{"id":2228159,"date":"2021-10-05T00:05:41","date_gmt":"2021-10-04T22:05:41","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2228159"},"modified":"2024-11-26T21:00:21","modified_gmt":"2024-11-26T20:00:21","slug":"rene-guenon-supersticion-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/10\/05\/rene-guenon-supersticion-ciencia\/","title":{"rendered":"La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). Parte 2: Ilusiones Occidentales\u00bb: \u00abLa Superstici\u00f3n de la Ciencia\u00bb."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/09\/28\/oriente-y-occidente-1-guenon\/\" data-schema-attribute=\"\">La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). Parte 1.<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/10\/12\/supersticion-vida-guenon\/\">La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). Parte 3: Ilusiones Occidentales\u00bb: \u00abLa Superstici\u00f3n de la Vida\u00bb.<\/a><\/p>\n<p class=\"mh-meta entry-meta\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">*<span style=\"color: #008000;\">*<\/span>*<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>LA SUPERSTICI\u00d3N DE LA CIENCIA<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em><strong>(\u00abOriente y Occidente\u00bb, Parte 2: \u00abIlusiones Occidentales\u00bb)<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por <a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Ren%C3%A9_Gu%C3%A9non\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">Ren\u00e9 Gu\u00e9non<\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2228740\" aria-describedby=\"caption-attachment-2228740\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2228740 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/guenon-central-678x381.jpg\" alt=\"Ren\u00e9 Gu\u00e9non\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2228740\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2228740\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">La imagen del hombre como microcosmos de Athanasius Kircher<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">CAP\u00cdTULO II<\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 18pt;\">LA SUPERSTICI\u00d3N DE LA CIENCIA<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre otras pretensiones, la civilizaci\u00f3n occidental moderna tiene la de ser eminentemente \u00ab<em>cient\u00edfica<\/em>\u00bb; ser\u00eda bueno precisar un poco c\u00f3mo se entiende esta palabra, pero esto es lo que no se hace ordinariamente, ya que es del n\u00famero de aquellas a las que nuestros contempor\u00e1neos parecen prestar una suerte de poder misterioso, independientemente de su sentido. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La \u00ab<strong>Ciencia<\/strong>\u00bb, con may\u00fascula, como el \u00ab<strong>Progreso<\/strong>\u00bb y la \u00ab<strong>Civilizaci\u00f3n<\/strong>\u00bb, como el \u00ab<strong>Derecho<\/strong>\u00bb, la \u00ab<strong>Justicia<\/strong>\u00bb y la \u00ab<strong>Libertad<\/strong>\u00bb, es tambi\u00e9n una de esas entidades que vale m\u00e1s no intentar definir, y que corren el riesgo de perder todo su prestigio cuando se las examina un poco m\u00e1s de cerca. Todas las supuestas \u00ab<em>conquistas<\/em>\u00bb de las que el mundo moderno est\u00e1 tan orgulloso se reducen as\u00ed a grandes palabras detr\u00e1s de las cuales no hay nada o casi nada: sugesti\u00f3n colectiva, hemos dicho, ilusi\u00f3n que, por ser compartida por tantos individuos y por mantenerse como lo hace, no podr\u00eda ser espont\u00e1nea; quiz\u00e1s alg\u00fan d\u00eda intentaremos aclarar un poco este lado de la cuesti\u00f3n. Pero, por el momento, no es de eso de lo que se trata principalmente; s\u00f3lo constatamos que el <strong>Occidente <\/strong>actual cree en las ideas que acabamos de decir, si es que a eso se le puede llamar ideas, de cualquier manera que esta creencia le haya venido. No son verdaderamente ideas, ya que muchos de aquellos que pronuncian estas palabras con m\u00e1s convicci\u00f3n no tienen en el pensamiento nada claro que se les corresponda; en el fondo, en la mayor\u00eda de los casos, en eso no hay m\u00e1s que la expresi\u00f3n, se podr\u00eda decir incluso la personificaci\u00f3n, de aspiraciones sentimentales m\u00e1s o menos vagas. Son verdaderos \u00eddolos, las divinidades de una suerte de \u00ab<em>religi\u00f3n laica<\/em>\u00bb que no est\u00e1 claramente definida, sin duda, y que no puede estarlo, pero que por eso no tiene menos una existencia muy real: no es religi\u00f3n en el sentido propio de la palabra, sino lo que pretende sustituirla, y que merecer\u00eda mejor ser llamada \u00ab<em>contrarreligi\u00f3n<\/em>\u00bb. El primer origen de este estado de cosas se remonta al comienzo mismo de la \u00e9poca moderna, donde el esp\u00edritu antitradicional se manifest\u00f3 inmediatamente por la proclamaci\u00f3n del \u00ab<em>libre examen<\/em>\u00bb, es decir, de la ausencia, en el orden doctrinal, de todo principio superior a las opiniones individuales. La anarqu\u00eda intelectual deb\u00eda resultar de ello fatalmente: de ah\u00ed la multiplicidad indefinida de las sectas religiosas y pseudoreligiosas, de los sistemas filos\u00f3ficos que apuntan ante todo a la originalidad, de las teor\u00edas cient\u00edficas tan ef\u00edmeras como pretenciosas; caos inveros\u00edmil al que domina no obstante una cierta unidad, puesto que existe un esp\u00edritu espec\u00edficamente moderno del que procede todo eso, pero una unidad enteramente negativa en suma, puesto que es propiamente una ausencia de principio, que se traduce por esa indiferencia respecto a la verdad y al error que ha recibido, desde el <strong>siglo XVIII<\/strong>, el nombre de \u00ab<em>tolerancia<\/em>\u00bb. Que se nos comprenda bien: no entendemos censurar la tolerancia pr\u00e1ctica, que se ejerce hacia los individuos, sino s\u00f3lo la tolerancia te\u00f3rica, que pretende ejercerse hacia las ideas y reconocerlas a todas los mismos derechos, lo que deber\u00eda implicar l\u00f3gicamente un escepticismo radical; y, por lo dem\u00e1s, no podemos impedirnos constatar que, como todos los propagandistas, los ap\u00f3stoles de la tolerancia son muy frecuentemente, de hecho, los m\u00e1s intolerantes de los hombres.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229274 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/ORIENTE-Y-OCCIDENTE.jpg\" alt=\"\" width=\"705\" height=\"467\" data-id=\"2229274\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/ORIENTE-Y-OCCIDENTE.jpg 705w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/ORIENTE-Y-OCCIDENTE-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/ORIENTE-Y-OCCIDENTE-610x404.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 705px) 100vw, 705px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En efecto, se ha producido este hecho que es de una iron\u00eda singular: aquellos que han querido invertir todos los dogmas han creado para su uso, no diremos que un dogma nuevo, sino una caricatura de dogma, que han llegado a imponer a la generalidad del mundo occidental; as\u00ed se han establecido, so pretexto de una \u00ab<em>liberaci\u00f3n del pensamiento<\/em>\u00bb, las creencias m\u00e1s quim\u00e9ricas que se hayan visto nunca en ning\u00fan tiempo, bajo la forma de esos diversos \u00eddolos de los que enumer\u00e1bamos hace un momento algunos de los principales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todas las supersticiones predicadas por aquellos mismos que hacen profesi\u00f3n de declamar a todo prop\u00f3sito contra la \u00ab<em>superstici\u00f3n<\/em>\u00bb, la de la \u00ab<em>ciencia<\/em>\u00bb y la \u00ab<em>raz\u00f3n<\/em>\u00bb es la \u00fanica que, a primera vista, no parece reposar sobre una base sentimental; pero hay a veces un racionalismo que no es m\u00e1s que sentimentalismo disfrazado, como lo prueba muy bien la pasi\u00f3n que le aportan sus partidarios, el odio del que dan testimonio contra todo lo que es contrario a sus tendencias o rebase su comprehensi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo dem\u00e1s, en todo caso, puesto que el racionalismo corresponde a una disminuci\u00f3n de la intelectualidad, es natural que en su desarrollo vaya a la par con el del sentimentalismo, as\u00ed como lo hemos explicado en el cap\u00edtulo precedente; solamente, cada una de estas dos tendencias puede ser representada m\u00e1s especialmente por algunas individualidades o por algunas corrientes de pensamiento, y, en raz\u00f3n de las expresiones m\u00e1s o menos exclusivas y sistem\u00e1ticas que son llevadas a revestir, puede incluso haber entre ellas conflictos aparentes que disimulan su solidaridad profunda a los ojos de los observadores superficiales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229270\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mattheus-van-helmont-the-alchemist-17th-century-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"453\" data-id=\"2229270\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mattheus-van-helmont-the-alchemist-17th-century-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mattheus-van-helmont-the-alchemist-17th-century-300x200.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mattheus-van-helmont-the-alchemist-17th-century-768x512.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mattheus-van-helmont-the-alchemist-17th-century-610x407.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/mattheus-van-helmont-the-alchemist-17th-century.