{"id":2253988,"date":"2023-08-25T00:05:21","date_gmt":"2023-08-24T22:05:21","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2253988"},"modified":"2023-08-22T16:16:29","modified_gmt":"2023-08-22T14:16:29","slug":"la-compatibilidad-de-la-libertad-individual-con-la-seguridad-estatal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/08\/25\/la-compatibilidad-de-la-libertad-individual-con-la-seguridad-estatal\/","title":{"rendered":"LA COMPATIBILIDAD DE LA LIBERTAD INDIVIDUAL CON LA SEGURIDAD ESTATAL EN SPINOZA, por Atilano Dom\u00ednguez"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">La compatibilidad de la libertad individual con la seguridad estatal<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cAs\u00ed, pues, se puede formar una sociedad y lograr que todo pacto sea siempre observado con m\u00e1xima fidelidad, sin que ello contradiga al derecho natural,\u00a0a condici\u00f3n\u00a0de que cada uno transfiera a la sociedad todo el poder que \u00e9l posee, de suerte que ella sola mantenga el supremo derecho de la naturaleza a todo, es decir, la potestad suprema\u2026\u201d\u00a0<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>\u201cPor derecho e instituci\u00f3n de la naturaleza no entiendo otra cosa que las reglas de la naturaleza de cada individuo, seg\u00fan las cuales concebimos que cada ser est\u00e1 naturalmente determinado a existir y a obrar de una forma precisa\u201d<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cMientras consideramos que los hombres viven bajo el imperio de la sola naturaleza, aquel que no ha conocido la raz\u00f3n o que no tiene todav\u00eda el h\u00e1bito de la virtud, vive con el m\u00e1ximo derecho seg\u00fan las leyes del solo apetito, exactamente igual que aquel que dirige su vida por las leyes de la raz\u00f3n\u201d<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPor consiguiente, todo cuanto un hombre, considerado bajo el solo imperio de la naturaleza, estime que le es \u00fatil, ya le gu\u00ede la sana raz\u00f3n, ya el \u00edmpetu de la pasi\u00f3n, tiene el m\u00e1ximo derecho a desearlo y le es l\u00edcito apoderarse de ello de cualquier forma, ya sea por la fuerza, el enga\u00f1o, las s\u00faplicas o el medio que le resulte m\u00e1s f\u00e1cil; y puede, por tanto, tener por enemigo a quien intente impedirle que satisfaga su deseo\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPara vivir seguros y lo mejor posible, los hombres tuvieron que\u00a0unir\u00a0necesariamente sus esfuerzos. Hicieron, pues, que el derecho a todas las cosas, que cada uno ten\u00eda por naturaleza, lo poseyeran todos colectivamente y que en adelante ya no estuviera determinado seg\u00fan la fuerza y el apetito de cada individuo, sino seg\u00fan el poder y la voluntad de todos a la vez\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPor eso debieron establecer, con la m\u00e1xima firmeza y mediante un\u00a0pacto, dirigirlo todo por el solo dictamen de la raz\u00f3n (al que nadie se atreve a oponerse abiertamente por no ser tenido por loco) y frenar el apetito en cuanto aconseje algo en perjuicio de otro, no hacer a nadie lo que no se quiere que le hagan a uno, y defender, finalmente, el derecho ajeno como el suyo propio\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cEn efecto, es una ley universal de la naturaleza humana que nadie desprecia algo que considera bueno, si no es por la\u00a0esperanza\u00a0de un bien mayor o por el\u00a0miedo\u00a0de un mal mayor; y que no sufre ning\u00fan mal, si no es por evitar un mal mayor o por la esperanza de un bien mayor. Es decir, que cada uno elegir\u00e1, de dos bienes, el que le parece mayor y, de dos males, el que le parece menor\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cComo ya hemos probado que el derecho natural de cada uno s\u00f3lo est\u00e1 determinado por su poder, se sigue que, en la medida en que alguien, por fuerza o espont\u00e1neamente,\u00a0transfiere a otro parte de su poder, le ceder\u00e1 necesariamente tambi\u00e9n, y en la misma medida, parte de su derecho. Por consiguiente, tendr\u00e1 el supremo derecho sobre todos, quien posea el poder supremo, con el que puede obligarlos a todos por la fuerza o contenerlos por el miedo al supremo suplicio, que todos temen sin excepci\u00f3n\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c\u2026a condici\u00f3n de que cada uno\u00a0trasfiera\u00a0a la sociedad\u00a0todo el poder que \u00e9l posee\u00a0(que es igual a todo su derecho natural), de suerte que ella sola