{"id":2240299,"date":"2022-05-08T00:05:32","date_gmt":"2022-05-07T22:05:32","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2240299"},"modified":"2022-05-06T12:04:50","modified_gmt":"2022-05-06T10:04:50","slug":"la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-y-parte-17","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/05\/08\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-y-parte-17\/","title":{"rendered":"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (y Parte 17)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/12\/indice-de-entradas-de-la-vida-de-disraeli\/\">INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<\/strong><span style=\"color: #008000;\"><strong>*<\/strong><\/span><strong>*<\/strong><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_712227\" aria-describedby=\"caption-attachment-712227\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-712227 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/reina-victoria-y-sus-hijos.jpg\" alt=\"VIDA DE DISRAELI\" width=\"700\" height=\"330\" data-id=\"712227\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/reina-victoria-y-sus-hijos.jpg 700w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/reina-victoria-y-sus-hijos-300x141.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/reina-victoria-y-sus-hijos-610x288.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-712227\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Reina Victoria de Inglaterra y sus nueve hijos <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<blockquote>\n<h1 style=\"text-align: center;\">Eduardo VII<\/h1>\n<p style=\"text-align: right;\">Ruiza, M., Fern\u00e1ndez, T. y Tamaro, E. (2004).\u00a0<span id=\"perscita\">Biografia de Eduardo VII<\/span>. En\u00a0<em>Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea<\/em>. Barcelona (Espa\u00f1a). Recuperado de\u00a0<a id=\"urlcita\" class=\"break\" href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/e\/eduardo_vii.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/e\/eduardo_vii.htm<\/a>\u00a0el\u00a026 de julio de 2020.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(Sandringham, 1841 &#8211; Londres, 1910) Rey de Gran Breta\u00f1a e Irlanda, segundo hijo de la reina\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/monografia\/victoria_i\/\">Victoria I de Inglaterra<\/a>\u00a0(1837-1901) y del pr\u00edncipe consorte Alberto. Al contrario que su madre, Eduardo se interes\u00f3 sobremanera por las cuestiones de pol\u00edtica exterior, en las que tuvo un papel destacado a pesar de que su petici\u00f3n de ser consultado sobre decisiones pol\u00edticas fuera ignorada la mayor\u00eda de las veces por sus primeros ministros. Su huella se dej\u00f3 sentir en los acuerdos de la Entente Cordiale y la Entente Anglo-rusa, por su influencia sobre la mayor\u00eda de las familias reales europeas, con las que estaba emparentado. Fue el impulsor del poder\u00edo naval brit\u00e1nico. Su reinado se\u00f1al\u00f3 la c\u00faspide de la prosperidad y el poder colonial de Inglaterra. Antes de ser coronado rey se hac\u00eda llamar Alberto, mientras que en sus c\u00edrculos m\u00e1s \u00edntimos se le conoc\u00eda con el cari\u00f1oso diminutivo de \u00abBertie\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"piefotos\" style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/e\/fotos\/eduardo_vii.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"525\" \/><span style=\"color: #008000; font-size: 10pt;\">Eduardo VII de Inglaterra<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque Eduardo sigui\u00f3 escrupulosamente el austero y recio programa educativo trazado por sus padres, el joven pr\u00edncipe heredero no tard\u00f3 mucho tiempo en decepcionar a sus progenitores por su escaso inter\u00e9s en los estudios. En sus primeros a\u00f1os de vida, el pr\u00edncipe creci\u00f3 bajo la opresiva tutela materna. De naturaleza despierta y algo rebelde, amante de las aventuras, desde muy peque\u00f1o acompa\u00f1\u00f3 a sus padres en varios viajes oficiales al exterior, como el que hicieron en 1856 a Par\u00eds en la Corte del emperador\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/n\/napoleon_iii.htm\">Napole\u00f3n III<\/a>\u00a0(1852-1870). Eduardo qued\u00f3 gratamente impresionado por la sociedad parisina y la refinada cultura francesa, francofilia que jam\u00e1s abandonar\u00eda y que a la postre resultar\u00eda determinante, cuando accedi\u00f3 al trono, para buscar el acercamiento pol\u00edtico y militar con el pa\u00eds galo.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras acabar su primera formaci\u00f3n acad\u00e9mica en Edimburgo, donde se interes\u00f3 por la qu\u00edmica industrial, el pr\u00edncipe Eduardo adquiri\u00f3 una ligera instrucci\u00f3n militar sirviendo en el 16\u00ba Regimiento de H\u00fasares, para, en 1858, ingresar en la Universidad de Oxford, en donde tan s\u00f3lo estuvo dos a\u00f1os, dados los resultados tan penosos que obtuvo en todas las asignaturas. En 1860, Eduardo fue enviado al Canad\u00e1 como representante de la Corona, acompa\u00f1ado del ministro para las Colonias, el duque de Newcastle. El objetivo del viaje no era otro que introducir al pr\u00edncipe en los asuntos de Estado e iniciar su formaci\u00f3n pol\u00edtica para cuando accediera al trono.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero durante toda su estancia americana, Eduardo se limit\u00f3 a inaugurar edificios y a realizar un viaje de placer que le llev\u00f3 a recorrer gran parte de los Estados Unidos invitado expresamente por el presidente de aquel pa\u00eds, James Buchanan (1857-1861). De vuelta a Inglaterra en noviembre de ese mismo a\u00f1o, Eduardo reinici\u00f3 sus estudios universitarios en Cambridge. Si la anterior experiencia fue nefasta, la segunda super\u00f3 con creces los malos resultados obtenidos en Oxford, hasta el punto de que, harto de estudiar y de la rigidez que le era impuesta, el pr\u00edncipe se fug\u00f3 del centro para dirigirse de inc\u00f3gnito a Londres, donde finalmente fue descubierto por dos empleados del palacio de Buckingham en la estaci\u00f3n de Cadington, los cuales le condujeron de nuevo a Cambridge.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La muerte prematura del pr\u00edncipe consorte Alberto, el 14 de diciembre de 1861, encerr\u00f3 a la reina Victoria en una actitud de incomprensi\u00f3n severa con respecto a su hijo y heredero. La consecuencia de ese dolor se tradujo en un despiadado y riguroso alejamiento de Eduardo de los asuntos de Estado por orden expresa de su madre, circunstancia que sumi\u00f3 a \u00e9ste en una profunda depresi\u00f3n moral, tanto por la muerte de padre como por el desprecio de que era objeto y la frialdad con la que la reina no dej\u00f3 de tratarle casi hasta su muerte.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Incluso cuando Eduardo ten\u00eda m\u00e1s de cincuenta a\u00f1os, la reina Victoria no dej\u00f3 de reprenderle en p\u00fablico y en privado por todas aquellas iniciativas emprendidas por \u00e9ste que la reina considerase inoportunas. Con intenci\u00f3n de liberarse de la opresi\u00f3n materna y de la asfixia que sent\u00eda en palacio, en febrero de 1862 emprendi\u00f3 un largo viaje de placer que le llev\u00f3 a Egipto y a Tierra Santa. Una vez de regreso a Inglaterra, en la primavera siguiente, el 10 de marzo de 1863 contrajo matrimonio con la princesa Alejandra de Dinamarca, hija mayor del futuro rey Cristian IX.