{"id":2228626,"date":"2021-10-12T00:05:27","date_gmt":"2021-10-11T22:05:27","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2228626"},"modified":"2024-11-26T21:00:12","modified_gmt":"2024-11-26T20:00:12","slug":"supersticion-vida-guenon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/10\/12\/supersticion-vida-guenon\/","title":{"rendered":"La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n  de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). Parte 3: Ilusiones Occidentales\u00bb: \u00abLa Superstici\u00f3n de la Vida\u00bb."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/10\/05\/rene-guenon-supersticion-ciencia\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). Parte 2: Ilusiones Occidentales\u00bb: \u00abLa Superstici\u00f3n de la Ciencia\u00bb.<\/a><\/p>\n<p class=\"entry-title\" style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/09\/28\/oriente-y-occidente-1-guenon\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><span style=\"font-size: 12pt;\">La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). Parte 1.<\/span><\/a><\/p>\n<p class=\"mh-meta entry-meta\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>LA SUPERSTICI\u00d3N DE LA VIDA<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em><strong>(\u00abOriente y Occidente\u00bb, Parte 2: \u00abIlusiones Occidentales\u00bb)<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Por\u00a0<a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ren%C3%A9_Gu%C3%A9non\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">Ren\u00e9 Gu\u00e9non<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229234 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-PARTE-3.jpg\" alt=\"VIDA\" width=\"833\" height=\"490\" data-id=\"2229234\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-PARTE-3.jpg 833w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-PARTE-3-300x176.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-PARTE-3-768x452.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-PARTE-3-610x359.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 833px) 100vw, 833px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">CAP\u00cdTULO III<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 18pt;\">LA SUPERSTICI\u00d3N DE LA VIDA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los occidentales reprochan frecuentemente a las civilizaciones orientales, entre otras cosas, su car\u00e1cter de fijeza y de estabilidad, que les parece como la negaci\u00f3n del progreso, y que lo es en efecto, se lo reconocemos de buena gana; pero, para ver en eso un defecto, es menester creer en el progreso. Para nosotros, este car\u00e1cter indica que esas civilizaciones participan de la inmutabilidad de los principios sobre los que se apoyan, y ese es uno de los aspectos esenciales de la idea de tradici\u00f3n; es porque la civilizaci\u00f3n moderna carece de principio por lo que es eminentemente cambiante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo dem\u00e1s, ser\u00eda menester no creer que la estabilidad de que hablamos llega hasta excluir toda modificaci\u00f3n, lo que ser\u00eda exagerado; pero reduce la modificaci\u00f3n a no ser nunca m\u00e1s que una adaptaci\u00f3n a las circunstancias, por la que los principios no son afectados de ninguna manera, y que puede al contrario deducirse de ellos estrictamente, por poco que se los considere no en s\u00ed mismos, sino en vista de una aplicaci\u00f3n determinada; y por eso es por lo que existen, adem\u00e1s de la metaf\u00edsica que no obstante se basta a s\u00ed misma en tanto que conocimiento de los principios, todas las \u00abciencias tradicionales\u00bb que abarcan el orden de las existencias contingentes, comprendidas las instituciones sociales. Ser\u00eda menester no confundir inmutabilidad con inmovilidad; los errores de este g\u00e9nero son frecuentes en los occidentales, porque son generalmente incapaces de separar la concepci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n, y porque su esp\u00edritu no puede desprenderse de las representaciones sensibles; eso se ve muy claramente en fil\u00f3sofos tales como <strong>Kant<\/strong>, que, no obstante, no pueden ser colocados entre los \u00absensualistas\u00bb. Lo inmutable, no es lo que es contrario al cambio, sino lo que le es superior, de igual modo que lo \u00absuprarracional\u00bb no es lo \u00abirracional \u00bb; es menester desconfiar de la tendencia a colocar las cosas en oposiciones y en ant\u00edtesis artificiales, por una interpretaci\u00f3n a la vez \u00absimplista\u00bb y sistem\u00e1tica, que procede sobre todo de la incapacidad de ir m\u00e1s lejos y de resolver los contrastes aparentes en la unidad arm\u00f3nica de una verdadera s\u00edntesis. Por eso no es menos cierto que hay realmente, bajo el aspecto que consideramos aqu\u00ed como bajo muchos otros, una cierta oposici\u00f3n entre <strong>Oriente<\/strong> y <strong>Occidente<\/strong>, al menos en el estado actual de las cosas: hay divergencia, pero, no hay que olvidarlo, es unilateral y no sim\u00e9trica, es como la de una rama que se separa del tronco; es s\u00f3lo la civilizaci\u00f3n occidental la que, al marchar en el sentido que ha seguido en el curso de los \u00faltimos siglos, se ha alejado de las civilizaciones orientales hasta el punto de que, entre aquella y \u00e9stas, ya no parece haber por as\u00ed decir ning\u00fan elemento en com\u00fan, ning\u00fan t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n, ning\u00fan terreno de entendimiento y de conciliaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">El occidental, m\u00e1s especialmente el occidental moderno (es siempre de \u00e9ste del que vamos a hablar), aparece como esencialmente cambiante e inconstante, como entregado al movimiento sin detenci\u00f3n y a la agitaci\u00f3n incesante, y no aspirando, por lo dem\u00e1s, a salir de ah\u00ed; su estado es, en suma, el de un ser que no puede llegar a encontrar su equilibrio, pero que, al no poder hacerlo, se niega el admitir que la cosa sea posible en s\u00ed misma, o, simplemente deseable, y llega hasta envanecerse de su impotencia. Este cambio en el cual est\u00e1 encerrado y en el que se complace, al que no exige que le lleve a una meta cualquiera, porque ha llegado a amarle por s\u00ed mismo, es, en el fondo, lo que llama \u00abprogreso\u00bb, como si bastase marchar en no importa cu\u00e1l direcci\u00f3n para avanzar seguramente; pero avanzar hacia qu\u00e9, no piensa siquiera pregunt\u00e1rselo; y a la dispersi\u00f3n en la multiplicidad, que es la inevitable consecuencia de este cambio sin principio y sin meta, y que es incluso su \u00fanica consecuencia cuya realidad no pueda ser contestada, la llama \u00abenriquecimiento\u00bb: una palabra que, por el grosero materialismo de la imagen que evoca, es completamente t\u00edpica y representativa de la