{"id":2240134,"date":"2022-03-02T00:05:32","date_gmt":"2022-03-01T23:05:32","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2240134"},"modified":"2024-08-07T15:02:33","modified_gmt":"2024-08-07T13:02:33","slug":"dialectica-eristica-o-el-arte-de-tener-razon-por-arthur-schopenhauer-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/03\/02\/dialectica-eristica-o-el-arte-de-tener-razon-por-arthur-schopenhauer-2\/","title":{"rendered":"DIAL\u00c9CTICA ER\u00cdSTICA\u00a0 O EL ARTE DE TENER RAZ\u00d3N, por Arthur Schopenhauer"},"content":{"rendered":"<h1><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-1.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15123 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-1.jpg\" alt=\"DIAL\u00c9CTICA ER\u00cdSTICA\" width=\"333\" height=\"499\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-1.jpg 333w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-1-200x300.jpg 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-1-100x150.jpg 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 333px) 100vw, 333px\" \/><\/a><\/h1>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">DIAL\u00c9CTICA ER\u00cdSTICA\u00a0 O EL ARTE DE TENER RAZ\u00d3N<\/span> <\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 18pt;\">Expuesta en 38 estratagemas<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">Arthur Schopenhauer<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/schopenhauerarthur1788-1860-1.png\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-15125\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/schopenhauerarthur1788-1860-1-293x300.png\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"338\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/schopenhauerarthur1788-1860-1-293x300.png 293w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/schopenhauerarthur1788-1860-1-768x786.png 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/schopenhauerarthur1788-1860-1-147x150.png 147w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/schopenhauerarthur1788-1860-1.png 977w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a>La dial\u00e9ctica\u00a0 er\u00edstica<a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">[1]<\/a> es el arte de discutir, pero discutir de tal manera que se tenga raz\u00f3n tanto l\u00edcita como il\u00edcitamente \u2013por fas y por nefas-<a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">[2]<\/a>. Puede tenerse ciertamente raz\u00f3n objetiva en un asunto y sin embargo, a ojos de los presentes y algunas veces tambi\u00e9n a los de uno mismo, parecer falto de ella. A saber, cuando el adversario refuta mi prueba y esto sirve como refutaci\u00f3n misma de mi afirmaci\u00f3n, la cual hubiese podido ser defendida de otro modo. En este caso, como es natural, para \u00e9l la relaci\u00f3n es inversa, pues le asiste la raz\u00f3n en lo que objetivamente no la tiene. En efecto, la verdad objetiva de una tesis y su validez en la aprobaci\u00f3n de los contrincantes y los oyentes son dos cosas distintas. (Hacia lo \u00faltimo se dirige la dial\u00e9ctica.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfCu\u00e1l es el origen de esto? La maldad natural del g\u00e9nero humano. Si no fuese as\u00ed, si fu\u00e9semos honestos por naturaleza, intentar\u00edamos simplemente que la verdad saliese a la luz en todo debate, sin preocuparnos en absoluto de si \u00e9sta se adapta a la opini\u00f3n que previamente mantuvimos, o a la del otro; eso ser\u00eda indiferente o en cualquier caso, algo muy secundario. Pero ahora es lo principal. La vanidad innata, que tan susceptible se muestra en lo que respecta a nuestra capacidad intelectual, no se resigna a aceptar que aquello que primero formulamos resulte ser falso, y verdadero lo del adversario. Tras esto, cada cual no tendr\u00eda otra cosa que hacer m\u00e1s que esforzase por juzgar rectamente, para lo que primero tendr\u00eda que pensar y luego hablar. Pero junto a la vanidad natural tambi\u00e9n se hermanan, en la mayor parte de los seres humanos, la charlataner\u00eda y la innata improbidad. Hablan antes de haber pensado y aun cuando en su fuero interno se dan cuenta de que su afirmaci\u00f3n es falsa y que no tienen raz\u00f3n, debe parecer, sin embargo, como si fuese lo contrario. El inter\u00e9s por la verdad, que por lo general muy bien pudo ser el \u00fanico motivo al formular la supuesta tesis verdadera, se inclina ahora del todo al inter\u00e9s de la vanidad: lo verdadero debe parecer falso y lo falso verdadero.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, esa improbidad misma, el empe\u00f1o en mantener tozudamente una tesis incluso cuando nos parece falsa, todav\u00eda tiene una excusa. Con frecuencia al comienzo de la discusi\u00f3n estamos firmemente convencidos de la verdad de nuestra tesis, pero ahora el contraargumento del adversario parece refutarla; dando ya el asunto por perdido, solemos encontrarnos m\u00e1s tarde con que, a pesar de todo, ten\u00edamos raz\u00f3n; nuestra prueba era falsa, pero pod\u00eda haber habido una adecuada para defender nuestra afirmaci\u00f3n: el argumento salvador no se nos ocurri\u00f3 a tiempo. De ah\u00ed que surja en nosotros la m\u00e1xima de luchar contra el razonamiento del adversario incluso cuando parece correcto y definitivo, pues, precisamente, creemos que su propia correcci\u00f3n no es m\u00e1s que ilusoria y que durante el curso de la discusi\u00f3n se nos ocurrir\u00e1 otro argumento con el que podremos oponernos a aqu\u00e9l, o incluso alguna otra manera de probar nuestra verdad. De ah\u00ed que casi nos veamos obligados a actuar con improbidad en las disputas o, cuando menos, tentados a ello con gran facilidad. De esta forma se amparan mutuamente la debilidad de nuestro entendimiento y la versatilidad de nuestra voluntad. Esto ocasiona que, por regla general, quien discute no luche por amor de la verdad, sino por su tesis como pro ara et focis [por el altar y el hogar] y por fas o por nefas puesto que como ya se ha mostrado, no puede hacerlo de otro modo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo habitual ser\u00e1, pues, que todos quieran que sea su afirmaci\u00f3n la que prevalezca sobre las otras, aunque moment\u00e1neamente llegue incluso a parecerles falsa o dudosa\u00bb<a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\">[<\/a><a href=\"#ref3\">3]<\/a>. Los medios para conseguirlo son, en buena medida, los que a cada uno le proporciona su propia astucia y malignidad; se adiestran en la experiencia cotidiana de la discusi\u00f3n. En efecto, as\u00ed como todo el mundo tiene su propia dial\u00e9ctica natural, tambi\u00e9n tiene su propia l\u00f3gica innata. S\u00f3lo la primera, no le conducir\u00e1 ni tan lejos ni con tanta seguridad como la segunda. No es f\u00e1cil que alguien piense o infiera contradiciendo las leyes de la l\u00f3gica; si los juicios falsos son numerosos, muy rara vez lo son las conclusiones falsas. Una persona no muestra corrientemente carencia de l\u00f3gica natural; en cambio, s\u00ed falta de dial\u00e9ctica. Esta \u00faltima es un don natural desigualmente repartido (en esto se asemeja a la capacidad de juzgar. La raz\u00f3n, por cierto, se reparte de manera m\u00e1s homog\u00e9nea). Precisamente, dejarse confundir, dejarse refutar por una argumentaci\u00f3n enga\u00f1osa en aquello que se tiene raz\u00f3n o lo contrario, es algo que ocurre con frecuencia. Quien queda como vencedor de una discusi\u00f3n tiene que agradec\u00e9rselo por lo general, no tanto a la certeza de su juicio al formular su tesis como a la astucia y habilidad con que la defendi\u00f3. En \u00e9ste, como en todos los casos, lo innato es lo mejor<a id=\"ref4a\"><\/a><a href=\"#ref4\">[4]<\/a>; no obstante, tanto el ejercicio como la reflexi\u00f3n sobre las maniobras con las que puede vencerse al adversario, o las que \u00e9ste utiliza con m\u00e1s frecuencia para rebatir, aportar\u00e1n mucho para llegar a ser maestro en este arte. Si bien la l\u00f3gica no puede tener provecho pr\u00e1ctico alguno, s\u00ed puede tenerlo la dial\u00e9ctica. Me parece que Arist\u00f3teles tambi\u00e9n expuso su propia l\u00f3gica (anal\u00edtica), principalmente como fundamento y preparaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica, y que \u00e9sta fue para \u00e9l lo principal. La l\u00f3gica se ocupa de la mera forma de las proposiciones, la dial\u00e9ctica de su contenido o materia, de su valor intr\u00ednseco; de ah\u00ed que debiera preceder la consideraci\u00f3n de la forma, en cuanto lo universal, a la del contenido o de lo particular. Arist\u00f3teles no define el objeto de la dial\u00e9ctica tan sutilmente como yo lo he hecho; si bien es cierto que asigna como su objeto principal la discusi\u00f3n, al misivo tiempo tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de la verdad (T\u00f3picos l, 2). Despu\u00e9s a\u00f1ade de nuevo: \u00ablas proposiciones se consideran filos\u00f3ficamente seg\u00fan la verdad y dial\u00e9cticamente teniendo en cuenta la credibilidad o el aplauso que obtienen en la opini\u00f3n de los otros\u00bb (T\u00f3picos 1, 12). Es consciente de la diferencia y disyunci\u00f3n de la verdad objetiva de una proposici\u00f3n y del hecho de hacerla valer o de obtener su aprobaci\u00f3n, pero no lo hace con la suficiente sutileza como para asignar este \u00faltimo fin a la dial\u00e9ctica<a id=\"ref5a\"><\/a><a href=\"#ref5\">[5]<\/a>. Sus reglas para conseguir el \u00faltimo prop\u00f3sito son, a menudo, tambi\u00e9n asignadas al primero, encontr\u00e1ndose combinadas. De ah\u00ed que me parezca que no supo terminar airosamente su tarea<a id=\"ref6a\"><\/a><a href=\"#ref6\">[6]<\/a>. <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Arist%C3%B3teles\">Arist\u00f3teles <\/a>abord\u00f3 en los <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/T%C3%B3picos_(Arist%C3%B3teles)\">T\u00f3picos<\/a> la exposici\u00f3n de la dial\u00e9ctica con el esp\u00edritu cient\u00edfico que lo caracteriza, de forma extraordinariamente met\u00f3dica y anal\u00edtica; aunque esto sea muy digno de admiraci\u00f3n, no lleg\u00f3 a alcanzar completamente su prop\u00f3sito, que aqu\u00ed es evidentemente pr\u00e1ctico. Tras considerar en los Anal\u00edticos los conceptos, juicios y silogismos seg\u00fan su pura forma, pas\u00f3 despu\u00e9s a considerar el contenido, que \u00fanicamente tiene que ver con los primeros, ya que es en ellos donde reside. Proposiciones y silogismos son en s\u00ed mismos pura forma; los conceptos significan su contenido<a id=\"ref7a\"><\/a><a href=\"#ref7\">[7]<\/a>. Su procedimiento es el siguiente: Toda discusi\u00f3n tiene una tesis o un problema (\u00e9stos difieren simplemente en la forma) y luego, axiomas que deben servir para resolverlo. Se trata siempre de la relaci\u00f3n de unos conceptos con otros. Estas relaciones son, inicialmente, cuatro. De un concepto se busca, o 1) su definici\u00f3n, o 2) su g\u00e9nero, o 3) su caracter\u00edstica particular, su marca esencial, proprium, o 4) su accidens, es decir, una cualidad cualquiera, sin importar si es peculiar y exclusiva o no; brevemente, un predicado. El problema de toda discusi\u00f3n hay que reconducirlo a una de estas relaciones. \u00c9sta es la base de toda la dial\u00e9ctica. En los ocho libros de los T\u00f3picos, Arist\u00f3teles presenta el conjunto de todas las relaciones en las que los conceptos pueden hallarse rec\u00edprocamente, con respecto a las cuatro clases, e indica las reglas para toda posible relaci\u00f3n; esto es, c\u00f3mo debe comportarse un concepto con respecto a otro para ser su proprium [propio], su accidens [accidente], su genus [g\u00e9nero] o su definitum o definici\u00f3n; qu\u00e9 errores pueden cometerse f\u00e1cilmente durante la formulaci\u00f3n y qu\u00e9 es lo que debe tenerse en cuenta cada vez que formulamos una relaci\u00f3n, y qu\u00e9 es lo que puede hacerse para refutarla si la ha formulado el otro. Arist\u00f3teles denomina locus [t\u00f3pico] a la formulaci\u00f3n de cualquiera de estas reglas o de cualquiera de las relaciones entre tales clases de conceptos, indicando 382 topoi: de aqu\u00ed el nombre de T\u00f3picos. A \u00e9stos adjunta unas cuantas reglas sobre la discusi\u00f3n en general que, por lo dem\u00e1s, no son en modo alguno exhaustivas.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_15128\" aria-describedby=\"caption-attachment-15128\" style=\"width: 340px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-4.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15128\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-4.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-4.jpg 252w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-4-189x150.jpg 189w\" sizes=\"auto, (max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15128\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Paisaje, Martin Malharro<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El topos no es, pues, algo puramente material; no se refiere a un objeto o a un concepto determinado, sino siempre a una relaci\u00f3n de clases enteras de conceptos que puede ser com\u00fan a un n\u00famero indeterminado de ellos, en cuanto que \u00e9stos sean considerados en sus relaciones rec\u00edprocas, bajo uno de los mencionados cuatro casos que se dan en toda discusi\u00f3n. Estos cuatro casos tienen, de nuevo, clases subordinadas. La consideraci\u00f3n es aqu\u00ed, en cierta medida, todav\u00eda formal, aunque no tan puramente formal como en la l\u00f3gica, que se ocupa del contenido de los conceptos desde el punto de vista de la forma; esto es, indica c\u00f3mo debe comportarse el contenido del concepto A con respecto al del concepto B para que pueda ser formulado como su genus, o como su proprium (car\u00e1cter distintivo), o como su accidens, o como su definici\u00f3n, o, seg\u00fan las r\u00fabricas a \u00e9l subordinadas, del opuesto, causa y efecto, posesi\u00f3n o privaci\u00f3n, etc. En torno a una de estas relaciones debe girar toda discusi\u00f3n. La mayor\u00eda de las reglas que Arist\u00f3teles indica como topoi en relaci\u00f3n con estas correspondencias, est\u00e1n incluidas en la naturaleza de la relaci\u00f3n conceptual; cada uno es consciente de ellas por s\u00ed mismo, adem\u00e1s, ya de por s\u00ed, obligan al respeto por parte del adversario, igual que en la l\u00f3gica, siendo m\u00e1s f\u00e1cil observarlas en el caso particular o darse cuenta de su negligencia que acordarse del topos abstracto correspondiente; de aqu\u00ed proviene que el uso pr\u00e1ctico de tal dial\u00e9ctica no sea muy grande. Arist\u00f3teles no dice m\u00e1s que cosas de suyo evidentes, y a las que la sana raz\u00f3n arriba por s\u00ed misma. Ejemplo: \u00abSi se afirma el genus de una cosa, entonces debe tambi\u00e9n convenirle alguna species cualquiera de ese genus; de otro modo, la afirmaci\u00f3n ser\u00e1 falsa. Por ejemplo, se afirma que el alma est\u00e1 dotada de movimiento; entonces debe serle propia alguna especie determinada de aqu\u00e9l: volar, caminar, crecer, disminuir, etc.; si carece de ella, entonces, tampoco est\u00e1 dotada de movimiento. Esto es, cuando no le conviene alguna especie, tampoco lo hace el genus; \u00e9ste es el t\u00f3pos\u00bb (Arist\u00f3teles, T\u00f3picos 11 , 4, 11la 33 -b111). Este t\u00f3pos sirve tanto para construir como para destruir. Es el t\u00f3pos noveno. Y, a la inversa, si el g\u00e9nero no conviene, tampoco la especie; por ejemplo: Alguien (se afirma) ha hablado mal de otro. Si demostramos que no habl\u00f3 en absoluto, no ha podido hablar mal de aqu\u00e9l, pues en donde no se da el genus tampoco puede darse la especie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bajo la r\u00fabrica de car\u00e1cter distintivo, proprium, el locus 215 dice as\u00ed: \u00abEn primer lugar, para invalidar: cuando el adversario indica como propio alguna cosa que s\u00f3lo puede ser percibida por medio de los sentidos, lo ha indicado mal, ya que todo aquello que es sensible se vuelve incierto en el momento en que sale del \u00e1mbito de los sentidos. Por ejemplo, si se sostiene como propio del sol que es el astro m\u00e1s brillante que se desplaza sobre la tierra, esto no sirve, pues cuando el sol se pone no sabemos si se desplaza sobre la tierra, ya que entonces est\u00e1 fuera del \u00e1mbito de la sensaci\u00f3n. -En segundo lugar, para establecer: lo propio estar\u00e1 bien indicado, cuando se presente uno que no sea reconocible mediante la sensaci\u00f3n, o, que, siendo sensible, es evidente que se da de manera necesaria. Por ejemplo, como propio de la superficie se indica que es aquella que primero se colorea; \u00e9sta es una caracter\u00edstica propia sensible, y adem\u00e1s, siempre manifiesta, por lo que es correcta)) [Arist\u00f3teles, T\u00f3picos V, 5, 13 ib-19-36]. Esto es suficiente para darles una idea de la dial\u00e9ctica de Arist\u00f3teles. Me parece que no alcanza su prop\u00f3sito; por eso yo lo he intentado de otra manera. Los T\u00f3picos de Cicer\u00f3n son una imitaci\u00f3n hecha de memoria de los de Arist\u00f3teles; en sumo grado superficial y miserable. Cicer\u00f3n no tiene en absoluto una idea clara de qu\u00e9 es un topus ni a qu\u00e9 se dirige; parlotea confusamente ex ingenio [utilizando su propia inventiva] cosas sin sentido, adorn\u00e1ndolas ricamente con ejemplos jur\u00eddicos. Uno de sus peores escritos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para definir concisamente qu\u00e9 es la dial\u00e9ctica habr\u00e1 de consider\u00e1rsela despreocup\u00e1ndose definitivamente de la verdad objetiva (que es asunto de la l\u00f3gica), como el arte de tener raz\u00f3n, lo que ha de ser tanto m\u00e1s f\u00e1cil cuando efectivamente se lleve raz\u00f3n en el asunto del que se trata. La dial\u00e9ctica como tal debe ense\u00f1ar \u00fanicamente c\u00f3mo podemos defendernos contra ataques de cualquier tipo, especialmente contra los desleales y, evidentemente, c\u00f3mo podemos atacar lo que el otro expone sin contradecirnos y, lo m\u00e1s importante, sin que seamos refutados. Hay que distinguir claramente