{"id":2213192,"date":"2021-06-17T00:05:19","date_gmt":"2021-06-16T23:05:19","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2213192"},"modified":"2024-04-03T08:39:17","modified_gmt":"2024-04-03T06:39:17","slug":"w-f-hegel-fenomenologia-del-espiritu-prologo-por-w-f-hegel-y-parte-iv","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/17\/w-f-hegel-fenomenologia-del-espiritu-prologo-por-w-f-hegel-y-parte-iv\/","title":{"rendered":"W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU. \u00abPR\u00d3LOGO\u00bb, por W. F. Hegel (y Parte IV)."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/05\/26\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-i\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU. \u00abPR\u00d3LOGO\u00bb, por W. F. Hegel (Parte I).<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/02\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-ii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte II)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/09\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-iii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte III)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>\u00abPR\u00d3LOGO\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE IV<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Traducci\u00f3n: Luis Fern\u00e1ndez-Casta\u00f1eda, 2007<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2213195\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/Fenomenologia-del-Espiritu-Hegel-4-inicio.png\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"390\" data-id=\"2213195\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">60<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora bien, en vista de que tal pensar tiene un contenido, sea de representaciones o pensamientos, o de la mezcla de ambos, tiene otro lado que le dificulta el concebir. La notable naturaleza de este lado est\u00e1 relacionada estrechamente con la esencia de la idea antes indicada, o m\u00e1s bien la expresa, al aparecer la idea como el movimiento que es la aprehensi\u00f3n pensante.- En efecto, as\u00ed como en su comportamiento negativo, del que se acaba de hablar, el pensar raciocinante mismo es el s\u00ed-mismo al que regresa el contenido, en su conocer positivo el s\u00ed-mismo es, por el contrario, un\u00a0<em>sujeto<\/em>\u00a0representado, al cual queda referido el contenido como accidente y predicado. Este sujeto constituye la base a la cual queda conectado el contenido, y sobre la cual discurre el movimiento en vaiv\u00e9n. Ocurre de otro modo en el pensar concipiente. En cuanto que el concepto es el propio s\u00ed-mismo del objeto, s\u00ed-mismo que se expone como\u00a0<em>devenir del objeto<\/em>, no es el s\u00ed-mismo un sujeto en reposo, portador inm\u00f3vil de los accidentes, sino el concepto que se mueve a s\u00ed y que recoge en s\u00ed sus determinaciones. En este movimiento naufraga el sujeto inm\u00f3vil mismo, se va al fondo, ingresa en las diferencias y en el contenido, y constituye m\u00e1s bien la determinidad, es decir, el contenido diferenciado, as\u00ed como el movimiento de \u00e9ste, en vez de quedarse plantado frente a la determinidad. El suelo firme que el raciocinar tiene en el sujeto inm\u00f3vil tiembla, pues, y es s\u00f3lo este movimiento mismo lo que viene a ser el objeto. El sujeto que llena su contenido cesa de sobrepasar a \u00e9ste, y no puede tener adem\u00e1s otros predicados o accidentes. Al rev\u00e9s, la dispersi\u00f3n del contenido queda por medio de ello ligada bajo el s\u00ed-mismo; el contenido no es lo universal, que, libre de un sujeto, conviniera a muchos.