{"id":2249538,"date":"2022-07-05T00:05:14","date_gmt":"2022-07-04T22:05:14","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2249538"},"modified":"2022-11-09T13:39:38","modified_gmt":"2022-11-09T12:39:38","slug":"los-teologos-de-jorge-luis-borges","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/07\/05\/los-teologos-de-jorge-luis-borges\/","title":{"rendered":"\u00abLOS TE\u00d3LOGOS\u00bb, por Jorge Luis Borges. \u00abCay\u00f3 la rueda ante la cruz\u00bb."},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Jorge Luis Borges, \u00abAcerca de mis cuentos\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Or\u00edgenes y esbozos de algunos cuentos de Borges, explicados por \u00e9l mismo.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2251350 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Borges-por-Xulio-Formoso-678x381.webp\" alt=\"Borges\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2251350\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Acaban de informarme que voy a hablar sobre mis cuentos. Ustedes quiz\u00e1s los conozcan mejor que yo, ya que yo los he escrito una vez y he tratado de olvidarlos, para no desanimarme he pasado a otros; en cambio tal vez alguno de ustedes haya le\u00eddo alg\u00fan cuento m\u00edo, digamos, un par de veces, cosa que no me ha ocurrido a m\u00ed. Pero creo que podemos hablar sobre mis cuentos, si les parece que merecen atenci\u00f3n. Voy a tratar de recordar alguno y luego me gustar\u00eda conversar con ustedes que, posiblemente, o sin posiblemente, sin adverbio, pueden ense\u00f1arme muchas cosas, ya que yo no creo, contrariamente a la teor\u00eda de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/17\/manuscrito-hallado-en-una-botella-edgar-allan-poe\/\">Edgar Allan\u00a0Poe<\/a>, que el arte, la operaci\u00f3n de escribir, sea una operaci\u00f3n intelectual. Yo creo que es mejor que el escritor intervenga lo menos posible en su obra. Esto puede parecer asombroso; sin embargo, no lo es, en todo caso se trata curiosamente de la doctrina cl\u00e1sica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo vemos en la primera l\u00ednea -yo no s\u00e9 griego- de la\u00a0Iliada de Homero, que leemos en la versi\u00f3n tan censurada de Hermosilla: \u00ab<em>Canta, Musa, la c\u00f3lera de Aquiles<\/em>\u00ab. Es decir, Homero, o los griegos que llamamos Homero, sab\u00eda, sab\u00edan, que el poeta no es el cantor, que el poeta (el prosista, da lo mismo) es simplemente el amanuense de algo que ignora y que en su mitolog\u00eda se llamaba la Musa. En cambio los hebreos prefirieron hablar del esp\u00edritu, y nuestra psicolog\u00eda contempor\u00e1nea, que no adolece de excesiva belleza, de la subconsciencia, el inconsciente colectivo, o algo as\u00ed. Pero en fin, lo importante es el hecho de que el escritor es un amanuense, \u00e9l recibe algo y trata de comunicarlo, lo que recibe no son exactamente ciertas palabras en un cierto orden, como quer\u00edan los hebreos, que pensaban que cada s\u00edlaba del texto hab\u00eda sido prefijada. No, nosotros creemos en algo mucho m\u00e1s vago que eso, pero en cualquier caso en recibir algo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Voy a tratar entonces de recordar un cuento m\u00edo. Estaba dudando mientras me tra\u00edan y me acord\u00e9 de un cuento que no s\u00e9 si ustedes han le\u00eddo; se llama\u00a0<em>El Zahir<\/em>. Voy a recordar c\u00f3mo llegu\u00e9 yo a la concepci\u00f3n de ese cuento. Uso la palabra \u00abcuento\u00bb entre comillas ya que no s\u00e9 si lo es o qu\u00e9 es, pero, en fin, el tema de los g\u00e9neros es lo de menos. Croce cre\u00eda que no hay g\u00e9neros; yo creo que s\u00ed, que los hay en el sentido de que hay una expectativa en el lector. Si una persona lee un cuento, lo lee de un modo distinto de su modo de leer cuando busca un art\u00edculo en una enciclopedia o cuando lee una novela, o cuando lee un poema. Los textos pueden no ser distintos pero cambian seg\u00fan el lector, seg\u00fan la expectativa. Quien lee un cuento sabe o espera leer algo que lo distraiga de su vida cotidiana, que lo haga entrar en un mundo no dir\u00e9 fant\u00e1stico -muy ambiciosa es la palabra- pero s\u00ed ligeramente distinto del mundo de las experiencias comunes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora llego a\u00a0<strong>El Zahir<\/strong>\u00a0y, ya que estamos entre amigos, voy a contarles c\u00f3mo se me ocurri\u00f3 ese cuento. No recuerdo la fecha en la que escrib\u00ed ese cuento, s\u00e9 que yo era director de la Biblioteca Nacional, que est\u00e1 situada en el Sur de Buenos Aires, cerca de la iglesia de La Concepci\u00f3n; conozco bien ese barrio. Mi punto de partida fue una palabra, una palabra que usamos casi todos los d\u00edas sin darnos cuenta de lo misterioso que hay en ella (salvo que todas las palabras son misteriosas): pens\u00e9 en la palabra inolvidable,\u00a0<em>unforgetable<\/em>\u00a0en ingl\u00e9s. Me detuve, no s\u00e9 por qu\u00e9, ya que hab\u00eda o\u00eddo esa palabra miles de veces, casi no pasa un d\u00eda en que no la oiga; pens\u00e9 qu\u00e9 raro ser\u00eda si hubiera algo que realmente no pudi\u00e9ramos olvidar. Qu\u00e9 raro ser\u00eda si hubiera, en lo que llamamos realidad, una cosa, un objeto -\u00bfpor qu\u00e9, no?- que fuera realmente inolvidable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ese fue mi punto de partida, bastante abstracto y pobre; pensar en el posible sentido de esa palabra o\u00edda, le\u00edda, literalmente in-olvidable, inolvidable,\u00a0<em>unforgetable<\/em>,\u00a0<em>unvergasselich<\/em>,\u00a0<em>inouviable<\/em>. Es una consideraci\u00f3n bastante pobre, como ustedes han visto. Enseguida pens\u00e9 que si hay algo inolvidable, ese algo debe ser com\u00fan, ya que si tuvi\u00e9ramos una quimera por ejemplo, un monstruo con tres cabezas, (una cabeza creo que de cabra, otra de serpiente, otra creo que de perro, no estoy seguro), lo recordar\u00edamos ciertamente. De modo que no habr\u00eda ninguna gracia en un cuento con un minotauro, con una quimera, con un unicornio inolvidable; no, ten\u00eda que ser algo muy com\u00fan. Al pensar en ese algo com\u00fan pens\u00e9, creo que inmediatamente, en una moneda, ya que se acu\u00f1an miles y miles y miles de monedas