la b\u00fasqueda de la verdad objetiva del arte de hacer que lo que se ha enunciado pase por verdadero; aqu\u00e9lla es asunto de una [disciplina] bien distinta, es la obra de la capacidad de juzgar, del discurrir, de la experiencia, y para ella no existe artificio alguno; la segunda es el objeto de la dial\u00e9ctica. Se la ha definido como la l\u00f3gica de la apariencia: falso; pues de ser as\u00ed, se utilizar\u00eda para defender s\u00f3lo enunciados falsos; pero incluso cuando alguien tiene la raz\u00f3n de su parte necesita la dial\u00e9ctica para defenderla; adem\u00e1s deben conocerse los golpes desleales para poder encajarlos y, a veces, cuando sea necesario, utilizarlos tambi\u00e9n para agredir al oponente con las mismas armas. Por eso, en la dial\u00e9ctica hay que dejar a un lado la verdad objetiva, o considerarla como algo accidental; y, simplemente, no ocuparse m\u00e1s que de c\u00f3mo defender las afirmaciones propias y c\u00f3mo invalidar las del otro. En lo que a estas reglas se refiere, es permisible no tener en cuenta la verdad objetiva porque en la mayor\u00eda de los casos se desconoce su paradero<a id=\"ref8a\"><\/a><a href=\"#ref8\">[8]<\/a>. Con frecuencia, uno mismo no sabe si tiene raz\u00f3n o no, a veces cree tenerla y se equivoca, otras lo creen ambas partes, puesto que veritas est in puteo [La verdad est\u00e1 en lo profundo], <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/05\/28\/el-hombre-segun-aristoteles-y-democrito\/\">Dem\u00f3crito<\/a>. Cuando comienza la discusi\u00f3n, por regla general, cada una de las partes est\u00e1 convencida de tener la raz\u00f3n de su lado; durante su transcurso ambas llegar\u00e1n a dudarlo; el final debe ser, evidentemente, cuando se estipule, cuando se demuestre la verdad. En lo que a \u00e9sta respecta, ah\u00ed ya no se mezcla la dial\u00e9ctica, pues su funci\u00f3n es id\u00e9ntica a la del maestro de esgrima, que no repara en quien tenga efectivamente la raz\u00f3n en la ri\u00f1a que condujo al duelo. Atacar y parar es lo \u00fanico que cuenta, como en la dial\u00e9ctica, que es una esgrima intelectual. S\u00f3lo as\u00ed entendida puede establecerse como una disciplina con entidad propia, ya que si nuestro prop\u00f3sito fuese la b\u00fasqueda de la verdad, tendr\u00edamos que remitirnos a la simple l\u00f3gica; y, en cambio, si nuestro objeto es mostrar la validez de proposiciones falsas, no tendremos m\u00e1s que pura y simple sofistica. En ambas se dar\u00eda por supuesto que ya sabr\u00edamos que fuera objetivamente lo falso o lo verdadero, algo que raramente se sabe de antemano. La verdadera definici\u00f3n de dial\u00e9ctica es, por consiguiente, la que hemos formulado: esgrima intelectual para tener raz\u00f3n en las discusiones. Si el nombre de Er\u00edstica le fuera bien, mucho m\u00e1s apropiado es el de Dial\u00e9ctica er\u00edstica. Siendo de gran utilidad, en los \u00faltimos tiempos se la ha descuidado injustamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo tanto, en este sentido, la dial\u00e9ctica debe ser simplemente una recapitulaci\u00f3n y exposici\u00f3n sistematizada y reglamentada de aquellas t\u00e9cnicas dadas por la naturaleza, de las que se sirve la mayor\u00eda de la gente para tener taz\u00f3n cuando durante una disputa advierten que no la llevan de su parte. Es por esto por lo que ser\u00eda absurdo que en la dial\u00e9ctica cient\u00edfica se tuviera en cuenta la verdad objetiva y su esclarecimiento, puesto que en aquella otra dial\u00e9ctica originaria y natural esto no acontece nunca, sino que, por el contrario, su \u00fanico objetivo es el de tener raz\u00f3n. Desde nuestro punto de vista, la tarea principal de la dial\u00e9ctica cient\u00edfica es la de formular y analizar las estratagemas desleales utilizadas en la discusi\u00f3n, con el fin de que en los debates verdaderos se las reconozca de inmediato y se las destruya. De ah\u00ed que, en su planteamiento, \u00e9sta deba asumir que su prop\u00f3sito final va dirigido al hecho de tener raz\u00f3n, y no al esclarecimiento de la verdad objetiva.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_15132\" aria-describedby=\"caption-attachment-15132\" style=\"width: 330px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-9-Treaty_of_Penn_with_Indians_by_Benjamin_West.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15132\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-9-Treaty_of_Penn_with_Indians_by_Benjamin_West-300x209.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"230\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-9-Treaty_of_Penn_with_Indians_by_Benjamin_West.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-9-Treaty_of_Penn_with_Indians_by_Benjamin_West-215x150.jpg 215w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15132\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Tratado de William Penn con los indios, B. West<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de que he buscado a lo largo y ancho, no me resulta conocido el que se haya logrado algo en este sentido; por lo tanto, \u00e9ste es todav\u00eda un campo sin cultivar. Para alcanzar el fin propuesto deber\u00eda acudirse al manantial de la experiencia, observando en los debates cotidianos de nuestro entorno el modo en que uno u otro de los contrincantes utiliz\u00f3 \u00e9sta o aqu\u00e9lla estratagema, y acto seguido, aquellos ardides que aparecen con m\u00e1s frecuencia, reducirlos a sus principios generales para poder formular desde ellos las estratagemas desleales utilizadas en la discusi\u00f3n con el fin de que en los debates verdaderos se las reconozca de inmediato y se las destruya. De ah\u00ed que, en su planteamiento \u00e9sta debe asumir que su prop\u00f3sito final va dirigido al hecho de tener raz\u00f3n, y no al esclarecimiento de la verdad objetiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A pesar de que he buscado a lo largo y ancho, no me resulta conocido el que se haya logrado algo en este sentido<a id=\"ref9a\"><\/a><a href=\"#ref9\">[9]<\/a>; por lo tanto, \u00e9ste es todav\u00eda un campo sin cultivar. Para alcanzar el fin propuesto deber\u00eda acudirse al manantial de la experiencia, observando en los debates cotidianos de nuestro entorno el modo en que uno u otro de los contrincantes utiliz\u00f3 \u00e9sta o aquella estratagema, y acto seguido, aquellos ardides que aparecen con m\u00e1s frecuencia, reducirlos a sus principios generales para poder formular desde ellos los stratagemata m\u00e1s usuales, que no s\u00f3lo han de ser \u00fatiles despu\u00e9s para la propia ventaja, sino tambi\u00e9n para impedir que sean usadas cuando el adversario pretenda utilizarlas en su provecho.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que sigue debe ser considerado como un primer intento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-2.png\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15121 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-2.png\" alt=\"\" width=\"400\" height=\"500\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-2.png 400w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-2-240x300.png 240w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-2-120x150.png 120w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">BASE DE TODA DIAL\u00c9CTICA<\/span><\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">En primer lugar hay que considerar lo esencial de toda discusi\u00f3n, qu\u00e9 es lo que en ella sucede.\u00a0<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">El adversario ha propuesto una tesis (o nosotros mismos, da igual). Para refutarla existen dos modos y dos v\u00edas.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">1) <span style=\"text-decoration: underline;\">Los modos<\/span>: a) <strong>ad rem<\/strong> (con referencia a la cosa], b) <strong>ad hominem<\/strong> [en referencia a la persona con la que se discute), o <strong>ex concessis<\/strong> [en referencia al marco de concesiones hechas por el adversario); esto es, mostramos que la tesis expuesta no est\u00e1 de acuerdo con la naturaleza del objeto, con la verdad objetiva, o con otras manifestaciones o concesiones admitidas por el oponente, es decir, con la verdad subjetiva; esta \u00faltima es s\u00f3lo una traslaci\u00f3n relativa y no afecta a la verdad objetiva.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">2) <span style=\"text-decoration: underline;\">Las v\u00edas<\/span>: a) <strong>refutaci\u00f3n directa<\/strong>, b) <strong>indirecta<\/strong>. La directa ataca la tesis en sus fundamentos, la indirecta en sus consecuencia;. La directa muestra que la tesis no es verdadera, la indirecta que no puede ser verdad.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 30px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">a) En cuanto a las refutaciones directas, podemos hacer dos cosas: o mostramos que los fundamentos del enunciado son falsos (nego majorem; minorem (negamos tanto la premisa mayor como la menor]); o los admitimos pero mostramos que no se sigue de ellos la consecuencia (nego consequentiam (niego la consecuencial), y atacamos as\u00ed la consecuencia, la forma de la conclusi\u00f3n.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">b) En las refutaciones indirectas utilizamos o la apagoge, o la instancia.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">A) <strong>Apagoge<\/strong>: aceptamos la tesis del adversario como si fuese verdadera; despu\u00e9s mostramos lo que de ella se sigue si la utilizamos como premisa de un silogismo en uni\u00f3n de otra tesis cualquiera reconocida como verdadera; a continuaci\u00f3n, deducimos de dicho silogismo una conclusi\u00f3n claramente falsa, pues o contradice la naturaleza del objeto<a id=\"ref10a\"><\/a><a href=\"#ref10\">[10]<\/a>, o contradice las dem\u00e1s afirmaciones del adversario; es decir, que tanto ad rem como ad hominen es falsa (S\u00f3crates en Hipias mayor y alias). Por consiguiente, el enunciado del adversario ser\u00eda tambi\u00e9n falso, pues de premisas verdaderas s\u00f3lo pueden deducirse conclusiones verdaderas, aunque de las falsas no siempre falsas.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 60px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">B) <strong>La instancia<\/strong>, exemplum in contrarium [contraejemplo]: refutaci\u00f3n de la tesis general por medio de la aportaci\u00f3n directa de casos particulares que aunque est\u00e1n comprendidos bajo el enunciado de la tesis, no la confirman, por lo que deducimos que tiene que ser falsa.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00c9ste es el andamiaje, el esqueleto de toda discusi\u00f3n; aqu\u00ed tenemos su osteolog\u00eda. A ella hay que reducir el fundamento de cualquier disputa. Pero todo esto puede suceder real o solo aparentemente, con razones buenas o malas; y como no podemos saberlo con facilidad, por eso suelen ser los debates tan largos y empe\u00f1osos. Tampoco podemos separar lo verdadero de lo falso durante su transcurso, porque, precisamente, ni siquiera los contrincantes lo saben con anterioridad. Por consiguiente, pasar\u00e9 a la exposici\u00f3n de las estratagemas sin tener en cuenta si se tiene o no raz\u00f3n objetiva; pues tal cosa no puede saberse con seguridad y, adem\u00e1s, eso es lo que debe decidirse por medio de la disputa propiamente dicha. Por cierto, en toda discusi\u00f3n o argumentaci\u00f3n en general hay que estar de acuerdo sobre algo desde lo cual, a modo de principio, podamos juzgar el asunto en cuesti\u00f3n: Contra negantem principia non est disputandum [Con quien niega los principios no puede discutirse).<\/span><\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_15134\" aria-describedby=\"caption-attachment-15134\" style=\"width: 555px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-10.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15134\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-10-300x235.jpg\" alt=\"\" width=\"555\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-10-300x235.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-10-768x602.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-10.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-10-192x150.jpg 192w\" sizes=\"auto, (max-width: 555px) 100vw, 555px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15134\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Ret\u00f3rica, Pieter Isaacsz<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 1<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La amplificaci\u00f3n. La afirmaci\u00f3n del adversario se lleva m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites naturales, se la interpreta de la manera m\u00e1s general posible tom\u00e1ndola en su sentido m\u00e1s amplio y exager\u00e1ndola. La propia afirmaci\u00f3n, en cambio, se especifica cuanto se puede reduci\u00e9ndola a su sentido m\u00e1s nimio, a sus l\u00edmites m\u00e1s estrechos, pues cuanto m\u00e1s general sea una afirmaci\u00f3n, a m\u00e1s ataques estar\u00e1 expuesta. El remedio m\u00e1s eficaz contra la amplificaci\u00f3n es la definici\u00f3n concreta de los puncti y el status controversia [los puntos a discutir y las condiciones de la discusi\u00f3n).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo 1. Afirm\u00e9: \u00abLos ingleses son la primera naci\u00f3n en el arte dram\u00e1tico.\u00bb \u2013 El adversario quiso intentar una instantia y manifest\u00f3: \u00abQue de todos era conocido que tanto en lo que a m\u00fasica se refiere, y por consiguiente, tampoco en la \u00f3pera, hubieran hecho algo de importancia\u201d. &#8211; Le repliqu\u00e9 record\u00e1ndole que \u00abla m\u00fasica no est\u00e1 incluida entre las artes dram\u00e1ticas; \u00e9stas se refieren \u00fanicamente a la tragedia y la comedia\u201d, lo que \u00e9l muy bien sab\u00eda, s\u00f3lo que intent\u00f3 generalizar mi afirmaci\u00f3n para poder incluir en ella todas las representaciones teatrales, y por consiguiente, tambi\u00e9n la \u00f3pera y la m\u00fasica, con lo que me derrotar\u00eda con seguridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A la inversa, se salva la propia afirmaci\u00f3n mediante su limitaci\u00f3n con respecto al primer prop\u00f3sito manifestado, si la expresi\u00f3n utilizada lo favorece.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo 2. A dice; \u00abLa paz de 1814 incluso devolvi\u00f3 a todas las ciudades hanse\u00e1ticas alemanas su independencia\u201d. &#8211; B responde con una instantia in contrarium que Danzig, que hab\u00eda conseguido su independencia gracias a Bonaparte, la perdi\u00f3 con aquella paz. -A se salva de esta manera \u00abyo dije \u00abtodas las ciudades alemanas\u00bb, Danzig era una ciudad hanse\u00e1tica\u00a0 polaca\u00bb.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta estratagema la ense\u00f1a ya Arist\u00f3teles en los T\u00f3picos [lib. VIII, c. 12, 11.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo 3. <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/03\/10\/el-pensamiento-de-lamarck-en-su-contexto-historico-por-faustino-cordon\/\">Lamarck<\/a> (Philosophie zoologique [Par\u00eds, 1809), vol, l, p. 203) niega a los p\u00f3lipos toda clase de percepci\u00f3n sensible porque carecen de nervios. Pero, sin embargo, se sabe que perciben, pues buscan la luz en tanto que artificiosamente se mueven hacia ella de ramo en ramo; y atrapan su presa. De esto se ha concluido que la masa nerviosa est\u00e1 proporcionalmente esparcida por la totalidad del volumen de sus cuerpos, homog\u00e9neamente fundida; ya que es evidente que tienen alg\u00fan tipo de percepci\u00f3n, aunque sin \u00f3rganos perceptores espec\u00edficos. Porque esto invalida su hip\u00f3tesis, Lamarck argumenta de forma dial\u00e9ctica: \u00abEn este caso cada una de las partes del cuerpo de los p\u00f3lipos deber\u00eda ser capaz de toda clase de percepci\u00f3n sensible, de movimiento, de voluntad, de pensamiento, siendo as\u00ed que el p\u00f3lipo tendr\u00eda en cada punto de su cuerpo todos los \u00f3rganos correspondientes a las especies de los animales m\u00e1s perfectos. Cada part\u00edcula podr\u00eda ver, oler, gustar, o\u00edr, etc., y tambi\u00e9n pensar, juzgar, inferir; en definitiva: cada mol\u00e9cula de su cuerpo ser\u00eda como un animal perfectamente desarrollado, y el mismo p\u00f3lipo ocupar\u00eda un puesto superior al del ser humano, pues cada uno de sus trocitos poseer\u00eda todas las capacidades que el hombre s\u00f3lo tiene en conjunto. &#8211; Adem\u00e1s, no habr\u00eda ninguna raz\u00f3n que impidiese aplicar lo que sobre los p\u00f3lipos se afirma, tambi\u00e9n a cada m\u00f3nada, el m\u00e1s imperfecto de todos los seres, y, finalmente, tambi\u00e9n a las plantas, que por supuesto tambi\u00e9n viven, etc.