, pero aquella sirena lloraba en silencio como si sintiera l\u00e1stima de la suerte de Falk; era la sirena muda y tierna de un marinero abominable. Evidentemente, \u00e9l ten\u00eda ganas de vivir todo aquello que promet\u00eda su concepci\u00f3n particular de la vida, y no se iba a conformar con menos. Y ella tambi\u00e9n estaba dispuesta a entregarse a esa vida que, entre tanta muerte, llamaba tan poderosamente la atenci\u00f3n de sus sentidos. Era la mujer ideal para ocupar el rol femenino en la vida de Falk y, a su propia manera, con sus encantos sensuales, tambi\u00e9n parec\u00eda ilustrar la poderosa verdad de un principio infalible. Lo que no s\u00e9 es qu\u00e9 tipo de principio encarnaba Hermann a la ma\u00f1ana siguiente, cuando subi\u00f3 a mi barco bien temprano con la mayor expresi\u00f3n de desconcierto que se pueda imaginar. Me sorprend\u00eda que, de alguna manera, \u00e9l tambi\u00e9n hac\u00eda todo lo posible para sobrevivir; parec\u00eda m\u00e1s tranquilo respecto a Falk, pero la cuesti\u00f3n a\u00fan lo preocupaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo me llam\u00f3 usted anoche? Ya sabe\u2026 \u2014me pregunt\u00f3 despu\u00e9s del saludo\u2014, demasiado\u2026 demasiado\u2026 Ya sabe, dijo usted una palabra un poco rara\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfEscrupuloso?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Exacto. \u00bfQu\u00e9 significa?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Que exagera las cosas en su interior, sin consultar a los otros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pareci\u00f3 pens\u00e1rselo un poco, y luego seguimos conversando. Falk era una cat\u00e1strofe en su vida. \u00a1Hab\u00eda perturbado a toda su familia! La se\u00f1ora Hermann se hab\u00eda despertado bastante mal aquella ma\u00f1ana, la sobrina segu\u00eda llorando, nadie cuidaba a los ni\u00f1os. Dio un golpe en la cubierta con la sombrilla. Aquello le iba a durar meses. \u00abImag\u00ednese \u2014dec\u00eda\u2014 lo que puede ser cargar con una muchacha in\u00fatil que no para de llorar todo el viaje de regreso, en segunda clase\u00bb. Aquello tampoco era bueno para Lena, coment\u00f3, pero a\u00fan no s\u00e9 por qu\u00e9 motivo lo dijo, no se me ocurre ninguno, tal vez porque ser\u00eda un mal ejemplo. Ya lloraba y sufr\u00eda la chiquilla suficiente por la mu\u00f1eca de trapo. Nicholas era el menos sentimental de aquella familia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfY por qu\u00e9 llora la muchacha? \u2014pregunt\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014De pena \u2014grit\u00f3 Hermann.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era imposible entender a las mujeres. La se\u00f1ora Hermann era la \u00fanica a la que intentaba comprender. Y estaba muy, muy triste e indecisa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfIndecisa por qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desvi\u00f3 la mirada y no me contest\u00f3. Era imposible entenderlas. Su sobrina lloraba por Falk, y ahora \u00e9l (Hermann) lo \u00fanico que deseaba era partirle el cuello, pero\u2026 por lo visto ten\u00eda demasiado buen coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014D\u00edgame con franqueza, capit\u00e1n \u2014me pregunt\u00f3 al fin\u2014, \u00bfqu\u00e9 opina de lo que nos cont\u00f3 anoche?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014En este tipo de historias \u2014dije\u2014 siempre hay detalles que se exageran.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y sin dejar que se recuperara de la sorpresa, le asegur\u00e9 que conoc\u00eda todos los detalles. Me suplic\u00f3 que no se los repitiera. Su coraz\u00f3n era demasiado tierno y los detalles lo har\u00edan sentirse mal. Se mir\u00f3 los pies y, hablando muy despacio, dijo que tal vez no ser\u00eda necesario verlos demasiado despu\u00e9s de la boda, porque lo cierto era que no soportaba siquiera cruzarse con Falk, y adem\u00e1s era rid\u00edculo llevarse de vuelta a una muchacha trastornada que no paraba de llorar y que no serv\u00eda para nada a su t\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Y adem\u00e1s le alcanzar\u00e1 con un \u00fanico camarote en el viaje de regreso \u2014dije.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed, tambi\u00e9n yo lo hab\u00eda pensado \u2014respondi\u00f3 casi con alegr\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfY qu\u00e9 opina la se\u00f1ora Hermann? \u2014insist\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La se\u00f1ora Hermann no sab\u00eda si un hombre de ese tipo pod\u00eda hacer feliz a una mujer. Sent\u00eda que Falk la hab\u00eda decepcionado. Y por eso estaba tan triste anoche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eran buenas personas, pero por lo visto no pod\u00edan mantener una opini\u00f3n m\u00e1s de doce horas. Bas\u00e1ndome en mis conocimientos, le asegur\u00e9 que Falk ten\u00eda las cualidades necesarias para brindarle a su sobrina un futuro pr\u00f3spero. Me dijo que le alegraba o\u00edr eso y que se lo dir\u00eda a su esposa, y entonces sali\u00f3 a la luz el verdadero motivo de su visita. Quer\u00eda que yo lo ayudara a reanudar su relaci\u00f3n con Falk; seg\u00fan dijo, su sobrina le hab\u00eda expresado la esperanza de que yo lo hiciera amablemente. Sin duda Hermann estaba ansioso por que aceptara; al parecer hab\u00eda olvidado el noventa por ciento de lo que hab\u00eda dicho la noche anterior, y toda su indignaci\u00f3n, y evidentemente ten\u00eda miedo de que Falk se negara.