todas exactamente iguales. Todas con la efigie de la libertad, o con un escudo o con ciertas palabras convencionales. Qu\u00e9 raro ser\u00eda si hubiera una moneda, una moneda perdida entre esos millones de monedas, que fuera inolvidable. Y pens\u00e9 en una moneda que ahora ha desaparecido, una moneda de veinte centavos, una moneda igual a las otras, igual a la moneda de cinco o a la de diez, un poco m\u00e1s grande; qu\u00e9 raro si entre los millones, literalmente, de monedas acu\u00f1adas por el Estado, por uno de los centenares de Estados, hubiera una que fuera inolvidable. De ah\u00ed surgi\u00f3 la idea: una inolvidable moneda de veinte centavos. No s\u00e9 si existen a\u00fan, si los numism\u00e1ticos las coleccionan, si tienen alg\u00fan valor, pero en fin, no pens\u00e9 en eso en aquel tiempo. Pens\u00e9 en una moneda que para los fines de mi cuento ten\u00eda que ser inolvidable; es decir: una persona que la viera no podr\u00eda pensar en otra cosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego me encontr\u00e9 ante la segunda o tercera dificultad&#8230; he perdido la cuenta. \u00bfPor qu\u00e9 esa moneda iba a ser inolvidable? El lector no acepta la idea, yo ten\u00eda que preparar la inolvidabilidad de mi moneda y para eso conven\u00eda suponer un estado emocional en quien la ve, hab\u00eda que insinuar la locura, ya que el tema de mi cuento es un tema que se parece a la locura o a la obsesi\u00f3n. Entonces pens\u00e9, como pens\u00f3 <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/11\/16\/la-carta-robada-poe\/\">Edgar Allan Poe<\/a> cuando escribi\u00f3 su justamente famoso poema\u00a0<em>El Cuervo<\/em>, en la muerte hermosa. Poe se pregunt\u00f3 a qui\u00e9n pod\u00eda impresionar la muerte de esa mujer, y dedujo que ten\u00eda que impresionarle a alguien que estuviese enamorado de ella. De ah\u00ed llegu\u00e9 a la idea de una mujer, de quien yo estoy enamorado, que muere, y yo estoy desesperado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En ese punto hubiera sido f\u00e1cil, quiz\u00e1s demasiado f\u00e1cil, que esa mujer fuera como la perdida <em>Leonor<\/em> de Poe. Pero no decid\u00ed mostrar a esa mujer de un modo sat\u00edrico, mostrar el amor de quien no olvidar\u00e1 la moneda de veinte centavos como un poco rid\u00edculo; todos los amores lo son para quien los ve desde afuera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entonces, en lugar de hablar de la belleza del\u00a0<em>love splendor<\/em>, la convert\u00ed en una mujer bastante trivial, un poco rid\u00edcula, venida a menos, tampoco demasiado linda. Imagin\u00e9 esa situaci\u00f3n que se da muchas veces: un hombre enamorado de una mujer, que sabe por un lado que no puede vivir sin ella y al mismo tiempo sabe que esa mujer no es especialmente memorable, digamos, para su madre, para sus primas, para la mucama, para la costurera, para las amigas; sin embargo, para \u00e9l, esa persona es \u00fanica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eso me lleva a otra idea, la idea de que quiz\u00e1s toda persona sea \u00fanica, y que nosotros no veamos lo \u00fanico de esa persona que habla en favor de ella. Yo he pensado alguna vez que esto se da en todo, si no fij\u00e9monos que en la Naturaleza, o en Dios (<em>Deus sirve Natura<\/em>, dec\u00eda <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/tag\/spinoza\/\"><strong>Spinoza<\/strong><\/a>) lo importante es la cantidad y no la calidad. Por qu\u00e9 no suponer entonces que hay algo, no s\u00f3lo en cada ser humano sino en cada hoja, en cada hormiga, \u00fanico, que por eso Dios o la Naturaleza crea millones de hormigas; aunque decir millones de hormigas es falso, no hay millones de hormigas, hay millones de seres muy diferentes, pero la diferencia es tan sutil que nosotros los vemos como iguales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entonces, \u00bfqu\u00e9 es estar enamorado? Estar enamorado es percibir lo que de \u00fanico hay en cada persona, eso \u00fanico que no puede comunicarse salvo por medio de hip\u00e9rboles o de met\u00e1foras. Entonces por qu\u00e9 no suponer que esa mujer, un poco rid\u00edcula para todos, poco rid\u00edcula para quien est\u00e1 enamorado de ella, esa mujer muere. Y luego tenemos el velorio. Yo eleg\u00ed el lugar del velorio, eleg\u00ed la esquina, pens\u00e9 en la Iglesia de la Concepci\u00f3n, una iglesia no demasiado famosa ni demasiado pat\u00e9tica, y luego al hombre que despu\u00e9s del velorio va a tomar un guindado a un almac\u00e9n. Paga, en el cambio le dan una moneda y \u00e9l distingue en seguida que hay algo en ella -hice que fuera rayada para distinguirla de las otras. \u00c9l ve la moneda, est\u00e1 muy emocionado por la muerte de la mujer, pero al verla ya empieza a olvidarse de ella, empieza a pensar en la moneda. Ya tenemos el objeto m\u00e1gico para el cuento. Luego vienen los subterfugios del narrador para librarse de esa que \u00e9l sabe que es una obsesi\u00f3n. Hay diversos subterfugios: uno de ellos es perder la moneda. La lleva, entonces, a otro almac\u00e9n que queda un poco lejos, la entrega en el cambio, trata de no fijarse en qu\u00e9 esquina est\u00e1 ese almac\u00e9n, pero eso no sirve para nada porque \u00e9l sigue pensando en la moneda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego llega a extremos un poco absurdos. Por ejemplo, compra una libra esterlina con San Jorge y el drag\u00f3n, la examina con una lupa, trata de pensar en ella y olvidarse de la moneda de veinte centavos ya perdida para siempre, pero no logra hacerlo. Hacia el final del cuento el hombre va enloqueciendo pero piensa que esa misma obsesi\u00f3n puede salvarlo. Es decir, habr\u00e1 un momento en el cual el universo habr\u00e1 desaparecido, el universo ser\u00e1 esa moneda de veinte centavos. Entonces \u00e9l -aqu\u00ed produje un peque\u00f1o efecto literario- \u00e9l, Borges, estar\u00e1 loco, no sabr\u00e1 que es Borges. Ya no ser\u00e1 otra cosa que el espectador de esa perdida moneda inolvidable. Y conclu\u00ed con esta frase debidamente literaria, es decir, falsa: \u00abQuiz\u00e1s detr\u00e1s de la moneda est\u00e9 Dios\u00bb. Es decir, si uno ve una sola cosa, esa cosa \u00fanica es absoluta. Hay otros episodios que he olvidado, quiz\u00e1s alguno de ustedes los recuerde. Al final, \u00e9l no puede dormir, sue\u00f1a con la moneda, no puede leer, la moneda se interpone entre el texto y \u00e9l casi no puede hablar sino de un modo mec\u00e1nico, porque realmente est\u00e1 pensando en la moneda, as\u00ed concluye el cuento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-2251351\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Borges-rest.