{"id":2242498,"date":"2022-03-09T00:05:31","date_gmt":"2022-03-08T23:05:31","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2242498"},"modified":"2024-03-07T20:06:37","modified_gmt":"2024-03-07T19:06:37","slug":"por-que-la-guerra-correspondencia-entre-einstein-y-freud-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/03\/09\/por-que-la-guerra-correspondencia-entre-einstein-y-freud-2\/","title":{"rendered":"\u00bfPOR QU\u00c9 LA GUERRA? CORRESPONDENCIA ENTRE EINSTEIN Y FREUD"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Einstein a Freud: \u00bfPor qu\u00e9 la guerra?<\/strong><\/span><\/h2>\n<blockquote>\n<p><em><span class=\"byline\" style=\"font-size: 14pt;\">Por\u00a0<span class=\"author vcard\">Margarita Carrera<\/span><\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Prensa Libre<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2242611 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/einstein-freud-276x300.png\" alt=\"POR QU\u00c9 LA GUERRA\" width=\"276\" height=\"300\" data-id=\"2242611\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/einstein-freud-276x300.png 276w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/einstein-freud-943x1024.png 943w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/einstein-freud-768x834.png 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/einstein-freud-610x663.png 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/einstein-freud.png 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 276px) 100vw, 276px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed, el 30 de julio de 1932, Albert Einstein le dirige una carta a Freud \u2014por considerarle el cient\u00edfico mejor dotado en el conocimiento de la psiquis humana\u2014, solicit\u00e1ndole le informe y explique si \u201c\u2026 existe un medio para liberar a los hombres de la amenaza de la guerra\u201d. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto es, Einstein, para enfocar este tema tan delicado, no se dirige a un pol\u00edtico ni a un soci\u00f3logo o economista de su \u00e9poca. Reconoce que la ra\u00edz de la violencia y de la hostilidad, la ra\u00edz de la guerra, est\u00e1 mucho m\u00e1s all\u00e1 de la simple pol\u00edtica, sociolog\u00eda o ciencias econ\u00f3micas. Entre otros puntos, Einstein le menciona a Freud \u201cel apetito pol\u00edtico del poder\u201d y c\u00f3mo el gobierno de los pueblos se compone de una minor\u00eda de \u201cindividuos para quienes la guerra, la fabricaci\u00f3n y el tr\u00e1fico de armas no representan otra cosa que una ocasi\u00f3n para disponer de recursos y ventajas particulares para ampliar el campo de su poder personal\u2026\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego le pregunta a Freud: \u201c\u00bfC\u00f3mo puede esta minor\u00eda someter a sus apetitos a la gran masa del pueblo, la que no extrae de ella m\u00e1s que sufrimiento y empobrecimiento?\u201d. El hombre, contin\u00faa, \u201cTiene en \u00e9l una necesidad de odio y destrucci\u00f3n\u201d, lo que puede \u201cdegenerar en psicosis colectiva\u201d; ahora bien, insiste: \u201c\u00bfExiste una posibilidad de dirigir el desarrollo ps\u00edquico del hombre en forma que est\u00e9 mejor armado contra la psicosis de ira y destrucci\u00f3n?\u201d\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Einstein le aclara que esta psicosis no se refiere tanto a las mentes incultas, sino m\u00e1s bien es la \u201csoi-disant \u2018inteligencia\u2019, la que resulta ser la presa m\u00e1s f\u00e1cil de funestas sugestiones colectivas\u2026\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Total, Einstein le solicita a Freud la receta extraordinaria para conseguir \u201c\u2026el establecimiento de la paz en el mundo\u2026\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Freud tarda m\u00e1s de un mes en responder la carta de Einstein. Lo hace en septiembre de 1932.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Primeramente reconoce que Einstein ha dicho \u2014sobre el tema de la guerra y de la destrucci\u00f3n\u2014 \u201clo esencial\u201d. Pero no da ninguna respuesta categ\u00f3rica para problema tan profundo, simplemente se\u00f1ala algunos puntos fundamentales. El m\u00e1s importante es, quiz\u00e1, la uni\u00f3n que existe en la psiquis humana, del instinto de conservaci\u00f3n (amor) y del instinto de destrucci\u00f3n (odio): \u201cAdmitimos que los instintos del hombre se reducen exclusivamente a dos categor\u00edas: aquellos que quieren conservar y unir los llamamos er\u00f3ticos \u2014exactamente en el sentido de Eros en el Symposion de Plat\u00f3n\u2014, o sexuales, al darle expl\u00edcitamente a este t\u00e9rmino la extensi\u00f3n del concepto popular de sexualidad; y aquellos que quieren destruir y matar, los englobamos bajo el t\u00e9rmino de pulsi\u00f3n agresiva o pulsi\u00f3n de destrucci\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con todo, hay esperanza: \u201c\u2026 no se trata de suprimir la inclinaci\u00f3n humana a la agresi\u00f3n, se puede esforzarse en canalizarla, de tal manera que no halle su modo de expresi\u00f3n en la guerra\u201d. Para ello ser\u00eda necesario \u201c\u2026 formar una categor\u00eda superior de pensadores independientes, de hombres inaccesibles a la intimidaci\u00f3n y entregados a la b\u00fasqueda de lo verdadero, que asumir\u00edan la direcci\u00f3n de las masas desprovistas de iniciativa. El estado ideal residir\u00eda naturalmente en una comunidad de hombres que haya sometido su vida instintiva a la dictadura de la raz\u00f3n \u2026\u201d. Con esta postura, \u00bfno retoma Freud la teor\u00eda plat\u00f3nica de que el Estado debe ser gobernado por los sabios, por los fil\u00f3sofos? Se da cuenta y lo confiesa, que esta es \u201cuna esperanza ut\u00f3pica y nada m\u00e1s\u201d.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y para terminar, se\u00f1ala concretamente lo que \u00e9l considera el origen de las guerras. En pocas palabras, es la sexualidad reprimida por la civilizaci\u00f3n. Ello y el instinto de conservaci\u00f3n que lleva al hombre a la violencia para resolver los conflictos de inter\u00e9s vitales ser\u00edan, seg\u00fan Freud, los or\u00edgenes primordiales de la guerra.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-19047\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Porqu\u00e9-a-la-Guerra-Einstein-y-Freud-1-300x95.jpg\" alt=\"\" width=\"448\" height=\"141\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Porqu\u00e9-a-la-Guerra-Einstein-y-Freud-1-300x95.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Porqu\u00e9-a-la-Guerra-Einstein-y-Freud-1.jpg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 448px) 100vw, 448px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>\u00bfPOR QU\u00c9 LA GUERRA? CORRESPONDENCIA ENTRE EINSTEIN Y FREUD<\/strong><\/span><\/h2>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">lo esencial: la superaci\u00f3n de la violencia por la cesi\u00f3n del poder\u00edo a una unidad m\u00e1s amplia, mantenida por los v\u00ednculos afectivos entre sus miembros. Cuanto sucede despu\u00e9s no son sino aplicaciones y repeticiones de esta f\u00f3rmula. El estado de cosas no se complica mientras la comunidad solo conste de cierto n\u00famero de individuos igualmente fuertes. Las leyes de esta asociaci\u00f3n determinan entonces en qu\u00e9 medida cada uno de sus miembros ha de renunciar a la libertad personal de ejercer violentamente su fuerza para que sea posible una segura vida en com\u00fan. Pero esta situaci\u00f3n pac\u00edfica solo es concebible te\u00f3ricamente (Einstein).