{"id":2263773,"date":"2023-01-15T00:05:41","date_gmt":"2023-01-14T23:05:41","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2263773"},"modified":"2023-02-18T10:18:40","modified_gmt":"2023-02-18T09:18:40","slug":"tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-3-1920-la-experiencia-polaca-el-orden-reina-en-varsovia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/15\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-3-1920-la-experiencia-polaca-el-orden-reina-en-varsovia\/","title":{"rendered":"\u00abTECNICA DEL GOLPE DE ESTADO\u00bb, de Curzio Malaparte: Cap\u00edtulo 3: \u00ab1920: La experiencia polaca. El orden reina en Varsovia\u00bb."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">CAP\u00cdTULO III: 1920, LA EXPERIENCIA POLACA. EL ORDEN REINA EN VARSOVIA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><b>TECNICA DEL GOLPE DE ESTADO<\/b><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><b>CURZIO MALAPARTE<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><b>CAP\u00cdTULO III<\/b><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><b>1920: LA EXPERIENCIA POLACA.\u00a0<\/b><b>EL ORDEN REINA EN VARSOVIA<\/b><\/span><\/h2>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2264933\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1920-LA-EXPERIENCIA-POLACA.png\" alt=\"LA EXPERIENCIA POLACA\" width=\"660\" height=\"278\" data-id=\"2264933\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1920-LA-EXPERIENCIA-POLACA.png 1328w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1920-LA-EXPERIENCIA-POLACA-300x127.png 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1920-LA-EXPERIENCIA-POLACA-1024x432.png 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1920-LA-EXPERIENCIA-POLACA-768x324.png 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1920-LA-EXPERIENCIA-POLACA-610x257.png 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/1920-LA-EXPERIENCIA-POLACA-1320x557.png 1320w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de haber pasado unos meses en el <em>Consejo Superior de Guerra de Versalles<\/em>, fui nombrado, en el mes de octubre de 1919, agregado diplom\u00e1tico en la Legaci\u00f3n de Italia en Varsovia. De este modo tuve, en diferentes momentos, ocasi\u00f3n de tratar a <strong>Pilsudski<\/strong>. Acab\u00e9 por darme cuenta de que estaba dirigido mucho m\u00e1s por su imaginaci\u00f3n y por sus pasiones que por la l\u00f3gica, que era m\u00e1s presuntuoso que ambicioso y, en el fondo, m\u00e1s rico de voluntad que de inteligencia. El mismo no tem\u00eda declararse loco y testarudo, como todos los polacos de <em>Lituania<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es la historia de su vida la que le hubiese podido ganar la simpat\u00eda de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/04\/18\/como-sacar-provecho-de-los-enemigos-por-plutarco-3\/\"><strong>Plutarco<\/strong><\/a> o de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/09\/12\/es-posible-establecer-un-estado-libre-en-un-pais-corrupto-por-nicolas-maquiavelo-2\/\"><strong>Maquiavelo<\/strong><\/a>. Su personalidad de revolucionario me parec\u00eda infinitamente menos interesante que la de los grandes conservadores, tales como <strong>Wilson<\/strong>, <strong>Clemencau<\/strong>, <strong>Lloyd George<\/strong> o <strong>Foch<\/strong>, a quienes hab\u00eda yo podido tratar y observar en la Conferencia de la Paz. Como revolucionario, <strong>Pilsudski<\/strong> me parec\u00eda muy inferior al mismo <strong>Stambuliski<\/strong>, que me hab\u00eda producido la impresi\u00f3n de un hombre completamente desprovisto de sentido moral, as\u00ed como del m\u00e1s apasionado, del m\u00e1s c\u00ednico catilinario, atrevi\u00e9ndose a hablar de paz y de justicia entre los pueblos en la Europa de 1919.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Cuando me encontr\u00e9, por primera vez, en presencia de <strong>Pilsudski<\/strong> en su residencia de <em>Belvedere<\/em>, en Varsovia, su aspecto y sus maneras me sorprendieron. Not\u00e1base realmente en \u00e9l al <strong><em>catilinario<\/em><\/strong> <em><strong>burgu\u00e9s<\/strong><\/em> preocupado en concebir y en ejecutar los designios m\u00e1s atrevidos en los l\u00edmites de la moral hist\u00f3rica y civilizada de su tiempo y de su pueblo, y respetuoso de una legalidad que ten\u00eda el prop\u00f3sito de violar, aunque sin colocarse fuera de la ley.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">En efecto, en toda su conducta anterior y posterior al golpe de Estado de 1926, <strong>Pilsudski<\/strong> no se ha apartado nunca de la m\u00e1xima que segu\u00eda <strong>Mar\u00eda Teresa<\/strong> en su pol\u00edtica polaca: \u00ab<em>Obrar a la prusiana, pero salvando siempre las apariencias de la honradez<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">No debe extra\u00f1ar que <strong>Pilsudski<\/strong> hiciera suya la m\u00e1xima de <strong>Mar\u00eda Teresa<\/strong> y que se haya preocupado siempre de respetar las apariencias de la legalidad. Esta preocupaci\u00f3n constante, com\u00fan a muchos revolucionarios, bastaba para demostrar que era incapaz (<em>lo cual se ha visto bien en 1926<\/em>) de concebir y de ejecutar un golpe de Estado conforme a las reglas de un arte que no es \u00fanicamente pol\u00edtico. Todo arte tiene su t\u00e9cnica. No todos los grandes revolucionarios conocen la t\u00e9cnica del golpe de Estado. <strong>Catilina<\/strong>, <strong>Cromwell<\/strong>, <strong>Robespierre<\/strong> y <strong>Napole\u00f3n<\/strong>, para no citar m\u00e1s que algunos de los m\u00e1s grandes, <strong>Lenin<\/strong> mismo, han demostrado que conocen todo lo del golpe de Estado, menos la t\u00e9cnica. Entre el <strong>Bonaparte<\/strong> del <em>18 Brumario<\/em> y el <em>general<\/em> <strong>Boulanger<\/strong>, no hay m\u00e1s que <strong>Luciano Bonaparte<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">A fines de oto\u00f1o de 1919, a los ojos de todo el pueblo polaco, <strong>Pilsudski<\/strong> era el \u00fanico hombre capaz de tener en sus manos el destino de la Rep\u00fablica. Era \u00e9l entonces jefe de Estado; pero el poder que le hab\u00eda sido conferido no era m\u00e1s que provisional, en espera de la Constituci\u00f3n que estableciera la <em>Dieta<\/em> elegida en enero. En realidad, el juego de los partidos pol\u00edticos y de las ambiciones personales limitaba gravemente la autoridad del jefe del Estado. Frente a la Dieta <em>constituyente<\/em>, <strong>Pilsudski<\/strong> se encontraba en la misma situaci\u00f3n que <strong>Cromwell<\/strong> frente al Parlamento del 3 de septiembre de 1654.