{"id":2254005,"date":"2022-08-21T00:05:14","date_gmt":"2022-08-20T22:05:14","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2254005"},"modified":"2022-08-20T20:34:25","modified_gmt":"2022-08-20T18:34:25","slug":"cuentos-de-italo-calvino-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/08\/21\/cuentos-de-italo-calvino-2\/","title":{"rendered":"CUENTOS DE ITALO CALVINO"},"content":{"rendered":"<div dir=\"auto\">\n<div dir=\"auto\">\n<p><strong><a id=\"refsuma\"><\/a><a href=\"#refsum\">Sumario<\/a>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">SOBRE ITALO CALVINO Y SU OBRA <a id=\"ref0\"><\/a><a href=\"#ref0a\">*<\/a><\/span><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Italo Calvino (15 octubre 1923 &#8211; 19 septiembre de 1985) fue un periodista y escritor italiano, principalmente de cuentos y novelas. Entre sus obras m\u00e1s conocidas se incluyen la trilog\u00eda <em>Nuestros antepasados<\/em>, la colecci\u00f3n de cuentos de <em>Las cosmic\u00f3micas<\/em> y las novelas <em>Ciudades invisibles<\/em> y <em>Si una noche de invierno un viajero<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/span><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26779\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/cuento-italo-calvino.jpg\" alt=\"ITALO CALVINO\" width=\"280\" height=\"397\" data-id=\"26779\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/cuento-italo-calvino.jpg 394w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/cuento-italo-calvino-212x300.jpg 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">NOTA INTRODUCTORIA\u00a0<\/span><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><i>Il sentiero dei nidi di ragno<\/i>, la primera novela de Italo Calvino, aparece en 1947, el mismo a\u00f1o en que se publican\u00a0<i>Il compagno<\/i>, de Pavese;\u00a0<i>Il sempione strizza l\u2019occhio al Frejus<\/i>, de Vittorini, y\u00a0<i>Fontamara<\/i>, de Silone, esta \u00faltima en su primera edici\u00f3n italiana. La corriente neorrealista est\u00e1 en pleno apogeo. A pesar de relatar una experiencia de la lucha de las brigadas partisana en la Liguria \u2014en las que Calvino particip\u00f3 como guerrillero\u2014, en esa primera obra, de estilo aparentemente neorrealista, se advierte ya claramente la veta de exaltaci\u00f3n fant\u00e1stica que seguir\u00e1 desarroll\u00e1ndose en m\u00faltiples direcciones en su narrativa posterior. Como ocurri\u00f3 tambi\u00e9n con la obra de Buzzati, algunos cr\u00edticos italianos creyeron ver en El sendero de los nidos de ara\u00f1a una obra de \u201cevasi\u00f3n\u201d, una crisis a la concepci\u00f3n realista de la realidad. Por ese tiempo, Calvino contest\u00f3 que \u00e9l deseaba el advenimiento de \u201cun tiempo de buenos libros llenos de inteligencia nueva, como nuevas energ\u00edas y m\u00e1quinas de producci\u00f3n, que influyan en la renovaci\u00f3n que el mundo necesita\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A\u00f1os despu\u00e9s, en una conferencia que sustent\u00f3 en varias universidades de Norteam\u00e9rica acerca de las tres corrientes de la novela italiana de ese tiempo Calvino expuso la fundamentaci\u00f3n de su \u201cpo\u00e9tica de lo fant\u00e1stico\u201d, de su afici\u00f3n apasionada por las f\u00e1bulas populares y por la obra de Ariosto. Transcribimos aqu\u00ed, in extenso, la parte final de dicha conferencia por considerarla de capital importancia para comprender mejor el itinerario de toda su narrativa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cYo tambi\u00e9n me hallo entre los escritores que comenzaron creando la literatura de la Resistencia; pero no quise renunciar a la carga \u00e9pica y de la aventura, a la energ\u00eda f\u00edsica y moral. En vista de que las im\u00e1genes de la vida contempor\u00e1nea no satisfac\u00edan esta necesidad, me pareci\u00f3 natural transferir esta carga de aventuras fant\u00e1sticas, fuera de nuestro tiempo, fuera de la realidad. Un se\u00f1or del siglo\u00a0XVIII\u00a0que se pasa la vida trepado a los \u00e1rboles, un guerrero partido en dos por un ob\u00fas, que contin\u00faa vivo, demediado, un guerrero medieval que no existe, que s\u00f3lo es una armadura vac\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9? De todo lo que he dicho se desprende que la acci\u00f3n me interesa m\u00e1s que la inmovilidad; la voluntad m\u00e1s que la resignaci\u00f3n, la excepcionalidad m\u00e1s que lo consuetudinario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cYo tambi\u00e9n he escrito y sigo escribiendo historias realistas. Mi primera novela y mis primeros cuentos trataban de la guerra partisana; era un mundo coloreado, aventuroso, donde la alegr\u00eda y la tragedia se mezclaban. La realidad que est\u00e1 a mi alrededor no me ha dado im\u00e1genes tan plenas de esa energ\u00eda que me gusta expresar. No he dejado de escribir historias realistas, pero por m\u00e1s que intento darles el movimiento y la deformaci\u00f3n por medio de la iron\u00eda y la paradoja, siempre resultan demasiado tristes; y siento entonces la necesidad de alternar historias realistas e historias fant\u00e1sticas en mi trabajo narrativo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cHe estudiado tambi\u00e9n las f\u00e1bulas populares, de las cuales publiqu\u00e9 una antolog\u00eda, agrupadas por regiones. Me interesa la f\u00e1bula por el dise\u00f1o lineal de la narraci\u00f3n, su ritmo, su esencialidad y el modo en que el sentido de una vida est\u00e1 contenido en una s\u00edntesis de hechos, de dificultades por superar, de momentos supremos. Fue as\u00ed que me interes\u00e9 en la relaci\u00f3n entre la f\u00e1bula y las m\u00e1s antiguas formas de novela, como la novela caballeresca del Medioevo y los grandes poemas de nuestro Renacimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cDe todos los poetas de nuestra tradici\u00f3n, el que siento m\u00e1s cercano y, al mismo tiempo, el m\u00e1s oscuramente fascinante es Ludovico Ariosto. No me canso de releerlo. Este poeta tan absolutamente l\u00edmpido y jovial, sin problemas; sin embargo, tan misterioso en el fondo; tan h\u00e1bil en ocultarse a s\u00ed mismo; este incr\u00e9dulo italiano del siglo\u00a0XVI, que extrae de la cultura renacentista un sentido sin ilusiones de la realidad, y mientras Machiavelli funda sobre esa misma noci\u00f3n desencantada de la humanidad una dura idea de ciencia pol\u00edtica, Ariosto se obstina en dise\u00f1ar una f\u00e1bula\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cDesde un principio me ha ocurrido, sin quererlo, mientras consideraba como maestros a los novelistas de la apasionada y racional participaci\u00f3n activa en la Historia, desde Stendhal a Hemingway y Malraux, que me hallaba ante ellos con la misma actitud (no hablo de valores po\u00e9ticos, enti\u00e9ndase bien, sino s\u00f3lo de la actitud hist\u00f3rica y psicol\u00f3gica) con la cual Ariosto se hallaba frente a los poemas caballerescos: Ariosto que es capaz de ver todo solamente a trav\u00e9s de la iron\u00eda y la deformaci\u00f3n fant\u00e1stica \u2014pero que jam\u00e1s minimizaba las virtudes fundamentales que la caballeresca expresaba\u2014, nunca rebaja la noci\u00f3n del hombre que anima esas vicisitudes, aunque a \u00e9l le parezca que no queda m\u00e1s que trasmutarlas en un juego colorido y danzante. Ariosto, tan lejano de la tr\u00e1gica profundidad que un siglo despu\u00e9s tendr\u00e1 Cervantes, pero con tanta tristeza a\u00fan en su continuo ejercicio de levedad y elegancia; Ariosto, tan h\u00e1bil en construir octavas tras octavas con el infalible contrapunto de los dos \u00faltimos versos rimados; tan diestro para dar a veces la sensaci\u00f3n de una terquedad obsesiva en un trabajo demente; Ariosto, tan lleno de amor por la vida, tan realista, tan humano\u2026<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c\u00bfEs evasi\u00f3n mi amor por Ariosto? No. \u00c9l nos ense\u00f1a c\u00f3mo la inteligencia vive tambi\u00e9n \u2014y sobre todo\u2014 de fantas\u00edas, de iron\u00eda, de cuidado formal; c\u00f3mo ninguna de estas dotes es un fin en s\u00ed misma, sino c\u00f3mo ellas pueden entrar a formar parte de una concepci\u00f3n del mundo, c\u00f3mo pueden servir para valorar mejor los vicios humanos. Son lecciones actuales, tan necesarias hoy, en la \u00e9poca de los cerebros electr\u00f3nicos y de los vuelos espaciales. Es una energ\u00eda vuelta hacia el porvenir, no hacia el pasado, estoy absolutamente seguro, la que impulsa a Orlando, a Angelica, a Ruggiero, a Bradamante, a Astolfo\u2026\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En manos de Calvino los hechos hist\u00f3ricos y cient\u00edficos, los personajes, las conquistas de la civilizaci\u00f3n contempor\u00e1nea y hasta los estados de \u00e1nimo se transfiguran siempre en protagonistas de una tragicomedia fant\u00e1stica como creada por una ir\u00f3nica y atormentada pasi\u00f3n moral, did\u00e1ctica; por una conciencia de la desarmon\u00eda del ser humano consigo mismo y con todo lo que le rodea. Ante la incapacidad del mundo contempor\u00e1neo para proporcionar una realidad y unas im\u00e1genes a la medida del hombre como individuo, ahoga un sollozo, gui\u00f1a un ojo y sabe, como Almicare Carruga, \u201cque la exaltaci\u00f3n originada por los lentes nuevos era tal vez la \u00faltima de su vida, una exaltaci\u00f3n acabada\u201d.<\/span><\/p>\n<div style=\"text-align: right;\" align=\"right\">\n<a href=\"http:\/\/www.materialdelectura.unam.mx\/index.php\/cuento-contemporaneo\/13-cuento-contemporaneo-cat\/28-006-italo-calvino?start=1\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Guillermo Fern\u00e1ndez<\/span><\/a><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt; text-align: center;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/div>\n<\/blockquote>\n<\/div>\n<\/div>\n<div align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26780\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-wesley-xlarge-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"300\" data-id=\"26780\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-wesley-xlarge-300x188.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-wesley-xlarge-768x480.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-wesley-xlarge-1024x640.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-wesley-xlarge.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>SUMARIO<a id=\"refsum\"><\/a><a href=\"#refsuma\">*:\u00a0<\/a><\/strong><\/span><\/em><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><a id=\"ref0a\"><\/a><a href=\"#ref0\">[0] Nota introductoria\u00a0<\/a><\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">[1] Uno de los tres a\u00fan est\u00e1 vivo, por Italo Calvino<\/a><\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">[2] La aventura de un miope, por Italo Calvino\u00a0\u00a0<\/a><\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\">[3] Las ciudades invisibles (fragmentos), por Italo Calvino\u00a0<\/a><\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><a id=\"ref4a\"><\/a><a href=\"#ref4\">[4] Una tarde, Ad\u00e1n , por Italo Calvino<\/a><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26790\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/portada-calvino-223x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"445\" data-id=\"26790\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/portada-calvino-223x300.jpg 223w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/portada-calvino-768x1034.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/portada-calvino-760x1024.jpg 760w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/portada-calvino.jpg 1000w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26791\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/uno-de-los-tres-esta-vivo-italo-calvino-300x188.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"300\" data-id=\"26791\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/uno-de-los-tres-esta-vivo-italo-calvino-300x188.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/uno-de-los-tres-esta-vivo-italo-calvino.