<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Yo creo lo siguiente: desde tiempos inmemoriales se desarrolla en la Humanidad el proceso de la evoluci\u00f3n cultural. (Yo s\u00e9 que otros prefieren denominarlo: \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d). A este proceso debemos lo mejor que hemos alcanzado, y tambi\u00e9n buena parte de lo que ocasiona nuestros sufrimientos. Sus causas y sus or\u00edgenes son inciertos; su soluci\u00f3n, dudosa; algunos de sus rasgos, f\u00e1cilmente apreciables. Quiz\u00e1 lleve a la desaparici\u00f3n de la especie humana, pues inhibe la funci\u00f3n sexual en m\u00e1s de un sentido &#8230;\u00a0 Por ahora solo podemos decirnos: todo lo que impulse la evoluci\u00f3n cultural obra contra la guerra. (Freud).<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-19039\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/ALBERT-EINSTEIN-TOCANDO-EL-VIOL\u00cdN-UNA-DE-SUS-AFICCIONES-FAVORITAS.-300x206.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"206\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/ALBERT-EINSTEIN-TOCANDO-EL-VIOL\u00cdN-UNA-DE-SUS-AFICCIONES-FAVORITAS.-300x206.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/ALBERT-EINSTEIN-TOCANDO-EL-VIOL\u00cdN-UNA-DE-SUS-AFICCIONES-FAVORITAS..jpg 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el acceso de Hitler al poder, Albert Einstein renunci\u00f3 a la ciudadan\u00eda alemana y se traslad\u00f3 a Estados Unidos. All\u00ed pas\u00f3 los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os de su vida, trabajando en el Instituto de Estudios Superiores de Princeton, ciudad en la que muri\u00f3 el 18 de abril de 1955.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego de las explosiones de Hiroshima y Nagasaki se uni\u00f3 a los cient\u00edficos que buscaban la manera de impedir el uso futuro de la bomba, y propuso la formaci\u00f3n de un gobierno mundial a partir del embri\u00f3n constituido por las Naciones Unidas.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-19044\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Einstein-4.jpg\" alt=\"\" width=\"239\" height=\"211\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Caputh, cerca de Potsdam, 30 de julio de l932<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u201c<\/strong>Estimado profesor Freud<strong>:<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La propuesta de la Liga de las Naciones y de su Instituto Internacional de Cooperaci\u00f3n Intelectual en Par\u00eds para que invite a alguien, elegido por m\u00ed mismo, a un franco intercambio de ideas sobre cualquier problema que yo desee escoger me brinda una muy grata oportunidad de debatir con usted una cuesti\u00f3n que, tal como est\u00e1n ahora las cosas, parece el m\u00e1s imperioso de todos los problemas que la civilizaci\u00f3n debe enfrentar. El problema es este: \u00bfHay alg\u00fan camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra? Es bien sabido que, con el avance de la ciencia moderna, este ha pasado a ser un asunto de vida o muerte para la civilizaci\u00f3n tal cual la conocemos; sin embargo, pese al empe\u00f1o que se ha puesto, todo intento de darle soluci\u00f3n ha terminado en un lamentable fracaso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Creo, adem\u00e1s, que aquellos que tienen por deber abordar profesional y pr\u00e1cticamente el problema no hacen sino percatarse cada vez m\u00e1s de su impotencia para ello, y albergan ahora un intenso anhelo de conocer las opiniones de quienes, absorbidos en el quehacer cient\u00edfico, pueden ver los problemas del mundo con la perspectiva que la distancia ofrece. En lo que a m\u00ed ata\u00f1e, el objetivo normal de mi pensamiento no me hace penetrar las oscuridades de la voluntad y el sentimiento humanos. As\u00ed pues, en la indagaci\u00f3n que ahora se nos ha propuesto, poco puedo hacer m\u00e1s all\u00e1 de tratar de aclarar la cuesti\u00f3n y, despejando las soluciones m\u00e1s obvias, permitir que usted ilumine el problema con la luz de su vasto saber acerca de la vida pulsional del hombre. Hay ciertos obst\u00e1culos psicol\u00f3gicos cuya presencia puede borrosamente vislumbrar un lego en las ciencias del alma, pero cuyas interrelaciones y vicisitudes es incapaz de imaginar; estoy seguro de que usted podr\u00e1 sugerir m\u00e9todos educativos, m\u00e1s o menos ajenos al \u00e1mbito de la pol\u00edtica, para eliminar esos obst\u00e1culos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Siendo inmune a las inclinaciones nacionalistas, veo personalmente una manera siempre de tratar el aspecto superficial (o sea, administrativo) del problema: la creaci\u00f3n, con el consenso internacional, de un cuerpo legislativo y judicial para dirimir cualquier conflicto que surgiere entre las naciones. Cada naci\u00f3n deber\u00eda avenirse a respetar las \u00f3rdenes emanadas de este cuerpo legislativo, someter toda disputa a su decisi\u00f3n, aceptar sin reserva sus dict\u00e1menes y llevar a cabo cualquier medida que el tribunal estimare necesaria para la ejecuci\u00f3n de sus decretos. Pero aqu\u00ed, de entrada, me enfrento con una dificultad; un tribunal es una instituci\u00f3n humana que, en la medida en que el poder que posee resulta insuficiente para hacer cumplir sus veredictos, es tanto m\u00e1s propenso a que estos \u00faltimos sean desvirtuados por presi\u00f3n extrajudicial. Este es un hecho que debemos tener en cuenta; el derecho y el poder van inevitablemente de la mano, y las decisiones jur\u00eddicas se aproximan m\u00e1s a la justicia ideal que demanda la comunidad (en cuyo nombre e inter\u00e9s se pronuncian dichos veredictos) en tanto y en cuanto esta tenga un poder efectivo para exigir respeto a su ideal jur\u00eddico. Pero en la actualidad estamos lejos de poseer una organizaci\u00f3n supranacional competente para emitir veredictos de autoridad incontestable e imponer el acatamiento absoluto a la ejecuci\u00f3n de estos. Me veo llevado, de tal modo, a mi primer axioma: el logro de seguridad internacional implica la renuncia incondicional, en una cierta medida, de todas las naciones a su libertad de acci\u00f3n, vale decir, a su soberan\u00eda, y est\u00e1 claro y fuera de toda duda que ning\u00fan otro camino puede conducir a esa seguridad<em>.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El escaso \u00e9xito que tuvieron, pese a su evidente honestidad, todos los esfuerzos realizados en la \u00faltima d\u00e9cada para alcanzar esta meta no deja lugar a dudas de que hay en juego fuertes factores psicol\u00f3gicos que paralizan tales esfuerzos. No hay que andar mucho para descubrir algunos de esos factores. El af\u00e1n de poder que caracteriza a la clase gobernante de todas las naciones es hostil a cualquier limitaci\u00f3n de la soberan\u00eda nacional. Esta hambre de poder pol\u00edtico suele medrar gracias a las actividades de otro grupo guiado por aspiraciones puramente mercenarias, econ\u00f3micas. Pienso especialmente en este peque\u00f1o pero resuelto grupo, activo en toda naci\u00f3n, compuesto de individuos que, indiferentes a las consideraciones y moderaciones sociales, ven en la guerra, en la fabricaci\u00f3n y venta de armamentos, nada m\u00e1s que una ocasi\u00f3n para favorecer sus intereses particulares y extender su autoridad personal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, reconocer este hecho obvio no es sino el primer paso hacia una apreciaci\u00f3n del actual estado de cosas. Otra cuesti\u00f3n se impone de inmediato: \u00bfC\u00f3mo es posible que esta peque\u00f1a camarilla someta al servicio de sus ambiciones la voluntad de la mayor\u00eda, para la cual el estado de guerra representa p\u00e9rdidas y sufrimientos? (Al referirme a la mayor\u00eda, no excluyo a los soldados de todo rango que han elegido la guerra como profesi\u00f3n en la creencia de que con su servicio defienden los m\u00e1s altos intereses de la raza y de que el ataque es a menudo el mejor m\u00e9todo de defensa). Una respuesta evidente a esta pregunta parecer\u00eda ser que la minor\u00eda, la clase dominante hoy, tiene bajo su influencia las escuelas y la prensa, y por lo general tambi\u00e9n la Iglesia. Esto les permite organizar y gobernar las emociones de las masas, y convertirlas en su instrumento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, ni aun esta respuesta proporciona una soluci\u00f3n completa. De ella surge esta otra pregunta: \u00bfC\u00f3mo es que estos procedimientos lograr despertar en los hombres tan salvaje entusiasmo, hasta llevarlos a sacrificar su vida? Solo hay una contestaci\u00f3n posible: porque el hombre tiene dentro de s\u00ed un apetito de odio y destrucci\u00f3n. En \u00e9pocas normales esta pasi\u00f3n existe en estado latente, y \u00fanicamente emerge en circunstancias inusuales; pero es relativamente sencillo ponerla en juego y exaltarla hasta el poder de una psicosis colectiva. Aqu\u00ed radica, tal vez, el quid de todo el complejo de factores que estamos considerando, un enigma que el experto en el conocimiento de las pulsiones humanas puede resolver.