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El racionalismo moderno comienza en suma con <strong>Descartes<\/strong> (<em>aunque hab\u00eda tenido algunos precursores en el siglo XVI<\/em>), y se puede seguir su rastro a trav\u00e9s de toda la filosof\u00eda moderna, no menos que en el dominio propiamente cient\u00edfico; la reacci\u00f3n actual del intuicionismo y del pragmatismo contra este racionalismo nos proporciona el ejemplo de uno de esos conflictos, y hemos visto no obstante que <strong>Bergson<\/strong> aceptaba perfectamente la definici\u00f3n cartesiana de la inteligencia; no es la naturaleza de \u00e9sta la que se cuestiona, sino s\u00f3lo su supremac\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el <strong>siglo XVIII<\/strong>, hubo tambi\u00e9n antagonismo entre el racionalismo de los enciclopedistas y el sentimentalismo de <strong>Rousseau<\/strong>; y no obstante uno y otro sirvieron igualmente a la preparaci\u00f3n del movimiento revolucionario, lo que muestra que entraban bien en la unidad negativa del esp\u00edritu antitradicional. Si relacionamos este ejemplo con el precedente, no es porque prestemos a <strong>Bergson<\/strong> ning\u00fan trasfondo pol\u00edtico; pero no podemos evitar pensar en la utilizaci\u00f3n de sus ideas en algunos medios sindicalistas, sobre todo en Inglaterra, mientras que, en otros medios del mismo g\u00e9nero, el esp\u00edritu \u00ab<em>cientificista<\/em>\u00bb es m\u00e1s honrado que nunca. En el fondo, parece que una de las grandes habilidades de los \u00ab<em>dirigentes<\/em>\u00bb de la mentalidad moderna consiste en favorecer alternativa o simult\u00e1neamente una u otra de las dos tendencias en cuesti\u00f3n seg\u00fan la oportunidad, estableciendo entre ellas una suerte de dosificaci\u00f3n, por un juego de equilibrio que responde a preocupaciones ciertamente m\u00e1s pol\u00edticas que intelectuales; por lo dem\u00e1s, esta habilidad puede no ser siempre querida, y por nuestra parte no tratamos de poner en duda la sinceridad de ning\u00fan sabio, historiador o fil\u00f3sofo; pero \u00e9stos no son frecuentemente m\u00e1s que \u00ab<em>dirigentes<\/em>\u00bb aparentes, y pueden ser ellos mismos dirigidos o influenciados sin darse cuenta de ello en lo m\u00e1s m\u00ednimo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, el uso que se hace de sus ideas no responde siempre a sus propias intenciones, y ser\u00eda un error hacerles directamente responsables o reprocharles no haber previsto algunas consecuencias m\u00e1s o menos lejanas de ellas; pero basta que esas ideas sean conformes a una u otra de las dos tendencias de que hablamos para que sean utilizables en el sentido que acabamos de decir; y, dado el estado de anarqu\u00eda intelectual en el que est\u00e1 hundido el <strong>Occidente<\/strong>, todo pasa como si se tratara de sacar del desorden mismo, y de todo lo que se agita en el caos, todo el partido posible para la realizaci\u00f3n de un plan rigurosamente determinado. No queremos insistir m\u00e1s en esto, pero nos es muy dif\u00edcil no volver a ello de vez en cuando, ya que no podemos admitir que una raza entera sea pura y simplemente sacudida por una suerte de locura que dura desde hace varios siglos, y es menester que, a pesar de todo, haya algo que d\u00e9 una significaci\u00f3n a la civilizaci\u00f3n moderna; no creemos en el azar, y estamos convencidos de que todo lo que existe debe tener una causa; aquellos que son de otra opini\u00f3n son libres de dejar a un lado este orden de consideraciones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora, disociando las dos tendencias principales de la mentalidad moderna para examinarlas mejor, y abandonando moment\u00e1neamente el sentimentalismo que retomaremos m\u00e1s adelante, podemos preguntarnos esto: \u00bfqu\u00e9 es exactamente esta \u00abciencia\u00bb de la que Occidente est\u00e1 tan infatuado? Un hind\u00fa, resumiendo con una extrema concisi\u00f3n lo que piensan de esta \u00abciencia\u00bb todos los orientales que han tenido la ocasi\u00f3n de conocerla, la ha caracterizado muy justamente con estas palabras: \u00abla ciencia occidental es un saber ignorante\u00bb (1). La relaci\u00f3n de estos dos t\u00e9rminos no es una contradicci\u00f3n, y he aqu\u00ed lo que quiere decir: es, si se quiere, un saber que tiene alguna realidad, puesto que es v\u00e1lido y eficaz en un cierto dominio relativo; pero es un saber irremediablemente limitado, ignorante de lo esencial, un saber que carece de principio, como todo lo que pertenece en propiedad a la civilizaci\u00f3n occidental moderna.<\/span><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora, disociando las dos tendencias principales de la mentalidad moderna para examinarlas mejor, y abandonando moment\u00e1neamente el sentimentalismo que retomaremos m\u00e1s adelante, podemos preguntarnos esto: \u00bfqu\u00e9 es exactamente esta \u00ab<em>ciencia<\/em>\u00bb de la que <strong>Occidente<\/strong> est\u00e1 tan infatuado? Un hind\u00fa, resumiendo con una extrema concisi\u00f3n lo que piensan de esta \u00ab<em>ciencia<\/em>\u00bb todos los orientales que han tenido la ocasi\u00f3n de conocerla, la ha caracterizado muy justamente con estas palabras: \u00ab<em>la ciencia occidental es un saber ignorante<\/em>\u00bb (1). La relaci\u00f3n de estos dos t\u00e9rminos no es una contradicci\u00f3n, y he aqu\u00ed lo que quiere decir: es, si se quiere, un saber que tiene alguna realidad, puesto que es v\u00e1lido y eficaz en un cierto dominio relativo; pero es un saber irremediablemente limitado, ignorante de lo esencial, un saber que carece de principio, como todo lo que pertenece en propiedad a la civilizaci\u00f3n occidental moderna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ciencia, tal como la conciben nuestros contempor\u00e1neos, es \u00fanicamente el estudio de los fen\u00f3menos del mundo sensible, y este estudio se emprende y se conduce de tal manera que, insistimos en ello, no puede estar vinculado a ning\u00fan principio de orden superior; ciertamente, al ignorar resueltamente todo lo que la rebasa, se hace as\u00ed plenamente independiente en su dominio, pero esa independencia de la que se glorifica no est\u00e1 hecha m\u00e1s que de su limitaci\u00f3n misma. M\u00e1s a\u00fan, llega hasta negar lo que ignora, porque ese es el \u00fanico medio de no confesar esta ignorancia; o, si no se atreve a negar formalmente que pueda existir algo que no cae bajo su dominio, niega al menos que eso pueda ser conocido de cualquier otra manera, lo que de hecho equivale a lo mismo, y pretende englobar todo conocimiento posible. Por una toma de partido frecuentemente inconsciente, los \u00ab<em>cientificistas<\/em>\u00bb se imaginan como <strong>Augusto Comte<\/strong>, que el hombre no se ha propuesto nunca otro objeto de conocimiento que una explicaci\u00f3n de los fen\u00f3menos naturales; toma de partido inconsciente, decimos, ya que son evidentemente incapaces de comprender que se pueda ir m\u00e1s lejos, y no es eso lo que les reprochamos, sino solamente su pretensi\u00f3n de negar a los dem\u00e1s la posesi\u00f3n o el uso de facultades que les faltan a ellos mismos: se dir\u00edan ciegos que niegan, si no la existencia de la luz, al menos la del sentido de la vista, por la \u00fanica raz\u00f3n de que est\u00e1n privados de \u00e9l. Afirmar que no s\u00f3lo hay lo desconocido, sino tambi\u00e9n lo \u00ab<em>incognoscible<\/em>\u00bb, seg\u00fan la palabra de <strong>Spencer<\/strong>, es hacer de una enfermedad intelectual un l\u00edmite que no le est\u00e1 permitido traspasar a nadie; he aqu\u00ed lo que nunca se ha dicho en ninguna parte; y nunca se hab\u00eda visto tampoco a hombres hacer de una afirmaci\u00f3n de ignorancia un programa y una profesi\u00f3n de fe, tomarla abiertamente como etiqueta de una pretendida doctrina, bajo el nombre de \u00abagnosticismo\u00bb.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_2228741\" aria-describedby=\"caption-attachment-2228741\" style=\"width: 250px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2228741\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/Rene-Guenon-Oriente-y-Occidente.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"385\" data-id=\"2228741\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2228741\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Ren\u00e9 Gu\u00e9non y Frithjof Schuon en El Cairo.1938.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y \u00e9stos, obs\u00e9rvese bien, no son y no quieren ser esc\u00e9pticos; si lo fueran, habr\u00eda en su aptitud una cierta l\u00f3gica que podr\u00eda hacerla excusable; pero, al contrario, son los creyentes m\u00e1s entusiastas de la \u00ab<em>ciencia<\/em>\u00bb, y los m\u00e1s fervientes admiradores de la \u00ab<em>raz\u00f3n<\/em>\u00bb. Es bastante extra\u00f1o, se dir\u00e1, poner la raz\u00f3n por encima de todo, profesar por ella un verdadero culto, y proclamar al mismo tiempo que es esencialmente limitada; eso es algo contradictorio, en efecto, y, si lo constatamos, no nos encargaremos de explicarlo; esta actitud denota una mentalidad que no es la nuestra a ning\u00fan grado, y no es incumbencia nuestra justificar las contradicciones que parecen inherentes al \u00ab<em>relativismo<\/em>\u00bb bajo todas sus formas. N\u00f3s tambi\u00e9n, nos decimos que la raz\u00f3n es limitada y relativa; pero, muy lejos de hacer de ella toda la inteligencia, no la consideramos m\u00e1s que como una de sus porciones inferiores, y vemos en la inteligencia otras posibilidades que rebasan inmensamente las de la raz\u00f3n. En suma, los modernos, o algunos de entre ellos al menos, consienten en reconocer su ignorancia, y los racionalistas actuales lo hacen quiz\u00e1s m\u00e1s gustosamente que sus predecesores, pero a condici\u00f3n de que nadie tenga el derecho de conocer lo que ellos mismos ignoran; que se pretenda limitar lo que es, o solo limitar radicalmente el conocimiento, es siempre una manifestaci\u00f3n del esp\u00edritu de negaci\u00f3n que es tan caracter\u00edstico del mundo moderno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este esp\u00edritu de negaci\u00f3n, no es otra cosa que el esp\u00edritu sistem\u00e1tico, ya que un sistema es esencialmente una concepci\u00f3n cerrada; y ha llegado a identificarse al esp\u00edritu filos\u00f3fico mismo, sobre todo desde <strong>Kant,<\/strong> que, queriendo encerrar todo conocimiento en lo relativo, se ha atrevido a declarar expresamente que \u00ab<em>la filosof\u00eda no es un instrumento para entender el conocimiento, sino una disciplina para limitarle<\/em>\u00bb (1), lo que equivale a decir que la funci\u00f3n principal de los fil\u00f3sofos consiste en imponer a todos los l\u00edmites estrechos de su propio entendimiento. Por eso es por lo que la filosof\u00eda moderna ha terminado por substituir casi enteramente el conocimiento mismo por la \u00ab<em>cr\u00edtica<\/em>\u00bb o por la \u00ab<em>teor\u00eda del conocimiento<\/em>\u00bb; es tambi\u00e9n por lo que, en muchos de sus representantes, no quiere ser m\u00e1s que \u00ab<em>filosof\u00eda cient\u00edfica<\/em>\u00bb, es decir, simple coordinaci\u00f3n de los resultados m\u00e1s generales de la ciencia, cuyo dominio es el \u00fanico que reconoce como accesible a la inteligencia. Filosof\u00eda y ciencia, en estas condiciones, ya no tienen que ser distinguidas, y, a decir