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p class=\"piefotos\" style=\"text-align: center;\" align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter\" src=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/e\/fotos\/eduardo_vii_esposa.jpg\" width=\"340\" height=\"298\" \/><span style=\"font-size: 10pt; color: #008000;\">Eduardo VII y su esposa Alejandra<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los ideales german\u00f3fobos de la princesa de Gales fueron f\u00e1cilmente compartidos por Eduardo, m\u00e1xime cuando a partir de 1888 comenz\u00f3 a gestarse una franca hostilidad entre \u00e9ste y su sobrino, el reci\u00e9n coronado kaiser de Alemania\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/g\/guillermo_ii_alemania.htm\">Guillermo II<\/a>\u00a0(1888-1918). Este hecho forz\u00f3 al pr\u00edncipe a buscar la amistad de los pa\u00edses antigermanos. De esta uni\u00f3n nacieron cinco hijos, entre ellos: Alberto V\u00edctor, duque de Clarence y heredero a la Corona, pero de corto alcance y aquejado de fuertes desequilibrios ps\u00edquicos, que muri\u00f3 en 1892; el duque de York, futuro rey\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/j\/jorge_v.htm\">Jorge V<\/a>\u00a0(1910-1936); y una hija, Maud, que se convirti\u00f3 en reina de Noruega en 1905 por su matrimonio con\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/h\/haakon_vii.htm\">Haakon VII<\/a>\u00a0(1905-1957).<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Condenado por la reina Victoria a la inacci\u00f3n pol\u00edtica, Eduardo se volc\u00f3 hacia la actividad mundana y social, a la que por otra parte era tan aficionado; estableci\u00f3 su residencia en el palacio de Marlborough House, que se convirti\u00f3 en el templo de la elegancia y en el centro neur\u00e1lgico donde se reun\u00edan los grandes del reino y lo m\u00e1s granado de la sociedad inglesa y mundial (escritores, poetas, artistas, actores, intelectuales, banqueros, pol\u00edticos, jefes de Estado, etc.). Apesar de su gordura, Eduardo se convirti\u00f3 en el \u00e1rbitro de la elegancia y los buenos modos, artes que cultivaba a la perfecci\u00f3n gracias a su cosmopolitismo en sus gustos, que todos los que le rodeaban se apresuraban a imitar. Los bailes y fiestas que organizaba se hicieron famosos en todo el pa\u00eds, contrastando con la seriedad y sobriedad palaciega impuestas por su madre en Buckingham Palace.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como viajero infatigable que era, tanto Eduardo como su esposa realizaron un buen n\u00famero de viajes al extranjero, todos ellos criticados por la reina Victoria, pero que a la postre prestaron una labor diplom\u00e1tica a su pa\u00eds de primer orden durante los a\u00f1os previos al estallido de la\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/historia\/primera_guerra_mundial.htm\">Primera Guerra Mundial<\/a>. Eduardo volvi\u00f3 a visitar Par\u00eds en 1868, luego Marieubad, Baden-Baden, Cannes (visita que contribuy\u00f3 a poner de moda la Costa Azul entre la clase noble y adinerada de Europa), Potsdam, Sch\u00f6nbrunn y Peterhoft, siempre rodeado del esplendor y el lujo decadente propio de la Europa imperial de finales del siglo XIX.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque consagrado a la buena vida, a los placeres de la mesa, a los hip\u00f3dromos, al juego y a la compa\u00f1\u00eda femenina, Eduardo no dej\u00f3 a un lado sus labores como pr\u00edncipe de Gales y heredero al trono brit\u00e1nico. Ferviente imperialista y apasionado por la grandeza nacional, se dedic\u00f3 a visitar los territorios del Imperio y en particular la India, viaje que realiz\u00f3 en 1875, recorriendo pr\u00e1cticamente toda la colonia (Bombay, Madr\u00e1s, Calcuta, Capawora, Allahabad). Dos a\u00f1os antes represent\u00f3 a su madre en la Exposici\u00f3n Universal de Viena. En 1885 Eduardo visit\u00f3 Irlanda y en 1889 viaj\u00f3 hasta San Petersburgo para asistir en nombre de la Corona a las exequias del zar\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/a\/alejandro_iii.htm\">Alejandro III de Rusia<\/a>.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1894 acompa\u00f1\u00f3 a su madre a Alemania, en una visita de importancia diplom\u00e1tica, ya que las relaciones entre ambos pa\u00edses a pesar del parentesco de ambas coronas hab\u00edan entrado en una fase especialmente cr\u00edtica como consecuencia de la pol\u00edtica anexionista y militar que hab\u00eda emprendido el joven emperador alem\u00e1n. La vida disoluta y despreocupada del pr\u00edncipe y la poca discreci\u00f3n de \u00e9ste respecto de su vida privada, repleta de amantes, esc\u00e1ndalos de todo tipo y fiestas continuas, reforzaron la convicci\u00f3n de la reina Victoria de que su hijo carec\u00eda de la responsabilidad y de las actitudes m\u00ednimas que se esperaban del heredero de una Corona tan importante como la brit\u00e1nica.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por fin, cuando contaba cincuenta y nueve a\u00f1os de edad, Eduardo fue proclamado rey de Gran Breta\u00f1a el 25 de junio de 1901. En contra de la opini\u00f3n general de la clase pol\u00edtica debido a su pasado, el nuevo rey impresion\u00f3 favorablemente al asumir desde un primer momento la grave responsabilidad que se abat\u00eda sobre sus espaldas tras ser coronado el rey de la primera potencia mundial en aquellos momentos. Toda su preocupaci\u00f3n fue devolver a la realeza brit\u00e1nica su esplendor, reafirmando al mismo tiempo sus prerrogativas. Para ello, insisti\u00f3 en que las ceremonias de su coronaci\u00f3n, postergadas al 9 de agosto de 1902 como consecuencia de una grave reca\u00edda de su salud, fueran del todo punto suntuosas.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nada m\u00e1s subir al trono, Eduardo VII expres\u00f3 sus deseos de ser estrictamente respetuoso con la Constituci\u00f3n y las leyes que se acordaran en el Parlamento. No obstante, siendo como era tan meticuloso en cuestiones de etiqueta, representaci\u00f3n y jerarqu\u00eda, tuvo que someterse a la voluntad de todos sus primeros ministros, con los que nunca lleg\u00f3 a sintonizar de manera correcta, especialmente con\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/b\/balfour.htm\">Arthur James Balfour<\/a>, jefe del Gobierno entre 1902 y 1905, y con el marqu\u00e9s de Lansdowne, jefe del Foreign Office. Finalmente, su pereza y \u00e1nimo, tan poco acorde para redactar informes e interesarse por los asuntos internos del reino, provocaron que \u00e9ste abandonara la pol\u00edtica interior enteramente en manos de sus ministros.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aun as\u00ed, uno de los dos campos en los que Eduardo VII mostr\u00f3 una absoluta predilecci\u00f3n e inter\u00e9s fue el de las cuestiones militares y navales en concreto. Eduardo VII aport\u00f3 todo su apoyo incondicional a las reformas del ej\u00e9rcito llevadas a cabo por Richard Burton, vizconde de Cloan, quien llev\u00f3 a cabo un ambicioso programa para modernizar las instalaciones y el material, ambos totalmente obsoletos. Gracias a la colaboraci\u00f3n de\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/f\/fisher_of_kilverstone.htm\">John Arbuthnot Fisher<\/a>, primer lord del Almirantazgo, Eduardo VII logr\u00f3 imponerse a la mayor\u00eda de los miembros del Parlamento que se opon\u00edan a la modernizaci\u00f3n de la flota inglesa. Demostrando una gran clarividencia en cuestiones de pol\u00edtica exterior, Eduardo VII mand\u00f3 a Fisher adoptar la flota inglesa a las nuevas perspectivas de lucha contra la marina alemana.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fisher reconstruy\u00f3 por complet\u00f3 todos los puertos importante de la isla y concentr\u00f3 en ellos todos los barcos de guerra brit\u00e1nicos que se encontraban desperdigados por todos los oc\u00e9anos. Tambi\u00e9n se construyeron nuevos y m\u00e1s potentes acorazados, los famosos Dreagnoughts, buques que dispon\u00edan de un colosal tonelaje y de los avances m\u00e1s modernos en artiller\u00eda naval. De los treinta y siete acorazados con que contaba Gran Breta\u00f1a cuando Eduardo VII subi\u00f3 al trono en 1901, a su muerte la marina brit\u00e1nica contaba con cincuenta y seis, capaces de desplazar cerca de 900.000 toneladas, a los que hab\u00eda que sumar un buen n\u00famero de submarinos, cruceros, torpederos y destroyers.