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y as\u00ed llegamos a nuestro \u00faltimo interrogante: \u00bfEs posible controlar la evoluci\u00f3n mental del hombre como para ponerlo a salvo de las psicosis del odio y la destructividad? En modo alguno pienso aqu\u00ed solamente en las llamadas \u201cmasas iletradas\u201d. La experiencia prueba que es m\u00e1s bien la llamada \u201cintelectualidad\u201d la m\u00e1s proclive a estas desastrosas sugestiones colectivas, ya que el intelectual no tiene contacto directo con la vida al desnudo, sino que se topa con esta en su forma sint\u00e9tica m\u00e1s sencilla: sobre la p\u00e1gina impresa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00a0<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Para terminar: hasta ahora solo me he referido a las guerras entre naciones, a lo que se conoce como conflictos internacionales. Pero s\u00e9 muy bien que la pulsi\u00f3n agresiva opera bajo otras formas y en otras circunstancias. (Pienso en las guerras civiles, por ejemplo, que anta\u00f1o se deb\u00edan al fervor religioso, pero en nuestros d\u00edas a factores sociales; o, tambi\u00e9n, en la persecuci\u00f3n de las minor\u00edas raciales). No obstante, mi insistencia en la forma m\u00e1s t\u00edpica, cruel y extravagante de conflicto entre los hombres ha sido deliberada, pues en este caso tenemos la mejor oportunidad de descubrir la manera y los medios de tornar imposibles todos los conflictos armados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00e9 que en sus escritos podemos hallar respuestas, expl\u00edcitas o t\u00e1citas, a todos los aspectos de este urgente y absorbente problema. Pero ser\u00eda para todos nosotros un gran servicio que usted expusiese el problema de la paz mundial a la luz de sus descubrimientos m\u00e1s recientes, porque esa exposici\u00f3n podr\u00eda muy bien marcar el camino para nuevos y fruct\u00edferos modos de acci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0Muy atentamente, Albert Einstein.\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\">\u00a0<\/p>\n<p align=\"left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-19040\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/18-768x928-248x300.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/18-768x928-248x300.jpg 248w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/18-768x928.jpg 530w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Viena, septiembre de 1932.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201cEstimado se\u00f1or Einstein:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando me enter\u00e9 de que usted se propon\u00eda invitarme a cambiar ideas sobre un tema que ocupaba su inter\u00e9s y que tambi\u00e9n le parec\u00eda ser digno del ajeno, manifest\u00e9 complacido mi aprobaci\u00f3n. Sin embargo, esperaba que usted elegir\u00eda un problema pr\u00f3ximo a los l\u00edmites de nuestro actual conocimiento, un problema ante el que cada uno de nosotros, el f\u00edsico como el psic\u00f3logo, pudiera labrarse un acceso especial, de modo que, acudiendo de distintas procedencias, se encontrasen en un mismo terreno. En tal expectativa, me sorprendi\u00f3 su pregunta: \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda hacerse para evitar a los hombres el destino de la guerra? Al principio qued\u00e9 asustado bajo la impresi\u00f3n de mi \u2013casi hubiera dicho: \u201cde nuestra\u201d\u2013 incompetencia, pues aquella parec\u00edame una terca pr\u00e1ctica que corresponde a los hombres de Estado. Pero luego comprend\u00ed que usted no planteaba la pregunta en tanto que investigador de la naturaleza y f\u00edsico, sino como amigo de la Humanidad, respondiendo a la invitaci\u00f3n de la Liga de las Naciones, a la manera de Fridtjof Nansen, el explorador del \u00c1rtico que tom\u00f3 a su cargo la asistencia de las masas hambrientas y de las v\u00edctimas refugiadas de la Guerra Mundial. Adem\u00e1s, reflexion\u00e9 que no se me ped\u00eda la formulaci\u00f3n de propuestas pr\u00e1cticas, sino que solo hab\u00eda de bosquejar c\u00f3mo se presenta a la consideraci\u00f3n psicol\u00f3gica el problema de prevenir las guerras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero usted en su misiva ha expresado ya casi todo lo que podr\u00eda decir al respecto. En cierta manera, usted me ha sacado el viento de las velas, pero de buen grado navegar\u00e9 en su estela y me limitar\u00e9 a confirmar cuanto usted enuncia, tratando de explayarlo seg\u00fan mi mejor ciencia o presunci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Comienza usted con la relaci\u00f3n entre el derecho y el poder: he aqu\u00ed, por cierto, el punto de partida m\u00e1s adecuado para nuestra investigaci\u00f3n. \u00bfPuedo sustituir la palabra \u201cpoder\u201d por el t\u00e9rmino, m\u00e1s rotundo y m\u00e1s duro, \u201cfuerza\u201d? Derecho y fuerza son hoy, para nosotros, antag\u00f3nicos, pero no es dif\u00edcil demostrar que el primero surgi\u00f3 de la segunda, y retrocediendo hasta los or\u00edgenes arcaicos de la Humanidad para observar c\u00f3mo se produjo este fen\u00f3meno, la soluci\u00f3n del enigma se nos presenta sin esfuerzo. No obstante, perd\u00f3neme usted si en lo que sigue paso revista, como si fuesen novedades, a cosas conocidas y admitidas por todo el mundo: el hilo de mi exposici\u00f3n me obliga a ello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De modo que, en principio, los conflictos de intereses entre los hombres son solucionados mediante el recurso de la fuerza. As\u00ed sucede en todo el reino animal, del cual el hombre no habr\u00eda de excluirse, pero en el caso de este se agregan tambi\u00e9n conflictos de opiniones que alcanzan hasta las mayores alturas de la abstracci\u00f3n y que parecer\u00edan requerir otros recursos para su soluci\u00f3n. En todo caso, esto solo es una complicaci\u00f3n relativamente reciente. Al principio, en la peque\u00f1a horda humana, la mayor fuerza muscular era la que decid\u00eda a qui\u00e9n deb\u00eda pertenecer alguna cosa o la voluntad de qui\u00e9n deb\u00eda llevarse a cabo. Al poco tiempo la fuerza muscular fue reforzada y sustituida por el empleo de herramientas: triunf\u00f3 aquel que pose\u00eda las mejores armas o que sab\u00eda emplearlas con mayor habilidad. Con la adopci\u00f3n de las armas, la superioridad intelectual ya comienza a ocupar la plaza de la fuerza muscular bruta, pero el objetivo final de la lucha sigue siendo el mismo: por el da\u00f1o que se le inflige o por la aniquilaci\u00f3n de sus fuerzas, una de las partes contendientes ha de ser obligada a abandonar sus pretensiones o su oposici\u00f3n. Este objetivo se alcanza en forma m\u00e1s completa cuando la fuerza del enemigo queda definitivamente eliminada, es decir, cuando se lo mata. Tal resultado ofrece la doble ventaja de que el enemigo no puede iniciar de nuevo su oposici\u00f3n y