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"442\" data-id=\"2251351\" \/>Bien, ese cuento pertenece a una serie de cuentos, en la que hay objetos m\u00e1gicos que parecen preciosos al principio y luego son maldiciones, sucede que est\u00e1n cargados de horror. Recuerdo otro cuento que esencialmente es el mismo y que est\u00e1 en mi mejor libro, si es que yo puedo hablar de mejores libros,\u00a0<em>El libro de arena<\/em>. Ya el t\u00edtulo es mejor que El Zahir, creo que zahir quiere decir algo as\u00ed como maravilloso, excepcional. En este caso, pens\u00e9 antes que nada en el t\u00edtulo: El libro de arena, un libro imposible, ya que no puede haber libros de arena, se disgregar\u00edan. Lo llam\u00e9\u00a0<strong>El libro de arena<\/strong>\u00a0porque consta de un n\u00famero infinito de p\u00e1ginas. El libro tiene el n\u00famero de la arena, o m\u00e1s que el presumible n\u00famero de la arena. Un hombre adquiere ese libro y, como tiene un n\u00famero infinito de p\u00e1ginas, no puede abrirse dos veces en la misma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este libro podr\u00eda haber sido un gran libro, de aspecto ilustre; pero la misma idea que me llev\u00f3 a una moneda de veinte centavos en el primer cuento, me condujo a un libro mal impreso, con torpes ilustraciones y escrito en un idioma desconocido. Necesitaba eso para el prestigio del libro, y lo llam\u00e9\u00a0<em>Holy Writ<\/em>\u00a0-escritura sagrada-, la escritura sagrada de una religi\u00f3n desconocida. El hombre lo adquiere, piensa que tiene un libro \u00fanico, pero luego advierte lo terrible de un libro sin primera p\u00e1gina (ya que si hubiera una primera p\u00e1gina habr\u00eda una \u00faltima). En cualquier parte en la que \u00e9l abra el libro, habr\u00e1 siempre algunas p\u00e1ginas entre aqu\u00e9lla en la que \u00e9l abre y la tapa. El libro no tiene nada de particular, pero acaba por infundirle horror y \u00e9l opta por perderlo y lo hace en la Biblioteca Nacional. Eleg\u00ed ese lugar en especial porque conozco bien la Biblioteca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, tenemos el mismo argumento: un objeto m\u00e1gico que realmente encierra horror.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero antes yo hab\u00eda escrito otro cuento titulado \u00bb\u00a0<em>Tl\u00f6n, Uqbar, Orbis Tertius<\/em>\u00ab. Tl\u00f6n, no se sabe a qu\u00e9 idioma corresponde. Posiblemente a una lengua germ\u00e1nica.\u00a0<em>Uqbar<\/em>\u00a0surgiere algo ar\u00e1bigo, algo asi\u00e1tico. Y luego, dos palabras claramente latinas:\u00a0<em>Orbis Tertius<\/em>, mundo tercero. La idea era distinta, la idea es la de un libro que modifique el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Yo he sido siempre lector de enciclopedias, creo que es uno de los g\u00e9neros literarios que prefiero porque de alg\u00fan modo ofrece todo de manera sorprendente. Recuerdo que sol\u00eda concurrir a la Biblioteca Nacional con mi padre; yo era demasiado t\u00edmido para pedir un libro, entonces sacaba un volumen de los anaqueles, lo abr\u00eda y le\u00eda. Encontr\u00e9 una vieja edici\u00f3n de la Enciclopedia Brit\u00e1nica, una edici\u00f3n muy superior a las actuales ya que estaba concebida como libro de lectura y no de consulta, era una serie de largas monograf\u00edas. Recuerdo una noche especialmente afortunada en la que busqu\u00e9 el volumen que corresponde a la D-L, y le\u00ed un art\u00edculo sobre los druidas, antiguos sacerdotes de los celtas, que cre\u00edan -seg\u00fan C\u00e9sar- en la transmigraci\u00f3n (puede haber un error de parte de C\u00e9sar). Le\u00ed otro art\u00edculo sobre los Drusos del Asia Menor, que tambi\u00e9n creen en la transmigraci\u00f3n. Luego pens\u00e9 en un rasgo no indigno de Kafka: Dios sabe que esos Drusos son muy pocos, que los asedian sus vecinos, pero al mismo tiempo creen que hay una vasta poblaci\u00f3n de Drusos en la China y creen, como los Druidas, en la transmigraci\u00f3n. Eso lo encontr\u00e9 en aquella edici\u00f3n, creo que el a\u00f1o 1910, y luego en la de 1911 no encontr\u00e9 ese p\u00e1rrafo, que posiblemente so\u00f1\u00e9; aunque creo recordar a\u00fan la frase Chinese druses -Drusos Chinos- y un art\u00edculo sobre Dryden, que habla de toda la triste variedad del infierno, sobre el cual ha escrito un excelente libro el poeta Eliot; eso me fue dado en una noche.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y como siempre he sido lector de enciclopedias, reflexion\u00e9 -esa reflexi\u00f3n es trivial tambi\u00e9n, pero no importa, para m\u00ed fue inspiradora- que las enciclopedias que yo hab\u00eda le\u00eddo se refieren a nuestro planeta, a los otros, a los diversos idiomas, a sus diversas literaturas, a las diversas filosof\u00edas, a los diversos hechos que configuran lo que se llama el mundo f\u00edsico. \u00bfPor qu\u00e9 no suponer una enciclopedia de un mundo imaginario?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa enciclopedia tendr\u00eda el rigor que no tiene lo que llamamos realidad. Dijo Chesterton que es natural que lo real sea m\u00e1s extra\u00f1o que lo imaginado, ya que lo imaginado procede de nosotros, mientras que lo real procede de una imaginaci\u00f3n infinita, la de Dios. Bueno, vamos a suponer la enciclopedia de un mundo imaginario. Ese mundo imaginario, su historia, sus matem\u00e1ticas, sus religiones, las herej\u00edas de esas religiones, sus lenguas, las gram\u00e1ticas y filosof\u00edas de esas lenguas, todo, todo eso va a ser m\u00e1s ordenado, es decir, m\u00e1s aceptable para la imaginaci\u00f3n que el mundo real en el que estamos tan perdidos, del que podemos pensar que es un laberinto, un caos. Podemos imaginar, entonces, la enciclopedia de ese mundo, o esos tres mundos que se llaman, en tres etapas sucesivas, Tl\u00f6n, Uqbar, Orbis Tertius. No s\u00e9 cu\u00e1ntos ejemplares eran, digamos treinta ejemplares de ese volumen que, le\u00eddo y rele\u00eddo, acaba por suplantar la realidad; ya que la historia que narra es m\u00e1s aceptable que la historia real que no entendemos, su filosof\u00eda corresponde a la filosof\u00eda que podemos admitir f\u00e1cilmente y comprender: el idealismo de Hume, de los hind\u00faes, de Schopenhauer, de Berkley, de Spinoza. Supongamos que esa enciclopedia funde el mundo cotidiano y lo reemplaza. Entonces, una vez escrito el cuento, aquella misma idea de un objeto m\u00e1gico que modifica la realidad lleva a una especie de locura; una vez escrito el cuento pens\u00e9: \u00ab\u00bfqu\u00e9 es lo que realmente ha ocurrido?