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 36pt;\"><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">[1]<\/a> Uno de los tres a\u00fan est\u00e1 vivo<\/span><\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">ITALO CALVINO<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los tres estaban desnudos, sentados sobre una piedra. A su alrededor estaban todos los hombres del pueblo, con un robusto anciano barbado al frente de \u00e9stos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u2026y vi las llamas m\u00e1s altas que las monta\u00f1as\u2014dec\u00eda el anciano barbado\u2014, y dije: \u00bfc\u00f3mo puede arder tan alto un pueblo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Los desnudos no entend\u00edan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Y sent\u00ed el insoportable olor del humo, y dije: \u00bfC\u00f3mo puede apestar tanto el humo de nuestro pueblo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El m\u00e1s alto de los tres desnudos se abrazaba los hombros, porque soplaba un poco de viento, y le dio un codazo al anciano desnudo, para que tradujera: a\u00fan intentaba entender y el anciano era el \u00fanico que sab\u00eda un poco de esa lengua. Pero el anciano ya no levantaba la cabeza y s\u00f3lo de vez cuando sobre la espalda doblada, un estremecimiento le recorr\u00eda la cadena de las v\u00e9rtebras. Con el gordo ya no pod\u00eda contarse; era presa de un temblor que agitaba la adiposidad afeminada de su cuerpo, con los ojos como vidrios rayados por la lluvia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Y luego me dijeron que eran las llamas de nuestras mieses lo que hac\u00eda arder nuestras casas, que adentro estaban nuestros hijos asesinados, que la peste se deb\u00eda a sus cuerpos quemados: el hijo de Tancin, el hijo de G\u00e9 y el hijo del guardi\u00e1n de la aduana.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Mi hermano Basti\u00e1n! \u2014grit\u00f3 el hombre que ten\u00eda una mirada endiablada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Era el \u00fanico que interrump\u00eda con frecuencia. Los dem\u00e1s estaban callados y serios, con las manos apoyadas en los fusiles.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El m\u00e1s alto de los tres desnudos no era de la misma nacionalidad que sus compa\u00f1eros: era de una regi\u00f3n que sab\u00eda muy bien lo que quiere decir pueblos ardidos e hijos asesinados. Por eso no ignoraba lo que se piensa de quien quema y mata, y hubiera debido tener menos esperanza que los otros. Sin embargo, algo le imped\u00eda resignarse, una angustiosa incertidumbre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Y s\u00f3lo hemos aprehendido a estos tres hombres \u2014dec\u00eda el anciano barbado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1S\u00f3lo tres, por desgracia! \u2014grit\u00f3 el de la mirada endiablada, pero los otros segu\u00edan guardando silencio.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Es posible que aun entre ellos haya hombres buenos, los que obedecen de mala gana; es posible que estos tres sean de \u00e9sos\u2026<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El endiablado mir\u00f3 al anciano barbado con los ojos desmesuradamente abiertos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Expl\u00edcanos \u2014dijo en voz baja el m\u00e1s alto de los tres desnudos. Pero ahora parec\u00eda que toda la vida del anciano escapara para las colinas de las v\u00e9rtebras.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pero cuando se trata de hijos asesinados y de casas quemadas no se puede distinguir entre malos y no malos. Y nosotros estamos seguros de estar en lo justo al condenar a muerte a los tres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cMuerte\u201d, pensaba el alto de los tres desnudos, \u201cyo he o\u00eddo ya esta palabra. \u00bfQu\u00e9 cosa significar\u00e1? Muerte\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero el anciano no le hac\u00eda caso, y parec\u00eda que el gordo estaba rezando. Ahora recordaba que el gordo era cat\u00f3lico. Era el \u00fanico cat\u00f3lico en la compa\u00f1\u00eda y los compa\u00f1eros se burlaban de \u00e9l por ese motivo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Yo soy cat\u00f3lico\u2026 \u2014comenz\u00f3 a repetir en voz baja, en su idioma. No se sab\u00eda si estaba implorando la salvaci\u00f3n en la tierra o en el cielo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Yo digo que antes de darles muerte es necesario\u2026 \u2014dijo el endiablado, pero los otros se levantaron y nadie le hizo caso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014A El Culdebruja \u2014dijo el de bigotes negros\u2014: as\u00ed nos ahorramos la fosa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Obligaron a levantarse a los tres. El m\u00e1s gordo se cubri\u00f3 los genitales con las manos. No hab\u00eda nada que los hiciera sentirse bajo acusaci\u00f3n como el hecho de estar desnudos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Los hicieron subir por la vereda entre las rocas, hostig\u00e1ndolos con el ca\u00f1\u00f3n de los fusiles contra los ri\u00f1ones. El Culdebruja era la abertura de una caverna vertical, un pozo que descend\u00eda hasta las entra\u00f1as de la monta\u00f1a, nadie sab\u00eda hasta d\u00f3nde. Los tres desnudos fueron conducidos hasta el borde, y los lugare\u00f1os armados se dispusieron delante; en ese momento comenz\u00f3 a gritar el anciano. Gritaba frases desesperadas, tal vez en su dialecto, pues los otros dos no lo entend\u00edan: era padre de familia, pero tambi\u00e9n el m\u00e1s malo de los tres, as\u00ed que sus gritos irritaron a sus compa\u00f1eros y, al mismo tiempo, los seren\u00f3 frente a la muerte. No obstante, el alto continuaba con aquella extra\u00f1a inquietud, como si no estuviera muy seguro de algo. El cat\u00f3lico segu\u00eda con las manos juntas, no se sab\u00eda bien si para rezar o para esconder los genitales que se le hab\u00edan enjutado por el miedo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Los que perdieron la calma al o\u00edr gritar al anciano fueron los lugare\u00f1os armados: quisieron acabar con aquello lo m\u00e1s pronto posible y empezaron a disparar graneado, sin ning\u00fan orden. El alto vio caer al cat\u00f3lico, a su lado, y rodar en el precipicio; luego al anciano, que cay\u00f3 con la cabeza echada hacia atr\u00e1s, y desaparecer arrastrando su \u00faltimo grito por las paredes de las rocas. Entre una nube de polvo, alcanz\u00f3 a verla un lugare\u00f1o al cual se le hab\u00eda trabado el disparador. Luego cay\u00f3 en la oscuridad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">No perdi\u00f3 el conocimiento inmediatamente a causa de una nube de dolor que le cay\u00f3 encima como un enjambre de avispas: hab\u00eda atravesado un zarzal. Luego toneladas de vac\u00edo ahorcadas en el vientre; y se desmay\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Imprevistamente, le pareci\u00f3 que volv\u00eda hacia lo alto, como si la tierra lo empujara con gran fuerza: se hab\u00eda detenido. Palpaba algo mojado y sent\u00eda un olor a sangre. Claro, se hab\u00eda destrozado y estaba a punto de morir. Pero no volv\u00eda a desmayarse y todos los dolores de la ca\u00edda segu\u00edan igualmente vivos y perceptibles en todas las partes de su cuerpo. Movi\u00f3 una mano, la izquierda: respond\u00eda. Tentaleando busc\u00f3 el otro brazo; toc\u00f3 la mu\u00f1eca, el codo, pero el brazo estaba insensible, como muerto; solamente se mov\u00eda si lo alzaba la otra mano. Se dio cuenta de que estaba alzando la mu\u00f1eca de la mano derecha con ambas manos: esto era imposible. Entonces comprendi\u00f3 que ten\u00eda entre sus manos el brazo de otro, que hab\u00eda ca\u00eddo sobre los cad\u00e1veres de sus compa\u00f1eros. Palp\u00f3 la adiposidad del cat\u00f3lico: era una muelle alfombra que hab\u00eda amortiguado su ca\u00edda. Por eso estaba vivo. Por esto y porque, ahora lo recordaba, a \u00e9l no lo hab\u00edan tocado las balas, si no que se hab\u00eda lanzado antes al abismo. No recordaba si lo hab\u00eda hecho con toda intenci\u00f3n, pero ahora eso no importaba nada. Comenz\u00f3 a ver: llegaba un poco de luz hasta el fondo y pudo distinguir sus manos y las de sus compa\u00f1eros que yac\u00edan destrozados debajo de \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Mir\u00f3 hacia lo alto: percibi\u00f3 una estrecha abertura llena de luz. Era la embocadura de El Culdebruja. Esa luz hiri\u00f3 su vista como un intenso resplandor amarillo; luego, poco a poco, sus ojos comenzaron a distinguir el lejano azul del cielo, doblemente lejano de \u00e9l que desde la corteza terrestre.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa vista lo despert\u00f3. Pens\u00f3 que hubiera sido mejor haber muerto. Ahora estaba junto a los dos compa\u00f1eros fusilados, al fondo de un pozo del cual no podr\u00eda salir jam\u00e1s. Grit\u00f3. Varias cabezas se recortaron inmediatamente all\u00e1 arriba, en la mancha del cielo azul.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Hay uno vivo! \u2014dijeron.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Arrojaron un objeto. El desnudo lo mir\u00f3 bajar como una piedra, luego el estallido al chocar contra una pared de piedra. Hab\u00eda una cavidad en la roca, atr\u00e1s de \u00e9l, y el desnudo se acurruc\u00f3 dentro. El pozo comenz\u00f3 a llenarse de polvo y de un alud de piedras. Jal\u00f3 hacia \u00e9l el cuerpo del cat\u00f3lico y lo levant\u00f3 para cubrir un poco la cavidad; le costaba un gran esfuerzo mantenerse de pie junto al cad\u00e1ver, pero era la \u00fanica cosa que pod\u00eda protegerlo. Apenas si tuvo tiempo de hacerlo, pues cay\u00f3 inmediatamente una bomba que alcanz\u00f3 el fondo del pozo, levantando un vuelo de sangre y piedras. El cad\u00e1ver que lo proteg\u00eda se deshizo en pedazos. El alto se hab\u00eda quedado sin escudo ni esperanza. Grit\u00f3. En la franja de cielo apareci\u00f3 la barba blanca del anciano. Los otros se apartaron.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Ehi! \u2014dijo el anciano barbado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Ehi! \u2014respondi\u00f3 el hombre desnudo, desde el fondo. El anciano barbado repiti\u00f3:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Ehi!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Era todo lo que pod\u00edan decirse.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Entonces el anciano barbado orden\u00f3:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014L\u00e1nzale una cuerda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El desnudo no entendi\u00f3. Vio desaparecer algunas cabezas de hombres, otras, que segu\u00edan all\u00e1 arriba, hac\u00edan movimientos afirmativos, pidi\u00e9ndole que conservara la calma. El desnudo los miraba, sacando un poco la cabeza de la cavidad, no atrevi\u00e9ndose a exponerse totalmente, experimentando la misma inquietud extra\u00f1a que lo invad\u00eda cuando estaba sentado sobre la piedra escuchando el proceso. Los lugare\u00f1os hab\u00edan dejado de lanzar bombas y lo miraban, haci\u00e9ndole preguntas, a las cuales respond\u00eda con gemidos. La cuerda no llegaba y los lugare\u00f1os fueron retir\u00e1ndose del bordo. El desnudo sali\u00f3 entonces de la cavidad y calcul\u00f3 la altura que lo separaba de la embocadura, las paredes de roca desnuda y escarpada.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">De repente apareci\u00f3 la cara del endiablado. Miraba a su alrededor, sonriendo. Se asom\u00f3 al borde de El Culdebruja, apunt\u00f3 hacia abajo su fusil y dispar\u00f3. El desnudo sinti\u00f3 c\u00f3mo la bala pas\u00f3 silbando cerca de las orejas. El Culdebruja era un cun\u00edculo no totalmente vertical, por eso los objetos rara vez llegaban directamente al fondo, y los disparos casi siempre hac\u00edan blanco en alg\u00fan obst\u00e1culo opuesto por las aristas de las rocas. Se acurruc\u00f3 en su refugio, con la boca llena de babas, como un perro. Los lugare\u00f1os hab\u00edan vuelto al borde, y uno de ellos desenrollaba una larga cuerda hacia el fondo del precipicio. El desnudo miraba c\u00f3mo iba descendiendo la cuerda, pero no se mov\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Vamos, ag\u00e1rrate y sube! \u2014dijo el de bigotes negros. Pero el desnudo segu\u00eda inm\u00f3vil en la cavidad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Ten valor, no vamos a hacerte nada! \u2014le gritaban.