{"id":2240274,"date":"2022-03-20T00:05:48","date_gmt":"2022-03-19T23:05:48","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2240274"},"modified":"2022-03-17T15:16:12","modified_gmt":"2022-03-17T14:16:12","slug":"la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-10-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/03\/20\/la-vida-de-disraeli-por-andre-maurois-parte-10-2\/","title":{"rendered":"LA VIDA DE DISRAELI, por Andr\u00e9 Maurois (Parte 10)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/12\/indice-de-entradas-de-la-vida-de-disraeli\/\">INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>*<\/strong><span style=\"color: #008000;\"><strong>*<\/strong><\/span><strong>*<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-436798 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/aduana.jpg\" alt=\"VIDA DE DISRAELI\" width=\"640\" height=\"480\" data-id=\"436798\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/aduana.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/aduana-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/aduana-610x458.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/aduana-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/aduana-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>LIBRECAMBIO<\/strong><\/span>\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.guiasjuridicas.es\/Content\/Documento.aspx?params=H4sIAAAAAAAEAMtMSbF1jTAAASMTE3NLtbLUouLM_DxbIwMDS0NDQ3OQQGZapUt-ckhlQaptWmJOcSoAN2nWZDUAAAA=WKE\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">GUIAS JUR\u00cdDICAS<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"d1\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">Concepto<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El\u00a0<i>librecambio<\/i>\u00a0preconiza la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas entre los pa\u00edses sin ning\u00fan tipo de obst\u00e1culo por parte de los Estados. Se considera que el libre comercio favorece la actividad econ\u00f3mica y por tanto los Gobiernos no deben frenar su desarrollo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">Antecedentes\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este pensamiento est\u00e1 ampliamente aceptado en la actualidad, pero sus inicios no fueron tan f\u00e1ciles a finales del siglo XVIII e inicios del XIX. En esas fechas hubo un complicado sistema de tarifas aduaneras que segu\u00eda fielmente las ideas mercantilistas, consider\u00e1ndose que un pa\u00eds debe producir todo lo que precisa e incluso puede exportar, es decir, siempre preservando una balanza comercial con super\u00e1vit. El librecambio tuvo un largo camino que recorrer hasta su plena aceptaci\u00f3n despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial en la mayor\u00eda de los pa\u00edses. Se inici\u00f3 su tortuoso camino en 1786, con el Tratado de Eden, con la rebaja de algunas tarifas comerciales entre Gran Breta\u00f1a y Francia, pero la guerra entre ambos pa\u00edses cerr\u00f3 toda posibilidad de librecambio y hubo que esperar hasta 1820 cuando volvieron por el camino del libre comercio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1824 el Gobierno brit\u00e1nico sigui\u00f3 reduciendo los aranceles (cuatro millones de libras esterlinas anuales), aunque de todos modos continuaba vigente un sistema general de r\u00edgido proteccionismo. Se intentaba racionalizar el comercio exterior mejorando el sistema arancelario, es decir que en definitiva se buscaba mejorar la situaci\u00f3n de la hacienda p\u00fablica. Se eliminaron las prohibiciones de importaciones y las primas a la exportaci\u00f3n de los productos que no beneficiaban al erario p\u00fablico. Estudiando el comercio exterior se fij\u00f3 una tarifa m\u00e1xima del 30 %, cuando lo habitual en esas fechas todav\u00eda era del 57 %, con el prop\u00f3sito puramente operativo de reducir el contrabando.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pese a que todav\u00eda hab\u00eda una clara preferencia por el producto brit\u00e1nico, se acept\u00f3 el principio de reciprocidad con otros pa\u00edses y el\u00a0<i>Committee on Import Duties<\/i>\u00a0en su estudio del comercio exterior brit\u00e1nico destac\u00f3 que entre los 1.146 art\u00edculos con alg\u00fan tipo impositivo, tan solo 17 art\u00edculos representan el 94,5 % de los ingresos totales en 1840. Hasta un total de 531 art\u00edculos casi no se comerciaban, debido a que los impuestos de aduana eran tan elevados que se desincentiva su importaci\u00f3n. Despu\u00e9s de este estudio de mercado, el ministro Peel, en 1842, redujo sustancialmente los aranceles brit\u00e1nicos al 5 % para las materias primas, 12 % para los art\u00edculos semimanufacturados y 20 % para las manufacturas (salvo alcoholes y vinos). Esta reducci\u00f3n arancelaria se hizo paralelamente con la imposici\u00f3n del impuesto sobre la renta, as\u00ed que el Estado no perd\u00eda en sus ingresos y facilit\u00f3 el desarrollo viable del librecambio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En 1845 incluso se derogaron los derechos de aduana de 450 art\u00edculos y se rebajaron muchos otros y finalmente el paso decisivo fue la derogaci\u00f3n de las Leyes sobre los cereales,\u00a0<i>Corn Laws<\/i>, en 1846, que proteg\u00eda los cereales ingleses frente a los extranjeros con impuestos arancelarios. Este cambio sustancial coincide con el cambio en la econom\u00eda brit\u00e1nica, que era m\u00e1s industrial que agraria y a la reducci\u00f3n sustancial en los costes del transporte. Con estos cambios y avances tecnol\u00f3gicos en 1881, Gran Breta\u00f1a importaba alimentos y materias primas y al mismo tiempo, era un gran productor y exportador de bienes manufacturados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para alcanzar este punto, hubo fuertes tensiones entre los intereses del jornalero y del obrero a la vez que durante mucho tiempo hubo una fuerte pol\u00e9mica entre proteccionistas y librecambistas. Los precios agrarios se mantuvieron ficticiamente altos para proteger la principal