verdad, desde que el racionalismo existe, no pueden tener m\u00e1s que un solo y mismo objeto, no representan m\u00e1s que un solo orden de conocimiento y est\u00e1n animadas de un mismo esp\u00edritu: es lo que llamamos, no el esp\u00edritu cient\u00edfico, sino antes el esp\u00edritu \u00ab<em>cientificista<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tenemos que insistir un poco sobre esta \u00faltima distinci\u00f3n: lo que queremos destacar con esto, es que no vemos nada de malo en s\u00ed en el desarrollo de algunas ciencias, incluso si encontramos excesiva la importancia que se les da; no es m\u00e1s que un saber muy relativo, pero no obstante es un saber, y es leg\u00edtimo que cada uno aplique su actividad intelectual a objetos proporcionados a sus propias aptitudes y a los medios de que dispone. Lo que reprobamos es el exclusivismo, podr\u00edamos decir el sectarismo de aquellos que, deslumbrados por la extensi\u00f3n que han tomado esas ciencias, se niegan a admitir que exista nada fuera de ellas, y pretenden que toda especulaci\u00f3n, para ser v\u00e1lida, debe someterse a los m\u00e9todos especiales que esas mismas ciencias ponen en obra, como si esos m\u00e9todos, hechos para el estudio de algunos objetos determinados, debieran ser universalmente aplicables; es cierto que lo que conciben, como universalidad, es algo extremadamente restringido, y que no rebasa el dominio de las contingencias. Pero se sorprender\u00eda mucho a esos \u00abcientificistas\u00bb si se les dijera que, sin salir siquiera de ese dominio, hay una multitud de cosas que no podr\u00edan ser alcanzadas por sus m\u00e9todos, y que, no obstante, pueden constituir el objeto de ciencias completamente diferentes de las que conocen, pero no menos reales, y frecuentemente m\u00e1s interesantes en diversos aspectos. Parece que los modernos hayan tomado arbitrariamente, en el dominio del conocimiento cient\u00edfico, un cierto n\u00famero de porciones que se empe\u00f1an en estudiar con exclusi\u00f3n de todo el resto, y haciendo como si ese resto fuera inexistente; y, a las ciencias particulares que han cultivado as\u00ed, es completamente natural, y no sorprendente ni admirable, que les hayan dado un desarrollo mucho mayor de lo que hubieran podido hacer hombres que no les daban la misma importancia, que frecuentemente ni siquiera se preocupaban de ellas, y que se ocupaban en todo caso de muchas otras cosas que les parec\u00edan m\u00e1s serias. Aqu\u00ed pensamos sobre todo en el considerable desarrollo de las ciencias experimentales, dominio en el que el Occidente moderno destaca evidentemente, y en el que nadie piensa contestar su superioridad, superioridad que, por lo dem\u00e1s, los orientales encuentran poco envidiable, precisamente porque ha debido ser comprada con el olvido de todo lo que les parece verdaderamente digno de inter\u00e9s; no obstante, no tememos afirmar que hay ciencias, incluso experimentales, de las que el Occidente moderno no tiene la menor idea. Tales ciencias existen en Oriente, entre aquellas a las que damos el nombre de \u00ab<em>ciencias tradicionales<\/em>\u00bb; en Occidente mismo, las hubo tambi\u00e9n en la edad media, que ten\u00edan caracteres completamente comparables; y esas ciencias, de las que algunas dan lugar incluso a aplicaciones pr\u00e1cticas de una incontestable eficacia, proceden por medios de investigaci\u00f3n que son totalmente extra\u00f1os a los sabios europeos de nuestros d\u00edas. \u00c9ste no es el lugar para extendernos sobre este tema; pero debemos explicar al menos por qu\u00e9 decimos que algunos conocimientos de orden cient\u00edfico tienen una base tradicional, y en qu\u00e9 sentido lo entendemos; por lo dem\u00e1s, eso nos lleva a mostrar precisamente, m\u00e1s claramente a\u00fan de lo que lo hemos hecho hasta aqu\u00ed, lo que le falta a la ciencia occidental.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hemos dicho que uno de los caracteres especiales de esta ciencia occidental, es pretenderse enteramente independiente y aut\u00f3noma; y esta pretensi\u00f3n no puede sostenerse m\u00e1s que si se ignora sistem\u00e1ticamente todo conocimiento de orden superior al conocimiento cient\u00edfico, o mejor a\u00fan, si se le niega formalmente. Lo que est\u00e1 por encima de la ciencia, en la jerarqu\u00eda necesaria de los conocimientos, es la metaf\u00edsica, que es el conocimiento intelectual puro y transcendente, mientras que la ciencia no es, por definici\u00f3n misma, m\u00e1s que el conocimiento racional; la metaf\u00edsica es esencialmente suprarracional, y es menester que sea eso o que no sea en absoluto. Ahora bien, el racionalismo no consiste en afirmar simplemente que la raz\u00f3n vale algo, lo que s\u00f3lo es contestado por los esc\u00e9pticos, sino en sostener que nada hay por encima de ella, y por consiguiente que no hay conocimiento posible m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento cient\u00edfico; as\u00ed, el racionalismo implica necesariamente la negaci\u00f3n de la metaf\u00edsica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Casi todos los fil\u00f3sofos modernos son racionalistas, de una manera m\u00e1s o menos estrecha y m\u00e1s o menos expl\u00edcita; en aquellos que no lo son, no hay m\u00e1s que sentimentalismo y voluntarismo, lo que no es menos antimetaf\u00edsico, porque, si se admite entonces algo diferente de la raz\u00f3n, es por debajo de ella donde se busca, en lugar de buscarlo por encima; el intelectualismo verdadero est\u00e1 al menos tan alejado del racionalismo como puede estarlo del intuicionismo contempor\u00e1neo, pero lo est\u00e1 exactamente en sentido inverso. <\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Casi todos los fil\u00f3sofos modernos son racionalistas, de una manera m\u00e1s o menos estrecha y m\u00e1s o menos expl\u00edcita; en aquellos que no lo son, no hay m\u00e1s que sentimentalismo y voluntarismo, lo que no es menos antimetaf\u00edsico, porque, si se admite entonces algo diferente de la raz\u00f3n, es por debajo de ella donde se busca, en lugar de buscarlo por encima; el intelectualismo verdadero est\u00e1 al menos tan alejado del racionalismo como puede estarlo del intuicionismo contempor\u00e1neo, pero lo est\u00e1 exactamente en sentido inverso. En estas condiciones, si un fil\u00f3sofo moderno pretende hacer metaf\u00edsica, se puede estar seguro de que aquello a lo que da este nombre no tiene absolutamente nada de com\u00fan con la metaf\u00edsica verdadera, y ello es efectivamente as\u00ed; no podemos acordar a esas cosas otra denominaci\u00f3n que la de \u00ab<em>pseudometaf\u00edsica<\/em>\u00bb, y, si no obstante, a veces se encuentran en ella algunas consideraciones v\u00e1lidas, se refieren en realidad al orden cient\u00edfico puro y simple. Por consiguiente, ausencia completa del conocimiento metaf\u00edsico, negaci\u00f3n de todo otro conocimiento que el cient\u00edfico, limitaci\u00f3n arbitraria del conocimiento cient\u00edfico mismo a algunos dominios particulares con exclusi\u00f3n de los dem\u00e1s, \u00e9stos son caracteres generales del pensamiento propiamente moderno; he aqu\u00ed hasta qu\u00e9 grado de bajeza intelectual ha llegado el <strong>Occidente<\/strong>, desde que sali\u00f3 de las v\u00edas que son normales al resto de la humanidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La metaf\u00edsica es el conocimiento de los principios de orden universal, de los que todas las cosas dependen necesariamente, directa o indirectamente; as\u00ed pues, all\u00ed donde la metaf\u00edsica est\u00e1 ausente, todo conocimiento que subsiste, en cualquier orden que sea, carece verdaderamente de principio, y, si con eso gana algo en independencia (<em>no de derecho sino de hecho<\/em>), pierde mucho m\u00e1s en alcance y en profundidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por esto es por lo que la ciencia occidental es, si se puede decir, completamente superficial; al dispersarse en la multiplicidad indefinida de los conocimientos fragmentarios, al perderse en el detalle innumerable de los hechos, no aprende nada de la verdadera naturaleza de las cosas, que declara inaccesible para justificar su impotencia a este respecto; as\u00ed su inter\u00e9s es mucho m\u00e1s pr\u00e1ctico que especulativo. Si a veces hay ensayos de unificaci\u00f3n de ese saber eminentemente anal\u00edtico, son puramente artificiales y no reposan nunca m\u00e1s que sobre hip\u00f3tesis m\u00e1s o menos arriesgadas; as\u00ed se derrumban unas tras otras, y no parece que una teor\u00eda cient\u00edfica de alguna amplitud sea capaz de durar m\u00e1s de medio siglo como m\u00e1ximo. Por lo dem\u00e1s, la idea occidental seg\u00fan la cual la s\u00edntesis es como una resultante y una conclusi\u00f3n del an\u00e1lisis es radicalmente falsa; la verdad es que, por el an\u00e1lisis, no se puede llegar nunca a una s\u00edntesis digna de este nombre, porque son cosas que no son del mismo orden; y la naturaleza del an\u00e1lisis es poder proseguirse indefinidamente, si el dominio en el que se ejerce es susceptible de una tal extensi\u00f3n, sin que por ello se est\u00e9 m\u00e1s avanzado en cuanto a la adquisici\u00f3n de una visi\u00f3n de conjunto sobre ese dominio; con mayor raz\u00f3n es perfectamente ineficaz para obtener un vinculamiento a principios de orden superior.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229271 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/CIENTIFICISMO-RENE-GUENON.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"480\" data-id=\"2229271\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/CIENTIFICISMO-RENE-GUENON.jpg 500w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/CIENTIFICISMO-RENE-GUENON-300x288.