mentalidad moderna. <\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El occidental, m\u00e1s especialmente el occidental moderno (es siempre de \u00e9ste del que vamos a hablar), aparece como esencialmente cambiante e inconstante, como entregado al movimiento sin detenci\u00f3n y a la agitaci\u00f3n incesante, y no aspirando, por lo dem\u00e1s, a salir de ah\u00ed; su estado es, en suma, el de un ser que no puede llegar a encontrar su equilibrio, pero que, al no poder hacerlo, se niega el admitir que la cosa sea posible en s\u00ed misma, o, simplemente deseable, y llega hasta envanecerse de su impotencia. Este cambio en el cual est\u00e1 encerrado y en el que se complace, al que no exige que le lleve a una meta cualquiera, porque ha llegado a amarle por s\u00ed mismo, es, en el fondo, lo que llama \u00abprogreso\u00bb, como si bastase marchar en no importa cu\u00e1l direcci\u00f3n para avanzar seguramente; pero avanzar hacia qu\u00e9, no piensa siquiera pregunt\u00e1rselo; y a la dispersi\u00f3n en la multiplicidad, que es la inevitable consecuencia de este cambio sin principio y sin meta, y que es incluso su \u00fanica consecuencia cuya realidad no pueda ser contestada, la llama \u00abenriquecimiento\u00bb: una palabra que, por el grosero materialismo de la imagen que evoca, es completamente t\u00edpica y representativa de la mentalidad moderna. La necesidad de actividad exterior llevada a un grado tal, el gusto del esfuerzo por el esfuerzo, independientemente de los resultados que se puedan obtener de \u00e9l, eso no es natural al hombre, al menos al hombre normal, seg\u00fan la idea que se tiene de \u00e9l por todas partes y siempre; pero eso ha devenido de alguna manera natural al occidental, quiz\u00e1s por un efecto del h\u00e1bito que <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> dice que es como una segunda naturaleza, pero sobre todo por la atrofia de las facultades superiores del ser, necesariamente correlativa del desarrollo intensivo de los elementos inferiores; aqu\u00e9l que no tiene ning\u00fan medio de sustraerse a la agitaci\u00f3n s\u00f3lo puede satisfacerse en ella, de la misma manera que aqu\u00e9l cuya inteligencia est\u00e1 limitada a la actividad racional encuentra \u00e9sta admirable y sublime; para estar plenamente c\u00f3modo en una esfera cerrada, cualquiera que sea, es menester no concebir que pueda haber algo m\u00e1s all\u00e1. Las aspiraciones del occidental, \u00fanico caso entre todos los hombres (no hablamos de los salvajes, sobre los que, por lo dem\u00e1s, es muy dif\u00edcil saber exactamente a qu\u00e9 atenerse), est\u00e1n ordinariamente limitadas al mundo sensible estrictamente y a sus dependencias, entre las cuales comprendemos todo el orden sentimental y una buena parte del orden racional; ciertamente, hay loables excepciones, pero no podemos considerar aqu\u00ed m\u00e1s que la mentalidad general y com\u00fan, es decir, la que es verdaderamente caracter\u00edstica del lugar y de la \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es menester observar tambi\u00e9n, en el orden intelectual mismo, o m\u00e1s bien en lo que subsiste de \u00e9l, un fen\u00f3meno extra\u00f1o que no es m\u00e1s que un caso particular del estado de esp\u00edritu que acabamos de describir: es la pasi\u00f3n de la investigaci\u00f3n tomada como un fin en s\u00ed misma, sin ninguna preocupaci\u00f3n de verla llegar a una soluci\u00f3n cualquiera; mientras que los dem\u00e1s hombres investigan para encontrar y para saber, el occidental de nuestros d\u00edas investiga por investigar; la palabra evang\u00e9lica, <strong><em>Qu\u00e6riti<\/em> <em>et invenietis<\/em><\/strong>, es para \u00e9l letra muerta, en toda la fuerza de esa expresi\u00f3n, puesto que llama precisamente \u00abmuerte\u00bb a todo lo que constituye un resultado definitivo, como llama \u00abvida\u00bb a lo que no es m\u00e1s que agitaci\u00f3n est\u00e9ril. El gusto enfermizo por la investigaci\u00f3n, verdadera \u00abinquietud mental\u00bb sin t\u00e9rmino y sin salida, se manifiesta muy particularmente en la filosof\u00eda moderna, cuya mayor parte no representa m\u00e1s que una serie de problemas enteramente artificiales, que no existen sino porque est\u00e1n mal planteados, y que no nacen y subsisten sino por equ\u00edvocos cuidadosamente mantenidos; problemas insolubles ciertamente, dada la manera en que se los formula, que no se quieren resolver, y cuya raz\u00f3n de ser consiste enteramente en alimentar indefinidamente controversias y discusiones que no conducen a nada, y que no deben conducir a nada. Sustituir as\u00ed el conocimiento por la investigaci\u00f3n (y ya hemos se\u00f1alado, a este respecto, el abuso tan notable de las \u00abteor\u00edas del conocimiento\u00bb), es simplemente renunciar al objeto propio de la inteligencia, y se comprende bien que, en estas condiciones, algunos hayan llegado finalmente a suprimir la noci\u00f3n misma de la verdad, ya que la verdad no puede ser concebida m\u00e1s que como el t\u00e9rmino que se debe alcanzar, y esos no quieren ning\u00fan t\u00e9rmino para su investigaci\u00f3n; as\u00ed pues, eso no podr\u00eda ser algo intelectual, ni siquiera tomando la inteligencia en su acepci\u00f3n m\u00e1s extensa, no en la m\u00e1s elevada y la m\u00e1s pura; y, si hemos podido hablar de \u00abpasi\u00f3n de la investigaci\u00f3n\u00bb, es porque, en efecto, se trata de una invasi\u00f3n de la sentimentalidad en dominios en los que deber\u00eda permanecer extra\u00f1a. No protestamos, enti\u00e9ndase bien, contra la existencia misma de la sentimentalidad, que es un hecho natural, sino solo contra su extensi\u00f3n anormal e ileg\u00edtima; es menester saber poner cada cosa en su lugar y dejarla en \u00e9l, pero, para eso, es menester una comprehensi\u00f3n del orden universal que escapa al mundo occidental, donde el desorden es ley; denunciar el sentimentalismo, no es negar la sentimentalidad, como denunciar el racionalismo no equivale a negar la raz\u00f3n; el sentimentalismo y el racionalismo no representan m\u00e1s que abusos, cuando, como ocurre en el <strong>Occidente moderno<\/strong>, aparecen como los dos t\u00e9rminos de una alternativa de la que es incapaz de salir.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya hemos dicho que el sentimiento est\u00e1 extremadamente cerca del mundo material; no es por nada que el lenguaje une estrechamente lo sensible y lo sentimental, y, aunque es menester no llegar a confundirlos, no son m\u00e1s que dos modalidades de un solo y mismo orden de cosas. El esp\u00edritu moderno est\u00e1 vuelto casi \u00fanicamente hacia lo exterior, hacia el dominio sensible; el sentimiento le parece interior, y, bajo este aspecto, frecuentemente quiere oponerle a la sensaci\u00f3n; pero eso es muy relativo, y la verdad es que la \u00abintrospecci\u00f3n\u00bb del psic\u00f3logo no aprehende, ella misma, otra cosa que fen\u00f3menos, es decir, modificaciones exteriores y superficiales del ser; no es verdaderamente interior y profunda m\u00e1s que la parte superior de la inteligencia.