{"id":2269458,"date":"2023-03-30T00:05:59","date_gmt":"2023-03-29T22:05:59","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2269458"},"modified":"2023-03-27T13:59:19","modified_gmt":"2023-03-27T11:59:19","slug":"la-loteria-de-babilonia-por-jorge-luis-borges","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/03\/30\/la-loteria-de-babilonia-por-jorge-luis-borges\/","title":{"rendered":"LA LOTER\u00cdA DE BABILONIA, por Jorge Luis Borges"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_2270518\" aria-describedby=\"caption-attachment-2270518\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.niusdiario.es\/cultura\/libros\/20230326\/muere-maria-kodama-viuda-jorge-borges-mecenas-obra_18_09102313.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2270518\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/03\/Borges-con-Kodama.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"202\" data-id=\"2270518\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-2270518\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"https:\/\/www.niusdiario.es\/cultura\/libros\/20230326\/muere-maria-kodama-viuda-jorge-borges-mecenas-obra_18_09102313.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"color: #008000;\">Muere a los 86 a\u00f1os Mar\u00eda Kodama, viuda de Jorge Luis Borges y albacea de su obra <\/span><\/a><\/figcaption><\/figure>\n<div>\n<blockquote>\n<p class=\"color_eta\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Mar%C3%ADa_Kodama\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Mar\u00eda Kodama<\/strong><\/a> naci\u00f3 en Buenos Aires en 1937. Era\u00a0<strong>traductora\u00a0<\/strong>y\u00a0<strong>profesora de Literatura<\/strong>. Conoci\u00f3 a\u00a0<strong>Borges en 1974.\u00a0<\/strong>Se llevaban 38 a\u00f1os. Pero la diferencia de edad nunca fue un obst\u00e1culo.\u00a0<strong>Ambos compart\u00edan\u00a0<\/strong>su inter\u00e9s por la literatura y especialmente por las lenguas anglosajonas.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<div>\n<blockquote>\n<p class=\"color_eta\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Se casaron en 1986<\/strong>, poco antes de la muerte del escritor.\u00a0Desde\u00a0entonces, trabaj\u00f3\u00a0<strong>incansablemente para preservar y difundir\u00a0el legado literario de Borges<\/strong>.<\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: center;\">\n<p class=\"color_eta\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Kodama public\u00f3 varios libros, incluyendo\u00a0<em><strong>Borges, un escritor en\u00a0las orillas<\/strong><\/em>\u00a0y\u00a0<em><strong>Borges en Jap\u00f3n<\/strong><\/em>. Tambi\u00e9n fue reconocida por\u00a0su trabajo\u00a0en\u00a0<strong>la promoci\u00f3n de la cultura japonesa\u00a0<\/strong>en\u00a0Argentina\u00a0y por su labor filantr\u00f3pica en la\u00a0Fundaci\u00f3n Internacional\u00a0Jorge Luis Borges.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/blockquote>\n<div>\n<blockquote>\n<p class=\"color_eta\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era hija de\u00a0<strong>Mar\u00eda Antonia Schweizer<\/strong>,\u00a0de ascendencia suizo-alemana, inglesa\u00a0y espa\u00f1ola, y\u00a0del qu\u00edmico\u00a0japon\u00e9s\u00a0<strong>Yosaburo Kodama<\/strong>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">La loter\u00eda de Babilonia<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Jorge Luis Borges<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-13232 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Jorge_Luis_Borges_-traidor-y-heroe-400x381.jpg\" alt=\"LA LOTER\u00cdA DE BABILONIA, por Jorge Luis Borges\" width=\"400\" height=\"381\" data-id=\"13232\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como todos los hombres de <strong>Babilonia<\/strong>, he sido <em>proc\u00f3nsul<\/em>; como todos, esclavo; tambi\u00e9n