{"id":2265824,"date":"2023-02-10T00:05:53","date_gmt":"2023-02-09T23:05:53","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2265824"},"modified":"2024-03-09T21:47:47","modified_gmt":"2024-03-09T20:47:47","slug":"el-hereje-y-el-cortesano-spinoza-y-leibniz-y-el-destino-de-dios-en-el-mundo-moderno-por-matthew-stewart","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/02\/10\/el-hereje-y-el-cortesano-spinoza-y-leibniz-y-el-destino-de-dios-en-el-mundo-moderno-por-matthew-stewart\/","title":{"rendered":"\u00abEl hereje y el cortesano. Spinoza y Leibniz, y el destino de Dios en el mundo moderno\u00bb, por Matthew Stewart"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">Stewart, Matthew. El hereje y el cortesano. Spinoza y Leibniz, y el destino de Dios en el mundo moderno.<\/span><\/span><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por JORGE AURELIO D\u00cdAZ<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Universidad Nacional de Colombia<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/262460469_Stewart_Matthew_El_hereje_y_el_cortesano_Spinoza_y_Leibniz_y_el_destino_de_Dios_en_el_mundo_moderno_Sarret_J_trad\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Researchgate<\/span><\/a><\/p>\n<figure id=\"attachment_2205650\" aria-describedby=\"caption-attachment-2205650\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2205650\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Spinoza-y-Hegel.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"229\" data-id=\"2205650\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2205650\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Spinoza y Hegel<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El libro, siguiendo la pol\u00edtica de la editorial, es un conocido bestseller escrito por un escritor independiente, y busca presentar de manera muy amena a dos de los grandes pensadores que se hallan en los or\u00edgenes de lo que hoy llamamos modernidad. Se trata de un verdadero modelo de \u201cperiodismo filos\u00f3fico\u201d, t\u00e9rmino que utilizo sin ninguna intenci\u00f3n peyorativa. Al contrario, considero que el autor se propone, y lo consigue, presentar un escrito accesible al p\u00fablico culto, pero no especializado, aunque su lectura puede tambi\u00e9n ser provechosa para este \u00faltimo. Al leerlo, no pude dejar de recordar, mutatis mutandis, la interesante biograf\u00eda de Heidegger escrita por R\u00fcdiger Safranski. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con una clara preferencia por la figura y la obra de Spinoza, el texto traza un paralelo entre las personalidades de los dos pensadores y sus respectivas formas de pensamiento, se\u00f1alando tanto sus contrastes como sus afinidades. La tesis fundamental podr\u00edamos formularla as\u00ed: Spinoza es el verdadero fundador del pensamiento moderno, mientras que Leibniz luch\u00f3 toda su vida por liberarse del embrujo de ese pensamiento. Sin embargo, ambos pensamientos fueron pronto olvidados o tergiversados, a pesar de la gran influencia que han ejercido y siguen ejerciendo hasta nuestros d\u00edas. Esto le permite a Stewart mostrar un caso paradigm\u00e1tico de la diferencia establecida por Richard Rorty entre aquellos pensadores que buscan en la filosof\u00eda su propia salvaci\u00f3n (Spinoza) y aquellos que se proponen utilizar la filosof\u00eda para salvar a la humanidad (Leibniz). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El autor da muestras de un gran conocimiento no s\u00f3lo de la historia de ambos pensadores y de su \u00e9poca, sino tambi\u00e9n de sus sistemas filos\u00f3ficos. Se\u00f1ala muy bien c\u00f3mo ambos sistemas, que en muchos sentidos son opuestos, en realidad parecieran terminar por identificarse. Y lo hacen, claro est\u00e1, a favor de Spinoza. Porque una apuesta tan decidida por la raz\u00f3n como la que pretendieron ambos fil\u00f3sofos no podr\u00eda desembocar sino en el monismo de la sustancia que propone el jud\u00edo de \u00c1msterdam. Como muy bien lo habr\u00eda de se\u00f1alar Kant, la raz\u00f3n es la facultad que opera en funci\u00f3n de la unidad, lo cual tiene la consecuencia inevitable que habr\u00e1 de sacar Hegel, seguidor declarado de Spinoza: \u201cEl estar-ah\u00ed inmediato de la raz\u00f3n [\u2026] y sus peculiares configuraciones no tienen religi\u00f3n, porque la autoconciencia de las mismas se sabe y se busca en el presente inmediato\u201d (Hegel 363). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si traducimos esta frase a un lenguaje menos esot\u00e9rico, nos dice que la raz\u00f3n no puede aceptar nada que est\u00e9 m\u00e1s all\u00e1 de su alcance, porque ella se sabe como la condici\u00f3n de posibilidad de todo lo que pueda darse. Y esto es lo que podemos ver en Spinoza: \u00e9l no niega la existencia de Dios; por el contrario, la defiende y la afirma como casi ning\u00fan otro fil\u00f3sofo. Pero se trata de un Dios inmanente que se identifica con aquello que solemos llamar, en sentido muy general, la Naturaleza (Deus sive Natura). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No voy a detenerme en el an\u00e1lisis de la obra, que puede leerse sin mayores dificultades. S\u00f3lo indicar\u00e9 que, en el tratamiento de Spinoza, el autor se inclina a veces a otorgarle intenciones pol\u00edticas que no parecen estar justificadas ni en los textos ni en las intenciones expresas de los mismos. No cabe duda de que Spinoza mostr\u00f3 un inter\u00e9s claro por la pol\u00edtica, como lo prueban sus dos obras al respecto: el Tratado pol\u00edtico y el Tratado teol\u00f3gico-pol\u00edtico. Pero es igualmente claro que busc\u00f3 diferenciar muy bien la reflexi\u00f3n pol\u00edtica de la \u00e9tica, es decir, aquella que se ocupa de los intereses de la polis y aquella que busca la propia \u201csalvaci\u00f3n\u201d. Y su obra principal, aquella que recoge lo fundamental de su pensamiento, es la \u00c9tica demostrada seg\u00fan el orden geom\u00e9trico, cuyo objetivo es precisamente mostrar la forma en que cada qui\u00e9n puede alcanzar su mayor grado de libertad y, por lo tanto, de felicidad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cabr\u00eda se\u00f1alar algunas generalizaciones que podr\u00edan ser discutibles, pero ser\u00eda desconocer el car\u00e1cter del libro cuyo prop\u00f3sito es de divulgaci\u00f3n. Para ello hace falta lograr algunas simplificaciones necesarias para salvaguardar la claridad y evitar caer en sutilezas, tal vez importantes, pero que s\u00f3lo conducir\u00edan a oscurecer el texto y hacerlo inaccesible a lectores no especializados. En todo caso, no creo que se le puedan atribuir al autor afirmaciones claramente err\u00f3neas o tergiversaciones inaceptables.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para quien desee conocer los or\u00edgenes filos\u00f3ficos de la modernidad, este libro ofrece una muy agradable lectura. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bibliograf\u00eda:\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/05\/26\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-i\/\">Hegel, G. W. F. Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>*******<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_1973141\" aria-describedby=\"caption-attachment-1973141\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1973141\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/El-hereje-y-el-cortesano-Spinoza-Leibniz-y-el-destino-de-Dios-en-el-mundo-moderno.jpg\" alt=\"El hereje y el cortesano\" width=\"330\" height=\"512\" data-id=\"1973141\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1973141\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">\u00abEl hereje y el cortesano: Spinoza, Leibniz y el destino de Dios en el mundo moderno\u00bb, por Matthew Stewart<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>*******<\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">\u00abEl hereje y el cortesano. Spinoza y Leibniz, y el destino de Dios en el mundo moderno\u00bb, CAP\u00cdTULO\u00a0 I<\/span><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Matthew Stewart<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1973157 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Leibnitz-y-Spinoza-caricatura-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"1973157\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La