{"id":2215,"date":"2017-05-31T01:00:10","date_gmt":"2017-05-31T00:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=2215"},"modified":"2024-10-05T10:15:17","modified_gmt":"2024-10-05T08:15:17","slug":"la-voz-del-pueblo-voz-de-dios-por-maquiavelo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/05\/31\/la-voz-del-pueblo-voz-de-dios-por-maquiavelo\/","title":{"rendered":"LA VOZ DEL PUEBLO, VOZ DE DIOS, por Maquiavelo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>LA VOZ DEL PUEBLO, VOZ DE DIOS, por Maquiavelo<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>T<\/strong>anto nuestro\u00a0<strong>Tito Livio<\/strong>\u00a0como todos los dem\u00e1s historiadores afirman que nada es m\u00e1s vano e inconstante que la multitud. Pues ocurre con frecuencia, en la narraci\u00f3n de los hechos humanos, que se ve\u00a0a la multitud condenando a alguno a muerte, y luego ese mismo es llorado y sumamente deseado; como vemos que hizo el pueblo romano con\u00a0<strong>Manlio Capitolino<\/strong>, pues habi\u00e9ndole condenado a muerte, luego sent\u00eda much\u00edsimo su falta. Y las palabras del autor son \u00e9stas:\u00a0<em>\u201cMuy pronto el pueblo, como ya no pod\u00eda esperar de \u00e9l ning\u00fan peligro, le ech\u00f3 de menos\u201d<\/em>. Y en otra ocasi\u00f3n, contando los incidentes que se produjeron en\u00a0<strong>Siracusa<\/strong>\u00a0tras la muerte de\u00a0<strong>Hier\u00f3nimo<\/strong>, sobrino de\u00a0<strong>Hier\u00f3n<\/strong>, dice:\u00a0<em>\u201cEsta es la naturaleza de la multitud: o sirve humildemente o domina soberbiamente\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>UNA MULTITUD CONTROLADA POR LAS LEYES NI DOMINA CON SOBERBIA NI SIRVE CON HUMILDAD<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>Y<\/strong>o no s\u00e9 si me estoy metiendo en un campo duro que me obligar\u00e1 a abandonarlo con verg\u00fcenza o defenderlo con dificultad, al ponerme de parte de aquella a la que todos los escritores acusan. Pero sea como sea, yo no considero, ni considerar\u00e9 nunca, que sea reprensible defender alguna opini\u00f3n con la raz\u00f3n, sin querer recurrir a la autoridad o a\u00a0la fuerza. Por tanto, afirmo que ese defecto que los escritores le echan en cara a la multitud es algo de lo que se puede acusar a todos los hombres en particular, y sobre todo a los pr\u00edncipes, pues todos, de no estar controlados por las leyes, cometer\u00edan los mismos errores que la multitud desenfrenada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Alejandro_Magno_1.jpg\" rel=\"lightbox[2215]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-2218\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Alejandro_Magno_1-276x300.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Alejandro_Magno_1-276x300.jpg 276w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Alejandro_Magno_1.jpg 671w\" sizes=\"auto, (max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a>Y<\/strong>\u00a0esto se puede comprobar f\u00e1cilmente, pues existen y han existido muchos pr\u00edncipes, y bien pocos de ellos han sido buenos y sabios (me refiero a los pr\u00edncipes que han podido romper el freno que pudiera corregirles); no se cuentan entre \u00e9stos los reyes que hab\u00eda en\u00a0<strong>Egipto<\/strong>\u00a0cuando en la remot\u00edsima\u00a0antig\u00fcedad aquella provincia se reg\u00eda por leyes, ni los de\u00a0<strong>Esparta<\/strong>, ni los que viven hoy en\u00a0<strong>Francia<\/strong>, reino que est\u00e1 m\u00e1s moderado y sujeto por las leyes que ning\u00fan otro del que tengamos noticia en estos tiempos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>L<\/strong>os reyes que nacen bajo semejantes constituciones no se deben poner en el n\u00famero de los que se estudiar\u00e1n para saber si la naturaleza de cada hombre por s\u00ed mismo es similar a la de la