he conocido la omnipotencia, el oprobio, las c\u00e1rceles. Miren: a mi mano derecha le falta el \u00edndice. Miren: por este desgarr\u00f3n de la capa se ve en mi est\u00f3mago un tatuaje bermejo; es el segundo s\u00edmbolo, <em>Beth<\/em>. Esta letra, en las noches de luna llena, me confiere poder sobre los hombres cuya marca es <em>Ghimel<\/em>, pero me subordina a los de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/08\/05\/borges-del-secreto-al-aleph-por-julio-woscoboinik-universidad-de-pittsburgh\/\">Aleph<\/a>, que en las noches sin luna deben obediencia a los de <em>Ghimel<\/em>. En el crep\u00fasculo del alba, en un s\u00f3tano, he yugulado ante una piedra negra toros sagrados. Durante un a\u00f1o de la luna, he sido declarado invisible: gritaba y no me respond\u00edan, robaba el pan y no me decapitaban. <strong>He conocido lo que ignoran los griegos: la incertidumbre<\/strong>. En una c\u00e1mara de bronce, ante el pa\u00f1uelo silencioso del estrangulador, la esperanza me ha sido fiel; en el r\u00edo de los deleites, el p\u00e1nico. <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Her%C3%A1clides_P%C3%B3ntico\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Her\u00e1clides P\u00f3ntico<\/strong><\/a> refiere con admiraci\u00f3n que <strong>Pit\u00e1goras<\/strong> recordaba haber sido <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Pirro_de_Epiro\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Pirro<\/strong><\/a> y antes <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Euforbo\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><strong>Euforbo<\/strong><\/a> y antes alg\u00fan otro mortal; para recordar vicisitudes an\u00e1logas yo no preciso recurrir a la muerte ni a\u00fan a la impostura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Debo esa variedad casi atroz a una instituci\u00f3n que otras rep\u00fablicas ignoran o que obra en ellas de modo imperfecto y secreto: la loter\u00eda<\/strong>. No he indagado su historia; s\u00e9 que los <em>magos<\/em> no logran ponerse de acuerdo; s\u00e9 de sus poderosos prop\u00f3sitos lo que puede saber de la luna el hombre no versado en astrolog\u00eda. Soy de un pa\u00eds vertiginoso <em>donde la loter\u00eda es parte principal de la realidad<\/em>: hasta el d\u00eda de hoy, he pensado tan poco en ella como en la conducta de los dioses indescifrables o de mi coraz\u00f3n. Ahora, lejos de <strong>Babilonia<\/strong> y de sus queridas costumbres, pienso con alg\u00fan asombro en la loter\u00eda y en las conjeturas blasfemas que en el crep\u00fasculo murmuran los hombres velados. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mi padre refer\u00eda que antiguamente \u00bfcuesti\u00f3n de siglos, de a\u00f1os? la <em>loter\u00eda<\/em> en <strong>Babilonia<\/strong> era un juego de car\u00e1cter plebeyo. Refer\u00eda (<em>ignoro si con verdad<\/em>) que los <em>barberos<\/em> despachaban por monedas de cobre rect\u00e1ngulos de hueso o de pergamino adornados de s\u00edmbolos. En pleno d\u00eda se verificaba un sorteo: los agraciados recib\u00edan, sin otra corroboraci\u00f3n del azar, monedas acu\u00f1adas de plata. El procedimiento era elemental, como ven ustedes. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Naturalmente, esas \u00ab<em>loter\u00edas<\/em>\u00bb fracasaron. Su virtud moral era nula<\/strong>. No se dirig\u00edan a todas las facultades del hombre: \u00fanicamente a su esperanza. Ante la indiferencia p\u00fablica, los mercaderes que fundaron esas loter\u00edas venales, comenzaron a perder el dinero. Alguien ensay\u00f3 una reforma: la interpolaci\u00f3n de unas pocas suertes adversas en el censo de n\u00fameros favorables. Mediante esa reforma, los compradores de rect\u00e1ngulos numerados corr\u00edan el doble albur de ganar una suma y de pagar una multa a veces