{"id":2248894,"date":"2022-05-27T00:05:08","date_gmt":"2022-05-26T22:05:08","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2248894"},"modified":"2024-11-14T19:45:19","modified_gmt":"2024-11-14T18:45:19","slug":"de-la-servidumbre-humana-o-de-la-fuerza-de-los-afectos-por-baruch-spinoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/05\/27\/de-la-servidumbre-humana-o-de-la-fuerza-de-los-afectos-por-baruch-spinoza\/","title":{"rendered":"De la servidumbre humana, o de la fuerza de los afectos, por Baruch Spinoza"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">De la servidumbre humana, o de la fuerza de los afectos<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt; color: #008000;\"><strong>Palabra de enemigo<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3193\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/GabrielGarciaMarquez680x452-1.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"331\" data-id=\"3193\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/GabrielGarciaMarquez680x452-1.jpg 600w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/GabrielGarciaMarquez680x452-1-300x226.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/GabrielGarciaMarquez680x452-1-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/GabrielGarciaMarquez680x452-1-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<\/blockquote>\n<blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Quiero advertirle que estoy armado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda no supo en qu\u00e9 momento se le subi\u00f3 a las manos la fuerza juvenil con que derribaba un caballo. Agarr\u00f3 a don Apolinar Moscote por\u00a0la solapa y lo levant\u00f3 a la altura de sus ojos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Esto lo hago -le dijo- porque prefiero cargarlo vivo y no tener que seguir carg\u00e1ndolo muerto\u00a0por el resto de mi vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed lo llev\u00f3 por la mitad de la calle, suspendido por las solapas, hasta que lo puso sobre sus\u00a0dos pies en el camino de la ci\u00e9naga. Una semana despu\u00e9s estaba de regreso con seis soldados\u00a0descalzos y harapientos, armados con escopetas, y una carreta de bueyes donde viajaban su\u00a0mujer y sus siete hijas. M\u00e1s tarde llegaran otras dos carretas con los muebles, los ba\u00fales y los\u00a0utensilios dom\u00e9sticos. Instal\u00f3 la familia en el Hotel de Jacob, mientras consegu\u00eda una casa, y\u00a0volvi\u00f3 a abrir el despacho protegido por los soldados. Los fundadores de Macondo, resueltos a\u00a0expulsar a los invasores, fueron con sus hijos mayores a ponerse a disposici\u00f3n de Jos\u00e9 Arcadio\u00a0Buend\u00eda. Pero \u00e9l se opuso, seg\u00fan explic\u00f3, porque don Apolinar Moscote hab\u00eda vuelto con su mujer y sus hijas, y no era cosa de hombres abochornar a otros delante de su familia. As\u00ed que decidi\u00f3 arreglar la situaci\u00f3n por las buenas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aureliano lo acompa\u00f1\u00f3. Ya para entonces hab\u00eda empezado a cultivar el bigote negro de puntas\u00a0engomadas, y ten\u00eda la voz un poco estent\u00f3rea que hab\u00eda de caracterizarlo en la guerra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desarmados, sin hacer caso de la guardia, entraron al despacho del corregidor. Don Apolinar\u00a0Moscote no perdi\u00f3 la serenidad. Les present\u00f3 a dos de sus hijas que se encontraban all\u00ed por\u00a0casualidad: Amparo, de diecis\u00e9is a\u00f1os, morena como su madre, y Remedios, de apenas nueve\u00a0a\u00f1os, una preciosa ni\u00f1a can piel de lirio y ojos verdes. Eran graciosas y bien educadas. Tan\u00a0pronto como ellas entraron, antes de ser presentadas, les acercaron sillas para que se sentaran.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero ambas permanecieron de pie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Muy bien, amigo -dijo Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda-, usted se queda aqu\u00ed, pero no porque tenga en la\u00a0puerta esos bandoleros de trabuco, sino por consideraci\u00f3n a su se\u00f1ora esposa y a sus hijas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Don Apolinar Moscote se desconcert\u00f3, pero Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda no le dio tiempo de replicar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abS\u00f3lo le ponemos dos condiciones -agreg\u00f3-. La primera: que cada quien pinta su casa del color\u00a0que le d\u00e9 la gana. La segunda: que los soldados se van en seguida. Nosotros le garantizamos el\u00a0orden\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El corregidor levant\u00f3 la mano derecha con todos los dedos extendidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00bfPalabra de honor?