Haya, noviembre de 1676<\/span><\/h2>\n<div class=\"page\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es una suerte que vivamos en una \u00e9poca en la que la Filosof\u00eda es considerada como algo inofensivo. Seg\u00fan se acercaba el oto\u00f1o de 1676, sin embargo, Baruch de Spinoza ten\u00eda motivos suficientes para\u00a0temer por su vida. Poco antes, uno de sus amigos hab\u00eda sido ejecutado, y otro hab\u00eda muerto en la c\u00e1rcel. Los esfuerzos para publicar su obra definitiva, la \u00c9tica, hab\u00edan concluido entre amenazas de interposici\u00f3n de un proceso criminal. Un destacado te\u00f3logo franc\u00e9s se refiri\u00f3 a \u00e9l como \u201cel hombre m\u00e1s imp\u00edo y peligroso del siglo\u201d. Un poderoso obispo le denunci\u00f3 como \u201ceste hombre loco y malvado, que merece ser encadenado y azotado\u201d. Para el p\u00fablico en general era conocido simplemente como \u201cel jud\u00edo ateo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre quienes parec\u00edan impacientes por llevar al fil\u00f3sofo infiel ante la justicia se encontraba un joven cortesano y erudito llamado Gottfried Wilhelm Leibniz. En una carta personal dirigida a ese mismo te\u00f3logo franc\u00e9s, Leibniz calificaba la obra de Spinoza de \u201chorrible\u201d y \u201cespantosa\u201d. Hablando con un famoso profesor se refiri\u00f3 a ella como \u201cintolerablemente insolente\u201d. A un amigo le confi\u00f3, \u201cMe parece lamentable que un hombre evidentemente tan culto haya ca\u00eddo tan bajo\u201d.<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 1\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y sin embargo, en la privacidad de su estudio, Leibniz llenaba sus cuadernos de notas con meticulosos comentarios acerca de los escritos de Spinoza. Intercambiaba cartas secretas con su n\u00e9mesis p\u00fablica, dirigi\u00e9ndose a \u00e9l como \u201cc\u00e9lebre doctor y profundo fil\u00f3sofo\u201d. Por mediaci\u00f3n de amigos comunes le pidi\u00f3 que le dejase examinar una copia manuscrita de la \u00c9tica. Y el 18 de noviembre de 1676, o m\u00e1s o menos por estas fechas, viaj\u00f3 a La Haya y visit\u00f3 a Spinoza en persona.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">LEIBINZ LLEG\u00d3 A HOLANDA en barco. Ten\u00eda treinta a\u00f1os y estaba muy bien colocado para poder reclamar el t\u00edtulo de \u00faltimo genio universal de Europa. Hab\u00eda descubierto ya el m\u00e9todo matem\u00e1tico que denominamos el c\u00e1lculo (con posterioridad a, pero independientemente de, Isaac Newton). Llevaba en su equipaje su m\u00e1quina aritm\u00e9tica de calcular \u2014una peque\u00f1a caja de madera llena de engranajes y diales que puede contarse entre los ancestros m\u00e1s tempranos del moderno ordenador. Hab\u00eda empezado a redactar la larga lista de sus contribuciones a campos como la qu\u00edmica, la cronometr\u00eda, la geolog\u00eda, la historiograf\u00eda, la jurisprudencia, la ling\u00fc\u00edstica, la \u00f3ptica, la filosof\u00eda, la f\u00edsica, la poes\u00eda y la teor\u00eda pol\u00edtica. \u201cCuando uno [\u2026] compara sus propios peque\u00f1os talentos con los de un Leibniz\u201d, escribi\u00f3 Denis Diderot en la Encyclop\u00e9die, \u201cuno se siente tentado a tirar sus libros a la basura y a quedarse encogido en un rinc\u00f3n oscuro esperando pac\u00edficamente el momento de morirse\u201d.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 2\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Llevar\u00eda seguramente su caracter\u00edstica peluca y vestir\u00eda su espl\u00e9ndido abrigo de viaje y la clase de chaleco florido, bombachos hasta las rodillas y medias de seda que tan de moda estaban por entonces en Par\u00eds. \u201cEs tan poco frecuente que un intelectual vista correctamente, que no huela mal y que tenga sentido del humor\u201d, comentaba con aprobaci\u00f3n la Duquesa de Orl\u00e9ans. Era m\u00e1s bien peque\u00f1o de estatura, ten\u00eda una nariz indisimulable y una mirada viva e inquisitiva. Inclinaba siempre la cabeza medio palmo por delante de sus encorvados hombros y nunca sab\u00eda qu\u00e9 hacer con los brazos. Sus piernas, se