\u00bb Ya que, qu\u00e9 ser\u00eda del mundo actual sin los diversos libros sagrados, sin los diversos libros de filosof\u00eda. Ese fue uno de los primeros cuentos que escrib\u00ed. Ustedes observar\u00e1n que esos tres cuentos de apariencia tan distinta, \u00ab<strong>Tl\u00f6n, Uqbar; Orbis Tertius<\/strong>\u00ab, \u00ab<strong>El Zahir<\/strong>\u00bb y \u00ab<strong>El libro de arena<\/strong>\u00ab, son esencialmente el mismo: un objeto m\u00e1gico intercalado en lo que se llama mundo real. Quiz\u00e1s piensen que yo haya elegido mal, quiz\u00e1s haya otros que les interesen m\u00e1s. Veamos por lo tanto otro cuento:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abUtop\u00eda de un hombre que est\u00e1 cansado\u00bb. Esa utop\u00eda de un hombre que est\u00e1 cansado es realmente mi utop\u00eda. Creo que adolecemos de muchos errores: uno de ellos es la fama. No hay ninguna raz\u00f3n para que un hombre sea famoso. Para ese cuento yo imagino una longevidad muy superior a la actual. Bernard Shaw cre\u00eda que convendr\u00eda vivir 300 a\u00f1os para llegar a ser adulto. Quiz\u00e1s la cifra sea escasa; no recuerdo cu\u00e1l he fijado en ese cuento: lo escrib\u00ed hace muchos a\u00f1os. Supongo primero un mundo que no est\u00e9 parcelado en naciones como ahora, un mundo que haya llegado a un idioma com\u00fan . Vacil\u00e9 entre el esperanto u otro idioma neutral y luego pens\u00e9 en el lat\u00edn. Todos sent\u00edamos la nostalgia del lat\u00edn, las perdidas declinaciones, la brevedad del lat\u00edn. Me acuerdo de una frase muy linda de Browning que habla de ello: \u00abLatin, marble&#8217;s languaje\u00bb -lat\u00edn, idioma del m\u00e1rmol. Lo que se dice en lat\u00edn parece, efectivamente, grabado en el m\u00e1rmol de un modo bastante lapidario. Pens\u00e9 en un hombre que vive mucho tiempo, que llega a saber todo lo que quiere saber, que ha descubierto su especialidad y se dedica a ella, que sabe que los hombres y mujeres en su vida pueden ser innumerables, pero se retira a la soledad. Se dedica a su arte, que puede ser la ciencia o cualquiera de las artes actuales. En el cuento se trata de un pintor. \u00c9l vive solitariamente, pinta, sabe que es absurdo dejar una obra de arte a la realidad, ya que no hay ninguna raz\u00f3n para que cada uno sea su propio Vel\u00e1squez, su propio Shakespeare, su propio Shopenhauer. Entonces llega un momento en el que desea destruir todo lo que ha hecho. \u00c9l no tiene nombre: los nombres sirven para distinguir a unos hombres de otros, pero \u00e9l vive solo. Llega un momento en que cree que es conveniente morir. Se dirige a un peque\u00f1o establecimiento donde se administra el suicidio y quema toda su obra. No hay raz\u00f3n para que el pasado nos abrume, ya que cada uno puede y debe bastarse. Para que ese cuento fuese contado hac\u00eda falta una persona del presente; esa persona es el narrador. El hombre aqu\u00e9l le regala uno de sus cuadros al narrador, quien regresa al tiempo actual (creo que es contempor\u00e1neo nuestro). Aqu\u00ed record\u00e9 dos hermosas fantas\u00edas, una de Wells y otra de Coleridge. La de Wells est\u00e1 en el cuento titulado \u00abThe Time Machine\u00bb -\u00abLa m\u00e1quina del tiempo\u00bb-, donde el narrador viaja a un porvenir muy remoto, y de ese porvenir trae una flor, una flor marchita; al regresar \u00e9l esa flor no ha florecido a\u00fan . La otra es una frase, una sentencia perdida de Coleridge que est\u00e1 en sus cuadernos, que no se publicaron nunca hasta despu\u00e9s de su muerte y dice simplemente: \u00abSi alguien atravesara el para\u00edso y le dieran como prueba de su pasaje por el para\u00edso una flor y se despertara con esa flor en la mano, entonces, \u00bfqu\u00e9?\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eso es todo, yo conclu\u00ed de ese modo: el hombre vuelve al presente y trae consigo un cuadro del porvenir, un cuadro que no ha sido pintado a\u00fan. Ese cuento es un cuento triste, como lo indica su t\u00edtulo: Utop\u00eda de un hombre que est\u00e1 cansado.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15396 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Borges-por-Cido-Gon\u00e7alves-300x289.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"289\" data-id=\"15396\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Borges-por-Cido-Gon\u00e7alves-300x289.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Borges-por-Cido-Gon\u00e7alves-156x150.jpg 156w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/Borges-por-Cido-Gon\u00e7alves.jpg 591w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>\u00abLos te\u00f3logos\u00bb<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Jorge Luis Borges<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.lectura-abierta.com\/analisis-de-los-teologos-un-cuento-de-borges\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2251353 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/los-teologos-1280x720-1-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2251353\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/los-teologos-1280x720-1-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/los-teologos-1280x720-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/los-teologos-1280x720-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/los-teologos-1280x720-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/los-teologos-1280x720-1-610x343.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/los-teologos-1280x720-1.