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2013<strong>Palabra de enemigo<\/strong>\u00a0-dijo Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda. Y a\u00f1adi\u00f3 en un tono amargo-: Porque una\u00a0cosa le quiero decir: usted y yo seguimos siendo enemigos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esa misma tarde se fueron los soldados. Pocos d\u00edas despu\u00e9s Jos\u00e9 Arcadio Buend\u00eda le consigui\u00f3\u00a0una casa a la familia del corregidor. Todo el mundo qued\u00f3 en paz, menos Aureliano. La imagen de Remedios, la hija menor del corregidor, que por su edad hubiera podido ser hija suya, le qued\u00f3 doliendo en alguna parte del cuerpo. Era una sensaci\u00f3n f\u00edsica que casi le molestaba para caminar, como una piedrecita en el zapato.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Cien a\u00f1os de soledad<\/strong>\u00a0<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez<\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-3185\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Garcia-marquez-Plaza-de-Macondo.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"220\" data-id=\"3185\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Garcia-marquez-Plaza-de-Macondo.jpg 320w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Garcia-marquez-Plaza-de-Macondo-300x206.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">****<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-21675 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/La-Servidumbre-humana-Spinoza-Principal.jpg\" alt=\"De la servidumbre humana, o de la fuerza de los afectos\" width=\"678\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/La-Servidumbre-humana-Spinoza-Principal.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/La-Servidumbre-humana-Spinoza-Principal-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">De la servidumbre humana, o de la fuerza de los afectos<\/span><\/h2>\n<p class=\"entry-title\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #000000;\">Por Baruch de Spinoza<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-21677\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Spinoza-afectos.jpg\" alt=\"la fuerza de los afectos\" width=\"420\" height=\"220\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Llamo \u00abservidumbre\u00bb a la impotencia humana para moderar y reprimir sus afectos, pues el hombre sometido a los afectos no es independiente, sino que est\u00e1 bajo la jurisdicci\u00f3n de la fortuna, cuyo poder sobre \u00e9l llega hasta tal punto que a menudo se siente obligado, aun viendo lo que es mejor para \u00e9l, a hacer lo que es peor. Me he propuesto demostrar en esta Parte la causa de dicho estado y, adem\u00e1s, qu\u00e9 tienen de bueno o de malo los afectos. Pero antes de empezar, conviene decir algo previo acerca de la perfecci\u00f3n e imperfecci\u00f3n, y sobre el bien y el mal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quien ha decidido hacer una cosa, y la ha terminado, dir\u00e1 que es cosa acabada o perfecta, y no s\u00f3lo \u00e9l, sino todo el que conozca rectamente, o crea conocer, la intenci\u00f3n y fin del autor de esa obra. Por ejemplo, si alguien ve una obra (que supongo todav\u00eda inconclusa), y sabe que el objetivo del autor de esa obra es el de edificar una casa, dir\u00e1 que la casa es imperfecta, y, por contra, dir\u00e1 que es perfecta en cuanto vea que la obra ha sido llevada hasta el t\u00e9rmino que su autor hab\u00eda decidido darle. Pero si alguien ve una obra que no se parece a nada de cuanto ha visto, y no conoce la intenci\u00f3n de quien la hace, no podr\u00e1 saber ciertamente si la obra es perfecta o imperfecta. Este parece haber sido el sentido originario de dichos vocablos. Pero cuando los hombres empezaron a formar ideas universales, y a representarse modelos ideales de casas, edificios, torres, etc., as\u00ed como a preferir unos modelos a otros, result\u00f3 que cada cual llam\u00f3 \u00abperfecto\u00bb a lo que le parec\u00eda acomodarse a la idea universal que se hab\u00eda formado de las cosas de la misma clase, e \u00abimperfecto\u00bb, por el contrario, a lo que le parec\u00eda acomodarse menos a su concepto del modelo, aunque hubiera sido llevado a cabo <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">completamente de acuerdo con el designio del autor de la obra.