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El car\u00e1cter anal\u00edtico de la ciencia moderna se traduce por la multiplicaci\u00f3n sin cesar creciente de las \u00ab<em>especialidades<\/em>\u00bb, cuyos peligros <strong>Augusto Comte<\/strong> mismo no ha podido evitar denunciar; esta \u00ab<em>especializaci\u00f3n<\/em>\u00bb, tan elogiada por algunos soci\u00f3logos bajo el nombre de \u00ab<em>divisi\u00f3n del trabajo<\/em>\u00bb, es con toda seguridad el mejor medio de adquirir esa \u00ab<em>miop\u00eda intelectual<\/em>\u00bb que parece formar parte de las cualificaciones requeridas del perfecto \u00ab<em>cientificista<\/em>\u00bb, y sin la cual, por lo dem\u00e1s, el \u00ab<em>cientificismo<\/em>\u00bb mismo no tendr\u00eda apenas audiencia. As\u00ed pues, los \u00ab<em>especialistas<\/em>\u00bb, desde que se les saca de su dominio, hacen prueba generalmente de una incre\u00edble ingenuidad; nada es m\u00e1s f\u00e1cil que imponerse a ellos, y eso es lo que suscita una buena parte del \u00e9xito de las teor\u00edas m\u00e1s descabelladas, por poco cuidado que se tenga en llamarlas \u00abcient\u00edficas\u00bb; las hip\u00f3tesis m\u00e1s gratuitas, como la de la \u00abevoluci\u00f3n\u00bb por ejemplo, toman entonces figura de \u00ab<em>leyes<\/em>\u00bb y son tenidas por probadas; si ese \u00e9xito no es m\u00e1s que pasajero, se dejan a un lado para encontrar seguidamente otra cosa, que es siempre aceptada con una igual facilidad. Las falsas s\u00edntesis, que se esfuerzan en sacar lo superior de lo inferior (<em>curiosa transposici\u00f3n de la concepci\u00f3n democr\u00e1tica<\/em>), no pueden ser nunca m\u00e1s que hipot\u00e9ticas; al contrario, la verdadera s\u00edntesis, que parte de los principios, participa de su certeza; pero, bien entendido, para eso es menester partir de verdaderos principios, y no de simples hip\u00f3tesis filos\u00f3ficas a la manera de <strong>Descartes<\/strong>. En suma, la ciencia, al desconocer los principios y al negarse a vincularse a ellos, se priva a la vez de la garant\u00eda m\u00e1s alta que pueda recibir y de la direcci\u00f3n m\u00e1s segura que pueda d\u00e1rsele; ya no es v\u00e1lido en ella m\u00e1s que los conocimientos de detalle, y, cuando quiere elevarse un grado, deviene dudosa y vacilante.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otra consecuencia de lo que acabamos de decir en cuanto a las relaciones del an\u00e1lisis y de la s\u00edntesis, es que el desarrollo de la ciencia, tal como le conciben los modernos, no extiende realmente su dominio: la suma de los conocimientos parciales puede crecer indefinidamente en el interior de ese dominio, no por profundizaci\u00f3n, sino por divisi\u00f3n y subdivisi\u00f3n llevadas cada vez m\u00e1s lejos; es verdaderamente la ciencia de la materia y de la multitud. Por lo dem\u00e1s, aunque hubiera una extensi\u00f3n real, lo que puede ocurrir excepcionalmente, ser\u00eda siempre en el mismo orden, y esa ciencia no ser\u00eda por eso capaz de elevarse m\u00e1s alto; constituida como lo est\u00e1, se encuentra separada de los principios por un abismo que nada puede, no decimos hacerle franquear, sino disminuir siquiera en las m\u00e1s \u00ednfimas proporciones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando decimos que las ciencias, incluso experimentales, tienen en Oriente una base tradicional, queremos decir que, contrariamente a lo que tiene lugar en Occidente, est\u00e1n siempre vinculadas a algunos principios; \u00e9stos no son perdidos de vista nunca, y las cosas contingentes mismas parecen no valer la pena de ser estudiadas sino en tanto que consecuencias y manifestaciones exteriores de algo que es de otro orden.<\/span><\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando decimos que las ciencias, incluso experimentales, tienen en <strong>Oriente<\/strong> una base tradicional, queremos decir que, contrariamente a lo que tiene lugar en <strong>Occidente<\/strong>, est\u00e1n siempre vinculadas a algunos principios; \u00e9stos no son perdidos de vista nunca, y las cosas contingentes mismas parecen no valer la pena de ser estudiadas sino en tanto que consecuencias y manifestaciones exteriores de algo que es de otro orden.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ciertamente, el conocimiento metaf\u00edsico y el conocimiento cient\u00edfico no permanecen por ello menos profundamente distintos; pero no hay entre ellos una discontinuidad absoluta, como la que se constata cuando uno considera el estado presente del conocimiento cient\u00edfico en los occidentales. Para tomar un ejemplo en <strong>Occidente<\/strong> mismo, no hay m\u00e1s que considerar toda la distancia que separa el punto de vista de la cosmolog\u00eda de la antig\u00fcedad y de la edad media, y el de la f\u00edsica tal como la entienden los sabios modernos; nunca, antes de la \u00e9poca actual, el estudio del mundo sensible hab\u00eda sido considerado como bast\u00e1ndose a s\u00ed mismo; jam\u00e1s la ciencia de esa multiplicidad cambiante y transitoria habr\u00eda sido juzgada verdaderamente digna del nombre de conocimiento si no se hubiera encontrado el medio de ligarla, a un grado o a otro, a algo estable y permanente. La concepci\u00f3n antigua, que ha permanecido siempre la de los orientales, ten\u00eda a una ciencia cualquiera por v\u00e1lida menos en s\u00ed misma que en la medida en la que aquella expresaba a su manera particular y representaba en un cierto orden de cosas un reflejo de la verdad superior, inmutable, de la que participa necesariamente todo lo que posee alguna realidad; y, como los caracteres de esta verdad se encarnaban de alg\u00fan modo en la idea de tradici\u00f3n, toda ciencia aparec\u00eda as\u00ed como un prolongamiento de la doctrina tradicional misma, como una de sus aplicaciones, sin duda secundarias y contingentes, accesorias y no esenciales, que constitu\u00edan un conocimiento inferior si se quiere, pero no obstante un verdadero conocimiento, puesto que conservaba un lazo con el conocimiento por excelencia, a saber, el del orden intelectual puro. Como se ve, esta concepci\u00f3n no podr\u00eda acomodarse a ning\u00fan precio al grosero naturalismo de hecho que encierra a nuestros contempor\u00e1neos \u00fanicamente en el dominio de las contingencias, e incluso, m\u00e1s exactamente, en una estrecha porci\u00f3n de este dominio<strong>(2);<\/strong> y, lo repetimos, como los orientales no han variado en eso y no pueden hacerlo sin renegar de los principios sobre los que reposa toda su civilizaci\u00f3n, las dos mentalidades parecen decididamente incompatibles; pero, puesto que es <strong>Occidente<\/strong> el que ha cambiado, y el que por lo dem\u00e1s cambia sin cesar, quiz\u00e1s llegar\u00e1 un momento en el que su mentalidad se modifique finalmente en un sentido favorable y se abra a una comprehensi\u00f3n m\u00e1s vasta, y entonces esta incompatibilidad se desvanecer\u00e1 por s\u00ed sola.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pensamos haber mostrado suficientemente hasta qu\u00e9 punto est\u00e1 justificada la apreciaci\u00f3n de los orientales sobre la ciencia occidental; y, en estas condiciones, no hay m\u00e1s que una cosa que pueda explicar la admiraci\u00f3n sin l\u00edmites y el respeto supersticioso de que es objeto esta ciencia: es que est\u00e1 en perfecta armon\u00eda con las necesidades de una civilizaci\u00f3n puramente material. En efecto, no es de especulaci\u00f3n desinteresada de lo que se trata; lo que toca a los esp\u00edritus en los que todas las preocupaciones est\u00e1n vueltas hacia el exterior, son las aplicaciones a las que la ciencia da lugar, es su car\u00e1cter ante todo pr\u00e1ctico y utilitario; y es sobre todo gracias a las invenciones mec\u00e1nicas como el esp\u00edritu \u00abcientificista\u00bb ha adquirido su desarrollo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229264\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/SUPERSTICION-GUENON-203x300.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"708\" data-id=\"2229264\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/SUPERSTICION-GUENON-203x300.jpg 203w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/SUPERSTICION-GUENON.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Son esas invenciones las que han suscitado, desde el comienzo del siglo XIX, un verdadero delirio de entusiasmo, porque parec\u00edan tener como objetivo ese crecimiento del bienestar corporal que es manifiestamente la principal aspiraci\u00f3n del mundo moderno; y, por lo dem\u00e1s, sin darse cuenta de ello, se creaban as\u00ed m\u00e1s necesidades nuevas de las que se pod\u00edan satisfacer, de suerte que, incluso desde este punto de vista muy relativo, el progreso es algo muy ilusorio; y, una vez lanzado en esta v\u00eda, ya no parece posible detenerse, siempre es menester algo nuevo. Pero, sea como sea, son estas aplicaciones, confundidas con la ciencia misma, las que han hecho sobre todo el cr\u00e9dito y el prestigio de \u00e9sta; esta confusi\u00f3n, que no pod\u00eda producirse m\u00e1s que en gentes ignorantes de lo que es la especulaci\u00f3n pura, incluso en el orden cient\u00edfico, ha devenido tan ordinaria que en nuestros d\u00edas, si se abre no importa cu\u00e1l publicaci\u00f3n, se encuentra en ella designado constantemente bajo el nombre de \u00abciencia\u00bb lo que deber\u00eda llamarse propiamente \u00abindustria\u00bb; el tipo de \u00absabio\u00bb, en el esp\u00edritu de la mayor\u00eda, es el ingeniero, el inventor o el constructor de m\u00e1quinas. En lo que se refiere a las teor\u00edas cient\u00edficas, se han beneficiado de ese estado de esp\u00edritu, mucho m\u00e1s de lo que lo han suscitado; si aquellos mismos que son los menos capaces de comprenderlas las aceptan con confianza y las reciben como verdaderos dogmas (y cuanto menos comprenden tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente se ilusionan), es porque las consideran, con raz\u00f3n o sin ella, como solidarias de esas invenciones que les parecen tan maravillosas. A decir verdad, esa solidaridad es mucho m\u00e1s aparente que real; las hip\u00f3tesis m\u00e1s o menos inconsistentes no cuentan para nada en esos descubrimientos y en esas aplicaciones sobre cuyo inter\u00e9s las opiniones pueden diferir, pero que tienen en todo caso el m\u00e9rito de ser algo efectivo; e, inversamente, todo lo que pueda ser realizado en el orden pr\u00e1ctico no probar\u00e1 nunca la verdad de una hip\u00f3tesis cualquiera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo dem\u00e1s, de una manera m\u00e1s general, no podr\u00eda haber, hablando propiamente, verificaci\u00f3n experimental de una hip\u00f3tesis, ya que es siempre posible encontrar varias teor\u00edas por las que los mismos hechos se explican igualmente bien; se pueden eliminar algunas hip\u00f3tesis cuando uno se da cuenta de que est\u00e1n en contradicci\u00f3n con los hechos, pero las que subsisten siguen siendo siempre simples hip\u00f3tesis y nada m\u00e1s; no es as\u00ed como se podr\u00e1n obtener nunca certezas. \u00danicamente, para hombres que no aceptan m\u00e1s que el hecho bruto, que