de que el destino sufrido sirve como escarmiento, desanimando a otros que pretendan seguir su ejemplo. Finalmente, la muerte del enemigo satisface una tendencia instintiva que habr\u00e9 de mencionar m\u00e1s adelante. En un momento dado, al prop\u00f3sito homicida se opone la consideraci\u00f3n de que respetando la vida del enemigo, pero manteni\u00e9ndolo atemorizado, podr\u00eda emple\u00e1rselo para realizar servicios \u00fatiles. As\u00ed, la fuerza, en lugar de matarlo, se limita a subyugarlo. Este es el origen del respeto por la vida del enemigo, pero desde ese momento el vencedor hubo de contar con los deseos latentes de venganza que abrigaban los vencidos, de modo que perdi\u00f3 una parte de su propia seguridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por consiguiente, esta es la situaci\u00f3n original: domina el mayor poder\u00edo, la fuerza bruta o intelectualmente fundamentada. Sabemos que este r\u00e9gimen se modific\u00f3 gradualmente en el curso de la evoluci\u00f3n, que alg\u00fan camino condujo de la fuerza al derecho; pero, \u00bfcu\u00e1l fue este camino? Yo creo que solo pudo ser uno: el que pasa por el reconocimiento de que la fuerza mayor de un individuo puede ser compensada por la asociaci\u00f3n de varios m\u00e1s d\u00e9biles.\u00a0<em>L&#8217;union fait la force<\/em>. La violencia es vencida por la uni\u00f3n; el poder\u00edo de los unidos representa ahora el derecho, en oposici\u00f3n a la fuerza del individuo aislado. Vemos, pues, que el derecho no es sino el poder\u00edo de una comunidad. Sigue siendo una fuerza dispuesta a dirigirse contra cualquier individuo que se le oponga; recurre a los mismos medios, persigue los mismos fines; en el fondo, la diferencia solo reside en que ya no es el poder\u00edo del individuo el que se impone, sino el de un grupo de individuos. Pero es preciso que se cumpla una condici\u00f3n psicol\u00f3gica para que pueda efectuarse este pasaje de la violencia al nuevo derecho: la unidad del grupo ha de ser permanente, duradera. Nada se habr\u00eda alcanzado si la asociaci\u00f3n solo se formara para luchar contra un individuo demasiado poderoso, desmembr\u00e1ndose una vez vencido este. El primero que se sintiera m\u00e1s fuerte tratar\u00eda nuevamente de dominar mediante su fuerza, y el juego se repetir\u00eda sin cesar. La comunidad debe ser conservada permanentemente; debe organizarse, crear preceptos que prevengan las temidas insubordinaciones; debe designar organismos que vigilen el cumplimiento de los preceptos \u2013leyes\u2013 y ha de tomar a su cargo la ejecuci\u00f3n de los actos de fuerza legales. Cuando los miembros de un grupo humano reconocen esta comunidad de intereses aparecen entre ellos v\u00ednculos afectivos, sentimientos gregarios que constituyen el verdadero fundamento de su poder\u00edo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con esto, seg\u00fan creo, ya est\u00e1 dado lo esencial: la superaci\u00f3n de la violencia por la cesi\u00f3n del poder\u00edo a una unidad m\u00e1s amplia, mantenida por los v\u00ednculos afectivos entre sus miembros. Cuanto sucede despu\u00e9s no son sino aplicaciones y repeticiones de esta f\u00f3rmula. El estado de cosas no se complica mientras la comunidad solo conste de cierto n\u00famero de individuos igualmente fuertes. Las leyes de esta asociaci\u00f3n determinan entonces en qu\u00e9 medida cada uno de sus miembros ha de renunciar a la libertad personal de ejercer violentamente su fuerza para que sea posible una segura vida en com\u00fan. Pero esta situaci\u00f3n pac\u00edfica solo es concebible te\u00f3ricamente, pues en la realidad es complicada por el hecho de que desde un principio la comunidad est\u00e1 formada por elementos de poder\u00edo dispar, por hombres y mujeres, hijos y padres, y al poco tiempo, a causa de guerras y conquistas, tambi\u00e9n por vencedores y vencidos que se convierten en amos y esclavos. El derecho de la comunidad se torna entonces en expresi\u00f3n de la desigual distribuci\u00f3n del poder entre sus miembros; las leyes ser\u00e1n hechas por y para los dominantes y conceder\u00e1n escasos derechos a los subyugados. Desde ese momento existen en la comunidad dos fuentes de conmoci\u00f3n del derecho, pero que al mismo tiempo lo son tambi\u00e9n de nuevas legislaciones. Por un lado, algunos de los amos tratar\u00e1n de eludir las restricciones de vigencia general, es decir, abandonar\u00e1n el dominio del derecho para volver al dominio de la violencia; por el otro, los oprimidos tender\u00e1n constantemente a procurarse mayor poder\u00edo y querr\u00e1n que este fortalecimiento halle eco en el derecho, es decir, que se progrese del derecho desigual al derecho igual para todos. Esta \u00faltima tendencia ser\u00e1 tanto m\u00e1s poderosa si en el ente colectivo se producen realmente desplazamientos de las relaciones de poder\u00edo, como acaecen a causa de m\u00faltiples factores hist\u00f3ricos. En tal caso el derecho puede adaptarse paulatinamente a la nueva distribuci\u00f3n del poder\u00edo o, lo que es m\u00e1s frecuente, la clase dominante se negar\u00e1 a reconocer esta transformaci\u00f3n y se llega a la rebeli\u00f3n, a la guerra civil, es decir, a la supresi\u00f3n transitoria del derecho y a renovadas tentativas violentas que, una vez transcurridas, pueden ceder el lugar a un nuevo orden legal. A\u00fan existe otra fuente de la evoluci\u00f3n legal que solo se manifiesta en forma pac\u00edfica: se trata del desarrollo cultural de los miembros de la colectividad; pero esta pertenece a un conexo que no habremos de considerar sino m\u00e1s adelante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Vemos, por consiguiente, que hasta dentro de una misma colectividad no se puede evitar la soluci\u00f3n violenta de los conflictos de intereses. Sin embargo, las necesidades y los fines comunes que resultan de la convivencia en el mismo terreno favorecen la terminaci\u00f3n r\u00e1pida de esas luchas, de modo que en estas condiciones aumenta sin cesar la probabilidad de que se recurra a medios pac\u00edficos para resolver los conflictos. Pero una ojeada a la Historia de la Humanidad nos muestra una serie ininterrumpida de conflictos entre una comunidad y otra u otras, entre conglomerados mayores o menores, entre ciudades, comarcas, tribus, pueblos, Estados; conflictos que casi invariablemente fueron decididos por el cotejo b\u00e9lico de las respectivas fuerzas. Semejantes guerras terminan, ya en el saqueo, ya en el completo sometimiento y en la conquista de una de las partes contendientes. No es l\u00edcito juzgar con el mismo criterio todas las guerras de conquista. Algunas, como las de los mogoles y de los turcos, solo llevaron a calamidades; otras, en cambio, a la conversi\u00f3n de la violencia en el derecho, al establecimiento de entes mayores, en cuyo seno qued\u00f3 eliminada la posibilidad del despliegue de fuerzas, solucion\u00e1ndose los conflictos mediante un nuevo orden legal. As\u00ed, las conquistas de los romanos legaron la preciosa pax romana a los pueblos mediterr\u00e1neos. Las tendencias expansivas de los reyes franceses crearon una Francia pac\u00edficamente unida y pr\u00f3spera. Aunque parezca parad\u00f3jico, es preciso reconocer que la guerra bien podr\u00eda ser un recurso apropiado para establecer la anhelada paz \u201ceterna\u201d, ya que es capaz de crear unidades tan grandes que una fuerte potencia alojada en su seno har\u00eda imposibles nuevas guerras. Pero en realidad la guerra no sirve para este fin, pues los \u00e9xitos de la conquista no suelen ser duraderos; las nuevas unidades generalmente vuelven a desmembrarse a causa de la escasa coherencia entre las partes unidas por la fuerza. Adem\u00e1s, hasta ahora la conquista solo pudo crear uniones incompletas, aunque amplias, cuyos conflictos interiores favorecieron a\u00fan m\u00e1s las decisiones