multitud, porque se les deber\u00eda comparar con una\u00a0multitud tan regulada por las leyes como lo est\u00e1n ellos, y encontrar\u00edamos en ella la misma bondad que vemos en \u00e9stos, y ver\u00edamos que esa multitud ni dominaba con soberbia ni serv\u00eda con humildad, a la manera del pueblo romano, que, mientras la rep\u00fablica permaneci\u00f3 incorrupta, jam\u00e1s se humill\u00f3 servil ni se ensoberbeci\u00f3 dominante, sino que con sus reglamentos y magistrados se mantuvo honorablemente en su sitio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>Y<\/strong>\u00a0cuando era necesario levantarse contra un poderoso, lo hac\u00eda, como sucedi\u00f3 con\u00a0<strong>Manlio<\/strong>, con los decenviros y con cuantos otros intentaron oprimirla; y cuando era necesario obedecer al dictador y a los c\u00f3nsules por la salvaci\u00f3n p\u00fablica, lo hac\u00eda tambi\u00e9n. Y si el pueblo romano echaba de menos a\u00a0<strong>Manlio Capitolino<\/strong>\u00a0despu\u00e9s de muerto, no hay que extra\u00f1arse de ello, porque a\u00f1oraba sus virtudes, que hab\u00edan sido tales que su recuerdo despertaba la compasi\u00f3n de todos, y por fuerza hubieran hecho el mismo efecto en un pr\u00edncipe, porque es sentencia com\u00fan de todos los escritores que la virtud se alaba y se admira aun en los enemigos; y si en medio de tanta a\u00f1oranza hubiera resucitado\u00a0<strong>Manlio<\/strong>, el pueblo de\u00a0<strong>Roma<\/strong>\u00a0le hubiera juzgado del mismo modo que cuando, poco despu\u00e9s de haberle sacado de la c\u00e1rcel, le hab\u00eda condenado a muerte; y tambi\u00e9n vemos a pr\u00edncipes considerados sabios, que han hecho morir a alguna persona y luego la han a\u00f1orado much\u00edsimo, como le ocurri\u00f3 a\u00a0<strong>Alejandro Magno<\/strong>\u00a0con\u00a0<strong>Clito<\/strong>\u00a0y otros amigos, y a\u00a0<strong>Herodes<\/strong>\u00a0con\u00a0<strong>Mariana<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>P<\/strong>ero lo que nuestro historiador dice sobre la naturaleza de la multitud no se aplica a la que est\u00e1 regulada por leyes, como la romana, sino a la desenfrenada, como la siracusana, la cual comete los mismos errores en los que caen los hombres enfurecidos y sin freno, como\u00a0<strong>Alejandro Magno<\/strong>\u00a0y\u00a0<strong>Herodes<\/strong>\u00a0en las ocasiones citadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>P<\/strong>or eso no se debe\u00a0culpar m\u00e1s a la naturaleza de la multitud que a la de los pr\u00edncipes, porque ambos se equivocan igualmente cuando pueden equivocarse sin temor. De lo que existen, adem\u00e1s de los mencionados, muchos otros ejemplos en los emperadores romanos y en otros tiranos y pr\u00edncipes, en los cuales se encuentra tanta inconstancia y tanta mutabilidad de comportamiento como nunca se ha visto en ninguna multitud.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>UN PUEBLO SOBERANO Y BIEN ORGANIZADO ES M\u00c1S ESTABLE, PRUDENTE Y AGRADECIDO QUE UN REY<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>C<\/strong>oncluyo, pues, contra la com\u00fan opini\u00f3n, que dice que los pueblos, cuando son soberanos, son variables, mutables e ingratos, afirmando que no se encuentran en ellos estos defectos en mayor medida que en los pr\u00edncipes individuales. Y si alguno acusa a un tiempo a los pueblos y a los pr\u00edncipes, podr\u00e1 tener raz\u00f3n, pero se enga\u00f1ar\u00e1 si exculpa a los pr\u00edncipes. Pues un pueblo que gobierna y que est\u00e1 bien organizado, ser\u00e1 estable, prudente y agradecido, igual o mejor que un pr\u00edncipe al que se considere sabio, y, por otro lado,\u00a0 un pr\u00edncipe libre de las ataduras de las leyes ser\u00e1 m\u00e1s ingrato, variable e imprudente que un pueblo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>Y<\/strong>\u00a0la variaci\u00f3n