\u00bb &#8211; Con el uso de tales estratagemas dial\u00e9cticas traiciona un escritor que en su fuero interno es consciente de no tener raz\u00f3n. Porque se afirm\u00f3: \u00absu cuerpo entero es sensible a la luz, por lo tanto es de naturaleza nerviosa,&gt;, concluye que todo el cuerpo piensa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 2<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Usar la homonimia para extender la afirmaci\u00f3n enunciada a lo que puede comprenderse igualmente bajo el mismo nombre, pero que poco o nada tiene que ver con el asunto del que se est\u00e1 tratando; despu\u00e9s, a continuaci\u00f3n, se refuta triunfalmente la afirmaci\u00f3n tomada en este sentido haciendo que parezca que se ha refutado la primera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Anotaci\u00f3n. Sin\u00f3nimas son dos palabras para el mismo concepto; hom\u00f3nimos dos conceptos designados mediante la misma palabra (ver Arist\u00f3teles, T\u00f3picos, Lib. I, cap. 13). Bajo, agudo, alto, utilizados a veces para calificar cuerpos y otras para los tonos de voz, son hom\u00f3nimas. Honrado y probo son sin\u00f3nimos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se puede considerar esta estratagema como id\u00e9ntica al sofisma ex homonymia, sin embargo la obviedad de tal sofisma no enga\u00f1ar\u00e1 en serio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Omne lumen potes extingui \u00cdntellectus est lumen intellectus potest extingui<a id=\"ref11a\"><\/a><a href=\"#ref11\">[11]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aqu\u00ed se nota enseguida que hay cuatro termini: lumen en sentido propio, y lumen entendido metaf\u00f3ricamente. Por otra parte, en casos m\u00e1s sutiles enga\u00f1a; concretamente, en aquellos en los que los conceptos se designan con la misma expresi\u00f3n y est\u00e1n emparentados, pudi\u00e9ndose intercambiar uno por otro con facilidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo 1)<a id=\"ref12a\"><\/a><a href=\"#ref12\">[12]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abA\u00fan no est\u00e1 usted muy iniciado en los misterios de la filosof\u00eda kantiana\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abAh, mire usted, de donde hay misterios no quieto saber nada\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">[Ejemplo 2)]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Censuro el principio del honor, juzgando incomprensible que quien sufre una ofensa quede deshonrado a menos que no la repare con una ofensa a\u00fan m\u00e1s grande, o mediante la sangre del ofensor o la propia. Para fundamentar esto aduzco que el verdadero honor no puede ser manchado por lo que uno sufra, sino \u00fanicamente por aquello que uno haga; pues a cualquiera puede tocarle en suerte sufrir de todo. &#8211; El adversario atac\u00f3 directamente al fundamento mostr\u00e1ndome triunfalmente que si se acusase falsamente a un comerciante de estafa, de irresponsabilidad, o de negligencia en sus negocios, se le atacar\u00eda su honor, que habr\u00eda sido \u00fanicamente manchado con lo que padeciese; y que esto solamente podr\u00eda repararse en cuanto que se consiguiesen el castigo y la retractaci\u00f3n p\u00fablica de los agresores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De este modo, con el uso de la homonimia, suplanta el honor burgu\u00e9s, o buen nombre cuya mancha acontece por la calumnia, por el concepto del honor caballeresco, conocido tambi\u00e9n como point d&#8217;honneur, cuya mancha acontece por ofensa. Y colmo un ataque al primero no podr\u00eda quedar impune, sino que deber\u00eda ser reparado mediante p\u00fablica retractaci\u00f3n, del mismo mudo y con el mismo derecho, se reparar\u00eda un ataque al segundo mediante otra ofensa a\u00fan mayor o mediante el duelo. Aqu\u00ed tenemos, pues, la mezcla de dos cosas esencialmente distintas favorecida por la homonimia de la palabra honor y, adem\u00e1s, tambi\u00e9n una mutatio controversias (cambio del asunto principal de la controversia) ocasionada asimismo por la homonimia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 3<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tomar la afirmaci\u00f3n<a id=\"ref13a\"><\/a><a href=\"#ref13\">[13]<\/a> que ha sido formulada en modo relativo, relative, como si lo hubiera sido en general, simpliciter, absolute, o por lo menos, entenderla bajo otro aspecto muy distinto al de su verdadera intenci\u00f3n para seguidamente refutarla seg\u00fan este \u00faltimo. El ejemplo de Arist\u00f3teles es: \u00abel moro es negro, por lo que a sus dientes se refiere, blanco; por lo tanto es negro, pero no negro a la vez\u00bb. &#8211; \u00c9ste es un ejemplo imaginario que no enga\u00f1ar\u00e1 de verdad a nadie; tomemos en cambio, otro de la experiencia real.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo 1. En una conversaci\u00f3n sobre filosof\u00eda, admito que mi sistema defiende y alaba a los quietistas. Poco despu\u00e9s, recae la conversaci\u00f3n en Hegel, y aseguro que, en general, no ha escrito m\u00e1s que disparates, o que, al menos, hay en sus escritos partes en las que el autor ha puesto la palabra y el lector debe a\u00f1adirle el sentido. \u00c9l adversario no se aventura a rebatirlo ad rem, sino que se conforma con el uso del argumentum ad hominem: \u00abyo hab\u00eda alabado a los quietistas y \u00e9stos, en cualquier caso, tambi\u00e9n escribieron muchos disparates\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Admitiendo este hecho, corrijo al adversario a\u00f1adiendo que no admiro a los quietistas como fil\u00f3sofos y escritores, es decir, no por sus aportaciones te\u00f3ricas, sino como a hombres, por sus acciones y, simplemente, en un sentido pr\u00e1ctico; con respecto a Hegel, me refer\u00eda a sus aportaciones te\u00f3ricas. Con esto se par\u00f3 el golpe. Las tres primeras estratagemas est\u00e1n emparentadas; tienen en com\u00fan el hecho de que el adversario habla en realidad de otra cosa distinta de la que se manifest\u00f3. Incurre en una ignoratio elenchi [desconocimiento de la refutaci\u00f3n] aqu\u00e9l que se deja desarmar de esta manera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todos los ejemplos mostrados es verdadero lo que aduce el adversario, pero no est\u00e1 realmente en contradicci\u00f3n con la tesis, la contradicci\u00f3n es s\u00f3lo aparente; as\u00ed, quien es atacado deber\u00e1 negar la consecutividad de la conclusi\u00f3n del adversario, es decir, que de la verdad de su tesis se desprenda la falsedad de la nuestra. Es, pues, refutaci\u00f3n directa de su refutaci\u00f3n por negationem consecuentiae [negaci\u00f3n de la consecutividad]. No admitir premisas verdaderas porque se prev\u00e9 su consecuencia. Contra esto, los dos medios siguientes, reglas 4 y 5.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 4<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando se quiere llegar a una conclusi\u00f3n, no hay que dejar que \u00e9sta se prevea, sino procurar que el adversario admita las premisas una a una y dispersas sin que se d\u00e9 cuenta durante el transcurso del di\u00e1logo; de lo contrario, lo impedir\u00e1 con todos los medios a su alcance. O, cuando es dudoso que el adversario vaya a aceptarlas, se formulan primeramente las premisas de esas premisas; se hacen prosilogismos; entonces se deja que admita unas cuantas premisas desordenadas de tales prosilogismos enmascarando as\u00ed la jugada hasta que haya admitido todo lo que quer\u00edamos. Luego se procede recapitulando el asunto desde atr\u00e1s. Esta regla la da Arist\u00f3teles, T\u00f3picos VIII,1, No necesita ejemplo alguno.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\">ESTRATAGEMA 5<\/span><a id=\"ref14a\"><\/a><a href=\"#ref14\">[14]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pueden usarse premisas falsas para demostrar la propia tesis cuando el adversario no admita las verdaderas, es decir, o por. que no reconozca su verdad, o porque ve que de ellas se seguir\u00eda como conclusi\u00f3n inmediata nuestra tesis. Se toman entonces proposiciones que de suyo son falsas, pero verdaderas ad hominen, y se argumenta ex concessis, seg\u00fan la manera de pensar del adversario, pues lo verdadero puede seguirse tambi\u00e9n de premisas falsas, si bien nunca de verdaderas lo falso. Por otra parte pueden refutarse tesis falsas del adversario mediante otras tesis tambi\u00e9n falsas pero que \u00e9l sostiene como verdaderas: puesto que hay que tratar con \u00e9l, debe utilizarse su propia forma de pensar. Por ejemplo, si pertenece a alguna secta con la que estamos en desacuerdo podemos utilizar contra \u00e9l las m\u00e1ximas de la secta como principia. Arist\u00f3teles, T\u00f3picos VIII, C. 9.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 6<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se encubre una petitio principii [petici\u00f3n de principio] postulando aquello que se debe demostrar, 1) usando otro nombre, por ejemplo, en vez de \u00abhonor\u00bb, \u00abbuen nombre\u00bb, en vez de \u00abvirginidad\u00bb, \u00abvirtud\u00bb etc.; o tambi\u00e9n, utilizando conceptos intercambiables: animales de sangre roja, en vez de animales vertebrados; 2) dando por supuesto en general aquello que es muy discutible en un caso particular; por ejemplo, se afirma la inseguridad de la medicina postulando la inseguridad de todo saber humano; 3) o viceversa dos cosas consecuentes la una de la otra, si hay que demostrar la primera, se postula la segunda; 4) si para demostrar el universal, se hace que se admitan todos los casos singulares (la contraria a la n\u00famero 2) (Arist\u00f3teles, T\u00f3picos VIII, c. ll).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El \u00faltimo cap\u00edtulo de los T\u00f3picos de Arist\u00f3teles contiene buenas reglas sobre el ejercicio de la dial\u00e9ctica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 7<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando la discusi\u00f3n se dirige de manera algo formal y rigurosa y deseamos que se nos comprenda muy claramente, si hemos enunciado una afirmaci\u00f3n y debemos probarla, procederemos preguntando al adversario para poder deducir de sus respuestas la verdad de nuestra afirmaci\u00f3n. Este m\u00e9todo erotem\u00e1tico fue sobre todo utilizado por los antiguos (se le llama tambi\u00e9n socr\u00e1tico); a \u00e9l se refiere la presente estratagema y algunas que despu\u00e9s la seguir\u00e1n. (Todas ellas libremente adaptadas seg\u00fan el L\u00edber de elenchis sophistichis, c. 15 de Arist\u00f3teles).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Preguntar mucho de una vez y sobre muchas cosas para ocultar lo que en realidad queremos que admita el adversario y, adem\u00e1s, extraer r\u00e1pidamente de lo admitido la propia argumentaci\u00f3n, pues quienes son lentos en comprender no pueden seguirla con precisi\u00f3n y pasar\u00e1n por alto los fallos o lagunas en las deducciones de las pruebas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 8<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Provocar la irritaci\u00f3n del adversario y hacerle montar en c\u00f3lera, pues obcecado por ella, no estar\u00e1 en condiciones apropiadas de juzgar rectamente ni de aprovechar las propias ventajas. Se le encoleriza trat\u00e1ndole injustamente sin miramiento alguno, incomod\u00e1ndole y, en general, comport\u00e1ndose con insolencia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-11.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15133\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-11-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"289\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-11-300x158.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-11-768x403.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-11-1024x538.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-11-280x147.jpg 280w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-11.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 9<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No establecer las preguntas en el orden requerido por la conclusi\u00f3n a la que se desea llegar con ellas, sino desordenadamente; el adversario no sabr\u00e1 a d\u00f3nde queremos ir a parar y no estar\u00e1 preparado para prevenir la conclusi\u00f3n; adem\u00e1s, dependiendo de como vayan resultando sus respuestas, \u00e9stas podr\u00e1n utilizarse para extraer conclusiones diversas, incluso contradictorias. Esta estratagema se asemeja a la 4. en cuanto que debe enmascararse su procedimiento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 10<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si se advierte que el adversario niega intencionadamente aquellas preguntas cuya; respuestas afirmativas podr\u00edan ser utilizadas en beneficio de nuestra tesis, hay que preguntarle lo contrario de lo que debemos haciendo como si esto fuese lo requerido para defenderla; o por lo menos presentarle ambas opciones a elegir, de manera que no note cu\u00e1l de las dos es la que se desea que afirme.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 11<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si hacemos una inducci\u00f3n y el adversario admite como v\u00e1lidos los casos particulares mediante los que se prueba, no debemos preguntarle si tambi\u00e9n admitir\u00e1 la verdad general que puede concluirse de aquellos, sino que debemos introducirla a continuaci\u00f3n como si se tratase de algo ya establecido y admitido anteriormente; porque puede ser que as\u00ed lo crea, y tambi\u00e9n los presentes tendr\u00e1n la misma impresi\u00f3n, pues se acordar\u00e1n de las muchas preguntas hechas sobre los casos particulares, que de alguna manera habr\u00edan tenido que conducir a tal conclusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 12<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si la conversaci\u00f3n versa sobre un concepto general que carece de nombre propio y tiene que designarse tr\u00f3picamente mediante una similitud, enseguida hemos de elegir nosotros el s\u00edmil, de manera tal que sea lo m\u00e1s ventajoso posible para nuestra afirmaci\u00f3n. As\u00ed, por ejemplo, los nombres con que en Espa\u00f1a son designados los dos partidos pol\u00edticos, serviles y liberales, los eligieron, evidentemente, estos \u00faltimos. El nombre de \u00abprotestantes\u00bb lo eligieron ellos; el de \u00abevang\u00e9licos\u00bb, tambi\u00e9n; pero el de \u00abherejes\u00bb, los cat\u00f3licos. sirve tambi\u00e9n para nombrar las cosas de manera que resulten m\u00e1s apropiadas a nuestro inter\u00e9s: por ejemplo, si el adversario ha propuesto un cambio, se le llamar\u00e1 innovaci\u00f3n, pues se trata de una palabra aborrecida. Actuaremos de manera contraria si somos nosotros quienes hacemos la propuesta. En el primer caso se llama a lo opuesto \u00aborden establecido\u00bb; en el segundo, \u00abun pellejo\u00bb. Aquello que alguien desintencionada e imparcialmente llamar\u00eda algo as\u00ed como \u00abculto\u00bb o \u00abdoctrina p\u00fablica de la fe\u00bb, otro que quisiera hablar en su favor, lo llamar\u00eda \u00abpiedad\u00bb o \u00abbeatitud\u00bb, y un enemigo, \u00abhipocres\u00eda\u00bb o \u00absuperstici\u00f3n\u00bb. En el fondo se trata de una sutil petitio principii, ya que con la palabra, en la denominaci\u00f3n utilizada, damos ya por supuesto aquello que queremos probar y que luego derivamos mediante un simple juicio anal\u00edtico. A lo que uno denomina \u00abasegurar su persona\u00bb, \u00abponer bajo custodia\u00bb, su enemigo lo llama \u00abencerrar\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un orador traiciona previamente su intenci\u00f3n por medio del nombre que da a las cosas. &#8211; Uno dice \u00abla espiritualidad\u00bb; otro, \u00ablos curas\u00bb. Entre todas las estratagemas \u00e9sta es instintivamente la que m\u00e1s se usa. Fervor religioso &#8211; fanatismo; desliz o galanter\u00eda =- infidelidad; equ\u00edvoco &#8211; indecencia; contratiempo &#8211; bancarrota; \u00abpor medio de influencia y relaciones\u00bb &#8211; \u00abmediante corrupci\u00f3n y nepotismo\u00bb; \u00absincero reconocimiento\u00bb &#8211; \u00abbuena retribuci\u00f3n\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 13<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para lograr que el adversario admita una tesis debemos presentarle su opuesta y darle a0 elegir una de las dos, pero teniendo la desfachatez de proclamar el contraste de forma estridente, de modo que, para no ser parad\u00f3jico, tenga que decidirse por nuestra tesis que parecer\u00e1 muy probable en comparaci\u00f3n con la otra. Por ejemplo: el adversario debe admitir que uno tiene que hacer todo lo que su padre le dice; as\u00ed es que le preguntamos: \u00ab\u00bfse debe obedecer a los padres en todas las cosas, o desobedecerles?\u00bb &#8211; O cuando se dijo con respecto a algo \u00aba veces\u00bb, preguntamos si es que con \u00aba veces\u00bb se entienden pocos casos o muchos; \u00e9l dir\u00e1 \u00abmuchos\u00bb. Es como si comparamos el gris con el negro, y lo llamamos blanco, y luego con el blanco y lo llamamos negro.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 14<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una jugada descarada es la siguiente: cuando el adversario ha respondido a varias preguntas sin favorecer la conclusi\u00f3n que ten\u00edamos pensada, se enuncia y se exclama \u00e9sta triunfalmente como si ya estuviera demostrada, aun sabiendo que no se sigue de las respuestas dadas por el adversario. si \u00e9ste es t\u00edmido o tonto, y nosotros poseemos el suficiente descaro y una buena voz, puede salir bien la jugada. Esta estratagema pertenece a la fallacia non causae ut causae [enga\u00f1o producido al tomar lo no fundamentado por el fundamento].<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 15<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si hemos expuesto una tesis parad\u00f3jica, pero nos encontramos en dificultades para demostrarla, presentamos al adversario otra tesis correcta, aunque no del todo evidente, para que la acepte o la refute como si de ello quisi\u00e9ramos obtener la prueba; si\u00a0 sospechando alguna treta la rechaza, entonces lo reducimos ad absurdum [al absurdo] y triunfamos; pero si la acepta, habremos dicho entretanto algo razonable, y ya veremos c\u00f3mo sigue adelante el asunto. O utilizamos aqu\u00ed la estrategia precedente y aseguramos que con eso ha quedado demostrada nuestra paradoja. Para esto hace falta una insolencia extrema que, si bien la proporciona la experiencia, tambi\u00e9n hay gente que la pone en pr\u00e1ctica instintivamente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 16<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Argumenta ad hominem o ex concessis. Con respecto a una afirmaci\u00f3n del adversario, tenemos que buscar si de alguna manera no estar\u00e1 en contradicci\u00f3n -en caso necesario, por lo menos en apariencia- con alguna otra cosa que \u00e9l haya dicho o admitido previamente, o con los principios de una escuela o secta que \u00e9l haya alabado o aprobado; tambi\u00e9n con hechos de quienes pertenecen a tal secta, o con los de miembros falsos o supuestos, o con su propia conducta. Si, por ejemplo, \u00e9l defiende el suicidio, se le espeta: \u00bb \u00bfPor qu\u00e9 no te ahorcas t\u00fa ?