cuantiosa. Ese leve peligro (<em>por cada treinta n\u00fameros favorables hab\u00eda un n\u00famero aciago<\/em>) despert\u00f3, como es natural, el inter\u00e9s del p\u00fablico. Los <em>babilonios<\/em> se entregaron al juego. El que no adquir\u00eda suertes era considerado un pusil\u00e1nime, un apocado. Con el tiempo, ese desd\u00e9n justificado se duplic\u00f3. Era despreciado el que no jugaba, pero tambi\u00e9n eran despreciados los perdedores que abonaban la multa. <strong>La Compa\u00f1\u00eda<\/strong> (<em>as\u00ed empez\u00f3 a llam\u00e1rsela entonces<\/em>) tuvo que velar por los ganadores, que no pod\u00edan cobrar los premios si faltaba en las cajas el importe casi total de las multas. <strong>Entabl\u00f3 una demanda a los perdedores: el juez los conden\u00f3 a pagar la multa original y las costas o a unos d\u00edas de c\u00e1rcel<\/strong>. <strong>Todos optaron por la c\u00e1rcel<\/strong>, para defraudar a <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong>. De esa bravata de unos pocos nace el todo poder de <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong>: su valor eclesi\u00e1stico, metaf\u00edsico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Poco despu\u00e9s, los informes de los sorteos omitieron las enumeraciones de multas y se limitaron a publicar los d\u00edas de prisi\u00f3n que designaba cada n\u00famero adverso. Ese laconismo, casi inadvertido en su tiempo, fue de importancia capital. Fue la primera aparici\u00f3n en la loter\u00eda de \u00ab<em>elementos no pecuniarios<\/em>\u00bb. El \u00e9xito fue grande. Instada por los jugadores, <strong>la<\/strong> <strong>Compa\u00f1\u00eda<\/strong> se vio precisada a aumentar los n\u00fameros adversos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nadie ignora que el pueblo de <strong>Babilonia<\/strong> es muy devoto de la l\u00f3gica, y aun de la simetr\u00eda. <strong>Era incoherente que los n\u00fameros faustos se computaran en redondas monedas y los infaustos en d\u00edas y noches de c\u00e1rcel<\/strong>. <em>Algunos moralistas razonaron que la posesi\u00f3n de monedas no siempre determina la felicidad<\/em> y que otras formas de la dicha son quiz\u00e1 m\u00e1s directas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Otra inquietud cund\u00eda en los barrios bajos<\/strong>. <strong>Los miembros del <em>colegio sacerdotal<\/em> multiplicaban las puestas y gozaban de todas las vicisitudes del terror y de la esperanza<\/strong>; los pobres (<em>con envidia razonable o inevitable<\/em>) se sab\u00edan excluidos de ese vaiv\u00e9n, notoriamente delicioso. El justo anhelo de que todos, pobres y ricos, participasen por igual en la loter\u00eda, inspir\u00f3 una indignada agitaci\u00f3n, cuya memoria no han desdibujado los a\u00f1os. Algunos obstinados no comprendieron (<em>o simularon no comprender<\/em>) que se trataba de un <em>orden nuevo<\/em>, de una etapa hist\u00f3rica necesaria&#8230; Un esclavo rob\u00f3 un billete carmes\u00ed, que en el sorteo lo hizo acreedor a que le quemaran la lengua. El <em>c\u00f3digo<\/em> fijaba esa misma pena para el que robaba un billete. Algunos <em>babilonios<\/em> argumentaban que merec\u00eda el hierro candente, en su calidad de ladr\u00f3n; otros, magn\u00e1nimos, que el verdugo deb\u00eda aplic\u00e1rselo porque as\u00ed lo hab\u00eda determinado el azar&#8230; Hubo disturbios, hubo efusiones lamentables de sangre; pero la gente <em>babil\u00f3nica<\/em> impuso finalmente su voluntad, contra la oposici\u00f3n de los ricos. El pueblo consigui\u00f3 con plenitud sus fines generosos. En primer t\u00e9rmino, logr\u00f3 que <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong> aceptara la suma del poder p\u00fablico. (<em>Esa unificaci\u00f3n era necesaria, dada la vastedad y complejidad de las nuevas operaciones<\/em>). En segundo t\u00e9rmino, logr\u00f3 <em>que la loter\u00eda fuera secreta, gratuita y general<\/em>. Qued\u00f3 abolida la venta mercenaria de suertes. Ya iniciado en los misterios de <em><strong>Bel<\/strong><\/em>, todo hombre libre autom\u00e1ticamente participaba en los <em>sorteos sagrados<\/em>, que se efectuaban en los laberintos del dios cada sesenta noches y que determinaban su destino hasta el otro ejercicio. <strong>Las consecuencias eran incalculables<\/strong>. Una jugada feliz pod\u00eda motivar su elevaci\u00f3n al <em>concilio de magos<\/em> o la prisi\u00f3n de un enemigo (<em>notorio o \u00edntimo<\/em>) o el encontrar, en la pac\u00edfica tiniebla del cuarto, la mujer que empieza a inquietarnos o que no esper\u00e1bamos rever; una jugada adversa: la mutilaci\u00f3n, la variada infamia, la muerte. A veces un solo hecho -el tabernario asesinato de C, la apoteosis misteriosa de B- era la soluci\u00f3n genial de treinta o cuarenta sorteos. Combinar las jugadas era dif\u00edcil; pero hay que recordar que los individuos de <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong> eran (<em>y<\/em> <em>son<\/em>) todopoderosos y astutos. En muchos casos, el conocimiento de que ciertas felicidades eran simple f\u00e1brica del azar, hubiera aminorado su virtud; para eludir ese inconveniente, los <em>agentes<\/em> de <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong> usaban de las sugestiones y de la <em>magia<\/em>. Sus pasos, sus manejos, eran secretos. Para indagar las \u00edntimas esperanzas y los \u00edntimos terrores de cada cual, dispon\u00edan de astr\u00f3logos y de esp\u00edas. Hab\u00eda ciertos <em>leones de piedra<\/em>, hab\u00eda una letrina sagrada llamada <em>Qaphqa<\/em>, hab\u00eda unas grietas en un polvoriento acueducto que, seg\u00fan opini\u00f3n general, daban a <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong>; las personas malignas o ben\u00e9volas depositaban delaciones en esos sitios. Un archivo alfab\u00e9tico recog\u00eda esas noticias de variable veracidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Incre\u00edblemente, no faltaron murmuraciones. <strong>La Compa\u00f1\u00eda<\/strong>, con su discreci\u00f3n habitual, no replic\u00f3 directamente. Prefiri\u00f3 borrajear en los escombros de una f\u00e1brica de caretas un argumento breve, que ahora figura en las <em>escrituras<\/em> <em>sagradas<\/em>. <strong>Esa pieza doctrinal observaba que la loter\u00eda es una interpolaci\u00f3n del azar en el orden del mundo y que aceptar errores no es contradecir el azar: es corroborarlo<\/strong>. Observaba asimismo que esos leones y ese recipiente sagrado, aunque no desautorizados por <strong>la<\/strong> <strong>Compa\u00f1\u00eda<\/strong> (<em>que no renunciaba al derecho de consultarlos<\/em>), funcionaban sin garant\u00eda oficial. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa declaraci\u00f3n apacigu\u00f3 las inquietudes p\u00fablicas. Tambi\u00e9n produjo otros efectos, acaso no previstos por el autor. Modific\u00f3 hondamente el esp\u00edritu y las operaciones de <strong>la<\/strong> <strong>Compa\u00f1\u00eda<\/strong>. Poco tiempo me queda; nos avisan que la nave est\u00e1 por zarpar; pero tratar\u00e9 de explicarlo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por inveros\u00edmil que sea, nadie hab\u00eda ensayado hasta entonces una <strong>teor\u00eda general de los juegos<\/strong>. El <em>babilonio<\/em> es poco especulativo. Acata los dict\u00e1menes del azar, les entrega su vida, su esperanza, su terror p\u00e1nico, pero no se le ocurre investigar sus leyes laber\u00ednticas, ni las esferas giratorias que lo revelan. Sin embargo, la declaraci\u00f3n oficiosa que he mencionado inspir\u00f3 muchas discusiones de car\u00e1cter <em>jur\u00eddico-matem\u00e1tico<\/em>. De alguna de ellas naci\u00f3 la conjetura siguiente: Si la