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La otra gran pasi\u00f3n de Eduardo VII se desarroll\u00f3 en el plano diplom\u00e1tico y en las relaciones con el exterior. Durante los nueve a\u00f1os de su reinado, el monarca intent\u00f3 llevar la direcci\u00f3n de la pol\u00edtica exterior de su pa\u00eds e imponer sus iniciativas, empe\u00f1o por el cual mantuvo serios encontronazos con el Parlamento. A los pocos d\u00edas de ser nombrado rey, Eduardo VII forz\u00f3 al Gobierno para que firmara la paz con el Transvaal que puso fin a la sangrienta Guerra de los Boers. Siguiendo la misma senda de la cordialidad y la confraternaci\u00f3n, el monarca tambi\u00e9n jug\u00f3 un destacado papel en el estrechamiento de las relaciones bilaterales con Jap\u00f3n, los Estados Unidos y Espa\u00f1a, monarqu\u00eda con la que tambi\u00e9n estaba emparentada la casa real de los Windsor.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Debido a su famosa visita oficial a Francia, en 1903, Eduardo VII contribuy\u00f3 decisivamente a la firma de la alianza, al a\u00f1o siguiente, entre ambos pa\u00edses conocida como Entente Cordial, viaje en el que, gracias a sus h\u00e1biles palabras y a su actitud tan jovial que conquist\u00f3 el aplauso de los parisienses y la confianza del presidente de la Rep\u00fablica francesa \u00c9mile Loubet, se produjo el deshielo necesario para que ambos pa\u00edses se unieran en contra de una m\u00e1s que posible agresi\u00f3n por parte de Alemania. Eduardo VII tambi\u00e9n hizo saber en p\u00fablico su deseo de acercarse a la Rusia zarista, la cual llevaba bastante tiempo enfrentada a Alemania por cuestiones territoriales en el este de Europa y en los Balcanes. Sus sentimientos antialemanes fueron siempre a la par con el clima de competencia tan severa que exist\u00eda entre ambos pa\u00edses.<\/span><\/p>\n<p class=\"biog\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los \u00faltimos meses de su reinado quedaron ensombrecidos por el gran debate surgido por el presupuesto del primer ministro\u00a0<a href=\"https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/l\/lloyd.htm\">David Lloyd George<\/a>\u00a0y por la crisis constitucional que se origin\u00f3 a prop\u00f3sito de la C\u00e1mara de los Lores. De forma s\u00fabita, justo en medio de la tempestad pol\u00edtica que sacud\u00eda a todo el pa\u00eds, Eduardo VII cay\u00f3 gravemente enfermo a finales de abril de 1910, y falleci\u00f3 repentinamente el 6 de mayo.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-28349 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg 302w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli-235x300.jpg 235w\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"385\" data-id=\"28349\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong><em>LA VIDA DE DISRAELI<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\"><strong>Por Andr\u00e9 Maurois*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 17<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em>*Traducci\u00f3n del franc\u00e9s por Remee de Hern\u00e1ndez\u00a0<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-712563\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-20-245x300.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"587\" data-id=\"712563\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-20-245x300.jpg 245w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-20.jpg 395w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>X<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>EL MUNDO EXTERIOR<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<strong><em>No todo lo que es serio es siempre verdad<\/em><\/strong>&gt;, hab\u00eda escrito un d\u00eda Beaconsfield\u00a0 a la reina, y de buena gana hubiera a\u00f1adido: &lt;<em>Aquello que parece moral no es siempre es moral&gt;<\/em>; pero el lector ingles es serio y moral, y aquel que sepa presentarle una cuesti\u00f3n de hecho como un asunto de conciencia obtendr\u00e1 su voto, por lo menos en provincias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Las elecciones no fueron sino un duelo entre Beaconsfield y Gladstone. En Londres era Beaconsfield el m\u00e1s popular de ambos. No solamente los tories, sino incluso los liberales moderados, afirmaban su confianza en \u00e9l y su horror hacia Gladstone. Para el bajo pueblo de la capital era ya una instituci\u00f3n. Si tomaba una berlina, el cochero le dec\u00eda:&lt;<em>S\u00e9 qui\u00e9n es usted, se\u00f1or, y he le\u00eddo todos sus libros.<\/em>&gt; Cuando volv\u00eda de la C\u00e1mara de los Lores, con su abrigo de cuello de astrac\u00e1n flot\u00e1ndole sobre su cuerpo flaco, y apoyado en el brazo de fiel Corry, atravesaba lentamente el Parque, deteni\u00e9ndose a veces a respirar, los transe\u00fantes lo reconoc\u00edan y admiraban el valor de aquel anciano medio muerto<\/strong> <strong>que paseaba aun sobre la vida sus miradas ben\u00e9volas y tristes.<\/strong> A veces, las peque\u00f1as prostitutas, a la caza entre la niebla dorada, atra\u00eddas por el cuello de\u00a0 piel, se aproximaban a \u00e9l y murmuraban sus ofertas humildes y tr\u00e1gicas. El viejo ministro llevaba su\u00a0 mano al sombrero y respond\u00eda con gran cortes\u00eda: &lt;<em>Esta noche, no, my dear; esta noche, no&gt;<\/em> En casi todas las clases sociales las mujeres sent\u00edan simp\u00e1ticas hacia \u00e9l. En cierta comida de Gaiety Girls se hizo esta pregunta:&lt;<em>\u00bfA qui\u00e9n preferir\u00eda usted por marido, a Gladstone o a Disraeli?<\/em>&gt; Todas aquellas lindas muchachas eligieron a Disraeli; una sola dijo:&lt;<em>Gladstone.<\/em>&gt;-dijo ella-: <em>quisiera casarme con Gladstone para hacerme robar por Disraeli y ver la cara de Gladstone despu\u00e9s.<\/em>&gt; Un joven lord que asist\u00eda al banquete refiri\u00f3 la frase a Beaconsfield y lo felicit\u00f3 por la extensi\u00f3n de su popularidad:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Debe usted de estar muy contento-le dijo-; he visto ayer a la reina, que lo tiene por el hombre m\u00e1s grande de su reino, y a unas bailarinas que lo adoran.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El rostro inm\u00f3vil se ilumin\u00f3 un poco:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Naturalmente lo estoy-dijo-: ya conoce usted mis tiernos sentimientos respecto a las mujeres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero cuando refiri\u00f3 esta historia al final de un Consejo de ministros, \u00e9stos permanecieron fr\u00edos, mir\u00e1ndose unos a otros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El partido, en aquella vela de armas, encontraba sorprendente el apartamiento del jefe. A un joven diputado recientemente elegido le hablaba del Jud\u00edo errante, de Byron, a quien \u00e9l llamaba su y moral, y de los perros de ladi Bradford. Al se\u00f1or Baring, que volv\u00eda de Egipto, le hacia el elogio de los jesuitas y le ped\u00eda detalles sobre los pelicanos del Nilo. Incluso en su correspondencia con la reina se dejaba derivar hacia el arte:&lt;<em>Lord Beaconsfield acaba de leer, para distraer sus noches, algunas piezas de Shakespeare; entre ellas, el Sue\u00f1o de una noche de verano. Hacia un cuarto de siglo que no hab\u00eda vuelto a leerlas. Lo que m\u00e1s le ha llamado la atenci\u00f3n es que la intriga del Sue\u00f1o de una noche de verano ocurre durante una noche de mayo; \u00bfde d\u00f3nde sale, pues, ese titulo incongruente? Vuestra majestad tiene mucho gusto po\u00e9tico y mucha cultura. \u00bfPodr\u00eda usted acaso, se\u00f1ora, reflexionar y explicar ese misterio?