de comportamiento no nace de una diferente naturaleza, que es com\u00fan a todos, y si alguien lleva aqu\u00ed ventaja es el pueblo, sino de tener m\u00e1s o menos respeto a las leyes dentro de las cuales viven ambos. Y quien observe al pueblo romano lo ver\u00e1 permanecer durante cuatrocientos a\u00f1os en su enemistad al t\u00edtulo regio y en su amor a la gloria y al bienestar de la patria, y ver\u00e1 much\u00edsimos ejemplos en sus acciones que dar\u00e1n testimonio de todas esas cosas. Y si alguno alega la ingratitud de que hizo gala con\u00a0<strong>Escipi\u00f3n<\/strong>, le responder\u00e9 con los mismos argumentos que expuse antes para demostrar que el pueblo es menos ingrato que los pr\u00edncipes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>Y<\/strong>\u00a0en cuanto la prudencia y la estabilidad, afirmo que un pueblo es m\u00e1s prudente, m\u00e1s estable y tiene mejor juicio que un pr\u00edncipe. Y no sin raz\u00f3n se compara la voz del pueblo\u00a0con la de Dios, pues vemos que la opini\u00f3n p\u00fablica consigue maravillosos aciertos en sus pron\u00f3sticos, hasta el punto de que parece tener una virtud oculta que le previene de su mal y de su bien.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen2.jpg\" rel=\"lightbox[2215]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2217 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen2.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen2.jpg 340w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen2-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/imagen2-298x300.jpg 298w\" sizes=\"auto, (max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/><\/a>E<\/strong>n cuanto a juzgar las cosas, muy pocas veces sucede que cuando el pueblo escucha a dos oradores que intentan persuadirlo de tesis contrarias y que son igualmente virtuosos no escoja la mejor opini\u00f3n y no llegue a comprender la verdad cuando la oye. Y si en las empresas valerosas o que parecen \u00fatiles suele equivocarse, muchas m\u00e1s veces se equivoca un pr\u00edncipe cegado por sus pasiones, que son mucho m\u00e1s abundantes que las del pueblo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>A<\/strong>dem\u00e1s, a la hora de elegir magistrados, el pueblo elige mucho mejor que un pr\u00edncipe, y nunca se persuadir\u00e1 a un pueblo para que otorgue alg\u00fan cargo p\u00fablico a un hombre infame y de costumbres corrompidas, de lo que es f\u00e1cil persuadir a un pr\u00edncipe por diversos medios; y se\u00a0ve a un pueblo comenzar a tomarle horror a una cosa y permanecer en esa opini\u00f3n muchos siglos despu\u00e9s, lo que no puede verse en un pr\u00edncipe.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>Y<\/strong>\u00a0de todas estas cosas quiero tener por \u00fanico testigo al pueblo romano el cual, en tantos centenares de a\u00f1os, en tantas elecciones de c\u00f3nsules y tribunos, apenas en cuatro ocasiones tuvo que arrepentirse de su elecci\u00f3n. Y conserv\u00f3, como he dicho, tanto odio al t\u00edtulo regio que, por muy agradecido que estuviera a alguno de sus ciudadanos, si \u00e9ste intentaba apropiarse tal nombre, no pod\u00eda escapar al\u00a0debido castigo.<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>LAS CIUDADES DONDE GOBIERNA EL PUEBLO HACEN EN BREVE TIEMPO EXTRAORDINARIOS PROGRESOS<\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>A<\/strong>dem\u00e1s de esto, vemos que las ciudades donde gobierna el pueblo hacen en breve tiempo extraordinarios progresos, mucho mayores que los de aquellas que han vivido siempre bajo un pr\u00edncipe, como sucedi\u00f3 en\u00a0<strong>Roma<\/strong>\u00a0tras la expulsi\u00f3n de los reyes y en\u00a0<strong>Atenas<\/strong>\u00a0despu\u00e9s de liberarse de\u00a0<strong>Pis\u00edstrato<\/strong>, lo que no puede proceder de otra causa sino de que el gobierno del pueblo