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Arrasado el jard\u00edn, profanados los c\u00e1lices y las aras, entraron a caballo los hunos en la biblioteca mon\u00e1stica y rompieron los libros incomprensibles y los vituperaron y los quemaron, acaso temerosos de que las letras encubrieran blasfemias contra su dios, que era una cimitarra de hierro. Ardieron palimpsestos y c\u00f3dices, pero en el coraz\u00f3n de la hoguera, entre la ceniza, perdur\u00f3 casi intacto el libro duod\u00e9cimo de la\u00a0<i>Civitas Dei<\/i>, que narra que <strong>Plat\u00f3n<\/strong> ense\u00f1\u00f3 en <em>Atenas<\/em> que, al cabo de los siglos, todas las cosas recuperar\u00e1n su estado anterior, y \u00e9l, en <em>Atenas<\/em>, ante el mismo auditorio, de nuevo ense\u00f1ar\u00e1 esa doctrina. El texto que las llamas perdonaron goz\u00f3 de una veneraci\u00f3n especial y quienes lo leyeron y releyeron en esa remota provincia dieron en olvidar que el autor s\u00f3lo declar\u00f3 esa doctrina para poder mejor confutarla. Un siglo despu\u00e9s, <strong>Aureliano<\/strong>, <em>coadjutor de Aquilea<\/em>, supo que a orillas del <em>Danubio<\/em> la nov\u00edsima secta de los <i>mon\u00f3tonos<\/i>\u00a0(<em>llamados tambi\u00e9n\u00a0<\/em><i>anulares<\/i>) profesaba que la historia es un c\u00edrculo y que nada es que no haya sido y que no ser\u00e1. En las monta\u00f1as, la <em>Rueda<\/em> y la <em>Serpiente<\/em> hab\u00edan desplazado a la <em>Cruz<\/em>. Todos tem\u00edan, pero todos se confortaban con el rumor de que <strong>Juan de Panonia,<\/strong> que se hab\u00eda distinguido por un tratado sobre el s\u00e9ptimo atributo de dios, iba a impugnar tan abominable herej\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Aureliano<\/strong> deplor\u00f3 esas nuevas, sobre todo la \u00faltima. Sab\u00eda que en materia teol\u00f3gica no hay novedad sin riesgo: luego reflexion\u00f3 que la tesis de un tiempo circular era demasiado dis\u00edmil, demasiado asombrosa, para que el riesgo fuera grave. (<em>Las herej\u00edas que debemos temer son las que pueden confundirse con la ortodoxia<\/em>). M\u00e1s le doli\u00f3 la intervenci\u00f3n &#8211; la intrusi\u00f3n &#8211; de <strong>Juan de Panonia<\/strong>. Hace dos a\u00f1os, \u00e9ste hab\u00eda usurpado con su verboso\u00a0<i>De septima affectiones dei sive de aeternitate<\/i>\u00a0un asunto de la especialidad de <strong>Aureliano<\/strong>; ahora, como si el problema del tiempo le perteneciera, iba a rectificar, tal vez con argumentos de <em>Procusto<\/em>, con triacas m\u00e1s temibles que la Serpiente, a los anulares&#8230; Esa noche, <strong>Aureliano<\/strong> pas\u00f3 las hojas del antiguo di\u00e1logo de <strong>Plutarco<\/strong> sobre la cesaci\u00f3n de los or\u00e1culos; en el p\u00e1rrafo veintinueve, ley\u00f3 una burla contra los estoicos que defienden un infinito ciclo de mundos, con infinitos soles, lunas, <em>Apolos<\/em>, <em>Dianas<\/em> y <em>Poseidones<\/em>. El hallazgo le pareci\u00f3 un pron\u00f3stico favorable; resolvi\u00f3 adelantarse a <strong>Juan de Panonia<\/strong> y refutar a los <strong><em>her\u00e9ticos de la Rueda<\/em><\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay quien busca el amor de una mujer para olvidarse de ella, para no pensar m\u00e1s en ella; <strong>Aureliano<\/strong>, parejamente, quer\u00eda superar a <strong>Juan de Panonia<\/strong> para curarse del rencor que \u00e9ste le infund\u00eda, no para hacerle mal. Atemperado por el mero trabajo, por la fabricaci\u00f3n de silogismos y la invenci\u00f3n de injurias, por los\u00a0<i>nego<\/i>\u00a0y los\u00a0<i>autem<\/i>\u00a0y los\u00a0<i>nequaquam<\/i>, pudo olvidar ese rencor. Erigi\u00f3 vastos y casi inextricables per\u00edodos, estorbados de incisos, donde la negligencia y el solecismo parec\u00edan formas del desd\u00e9n. De la cacofon\u00eda hizo un instrumento. Previ\u00f3 que <strong>Juan<\/strong> fulminar\u00eda a los anulares con gravedad prof\u00e9tica; opt\u00f3, para no coincidir con \u00e9l, por el escarnio. <strong>Agust\u00edn<\/strong> hab\u00eda escrito que <strong>Jes\u00fas<\/strong> es la v\u00eda recta que nos salva del laberinto circular en que andan los imp\u00edos; <strong>Aureliano<\/strong>, laboriosamente trivial, los equipar\u00f3 con <em>Ixi\u00f3n<\/em>, con el h\u00edgado de <em>Prometeo<\/em>; con <em>S\u00edsifo<\/em>, con aquel <em>rey de Tebas<\/em> que vio dos soles; con la tartamudez, con loros, con espejos, con ecos, con mulas de noria y con silogismos bicornutos. (<em>Las f\u00e1bulas gent\u00edlicas perduraban, rebajadas a adornos<\/em>). Como todo poseedor de una biblioteca, <strong>Aureliano<\/strong> se sab\u00eda culpable de no conocerla hasta el fin; esa controversia le permiti\u00f3 cumplir con muchos libros que parec\u00edan reprocharle su incuria. As\u00ed pudo engastar un pasaje de la obra\u00a0<i>De principiis<\/i>\u00a0de <strong>Or\u00edgenes<\/strong>, donde se niega que <strong>Judas Iscariote<\/strong> volver\u00e1 a vender al Se\u00f1or, y otro de los\u00a0<i>Academica priora<\/i>\u00a0de <strong>Cicer\u00f3n<\/strong>, en el que \u00e9ste se burla de quienes sue\u00f1an mientras \u00e9l conversa con <strong>L\u00faculo<\/strong>, <em>otros L\u00faculos<\/em> y <em>otros Cicerones<\/em>, en n\u00famero infinito, dicen puntualmente lo mismo, en infinitos mundos iguales. Adem\u00e1s esgrimi\u00f3 contra los mon\u00f3tonos el texto de <strong>Plutarco<\/strong> y denunci\u00f3 lo escandaloso de que a un id\u00f3latra le valiera m\u00e1s el\u00a0<i>lumen naturae<\/i>\u00a0que a ellos la palabra de Dios. Nueve d\u00edas le tom\u00f3 ese trabajo; el d\u00e9cimo, le fue remitido un traslado de la refutaci\u00f3n de <strong>Juan de Panonia<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era casi irrisoriamente breve; <strong>Aureliano<\/strong> la mir\u00f3 con desd\u00e9n y luego con temor. La primera parte glosaba los vers\u00edculos terminales del noveno cap\u00edtulo de la <em>Ep\u00edstola a los Hebreos<\/em>, donde se dice que <strong>Jes\u00fas<\/strong> no fue sacrificado muchas veces desde el principio del mundo, sino ahora una vez en la consumaci\u00f3n de los siglos. La segunda alegaba el precepto b\u00edblico sobre las vanas repeticiones de los gentiles (<em>Mateo<\/em> 6:7) y aquel pasaje del <em>s\u00e9ptimo libro<\/em> de <strong>Plinio<\/strong>, que pondera que en