<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La reina y las bailarinas no eran electoras. En las aldeas de Escocia no vacilaban los hombres entre el profeta de Midlothian y el mago de Dowing Street. Desde los primeros resultados se pudo prever que la derrota conservadora seria m\u00e1s ruidosa aun de lo que hab\u00eda sido seis a\u00f1os antes del desastre liberal. El pa\u00eds, que a la saz\u00f3n atravesaba una crisis agr\u00edcola y otra financiera, sufr\u00eda, y, como todos los enfermos, se volv\u00eda del otro lado esperando mejorar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los conservadores fueron aplastados.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-712542 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-19.jpg\" alt=\"\" width=\"526\" height=\"386\" data-id=\"712542\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-19.jpg 526w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-19-300x220.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-19-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 526px) 100vw, 526px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<em>Nuestras cabezas<\/em> -escribi\u00f3 Gladstone- <em>h\u00e1llanse aun turbadas por el magno acontecimiento de la \u00faltima quincena, que ha causado gran placer, estoy seguro de ello, en la inmensa mayor\u00eda del mundo civilizado&gt;<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El le\u00f1ador iba a podar toda la vegetaci\u00f3n ex\u00f3tica y malsana que hab\u00eda crecido en seis a\u00f1os y que hab\u00eda extendido su sombra mort\u00edfera sobre las virtuosas praderas inglesas. Ya se arremangaba las mangas a lo largo de sus brazos aun vigorosos&#8230;Beaconsfield acept\u00f3 la derrota con igualdad de alma. Iba, pues, a tener, antes de morir, un poco de reposo entre sus \u00e1rboles y sus libros. Sent\u00eda solamente abandonar a otros en un momento dif\u00edcil, la cartera de Negocios Extranjeros, y, sobre todo, separarse de la reina.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hada estaba en Baden y no pod\u00eda creer las nuevas que recib\u00eda. En cuanto tuvo por cierta la noticia, telegrafi\u00f3: &lt;<em>La vida no ser\u00e1 ya para m\u00ed sino disgustos y sufrimientos: considero esto como una desgracia publica.<\/em>&gt; Beaconsfield respondi\u00f3 que tambi\u00e9n a \u00e9l le costaba mucho el renunciar a sus conversaciones, en el curso de las cuales su majestad se hab\u00eda dignado mezclar las confidencias domesticas a las confidencias imperiales, y que para \u00e9l hab\u00edan tenido un encanto inexpresable. Ella le hizo prometer que no la abandonar\u00eda y que continuar\u00eda aconsej\u00e1ndola sobre sus asuntos privados, e incluso, a pesar de todo, sobre los asuntos p\u00fablicos, y, en fin, que en la oposici\u00f3n seguir\u00eda velando por los destinos de Inglaterra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tanto la reina como el ministro esperaban con cierta ingenuidad evitar a Gladstone era Granville y Hartingon. Era l\u00f3gico que la reina llamase a uno de estos dos hombres, o preferentemente a Hartington, que en la oposici\u00f3n hab\u00eda sido perfecto. Disraeli hab\u00eda estimado siempre a Hartington desde que lo vio, joven diputado, bostezar ante su propio primer discurso. Pero Gladstone frustr\u00f3 aquellos planes tan sencillos con una humildad inexorable. Granville y Hartington, tras una oscura conversaci\u00f3n, luminosa en demas\u00eda, que con \u00e9l entablaron, comprendieron que combatir\u00eda a todo Ministerio cuyo jefe no fuese \u00e9l mismo. La reina tuvo que resignarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se hab\u00eda, pues, terminado aquella grata intimidad pol\u00edtica. La audiencia de despedida fue harto melanc\u00f3lica: la reina dio a su viejo amigo su estatuilla en bronce, una escayola de su poney. Beaconsfield bes\u00f3 las manos de la reina; ella le hizo prometerle que le escribir\u00eda a menudo y que ir\u00eda a verla. Hubiera deseado probarles de alg\u00fan modo su reconocimiento haci\u00e9ndolo duque cuando menos; pero \u00e9l juzg\u00f3 que ser\u00eda un\u00a0 error tras el fracaso suyo ante la naci\u00f3n. El no deseaba m\u00e1s que un favor: la dignidad de par para Montagu Corry. Este se convirti\u00f3, pues, en lord Rowton, honor sin precedente para un secretario particular. &lt;\u00a1<em>No se ha visto nunca nada semejante-dijeron los celosos-desde que Cal\u00edgula hizo c\u00f3nsul a su caballo!&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Beaconsfield cumpli\u00f3 su promesa y fue algunas veces a ver a la reina. La primera vez que comi\u00f3 en Windsow, algunas semanas despu\u00e9s de haber dejado el poder, \u00e9sta le dijo:&lt;<em>Estoy tan contenta esta noche, que cuanto ha pasado me parece una horrible pesadilla<\/em>.&gt; Hall\u00f3la animada, encantadora, hasta bonita y una vez m\u00e1s reconoci\u00f3 que la amaba de veras. Ella sigui\u00f3 escribi\u00e9ndole, ora para decirle solamente una frase gentil:&lt;<em>Pienso en usted incluso, despu\u00e9s de comer, veo su retrato que me mira desde su sitio, contra la pared<\/em>&gt;; ora incluso, a pesar de la Constituci\u00f3n, para hablarle de los asuntos del pa\u00eds. Sobre este punto fue \u00e9l de una discreci\u00f3n\u00a0 absoluta, y la reina no tuvo con ello el menor disgusto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hab\u00eda pasado durante toda su vida, siguiente un rimo regular, de la acci\u00f3n a la creaci\u00f3n, y en esta ocasi\u00f3n otra vez, no obstante su edad, dese\u00f3 crear. &lt;<em>Cuando tengo ganas de leer una novela escribo una.<\/em>&gt; \u00bfQui\u00e9n hubiera podido, en efecto, escribir para \u00e9l las novelas que le agradaban? Era necesario que una vez m\u00e1s un h\u00e9roe ambicioso llegara a ministro en las ultimas paginas y que misteriosas y reales influencias pudieran ejercerse en su favor. Endimi\u00f3n fue la historia de un joven pol\u00edtico cuyos \u00e9xitos se lograron por amistades femeninas. Desde sus primeras p\u00e1ginas aparec\u00eda una discreta humana, en la que renac\u00eda vagamente la sombra de la pobre Sara, y a lo largo de todo el libro, una serie de bellas conspiradoras empujaban hacia Dowing Street al d\u00e9bil Endimi\u00f3n. No carec\u00eda de defectos aquel libro; pero lo que encantaba era el encontrar en \u00e9l tan fuerte, tan intacto, el gusto de aquel viejo por la juventud.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lord Rawton se encarg\u00f3 de vender los derechos de autor, y obtuvo por ellos diez mil libras esterlinas que sirvieron para amueblar, en fin, en Londres una nueva casa para lord Beaconsfield, quien firm\u00f3 un contrato para nueve a\u00f1os.&lt;<em>\u00a1Esto me lleva ya hasta la salida!&gt;<\/em> La novela fue acogida con curiosidad, pero tuvo menos \u00e9xito que Lotario. El editor dijo a Beaconsfield que perd\u00eda dinero con ella, y \u00e9ste le ofreci\u00f3 al punto generosamente la anulaci\u00f3n del contrato. Longman rehus\u00f3, y una edici\u00f3n popular equilibr\u00f3lo de la suma que faltaba.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_712519\" aria-describedby=\"caption-attachment-712519\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-712519\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/BEACONSFIELD-HOUSE-216x300.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"499\" data-id=\"712519\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/BEACONSFIELD-HOUSE-216x300.jpg 216w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/BEACONSFIELD-HOUSE.jpg 243w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-712519\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Casa de Lord Beaconsfield en Londres<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Beaconsfield ten\u00eda setenta y seis a\u00f1os<\/strong>. La caza del Poder hab\u00eda perdido para \u00e9l todo atractivo; no cre\u00eda en ella:&lt;<em>He sabido un poco en mi vida lo que es la acci\u00f3n &#8211;<\/em>dec\u00eda-<em>; es una existencia de esperanzas fallidas y de energ\u00edas malgastadas<\/em>.