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-21681\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Naturaleza-Humana.jpg\" alt=\"\" width=\"312\" height=\"283\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y no parece haber otra raz\u00f3n para llamar, vulgarmente, \u00abperfectas\u00bb o \u00abimperfectas\u00bb a las cosas de la naturaleza, esto es, a las que no est\u00e1n hechas por la mano del hombre. Pues suelen los hombres formar ideas universales tanto de las cosas naturales como de las artificiales, cuyas ideas toman como modelos, creyendo adem\u00e1s que la naturaleza (que, seg\u00fan piensan, no hace nada sino con vistas a un fin) contempla esas ideas y se las propone como modelos ideales. As\u00ed, pues, cuando ven que en la naturaleza sucede algo que no se conforma al concepto ideal que ellos tienen de las cosas de esa clase, creen que la naturaleza misma ha incurrido en falta o culpa, y que ha dejado imperfecta su obra. Vemos, pues, que los hombres se han habituado a llamar perfectas o imperfectas a las cosas de la naturaleza, m\u00e1s en virtud de un prejuicio, que por verdadero conocimiento de ellas. Hemos mostrado, efectivamente, en el ap\u00e9ndice de la Parte primera, que la naturaleza no obra a causa de un fin, pues el ser eterno e infinito al que llamamos Dios o Naturaleza obra en virtud de la misma necesidad por la que existe. Hemos mostrado, en efecto, que la necesidad de la naturaleza, por la cual existe, es la misma en cuya virtud obra (<em>Proposici\u00f3n 16 de la Parte I<\/em>). As\u00ed, pues, la raz\u00f3n o causa por la que Dios, o sea, la Naturaleza, obra, y la raz\u00f3n o causa por la cual existe, son una sola y misma cosa. Por consiguiente, como no existe para ning\u00fan fin, tampoco obra con vistas a fin alguno, sino que, as\u00ed como no tiene ning\u00fan principio o fin para existir, tampoco los tiene para obrar. Y lo que se llama \u00abcausa final\u00bb no es otra cosa que el apetito humano mismo, en cuanto considerado como el principio o la causa primera de alguna cosa. <\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-21679\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Naturaleza-HUmana-2.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"217\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por ejemplo, cuando decimos que la \u00abcausa final\u00bb de tal o cual casa ha sido el habitarla, no queremos decir nada m\u00e1s que esto: un hombre ha tenido el apetito de edificar una casa, porque se ha imaginado las ventajas de la vida dom\u00e9stica. Por ello, el \u00abhabitar\u00bb, en cuanto considerado como causa final, no es nada m\u00e1s que ese apetito singular, que, en realidad, es una causa eficiente, considerada como primera, porque los hombres ignoran com\u00fanmente las causas de sus apetitos. Como ya he dicho a menudo, los hombres son, sin duda, conscientes de sus acciones y apetitos, pero inconscientes de las causas que los determinan a apetecer algo. En cuanto a lo que vulgarmente se dice, en el sentido de que la naturaleza incurre en falta o culpa y produce cosas imperfectas, lo cuento en el n\u00famero de las ficciones de las que he tratado en el Ap\u00e9ndice de la Parte primera. As\u00ed, pues, la perfecci\u00f3n y la imperfecci\u00f3n son s\u00f3lo, en realidad, modos de pensar, es decir, nociones que solemos imaginar a partir de la comparaci\u00f3n entre s\u00ed de individuos de la misma especie o g\u00e9nero, y por esta raz\u00f3n he dicho m\u00e1s arriba (<em>Definici\u00f3n 6 de la Parte II<\/em>) que por \u00abrealidad\u00bb y \u00abperfecci\u00f3n\u00bb entend\u00eda yo la misma cosa. Pues solemos reducir todos los individuos de la naturaleza a un \u00fanico g\u00e9nero, que llamamos \u00abgeneral\u00edsimo\u00bb, a saber: la noci\u00f3n de \u00abser\u00bb, que pertenecer\u00eda absolutamente a todos los individuos de la naturaleza. As\u00ed, pues, en la medida en que reducimos los individuos de la naturaleza a este g\u00e9nero, y los comparamos entre s\u00ed, y encontramos que unos tienen m\u00e1s \u00abentidad\u00bb, o realidad, que otros, en esa medida decimos que unos son \u00abm\u00e1s perfectos\u00bb que otros; y en la medida en que les atribuimos algo que implica negaci\u00f3n \u2014como t\u00e9rmino, l\u00edmite, impotencia, etc.