\u00a0 Por tanto el contenido ya no es, de hecho, predicado del sujeto, sino que es la sustancia, es la esencia y el concepto de eso de lo que estamos hablando. El pensamiento representativo discurre, pues esa es su naturaleza, entre accidentes y predicados, y los sobrepasa con derecho, porque no son m\u00e1s que precicados y accidentes. Pero en cuanto que aquello que, en la proposici\u00f3n, tiene la forma de predicado es la sustancia misma, tal pensar queda frenado en su discurrir. Sufre, por as\u00ed decirlo, un contragolpe. Comenzando por el sujeto como si \u00e9ste permaneciera yacente en la base, en el fundamento, encuentra que, en cuanto que el predicado es m\u00e1s bien la sustancia, el sujeto ha pasado al predicado y, con ello, est\u00e1 asumido; y en cuanto que as\u00ed aquello que parece ser predicado ha venido a convertirse en la masa entera y aut\u00f3noma, no puede el pensar vagar de aqu\u00ed para all\u00e1 libremente, sino que est\u00e1 detenido por este peso.- Pero en todo caso el sujeto est\u00e1 por de pronto situado en la base, en el fundamento, como el s\u00ed-mismo\u00a0<em>objetual<\/em>, fijo; de aqu\u00ed parte el necesario movimiento hacia la multiplicidad de determinaciones o de predicados; y aqu\u00ed entra en escena, en lugar de aquel sujeto, el yo mismo que sabe, y que es el conectar de los predicados, y el sujeto que los sostiene. Pero en cuanto que aquel primer sujeto ingresa en las determinaciones mismas y es su alma, el segundo sujeto, esto es, el que sabe, se topa todav\u00eda en el predicado con aquel sujeto, con el que quiere acabar ya, al que quiere sobrepasar para regresar a s\u00ed; y en lugar de poder ser el que mueve el predicado -en cuanto raciocinar si a aqu\u00e9l primer sujeto hay que atribuirle este o aquel predicado-, tiene todav\u00eda m\u00e1s bien que ocuparse del s\u00ed-mismo del contenido, y no debe ser para s\u00ed, sino que debe ser juntamente con \u00e9ste.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>61<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo anterior puede expresarse formalmente as\u00ed: la naturaleza del juicio o de la proposici\u00f3n en general, que incluye en s\u00ed la diferencia de sujeto y predicado, queda destruida por la proposici\u00f3n especulativa, y la proposici\u00f3n id\u00e9ntica en que se convierte la primera contiene el contragolpe a aquella relaci\u00f3n.- Este conflicto entre la forma de una proposici\u00f3n en general y la unidad del concepto que la destruye es semejante a la que en el ritmo tiene lugar entre el metro y el acento. El ritmo resulta del punto medio, que oscila entre ambos, y de la unificaci\u00f3n de \u00e9stos. As\u00ed tambi\u00e9n, en la proposici\u00f3n filos\u00f3fica, la identidad de sujeto y predicado no debe aniquilar la diferencia entre \u00e9stos, expresada por la forma de la proposici\u00f3n, sino que su unidad debe brotar como una armon\u00eda. La forma de la proposici\u00f3n es la aparici\u00f3n del sentido determinado, o el acento que distingue el cumplimiento de la proposici\u00f3n; pero que el predicado exprese la sustancia y que el sujeto mismo caiga en lo universal es lo que constituye la\u00a0<em>unidad<\/em>\u00a0en que aquel acento resuena.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">62<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A fin de aclarar lo dicho mediante un ejemplo: en la proposici\u00f3n\u00a0<em><strong>Dios<\/strong> es el ser<\/em>, el predicado es\u00a0<em>el<\/em>\u00a0ser; \u00e9ste tiene un significado sustancial, en el que el sujeto se fluidifica, se lic\u00faa. \u201c<em>Ser<\/em>\u201d no debe ser aqu\u00ed el predicado, sino la esencia; parece as\u00ed que Dios cesa de ser lo que por su colocaci\u00f3n en la proposici\u00f3n es, a saber, el sujeto firme.