&gt; Si dejaba a su esp\u00edritu espigar por los campos del recuerdo, pod\u00eda hacer amplia cosecha de lecciones de modestia. Hab\u00eda visto a los whigs empe\u00f1ados en hacer una reforma, cuyo primer efecto era separarlos del Poder, y a los tories, considerar como un triunfo la extensi\u00f3n de esta reforma detestada. Hab\u00eda visto a Peel emancipar a los cat\u00f3licos tras de haber arruinado a Canning; a Disraeli, abandonar la protecci\u00f3n despu\u00e9s de haber derrotado a Peel; estaba viendo ahora a Gladstone amenazar a Rusia despu\u00e9s de haber maldecido a Beaconsfield. Hab\u00eda visto a los m\u00e1s pac\u00edficos de los ministros hacer la m\u00e1s belicosa de los pol\u00edticos y a la m\u00e1s german\u00f3fila de las reinas complacerse en combatir a Bismarck. \u00bfY cu\u00e1les ser\u00edan, tras cincuenta a\u00f1os, las consecuencias de su propia pol\u00edtica en Berl\u00edn?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por su parte, el hab\u00eda permanecido asombrosamente fiel a sus ideas juveniles, y su programa de 1880 hubiera podido llevar la firma de Coningsby. Pero mientras en tiempos de Coningsby cre\u00eda \u00e9l en el poder casi sin l\u00edmites del genio individual, reconoc\u00eda ahora la fuerza inmensa del mundo exterior. No descorazonado ni descorazonante, sino modesto, infinitamente modesto. Bajo las umbr\u00edas de Deepdene, Smythe, Manners y Dizzi hab\u00edan pensado que un gran hombre, apoyado en la Iglesia y en la joven nobleza, pod\u00eda rehacer a Inglaterra. Beaconsfield, viejo ya, ve\u00eda sobre todo en la Iglesia una reuni\u00f3n de dignatarios celosos, y de candidatos al obispado, de sectas rivales; y si hab\u00eda encontrado entre la nobleza joven amigos a menudo deliciosos, no hall\u00f3 nunca esa gran escuela de jefes naturales descrita por \u00e9l con tanto cari\u00f1o. Hab\u00eda querido dar a toda una naci\u00f3n un ideal rom\u00e1ntico y hab\u00eda fracaso. Hab\u00eda fracasado porque \u00e9l era un arist\u00f3crata del esp\u00edritu, y el car\u00e1cter de Inglaterra es esencialmente el de la clase media.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-712601\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disreaeli-22-226x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"438\" data-id=\"712601\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disreaeli-22-226x300.jpg 226w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disreaeli-22.jpg 334w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la derrota no era sino relativa. Nada le hubiera desagradado tanto como verla interpretada como un pat\u00e9tico desastre intelectual. Hab\u00eda rehecho, pieza por pieza un gran partido; hab\u00eda restablecido el equilibrio de las fuerzas hist\u00f3ricas con las transformadoras. Gracias a \u00e9l, Inglaterra iba a poder conocer el ritmo sano de las alternativas. Su vida no hab\u00eda sido perdida. Pero cada d\u00eda desconfiaba mas de las palabras, y buscaba muy lejos bajo ellas lo que era la realidad, que cada vez encontraba menos fuera de los individuos, y en grado superior, fuera de las naciones que, por ser Estados evolucionados, han llegado a ser individuos. Ciertos fil\u00f3sofos pol\u00edticos pretend\u00edan que en este final de vida se hab\u00eda tornado un whig, y el m\u00e1s liberal de entre los whigs. La verdad era que s\u00f3lo pertenec\u00eda a un partido por lealtad. De buena gana, como Sol\u00f3n, hubiera respondido al que le hubiere preguntado:&lt;<em>\u00bfQu\u00e9 cual es la mejor Constituci\u00f3n? \u00bfPara qui\u00e9n y en qu\u00e9 momento?<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por\u00a0 otra parte, hab\u00eda conservado toda su afici\u00f3n por la admirable aventura de la vida. No hab\u00eda cesado de creer en la eficacia de la acci\u00f3n; pero quer\u00eda que \u00e9sta fuera medida y limitada. No hab\u00eda perdido su confianza sino en los grandes intentos.&lt;<em>Era, en suma, el siguiente viejo fen\u00f3meno, \u00fanico, pero divertido: un viejo rom\u00e1ntico que no se deja ya enga\u00f1ar por la ilusi\u00f3n rom\u00e1ntica y que, sin embargo, se complace en ella aun, un c\u00ednico ardiente<\/em>.&gt; En cierto modo, su vejez era m\u00e1s feliz que su juventud.&lt;<em>En la juventud todo parece grave, sin remedio; en la vejez se sabe que todo se arregla mejor o peor.<\/em>&gt; Permanec\u00eda curioso; gustaba de rodearse de hombres nuevos; se tomaba grandes molestias por llevar a j\u00f3venes intelectuales al partido conservador. &lt;<em>Porque un partido &#8211;<\/em>dec\u00eda<em>&#8211; \u00e9sta perdido si no recibe una constante aportaci\u00f3n de hombres j\u00f3venes y en\u00e9rgicos.&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1881, uno de los primeros socialistas ingleses, el se\u00f1or Hyndman, pidi\u00f3 una entrevista a lord Beaconsfield. Por parad\u00f3jico que parezca, esperaba gan\u00e1rselo y lograr para \u00e9l el apoyo de los conservadores para ciertos proyectos de leyes obreras. Hab\u00eda le\u00eddo Sybil, y se sent\u00eda atra\u00eddo hacia el viejo jefe por la inclinaci\u00f3n de \u00e9ste hacia el pueblo bajo. Se le recibi\u00f3 y se le introdujo en un sal\u00f3n de muros rojos y dorados, cuyas butacas \u00c1ureas tambi\u00e9n estaban cubiertas de damasco encarnado. Hyndman esper\u00f3 un instante, tras el cual la puerta se abri\u00f3 y apareci\u00f3 por ella una extra\u00f1a silueta. Un anciano vestido con larga bata roja, tocado de un fez rojo, la cabeza ca\u00edda sobre el pecho, un ojo medio cerrado y el otro cerrado por completo. Bajo el fez pasaba la curva brillante, acharolada, del \u00faltimo rizo negro. La impresi\u00f3n de ruina, de fatiga, era tal, que el joven perdi\u00f3 todas las esperanzas: &lt;<em>\u00a1Ay!&#8230;\u2014pens\u00f3&#8211;. Llego demasiado tarde. \u00bfMe dar\u00e1 tiempo siquiera para ver alzarse sus parpados? \u00bfMe responder\u00e1 de otro modo que con un epigrama sarc\u00e1stico y cansado?&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Sent\u00f3se el viejo y permaneci\u00f3 silencioso en un r\u00edgida inmovilidad. Esperaba, pero es muy dif\u00edcil dirigir la palabra a una estatua.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>-Lord Beaconsfield -dijo Hyndman t\u00edmidamente-, la paz con el honor es una formula muerta; la paz con el confort era lo que el pueblo hubiera deseado o\u00edr.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Una ceja se alz\u00f3. &lt;Paz con confort no es una mala frase, no.&gt; Abri\u00f3 los dos ojos y sonri\u00f3:<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>-Me figuro que tiene usted ideas propias sobre este asunto, se\u00f1or Hyndman. \u00bfQu\u00e9 entiende usted por confort? \u00bfEh?<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>-Mucho para comer, bastante para beber, una casa agradable, una educaci\u00f3n completa, y distracciones suficientes para todos.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>-La utop\u00eda hecha de encargo. \u00bfNo? Un bello sue\u00f1o, eso s\u00ed&#8230; \u00bfY cree usted que tiene la menor probabilidad de realizar esa pol\u00edtica?&#8230;Sin el partido conservador, al menos, yo se lo aseguro. En cuanto quiera usted actuar se ver\u00e1 rodeado por una falange de grandes familias, hombres, y sobre todo mujeres, que lo pondr\u00e1n en completa derrota. Esta Inglaterra, cr\u00e9ame, se\u00f1or Hyndman, es un pa\u00eds dif\u00edcil de mover&#8230;; un pa\u00eds con el que hay que esperar mas desenga\u00f1os que \u00e9xitos&#8230;Se le puede hacer esto- y las manos del se\u00f1or Beaconsfield, primero apretadas una contra otra, se separaban como media pulgada, penosamente, como si para separarlas el viejo ministro hubiera tenido que levantar un mundo-, y acaso esto -y gan\u00f3 otra media pulgada-; pero nunca esto&#8230;<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y las manos descarnadas de la momia, tras un \u00faltimo y vano esfuerzo para separarse m\u00e1s, cayeron sobre sus rodillas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_712564\" aria-describedby=\"caption-attachment-712564\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-712564\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/estatua-disraeli-235x300.