{"id":2223421,"date":"2021-08-17T00:05:34","date_gmt":"2021-08-16T22:05:34","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2223421"},"modified":"2025-02-15T14:35:43","modified_gmt":"2025-02-15T13:35:43","slug":"manuscrito-hallado-en-una-botella-edgar-allan-poe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/17\/manuscrito-hallado-en-una-botella-edgar-allan-poe\/","title":{"rendered":"\u00abManuscrito hallado en una botella\u00bb, por Edgar Allan Poe. Una met\u00e1fora decimon\u00f3nica de la \u00abNueva Pol\u00edtica\u00bb del Siglo XXI: \u00abAlcanzo a percibir con facilidad lo que (el nav\u00edo) no es, pero me temo no poder afirmar lo que es\u00bb."},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>MANUSCRITO HALLADO EN UNA BOTELLA (1833)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Edgar_Allan_Poe\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Edgar Allan Poe<\/span><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Qui n&#8217;a plus qu&#8217;un moment \u00e0 vivre <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>N&#8217;a plus rien \u00e0 dissimuler. <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Auinault \u2013 Atys<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2223462 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/POE-Manuscrito-en-botella.jpg\" alt=\"manuscrito hallado en una botella \" width=\"434\" height=\"373\" data-id=\"2223462\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/POE-Manuscrito-en-botella.jpg 434w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/POE-Manuscrito-en-botella-300x258.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 434px) 100vw, 434px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De mi pa\u00eds y mi familia poco tengo que decir. Un trato injusto y el paso de los a\u00f1os me han alejado de uno y malquistado con la otra. Mi patrimonio me permiti\u00f3 recibir una educaci\u00f3n poco com\u00fan y una inclinaci\u00f3n contemplativa permiti\u00f3 que convirtiera en met\u00f3dicos los conocimientos diligentemente adquiridos en tempranos estudios. Pero por sobre todas las cosas me proporcionaba gran placer el estudio de los moralistas alemanes; no por una desatinada admiraci\u00f3n a su elocuente locura, sino por la facilidad con que mis r\u00edgidos h\u00e1bitos mentales me permit\u00edan detectar sus falsedades. A menudo se me ha reprochado la aridez de mi talento; la falta de imaginaci\u00f3n se me ha imputado como un crimen; y el escepticismo de mis opiniones me ha hecho notorio en todo momento. En realidad, temo que una fuerte inclinaci\u00f3n por la filosof\u00eda f\u00edsica haya te\u00f1ido mi mente con un error muy com\u00fan en esta \u00e9poca: hablo de la costumbre de referir sucesos, aun los menos susceptibles de dicha referencia, a los principios de esa disciplina. En definitiva, no creo que nadie haya menos propenso que yo a alejarse de los severos l\u00edmites de la verdad, dej\u00e1ndose llevar por el <em>ignes fatui<\/em> de la superstici\u00f3n. Me ha parecido conveniente sentar esta premisa, para que la historia incre\u00edble que debo narrar no sea considerada el desvar\u00edo de una imaginaci\u00f3n desbocada, sino la experiencia aut\u00e9ntica de una mente para quien los ensue\u00f1os de la fantas\u00eda han sido letra muerta y nulidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de viajar por el extranjero, en el a\u00f1o 18&#8230; me embarqu\u00e9 en el puerto de Batavia, en la pr\u00f3spera y populosa isla de Java, en un crucero por el archipi\u00e9lago de las islas Sonda. iba en calidad de pasajero, s\u00f3lo inducido por una especie de nerviosa inquietud que me acosaba como un esp\u00edritu mal\u00e9volo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2223435 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final1_72.jpg\" alt=\"Edgar Alan Poe\" width=\"400\" height=\"251\" data-id=\"2223435\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final1_72.jpg 400w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final1_72-300x188.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nuestro hermoso nav\u00edo, de unas cuatrocientas toneladas, hab\u00eda sido construido en Bombay en madera de teca de Malabar con remaches de cobre. Transportaba una carga de algod\u00f3n en rama y aceite, de las islas Laquevidas. Tambi\u00e9n llev\u00e1bamos a bordo fibra de corteza de coco, az\u00facar morena de las Islas Orientales, manteca clarificada de leche de b\u00fafalo, granos de cacao y algunos cajones de opio. La carga hab\u00eda sido mal estibada y el barco escoraba. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Zarpamos apenas impulsados por una leve brisa, y durante muchos d\u00edas permanecimos cerca de la costa oriental de Java, sin otro incidente que quebrara la monoton\u00eda de nuestro curso que el ocasional encuentro con los peque\u00f1os barquitos de dos m\u00e1stiles del archipi\u00e9lago al que nos dirig\u00edamos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una tarde, apoyado sobre el pasamanos de la borda de popa, vi hacia el noroeste una nube muy singular y aislada. Era notable, no s\u00f3lo por su color, sino por ser la primera que ve\u00edamos desde nuestra partida de Batavia. La observ\u00e9 con atenci\u00f3n hasta la puesta del sol, cuando de repente se extendi\u00f3 hacia este y oeste, ci\u00f1endo el horizonte con una angosta franja de vapor y adquiriendo la forma de una larga l\u00ednea de playa. Pronto atrajo mi atenci\u00f3n la coloraci\u00f3n de un tono rojo oscuro de la luna, y la extra\u00f1a apariencia del mar. \u00c9ste sufr\u00eda una r\u00e1pida transformaci\u00f3n y el agua parec\u00eda m\u00e1s transparente que de costumbre. Pese a que alcanzaba a ver claramente el fondo, al echar la sonda comprob\u00e9 que el barco navegaba a quince brazas de profundidad. Entonces el aire se paso intolerablemente caluroso y cargado de exhalaciones en espiral, similares a las que surgen del hierro al rojo. A medida que fue cayendo la noche, desapareci\u00f3 todo vestigio de brisa y resultaba imposible concebir una calma mayor. Sobre la toldilla ard\u00eda la llama de una vela sin el m\u00e1s imperceptible movimiento, y un largo cabello, sostenido entre dos dedos, colgaba sin que se advirtiera la menor vibraci\u00f3n. Sin embargo, el capit\u00e1n dijo que no percib\u00eda indicaci\u00f3n alguna de peligro, pero como naveg\u00e1bamos a la deriva en direcci\u00f3n a la costa, orden\u00f3 arriar las velas y echar el ancla. No apost\u00f3 vig\u00edas y la tripulaci\u00f3n, compuesta en su mayor\u00eda por malayos, se tendi\u00f3 deliberadamente sobre cubierta. Yo baj\u00e9&#8230; sobrecogido por un mal presentimiento. En verdad, todas las apariencias me advert\u00edan la inminencia de un sim\u00fan. Transmit\u00ed mis temores al capit\u00e1n, pero \u00e9l no prest\u00f3 atenci\u00f3n a mis palabras y se alej\u00f3 sin dignarse a responderme. Sin embargo, mi inquietud me imped\u00eda dormir y alrededor de medianoche sub\u00ed a cubierta. Al apoyar el pie sobre el \u00faltimo pelda\u00f1o de la escalera de c\u00e1mara me sobresalt\u00f3 un ruido fuerte e intenso, semejante al producido por el giro veloz de la rueda de un molino, y antes de que pudiera averiguar su significado, percib\u00ed una vibraci\u00f3n en el centro del barco. Instantes despu\u00e9s se desplom\u00f3 sobre nosotros un furioso mar de espuma que, pasando por sobre el puente, barri\u00f3 la cubierta de proa a popa.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2223428\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Manuscrito-hallado-en-una-botella-Edgar-Alan-Poe-2.jpg\" alt=\"manuscrito hallado en una botella \" width=\"440\" height=\"619\" data-id=\"2223428\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Manuscrito-hallado-en-una-botella-Edgar-Alan-Poe-2.jpg 554w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Manuscrito-hallado-en-una-botella-Edgar-Alan-Poe-2-213x300.jpg 213w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La extrema violencia de la r\u00e1faga fue, en gran medida, la salvaci\u00f3n del barco. Aunque totalmente cubierto por el agua, como sus m\u00e1stiles hab\u00edan volado por la borda, despu\u00e9s de un minuto se enderez\u00f3 pesadamente, sali\u00f3 a la superficie, y luego de vacilar algunos instantes bajo la presi\u00f3n de la tempestad, se enderez\u00f3 por fin. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Me resultar\u00eda imposible explicar qu\u00e9 milagro me salv\u00f3 de la destrucci\u00f3n. Aturdido por el choque del agua, al volver en m\u00ed, me encontr\u00e9 estrujado entre el m\u00e1stil de popa y el tim\u00f3n. Me puse de pie con gran dificultad y, al mirar, mareado, a mi alrededor, mi primera impresi\u00f3n fue que nos encontr\u00e1bamos entre arrecifes, tan tremendo e inimaginable era el remolino de olas enormes y llenas de espuma en que est\u00e1bamos sumidos. Instantes despu\u00e9s o\u00ed la voz de un anciano sueco que hab\u00eda embarcado poco antes de que el barco zarpara. Lo llam\u00e9 con todas mis fuerzas y al rato se me acerc\u00f3 tambaleante. No tardamos en descubrir que \u00e9ramos los \u00fanicos sobrevivientes. Con excepci\u00f3n de nosotros, las olas acababan de barrer con todo lo que se hallaba en cubierta; el capit\u00e1n, y los oficiales deb\u00edan haber muerto mientras dorm\u00edan, porque los camarotes estaban totalmente anegados. Sin ayuda era poco lo que pod\u00edamos hacer por la seguridad del barco y nos paraliz\u00f3 la convicci\u00f3n de que no tardar\u00edamos en zozobrar. Por cierto que el primer embate del hurac\u00e1n destroz\u00f3 el cable del ancla, porque de no ser as\u00ed nos habr\u00edamos hundido instant\u00e1neamente. Naveg\u00e1bamos a una velocidad tremenda, y las olas romp\u00edan sobre nosotros. El maderamen de popa estaba hecho a\u00f1icos y todo el barco hab\u00eda sufrido grav\u00edsimas aver\u00edas; pero comprobamos con j\u00fabilo que las bombas no estaban atascadas y que el lastre no parec\u00eda haberse descentrado. La primera r\u00e1faga hab\u00eda amainado, y la violencia del viento ya no entra\u00f1aba gran peligro; pero la posibilidad de que cesara por completo nos aterrorizaba, convencidos de que, en medio del oleaje siguiente, sin duda, morir\u00edamos. Pero no parec\u00eda probable que el justificado temor se convirtiera en una pronta realidad. Durante cinco d\u00edas y noches completos -en los cuales nuestro \u00fanico alimento consisti\u00f3 en una peque\u00f1a cantidad de melaza que trabajosamente logramos procuramos en el castillo de proa- la carcasa del barco avanz\u00f3 a una velocidad imposible de calcular, impulsada por sucesivas r\u00e1fagas que, sin igualar la violencia del primitivo Sim\u00fan, eran m\u00e1s aterrorizantes que cualquier otra tempestad vivida por m\u00ed en el pasado. Con peque\u00f1as variantes, durante los primeros cuatro d\u00edas, nuestro curso fue sudeste, y debimos haber costeado Nueva Holanda. Al quinto d\u00eda el fr\u00edo era intenso, pese a que el viento hab\u00eda girado un punto hacia el norte. El sol nac\u00eda con una enfermiza coloraci\u00f3n amarillenta y trepaba apenas unos grados sobre el horizonte, sin irradiar una decidida luminosidad. No hab\u00eda nubes a la vista, y sin embargo el viento arreciaba y soplaba con furia despareja e irregular. Alrededor de mediod\u00eda &#8211; aproximadamente, porque s\u00f3lo pod\u00edamos adivinar la hora- volvi\u00f3 a llamarnos la atenci\u00f3n la apariencia del sol. No irradiaba lo que con propiedad podr\u00edamos llamar luz, sino un resplandor opaco y l\u00fagubre, sin reflejos, como si todos sus rayos estuvieran polarizados. Justo antes de hundirse en el mar turgente su fuego central se apag\u00f3 de modo abrupto, como por obra de un poder inexplicable. Qued\u00f3 s\u00f3lo reducido a un aro plateado y p\u00e1lido que se sumerg\u00eda de prisa en el mar insondable.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2223434\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final2_72.jpg\" alt=\"manuscrito hallado en una botella \" width=\"360\" height=\"527\" data-id=\"2223434\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final2_72.jpg 273w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final2_72-205x300.jpg 205w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esperamos en vano la llegada del sexto d\u00eda \u2014ese d\u00eda que para m\u00ed no ha llegado y que para el sueco no lleg\u00f3 nunca\u2014. A partir de aquel momento quedamos sumidos en una profunda oscuridad, a tal punto que no hubi\u00e9ramos podido ver un objeto a veinte pasos del barco. La noche eterna continu\u00f3 envolvi\u00e9ndonos, ni siquiera atenuada por la fosforescencia brillante del mar a la que nos hab\u00edamos acostumbrado en los tr\u00f3picos. Tambi\u00e9n observamos que, aunque la tempestad continuaba rugiendo con interminable violencia, ya no conservaba su apariencia habitual de olas ni de espuma con las que antes nos envolv\u00eda. A nuestro alrededor todo era espanto, profunda oscuridad y un negro y sofocante desierto de \u00e9bano. Un terror supersticioso fue creciendo en el esp\u00edritu del viejo sueco, y mi propia alma estaba envuelta en un silencioso asombro. Abandonarnos todo intento de atender el barco, por considerarlo in\u00fatil, y nos aseguramos lo mejor posible a la base del palo de mesana, clavando con amargura la mirada en el