actividad de Gran Breta\u00f1a hasta 1850. Con la derogaci\u00f3n de las\u00a0<i>Corn Laws<\/i>, los granjeros sufrir\u00e1n las consecuencias a la vez que son los que pagan una parte muy elevada de los impuestos. Sus dificultades ser\u00e1n tales que muchos vendieron sus tierras y los jornaleros se encontraron sin trabajo. En 1850 el 65 % de la poblaci\u00f3n activa brit\u00e1nica estaba todav\u00eda en el sector primario. Puede resultar sorprendente que el Gobierno no \u201cdefendiera\u201d esta actividad, pero cabe destacar que durante tres o cuatro d\u00e9cadas tuvo prosperidad la agricultura \u201cpese\u201d a la liberalizaci\u00f3n. Se incrementaron las rentas y los beneficios; se ampliaron las \u00e1reas cerealistas: la maquinaria mejor\u00f3, se invirti\u00f3 en ganader\u00eda y en sus instalaciones (edificios, drenajes, carreteras). Paralelamente se produce una fuerte emigraci\u00f3n a la ciudad; entre 1841-1861 se estima que fueron 1.300.000 campesinos, mientras se sigui\u00f3 mejorando e invirtiendo en el campo: drenajes, fabricaci\u00f3n de tubos de drenaje, compra de abono, fabricaci\u00f3n de superfosfatos de cal, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todos modos no todo fueron aciertos, ya que muchos aplicaron fertilizantes que perjudicaron al campo. Para mejorar la ciencia agraria crearon instituciones como la Real Sociedad Agr\u00edcola, centro de intercambio de las mejoras investigadas por nuevos profesionales para dirigir las grandes haciendas con m\u00e9todos modernos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En definitiva, el proceso del librecambio estuvo \u00edntimamente ligado con el progreso econ\u00f3mico del siglo XIX y el desarrollo industrial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el librecambio se favoreci\u00f3 al productor m\u00e1s eficiente y competitivo con independencia del lugar de origen. De este modo, se rompi\u00f3 con los postulados mercantilistas y se abrieron al mundo al liberalismo. Otro salto fundamental se produce en 1860 con el tratado\u00a0<i>Cobden-Chevalier<\/i>\u00a0entre Gran Breta\u00f1a y Francia, que posibilit\u00f3 otro per\u00edodo de libre comercio que durar\u00eda hasta la gran depresi\u00f3n de 1873. Nuevamente la soluci\u00f3n defendida por los Estados fue volver al proteccionismo, que durar\u00eda hasta la Primera Guerra Mundial y no se saldr\u00eda definitivamente de sistemas no librecambistas hasta despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial. En\u00a0<i>Breton Woods<\/i>\u00a0se crea un sistema en donde se defiende un mercado abierto, primero con el GATT\u00a0<i>(General Agreement on Tariffs and Trade)<\/i>\u00a0y desde los a\u00f1os 90 con la OMC (Organizaci\u00f3n Mundial de Comercio).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-28349 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli.jpg 302w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/disraeli-235x300.jpg 235w\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"385\" data-id=\"28349\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 36pt;\"><strong><em>LA VIDA DE DISRAELI<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>Por Andr\u00e9 Maurois*<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE 10<\/strong><\/span><\/p>\n<p><em>*Traducci\u00f3n del franc\u00e9s por Remee de Hern\u00e1ndez\u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-436800 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10.jpg\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"288\" data-id=\"436800\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10.jpg 512w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>VII<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>LEADER<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Los grandes esp\u00edritus deben esperar el \u00e9xito de grandes variedades, de grandes talentos y de nada m\u00e1s.<\/em> (Disraeli.)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Amarguras de la victoria&#8230; en su larga carrera hacia la muerte, los hombres imaginan algunos altos agradables. Unos pasos m\u00e1s, y estar\u00e1 terminada la etapa del d\u00eda y se gozar\u00e1 del reposo al lado del fuego; pero en el continuo curso del tiempo no existen altos ni reposos. Cada noche se mira el pasado como un sue\u00f1o y como un misterio el porvenir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El gigante que despreci\u00f3 a David yac\u00eda a trav\u00e9s del camino. Las tropas conservadoras, divididas en dos bandos, hu\u00edan por caminos opuestos. Lord John Russell y sus liberales, sin adversarios, se apoderaban del Poder. En aquella barahunda, \u00bfQu\u00e9 ser\u00eda de Benjam\u00edn Disraeli?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hab\u00eda aprendido mucho durante aquellos cinco a\u00f1os de lucha. Jueces severos, Manners y Benticnk lo hab\u00edan encontrado buen compa\u00f1ero de armas. Supo ganar su confianza sabiendo que la merec\u00eda. Aun cuando se conceptuaba muy superior a Bentinck y sent\u00eda unos deseos irresistibles de ser leader del partido, estaba resuelto a servir como teniente, sin rencillas, mientras que Bentinck ostentara el mando. Sab\u00eda que la lealtad y el valor son m\u00e1s provechosos para un hombre que el brillo de sus ropajes o de sus discursos; que la falsa grandeza no resiste y que la fidelidad a un partido, aun ingrato, era una virtud pol\u00edtica indispensable. Val\u00eda m\u00e1s, mucho m\u00e1s, que el joven dandi que ingres\u00f3 en el Parlamento en 1837.