no tienen otro criterio de la verdad que la \u00abexperiencia\u00bb entendida \u00fanicamente como la constataci\u00f3n de los fen\u00f3menos sensibles, no puede plantearse ir m\u00e1s lejos o proceder de otro modo, y entonces no hay m\u00e1s que dos actitudes posibles: o bien tomar partido por el car\u00e1cter hipot\u00e9tico de las teor\u00edas cient\u00edficas y renunciar a toda certeza superior a la simple evidencia sensible; o bien desconocer ese car\u00e1cter hipot\u00e9tico y creer ciegamente en todo lo que se ense\u00f1a en el nombre de la \u00abciencia\u00bb. La primera actitud, ciertamente m\u00e1s inteligente que la segunda (teniendo en cuenta los l\u00edmites de la inteligencia \u00abcient\u00edfica\u00bb), es la de algunos sabios que, menos ingenuos que los dem\u00e1s, se niegan a ser enga\u00f1ados por sus propias hip\u00f3tesis o las de sus cofrades; as\u00ed llegan, para todo lo que no depende de la pr\u00e1ctica inmediata, a una suerte de escepticismo m\u00e1s o menos completo o al menos de probabilismo: es el \u00abagnosticismo\u00bb que ya no se aplica s\u00f3lo a lo que rebasa el dominio cient\u00edfico, sino que se extiende al orden cient\u00edfico mismo; y no salen de esa actitud negativa m\u00e1s que por un pragmatismo m\u00e1s o menos consciente, que reemplaza, como en el caso de <strong>Henri Poincar\u00e9<\/strong>, la consideraci\u00f3n de la verdad de una hip\u00f3tesis por la de su comodidad; \u00bfy no es esto una confesi\u00f3n de incurable ignorancia?. No obstante, la segunda actitud, que se puede llamar dogm\u00e1tica, es mantenida con m\u00e1s o menos sinceridad por otros sabios, pero sobre todo por aquellos que se creen obligados a afirmarla por las necesidades de la ense\u00f1anza; parecer siempre seguro de s\u00ed y de lo que se dice, disimular las dificultades y las incertidumbres, no enunciar nunca bajo una forma dubitativa, es en efecto el medio m\u00e1s f\u00e1cil de hacerse tomar en serio y de adquirir autoridad cuando se trata a un p\u00fablico generalmente incompetente e incapaz de discernimiento, ya sea que uno se dirija a alumnos, o ya sea que se quiera hacer obra de vulgarizaci\u00f3n. Esa misma actitud es tomada naturalmente, y esta vez de una manera incontestablemente sincera, por aquellos que reciben una tal ense\u00f1anza; com\u00fanmente es tambi\u00e9n la actitud de lo que se llama el \u00abgran p\u00fablico\u00bb, y el esp\u00edritu \u00abcientificista\u00bb puede ser observado en toda su plenitud, con ese car\u00e1cter de creencia ciega, en los hombres que no poseen m\u00e1s que una instrucci\u00f3n a medias, en los medios donde reina la mentalidad que se califica frecuentemente de \u00abprimaria\u00bb, aunque no sea el patrimonio exclusivo del grado de ense\u00f1anza que lleva esta designaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><em>Hemos pronunciado hace un momento la palabra \u00abvulgarizaci\u00f3n\u00bb; se trata tambi\u00e9n de una cosa completamente particular a la civilizaci\u00f3n moderna, y se puede ver en ello uno de los principales factores de este estado de esp\u00edritu que tratamos de describir al presente. Es una de las formas que reviste esa extra\u00f1a necesidad de propaganda de la que est\u00e1 animado el esp\u00edritu occidental, y que no puede explicarse m\u00e1s que por la influencia preponderante de los elementos sentimentales; ninguna consideraci\u00f3n intelectual justifica el proselitismo, en el que los orientales no ven m\u00e1s que una prueba de ignorancia y de incomprehensi\u00f3n; son dos cosas enteramente diferentes exponer simplemente la verdad tal como se ha comprendido, no aport\u00e1ndole m\u00e1s que la \u00fanica preocupaci\u00f3n de no desnaturalizarla, y querer a toda costa hacer participar a los dem\u00e1s en la propia convicci\u00f3n. La propaganda y la vulgarizaci\u00f3n no son posibles m\u00e1s que en detrimento de la verdad: pretender poner \u00e9sta \u00abal alcance de todo el mundo\u00bb, hacerla accesible a todos indistintamente, es necesariamente disminuirla y deformarla, ya que es imposible admitir que todos los hombres son igualmente capaces de comprender no importa qu\u00e9; no es una cuesti\u00f3n de instrucci\u00f3n m\u00e1s o menos extensa, es una cuesti\u00f3n de \u00abhorizonte intelectual\u00bb, y eso es algo que no puede modificarse, que es inherente a la naturaleza misma de cada individuo humano<\/em><\/strong><\/span>.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hemos pronunciado hace un momento la palabra \u00abvulgarizaci\u00f3n\u00bb; se trata tambi\u00e9n de una cosa completamente particular a la civilizaci\u00f3n moderna, y se puede ver en ello uno de los principales factores de este estado de esp\u00edritu que tratamos de describir al presente. Es una de las formas que reviste esa extra\u00f1a necesidad de propaganda de la que est\u00e1 animado el esp\u00edritu occidental, y que no puede explicarse m\u00e1s que por la influencia preponderante de los elementos sentimentales; ninguna consideraci\u00f3n intelectual justifica el proselitismo, en el que los orientales no ven m\u00e1s que una prueba de ignorancia y de incomprehensi\u00f3n; son dos cosas enteramente diferentes exponer simplemente la verdad tal como se ha comprendido, no aport\u00e1ndole m\u00e1s que la \u00fanica preocupaci\u00f3n de no desnaturalizarla, y querer a toda costa hacer participar a los dem\u00e1s en la propia convicci\u00f3n. La propaganda y la vulgarizaci\u00f3n no son posibles m\u00e1s que en detrimento de la verdad: pretender poner \u00e9sta \u00abal alcance de todo el mundo\u00bb, hacerla accesible a todos indistintamente, es necesariamente disminuirla y deformarla, ya que es imposible admitir que todos los hombres son igualmente capaces de comprender no importa qu\u00e9; no es una cuesti\u00f3n de instrucci\u00f3n m\u00e1s o menos extensa, es una cuesti\u00f3n de \u00abhorizonte intelectual\u00bb, y eso es algo que no puede modificarse, que es inherente a la naturaleza misma de cada individuo humano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El prejuicio quim\u00e9rico de la \u00abigualdad\u00bb va contra los hechos mejor establecidos, en el orden intelectual tanto como en el orden f\u00edsico; es la negaci\u00f3n de toda jerarqu\u00eda natural, y el rebaje de todo conocimiento al nivel del entendimiento limitado del vulgo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya no se quiere admitir nada que rebase la comprehensi\u00f3n com\u00fan, y, efectivamente, las concepciones cient\u00edficas y filos\u00f3ficas de nuestra \u00e9poca, sean cuales sean sus pretensiones, son en el fondo de la m\u00e1s lamentable mediocridad; se ha logrado eliminar todo lo que hubiera podido ser incompatible con la preocupaci\u00f3n de la vulgarizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Digan lo que digan algunos, la constituci\u00f3n de una elite cualquiera es incompatible con el ideal democr\u00e1tico; lo que exige \u00e9ste, es la distribuci\u00f3n de una ense\u00f1anza rigurosamente id\u00e9ntica a los individuos m\u00e1s desigualmente dotados, m\u00e1s diferentes en aptitudes y en temperamento; a pesar de todo, no se puede impedir que esta ense\u00f1anza produzca resultados muy variables tambi\u00e9n, aunque eso sea contrario a las intenciones de aquellos que la han instituido. En todo caso, un tal sistema de instrucci\u00f3n es ciertamente el m\u00e1s imperfecto de todos, y la difusi\u00f3n desconsiderada de cualquier conocimiento es siempre m\u00e1s perjudicial que \u00fatil, ya que no puede conducir, de una manera general, m\u00e1s que a un estado de desorden y de anarqu\u00eda. Es a una tal difusi\u00f3n a lo que se oponen los m\u00e9todos de la ense\u00f1anza tradicional, tal como existe por todas partes en <strong>Oriente<\/strong>, donde se estar\u00e1 siempre mucho m\u00e1s persuadido de los inconvenientes muy reales de la \u00abinstrucci\u00f3n obligatoria\u00bb que de sus supuestos beneficios. Aunque los conocimientos que el p\u00fablico occidental puede tener a su disposici\u00f3n no tienen nada de transcendente, a\u00fan se empeque\u00f1ecen m\u00e1s en las obras de vulgarizaci\u00f3n, que no exponen m\u00e1s que sus aspectos m\u00e1s inferiores, y que los falsean adem\u00e1s para simplificarlos; y esas obras insisten complacidamente sobre las hip\u00f3tesis m\u00e1s fantasiosas, d\u00e1ndolas audazmente como verdades demostradas, y acompa\u00f1\u00e1ndolas de esas ineptas declamaciones que agradan tanto a la muchedumbre.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229262 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/SUPERSTICION-GUENON-2.jpg\" alt=\"\" width=\"500\" height=\"316\" data-id=\"2229262\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/SUPERSTICION-GUENON-2.jpg 500w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/SUPERSTICION-GUENON-2-300x190.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una semiciencia adquirida por tales lecturas, o por una ense\u00f1anza cuyos elementos est\u00e9n sacados todos de manuales del mismo valor, es mucho m\u00e1s nefasta que la ignorancia pura y simple; vale m\u00e1s no conocer nada en absoluto que tener el esp\u00edritu atestado de ideas falsas, frecuentemente indesarraigables, sobre todo cuando han sido inculcadas desde la edad m\u00e1s joven. El ignorante guarda al menos la posibilidad de aprender si encuentra la ocasi\u00f3n para ello; puede poseer un \u00abbuen sentido\u00bb natural, que, junto a la consciencia que tiene ordinariamente de su incompetencia, basta para evitarle muchas necedades. Al contrario, el hombre que ha recibido una semiinstrucci\u00f3n, tiene casi siempre una mentalidad deformada, y lo que cree saber le da una tal suficiencia que imagina poder hablar de todo indistintamente; y lo hace sin ton ni son, pero tanto m\u00e1s f\u00e1cilmente cuanto m\u00e1s incompetente es: \u00a1todas las cosas parecen muy simples a quien no conoce nada!