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"459\" data-id=\"712564\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/estatua-disraeli-235x300.jpg 235w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/estatua-disraeli.jpg 382w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-712564\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Estatua de Disraeli en Londres<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>XI<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>SU FLOR FAVORITA<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>HUGHENDEN<\/strong>&#8230;, la sociedad&#8230;, los libros&#8230;, los recuerdos. &lt;<strong><em>No le he hablado a ning\u00fan ser humano desde hace quince d\u00edas<\/em><\/strong>&gt;, le escrib\u00eda a la duquesa de Rutland. Esto le proporciona un gran reposo. &lt;<em>Apenas si he cambiado con alguien algunas palabras en tres semanas; pero las delicias de vivir en el campo durante el verano han sido siempre, y siguen siendo, nuevas para m\u00ed. Los pavos reales inm\u00f3viles se tuestan al sol sobre el c\u00e9sped de terciopelo verde. Tan silenciosos como inm\u00f3viles, lo cual es una ventaja. Por la ma\u00f1ana se pavonean, chillan, dedic\u00e1ndose al amor y a la guerra.<\/em>&gt; <strong>A \u00e9l tambi\u00e9n le agrada cocer al sol sus viejos miembros, y por la noche, pasearse a la luz de las estrellas a la hora shakespeariana, cuando los murci\u00e9lagos comienzan su danza resbaladiza y gris. Contin\u00faa rode\u00e1ndose de flores. Desde las violetas y las primaveras hasta las gardenias y las orqu\u00eddeas.<\/strong> Despu\u00e9s de las flores, lo que prefiere son los lindos rostros, las voces musicales y la gracia inmaterial y salvaje que tienen algunas veces los ni\u00f1os y las mujeres. Durante su juventud dese\u00f3 que la vida fuese como una interminable y gloriosa procesi\u00f3n, y lleg\u00f3 a serlo. Entonces, harto de aquel brillante desfile, solo anhelaba la inm\u00f3vil tibieza. Cuando un debate urgente lo obligaba a acudir a la C\u00e1mara de los lores, tomaba el tren de la noche.&lt;<em>No puedo resistir a la fascinaci\u00f3n de las notas pesadas del cuco, del arrullo de los palomos&#8230;, a la llama de los espinos albos&#8230;&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-712477\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-18-214x300.jpg\" alt=\"\" width=\"336\" height=\"470\" data-id=\"712477\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-18-214x300.jpg 214w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-18.jpg 345w\" sizes=\"auto, (max-width: 336px) 100vw, 336px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las navidades de 1880 las pas\u00f3 s\u00f3lo, en Hugheaden. Se llevaba un libro a la mesa y le\u00eda durante diez minutos despu\u00e9s de las comidas. Era a menudo la historia de la Rep\u00fablica Veneciana, su lectura favorita desde hacia sesenta a\u00f1os; otras veces, alg\u00fan cl\u00e1sico: Lucio, Horacio, Teocrito, Virgilio, que le agradaban cada vez m\u00e1s. Frente a \u00e9l, en el comedor, de muros cubiertos de roble, estaba el retrato de la reina por von Angeli. El hada aparec\u00eda en \u00e9l un poco seca, un tanto dura. Luego iba a sentarse junto al fuego en la biblioteca, le\u00eda otro poco y cerraba los ojos para so\u00f1ar. El grito de una lechuza anidada en un tejado le record\u00f3 las facciones demacradas, tan fatigadas y queridas, de Mary-Ann. Cre\u00eda escuchar aquella charla, que con tanto valor sostuvo hasta \u00faltima hora. Un tronco resbal\u00f3 del hogar. El anciano arregl\u00f3 el fuego, levantando un haz de chispas. Imagen brillante y breve de la vida. Hacia cerca de cincuenta a\u00f1os que en un min\u00fasculo sal\u00f3n ornado con cortinas de gasa blanca vio sonre\u00edr a su alrededor aquellos encantadores rostros sherisdanescos&#8230;Carolina Norton&#8230; \u00a1Qu\u00e9 hermosa hab\u00eda sido, con sus trenzas negras y sus ojos morados!&#8230;Lo fue hasta el final. &lt;<em>Si, ser\u00e9 hermosa hasta en mi ata\u00fad.<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y ya hac\u00eda tres a\u00f1os que estaba en ese ata\u00fad, despu\u00e9s de una vida dif\u00edcil.&lt;<em>El amor <\/em>-dec\u00eda ya hacia el final de sus existencia-, <em>el amor en la vida&#8230; me recuerda siempre aquella anciana propietaria de Brighton que me dec\u00eda:<\/em> <em>&lt;Vive usted en la casa; pero todo lo dem\u00e1s es un regalo..<\/em>.&gt; &lt;<em>Si, el amor es un regalo en la vida&#8230;Hay que pagarlo como un regalo<\/em>.&gt; Las ancianas entrev\u00e9n la verdad&#8230; la misma reina dec\u00eda: &lt;<em>A media que voy envejeciendo comprendo cada vez peor al mundo&#8230;: no llego a penetrar en sus peque\u00f1eces&#8230;; cuando veo tanta frivolidad, me parece que estamos todos un poco locos..<\/em>.&gt; Todos estamos un poco locos&#8230; El, por ejemplo, hab\u00eda dedicado su vida a buscar&#8230; \u00bfel qu\u00e9? \u00bfQue le ha proporcionado la verdadera felicidad? Algunas miradas de gratitud de Mary-Ann&#8230;, las bellas amistades de Manners y de Bentick, la confianza de Derby, ya viejo&#8230;, la de la reina, algunas sonrisas de ladi Bradford&#8230;Un joven secretario lo sorprende animando el fuego, respirando con dificultad y murmurando a media voz, como para \u00e9l solo:&lt;<em>Sue\u00f1os&#8230;Sue\u00f1os&#8230;<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se retiraba a su habitaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se complugo en decorar el hall y la escalera con los retratos de los que ornaron su vida. Aquello recibi\u00f3 el nombre de Galer\u00eda de la Amistad. Como sub\u00eda lenta y penosamente, pod\u00eda detenerse ante cada retrato&#8230; He aqu\u00ed los largos bucles que rodeaban la carita de ladi Bradford&#8230;Buenas noches, Selina fr\u00edvola, amable&#8230;los ojos enso\u00f1adores y la cara pesada de Luis Napole\u00f3n&#8230;Byron, que Dizzi no conoci\u00f3 y que, sin embargo, form\u00f3 a Dizzi&#8230; Lyndhurst, de facciones preciosas, pintado por D\u00b4Orsay&#8230;, y el mismo D\u00b4Orsay, con su collar de barba negra&#8230;&lt;<em>\u00a1Ah!&#8230;\u00a1Ah!&#8230;\u00a1Mi amigo!&#8230;<\/em>&gt; Bradford&#8230; Mary-Derby&#8230;El \u00faltimo pelda\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-712478\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-17-217x300.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"456\" data-id=\"712478\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-17-217x300.jpg 217w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-17.jpg 316w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El d\u00eda 31 de diciembre volvi\u00f3 a Londres. &lt;<em>Quiero ver a mucha gente y habituarme a la divina voz humana. No es empresa f\u00e1cil la de salir de la profunda soledad en que vivo para entrar en la C\u00e1mara de los Lores y pronunciar un discurso sobre un Imperio que se derrumba<\/em>&gt;. Le era tanto m\u00e1s penoso el hablar cuanto que el asma no lo abandonaba ya nunca. Lord Granville, jefe liberal se sorprendi\u00f3 al verlo, \u00e9l, tan paciente siempre, reclamar con una insistencia casi violenta un turno de palabra y hasta lleg\u00f3 a responderle un poco rudamente Beaconsfield, silencioso, acept\u00f3 aquel sofi\u00f3n. M\u00e1s tarde, lord Rowton le explic\u00f3 a Granville que el anciano, enfermo, no consegu\u00eda ya la tregua necesaria para hablar m\u00e1s que usando de cierta droga, cuyos efectos solo duraban una hora.&lt;<em>Le hubiese sido f\u00e1cil explicarme..