\u00bb. O si afirma que la permanencia en Berlin no le es grata, se le increpa inesperadamente: \u00ab\u00bfPor que no te marchas de aqu\u00ed en el primer correo?\u00bb. De una forma u otra podr\u00e1 encontrarse alg\u00fan tipo de incomodo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 17<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si el adversario nos amenaza con una refutaci\u00f3n, a menudo podremos salvarnos mediante una sutil diferencia en la que antes no hab\u00edamos reparado, si es que el asunto se presta a alguna que otra ambig\u00fcedad o permite su remisi\u00f3n a un doble caso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 18<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si notamos que el adversario comienza una argumentaci\u00f3n con la que va a derrotarnos, no tenemos que consentirle que siga adelante con ella; hay que impedirle a toda costa que la concluya, interrumpiendo o desviando a tiempo la trayectoria de la discusi\u00f3n al encaminarla hacia otras cuestiones. Brevemente, le salimos al paso con una mutatio controversiae [cambio del tema de la discusi\u00f3n]<a id=\"ref15a\"><\/a><a href=\"#ref15\">[15]<\/a> .<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 19<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si el adversario nos solicita expl\u00edcitamente alegar algo en contra de alg\u00fan punto concreto de su afirmaci\u00f3n pero no tenemos nada adecuado, tomamos el asunto de manera general y argumentamos as\u00ed en su contra. Si debemos responder a la pregunta de por qu\u00e9 no es de fiar una determinada hip\u00f3tesis f\u00edsica, hablamos de lo enga\u00f1oso del saber humano y lo adornamos con toda suerte de ejemplos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 20<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando hayamos obtenido del adversario la concesi\u00f3n de una premisa que requer\u00edamos, tenemos que deducir la conclusi\u00f3n deseada no con m\u00e1s preguntas, sino concluy\u00e9ndola inmediatamente nosotros mismos; as\u00ed, incluso careciendo todav\u00eda de una u otra de las premisas, la tomamos tambi\u00e9n como igualmente concedida y deducimos de esta forma la conclusi\u00f3n.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que resulta entonces es la aplicaci\u00f3n de la fallacia non causae ut causae [falacia que consiste en tomar por fundamento lo que no es].<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_15127\" aria-describedby=\"caption-attachment-15127\" style=\"width: 660px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-8.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15127\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-8-1024x650.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-8-1024x650.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-8-300x190.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-8-768x487.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-8-236x150.jpg 236w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-8.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15127\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Ejecuci\u00f3n de Bruno en el Campo dei Fiori de Roma, en un relieve conmemorativo de finales del siglo XIX, obra de E. Ferrari.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 21<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si observamos que el adversario utiliza un argumento meramente aparente o sof\u00edstico podemos anularlo sencillamente atacando su capciosidad y apariencia, pero es mucho mejor presentarle otro argumento si cabe, de an\u00e1loga apariencia y sofister\u00eda para liquidarlo, pues lo que importa no es la verdad, sino la victoria. si \u00e9l utiliza un argumentum ad hominem, bastar\u00e1 para invalidarlo con que le respondamos con otro contraargumento ad hominem (ex concessis); y, sobre todo, ser\u00e1 mucho m\u00e1s corto esgrimir un argumentum ad hominem cuando se tenga oportunidad que enzarzarse en una discusi\u00f3n sobre la verdadera naturaleza del asunto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si el adversario nos conmina a que admitamos algo de lo que inmediatamente se seguir\u00e1 el problema que se debate en la discusi\u00f3n, nos negamos aduciendo que se trata de una petitio principii, pues tanto \u00e9l como el auditorio confundir\u00e1n con facilidad una tesis, que en apariencia se parece al problema, con el problema mismo; as\u00ed le privaremos de su mejor argumento.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 23<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La contradicci\u00f3n y la discordia motivan la exageraci\u00f3n de la tesis. contradiciendo al adversario podemos inducirlo a que lleve fuera de sus l\u00edmites una afirmaci\u00f3n que dentro de ellos hubiera podido ser verdadera. En cuanto hayamos refutado la exageraci\u00f3n parecer\u00e1 que refutamos tambi\u00e9n su primera tesis. En cambio, debemos guardarnos de que no se nos lleve al abultamiento o a una mayor extensi\u00f3n de nuestra tesis empleando en contra nuestra el mismo procedimiento. A menudo el adversario recurrir\u00e1 al intento de extender nuestra afirmaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los t\u00e9rminos en los que la hab\u00edamos expresado; en este caso debemos pararlo s\u00fabitamente y reconducirlo a los l\u00edmites de lo que manifestamos con un \u00abtanto dije, y no m\u00e1s\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 24<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uso abusivo de la deducci\u00f3n. De las tesis del adversario se infieren a la fuerza, mediante deducciones falsas y deformando los conceptos, tesis que no est\u00e1n all\u00ed contenidas y que de ning\u00fan modo corresponden a la opini\u00f3n manifestada por \u00e9l, sino que, en cambio, son absurdas o peligrosas. De esta forma parecer\u00e1 que de su tesis se siguen proposiciones que se contradicen a si mismas o que contradicen verdades reconocidas; esto valdr\u00e1 como una refutaci\u00f3n indirecta, apagoge; es de nuevo un empleo de la fallacia non causae ut causae [falacia que consiste en tomar por fundamento lo que no es].<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 25<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta estratagema tiene que ver con la Apagoge mediante una \u00abinstancia\u00bb, exemplum in contrarium. La epagoge, inductio, requiere una gran cantidad de casos para poder hacer valer un\u00a0 principio universal; a la apagoge le basta con presentar un \u00fanico caso en el que el principio no es v\u00e1lida para refutarlo; se llama \u00abinstancia\u00bb a un caso de este genero, entasis, exemplum in contrarium, instantia [contraejemplo]. Por ejemplo, la proposici\u00f3n \u00abtodos los rumiantes tienen cuernos\u00bb, ser\u00e1 invalidada por la \u00fanica \u00abinstancia\u00bb del camello.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La \u00abinstancia\u00bb es un caso en la aplicaci\u00f3n de la verdad general que queda subsumido bajo el concepto principal de aqu\u00e9lla, pero para el que tal verdad general no es v\u00e1lida, por lo que \u00e9sta queda invalidada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, no es raro que aqu\u00ed se den enga\u00f1os; por eso ser\u00e1 conveniente tener en cuenta lo siguiente cuando el adversario haga instancias: 1) Si el ejemplo es efectivamente verdadero. Hay problemas cuya \u00fanica soluci\u00f3n es la de que son falsos: por ejemplo, muchos milagros, historias de esp\u00edritus, etc. 2) Si est\u00e1 realmente bajo el concepto de la verdad propuesta. Muchas veces esto es s\u00f3lo aparente y puede solucionarse mediante una sutil distinci\u00f3n. 3) Si verdaderamente se contradice con la verdad expresada, pues a menudo es esto tambi\u00e9n s\u00f3lo aparente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 26<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un golpe brillante es lo que se conoce como retorsio argumenti [dar la vuelta al argumento]: es decir, cuando el argumento que el adversario quiere utilizar para su defensa puede ser utilizado mejor en su contra. Por ejemplo, \u00e9l dice: \u00abNo es m\u00e1s que un ni\u00f1o, d\u00e9jalo en paz, no se lo tengas en cuenta,\u201d; retorsio: \u00abPrecisamente porque es un ni\u00f1o se le debe tener en cuenta y corregirle, para que no se arraiguen sus malas costumbres\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 27<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si inesperadamente el adversario se muestra irritado ante un argumento, debe utilizarse tal argumento con insistencia; no s\u00f3lo porque sea el m\u00e1s indicado para irritarle, sino porque es de suponer que se ha tocado la parte m\u00e1s d\u00e9bil de su razonamiento y porque si se sigue por ah\u00ed, habr\u00e1 de obtenerse mucho m\u00e1s de lo que se muestra a simple vista.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 28<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta estratagema est\u00e1 especialmente indicada para cuando discuten personas doctas ante un p\u00fablico que no lo es. si no se tiene ning\u00fan argumentum ad rem y ni siquiera uno ad hominem, se intenta uno ad auditores [al auditorio], esto es, se arguye una observaci\u00f3n inv\u00e1lida, cuya invalidez s\u00f3lo reconoce el experto. si bien el adversario lo es, no as\u00ed el auditorio: a sus ojos, nuestro adversario pasar\u00e1 por ser el derrotado, y a\u00fan m\u00e1s rotundamente, si la observaci\u00f3n que se hizo pone en rid\u00edculo de alg\u00fan modo su afirmaci\u00f3n. La gente est\u00e1 en seguida dispuesta a la risa; y se obtiene el apoyo de los que r\u00eden. Para mostrar la nulidad del comentario, el adversario tendr\u00eda que debatir largamente y remitirse a los principios de la ciencia o a otra cosa por el estilo, con lo que no obtendr\u00eda f\u00e1cilmente atenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo. El adversario dice: \u00abEn la formaci\u00f3n de la costra rocosa primigenia, la masa desde la que cristalizaron el granito y toda la roca restante se hallaba fluida a causa del calor, es decir, derretida; el calor debi\u00f3 de ser por lo menos de 200\u00b0 R.; la masa cristaliz\u00f3 bajo la superficie marina que la cubr\u00eda.\u00bb \u2013 Hacemos el argumento ad auditorem, aduciendo que bajo aquella temperatura, ya incluso antes de los 80\u00b0, el mar habr\u00eda cocido y se habr\u00eda esfumado en forma de vapor. &#8211; Los espectadores r\u00eden. Para refutarnos, nuestro adversario tendr\u00eda que demostrarnos que el punto de ebullici\u00f3n no depende s\u00f3lo del calor, sino tambi\u00e9n de la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica y que \u00e9sta es tan intensa que incluso si la mitad del agua marina sube en forma de vapor, aun a la temperatura de 200\u00b0 R. no da lugar a cocci\u00f3n alguna. \u2013 Mas \u00e9l no se aventura a demostrarlo, pues para quienes no son f\u00edsicos se necesita pr\u00e1cticamente todo un tratado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 29<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si se advierte que vamos a ser vencidos<a id=\"ref16a\"><\/a><a href=\"#ref16\">[16]<\/a>, hacemos una diversi\u00f3n; es decir, comenzamos repentinamente a hablar de otra cosa totalmente distinta como si tuviese que ver con el asunto en cuesti\u00f3n y constituyese un nuevo argumento en contra del adversario. Esto ocurre con cierto disimulo si, a pesar de todo la diversi\u00f3n est\u00e1 relacionada, aunque s\u00f3lo sea de forma general, con el thema quaestionis [el tema en cuesti\u00f3n]; o descaradamente, cuando s\u00f3lo se usa para huir del adversario y no tiene en absoluto nada que ver con el tema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por ejemplo: alab\u00e9 que en China no se conceden cargos p\u00fablicos por nobleza de cuna sino que todos se otorgan como consecuencia de Examina [ex\u00e1menes]. Mi oponente afirma que precisamente el saber no capacita m\u00e1s para el ejercicio de un cargo p\u00fablico que la excelencia del nacimiento (que \u00e9l tiene en mayor consideraci\u00f3n). &#8211; Mas ahora estaba perdido. En seguida hizo la diversi\u00f3n aduciendo que en China se castiga a todos los estamentos con bastonazos, lo que relacion\u00f3 con el consumo excesivo de t\u00e9, dos cosas que reprocha a los chinos. Quien a continuaci\u00f3n se dejase enredar por esto, habr\u00eda sido desviado y perder\u00eda con ello la victoria que hab\u00eda estado a punto de obtener.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La diversi\u00f3n es descarada cuando abandona por completo el asunto en cuesti\u00f3n y ataca con algo parecido a esto: \u00abs\u00ed, y eso que usted afirmaba recientemente, en cualquier caso, etc. \u00bb Pues esto ya se corresponde en cierta manera con el \u00abataque personal\u00bb, del que se tratar\u00e1 debidamente en la \u00faltima estratagema. Considerada en sentido estricto, la diversi\u00f3n es un estadio intermedio entre el argumentum ad personam, y el argumentum ad hominem. Cu\u00e1n com\u00fan y natural es esta estratagema lo confirma toda disputa entre gente vulgar: cuando uno hace al otro reproches personales, \u00e9ste no responde con su refutaci\u00f3n, sino con recriminaciones personales en contra del adversario, dejando sin responder los reproches que a \u00e9l se le hayan dirigido y admiti\u00e9ndolos igualmente. Hace como Escipi\u00f3n, que no atac\u00f3 a los cartagineses en Italia sino en \u00c1frica. En la guerra tal diversi\u00f3n es muy \u00fatil cuando se hace a tiempo; en las disputas es mala, pues los propios reproches se dejan sin respuesta, y el auditorio llega a conocer lo peor de ambos contrincantes. En la discusi\u00f3n se utiliza faute de mieux [a falta de algo mejor].<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_15124\" aria-describedby=\"caption-attachment-15124\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-5-Disputa_con_los_doctores_El_Veron\u00e9s_grande.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15124 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-5-Disputa_con_los_doctores_El_Veron\u00e9s_grande-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15124\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Disputa con los doctores en el Templo, 1560, Paolo Veron\u00e9s<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 30<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El argumentum ad verecundiam [argumento al respeto]. En vez de razones se usan autoridades elegidas a la medida de los conocimientos del adversario.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Unusquisque rnavult credere quam judicare [cualquiera prefiere creer a discurrir], dice S\u00e9neca [De Vita beata 1, 4]; se tiene un juego f\u00e1cil si tenemos de nuestra parte una autoridad que el adversario respeta. Podr\u00e1n utilizarse muchas m\u00e1s autoridades cuanto m\u00e1s restringidos sean sus conocimientos y capacidades. si \u00e9stas fueran de primer orden, entonces habr\u00eda muy pocas o ninguna. Como mucho, aceptar\u00e1 aqu\u00e9llas a las que se atenga alguien versado en una ciencia, arte u oficio de los que \u00e9l apenas posea conocimiento alguno, aunque con pesar. La gente com\u00fan, en cambio, siente gran respeto por los especialistas de cualquier clase. No saben que quien hace profesi\u00f3n de una cosa ama m\u00e1s el beneficio que de ella obtiene que dicha profesi\u00f3n; adem\u00e1s, el que ense\u00f1a una materia raramente la conoce en profundidad, pues, precisamente, a aqu\u00e9l que la estudia profusamente le sobra poco tiempo para la ense\u00f1anza. Para el vulgus [plebe] existen much\u00edsimas autoridades que respeta; si no se tiene alguna autoridad adecuada al caso, se sustituye por otra que lo sea s\u00f3lo aparentemente, y se la adapta a aquello que fue dicho en un sentido distinto o bajo otra circunstancia. Las autoridades que el adversario no comprende en absoluto son las que frecuentemente producen mayor efecto. Las personas no cultivadas sienten un particular respeto por las florituras griegas y latinas. En casos de apuro no s\u00f3lo puede tergiversarse la autoridad, sino tambi\u00e9n falsificarse o incluso esgrimir alguna de invenci\u00f3n propia, pues la mayor\u00eda de las veces el adversario no tiene el libro a mano o no sabe c\u00f3mo consultarlo. El m\u00e1s bonito ejemplo de esto lo proporciona el franc\u00e9s Cur\u00e9, quien para no tener que pavimentar el trozo de calle frente a su casa, como era de obligaci\u00f3n para todos los dem\u00e1s ciudadanos, se ampar\u00f3 en una sentencia b\u00edblica: paveant illi, ego non pavebo [quieran los otros temblar, yo no tiemblo], [lo que fue interpretado por los espectadores que entend\u00edan algo de lat\u00edn como si paveant viniese del franc\u00e9s paver = pavimentar]<a id=\"ref17a\"><\/a><a href=\"#ref17\">[17]<\/a>. Esto convenci\u00f3 a los delegados de la comunidad. Tambi\u00e9n se utilizan los prejuicios comunes como autoridad, pues la mayor\u00eda opina con Arist\u00f3teles: [decimos que es correcto lo que as\u00ed le parece a la mayor\u00eda; \u00c9tica a Nic\u00f3maco X, 2, 1172h 36] ; efectivamente, no existe opini\u00f3n alguna, por absurda que sea, que los hombres no acepten como propia, si llegada la hora de convencerles se arguye que tal opini\u00f3n es aceptada universalmente. El ejemplo obra tanto en su pensamiento como en sus actos. Son como ovejas que siguen al carnero a donde quiera que vaya: les es m\u00e1s f\u00e1cil morir que pensar. Es curioso que la universalidad de una opini\u00f3n tenga en ellos tanto peso, puesto que pueden observar en s\u00ed mismos con qu\u00e9 facilidad se aceptan opiniones sin juicio previo por la sola fuerza del ejemplo. Pero no se dan cuenta, pues les falta cualquier tipo de reflexi\u00f3n. s\u00f3lo los elegidos pueden decir con Plat\u00f3n: [la multitud tiene opiniones variadas; Rep\u00fablica IX, 576c] lo que quiere decir que el vulgus tiene muchas patra\u00f1as en la cabeza y si uno quiere desentenderse de ellas tendr\u00eda un inmenso trabajo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La universalidad de una opini\u00f3n, hablando seriamente, ni constituye una prueba, ni un motivo de la posibilidad de\u00a0 su verdad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los que sostengan lo contrario tendr\u00e1n que admitir 1) que la distancia en el tiempo priva a aquella universalidad de su fuerza probatoria; de no ser as\u00ed, deber\u00edan ser considerados todos los antiguos errores que alguna ves fueron aceptados como verdades; por ejemplo, el sistema ptolomeico, o en todos los pa\u00edses protestantes habr\u00eda que\u00a0 instaurar de nuevo el catolicismo; 2) que la distancia en el espacio tiene el mismo efecto; si no, esa universalidad de opini\u00f3n quedar\u00e1 en entredicho entre los seguidores del budismo, el cristianismo o del islamismo. (seg\u00fan Benthan, Tactique des assembl\u00e9es l\u00e9gislatives [Ginebra-Par\u00eds 1816], t. II, p. 76).