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">En vano la opini\u00f3n p\u00fablica esperaba de \u00e9l que se atreviera a disolver la <em>Dieta<\/em> y asumir toda la responsabilidad del Poder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Esta especie de dictador, a la vez brutal y burgu\u00e9s, faccioso, pero lleno de consideraciones hacia la legalidad y preocupado de parecer imparcial a los ojos del pueblo; <strong>esa especie de general socialista, revolucionario hasta la cintura y reaccionario de cintura para arriba<\/strong>; que no llegaba a decidirse entre la guerra civil y la guerra contra la <em>Rusia de los Soviets<\/em>, que amenazaba todas las semanas con un golpe de Estado y manifestaba el mayor deseo de hacerse consagrar por una Constituci\u00f3n por nacer a\u00fan; este hombre no dejaba de suscitar en la opini\u00f3n p\u00fablica alguna estupefacci\u00f3n y alguna inquietud. No s\u00f3lo los socialistas, sino los hombres de derecha tambi\u00e9n, se preguntaban, no sin asombro, qu\u00e9 pod\u00eda esperar este <strong>Teseo<\/strong> que retorc\u00eda el hilo de <strong>Ariadna<\/strong> entre sus dedos sin decidirse a utilizarlo, ya fuese para salir del laberinto pol\u00edtico y financiero por el que se extraviaba el Estado, o bien para estrangular a la Rep\u00fablica, y que prefer\u00eda perder el tiempo en rivalizar en intrigas y en astucia con el presidente del Consejo, <strong>Paderewki<\/strong>, en aquellas temporadas de ocio que se preparaba en el <em>Belvedere<\/em>, residencia veraniega de los reyes de Polonia. Entretanto, <strong>Paderewski<\/strong>, instalado en el coraz\u00f3n de Varsovia, en el palacio real, en la residencia de invierno de los reyes, contestaba con m\u00fasicas de clavicordio al clar\u00edn de los ulanos de <strong>Pilsudski<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">A los ojos del pueblo, el prestigio del jefe de Estado, minado por las pol\u00e9micas parlamentarias y por las intrigas de los partidos, decrec\u00eda de d\u00eda en d\u00eda. La inexplicable actitud pasiva de <strong>Pilsudski<\/strong> ante los peligros de la situaci\u00f3n exterior e interior, pon\u00eda duramente a prueba la confianza de los socialistas en Su viejo compa\u00f1ero de conjuras y de destierro. Despu\u00e9s de la vana intentona del pr\u00edncipe <strong>Sapieha<\/strong>, h\u00e9roe del <em>golpe de Estado fallido de enero de 1919<\/em> contra <strong>Pilsudski<\/strong>, la nobleza hab\u00eda abandonado la idea\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">de una conquista violenta del Poder; pero bien pronto, volviendo a sus ilusiones ambiciosas, se convenci\u00f3 de que <strong>Pilsudski<\/strong> no estaba ya en situaci\u00f3n de proteger la libertad p\u00fablica contra alguna tentativa derechista, y que no consist\u00eda ya, de all\u00ed en adelante, un peligro para la libertad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\"><strong>Pilsudski<\/strong> no hab\u00eda guardado al pr\u00edncipe <strong>Sapieha<\/strong>, lituano como \u00e9l, pero gran se\u00f1or, de maneras persuasivas y corteses, llevando su elegancia hasta el optimismo hip\u00f3crita: esa elegancia inglesa desenvuelta e indolente, que los extranjeros educados en Inglaterra se apropian como una segunda naturaleza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El <em>pr\u00edncipe<\/em> <strong>Sapieha<\/strong> no era hombre para suscitar el recelo ni la envidia de <strong>Pilsudski<\/strong>; su intentona revolucionaria hab\u00eda sido tan evidentemente la de un \u00ab<em>dilettante<\/em>\u00bb y la de un emp\u00edrico, que no pod\u00eda inquietarle. Prudente tanto como faccioso, y llevando su desprecio a la aristocracia hasta la inconsciencia, <strong>Pilsudski<\/strong> se veng\u00f3 de <strong>Sapieha<\/strong> nombr\u00e1ndole embajador en Londres: ese <em><strong>Sylla<\/strong><\/em> educado en Cambridge volv\u00eda a Inglaterra a terminar all\u00ed sus estudios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Pero no era tan s\u00f3lo entre los reaccionarios, inquietos del peligro a que expon\u00eda a Polonia el desorden parlamentario, donde se formaba y maduraba el proyecto de adue\u00f1arse del Poder por la violencia. Habiendo vuelto a Polonia, al final de la guerra, despu\u00e9s de haberse batido valientemente en el frente franc\u00e9s, el general <strong>Jos\u00e9 Haller<\/strong>, a la cabeza de su ej\u00e9rcito de voluntarios, fieles s\u00f3lo a \u00e9l, se manten\u00eda en la sombra; adversario de <strong>Pilsudski<\/strong>, se preparaba a sucederle. El jefe de la Misi\u00f3n militar inglesa, el <em>general<\/em> <strong>Carton de Wiart<\/strong>, de quien los polacos dec\u00edan que se parec\u00eda a <strong>Nelson<\/strong> porque se hab\u00eda dejado combatiendo un ojo y un brazo, declaraba que <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/J%C3%B3zef_Pi%C5%82sudski\"><strong>Pilsudski<\/strong><\/a> baria bien en desconfiar de <strong>Haller<\/strong>, que era cojo como <strong>Talleyrand<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2264936\" aria-describedby=\"caption-attachment-2264936\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2264936\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Pilsudski.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"381\" data-id=\"2264936\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2264936\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">J\u00f3zef Pi\u0142sudski<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">* * *<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Entretanto, la situaci\u00f3n interior empeoraba de d\u00eda en d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de la ca\u00edda de <strong>Paderewski<\/strong>, la lucha entre los partidos se hab\u00eda tornado m\u00e1s viva, y el nuevo presidente del Consejo, <strong>Skulski<\/strong>, no parec\u00eda el hombre indicado para hacer frente al desorden administrativo y pol\u00edtico, a las exigencias de las facciones, a los acontecimientos que se preparaban en secreto. Hacia fines de marzo en un consejo de guerra celebrado en Varsovia, el <em>general<\/em> <strong>Haller<\/strong> se opuso resueltamente a los planes militares de <strong>Pilsudski<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Cuando qued\u00f3 decidida la conquista de <em>Kiev<\/em>, se retir\u00f3 a provincias y se mantuvo apartado en una actitud reservada que no parec\u00eda lo suficientemente justificada por las consideraciones estrat\u00e9gicas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El 26 de abril de 1920, el ej\u00e9rcito polaco pasaba la frontera de Ucrania, y el 8 de mayo entraba en Kiev. Las f\u00e1ciles victorias de <strong>Pilsudski<\/strong> provocaron en toda Polonia un inmenso entusiasmo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El 18 de mayo, la poblaci\u00f3n de Varsovia dispensaba una acogida triunfal al conquistador, a quien comparaban c\u00e1ndidamente sus fan\u00e1ticos m\u00e1s ingenuos con el vencedor de <em>Marengo<\/em>. Entretanto, a comienzos de junio, el ej\u00e9rcito <em>bolchevique<\/em>, dirigido por <strong>Trotsky<\/strong>, tomaba la ofensiva, y el 10, la <em>caballer\u00eda<\/em> de <strong>Budoynni<\/strong> volv\u00eda a Kiev. Ante esta repentina noticia, el miedo y el desorden excitaron el furor de los partidos, las pretensiones de los ambiciosos. El presidente del Consejo, <strong>Skulski<\/strong>, dejo el poder a <strong>Grabski<\/strong>, y el ministro de Estado, <strong>Patek<\/strong>, fue sustituido por el <em>pr\u00edncipe<\/em> <strong>Sapieha<\/strong>, embajador en Londres, ese antiguo <strong><em>Sylla<\/em><\/strong> que volv\u00eda calmado por las lecciones del liberalismo ingl\u00e9s. Todo el pueblo se levant\u00f3 armas contra la invasi\u00f3n roja; el mismo <strong>Haller<\/strong>, el adversario de <strong>Pilsudski<\/strong>, acudi\u00f3 con sus voluntarios en socorro de su rival humillado. Sin embargo, las facciones se acomet\u00edan con furor; aturdido por su clamor, o\u00edanse apenas los relinchos de los caballos de <strong>Budoynni<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\"><strong>Al empezar agosto, el ej\u00e9rcito de Trotsky estaba a las puertas de Varsovia<\/strong>. En medio de una multitud inquieta y taciturna, que se apretujaba en las calles a caza de noticias, v\u00e9\u00edanse vagar bandas de pr\u00f3fugos, de refugiados, de campesinos en fuga; o\u00edase, cada vez m\u00e1s cercano, el estruendo de la batalla. <strong>Grabski<\/strong>, el nuevo presidente del Consejo, cay\u00f3, y en vano <strong>Witos<\/strong>, su sucesor, mal visto por la gente de derecha, se esforz\u00f3 en imponer una tregua a los partidos y en organizar la resistencia civil. En los barrios obreros, en el distrito de <em>Nalewki<\/em>, el \u00ab<em>ghetto<\/em>\u00bb de Varsovia, donde 300.000 jud\u00edos aguzaban el o\u00eddo hacia el fragor de la batalla, la rebeli\u00f3n fermentaba ya. En los pasillos de la Dieta, en las antesalas de los ministerios, en las oficinas de los bancos y de los peri\u00f3dicos, en los caf\u00e9s, en los cuarteles, corr\u00edan los rumores m\u00e1s extra\u00f1os. Se hablaba de la probable intervenci\u00f3n de tropas alemanas, solicitada en Berl\u00edn por <strong>Witos<\/strong>, para contener la ofensiva <em>bolchevique<\/em>. Se supo m\u00e1s adelante, durante una interpelaci\u00f3n parlamentaria, que los \u00ab<em>pourparlers<\/em>\u00bb con Alemania se hab\u00edan entablado, en efecto; pero por <strong>Witos<\/strong>, de acuerdo con <strong>Pilsudski<\/strong>. Se relacionaban estos \u00ab<em>pouparlers<\/em>\u00bb con la llegada del general <strong>Weygand<\/strong>, llegada que se consideraba a la vez como una desautorizaci\u00f3n infligida a <strong>Witos<\/strong> y como una merma de <strong>Pilsudski<\/strong>. Las derechas, siempre adictas a la pol\u00edtica francesa, acusaron a <strong>Witos<\/strong> de doblez y de ineptitud, y reclamaron un gobierno fuerte. El mismo <strong>Witos<\/strong>, impotente para calmar las facciones levantiscas, y yendo la responsabilidad del desastre tanto a las derechas como a las izquierdas, agravaba involuntariamente el caos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\"><strong>El enemigo estaba a las puertas de la ciudad; el hambre y la sedici\u00f3n se ense\u00f1oreaban ya de Varsovia<\/strong>. Grandes cortejos recorr\u00edan las calles de los barrios, y por las aceras del <em>Krakowskie<\/em> <em>Przedmiescie<\/em>, delante de los grandes hoteles, los Bancos y las moradas de la nobleza, vagaban ya bandas de desertores, mostrando unos ojos febriles en sus rostros desencajados.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2264939 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Varsovia-1920-678x381.jpeg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2264939\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Varsovia-1920-678x381.jpeg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Varsovia-1920-300x169.jpeg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Varsovia-1920-1024x576.jpeg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Varsovia-1920-768x432.jpeg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Varsovia-1920-610x343.jpeg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Varsovia-1920.jpeg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">* * *<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El 6 de agosto, <em>monse\u00f1or<\/em> <strong>Ratti<\/strong>, nuncio apost\u00f3lico; actualmente Papa bajo el nombre de <strong>P\u00edo XI<\/strong>, obrando en su calidad de decano del Cuerpo diplom\u00e1tico, y acompa\u00f1ado de los ministros de Inglaterra, de Italia y de Rumania, fue a la residencia del presidente del Consejo, <strong>Witos<\/strong>, para rogarle que le indicase) sin m\u00e1s dilaci\u00f3n, la ciudad a donde se trasladar\u00eda el Gobierno en caso de evacuaci\u00f3n de la capital. Esta gesti\u00f3n hab\u00eda sido decidida la v\u00edspera, despu\u00e9s de una larga discusi\u00f3n durante una reuni\u00f3n del Cuerpo diplom\u00e1tico en la <em>Nunciatura<\/em>. La mayor parte de los representantes extranjeros, siguiendo el ejemplo del ministro de Inglaterra, sir <strong>Horace<\/strong> <strong>Rumbold<\/strong>, y del ministro de Alemania, el <em>conde<\/em> <strong>Oberndorff<\/strong>, se hab\u00eda pronunciado por un traslado inmediato del Cuerpo diplom\u00e1tico a una ciudad m\u00e1s segura: Posen o Czcnstochowa. <strong>Sir Horace Rumbold<\/strong> hab\u00eda llegado incluso a pedir que se impusiera al Gobierno polaco la elecci\u00f3n de Posen como capital provisional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Los \u00fanicos en sostener la necesidad de permanecer en Varsovia hasta \u00faltimo extremo fueron el nuncio, monse\u00f1or <strong>Ratti<\/strong>, y el ministro de Italia, <strong>Tommasini<\/strong>. Su actitud hab\u00eda suscitado en el seno de la reuni\u00f3n vivas cr\u00edticas, y el Gobierno polaco la hab\u00eda juzgado desfavorablemente, porque sospechaba que, si el <em>nuncio de Su Santidad<\/em> y el ministro de Italia se inclinaban por Varsovia, lo hadan con la secreta esperanza de verse, a \u00faltima hora, en la imposibilidad de salir de ella, obligados a permanecer all\u00ed durante la ocupaci\u00f3n <em>bolchevique<\/em>. As\u00ed, seg\u00fan se dec\u00eda, el nuncio de Su Santidad se encontrar\u00eda en disposici\u00f3n de establecer un contacto entre el Vaticano y el Gobierno de los <em>Soviets<\/em> para discutir los problemas religiosos que interesasen a la Iglesia; porque la Iglesia, siempre atenta a los acontecimientos rusos, acechaba la ocasi\u00f3n de extender su influencia por la Europa oriental, como lo demostraban, no s\u00f3lo el nombramiento del padre <strong>Genocchi<\/strong> como visitador apost\u00f3lico en Ucrania, sino tambi\u00e9n el apoyo abiertamente concedido por el nuncio, monse\u00f1or <strong>Ratti<\/strong>, al metropolitano de Le\u00f3polis, monse\u00f1or <strong>Szeptycki<\/strong>. En efecto, la iglesia de <em>Galitzia<\/em> oriental ha sido siempre considerada por la <em>Santa Sede<\/em> como una mediadora natural para la conquista cat\u00f3lica de Rusia. En cuanto al ministro de Italia, <strong>Tommasini<\/strong>, era sospechoso de obedecer a instrucciones del ministro italiano de Estado, <em>conde<\/em> de <strong>Sforza<\/strong>, quien, impulsado por consideraciones de pol\u00edtica interior, las exigencias de los socialistas italianos, deseaba \u00e9l tambi\u00e9n entrar en relaciones con los <em>Soviets<\/em>. Si los <em>bolcheviques<\/em> ocupaban la capital de Polonia, la presencia del ministro <strong>Tommasini<\/strong> ofrecer\u00eda al <em>conde<\/em> <strong>Sforza<\/strong> una ocasi\u00f3n c\u00f3moda de entrar en relaciones diplom\u00e1ticas con el Gobierno de Mosc\u00fa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">La gesti\u00f3n de <em>monse\u00f1or<\/em> <strong>Ratti<\/strong>, decano del Cuerpo diplom\u00e1tico, fu\u00e9 acogida por el presidente del Consejo, <strong>Witos<\/strong>, con gran frialdad. Qued\u00f3 decidido, sin embargo, que, en caso de peligro, el Gobierno polaco se trasladar\u00eda a Posen y proveer\u00eda al desplazamiento del Cuerpo diplom\u00e1tico. El 8 de agosto, es decir, dos d\u00edas despu\u00e9s, una gran parte de los funcionarios de las Legaciones sal\u00eda de Varsovia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La vanguardia del ej\u00e9rcito bolchevique estaba ya a las puertas de la ciudad. En los barrios obreros sonaban los primeros tiros. Hab\u00eda llegado el momento de intentar el golpe de Estado.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2264938 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/PoloniaGuerra-1920-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2264938\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">* * *<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Varsovia, en el transcurso de esas jornadas, presentaba el aspecto de una ciudad resignada al saqueo. Un pesado calor sofocaba las voces y los ruidos; un profundo silencio pesaba sobre la multitud, agrupada en las calles. De vez en cuando, filas interminables de tranv\u00edas, cargados de heridos, hend\u00edan lentamente aquella multitud. Los heridos se asomaban a las ventanillas y ense\u00f1aban el pu\u00f1o amenazantes. Un largo murmullo se propagaba de acera a acera, de calle en calle. En medio de una escolta de ulanos, entre los cascos de los caballos, encorvados, cojeando, vestidos con harapos. y con la estrella roja sobre el pecho, desfilaban unos prisioneros <em>bolcheviques<\/em>. Al paso de los prisioneros, la multitud se abr\u00eda en silencio &#8216;Y se volv\u00eda a unir pesadamente detr\u00e1s de ellos. Estallaban tumultos aqu\u00ed y all\u00ed, sofocados inmediatamente por la marejada humana. Por encima de aquel mar de cabezas se alzaban a veces altas cruces negras, llevadas en procesi\u00f3n por soldados flacos y febriles; el pueblo avanzaba lentamente, por oleadas; dibuj\u00e1base una corriente en medio de la calle, segu\u00eda las cruces, se paraba, reflu\u00eda, se perd\u00eda en brazos tumultuosos. A la entrada del puente del V\u00edstula, una multitud silenciosa aguzaba el o\u00eddo hacia un lejano tronar. Nubes densas, amarillas de sol y de polvo, cerraban el horizonte, que vibraba fragoroso como bajo el choque de un ariete.