<\/em>.&gt;, dijo Granville, confuso. Pero lord Beaconsfield no explicaba jam\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto se sent\u00eda un poco mejor frecuentaba la sociedad. Algunas veces era el encanto de todos por el giro melanc\u00f3lico de sus viejos epigramas y por la gracia anticuada de su cortes\u00eda. La brevedad de sus frases se hizo tan c\u00e9lebre como su brillo durante su juventud. A una mujer que ten\u00eda un brazo desnudo le murmur\u00f3 sencillamente: Canova.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otras veces permanec\u00eda silencioso durante toda una comida, tan inm\u00f3vil de cuerpo y de rostro que parec\u00eda una momia, un fara\u00f3n embalsamado por manos piadosas y sepultado entre los objetos que am\u00f3: las cristaler\u00edas, las fuentes de plata, las flores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar del fracaso electoral, conserv\u00f3 todo su prestigio. En el Club conservador se ve\u00eda un lugar de honor su retrato, del cual la monstruosa fijeza de la vista atra\u00eda las miradas de todos. En el marco estaba grabado en verso de Homero:&lt;<em>El solo es sabio; los dem\u00e1s son sombras fugitivas.&gt;<\/em> En su fuero interno no sent\u00eda ni rencor ni nostalgia. Visitando el taller de sir John Millais, mir\u00f3 largamente un croquis que representaba a Gladstone.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00bfLe agradar\u00eda tenerlo?-le pregunt\u00f3 el pintor-. No me atrev\u00eda a ofrec\u00e9rselo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00a1Ah! Me encantar\u00eda. No se imagine que yo haya detestado nunca a William Gladstone. No. La \u00fanica raz\u00f3n que me ha distanciado de \u00e9l es que he llegado a comprenderlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquel mes de enero de 1881 fue glacial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El frio produc\u00eda en lord Beaconsfield un a modo de sopor que le obligaba a permanecer d\u00edas enteros echado en un div\u00e1n. En esos d\u00edas un rayo de sol ten\u00eda para \u00e9l mucho m\u00e1s valor que el collar de la Jarretera. No se despertaba m\u00e1s que para escribirle a ladi Bradford o a ladi Chesterfield. En febrero y a principios de marzo, aun pudo salir un poco, hablar en los Lores y comer con el pr\u00edncipe de Gales y con Harcourt. Espiaba ansiosamente la primavera, pero \u00e9sta no llegaba. Hacia fines de marzo se enfri\u00f3 y hubo de guardar cama. Respiraba muy dif\u00edcilmente. Cuando la reina recibi\u00f3 de \u00e9l unas cartitas penosamente trazadas con l\u00e1piz, se intranquiliz\u00f3 y pregunt\u00f3 qui\u00e9n lo cuidaba. Era todav\u00eda el doctor Kidd, el home\u00f3pata. La reina indic\u00f3 la conveniencia de una consulta; pero los reglamentos de los m\u00e9dicos proh\u00edben todo contacto con un home\u00f3pata. Por fin la voluntad real, hizo deponer los odios profesionales. El diagnostico fue el siguiente: bronquitis con asma espasm\u00f3dica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al principio los m\u00e9dicos abrigaron alguna esperanza; pero el enfermo dec\u00eda:&lt;No resistir\u00e9 a este ataque. Siento que es de todo punto imposible.&gt; En tiempos escrib\u00eda:&lt;<em>Hay que saber caminar con orgullo hacia la muerte<\/em>&gt;. Pidi\u00f3 con insistencia que se le dijese si estaba moribundo, a\u00f1adiendo:&lt;<em>Preferir\u00eda vivir; pero no me da miedo la muerte.<\/em>&gt;Asisti\u00f3 a su propia agon\u00eda con el desenfado de un artista. Nunca dio muestras de mayor paciencia. Todos cuantos lo vieron quedaron encantados. Tendido, corrigi\u00f3 penosamente las pruebas de su \u00faltimo discurso: &lt;<em>No quiero pasar a la Historia con la reputaci\u00f3n de un mal gram\u00e1tico.<\/em>&gt; Conserv\u00f3 hasta ultima hora el odio por las prosaicas comodidades. A una enfermera que pretendi\u00f3, para sostenerle, colocar en su espalda una almohada neum\u00e1tica, le dijo:&lt;<em>Qu\u00edteme eso, qui\u00e9teme ese emblema de mortalidad.&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-712622 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-23.jpg\" alt=\"\" width=\"541\" height=\"434\" data-id=\"712622\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-23.jpg 541w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/disraeli-23-300x241.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 541px) 100vw, 541px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La reina segu\u00eda con ansiedad la enfermada de su anciano amigo. En varias ocasiones mostr\u00f3 deseos de verlo; pero los doctores se opusieron, temiendo que su visita agitase demasiado al paciente. Todos los d\u00edas telegrafiaba de Windsor para tener noticias:&lt;<em>Le env\u00edo algunas primaveras de Osborne. Pens\u00e9 hacerle una\u00a0 visita; pero he comprendido que es mejor que est\u00e9 tranquilo y no hable. Le suplico que sea bueno y obedezca a los m\u00e9dicos, no haciendo ninguna imprudencia.<\/em>&gt; La soberana vel\u00f3 para que su habitaci\u00f3n estuviese siempre llena de primaveras y de violetas. La mirada del enfermo se posaba con gusto en aquellos macizos de colores puros. Cuando Victoria hubo de partir para la isla de Wight, envi\u00f3 a un mensajero con m\u00e1s flores y una carta. Como Beaconsfield se sintiera muy d\u00e9bil para leerla de por s\u00ed, le dio vuelta entre sus manos con cierto embarazo, y tras un momento de reflexi\u00f3n, dijo:&lt;<em>Esta carta deb\u00eda serme le\u00edda por lord Barrington, un consejero privador.<\/em>&gt; Siempre le agrad\u00f3 que se respetasen las tradiciones. Fue, pues, llamado el consejero privado: &lt;<em>Mi muy querido lord Beaconsfield: Le envi\u00f3 sus flores favoritas de la primavera&#8230;&gt;<\/em> \u00a1Cuanta armon\u00eda llevaba al lecho de Dizzi, moribundo, aquella mezcla de solemnidad y de poes\u00eda campestre!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fuera, la multitud aguardaba noticias. Un gentleman ofreci\u00f3 su sangre. No se pod\u00eda suponer que el extra\u00f1o mago, que de un modo tan curioso supo hacerse nacional, pudiese desaparecer como otro mortal cualquiera. Circulaban los relatos m\u00e1s estramb\u00f3ticos, se dec\u00eda que hab\u00eda pedido un confesor jesuita; pero la verdad era que lord Beaconsfield, no era m\u00e1s misterioso que todos los dem\u00e1s, y que lentamente se iba hundiendo en la inmovilidad final. El 19 de abril, hacia las dos de la ma\u00f1ana, el doctor Kidd comprendi\u00f3 que se aproximaba el fin. Lord Rowton estaba all\u00ed, guardando entre las suyas la mano derecha de aquel cuerpo inm\u00f3vil. De pronto, el moribundo levant\u00f3 lentamente el busto, echando los hombros hacia atr\u00e1s, y los que lo rodeaban reconocieron, sorprendidos, el movimiento que le era familiar cuando se levantaba en la C\u00e1mara para tomar la palabra. Sus labios se movieron; pero sus amigos, inclinados sobre \u00e9l, no pudieron o\u00edr ni una palabra. Cay\u00f3 hacia atr\u00e1s\u00a0 no volvi\u00f3 a salir de su sue\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_712475\" aria-describedby=\"caption-attachment-712475\" style=\"width: 540px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-712475\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-GRAVE-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"540\" height=\"360\" data-id=\"712475\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-GRAVE-300x200.