<\/span><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya hemos dicho que el sentimiento est\u00e1 extremadamente cerca del mundo material; no es por nada que el lenguaje une estrechamente lo sensible y lo sentimental, y, aunque es menester no llegar a confundirlos, no son m\u00e1s que dos modalidades de un solo y mismo orden de cosas. El esp\u00edritu moderno est\u00e1 vuelto casi \u00fanicamente hacia lo exterior, hacia el dominio sensible; el sentimiento le parece interior, y, bajo este aspecto, frecuentemente quiere oponerle a la sensaci\u00f3n; pero eso es muy relativo, y la verdad es que la \u00abintrospecci\u00f3n\u00bb del psic\u00f3logo no aprehende, ella misma, otra cosa que fen\u00f3menos, es decir, modificaciones exteriores y superficiales del ser; no es verdaderamente interior y profunda m\u00e1s que la parte superior de la inteligencia. Esto parecer\u00e1 sorprendente a aquellos que, como los intuicionistas contempor\u00e1neos, no conocen de la inteligencia m\u00e1s que la parte inferior, representada por las facultades sensibles y por la raz\u00f3n, que, en tanto que se aplica a los objetos sensibles, la creen m\u00e1s exterior que el sentimiento; pero, al respecto del intelectualismo transcendente de los orientales, el racionalismo y el intuicionismo se encuentran sobre un mismo plano y se detienen igualmente en lo exterior del ser, a pesar de las ilusiones por las que una u otra de estas concepciones creen aprehender algo de su naturaleza \u00edntima.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el fondo, en todo eso no se trata nunca de ir m\u00e1s all\u00e1 de las cosas sensibles; la diferencia no recae m\u00e1s que sobre los procedimientos a poner en obra para alcanzar esas cosas, sobre la manera en que conviene considerarlas, sobre cu\u00e1l de sus diversos aspectos importa poner en evidencia: podr\u00edamos decir que unos prefieren insistir sobre el lado \u00abmateria\u00bb, y otros sobre el lado \u00abvida\u00bb. En efecto, \u00e9stas son las limitaciones de las que el pensamiento occidental no puede liberarse: los griegos eran incapaces de liberarse de la forma; los modernos parecen incapaces sobre todo de desprenderse de la materia, y, cuando intentan hacerlo, no pueden en todo caso salir del dominio de la vida. Todo eso, la vida tanto como la materia y m\u00e1s a\u00fan la forma, no son m\u00e1s que condiciones de existencia especial del mundo sensible; as\u00ed pues, todo eso est\u00e1 sobre un mismo plano, como lo dec\u00edamos hace un momento. El <strong>Occidente moderno<\/strong>, salvo casos excepcionales, toma el mundo sensible como \u00fanico objeto de conocimiento; que se dedique preferentemente a una o a otra de las condiciones de este mundo, que le estudie bajo tal o cual punto de vista, recorri\u00e9ndole en cualquier sentido, el dominio donde se ejerce su actividad mental por eso no deja de ser siempre el mismo; si este dominio parece extenderse m\u00e1s o menos, eso no va nunca muy lejos, cuando no es puramente ilusorio. Por lo dem\u00e1s, junto al mundo sensible, hay diversos prolongamientos que pertenecen todav\u00eda al mismo grado de la existencia universal; seg\u00fan se considere tal o cual condici\u00f3n, entre las que definen este mundo, se podr\u00e1 alcanzar a veces uno u otro de esos prolongamientos, pero por ello no se estar\u00e1 menos encerrado en un dominio especial y determinado. Cuando <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Henri_Bergson\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><strong>Bergson<\/strong><\/a> dice que la inteligencia tiene a la materia como su objeto natural, comete el error de llamar inteligencia a aquello de lo que quiere hablar, y lo hace porque lo que es verdaderamente intelectual le es desconocido; pero tiene raz\u00f3n en el fondo si apunta solamente, bajo esta denominaci\u00f3n err\u00f3nea, a la parte m\u00e1s inferior de la inteligencia, o m\u00e1s precisamente al uso que se hace de ella com\u00fanmente en el <strong>Occidente<\/strong> actual. En cuanto a \u00e9l, es a la vida a la que se apega esencialmente: se sabe bien el papel que juega el \u00abimpulso vital\u00bb en sus teor\u00edas, y el sentido que da a lo que llama la percepci\u00f3n de la \u00abduraci\u00f3n pura\u00bb; pero la vida, cualquiera que sea el \u00abvalor\u00bb que se le atribuya, por eso no est\u00e1 menos indisolublemente ligada a la materia, y es siempre el mismo mundo, el que se considera aqu\u00ed seg\u00fan una concepci\u00f3n \u00aborganicista\u00bb o \u00abvitalista \u00bb, y en otras partes seg\u00fan una concepci\u00f3n \u00abmecanicista\u00bb. Solamente, cuando se da la preponderancia al elemento vital sobre el elemento material en la constituci\u00f3n de este mundo, es natural que el sentimiento tome la delantera sobre la supuesta inteligencia; los intuicionistas con su \u00abtorsi\u00f3n de esp\u00edritu\u00bb, los pragmatistas con su \u00abexperiencia interior\u00bb, hacen llamada simplemente a las potencias obscuras del instinto y del sentimiento, que toman por el fondo mismo del ser, y, cuando van hasta el final de su pensamiento o m\u00e1s bien de su tendencia, llegan, como <strong>Willian James<\/strong>, a proclamar finalmente la supremac\u00eda del \u00absubconsciente\u00bb, por la m\u00e1s incre\u00edble subversi\u00f3n del orden natural que la historia de las ideas haya tenido que registrar nunca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">La vida, considerada en s\u00ed misma, es siempre cambio, modificaci\u00f3n incesante; as\u00ed pues, es comprehensible que ejerza una tal fascinaci\u00f3n sobre el esp\u00edritu de la civilizaci\u00f3n moderna, en la que el cambio es tambi\u00e9n el car\u00e1cter m\u00e1s sobresaliente, el que aparece a primera vista, incluso si uno se queda en un examen completamente superficial.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229238 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/eticos-y-moralistas.jpg\" alt=\"\" width=\"620\" height=\"349\" data-id=\"2229238\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/eticos-y-moralistas.jpg 620w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/eticos-y-moralistas-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/eticos-y-moralistas-610x343.