\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que se conoce como opini\u00f3n universal es, examin\u00e1ndola con precisi\u00f3n, la opini\u00f3n de dos o tres persona; nos\u00a0 convencer\u00edamos de esto si pudi\u00e9semos observar su genesis. Nos encontrar\u00edamos entonces con que fueron dos o tres personas quienes primero la supieron o enunciaron y afirmaron, y que, ben\u00e9volamente, creyeron que la hab\u00edan\u00a0 examinado a fondo; el perjuicio de suponerles lo suficientemente capacitados para realizar tal examen, indujo, en principio, a otros tantos a aceptar tambi\u00e9n esta opini\u00f3n; a \u00e9stos los creyeron otra vez mucho m\u00e1s: aquellos a los que su indolencia les sugiri\u00f3 que era mejor creerlo enseguida que andar haciendo trabajosas comprobaciones. De este modo creci\u00f3 de d\u00eda el n\u00famero de\u00a0 tales ac\u00f3litos indolentes y cr\u00e9dulos, pues, al fin y al cabo, la opini\u00f3n ven\u00eda respaldada por un buen n\u00famero de voces que apoyaban; entretanto, aquellos que la veneraban\u00a0 atribuyeron \u00fanicamente el car\u00e1cter determinante de sus fundamentos el que hubiese conquistado tal consenso. Los restantes se vieron obligados a admitir lo que ya era aceptado en general pasar por las cabezas inquietas que se rebelaban\u00a0 contra la opini\u00f3n de la mayor\u00eda, o por tipos presuntuosos que pretend\u00edan ser mas listos que el resto del mundo. A estas alturas el consenso se convirti\u00f3 ya en deber. De aqu\u00ed en adelante, los pocos que est\u00e1n capacitados para juzgar se ven obligados a callarse, mientras que aquellos\u00a0 a quienes se le permite hablar son precisamente los mas incapaces de tener opiniones y juicios propios y los que, simplemente, se hacen eco de la opini\u00f3n de los otros; por otra parte, \u00e9stos son sus m\u00e1s celosos e intolerantes defensores. En efecto, no odian tanto la opini\u00f3n distinta de quien piensa de otra manera, cuanto la audacia querer juzgar por s\u00ed mismo, algo que ellos ya no intentan hacer y de lo que, adem\u00e1s, son consientes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Resumiendo: muy poco son capaces de pensar, sin embargo todos quieren tener opiniones; y siendo as\u00ed, \u00bfno ser\u00e1 f\u00e1cil, en vez de crearlas ellos mismos, tomarlas ya listas de otros?. Ante estos hechos, \u00bfqu\u00e9 valor de verdad puede tener ahora la opini\u00f3n de cien millones de personas?\u00a0 El mismo que el de un dato hist\u00f3rico que se encuentra en cientos de historiadores y del que despu\u00e9s se sabe que lo han copiado uno de otros, por lo que\u00a0 se concluye que al cabo todos se fiaron del testimonio de uno solo (Seg\u00fan Bayle, Pens\u00e9es sur les Com\u00e8tes [1704,Vol. I, p. 100).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0 <strong><em>Dico ego, tu dicis,sed denique dixit et ille: Dictaque post toties, nil nisi dicta vides<\/em><\/strong><a id=\"ref18a\"><\/a><a href=\"#ref18\">[18]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No obstante, cuando se discute con gente com\u00fan puede usarse la opini\u00f3n universal como autoridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo general, se observar\u00e1 que cuando dos personas ordinarias discute, el arma m\u00e1s utilizada por ambas partes es el de las autoridades: con ellas se acosan mutuamente. Si una persona m\u00e1s inteligente tiene que v\u00e9rselas con este g\u00e9nero, lo mejor que puede hacer es adaptarse a tal arma y utilizarla seg\u00fan los puntos d\u00e9biles del adversario. En efecto, contra el arma de las razones \u00e9sta es, ex hypothesi, un Sigfrido cornudo inmerso en la marea de la incapacidad de pensar y juzgar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los tribunales se litigia exclusivamente recurriendo a la autoridad, a la autoridad de la ley, que est\u00e1 firmemente establecida. Competencia de la facultad de juzgar es encontrar la ley, es decir, la autoridad que ha de aplicarse en cada caso concreto. La dial\u00e9ctica posee, sin embargo, suficiente amplitud de campo como para, en aquellos casos en los que convenga, hacer que un caso y una ley que en realidad no concuerdan, giren hasta que pueda v\u00e9rselos como concordantes y al contrario.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 31<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando no se tiene nada que oponer a las razones expuestas por el adversario, uno se declara fina e ir\u00f3nicamente incompetente: \u00abLo que usted dice supera mi pobre capacidad de comprensi\u00f3n; probablemente ser\u00e1 muy justo, mas yo no acierto a comprenderlo, por lo tanto renuncio a cualquier juicio\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con esto se insin\u00faa al auditorio, al que se ha tenido en cuenta en todo momento, que lo que se ha dicho es absurdo. As\u00ed, muchos profesores de la vieja escuela ecl\u00e9ctica declararon al aparecer la Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura, o mejor, cuando \u00e9sta empez\u00f3 a suscitar inter\u00e9s, \u00abnosotros no la comprendemos\u00bb; con eso creyeron haber resuelto el asunto. Pero cuando algunos adeptos de la nueva escuela les demostraron que realmente tuvieron raz\u00f3n al afirmar que no la hab\u00edan comprendido, se pusieron de muy mal humor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta estratagema debe utilizarse \u00fanicamente all\u00ed en donde se est\u00e1 seguro de ser m\u00e1s estimado por el auditorio que el adversario: por ejemplo, un profesor contra un alumno. En realidad, pertenece a la estratagema precedente, ya que es una manera especialmente maligna de hacer valer la propia autoridad en vez de atenerse a razones. La jugada contraria es la siguiente: \u00abPerm\u00edtame&#8230;, con su gran capacidad de penetraci\u00f3n, debe ser para usted algo muy sencillo de comprender, por lo que \u00fanicamente mi mala exposici\u00f3n tiene la culpa\u00bb, y as\u00ed darle en las narices, que tenga que entenderla nolens volens [quiera o no quiera], con lo que quedar\u00e1 claro que efectivamente no la hab\u00eda entendido. As\u00ed se troc\u00f3 el argumento: \u00e9l quiso insinuar \u00ababsurdo\u00bb, nosotros le demostramos \u00abincomprensi\u00f3n\u00bb. Ambas cosas con la m\u00e1s exquisita cortes\u00eda.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 32<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una forma r\u00e1pida de invalidar o, al menos, hacer sospechosa una afirmaci\u00f3n del adversario que no nos conviene es subsumirla bajo una categor\u00eda aborrecible con la que pueda tener alguna semejanza, con la que se la relaciona sin m\u00e1s: por ejemplo \u00abesto es manique\u00edsmo, esto es arrianismo; esto es pelagianismo; esto es idealismo; esto es espinozismo; esto es pante\u00edsmo; esto es brownianismo; esto es naturalismo; esto, ate\u00edsmo; esto es racionalismo; esto, espiritualismo; esto es misticismo; etc.\u00bb &#8211; Con lo que suponemos dos cosas: 1) que la afirmaci\u00f3n es id\u00e9ntica o, al menos, est\u00e1 contenida en tal categor\u00eda y podemos exclamar: \u00ab\u00a1Oh, esto no es nuevo para nosotros!\u00bb y 2) que tal categor\u00eda ya est\u00e1 refutada del todo y no puede contener ni una sola palabra de verdad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 33<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abEsto ser\u00e1 verdad en la teor\u00eda, pero en la pr\u00e1ctica es falso\u00bb. Mediante este sofisma se conceden las razones, pero se niegan las consecuencias; est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la regla a ratione ad rationatum valet consequentia [tiene que haber consecutividad necesaria entre la causa y su efecto] Tal afirmaci\u00f3n supone una imposibilidad: lo que en la teor\u00eda es verdadero debe serlo tambi\u00e9n en la pr\u00e1ctica; si esto no se verifica, habr\u00e1 un fallo en la teor\u00eda; algo se omiti\u00f3 y no sali\u00f3 bien la cuenta; consecuentemente, tambi\u00e9n la teor\u00eda es falsa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 34<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si el adversario no da una respuesta precisa a una pregunta o a un argumento, o no toma posici\u00f3n concreta alguna al respecto, sino que se evade respondiendo con otra pregunta o con una respuesta esquiva o con algo que carece de relaci\u00f3n alguna con el asunto en discusi\u00f3n, pretendiendo desviar el tema hacia otra parte, es signo evidente de que hemos tocado (a veces sin saberlo) uno de sus puntos d\u00e9biles; se tratar\u00eda por su parte de un enmudecimiento relativo. Urge, pues, mantenernos en el punto que hemos tocado sin soltarlo y m\u00e1s a\u00fan cuando no veamos en qu\u00e9 consiste la flaqueza con la que dimos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt; text-align: justify;\">ESTRATAGEMA 35<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Que si es practicable hace innecesarias rodas las dem\u00e1s. En vez de influir en el intelecto con razones, se influye en la voluntad por medio de motivos; de este modo, tanto el adversario como el auditorio, si es que posee los mismos intereses que aqu\u00e9l, se ganan al instante para nuestra opini\u00f3n, aunque \u00e9sta provenga del manicomio. Y es que casi siempre tiene m\u00e1s peso una pizca de voluntad que un quintal de juicio y de persuasi\u00f3n. Naturalmente, esta estratagema s\u00f3lo da resultado bajo determinadas condiciones, cuando se puede hacer saber abiertamente al adversario que si se dejase valer su opini\u00f3n la consecuencia que se seguir\u00eda de ello ser\u00eda muy perjudicial para sus propios intereses, la soltar\u00e1 enseguida con la misma rapidez con que arrojar\u00eda un hierro candente que hubiese agarrado por descuido. Por ejemplo: si un cl\u00e9rigo defiende un dogma filos\u00f3fico y se le hace notar que est\u00e1 en contradicci\u00f3n con un dogma fundamental de su iglesia, enseguida renunciar\u00e1 a mantenerlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un terrateniente afirma la excelencia de las m\u00e1quinas en Inglaterra, en donde una m\u00e1quina de vapor realiza el trabajo de varios hombres; se le responde que muy pronto tambi\u00e9n los carros de caballos ser\u00e1n sustituidos por m\u00e1quinas de vapor, y que los numerosos caballos de sus cuadras tendr\u00e1n que bajar de precio; -ya se ver\u00e1 qu\u00e9 es lo que ocurre. En estos casos el sentimiento de uno de estos oponentes concuerda con la m\u00e1xima: \u00abquam temere in nosmet legem sancismus iniquam\u00bb [\u00abcon cu\u00e1nta facilidad enunciamos una ley inicua que se manifiesta en contra nuestra\u00bb, Horacio, S\u00e1tiras1, 3, 67].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo mismo sucede cuando el auditorio forma parte, como nosotros, de una secta, corporaci\u00f3n, sindicato, club, etc., mientras que el adversario no. Por muy justa que sea su tesis, en cuanto anunciemos que va en contra del inter\u00e9s de la mencionada secta, corporaci\u00f3n, etc., todos los presentes reprobar\u00e1n los argumentos del adversario, por \u00f3ptimos que sean, teni\u00e9ndolos por d\u00e9biles y miserables, mientras que los nuestros, en cambio, aunque carezcan de fundamento alguno, se tendr\u00e1n por justos y acertados; el coro se proclamar\u00e1 con gran vocer\u00edo a nuestro favor y el adversario abandonar\u00e1 el terreno avergonzado. la mayor\u00eda de las veces el auditorio creer\u00e1 haber dado su consentimiento por pura convicci\u00f3n, pues aquello que va en contra de nuestros intereses casi siempre le parece absurdo al intelecto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Intellectus luminis sicci non est recipit infusionem a Voluntate et affectibus [el intelecto no es una luz que arda sin aceite, sino que est\u00e1 alimentado por la voluntad y las pasiones, Bacon, Novum Organon 1, 49]. Puede describirse tambi\u00e9n a esta estratagema como \u00abagarrar al \u00e1rbol por la ra\u00edz\u00bb: com\u00fanmente se la conoce como argumentum ab utili [argumento desde la utilidad].<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 36<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desconcertar y aturdir al adversario con absurda y excesiva locuacidad. Esto tiene que ver con que<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Frecuentemente cree los hombres, al escuchar palabras huecas, que se trata de graves pensamientos<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si el adversario es consciente de su propia debilidad y lo oculta, si est\u00e1 acostumbrado a escuchar cusas que no entiende haciendo como si las hubiese entendido, entonces puede impresion\u00e1rsele si con aire de seriedad y haciendo que parezcan verdades profundas, se le espetan los mayores absurdos como si fueran la prueba palpable de lo que se desea defender. Frente a ellos perder\u00e1 el nido, la vista y el pensamiento. Como se sabe, algunos fil\u00f3sofos han utilizado recientemente esta estratagema ante el p\u00fablico alem\u00e1n, obteniendo con ello un extraordinario aplauso. Ya que se trata de exempla odiosa [ejemplo odioso] tomaremos para ilustrarlo un fragmento de la obra de Oliver Goldsmith: The vicar of Wakefield [cap. VII]<a id=\"ref19a\"><\/a><a href=\"#ref19\">[19]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Muy bien Frank -repuso el Squire-, pues que me ahogue este vaso si una hermosa muchacha no vale m\u00e1s que todos los cl\u00e9rigos del pa\u00eds. Porque los impuestos y los diezmos no son m\u00e1s que una imposici\u00f3n, todo un condenado enga\u00f1o, y puedo probarlo. -Me gustar\u00eda que lo hiciera- dijo Mois\u00e9s; y continu\u00f3- : Y creo que yo podr\u00eda\u00a0 replicarle adecuadamente. -Muy bien, caballero-exclamo el Squire burl\u00e1ndose de \u00e9l y haciendo se\u00f1as al resto\u00a0 de la familia para que nos dispusi\u00e9ramos a divertirnos-. Si tiene usted firmes argumento sobre el tema estoy dispuesto a aceptar el desaf\u00edo. En primer lugar, \u00bfc\u00f3mo prefiere discutir, anal\u00f3gicamente o dial\u00f3gicamente? -Racionalmente- respondi\u00f3 Mois\u00e9s, muy contento de que se le aceptara la discusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-Muy bien- dijo Squire- y para empezar por el principio, espero que no me negara que lo que es, es. Si no est\u00e1 usted de acuerdo en esto es in\u00fatil que sigamos adelante. -Desde luego-replico Mois\u00e9s-,estoy de acuerdo con eso. -Espero que igualmente admitir\u00e1-prosigui\u00f3 el otro-que una parte es mejor que el todo. -Claro que lo admito-contest\u00f3 mois\u00e9s-.No es mas que lo razonable. -Supongo-continu\u00f3 Squire- que no me negar\u00e1 que los tres \u00e1ngulos de un tri\u00e1ngulo valen dos rectos. -No puede haber nada m\u00e1s que evidente-concedi\u00f3 el otro, mirando alrededor con aire de importancia. -Muy bien -contest\u00f3 Squire, hablando muy deprisa-,ahora que est\u00e1n bien sentadas las premisas, empiezo por observar que la concatenaci\u00f3n de la propia existencia, procediendo por una raz\u00f3n duplicada rec\u00edproca, produce naturalmente un dialogismo problem\u00e1tico, que de alg\u00fan modo prueba que la esencia de la espiritualidad puede ser referida al segundo predicado. -Un momento, un momento-le interrumpi\u00f3 Mois\u00e9s-.Yo no puedo aceptar es.\u00a0 \u00bfCree usted que me voy a someter humildemente a sus doctrinas tan heterodoxas. -\u00a1Como!- replic\u00f3 el Squire, simulando estar muy enojado-,no es cuesti\u00f3n\u00a0 someterse. Cont\u00e9steme un simple pregunta:\u00bfCree usted que Arist\u00f3teles tiene raz\u00f3n cuando dice que los relativos est\u00e1n relacionados?. -Sin duda-replico Mois\u00e9s. -Si es as\u00ed-contest\u00f3 el Squire-, resp\u00f3ndame directamente a lo que le propongo: Si usted juzga que la investigaci\u00f3n anal\u00edtica de la primera parte de mi entimema es deficiente \u00absecundum quoad\u00bb a \u00abquoad minus\u00bb, d\u00e9me tambi\u00e9n sus razones directamente. -\u00a1Protesto!-exclamo Mois\u00e9s-. No comprendo del todo la fuerza de su razonamiento, pero si se reduce\u00a0 a una simple proposici\u00f3n, supongo que tendr\u00e1 una respuesta. -\u00a1Oh se\u00f1or! -replic\u00f3 el Squire-, soy su m\u00e1s humilde servidor, y creo que usted pretende que yo le proporcione tantos argumentos como inteligencia. No, caballero, es usted demasiado duro conmigo. Esto provoc\u00f3 las risas sobre el pobre Mois\u00e9s, que a partir de ese momento fue la \u00fanica persona ser\u00eda de aquel grupo de caras alegres, y no volvi\u00f3 a\u00a0 decir una sola palabra en toda la noche<a id=\"ref20a\"><\/a><a href=\"#ref20\">[20]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA 37<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(Que deber\u00eda ser una de las primeras) Cuando el adversario, llevando de hecho raz\u00f3n, ha tenido la mala suerte de elegir para su defensa una prueba inadecuada que podemos invalidar f\u00e1cilmente, damos con eso todo el asunto refutado. En el fondo, lo que hacemos es sustituir un argumentum ad hominen por uno ad rem. En caso de que el o los presentes no aporten una prueba mejor, habremos vencido. Por ejemplo: alguien que para demostrar la existencia de Dios aduce como prueba el argumento ontol\u00f3gico que, como bien se sabe, es muy f\u00e1cil de refutar. De esta manera pierden los malos abogados con buena causa: pretenden defenderla con una ley inadecuada, mientras que la adecuada no se les ocurre.