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">La estaci\u00f3n central estaba asaltada d\u00eda y noche por bandas fam\u00e9licas de desertores, de refugiados, de fugitivos de todas las razas y de todas las clases sociales. S\u00f3lo los jud\u00edos parec\u00edan encontrarse en su elemento en medio del tumulto de aquellas jornadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El barrio de <em>Nalcwki<\/em>, el \u00ab<em>ghetto<\/em>\u00bb de Varsovia, estaba como en plena fiesta. El odio a los polacos perseguidores de hijos de Israel, la satisfacci\u00f3n de asistir a la gran piedad de la Polonia cat\u00f3lica e intolerante, se manifestaban all\u00ed en actos de valor y de violencia, ins\u00f3litos entre los jud\u00edos de <em>Nalewki<\/em>, mudos y pasivos por prudencia y por tradici\u00f3n. Los jud\u00edos se hac\u00edan sediciosos: mala se\u00f1al para los polacos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Las de las regiones invadidas que tra\u00edan los fugitivos, manten\u00edan el esp\u00edritu de sedici\u00f3n; en toda ciudad, en todo pueblo conquistado, \u00bfno se apresuraban acaso los <em>bolcheviques<\/em> en instalar un <em>Soviet<\/em>, formado por jud\u00edos del lugar? Los jud\u00edos, de perseguidos, se convert\u00edan en perseguidores. La libertad, la venganza, el poder, eran estos frutos demasiado dulces para que la miserable plebe de <em>Nalewki<\/em> no desease morder en ellos. El ej\u00e9rcito rojo, entonces a unas millas de Varsovia, encontraba un aliado natural en la enorme poblaci\u00f3n jud\u00eda de la ciudad, cuyo n\u00famero y animaci\u00f3n crec\u00edan a diario. En los primeros d\u00edas de agosto, eran por lo menos quinientos mil en Varsovia. Me he preguntado entonces con frecuencia qu\u00e9 era lo que pod\u00eda retener a aquella enorme masa sediciosa, ardiendo de odio fan\u00e1tico, hambrienta de libertad, qu\u00e9 era lo que pod\u00eda impedirle intentar un levantamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\"><strong>El Estado en plena disoluci\u00f3n, el Gobierno en la agon\u00eda, una gran parte del territorio nacional invadida, la capital presa del desorden y ya sitiada<\/strong>: mil hombres resueltos, dispuestos a todo, hubieran bastado para apoderarse de la ciudad sin disparar un tiro. Pero la experiencia de esas jornadas me ha convencido de que si <strong>Catilina<\/strong> puede ser jud\u00edo, los catilinarios, es decir, los ejecutores del golpe de Estado, no pueden ser&#8217; reclutados entre los hijos de Israel. En el mes de\u00b7 octubre de 1917, en Petrogrado, el <strong>Catilina<\/strong> de la insurrecci\u00f3n <em>bolchevique<\/em> fue el jud\u00edo <strong>Trotsky<\/strong> y no el ruso <strong>Lenin<\/strong>; pero los ejecutores, los catilinarios: marineros, obrero, soldados, eran en su mayor\u00eda rusos. En su lucha contra <strong>Stalin<\/strong>, en 1927, <strong>Trotsky<\/strong> deb\u00eda aprender a sus expensas el peligro de intentar un golpe de Estado confiando su ejecuci\u00f3n a elementos jud\u00edos en su mayor\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2264940 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/ZAJGHZFE3RGWZLRWK5CGQNPXFY-600x381.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"381\" data-id=\"2264940\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Casi a diario reun\u00edase el Cuerpo diplom\u00e1tico en la <em>Nunciatura<\/em> para discutir la situaci\u00f3n. All\u00ed acompa\u00f1aba yo con frecuencia al ministro de Italia, <strong>Tommasini<\/strong>, que se mostraba muy satisfecho de la actitud de sus colegas, todos favorables a la tesis de sir <strong>Horace Rumbold<\/strong> y del <em>conde<\/em> <strong>Oberndorff<\/strong>. S\u00f3lo el ministro de Francia, <strong>M. de Panafieu<\/strong>, aun juzgando la situaci\u00f3n de lo m\u00e1s cr\u00edtica, no dejaba de darse cuenta que la marcha del Cuerpo diplom\u00e1tico a Posen har\u00eda el efecto de una fuga y provocar\u00eda la indignaci\u00f3n p\u00fablica. Por eso \u00e9l, de acuerdo con monse\u00f1or <strong>Ratti<\/strong> y con el ministro de Italia, cre\u00eda que era necesario permanecer en Varsovia hasta \u00faltimo extremo, y que el consejo de sir <strong>Horace<\/strong> <strong>Rumbold<\/strong> y del conde <strong>Obendorff<\/strong>, partidarios de un abandono inmediato de la ciudad, s\u00f3lo pod\u00eda seguirse en el caso en que el derrumbamiento de la situaci\u00f3n interior comprometiese la defensa militar de la ciudad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">En realidad, la tesis de <strong>M. de Panafieu<\/strong> se aproximaba mucho m\u00e1s a la de los ministros de Inglaterra y de Alemania que a la del <em>nuncio<\/em> de Su Santidad y del ministro de Italia. En efecto, mientras <strong>Tommasini<\/strong> y monse\u00f1or <strong>Ratti<\/strong> -cuyo proyecto de permanecer en Varsovia aun en el caso de una ocupaci\u00f3n <em>bolchevique<\/em> era cosa evidente-, manifestaban un franco optimismo, lo mismo en lo referente a la situaci\u00f3n militar que en lo tocante a la crisis interior, y declaraban con insistencia que el <em>Cuerpo diplom\u00e1tico<\/em> no corr\u00eda ning\u00fan peligro por retrasar hasta el \u00faltimo momento su salida hacia Posen, <strong>M. de Panafieu<\/strong> no consideraba con optimismo m\u00e1s que la situaci\u00f3n militar. El no pod\u00eda; en apariencia, dejar de tener confianza en <strong>W<em>eygand.<\/em><\/strong>\u00a0Como la defensa de la ciudad se encontraba de all\u00ed en adelante confiada a un general franc\u00e9s, el ministro de Francia aparentaba prestar su adhesi\u00f3n. a la tesis de sir <strong>Horace Rumbold<\/strong> y del conde <strong>Oberndorff<\/strong>, no a causa de preocupaciones de orden militar, sino \u00fanicamente en atenci\u00f3n a los peligros que hac\u00eda prever la situaci\u00f3n interior. Los ministros de Inglaterra y de Alemania tem\u00edan, sobre todo, la ca\u00edda de Varsovia en manos del ej\u00e9rcito <em>bolchevique<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Oficialmente, <strong>M. de Panafieu<\/strong> no pod\u00eda temer m\u00e1s que un levantamiento de los jud\u00edos o de los comunistas: \u00ab<em>Lo que temo<\/em> \u2013dec\u00eda el ministro de Francia- <em>es la cuchillada en la espalda a Pilsudski y a Weygand<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El <em>nuncio de Su Santidad<\/em>, seg\u00fan afirmaba <em>monse\u00f1or<\/em> <strong>Pellegrinetti<\/strong>, secretario de la Nunciatura, no cre\u00eda en la posibilidad de un golpe de Estado. \u00ab<em>El nuncio<\/em> -dec\u00eda sonriendo el general <strong>Carton de Wiart<\/strong>, jefe de la misi\u00f3n militar inglesa- <em>no puede concebir que la miserable chusma del \u00abghetto\u201d y de los barrios de Varsovia se atreva a intentar adue\u00f1arse del poder. Pero Polonia no es la Iglesia, donde