mantenga el supremo derecho de la naturaleza a todo, es decir, la potestad suprema\u2026\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cDe donde se sigue que la potestad suprema no est\u00e1 sometida a ninguna ley, sino que todos deben obedecerla en todo. Todos, en efecto, tuvieron que hacer, t\u00e1cita o expresamente, este pacto, cuando le\u00a0transfirieron\u00a0a ella todo su poder de defensa, esto es, todo su derecho. Porque, si quisieran conservar algo para s\u00ed, debieran haber previsto c\u00f3mo podr\u00edan defenderlo con seguridad; pero, como no lo hicieron ni pod\u00edan haberlo hecho sin dividir y, por tanto, destruir la potestad suprema, se\u00a0sometieron totalmente, ipso facto, al arbitrio de la suprema autoridad\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPor otra parte, quien ha\u00a0transferido\u00a0a otro, espont\u00e1neamente o por la fuerza, su\u00a0poder de defenderse, le\u00a0cedi\u00f3 completamente su derecho natural\u00a0y decidi\u00f3, por tanto, obedecerle plenamente en todo\u2026\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c\u2026Hay que conceder, sin restricci\u00f3n alguna, que el derecho divino comenz\u00f3 a partir del momento en que los hombres prometieron a Dios, mediante un pacto expreso, obedecerle en todo; ya que con ello\u00a0cedieron, por as\u00ed decirlo, su libertad natural y transmitieron a Dios su derecho, tal como dijimos que sucede en el estado civil\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c\u2026prometieron todos al un\u00edsono obedecer totalmente a Dios en todos sus preceptos y no reconocer otro derecho aparte del que \u00e9l estableciera por revelaci\u00f3n prof\u00e9tica. Esta promesa o\u00a0transferencia\u00a0de derecho a Dios se efectu\u00f3 de la misma forma que nosotros hemos concebido para la sociedad en general, cuando los\u00a0hombres deciden renunciar a su derecho natural\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cLas consideraciones del cap\u00edtulo precedente sobre el derecho de las potestades supremas a todas las cosas y sobre el derecho natural de cada individuo a ellas transferido, aunque coincidan en no pocos puntos con la pr\u00e1ctica y aunque \u00e9sta se pueda organizar de forma que se aproxime cada vez m\u00e1s a ellas, nunca dejar\u00e1 de ser en muchos aspectos puramente te\u00f3ricas.\u00a0Nadie, en efecto, podr\u00e1\u00a0jam\u00e1s transferir a otro su poder ni, por tanto, su derecho, hasta el punto de dejar de ser hombre; ni existir\u00e1 jam\u00e1s una potestad suprema que pueda hacerlo todo tal como quiera\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c\u2026la misma experiencia lo ense\u00f1a del modo m\u00e1s claro. Pues nunca los hombres cedieron su derecho ni transfirieron a otro su poder, hasta el extremo de no ser temidos por los mismos que recibieron su derecho y su poder\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cHay que conceder, pues, que cada uno\u00a0se reserve muchas parcelas de su derecho, las cuales depender\u00e1n, por tanto, de su propia decisi\u00f3n y no de la ajena\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cEs imposible, sin embargo, como ya he advertido al comienzo del cap\u00edtulo XVII, que la propia alma est\u00e9 totalmente sometida a otro, ya que\u00a0nadie puede transferir a otro su derecho natural\u00a0o su facultad de\u00a0razonar\u00a0libremente y de opinar sobre cualquier cosa, ni ser forzado a hacerlo\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cCada\u00a0individuo s\u00f3lo renunci\u00f3, pues, al derecho de actuar por propia decisi\u00f3n, pero no de razonar y de juzgar. Por tanto, nadie puede, sin atentar contra el derecho de las potestades supremas, actuar en contra de sus decretos; pero s\u00ed puede pensar, juzgar e incluso hablar, a condici\u00f3n de que se limite exclusivamente a hablar o ense\u00f1ar y que s\u00f3lo defienda algo con la simple raz\u00f3n, y no con enga\u00f1os, iras y odios, ni con \u00e1nimo de introducir, por la autoridad de su decisi\u00f3n, algo nuevo en el Estado\u2026\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cAs\u00ed, pues, se puede formar una sociedad y lograr que todo pacto sea siempre observado con m\u00e1xima fidelidad, sin que ello contradiga al derecho natural,\u00a0a condici\u00f3n\u00a0de que cada uno transfiera a la sociedad todo el poder que \u00e9l posee, de suerte que ella sola mantenga el supremo derecho de la naturaleza a todo, es decir, la potestad suprema\u2026\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cEl