el dilatado universo no hay dos caras iguales. <strong>Juan de Panonia<\/strong> declaraba que tampoco hay dos almas y que el pecador m\u00e1s vil es precioso como la sangre que por \u00e9l verti\u00f3 <em>Jesucristo<\/em>. El acto de un solo hombre (<em>afirm\u00f3<\/em>) pesa m\u00e1s que los nueve cielos conc\u00e9ntricos y traso\u00f1ar que puede perderse y volver es una aparatosa frivolidad. El tiempo no rehace lo que perdemos; la eternidad lo guarda para la gloria y tambi\u00e9n para el fuego. El tratado era l\u00edmpido, universal; no parec\u00eda redactado por una persona concreta, sino por cualquier hombre o, quiz\u00e1, por todos los hombres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Aureliano<\/strong> sinti\u00f3 una humillaci\u00f3n casi f\u00edsica. Pens\u00f3 destruir o reformar su propio trabajo; luego, con rencorosa probidad, lo mand\u00f3 a <em>Roma<\/em> sin modificar una letra. Meses despu\u00e9s, cuando se junt\u00f3 con el <em>concilio de P\u00e9rgamo<\/em>, el <em>te\u00f3logo<\/em> encargado de impugnar los errores de los mon\u00f3tonos fue (<em>previsiblemente<\/em>) <strong>Juan de Panonia<\/strong>; su docta y mesurada refutaci\u00f3n bast\u00f3 para que <strong>Euforbo<\/strong>, <em>heresiarca<\/em>, fuera condenado a la hoguera.\u00a0<i>Esto ha ocurrido y volver\u00e1 a ocurrir<\/i>, dijo <strong>Euforbo<\/strong>.\u00a0<i>No encend\u00e9is una pira, encend\u00e9is un laberinto de fuego. Si aqu\u00ed se unieran toda las hogueras que he sido, no cabr\u00edan en la Tierra y quedar\u00edan ciegos los \u00e1ngeles. Esto lo dije muchas veces.<\/i>\u00a0Despu\u00e9s grit\u00f3, porque lo alcanzaron las llamas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span id=\"_1\"><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Cay\u00f3 la Rueda ante la Cruz<\/strong><\/em> <strong>(1)<\/strong>, pero <strong>Aureliano<\/strong> y <strong>Juan<\/strong> prosiguieron su batalla secreta. Militaban los dos en el mismo ej\u00e9rcito, anhelaban el mismo galard\u00f3n, guerreaban con el mismo Enemigo, pero <strong>Aureliano<\/strong> no escribi\u00f3 una palabra que inconfesablemente no propendiera a superar a <strong>Juan<\/strong>. Su duelo fue invisible; si los copiosos \u00edndices no me enga\u00f1an, no figura una sola vez el nombre del\u00a0<i>otro<\/i>\u00a0en los muchos vol\u00famenes de <strong>Aureliano<\/strong> que atesora la <em>Patrolog\u00eda<\/em> de <strong>Migne<\/strong>. (<em>De las obras de <strong>Juan<\/strong>, s\u00f3lo han perdurado veinte palabras<\/em>). Los dos desaprobaron los anatemas del <em>segundo concilio de Constantinopla<\/em>; los dos persiguieron a los <em>arrianos<\/em>, que negaban la generaci\u00f3n eterna del Hijo; los dos atestiguaron la <em>ortodoxia<\/em> de la <i>Topographia christiana<\/i>\u00a0de <strong>Cosmas<\/strong>, que ense\u00f1a que la Tierra es cuadrangular, como el tabern\u00e1culo hebreo. Desgraciadamente, por los cuatro \u00e1ngulos de la tierra cundi\u00f3 otra tempestuosa herej\u00eda. Oriunda del <em>Egipto<\/em> o del <em>Asia<\/em> (<em>porque los testimonios difieren y <strong>Bousset<\/strong> no quiere admitir las razones de <strong>Harnack<\/strong><\/em>), infest\u00f3 las provincias orientales y erigi\u00f3 santuarios en <em>Macedonia<\/em>, en <em>Cartago<\/em> y en <em>Tr\u00e9veris<\/em>. Pareci\u00f3 estar en todas partes; se dijo que en la <em>di\u00f3cesis de Britania<\/em> hab\u00edan sido invertidos los crucifijos y que a la imagen del se\u00f1or, en <em>Ces\u00e1rea<\/em>, la hab\u00eda suplantado un espejo. El espejo y el \u00f3bolo eran emblemas de los nuevos <em>cism\u00e1ticos<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La historia los conoce por muchos nombres (<i>especulares, abismales, cainitas<\/i>), pero de todos el m\u00e1s recibido es\u00a0<strong><i>histriones<\/i><\/strong>, que <strong>Aureliano<\/strong> les dio y que ellos con atrevimiento adoptaron. En <em>Frigia<\/em> les dijeron\u00a0<i>simulacros<\/i>, y tambi\u00e9n en <em>Dardania<\/em>. <strong>Juan Damasceno<\/strong> los llam\u00f3\u00a0<i>formas<\/i>; justo es advertir que el pasaje ha sido rechazado por <strong>Erfjord<\/strong>. No hay <em>heresi\u00f3logo<\/em> que con estupor no refiera sus desaforadas costumbres. Muchos histriones profesaron el ascetismo; alguno se mutil\u00f3, como <strong>Or\u00edgenes<\/strong>; otros moraron bajo tierra, en las cloacas; otros se arrancaron los ojos; otros (<em>los\u00a0<\/em><i>nabucodonosores<\/i>\u00a0<em>de Nitria<\/em>) \u00ab<em>pac\u00edan como los bueyes y su pelo crec\u00eda como de \u00e1guila<\/em>\u00ab. De la mortificaci\u00f3n y el rigor pasaban, muchas veces, al crimen; ciertas comunidades toleraban el robo; otras, el homicidio; otras, la sodom\u00eda, el incesto y la bestialidad. Todas eran blasfemas; no s\u00f3lo maldec\u00edan del Dios cristiano, sino de las arcanas divinidades de su propio pante\u00f3n. Maquinaron libros sagrados, cuya desaparici\u00f3n deploraban los doctos. <strong>Sir Thomas Browne<\/strong>, hacia 1658, escribi\u00f3 \u00ab<em>El tiempo ha aniquilado los ambiciosos Evangelios\u00a0Histri\u00f3nicos, no las Injurias con que se fustig\u00f3 su Impiedad<\/em>\u00ab; <strong>Erfjord<\/strong> ha sugerido que esas \u00ab<em>injurias<\/em>\u00bb (<em>que preserva un c\u00f3dice griego<\/em>) son los evangelios perdidos. Ello es incomprensible, si ignoramos la cosmolog\u00eda de los <em>histriones<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los libros <em>herm\u00e9ticos<\/em> est\u00e1 escrito que lo que hay abajo es igual a lo que hay arriba, y lo que hay arriba, igual a lo que hay abajo; en el <em>Zohar<\/em>, que el mundo inferior es reflejo del superior. Los <em>histriones<\/em> fundaron su doctrina sobre una perversi\u00f3n de esa idea. Invocaron a <em>Mateo 6:12<\/em> (\u00ab<em>perd\u00f3nanos nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores<\/em>\u00ab) y <em>11:12<\/em> (\u00ab<em>el reino de los cielos padece fuerza<\/em>\u00ab) para demostrar que la Tierra influye en el cielo, y a <em>I Corintios 13:12<\/em> (\u00abv<em>emos ahora por espejo, en oscuridad<\/em>\u00ab) para demostrar que todo lo que vemos es falso. Quiz\u00e1 contaminados por los mon\u00f3tonos, imaginaron que todo hombre