oc\u00e9ano inmenso. No habr\u00eda manera de calcular el tiempo ni de prever nuestra posici\u00f3n. Sin embargo ten\u00edamos plena conciencia de haber avanzado m\u00e1s hacia el sur que cualquier otro navegante anterior y nos asombr\u00f3 no encontrar los habituales impedimentos de hielo. Mientras tanto, cada instante amenazaba con ser el \u00faltimo de nuestras vidas&#8230; olas enormes, como monta\u00f1as se precipitaban para abatirnos. El oleaje sobrepasaba todo lo que yo hubiera imaginado, y fue un milagro que no zozobr\u00e1ramos instant\u00e1neamente. Mi acompa\u00f1ante hablaba de la liviandad de nuestro cargamento y me recordaba las excelentes cualidades de nuestro barco; pero yo no pod\u00eda menos que sentir la absoluta inutilidad de la esperanza misma, y me preparaba melanc\u00f3licamente para una muerte que, en mi opini\u00f3n nada pod\u00eda demorar ya m\u00e1s de una hora, porque con cada nudo que el barco recorr\u00eda, el mar negro y tenebroso adquir\u00eda m\u00e1s violencia. Por momentos jade\u00e1bamos para respirar, elevados a una altura superior a la del albatros&#8230; y otras veces nos mareaba la velocidad de nuestro descenso a un infierno acuoso donde el aire se estancaba y ning\u00fan sonido turbaba el sopor del \u00abkraken\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nos encontr\u00e1bamos en el fondo de uno de esos abismos, cuando un repentino grito de mi compa\u00f1ero reson\u00f3 horriblemente en la noche. \u00ab\u00a1Mire, mire!\u00bb exclam\u00f3, chillando junto a mi o\u00eddo, \u00ab\u00a1Dios Todopoderoso! \u00a1Mire! \u00a1Mire!\u00bb. Mientras hablaba percib\u00ed el resplandor de una luz mortecina y rojiza que recorr\u00eda los costados del inmenso abismo en que nos encontr\u00e1bamos, arrojando cierto brillo sobre nuestra cubierta. Al levantar la mirada, contempl\u00e9 un espect\u00e1culo que me hel\u00f3 la sangre. A una altura tremenda, directamente encima de nosotros y al borde mismo del precipicio l\u00edquido, flotaba un gigantesco nav\u00edo, de quiz\u00e1s cuatro mil toneladas. Pese a estar en la cresta de una ola que lo sobrepasaba m\u00e1s de cien veces en altura, su tama\u00f1o exced\u00eda el de cualquier barco de l\u00ednea o de la compa\u00f1\u00eda de Islas Orientales. Su enorme casco era de un negro profundo y sucio y no lo adornaban los acostumbrados mascarones de los nav\u00edos. Una sola hilera de ca\u00f1ones de bronce asomaba por las porta\u00f1olas abiertas, y sus relucientes superficies reflejaban las luces de innumerables linternas de combate que se balanceaban de un lado al otro en las jarcias. Pero lo que m\u00e1s asombro y estupefacci\u00f3n nos provoc\u00f3 fue que en medio de ese mar sobrenatural y de ese hurac\u00e1n ingobernable, navegara con todas las velas desplegadas. Al verlo por primera vez s\u00f3lo distinguimos su proa y poco a poco fue alz\u00e1ndose sobre el sombr\u00edo y horrible torbellino. Durante un momento de intenso terror se detuvo sobre el vertiginoso pin\u00e1culo, como si contemplara su propia sublimidad despu\u00e9s se estremeci\u00f3, vacil\u00f3 y&#8230; se precipit\u00f3 sobre nosotros.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\">En ese instante, no s\u00e9 qu\u00e9 repentino dominio de m\u00ed mismo surgi\u00f3 de mi esp\u00edritu. A los tropezones, retroced\u00ed todo lo que pude hacia popa y all\u00ed esper\u00e9 sin temor la cat\u00e1strofe. Nuestro propio barco hab\u00eda abandonado por fin la lucha y se hund\u00eda de proa en el mar. En consecuencia, recibi\u00f3 el impacto de la masa descendente en la parte ya sumergida de su estructura y el resultado inevitable fue que me vi lanzado con violencia irresistible contra los obenques del barco desconocido. <\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2223432\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/poe_sketch_manuscrito.jpg\" alt=\"\" width=\"377\" height=\"400\" data-id=\"2223432\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/poe_sketch_manuscrito.jpg 377w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/poe_sketch_manuscrito-283x300.jpg 283w\" sizes=\"auto, (max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el momento en que ca\u00ed, la nave vir\u00f3 y se escor\u00f3, y supuse que la consiguiente confusi\u00f3n hab\u00eda impedido que la tripulaci\u00f3n reparara en mi presencia. Me dirig\u00ed sin dificultad y sin ser visto hasta la escotilla principal, que se encontraba parcialmente abierta, y pronto encontr\u00e9 la oportunidad de ocultarme en la bodega. No podr\u00eda explicar por qu\u00e9 lo hice. Tal vez el principal motivo haya sido la indefinible sensaci\u00f3n de temor que, desde el primer instante, me provocaron los tripulantes de ese nav\u00edo. No estaba dispuesto a confiarme a personas que, a primera vista me produc\u00edan una vaga extra\u00f1eza, duda y aprensi\u00f3n. Por lo tanto consider\u00e9 conveniente encontrar un escondite en la bodega. Lo logr\u00e9 moviendo una peque\u00f1a porci\u00f3n de la armaz\u00f3n, y as\u00ed me asegur\u00e9 un refugio conveniente entre las enormes cuadernas del buque.