violentas. As\u00ed, todos los esfuerzos b\u00e9licos solo llevaron a que la Humanidad trocara numerosas y aun continuadas guerras peque\u00f1as por conflagraciones menos frecuentes, pero tanto m\u00e1s devastadoras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aplicando mis reflexiones a las circunstancias actuales, llego al mismo resultado que usted alcanz\u00f3 por una v\u00eda m\u00e1s corta. Solo es posible impedir con seguridad las guerras si los hombres se ponen de acuerdo en establecer un poder central, al cual se le conferir\u00eda la soluci\u00f3n de todos los conflictos de intereses. Esta formulaci\u00f3n involucra, sin duda, dos condiciones: la de que sea creada semejante instancia superior, y la de que se le confiera un poder\u00edo suficiente. Cualquiera de las dos, por s\u00ed sola, no bastar\u00eda. Ahora bien: la Liga de las Naciones fue proyectada como una instancia de esta especie, pero no se realiz\u00f3 la segunda condici\u00f3n: no posee poder\u00edo aut\u00f3nomo, y \u00fanicamente lo obtendr\u00eda si los miembros de la nueva unidad, los distintos Estados, se la confiriesen. No hay duda que actualmente son muy escasas las probabilidades de que tal cosa suceda. Con todo, se juzgar\u00eda mal a la instituci\u00f3n de la Liga de las Naciones si no se reconociera que nos encontramos ante un ensayo pocas veces emprendido en la Historia de la Humanidad y quiz\u00e1 jam\u00e1s intentado en semejante escala. Se trata de una tentativa para ganar, mediante la invocaci\u00f3n de ciertas posiciones ideales, la autoridad \u2013es decir, el poder de influir perentoriamente\u2013 que en general se desprende del poder\u00edo. Hemos visto que una comunidad humana se mantiene unida merced a dos factores: el imperio de la violencia y los lazos afectivos \u2013t\u00e9cnicamente los llamamos \u201cidentificaciones\u201d\u2013 que ligan a sus miembros. Desapareciendo uno de aquellos, el otro podr\u00e1 posiblemente mantener unida a la comunidad. Desde luego, las mencionadas ideas solo poseen trascendencia si expresan importantes intereses comunes a todos los individuos. Cabe preguntarse entonces cu\u00e1l ser\u00e1 su fuerza. La Historia nos ense\u00f1a que pudieron ejercer, en efecto, considerable influencia. As\u00ed, por ejemplo, la idea panhel\u00e9nica, la consciencia de ser superiores a los b\u00e1rbaros vecinos, idea tan poderosamente expresada en las anfiction\u00edas, en los or\u00e1culos y en los juegos festivos, fue suficientemente fuerte como para suavizar las costumbres guerreras de los griegos, pero no alcanz\u00f3 a impedir los conflictos b\u00e9licos entre las unidades del pueblo heleno y, lo que es m\u00e1s, tampoco pudo evitar que una ciudad o confederaci\u00f3n de ciudades se aliara con el poderoso enemigo persa en perjuicio de un rival. An\u00e1logamente, el sentimiento de la comunidad cristiana, sin duda alguna poderoso, no tuvo fuerza suficiente para impedir que durante el Renacimiento peque\u00f1os y grandes Estados cristianos solicitaran en sus guerras mutuas el auxilio del Sult\u00e1n. Tampoco en nuestra \u00e9poca existe una idea a la cual pudiera atribuirse semejante autoridad unificadora. El hecho de que actualmente los ideales nacionales que dominan a los pueblos conducen a un efecto contrario, es demasiado evidente. Ciertas personas predicen que solo la aplicaci\u00f3n general de la ideolog\u00eda bolchevique podr\u00eda poner fin a la guerra, pero seguramente a\u00fan nos encontramos hoy muy alejados de este objetivo, y quiz\u00e1 solo podr\u00edamos alcanzarlo a trav\u00e9s de una terrible guerra civil. Por consiguiente, parece que la tentativa de sustituir el poder\u00edo real por el poder\u00edo de las ideas est\u00e1 condenada por el momento al fracaso. Se hace un c\u00e1lculo errado si no se tiene en cuenta que el derecho fue originalmente fuerza bruta y que a\u00fan no puede renunciar al apoyo de la fuerza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puedo pasar ahora a glosar otra de sus proposiciones. Usted expresa su asombro por el hecho de que sea tan f\u00e1cil entusiasmar a los hombres para la guerra, y sospecha que algo, un instinto del odio y de la destrucci\u00f3n, obra en ellos facilitando ese enardecimiento. Una vez m\u00e1s, no puedo sino compartir sin restricciones su opini\u00f3n. Nosotros creemos en la existencia de semejante instinto, y precisamente durante los \u00faltimos a\u00f1os hemos tratado de estudiar sus manifestaciones. Perm\u00edtame usted que exponga por ello una parte de la teor\u00eda de los instintos a la que hemos llegado en el psicoan\u00e1lisis despu\u00e9s de muchos tanteos y vacilaciones. Nosotros aceptamos que los instintos de los hombres no pertenecen m\u00e1s que a dos categor\u00edas: o bien son aquellos que tienden a conservar y a unir \u2013los denominamos \u201cer\u00f3ticos\u201d, completamente en el sentido del Eros del Symposion plat\u00f3nico, o \u201csexuales\u201d, ampliando deliberadamente el concepto popular de la sexualidad\u2013, o bien son los instintos que tienden a destruir y a matar: los comprendemos en los t\u00e9rminos \u201cinstintos de agresi\u00f3n\u201d o \u201cde destrucci\u00f3n\u201d. Como usted advierte, no se trata m\u00e1s que de una transfiguraci\u00f3n te\u00f3rica de la ant\u00edtesis entre el amor y el odio, universalmente conocida y quiz\u00e1 relacionada primordialmente con aquella otra, entre atracci\u00f3n y repulsi\u00f3n, que desempe\u00f1a un papel tan importante en el terreno de su ciencia. Llegados aqu\u00ed, no nos apresuremos a introducir los conceptos estimativos de \u201cbueno\u201d y \u201cmalo\u201d. Uno cualquiera de estos instintos es tan imprescindible como el otro, y de su acci\u00f3n conjunta y antag\u00f3nica surgen las manifestaciones de la vida. Ahora bien: parece que casi nunca puede actuar aisladamente un instinto perteneciente a una de estas especies, pues siempre aparece ligado \u2013como decimos nosotros \u201cfusionado\u201d\u2013 con cierto componente originario del otro que modifica su fin y que en ciertas circunstancias es el requisito ineludible para que este fin pueda ser alcanzado. As\u00ed, el instinto de conservaci\u00f3n, por ejemplo, sin duda es de \u00edndole er\u00f3tica, pero justamente \u00e9l precisa disponer de la agresi\u00f3n para efectuar su prop\u00f3sito. An\u00e1logamente, el instinto del amor objetal necesita un complemento del instinto de posesi\u00f3n para lograr apoderarse de su objeto. La dificultad para aislar en sus manifestaciones ambas clases de instintos es la que durante tanto tiempo nos impidi\u00f3 reconocer su existencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si usted est\u00e1 dispuesto a acompa\u00f1arme otro trecho en mi camino, se enterar\u00e1 de que los actos humanos a\u00fan presentan otra complicaci\u00f3n de \u00edndole distinta a la anterior. Es sumamente raro que un acto sea obra de una \u00fanica tendencia instintiva, que por otra parte ya debe estar constituida en s\u00ed misma por Eros y destrucci\u00f3n. Por el contrario, generalmente es preciso que coincidan varios motivos de estructura an\u00e1loga para que la acci\u00f3n sea posible. Uno de sus colegas de usted, un cierto profesor G. Ch. Lichtenberg, que en los tiempos de nuestros cl\u00e1sicos ense\u00f1aba f\u00edsica en G\u00f6ttingen, ya lo sab\u00eda, quiz\u00e1 porque era a\u00fan m\u00e1s eximio psic\u00f3logo que f\u00edsico. Invent\u00f3 la \u201crosa de los m\u00f3viles\u201d, al escribir: \u201cLos m\u00f3viles de los actos humanos pueden disponerse como los 32 rumbos de la rosa n\u00e1utica, y sus nombres se forman de manera an\u00e1loga; por ejemplo: \u201cpan-pan-gloria, o gloria-gloria-pan\u201d. Por consiguiente, cuando los hombres son incitados a la guerra habr\u00e1 en ellos gran n\u00famero de motivos \u2013nobles o bajos, de aquellos que se suele ocultar y