<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, incluso dejando de lado los inconvenientes de la vulgarizaci\u00f3n propiamente dicha, y considerando la ciencia occidental en su totalidad y bajo sus aspectos m\u00e1s aut\u00e9nticos, la pretensi\u00f3n que pregonan los representantes de esta ciencia de poderla ense\u00f1ar a todos sin ninguna reserva es tambi\u00e9n un signo de evidente mediocridad. A los ojos de los orientales, aquello cuyo estudio no requiere ninguna cualificaci\u00f3n particular no puede tener gran valor y no podr\u00eda contener nada verdaderamente profundo; y, en efecto, la ciencia occidental es completamente exterior y superficial; para caracterizarla, en lugar de decir \u00absaber ignorante\u00bb, dir\u00edamos tambi\u00e9n de buena gana, y casi en el mismo sentido, \u00absaber profano\u00bb. Desde este punto de vista, a\u00fan m\u00e1s que desde los otros, la filosof\u00eda no se distingue verdaderamente de la ciencia: a veces se la ha querido definir como la \u00absabidur\u00eda humana\u00bb; eso es cierto, pero a condici\u00f3n de insistir sobre el hecho de que no es m\u00e1s que eso, es decir, una sabidur\u00eda puramente humana, en la acepci\u00f3n m\u00e1s limitada de esta palabra, que no hace llamada a ning\u00fan elemento de un orden superior a la raz\u00f3n; para evitar todo equ\u00edvoco, la llamar\u00edamos tambi\u00e9n \u00absabidur\u00eda profana\u00bb, pero eso equivale a decir que, en el fondo, no es una sabidur\u00eda sino su apariencia ilusoria. No insistiremos aqu\u00ed sobre las consecuencias de este car\u00e1cter \u00abprofano\u00bb de todo el saber occidental moderno; pero para mostrar a\u00fan hasta qu\u00e9 punto este saber es superficial y ficticio, se\u00f1alaremos que los m\u00e9todos de instrucci\u00f3n en uso tienen como efecto poner la memoria casi enteramente en el lugar de la inteligencia: lo que se pide a los alumnos, en todos los grados de la ense\u00f1anza, es que acumulen conocimientos, no que los asimilen; se les aplica sobre todo a cosas cuyo estudio no exige ninguna comprehensi\u00f3n; los hechos sustituyen a las ideas, y la erudici\u00f3n se toma com\u00fanmente por ciencia real.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">Para promover o desacreditar tal o cual rama de conocimiento, tal o cual m\u00e9todo, basta proclamar que es o no es \u00abcient\u00edfico\u00bb; lo que se tiene oficialmente por \u00abm\u00e9todos cient\u00edficos\u00bb, son los procedimientos de la erudici\u00f3n m\u00e1s ininteligible, m\u00e1s exclusiva de todo lo que no es la investigaci\u00f3n de los hechos por los hechos mismos, hasta en sus detalles m\u00e1s insignificantes; y, cosa digna de observar, son los \u00abliterarios\u00bb los que m\u00e1s abusan de esa denominaci\u00f3n. El prestigio de esta etiqueta \u00abcient\u00edfico\u00bb, aunque no es verdaderamente nada m\u00e1s que una etiqueta, es el triunfo del esp\u00edritu \u00abcientificista\u00bb por excelencia; y este respeto que impone a la muchedumbre (comprendidos los pretendidos \u00abintelectuales\u00bb) el empleo de una simple palabra, \u00bfno tenemos raz\u00f3n al llamarle \u00absuperstici\u00f3n de la ciencia\u00bb?<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para promover o desacreditar tal o cual rama de conocimiento, tal o cual m\u00e9todo, basta proclamar que es o no es \u00abcient\u00edfico\u00bb; lo que se tiene oficialmente por \u00abm\u00e9todos cient\u00edficos\u00bb, son los procedimientos de la erudici\u00f3n m\u00e1s ininteligible, m\u00e1s exclusiva de todo lo que no es la investigaci\u00f3n de los hechos por los hechos mismos, hasta en sus detalles m\u00e1s insignificantes; y, cosa digna de observar, son los \u00abliterarios\u00bb los que m\u00e1s abusan de esa denominaci\u00f3n. El prestigio de esta etiqueta \u00abcient\u00edfico\u00bb, aunque no es verdaderamente nada m\u00e1s que una etiqueta, es el triunfo del esp\u00edritu \u00abcientificista\u00bb por excelencia; y este respeto que impone a la muchedumbre (comprendidos los pretendidos \u00abintelectuales\u00bb) el empleo de una simple palabra, \u00bfno tenemos raz\u00f3n al llamarle \u00absuperstici\u00f3n de la ciencia\u00bb?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Naturalmente, la propaganda \u00abcientificista\u00bb no se ejerce solo en el interior, bajo la doble forma de la \u00abinstrucci\u00f3n obligatoria\u00bb y de la vulgarizaci\u00f3n; se prosigue sistem\u00e1ticamente tambi\u00e9n en el exterior, como todas las dem\u00e1s variedades del proselitismo occidental. Por todas partes donde los europeos se han instalado, han querido extender los supuestos \u00abbeneficios de la instrucci\u00f3n\u00bb, y siempre seg\u00fan los mismos m\u00e9todos, sin intentar la menor adaptaci\u00f3n, y sin preguntarse si no existe ya all\u00ed alg\u00fan otro g\u00e9nero de instrucci\u00f3n; todo lo que no viene de ellos debe tenerse por nulo e inexistente, y la \u00abigualdad\u00bb no permite a los diferentes pueblos y a las diferentes razas tener su mentalidad propia; por lo dem\u00e1s, el principal \u00abbeneficio\u00bb que esperan de esta instrucci\u00f3n aquellos que la imponen, es probablemente, siempre y por todas partes, la destrucci\u00f3n del esp\u00edritu tradicional. Por lo dem\u00e1s, desde que salen de su casa, la \u00abigualdad\u00bb tan querida por los occidentales se reduce \u00fanicamente a la uniformidad; el resto de lo que implica no es art\u00edculo de exportaci\u00f3n y no concierne m\u00e1s que a las relaciones de los occidentales entre s\u00ed, ya que se creen incomparablemente superiores a todos los dem\u00e1s hombres, entre los cuales no hacen apenas distinciones: es as\u00ed que los negros m\u00e1s b\u00e1rbaros y los orientales m\u00e1s cultivados son tratados casi de la misma manera, puesto que est\u00e1n igualmente fuera de la \u00fanica \u00abcivilizaci\u00f3n\u00bb que tenga derecho a la existencia. As\u00ed pues, los europeos se limitan generalmente a ense\u00f1ar los m\u00e1s rudimentarios de todos sus conocimientos; no es dif\u00edcil figurarse c\u00f3mo deben ser apreciados por los orientales, para quienes incluso lo que hay de m\u00e1s elevado en esos conocimientos aparece como notable precisamente por su estrechez y te\u00f1ido de una simpleza bastante grosera. Como los pueblos que tienen una civilizaci\u00f3n propia se muestran m\u00e1s bien refractarios a esta instrucci\u00f3n tan jaleada, mientras que los pueblos sin cultura la sufren mucho m\u00e1s d\u00f3cilmente, los occidentales no est\u00e1n lejos quiz\u00e1s de juzgar a los segundos superiores a los primeros; reservan una estima al menos relativa a aquellos que consideran como susceptibles de \u00abelevarse\u00bb a su nivel, aunque no sea sino despu\u00e9s de algunos siglos del r\u00e9gimen de \u00abinstrucci\u00f3n obligatoria\u00bb y elemental. Desafortunadamente, lo que los occidentales llaman \u00abelevarse\u00bb, hay quienes, en lo que les concierne, lo llamar\u00edan \u00abrebajarse\u00bb; y eso es lo que piensan a este respecto todos los orientales, incluso si no lo dicen, y si prefieren, como ocurre lo m\u00e1s frecuentemente, encerrarse en el silencio m\u00e1s desde\u00f1oso, dejando (hasta tal punto eso les importa poco) a la vanidad occidental libre de interpretar su actitud como le plazca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los europeos tienen una opini\u00f3n tan alta de su ciencia que creen en su prestigio irresistible, y se imaginan que los dem\u00e1s pueblos deben caer presa de admiraci\u00f3n ante sus descubrimientos m\u00e1s insignificantes; este estado de esp\u00edritu, que les conduce a veces a singulares errores, no es completamente nuevo, y hemos encontrado en <strong>Leibnitz<\/strong> un ejemplo de \u00e9l bastante divertido. Se sabe que este fil\u00f3sofo hab\u00eda concebido el proyecto de establecer lo que \u00e9l llamaba una \u00abcaracter\u00edstica universal\u00bb, es decir, una suerte de \u00e1lgebra generalizada, aplicable a las nociones de todo orden, en lugar de estar restringida \u00fanicamente a las cuantitativas; por lo dem\u00e1s, esta idea le hab\u00eda sido inspirada por algunos autores de la edad media, concretamente <strong>Raimond Lull<\/strong> y <strong>Trithemo<\/strong>. Ahora bien, en el curso de los estudios que hizo para intentar realizar este proyecto, <strong>Leibnitz<\/strong> fue llevado a preocuparse de la significaci\u00f3n de los caracteres ideogr\u00e1ficos que constituyen la escritura china, y m\u00e1s particularmente de las figuras simb\u00f3licas que forman la base del <strong><em>Yi-King<\/em><\/strong>; vamos a ver c\u00f3mo comprendi\u00f3 estos \u00faltimos: \u00ab<strong><em>Leibnitz<\/em>,<\/strong> dice <strong>L. Couturat<\/strong>, <em>cre\u00eda haber encontrado por su numeraci\u00f3n binaria (numeraci\u00f3n que no emplea m\u00e1s que los signos 0 y 1, y en la que \u00e9l ve\u00eda una imagen de la creaci\u00f3n ex nihilo) la interpretaci\u00f3n de los caracteres de Fo-hi, s\u00edmbolos chinos misteriosos y de una alta antig\u00fcedad, cuyo sentido no conoc\u00edan ni los misioneros europeos ni los chinos mismos\u2026 Propon\u00eda emplear esa interpretaci\u00f3n, para la propagaci\u00f3n de la fe en <strong>China<\/strong>, teniendo en cuenta que era apropiada para dar a los chinos una elevada idea de la ciencia europea, y para mostrar el acuerdo de \u00e9sta con las tradiciones venerables y sagradas de la sabidur\u00eda china. Junt\u00f3 esta interpretaci\u00f3n a la exposici\u00f3n de su aritm\u00e9tica binaria que envi\u00f3 a la Academia de las Ciencias de Par\u00eds<\/em>\u00bb <strong>(3).<\/strong> He aqu\u00ed, en efecto, lo que leemos textualmente en la memoria de que se trata:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abLo que hay de sorprendente en este c\u00e1lculo (de la aritm\u00e9tica binaria), es que esta aritm\u00e9tica por 0 y 1 se encuentra que contiene el misterio de las l\u00edneas de un antiguo rey y fil\u00f3sofo llamado <strong>Fohy<\/strong>, que se cree que vivi\u00f3 hace m\u00e1s de cuatro mil a\u00f1os <strong>(4),<\/strong> y que los chinos consideran como el fundador de su imperio y de sus ciencias. Hay varias figuras lineales que se le atribuyen, y que equivalen todas a esta aritm\u00e9tica; pero basta poner aqu\u00ed la <strong><em>Figura de los ocho Cova<\/em> <\/strong>(<strong>5)<\/strong>, como se la llama, que pasa por fundamental, y adjuntarle la explicaci\u00f3n que es manifiesta, siempre que se observe primeramente que una l\u00ednea recta entera significa la unidad \u00f3 1, y en segundo lugar que una l\u00ednea quebrada significa el cero \u00f3 0. Los chinos han perdido la significaci\u00f3n de los <strong><em>Cova<\/em><\/strong> o Lineaciones de <strong>Fohy<\/strong>, quiz\u00e1s desde hace m\u00e1s de mil a\u00f1os, y han hecho comentarios al respecto, donde han buscado no se sabe muy bien qu\u00e9 sentidos lejanos, de suerte que ha sido menester que la verdadera explicaci\u00f3n les venga ahora de los europeos. He aqu\u00ed como: apenas hace m\u00e1s de dos a\u00f1os que envi\u00e9 a <strong>R. P. Bouvet<\/strong>, jesuita franc\u00e9s c\u00e9lebre, que reside en <strong>Pek\u00edn<\/strong>, mi manera de contar por 0 y 1, y no ha hecho falta m\u00e1s para hacerle reconocer que tal es la clave de las figuras de <strong>Fohy<\/strong>. As\u00ed, al escribirme el 14 de noviembre de 1701, me envi\u00f3 la gran figura de ese <strong>Pr\u00edncipe Fil\u00f3sofo<\/strong> que va a 64 <strong>(6)<\/strong>, y que ya no deja dudas de la verdad de nuestra interpretaci\u00f3n, de suerte que se puede decir que ese padre ha descifrado el enigma de <strong>Fohy<\/strong>, con la ayuda de lo que yo le hab\u00eda comunicado. Y como estas figuras son quiz\u00e1s el monumento de ciencia m\u00e1s antiguo que haya en el mundo, esta restituci\u00f3n de su sentido, despu\u00e9s de un intervalo de tiempo tan grande, parecer\u00e1 tanto m\u00e1s curiosa\u2026 Y este acuerdo me da una gran opini\u00f3n de la profundidad de las meditaciones de <strong>Fohy<\/strong>. Ya que lo que nos parece f\u00e1cil ahora, no lo era en absoluto en aquellos tiempos lejanos\u2026<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2229275 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/CIENTIFICISMO-GUENON.