s\u00f3lo los papas y los cardenales pueden dar golpes de Estado<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Aunque \u00e9l no tuviese la impresi\u00f3n de que el Gobierno, los jefes militares y las clases dirigentes, es decir, los responsables de la situaci\u00f3n, hicieran todo lo que pod\u00edan por evitar nuevos y m\u00e1s graves peligros, <em>monse\u00f1or<\/em> <strong>Ratti<\/strong> estaba persuadido de que toda intentona sediciosa fracasar\u00eda. Sin embargo, los argumentos de <strong>M. de Panafieu<\/strong> eran demasiado serios para no suscitar en el nuncio alg\u00fan escr\u00fapulo. Por eso no me extra\u00f1\u00f3 la visita que hizo una ma\u00f1ana <em>monse\u00f1or<\/em> <strong>Pellegrinetti<\/strong> al ministro <strong>Toinmasini<\/strong>, para apremiarle a confirmar que el Gobierno hab\u00eda tomado todas las medidas necesarias para hacer frente a una intentona eventual de alzamiento. El ministro <strong>Tommasini<\/strong> me hizo llamar inmediatamente, me expuso los escr\u00fapulos del nuncio y me rog\u00f3, en presencia de <em>monse\u00f1or<\/em> <strong>Pellegrinetti<\/strong>, que fuera a controlar las precauciones tomadas por el Gobierno para impedir los des\u00f3rdenes y reprimir toda sedici\u00f3n. Las noticias que el <em>general<\/em> <strong>Romei<\/strong>, jefe de la misi\u00f3n militar italiana, acababa de confirmarle sobre los progresos incesantes de la ofensiva <em>bolchevique<\/em>, no le dejaban la menor duda acerca de la suerte de Varsovia. Era el 12 de agosto. Por la noche, el ej\u00e9rcito de <strong>Trotsky<\/strong> hab\u00eda llegado a una veintena de millas de la ciudad. \u00ab<em>Si las tropas polacas resisten todav\u00eda unos d\u00edas<\/em> -dijo el ministro-, <em>la maniobra del general <strong>Weygand<\/strong> puede tener \u00e9xito. Pero no hay que hacerse muchas ilusiones<\/em>\u00ab. Me encarg\u00f3 que fuese a los barrios obreros y al de <em>Nalewki<\/em>, donde se tem\u00edan des\u00f3rdenes, para comprobar por mis\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">propios ojos, en los sitios m\u00e1s importantes de la ciudad, si las medidas adoptadas eran suficientes para proteger a <strong>Weygand<\/strong> y a <strong>Pilsudski<\/strong> y garantizar al Gobierno de un golpe de mano eventual. \u00ab<em>Ser\u00eda preferible<\/em> -dijo al terminar- <em>que no fuera usted solo<\/em>\u00ab. Y me aconsej\u00f3 que me hiciera acompa\u00f1ar por el <em>capit\u00e1n<\/em> <strong>Rollin<\/strong>, agregado a la Legaci\u00f3n de Francia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El capit\u00e1n <strong>Rollin<\/strong>, oficial de caballer\u00eda, pertenec\u00eda a la \u00ab<em>segunda oficina<\/em>\u00ab; era uno de los colaboradores m\u00e1s serios y m\u00e1s cultos de <strong>M. de Panafieu<\/strong> y del general <strong>Henrys<\/strong>, jefe de la misi\u00f3n militar francesa. Frecuentaba asiduamente la Legaci\u00f3n de Italia y sosten\u00eda con el ministro <strong>Tommasini<\/strong> relaciones de viva simpat\u00eda y de cordial amistad. Le he visto despu\u00e9s, en Roma, en 1921 y 1922, durante la revoluci\u00f3n fascista; estaba \u00e9l entonces en el <em>palacio Farnesio<\/em> como agregado a la Embajada de Francia, y mostraba la mayor admiraci\u00f3n por la t\u00e1ctica revolucionaria de <strong>Mussolini<\/strong>. Desde que el ej\u00e9rcito <em>bolchevique<\/em> hab\u00eda puesto sitio a Varsovia, iba yo casi a diario con \u00e9l a las avanzadas polacas, para seguir m\u00e1s de cerca las peripecias de la batalla. Pero fuera de los cosacos rojos, jinetes terribles, dignos de banderas m\u00e1s gloriosas, los soldados bolcheviques no ten\u00edan un aspecto muy peligroso. Iban a combate lentamente, con un aspecto lamentable: el de gentes hambrientas y andrajosas, espoleadas \u00fanicamente por el miedo y el hambre. Mi larga experiencia de la guerra en el frente franc\u00e9s y en el frente italiano me imped\u00eda comprender c\u00f3mo los polacos pod\u00edan retroceder ante semejantes soldados.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2264941\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/Pilsudskiwithsoldiers.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"212\" data-id=\"2264941\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El capit\u00e1n <strong>Rollin<\/strong> estimaba que el Gobierno polaco no conoc\u00eda los rudimentos del arte de defender un Estado moderno. Id\u00e9ntica consideraci\u00f3n pod\u00eda aplicarse a <strong>Pilsudski<\/strong>, aunque en otro sentido. Los soldados polacos tienen fama de valientes. \u00bfPero de qu\u00e9 sirve la valent\u00eda de los soldados si los jefes ignoran que el arte de defenderse consiste en conocer sus puntos d\u00e9biles? Las medidas de precauci\u00f3n adoptadas por el Gobierno para hacer frente a la eventualidad de una intentona sediciosa, eran la mejor prueba de que ignoraba cu\u00e1les son los puntos d\u00e9biles de un Estado moderno. Desde Sila, la t\u00e9cnica del golpe de Estado ha hecho progresos considerables; resulta, pues, clar\u00edsimo que las medidas tomadas por <strong>Kerenski<\/strong> para impedir que <strong>Lenin<\/strong> se adue\u00f1ase del poder, hubieran debido ser completamente distintas de las que emple\u00f3 <strong>Cicer\u00f3n<\/strong> para defender a la <em>Rep\u00fablica<\/em> contra la sedici\u00f3n de <strong>Catilina<\/strong>. Lo que, en otros tiempos, era un problema de polic\u00eda, es hoy un problema t\u00e9cnico. Bien se ha visto en <em>marzo de 1920, en Berl\u00edn<\/em>, durante el <em>golpe de Estado de<\/em> <strong>Kapp<\/strong>: <strong>la diferencia que hay entre el criterio polic\u00edaco y el criterio t\u00e9cnico<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El Gobierno polaco obraba como <strong>Kerenski<\/strong>: se aten\u00eda a la experiencia de <strong>Cicer\u00f3n<\/strong>. Ahora bien; el arte de conquistar y de defender un Estado se ha modificado, en el transcurso de los siglos, a medida que se. modificaba la naturaleza del Estado. Si unas cuantas medidas polic\u00edacas bastaban para desbaratar el plan sedicioso de <strong>Catilina<\/strong>, esas mismas medidas no pod\u00edan servir de nada contra <strong>Lenin<\/strong>. El error de <strong>Kerenski<\/strong> consisti\u00f3 en querer defender los puntos vulnerables de una ciudad moderna: sus Bancos, sus estaciones, sus centrales telef\u00f3nicas y telegr\u00e1ficas, con los m\u00e9todos de <strong>Cicer\u00f3n<\/strong> para defender la Roma de su tiempo, cuyos puntos m\u00e1s delicados eran el <em>Foro<\/em> y la <em>Suburra<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">En mayo de 1920, <strong>von<\/strong> <strong>Kapp<\/strong> olvid\u00f3 que en Berl\u00edn, adem\u00e1s del <em>Reichstag<\/em> y de los ministerios de la <em>Wilhelmstrasse<\/em>, hab\u00eda tambi\u00e9n centrales el\u00e9ctricas, estaciones de ferrocarril, antenas radiotelegr\u00e1ficas y f\u00e1bricas. Los comunistas se aprovecharon de su error para paralizar la vida de Berl\u00edn y obligar a capitular a aquel Gobierno provisional, que hab\u00eda tomado posesi\u00f3n del poder por medio de un golpe de fuerza realizado siguiendo m\u00e9todos de polic\u00eda militar. La noche del 2 de diciembre, <strong>Luis Napole\u00f3n<\/strong> comenz\u00f3 su golpe de Estado por la ocupaci\u00f3n de las imprentas y de los campanarios. Pero en Polonia nadie tiene en cuenta sus propias experiencias, y menos a\u00fan las ajenas. La historia de Polonia est\u00e1 llena de hechos, de los que se consideran inventores los polacos. No creen que ning\u00fan acontecimiento de nacional se vuelva a dar en vida de los dem\u00e1s pueblos; en su patria es donde se produce por primera vez; no se ha podido