derecho de dicha sociedad se llama democracia; \u00e9sta se define, pues, como la asociaci\u00f3n general de los hombres, que posee colegialmente el supremo derecho a todo lo que puede\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cComo la obediencia consiste en que alguien cumpla las \u00f3rdenes por la sola autoridad de quien manda, se sigue que la obediencia no tiene cabida en una sociedad donde el poder est\u00e1 en manos de todos y cuyas leyes son sancionadas por el consenso general; y que en semejante sociedad, ya aumenten las leyes, ya disminuyan, el pueblo sigue siendo igualmente libre, porque\u00a0no act\u00faa por autoridad de otro, sino por su propio consentimiento\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cPues, en este Estado, nadie transfiere a otro su derecho natural, hasta el punto de que no se le\u00a0consulte\u00a0nada en lo sucesivo, sino que lo entrega a la mayor parte de toda la sociedad, de la que \u00e9l es una parte. En este sentido, siguen siendo todos iguales, como antes en el estado natural\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cCuando algunos cuerpos de la misma o diversa magnitud sean compelidos por los dem\u00e1s cuerpos a aplicarse unos contra otros; o si se mueven con el mismo o diverso grado de velocidad, de tal manera que se comuniquen el movimiento unos a otros seg\u00fan una cierta relaci\u00f3n, diremos que estos cuerpos est\u00e1n unidos unos a otros y que todos juntos componen un solo cuerpo o individuo que se distingue de los dem\u00e1s por esta uni\u00f3n de cuerpos\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cEn efecto, si, por ejemplo, dos individuos, enteramente de la misma naturaleza, se unen el uno al otro, componen un individuo dos veces m\u00e1s potente que cada uno por separado. Nada, pues, m\u00e1s \u00fatil al hombre que el hombre; los hombres, digo, no pueden desear nada m\u00e1s excelente para conservar su ser que el estar todos de acuerdo en todas las cosas de tal suerte que las almas y los cuerpos de todos compongan como una sola alma y un solo cuerpo y se esfuercen todos a la vez, cuanto puedan, por conservar su ser y busquen todos a la vez para s\u00ed lo \u00fatil com\u00fan a todos\u2026\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cDado que los hebreos no entregaron su derecho a ning\u00fan otro, sino que todos por igual renunciaron a \u00e9l, como en\u00a0la democracia, y clamaron al un\u00edsono: \u201ctodo cuanto Dios diga (sin mencionar a ning\u00fan mediador), lo haremos\u201d, se sigue que, en virtud de este\u00a0pacto, permanecieron absolutamente iguales y que todos ten\u00edan el mismo derecho de consultar a Dios, de aceptar las leyes e interpretarlas, y que todos conservaban por igual la plena administraci\u00f3n del Estado\u201d<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Spinoza (<em>Tratado Teol\u00f3gico-pol\u00edtico<\/em>)<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>\u201cToda soberan\u00eda del Estado es absoluta, si no \u00e9sta no ser\u00e1 tal. Los individuos, nos dice Spinoza, no podr\u00edan substraer su actividad de \u00e9sta sin encontrarse en la posici\u00f3n de \u201cenemigo p\u00fablico\u201d, son sus riesgos y peligros (Cap. XVI). Por lo tanto todo Estado, si quiere asegurar su estabilidad, debe conceder a los individuos mismos una libertad m\u00e1xima de pensar y expresar sus opiniones (Cap. XX). \u00bfC\u00f3mo conciliar estas dos tesis, de las cuales una parece inspirada en una concepci\u00f3n absolutista, por no decir totalitaria, mientras que la otra parece expresarnos un principio democr\u00e1tico fundamental? Spinoza nos lo dice \u00e9l mismo al final de su libro: aplicando una regla fundamental, que reposa sobre la distinci\u00f3n de los pensamientos y los discursos por un lado, y las acciones por el otro\u201d<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Balibar, E.,\u00a0<i>Spinoza y la pol\u00edtica<\/i><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271826\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/spinoza-kRDG-1240x698@abc-300x169.jpg\" alt=\"La compatibilidad de la libertad individual con la seguridad estatal\" width=\"440\" height=\"248\" data-id=\"2271826\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/spinoza-kRDG-1240x698@abc-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/spinoza-kRDG-1240x698@abc-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/spinoza-kRDG-1240x698@abc-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/spinoza-kRDG-1240x698@abc-610x343.