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero su situaci\u00f3n no estaba consolidada. Los amigos de Peel, Gladstone, Graham y todos los intelectuales del partido, lo odiaban, y juraron no unirse jam\u00e1s a \u00e9l. En la corte, la reina, y sobre todo, el pr\u00edncipe Alberto lo consideraban como un ambicioso sin principios, quien por despecho tortur\u00f3 al caro y digno sir Robert. Los gentileshombres campesinos, que durante la emoci\u00f3n de la batalla lo siguieron sin reflexionar, se retrajeron despu\u00e9s. Aun cuando ya no vest\u00eda m\u00e1s que de negro, la forma de su rostro hacia que entre ellos semejase un ibis o un flamenco extraviado en un gallinero ingles. Cuando el sol alumbraba los bancos conservadores, todos los rostros se pon\u00edan m\u00e1s blancos, y el suyo, m\u00e1s oscuro. Su erudici\u00f3n los inquietaba, y para tranquilizarlos trataba de apagar los destellos de su esp\u00edritu. Despu\u00e9s de sostener una\u00a0 conversaci\u00f3n con \u00e9l, un poderoso terrateniente declar\u00f3 que Disraeli no era un hombre muy inteligente, pero era seguramente un buen hombre. Buena impresi\u00f3n, pero demasiado rara.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En resumen: los conversadores estaban espantados de haber derrotado a Peel. Testigos de aquella ca\u00edda, no pod\u00edan creer aun en ella. \u00bfC\u00f3mo un malabarista hebraico, de bucles negros, pudo hacer desaparecer de aquel modo a tan grande y hermosa figura? En la imaginaci\u00f3n de aquellos hombres la persona de Disraeli iba unida, no ya a ning\u00fan rid\u00edculo, sino a un siniestro prestigio. Tras la careta del dandi hab\u00eda aparecido un mago poderoso, pero nefasto. Lo m\u00e1s grave era que lord Stanley, leader, del partido proteccionista en la C\u00e1mara de los Lores y su verdadero jefe, no sinti\u00f3 nunca simpat\u00eda por Disraeli. Ya no hubiera seguido diciendo, como en otros tiempos: &lt;<em>Si ese pillo ingresa, yo me retiro<\/em>.&gt; Confesaba que durante aquellos cinco a\u00f1os la conducta de Disraeli no le hab\u00eda dado motivos para dudar de su lealtad; pero le inspiraba aquel hombre una hostilidad casi f\u00edsica. Stanley era un gran se\u00f1or del siglo XVIII, indolente y burl\u00f3n, de car\u00e1cter altanero y modales alegres. Alardeaba de hacerlo todo bastante bien y nada demasiado bien. Traduc\u00eda a Homero en versos ingleses bastantes pasaderos. Uno de sus caballos fue el segundo en llegar en el Derby; m\u00e1s no tenia programa pol\u00edtico, y nada le hubiera molestado tanto como el tener que redactar uno. Sent\u00eda horror por el retorno a los principios y las explicaciones de conducta. Le agradaba el que se tuviera el completo dominio de s\u00ed mismo y que se fuera negligente. El p\u00e1nico de Peel lo hab\u00eda irritado. La \u00e1spera ambici\u00f3n de Disraeli no le desagradaba menos. Hombre brusco, pronto cansado de la lucha, le tem\u00eda a la duradera actividad de los plebeyos. Aun reconociendo el talento e incluso la honradez -\u00bfpor qu\u00e9 no?-\u00a0 de Disraeli, juzgaba que estaba en su derecho al no invitarlo a comer en su casa, y, por tanto, a no tenerlo como colega en la direcci\u00f3n del partido.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-436825\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/1871-fashion-class-contrast.gif\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"278\" data-id=\"436825\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En aquel momento, cuando lo que importaba era serenar a un Parlamento desconfiado y disipar el aire de extra\u00f1eza acumulado alrededor de su nombre, Benjam\u00edn Disraeli, M.P., cometi\u00f3 la acci\u00f3n menos razonable que imaginarse pueda: public\u00f3 una novela m\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta novela, titulada <em>Tancredo<\/em>, era la historia de un joven se\u00f1or ingles que realiza una peregrinaci\u00f3n al Santo Sepulcro para tratar de comprender el misterio asi\u00e1tico. Era ante todo, con respecto al autor, un pretexto para desarrollar su teor\u00eda del juda\u00edsmo y la de la Iglesia. Para Disraeli, el papel de la Iglesia era defender, en medio de una sociedad materialista, ciertos principios sem\u00edticos expuestos en los dos Testamentos, y de los que eran los principales la creencia del papel divino y del espiritual en este mundo. Era un lugar com\u00fan entre los esp\u00edritus superficiales el hablar de Disraeli diciendo de \u00e9l:&lt;<em>Es un oriental<\/em>.&gt; Clasificaci\u00f3n inexacta, juicio un tanto desprovisto de matices. Educado a la inglesa, formado por el pensamiento brit\u00e1nico, rodeado de amigos ingleses y apasionadamente ligado a Inglaterra, estaba aun m\u00e1s lejos de un jud\u00edo oriental que de un hombre como Jorge Bentinck. Pero difer\u00eda mucho tambi\u00e9n de sus amigos los ingleses de origen. Tenia de particular con los orientales el doble sentimiento de desear los bienes terrenales y darse cuenta de su vacuidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Tancredo<\/em> era un libro extra\u00f1o, valiente e imprudente. Choc\u00f3 mucho. Caryle juzg\u00f3 insoportables las &lt;<em>charlataner\u00edas jud\u00edas<\/em>&gt; (1) de Disraeli y pregunt\u00f3: &lt; \u00bf<em>Durante cu\u00e1nto tiempo aun seguir\u00eda John Bull permiti\u00e9ndole a este absurdo mono que bailara sobre su vientre?<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><sub>(1)En realidad, las calific\u00f3 de cotorreo. (N.de la T.)<\/sub><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Felizmente para Disraeli, muchos de sus colegas de partido no le\u00edan de ordinario. M\u00e1s poco tiempo despu\u00e9s de la ca\u00edda de Peel, las circunstancias lo llevaron a exponer su doctrina en plena C\u00e1mara de los Comunes. Lionel de Rotchschild hab\u00eda sido elegido como parlamentario por la ciudad de Londres, y no pod\u00eda tener all\u00ed asiento por exigir la ley del juramento por la fe de cristiano. Lord John Russell, fiel a la doctrina liberal de que &lt;<em>todo ingl\u00e9s nacido en Inglaterra tiene derecho a todos los beneficios de la Constituci\u00f3n<\/em>&gt;, propuso la supresi\u00f3n de la formula. Todo el partido proteccionista vot\u00f3 contra Russell, salvo Disraeli y Bentinck, y este \u00faltimo lo hizo tan solo por su amistad con Disraeli. Este pronunci\u00f3 un gran discurso, en el que explic\u00f3 ante una C\u00e1mara at\u00f3nita que es el m\u00e1s nefasto de los errores para un partido conservador el perseguir a los jud\u00edos, la raza esencialmente conservadora, a la que se arroja, por la revoluci\u00f3n y el desorden, a los cuales aportan una temible direcci\u00f3n intelectual. En cuanto a \u00e9l, votar\u00eda por los jud\u00edos, pero como cristiano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Ense\u00f1\u00e1is a vuestros hijos la historia de los jud\u00edos; le\u00e9is a vuestros pueblos en los d\u00edas de fiesta las haza\u00f1as de los h\u00e9roes israelitas; cada domingo para cantar las alabanzas al Todopoderoso o encontrar consuelo a vuestros dolores, busc\u00e1is la expresi\u00f3n de tales sentimientos en los cantos de los poetas jud\u00edos. En proporci\u00f3n exacta con la sinceridad de vuestra fe, deb\u00e9is desear la realizaci\u00f3n de este acto de justicia natural&#8230;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La C\u00e1mara escuchaba con impaciencia, y de diferentes puntos de ella se le grit\u00f3: &lt;<em>! Oh! !Oh!