observar en ninguna otra parte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Las medidas de precauci\u00f3n tomadas por el gobierno de <strong>Witos<\/strong> se limitaban a las medidas de polic\u00eda habituales. Los puentes sobre el V\u00edstula, el del ferrocarril y el de Praha, no estaban custodiados, en cada extremo, m\u00e1s que por cuatro soldados. La central el\u00e9ctrica no estaba custodiada: no encontramos ni se\u00f1al del menor servicio de vigilancia o de protecci\u00f3n. El <em>director<\/em> nos declar\u00f3 que algunas horas antes, el mando militar de la ciudad le hab\u00eda telefoneado que ser\u00eda considerado como personalmente responsable de cualquier acto de sabotaje de las m\u00e1quinas y de cualquier interrupci\u00f3n de la corriente. La <em>Ciudadela<\/em>, que est\u00e1 situada m\u00e1s all\u00e1 del barrio de <em>Nalewki<\/em>, completamente en el l\u00edmite de Varsovia, estaba llena de ulanos y de caballos; pudimos entrar y salir sin que los centinelas nos pidiesen salvoconductos. Hagamos notar que en la Ciudadela hab\u00eda igualmente un dep\u00f3sito de armas y un polvor\u00edn. En la estaci\u00f3n del ferrocarril, la confusi\u00f3n era indescriptible: bandas de fugitivos tomaban los trenes por asalto; una multitud tumultuosa se apretujaba en los andenes y en las v\u00edas; grupos de soldados borrachos dorm\u00edan profundamente, tumbados por el suelo. \u00ab<em>Somno vino que sepulti<\/em>\u00ab, observ\u00f3 el <em>capit\u00e1n<\/em> <strong>Rollin<\/strong>, que sab\u00eda lat\u00edn. Diez hombres armados con granadas hubieran bastado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">La residencia del <em>Estado Mayor del Ej\u00e9rcito<\/em> en la plaza principal de Varsovia, a la sombra de la iglesia rusa, derru\u00edda actualmente, estaba custodiada por los cuatro centinelas acostumbrados. Un vaiv\u00e9n de oficiales y de correos, cubiertos de polvo hasta el pelo, obstru\u00eda la puerta y el vest\u00edbulo del edificio. Aprovechamos aquel desorden para subir la escalera, recorrer un pasillo, cruzar una sala tapizada de mapas topogr\u00e1ficos, y en la que un oficial, sentado en un rinc\u00f3n ante una mesa, alz\u00f3 la cabeza y nos salud\u00f3 con aire aburrido. Despu\u00e9s de haber recorrido otro pasillo y haber entrado en una especie de antesala, donde unos oficiales grises de polvo esperaban de pie junto a una puerta entornada, volvimos a bajar al vest\u00edbulo. Al pasar de nuevo por delante de los dos centinelas para salir a la plaza, el capit\u00e1n Rollin me mir\u00f3 sonriendo. El edificio de <em>Correos<\/em> estaba custodiado por un piquete de soldados mandados por un teniente. Este oficial nos dijo que ten\u00eda como misi\u00f3n impedir que la multitud, en caso de tumulto, penetrase en el edificio de <em>Correos<\/em>. Le hice observar que un piquete de soldados colocado con tan buen orden a la entrada del edificio, conseguir\u00eda rechazar seguramente sin gran trabajo una multitud tumultuosa, pero no impedir el golpe de mano de diez hombres resueltos. El teniente sonri\u00f3 y, se\u00f1alando al p\u00fablico que entraba y sal\u00eda tranquilamente, me respondi\u00f3 que aquellos diez hombres se hab\u00edan introducido quiz\u00e1 por separado o estaban precisamente en aquel momento introduci\u00e9ndose ante nuestros ojos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8211; <em>Estoy aqu\u00ed para reprimir un mot\u00edn<\/em> -termin\u00f3-, <em>y no para impedir un golpe de mano<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Grupos de soldados estacionados ante los ministerios observaban con curiosidad las idas y venidas del p\u00fablico y de los empleados. La <em>Dieta<\/em> estaba rodeada de gendarmes y de <em>ulanos<\/em> a caballo; entraban y sal\u00edan diputados, -discutiendo entre ellos en voz baja. En el atrio topamos justamente con el <em>mariscal<\/em> de la <em>Dieta<\/em>, <strong>Trompczinski<\/strong>, obeso y preocupado, que nos salud\u00f3 con aire distra\u00eddo. Estaba rodeado de un grupito de diputados de la Posnania, atentos y fr\u00edos. <strong>Trompczinski<\/strong>, hombre de derecha y pasmando, era francamente hostil a la pol\u00edtica de <strong>Pilsudski<\/strong> y se hablaba mucho, por aquellos d\u00edas, de sus manejos secretos para derribar al gobierno <strong>Witos<\/strong>. La misma noche, en el <em>C\u00edrculo de Caza<\/em>, el <em>mariscal<\/em> de la <em>Dieta<\/em> dec\u00eda a <strong>Cavendish Bentink<\/strong>, secretario de la Legaci\u00f3n de Inglaterra: \u00ab<em>Pilsudski no sabe defender Polonia, y Witos no sabe defender la Rep\u00fablica<\/em>\u00ab. La Rep\u00fablica, para <strong>Trompczinski<\/strong>, era la <em>Dieta<\/em>. Como todos los hombres gruesos, <strong>Trompczinski<\/strong> no se sent\u00eda suficientemente defendido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Durante todo el d\u00eda recorrimos la ciudad en todos sentidos, llegando incluso hasta los barrios m\u00e1s apartados. Alrededor de las diez de la noche, cuando pas\u00e1bamos por delante del <em>Hotel Savoy<\/em>, el <em>capit\u00e1n<\/em> <strong>Rollin<\/strong> oy\u00f3 que le llamaban por su nombre. Desde la puerta del hotel, el <em>general<\/em> <strong>Bulach Balachowitch<\/strong> nos hac\u00eda se\u00f1as de que entr\u00e1semos. Partidario de <strong>Pilsudski<\/strong>, pero \u00ab<em>partidario<\/em>\u00bb en el sentido que se da a esta palabra en Rusia y en Polonia, el <em>general ruso<\/em> <strong>Balachowitch<\/strong> mandaba las famosas bandas de <em>cosacos negros<\/em> que peleaban por Polonia contra los <em>cosacos rojos<\/em> de <strong>Budyonni<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">General con cabeza de bandido, acostumbrado a todas las tretas de las guerrillas de partidarios, audaz sin escr\u00fapulos, <strong>Bulach Balachowitch<\/strong> era un buen elemento de triunfo en el juego de <strong>Pilsudski<\/strong>, que se serv\u00eda de \u00e9l y del atam\u00e1n Petlioura para mantener en la <em>Rusia blanca<\/em> y en <em>Ucrania<\/em> la rebeli\u00f3n contra los <em>bolcheviques<\/em> y contra <strong>Denikin<\/strong>. Hab\u00eda establecido su cuartel general en el <em>Hotel Savoy<\/em>, donde se le ve\u00eda, de vez en cuando, hacer una breve aparici\u00f3n para vigilar, entre dos escaramuzas, la situaci\u00f3n pol\u00edtica. Una crisis gubernamental no hubiera dejado de tener consecuencias para \u00e9l, ya en ventaja suya, ya a sus expensas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">M\u00e1s que los movimientos de los <em>cosacos<\/em> de <strong>Budyonni<\/strong>, eran los acontecimientos interiores los que \u00e9l no cesaba de observar. Los polacos desconfiaban de \u00e9l, y <strong>Pilsudski<\/strong> mismo le utilizaba con prudencia extraordinaria, como a un aliado peligroso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\"><strong>Balachowitch<\/strong> se puso en seguida a hablar de la situaci\u00f3n, sin ocultar que, a su juicio, s\u00f3lo un golpe de Estado de los partidarios de la derecha podr\u00eda salvar a Varsovia del enemigo y a Polonia de la ruina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8211;<em><strong>Witos<\/strong> es incapaz de hacer frente a los acontecimientos<\/em>\u00a0<\/span><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">-termin\u00f3- <em>y de proteger la retaguardia del ej\u00e9rcito de <strong>Pilsudski<\/strong>. Si nadie se decide a adue\u00f1arse del poder para poner fin al desorden, organizar la resistencia civil y defender a la Republica contra los peligros que la amenazan, dentro de uno o dos d\u00edas vamos a asistir a un golpe de Estado comunista<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El <em>capit\u00e1n<\/em> <strong>Rollin<\/strong> pensaba que era demasiado tarde para prevenir una intentona de los comunistas, y que los partidos de derecha no ten\u00edan hombres capaces de asumir una responsabilidad tan grave.