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"450\" data-id=\"2229275\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/CIENTIFICISMO-GUENON.jpg 600w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/CIENTIFICISMO-GUENON-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/CIENTIFICISMO-GUENON-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/CIENTIFICISMO-GUENON-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, como se cree en la <strong>China<\/strong> que <strong>Fohy<\/strong> es tambi\u00e9n autor de los caracteres chinos, aunque muy alterados por el paso de los tiempos, su ensayo de aritm\u00e9tica hace juzgar que podr\u00eda encontrarse tambi\u00e9n en \u00e9l algo considerable en relaci\u00f3n a los n\u00fameros y a las ideas, si se pudiera desentra\u00f1ar el fundamento de la escritura china, tanto m\u00e1s cuanto que en la China se cree que <strong>Fohy<\/strong> tuvo en consideraci\u00f3n los n\u00fameros al establecerla. El <strong>R. P. Bouvet<\/strong> se siente muy inclinado a impulsar este punto, y es muy capaz de hacerle destacar de muchas maneras. No obstante, yo no s\u00e9 si ha habido nunca en la escritura china una ventaja que se acerque a lo que debe haber necesariamente en una Caracter\u00edstica como la que yo proyecto. As\u00ed, todo razonamiento que se puede sacar de las nociones, podr\u00eda sacarse de sus Caracteres por una manera de c\u00e1lculo, que ser\u00eda uno de los medios m\u00e1s importantes de ayudar al esp\u00edritu humano\u00bb <strong>(7)<\/strong>. Hemos tenido que reproducir extensamente este curioso documento, que permite medir hasta d\u00f3nde pod\u00eda llegar la comprehensi\u00f3n de aqu\u00e9l que consideramos no obstante como el m\u00e1s \u00abinteligente\u00bb de todos los fil\u00f3sofos modernos: <strong>Leibnitz <\/strong>estaba persuadido de antemano que su \u00abcaracter\u00edstica\u00bb, que por lo dem\u00e1s no lleg\u00f3 a constituir nunca (y los \u00ablog\u00edsticos\u00bb de hoy d\u00eda no est\u00e1n apenas m\u00e1s avanzados), no podr\u00eda dejar de ser muy superior a la ideograf\u00eda china; y lo mejor de todo, es que piensa que hace un gran honor a <strong>Fo-hi<\/strong> al atribuirle un \u00abensayo de aritm\u00e9tica\u00bb y la primera idea de su peque\u00f1o juego de numeraci\u00f3n. Nos parece ver aqu\u00ed la sonrisa de los chinos, si se les hubiera presentado esta interpretaci\u00f3n un poco pueril, que habr\u00eda estado muy lejos de darles \u00abuna idea elevada de la ciencia europea\u00bb, pero que habr\u00eda sido adecuada para hacerles apreciar muy exactamente su alcance real. La verdad es que los chinos nunca han \u00abperdido la significaci\u00f3n\u00bb, o m\u00e1s bien las significaciones de los s\u00edmbolos de que se trata; \u00fanicamente, no se cre\u00edan obligados a explic\u00e1rselos al primero que llega, sobre todo si juzgaban que eso ser\u00eda un trabajo perdido; y <strong>Leibnitz<\/strong>, al hablar de \u00abyo no s\u00e9 qu\u00e9 sentidos lejanos\u00bb, confiesa en suma que no comprende nada. Son esos sentidos, cuidadosamente conservados por la tradici\u00f3n (a la que los comentarios no hacen m\u00e1s que seguir fielmente) los que constituyen la \u00abverdadera explicaci\u00f3n\u00bb, y por lo dem\u00e1s no tienen nada de \u00abm\u00edstico\u00bb; \u00bfpero qu\u00e9 mejor prueba de incomprehensi\u00f3n se podr\u00eda dar que tomar s\u00edmbolos metaf\u00edsicos por \u00abcaracteres puramente numerales\u00bb? S\u00edmbolos metaf\u00edsicos, he aqu\u00ed en efecto lo que son esencialmente los \u00abtrigramas\u00bb y los \u00abhexagramas\u00bb, representaci\u00f3n sint\u00e9tica de teor\u00edas susceptibles de recibir desarrollos ilimitados, y susceptibles tambi\u00e9n de adaptaciones m\u00faltiples, si, en lugar de quedarse en el dominio de los principios, se quiere hacer aplicaci\u00f3n de ellos a tal o cual orden determinado. <strong>Leibnitz<\/strong> se habr\u00eda sorprendido mucho si se le hubiera dicho que su interpretaci\u00f3n aritm\u00e9tica encontraba lugar tambi\u00e9n entre esos sentidos que rechazaba sin conocerlos, pero solo en un rango completamente accesorio y subordinado; ya que esa interpretaci\u00f3n no es falsa en s\u00ed misma, y es perfectamente compatible con todas las dem\u00e1s, pero es completamente incompleta e insuficiente, insignificante incluso cuando se considera aisladamente, y no puede cobrar inter\u00e9s m\u00e1s que en virtud de la correspondencia anal\u00f3gica que liga los sentidos inferiores al sentido superior, conformemente a lo que hemos dicho de la naturaleza de las \u00abciencias tradicionales\u00bb. El sentido superior, es el sentido metaf\u00edsico puro; todo lo dem\u00e1s, no son m\u00e1s que aplicaciones diversas, m\u00e1s o menos importantes, pero siempre contingentes: es as\u00ed que puede haber una aplicaci\u00f3n aritm\u00e9tica como hay una indefinidad de otras, como hay por ejemplo una aplicaci\u00f3n l\u00f3gica, que hubiera podido servir m\u00e1s al proyecto de <strong>Leibnitz<\/strong> si \u00e9ste la hubiera conocido, como hay una aplicaci\u00f3n social, que es el fundamento del Confucionismo, como hay una aplicaci\u00f3n astron\u00f3mica, la \u00fanica que los japoneses hayan podido aprehender nunca <strong>(8),<\/strong> como hay incluso una aplicaci\u00f3n adivinatoria, que los chinos consideran por lo dem\u00e1s como una de las m\u00e1s inferiores de todas, y cuya pr\u00e1ctica abandonan a los juglares errantes. Si <strong>Leibnitz<\/strong> se hubiera encontrado en contacto directo con los chinos, \u00e9stos quiz\u00e1s le hubieran explicado (pero, \u00bflo habr\u00eda comprendido?) que incluso las cifras de las que se serv\u00eda pod\u00edan simbolizar ideas de un orden mucho m\u00e1s profundo que las ideas matem\u00e1ticas, y que es en raz\u00f3n de un tal simbolismo como los n\u00fameros desempe\u00f1aban un papel en la formaci\u00f3n de los ideogramas, no menos que en la expresi\u00f3n de las doctrinas pitag\u00f3ricas (lo que muestra que estas cosas no eran ignoradas por la antig\u00fcedad occidental). Los chinos habr\u00edan podido aceptar incluso la notaci\u00f3n por 0 y 1, y tomar estos \u00abcaracteres puramente num\u00e9ricos\u00bb para representar simb\u00f3licamente las ideas metaf\u00edsicas del <em>yin <\/em>y del <em>yang <\/em>(que, por lo dem\u00e1s, no tienen nada que ver con la concepci\u00f3n de la creaci\u00f3n <em>ex nihilo<\/em>), aun con muy buenas razones para preferir, como m\u00e1s adecuada, la representaci\u00f3n proporcionada por las \u00ablineaciones \u00bb de <strong>Fo-hi<\/strong>, cuyo objeto propio y directo est\u00e1 en el dominio metaf\u00edsico. Hemos desarrollado este ejemplo porque muestra claramente la diferencia que existe entre el sistematismo filos\u00f3fico y la s\u00edntesis tradicional, entre la ciencia occidental y la sabidur\u00eda oriental; con este ejemplo, que tiene para nosotros, \u00e9l tambi\u00e9n, un valor de s\u00edmbolo, no es dif\u00edcil reconocer de qu\u00e9 lado se encuentran la incomprehensi\u00f3n y la estrechez de miras <strong>(9).<\/strong> <strong>Leibnitz<\/strong>, al pretender comprender los s\u00edmbolos chinos mejor que los chinos mismos, es un verdadero precursor de los orientalistas, que tienen, los alemanes sobre todo, la misma pretensi\u00f3n respecto a todas las concepciones y a todas las doctrinas orientales, y que se niegan totalmente a tener en cuenta el punto de vista de los representantes autorizados de esas doctrinas: hemos citado en otra parte el caso de <strong>Deussen<\/strong> imagin\u00e1ndose explicar <strong>Shankar\u00e2ch\u00e2rya<\/strong> a los hind\u00faes, e interpret\u00e1ndole a trav\u00e9s de las ideas de <strong>Schopenhauer<\/strong>; \u00e9stas son manifestaciones propias de una sola y misma mentalidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A prop\u00f3sito de esto, debemos hacer a\u00fan una \u00faltima observaci\u00f3n: es que los occidentales, que proclaman tan insolentemente en toda ocasi\u00f3n la creencia en su propia superioridad y en la de su ciencia, est\u00e1n verdaderamente muy equivocados cuando tratan a la sabidur\u00eda oriental de \u00aborgullosa\u00bb, como algunos de entre ellos lo hacen a veces, bajo pretexto de que no se sujeta a las limitaciones que les son habituales, y porque no pueden soportar lo que les rebasa; es \u00e9ste uno de los defectos habituales de la mediocridad, y es lo que constituye el fondo del esp\u00edritu democr\u00e1tico. El orgullo, en realidad, es algo completamente occidental; la humildad tambi\u00e9n, por lo dem\u00e1s, y, por parad\u00f3jico que eso pueda parecer, hay una solidaridad bastante estrecha entre esos dos contrarios: es un ejemplo de la dualidad que domina todo el orden sentimental, y de la que el car\u00e1cter propio de las concepciones morales proporciona la prueba m\u00e1s concluyente, ya que las nociones de bien y de mal no podr\u00edan existir m\u00e1s que por su oposici\u00f3n misma. En realidad, el orgullo y la humildad son igualmente extra\u00f1os e indiferentes a la sabidur\u00eda oriental (podr\u00edamos decir tambi\u00e9n a la sabidur\u00eda sin ep\u00edteto), porque \u00e9sta es de esencia puramente intelectual, y enteramente desprovista de toda sentimentalidad; sabe que el ser humano es a la vez mucho menos y mucho m\u00e1s de lo que creen los occidentales, los de hoy d\u00eda al menos, y sabe tambi\u00e9n qu\u00e9 es exactamente lo que el hombre debe ser para ocupar el lugar que le est\u00e1 asignado en el orden universal. El hombre, queremos decir la individualidad humana, no tiene de ninguna manera una situaci\u00f3n privilegiada o excepcional, ni en un sentido ni en otro; no est\u00e1 ni arriba ni abajo en la escala de los seres; representa simplemente, en la jerarqu\u00eda de las existencias, un estado como los dem\u00e1s, entre una indefinidad de otros, de los que muchos le son superiores, y de los que muchos tambi\u00e9n le son inferiores.