loter\u00eda es una intensificaci\u00f3n del <em>azar<\/em>, una peri\u00f3dica <em>infusi\u00f3n del caos en el cosmos<\/em> \u00bfno convendr\u00eda que el azar interviniera en todas las etapas del sorteo y no en una sola? \u00bfNo es irrisorio que el azar dicte la muerte de alguien y que las circunstancias de esa muerte -la reserva, la publicidad, el plazo de una hora o de un siglo- no est\u00e9n sujetas al azar? Esos escr\u00fapulos tan justos provocaron al fin una considerable reforma, cuyas complejidades (<em>agravadas por un ejercicio de siglos<\/em>) no entienden sino algunos especialistas; pero que intentar\u00e9 resumir, siquiera de modo simb\u00f3lico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">I<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">maginemos un primer sorteo, que dicta la muerte de un hombre. Para su cumplimiento se procede a un otro sorteo, que propone (<em>digamos<\/em>) nueve ejecutores posibles. De esos ejecutores, cuatro pueden iniciar un tercer sorteo que dir\u00e1 el nombre del verdugo, dos pueden reemplazar la orden adversa por una orden feliz (<em>el encuentro de un tesoro, digamos<\/em>), otro exacerbar\u00e1 la muerte (<em>es decir la har\u00e1 infame o la enriquecer\u00e1 de torturas<\/em>), otros pueden negarse a cumplirla&#8230; Tal es el esquema simb\u00f3lico. En la realidad el n\u00famero de sorteos es infinito. <strong>Ninguna decisi\u00f3n es final, todas se ramifican en otras<\/strong>. Los ignorantes suponen que infinitos sorteos requieren un tiempo infinito; en realidad basta que el tiempo sea infinitamente subdivisible, como lo ense\u00f1a la famosa par\u00e1bola del <em>Certamen con la Tortuga<\/em>. Esa infinitud condice de admirable manera con los sinuosos n\u00fameros del <em>Azar<\/em> y con el Arquetipo Celestial de la Loter\u00eda, que adoran los <em>plat\u00f3nicos<\/em>&#8230; Alg\u00fan eco deforme de nuestros ritos parece haber retumbado en el <em>T\u00edber<\/em>: <strong>Ello Lampridio<\/strong>, en <em>la Vida de Antonino Heliog\u00e1balo<\/em>, refiere que este emperador escrib\u00eda en conchas las suertes que destinaba a los convidados, de manera que uno recib\u00eda diez libras de oro y otro diez moscas, diez lirones, diez osos. Es l\u00edcito recordar que <strong>Heliog\u00e1balo<\/strong> se educ\u00f3 en el <em>Asia Menor<\/em>, entre los sacerdotes del dios ep\u00f3nimo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tambi\u00e9n hay sorteos impersonales, de prop\u00f3sito indefinido: uno decreta que se arroje a las aguas del <em>Eufrates<\/em> un zafiro de Taprobana; otro, que desde el techo de una torre se suelte un p\u00e1jaro; otro, que cada siglo se retire (<em>o se a\u00f1ada<\/em>) un gramo de arena de los innumerables que hay en la playa. Las consecuencias son, a veces, terribles. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bajo el influjo bienhechor de <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong>, nuestras costumbres est\u00e1n saturadas de azar. El comprador de una docena de \u00e1nforas de vino damasceno no se maravillar\u00e1 si una de ellas encierra un talism\u00e1n o una v\u00edbora; el escribano que redacta un contrato no deja casi nunca de introducir alg\u00fan dato err\u00f3neo; yo mismo, en esta apresurada declaraci\u00f3n he falseado alg\u00fan esplendor, alguna atrocidad. Quiz\u00e1, tambi\u00e9n, alguna misteriosa monoton\u00eda&#8230; Nuestros historiadores, que son los m\u00e1s perspicaces del orbe, han inventado un m\u00e9todo para corregir el azar; es fama que las operaciones de ese m\u00e9todo son (<em>en general<\/em>) fidedignas; aunque, naturalmente, no se divulgan sin alguna dosis de enga\u00f1o. Por lo dem\u00e1s, nada tan contaminado de ficci\u00f3n como la historia de <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong>&#8230; Un documento paleogr\u00e1fico, exhumado en un templo, puede ser obra del sorteo de ayer o de un sorteo secular. No se publica un libro sin alguna divergencia entre cada uno de los ejemplares. Los escribas prestan juramento secreto de omitir, de interpolar, de variar. Tambi\u00e9n se ejerce la mentira indirecta. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La Compa\u00f1\u00eda<\/strong>, con modestia divina, elude toda publicidad. Sus agentes, como es natural, son secretos; las \u00f3rdenes que imparte continuamente (<em>quiz\u00e1 incesantemente<\/em>) no difieren de las que prodigan los impostores. Adem\u00e1s \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 jactarse de ser un mero impostor? El ebrio que improvisa un mandato absurdo, el so\u00f1ador que se despierta de golpe y ahoga con las manos a la mujer que duerme a su lado \u00bfno ejecutan, acaso, una secreta decisi\u00f3n de <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong>? Ese funcionamiento silencioso, comparable al de Dios, provoca toda suerte de conjeturas. Alguna abominablemente insin\u00faa que hace ya siglos que no existe <strong>la Compa\u00f1\u00eda<\/strong> y que el sacro desorden de nuestras vidas es puramente hereditario, tradicional; otra la juzga eterna y ense\u00f1a que perdurar\u00e1 hasta la \u00faltima noche, cuando el \u00faltimo dios anonade el mundo. Otra declara que l<strong>a Compa\u00f1\u00eda<\/strong> es omnipotente, pero que s\u00f3lo influye en cosas min\u00fasculas: en el grito de un p\u00e1jaro, en los matices de la herrumbre y del polvo, en los entresue\u00f1os del alba. Otra, por boca de heresiarcas enmascarados, que no ha existido nunca y no existir\u00e1. Otra, no menos vil, razona que es indiferente afirmar o negar la realidad de la tenebrosa corporaci\u00f3n, porque <strong>Babilonia<\/strong> no es otra cosa que un infinito juego de azares.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/14\/tema-del-traidor-y-del-heroe-por-jorge-luis-borges-3\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15398\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/sin-salida-2-marias-borges-etxezarreta-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"234\" data-id=\"15398\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/sin-salida-2-marias-borges-etxezarreta-300x146.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/sin-salida-2-marias-borges-etxezarreta-768x375.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/sin-salida-2-marias-borges-etxezarreta.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/sin-salida-2-marias-borges-etxezarreta-280x137.jpg 280w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Mar\u00eda Kodama naci\u00f3 en Buenos Aires en 1937. Era\u00a0traductora\u00a0y\u00a0profesora de Literatura. Conoci\u00f3 a\u00a0Borges en 1974.\u00a0Se llevaban 38 a\u00f1os. Pero la diferencia de edad nunca fue un obst\u00e1culo.\u00a0Ambos compart\u00edan\u00a0su inter\u00e9s por la literatura y especialmente por <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/03\/30\/la-loteria-de-babilonia-por-jorge-luis-borges\/\" title=\"LA LOTER\u00cdA DE BABILONIA, por Jorge Luis Borges\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2270337,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[51],"class_list":["post-2269458","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-borges"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2269458","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2269458"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2269458\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2270337"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2269458"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2269458"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2269458"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}