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando uno se encuentra as\u00ed encerrado en la vida y en las concepciones que se refieren a ella directamente, no se puede conocer nada de lo que escapa al cambio, nada del orden transcendente e inmutable que es el de los principios universales; as\u00ed pues, ya no podr\u00eda haber ning\u00fan conocimiento metaf\u00edsico posible, y somos llevados siempre a esta constataci\u00f3n, como consecuencia ineluctable de cada una de las caracter\u00edsticas del <strong>Occidente actual<\/strong>. Decimos aqu\u00ed cambio m\u00e1s bien que movimiento, porque el primero de estos dos t\u00e9rminos es m\u00e1s extenso que el segundo: el movimiento no es m\u00e1s que la modalidad f\u00edsica o, mejor, mec\u00e1nica del cambio, y hay concepciones que consideran otras modalidades irreductibles a \u00e9sta, a las que reservan incluso el car\u00e1cter m\u00e1s propiamente \u00abvital\u00bb, a exclusi\u00f3n del movimiento entendido en el sentido ordinario, es decir, como un simple cambio de situaci\u00f3n. Aqu\u00ed tambi\u00e9n, ser\u00eda menester no exagerar algunas oposiciones, que no son tales m\u00e1s que desde un punto de vista m\u00e1s o menos limitado: as\u00ed, una teor\u00eda mecanicista es, por definici\u00f3n, una teor\u00eda que pretende explicarlo todo por la materia y el movimiento; pero, dando a la idea de vida toda la extensi\u00f3n de la que es susceptible, se podr\u00eda hacer entrar en ella el movimiento mismo, y uno se dar\u00eda cuenta entonces de que las teor\u00edas supuestamente opuestas o antagonistas son, en el fondo, mucho m\u00e1s equivalentes de lo que quieren admitir sus partidarios respectivos <strong>(1)<\/strong>; por una parte y por otra, no hay apenas m\u00e1s que un poco m\u00e1s o menos de estrechez de miras. Sea como sea, una concepci\u00f3n que se presenta como una \u00abfilosof\u00eda de la vida\u00bb es necesariamente, por eso mismo, una \u00abfilosof\u00eda del devenir\u00bb; queremos decir que est\u00e1 encerrada en el devenir y no puede salir de \u00e9l (puesto que devenir y cambio son sin\u00f3nimos), lo que la lleva a colocar toda realidad en ese devenir, a negar que haya algo fuera o m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l, puesto que el esp\u00edritu sistem\u00e1tico est\u00e1 hecho de tal manera que se imagina que incluye en sus f\u00f3rmulas la totalidad del <strong>Universo<\/strong>; eso es tambi\u00e9n una negaci\u00f3n formal de la metaf\u00edsica. Tal es, concretamente, el evolucionismo bajo todas sus formas, desde las concepciones m\u00e1s mecanicistas, comprendido el grosero \u00abtransformismo\u00bb, hasta teor\u00edas del g\u00e9nero de las de <strong>Bergson<\/strong>; nada que no sea el devenir podr\u00eda encontrar sitio ah\u00ed, y, todav\u00eda, a decir verdad, no se considera de \u00e9l m\u00e1s que una porci\u00f3n m\u00e1s o menos restringida. La evoluci\u00f3n, no es en suma m\u00e1s que el cambio, una ilusi\u00f3n m\u00e1s que se refiere al sentido y a la cualidad de ese cambio; evoluci\u00f3n y progreso son una sola y misma cosa, complicaciones al margen, pero hoy d\u00eda se prefiere frecuentemente la primera de estas dos palabras porque se la encuentra de un matiz m\u00e1s \u00abcient\u00edfico\u00bb; el evolucionismo es como un producto de estas dos grandes supersticiones modernas, la de la ciencia y la de la vida, y lo que constituye su \u00e9xito, es precisamente que el racionalismo y el sentimentalismo encuentran en \u00e9l, uno y otro, su satisfacci\u00f3n; las proporciones variables en las que se combinan estas dos tendencias cuentan mucho en la diversidad de las formas que reviste esta teor\u00eda. Los evolucionistas ponen el cambio por todas partes, y hasta en <strong>Dios<\/strong> mismo cuando le admiten: es as\u00ed que <strong>Bergson<\/strong> se representa a <strong>Dios<\/strong> como \u00abun centro de donde brotar\u00edan los mundos, y que no es una <em>cosa<\/em>, sino una continuidad de brote\u00bb; y agrega expresamente: \u00ab<strong>Dios<\/strong>, definido as\u00ed, no ha hecho nada; es vida incesante, acci\u00f3n, libertad\u00bb <strong>(2).<\/strong> As\u00ed pues, son efectivamente estas ideas de vida y de acci\u00f3n las que constituyen, en nuestros contempor\u00e1neos, una verdadera obsesi\u00f3n, ideas que se transfieren aqu\u00ed a un dominio que querr\u00eda ser especulativo; de hecho, es la supresi\u00f3n de la especulaci\u00f3n en provecho de la acci\u00f3n la que invade y absorbe todo. Esta concepci\u00f3n de un <strong>Dios <\/strong>en devenir, que no es m\u00e1s que inmanente y no transcendente, y tambi\u00e9n (lo que equivale a lo mismo) la de una verdad que se hace, que no es m\u00e1s que una suerte de l\u00edmite ideal, sin nada actualmente realizado, no son excepciones en el pensamiento moderno; los pragmatistas, que han adoptado la idea de un <strong>Dios<\/strong> limitado por motivos sobre todo \u00abmoralistas\u00bb, no son sus primeros inventores, pues aquello que se dice que evoluciona debe ser concebido forzosamente como limitado. El pragmatismo, por su denominaci\u00f3n misma, se presenta ante todo como \u00abfilosof\u00eda de la acci\u00f3n\u00bb; su postulado m\u00e1s o menos confesado es que el hombre no tiene otras necesidades que las de orden pr\u00e1ctico, necesidades a la vez materiales y sentimentales; por consiguiente, es la abolici\u00f3n de la intelectualidad; pero, si es as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 querer entonces hacer teor\u00edas? Eso se comprende bastante mal; y, como el escepticismo, del que no difiere m\u00e1s que en el aspecto de la acci\u00f3n, el pragmatismo, si quisiera ser consecuente consigo mismo, deber\u00eda limitarse a una simple actitud mental, que no puede siquiera intentar justificar l\u00f3gicamente sin darse un desmentido; pero sin duda es muy dif\u00edcil mantenerse estrictamente en una tal reserva. El hombre, por ca\u00eddo que est\u00e9 intelectualmente, no puede impedirse al menos razonar, aunque no sea m\u00e1s que para negar la raz\u00f3n; por lo dem\u00e1s, los pragmatistas no la niegan como los esc\u00e9pticos, pero quieren reducirla a un uso puramente pr\u00e1ctico; al venir despu\u00e9s de aquellos que han querido reducir toda la inteligencia a la raz\u00f3n, pero sin negar a \u00e9sta un uso te\u00f3rico, es un grado m\u00e1s en el descenso. Hay incluso un punto sobre el que la negaci\u00f3n de los pragmatistas va m\u00e1s lejos que la de los puros esc\u00e9pticos; \u00e9stos \u00faltimos no niegan que la verdad exista fuera de nosotros, sino s\u00f3lo que podamos alcanzarla; los pragmatistas, a imitaci\u00f3n de algunos sofistas griegos (que al menos no se tomaban probablemente en serio), llegan hasta suprimir la verdad misma. Vida y acci\u00f3n son estrechamente solidarias; el dominio de una es tambi\u00e9n el de la otra, y es en ese dominio limitado donde se encuentra, hoy d\u00eda m\u00e1s que nunca, toda la civilizaci\u00f3n occidental. Hemos dicho en otra parte c\u00f3mo consideran los orientales la limitaci\u00f3n de la acci\u00f3n y de sus consecuencias, c\u00f3mo oponen bajo este aspecto el conocimiento a la acci\u00f3n: la teor\u00eda extremo oriental del \u00abno actuar\u00bb, la teor\u00eda hind\u00fa de la \u00abliberaci\u00f3n\u00bb, son cosas inaccesibles a la mentalidad occidental ordinaria, para la que es inconcebible que se pueda pensar en liberarse de la acci\u00f3n, y todav\u00eda mucho m\u00e1s que se pueda llegar a ello efectivamente. Incluso la acci\u00f3n no se considera com\u00fanmente m\u00e1s que bajo sus formas m\u00e1s exteriores, las que corresponden propiamente al movimiento f\u00edsico: de ah\u00ed esa creciente necesidad de velocidad, esa trepidaci\u00f3n febril, que son tan particulares a la vida contempor\u00e1nea; actuar por el placer de actuar, eso no puede llamarse m\u00e1s que agitaci\u00f3n, ya que en la acci\u00f3n misma hay algunos grados que observar y algunas distinciones que hacer. Nada ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil que demostrar cu\u00e1n incompatible es eso con todo lo que es reflexi\u00f3n y concentraci\u00f3n, y, por consiguiente, con los medios esenciales de todo verdadero conocimiento; es verdaderamente el triunfo de la dispersi\u00f3n, en la exteriorizaci\u00f3n m\u00e1s completa que se pueda concebir; es la ruina definitiva del resto de intelectualidad que pod\u00eda subsistir todav\u00eda, si nada viene a reaccionar a tiempo contra estas funestas tendencias. Afortunadamente, el exceso de mal puede llevar a una reacci\u00f3n, y los peligros, incluso f\u00edsicos, que son inherentes a un desarrollo tan anormal pueden acabar por inspirar un miedo saludable; por lo dem\u00e1s, por el hecho mismo de que el dominio de la acci\u00f3n no conlleva m\u00e1s que posibilidades muy restringidas, cualesquiera que sean las apariencias, no es posible que este desarrollo se prosiga indefinidamente, y, por la fuerza de las cosas, antes o despu\u00e9s, se impondr\u00e1 un cambio de direcci\u00f3n. Pero, por el momento, no vamos a considerar las posibilidades de un porvenir quiz\u00e1s lejano; lo que consideramos, es el estado actual de <strong>Occidente<\/strong>, y todo lo que vemos, confirma enteramente que el progreso material y la decadencia intelectual se apoyan y se acompa\u00f1an; no queremos decidir cu\u00e1l de los dos es la causa o el efecto del otro, tanto m\u00e1s cuanto que, en suma, se trata de un conjunto complejo donde las relaciones de los diversos elementos son a veces rec\u00edprocas y alternativas. Sin buscar remontarnos a los or\u00edgenes del mundo moderno y a la manera en que su mentalidad propia ha podido constituirse, lo que ser\u00eda necesario para resolver enteramente la cuesti\u00f3n, podemos decir esto: ha sido menester que hubiera ya una depreciaci\u00f3n y una disminuci\u00f3n de la intelectualidad para que el progreso material haya llegado a tomar una importancia suficientemente grande como para traspasar algunos l\u00edmites; pero, una vez comenzado este movimiento, al absorber la preocupaci\u00f3n del progreso material poco a poco todas las facultades del hombre, la intelectualidad ha ido debilit\u00e1ndose tambi\u00e9n gradualmente, hasta el punto donde la vemos hoy, y quiz\u00e1s m\u00e1s a\u00fan, aunque eso parezca ciertamente dif\u00edcil. Por el contrario, la expansi\u00f3n de la sentimentalidad no es de ning\u00fan modo incompatible con el progreso material, porque, en el fondo, son cosas casi del mismo orden; se nos excusar\u00e1 que volvamos a ello tan frecuentemente, ya que eso es indispensable para comprender lo que pasa alrededor de nosotros. Esta expansi\u00f3n de la sentimentalidad, al producirse correlativamente a la regresi\u00f3n de la intelectualidad, ser\u00e1 tanto m\u00e1s excesiva y m\u00e1s desordenada cuanto que no encontrar\u00e1 nada que pueda contenerla o dirigirla eficazmente, ya que este papel no podr\u00eda ser desempe\u00f1ado por el \u00abcientificismo\u00bb, que, ya lo hemos visto, est\u00e1 lejos de ser \u00e9l mismo indemne al contagio sentimental, y que ya no tiene m\u00e1s que una falsa apariencia de intelectualidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab&#8230;Son efectivamente estas ideas de vida y de acci\u00f3n las que constituyen, en nuestros contempor\u00e1neos, una verdadera obsesi\u00f3n, ideas que se transfieren aqu\u00ed a un dominio que querr\u00eda ser especulativo; de hecho, es la supresi\u00f3n de la especulaci\u00f3n en provecho de la acci\u00f3n la que invade y absorbe todo. Esta concepci\u00f3n de un Dios en devenir, que no es m\u00e1s que inmanente y no transcendente, y tambi\u00e9n (lo que equivale a lo mismo) la de una verdad que se hace, que no es m\u00e1s que una suerte de l\u00edmite ideal, sin nada actualmente realizado, no son excepciones en el pensamiento moderno; los pragmatistas, que han adoptado la idea de un Dios limitado por motivos sobre todo \u00abmoralistas\u00bb, no son sus primeros inventores, pues aquello que se dice que evoluciona debe ser concebido forzosamente como limitado&#8230;\u00bb<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Uno de los s\u00edntomas m\u00e1s destacables de la preponderancia adquirida por el sentimentalismo, es lo que llamamos el \u00abmoralismo\u00bb, es decir, la tendencia claramente marcada a referirlo todo a preocupaciones de orden moral, o al menos a subordinarles todo lo dem\u00e1s, y particularmente lo que se considera como propio del dominio de la inteligencia. La moral, por s\u00ed misma, es algo esencialmente sentimental; representa un punto de vista tan relativo y contingente como es posible, y que, por lo dem\u00e1s, ha sido siempre propio de <strong>Occidente<\/strong>; pero el \u00abmoralismo\u00bb propiamente dicho es una exageraci\u00f3n de este punto de vista, que no se ha producido sino en una fecha bastante reciente. La moral, cualquiera que sea la base que se le d\u00e9, y cualquiera que sea tambi\u00e9n la importancia que se le atribuya, no es y no puede ser m\u00e1s que una regla de acci\u00f3n; para hombres que no se interesan m\u00e1s que en la acci\u00f3n, es evidente que debe jugar un papel capital, y se apegan a ella tanto m\u00e1s cuanto que las consideraciones de ese orden pueden dar la ilusi\u00f3n del pensamiento en un periodo de decadencia intelectual; esto es lo que explica el nacimiento del \u00abmoralismo\u00bb. Un fen\u00f3meno an\u00e1logo ya se hab\u00eda producido hacia el fin de la civilizaci\u00f3n griega, pero sin alcanzar, seg\u00fan parece, las proporciones que ha tomado en nuestro tiempo; de hecho, a partir de <strong>Kant<\/strong>, casi toda la filosof\u00eda moderna est\u00e1 impregnada de \u00abmoralismo\u00bb, lo que equivale a decir que ha dado la preeminencia a la pr\u00e1ctica sobre la especulaci\u00f3n, consider\u00e1ndose esta pr\u00e1ctica, por lo dem\u00e1s, bajo un \u00e1ngulo especial; esta tendencia llega a su entero desarrollo con esas filosof\u00edas de la vida y de la acci\u00f3n de las que ya hemos hablado. Por otra parte, hemos se\u00f1alado la obsesi\u00f3n, hasta en los materialistas m\u00e1s probados, de lo que se