dec\u00eda, estaban tan retorcidas como las de Caronte \u2014el viejo y hura\u00f1o barquero de los muertos. Navegando por los canales cubiertos de hojas de La Haya, con los faldones de su abrigo aleteando azotados por el viento oto\u00f1al, deb\u00eda de tener todo el aspecto de una ex\u00f3tica ave de presa cubierta de oropeles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo esto lo compensaba con una gran elegancia mental, o eso era al menos lo que opinaban sus contempor\u00e1neos. \u00a0\u201cEs un hombre que, a pesar de su insignificante apariencia exterior, es perfectamente capaz de hacer lo que promete\u201d: de esta forma le recomend\u00f3 un bar\u00f3n alem\u00e1n al ministro de asuntos exteriores de Luis XIV. Encontrarse con Leibinz ven\u00eda a ser como sentirse arrastrado a una corriente de pensamiento. Los escritos que brotaron de su pluma llenan m\u00e1s de 150.000 pliegos en los archivos de Hanover y todav\u00eda no han sido exhaustivamente editados. Pero tambi\u00e9n hab\u00eda algo escurridizo en \u00e9l \u2014un aire de impaciencia que no pod\u00eda reducirse simplemente a la pasajera inquietud propia de un hombre joven. A veces daba la impresi\u00f3n a sus interlocutores de que, por debajo de una deslumbrante efusi\u00f3n de palabras, todav\u00eda quedaba algo sin decir. \u201cMe encanta este hombre\u201d, dijo en cierta ocasi\u00f3n una princesa expresando su malhumor, \u201cpero me irrita que cuando habla conmigo lo trate todo de un modo tan superficial\u201d.<\/span><\/p>\n<div class=\"column\" style=\"text-align: justify;\">\n<div class=\"page\" title=\"Page 3\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">SPINOZA VIV\u00cdA EN una casa de ladrillo junto a un canal llamado Paviljoensgracht en las afueras de la parte norte de la ciudad, a pocos pasos del t\u00edpico paisaje llano y lleno de molinos de viento que han hecho famoso los artistas holandeses de la \u00e9poca. Todav\u00eda no hab\u00eda cumplido los cuarenta y cuatro a\u00f1os y solamente le quedaban tres meses de vida. Las obras que justifican la fama que alcanzar\u00eda posteriormente ya estaban terminadas. Con su Tractatus Theologico-Politicus, se consagr\u00f3 como uno de los primeros grandes te\u00f3ricos del moderno estado secular y como uno de los precursores de los art\u00edfices de la Constituci\u00f3n de los Estados Unidos. Con su \u00c9tica, se anticip\u00f3 a algunos de los desarrollos filos\u00f3ficos y cient\u00edficos de dos y en ocasiones tres siglos m\u00e1s tarde. \u201cSer un seguidor de Spinoza\u201d, dijo en cierta ocasi\u00f3n Hegel, \u201ces el comienzo esencial de toda filosof\u00eda\u201d. Y cuando a Einstein le preguntaban si cre\u00eda en Dios, se dice que contestaba: \u201cYo creo en el Dios de Spinoza\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">No era ni alto ni bajo, ten\u00eda un \u201ccuerpo bien formado\u201d, \u201cun rostro hermoso\u201d, y una \u201cfisonom\u00eda agradable\u201d, seg\u00fan comentarios de diversos observadores. Tos\u00eda frecuentemente, pero por lo dem\u00e1s apenas manifestaba exteriormente su precario estado de salud. Ten\u00eda un cutis oliv\u00e1ceo; una cabellera crespa que le ca\u00eda sobre los hombros, seg\u00fan la moda de la \u00e9poca; un bigote fino; unas cejas arqueadas, largas y espesas; y unos ojos l\u00e1nguidos y oscuros \u2014\u201cde modo que, por su aspecto, pod\u00eda f\u00e1cilmente deducirse que descend\u00eda de una estirpe de jud\u00edos portugueses\u201d, en palabras de un comentarista.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza viv\u00eda en una habitaci\u00f3n realquilada en casa de un afable pintor y su bulliciosa familia, que aparentemente se llevaban muy bien con el ateo del piso de arriba. De d\u00eda, se dedicaba a pulir lentes para hacer microscopios y telescopios. De noche, a la luz de una vela, pul\u00eda su sistema metaf\u00edsico. En cierta ocasi\u00f3n permaneci\u00f3 en su habitaci\u00f3n durante tres meses seguidos, y solamente ped\u00eda, a cualquier hora, que le subieran la comida, normalmente consistente en una especie de gachas de leche y pasas. De acuerdo con el inventario hecho despu\u00e9s de su muerte, pose\u00eda dos pares de pantalones, siete camisas y cinco pa\u00f1uelos. Su \u00fanico lujo era una cama con dosel y cortinas de color rojo que hab\u00eda heredado de sus padres.