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">En las condiciones en que se encontraba Polonia, la responsabilidad de un golpe de Estado no parec\u00eda a <strong>Balachowitch<\/strong> tan grave como a <strong>Rollin<\/strong>, puesto que se trataba\u00b7 de salvar a la Republica. En cuanto a las dificultades de la empresa, &#8211; cualquier imb\u00e9cil podr\u00eda adue\u00f1arse del poder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">-Pero -a\u00f1adi\u00f3- <strong>Haller<\/strong> est\u00e1 en el frente, <strong>Sapieha<\/strong> no tiene amigos serios y <strong>Trompczinski<\/strong> tiene miedo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Entonces hice yo notar que los partidos de izquierda deb\u00edan carecer igualmente de hombres a la altura de la situaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 es lo que imped\u00eda a los comunistas intentar un golpe de Estado?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8211;<em>Tiene usted raz\u00f3n<\/em> -aprob\u00f3 <strong>Balachowitch<\/strong>-; <em>yo, en su lugar, si no fuera un extranjero en este pa\u00eds que me da hospitalidad y por el cual peleo, a estas horas habr\u00eda dado yo el golpe<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\"><strong>Rollin<\/strong> sonri\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8211;<em>Si fuese usted polaco<\/em> -dijo-, <em>no hubiera usted hecho nada todav\u00eda. En Polonia, mientras no es demasiado tarde, es siempre demasiado pronto<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\"><strong>Balachowitch<\/strong> era realmente el hombre capaz de derribar a <strong>Witos<\/strong> en unas horas un millar de cosacos suyos hubiera bastado para ocupar por sorpresa los centros nerviosos de la ciudad y a garantizar el orden durante cierto tiempo. Pero \u00bfy despu\u00e9s?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\"><strong>Balachowitch<\/strong> y sus hombres eran rusos y, adem\u00e1s, cosacos. El golpe hubiera tenido \u00e9xito sin tropezar con dificultades serias; pero las dificultades hubieran venido despu\u00e9s, insuperables. Una vez que se hubiese adue\u00f1ado del Poder, <strong>Balachowitch<\/strong> lo habr\u00eda cedido sin tardar a hombres de la derecha; pero ning\u00fan patriota polaco hubiera aceptado el Poder de manos de un <em>cosaco<\/em>. Los comunistas \u00fanicamente se habr\u00edan aprovechado de la situaci\u00f3n as\u00ed creada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8211;<em>En el fondo<\/em> -termin\u00f3- <em>ser\u00eda esa una buena lecci\u00f3n para los partidarios de la derecha<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Encontramos reunidos aquella noche en el <em><strong>C\u00edrculo de Caza<\/strong><\/em>, al lado de <strong>Sapieha<\/strong> y de <strong>Trompczinski<\/strong>, de los elementos m\u00e1s representativos de la oposici\u00f3n de los nobles y de los grandes terratenientes a la pol\u00edtica de <strong>Pilsudski<\/strong> y de <strong>Witos<\/strong>. Diplom\u00e1ticos extranjeros no hab\u00eda, en realidad, m\u00e1s que el <em>conde<\/em> <strong>Obendorff<\/strong>, ministro de Alemania; el general ingl\u00e9s <strong>Carton de Wiart<\/strong>, y el secretario de la Legaci\u00f3n de Francia. Todos parec\u00edan tranquilos, menos el <em>pr\u00edncipe<\/em> <strong>Sapieha<\/strong> y el conde <strong>Obendorff<\/strong>. Sapieha aparentaba no o\u00edr las conversaciones entabladas a su alrededor y se inclinaba de vez en cuando hacia el general <strong>Carton de Wiart<\/strong>, que discut\u00eda con el conde <strong>Potocki<\/strong> la situaci\u00f3n militar, para cambiar algunas palabras con \u00e9l. Las tropas <em>bolcheviques<\/em>, en el transcurso de aquel d\u00eda, hab\u00edan progresado sensiblemente en el sector de <em>Radzymin<\/em>, pueblo situado a una veintena de kil\u00f3metros de Varsovia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8212;<em>Combatiremos hasta el final<\/em>&#8211; dec\u00eda el conde <strong>Potocki<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8211;<em>Querr\u00e1 usted decir hasta ma\u00f1ana<\/em> &#8211; replicaba sonriendo el general ingl\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">El conde <strong>Potocki<\/strong> hab\u00eda regresado de Par\u00eds hac\u00eda unos d\u00edas tan s\u00f3lo; pero ten\u00eda el prop\u00f3sito de volver \u00b7all\u00ed lo antes posible, en cuanto la buena suerte sonriese a Polonia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">-Ustedes <strong>Carton de Wiart<\/strong>&#8211; son todos como su famoso <strong>Dombrowski<\/strong>, que mandaba las legiones polacas en Italia en la \u00e9poca de <strong>Napole\u00f3n<\/strong>. \u00ab<em>Estoy siempre dispuesto a morir por mi pa\u00eds, dec\u00eda <strong>Dombrowski<\/strong>, pero no a vivir en \u00e9l<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Tales eran los hombres, tales las intenciones. O\u00edase a lo lejos del retumbar del ca\u00f1\u00f3n. Antes de separarnos, por la ma\u00f1ana, el ministro <strong>Tommasini<\/strong> nos rog\u00f3 que le esper\u00e1semos aquella noche en el <em>C\u00edrculo de Caza<\/em>. Era ya tarde; estaba a punto de marcharme cuando entr\u00f3 el ministro de Italia. Nuestras consideraciones sobre la imprevisi\u00f3n del gobierno de <strong>Witos<\/strong>, aun pareci\u00e9ndole graves, no eran una novedad para \u00e9l. El mismo <strong>Witos<\/strong> le hab\u00eda confesado unas horas antes que no se sent\u00eda due\u00f1o de la situaci\u00f3n. <strong>Tommasini<\/strong> no por ello estaba menos convencido de que entre los enemigos de <strong>Pilsudski<\/strong> y de <strong>Witos<\/strong> no hab\u00eda un hombre capaz de intentar un golpe de Estado. Los \u00fanicos susceptibles de despertar alguna inquietud eran los comunistas. Pero el temor a comprometer la situaci\u00f3n con una imprudencia les imped\u00eda arriesgarse en una aventura, si no peligrosa, al menos in\u00fatil. Era evidente que juzgaban la partida ganada y que esperaban tranquilamente la llegada de <strong>Trotsky<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8212;<em>Incluso monse\u00f1or <strong>Ratti<\/strong><\/em> -a\u00f1adi\u00f3 el ministro volvi\u00e9ndose hacia m\u00ed- <em>ha decidido perseverar en la actitud que hemos observado basta ahora de com\u00fan acuerdo. El nuncio de Su Santidad y yo permaneceremos en Varsovia hasta el final, suceda lo que suceda<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">&#8212;<em>\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima!<\/em> -comentaba algunos instantes despu\u00e9s, y no sin iron\u00eda, el capit\u00e1n <strong>Rollin<\/strong>-. <em>\u00a1Qu\u00e9 l\u00e1stima si no sucede nada!<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">A la noche siguiente, ante la noticia de que ej\u00e9rcito <em>bolchevique<\/em> se hab\u00eda apoderado del pueblo de <em>Radzymin<\/em> y atacaba la entrada del puente de Varsovia, el cuerpo diplom\u00e1tico abandon\u00f3 la capital a toda prisa, para refugiarse en Posen. No quedaban en Varsovia m\u00e1s que el <em>nuncio de Su Santidad<\/em>, el ministro de Italia y los encargados de Negocios de los Estados Unidos y de Dinamarca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Durante toda la noche la ciudad fu\u00e9 presa del terror. Al d\u00eda siguiente, que era el 15 de agosto,<em> fiesta de Santa Mar\u00eda<\/em>, todo el pueblo desfil\u00f3 procesionalmente detr\u00e1s de la imagen de la Virgen, pidi\u00e9ndole en voz alta que salvase a Polonia de la invasi\u00f3n. En el momento en que todo parec\u00eda perdido, cuando el enorme cortejo, salmodiando sus letan\u00edas, esperaba ver desembocar por una esquina, de un momento a otro! una patrulla de <em>cosacos rojos<\/em>; la noticia de las primeras victorias del general <strong>Weygand<\/strong> corri\u00f3 como la p\u00f3lvora. El ej\u00e9rcito de <strong>Trotsky<\/strong> se bat\u00eda en retirada en toda la l\u00ednea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-weight: 400; font-size: 14pt;\">Le hab\u00eda faltado a <strong>Trotsky<\/strong> un aliado indispensable: <strong>Catilina<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2264937\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/32146233837_06943e5158_b.