&gt;<\/em> m\u00e1s de ello dedujo Disraeli el siguiente pensamiento:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>-No puedo permanecer en esta C\u00e1mara mientras exista un equ\u00edvoco en cuanto a mis opiniones sobre el particular para m\u00ed. Fueren cuales fueren las consecuencias para mi, no puedo expresar un voto que no estuviese conforme con lo que creo deben ser los verdaderos principios religiosos&#8230;S\u00ed, como cristiano, no tomar\u00e9 sobre m\u00ed la terrible responsabilidad de excluir a los que pertenecen a la religi\u00f3n en cuyo seno naci\u00f3 mi Se\u00f1or y mi Salvador.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se sent\u00f3 luego en medio de un profundo silencio. Ni uno solo de los miembros de su partido lo aplaudi\u00f3. En los bancos de la oposici\u00f3n, lord John Russell se volvi\u00f3 hacia su vecino y le dijo con admiraci\u00f3n: &lt;<em>\u00a1Necesita mucho valor un jefe de partido para defender de ese modo unas doctrinas que causan horror a sus amigos!&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-436823 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-10-2.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"493\" data-id=\"436823\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-10-2.jpg 500w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/DISRAELI-10-2-300x296.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El partido comunic\u00f3 a Bentinck que su conducta en el asunto de Rotschild no hab\u00eda sido aprobada, por lo cual present\u00f3 su dimisi\u00f3n de leader. Poco tiempo despu\u00e9s fue encontrado muerto en un campo. Cay\u00f3 de bruces. Los m\u00e9dicos diagnosticaron un espasmo del coraz\u00f3n. Era un hombre poco acostumbrado al trabajo intelectual. La variaci\u00f3n de costumbres que se impuso y la privaci\u00f3n de sus habituales ejercicios alteraron su salud. Adem\u00e1s, una pena muy honda lo hab\u00eda aniquilado. Su \u00fanica ambici\u00f3n consist\u00eda en ganar el Derby, y nunca logr\u00f3 satisfacerla; mas he aqu\u00ed que uno de los caballos que vendi\u00f3 para consagrarse a la pol\u00edtica Surplice, acababa de alcanzar tal galard\u00f3n en esa carrera. Fue una decepci\u00f3n muy dura; pero lord Jorge no lamentaba nunca haber hecho lo que consideraba como un deber. En sus \u00faltimos d\u00edas, cuando sus amigos le suplicaban que tomase un poco de reposo, respond\u00eda: &lt;<em>Quien salve su vida, la perder\u00e1<\/em>.&gt; Su muerte caus\u00f3 mucha tristeza a Disraeli. Se hab\u00eda ligado de todo coraz\u00f3n a aquel amigo un poco tosco, pero justo, que mas de una vez respondi\u00f3 a los que dudaban de su teniente.&lt;<em>No tengo la pretensi\u00f3n de saber mucho; pero de hombres y de caballos, si que entiendo<\/em>.&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al desaparecer Bentinck, perd\u00eda Disraeli uno de sus m\u00e1s s\u00f3lidos apoyos. Cuando se pens\u00f3 en la elecci\u00f3n de un nuevo leader se pronunciaron muchos nombres, menos el suyo. Stanley le escribi\u00f3 una carta, cort\u00e9s en la forma, pero insolente en el fondo, para inducirle a que sirviese a las \u00f3rdenes de un jefe nominal, encarg\u00e1ndolo del trabajo efectivo, mientras el otro ostentar\u00eda el titulo de leader. Disraeli se neg\u00f3 a aceptar todos los riesgos sin el honor del t\u00edtulo. La marcha de Peel y de sus amigos dej\u00f3 a los proteccionistas sin orador, y cuando en el partido conservador, donde contaban con Gladstone y varios m\u00e1s, se hubiera visto precisado a esperar mucho tiempo su promoci\u00f3n, la escisi\u00f3n lo colocaba en el primer lugar, con la venia de los dem\u00e1s o sin ella. Stanley resisti\u00f3 mientras pudo; por fin emiti\u00f3 la idea de hacer dirigir el partido en la C\u00e1mara de los Comunes por un comit\u00e9 de tres miembros: Granby, Herries y Disraeli. &lt;<em>Sieyes, Roger Ducos y Napole\u00f3n Bonaparte<\/em>&gt;, coment\u00f3 un ministro viejo al conocer la noticia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tres semanas despu\u00e9s se dej\u00f3 de hablar de los otros dos, y Disraeli apareci\u00f3 ante todos como el leader oficial de la oposici\u00f3n. Lord Melbourne, que aun viv\u00eda, record\u00f3 entonces a aquel muchacho de cabello rizado que le respondi\u00f3 en casa de Carolina Norton: &lt;<em>Quiero ser primer ministro.<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Por Dios-dijo, este hombre lo ser\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-436837 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/revolucion-cultural-inglaterra-el-siglo-xviii-L-hlauux.jpeg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"391\" data-id=\"436837\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/revolucion-cultural-inglaterra-el-siglo-xviii-L-hlauux.jpeg 550w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/revolucion-cultural-inglaterra-el-siglo-xviii-L-hlauux-300x213.