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"layoutArea\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, Spinoza no era un hombre tan sencillo como su forma de vivir podr\u00eda sugerir. Los amigos y conocidos que le visitaban a menudo ve\u00edan algo enigm\u00e1tico en \u00e9l, una curiosa combinaci\u00f3n de cautela y atrevimiento, de modestia y arrogancia, de frialdad l\u00f3gica y pasi\u00f3n rebelde. Era un hereje con el talante de un aut\u00e9ntico creyente, un santo sin religi\u00f3n. Ten\u00eda esa clase de carisma capaz de inspirar una de esas devociones que dura toda la vida; pero tambi\u00e9n ten\u00eda un talento excepcional para hacer enemigos.<\/span><\/div>\n<div class=\"layoutArea\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"layoutArea\"><span style=\"font-size: 14pt;\">SPINOZA NO DEJ\u00d3 constancia del hecho \u2014o en todo caso, no dej\u00f3 ninguna que haya sobrevivido a los esfuerzos de sus editores p\u00f3stumos, uno de los cuales result\u00f3 ser el principal contacto de Leibniz en Holanda. Por su parte, Leibniz, en los cuarenta a\u00f1os que le quedaban de vida, hizo todo lo posible por evitar el tema.<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando le presionaban, Leibniz dec\u00eda que hab\u00eda hecho un alto en casa de su colega fil\u00f3sofo mientras estaba \u201cde paso\u201d por La Haya. Y a\u00f1ad\u00eda que hab\u00edan estado juntos \u201cunas cuantas horas\u201d y que simplemente hab\u00edan intercambiado \u201cunas cuantas an\u00e9cdotas relativas a cuestiones propias del momento\u201d. Y respecto a la filosof\u00eda que pod\u00eda haber adquirido durante ese viaje, afirmaba creer que era tan mala que no val\u00eda la pena \u201cperder el tiempo refut\u00e1ndola\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nada de ello era cierto. De hecho, Leibniz viaj\u00f3 a La Haya con el prop\u00f3sito espec\u00edfico de conocer al fil\u00f3sofo m\u00e1s famoso de la ciudad, y estuvo en ella durante al menos tres d\u00edas. Seg\u00fan reconoc\u00eda \u00e9l mismo, convers\u00f3 con su anfitri\u00f3n \u201cvarias veces y por extenso\u201d. Y estas discusiones desbordaron ampliamente los l\u00edmites de una conversaci\u00f3n cort\u00e9s sobre temas de actualidad. La \u00fanica prueba material que ha llegado hasta nosotros de aquel encuentro consiste en una simple hoja de papel en la que, seg\u00fan explicita una nota al pie de la misma, Leibniz escribi\u00f3 un breve texto en presencia de Spinoza y que le ley\u00f3 luego en voz alta. Contiene una prueba de la existencia de Dios.<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 4\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Las pistas m\u00e1s importantes relativas a los acontecimientos de La Haya, sin embargo, deben buscarse entre l\u00edneas en la filosof\u00eda de Leibniz. El an\u00e1lisis de algunos de sus escritos no publicados revela claramente que se produjo un cambio decisivo en el tono y en la sustancia de sus reflexiones durante los d\u00edas de su visita a Spinoza. En el sistema metaf\u00edsico que hizo p\u00fablico por vez primera diez a\u00f1os despu\u00e9s de su regreso de Holanda, adem\u00e1s, no hay influencia m\u00e1s importante, m\u00e1s problem\u00e1tica, m\u00e1s extra\u00f1amente bipolar y menos reconocida que la de Spinoza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Poco antes de cumplir sesenta a\u00f1os, Leibniz finalmente pareci\u00f3 admitir que su inter\u00e9s de juventud por Spinoza hab\u00eda sido m\u00e1s que circunstancial. \u201cSabes que una vez fui un poco demasiado lejos y empec\u00e9 a decantarme del lado de los spinozistas\u201d, escribi\u00f3, poniendo estas palabras en boca de un personaje de ficci\u00f3n en un di\u00e1logo que finalmente decidi\u00f3 no publicar. Pero incluso esta tard\u00eda y reprimida confesi\u00f3n subestima la profundidad, complejidad y duraci\u00f3n de la relaci\u00f3n que tuvo con su colega fil\u00f3sofo. De hecho, el encuentro con Spinoza fue