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/spinoza-kRDG-1240x698@abc-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/spinoza-kRDG-1240x698@abc.jpg 1240w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">La compatibilidad de la libertad individual con la seguridad estatal<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/www.academia.edu\/34018163\/SPINOZA_Tratado_Politico_Trad_e_INTRODU%C3%87%C3%83O_de_Atilano_Dominguez\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Atilano Dom\u00ednguez<\/span><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Spinoza<\/strong> arranca de las ideas expuestas en la <strong><em>Etica<\/em><\/strong> sobre el hombre como ser imaginativo y pasional, es decir, sobre el estado natural. Puesto que \u00ab<em>todos los hombres nacen ignorantes de todas las cosas<\/em>\u00bb y viven as\u00ed la mayor parte de su vida, dice <strong>Spinoza<\/strong>, los hombres est\u00e1n, por naturaleza, sometidos a las pasiones. Ello no significa que, en esa situaci\u00f3n, el hombre sea un simple animal y que no posea raz\u00f3n alguna. Significa m\u00e1s bien que, al no ser la raz\u00f3n el principio que gu\u00eda a todos, el apetito es criterio tan v\u00e1lido como la raz\u00f3n. Es decir, \u00ab<em>mientras consideramos que<\/em> \u00ab<em>los hombres viven bajo el imperio de la sola naturaleza, aqu\u00e9l que a\u00fan no ha conocido la raz\u00f3n&#8230; vive con el m\u00e1ximo derecho seg\u00fan las leyes del solo apetito, exactamente igual que aquel que dirige su vida por las leyes de la raz\u00f3n<\/em>\u00bb .<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, en tal situaci\u00f3n, no hay paz ni seguridad ni abundancia, sino que campean por doquier el miedo, la inseguridad y la miseria. Como es obvio, los hombres vieron tales inconvenientes y las ventajas, en cambio, que les reportar\u00eda el \u00ab<em>vivir seg\u00fan las leyes y los seguros dict\u00e1menes de nuestra raz\u00f3n<\/em>\u00bb. As\u00ed, pues, concluye <strong>Spinoza<\/strong>, \u00ab<em>para vivir seguros y lo mejor posible, los hombres tuvieron que unir necesariamente sus esfuerzos&#8230; Por eso, debieron establecer, con la m\u00e1xima firmeza y mediante un pacto, dirigirlo todo por el solo dictamen de la raz\u00f3n&#8230; y frenar el apetito en cuanto aconseja algo en perjuicio de otro<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uni\u00f3n de fuerzas en una especie de cuerpo colectivo y pacto o compromiso firme de someter el apetito a la raz\u00f3n significan el paso del estado natural al estado pol\u00edtico. La dificultad estriba en determinar cu\u00e1l pudo ser el m\u00f3vil y la garant\u00eda de ese pacto social. El m\u00f3vil resulta f\u00e1cil adivinarlo. La ley suprema de la naturaleza es que todo ser tiende a conservar su ser y, en el caso del hombre, en que elige de dos bienes el mayor y de dos males el menor. Por consiguiente, ese pacto s\u00f3lo fue posible y s\u00f3lo seguir\u00e1 siendo eficaz, en la medida en que lleve consigo la com\u00fan utilidad. \u00bfQui\u00e9n garantizar\u00e1, sin embargo, esa utilidad? La respuesta no es menos f\u00e1cil de encontrar: el Estado. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00ab<em>Se puede formar una sociedad y lograr que todo pacto sea siempre observado con m\u00e1xima fidelidad, sin que ello contradiga al derecho natural, a condici\u00f3n que cada uno transfiera a la sociedad todo el derecho que \u00e9l posee, de suerte que ella sola mantenga el supremo derecho de la naturaleza a todo, es decir, la potestad suprema, a la que todo el mundo tiene que obedecer, ya por propia iniciativa, ya por miedo al m\u00e1ximo suplicio<\/em>\u00bb.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es el momento de entrar en un an\u00e1lisis detallado de estos textos, que hemos querido citar literalmente. Pero s\u00ed queremos subrayar algo que salta a la vista. Que la uni\u00f3n de fuerzas y la transferencia de derechos van unidas, en este tratado, a la idea de pacto y que \u00e9ste aparece apoyado, por un lado, en la propia utilidad y, por otro, en el poder coactivo del Estado. Por otra parte, ese pacto presenta una doble dimensi\u00f3n: legal, en cuanto avalado por la fuerza estatal, y \u00e9tica o moral, en cuanto compromiso de subordinar el apetito a la raz\u00f3n. La \u00faltima palabra es la utilidad, ya que s\u00f3lo ella hace posible ese compromiso personal y s\u00f3lo ella hace tolerable la