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Era, en efecto, un gran paso dado en el camino del Poder aquel de presentarse en la C\u00e1mara como jefe reconocido de un gran partido; pero una idea que se dibujaba cada d\u00eda m\u00e1s clara en el esp\u00edritu de Disraeli era la de que en Inglaterra, y sobre todo en cierta sociedad pol\u00edtica, un hombre no representaba nada si no pose\u00eda unas tierras, y no juzgaba absurdo tal prejuicio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un terrateniente, al pasearse por sus fincas, hablando con sus granjeros, se entera del verdadero estado de los sentimientos y de las necesidades, oye las quejas de los agricultores y mide el alcance de las leyes que ha votado. Un habitante de Londres que se pasa la vida entre los salones y las C\u00e1maras no puede ser m\u00e1s que un te\u00f3rico. El esp\u00edritu necesita, a intervalos frecuentes, ponerse en contacto con la tierra. Despu\u00e9s de una temporada de vida urbana, la paz y la belleza de la naturaleza vegetal calman el tumulto de las ideas. Disraeli amaba apasionadamente los arboles y las flores. Desde hac\u00eda mucho tiempo so\u00f1aba con adquirir una gran casa en el condado de Bucks, al cual se lig\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cerca de Bradenham hab\u00eda una en venta. Era el castillo de Hughenden. Disraeli y sus hermanos estuvieron en \u00e9l con mucha frecuencia durante su ni\u00f1ez, para jugar primero y para coquetear mas tarde. Conoc\u00eda el hermoso parque, los enormes bosques de hayas y de pinos, los lomos ondulantes de las praderas, el riachuelo del valle y sus truchas emboscadas, la terraza abrigada por una florida p\u00e9rgola. M\u00e1s de cien veces escucharon relatar la historia de la finca, que fue donada a Odo, obispo de Bayeux, por Guillermo<em> el Conquistador. <\/em>Ricardo de Monfort vivi\u00f3 en ella, as\u00ed como el famoso conde de Chesterfield. Nada le hubiera agradado tanto a Disraeli como el llegar a ser se\u00f1or de Hughenden, pero no tenia capital. Cuando contrajo matrimonio, sus deudas de juventud, unidas a los intereses exigidos por los usureros y a las deudas de aquellos amigos suyos por los cuales sali\u00f3 garante, se elevaban a veinte mil libras. Su parte en la herencia de su padre seria de diez mil libras, y el se\u00f1or D\u00b4Israeli estaba dispuesto a invertir esa cantidad en la adquisici\u00f3n de una tierra; pero el castillo y sus bosques val\u00edan treinta y cinco mil libras \u00bfD\u00f3nde encontrarlas?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En vida de lord Bentick, Disraeli le confes\u00f3 su deseo, y como lord Jorge juzgase conveniente que uno de los jefes del partido agr\u00edcola fuese a su vez gentilhombre campesino, se ofreci\u00f3 a prestarle, con sus hermanos, la enorme suma. En principio, el convenio estaba hecho. Isaac d\u00b4Israeli compr\u00f3 Hughenden para su hijo. Poco despu\u00e9s muri\u00f3, a la edad de ochenta y un a\u00f1os, sin casi darse cuenta de ello, escuchando hasta el \u00faltimo momento la lectura de Sara. Aquel mismo a\u00f1o, y antes que fuese pagado el castillo, muri\u00f3 a su vez lord Jorge Bentinck; pero Disraeli encontr\u00f3 la misma generosidad en los hermanos de sus amigo. Les explic\u00f3 con una franqueza pueril y atrevida que la vida le ser\u00eda poco grata, e in\u00fatil para el partido, si no le era posible ostentar cierto boato. Eran hombres aptos para comprender la imposibilidad de vivir de otro modo, y Dizzi le pudo escribir a Mary-Ann;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<em>Ya est\u00e1 todo arreglado, y ya eres castellana de Hughenden.&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquella compra hubiera sido justamente censurada por toda persona razonable, pero \u00bfpod\u00eda Disraeli, por carecer de unas miserables monedas de oro, dejar escapar la ocasi\u00f3n que se le presentaba de poseer un castillo casi semejante a los de sus novelas: una iglesia edificada en el mismo parque, la casita del cura, un riachuelo, unas tierras, una gran alameda, como un palacio natural, en donde las hojas se entrecruzan formando ojivas sobre una alfombra de hierbas y de musgo?&#8230;Ya Mary-Ann, perfecta castellana, trazaba senderos en el bosque de pinos, que ellos llamaban el bosque alem\u00e1n, y colocaba bancos r\u00fasticos. Disraeli daba grandes paseos\u00a0 a pie, y su mujer lo acompa\u00f1aba en un cochecito arrastrado por un <em>poney<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Octubre. Los bosques se revisten con la librea de oto\u00f1o. Los tilos y los alerces ti\u00f1en sus hojas amarillentas. Los arboles rojizos centellean al sol. Ac\u00e1 y all\u00e1, un roble o un olmo conservan su verdor como en pleno verano. El se\u00f1or y la dama de Hughenden regresan lentamente hacia el castillo. El tiene cuarenta y cinco a\u00f1os, y ella, cincuenta y siete; pero se inclinaba sobre su hombro con toda ternura, y ella se apoyaba en \u00e9l con toda su coqueter\u00eda. En la terraza, unos pavos reales lucen sus colas, magn\u00edficos y majestuosos. &lt;<em>Mi dear lady, \u00bfpara qu\u00e9 quieres una terraza si no tienes tambi\u00e9n pavos reales?<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-436860\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10-3-300x219.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"423\" data-id=\"436860\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10-3-300x219.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10-3.jpg 381w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>VIII<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>OBSTACULOS<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&lt;<em>Por Dios!, este hombre lo ser\u00e1.&gt;<\/em> Lord Melbourne era m\u00e1s optimista aun que Disraeli, quien se ve\u00eda separado del Poder por un recorrido muy pesado y sembrado de obst\u00e1culos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Primera barrera<\/em>.<\/strong>&#8211; Aun cuando en la C\u00e1mara representaba al partido, no se sent\u00eda respetado. El partido conservador era Fausto, y Disraeli, Mefist\u00f3feles. &lt;<em>Le devolver\u00e9 la fuerza y la juventud, pero con una condici\u00f3n: la de permanecer siempre a su lado.