llama la \u00abmoral cient\u00edfica\u00bb, lo que representa m\u00e1s exactamente la misma tendencia; ya se la llame cient\u00edfica o filos\u00f3fica, seg\u00fan los gustos de cada uno, eso no es nunca m\u00e1s que una expresi\u00f3n del sentimentalismo, y esta expresi\u00f3n no var\u00eda siquiera de una manera muy apreciable. En efecto, lo curioso es que las concepciones morales, en un medio dado, se parecen todas extraordinariamente, aunque pretendan fundarse sobre consideraciones diferentes e incluso a veces contrarias; es\u00a0 lo que muestra bien el car\u00e1cter artificial de las teor\u00edas por las que cada uno se esfuerza en justificar reglas pr\u00e1cticas que son siempre las que se observan com\u00fanmente alrededor de \u00e9l. En suma, esas teor\u00edas representan simplemente las preferencias particulares de aquellos que las formulan o que las adoptan; frecuentemente tambi\u00e9n, un inter\u00e9s partidista no es extra\u00f1o a ellas: no hay prueba m\u00e1s evidente de ello que la manera en que la \u00abmoral laica\u00bb (cient\u00edfica o filos\u00f3fica, poco importa) se pone en oposici\u00f3n con la moral religiosa. Por lo dem\u00e1s, puesto que el punto de vista moral tiene una raz\u00f3n de ser exclusivamente social, la intrusi\u00f3n de la pol\u00edtica en semejante dominio no tiene nada de lo que uno deba sorprenderse; eso es quiz\u00e1s menos chocante que la utilizaci\u00f3n, para fines similares, de teor\u00edas que se pretenden puramente cient\u00edficas; pero, despu\u00e9s de todo, el esp\u00edritu \u00abcientificista\u00bb mismo, \u00bfno ha sido creado para servir a los intereses de una cierta pol\u00edtica? Dudamos mucho que la mayor\u00eda de los partidarios del evolucionismo est\u00e9n libres de toda segunda intenci\u00f3n de este g\u00e9nero; y, para tomar otro ejemplo, la supuesta \u00abciencia de las religiones\u00bb se parece mucho m\u00e1s a un instrumento de pol\u00e9mica que a una ciencia seria; \u00e9stos son casos a los que ya hemos hecho alusi\u00f3n m\u00e1s atr\u00e1s, y donde el racionalismo es sobre todo una m\u00e1scara del sentimentalismo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229258 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Treaty_of_Versailles_Signing_Hall_of_Mirrors-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2229258\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es solo en los \u00abcientificistas\u00bb y en los fil\u00f3sofos donde se puede observar la invasi\u00f3n del \u00abmoralismo\u00bb; es menester notar tambi\u00e9n, a este respecto, la degeneraci\u00f3n de la idea religiosa, tal y como se constata en las innumerables sectas salidas del protestantismo. Esas son las \u00fanicas formas religiosas que sean espec\u00edficamente modernas, y se caracterizan por una reducci\u00f3n progresiva del elemento doctrinal en provecho del elemento moral y sentimental; este fen\u00f3meno es un caso particular de la disminuci\u00f3n general de la intelectualidad, y no es por una coincidencia fortuita que la \u00e9poca de la <strong>Reforma<\/strong> es la misma que la \u00e9poca del <strong>Renacimiento<\/strong>, es decir, precisamente el comienzo del periodo moderno. En algunas ramas del protestantismo actual, la doctrina ha llegado a disolverse completamente, y, como el culto se ha reducido igualmente tambi\u00e9n a casi nada, s\u00f3lo el elemento moral subsiste finalmente: el \u00abprotestantismo liberal\u00bb ya no es m\u00e1s que un \u00abmoralismo\u00bb con etiqueta religiosa; no se puede decir que sea todav\u00eda una religi\u00f3n en el sentido estricto de esta palabra, puesto que, de los tres elementos que entran en la definici\u00f3n de la religi\u00f3n, ya no queda m\u00e1s que uno solo. En ese l\u00edmite, ser\u00eda m\u00e1s bien una suerte de pensamiento filos\u00f3fico especial; por lo dem\u00e1s, sus representantes se entienden generalmente bastante bien con los partidarios de la \u00abmoral laica\u00bb, llamada tambi\u00e9n \u00abindependiente\u00bb, y a veces les ocurre incluso que se solidarizan abiertamente con ellos, lo que muestra que tienen consciencia de sus afinidades reales. Para designar cosas de este g\u00e9nero, empleamos gustosamente la palabra \u00abpseudoreligi\u00f3n\u00bb; y aplicamos tambi\u00e9n esta misma palabra a todas las sectas \u00abneoespiritualistas\u00bb, que nacen y prosperan sobre todo en los pa\u00edses protestantes, porque el \u00abneoespiritualismo\u00bb y el \u00abprotestantismo liberal\u00bb proceden de las mismas tendencias y del mismo estado de esp\u00edritu: por la supresi\u00f3n del elemento intelectual (o su ausencia si se trata de creaciones nuevas), la religi\u00f3n es sustituida por la religiosidad, es decir, por una simple aspiraci\u00f3n sentimental m\u00e1s o menos vaga e inconsciente; y esta religiosidad es a la religi\u00f3n lo mismo que la sombra es al cuerpo. Se puede reconocer aqu\u00ed la \u00abexperiencia religiosa\u00bb de <strong>William James<\/strong> (que se complica con la llamada al \u00absubconsciente\u00bb), y tambi\u00e9n la \u00abvida interior\u00bb en el sentido que le dan los modernistas, ya que el modernismo no fue otra cosa que una tentativa hecha para introducir en el catolicismo mismo la mentalidad\u00a0 de que se trata, tentativa que se quebr\u00f3 contra la fuerza del esp\u00edritu tradicional del que el catolicismo, en el <strong>Occidente moderno<\/strong>, es aparentemente el \u00fanico refugio, aparte de las excepciones individuales que pueden existir siempre fuera de toda organizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es en los pueblos anglosajones donde el \u00abmoralismo\u00bb hace estragos con la m\u00e1xima intensidad, y es all\u00ed tambi\u00e9n donde el gusto de la acci\u00f3n se afirma bajo las formas m\u00e1s extremas y m\u00e1s brutales; as\u00ed pues, esas dos cosas est\u00e1n bien ligadas una a otra como lo hemos dicho. Hay una singular iron\u00eda en la concepci\u00f3n corriente que representa a los ingleses como un pueblo esencialmente apegado a la tradici\u00f3n, y aquellos que piensan as\u00ed confunden simplemente tradici\u00f3n con costumbre. La facilidad con la que se abusa de algunas palabras es verdaderamente extraordinaria: hay quienes han llegado a llamar \u00abtradiciones\u00bb a usos populares, o incluso a h\u00e1bitos de origen muy reciente, sin alcance y sin significaci\u00f3n; en cuanto a n\u00f3s, nos negamos a dar este nombre a lo que no es m\u00e1s que un respeto m\u00e1s o menos maquinal de algunas formas exteriores, que a veces no son m\u00e1s que \u00absupersticiones\u00bb en el sentido etimol\u00f3gico de la palabra; la verdadera tradici\u00f3n est\u00e1 en el esp\u00edritu de un pueblo, de una raza o de una civilizaci\u00f3n, y tiene razones de ser mucho m\u00e1s profundas. El esp\u00edritu anglosaj\u00f3n es antitradicional en realidad, al menos