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-GRAVE.jpg 467w\" sizes=\"auto, (max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-712475\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">St Michael&#8217;s Church and the grave of Benjamin Disraeli (1804-1881), late 19th century. (Photo by The Print Collector\/Print Collector\/Getty Images)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En nombre del Gobierno, Gladstone ofreci\u00f3 los funerales p\u00fablicos y una tumba en la abad\u00eda de Westminster; pero los ejecutores testamentarios pensaron que lord Beaconsfield hubiera deseado reposar en Hughenden, cerca de su mujer, en el peque\u00f1o cementerio pr\u00f3ximo a la iglesia. El entierro se hizo, pues, muy modestamente, en el parque, ante el pr\u00edncipe de Gales y algunos amigos. Sobre el ata\u00fad fueron depositadas dos coronas de la reina. Una, de primaveras frescas, llevaba esta inscripci\u00f3n: &lt;<em>Sus flores favoritas<\/em>.&gt; En la otra escribi\u00f3 la soberana de su pu\u00f1o y letra: &lt;<em>Un testimonio de afecto verdadero, de amistad y de respeto<\/em>.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En aquel momento estaba en Osborne, demasiado lejos para poder asistir a la ceremonia; pero a su regreso tuvo empe\u00f1o en visitar la tumba, recorriendo a pie, desde el castillo, el mismo camino que sigui\u00f3 la comitiva f\u00fanebre. Ella misma coste\u00f3 un monumento que se elev\u00f3 en la iglesia. En \u00e9l figuraban las armas de par y el perfil de m\u00e1rmol de lord Beaconsfield, debajo del cual se le\u00eda:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>A LA QUERIDA Y HONRADA MEMORIA DE BENJAMIN, CONDE DE BEACONSFIELD<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>ESTE MONUMENTO LE HA SIDO DEDICADO POR SU AGRADECIDA \u00a0SOBERANA Y AMIGA VICTIORIA R.I.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Los reyes aman al que habla con acierto.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>(Salmo XVI ,13)<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fue muy discutida la inscripci\u00f3n regia:&lt;<em>Sus flores favoritas<\/em>.&gt; Unas primaveras&#8230;La sencillez de aquella elecci\u00f3n molestaba a los adversarios demediado constantes. Gladstone, sentado a la mesa junto a ladi Dorothy Nevill, le dijo que dudaba mucho del gusto de lord Beaconsfield por aquellas flores:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<em>D\u00edgame, lady Dorothy, por su honor: \u00bfle ha o\u00eddo usted alguna vez a lord Beaconsfield expresar particular admiraci\u00f3n por las\u00a0 primaveras? La gloriosa flor de lis era, me parece, mas de su gusto.<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero el a\u00f1o siguiente, al aproximarse el 19 de abril, fecha del aniversario de su muerte, muchos disc\u00edpulos y amigos suyos pidieron a los floristas de Londres la preparaci\u00f3n de ramos Beaconsfield para el ojal hechos con primaveras frescas. Cuando lleg\u00f3 aquel d\u00eda, por las aceras de West-End circularon muchos hombres con la solapa adornada. Cada a\u00f1o fue extendi\u00e9ndose m\u00e1s la costumbre, hasta la creaci\u00f3n de una Liga conservadora, que tom\u00f3 el nombre de Liga de la Primavera. En el peque\u00f1o paseo del Parlamento, todos los a\u00f1os recibi\u00f3 la estatua de Disraeli la visita de innumerables fieles que acud\u00edan para ofrecerle su flor favorita.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte de Disraeli, el docto Ball se aproxim\u00f3 en el Carlton Club a lord Eustace Cecil.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211;<em>\u00bf<\/em>Recuerda usted -le pregunt\u00f3 el doctor- las conversaciones aqu\u00ed en la biblioteca cuando indignados contra nuestros jefes, los llam\u00e1bamos el <em>Jud\u00edo<\/em> y el <em>Jockey<\/em>?&#8230;Y ahora, esta misma ma\u00f1ana, cuando he pasado cerca de Westminster, he visto la estatua de Disraeli cubierta de flores&#8230; \u00a1Ah!&#8230; \u00a1Ya pudieran decir que lo han canonizado como a un santo!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfC\u00f3mo a un santo? No. Disraeli distaba mucho de ser un santo; pero acaso como un antiguo esp\u00edritu de la primavera, siempre vencido y siempre renaciente, como s\u00edmbolo de todo lo que puede cumplir en un universo hostil y frio una larga juventud de coraz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>FIN DE \u00abDISRAELI\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-712488\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-Y-GLADSTONE-GOODBYE-219x300.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"656\" data-id=\"712488\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-Y-GLADSTONE-GOODBYE-219x300.jpg 219w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/DISRAELI-Y-GLADSTONE-GOODBYE.jpg 313w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"HAGKQ8BEkC\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/03\/edmund-burke-contra-la-compania-britanica-de-las-indias-orientales\/\">EL ESTADO DE DERECHO CONTRA EL ESTADO DE CODICIA: Edmund Burke contra la Compa\u00f1\u00eda Brit\u00e1nica de las Indias Orientales (Parte 1)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abEL ESTADO DE DERECHO CONTRA EL ESTADO DE CODICIA: Edmund Burke contra la Compa\u00f1\u00eda Brit\u00e1nica de las Indias Orientales (Parte 1)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/03\/edmund-burke-contra-la-compania-britanica-de-las-indias-orientales\/embed\/#?secret=iR4dOIZ6TW#?secret=HAGKQ8BEkC\" data-secret=\"HAGKQ8BEkC\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"A68GBhykae\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/04\/edmund-burke-contra-la-compania-britanica-de-las-indias-orientales-y-parte-ii\/\">EL ESTADO DE DERECHO CONTRA EL ESTADO DE CODICIA: Edmund Burke contra la Compa\u00f1\u00eda Brit\u00e1nica de las Indias Orientales (y Parte II)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abEL ESTADO DE DERECHO CONTRA EL ESTADO DE CODICIA: Edmund Burke contra la Compa\u00f1\u00eda Brit\u00e1nica de las Indias Orientales (y Parte II)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/04\/edmund-burke-contra-la-compania-britanica-de-las-indias-orientales-y-parte-ii\/embed\/#?secret=QL6H5VYWni#?secret=A68GBhykae\" data-secret=\"A68GBhykae\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"BHz77XSu5z\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/10\/06\/la-masoneria-en-las-artes-el-hombre-que-pudo-reinar-de-john-huston-e-if-de-rudyard-kipling-republicado\/\">La masoner\u00eda en las Artes: \u201cEl hombre que pudo reinar\u201d, de John Huston e \u201cIf\u201d, de Rudyard Kipling &#8211; republicado<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abLa masoner\u00eda en las Artes: \u201cEl hombre que pudo reinar\u201d, de John Huston e \u201cIf\u201d, de Rudyard Kipling &#8211; republicado\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/10\/06\/la-masoneria-en-las-artes-el-hombre-que-pudo-reinar-de-john-huston-e-if-de-rudyard-kipling-republicado\/embed\/#?secret=HP8JwneBNW#?secret=BHz77XSu5z\" data-secret=\"BHz77XSu5z\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb *** Eduardo VII Ruiza, M., Fern\u00e1ndez, T. y Tamaro, E. (2004).\u00a0Biografia de Eduardo VII. En\u00a0Biograf\u00edas y Vidas. La enciclopedia biogr\u00e1fica en l\u00ednea. Barcelona (Espa\u00f1a). Recuperado de\u00a0https:\/\/www.biografiasyvidas.com\/biografia\/e\/eduardo_vii.htm\u00a0el\u00a026 de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/05\/08\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-y-parte-17\/\" title=\"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (y Parte 17)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":712461,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[],"class_list":{"0":"post-2240299","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-miscelanea"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2240299","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2240299"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2240299\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/712461"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2240299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2240299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2240299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}