el acontecimiento m\u00e1s decisivo en la vida de Leibniz. Todo lo que hab\u00eda sucedido antes parece apuntar a este encuentro en busca de resoluci\u00f3n; y todo lo que sucedi\u00f3 despu\u00e9s apunta hacia el mismo en busca de una explicaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">EL SIGLO XVII FUE una \u00e9poca deslumbrante y combativa; un tiempo de efervescencias espirituales seguidas de guerras religiosas, guerras civiles, revoluciones, invasiones y actos de limpieza \u00e9tnica; de un crecimiento explosivo del comercio internacional, de la formaci\u00f3n de los imperios globales, la r\u00e1pida urbanizaci\u00f3n de las principales capitales, inevitablemente acompa\u00f1ada de plagas e incendios \u00e9picos; y, por lo menos a ojos de una selecta minor\u00eda, de un nuevo tipo de ciencia que nac\u00eda trayendo consigo todas las promesas de un dios en reposo. Los historiadores posteriores se han referido a esta \u00e9poca como \u201cel siglo del genio\u201d; pero la opini\u00f3n m\u00e1s fundamentada del momento consideraba mayoritariamente que lo que mejor la caracterizaba era una excepcional perversidad. Pero si hay un hilo que atraviesa el rico y confuso tapiz de la vida en el siglo XVII, es que esta fue una \u00e9poca de transici\u00f3n \u2014un tiempo en que el orden teocr\u00e1tico de la era medieval estaba dejando paso al orden secular de la modernidad.<\/span><\/p>\n<div class=\"page\" style=\"text-align: justify;\" title=\"Page 5\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza no invent\u00f3 el mundo moderno, pero tal vez fue el primero que lo observ\u00f3 bien. Fue el primero que intent\u00f3 dar respuesta a las viejas preguntas de la filosof\u00eda desde una perspectiva claramente moderna. En su sistema filos\u00f3fico, presenta un concepto de Dios perfectamente acorde con el universo revelado por la ciencia moderna \u2014un universo exclusivamente regulado por la causa y el efecto de las leyes naturales, sin prop\u00f3sito ni dise\u00f1o. Describe qu\u00e9 significa ser humano una vez que nuestra pretensi\u00f3n de ocupar un lugar especial en la naturaleza ha ca\u00eddo hecha a\u00f1icos. Prescribe un m\u00e9todo para encontrar la felicidad y la virtud en una era en la que los viejos te\u00f3logos han perdido credibilidad. Y aboga por un sistema de gobierno democr\u00e1tico y liberal, el m\u00e1s adecuado para una sociedad plural e interiormente fragmentada. El suyo es el primer y m\u00e1s arquet\u00edpico ejemplo de una respuesta activa a la modernidad \u2014una afirmaci\u00f3n del mundo moderno que hoy en d\u00eda asociamos principalmente con el liberalismo secular.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Leibniz no era menos clarividente que su rival, ni menos abiertamente ambicioso. Tambi\u00e9n \u00e9l ten\u00eda fe en el poder orientador de la raz\u00f3n, y fue esta raz\u00f3n la que le impeli\u00f3 a realizar su viaje a La Haya. Pero aquellos dos hombres que se conocieron un ventoso mes de noviembre pertenec\u00edan a su \u00e9poca de dos formas muy diferentes. En lo relativo a las circunstancias de su nacimiento, posici\u00f3n social, aspiraciones personales, h\u00e1bitos alimenticios, concepci\u00f3n de la moda, y el n\u00famero casi infinito de peque\u00f1os detalles que constituyen lo que llamamos car\u00e1cter, el glamuroso erudito de Hanover y el virtuoso revolucionario de La Haya eran casi totalmente incompatibles. Y es casi imposible encontrar dos mejores ejemplos de la m\u00e1xima que dice que el car\u00e1cter es la filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"page\" title=\"Page 6\">\n<div class=\"layoutArea\">\n<div class=\"column\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En gran parte como resultado directo de su encuentro con Spinoza, Leibniz lleg\u00f3 a representar su propia respuesta original y antit\u00e9tica a los desaf\u00edos planteados por la era moderna. En sus escritos filos\u00f3ficos articula una estrategia para recuperar algunas de las viejas ideas sobre Dios y el hombre mediante un an\u00e1lisis de los l\u00edmites de la raz\u00f3n. Busca descubrir el significado y el prop\u00f3sito de la vida en todo aquello