de aquellos que no hay reparo en expresar\u2013 que responder\u00e1n afirmativamente; pero no nos proponemos revelarlos todos aqu\u00ed. Seguramente se encuentra entre ellos el placer de la agresi\u00f3n y de la destrucci\u00f3n: innumerables crueldades de la Historia y de la vida diaria destacan su existencia y su poder\u00edo. La fusi\u00f3n de estas tendencias destructivas con otras er\u00f3ticas e ideales facilita, naturalmente, su satisfacci\u00f3n. A veces, cuando o\u00edmos hablar de los horrores de la Historia, nos parece que las motivaciones ideales solo sirvieron de pretexto para los afanes destructivos; en otras ocasiones, por ejemplo frente a las crueldades de la Santa Inquisici\u00f3n, opinamos que los motivos ideales han predominado en la consciencia, suministr\u00e1ndoles los destructivos un refuerzo inconsciente. Ambos mecanismos son posibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Temo abusar de su inter\u00e9s, embargado por la prevenci\u00f3n de la guerra y no por nuestras teor\u00edas. Con todo, quisiera detenerme un instante m\u00e1s en nuestro instinto de destrucci\u00f3n, cuya popularidad de ning\u00fan modo corre pareja con su importancia. Sucede que mediante cierto despliegue de especulaci\u00f3n hemos llegado a concebir que este instinto obra en todo ser viviente, ocasionando la tendencia de llevarlo a su desintegraci\u00f3n, de reducir la vida al estado de la materia inanimada. Merece, pues, en todo sentido la designaci\u00f3n de instinto de muerte, mientras que los instintos er\u00f3ticos representan las tendencias hacia la vida. El instinto de muerte se torna instinto de destrucci\u00f3n cuando, con la ayuda de \u00f3rganos especiales, es dirigido hacia afuera, hacia los objetos. El ser viviente protege en cierta manera su propia vida destruyendo la vida ajena. Pero una parte del instinto de muerte se mantiene activa en el interior del ser; hemos tratado de explicar gran n\u00famero de fen\u00f3menos normales y patol\u00f3gicos mediante esta interiorizaci\u00f3n del instinto de destrucci\u00f3n. Hasta hemos cometido la herej\u00eda de atribuir el origen de nuestra conciencia moral a tal orientaci\u00f3n interior de la agresi\u00f3n. Como usted advierte, el hecho de que este proceso adquiera excesiva magnitud es motivo para preocuparnos; ser\u00eda directamente nocivo para la salud, mientras que la orientaci\u00f3n de dichas energ\u00edas instintivas hacia la destrucci\u00f3n en el mundo exterior alivia al ser viviente, debe producirle un beneficio. Sirva esto como excusa biol\u00f3gica de todas las tendencias malignas y peligrosas contra las cuales luchamos. No dejemos de reconocer que son m\u00e1s afines a la Naturaleza que nuestra resistencia contra ellas, la cual por otra parte tambi\u00e9n es preciso explicar. Quiz\u00e1 haya adquirido usted la impresi\u00f3n de que nuestras teor\u00edas forman una suerte de mitolog\u00eda, y si as\u00ed fuese, ni siquiera ser\u00eda una mitolog\u00eda grata. Pero, \u00bfacaso no se orientan todas las ciencias de la Naturaleza hacia una mitolog\u00eda de esta clase? \u00bfAcaso se encuentra usted hoy en la f\u00edsica en distinta situaci\u00f3n?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De lo que antecede derivamos para nuestros fines inmediatos la conclusi\u00f3n de que ser\u00e1n in\u00fatiles los prop\u00f3sitos para eliminar las tendencias agresivas del hombre. Dicen que en regiones muy felices de la Tierra, donde la Naturaleza ofrece pr\u00f3digamente cuanto el hombre necesita para su subsistencia, existen pueblos cuya vida transcurre pac\u00edficamente, entre los cuales se desconoce la fuerza y la agresi\u00f3n. Apenas puedo creerlo, y me gustar\u00eda averiguar algo m\u00e1s sobre esos seres dichosos. Tambi\u00e9n los bolcheviques esperan que podr\u00e1n eliminar la agresi\u00f3n humana asegurando la satisfacci\u00f3n de las necesidades materiales y estableciendo la igualdad entre los miembros de la comunidad. Yo creo que eso es una ilusi\u00f3n. Por ahora est\u00e1n concienzudamente armados y mantienen unidos a sus partidarios, en medida no escasa, por el odio contra todos los ajenos. Por otra parte, como usted mismo advierte, no se trata de eliminar del todo las tendencias agresivas humanas; se puede intentar desviarlas, al punto que no necesiten buscar su expresi\u00f3n en la guerra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Partiendo de nuestra mitol\u00f3gica teor\u00eda de los instintos, hallamos f\u00e1cilmente una f\u00f3rmula que contenga los medios indirectos para combatir la guerra. Si la disposici\u00f3n a la guerra es un producto del instinto de destrucci\u00f3n, lo m\u00e1s f\u00e1cil ser\u00e1 apelar al antagonista de ese instinto: al Eros. Todo lo que establezca v\u00ednculos afectivos entre los hombres debe actuar contra la guerra. Estos v\u00ednculos pueden ser de dos clases. Primero, los lazos an\u00e1logos a los que nos ligan a los objetos del amor, aunque desprovistos de fines sexuales. El psicoan\u00e1lisis no precisa avergonzarse de hablar aqu\u00ed de amor, pues la religi\u00f3n dice tambi\u00e9n \u201cama al pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d. Esto es f\u00e1cil exigirlo, pero dif\u00edcil cumplirlo. La otra forma de vinculaci\u00f3n afectiva es la que se realiza por identificaci\u00f3n. Cuando establece importantes elementos comunes entre los hombres, despierta tales sentimientos de comunidad, identificaciones. Sobre ellas se funda en gran parte la estructura de la sociedad humana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Usted se lamenta de los abusos de la autoridad, y eso me suministra una segunda indicaci\u00f3n para la lucha indirecta contra la tendencia a la guerra. El hecho de que los hombres se dividan en dirigentes y dirigidos es una expresi\u00f3n de su desigualdad innata e irremediable. Los subordinados forman la inmensa mayor\u00eda, necesitan una autoridad que adopte para ellos las decisiones, a las cuales en general se someten incondicionalmente. Deber\u00eda a\u00f1adirse aqu\u00ed que es preciso poner mayor empe\u00f1o en educar una capa superior de hombres dotados de pensamiento independiente, inaccesibles a la intimidaci\u00f3n, que breguen por la verdad y a los cuales corresponda la direcci\u00f3n de las masas dependientes. No es preciso demostrar que los abusos de los poderes del Estado y la censura del pensamiento por la Iglesia, de ning\u00fan modo pueden favorecer esta educaci\u00f3n. La situaci\u00f3n ideal ser\u00eda, naturalmente, la de una comunidad de hombres que hubieran sometido su vida instintiva a la dictadura de la raz\u00f3n. Ninguna otra cosa podr\u00eda llevar a una unidad tan completa y resistente de los hombres, aunque se renunciara a los lazos afectivos entre ellos. Pero con toda probabilidad esto es una esperanza ut\u00f3pica. Los restantes caminos para evitar indirectamente la guerra son por cierto m\u00e1s accesibles, pero en cambio no prometen un resultado inmediato. Es dif\u00edcil pensar en molinos que muelen tan despacio que uno se morir\u00eda de hambre antes de tener harina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como usted ve, no es mucho lo que se logra cuando, trat\u00e1ndose de una tarea pr\u00e1ctica y urgente, se acude al te\u00f3rico alejado del mundo. Ser\u00e1 mejor que en cada caso particular se trate de enfrentar el peligro con los recursos de que se disponga en el momento; pero a\u00fan quisiera referirme a una cuesti\u00f3n que usted no plantea en su escrito y que me interesa particularmente. \u00bfPor qu\u00e9 nos indignamos tanto contra la guerra, usted, y yo, y tantos otros? \u00bfPor qu\u00e9 no la aceptamos como una m\u00e1s entre las muchas dolorosas miserias de la vida? Parece natural; biol\u00f3gicamente bien fundada; pr\u00e1cticamente casi inevitable. No se indigne usted por mi pregunta, pues trat\u00e1ndose