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"233\" data-id=\"2264937\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/32146233837_06943e5158_b.jpg 999w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/32146233837_06943e5158_b-300x106.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/32146233837_06943e5158_b-768x271.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/01\/32146233837_06943e5158_b-610x216.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><b>TECNICA DEL GOLPE DE ESTADO:\u00a0<\/b><b>CONTENIDO<\/b><\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\"><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/12\/12\/tecnica-del-golpe-de-estado-por-curzio-malaparte\/\"><span style=\"font-size: 14pt;\">CURZIO MALAPARTE: \u00abT\u00c9CNICA DEL GOLPE DE ESTADO\u00bb (1931): \u00abPr\u00f3logo\u00bb.<\/span><\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/01\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-1-el-golpe-de-estado-bolchevique\/\"><strong><span id=\"Cap\u00edtulo_I:_El_golpe_de_Estado_Bolchevique_y_la_t\u00e1ctica_de_Trotsky\" class=\"mw-headline\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Cap\u00edtulo I<\/span>: El golpe de Estado Bolchevique y la t\u00e1ctica de Trotsky<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se aborda la toma del poder en\u00a0Rusia\u00a0por parte de\u00a0Le\u00f3n Trotski\u00a0en la\u00a0Revoluci\u00f3n rusa\u00a0de octubre de 1917.\u200b<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/08\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-2-historia-de-un-golpe-de-estado-fallido-trotsky-contra-stalin\/\"><strong><span id=\"Cap\u00edtulo_II:_Historia_de_un_golpe_de_Estado_fallido\" class=\"mw-headline\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Cap\u00edtulo II<\/span>: Historia de un golpe de Estado fallido<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Trata sobre la defensa de\u00a0I\u00f3sif Stalin\u00a0frente al intento de Trotski de tomar el poder en 1927.\u200b<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/15\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-3-1920-la-experiencia-polaca-el-orden-reina-en-varsovia\/\"><strong><span id=\"Cap\u00edtulo_III:_1920:_La_experiencia_polaca._El_orden_reina_en_Varsovia\" class=\"mw-headline\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Cap\u00edtulo III<\/span>: 1920: La experiencia polaca. El orden reina en Varsovia<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre las luchas internas por el poder en la\u00a0Polonia\u00a0de\u00a0J\u00f3zef Pilsudski.\u200b<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/22\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-4-kapp-o-marte-contra-marx\/\"><strong><span id=\"Cap\u00edtulo_IV:_Kapp,_o_Marte_contra_Marx\" class=\"mw-headline\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Cap\u00edtulo IV<\/span>: Kapp, o Marte contra Marx<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre el\u00a0Golpe de Estado de Kapp, golpe militar fracasado que se tuvo lugar en\u00a0Alemania\u00a0en 1920, dirigido por\u00a0Wolfgang Kapp.\u200b<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/29\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-5-bonaparte-o-el-primer-golpe-de-estado-moderno\/\"><strong><span id=\"Cap\u00edtulo_V:_Bonaparte,_o_el_primer_golpe_de_Estado_moderno\" class=\"mw-headline\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Cap\u00edtulo V<\/span>: Bonaparte, o el primer golpe de Estado moderno<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Acerca del\u00a0golpe de Estado del 18 de Brumario, dado por\u00a0Napole\u00f3n\u00a0el 9 de noviembre de 1799.\u200b<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/02\/05\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-6-primo-de-ribera-y-pilsudky-un-cortesano-y-un-general-socialista\/\"><strong><span id=\"Cap\u00edtulo_VI:_Primo_de_Rivera_y_Pilsudski:_Un_cortesano_y_un_general_socialista\" class=\"mw-headline\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Cap\u00edtulo VI<\/span>: Primo de Rivera y Pilsudski: Un cortesano y un general socialista<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Compara las actuaciones de\u00a0Primo de Rivera\u00a0y Pilsudski con las de Napole\u00f3n, que se refugiaron en la legalidad del estado vigente en lugar de rechazarla.\u200b<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/02\/12\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-7-mussolini-y-el-golpe-de-estado-fascista\/\"><strong><span id=\"Cap\u00edtulo_VII:_Mussolini_y_el_golpe_de_Estado_fascista\" class=\"mw-headline\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Cap\u00edtulo VII<\/span>: Mussolini y el golpe de Estado fascista<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Trata sobre la\u00a0Marcha sobre Roma\u00a0y la toma del poder del\u00a0Partido Nacional Fascista, de la que el propio autor fue part\u00edcipe.\u200b<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/02\/19\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-8-un-dictador-fracasado-hitler\/\"><strong><span id=\"Cap\u00edtulo_VIII:_Un_dictador_fracasado:_Hitler\" class=\"mw-headline\" style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"text-decoration: underline;\">Cap\u00edtulo VIII<\/span>: Un dictador fracasado: Hitler<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Trata de las acciones fracasadas de Hitler con intenci\u00f3n de tomar el poder, como fue el caso del\u00a0Putsch de Munich. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay que tener en cuenta que\u00a0<i>T\u00e9cnica del Golpe de Estado<\/i>\u00a0se public\u00f3 en 1931, antes de que\u00a0Adolf Hitler\u00a0tomara el poder en Alemania.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2263132\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/tecnica-de-golpe-de-estado-2-PPAL.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"319\" data-id=\"2263132\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/tecnica-de-golpe-de-estado-2-PPAL.jpg 680w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/tecnica-de-golpe-de-estado-2-PPAL-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/tecnica-de-golpe-de-estado-2-PPAL-610x405.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/tecnica-de-golpe-de-estado-2-PPAL-678x452.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>CAP\u00cdTULO III: 1920, LA EXPERIENCIA POLACA. EL ORDEN REINA EN VARSOVIA \u00a0 TECNICA DEL GOLPE DE ESTADO CURZIO MALAPARTE CAP\u00cdTULO III 1920: LA EXPERIENCIA POLACA.\u00a0EL ORDEN REINA EN VARSOVIA &nbsp; Despu\u00e9s de haber pasado unos <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/01\/15\/tecnica-del-golpe-de-estado-de-curzio-malaparte-capitulo-3-1920-la-experiencia-polaca-el-orden-reina-en-varsovia\/\" title=\"\u00abTECNICA DEL GOLPE DE ESTADO\u00bb, de Curzio Malaparte: Cap\u00edtulo 3: \u00ab1920: La experiencia polaca. 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