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_15126\" aria-describedby=\"caption-attachment-15126\" style=\"width: 550px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-6-Pieter_Brueghel_the_Younger_-_The_Village_Lawyers_office.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-15126\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-6-Pieter_Brueghel_the_Younger_-_The_Village_Lawyers_office-300x182.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-6-Pieter_Brueghel_the_Younger_-_The_Village_Lawyers_office-300x182.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-6-Pieter_Brueghel_the_Younger_-_The_Village_Lawyers_office-768x465.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-6-Pieter_Brueghel_the_Younger_-_The_Village_Lawyers_office-1024x620.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-6-Pieter_Brueghel_the_Younger_-_The_Village_Lawyers_office-248x150.jpg 248w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-6-Pieter_Brueghel_the_Younger_-_The_Village_Lawyers_office.jpg 2000w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-15126\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">La oficina del recaudador, 1621, Peter Breuguel, el Joven<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">ESTRATAGEMA FINAL<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando se advierte que el adversario es superior y se tienen las de perder, se procede ofensiva, grosera y ultrajantemente; es decir, se pasa del objeto de la discusi\u00f3n (puesto que ah\u00ed se ha perdido la partida) a la persona del adversario, a la que se ataca de cualquier manera. Puede denominarse a este procedimiento argumentum ad personam, distingui\u00e9ndolo as\u00ed del argumentum ad hominem, que consiste en alejarse del objeto de la discusi\u00f3n atacando alguna cosa secundaria que ha dicho o admitido el adversario. Ad personam, en cambio, se procede abandonando por completo el objeto en discusi\u00f3n y atacando a la persona del adversario; as\u00ed, uno se torna insolente y burl\u00f3n, ofensivo y grosero. Se trata de pasar de la apelaci\u00f3n de la fuerza del esp\u00edritu a la tuerza del cuerpo, o a la bestialidad. Esta regla es muy popular; como todo el mundo est\u00e1 capacitado para ponerla en pr\u00e1ctica, se utiliza muy a menudo. Querr\u00e1 ahora saberse cual ser\u00e1 la contrarregla valedera para la otra parte, pues si tambi\u00e9n sigue por el mismo camino, la cusa acabar\u00e1 en pelea, o duelo, o en un proceso por injurias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se equivocar\u00eda irremediablemente quien pensara que bastar\u00e1 s\u00f3lo con que, a su vez no se proceda personalmente contra el contrario. Es un hecho comprobado que, si con toda tranquilidad, se le demuestra que no tiene raz\u00f3n y que juzga y piensa falsamente -algo que acontece en toda victoria dial\u00e9ctica- se le irritar\u00e1 m\u00e1s que con una expresi\u00f3n grosera y ofensiva, \u00bfPor qu\u00e9? Porque como dice Hobbes (de Cive, c, i), Omnis animi voluptas, omnisque alacritas in eo sita est, quod quis babeat, quibuscum conferens se, possit magnifice sentire de seipso [Toda alegr\u00eda del \u00e1nimo y todo contento residen en que haya alguien con quien, al compararse, uno pueda tener un alto sentimiento de s\u00ed mismo]. Y es que nada importa m\u00e1s a los hombres que la satisfacci\u00f3n de su vanidad, siendo la herida m\u00e1s dolorosa aqu\u00e9lla que la afecta. (De esto provienen dichos como \u00abantes la honra que la vida\u00bb, etc.).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal satisfacci\u00f3n de la vanidad surge, por lo general, de la comparaci\u00f3n de uno mismo con los dem\u00e1s bajo cualquier aspecto, pero principalmente en lo que concierne a la inteligencia. Esto se comprueba effective [de hecho] y con gran intensidad en la discusi\u00f3n. De ah\u00ed la rabia del vencido aunque no tenga raz\u00f3n, y de ah\u00ed el que recurra extrema ratio [como \u00faltimo medio], a esta estratagema final. A eso no se puede responder simplemente con gentileza por nuestra parte. Mucha sangre fr\u00eda, sin embargo, puede servir de gran ayuda si en cuanto se advierte que el oponente nos ataca ad personam, le respondemos tranquilamente que eso no tiene que ver con el asunto y proseguimos a continuaci\u00f3n con las demostraciones para probar su error, sin hacer caso alguno de la ofensa, -m\u00e1s o menos como Tem\u00edstocles a Eurib\u00edades: [\u00a1p\u00e9game pero esc\u00fachame!, Plutarco, Tem\u00edstocles\u00a0 11, 20]. Pero esto no se le da bien a cualquiera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La \u00fanica contrarregla segura es, por tanto, aqu\u00e9lla que ya Arist\u00f3teles indica en el \u00faltimo cap\u00edtulo de los T\u00f3picos l. VIII. (164h-8,16)]: no discutir con el primero que salga al paso, sino s\u00f3lo con aqu\u00e9llos a quienes conocemos y de los cuales sabemos que poseen la inteligencia suficiente como para no comportarse absurdamente, y que se avergonzar\u00edan si as\u00ed lo hiciesen; que discuten con razones y no con demostraciones de fuerza, y que atienden a razones y son consecuentes con ellas; y en definitiva, con quienes sean capaces de valorar la verdad, de escuchar con agrado los buenos argumentos incluso de labios del adversario y que posean la suficiente ecuanimidad como para admitir que no tienen raz\u00f3n cuando la otra parte la tiene. De esto se deduce que de entre cien apenas si hay uno con el que merezca la pena discutir. A los dem\u00e1s se les deja que digan lo que quieran, pues desipere est juris gentium [todo el mundo tiene derecho a desbarrar], pi\u00e9nsese adem\u00e1s, en lo que dice Voltaire: La paix vaut encore mieux que la v\u00e9rit\u00e9 [se valora m\u00e1s la paz que la verdad]; y un dicho \u00e1rabe: \u00abLos frutos de la paz penden del \u00e1rbol del silencio\u00bb. A menudo la discusi\u00f3n -ya que se trata de una \u00abcolisi\u00f3n de cabezas\u00bb- es de mucha utilidad para ambas partes, pues sirve para la rectificaci\u00f3n de las propias ideas y, adem\u00e1s, para proporcionar nuevos puntos de vista, si bien, ambos contrincantes deben estar igualados en cuanto a cultura e inteligencia. si a uno de ellos le falta la primera, no entender\u00e1 todo, no estar\u00e1 au niveau [a la misma altura). Si le falta la segunda, el rencor que sentir\u00e1 por ello le instigar\u00e1 a actuar deslealmente, con astucia o groser\u00eda.<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre la discusi\u00f3n en colloquio privato sive familiari [coloquio privado o familiar] y la disputatio solemnis publica, pro gradu, etc. [discusi\u00f3n solemne y p\u00fablica, de categor\u00eda] no hay una diferencia esencial. s\u00f3lo que en esta \u00faltima se requiere que el respondens siempre deba obtener la raz\u00f3n contra el opponens y, por eso, que, en caso necesario, el praeses le socorra; -y tambi\u00e9n que en esta \u00faltima se argumenta m\u00e1s formalmente, se complace en vestir sus argumentos con rigurosidad silog\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-3.jpg\" rel=\"lightbox[2240134]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-15122\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-3.jpg\" alt=\"\" width=\"430\" height=\"430\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-3.jpg 570w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-3-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/dialectica-eristica-3-300x300.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">PLIEGOS ANEXOS<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>I<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">L\u00f3gica y dial\u00e9ctica<a id=\"ref21a\"><\/a><a href=\"#ref21\">[21]<\/a> fueron ya usadas como sin\u00f3nimos por los antiguos, si bien, meditar, reflexionar, calcular y conversar, son dos cosas bien distintas. El nombre dial\u00e9ctica (pragm\u00e1tica dial\u00e9ctica], [hombre dial\u00e9ctico] (seg\u00fan Di\u00f3genes Laercio) lo utiliz\u00f3 por primera vez Plat\u00f3n. En el Fedro, en el Sofista, en el s\u00e9ptimo libro de Rep\u00fablica, etc., Plat\u00f3n entiende bajo el nombre de dial\u00e9ctica el uso correcto de la raz\u00f3n y el estar ejercitado en su pr\u00e1ctica. Arist\u00f3teles lo utiliza en el mismo sentido; pero tambi\u00e9n (seg\u00fan Lorenzo Valla) debi\u00f3 de haber utilizado primero logik\u00e9 de igual modo. En sus escritos encontramos logik\u00e1s dusjereias, esto es, argutiae [dificultades l\u00f3gicas, argucias], protasis logiken [premisas l\u00f3gicas),\u00a0 aporian logik\u00e9n [apor\u00edas l\u00f3gicas). As\u00ed pues, el t\u00e9rmino dialectik\u00e9 ser\u00eda m\u00e1s antiguo que logik\u00e9. Cicer\u00f3n\u00a0 y Quintillano no utilizaron dial\u00e9ctica [y] l\u00f3gica con el mismo significado general. As\u00ed, Cicer\u00f3n en L\u00faculo: Dialecticam inventam esse, ven et falsi quasi disceptatricem [La dial\u00e9ctica fue inventada para decidir entre lo verdadero y lo falso]. Stoici enim judicandi vias diligenter persecuti sunt, ea scientia, quam Dialecticem appellant [Los estoicos han seguido diligentemente el m\u00e9todo del juicio con la ayuda de la ciencia que llaman dial\u00e9ctica], Cicer\u00f3n, T\u00f3picos, cap. 2. Quintiliano [De institutione oratoria XII, 2-13): itaque baec pars dialecticae, sirle illam disputatricem dicere malimus [de aqu\u00ed esa parte de la dial\u00e9ctica, o como preferimos decir, arte de disputar ], la \u00faltima le parece pues, el equivalente latino de dialectik\u00e9. (Todo esto seg\u00fan Petri Rami dial\u00e9ctica, Audomari Talaei praelectionibus illustrata, 1569). Este uso de los t\u00e9rminos l\u00f3gica y dial\u00e9ctica como sin\u00f3nimos se mantuvo tambi\u00e9n en la Edad Media y a lo largo de la Edad Moderna hasta hoy. Pero en \u00e9poca m\u00e1s reciente se ha utilizado a menudo -sobre todo por parte de Kant- \u00abdial\u00e9ctica\u00bb en un sentido peyorativo como \u00abarte sof\u00edstico de la discusi\u00f3n \u00aby de ah\u00ed que se prefiera la denominaci\u00f3n de \u00abl\u00f3gica\u00bb por ser menos comprometedora. Sin embargo, originalmente, ambas significan lo mismo; de hecho, en los \u00faltimos a\u00f1os se las ha vuelto a utilizar de nuevo como sin\u00f3nimas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">II<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es una l\u00e1stima que \u00abdial\u00e9ctica\u00bb y \u00abl\u00f3gica\u00bb hayan sido utilizadas desde la antig\u00fcedad como sin\u00f3nimos, y que por eso no me sea posible distinguir libremente su significado como yo hubiese querido y definir \u00abl\u00f3gica\u00bb (de logixestai, reflexionar, calcular, de l\u00f3gos, palabra y raz\u00f3n, que son inseparables) como \u00abla ciencia de las leyes del pensamiento, es decir, del modo de proceder de la raz\u00f3n\u00bb y \u00abdial\u00e9ctica\u00bb (de dialegestai, conversar; mas toda conversaci\u00f3n transmite o hechos u opiniones, es decir, es, o hist\u00f3rica, o deliberativa) como \u00abel arte de disputar\u00bb (entendiendo esta palabra en sentido moderno). Evidentemente, la l\u00f3gica tiene un objeto que es a priori, es decir, no determinado por la experiencia, esto es: las leyes del pensamiento, el proceder que sigue la raz\u00f3n (el l\u00f3gos) dejada a su arbitrio sin cosa alguna que la turbe, en el pensar aut\u00e1rquico de un ser racional, al cual conduce sin error alguno. La dial\u00e9ctica, en cambio, tendr\u00eda que ver con la comunicaci\u00f3n de dos seres racionales que piensan consecuentemente, lo que da ocasi\u00f3n a que en cuanto \u00e9stos no coincidan como si de dos relojes sincronizados se tratara, surja tina discusi\u00f3n, es decir, una contienda intelectual. En tanto que raz\u00f3n pura, los dos individuos deber\u00edan concordar. Sus divergencias surgen de las diferencias que constituyen a toda individualidad; son, pues, un elemento emp\u00edrico. La l\u00f3gica, ciencia del pensamiento, esto es, la ciencia del proceder de la raz\u00f3n pura, ser\u00eda as\u00ed determinable \u00fanicamente a priori; la dial\u00e9ctica, en buena medida, s\u00f3lo a posteriori; es decir, del conocimiento que se adquiere emp\u00edricamente con ocasi\u00f3n de las afecciones del pensamiento puro cuando dos seres racionales piensan a la vez, como resultado tanto de la diversidad de sus respectivas individualidades como del conocimiento de los medios que ambos utilizaron con objeto de hacer que el pensamiento propio de uno prevaleciese como puro y objetivo sobre el del otro. Pertenece a la naturaleza humana que al pensar en com\u00fan, dialegestai, es decir, al comunicar opiniones (exceptuando los discursos de tipo hist\u00f3rico), cuando A advierte que sobre un mismo asunto los pensamientos de B divergen de los suyos, en vez de revisar en primer lugar los propios para ver si en ellos se observa alg\u00fan fallo, presuponga que esto est\u00e1 en el pensamiento del otro; es decir, el ser humano es prepotente por naturaleza; lo que se sigue de tal propiedad ense\u00f1a la disciplina que yo quisiera denominar como dial\u00e9ctica, pero que, sin embargo, denominar\u00e9 dial\u00e9ctica er\u00edstica para evitar equ\u00edvocos. La dial\u00e9ctica ser\u00eda el saber que se ocupa de la t\u00e9cnica de la prepotencia natural y la obstinaci\u00f3n innata de los seres humanos.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">SOBRE LA CONTROVERSIA (Parerga y Paralip\u00f3mena, II, cap. II, \u00a7 26)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La controversia, la discusi\u00f3n sobre un asunto te\u00f3rico, puede ser, sin lugar a dudas, algo muy fruct\u00edfero para las dos partes implicadas en ella, ya que sirve para rectificar o confirmar los pensamientos de ambas y tambi\u00e9n motiva el que surjan otros nuevos. Es un roce o colisi\u00f3n de dos cabezas que frecuentemente produce chispas, pero tambi\u00e9n se asemeja al choque de dos cuerpos en el que el m\u00e1s d\u00e9bil lleva la peor parte mientras que el m\u00e1s fuerte sale ileso y lo anuncia con sones de victoria. Teniendo esto en cuenta, es necesario que ambos contrincantes, por lo menos en cierta medida, se aproximen tanto en conocimientos como en ingenio y habilidad, para que de este modo se hallen en igualdad de condiciones. Si a uno de los dos le faltan los primeros, no estar\u00e1 au niveau (a la debida altura], con lo que no podr\u00e1 comprender los argumentos del otro; es como si en el combate estuviera fuera de la palestra. Si le falta lo segundo, la indignaci\u00f3n que esto le provocar\u00e1, le llevar\u00e1 paso a paso a servirse de toda clase de enga\u00f1os, enredos e intrigas en la discusi\u00f3n y, si se lo demuestran, terminar\u00e1 por ponerse grosero. Por eso, en principio, un docto debe abstenerse de discutir con quienes no lo sean, pues no puede utilizar contra ellos sus mejores argumentos, que carecer\u00e1n de validez ante la falta de conocimientos de sus oponentes, ya que \u00e9stos ni pueden comprenderlos ni ponderarlos. si, a pesar de todo, y no teniendo m\u00e1s remedio, intenta que los comprendan, casi siempre fracasar\u00e1. Es m\u00e1s: con un contraargumento malo y ordinario acabar\u00e1n por ser ellos quienes a los ojos del auditorio, compuesto a su vez por ignorantes, tengan raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por eso dice Goethe:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Nunca, incauto, te dejes arrastrar a discusiones; que el sabio que discute con ignaros exp\u00f3nese a perder tambi\u00e9n su norte<\/em><a id=\"ref22a\"><\/a><a href=\"#ref22\">[22]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero a\u00fan se tiene peor suerte si al adversario le faltan ingenio e inteligencia, a no ser que sustituya este defecto por un anhelo sincero de verdad e instrucci\u00f3n. No siendo as\u00ed, se sentir\u00e1 enseguida herido en su parte m\u00e1s sensible y, quien dispute con \u00e9l, notar\u00e1 enseguida que ya no lo hace contra su intelecto, sino contra lo radical del ser humano, es decir, que tiene que v\u00e9rselas con la voluntad del adversario, que lo \u00fanico que busca es quedarse con la victoria sea por fas o por nefas. De ah\u00ed que su mente ya no se ocupe entonces de otra cosa m\u00e1s que de astucias, ardides y toda clase de enga\u00f1os hasta que, agotados \u00e9stos, recurra para terminar a la groser\u00eda, con el \u00fanico fin de compensar de una o de otra manera sus sentimientos de inferioridad y, seg\u00fan el rango y las relaciones de los contrincantes, convertir la pugna de los esp\u00edritus en una lucha cuerpo a cuerpo, en donde espera tener m\u00e1s posibilidades de \u00e9xito. As\u00ed, pues, la segunda regla es que no se debe discutir con personas de inteligencia limitada. Como puede verse, pocos ser\u00e1n aquellos con los que se pueda entablar una controversia; en realidad, s\u00f3lo debe hacerse con quienes constituyen tina excepci\u00f3n. En cambio, la gente que constituye la regla, se toma a mal ya el hecho mismo de que no se comparta su opini\u00f3n; mas para eso tendr\u00edan que disponerla de tal manera que pudiera ser compartida. Aun sin que lleguen a recurrir a esa ultima ratio stultorum a la que m\u00e1s arriba nos refer\u00edamos, en controversia con ellos casi siempre se tendr\u00e1 alg\u00fan disgusto, porque no s\u00f3lo habr\u00e1 que v\u00e9rselas con su incapacidad intelectual, sino-adem\u00e1s, tambi\u00e9n con su maldad moral, que habr\u00e1 de mostrarse repetidas veces en su comportamiento a lo largo de la discusi\u00f3n. Las astucias, ardides y bajezas a las que se recurre con el prop\u00f3sito de tener raz\u00f3n son tantas y tan variadas y se repiten con tanta regularidad, que en a\u00f1os anteriores constituyeron para m\u00ed materia de reflexi\u00f3n; \u00e9sta se limitaba a los aspectos puramente formales de aquellas una vez reconocido que aun siendo tan diversos los