- El pensar, en lugar de avanzar gracias a esta transici\u00f3n del sujeto al predicado, dado que el sujeto se ha perdido, se siente m\u00e1s bien frenado y arrojado de vuelta hacia el pensamiento del sujeto, porque lo echa de menos; o bien, dado que el predicado mismo queda proferido como un sujeto, como\u00a0<em>el<\/em>\u00a0ser, como la\u00a0<em>esencia<\/em>\u00a0que colma la naturaleza del sujeto, el pensar encuentra al sujeto inmediatamente tambi\u00e9n en el predicado; y entonces el pensar, en lugar de obtener, venido a s\u00ed en el predicado, el puesto libre del raciocinio, est\u00e1 a\u00fan profundamente sumido en el contenido o, al menos, se le presenta la exigencia de estar profundamente sumido en \u00e9l.- As\u00ed tambi\u00e9n, cuando se dice:\u00a0lo\u00a0<em>real<\/em>\u00a0es lo\u00a0<em>universal<\/em>, lo real, como sujeto, perece entonces en su predicado. \u201cLo universal\u201d no debe tener solamente el significado de predicado, como si la proposici\u00f3n proclamara que lo real es universal, sino que lo universal debe expresar la esencia de lo real.- El pensar pierde por tanto ese su suelo firme y objetual que ten\u00eda en el sujeto, como tambi\u00e9n es arrojado de vuelta a \u00e9l en el predicado, y en \u00e9ste no regresa a s\u00ed, sino al sujeto del contenido.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">63<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre este inhabitual freno se basan la mayor parte de las quejas acerca de la ininteligibilidad de los escritos filos\u00f3ficos, siempre que por otro lado est\u00e9n presentes en el individuo los dem\u00e1s requisitos culturales para entenderlos. Nosotros vemos en lo dicho la raz\u00f3n de ese reproche tan concreto que se les hace con frecuencia, a saber, que la mayor\u00eda de ellos hay que leerlos varias veces antes de poder entenderlos; un reproche que contendr\u00eda algo tan impropio y definitivo que, de estar fundado, no admitir\u00eda r\u00e9plica alguna.- Se ve claramente, por lo anterior, qu\u00e9 es lo que aqu\u00ed ocurre. Como la proposici\u00f3n filos\u00f3fica es proposici\u00f3n, suscita la opini\u00f3n de que se trata de la habitual relaci\u00f3n entre sujeto y predicado, y del comportamiento habitual del saber. Este comportamiento, y la opini\u00f3n que se tiene de \u00e9l, quedan destruidos por el contenido filos\u00f3fico de la proposici\u00f3n; la opini\u00f3n experimenta que se dice algo distinto de lo que ella opinaba, y esta correcci\u00f3n de su opini\u00f3n fuerza necesariamente al saber a que vuelva sobre la proposici\u00f3n y la capte ahora de otra manera.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>64<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una dificultad que deber\u00eda evitarse consiste en mezclar el modo especulativo y el raciocinante, cuando en un caso lo que se ha dicho del sujeto significa su concepto, mientras que en el otro s\u00f3lo significa su predicado o accidente.- Un modo estorba al otro, y s\u00f3lo lograr\u00eda ser pl\u00e1stica aquella exposici\u00f3n filos\u00f3fica que excluyera rigurosamente el modo habitual de relacionar las partes de una proposici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">65<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De hecho, tambi\u00e9n el pensamiento no especulativo tiene sus derechos, pero su validez no se tiene en cuenta en el campo de la proposici\u00f3n especulativa. Que la forma de la proposici\u00f3n quede superada, no solamente es algo que tenga que acontecer de manera\u00a0<em>inmediata<\/em>, por el mero contenido de la proposici\u00f3n, sino que este movimiento contrapuesto tiene que ser proferido; no s\u00f3lo ha de ser ese freno interior, sino que hay que\u00a0<em>exponer\u00a0<\/em>este regresar a s\u00ed del concepto. Este movimiento, que constituye aquello que, en