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Apenas hab\u00eda completado mi trabajo cuando el sonido de pasos en la bodega me oblig\u00f3 a hacer uso de \u00e9l. Junto a m\u00ed escondite pas\u00f3 un hombre que avanzaba con pasos d\u00e9biles y andar inseguro. No alcanc\u00e9 a verle el rostro, pero tuve oportunidad de observar su apariencia general. Todo en \u00e9l denotaba poca firmeza y una avanzada edad. Bajo el peso de los a\u00f1os le temblaban las rodillas, y su cuerpo parec\u00eda agobiado por una gran carga. Murmuraba en voz baja, como hablando consigo mismo, pronunciaba palabras entrecortadas en un idioma que yo no comprend\u00eda y empez\u00f3 a tantear una pila de instrumentos de aspecto singular y de viejas cartas de navegaci\u00f3n que hab\u00eda en un rinc\u00f3n. Su actitud era una extra\u00f1a mezcla de la terquedad de la segunda infancia y la solemne dignidad de un Dios. Por fin subi\u00f3 nuevamente a cubierta y no lo volv\u00ed a ver. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un sentimiento que no puedo definir se ha posesionado de mi alma; es una sensaci\u00f3n que no admite an\u00e1lisis, frente a la cual las experiencias de \u00e9pocas pasadas resultan inadecuadas y cuya clave, me temo, no me ser\u00e1 ofrecida por el futuro. Para una mente como la m\u00eda, esta \u00faltima consideraci\u00f3n es una tortura. S\u00e9 que nunca, nunca, me dar\u00e9 por satisfecho con respecto a la naturaleza de mis conceptos. Y sin embargo no debe asombrarme que esos conceptos sean indefinidos, puesto que tienen su origen en fuentes totalmente nuevas. Un nuevo sentido&#8230; una nueva entidad se incorpora a mi alma. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace ya mucho tiempo que recorr\u00ed la cubierta de este barco terrible, y creo que los rayos de mi destino se est\u00e1n concentrando en un foco. \u00a1Qu\u00e9 hombres incomprensibles! Envueltos en meditaciones cuya especie no alcanzo a adivinar, pasan a mi lado sin percibir mi presencia. Ocultarme ser\u00eda una locura, porque esta gente no quiere ver. Hace pocos minutos pas\u00e9 directamente frente a los ojos del segundo oficial; no hace mucho que me aventur\u00e9 a entrar a la cabina privada del capit\u00e1n, donde tom\u00e9 los elementos con que ahora escribo y he escrito lo anterior. De vez en cuando continuar\u00e9 escribiendo este diario. Es posible que no pueda encontrar la oportunidad de darlo a conocer al mundo, pero tratar\u00e9 de lograrlo. A \u00faltimo momento, introducir\u00e9 el mensaje en una botella y la arrojar\u00e9 al mar. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ha ocurrido un incidente que me proporciona nuevos motivos de meditaci\u00f3n. \u00bfOcurren estas cosas por fuerza de un azar sin gobierno? Me hab\u00eda aventurado a cubierta donde estaba tendido, sin llamar la atenci\u00f3n, entre una pila de flechaduras y viejas velas, en el fondo de una balandra. Mientras meditaba en lo singular de mi destino, inadvertidamente tom\u00e9 un pincel mojado en brea y pint\u00e9 los bordes de una vela arrastradera cuidadosamente doblada sobre un barril, a mi lado. La vela ha sido izada y las marcas irreflexivas que hice con el pincel se despliegan formando la palabra DESCUBRIMIENTO. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00daltimamente he hecho muchas observaciones sobre la estructura del nav\u00edo. Aunque bien armado, no creo que sea un barco de guerra. Sus jarcias, construcci\u00f3n y equipo en general, contradicen una suposici\u00f3n semejante. Alcanzo a percibir con facilidad lo que el nav\u00edo no es, pero me temo no poder afirmar lo que es. Ignoro por qu\u00e9, pero al observar su extra\u00f1o modelo y la forma singular de sus m\u00e1stiles, su enorme tama\u00f1o y su excesivo velamen, su proa severamente sencilla y su popa anticuada, de repente cruza por mi mente una sensaci\u00f3n de cosas familiares y con esas sombras imprecisas del recuerdo siempre se mezcla la memoria de viejas cr\u00f3nicas extranjeras y de \u00e9pocas remotas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">He estado estudiando el maderamen de la nave. Ha sido construida con un material que me resulta desconocido. Las caracter\u00edsticas peculiares de la madera me dan la impresi\u00f3n de que no es apropiada para el prop\u00f3sito al que se la aplicara. Me refiero a su extrema porosidad, independientemente considerada de los da\u00f1os ocasionados por los gusanos, que son una con- secuencia de navegar por estos mares, y de la podredumbre provocada por los a\u00f1os. Tal vez la m\u00eda parezca una observaci\u00f3n excesivamente ins\u00f3lita, pero esta madera posee todas las caracter\u00edsticas del roble espa\u00f1ol, en el caso de que el roble espa\u00f1ol fuera dilatado por medios artificiales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2223433\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final3_72.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"527\" data-id=\"2223433\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final3_72.jpg 273w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/manuscrito_final3_72-205x300.jpg 205w\" sizes=\"auto, (max-width: 360px) 100vw, 360px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al leer la frase anterior, viene a mi memoria el apotegma que un viejo lobo de mar holand\u00e9s repet\u00eda siempre que alguien pon\u00eda en duda su veracidad. \u00abTan seguro es, como que hay un mar donde el barco mismo crece en tama\u00f1o, como el cuerpo viviente del marino.\u00bb <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace una hora tuve la osad\u00eda de mezclarme con un grupo de tripulantes. No me prestaron la menor atenci\u00f3n y, aunque estaba parado en medio de todos ellos, parec\u00edan absolutamente ignorantes de mi presencia. Lo mismo que el primero que vi en la bodega, todos daban se\u00f1ales de tener una edad avanzada. Les temblaban las rodillas achacosas; la decrepitud les inclinaba los hombros; el viento estremec\u00eda sus pieles arrugadas; sus voces eran bajas, tr\u00e9mulas y quebradas; en sus ojos brillaba el lagrimeo de la vejez y la tempestad agitaba terriblemente sus cabellos grises. Alrededor de ellos, por toda la cubierta, yac\u00edan desparramados instrumentos matem\u00e1ticos de la m\u00e1s pintoresca y anticuada construcci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace un tiempo mencion\u00e9 que hab\u00eda sido izada un ala del trinquete. Desde entonces, desbocado por el viento, el barco ha continuado su aterradora carrera hacia el sur, con todas las velas desplegadas desde la punta de los m\u00e1stiles hasta los botalones inferiores, hundiendo a cada instante sus penoles en el m\u00e1s espantoso infierno de agua que pueda concebir la mente de un hombre. Acabo de abandonar la cubierta, donde me resulta imposible mantenerme en pie, pese a que la tripulaci\u00f3n parece experimentar pocos inconvenientes. Se me antoja un milagro de milagros que nuestra enorme masa no sea definitivamente devorada por el mar. Sin duda estamos condenados a flotar indefinidamente al borde de la eternidad sin precipitamos por fin en el abismo. Remontamos olas mil veces m\u00e1s gigantescas que las que he visto en mi vida, por las que nos deslizamos con la facilidad de una gaviota; y las aguas colosales alzan su cabeza por sobre nosotros como demonios de las profundidades, pero como demonios limitados a la simple amenaza y a quienes les est\u00e1 prohibido destruir. Todo me lleva a atribuir esta continua huida del desastre a la \u00fanica causa natural que puede producir ese efecto. Debo suponer que el barco navega dentro de la influencia de una corriente poderosa, o de un impetuoso mar de fondo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">He visto al capit\u00e1n cara a cara, en su propia cabina, pero, tal como esperaba, no me prest\u00f3 la menor atenci\u00f3n. Aunque para un observador casual no haya en su apariencia nada que puede diferenciarlo, en m\u00e1s o en menos, de un hombre com\u00fan, al asombro con que lo contempl\u00e9 se mezcl\u00f3 un sentimiento de incontenible reverencia y de respeto. Tiene aproximadamente mi estatura, es decir cinco pies y ocho pulgadas. Su cuerpo es s\u00f3lido y bien proporcionado, ni robusto ni particularmente notable en ning\u00fan