tanto como el esp\u00edritu franc\u00e9s y el esp\u00edritu germ\u00e1nico, pero de una manera quiz\u00e1s un poco diferente, ya que, en <strong>Alemania<\/strong>, y en <strong>Francia<\/strong> en una cierta medida, es m\u00e1s bien la tendencia \u00abcientificista\u00bb la que predomina; por lo dem\u00e1s, importa poco que sea el \u00abmoralismo\u00bb o el \u00abcientificismo\u00bb lo que prevalezca, ya que, lo repetimos todav\u00eda una vez m\u00e1s, ser\u00eda artificial el querer separar enteramente estas dos tendencias que representan las dos caras del esp\u00edritu moderno, y que se encuentran en proporciones diversas en todos los pueblos occidentales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Parece que la tendencia \u00abmoralista\u00bb predomina hoy d\u00eda bastante generalmente, mientras que la dominaci\u00f3n del \u00abcientificismo\u00bb estaba m\u00e1s acentuada no hace muchos a\u00f1os todav\u00eda; pero lo que gana una no es necesariamente perdido por la otra, puesto que son perfectamente conciliables, y, a pesar de todas las fluctuaciones, la mentalidad com\u00fan las asocia bastante estrechamente: hay lugar en ella, a la vez, para todos esos \u00eddolos de que hemos hablado precedentemente. Solamente, hay como una suerte de cristalizaci\u00f3n de elementos diversos que ahora se opera m\u00e1s bien tomando como centro la idea de \u00abvida\u00bb y todo lo que se refiere a ella, del mismo modo que, en el siglo XIX, se operaba alrededor de la idea de \u00abciencia\u00bb, y que, en el siglo XVIII, se operaba alrededor de la idea de \u00abraz\u00f3n\u00bb; hablamos aqu\u00ed de ideas, pero har\u00edamos mejor hablando simplemente de palabras, ya que es efectivamente la fascinaci\u00f3n de las palabras la que se ejerce ah\u00ed en toda su amplitud. Lo que se llama a veces \u00abideolog\u00eda\u00bb, con un matiz peyorativo en aquellos que no est\u00e1n enga\u00f1ados (ya que se encuentran todav\u00eda algunos a pesar de todo), no es propiamente m\u00e1s que verbalismo; y, a ese prop\u00f3sito, podemos retomar la palabra \u00absuperstici\u00f3n\u00bb, con el sentido etimol\u00f3gico al que hac\u00edamos alusi\u00f3n hace un momento, y que designa una cosa que se sobrevive a s\u00ed misma, cuando ya ha perdido su verdadera raz\u00f3n de ser. En efecto, la \u00fanica raz\u00f3n de ser de las palabras, es expresar ideas; atribuir un valor a las palabras por s\u00ed mismas, independientemente de las ideas, no poner siquiera ninguna idea bajo esas palabras, y dejarse influenciar s\u00f3lo por su sonoridad, eso es verdaderamente superstici\u00f3n. El \u00abnominalismo\u00bb, en sus diversos grados, es la expresi\u00f3n filos\u00f3fica de esta negaci\u00f3n de la idea, a la que pretende sustituir con la palabra o con la imagen; al confundir la concepci\u00f3n con la representaci\u00f3n sensible, no deja subsistir realmente m\u00e1s que esta \u00faltima; y, bajo una forma o bajo otra, est\u00e1 extremadamente extendido en la filosof\u00eda moderna, mientras que anta\u00f1o no era m\u00e1s que una excepci\u00f3n. Esto es bastante significativo; y es menester agregar a\u00fan que el nominalismo es casi siempre solidario del empirismo, es decir, de la tendencia a referir a la experiencia, y m\u00e1s especialmente a la experiencia sensible, el origen y el t\u00e9rmino de todo conocimiento: negaci\u00f3n de todo lo que es verdaderamente intelectual, es siempre eso lo que encontramos, como elemento com\u00fan, en el fondo de todas estas tendencias y de todas estas opiniones, porque eso es, efectivamente, la ra\u00edz de toda deformaci\u00f3n mental, y porque esta negaci\u00f3n est\u00e1 implicada, a t\u00edtulo de presuposici\u00f3n necesaria, en todo lo que contribuye a falsear las concepciones del <strong>Occidente moderno<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta aqu\u00ed, hemos presentado sobre todo una visi\u00f3n de conjunto del estado actual del mundo occidental considerado bajo el aspecto mental; es por ah\u00ed por donde es menester comenzar, ya que es de eso de lo que depende todo lo dem\u00e1s, y no puede haber cambio importante y duradero si no recae primero sobre la mentalidad general.<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229241\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-PARTE-3-CUERPO-204x300.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"706\" data-id=\"2229241\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-PARTE-3-CUERPO-204x300.jpg 204w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-PARTE-3-CUERPO.jpg 272w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquellos que sostienen lo contrario son todav\u00eda las v\u00edctimas de una ilusi\u00f3n muy moderna: puesto que no ven m\u00e1s que las manifestaciones exteriores, toman los efectos por las causas, y creen gustosamente que lo que no ven no existe; lo que se llama \u00abmaterialismo hist\u00f3rico\u00bb, o la tendencia a reducir todo a los factores econ\u00f3micos, es un notable ejemplo de esta ilusi\u00f3n. El estado de cosas ha devenido tal que los factores de ese orden han adquirido efectivamente, en la historia contempor\u00e1nea, una importancia que no hab\u00edan tenido nunca en el pasado; pero no obstante su papel no es y no podr\u00e1 ser nunca exclusivo. Por lo dem\u00e1s, que nadie se enga\u00f1e: los \u00abdirigentes\u00bb, conocidos o desconocidos, saben bien que, para actuar eficazmente, les es menester ante todo crear y mantener corrientes de ideas o de pseudoideas, y no se privan de ello; aunque estas corrientes son puramente negativas, por ello no son menos de naturaleza mental, y es en el esp\u00edritu de los hombres donde debe germinar primero lo que se realizar\u00e1 despu\u00e9s en el exterior; incluso para abolir la intelectualidad, es menester en primer lugar persuadir a los esp\u00edritus de su inexistencia y volver su actividad hacia otra direcci\u00f3n. No es que seamos de aquellos que pretenden que las ideas gobiernen el mundo directamente; es tambi\u00e9n una f\u00f3rmula de la que se ha abusado mucho, y la mayor\u00eda de aquellos que la emplean no saben apenas lo que es una idea, si es que no la confunden totalmente con la palabra; en otros t\u00e9rminos, no son frecuentemente otra cosa que \u00abide\u00f3logos\u00bb, y los peores so\u00f1adores \u00abmoralistas\u00bb pertenecen precisamente a esta categor\u00eda: en el nombre de las quimeras que llaman \u00abderecho\u00bb y \u00abjusticia\u00bb, y que no tienen nada que ver con las ideas verdaderas, han ejercido en los acontecimientos recientes una influencia muy nefasta y cuyas consecuencias se hacen sentir muy pesadamente como para que sea necesario insistir sobre lo que acabamos de decir; pero no solo hay ingenuos en parecido caso, hay tambi\u00e9n, como siempre, aquellos que los manejan sin que lo sepan, que los explotan y los que se sirven de ellos