otros casos, deber\u00eda correr a cargo de la demostraci\u00f3n, es el movimiento dial\u00e9ctico de la proposici\u00f3n misma. Este movimiento es lo \u00fanico\u00a0<em>realmente<\/em>\u00a0especulativo, y \u00fanicamente el acto de proferirlo es exposici\u00f3n especulativa. Como proposici\u00f3n, lo especulativo es solamente el freno\u00a0<em>interior<\/em>\u00a0y el\u00a0<em>ausente<\/em>\u00a0retorno de la esencia a s\u00ed. Por eso, en las exposiciones filos\u00f3ficas nos vemos frecuentemente remitidos a ese intuir\u00a0<em>interno<\/em>, ahorr\u00e1ndose as\u00ed la exposici\u00f3n del movimiento dial\u00e9ctico de la proposici\u00f3n, que es lo que nosotros ped\u00edamos.- La<em>\u00a0proposici\u00f3n<\/em>\u00a0debe expresar\u00a0<em>qu\u00e9<\/em>\u00a0es lo verdadero; pero, esencialmente, lo verdadero es sujeto; en cuanto tal, \u00e9l es solamente el movimiento dial\u00e9ctico, este curso que se engendra a s\u00ed mismo, se dirige por s\u00ed mismo hacia adelante, y regresa a s\u00ed.- En cualquier otro tipo de conocimiento, la demostraci\u00f3n constituye ese lado de la interioridad proferida. Pero despu\u00e9s de que la dial\u00e9ctica ha venido a ser separada de la demostraci\u00f3n,[48]\u00a0se ha perdido de hecho el concepto de demostraci\u00f3n filos\u00f3fica.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">66<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A este respecto, puede recordarse que el movimiento dial\u00e9ctico tiene igualmente proposiciones como partes o elementos suyos; por ello la dificultad se\u00f1alada parece volver siempre, y ser una dificultad de la cosa misma.- Es esto algo parecido a lo que ocurre en la demostraci\u00f3n habitual, cuando las razones en que se fundamenta necesitan ellas mismas a su vez de una fundamentaci\u00f3n, y as\u00ed sucesivamente hasta el infinito. Pero esta forma de fundamentar y de condicionar es propia de ese tipo de demostraci\u00f3n, del que difiere el movimiento dial\u00e9ctico y, por tanto, es propia del conocimiento externo. Por lo que hace al movimiento dial\u00e9ctico, su elemento es el concepto puro; por eso tiene un contenido que es, de parte a parte, sujeto en s\u00ed mismo. Por tanto, no se da ning\u00fan contenido de esta clase que se comporte como un sujeto que sirva de fundamento, y al que le advenga su significado como un predicado; inmediatamente, la proposici\u00f3n s\u00f3lo es una forma vac\u00eda.- Fuera del s\u00ed-mismo intuido sensiblemente o representado, es sobre todo el nombre como nombre el que designa al sujeto puro, a lo Uno vac\u00edo y carente de concepto. Por esta raz\u00f3n puede ser \u00fatil, por ejemplo, evitar el nombre de\u00a0<strong><em>Dios<\/em><\/strong>, porque esta palabra no es inmediatamente a la vez un concepto, sino el nombre propiamente dicho, la firme quietud del sujeto que sirve de fundamento. En cambio, el ser o lo <em>Uno<\/em>, por ejemplo, o la particularidad, el sujeto, etc., indican tambi\u00e9n ellos mismos, inmediatamente, conceptos.- Aun cuando de aquel sujeto se digan verdades especulativas, el contenido de \u00e9stas carece, sin embargo, del concepto inmanente, pues \u00e9ste s\u00f3lo est\u00e1 ah\u00ed como sujeto inm\u00f3vil, y por tal circunstancia esas verdades adoptan f\u00e1cilmente la forma de lo puramente edificante.- As\u00ed pues, tambi\u00e9n por este lado est\u00e1 en manos de la disertaci\u00f3n filos\u00f3fica misma que se pueda aumentar o reducir el obst\u00e1culo que implica la costumbre de captar el predicado especulativo seg\u00fan la forma de la proposici\u00f3n, en lugar de hacerlo como concepto y esencia. La exposici\u00f3n, fiel a la intelecci\u00f3n de la naturaleza de lo especulativo, debe mantener la forma dial\u00e9ctica, y no incluir nada que no venga a ser concebido, y que es el concepto.