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y le hac\u00edan bailar la cuerda frente a los ojos. El desnudo ten\u00eda miedo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1No vamos a hacerte nada, te lo juramos! \u2014dec\u00edan los hombres, procurando dar a sus palabras el m\u00e1s sincero de los tonos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y eran sinceros: quer\u00edan salvarlo a toda costa para fusilarlo de nuevo, pero en ese momento quer\u00edan salvarlo y en sus voces hab\u00eda un acento afectuoso, fraternal y humano. El desnudo sinti\u00f3 todo esto y, viendo que no le quedaba otra alternativa, ech\u00f3 mano a la cuerda. Sin embargo, al ver que entre los hombres que sosten\u00edan la cuerda estaba tambi\u00e9n el endiablado, solt\u00f3 la cuerda y volvi\u00f3 a esconderse. Y recomenzaron a persuadirlo, a rogarle que subiera; finalmente se decidi\u00f3 y empez\u00f3 a subir. La cuerda era nudosa y facilitaba el escalamiento, el cual realizaba apoyando los pies en las aristas de las rocas. El desnudo volv\u00eda lentamente a la luz, y las cabezas de los lugare\u00f1os se hac\u00edan cada vez m\u00e1s grandes y claras. El de los ojos endiablados reapareci\u00f3 de repente y los otros no tuvieron tiempo de detenerlo: ten\u00eda un arma autom\u00e1tica y dispar\u00f3 varias veces. La cuerda se rompi\u00f3 al recibir la primera r\u00e1faga, en un punto ya muy cercano de sus manos. El desnudo cay\u00f3 rebotando contra las paredes de las rocas y fue a dar de nuevo contra los cad\u00e1veres de sus compa\u00f1eros. All\u00e1 arriba, enmarcado por el azul del cielo, el anciano barbado abr\u00eda los brazos y meneaba la cabeza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Los otros intentaban explicarle, con gestos, que no era culpa de ellos, que a aquel loco le iban a dar su merecido, que en ese mismo momento mandar\u00edan a alguien por otra cuerda y que lo subir\u00edan de nuevo\u2026 Pero el desnudo hab\u00eda perdido ya toda esperanza: nunca volver\u00eda a poner un pie en la superficie de la tierra. \u00c9se era el fondo de un pozo del cual ya no se pod\u00eda salir, donde enloquecer\u00eda bebiendo sangre y comiendo carne humana, sin poder morir. All\u00e1 arriba, sobre un fondo azul celeste, hab\u00eda \u00e1ngeles buenos con cuerdas y \u00e1ngeles malos con bombas y fusiles, y un anciano de barba blanca extendiendo los brazos, pero que no pod\u00eda salvarlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Los lugare\u00f1os armados, al ver que no lo persuad\u00edan con buenas palabras, decidieron acabar con \u00e9l lanz\u00e1ndole proyectiles. Pero el desnudo hab\u00eda encontrado ya otro refugio, una fisura estrecha por la que pod\u00eda arrastrarse y ponerse a salvo. Conforme segu\u00edan cayendo los proyectiles \u00e9l se adentraba a\u00fan m\u00e1s por el peque\u00f1o t\u00fanel natural hasta que lleg\u00f3 a un punto en que no se ve\u00eda ya ninguna luz. Continuaba arrastr\u00e1ndose a gatas en medio de la m\u00e1s completa oscuridad, como una serpiente, sintiendo que penetraba ahora en una toba h\u00fameda y viscosa. El fondo h\u00famedo pronto se convirti\u00f3 en agua. El desnudo sinti\u00f3 que un arroyo corr\u00eda bajo su vientre. Era el camino que se hab\u00edan abierto las aguas que escurr\u00edan desde lo alto de El Culdebruja, una largu\u00edsima y estrecha caverna, una tripa subterr\u00e1nea. \u00bfHasta d\u00f3nde llegar\u00eda? Tal vez desembocaba en cavernas ciegas en el vientre de la monta\u00f1a, quiz\u00e1s restitu\u00eda esas aguas a trav\u00e9s de venas muy sutiles hasta desembocar en peque\u00f1os manantiales. De ser as\u00ed, su cad\u00e1ver se pudrir\u00eda en un socav\u00f3n, contaminar\u00eda las aguas de los manantiales, envenenando pueblos enteros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El aire era irrespirable, y el desnudo sent\u00eda que se acercaba el momento en el cual sus pulmones ya no podr\u00edan resistir. En cambio, aumentaba el refrigerio del agua, cada vez m\u00e1s alta y r\u00e1pida. El desnudo se arrastraba ahora con todo el cuerpo inmerso en la corriente, que lavaba la costra de lodo y sangre, de la propia y de la ajena. Ignoraba cu\u00e1nto trecho hab\u00eda avanzado; la completa oscuridad y arrastrarse a gatas anulaban el sentido de las distancias. Estaba exhausto: ante sus ojos empezaban a aparecer dibujos luminosos, figuras extra\u00f1as. Mientras m\u00e1s avanzaba, el dise\u00f1o \u00edbase aclarando en sus ojos, cobraba contornos que se transformaban sin cesar. \u00bfY si no se tratara de un resplandor conservado por la retina, sino de una luz, una verdadera luz al final de la caverna? Hubiera bastado cerrar los ojos, o mirar en direcci\u00f3n opuesta, para verificarlo. Pero a quien mira una luz le queda un resplandor en la ra\u00edz de la mirada, aunque cierre los p\u00e1rpados o mire hacia otra parte. \u00c9l no pod\u00eda distinguir entre las luces externa y la suyas, y segu\u00eda dudando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Su tacto le descubri\u00f3 otras cosas: estalactitas. Viscosas estalactitas pend\u00edan del techo de la caverna, as\u00ed como estalagmitas que se alzaban a la orilla de la corriente, adonde no llegaba la erosi\u00f3n. El desnudo avanzaba, agarr\u00e1ndose a las estalactitas que colgaban sobre su cabeza. Mientras proced\u00eda, se dio cuenta de que \u00e9stas ya no rozaban su cabeza, de que ahora necesitaba alzar los brazos para aferrarlas. La caverna se ampliaba. Pronto el hombre pudo caminar agachado; la claridad era menos vaga. Ya pod\u00eda distinguir si sus ojos estaban cerrados o abiertos, ya adivinaba el contorno de las cosas, el arco de la b\u00f3veda, las estalactitas colgantes, el brillo negro de la corriente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre caminaba totalmente erguido a trav\u00e9s de la caverna, se dirig\u00eda hacia la abertura luminosa, con el agua hasta la cintura y apoy\u00e1ndose en las estalactitas, para no caer. Una estalactita parec\u00eda m\u00e1s grande que las otras, y, al aferrarla, el hombre sinti\u00f3 que \u00e9sta se abr\u00eda en su mano y golpeaba su cara con un ala fr\u00eda y blanda. \u00a1Un murci\u00e9lago! Sigui\u00f3 volando. Otros murci\u00e9lagos, colgados del techo con la cabeza hacia abajo, se despertaron, y comenzaron a volar. En un instante la caverna se llen\u00f3 de un silencioso vuelo de murci\u00e9lagos; el hombre sent\u00eda el viento de sus alas y las caricias de sus pieles sobre la frente y la boca. Avanz\u00f3 hacia la intemperie, rodeado por una nube de murci\u00e9lagos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">La caverna desembocaba en un torrente. El hombre desnudo estaba de nuevo sobre la corteza terrestre, bajo el cielo. \u00bfEstaba a salvo? Era necesario no enga\u00f1arse. El torrente era silencioso, lleno de piedras blancas y piedras negras. Alrededor hab\u00eda un bosque de \u00e1rboles deformes y al pie de ellos s\u00f3lo matorrales y espinos. El hombre desnudo se hallaba en un paraje \u00e1spero y desierto, y los seres humanos m\u00e1s cercanos eran enemigos que lo perseguir\u00edan con bieldos y fusiles tan pronto como lo vieran.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre desnudo trep\u00f3 hasta la m\u00e1s alta rama de un sauce. Todo el valle estaba formado de bosques y escarpaduras cubiertas de matorrales, bajo una fuga gris de monta\u00f1as. Pero al fondo, en una corcova del torrente, hab\u00eda un tejado de pizarra y un humo blanco que se alzaba. La vida, pens\u00f3 el desnudo, era un infierno, con escasos reclamos de antiguos y felices para\u00edsos.<\/span><\/p>\n<div align=\"right\">De\u00a0<i>Los idilios dif\u00edciles<\/i><\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26789 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/aventura-de-un-miope-calvino.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"309\" data-id=\"26789\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/aventura-de-un-miope-calvino.jpg 600w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/aventura-de-un-miope-calvino-300x155.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 36pt;\"><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">[2]<\/a> La aventura de un miope<\/span><\/em><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">ITALO CALVINO<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Amilcare Carruga <\/span><\/strong><a id=\"refnote1a\"><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"#refnote1\">*<\/a> a\u00fan era joven, no desprovisto de recursos, sin exageradas ambiciones materiales o espirituales; por ende, nada le imped\u00eda gozar de la vida. Sin embargo, se dio cuenta de que desde hac\u00eda alg\u00fan tiempo, casi imperceptiblemente, su vida le resultaba ins\u00edpida. Lo not\u00f3 en peque\u00f1os detalles como, por ejemplo, el mirar a las mujeres. Antes, les echaba la mirada encima, con avidez; ahora las miraba quiz\u00e1 instintivamente, pero pronto le parec\u00eda que \u00e9stas pasaban como el viento, sin suscitar en \u00e9l ninguna sensaci\u00f3n y entonces bajaba los p\u00e1rpados, con indiferencia. Antes, las ciudades lo exaltaban \u2014viajaba a menudo, pues se dedicaba al comercio\u2014; ahora le provocaban fastidio, confusi\u00f3n, aturdimiento. Viviendo solo, antes le gustaba ir todas las noches al cine; se divert\u00eda con cualquier programa. Quien va todas las noches al cine es como si viera una sola pel\u00edcula muy larga, en episodios: conoce a todos los actores, incluso las caricaturas y los extras, y el poder reconocerlos se vuelve algo divertido. Pero ahora todas esas caras le parec\u00edan desle\u00eddas, chatas, an\u00f3nimas. Se aburr\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Al fin comprendi\u00f3. Era miope. El oculista le recet\u00f3 un par de anteojos. Su vida cambi\u00f3 desde ese momento, se convirti\u00f3 en algo cien veces m\u00e1s rico e interesante que antes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">El simple hecho de ponerse los lentes era siempre emocionante. Cuando se hallaba, digamos, en una parada del tranv\u00eda y lo embargaba la tristeza de que todo, personas y objetos a su alrededor, fuera tan gen\u00e9rico, banal y desgastado, y \u00e9l en medio de un mundo de formas blandas y de colores desva\u00eddos, se pon\u00eda los lentes para leer el n\u00famero del tranv\u00eda que llegaba, y entonces todo cambiaba. Las cosas m\u00e1s anodinas, como los postes de luz, se dibujaban entonces con todos sus minuciosos detalles, con l\u00edneas muy n\u00edtidas, y las caras, las caras desconocidas, se llenaban de pormenores, puntitos de barba, espinillas, matices expresivos antes insospechados; sab\u00eda de qu\u00e9 tela estaban hechos los trajes y vestidos, adivinaba el tejido, descubr\u00eda el desgaste de los bordes. Ver se convert\u00eda en un espect\u00e1culo, una diversi\u00f3n; no ver esto o aquello, sino s\u00f3lo el hecho de ver. De ese modo Amilcare Carruga se olvidaba de ver el n\u00famero de los tranv\u00edas, perd\u00eda un tren tras otro, o bien abordaba un tren equivocado. Ve\u00eda tal cantidad de cosas, que era como si ya no viera nada. Hubo de acostumbrarse a ello poco a poco, aprender desde un principio lo que era in\u00fatil ver y lo que era necesario.