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Usted me ha dicho que el hombre est\u00e1 muy enamorado \u2014concluy\u00f3 con astucia, y me mir\u00f3 con una expresi\u00f3n entre lasciva y buc\u00f3lica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto se march\u00f3 de mi barco, llam\u00e9 a Falk haci\u00e9ndole se\u00f1as desde la cubierta. El remolcador segu\u00eda en el fondeadero. Se tom\u00f3 la noticia con calma y seriedad, como si desde un principio hubiera sabido que los astros le ser\u00edan favorables.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los vi juntos una vez m\u00e1s, s\u00f3lo una, en el alc\u00e1zar del Diana. Hermann estaba sentado, y fumaba con las mangas arremangadas hasta el codo y el brazo apoyado en el respaldo de la silla. La se\u00f1ora Hermann estaba cosiendo sola. En cuanto Falk puso un pie en la pasarela, la sobrina de Hermann pas\u00f3 frente a mi silla y me hizo un r\u00e1pido gesto amistoso con un leve roce de su falda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se encontraron bajo el sol, uno junto al otro frente al palo mayor. \u00c9l la tom\u00f3 de las manos y baj\u00f3 la mirada, y ella le clav\u00f3 sus ojos francos y obnubilados. Me dio la sensaci\u00f3n de que se hab\u00edan acercado como si hubiesen sido atra\u00eddos, arrastrados o dirigidos por una fuerza misteriosa. Formaban una pareja perfecta. Con su vestido estampado gris, palpitante de vida, y su figura exuberante, ol\u00edmpica, pero a la vez sencilla, era sin duda la sirena perfecta para fascinar a aquel navegante oscuro, feroz, amante de los cinco sentidos. Desde lejos me pareci\u00f3 ver la fuerza masculina con la que Falk tomaba esas manos que ella hab\u00eda extendido hacia \u00e9l con una suavidad muy femenina. Lena, un poco p\u00e1lida, abrazada a su adorado bulto de trapo, corri\u00f3 hacia su gran amigo y, en medio del silencio somnoliento de la vieja y buena nave, se oy\u00f3 la voz de la se\u00f1ora Hermann, tan cambiada que me oblig\u00f3 a darme la vuelta en la silla para ver qu\u00e9 suced\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Lena, ven aqu\u00ed! \u2014grit\u00f3. A continuaci\u00f3n, aquella matrona bondadosa me dirigi\u00f3 una mirada vacilante, oscura y llena de desconfianza. La ni\u00f1a, sorprendida, volvi\u00f3 corriendo hacia las rodillas de su madre, pero la pareja no escuch\u00f3 eso, no reparaba en nada ni en nadie, ambos segu\u00edan mir\u00e1ndose bajo la luz del sol con las manos unidas. A un metro de distancia, a la sombra, un marinero estaba sentado sobre una madera, muy concentrado en empalmar un estribo; sumerg\u00eda los dedos en una olla con alquitr\u00e1n, como si fuera completamente inconsciente de la existencia de la pareja.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando regres\u00e9 a aquel puerto cinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, al mando de otro barco, el se\u00f1or y la se\u00f1ora Falk se hab\u00edan marchado. No me sorprender\u00eda que la lengua de Schomberg hubiera logrado ahuyentarlo por fin. Como era de esperar, a\u00fan se o\u00eda por ah\u00ed la historia de un tal Falk, due\u00f1o de un remolcador, que hab\u00eda conseguido a su mujer en una partida de cartas contra el capit\u00e1n de un barco ingl\u00e9s.<\/span><\/p>\n<\/article>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271775\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Joseph-Conrad-1-678x381.webp\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"288\" data-id=\"2271775\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Joseph-Conrad-1-300x180.webp 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Joseph-Conrad-1-1024x614.webp 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Joseph-Conrad-1-768x460.webp 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Joseph-Conrad-1-610x365.webp 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Joseph-Conrad-1.webp 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>&nbsp; Falk, un Recuerdo Por Joseph Conrad &nbsp; En un peque\u00f1o mes\u00f3n frente a la costa, a menos de cincuenta kil\u00f3metros de Londres y a m\u00e1s de treinta de ese pantano peligroso y poco profundo <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/04\/27\/falk-un-recuerdo-por-joseph-conrad\/\" title=\"\u00abFalk, un Recuerdo\u00bb, por Joseph Conrad\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2271788,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":["post-2271191","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2271191","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2271191"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2271191\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2271788"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2271191"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2271191"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2271191"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}