sentido. Pero es la singularidad de la expresi\u00f3n que reina en su rostro&#8230; es la intensa, la maravillosa, la emocionada evidencia de una vejez tan absoluta, tan extrema, lo que excita en mi esp\u00edritu una sensaci\u00f3n&#8230; un sentimiento inefable. Su frente, aunque poco arrugada, parece soportar el sello de una mir\u00edada de a\u00f1os. Sus cabellos grises son una historia del pasado, y sus ojos, a\u00fan m\u00e1s grises, son sibilas del futuro. El piso de la cabina estaba cubierto de extra\u00f1os pliegos de papel unidos entre s\u00ed por broches de hierro, y de arruinados instrumentos cient\u00edficos y obsoletas cartas de navegaci\u00f3n en desuso. Con la cabeza apoyada en las manos, el capit\u00e1n contemplaba con mirada inquieta un papel que supuse ser\u00eda una concesi\u00f3n y que, en todo caso, llevaba la firma de un monarca. Murmuraba para s\u00ed, igual que el primer tripulante a quien vi en la bodega, s\u00edlabas obstinadas de un idioma extranjero, y aunque se encontraba muy cerca de m\u00ed, su voz parec\u00eda llegar a mis o\u00eddos desde una milla de distancia. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El barco y todo su contenido est\u00e1 impregnado por el esp\u00edritu de la Vejez. Los tripulantes se deslizan de aqu\u00ed para all\u00e1 como fantasmas de siglos ya enterrados; sus miradas reflejan inquietud y ansiedad, y cuando el extra\u00f1o resplandor de las linternas de combate ilumina sus dedos, siento lo que no he sentido nunca, pese a haber comerciado la vida entera en antig\u00fcedades y absorbido las sombras de columnas ca\u00eddas en Baalbek, en Tadmor y en Pers\u00e9polis, hasta que mi propia alma se convirti\u00f3 en una ruina. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al mirar a mi alrededor, me averg\u00fcenzan mis anteriores aprensiones. Si tembl\u00e9 ante la r\u00e1faga que nos ha perseguido hasta ahora, \u00bfc\u00f3mo no horrorizarme ante un asalto de viento y mar para definir los cuales las palabras tomado y sim\u00fan resultan triviales e ineficaces? En la vecindad inmediata del nav\u00edo reina la negrura de la noche eterna y un caos de agua sin espuma; pero aproximadamente a una legua a cada lado de nosotros alcanzan a verse, oscuramente y a intervalos, imponentes murallas de hielo que se alzan hacia el cielo desolado y que parecen las paredes del universo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como imaginaba, el barco sin duda est\u00e1 en una corriente; si as\u00ed se puede llamar con propiedad a una marea que aullando y chillando entre las blancas paredes de hielo se precipita hacia el sur con la velocidad con que cae una catarata. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Presumo que es absolutamente imposible concebir el horror de mis sensaciones; sin embargo la curiosidad por penetrar en los misterios de estas regiones horribles predomina sobre mi desesperaci\u00f3n y me reconciliar\u00e1 con la m\u00e1s odiosa apariencia de la muerte. Es evidente que nos precipitamos hacia alg\u00fan conocimiento apasionante, un secreto imposible de compartir, cuyo descubrimiento lleva en s\u00ed la destrucci\u00f3n. Tal vez esta corriente nos conduzca hacia el mismo polo sur. Debo confesar que una suposici\u00f3n en apariencia tan extravagante tiene todas las probabilidades a su favor. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">* * * <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La tripulaci\u00f3n recorre la cubierta con pasos inquietos y tr\u00e9mulos; pero en sus semblantes la ansiedad de la esperanza supera a la apat\u00eda de la desesperaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras tanto, seguimos navegando con viento de popa y como llevamos todas las velas desplegadas, por momentos el barco se eleva por sobre el mar. \u00a1Oh, horror de horrores! De repente el hielo se abre a derecha e izquierda y giramos vertiginosamente en inmensos c\u00edrculos conc\u00e9ntricos, rodeando una y otra vez los bordes de un gigantesco anfiteatro, el \u00e1pice de cuyas paredes se pierde en la oscuridad y la distancia. \u00a1Pero me queda poco tiempo para meditar en mi destino! Los c\u00edrculos se estrechan con rapidez&#8230; nos precipitamos furiosamente en la vor\u00e1gine&#8230; y entre el rugir, el aullar y el atronar del oc\u00e9ano y de la tempestad el barco trepida&#8230; \u00a1Oh, Dios!&#8230; \u00a1y se hunde &#8230; !