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Las mujeres que encontraba en la calle \u2014quienes se hab\u00edan reducido a impalpables sombras desafocadas, las que ahora ve\u00eda en su exacto juego de oquedades y protuberancias que producen sus cuerpos al moverse bajo los vestidos, pudiendo ahora apreciar la frescura de la piel y el calor contenido de sus miradas\u2014, volv\u00edan a ser no s\u00f3lo objetos de contemplaci\u00f3n, sino cuerpos que pose\u00eda con la mirada. A veces caminaba sin los lentes (no se los pon\u00eda siempre, para no cansarse in\u00fatilmente, sino s\u00f3lo cuando quer\u00eda ver lejos) y ve\u00eda perfilarse vagamente un vestido de color vivo frente a \u00e9l, sobre la acera. Con un gesto ya autom\u00e1tico Amilcare sacaba de la bolsa los lentes y se los montaba sobre la nariz. Esta indiscriminada avidez de sensaciones recib\u00eda a menudo un castigo: se trataba de una vieja. Amilcare Carruga se volvi\u00f3 m\u00e1s cauto. A veces, por el modo de caminar y por los colores del vestido, alguna mujer le parec\u00eda demasiado modesta o insignificante y no se tomaba la molestia de ponerse los lentes; pero cuando llegaban a rozarse e intu\u00eda en ella algo que lo atra\u00eda sensiblemente, qui\u00e9n sabe qu\u00e9, creyendo captar en ese instante una mirada de ella, una mirada sostenida que \u00e9l cre\u00eda descubrir cuando ella comenzaba a alejarse, se pon\u00eda lentes. Pero ya era tarde; hab\u00eda dado vuelta en la esquina, abordado el autob\u00fas, o estaba m\u00e1s all\u00e1 del sem\u00e1foro, y no hubiera podido reconocerla. As\u00ed, mediante la necesidad de los lentes, poco a poco iba aprendiendo a vivir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero el mundo m\u00e1s nuevo que le descubr\u00edan los lentes era el de la noche. La ciudad nocturna, envuelta ya en informes nubes de oscuridad y multicolores claridades, le revelaba ahora contornos exactos, relieves, perspectivas; las luces ten\u00edan perfiles precisos, los anuncios de ne\u00f3n, hundidos antes en un resplandor confuso, ahora escand\u00edan sus letras una por una. Sin embargo, lo bueno de la noche consist\u00eda en que los lentes conservaban a esa hora el margen de indeterminaci\u00f3n que desaparec\u00eda durante el d\u00eda. A veces, Amilcare Carruga sent\u00eda el deseo de ponerse los lentes, pero se deba cuenta de que ya los llevaba puestos; la sensaci\u00f3n de plenitud no se equiparaba nunca al de la insatisfacci\u00f3n. La oscuridad era un terreno sin fondo en el cual jam\u00e1s se cansaba de escarbar. Andando por las calles, recorriendo con la mirada las casas manchadas de ventanas finalmente cuadradas, alzaba los ojos hacia el cielo estrellado: descubr\u00eda que las estrellas no estaban aplastadas en el fondo del cielo como huevos rotos, sino que eran punzaduras agud\u00edsimas de luz que abr\u00edan a su alrededor infinitas lejan\u00edas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas nuevas preocupaciones acerca de la realidad del mundo externo estaban aparejadas a las de lo que \u00e9l mismo era, originadas por el uso de los lentes. Amilcare Carruga no se daba mucha importancia a s\u00ed mismo, pero \u2014como le ocurre con frecuencia a las personas m\u00e1s modestas\u2014 estaba muy encari\u00f1ado con su manera de ser. Sin embargo, el pasaje de la categor\u00eda de los hombres sin lentes a la de los hombres con lentes, parece cualquier cosa, pero se trata de un salto muy grande. No hay que olvidar que cuando se trata de definir a alguien que uno no conoce bien lo primero que se dice: es \u201cel de los lentes\u201d. Y as\u00ed ese detalle accesorio, que quince d\u00edas antes era una cosa completamente extra\u00f1a, se convierte en nuestro primer atributo, se identifica con nuestra propia esencia. A Amilcare le molestaba un poco el hecho de haberse vuelto, de primas a primeras, \u201cel de los lentes\u201d. Pero lo m\u00e1s grave de todo esto est\u00e1 en que comience a insinu\u00e1rsenos la duda de que todo lo que tiene que ver con nosotros es puramente accidental, posible de transformaci\u00f3n, que uno podr\u00eda ser completamente distinto y nada importar\u00eda; y he aqu\u00ed que por esta v\u00eda puede uno llegar a pensar que da lo mismo existir o no existir, y que la desesperaci\u00f3n se halla a un solo paso. Por eso Amilcare, al escoger la montadura para sus lentes, opt\u00f3 instintivamente por la m\u00e1s sutil y minimizadora, nada m\u00e1s que un par de gr\u00e1ciles gafas plateadas que sujetaran los lentes por la parte superior y un puentecillo para unirlos sobre el tabique nasal. As\u00ed anduvo contento durante alg\u00fan tiempo; luego se dio cuenta de que no era feliz. Si de pronto se ve\u00eda en el espejo con los lentes puestos, experimentaba una viva antipat\u00eda por su cara, como si fuera la cara t\u00edpica de una categor\u00eda de personas que le eran totalmente extra\u00f1as. Eran precisamente esos anteojos tan discretos y ligeros, casi femeninos, lo que lo hac\u00eda parecer m\u00e1s que nunca \u201cel de los lentes\u201d, uno que no hubiera hecho otra cosa en su vida que usar lentes, uno que ni siquiera se da cuenta de que los usa. Esos lentes entraban a formar parte de su vida, se amalgamaban con sus facciones, atenuando cualquier contraste natural entre lo que era su cara \u2014una cara com\u00fan, pero de cualquier modo una cara\u2014 y aquel objeto extra\u00f1o, un producto de la industria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">No le gustaban; por eso no tardaron en caer al suelo y romperse. Compr\u00f3 otro par. Esta vez orient\u00f3 su elecci\u00f3n en sentido opuesto: escogi\u00f3 un par con montadura de pl\u00e1stico negro, un marco de dos dedos de ancho, dos placas laterales que part\u00edan de los p\u00f3mulos como tapojos de caballo y dos pesadas palancas que le doblaban los l\u00f3bulos de las orejas. Era una especie de antifaz que le tapaba media cara, pero bajo ese artefacto pod\u00eda sentirse a s\u00ed mismo: no cab\u00eda duda de que \u00e9l era una cosa y los anteojos otra muy distinta, completamente separada. Es claro que s\u00f3lo ocasionalmente los usaba, y que, sin anteojos, era un hombre totalmente distinto. Volvi\u00f3 a sentirse feliz, en la medida que su naturaleza se lo consent\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En ese tiempo tuvo que ir a V., a causa de ciertos negocios. V. era la ciudad natal de Amilcare Carruga, en la cual hab\u00eda transcurrido toda su juventud. Hac\u00eda diez a\u00f1os que la hab\u00eda dejado, y regresaba a ella muy de vez en cuando, en visitas pasajeras y espor\u00e1dicas. Todo mundo sabe lo que le sucede a cualquiera que se aleje de un ambiente en que haya vivido mucho tiempo; c\u00f3mo al regresar a \u00e9ste, despu\u00e9s de largos intervalos de ausencia, se siente desarraigado y le parece que las aceras, los amigos, las charlas de caf\u00e9 o lo son todo o pierden toda significaci\u00f3n; se les frecuenta d\u00eda tras d\u00eda o no es posible ya entrar de nuevo en ese ambiente, y la idea de revisitarlo despu\u00e9s de mucho tiempo provoca un cierto remordimiento. As\u00ed fue que Amilcare hab\u00eda desechado las ocasiones de volver a V., puesto que ocasiones no le hab\u00edan faltado. En los \u00faltimos a\u00f1os, adem\u00e1s de la actitud negativa hacia su ciudad natal y del estado de \u00e1nimo que lo aquejaba \u00faltimamente, era v\u00edctima de un sentimiento de desamor y desapego de todas las cosas, mismo que identificaba con la progresi\u00f3n de su miop\u00eda. Ahora los lentes le proporcionaban un nuevo estado de \u00e1nimo y no desaprovechar\u00eda la oportunidad de regresar a V.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">V. apareci\u00f3 entre sus ojos totalmente distinta a la de sus viajes anteriores. Pero no por los cambios sufridos: claro, la ciudad estaba muy cambiada, con nuevas construcciones por todas partes, tiendas, cafeter\u00edas y cines muy distintos a los de antes, una nueva juventud totalmente desconocida y el tr\u00e1fico mucho mayor. No obstante, todas estas novedades no hac\u00edan m\u00e1s que acentuar y destacar lo viejo, permitiendo que Amilcare Carruga volviera a ver la ciudad con los mismos ojos de cuando era un muchacho, como si la hubiera dejado el d\u00eda anterior. Con los lentes ve\u00eda una infinidad de detalles insignificantes; por ejemplo, una cierta ventana, un barandal. Es decir, ten\u00eda conciencia de verlos, de escogerlos entre todos los dem\u00e1s, mientras que antes solamente los ve\u00eda. Lo mismo ocurr\u00eda con las caras: un voceador, un abogado, fulano, zutano y perengano, algunos de ellos avejentados. Amilcare Carruga ya no ten\u00eda parientes verdaderos en V.; el c\u00edrculo de amigos \u00edntimos se hab\u00eda dispersado. Sin embargo, contaba con una gran cantidad de conocidos, lo cual era muy natural en una ciudad tan peque\u00f1a \u2014como lo hab\u00eda sido en los tiempos en que all\u00ed viv\u00eda\u2014, en la cual todos se conoc\u00edan, por lo menos de vista. La poblaci\u00f3n hab\u00eda aumentado mucho, pues hab\u00eda llegado hasta all\u00ed \u2014como en todos los centros privilegiados del Septentri\u00f3n\u2014 una cierta inmigraci\u00f3n de meridionales. La mayor\u00eda de las caras que ve\u00eda Amilcare eran de desconocidos; pero precisamente por esto sent\u00eda la satisfacci\u00f3n de reconocer a la primera ojeada a los viejos habitantes, y recordaba an\u00e9cdotas, relaciones, apodos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">V. era una de esas ciudades provincianas en la que no hab\u00eda desaparecido la costumbre de pasear por la noche en la calle principal, cosa que no hab\u00eda cambiado desde los tiempos juveniles de Amilcare. Como sucede siempre en estos casos, una de las aceras estaba invadida por un flujo ininterrumpido de personas; la otra, menor. En sus tiempos, por una especie de anticonformismo, Amilcare y sus amigos paseaban siempre por la acera menos frecuentada, y desde all\u00ed dirig\u00edan miradas, saludos y piropos a las muchachas que caminaban por la acera opuesta. Ahora se sent\u00eda como entonces, incluso con una excitaci\u00f3n mayor, as\u00ed es que comenz\u00f3 a pasear por su vieja acera, viendo a toda la gente que pasaba. Ahora no le disgustaba hallar personas conocidas, sino que esto lo divert\u00eda sobremanera, y se apresuraba a saludarlas. Le hubiera gustado detenerse a saludarlas. le hubiera gustado detenerse para cruzar algunas palabras con alguien, pero la calle principal de V. estaba hecha de tal modo \u2014con aquellas aceras tan estrechas, el apretujamiento de la gente que empujaba hacia delante y, para colmo, el considerable aumento del tr\u00e1fico de veh\u00edculos\u2014, que ya no era posible caminar un poco por el arroyo de la calle y atravesar por donde se quer\u00eda. En fin, el paseo se llevaba a cabo con demasiada prisa o con demasiada lentitud, sin libertad de movimientos. Amilcare deb\u00eda seguir la corriente o remontarla con trabajo y cuando divisaba una cara conocida apenas si ten\u00eda tiempo de dirigir un r\u00e1pido saludo antes de que \u00e9sta desapareciera, y se quedaba con la duda de haber sido visto o no.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Vio venir a su encuentro a Corrado Strazza, su condisc\u00edpulo y compa\u00f1ero de billar durante muchos a\u00f1os. Amilcare le sonri\u00f3 y fue a su encuentro agitando la mano. Corrado Strazza segu\u00eda caminando, vi\u00e9ndolo, pero con una mirada que parec\u00eda traspasarlo, como si Amilcare fuera transparente, y pas\u00f3 a su lado sin detenerse. \u00bfQuiz\u00e1 no lo hab\u00eda reconocido? Hab\u00eda pasado alg\u00fan tiempo, es cierto, pero Amilcare Carruga estaba seguro de no haber cambiado mucho; se hab\u00eda librado de la pinguosidad y de la calvicie hasta entonces, y su fisonom\u00eda no presentaba grandes alteraciones. Vio al profesor Cavanna. Amilcare le dirigi\u00f3 un saludo deferente, haciendo una ligera inclinaci\u00f3n. En un principio, el profesor bosquej\u00f3 una especie de saludo, instintivamente, luego se detuvo y mir\u00f3 a su alrededor, como si buscara a otra persona. \u00a1El mismo profesor Cavanna, famoso fisonomista que era capaz de recordar nombres, caras y calificaciones trimestrales de todos los alumnos que hab\u00eda tenido durante su larga carrera! Finalmente, salud\u00f3 a Ciccio Corba, el entrenador del equipo de balompi\u00e9, quien respondi\u00f3 al saludo; sin embargo, \u00e9ste mir\u00f3 inmediatamente hacia otro lado y se puso a silbar con nerviosismo, como d\u00e1ndose cuenta de haber interceptado el saludo de un desconocido, dirigido a sabe Dios qui\u00e9n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Amilcare comprendi\u00f3 que nadie lo reconocer\u00eda. Aquellos lentes, que le hac\u00edan visible el resto del mundo, aquellos lentes con la enorme montadura negra, lo convert\u00edan en algo invisible. \u00bfQui\u00e9n habr\u00eda pensado que tras esa especie de m\u00e1scara estaba Amilcare Carruga, ausente de V. desde hac\u00eda muchos a\u00f1os, al que nadie pensaba encontrar de un momento a otro? Acababa de formular mentalmente estas conclusiones cuando apareci\u00f3 Isa Mar\u00eda Bietti. Era una amiga, con la cual sol\u00eda pasear y ver escaparates. Amilcare se par\u00f3 frente a ella, con la intenci\u00f3n de decirle: \u201c\u00a1Isa Mar\u00eda\u201d, pero las palabras se le anudaron en la garganta.