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">67<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tan obst\u00e1culo es el comportamiento raciocinante para el estudio de la filosof\u00eda como la imaginaci\u00f3n no raciocinante acerca de verdades establecidas, sobre las cuales su poseedor no cree necesario tener que volver, sino que las pone por fundamento y cree que puede enunciarlas, e igualmente juzgar y condenar mediante ellas. Por este lado, es especialmente necesario que filosofar se vuelva a convertir en una ocupaci\u00f3n seria. En todas las ciencias, artes, habilidades y oficios, rige la convicci\u00f3n de que, para poseerlos, son necesarios m\u00faltiples esfuerzos de aprendizaje y ejercicio. Respecto a la filosof\u00eda, por contra, parece ahora dominar el prejuicio de que, si bien con tener ojos y dedos, y con disponer de cuero y herramientas, no estamos en condiciones de hacer zapatos, sin embargo cualquiera entiende inmediatamente de filosofar y de juzgar a la filosof\u00eda, porque posee en su raz\u00f3n natural la medida para ello, como si en su pie no poseyera igualmente la medida de un zapato.- Parece que el haber de la filosof\u00eda se sit\u00faa precisamente en la carencia de conocimientos y de estudio, y que aqu\u00e9lla termina donde \u00e9stos comienzan. Se la tiene a menudo por un saber formal vac\u00edo de contenido, y se est\u00e1 muy lejos de captar que lo que es verdad en cualquier conocimiento y ciencia, tambi\u00e9n seg\u00fan el contenido, s\u00f3lo puede merecer ese nombre si lo ha producido la filosof\u00eda, y que las dem\u00e1s ciencias, por mucho que lo intenten con el raciocinar en lugar de con la filosof\u00eda, no consiguen tener en ellas vida, esp\u00edritu, ni verdad, sin la filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">68<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a la filosof\u00eda propiamente dicha, vemos que, en lugar del largo camino de la formaci\u00f3n cultural, en lugar del movimiento tan rico como profundo por el que el esp\u00edritu alcanza el saber, se considera directamente como equivalente pleno -y tan buen sustituto como, por ejemplo, se considera a la achicoria respecto del caf\u00e9- la revelaci\u00f3n inmediata de lo divino y el sano sentido com\u00fan, que ni se ha esforzado ni educado en el verdadero filosofar, ni en ning\u00fan otro saber. No es grato observar que la ignorancia y hasta la tosquedad sin forma ni gusto, que es incapaz de retener su pensamiento en una proposici\u00f3n abstracta, y menos a\u00fan en la conexi\u00f3n de varias, asegura ser unas veces la libertad y tolerancia del pensamiento, otras la genialidad. Esta \u00faltima, como es sabido, hizo en otro tiempo tantos estragos en la poes\u00eda como ahora en la filosof\u00eda; pero si la producci\u00f3n propia de esta genialidad tuvo alg\u00fan sentido, lo que produjo en lugar de poes\u00eda fue prosa trivial o, si fue m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9sta, discursos demenciales.[49]\u00a0As\u00ed ahora, un filosofar natural que se tiene a s\u00ed mismo por demasiado bueno para el concepto y que, por carecer de \u00e9ste, se considera como un pensamiento intuitivo y po\u00e9tico, lleva al mercado combinaciones arbitrarias de una imaginaci\u00f3n que los pensamientos no han logrado sino desorganizar, productos que no son ni carne ni pescado, ni poes\u00eda ni filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">69<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por contra, al discurrir por el tranquilo cauce del sano sentido com\u00fan, el filosofar natural produce en el mejor de los casos una ret\u00f3rica de verdades triviales. Si se le reprocha la