<\/em>&gt; Fausto soportaba al diablo, pero le amaba poco. Todos reconoc\u00edan que el nuevo leader cumpl\u00eda bien su obligaci\u00f3n. Cuando no estaba en la C\u00e1mara, compulsaba libros azules, tomaba notas y preparaba discursos. Mary-Ann era la encargada de mantener el contacto con el mundo, y Dizzi dejaba ver, por fin, su gran desprecio por la frivolidad, que la necesidad de agradar le obligaba a mantener oculto. Era frecuente que pasara la velada en tener en casa de un amigo, sin pronunciar una palabra. Parec\u00eda tan absorto en sus ideas, que apenas si alguien se atrev\u00eda a hablarle. Pero los whigs enviaban sobre \u00e9l a Stanley unos informes semejantes a los que un funcionario colonial pod\u00eda facilitar al gobernador sobre un jefe ind\u00edgena recientemente sometido. &lt;<em>Tengo la intuici\u00f3n de que se juzga comprometido y\u00a0 permanecer\u00e1 fiel.<\/em>&gt; Durante las vacaciones parlamentarias se vigilaba hasta su rostro:&lt;<em>Me entero de que Disraeli se exhibe con unos bigotes; eso es muy lamentable. Deb\u00eda llamar la atenci\u00f3n por su talento y no por su apariencia y su vestimenta exagerada. Conf\u00edo en que no har\u00e1 esas excentricidades m\u00e1s que en el campo, bajo los \u00e1rboles del Bucking-hamshire, y que en enero se presentar\u00e1 en sociedad en forma m\u00e1s humana.<\/em>&gt;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Eran injustificados tales temores. Su indumento era irreprochable. Hab\u00eda desaparecido los anillos y las cadenas; solo llevaba, en invierno como en verano, una levita oscura. Si en sus comienzos\u00a0 pudo disgustar su actitud febril, ya la C\u00e1mara pod\u00eda mostrarse satisfecha de su inmovilidad. Durante las sesiones permanec\u00eda sentado en su banco, con la cabeza alta, los brazos cruzados y estrechamente unidos al cuerpo y los ojos entornados. No se le pod\u00eda mirar sin evocar las antiguas estatuas de piedra de Egipto. Si era atacado con violencia, fing\u00eda dormir. Si el ataque lo her\u00eda en lo vivo, miraba con desenfado el extremo de uno de sus pies, o bien tiraba un poco del pu\u00f1o de su camisa. Era la \u00fanica se\u00f1al de vida que hubiera podido notar el observador m\u00e1s minucioso. Aun en los pasillos se deslizaba sin ruido, como una sombra ajena a la presencia de objetos exteriores. Cuando hablaba, lo hac\u00eda sin gestos ni efectos de voz. \u00danicamente en el momento en que iba a pronunciar\u00a0 una palabra muy jocosa, sacaba su pa\u00f1uelo de su bolsillo izquierdo, lo colocaba en su mano derecha y tos\u00eda ligeramente\u00a0 -A-hem-, se pasaba el pa\u00f1uelo debajo de su nariz, lanzaba el pullazo y volv\u00eda a poner el pa\u00f1uelo en su manos izquierda. Por otra parte, la disciplina del cuerpo hab\u00eda arrastrado la del esp\u00edritu. El, tan nervioso en otro tiempo, hab\u00eda logrado dominarse por completo, por lo menos en apariencia. Si alguien le contradec\u00eda, respond\u00eda siempre: &lt;<em>Acaso&#8230;<\/em>&gt;, y variaba de conversaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong><em>Segunda barrera.- <\/em><\/strong>El partido proteccionista carec\u00eda de doctrina. &lt;<em>\u00bfC\u00f3mo? <\/em>-hubiera dicho Stanley-. <em>\u00bfY la protecci\u00f3n?<\/em>&gt; La protecci\u00f3n no pod\u00eda servir de programa a un gran partido. Un partido ha de tener una fe. No se pueden enardecer las imaginaciones de los hombres con leyes aduaneras, y \u00fanicamente la imaginaci\u00f3n conduce a los hombres. Adem\u00e1s, los hechos demostraban que el crimen de Peel no era tan grande como se hab\u00eda cre\u00eddo. &lt;<em>\u00bfQu\u00e9 es lo que hemos sostenido contra Peel? -dec\u00eda Disraeli-. Que el libre cambio arruinar\u00eda a los granjeros y no har\u00eda bajar el coste de la vida.<\/em>&gt; Y, sin embargo, el coste de la vida hab\u00eda bajado y los granjeros estaban m\u00e1s pr\u00f3speros que en tiempos de la ley sobre los trigos. Era acaso una casualidad; quiz\u00e1 era debido al tiempo, a las cosechas, y pudiera suceder que en lo futuro un cambio de clima los llevara a la hora de la protecci\u00f3n; la agricultura no estaba arruinada. Restablecer las leyes sobre el trigo era, pues, una idea loca; levantar\u00eda al pa\u00eds y acabar\u00eda con el partido. La protecci\u00f3n no estaba solamente muerta, sino adem\u00e1s condenada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal actitud irritaba a todos. Los liberales ansiaban ver a sus adversarios ligados por un siglo a aquella pol\u00edtica maldecida. Lord Stanley preguntaba, no sin apariencias de raz\u00f3n:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211;<em>\u00bfVal\u00eda la pena de apostrofar tanto al se\u00f1or Robert Peel para luego imitarlo?<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No ten\u00eda Stanley ni lugar ni ganas de reflexionar sobre el valor real del libre cambio. El tenia su billar, sus caballos, se hab\u00eda unido a una pol\u00edtica proteccionista, y luego, \u00a1al diablo las consecuencias! El fiel John Manners, a su vez, juzgaba que el honor ordenaba gritar:&lt;!<em> Abajo los impuestos sobre la renta y hurra por la Aduana!&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las viejas leyendas de infidelidad pol\u00edtica volv\u00edan a circular. Punch caricaturizaba a Disraeli, represent\u00e1ndolo unas veces como un fuego fatuo perseguido en vano por granjeros decepcionados; otras, como un camale\u00f3n que, puesto sobre una mesa, era mirado con curiosidad por John Bull, y otras, en fin, como un seductor pueblerino al que un padre severo, ense\u00f1\u00e1ndole a su hija Agricultura, preguntaba: &lt;<em>\u00bfCu\u00e1les son sus intenciones?&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_436885\" aria-describedby=\"caption-attachment-436885\" style=\"width: 690px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-436885\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/entierro-robert-peel-300x224.jpg\" alt=\"\" width=\"690\" height=\"515\" data-id=\"436885\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/entierro-robert-peel-300x224.