<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2223431 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Manuscrito-hallado-en-una-botella-Edgar-Alan-Poe-3.jpg\" alt=\"manuscrito hallado en una botella \" width=\"400\" height=\"400\" data-id=\"2223431\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Manuscrito-hallado-en-una-botella-Edgar-Alan-Poe-3.jpg 400w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Manuscrito-hallado-en-una-botella-Edgar-Alan-Poe-3-300x300.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Manuscrito-hallado-en-una-botella-Edgar-Alan-Poe-3-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Manuscrito hallado en una botella fue publicado por primera vez en 1831. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde tuve ocasi\u00f3n de ver los mapas de Mercator, en los cuales se ve al oc\u00e9ano precipitarse en el abismo norte del polo, siendo absorbido por las entra\u00f1as de la tierra; Incluso el polo est\u00e1 representado por una roca negra elev\u00e1ndose a prodigiosa altura.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">E. A. P.<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2223430\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/08\/Manuscrito-hallado-en-una-botella-Edgar-Alan-Poe-4.jpg\" alt=\"Edgar Alan Poe\" width=\"330\" height=\"416\" data-id=\"2223430\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>RELACIONADOS:\u00a0<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p>https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/11\/02\/la-carta-robada-poe\/<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"AIREb5qSEj\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/02\/23\/cuentos-de-ray-bradbury\/\">Cuentos de Ray Bradbury<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abCuentos de Ray Bradbury\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/02\/23\/cuentos-de-ray-bradbury\/embed\/#?secret=03NeJrwK9Z#?secret=AIREb5qSEj\" data-secret=\"AIREb5qSEj\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"xcQR8pO57Z\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/02\/09\/cuentos-de-julio-cortazar-1914-1984\/\">CUENTOS DE JULIO CORT\u00c1ZAR (1914-1984)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00abCUENTOS DE JULIO CORT\u00c1ZAR (1914-1984)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/02\/09\/cuentos-de-julio-cortazar-1914-1984\/embed\/#?secret=LgbcjxNcgL#?secret=xcQR8pO57Z\" data-secret=\"xcQR8pO57Z\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"cFrIfDxpKc\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/08\/02\/los-poetas-malditos-villiers-de-lisle-adam%e2%80%8b%e2%80%8b-por-paul-verlaine\/\">\u00abLos Poetas Malditos: Villiers de l&#8217;Isle-Adam\u200b\u00bb\u200b, por Paul Verlaine<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; visibility: hidden;\" title=\"\u00ab\u00abLos Poetas Malditos: Villiers de l&#8217;Isle-Adam\u200b\u00bb\u200b, por Paul Verlaine\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/08\/02\/los-poetas-malditos-villiers-de-lisle-adam%e2%80%8b%e2%80%8b-por-paul-verlaine\/embed\/#?secret=mKsif9sJrU#?secret=cFrIfDxpKc\" data-secret=\"cFrIfDxpKc\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>MANUSCRITO HALLADO EN UNA BOTELLA (1833) Edgar Allan Poe Qui n&#8217;a plus qu&#8217;un moment \u00e0 vivre N&#8217;a plus rien \u00e0 dissimuler. Auinault \u2013 Atys &nbsp; De mi pa\u00eds y mi familia poco tengo que decir. <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/08\/17\/manuscrito-hallado-en-una-botella-edgar-allan-poe\/\" title=\"\u00abManuscrito hallado en una botella\u00bb, por Edgar Allan Poe. Una met\u00e1fora decimon\u00f3nica de la \u00abNueva Pol\u00edtica\u00bb del Siglo XXI: \u00abAlcanzo a percibir con facilidad lo que (el nav\u00edo) no es, pero me temo no poder afirmar lo que es\u00bb.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2223429,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[162],"class_list":["post-2223421","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-edgar-allan-poe"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2223421","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2223421"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2223421\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2223429"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2223421"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2223421"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2223421"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}