insignificancia de \u00e9stas, entonces asegura, por contra, que su sentido y cumplimiento se encuentran en su coraz\u00f3n, y que por eso tambi\u00e9n tendr\u00eda que encontrarse en los dem\u00e1s, puesto que, en general, con la inocencia del coraz\u00f3n, la pureza de la conciencia moral y cosas semejantes, cree haber dicho cosas \u00faltimas contra las que no ha lugar a r\u00e9plica, ni puede exigirse algo m\u00e1s. Pero de lo que se trataba era de que lo mejor no se quedase rezagado en el interior, sino alentarlo a salir de ese pozo a la luz del d\u00eda. Presentar verdades \u00faltimas de esta especie es un esfuerzo que pudo haberse evitado hace mucho, pues pueden encontrarse desde hace mucho en el catecismo, en el refranero popular, etc.- No resulta dif\u00edcil captar la indeterminaci\u00f3n o ambig\u00fcedad de tales verdades, y muchas veces hasta descubrirle a la conciencia, en el seno de ella misma, precisamente las verdades opuestas. Cuando esta conciencia trate de salir de la confusi\u00f3n que se ha sembrado en ella, caer\u00e1 en nuevas confusiones, y llegar\u00e1 a declarar que las cosas son\u00a0<em>as\u00ed\u00a0<\/em>y\u00a0<em>as\u00ed<\/em>, como est\u00e1 establecido, pero que lo otro son\u00a0<em>sofister\u00edas<\/em>: un t\u00f3pico del sentido com\u00fan vulgar contra la raz\u00f3n cultivada, como el t\u00e9rmino\u00a0<em>enso\u00f1aciones<\/em>, con que la ignorancia de la filosof\u00eda ha estigmatizado a \u00e9sta de una vez por todas.- En la medida en que el sentido com\u00fan se remite al sentimiento, su or\u00e1culo interno, ha acabado con quien no est\u00e9 de acuerdo con \u00e9l: tiene que declarar que no tiene nada m\u00e1s que decir a aquel que no encuentra ni siente en s\u00ed lo mismo; en otras palabras, pisotea la ra\u00edz de la humanidad. Pues la naturaleza de \u00e9sta consiste en tender apremiantemente hacia el acuerdo con los dem\u00e1s, y su existencia est\u00e1 solamente en la comunidad realizada de las conciencias. Lo antihumano, lo animal, consiste en anclarse en el sentimiento y no poder comunicarse sino por \u00e9ste.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">70<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si se preguntara por un camino real hacia la ciencia,[50]\u00a0no podr\u00eda se\u00f1alarse ninguno m\u00e1s c\u00f3modo que el de abandonarse al sano sentido com\u00fan y, para ir a la par de la \u00e9poca y la filosof\u00eda, leer rese\u00f1as de escritos filos\u00f3ficos, e incluso sus pr\u00f3logos y primeros p\u00e1rrafos, pues \u00e9stos suministran los principios universales sobre los que todo se basa, y aqu\u00e9llos, junto a la noticia hist\u00f3rica, un juicio, el cual, por serlo, est\u00e1 por encima de lo enjuiciado. Este camino vulgar se recorre en bata; pero el elevado sentimiento de lo eterno, de lo sagrado, de lo infinito, avanza con ropajes de sumo sacerdote: un camino que ya es m\u00e1s bien el mismo ser inmediato en el centro, la genialidad de profundas ideas originales y elevados destellos de pensamiento.[51]\u00a0Pero as\u00ed como tal profundidad no revela todav\u00eda la fuente de la esencia, tampoco estos cohetes son el emp\u00edreo. Los pensamientos verdaderos y la intelecci\u00f3n cient\u00edfica solamente se pueden ganar con el trabajo del concepto. Solamente \u00e9l puede hacer surgir la universalidad del saber, que no es ni la ordinaria indeterminaci\u00f3n y pobreza del sentido com\u00fan, sino conocimiento cultivado y completo, ni la extraordinaria universalidad de una disposici\u00f3n de la raz\u00f3n corrompida por la indolencia y la infatuaci\u00f3n del genio, sino la verdad que ha florecido en su forma genuina, capaz de constituir el patrimonio de toda raz\u00f3n autoconsciente.