es mejor que el de los pr\u00edncipes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>Y<\/strong>\u00a0no quiero que se oponga a esta opini\u00f3n m\u00eda todo lo que nuestro historiador dice en el texto aludido o en otro cualquiera, porque si comparamos todos los des\u00f3rdenes de los pueblos y todos los de los pr\u00edncipes, todas las glorias de los pueblos y todas las de los pr\u00edncipes, veremos que la bondad y la gloria del pueblo son, con gran diferencia, superiores. Y si los pr\u00edncipes superan a los pueblos en dictar leyes, formar la vida civil, organizar nuevos estatutos y ordenamientos, los pueblos en cambio son superiores en mantener las cosas ordenadas, lo que se a\u00f1ade, sin duda, a la gloria de los que las ordenaron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>E<\/strong>n suma, para concluir este asunto, digo que tanto los gobiernos mon\u00e1rquicos como los republicanos han durado bastante tiempo, y unos y otros han necesitado ser regulados por las leyes, porque un pr\u00edncipe que pueda hacer lo que quiera est\u00e1 loco, y un pueblo que pueda hacer lo que quiera no es sabio. Y si a partir de ah\u00ed se reflexiona sobre un pr\u00edncipe obligado por las leyes y un pueblo encadenado por ellas, se ver\u00e1 m\u00e1s virtud en el pueblo que en el pr\u00edncipe; y si se reflexiona sobre ambos cuando no est\u00e1n sujetos a freno alguno, se encontrar\u00e1n menos errores en el pueblo que en el pr\u00edncipe y, adem\u00e1s, sus errores ser\u00e1n m\u00e1s peque\u00f1os y tendr\u00e1n mejores remedios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>P<\/strong>orque a un pueblo licencioso y tumultuario un hombre bueno puede hablarle y llevarle al buen camino, pero a un mal pr\u00edncipe nadie le puede hablar, y contra \u00e9l no hay m\u00e1s recurso que la espada. De lo que se puede conjeturar la importancia de la enfermedad de uno y otro, pues para curar la enfermedad del pueblo bastan las palabras, y la del pr\u00edncipe necesita del hierro, por lo que cualquiera puede comprender que donde se necesita mayor cura es porque son mayores los errores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>C<\/strong>uando un pueblo est\u00e1 bien suelto, no se temen las locuras que hace, ni se tiene miedo del mal presente, sino del que puede producirse, pues en tanta confusi\u00f3n puede surgir un tirano. Pero con los malos pr\u00edncipes sucede lo contrario, que se teme el mal presente y se ponen las esperanzas en el futuro, persuadi\u00e9ndose los hombres de que su perversa vida puede hacer surgir la libertad. As\u00ed se ve la diferencia entre uno y otro, que es la que hay entre las cosas que son y las que pueden ser.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>L<\/strong>a crueldad de la multitud se ejerce contra aquellos de los que se teme que se apoderen del bien com\u00fan; la de un pr\u00edncipe se dirige contra el que teme que le arrebate su propio bien. Pero las opiniones contrarias al pueblo se producen porque cualquiera puede hablar mal de \u00e9l libremente y sin miedo, incluso si es \u00e9l quien gobierna; de los pr\u00edncipes, en cambio, se habla siempre con mil temores y miramientos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">*******<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><strong>NICOL\u00c1S MAQUIAVELO<\/strong>\u00a0(1469-1527),\u00a0<em>Discursos sobre la primera d\u00e9cada de Tito Livio<\/em>, libro primero, cap\u00edtulo 58. Alianza Editorial, 1987. Traducci\u00f3n de Ana Mart\u00ednez Aranc\u00f3n. Filosof\u00eda Digital, 2007.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>LA VOZ DEL PUEBLO, VOZ DE DIOS, por Maquiavelo Tanto nuestro\u00a0Tito Livio\u00a0como todos los dem\u00e1s historiadores afirman que nada es m\u00e1s vano e inconstante que la multitud. 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