en vista de intereses mucho m\u00e1s positivos. Sea como sea, como somos tentados a repetirlo a cada instante, lo que importa ante todo, es saber poner cada cosa en su verdadero lugar: la idea pura no tiene ninguna relaci\u00f3n inmediata con el dominio de la acci\u00f3n, y no puede tener sobre lo exterior la influencia directa que ejerce el sentimiento; pero la idea no es por ello menos el principio, aquello por lo que todo debe comenzar, bajo pena de estar desprovisto de toda base s\u00f3lida. El sentimiento, si no es guiado y controlado por la idea, no engendra m\u00e1s que error, desorden y obscuridad; no se trata de abolir el sentimiento, sino de mantenerle en sus l\u00edmites leg\u00edtimos, y lo mismo para todas las dem\u00e1s contingencias. La restauraci\u00f3n de una verdadera intelectualidad, aunque no sea m\u00e1s que en una elite restringida, al menos al comienzo, se nos aparece como el \u00fanico medio de poner fin a la confusi\u00f3n mental que reina en <strong>Occidente<\/strong>; s\u00f3lo con eso pueden ser disipadas tantas vanas ilusiones que atestan el esp\u00edritu de nuestros contempor\u00e1neos, tantas supersticiones enteramente rid\u00edculas y desprovistas de fundamento como todas aquellas de las que se burlan sin ton ni son las gentes que quieren pasar por \u00abilustradas\u00bb; y s\u00f3lo con eso tambi\u00e9n se podr\u00e1 encontrar un terreno de entendimiento con los pueblos orientales. En efecto, todo lo que hemos dicho representa fielmente, no solo nuestro propio pensamiento, que no importa apenas en s\u00ed mismo, sino tambi\u00e9n, lo que es mucho m\u00e1s digno de consideraci\u00f3n, el juicio que Oriente tiene sobre <strong>Occidente<\/strong>, ello, cuando consiente en ocuparse de \u00e9l de otro modo que para oponer a su acci\u00f3n invasora esa resistencia enteramente pasiva que <strong>Occidente<\/strong> no puede comprender, porque supone un poder interior del que no tiene equivalente, y contra el que ninguna fuerza brutal podr\u00eda prevalecer. Este poder est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la vida, es superior a la acci\u00f3n y a todo lo que pasa, es ajeno al tiempo y es como una participaci\u00f3n de la inmutabilidad suprema; si el oriental puede sufrir pacientemente la dominaci\u00f3n material de <strong>Occidente<\/strong>, es porque conoce la relatividad de las cosas transitorias, y es porque lleva, en lo m\u00e1s profundo de su ser, la consciencia de la eternidad.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab&#8230;Y es en el esp\u00edritu de los hombres donde debe germinar primero lo que se realizar\u00e1 despu\u00e9s en el exterior; incluso para abolir la intelectualidad, es menester en primer lugar persuadir a los esp\u00edritus de su inexistencia y volver su actividad hacia otra direcci\u00f3n. No es que seamos de aquellos que pretenden que las ideas gobiernen el mundo directamente; es tambi\u00e9n una f\u00f3rmula de la que se ha abusado mucho, y la mayor\u00eda de aquellos que la emplean no saben apenas lo que es una idea, si es que no la confunden totalmente con la palabra; en otros t\u00e9rminos, no son frecuentemente otra cosa que \u00abide\u00f3logos\u00bb, y los peores so\u00f1adores \u00abmoralistas\u00bb pertenecen precisamente a esta categor\u00eda: en el nombre de las quimeras que llaman \u00abderecho\u00bb y \u00abjusticia\u00bb, y que no tienen nada que ver con las ideas verdaderas, han ejercido en los acontecimientos recientes una influencia muy nefasta y cuyas consecuencias se hacen sentir muy pesadamente como para que sea necesario insistir sobre lo que acabamos de decir; pero no solo hay ingenuos en parecido caso, hay tambi\u00e9n, como siempre, aquellos que los manejan sin que lo sepan, que los explotan y los que se sirven de ellos en vista de intereses mucho m\u00e1s positivos&#8230;\u00bb<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229237\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/GUENON-REENCARNACION.jpg\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"591\" data-id=\"2229237\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">DESCARGA LIBRO REN\u00c9 GU\u00c9NON\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">ORIENTE Y OCCIDENTE\u00a0<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Guenon-Rene-oriente-occidente.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229240\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Oriente-y-Occidente-Rene-Guenon-portada-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"425\" height=\"638\" data-id=\"2229240\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Oriente-y-Occidente-Rene-Guenon-portada-200x300.jpg 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Oriente-y-Occidente-Rene-Guenon-portada-683x1024.jpg 683w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Oriente-y-Occidente-Rene-Guenon-portada-610x915.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Oriente-y-Occidente-Rene-Guenon-portada.jpg 750w\" sizes=\"auto, (max-width: 425px) 100vw, 425px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Guenon-Rene-oriente-occidente.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">DESCARGA AQU\u00cd\u00a0<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>NOTAS:\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>(1)<\/strong> Es lo que ya hemos hecho observar, en otra ocasi\u00f3n, en lo que concierne a las dos variedades de \u00abmonismo\u00bb, una espiritualista y la otra materialista<\/p>\n<p><strong>(2)<\/strong> <em>L\u2019Evolution cr\u00e9atrice<\/em>, p. 270,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"smush-detected-img smush-image-3 aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr%C3%ADtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). Parte 2: Ilusiones Occidentales\u00bb: \u00abLa Superstici\u00f3n de la Ciencia\u00bb. La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/10\/12\/supersticion-vida-guenon\/\" title=\"La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n  de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). Parte 3: Ilusiones Occidentales\u00bb: \u00abLa Superstici\u00f3n de la Vida\u00bb.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2229245,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[141],"class_list":["post-2228626","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-sabiduria_perenne","tag-rene-guenon"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2228626","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2228626"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2228626\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2229245"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2228626"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2228626"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2228626"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}