\u2014, en esa medida los llamamos \u00abimperfectos\u00bb, porque no afectan a nuestra alma del mismo modo que aquellos que llamamos perfectos, pero no porque les falte algo que sea suyo, ni porque la naturaleza haya incurrido en culpa. En efecto: a la naturaleza de una cosa no le pertenece sino aquello que se sigue de la necesidad de la naturaleza de su causa eficiente, y todo cuanto se sigue de la necesidad de la naturaleza de la causa eficiente se produce necesariamente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-21682 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Spinoza-nada-perdura-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo que ata\u00f1e al bien y al mal, tampoco aluden a nada positivo en las cosas \u2014consideradas \u00e9stas en s\u00ed mismas \u2014 , ni son otra cosa que modos de pensar, o sea, nociones que formamos a partir de la comparaci\u00f3n de las cosas entre s\u00ed. Pues una sola y misma cosa puede ser al mismo tiempo buena y mala, y tambi\u00e9n indiferente. Por ejemplo, la m\u00fasica es buena para el que es propenso a una suave tristeza o melancol\u00eda, y es mala para el que est\u00e1 profundamente alterado por la emoci\u00f3n (92); en cambio, para un sordo no es buena ni mala. De todas formas, aun siendo esto as\u00ed, debemos conservar esos vocablos. Pues, ya que deseamos formar una idea de hombre que sea como un modelo ideal de la naturaleza humana, para tenerlo a la vista, nos ser\u00e1 \u00fatil conservar esos vocablos en el sentido que he dicho. As\u00ed, pues, entender\u00e9 en adelante por \u00abbueno\u00bb aquello que sabemos con certeza ser un medio para acercarnos cada vez m\u00e1s al modelo ideal de naturaleza humana que nos proponemos. Y por \u00abmalo\u00bb, en cambio, entender\u00e9 aquello que sabemos ciertamente nos impide referirnos a dicho modelo. Adem\u00e1s, diremos que los hombres son m\u00e1s perfectos o m\u00e1s imperfectos, seg\u00fan se aproximen m\u00e1s o menos al modelo en cuesti\u00f3n. Debe observarse, ante todo, que cuando digo que alguien pasa de una menor a una mayor perfecci\u00f3n, y a la inversa, no quiero decir con ello que de una esencia o forma se cambie a otra; un caballo, por ejemplo, queda destruido tanto si se trueca en un hombre como si se trueca en un insecto. Lo que quiero decir es que concebimos que aumenta o disminuye su potencia de obrar, tal y como se la entiende seg\u00fan su naturaleza.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-21678\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Naturaleza-Humana-3.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"253\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para concluir: entender\u00e9 por \u00abperfecci\u00f3n\u00bb en general, como ya he dicho, la realidad, esto es, la esencia de una cosa cualquiera en cuanto que existe y opera de cierto modo, sin tener en cuenta para nada su duraci\u00f3n. Pues ninguna cosa singular puede decirse que sea m\u00e1s perfecta por el hecho de haber perseverado m\u00e1s tiempo en la existencia, ya que la duraci\u00f3n de las cosas no puede ser determinada en virtud de su esencia, supuesto que la esencia de las cosas no implica un cierto y determinado tiempo de existencia; una cosa cualquiera, sea m\u00e1s o menos perfecta, podr\u00e1 perseverar siempre en la existencia con la misma fuerza con que comenz\u00f3 a existir, de manera que, por lo que a esto toca, todas son iguales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-21680\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Mistica-y-ser.png\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"174\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Mistica-y-ser.png 385w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Mistica-y-ser-300x102.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Baruch de Spinoza<\/strong>,\u00a0<em>\u00c9tica demostrada seg\u00fan el orden geom\u00e9trico<\/em> (Introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de Vidal Pe\u00f1a), Ediciones Orbis S.A. Proposiciones 16 y 17 de la Parte I de \u00c9tica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>De la servidumbre humana, o de la fuerza de los afectos Palabra de enemigo &nbsp; -Quiero advertirle que estoy armado. 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