que la modernidad no logra comprender. Presenta una visi\u00f3n de la sociedad moderna unida en su objetivo de alcanzar una concepci\u00f3n de la justicia y de la caridad que trascienda el inter\u00e9s ego\u00edsta. Su sistema metaf\u00edsico es el paradigma de una respuesta reactiva a la modernidad \u2014o a lo que hoy en d\u00eda asociamos principalmente con el conservadurismo religioso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En las versiones m\u00e1s ampliamente aceptadas de la historia de la filosof\u00eda, Spinoza y Leibniz son considerados como dos de los principales representantes de un programa metaf\u00edsico especulativo que hace mucho sucumbi\u00f3 al progreso acad\u00e9mico.* De hecho, adoptando una visi\u00f3n m\u00e1s amplia de los acontecimientos, est\u00e1 claro que los dos fil\u00f3sofos m\u00e1s grandes del siglo XVII no han sido superados, y probablemente deber\u00edan ser considerados conjuntamente como los fundadores del pensamiento moderno. Vivimos en una \u00e9poca definida por su reacci\u00f3n frente a Spinoza y a todo lo que representa su filosof\u00eda. Y no hay formulaci\u00f3n m\u00e1s persuasiva de esta reacci\u00f3n que la filosof\u00eda que Leibniz desarroll\u00f3 durante los largos a\u00f1os que siguieron a su regreso de Holanda. Los debates contempor\u00e1neos relativos a la separaci\u00f3n entre la Iglesia y el estado, el conflicto de civilizaciones y la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural, para citar s\u00f3lo algunos ejemplos, son continuaci\u00f3n de la discusi\u00f3n que se inici\u00f3 aquel mes de noviembre de 1676. Todav\u00eda hoy, los dos hombres que se encontraron en La Haya representan los dos polos de una elecci\u00f3n que todos estamos obligados a hacer, y que de alg\u00fan modo, impl\u00edcitamente, ya hemos hecho.<\/span><\/p>\n<h6 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/h6>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">Matthew Stewart: El hereje y el cortesano. Spinoza, Leibniz y el Destino de Dios en el Mundo Moderno. Josep Sarret Grau (trad.) Barcelona: Biblioteca Burid\u00e1n, 2007<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Eugenio S\u00e1nchez Bravo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/auladefilosofia.net\/2007\/11\/07\/matthew-stewart-el-hereje-y-el-cortesano-spinoza-leibniz-y-el-destino-de-dios-en-el-mundo-moderno\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aula de Filosof\u00eda<\/span><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1973224 alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Matthew-Stewart.jpg\" alt=\"\" width=\"165\" height=\"177\" data-id=\"1973224\" \/>Matthew Stewart es suficientemente conocido por su primer libro,\u00a0La verdad sobre todo -Una historia irreverente de la Filosof\u00eda-\u00a0(Madrid: Taurus, 1998). La portada del mismo (una caricatura de\u00a0Nietzsche\u00a0con traje de\u00a0Superman\u00a0en posici\u00f3n aerodin\u00e1mica) y su t\u00edtulo, promet\u00edan mucho m\u00e1s de lo que luego pod\u00edamos encontrar en su interior: una historia no demasiado irreverente, m\u00e1s bien convencional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todos modos, este nuevo libro de Stewart ha sido para m\u00ed una\u00a0extraordinaria sorpresa. Es una\u00a0excelente\u00a0introducci\u00f3n a la vida y el pensamiento de dos fil\u00f3sofos geniales y muy controvertidos:\u00a0Leibniz\u00a0y\u00a0Spinoza. No puede encontrarse en la literatura filos\u00f3fica traducida al castellano sobre estos dos autores un libro m\u00e1s entretenido, original y revelador.