temas de las discusiones, as\u00ed como las personas en ellas implicadas, una y otra vez durante su transcurso volv\u00edan a manifestarse las mismas astucias e id\u00e9nticos ardides, lo cual los hace f\u00e1cilmente identificables. Esto me condujo entonces a la idea de separar lo que tales estratagemas tuvieran de puro formal de lo material, y de esta manera, como si de un limpio preparado anat\u00f3mico se tratara, observarlas detalladamente. Por eso reun\u00ed las estrategias m\u00e1s utilizadas en la discusi\u00f3n y coloqu\u00e9 a cada una de ellas con lo propio de su esencia, las ilustr\u00e9 con ejemplos y distingu\u00ed a cada cual con un nombre particular. Finalmente, a\u00f1ad\u00ed adem\u00e1s los medios a utilizar contra ellas, es decir, las paradas correspondientes a cada ataque; de esto surgi\u00f3 toda una dial\u00e9ctica er\u00edstica formal. En ella ocupaban las ya eludidas argucias o estratagemas, en cuanto que figuras dial\u00e9ctico-er\u00edsticas, el mismo lugar que ocupan en la l\u00f3gica las figuras silog\u00edsticas, y en la ret\u00f3rica las figuras ret\u00f3ricas, con las que tienen en com\u00fan que en gran medida son innatas, puesto que su pr\u00e1ctica precede a la teor\u00eda, es decir, para usarlas es innecesario haberlas aprendido antes. Esta definici\u00f3n puramente formal ser\u00eda un complemento de aquella t\u00e9cnica de la raz\u00f3n, que consiste en l\u00f3gica, dial\u00e9ctica y ret\u00f3rica, cuya exposici\u00f3n se encuentra en el cap\u00edtulo noveno del tomo segundo de mi obra capital. Como, que yo sepa, no ha habido intento alguno de esta clase, no pude servirme de ning\u00fan estudio previo, si bien he utilizado de cuando en cuando los T\u00f3picos de Arist\u00f3teles, aprovechando de ellos para mi prop\u00f3sito algunas reglas para formular (kataskenaxein) y refutar (anaskenaxein) enunciados. A esto, pero de forma m\u00e1s completa, debi\u00f3 de haberse referido la obra de Teofrastro que menciona Di\u00f3genes Laercio: \u201cDiscusi\u00f3n sobre la teor\u00eda de los discursos er\u00edsticos\u201d, que se ha perdido junto con todos sus escritos de ret\u00f3rica. Tambi\u00e9n Plat\u00f3n (Rep. V., p. 12. Bip.) se refiere a una antilogike tekn\u00e9, que ense\u00f1a el erixein, as\u00ed como la dialektik\u00e9, el dialeguesxai. De los libros recientes, el que m\u00e1s se aproxima a mi prop\u00f3sito es el del profesor de Halle Fridemann Schneider: Tractatus logicus singularis, in quo processus disputandi, seu officia, aeque ac vitiaa disputantium exhibentur, Halle, 1718; pues en los cap\u00edtulos sobre los ultra expone varios enga\u00f1os er\u00edsticos. Aunque s\u00f3lo se refiere a las discusiones formales acad\u00e9micas en general, la manera que tiene de tratar el tema es superflua e insuficiente, cosa que suele ser normal en ese tipo de productos acad\u00e9micos; adem\u00e1s, en un lat\u00edn excesivamente malo. El Methodus disputandi de Joachim Lange, aparecido un a\u00f1o despu\u00e9s, es decididamente mejor, pero no contiene nada que sirva a mi prop\u00f3sito. -Al efectuar ahora la revisi\u00f3n de mi trabajo anterior encuentro, sin embargo, que ya no tengo \u00e1nimos para llevar a cabo una completa y minuciosa observaci\u00f3n de los rodeos y argucias que utiliza la malignidad natural humana para disimular sus carencias, por eso lo dejo a un lado; pero para aquellos que en el futuro deseen hacer algo a este respecto y para acercarlos m\u00e1s detalladamente a mi modo de tratar el asunto, quiero indicar aqu\u00ed algunas de estas estratagemas como prueba; pero antes, y tambi\u00e9n de aquel trabajo, deseo exponer lo que ser\u00eda el resumen de lo esencial en toda discusi\u00f3n, el andamiaje abstracto comparable al esqueleto, la condici\u00f3n indispensable de toda controversia, es decir, lo que servir\u00e1 como una osteolog\u00eda de \u00e9sta y, que debido a su transparencia y claridad, bien merece que lo exponga aqu\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es el siguiente:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En toda discusi\u00f3n, ya sea p\u00fablica, como las que se entablan en las aulas acad\u00e9micas y en los tribunales, o las que se sostienen por simple diversi\u00f3n, se procede de la siguiente manera: se presenta una tesis que debe ser refutada. Para lograrlo hay dos modos y dos v\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">1) Los modos son: ad rem y ad hominem, o ex concessis. s\u00f3lo con el primero derribamos la verdad absoluta u objetiva de la tesis, en cuanto que demostramos que no coincide con la cualidad de la cusa de la que se habla. aun el otro, en cambio, derribamos \u00fanicamente su verdad relativa en cuanto que demostramos que la tesis contradice otras afirmaciones o concesiones de su defensor, o que sus argumentos son insostenibles; con esto queda indeterminada la verdad objetiva de la cosa propiamente dicha. (Por ejemplo: si en una controversia sobre asuntos filos\u00f3ficos o de ciencias naturales, el adversario (que, naturalmente, tendr\u00eda que ser un ingl\u00e9s) se permitiera presentar argumentos b\u00edblicos, tendr\u00edamos que refutarle con argumentos parecidos aunque no fuesen m\u00e1s que meros argumenta ad hominem, que nada deciden. Es\u00a0 como si se pagase a alguien con su misma moneda)<a id=\"ref23a\"><\/a><a href=\"#ref23\">[23]<\/a>. En algunos casos, incluso puede compararse este modus procedendi al acusador que presenta ante el tribunal un pagar\u00e9 falso que el acusado liquida por medio de un recibo falso; el pr\u00e9stamo podr\u00eda haberse hecho a pesar de todo. Pero, siendo an\u00e1loga a este \u00faltimo procedimiento, la mera argumentatio ad hominem tiene la ventaja de la brevedad, ya que, con frecuencia, tanto en uno como en otro caso, la verdadera y exhaustiva explicaci\u00f3n del asunto ser\u00eda muy dif\u00edcil y complicada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">2) Las dos v\u00edas son la directa y la indirecta. La primera ataca la tesis en sus fundamentos; la otra, en sus consecuencias. Aqu\u00e9lla demuestra que no es verdad. Esta, que no puede ser lo. consider\u00e9moslas m\u00e1s detenidamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">a) Refutando por v\u00eda directa, es decir, atacando los fundamentos de la tesis, mostramos que \u00e9stos no son verdad aduciendo: nego majorem o nego minorem; en cuanto que con ambos procedimientos atacamos la conclusi\u00f3n que fundamenta la materia de la tesis. O reconocemos aquellos fundamentos pero mostrando, sin embargo, que la tesis no se sigue de ellos, aduciendo: nego consequentiam; con lo cual atacamos la forma de la conclusi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">b) Refutando por v\u00eda indirecta atacamos la tesis en sus consecuencias para deducir de la falsedad de \u00e9stas, en facultad de la ley a falsitate rationati ad falsitatem rationis valet consequentia (de la falsedad de la consecuencia se sigue la falsedad del fundamento], su propia falsedad. Podemos servirnos para eso de la mera instantia, o de la apagoge.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A) La instancia, enstasis, es un simple exemplum in contrarium. Refuta la tesis mediante la aportaci\u00f3n como prueba de cosas o relaciones que est\u00e1n comprendidas en su enunciado, es decir, que se deducen de ella, pero a las que manifiestamente no es aplicable el enunciado de la tesis, por lo que no puede ser verdad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">B) Utilizamos la apagoge cuando aceptamos la tesis como si fuese verdadera, pero en combinaci\u00f3n con otra tesis cualquiera, reconocida abiertamente como verdadera, que unimos a la primera de forma tal que puedan ser ambas consideradas como premisas de un silogismo del que se sigue una conclusi\u00f3n manifiestamente falsa, en tanto que contradice la naturaleza del objeto o contradice las dem\u00e1s afirmaciones de quien formul\u00f3 la tesis. La apagoge puede as\u00ed, dependiendo del modus, ser simplemente ad hominen o ad rem. Si las verdades que refuta la conclusi\u00f3n son incuestionables, o bien, verdades evidentes a priori, habremos conducido al adversario ad absurdum. Con esto probamos que la falsedad de la conclusi\u00f3n debe radicar en la tesis, pues al ser la otra premisa de verdad indiscutible, la primera tiene que ser falsa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Toda forma de ataque en la discusi\u00f3n puede reducirse a la del procedimiento aqu\u00ed presentado; dichos ataques son a la dial\u00e9ctica lo que a la esgrima son las estocadas regulares, en tercera, cuarta, etc. En cambio, las artima\u00f1as o estratagemata que yo he reunido ser\u00edan comparables a las fintas, y, finalmente, los ataques personales en la discusi\u00f3n, a lo que los maestros universitarios de esgrima llaman golpes bajos. Como prueba y ejemplo de aquellas estratagemas que reun\u00ed, sirvan las siguientes.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00e9ptima estratagema<a id=\"ref24a\"><\/a><a href=\"#ref24\">[24]<\/a><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">: La ampliaci\u00f3n. La tesis del adversario se interpreta d\u00e1ndole un sentido m\u00e1s amplio del que \u00e9l pretend\u00eda o incluso del que ha expresado, para luego refutarla c\u00f3modamente bajo este sentido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo: A afirma que los ingleses superan en el arre dram\u00e1tico a todas las dem\u00e1s naciones. B responde, con lo que parece ser una instantia in contrario, que en m\u00fasica y, por consiguiente tambi\u00e9n en lo que se refiere a la \u00f3pera, sus aportaciones eran escasas. &lt; De aqu\u00ed se deriva que, para parar este embate, al surgir la contradicci\u00f3n se restrinja enseguida la propia tesis a los t\u00e9rminos en los que se la expreso, o que se la reduzca todo lo que sea posible a sus limites m\u00e1s estrechos, pues cuanto m\u00e1s general sea una afirmaci\u00f3n, a tantos m\u00e1s ataques estar\u00e1 expuesta. &gt;<a id=\"ref25a\"><\/a><a href=\"#ref25\">[25]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Octava estratagema: Uso abusivo de la consecutividad. Se a\u00f1ade a la tesis del adversario, a menudo t\u00e1citamente, una segunda tesis que est\u00e1 emparentada con aqu\u00e9lla mediante un sujeto o un predicado. De esas dos premisas se saca una conclusi\u00f3n falsa, casi siempre aborrecible, que se atribuye al adversario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo: A celebra que los franceses expulsaran a Carlos X; B a\u00f1ade enseguida: \u00ab\u00bfEs que quiere Ud, que expulsemos a nuestro rey?\u00bb &#8211; La premisa que \u00e9l t\u00e1citamente ha a\u00f1adido es la siguiente: \u00abaquellos que expulsan a su rey son loables\u00bb. Esto puede reducirse tambi\u00e9n a la fallacia a dicto secundum qui ad dictum simpliciter [falacia consistente en interpretar en sentido amplio lo que se dijo en sentido restringido).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Novena estratagema: La diversi\u00f3n. Si durante la controversia se advierte que la cosa no va bien y que el adversario lleva las de ganar, se procura evitarlo a tiempo mediante una mutatio controversiae, es decir, desviando la discusi\u00f3n del asunto principal a otro asunto de car\u00e1cter secundario, y, en caso de apuro, incluso saltando directamente a otra cosa. Luego se intenta adscribir \u00e9sta al adversario para combatirla en sustituci\u00f3n del asunto principal y convertirla as\u00ed en tema del debate, de manera que el adversario tenga que dejar a un lado la partida a medio ganar para defenderse de nuevo. Si, desgraciadamente, se topa otra vez con un argumento dif\u00edcil de refutar, se vuelve a saltar de nuevo a otro asunto, pudi\u00e9ndose repetir esto diez veces en un cuarto de hora, si es que el adversario no ha perdido antes la paciencia. Estas diversiones estrat\u00e9gicas se efect\u00faan con habilidad si se lleva la controversia imperceptiblemente y poco a poco a un asunto emparentado con el objeto en cuesti\u00f3n, a ser posible algo relacionado con \u00e9l, pero conceptualmente distinto. Ya es menos discreto cuando simplemente se mantiene el objeto de la tesis pero se ponen sobre el tapete otras relaciones suyas que no tienen nada que ver con las que se est\u00e1n cuestionando; por ejemplo, hablando del budismo chino, se pasa a hablar del comercio del t\u00e9. Pero si ni siquiera esto puede ponerse en pr\u00e1ctica, se ataca entonces cualquier expresi\u00f3n empleada casualmente por el adversario, llevando de esta manera la controversia a un nuevo terreno para verse libre del anterior. Por ejemplo, si el adversario utiliza la expresi\u00f3n \u00abAqu\u00ed precisamente est\u00e1 el misterio del asunto\u00bb, se le interrumpe r\u00e1pidamente: \u00ab\u00a1Ah!, si habla usted de misterios y de m\u00edstica, entonces no cuente conmigo, pues en lo que a esto respecta&#8230;,&gt;, etc., y as\u00ed se habr\u00e1 ganado amplitud de campo. Pero si tampoco hay ocasi\u00f3n de esto, entonces, con todo descaro, se salta de repente a otro asunto completamente ajeno, con algo parecido a lo siguiente: \u00abAh, y eso que usted afirm\u00f3 antes \u00bb etc. De entre todas las estrategias de las que instintivamente se sirven los discutidores desleales, la diversi\u00f3n es la m\u00e1s querida y m\u00e1s utilizada, y casi inevitable en cuanto se ven comprometidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De tales estratagemas, reun\u00ed y expuse cerca de cuarenta. Pero el examen de todos esos subterfugios que, junto con la tozudez, vanidad e improbidad, a\u00fan se hermanan con la cortedad e incapacidad humanas, me resulta ahora repugnante. Por lo dem\u00e1s, me bastan estas pruebas para tomar en serio las razones antes aludidas y evitar las discusiones con ese tipo de gente que es el que m\u00e1s abunda. En todo caso, se puede intentar ayudar a la inteligencia del otro con argumentos, pero en cuanto se note terquedad en su contraargumentaci\u00f3n, debe dejarse el asunto al instante, pues poco ha de faltar para que acuda a los enga\u00f1os, y lo que en teor\u00eda es un sofisma, en la pr\u00e1ctica es una vejaci\u00f3n. Las estratagemas de las que hablo son todav\u00eda m\u00e1s indignas que los sofismas, pues en ellas la voluntad se pone la m\u00e1scara de la inteligencia para representar su papel, algo que siempre es abominable. Pocas cosas despiertan tanta indignaci\u00f3n como advertir que alguien carece de intenciones para comprender. Quien no permite que prevalezcan las buenas razones del adversario denota tener, o bien una inteligencia simplemente d\u00e9bil, o bien sometida por el dominio de la propia voluntad, es decir,\u00a0 indirectamente debilitada; de ah\u00ed que s\u00f3lo debamos enzarzarnos con alguien as\u00ed cuando la condici\u00f3n del oficio u la imposici\u00f3n del deber lo hagan necesario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con todo, debo admitir, para darles su parte de raz\u00f3n a los enga\u00f1os mencionados, que muchas veces podemos actuar apresuradamente al renunciar a nuestra opini\u00f3n ante un certero argumento del adversario. Sentimos verdaderamente la fuerza de uno de estos argumentos cuando lo tenemos delante, as\u00ed como que los contraargumentos u otra cosa que pudiese sostener nuestra opini\u00f3n y, tal vez salvarla, no se nos ocurren con presteza. Si damos entonces nuestra tesis por perdida puede ocurrir que, con eso, seamos precisamente infieles a la verdad, pues quiz\u00e1s se descubra m\u00e1s adelante que \u00e9ramos nosotros quienes ten\u00edamos raz\u00f3n, pero que, dada la debilidad y escasa confianza en nuestra causa, hab\u00edamos cedido ante la impresi\u00f3n moment\u00e1nea de lo contrario. Incluso puede que la prueba con que defendimos nuestra tesis fuera realmente falsa, pero, no obstante, hay otra correcta para defenderla. Ante tal impresi\u00f3n, ocurre que, incluso gentes sinceras y amantes de la verdad, no cedan con inmediata facilidad a un argumento, sino que intenten defender su causa aun cuando la argumentaci\u00f3n contraria les haga dudar de su verdad. Aqu\u00ed se asemejan al comandante de un ej\u00e9rcito que procura mantener un poco m\u00e1s de tiempo una posici\u00f3n que sabe insostenible con la esperanza de que lleguen los refuerzos. Conf\u00edan en que mientras se defiendan con malos\u00a0 argumentos se les ocurrir\u00e1n entretanto los buenos, o en que acabar\u00e1n por advertir la simple falsedad del argumento del adversario. Por eso, esta ilusi\u00f3n obligar\u00e1 casi necesariamente a peque\u00f1os enga\u00f1os en la discusi\u00f3n, ya que, de momento, uno no lucha por la verdad sino por su tesis. Por otra parte, esto es una consecuencia de la incertidumbre de la verdad y de la deficiencia del intelecto humano. Pero tambi\u00e9n existe el peligro de ir demasiado lejos, es decir, de luchar demasiado tiempo por malas convicciones, de que finalmente nos entorpezcamos, y cedamos a la maldad de la naturaleza humana defendiendo nuestra tesis por fas y nefas, con ayuda de estratagemas desleales; que mordicus [con todas las fuerzas, a muerte], luchemos por nuestra tesis. Que a cada uno le ampare en esto su genio particular y que luego no tenga que avergonzarse. La clara comprensi\u00f3n de lo que aqu\u00ed hemos presentado es tambi\u00e9n important\u00edsima para la autoeducaci\u00f3n en este sentido.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1356625\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/dialetica-eristica-Schopenhauer.