de una investigaci\u00f3n seguramente se puede adoptar la m\u00e1scara de una superioridad que en realidad no se posee. La respuesta ser\u00e1 que todo hombre tiene derecho a su propia vida; que la guerra destruye vidas humanas llenas de esperanzas; coloca al individuo en situaciones denigrantes; lo obliga a matar a otros, cosa que no quiere hacer; destruye costosos valores materiales, productos del trabajo humano, y mucho m\u00e1s. Adem\u00e1s, la guerra en su forma actual ya no ofrece oportunidad para cumplir el antiguo ideal heroico y una guerra futura implicar\u00eda la eliminaci\u00f3n de uno o quiz\u00e1 de ambos enemigos debido al perfeccionamiento de los medios de destrucci\u00f3n. Todo eso es verdad y parece tan innegable que uno se asombra al observar que las guerras a\u00fan no han sido condenadas por el consejo general de todos los hombres. Sin embargo, es posible discutir algunos de estos puntos. Se podr\u00eda preguntar si la comunidad no tiene tambi\u00e9n un derecho a la vida del individuo; adem\u00e1s, no se pueden condenar todas las clases de guerras en igual medida; finalmente, mientras existan Estados y naciones que est\u00e9n dispuestos a la destrucci\u00f3n inescrupulosa de otros, estos otros deber\u00e1n estar preparados para la guerra. Pero dejar\u00e9 r\u00e1pidamente estos temas, pues no es esta la discusi\u00f3n a la cual usted me ha invitado. Quiero dirigirme a otra meta: creo que la causa principal por la que nos alzamos contra la guerra es la de que no podemos hacer otra cosa. Somos pacifistas porque por razones org\u00e1nicas debemos serlo. Entonces nos resulta f\u00e1cil fundar nuestra posici\u00f3n sobre argumentos intelectuales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto seguramente no es comprensible sin una explicaci\u00f3n. Yo creo lo siguiente: desde tiempos inmemoriales se desarrolla en la Humanidad el proceso de la evoluci\u00f3n cultural. (Yo s\u00e9 que otros prefieren denominarlo: \u201ccivilizaci\u00f3n\u201d). A este proceso debemos lo mejor que hemos alcanzado, y tambi\u00e9n buena parte de lo que ocasiona nuestros sufrimientos. Sus causas y sus or\u00edgenes son inciertos; su soluci\u00f3n, dudosa; algunos de sus rasgos, f\u00e1cilmente apreciables. Quiz\u00e1 lleve a la desaparici\u00f3n de la especie humana, pues inhibe la funci\u00f3n sexual en m\u00e1s de un sentido, y ya hoy las razas incultas y las capas atrasadas de la poblaci\u00f3n se reproducen m\u00e1s r\u00e1pidamente que las de cultura elevada. Quiz\u00e1 este proceso sea comparable a la domesticaci\u00f3n de ciertas especies animales. Sin duda trae consigo modificaciones org\u00e1nicas, pero a\u00fan no podemos familiarizarnos con la idea de que esta evoluci\u00f3n cultural sea un proceso org\u00e1nico. Las modificaciones ps\u00edquicas que acompa\u00f1an la evoluci\u00f3n cultural son notables e inequ\u00edvocas. Consisten en un progresivo desplazamiento de los fines instintivos y en una creciente limitaci\u00f3n de las tendencias instintivas. Sensaciones que eran placenteras para nuestros antepasados son indiferentes o aun desagradables para nosotros; el hecho de que nuestras exigencias ideales \u00e9ticas y est\u00e9ticas se hayan modificado tiene un fundamento org\u00e1nico. Entre los caracteres psicol\u00f3gicos de la cultura, dos parecen ser los m\u00e1s importantes: el fortalecimiento del intelecto, que comienza a dominar la vida instintiva, y la interiorizaci\u00f3n de las tendencias agresivas, con todas sus consecuencias ventajosas y peligrosas. Ahora bien: las actitudes ps\u00edquicas que nos han sido impuestas por el proceso de la cultura son negadas por la guerra en la m\u00e1s violenta forma y por eso nos alzamos contra la guerra: simplemente, no la soportamos m\u00e1s, y no se trata aqu\u00ed de una aversi\u00f3n intelectual y afectiva, sino que en nosotros, los pacifistas, se agita una intolerancia constitucional, por as\u00ed decirlo, una idiosincrasia magnificada al m\u00e1ximo. Y parecer\u00eda que el rebajamiento est\u00e9tico impl\u00edcito en la guerra contribuye a nuestra rebeli\u00f3n en grado no menor que sus crueldades.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfCu\u00e1nto deberemos esperar hasta que tambi\u00e9n los dem\u00e1s se tornen pacifistas? Es dif\u00edcil decirlo, pero quiz\u00e1 no sea una esperanza ut\u00f3pica la de que la influencia de estos dos factores \u2013la actitud cultural y el fundado temor a las consecuencias de la guerra futura\u2013 pongan fin a los conflictos b\u00e9licos en el curso de un plazo limitado. Nos es imposible adivinar a trav\u00e9s de qu\u00e9 caminos o rodeos se lograr\u00e1 este fin. Por ahora solo podemos decirnos: todo lo que impulse la evoluci\u00f3n cultural obra contra la guerra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo saludo cordialmente y le ruego me perdone si mi exposici\u00f3n lo ha defraudado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Suyo. Sigmund Freud\u201d.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-19041\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Sigmund-Freud-en-su-estudio-300x225.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"225\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Sigmund-Freud-en-su-estudio-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Sigmund-Freud-en-su-estudio-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Sigmund-Freud-en-su-estudio-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/05\/Sigmund-Freud-en-su-estudio.jpg 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">CUANDO TENIA TRES A\u00d1OS LA FAMILIA DE FREUD SE TRASLAD\u00d3 A VIENA DONDE RESIDI\u00d3 HASTA UN A\u00d1O ANTES DE SU MUERTE. EN JUNIO DE 1938 DECIDI\u00d3 EMPRENDER EL CAMINO DEL EXILIO HACIA LONDRES COMO CONSECUENCIA DE ANSCHLUSS, LA ANEXI\u00d3N DE AUSTRIA POR PARTE DEL R\u00c9GIMEN NAZI. SUS CONTRIBUCIONES AL DIAGN\u00d3STICO DEL ESTADO DE NUESTRA CULTURA DATAN DEL PER\u00cdODO EN QUE DIALOG\u00d3 CON EINSTEIN: <i>EL PORVENIR DE UNA ILUSI\u00d3N, 1927, EL MALESTAR EN LA CULTURA, 1930 Y MOIS\u00c9S Y EL MONOTE\u00cdSMO, 1939.\u00a0<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><a href=\"http:\/\/www.carpetashistoria.fahce.unlp.edu.ar\/carpeta-2\/fuentes\/la-segunda-guerra-mundial-y-el-holocausto\/bfpor-que-la-guerra-correspondencia-entre-albert-einstein-y-sigmund-freud\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Historia del Mundo Contempor\u00e1neo<\/span><\/a><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2206716\" aria-describedby=\"caption-attachment-2206716\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2206716\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Desastres-de-la-Guerra-72-Goya.jpeg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"419\" data-id=\"2206716\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Desastres-de-la-Guerra-72-Goya.jpeg 800w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Desastres-de-la-Guerra-72-Goya-300x228.jpeg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Desastres-de-la-Guerra-72-Goya-768x585.jpeg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Desastres-de-la-Guerra-72-Goya-610x464.jpeg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Desastres-de-la-Guerra-72-Goya-80x60.jpeg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2206716\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">\u00abDesastres de la Guerra\u00bb (72-Goya)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><span style=\"color: #008000;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>RELACIONADOS:<\/strong><\/span><\/h2>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Z77f4a03IP\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/10\/sun-tzu-el-arte-de-la-guerra-someter-al-enemigo-sin-librar-combate-por-jaime-barrera-parra\/\">SUN TZU: \u00abEl Arte de la Guerra\u00bb. \u00abSometer al enemigo sin librar combate\u00bb, por Jaime Barrera Parra.