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/entierro-robert-peel-1024x765.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/entierro-robert-peel-768x574.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/entierro-robert-peel-610x456.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/entierro-robert-peel-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/entierro-robert-peel.jpg 1083w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-436885\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">ENTIERRO ROBERT PEEL<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Tercer obst\u00e1culo.-<\/strong> \u00a0<\/em>Mientras vivi\u00f3 el se\u00f1or Peel, era imposible, sin contar con \u00e9l, rehacer un partido conservador unido. En un principio, Disraeli hall\u00f3 muy molesto el sentarse en el mismo banco en que lo hiciera el hombre cuya vida hab\u00eda roto, separado de \u00e9l tan solo por Gladstone. Desde que lo hubo derrotado, sir Robert se le hab\u00eda hecho simp\u00e1tico. Solo hablaba de \u00e9l para alabarlo. Si la ausencia de Gladstone pod\u00eda colocarlos uno al lado del otro, Disraeli llamaba a un amigo y le rogaba se sentara entre ellos, a fin de evitar al se\u00f1or Robert una penosa vecindad. Pero Peel lo miraba sin c\u00f3lera y lo observaba con gravedad. El \u00e9xito p\u00f3stumo de su pol\u00edtica hab\u00eda calmado su orgullo. Su aspecto era de nuevo tranquilo y casi dichoso. Una noche, al sentarse Disraeli tras un bello discurso, Gladstone , que estaba al lado de Peel, le oy\u00f3 a \u00e9ste aprobar en voz baja.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquella noche, la sesi\u00f3n se prolong\u00f3 hasta las cinco de la ma\u00f1ana; Disraeli al llegar a su casa, la encontr\u00f3, como siempre, iluminada, se acost\u00f3, durmi\u00f3 bien, se levant\u00f3 muy tarde, y su mujer le persuadi\u00f3 de que diera con ella un paseo en coche. Al atravesar Regent\u00b4s Park, dos jinetes extranjeros detuvieron su carruaje:&lt;<em>Se\u00f1or Disraeli, le interesar\u00e1 saber que el se\u00f1or Robert Peel ha sido tirado por su caballo y que lo han llevado a su casa en grave estado.&gt; &lt; \u00bfGrave? <\/em>&#8211; pregunt\u00f3 Disraeli-.<em> !Conf\u00edo en que no sea as\u00ed! Su p\u00e9rdida ser\u00eda una gran desgracia para este pa\u00eds.&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los dos extranjeros parecieron sorprendidos y se alejaron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La noticia era cierta. Peel hab\u00eda salido a caballo durante la ma\u00f1ana. Estaba fatigado por la sesi\u00f3n de la noche antes; su caballo, rebelde, lo hab\u00eda arrojado al suelo. Sus sufrimientos eran tan grandes, que los m\u00e9dicos no hab\u00edan podido explorar completamente las heridas; la se\u00f1ora Peel estaba tan desesperada, que no se le permit\u00eda entrar en la habitaci\u00f3n del enfermo, al que la pena causaba verdaderas convulsiones. Una multitud conmovida rodeaba la casa y esperaba noticias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por la tarde, los Londonderry dieron una gran fiesta rustica en una casita de recreo cubierta de rosas, en las orillas del T\u00e1mesis. La se\u00f1ora Londonderry serv\u00eda el t\u00e9 a sus invitados en tazas de oro macizo. El due\u00f1o de la casa estrech\u00f3 la mano de Disraeli con afectuosa ansiedad, y luego desapareci\u00f3. Cuando volvi\u00f3, un gran rato despu\u00e9s, murmur\u00f3:&lt;<em>No hay esperanza alguna&#8230;<\/em>&gt; Hab\u00eda volado hasta la casa de Peel mientras que los violines por \u00e9l encontrados tocaban y sus invitados tomaban helados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al siguiente d\u00eda, en el Carlton, Gladstone dijo:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">&#8211;<em><strong>Peel ha muerto en paz con todo el mundo, hasta con Disraeli.<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Rachel represent\u00f3 aquella noche <em>Bayaceto<\/em> en franc\u00e9s, y todo Londres acudi\u00f3 para o\u00edrla. Se hac\u00eda raro el pensar que sir Robert no volver\u00eda a ocupar m\u00e1s su banco. &lt;<em>Hab\u00eda realizado su labor <\/em>-dijo Bulwer a Disraeli-, <em>y ning\u00fan hombre sobrevive a su obra terminada.<\/em>&gt; \u00bfPor qu\u00e9? Bulwer se tornaba sentencioso. Disraeli deploraba sinceramente la p\u00e9rdida de su vecino. Sin embargo, muerto Peel, parec\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil el atraerse a los peelistas y hacerlos entrar en su partido. Pero los peelistas permanecieron refractarios. Juzgaban indigno de su devoci\u00f3n a la memoria de Peel el unirse tan pronto a su enemigos, y no quer\u00edan servir a las \u00f3rdenes de Disraeli, de quien hab\u00edan sido sus jefes. Supieron con sorpresa que Dizzi estaba dispuesto a abandonar la direcci\u00f3n de los Comunes a un veterano peelista. Tanta abnegaci\u00f3n les extra\u00f1\u00f3 hasta llegar a la incredulidad, pues no coincid\u00eda con el sujeto tal y como lo hab\u00edan imaginado. Pronto hubo ocasi\u00f3n de poner a prueba su sinceridad. En minor\u00eda, al tratarse de una moci\u00f3n radical, lord John Russell dimiti\u00f3. Lord Stanley fue llamado por la reina. Lo recibi\u00f3, no sin inquietud, porque el regio matrimonio era librecambista. Stanley, con su elegante franqueza, dijo a la soberana que su partido contaba con pocos hombres de talento y no ve\u00eda casi medio de encontrar entre ellos los elementos para un Ministerio. Conferenci\u00f3 con Disraeli y le dijo: <em>&lt;\u00bfSer\u00e1 posible hallar en la C\u00e1mara de los Comunes, sin el apoyo de los peelistas, a seis o siete conservadores casi inteligentes?&gt;<\/em> Stanley lo dudaba. Disraeli le respondi\u00f3 que si el partido lograba el apoyo de Gladstone y sus amigos, sacrific\u00e1ndolo a \u00e9l como leader, estaba dispuesto a dicho sacrificio. Luego desliz\u00f3 algunos nombres, el del se\u00f1or Henley, por ejemplo. Lord Stanley se encogi\u00f3 de hombros, pero no puso dificultades. Ese era su modo de proceder.