coacci\u00f3n estatal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A partir de la idea del pacto social, como cesi\u00f3n de derechos y como uni\u00f3n de fuerzas, y, en definitiva, como constituci\u00f3n democr\u00e1tica del Estado, se justifican las dos tesis centrales de este tratado: <strong>la competencia del Estado en cuestiones religiosas y la compatibilidad de la libertad individual con la seguridad estatal<\/strong>. Lo primero es una consecuencia directa de la naturaleza misma del Estado como poder absoluto o suprema potestad. Lo segundo, de la naturaleza del Estado como poder colectivo o democr\u00e1tico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La religi\u00f3n, en cuanto culto interno, dice <strong>Spinoza<\/strong>, escapa al control del Estado. En cambio, en cuanto culto externo, pertenece a los asuntos p\u00fablicos, que son su competencia. Excluir del Estado tema tan importante como lo justo e injusto, lo piadoso e imp\u00edo, lo bueno y lo malo, es dejarle completamente inerme e impotente. Atribuir esa competencia a otro poder distinto, la Iglesia, ser\u00eda dividir el Estado, como sucedi\u00f3, entre los hebreos con la instituci\u00f3n de los levitas, la cual fue la causa de su ruina. Y, si bien es verdad que las autoridades civiles pueden claudicar, lo mismo puede suceder a las autoridades religiosas. Por tanto, el menor mal es que los asuntos religiosos sean competencia de la potestad estatal. De hecho, as\u00ed lo admitieron los jud\u00edos en Babilonia y los cristianos holandeses en el Jap\u00f3n, etc. (XIX).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, el poder absoluto del Estado parece anular de ra\u00edz la libertad individual. Si el individuo renunci\u00f3 a todo derecho natural y tiene que obedecer al Estado, aunque le mande realizar acciones absurdas, \u00bfqu\u00e9 sentido tiene la propia iniciativa? No obstante, frente a esa idea, <strong>Spinoza<\/strong> hace valer otras dos que van ligadas al car\u00e1cter democr\u00e1tico del Estado. Por un lado, los individuos no dejan de ser tales al formar la sociedad, sino que siguen teniendo su misma naturaleza, sus mismas pasiones y su propio criterio. Por otro, el Estado o, si se prefiere, la sociedad como poder colectivo, que surge de la uni\u00f3n de todos, no es totalmente distinto de los ciudadanos que lo forman. Por tanto, el Estado s\u00f3lo es aut\u00e9ntico y no una deformaci\u00f3n caricaturesca, si quienes lo constituyeron mediante el pacta, lo siguen apoyando incesantemente mediante la obediencia interna a sus leyes. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por el contrario, si el Estado se convierte en un poder tir\u00e1nico, que se apoya tan s\u00f3lo en la fuerza, har\u00e1 imposibles las ciencias y las artes, suscitar\u00e1 el descontento o incluso el rechazo de los hombres m\u00e1s valiosos y, tras ellos, el de la misma plebe, es decir, que los ciudadanos se transformar\u00e1n de s\u00fabditos en enemigos, con lo que el omnipotente tirano ser\u00e1 un simple juguete en sus manos (XX).<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2271823\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/Spinoza-estoico.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"297\" data-id=\"2271823\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>La compatibilidad de la libertad individual con la seguridad estatal &nbsp; \u201cAs\u00ed, pues, se puede formar una sociedad y lograr que todo pacto sea siempre observado con m\u00e1xima fidelidad, sin que ello contradiga al derecho <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2023\/08\/25\/la-compatibilidad-de-la-libertad-individual-con-la-seguridad-estatal\/\" title=\"LA COMPATIBILIDAD DE LA LIBERTAD INDIVIDUAL CON LA SEGURIDAD ESTATAL EN SPINOZA, por Atilano Dom\u00ednguez\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2285529,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[43],"class_list":{"0":"post-2253988","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia","8":"tag-spinoza"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2253988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2253988"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2253988\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2285529"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2253988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2253988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2253988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}