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abSUN TZU: \u00abEl Arte de la Guerra\u00bb. \u00abSometer al enemigo sin librar combate\u00bb, por Jaime Barrera Parra.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/10\/sun-tzu-el-arte-de-la-guerra-someter-al-enemigo-sin-librar-combate-por-jaime-barrera-parra\/embed\/#?secret=YVH8OuOlSc#?secret=Z77f4a03IP\" data-secret=\"Z77f4a03IP\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"TYXoJgj78Q\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/01\/02\/la-paz-perpetua-por-inmanuel-kant\/\">LA PAZ PERPETUA, por Inmanuel Kant<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abLA PAZ PERPETUA, por Inmanuel Kant\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/01\/02\/la-paz-perpetua-por-inmanuel-kant\/embed\/#?secret=VW8OTbqfSm#?secret=TYXoJgj78Q\" data-secret=\"TYXoJgj78Q\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"k0bQQp39Qr\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/07\/the-coming-war-on-china-la-guerra-que-se-avecina-en-china-john-pilger\/\">LA TRAMPA DE TUC\u00cdDEDES: \u00abTHE COMING WAR ON CHINA\u00bb (\u00abLa guerra que se avecina en China\u00bb), un Documental de John Pilger.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abLA TRAMPA DE TUC\u00cdDEDES: \u00abTHE COMING WAR ON CHINA\u00bb (\u00abLa guerra que se avecina en China\u00bb), un Documental de John Pilger.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/07\/the-coming-war-on-china-la-guerra-que-se-avecina-en-china-john-pilger\/embed\/#?secret=utEZ1TfwLY#?secret=k0bQQp39Qr\" data-secret=\"k0bQQp39Qr\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"OUMFZdblus\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/02\/09\/derecho-de-resistencia-en-la-teoria-politica\/\">DERECHO DE RESISTENCIA EN LA TEOR\u00cdA POL\u00cdTICA. De la \u201cVindiciae contra Tiranos\u201d a la Teor\u00eda de la Guerra Justa en los siglos XVI Y XVII, por Susana Valencia C\u00e1rdenas.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abDERECHO DE RESISTENCIA EN LA TEOR\u00cdA POL\u00cdTICA. De la \u201cVindiciae contra Tiranos\u201d a la Teor\u00eda de la Guerra Justa en los siglos XVI Y XVII, por Susana Valencia C\u00e1rdenas.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/02\/09\/derecho-de-resistencia-en-la-teoria-politica\/embed\/#?secret=0EzrDsIvnh#?secret=OUMFZdblus\" data-secret=\"OUMFZdblus\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"gJPVJGOEjh\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/01\/18\/psicosis-de-formacion-masiva\/\">PSICOSIS DE FORMACI\u00d3N MASIVA. COVID-19: \u00abComo los medios corporativos, generando ansiedad, han formado masas que les creen sin cuestionar\u00bb<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abPSICOSIS DE FORMACI\u00d3N MASIVA. COVID-19: \u00abComo los medios corporativos, generando ansiedad, han formado masas que les creen sin cuestionar\u00bb\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/01\/18\/psicosis-de-formacion-masiva\/embed\/#?secret=FEcGvBXNXQ#?secret=gJPVJGOEjh\" data-secret=\"gJPVJGOEjh\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"MQ5Shsj1zL\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/01\/27\/la-negacion-por-sigmund-freud-2\/\">\u00abLa negaci\u00f3n\u00bb, por Sigmund Freud.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00ab\u00abLa negaci\u00f3n\u00bb, por Sigmund Freud.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/01\/27\/la-negacion-por-sigmund-freud-2\/embed\/#?secret=qdbUE9eJK6#?secret=MQ5Shsj1zL\" data-secret=\"MQ5Shsj1zL\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"kDVv22V1RT\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/07\/11\/errores-y-prejuicios-por-francis-bacon-y-mi-vision-del-mundo-por-albert-einstein\/\">ERRORES Y PREJUICIOS, por Francis Bacon y MI VISI\u00d3N DEL MUNDO, por Albert Einstein<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abERRORES Y PREJUICIOS, por Francis Bacon y MI VISI\u00d3N DEL MUNDO, por Albert Einstein\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/07\/11\/errores-y-prejuicios-por-francis-bacon-y-mi-vision-del-mundo-por-albert-einstein\/embed\/#?secret=33ejpYN0u6#?secret=kDVv22V1RT\" data-secret=\"kDVv22V1RT\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ns5ovDnx2Y\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/01\/29\/mi-vision-del-mundo-por-albert-einstein\/\">MI VISION DEL MUNDO, por Albert Einstein<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abMI VISION DEL MUNDO, por Albert Einstein\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/01\/29\/mi-vision-del-mundo-por-albert-einstein\/embed\/#?secret=8rd1k9aA9Q#?secret=ns5ovDnx2Y\" data-secret=\"ns5ovDnx2Y\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Xwj2lvnAtN\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/12\/09\/por-que-socialismo-por-albert-einstein-republicado\/\">\u00bfPOR QU\u00c9 SOCIALISMO?, por Albert Einstein. NO HAY SOCIALISMO SIN DERECHOS HUMANOS.<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00ab\u00bfPOR QU\u00c9 SOCIALISMO?, por Albert Einstein. NO HAY SOCIALISMO SIN DERECHOS HUMANOS.\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/12\/09\/por-que-socialismo-por-albert-einstein-republicado\/embed\/#?secret=2LYcQ7rFle#?secret=Xwj2lvnAtN\" data-secret=\"Xwj2lvnAtN\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Z21tFeRwOX\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/02\/09\/einstein-solo-creia-en-el-dios-de-spinoza-sabes-como-es-ese-diospor-maria-hidalgo\/\">EINSTEIN S\u00d3LO CRE\u00cdA EN EL DIOS DE SPINOZA. \u00bfSABES C\u00d3MO ES ESE \u201cDIOS\u201d?por Mar\u00eda Hidalgo<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abEINSTEIN S\u00d3LO CRE\u00cdA EN EL DIOS DE SPINOZA. \u00bfSABES C\u00d3MO ES ESE \u201cDIOS\u201d?por Mar\u00eda Hidalgo\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/02\/09\/einstein-solo-creia-en-el-dios-de-spinoza-sabes-como-es-ese-diospor-maria-hidalgo\/embed\/#?secret=fuBPBv7exw#?secret=Z21tFeRwOX\" data-secret=\"Z21tFeRwOX\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"RNLpKUzOAO\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/09\/21\/einstein-ciencia-y-conciencia-por-hedwig-born\/\">EINSTEIN: CIENCIA Y CONCIENCIA, por Hedwig Born<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abEINSTEIN: CIENCIA Y CONCIENCIA, por Hedwig Born\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/09\/21\/einstein-ciencia-y-conciencia-por-hedwig-born\/embed\/#?secret=xJSAZlEDZu#?secret=RNLpKUzOAO\" data-secret=\"RNLpKUzOAO\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Einstein a Freud: \u00bfPor qu\u00e9 la guerra? Por\u00a0Margarita Carrera Prensa Libre &nbsp; As\u00ed, el 30 de julio de 1932, Albert Einstein le dirige una carta a Freud \u2014por considerarle el cient\u00edfico mejor dotado en el <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/03\/09\/por-que-la-guerra-correspondencia-entre-einstein-y-freud-2\/\" title=\"\u00bfPOR QU\u00c9 LA GUERRA? CORRESPONDENCIA ENTRE EINSTEIN Y FREUD\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2242503,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7,8],"tags":[89,88],"class_list":{"0":"post-2242498","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-politica","8":"category-filosofia","9":"tag-einstein","10":"tag-freud"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2242498","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2242498"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2242498\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2242503"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2242498"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2242498"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2242498"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}