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Isa Mar\u00eda lo apart\u00f3, levantando un codo, dici\u00e9ndole a la amiga:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Mira c\u00f3mo se comportan ahora!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Y sigui\u00f3 caminando.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Ni siquiera Isa Mar\u00eda lo hab\u00eda reconocido. Comprendi\u00f3 de improviso que s\u00f3lo por Isa Mar\u00eda Bietti hab\u00eda regresado, que por causa de ella hab\u00eda alej\u00e1dose de V., que por la misma raz\u00f3n hab\u00eda vivido varios a\u00f1os lejos; que todo, todo lo significaba ella en su vida, y que ahora, finalmente, la hab\u00eda visto de nuevo, pero ella no lo reconoci\u00f3. Tanta era su emoci\u00f3n, que no repar\u00f3 en si estaba muy cambiada, gorda, avejentada; si era tan atractiva como antes. S\u00f3lo pudo ver que se trataba de Isa Mar\u00eda Bietti y que \u00e9sta no lo reconoci\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Hab\u00eda llegado al t\u00e9rmino de la calle del paseo. En la never\u00eda de la esquina la gente daba vuelta y volv\u00eda sobre sus pasos por la misma acera. Amilcare Carruga hizo lo mismo. Se quit\u00f3 los lentes. El mundo volvi\u00f3 a ser una nube ins\u00edpida, y \u00e9l caminaba entre toda aquella gente parpadeando de continuo, como extraviado. No es que fuera incapaz de reconocer a alguien, pues en los puntos mejor iluminados siempre estaba a punto de reconocer alguna cara, pero segu\u00eda existiendo un margen de duda en la supuesta identificaci\u00f3n, lo cual, al fin de cuentas, le importaba muy poco. Alguien salud\u00f3; posiblemente lo saludaban a \u00e9l, pero no vio bien qui\u00e9n era. Luego lo saludaron dos tipos, pasando; quiso contestar al saludo, pero no ten\u00eda idea de qui\u00e9nes eran. Un hombre le grit\u00f3 desde la otra acera:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Chao, Carr\u00fa!<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Por la voz, pod\u00eda ser un tal Stelvi. Con satisfacci\u00f3n, Amilcare vio que lo reconoc\u00edan, que se acordaban de \u00e9l. Una satisfacci\u00f3n relativa, porque ni siquiera los ve\u00eda o no lograba reconocerlos; eran personas que se le confund\u00edan en la memoria, personas que, en el fondo, le eran m\u00e1s bien indiferentes: \u201c\u00a1Buenas noches!\u201d, dec\u00eda, cuando descubr\u00eda que alguien lo saludaba con un movimiento de mano o una inclinaci\u00f3n de cabeza. El que acababa de saludarlo deb\u00eda ser Bellintusi, Carreti o tal vez Strazza. De ser Strazza, le hubiera gustado detenerse a hablar un poco con \u00e9l. Pero ya hab\u00eda respondido a su saludo con prisa y, pens\u00e1ndolo bien, era natural que sus relaciones fueran solamente as\u00ed, consistentes en convencionales y presurosos saludos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">Sus miradas ahora no ten\u00edan m\u00e1s que un solo objetivo: reencontrar a Isa Mar\u00eda Bietti. Pod\u00eda localizarla a lo lejos, pues llevaba un abrigo rojo. Durante un trecho Amilcare sigui\u00f3 un abrigo rojo; al pasar a un lado, vio que no era ella. Mientras tanto, hab\u00eda visto pasar dos mujeres con abrigo rojo, en sentido contrario. Ese a\u00f1o estaban de moda los abrigos rojos en media estaci\u00f3n. Poco antes, por ejemplo, hab\u00eda visto a Gigina la tabaquera con un abrigo semejante. Lo saludaba ahora una mujer de abrigo rojo, pero Amilcare respondi\u00f3 con frialdad, porque seguramente se trataba de la tabaquera. Luego lo asalt\u00f3 la duda de que no se tratara de Gigina, \u00a1sino de Isa Mar\u00eda Bietti! \u00bfC\u00f3mo era posible confundir a Isa Mar\u00eda con Gigina? Amilcare volvi\u00f3 sobre sus pasos para verificarlo. Encontr\u00f3 a Gigina, era ella, sin duda. Pero \u00e9sta ven\u00eda en direcci\u00f3n contraria a la de \u00e9l, imposible que hubiera dado la vuelta tan pronto, \u00bfo por alg\u00fan motivo no hab\u00eda caminado todo el trecho y hab\u00eda vuelto sobre sus pasos? Si Isa Mar\u00eda lo hab\u00eda saludado y \u00e9l hab\u00eda respondido al saludo con tanta frialdad, todo ese viaje, toda esa espera, todos los a\u00f1os transcurridos eran in\u00fatiles. Amilcare iba y ven\u00eda por aquellas aceras, quit\u00e1ndose y poni\u00e9ndose los lentes, saludando a todos y recibiendo saludos de nebulosos y an\u00f3nimos fantasmas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En uno de los extremos del paseo la calle de prolongaba a\u00fan y se llegaba pronto a las afueras de la ciudad. Hab\u00eda una hilera de \u00e1rboles, una zanja paralela a \u00e9sos y el campo. En sus tiempos, sol\u00edan all\u00ed pasear del brazo de la novia al caer la noche; quien no la ten\u00eda, llegaba y se sentaba en una banca para o\u00edr el canto de los grillos. Amilcare Carruga prosigui\u00f3 por esa calle; la ciudad se extend\u00eda ahora un poco m\u00e1s all\u00e1, pero no tanto. Segu\u00edan all\u00ed las bancas, la zanja y los grillos, como antes. Se sent\u00f3. De todo aquel paisaje la noche dejaba solamente en pie unas grandes franjas de sombra. All\u00ed daba lo mismo ponerse o quitarse los lentes. Amilcare Carruga sab\u00eda que la exaltaci\u00f3n originada por los lentes nuevos era tal vez la \u00faltima de su vida, una exaltaci\u00f3n acabada.<\/span><\/p>\n<div align=\"right\">De <i>Los idilios dif\u00edciles<\/i><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\" align=\"right\"><a id=\"refnote1\"><\/a><a href=\"#refnote1a\">*\u00a0<\/a>Carruga: cole\u00f3ptero verde o azul que devora las hojas de la vid.<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\">\n<figure id=\"attachment_26788\" aria-describedby=\"caption-attachment-26788\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-26788\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/PISSARRO_Rue-Saint-Honor\u00e9-por-la-tarde_712-1976.74-3000pix.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"480\" data-id=\"26788\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/PISSARRO_Rue-Saint-Honor\u00e9-por-la-tarde_712-1976.74-3000pix.jpg 600w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/PISSARRO_Rue-Saint-Honor\u00e9-por-la-tarde_712-1976.74-3000pix-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/PISSARRO_Rue-Saint-Honor\u00e9-por-la-tarde_712-1976.74-3000pix-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-26788\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">PISSARRO_Rue Saint-Honor\u00e9 por la tarde<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n<\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<h2 style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><strong><em><span style=\"font-size: 36pt;\"><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">[3]<\/a> Las ciudades invisibles<\/span><\/em><\/strong><br \/>\n<strong><span style=\"font-size: 24pt;\">(fragmentos)<\/span><\/strong><\/h2>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><strong style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">ITALO CALVINO<\/span><\/strong><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: left;\" align=\"right\">\n<p><span style=\"font-size: 36pt;\">1<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nadie ha dicho que Kublai Kan crea en todo lo que dice Marco Polo cuando le describe las ciudades visitadas en sus misiones, pero es cierto que el emperador de los t\u00e1rtaros contin\u00faa escuchando al joven veneciano con m\u00e1s curiosidad y atenci\u00f3n que a cualquier otro de sus emisarios o exploradores. En la vida de los emperadores hay un momento subsecuente al del orgullo de pensar en la amplitud ilimitada de los territorios que hemos conquistado, a la melancol\u00eda y al alivio de saber que pronto renunciaremos a conocerlos y comprenderlos; una sensaci\u00f3n como de vac\u00edo que nos acosa en la noche al sentir el olor de los elefantes despu\u00e9s de la lluvia y el de la ceniza del s\u00e1ndalo que se enfr\u00eda en los pebeteros; un v\u00e9rtigo que hace temblar los r\u00edos y las monta\u00f1as historiados sobre las ancas fulvas de los planisferios, que enrolla uno tras otro los despachos que nos anuncian la ca\u00edda de los \u00faltimos ej\u00e9rcitos enemigos, derrota tras derrota; que cuartea el lacre de los sellos de reyes cuyos nombres jam\u00e1s hab\u00edamos o\u00eddo, quienes imploran la protecci\u00f3n de nuestras armadas triunfantes, a cambio de tributos anuales en metales preciosos, pieles curtidas y caparazones de tortuga: es el momento desesperado en el cual descubrimos que este imperio, que nos parec\u00eda la suma de todas las maravillas, es un desmoronamiento sin fin ni forma, que su corrupci\u00f3n est\u00e1 demasiado engangrenada para que nuestro cetro pueda ponerle alg\u00fan remedio, que el triunfo sobre los monarcas adversarios nos ha hecho herederos de su prolongada ruina. S\u00f3lo en las relaciones de Marco Polo, Kublai Kan lograba discernir, a trav\u00e9s de las murallas y las torres destinadas al derrumbe, la filigrana de un designio muy sutil para escapar a la mordedura de la carcoma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>Las ciudades y la memoria. 1<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Partiendo de all\u00e1 y dirigi\u00e9ndose durante tres jornadas hacia levante, el hombre llega a Diomira, una ciudad con sesenta c\u00fapulas de plata, estatuas en bronce de todos los dioses, calles enlosadas de esta\u00f1o, un teatro de cristal y un gallo de oro que canta cada ma\u00f1ana en la c\u00faspide de una torre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El viajero conoce todas estas bellezas porque las ha visto ya en otras ciudades. Pero la propiedad de Diomira consiste en que quien llega a \u00e9sta al anochecer de un d\u00eda de septiembre, cuando los d\u00edas se acortan y las l\u00e1mparas multicolores se encienden a un mismo tiempo en las puertas de las freidur\u00edas, y desde una terraza la voz de una mujer grita \u201c\u00a1Huy!\u201d, le da por envidiar a los que ahora piensan que ya han vivido un anochecer igual a \u00e9ste y que fueron felices en esa ocasi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">Las ciudades y la memoria. 2<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al hombre que cabalga durante mucho tiempo por tierras selv\u00e1ticas le dan ganas de ver una ciudad. Finalmente llega a Isidora, ciudad donde los palacios tienen escaleras de caracol con incrustaciones de caracoles marinos; donde fabrican violines y catalejos art\u00edsticos; donde el forastero indeciso entre dos mujeres encuentra siempre a una tercera; donde las peleas de gallos degeneran en sangrientas ri\u00f1as entre apostadores. \u00c9l pensaba en todas estas cosas cuando dese\u00f3 ver una ciudad. Isidora es la ciudad de los sue\u00f1os, con una salvedad: la ciudad so\u00f1ada lo albergaba siendo a\u00fan joven, pero llega a Isidora ya viejo. En la plaza est\u00e1 la tapia de los ancianos que ven pasar a la juventud; \u00e9l est\u00e1 sentado junto a ellos. Los deseos son ya recuerdos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26793\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-5.