es dos hombres y que el verdadero es el otro, el que est\u00e1 en el cielo. Tambi\u00e9n imaginaron que nuestros actos proyectan en reflejo invertido, de suerte que si velamos, el otro duerme; si fornicamos, el otro es casto; si robamos, el otro es generoso. Muertos, nos uniremos a \u00e9l y seremos \u00e9l. (<em>Alg\u00fan eco de esas doctrinas perdur\u00f3 en Bloy<\/em>). Otros histriones discurrieron que el mundo concluir\u00eda cuando se agotara la cifra de sus posibilidades: ya que no puede haber repeticiones, el justo debe eliminar (<em>cometer<\/em>) los actos m\u00e1s infames, para que \u00e9stos no manchen el porvenir y para acelerar el advenimiento del reino de <strong>Jes\u00fas<\/strong>. Ese art\u00edculo fue negado por otras sectas, que defendieron que la historia del mundo debe cumplirse en cada hombre. Los m\u00e1s, como <strong>Pit\u00e1goras<\/strong>, deber\u00e1n transmigrar por muchos cuerpos antes de obtener su liberaci\u00f3n; algunos, los proteicos, \u00ab<em>en el t\u00e9rmino de una sola vida, son leones, son dragones, son jabal\u00edes, son agua y son un \u00e1rbol<\/em>\u00ab. <strong>Dem\u00f3stenes<\/strong> refiere la purificaci\u00f3n por el fango a que eran sometidos los iniciados en los misterios \u00f3rficos; los proteicos, anal\u00f3gicamente, buscaron la purificaci\u00f3n por el mal. Entendieron, como <strong>Carp\u00f3crates<\/strong>, que nadie saldr\u00e1 de la c\u00e1rcel hasta pagar el \u00faltimo \u00f3bolo (Lucas 12:59), y sol\u00edan embaucar a los penitentes con este otro vers\u00edculo: \u00ab<em>Yo he venido para que tenga vida los hombres y para que la tengan en abundancia<\/em>\u00ab(Juan 10:10). Tambi\u00e9n dec\u00edan que no ser un malvado es una soberbia sat\u00e1nica&#8230; Muchas y divergentes mitolog\u00edas urdieron los histriones; unos predicaron el ascetismo; otros la licencia, todos la confusi\u00f3n. <strong>Teopompo<\/strong>, histri\u00f3n de <em>Berenice<\/em>, neg\u00f3 todas las f\u00e1bulas: dijo que cada hombre es un \u00f3rgano que proyecta la divinidad para sentir el mundo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los herejes de la di\u00f3cesis de <strong>Aureliano<\/strong> eran de los que afirmaban que el tiempo no tolera repeticiones, no de los que afirmaban que todo acto se refleja en el cielo. Esa circunstancia era rara; en un informe a las autoridades romanas, <strong>Aureliano<\/strong> la mencion\u00f3. El prelado que recibir\u00eda el informe era <em>confesor de la emperatriz<\/em>; nadie ignoraba que ese ministerio exigente le vedaba las \u00edntimas delicias de la teolog\u00eda especulativa. Su secretario &#8211; antiguo colaborador de <strong>Juan de Panonia<\/strong>, ahora enemistado con \u00e9l &#8211; gozaba de renombre de puntual\u00edsimo inquisidor de heterodoxias; <strong>Aureliano<\/strong> agreg\u00f3 una exposici\u00f3n de la herej\u00eda histri\u00f3nica, tal como \u00e9sta se daba en los convent\u00edculos de <em>Genua<\/em> y de <em>Aquilea<\/em>. Redact\u00f3 unos p\u00e1rrafos: cuando quiso escribir la tesis atroz de que no hay dos instantes iguales, su pluma se detuvo. No dio con la f\u00f3rmula necesaria: las admoniciones de la nueva doctrina (\u00ab<em>\u00bfQuieres ver lo que no vieron ojos humanos? Mira la luna \u00bfQuieres o\u00edr lo que los o\u00eddos no oyeron? Oye el grito del p\u00e1jaro. \u00bfQuieres tocar lo que no tocaron las manos? Toca la tierra. Verdaderamente digo que Dios est\u00e1 por crear el mundo<\/em>\u00ab) eran harto afectadas y metaf\u00f3ricas para la transcripci\u00f3n. De pronto, una oraci\u00f3n de veinte palabras se present\u00f3 a su esp\u00edritu. La escribi\u00f3, gozoso; inmediatamente despu\u00e9s, lo inquiet\u00f3 la sospecha de que era ajena. Al d\u00eda siguiente, record\u00f3 que la hab\u00eda le\u00eddo hac\u00eda muchos a\u00f1os en el\u00a0<i>Adversus annulares<\/i>\u00a0que compuso <strong>Juan de Panonia<\/strong>. Verific\u00f3 la cita; ah\u00ed estaba. La incertidumbre lo atorment\u00f3. Variar o suprimir esas palabras era debilitar la expresi\u00f3n; dejarlas, era plagiar a un hombre que aborrec\u00eda; indicar la fuente, era denunciarlo. Implor\u00f3 el socorro divino. Hacia el principio del segundo crep\u00fasculo, el \u00e1ngel de su guarda le dict\u00f3 una soluci\u00f3n intermedia. <strong>Aureliano<\/strong> conserv\u00f3 las palabras, pero les antepuso este aviso:\u00a0<i>Lo que ladran ahora los heresiarcas para confusi\u00f3n de la fe, lo dijo en este siglo un var\u00f3n doct\u00edsimo, con m\u00e1s ligereza que culpa.<\/i>\u00a0Despu\u00e9s, ocurri\u00f3 lo temido, lo esperado, lo inevitable. <strong>Aureliano<\/strong> tuvo que declarar qui\u00e9n era ese var\u00f3n; <strong>Juan de Panonia<\/strong> fue acusado de profesar opiniones her\u00e9ticas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuatro meses despu\u00e9s, un herrero del <em>Aventino<\/em>, alucinado por los enga\u00f1os de los histriones, carg\u00f3 sobre los hombros de su hijito una gran esfera de hierro, para que su doble volara. El ni\u00f1o muri\u00f3; el horror engendrado por ese crimen impuso una intachable severidad a los jueces de <strong>Juan<\/strong>. \u00c9ste no quiso retractarse; repiti\u00f3 que negar su proposici\u00f3n era incurrir en la pestilencial herej\u00eda de los mon\u00f3tonos. No entendi\u00f3 (<em>No quiso entender<\/em>) que hablar de los mon\u00f3tonos era hablar de los ya olvidado. Con insistencia algo senil, prodig\u00f3 los per\u00edodos m\u00e1s brillantes de sus viejas pol\u00e9micas; los jueces ni siquiera o\u00edan lo que los arrebat\u00f3 alguna vez. En lugar de tratar de purificarse de la m\u00e1s leve m\u00e1cula de histrionismo, se esforz\u00f3 en demostrar que la proposici\u00f3n de que lo acusaban era rigurosamente heterodoxa. Discuti\u00f3 con los hombres cuyo fallo depend\u00eda su suerte y cometi\u00f3 la m\u00e1xima torpeza de hacerlo con ingenio y con iron\u00eda. El 26 de octubre, al cabo de una discusi\u00f3n que dur\u00f3 tres d\u00edas y tres noches, lo sentenciaron a morir en la hoguera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Aureliano<\/strong> presenci\u00f3 la ejecuci\u00f3n, porque no hacerlo era confesarse culpable. El lugar del suplicio era una colina, en cuya verde cumbre hab\u00eda