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">71<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto que yo pongo en el automovimiento del concepto aquello por lo que la ciencia existe, la consideraci\u00f3n de que los aspectos aqu\u00ed aducidos, as\u00ed como otros exteriores, difieren de las nociones de nuestra \u00e9poca sobre la naturaleza y forma de la verdad, y que incluso les son totalmente opuestos, no parece prometer ninguna aceptaci\u00f3n favorable a un intento de exponer el sistema de la ciencia en este sentido. Mientras tanto, puedo pensar que si bien, por ejemplo, a veces se cifra la excelencia de la filosof\u00eda de <strong>Plat\u00f3n<\/strong> en sus mitos,[52]\u00a0cient\u00edficamente sin valor, tambi\u00e9n ha habido \u00e9pocas -que incluso se denominan tiempos de entusiasmo exaltado[53]- en que la filosof\u00eda aristot\u00e9lica fue apreciada por su profundidad especulativa,[54]\u00a0y en que el Parm\u00e9nides de Plat\u00f3n, ciertamente la m\u00e1xima obra de arte de la\u00a0<em>dial\u00e9ctica<\/em>\u00a0antigua, se tuvo por verdadera revelaci\u00f3n y\u00a0<em>expresi\u00f3n positiva de la vida divina<\/em>,[55]\u00a0\u00e9pocas incluso donde, entre la mucha turbiedad de lo creado por el\u00a0<em>\u00e9xtasis<\/em>, este \u00e9xtasis mal entendido[56]\u00a0no deb\u00eda ser de hecho otra cosa que\u00a0<em>el concepto puro<\/em>. Por todo esto, puedo pensar que lo excelente de la filosof\u00eda de nuestro tiempo pone su valor mismo en la cientificidad,[57]\u00a0y aunque los dem\u00e1s lo tomen de otro modo, de hecho s\u00f3lo se hace valer por medio de la cientificidad. Por ello, tambi\u00e9n puedo confiar en que este intento de reivindicar la ciencia para el concepto, y de exponerla en este su elemento genuino, sabr\u00e1 abrirse paso por la interna verdad de la cosa. Debemos estar convencidos de que lo verdadero tiene la naturaleza de abrirse paso cuando ha llegado su tiempo, y de que solamente aparece cuando \u00e9ste ha llegado; por eso nunca aparece demasiado pronto, ni tampoco encuentra un p\u00fablico inmaduro. Tambi\u00e9n debemos estar convencidos de que el individuo necesita de este efecto para afirmarse en aquello que todav\u00eda no es m\u00e1s que un asunto suyo privado, y para experimentar el convencimiento como algo universal, que por lo pronto pertenece solamente a lo particular. Pero a este respecto, hay que distinguir frecuentemente entre el p\u00fablico, y aquellos que se hacen pasar por sus representantes y portavoces. Aqu\u00e9l se comporta en muchos aspectos de manera distinta a \u00e9stos, e incluso de manera opuesta. Mientras que el p\u00fablico se culpa bondadosamente a s\u00ed mismo de que un escrito filos\u00f3fico no le diga nada, \u00e9stos, por el contrario, seguros de su competencia, echan toda la culpa al escritor. Su repercusi\u00f3n en el p\u00fablico es m\u00e1s silenciosa que la actuaci\u00f3n de estos muertos cuando entierran a sus muertos.[58]\u00a0Si ahora la inteligencia com\u00fan es en general m\u00e1s culta, su curiosidad m\u00e1s despierta y su juicio se concreta con mayor rapidez, de tal modo que ya est\u00e1n pisando el umbral los que te enterrar\u00e1n,[59]\u00a0sin embargo, a menudo hay que diferenciar esto de una repercusi\u00f3n m\u00e1s lenta que corrige tanto esa fijaci\u00f3n forzada de la atenci\u00f3n mediante imponentes aseveraciones, como el reproche despreciativo, y que otorga a unos, s\u00f3lo al cabo de alg\u00fan tiempo, un mundo de contempor\u00e1neos, mientras que otros, despu\u00e9s de esta \u00e9poca, no tendr\u00e1n posteridad.