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Voy a intentar resumir los puntos fuertes del texto de Stewart:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El relato que hace de la\u00a0vida de Spinoza\u00a0no olvida ninguno de sus episodios fundamentales y est\u00e1 narrada con el debido suspense. Toma como fundamento la acreditada biograf\u00eda de\u00a0<a href=\"http:\/\/auladefilosofia.blogspot.com\/2005\/09\/steven-nadler-spinoza.html\">Steven Nadler<\/a>. En cuanto a sus ideas filos\u00f3ficas lleva a cabo una interpretaci\u00f3n arriesgada aunque s\u00f3lida. Seg\u00fan Stewart la motivaci\u00f3n principal de las teor\u00edas metaf\u00edsicas de Spinoza es\u00a0pol\u00edtica. Detr\u00e1s de sus complejas y abstrusas ideas metaf\u00edsicas sobre la sustancia, la mente y las pasiones, hay una voluntad irreductible de libertad en todos los terrenos. Stewart consigue hacer una exposici\u00f3n accesible de sus ideas fundamentales y de la enorme influencia subterr\u00e1nea que ejerci\u00f3 en la filosof\u00eda posterior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, donde el texto de Stewart brilla absolutamente es en el desolador panorama de la bibliograf\u00eda sobre\u00a0Leibniz. Hasta ahora no hab\u00eda encontrado un acercamiento tan directo y libre de prejuicios a la vida de este graf\u00f3mano incansable. En el texto de Stewart no nos encontramos con el t\u00edpico Leibniz momificado de los libros de texto sino con un ser humano real, algo desequilibrado y con un inter\u00e9s s\u00f3rdido por el dinero, la fama y el poder. La exposici\u00f3n de las ideas metaf\u00edsicas de Leibniz es igualmente interesante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El eje sobre el que gira el libro de Stewart es el encuentro que tuvo lugar entre\u00a0Leibniz y Spinoza, unos meses antes de la muerte de \u00e9ste. En ese encuentro se produjo una confrontaci\u00f3n decisiva sobre el destino de la idea de Dios en la Modernidad. Spinoza, el ateo, frente a Leibniz, el protector de las buenas intenciones divinas, el creador de la teodicea. El combate se decanta claramente a favor de Spinoza, y Leibniz dedicar\u00e1 el resto de su producci\u00f3n filos\u00f3fica a rebatir las ideas de un Spinoza cuya influencia nunca pudo superar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muy recomendable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>RELACIONADOS:<\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"5DDOnmMHnK\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/06\/05\/monada-sustancia-dios-dios-sin-dios-spinoza-y-leibniz-por-oscar-sanchez-vadillo\/\">M\u00d3NADA, SUSTANCIA, DIOS: \u00abDios sin Dios (Spinoza y Leibniz)\u00bb, por \u00d3scar S\u00e1nchez Vadillo<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abM\u00d3NADA, SUSTANCIA, DIOS: \u00abDios sin Dios (Spinoza y Leibniz)\u00bb, por \u00d3scar S\u00e1nchez Vadillo\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/06\/05\/monada-sustancia-dios-dios-sin-dios-spinoza-y-leibniz-por-oscar-sanchez-vadillo\/embed\/#?secret=0tfa2nFTmu#?secret=5DDOnmMHnK\" data-secret=\"5DDOnmMHnK\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"RQLIlvxUO3\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/01\/03\/dios-sin-dios-spinoza-y-leibniz-por-oscar-sanchez-vadillo\/\">Dios sin Dios (Spinoza y Leibniz), por \u00d3scar S\u00e1nchez Vadillo<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abDios sin Dios (Spinoza y Leibniz), por \u00d3scar S\u00e1nchez Vadillo\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/01\/03\/dios-sin-dios-spinoza-y-leibniz-por-oscar-sanchez-vadillo\/embed\/#?secret=DL4q0ReNyi#?secret=RQLIlvxUO3\" data-secret=\"RQLIlvxUO3\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Ak8Pg0kqBP\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/02\/14\/el-problema-de-la-justicia-en-la-filosofia-de-la-primera-modernidad-en-torno-de-las-elaboraciones-de-spinoza-leibniz-y-kant-parte-i-por-marcelo-raffin-2\/\">El problema de la justicia en la filosof\u00eda de la primera modernidad: en torno de las elaboraciones de Spinoza, Leibniz y Kant \u2013 Parte I, por Marcelo Raffin<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abEl problema de la justicia en la filosof\u00eda de la primera modernidad: en torno de las elaboraciones de Spinoza, Leibniz y Kant \u2013 Parte I, por Marcelo Raffin\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/02\/14\/el-problema-de-la-justicia-en-la-filosofia-de-la-primera-modernidad-en-torno-de-las-elaboraciones-de-spinoza-leibniz-y-kant-parte-i-por-marcelo-raffin-2\/embed\/#?secret=2TUH5OycNe#?secret=Ak8Pg0kqBP\" data-secret=\"Ak8Pg0kqBP\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Stewart, Matthew. 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