un palo, hincado profundamente en el suelo, y en torno muchos haces de le\u00f1a. Un ministro ley\u00f3 la sentencia del tribunal. Bajo el sol de las doce, <strong>Juan de Panonia<\/strong> yac\u00eda con la cara en el polvo, lanzando bestiales aullidos. Ara\u00f1aba la tierra, pero los verdugos lo arrancaron, lo desnudaron y por fin lo amarraron a la picota. En la cabeza le pusieron una corona de paja untada en azufre; al lado, un ejemplar del pestilente\u00a0<i>Adversus annulares<\/i>. Hab\u00eda llovido la noche anterior y la le\u00f1a ard\u00eda mal. <strong>Juan de Panonia<\/strong> rez\u00f3 en griego y luego en un idioma desconocido. La hoguera iba a llev\u00e1rselo, cuando Aureliano se atrevi\u00f3 a alzar los ojos. Las r\u00e1fagas ardientes se detuvieron; <strong>Aureliano<\/strong> vio por primera y \u00faltima vez el rostro del odiado: Le record\u00f3 el de alguien, pero no pudo precisar el de qui\u00e9n. Despu\u00e9s, las llamas lo perdieron; despu\u00e9s grit\u00f3 y fue como si un incendio gritara.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Plutarco<\/strong> ha referido que <strong>Julio C\u00e9sar<\/strong> llor\u00f3 la muerte de <strong>Pompeyo<\/strong>; <strong>Aureliano<\/strong> no llor\u00f3 la de <strong>Juan<\/strong>, pero sinti\u00f3 lo que sent\u00eda un hombre curado de una enfermedad incurable, que ya fuera una parte de su vida. En <em>Aquilea<\/em>, en <em>\u00c9feso<\/em>, en <em>Macedonia<\/em> dej\u00f3 que sobre \u00e9l pasaran los a\u00f1os. Busc\u00f3 los arduos l\u00edmites del Imperio, las torpes ci\u00e9nagas y los contemplativos desiertos, para que lo ayudara la soledad a entender su destino. En una celda <em>mauritana<\/em>, en la noche cargada de leones, repens\u00f3 la compleja acusaci\u00f3n contra <strong>Juan de Panonia<\/strong> y justific\u00f3, por en\u00e9sima vez, el dictamen. M\u00e1s le cost\u00f3 justificar su tortuosa denuncia. En <em>Rusaddir<\/em> predic\u00f3 el anacr\u00f3nico serm\u00f3n\u00a0<i>Luz de las luces encendida en la carne de un r\u00e9probo<\/i>. En <em>Hibernia<\/em>, en una de las chozas de un monasterio cercado por la selva, lo sorprendi\u00f3 una noche, hacia el alba, el rumor de la lluvia. Record\u00f3 una noche romana en que lo hab\u00eda sorprendido, tambi\u00e9n, ese minucioso rumor. Un rayo, al mediod\u00eda, incendi\u00f3 los \u00e1rboles y <strong>Aureliano<\/strong> pudo morir como hab\u00eda muerto <strong>Juan<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El final de la historia s\u00f3lo es referible en met\u00e1fora, ya que pasa en el reino de los cielos, donde no hay tiempo. Tal vez cabr\u00eda decir que <strong>Aureliano<\/strong> convers\u00f3 con Dios y que \u00c9ste se interesa tan poco en diferencias religiosas que lo tom\u00f3 por <strong>Juan de Panonia<\/strong>. Ello, sin embargo, insinuar\u00eda una confusi\u00f3n de la mente divina. M\u00e1s correcto es decir que en el para\u00edso, <strong>Aureliano<\/strong> supo que para la insondable divinidad, \u00e9l y <strong>Juan de Panonia<\/strong> (<em>el ortodoxo y el hereje, el aborrecedor y el aborrecido, el acusador y la v\u00edctima)<\/em> formaban una sola persona.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2251352\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Borges-ojos.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"159\" data-id=\"2251352\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Borges-ojos.jpg 389w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Borges-ojos-300x99.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<hr \/>\n<blockquote>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>NOTA<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"pie\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(1)<\/strong> En las cruces r\u00fanicas los dos emblemas enemigos conviven entrelazados.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"8Nh53WM7Ec\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/08\/01\/tema-del-traidor-y-del-heroe-por-jorge-luis-borges\/\">\u00abTema del traidor y del h\u00e9roe\u00bb, por Jorge Luis Borges<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00ab\u00abTema del traidor y del h\u00e9roe\u00bb, por Jorge Luis Borges\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/08\/01\/tema-del-traidor-y-del-heroe-por-jorge-luis-borges\/embed\/#?secret=4KReMzQuSi#?secret=8Nh53WM7Ec\" data-secret=\"8Nh53WM7Ec\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"nI42YJstE9\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/08\/05\/borges-del-secreto-al-aleph-por-julio-woscoboinik-universidad-de-pittsburgh\/\">\u00abBORGES, DEL SECRETO AL ALEPH\u00bb, por Julio Woscoboinik (Universidad de Pittsburgh)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00ab\u00abBORGES, DEL SECRETO AL ALEPH\u00bb, por Julio Woscoboinik (Universidad de Pittsburgh)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/08\/05\/borges-del-secreto-al-aleph-por-julio-woscoboinik-universidad-de-pittsburgh\/embed\/#?secret=5NpSXMir8G#?secret=nI42YJstE9\" data-secret=\"nI42YJstE9\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Jorge Luis Borges, \u00abAcerca de mis cuentos\u00bb Or\u00edgenes y esbozos de algunos cuentos de Borges, explicados por \u00e9l mismo. &nbsp; Acaban de informarme que voy a hablar sobre mis cuentos. Ustedes quiz\u00e1s los conozcan mejor <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/07\/05\/los-teologos-de-jorge-luis-borges\/\" title=\"\u00abLOS TE\u00d3LOGOS\u00bb, por Jorge Luis Borges. \u00abCay\u00f3 la rueda ante la cruz\u00bb.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2251422,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[51],"class_list":{"0":"post-2249538","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea","8":"tag-borges"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2249538","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2249538"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2249538\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2251422"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2249538"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2249538"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2249538"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}