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"484\" data-id=\"26793\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-5.jpg 980w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-5-300x220.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-5-768x563.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/calvino-5-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em><span style=\"font-size: 18pt;\">Las ciudades y el deseo. 3<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay dos modos de llegar a Despina: por barco o a lomo de camello. La ciudad aparece de manera distinta a quien llega por tierra o por mar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El camellero que ve despuntar en el horizonte del altiplano los pin\u00e1culos de los rascacielos, las antenas del radar, el latigueo de las mangas rojiblancas henchidas de viento y el humo que despiden las chimeneas, piensa en una nave; sabe que es una ciudad, pero la ve como si fuera un nav\u00edo que lo aleja del desierto, como un velero que est\u00e1 a punto de zarpar, con las velas a\u00fan sin largar, o como un vapor con la caldera que vibra al fondo del casco de hierro; y piensa en todos los puertos, en las mercader\u00edas de ultramar que las gr\u00faas descargan en los muelles, en las hoster\u00edas donde tripulantes de diversas nacionalidades se rompen la crisma a botellazos, en las ventanas iluminadas de las plantas bajas, cada una con una mujer que se peina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la cal\u00edgine de la costa, el marinero distingue la forma de una joroba de camello, de una silla de montar bordada de franjas relucientes entre dos gibas manchadas que avanzaba balance\u00e1ndose; sabe que es una ciudad, pero la ve como a un camello de cuya albarda cuelgan odres y alforjas de fruta confitada, vino de d\u00e1tiles, hojas de tabaco; y se ve a la cabeza de una larga caravana que lo aleja del desierto del mar, hacia oasis de agua dulce, bajo la sombra aserrada de las palmas, hacia palacios de espesos muros de cal y patios cubiertos de azulejos donde bailan descalzas danzarinas, moviendo los brazos un poco bajo el velo y un poco fuera del velo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Toda ciudad recibe su forma del desierto al cual se opone. Por eso el camellero y el marino ven as\u00ed Despina, ciudad fronteriza entre dos desiertos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Enviados a inspeccionar las provincias remotas, los emisarios y los exactores del Gran Kan regresaban puntualmente al palacio de Kemenf\u00fa y a los jardines de magnolios, a cuya sombra paseaba Kublai escuchando sus largas relaciones. Los embajadores eran persas, armenios, sirios, coptos y turcomanos. El emperador es aquel que es extranjero por cada uno de los s\u00fabditos, y s\u00f3lo a trav\u00e9s de ojos y o\u00eddos extranjeros el imperio pod\u00eda manifestar su existencia a Kublai. En lenguas incomprensibles para el Kan, los emisarios refer\u00edan noticias que escuchaban en idiomas que tampoco entend\u00edan: de este opaco espesor sonoro surg\u00edan las cifras recaudadas por el fisco imperial, los nombres y los patron\u00edmicos de funcionarios destituidos y decapitados, las dimensiones de los canales de irrigaci\u00f3n que los magros r\u00edos nutr\u00edan en tiempo de secura. Pero cuando el joven veneciano rend\u00eda sus informes, se establec\u00eda una comunicaci\u00f3n distinta entre \u00e9l y el emperador. Reci\u00e9n llegado y desconocedor de las lenguas del Levante, Marco Polo no pod\u00eda expresarse de otra manera que con gestos, saltos, gritos de asombro y de horror, ladridos o silbidos de animales, o con objetos que iba sacando de sus alforjas: plumas de avestruz, cerbatanas, cuarzos, disponi\u00e9ndolos frente a \u00e9l como piezas de ajedrez. Al regresar de las misiones que le confiaba Kublai Kan, el ingenioso extranjero improvisaba pantomimas que el soberano deb\u00eda interpretar: una ciudad designada por el salto de un pez que escapaba del pico de un cormor\u00e1n para caer en una red; otra ciudad en la que un hombre desnudo atravesaba el fuego sin quemarse; una tercera por cr\u00e1neo que apretaba entre sus dientes verdes de moho o una c\u00e1ndida perla redonda. El Gran Kan descifraba los signos; sin embargo, el nexo entre \u00e9stos y los lugares visitados era algo incierto: nunca sab\u00eda si Marco quer\u00eda representar una aventura que le hab\u00eda ocurrido durante el viaje, una empresa del fundador de la ciudad, la profec\u00eda de un astr\u00f3logo, un acertijo o una charada para indicar un nombre. Pero \u2014por manifiesto u oscuro que fuera\u2014 todo lo que Marco mostraba ten\u00eda el poder de los emblemas, los que una vez vistos no se pueden olvidar ni confundir. En la mente del Kan, el imperio se reflejaba en un desierto de datos l\u00e1biles e intercambiables, como granos de arena de la cual surg\u00edan, para cada una de las ciudades y provincias, las figuras evocadas por los logogrifos del veneciano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el sucederse de las estaciones y de las embajadas, Marco aprendi\u00f3 la lengua t\u00e1rtara, muchos idiomas de naciones y dialectos de tribus. Ahora la precisi\u00f3n y minuciosidad de sus relatos satisfac\u00edan las exigencias del Gran Kan, y no hab\u00eda asunto o curiosidad a los cuales no respondieran. No obstante, toda noticia acerca de un lugar requer\u00eda de la mente del emperador el recuerdo del primer gesto u objeto con el cual lo hab\u00eda designado Marco. El nuevo dato obten\u00eda un sentido por aquel emblema y, paralelamente, agregaba al emblema un nuevo sentido. Tal vez el imperio, pens\u00f3 Kublai, no es m\u00e1s que un zodiaco de fantasmas de la mente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014El d\u00eda en el cual conozca todos los emblemas \u2014le pregunt\u00f3 a Marco\u2014, \u00bfpodr\u00e9 poseer al fin mi imperio?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El veneciano respondi\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Majestad, no lo creas. Ese d\u00eda ser\u00e1s t\u00fa mismo un emblema entre los emblemas.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26786\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/una-tarde-adan-calvino-192x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"516\" data-id=\"26786\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/una-tarde-adan-calvino-192x300.jpg 192w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/una-tarde-adan-calvino.jpg 288w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 36pt;\"><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\"><em>[4]<\/em><\/a><em> Una tarde, Ad\u00e1n<\/em><\/span><\/strong><\/h2>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">ITALO CALVINO<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El nuevo jardinero era un muchacho de cabello largo, con una cinta de tela alrededor de la cabeza, para sujet\u00e1rselo. Ahora ven\u00eda por uno de los senderos del jard\u00edn, con la regadera llena, levantando el brazo libre para balancear la carga. Regaba los berros lentamente, como si estuviera sirviendo caf\u00e9 con leche. La tierra, al pie de las plantitas, se dilataba formando una mancha oscura; cuando \u00e9sta era grande y blanda, alzaba la regadera y pasaba a otra planta. La jardiner\u00eda deb\u00eda ser un oficio hermoso, porque se puede hacer todo con mucha calma. Mar\u00edanunciaci\u00f3n lo estaba mirando a trav\u00e9s de la ventana de la cocina. Era un muchacho ya muy alto, pero llevaba a\u00fan pantalones cortos. Con ese cabello tan largo parec\u00eda una muchacha. Dej\u00f3 de enjuagar los platos y lo llam\u00f3, tocando en la ventana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Muchacho!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El joven jardinero alz\u00f3 la cabeza y vio a Marianunciaci\u00f3n, sonriendo. Tambi\u00e9n ella se puso a re\u00edr, como respuesta y porque jam\u00e1s hab\u00eda visto a un muchacho con cabello tan largo ni con una cinta en la cabeza. El jardinero le hizo una se\u00f1a con la mano, llam\u00e1ndola. Mar\u00edanunciaci\u00f3n segu\u00eda ri\u00e9ndose de su manera tan chistosa de hacer se\u00f1as, y tambi\u00e9n ella comenz\u00f3 a gesticular para explicarle que deb\u00eda acabar de lavar los platos. Pero el muchacho le hac\u00eda se\u00f1as con una mano, llam\u00e1ndola, mientras que con la otra le indicaba las macetas de las dalias. \u00bfPor qu\u00e9 apuntaba la mano hacia las macetas de las dalias? Mar\u00edanunciaci\u00f3n abri\u00f3 la ventana y se asom\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pasa? \u2014dijo, y se puso a re\u00edr.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQuieres ver una cosa muy bonita?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 es?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Una cosa bonita. Ven a ver. Pronto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Primero dime qu\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Te la regalo. Te regalo una cosa muy bonita.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Tengo que lavar los platos. Luego, viene la se\u00f1ora y no me encuentra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfLa quieres o no la quieres? \u00a1Vamos, ven!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Esp\u00e9rame all\u00ed \u2014dijo Mar\u00edanunciaci\u00f3n y cerr\u00f3 la ventana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al salir por la peque\u00f1a puerta de servicio, el joven jardinero segu\u00eda all\u00ed regando los berros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Chao! \u2014dijo Mar\u00edanunciaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La muchacha se ve\u00eda m\u00e1s alta porque llevaba puestos los zapatos domingueros que tanto le gustaban, con sus tacones altos de corcho, y era una l\u00e1stima que los gastara en las horas de servicio. Pero su cara era de ni\u00f1a, una cara peque\u00f1a enmarcada por sus cabellos negros y rizados; las piernas tambi\u00e9n eran de ni\u00f1a, todav\u00eda delgadas, mientras que el cuerpo, en los holanes del mandil, asomaba pleno y adulto. Y se re\u00eda siempre, todas las veces que dec\u00eda algo o cuando los otros le dirig\u00edan la palabra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Chao! \u2014le contest\u00f3 el muchacho. Su cara, su pecho, sus brazos eran de color marr\u00f3n, quiz\u00e1 porque siempre andaba medio desnudo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Libereso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n re\u00eda repitiendo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Libereso&#8230; Libereso&#8230; Qu\u00e9 raro nombre, Libereso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Es un nombre en esperanto \u2014dijo \u00e9l\u2014. Quiere decir libertad, en esperanto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Esperanto&#8230; \u00bfT\u00fa eres esperanto?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014El esperanto es un idioma \u2014explic\u00f3 Libereso\u2014. Mi padre habla esperanto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Yo soy calabresa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfC\u00f3mo te llamas?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Mar\u00edanunciaci\u00f3n \u2014y re\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 siempre te est\u00e1s riendo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Y t\u00fa, \u00bfpor qu\u00e9 te llamas Esperanto?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Esperanto, no. Me llamo Libereso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Y t\u00fa \u00bfpor qu\u00e9 te llamas Mar\u00edanunciaci\u00f3n?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Porque es el nombre de la Virgen. Yo me llamo como la Virgen y mi hermano como San Jos\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfSanjos\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n reventaba de risa:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1San Jos\u00e9! Se llama Jos\u00e9, no Sanjos\u00e9. \u00a1Libereso!