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al siguiente d\u00eda, hacia las doce, Stanley se hizo anunciar a Disraeli en Grosvenor\u00b4s Gate. Se le hizo subir al primer piso y pasar a la habitaci\u00f3n azul. Ten\u00eda el rostro radiante, la mirada alegre; levant\u00f3, como hac\u00eda con frecuencia, sus cejas burlonas, y dijo:&lt;<em>Well! \u00a1Estamos lanzados!<\/em>&gt; Y torn\u00f3 a ponerse serio. &lt;<em>Le he prometido a la reina que tratar\u00e9 de formar un Gobierno.&gt;<\/em> Ella le hubo de preguntar a quien contaba confiar la direcci\u00f3n de la C\u00e1mara de los Comunes, y \u00e9l nombro a Disraeli. Me desagrad\u00f3 su conducta para con el pobre Robert Peel, y la muerte de \u00e9ste no tiende a disminuir ese sentimiento&#8230;&gt; Lord Stanley respondi\u00f3: <em>&lt;Se\u00f1ora, el se\u00f1or Disraeli hab\u00eda de crearse una posici\u00f3n, establecerse una reputaci\u00f3n de orador brillante. Los hombres que se encuentran en esas condiciones hacen y dicen cosas que pueden evitar los que han encontrado ya su vida trazada.\u00a0 Nadie ha aprendido tanto como \u00e9l en la escuela del Parlamento, y su tono ha variado por completo.&gt;<\/em>&lt;<em>Eso es cierto -dijo al reina-; pero confi\u00f3 en que habiendo logrado tan elevada posici\u00f3n, ser\u00e1 en adelante moderado. Lo acepto con la garant\u00eda de usted.&gt; &lt;Ahora <\/em>-le explic\u00f3 lord Stanley a Disraeli, lleno de emoci\u00f3n al escuchar aquel relato-, <em>voy a escribir a Gladstone rog\u00e1ndole que venga\u00a0 a verme.&gt;<\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-436871\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10-4.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"324\" data-id=\"436871\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La entrevista con Gladstone fue un fracaso completo. Los peelistas, para formar parte del Ministerio, exig\u00edan un abandono oficial de la pol\u00edtica de protecci\u00f3n, un a modo de acto de contricci\u00f3n, y eso no pod\u00eda consentirlo el orgulloso lord Stanley. Conserv\u00f3, a pesar de todo, su buen humor, y cit\u00f3 en su casa, para el d\u00eda siguiente, a sus amigos de la C\u00e1mara de los Lores y a los miembros de la de los Comunes que le indic\u00f3 Disraeli; pero cuando \u00e9ste vio reunida en el esplendido comedor de su jefe a toda aquella asamblea, perdi\u00f3 confianza. Aquel se\u00f1or Henley que \u00e9l alquil\u00f3 estaba sentado en una silla, con las dos manos apoyadas sobre un enorme bast\u00f3n, con las negras cejas unidas y la mirada ayuna de todo pensamiento, con el aspecto de un vigilante de c\u00e1rcel que aguarda una reprimenda por brutalidad. Los dem\u00e1s eran de su misma altura. En cuanto hablaron, Stanley cambi\u00f3 una mirada con Disraeli, comprendiendo \u00e9ste lo que ocurr\u00eda en la imaginaci\u00f3n de su jefe. Aquel hombre espiritual y delicado no podr\u00eda soportar por mucho tiempo tal espect\u00e1culo, lo echar\u00eda todo a rodar. Ya Disraeli hab\u00eda comenzado a formar un vasto programa, a imaginar un Ministerio de mucha duraci\u00f3n, unas elecciones favorables, y he de aqu\u00ed que la aventura se terminaba antes de comenzar. \u00a1<em>Ah, si \u00e9l hubiese sido jefe<\/em>! !<em>Con cuanta paciencia hubiera intentado formar lentamente a sus colegas!<\/em> Pero no lo era, y hab\u00eda de aguantar los caprichos de aquel fatigado gran se\u00f1or. La meta casi alcanzada hu\u00eda ante \u00e9l, acaso para siempre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lord Stanley le hizo se\u00f1a de levantarse y se le llev\u00f3 al otro extremo de la habitaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Esto no marchar\u00e1 nunca-le dijo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-No es, en efecto, un conjunto muy brillante; pero no se precipite demasiado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Stanley volvi\u00f3 a la mesa y expuso que su deber consist\u00eda en rehusar el honor de formar un Gobierno, particularmente por carencia de miembros de la C\u00e1mara de los Comunes. Uno de los whigs, Beresford, dio un respingo y afirm\u00f3 a lord Stanley que en el Carlton hab\u00eda varios hombres de valor que esperaban ser llamados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00bfQui\u00e9n est\u00e1 en el Carlton?- pregunt\u00f3 con impaciencia lord Stanley.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Deesdes -dijo Beresford.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-\u00a1Bah! No son nombres que yo pueda someter a la reina. Well, my lords gentlemen; quedo muy reconocido por la amable presencia de todos;\u00a0 pero esto ha terminado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los reunidos se dispersaron, confusos. Henley qued\u00f3 silencioso y sombr\u00edo. Beresford ten\u00eda el aspecto de un hombre que acaba de perder toda su fortuna a la ruleta, y continuaba declarando que Deesdes era un hombre de primer orden.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando Stanley explic\u00f3 en la C\u00e1mara de los Lores su negativa a formar un Ministerio, estableci\u00f3 un brillante paralelo entre la nulidad de su propio partido y el brillo del grupo peelista. No era siempre tarea f\u00e1cil la de teniente de lord Stanley.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-436906\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10-6.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"546\" data-id=\"436906\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10-6.jpg 533w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/06\/disraeli-10-6-242x300.jpg 242w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE ENTRADAS DE \u00abLA VIDA DE DISRAELI\u00bb *** &nbsp; LIBRECAMBIO\u00a0 GUIAS JUR\u00cdDICAS &nbsp; Concepto El\u00a0librecambio\u00a0preconiza la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas entre los pa\u00edses sin ning\u00fan tipo de obst\u00e1culo por parte de los Estados. 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