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"359\" data-id=\"1356625\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/dialetica-eristica-Schopenhauer.jpg 600w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/dialetica-eristica-Schopenhauer-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/dialetica-eristica-Schopenhauer-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/dialetica-eristica-Schopenhauer-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"text-decoration: underline; background-color: #ccffcc;\"><span style=\"font-size: 14pt; background-color: #ccffcc;\">Notas:<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">[1]<\/a> Por lo general, los antiguos, usaron l\u00f3gica y dial\u00e9ctica como sin\u00f3nimo; tambi\u00e9n los modernos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">[2]<\/a> Er\u00edstica ser\u00eda s\u00f3lo una palabra m\u00e1s severa para designar lo mismo. Arist\u00f3teles (seg\u00fan Di\u00f3genes Laercio, V, 28) coloc\u00f3 juntas a la ret\u00f3rica y a la dial\u00e9ctica, cuyo prop\u00f3sito es la persuasi\u00f3n, t\u00f2 pizan\u00f3n; as\u00ed tambi\u00e9n, la anal\u00edtica y la filosof\u00eda, cuya meta es la verdad. [\u201cDial\u00e9ctica es el arte del discurso con el que afirmamos refutar o probar alguna cosa por medio de la pregunta y la respuesta de los interlocutores\u201d] (Di\u00f3genes Laercio, III, 48, en Vita Platonis). Arist\u00f3teles distingue 1) la l\u00f3gica anal\u00edtica, como la teor\u00eda o instrucci\u00f3n para obtener los silogismos verdaderos o apod\u00edcticos; 2) la dial\u00e9ctica o la instrucci\u00f3n para obtener los silogismos probables, los que corrientemente se tienen por verdaderos, probabilia (T\u00f3picos I, 1-12) &#8211; Silogismos a prop\u00f3sito de los cuales no est\u00e1 establecido que sean falsos, pero tampoco verdaderos (en s\u00ed y para s\u00ed), no siendo esto lo importante. \u00bfqu\u00e9 es esto m\u00e1s que el arte de tener raz\u00f3n, independientemente de que de verdad se tenga o no se tenga? Por lo tanto, es el arte de conseguir que algo pase por verdadero, sin preocuparse si en realidad lo es. Arist\u00f3teles divide los silogismos en l\u00f3gicos y dial\u00e9cticos, como hemos dicho; 3) en er\u00edsticos (er\u00edstica), en los que la forma del silogismo es correcta pero las proposiciones, la materia, no lo son, sino s\u00f3lo lo parecen; y finalmente 4) en sof\u00edsticos (sof\u00edstica) en los que la forma del silogismo es falsa, pero parece correcta. Estas tres especies, pertenecen propiamente a la dial\u00e9ctica er\u00edstica, puesto que no atienden a la verdad objetiva, y sin preocuparse de ella s\u00f3lo estiman su apariencia y el hecho de tener raz\u00f3n. El libro sobre silogismos sof\u00edsticos fue editado s\u00f3lo m\u00e1s tarde. Era el \u00faltimo libro de la Dial\u00e9ctica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">[3]<\/a> Maquiavelo escribi\u00f3 al pr\u00edncipe que aprovechase cada instante de debilidad de su vecino para atacarle, porque de lo contrario aqu\u00e9l se aprovechar\u00eda a su vez de los suyos. Si dominasen la fidelidad y la franqueza, seria muy distinto: pero como su uso no es frecuente, tambi\u00e9n est\u00e1 permitido dejar de utilizarlas, o de lo contrario uno se ver\u00e1 mal pagado. Lo mismo ocurre en la discusi\u00f3n; si le doy la raz\u00f3n al adversario mientras parece que la tiene, ser\u00e1 dif\u00edcil que \u00e9l lo haga en el caso inverso; m\u00e1s bien proceder\u00e1 por nefas; por eso tengo yo que hacer lo mismo. Se dice f\u00e1cilmente que debe buscarse \u00fanicamente la verdad, sin el prejuicio del amor a la propia opini\u00f3n; pero no hay que anticipar que el otro tambi\u00e9n lo haga; \u00e9sta es la causa por la que tenemos que abstenernos de pretenderlo. Adem\u00e1s, puede suceder que al renunciar a mi argumento por parecerme que el adversario ten\u00eda raz\u00f3n, ocurra que, inducido por la impresi\u00f3n moment\u00e1nea, haya renunciado a la verdad a cambio del error.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">[4]<\/a> Doctrina sed vim promovet insitam [\u00abS\u00f3lo la educaci\u00f3n agudiza las facultades\u00a0 innatas\u00bb. Horacio, Carmina IV, 4, 33]\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref5\"><\/a><a href=\"#ref5a\">[5]<\/a> Por otra parte, en el libro De elenchis sophistices, Arist\u00f3teles se esfuerza\u00a0 de forma especial por separar la dial\u00e9ctica de la sofistica. La diferencia debe consistir en que los silogismos dial\u00e9cticos son verdaderos tanto en la forma como en el contenido, mientras que los silogismos er\u00edsticos o sof\u00edsticos (que s\u00f3lo se distinguen por el prop\u00f3sito, siendo en los primeros\u00a0 -\u00aber\u00edsticos\u00bb-\u00a0 el de quedarse con la raz\u00f3n, y en los \u00faltimos -\u00absof\u00edsticos\u00bb- el de conseguir credibilidad y, mediante ella, obtener dinero) son falsos. Saber si las proposiciones son verdaderas en cuanto a su contenido es algo completamente incierto, pues\u00a0 el criterio para determinarlo no puede tomarse de ellas; tampoco quienes discuten tienen sobre esto la menor certeza, pues incluso la conclusi\u00f3n final de la disputa proporciona al respecto un resultado tambi\u00e9n incierto. Por lo tanto, debemos incluir la er\u00edstica, la sof\u00edstica y la peir\u00e1stica en la dial\u00e9ctica de Arist\u00f3teles y definirla como el arte de tener raz\u00f3n en las discusiones; naturalmente, la mejor ayuda para eso es que efectivamente se tenga raz\u00f3n objetiva en la cuesti\u00f3n a discutir; sin embargo, seg\u00fan la manera de pensar de la gente, esto no es suficiente y, por otra parte, dada la debilidad de su entendimiento, tampoco absolutamente necesario. Hay, pues, una serie de estrategias que al ser independientes del hecho de que se tenga raz\u00f3n objetiva, pueden ser utilizadas tambi\u00e9n cuando objetivamente no se tiene raz\u00f3n; si \u00e9ste es el caso, tampoco es algo que nunca puede saberse con absoluta certeza. Mi punto de vista es, por lo tanto, el de diferenciar la dial\u00e9ctica de la l\u00f3gica mucho m\u00e1s sutilmente de como lo hizo Arist\u00f3teles; es decir, dejar a la l\u00f3gica la verdad objetiva, en tanto que \u00e9sta sea formal, y limitar la dial\u00e9ctica al arte de tener raz\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, no separar de ella la sof\u00edstica y la er\u00edstica, como hace Arist\u00f3teles, ya que esa diferencia se refiere a la verdad material objetiva sobre la que no podemos tener previamente algo claro, sino exclamar con Poncio Pilato \u00ab\u00bfqu\u00e9 es la verdad?\u00bb; pues veritas est in puteo [la verdad est\u00e1 en lo profundo\u201d], seg\u00fan el dicho de Dem\u00f3crito (Di\u00f3genes Laercio, IX, 72). Se dice f\u00e1cilmente que en la discusi\u00f3n no existe otro fin m\u00e1s que el de sacar a relucir la verdad; el hecho es que no se sabe donde reside, ya que tanto quiere desvi\u00e1rsela mediante los argumentos del adversario como mediante los propios. Por lo dem\u00e1s, re intellecta, in verbis simus faciles [\u00abcuando se ha comprendido una cosa, es f\u00e1cil ponerle palabras\u00bb]. Como, en general, es frecuente utilizar el nombre de dial\u00e9ctica como equivalente al de l\u00f3gica, deseamos denominar a nuestra disciplina dial\u00e9ctica er\u00edstica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref6\"><\/a><a href=\"#ref6a\">[6]<\/a>\u00a0 (Siempre hay que distinguir claramente el objeto de una disciplina del de todas las dem\u00e1s)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref7\"><\/a><a href=\"#ref7a\">[7]<\/a> Los conceptos pueden subsumirse dentro de ciertas clases como g\u00e9nero o especie, causa y efecto, propiedad y contrariedad, posesi\u00f3n y privaci\u00f3n, y otros afines; para estas clases sirven unas cuantas reglas generales: los loci. Por ejemplo, un locus de causa y efecto\u00a0 es: \u00abla causa de la causa es causa del efecto\u00bb [Christian Wolf, Ontolog\u00eda, \u00a7 928]; aplic\u00e1ndolo obtenemos: \u00abmi riqueza es la causa de mi felicidad, quien me ha dado la riqueza es el causante de mi felicidad\u00bb. Loci de ant\u00f3nimos: 1) que se excluyen, por ejemplo, derecho y curvo. 2) Est\u00e1n en el mismo sujeto; por ejemplo, si el amor est\u00e1 en la voluntad tambi\u00e9n el odio. Si \u00e9ste reside en el sentimiento, entonces tambi\u00e9n el amor. Si el alma no puede ser blanca, tampoco puede ser negra. 3) Si falta el grado m\u00ednimo, tambi\u00e9n el m\u00e1ximo: un hombre que no es justo tampoco es ben\u00e9volo. Podr\u00e1 observarse que los Loci son ciertas verdades generales que conciernen a clases enteras de conceptos a los que puede recurrirse en casos en casos concretos para fundar desde ellos un argumento, e incluso para apelar a el como universalmente evidente. Sin embargo, la mayor\u00eda de los t\u00f3poi son muy enga\u00f1osos y est\u00e1n sujetos a muchas excepciones. Por ejemplo, el locus siguiente: cosas contrapuestas tienen relaciones contrapuestas, por ejemplo, la virtud es bella, el vicio feo, la amistad es benevolente, la enemistad mal\u00e9vola. Mas ahora el derroche es un vicio, la avaricia una virtud; los tontos dicen la verdad, luego mienten los listos: no funciona. La muerte es un pasar, la vida un empezar: falso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ejemplo de la falacia de tales t\u00f3poi: Scoto Eur\u00edgena en el libro De praedestinatione, cap. III, quiere refutar a los paganos que admiten en Dios dos praedestinationes [predestinaciones] (una la de los elegidos para la salvaci\u00f3n, otra la de los destinados a la condenaci\u00f3n) y utiliza para eso este topos (s\u00f3lo Dios sabe de d\u00f3nde lo habr\u00e1n sacado): [\u00abLas causas de lo que es opuesto entre s\u00ed, deben ser contrarias entre s\u00ed; pues que una e id\u00e9ntica causa produzca un efecto contrario y otro no contrario es algo que proh\u00edbe la raz\u00f3n\u00bb]. \u00a1Bien sea! Pero experientia docet [la experiencia ense\u00f1a], que es el mismo calor el que endurece la arcilla y derrite la cera, y as\u00ed cientos de ejemplos similares. Y aun as\u00ed, el topus suena plausible. Eur\u00edgena construye tranquilamente su demostraci\u00f3n a partir del topus, mas \u00e9sta no nos interesa. Una colecci\u00f3n entera de locis con sus refutaciones es la recopilada por Baco d[e] Ver [ulamio] con el t\u00edtulo Coloris boni et mali. Pueden ser utilizadas aqu\u00ed como ejemplos. El las denomina sophismata. Tambi\u00e9n puede ser considerado un locus el argumento con el que S\u00f3crates en El banquete demuestra a Agat\u00f3n, que hab\u00eda atribuido al amor todas las cualidades excelentes, belleza, bondad, etc. , lo opuesto: \u00ablo que se busca, no se posee; si el amor busca lo bello y lo bueno, es que no los posee\u00bb. Tiene algo de apariencia enga\u00f1osa el que haya ciertas verdades reconocidas universalmente que sean aplicables a todo, y mediante las cuales se puede decidir en los casos singulares que se presentan, aun siendo \u00e9stos de muy diversas especies sin preocuparse mucho de sus aspectos espec\u00edficos. (La ley de la compensaci\u00f3n es propiamente un buen locus). Pero esto no resulta, sencillamente porque los conceptos han surgido por abstracci\u00f3n de las diferencias y porque comprenden las cosas m\u00e1s diversas que van quedando aparte cuando por medio de los conceptos se asocia y se determinan las cosa singulares de las m\u00e1s diversas especies, y s\u00f3lo se decide seg\u00fan los conceptos generales. Es incluso algo connatural al hambre que al encontrarse\u00a0 acosado durante la discusi\u00f3n, intente refugiarse tras cualquier topus de car\u00e1cter general. Loci son tambi\u00e9n la lex parsimoniae naturae [Ley de econom\u00eda de la naturaleza] y el principio natura nihil facit frustra [la naturaleza no hace nada en vano]. Todas las sentencias son loci de tendencia pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref8\"><\/a><a href=\"#ref8a\">[8]<\/a> Veritas est in puteo,&#8230;.dicho de Democrito (Di\u00f3genes Laercio IX, 72 ). Con frecuencia ocurre que dos discuten apasionadamente, y luego cada uno vuelve a casa con la opini\u00f3n del otro: han hecho un intercambio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref9\"><\/a><a href=\"#ref9a\">[9]<\/a> Seg\u00fan Di\u00f3genes Laercio, entre los numerosos escritos ret\u00f3ricos de Teofrastro perdidos en su totalidad, hab\u00eda uno cuyo t\u00edtulo era [Discusi\u00f3n sobre la teor\u00eda de los discursos er\u00edstico] Esto tendr\u00eda que ver con nuestro asunto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref10\"><\/a><a href=\"#ref10a\">[10]<\/a> Si contradice una verdad incuestionable, habremos reducido al adversario ad absurdum.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref11\"><\/a><a href=\"#ref11a\">[11]<\/a> Toda luz puede apagarse \/el intelecto es luz \/el intelecto puede apagarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref12\"><\/a><a href=\"#ref12a\">[12]<\/a> Los ejemplos ideados intencionalmente al respecto no poseen la sutileza suficiente como para enga\u00f1ar; por eso es aconsejable que\u00a0 cada uno haga acopio de los mismos sac\u00e1ndolos de su propia experiencia. Seria conveniente que a cada estratagema pudiese asign\u00e1rsele un nombre corto y preciso al que se pudiera recurrir en el momento oportuno para responder inmediatamente al uso de tal o cual estratagema.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref13\"><\/a><a href=\"#ref13a\">[13]<\/a> Sophisma a dicto secundum quid ad dictum simpliciter (sofisma que hace pasar una cosa dicha relativamente por absoluta). Este es el\u00a0 segundo elenchus sophisticus de Arist\u00f3teles (refutaci\u00f3n sof\u00edstica independiente de la dicci\u00f3n: esto es, del modo de hablar, si se hace en absoluto o no, o teniendo en cuenta un c\u00f3mo, un cu\u00e1ndo o d\u00f3nde, o en relaci\u00f3n a alguna otra cosa cualquiera) (Refutaciones sof\u00edsticas, 5.[4,166b22]).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref14\"><\/a><a href=\"#ref14a\">[14]<\/a> Perteneciente a la anterior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref15\"><\/a><a href=\"#ref15a\">[15]<\/a> Sobre esto, la estratagema 29,<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref16\"><\/a><a href=\"#ref16a\">[16]<\/a> V\u00e9ase la estratagema 18.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref17\"><\/a><a href=\"#ref17a\">[17]<\/a> A\u00f1adido en la edici\u00f3n de Haffmans. [N. del T.]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref18\"><\/a><a href=\"#ref18a\">[18]<\/a> \u00abLo digo yo, lo dices t\u00fa, y\u00a0 al fin tambi\u00e9n aqu\u00e9l lo dice: \/Tanto se ha dicho, que ya s\u00f3lo queda ver lo que se dijo\u00bb (Motto\u00a0 Elegido por Goethe como encabezado de la parte pol\u00e9mica de su Teor\u00eda de Colores).[N. del T.]\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref19\"><\/a><a href=\"#ref19a\">[19]<\/a> Schopenhauer no trascribe en el texto original el ejemplo al que se refiere. Nosotros seguimos la versi\u00f3n de la edici\u00f3n Haffmans al hacerlo as\u00ed. (N. del T.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref20\"><\/a><a href=\"#ref20a\">[20]<\/a> Oliver Goldsmith, El vicario de Wakefield, Trad. De Maria Isabel Gonzalez del Campo, Magisterio Espa\u00f1ol, Madrid, 1977, pp.79-80.[N.del T.]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref21\"><\/a><a href=\"#ref21a\">[21]<\/a> (Al margen, anotaci\u00f3n de Schopenahuer:) \u00ab\u00c9ste es el verdadero comienzo de la dial\u00e9ctica\u00bb (N. del T.)\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref22\"><\/a><a href=\"#ref22a\">[22]<\/a>\u00a0 \u00abLaB Dich nur zur Keiner Zeit \/ Zum Widerspruch verleiten: Weise verfallen in Unwissenheit,\/ Wenn sie mit Unwissenden streinten\u00bb (J. W. Goethe, Div\u00e1n de Occidente y Oriente, Libro de las sentencias (6), 27. Trad. cast. De Rafael Casinos Ass\u00e9ns). (N. del T.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref23\"><\/a><a href=\"#ref23a\">[23]<\/a> A\u00f1adido en la edici\u00f3n Hubscher (T. 6, PII, p. 29. [N. del T.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref24\"><\/a><a href=\"#ref24a\">[24]<\/a> Los n\u00fameros que Schopenhauer asigna a las estratagemas no concuerdan con los asignados en el tratado de Dial\u00e9ctica er\u00edstica (N. del T.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref25\"><\/a><a href=\"#ref25a\">[25]<\/a> *&lt;&gt; Edici\u00f3n de H\u00fcbscher (t. 6. PII, p. 31)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2500\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen-lloviendo-sobre-la-raz\u00f3n-adam-smith-david-hume.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"205\" data-id=\"2500\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen-lloviendo-sobre-la-raz\u00f3n-adam-smith-david-hume.jpg 1280w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen-lloviendo-sobre-la-raz\u00f3n-adam-smith-david-hume-300x128.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen-lloviendo-sobre-la-raz\u00f3n-adam-smith-david-hume-768x328.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen-lloviendo-sobre-la-raz\u00f3n-adam-smith-david-hume-1024x438.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen-lloviendo-sobre-la-raz\u00f3n-adam-smith-david-hume-1030x438.jpg 1030w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00a0 DIAL\u00c9CTICA ER\u00cdSTICA\u00a0 O EL ARTE DE TENER RAZ\u00d3N Expuesta en 38 estratagemas Arthur Schopenhauer \u00a0 La dial\u00e9ctica\u00a0 er\u00edstica[1] es el arte de discutir, pero discutir de tal manera que se tenga raz\u00f3n tanto l\u00edcita <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2022\/03\/02\/dialectica-eristica-o-el-arte-de-tener-razon-por-arthur-schopenhauer-2\/\" title=\"DIAL\u00c9CTICA ER\u00cdSTICA\u00a0 O EL ARTE DE TENER RAZ\u00d3N, por Arthur Schopenhauer\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":15130,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[120],"class_list":{"0":"post-2240134","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia","8":"tag-schopenhauer"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2240134","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2240134"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2240134\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/15130"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2240134"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2240134"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2240134"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}