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Mi hermano se llama Germinal \u2014dijo Libereso\u2014, y a mi hermana le pusieron Omnia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Dame lo que dijiste \u2014dijo Mar\u00edanunciaci\u00f3n-, quiero verlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ven \u2014dijo Libereso, dejando en el suelo la regadera y tomando de la mano a la muchacha.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n se resisti\u00f3:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Primero dime de qu\u00e9 se trata.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ya lo ver\u00e1s \u2014dijo \u00e9l\u2014; pero antes debes prometerme que lo apreciar\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfMe lo regalas?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed, te lo regalo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La llev\u00f3 hasta un rinc\u00f3n cercano al muro del jard\u00edn. Hab\u00eda dalias plantadas en unas macetas, unas dalias tan altas como ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ah\u00ed est\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Espera un poco<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n se asomaba sobre los hombros del muchacho. Libereso se inclin\u00f3 para mover una maceta, luego otra, y dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ah\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 es? \u2014pregunt\u00f3 Mar\u00edanunciaci\u00f3n. No ve\u00eda nada: era un rinc\u00f3n oscuro, con hojas h\u00famedas y terrones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Mira c\u00f3mo se mueve\u2014 dijo el muchacho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Vio entonces una especie de piedra con hojas que se mov\u00eda, una cosa h\u00fameda, con patas y ojos: un sapo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n huy\u00f3 saltando sobre las dalias, con sus hermosos zapatos de suela de corcho. Libereso estaba de cuclillas junto al sapo, y se re\u00eda, mostrando sus dientes blancos en medio de su cara color marr\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1No tengas miedo! Es un sapo. \u00bfPor qu\u00e9 le tienes miedo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Es un sapo! \u2014gimi\u00f3 Mar\u00edanunciaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed, es un sapo. Ven \u2014dijo Libereso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ella le respondi\u00f3, se\u00f1alando al sapo con el dedo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1M\u00e1talo!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El muchacho agit\u00f3 las manos, como protegi\u00e9ndolo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No quiero. Es bueno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfEs un sapo bueno?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Todos son buenos. Se comen a los gusanos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Ah! \u2014exclam\u00f3 la muchacha, pero no se acercaba. Se mord\u00eda el borde del mandil y quer\u00eda ver al sapo, pero de soslayo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Mira qu\u00e9 bonito es \u2014dijo Libereso, metiendo la mano por debajo del sapo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n se acerc\u00f3: hab\u00eda dejado de re\u00eda y miraba boquiabierta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1No, no lo toques!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Libereso estaba acariciando con un dedo el lomo del sapo, un lomo gris y verdoso, lleno de verrugas babosas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfEst\u00e1s loco? \u00bfNo sabes que te quema si lo tocas, y que luego se te hincha la mano?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El muchacho le mostr\u00f3 sus gruesas manos color marr\u00f3n, con las palmas revestidas de callosidad amarillenta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014A m\u00ed no me hace nada \u2014dijo\u2014. Es muy bonito.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ten\u00eda agarrado al sapo por el cogote, como si fuera un gatito; luego lo pos\u00f3 sobre la palma de la mano. Mar\u00edanunciaci\u00f3n, mordi\u00e9ndose el borde del mandil, se acerc\u00f3 poco a poco y se acuclill\u00f3 junto al muchacho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9! \u00a1Qu\u00e9 impresionante!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los dos estaban acuclillados detr\u00e1s de las dalias, y las rodillas rosadas de Mar\u00edanunciaci\u00f3n rozaban las de color marr\u00f3n y llenas de escarapeladuras de Libereso. \u00c9ste pasaba la mano sobre el lomo del sapo, con la palma y el dorso de la mano, y lo atrapaba de nuevo cuando el animal intentaba escaparse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Acar\u00edcialo t\u00fa tambi\u00e9n, Mar\u00edanunciaci\u00f3n&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La muchacha escondi\u00f3 las manos en su regazo y dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Es tuyo, te lo regalo \u2014dijo el muchacho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A Mar\u00edanunciaci\u00f3n se le hab\u00eda nublado la mirada. A ella nunca le regalaban nada, y era triste renunciar a un regalo, pero el sapo le daba asco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Si quieres, ll\u00e9vatelo a tu casa. Te servir\u00e1 de compa\u00f1\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Libereso dej\u00f3 al sapo en la tierra y \u00e9ste se escondi\u00f3 inmediatamente entre las hojas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Chao Libereso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Qu\u00e9date otro rato.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No puedo, tengo que lavar los platos. La se\u00f1ora no quiere que salga al jard\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Espera. Quiero regalarte algo. Una cosa muy bonita. Ven.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ella lo sigui\u00f3 por los senderos cubiertos de grava. Qu\u00e9 raro muchacho era Libereso, con ese cabello tan largo y ese gusto de agarrar sapos con la mano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfCu\u00e1ntos a\u00f1os tienes, Libereso?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Quince. \u00bfY t\u00fa?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Catorce.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfCumplidos?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Los cumplo el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 no pas\u00f3 ya?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Parece mentira&#8230; \u00bfNo sabes cu\u00e1ndo es el d\u00eda de la Anunciaci\u00f3n? \u2014estaba riendo de nuevo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014La Anunciaci\u00f3n es el d\u00eda en que hay procesi\u00f3n. \u00bfNunca vas a la procesi\u00f3n?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Yo no.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014En mi pueblo se hacen verdaderas procesiones. En mi pueblo no es como aqu\u00ed. En mi pueblo hay campos muy grandes todos llenos de bergamotos y nada m\u00e1s que bergamotos. Todo el trabajo consiste en cortar bergamotas desde que Dios amanece hasta que Dios anochece. Nosotros \u00e9ramos catorce hermanos y hermanas, y todos cort\u00e1bamos bergamotas. Cinco murieron muy chicos y a mi madre le dio el t\u00e9tano. Pasamos una semana en un tren cuando vinimos a vivir con mi t\u00edo Carmelo. Dorm\u00edamos ocho gentes en un garage. \u00bfPor qu\u00e9 traes los cabellos tan largos?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Porque s\u00ed. T\u00fa tambi\u00e9n los traes largos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pero yo soy hembra. Si los traes tan largos eres como una hembra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Yo no soy una he,bra. No es el cabello donde se ve si uno es macho o hembra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfNo es en el cabello?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No es en el cabello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no en el cabello?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQuieres que te regale una cosa muy linda?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Libereso entr\u00f3 a un prado sembrado de glad\u00edolos; ya todos hab\u00edan brotado y alzaban al cielo sus trompetas blancas. Libereso miraba glad\u00edolo tras glad\u00edolo; con los dedos hurgaba dentro de los c\u00e1lices y escond\u00eda algo en la otra mano, con el pu\u00f1o cerrado. Mar\u00edanunciaci\u00f3n no hab\u00eda entrado a\u00fan en el prado, y lo ve\u00eda, si dejar de re\u00edr. \u00bfQu\u00e9 estaba haciendo Libereso? Ya le hab\u00eda pasado revista a todos los glad\u00edolos. Y el muchacho vino a su encuentro tendi\u00e9ndole las manos, una sobre la otra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Abre las manos \u2014le dijo el muchacho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n tendi\u00f3 las manos, pero ten\u00eda miedo de ponerlas bajo las suyas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 tienes ah\u00ed dentro?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Una cosa bonita, ya ver\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ens\u00e9\u00f1amela primero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Libereso abri\u00f3 las manos y la dej\u00f3 ver lo que ten\u00eda. Sus manos estaban llenas de cetonias, cetonias de todos los colores. Las hab\u00eda verdes, rojizas, negras y azul turqu\u00ed, pero las m\u00e1s hermosas eran las verdes. Zumbaban desliz\u00e1ndose sobre el caparaz\u00f3n de las otras, agitando las patitas negras en el aire. Mar\u00edanunciaci\u00f3n ocult\u00f3 las manos bajo el delantal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Toma \u2014dijo Libereso\u2014; \u00bfno te gustan?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014S\u00ed \u2014respondi\u00f3 Mar\u00edanunciaci\u00f3n, pero manteniendo las manos bajo el mandil.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Hacen cosquillas cuando uno cierra la mano. \u00bfQuieres sentir?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n le tendi\u00f3 las manos, t\u00edmidamente, y Libereso dej\u00f3 caer en ellas una cascadita de insectos de todos los colores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ten valor. No muerden.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9! \u2014grit\u00f3 la muchacha puesto que no se le ocurri\u00f3 que pudieran morderla. Abri\u00f3 las manos y las cetonias, sinti\u00e9ndose en el aire, abrieron las alas y los bellos colores desaparecieron. Ahora no eran m\u00e1s que un enjambre de cole\u00f3pteros negros y pos\u00e1ndose en los glad\u00edolos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014L\u00e1stima&#8230; quiero hacerte un regalo y t\u00fa no quieres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Debo ir a lavar los platos. La se\u00f1ora me va a rega\u00f1ar si me encuentra aqu\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfNo quieres un regalo?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 me vas a regalar?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ven.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y segu\u00eda conduci\u00e9ndola de la mano entre los prados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Debo regresar pronto a la cocina, Libereso. Tengo que desplumar una gallina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Fuchi!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9: fuchi?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Nosotros no comemos carne de animales muertos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfGuard\u00e1is siempre la vigilia?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 cosa com\u00e9is?