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><em><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">No es dif\u00edcil constatar, a ese respecto mismo, que la humildad se acompa\u00f1a gustosamente de un cierto g\u00e9nero de orgullo: por la manera en que se busca a veces en Occidente rebajar al hombre, se encuentra siempre el medio de atribuirle al mismo tiempo una importancia que no podr\u00eda tener realmente, al menos en tanto que individualidad; quiz\u00e1s hay en eso un ejemplo de esa suerte de hipocres\u00eda inconsciente que es, a un grado o a otro, inseparable de todo \u00abmoralismo\u00bb, y en la que los orientales ven bastante generalmente uno de los caracteres espec\u00edficos de lo Occidental.<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es dif\u00edcil constatar, a ese respecto mismo, que la humildad se acompa\u00f1a gustosamente de un cierto g\u00e9nero de orgullo: por la manera en que se busca a veces en <strong>Occidente<\/strong> rebajar al hombre, se encuentra siempre el medio de atribuirle al mismo tiempo una importancia que no podr\u00eda tener realmente, al menos en tanto que individualidad; quiz\u00e1s hay en eso un ejemplo de esa suerte de hipocres\u00eda inconsciente que es, a un grado o a otro, inseparable de todo \u00abmoralismo\u00bb, y en la que los orientales ven bastante generalmente uno de los caracteres espec\u00edficos de lo <strong>Occidental<\/strong>. Por lo dem\u00e1s, no siempre existe ese contrapeso de la humildad; hay tambi\u00e9n, en buen n\u00famero de otros occidentales, una verdadera deificaci\u00f3n de la raz\u00f3n humana, que se adora a s\u00ed misma, sea directamente, sea a trav\u00e9s de la ciencia que es su obra; es la forma m\u00e1s extrema del racionalismo y del \u00abcientificismo\u00bb, pero es tambi\u00e9n su conclusi\u00f3n m\u00e1s natural y, sobre todo, la m\u00e1s l\u00f3gica. En efecto, cuando no se conoce nada m\u00e1s all\u00e1 de esta ciencia y de esta raz\u00f3n, se puede tener la ilusi\u00f3n de su supremac\u00eda absoluta; cuando no se conoce nada superior a la humanidad, y m\u00e1s especialmente a este tipo de humanidad que representa el <strong>Occidente moderno<\/strong>, se puede estar tentado de divinizarla, sobre todo si el sentimentalismo se mezcla en ello (y ya hemos mostrado que est\u00e1 lejos de ser incompatible con el racionalismo). Todo eso no es m\u00e1s que la consecuencia inevitable de esta ignorancia de los principios que hemos denunciado como el vicio capital de la ciencia occidental; y, a pesar de las protestas de <strong>Littr\u00e9<\/strong>, no pensamos que <strong>Augusto Comte<\/strong> se haya desviado lo m\u00e1s m\u00ednimo del positivismo al querer instaurar una \u00abreligi\u00f3n de la Humanidad\u00bb; este \u00abmisticismo\u00bb especial no era nada m\u00e1s que un intento de fusi\u00f3n de las dos tendencias caracter\u00edsticas de la civilizaci\u00f3n moderna. M\u00e1s a\u00fan, existe incluso un pseudomisticismo materialista: hemos conocido a gentes que llegaban hasta declarar que, a\u00fan cuando no tuvieran ning\u00fan motivo racional para ser materialistas, no obstante lo seguir\u00edan siendo, \u00fanicamente porque es \u00abm\u00e1s bello hacer el bien\u00bb sin esperar ninguna recompensa posible. Estas gentes, sobre cuya mentalidad el \u00abmoralismo\u00bb ejerce una influencia tan poderosa (y su moral, aunque se titula \u00abcient\u00edfica\u00bb, por ello no es menos puramente sentimental en el fondo), son naturalmente de aquellos que profesan la \u00abreligi\u00f3n de la ciencia\u00bb; como eso no puede ser en verdad m\u00e1s que una \u00abpseudoreligi\u00f3n\u00bb es mucho m\u00e1s justo, desde nuestro punto de vista, llamar a eso \u00absuperstici\u00f3n de la ciencia\u00bb; una creencia que no reposa m\u00e1s que sobre la ignorancia (incluso \u00absabia\u00bb) y sobre vanos prejuicios, no merece ser considerada de otro modo que como una vulgar superstici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2228742\" aria-describedby=\"caption-attachment-2228742\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2228742 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/10\/reneguenon-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2228742\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2228742\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Ren\u00e9 Gu\u00e9non o Abd al-W\u00e2hid Yahy\u00e2 (segundo por la izquierda) en El Cairo, 1947.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-size: 14pt; background-color: #ccffcc;\"><strong>\u00a0NOTAS<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(1) <em>Kritik der reinen Vernunft<\/em>, ed. Hartenstein, p. 256<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(2)<\/strong> Decimos naturalismo de hecho porque esta limitaci\u00f3n es aceptada por muchas gentes que no hacen profesi\u00f3n de naturalismo en el sentido m\u00e1s especialmente filos\u00f3fico; de igual modo hay una mentalidad positivista que no supone de ning\u00fan modo la adhesi\u00f3n al positivismo en tanto que sistema.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(3)<\/strong> \u00a0<em>La Logique de Leibnitz<\/em>, pp. 474-475<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(4)<\/strong> La fecha exacta es 3468 antes de la era Cristiana, seg\u00fan una cronolog\u00eda basada sobre la descripci\u00f3n precisa del estado del cielo en aquella \u00e9poca; agregaremos que el nombre de Fo-hi sirve en realidad de designaci\u00f3n a todo un periodo de la historia china.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(5) <\/strong><em>Koua <\/em>es el nombre chino de los \u00abtrigramas\u00bb, es decir, de las figuras que se obtienen juntando tres a tres, de todas las maneras posibles, trazos plenos y quebrados, que son efectivamente en n\u00famero de ocho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(6) <\/strong>Se trata aqu\u00ed de los sesenta y cuatro \u00abhexagramas\u00bb de Wen-wang, es decir, de las figuras de seis trazos formadas combinando los ocho \u00abtrigramas\u00bb dos a dos. Anotamos de pasada que la explicaci\u00f3n de Leibnitz es completamente incapaz de explicar, entre otras cosas, por qu\u00e9 estos \u00abhexagramas\u00bb, as\u00ed como los \u00abtrigramas\u00bb de los que se derivan, se disponen siempre en un tablero de forma <em>circular<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(7) \u00a0\u00a0<\/strong><em>Explication de l\u2019Arithm\u00e9tique binaire, qui se sert des seuls caract\u00e8res 0 et 1, avec des remarques sur son utilit\u00e9, et sur ce qu\u2019elle donne le sens des anciennes figures chinoises de Fohy, <\/em>M\u00e9moires de l\u2019Acad\u00e9mio des Sciences, 1703: Ouvres math\u00e9matiques de Leibnitz, \u00e9d. Gerhardt, t. VII, pp. 226-227. \u2014 Ver tambi\u00e9n <em>De Dyadicis: ibid., <\/em>t. VII, pp. 233-234. Ese texto termina as\u00ed: \u00abIta mirum accidit, ut <em>Pures ante ter et amplius (millia) annos nota in extremo nostri continentis oriente, nunc in extremo ejus occidente, sed melioribus ut spero auspiciis resuscitaretur. <\/em><em>Nam non apparet, antea usum hujus characterismi ad augendam numerorum scientiam innotuisse. <\/em><em>Sinenses vero ipsi ne Arithmeticam quidem<\/em> <em>rationem intelligentes nescio quos mysticos significatus in characteribus mere numeralibus sibi fingebant \u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(8) <\/strong>La traducci\u00f3n francesa del <em>Yi-King <\/em>por Philastro (<em>Annales du Mus\u00e9e Guimet<\/em>, t. VIII y t. XXIII), que por otra parte es una obra extremadamente notable, tiene el defecto de considerar demasiado exclusivamente el sentido astron\u00f3mico<strong>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><em>(9) <\/em><\/strong>Recordaremos aqu\u00ed lo que hemos dicho de la pluralidad de sentidos de todos los textos tradicionales, y especialmente de los ideogramas chinos: <em>Introducci\u00f3n general al estudio de las doctrinas hind\u00faes<\/em>, 2\u00aa parte, cap. IX. \u2014 Agregaremos tambi\u00e9n esta cita tomada de Philastro: \u00abEn chino, la palabra (o el car\u00e1cter) no tiene casi nunca un sentido absolutamente definido y limitado; el sentido resulta muy generalmente de la posici\u00f3n en la frase, pero ante todo de su empleo en tal o cual libro m\u00e1s antiguo y de la interpretaci\u00f3n admitida en ese caso\u2026 La palabra no tiene valor m\u00e1s que por sus acepciones<strong><em>\u00a0 <\/em><\/strong>tradicionales\u00bb (<em>Yi-king<\/em>, 1\u00aa parte, p. 8).<\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<figure id=\"attachment_2205444\" aria-describedby=\"caption-attachment-2205444\" style=\"width: 489px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2205444\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tenida-masonica.jpg\" alt=\"\" width=\"489\" height=\"327\" data-id=\"2205444\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tenida-masonica.jpg 305w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tenida-masonica-300x201.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 489px) 100vw, 489px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2205444\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Tenida mas\u00f3nica<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"smush-detected-img smush-image-3 aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr%C3%ADtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>La Superstici\u00f3n de la Vida y la Superstici\u00f3n de la Ciencia, por Ren\u00e9 Gu\u00e9non (\u00abOriente y Occidente\u00bb, 1924). 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