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Muchas cosas: alcachofas, lechuga, tomates. Mi padre no quiere que comamos carne de animales muertos. Tampoco caf\u00e9 y az\u00facar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 hac\u00e9is con el az\u00facar del racionamiento?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014La vendemos en el mercado negro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hab\u00edan llegado a una cascada de plantas frondosas, totalmente estrelladas de flores rojas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 bonitas flores! \u2014dijo Mar\u00edanunciaci\u00f3n\u2014. \u00bfNunca cortas flores?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPara qu\u00e9?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Para llev\u00e1rselas a la Virgen. Las flores sirven para llev\u00e1rselas a la Virgen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Mesembrianthemum.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 dices?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Esta planta se llama Mesembrianthemum, en lat\u00edn. Todas las plantas tienen un nombre en lat\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014La misa tambi\u00e9n se dice en lat\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No s\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Libereso estaba echando un vistazo entre las ramas que serpenteaban sobre la pared.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ah\u00ed est\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 es?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era una lagartija tomando el sol, de color verde con dibujitos negros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014La voy a agarrar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1No!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero \u00e9l se le iba acercando ya a la lagartija, poco a poco, con las manos abiertas y, en un dos por tres, la atrap\u00f3. Se puso a re\u00edr, contento, con su risa blanca y marr\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1M\u00edrala, antes de que se escape!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por entre las manos cerradas del muchacho apareci\u00f3 la cabecita asustada, luego la cola. Mar\u00edanunciaci\u00f3n tambi\u00e9n re\u00eda pero dando unos brincos hacia atr\u00e1s cada vez que ve\u00eda a la lagartija, apretando su falda entre las rodillas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Por fin, \u00bfno quieres que te regale nada? -dijo Libereso un poco mortificado, posando cuidadosamente la lagartija sobre una tapia; y \u00e9sta huy\u00f3 tan pronto como se sinti\u00f3 libre. Mar\u00edanunciaci\u00f3n estaba con los ojos bajos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ven conmigo \u2014dijo Libereso, volviendo a tomarla de la mano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014A m\u00ed me gustar\u00eda tener un bil\u00e9, para pintarme los labios los domingos y luego ir a bailar. Tambi\u00e9n un chal negro para pon\u00e9rmelo en la cabeza cuando voy a recibir la bendici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Los domingos yo voy al bosque con mi hermano; llenamos dos costales con pi\u00f1as. Luego en la noche, mi padre lee en voz alta unos libros de Eliseo Reclus. Mi padre tiene el cabello largo, hasta los hombros, y la barba le llega hasta el pecho. Usa pantalones cortos, tanto en verano como en invierno. Yo hago dibujos para la vitrinita de la FAI. Los se\u00f1ores con chistera son financieros, los de quep\u00ed son generales, y los que llevan sombreros redondos son curas. Luego los ilumino con acuarela.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hab\u00eda una pila cubierta de redondas hojas de ninfeas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Chit\u00f3n\u00a1 \u2014dijo Libereso en voz baja.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Iba saliendo hacia la superficie una rana, alternando las patadas y los abandonos de sus patas verdes. Cuando estuvo a flote salt\u00f3 hacia una hoja de ninfea y se sent\u00f3 en medio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Ahora! \u2014dijo Libereso, tratando de atraparla; pero Mar\u00edanunciaci\u00f3n grit\u00f3 al mismo tiempo y la rana volvi\u00f3 a saltar al agua.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Libereso la estaba buscando, con la nariz a ras del agua.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ah\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hundi\u00f3 r\u00e1pidamente la mano y la sac\u00f3 palpitante entre su pu\u00f1o cerrado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Dos al mismo tiempo \u2014dijo\u2014. Mira. Son dos, una encima de otra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Son macho y hembra, pegados \u2014dijo Libereso\u2014. Mira c\u00f3mo hacen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y quer\u00eda poner las ranas sobre la mano de Mar\u00edanunciaci\u00f3n. Pero ella no sab\u00eda si le daban miedo por el hecho de ser ranas o porque eran hembra y macho, apareados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014D\u00e9jalas \u2014dijo la muchacha\u2014. No hay que tocarlas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Hembra y macho \u2014repiti\u00f3 Libereso\u2014. As\u00ed hacen los renacuajos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una nube pasaba y cubri\u00f3 la luz del sol. De repente, Mar\u00edanunciaci\u00f3n se desesper\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Ya es tarde. De seguro la se\u00f1ora me anda buscando.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero no se iba. Siguieron paseando por el jard\u00edn, bajo el cielo nublado. Vieron una culebra. Estaba en una mata de bamb\u00fa. Libereso se la enroll\u00f3 en un brazo y le acariciaba la cabecita.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Antes me gustaba amaestrar culebras; ten\u00eda diez, incluso una larga y amarilla, de esas de agua. Luego cambi\u00f3 de piel y se escap\u00f3. Mira c\u00f3mo abre la boca \u00e9sta, mira su lengua cortada en dos. Acar\u00edciala, no muerde.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero Mar\u00edanunciaci\u00f3n tambi\u00e9n le ten\u00eda miedo a las culebras. Tambi\u00e9n fueron a la fuente adornada con rocas. Primero le mostr\u00f3 el funcionamiento de los surtidores, abriendo todas las llaves, y ella estaba muy contenta. Luego le mostr\u00f3 el pez rojo. Era un viejo pez solitario, cuyas escamas comenzaban a blanquear. El pez rojo s\u00ed le gust\u00f3 a Mar\u00edanunciaci\u00f3n. Libereso comenz\u00f3 a mover las manos bajo el agua con la intenci\u00f3n de pescarlo; era dif\u00edcil, pero pens\u00f3 que la muchacha podr\u00eda ponerlo en un recipiente y tenerlo con ella en la cocina. Lo atrap\u00f3, pero no lo sac\u00f3 del agua para no ahogarlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Mete la mano al agua, acar\u00edcialo -dijo Libereso-. Siente c\u00f3mo respira. Las aletas parecen de papel y las escamas pican, pero poco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero Mar\u00edanunciaci\u00f3n no quer\u00eda acariciar tampoco al pez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En un prado de petunias hab\u00eda unos terrones blandos. Libereso escarb\u00f3 all\u00ed y sac\u00f3 unas lombrices largas largas y blandas blandas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n sali\u00f3 huyendo velozmente, lanzando peque\u00f1os gritos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Pon la mano aqu\u00ed \u2014le dijo Libereso, mostr\u00e1ndole el tronco de un viejo durazno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La muchacha no entend\u00eda para qu\u00e9, pero puso la mano all\u00ed. Poco despu\u00e9s dio un grito y sali\u00f3 disparada para ir a hundir la mano en el agua de la fuente. El tronco del durazno estaba cubierto de hileras de \u00abhormigas argentinas\u00bb, peque\u00f1\u00edsimas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Mira \u2014le dijo Libereso, apoyando una mano en el tronco.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las hormiguitas empezaron a oscurecer su mano, pero \u00e9l no le retiraba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 haces eso? \u00bfPor qu\u00e9 quieres llenarte de hormigas?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La mano se le puso negra de hormigas que ya le invad\u00edan tambi\u00e9n el brazo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Quita la mano! \u2014gimoteaba Mar\u00edanunciaci\u00f3n\u2014. \u00a1Se te van a subir todas encima!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las hormigas le hab\u00edan llegado hasta el codo. Todo el brazo estuvo pronto cubierto de puntitos negros que se mov\u00edan. Luego llegaron hasta la axila, pero \u00e9l no se apartaba.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Qu\u00edtate de ah\u00ed Libereso! \u00a1Mete todo el brazo en el agua!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Libereso segu\u00eda riendo; algunas hormigas le iban subiendo ya por la cara.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Libereso, por lo que m\u00e1s quieras, qu\u00edtate de ah\u00ed! \u00a1Acepto todos tus regalos si te quitas de ah\u00ed!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se le ech\u00f3 encima y empez\u00f3 a sacudirle las hormigas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por fin Libereso apart\u00f3 el brazo que apoyaba en el tronco, riendo, con su risa blanca y marr\u00f3n, y se sacudi\u00f3 despreocupadamente las hormigas. Pero era obvio que estaba conmovido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Muy bien, he decidido hacerte un gran regalo. El mejor regalo que puedo ofrecerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 es?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014Un puercoesp\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014\u00a1Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n ya hab\u00eda terminado de lavar la vajilla cuando oy\u00f3 que una piedrita golpeaba la ventana. Abajo estaba Libereso con una gran canasta.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014D\u00e9jame subir, Mar\u00edanunciaci\u00f3n. Quiero darte una sorpresa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2014No debes subir. \u00bfQu\u00e9 traes ah\u00ed?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La se\u00f1ora hizo sonar el timbre de la cocina y Mar\u00edanunciaci\u00f3n desapareci\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando la muchacha volvi\u00f3 a la cocina, Libereso ya no estaba. Ni dentro ni fuera de la ventana. Se dirigi\u00f3 al fregadero. All\u00ed estaba la sorpresa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre los platos puestos a secar hab\u00eda ranas que saltaban; una culebra se hab\u00eda enrollado dentro de una cacerola; la sopera estaba llena de lagartijas, y un ej\u00e9rcito de babosas trazaban estelas iridiscentes en los vasos de cristal. En la palangana llena de agua nadaba el viejo y solitario pez rojo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mar\u00edanunciaci\u00f3n dio un paso atr\u00e1s, y vio que entre sus pies hab\u00eda un sapo, un sapo enorme. Deb\u00eda ser m\u00e1s bien un sapo hembra, dado que lo iba siguiendo toda la camada, cinco sapitos que avanzaban en fila, dando brinquitos sobre las baldosas albinegras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De Los idilios dif\u00edciles<\/span><\/p>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-26787\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/cuentos-populares-italianos-vol-i-big-166x250.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"542\" data-id=\"26787\" \/><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/div>\n<div align=\"right\">\u00a0<\/div>\n<div class=\"yj6qo ajU\">\u00a0<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Sumario\u00a0 *** SOBRE ITALO CALVINO Y SU OBRA * Italo Calvino (15 octubre 1923 &#8211; 19 septiembre de 1985) fue un periodista y escritor italiano, principalmente de cuentos y novelas. 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