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">72<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dado que, por lo dem\u00e1s, en una \u00e9poca en que la universalidad del esp\u00edritu se ha fortalecido tanto y la singularidad, como conviene, se ha tornado tanto m\u00e1s insignificante, y dado que tambi\u00e9n aquella universalidad se mantiene en toda su amplitud y riqueza cultivada y la fomenta, la participaci\u00f3n que le corresponde a la actividad del individuo en la obra global del esp\u00edritu s\u00f3lo puede ser peque\u00f1a; por ello, como implica ya la naturaleza de la ciencia, tanto m\u00e1s debe olvidarse el individuo de s\u00ed mismo, y llegar ciertamente a ser y a hacer lo que pueda, pero tambi\u00e9n debe exigirse de \u00e9l tanto menos, cuanto menos puede \u00e9l mismo esperar de s\u00ed y exigir para s\u00ed.<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2213205 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-un-filosofo-con-dos-caras-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2213205\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-un-filosofo-con-dos-caras-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-un-filosofo-con-dos-caras-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-un-filosofo-con-dos-caras-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-un-filosofo-con-dos-caras-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-un-filosofo-con-dos-caras-610x343.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/hegel-un-filosofo-con-dos-caras.jpg 1366w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[48]\u00a0Como en el caso de <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> y de <strong>Kant<\/strong>. El primero entiende la dial\u00e9ctica, en la estela plat\u00f3nica, como t\u00f3pica que parte de proposiciones probables, diferenci\u00e1ndose de la demostraci\u00f3n estricta. \u201c<em>Hay\u00a0demostraci\u00f3n\u00a0cuando el razonamiento parte de cosas verdaderas y primordiales, o de cosas cuyo conocimiento se origina a trav\u00e9s de cosas primordiales y verdaderas; en cambio, es\u00a0dial\u00e9ctico\u00a0el razonamiento construido a partir de cosas plausibles<\/em>.\u201d (<strong>Arist\u00f3teles<\/strong>,\u00a0<em>T\u00f3picos<\/em>\u00a0100a, en <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>,\u00a0<em>Tratados de l\u00f3gica (\u00d3rganon) I<\/em>, <strong>Gredos, Madrid<\/strong> 1988, p. 90)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para <strong>Kant<\/strong>, la dial\u00e9ctica es una l\u00f3gica de la apariencia: \u201c<em>Por distinto que sea el significado que en los autores de la Antig\u00fcedad tuvo esta denominaci\u00f3n de una ciencia o arte [la dial\u00e9ctica], sin duda que del uso efectivo que hicieron de la misma se puede deducir con seguridad que no era para ellos otra cosa que una\u00a0l\u00f3gica de la apariencia. Un arte sof\u00edstico&#8230;<\/em>\u201d (<strong>Kant,<\/strong><em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em>, B 85-86)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[49]\u00a0Las alusiones de <strong>Hegel<\/strong> se vuelven m\u00e1s expl\u00edcitas teniendo en cuenta el\u00a0<em>Cuaderno de Jena<\/em>\u00a0(1803-1806) y sus\u00a0<em>Lecciones sobre la historia de la Filosof\u00eda<\/em>\u00a0(aprox. desde 1819). En el\u00a0<em>Cuaderno<\/em>\u00a0cita a <strong>J. G\u00f6rres y a J. J. Wagner<\/strong> en un contexto semejante (cfr. nota\u00a0 ). <strong>G\u00f6rres,<\/strong> en\u00a0<em>Fe y saber<\/em>, hab\u00eda dicho: \u201c<em>As\u00ed pues, la uni\u00f3n de la actividad consciente e inconsciente no se expresa solamente en el genio po\u00e9tico, el genio filos\u00f3fico tambi\u00e9n es un don de los poderes superiores&#8230;<\/em>\u201d. (<strong>J. G\u00f6rres<\/strong>,\u00a0<em>Fe y saber<\/em>, <strong>M\u00fcnchen<\/strong> 1805, p. 103) Sobre <strong>J. J. Wagner,<\/strong> cfr. su\u00a0<em>Sistema de filosof\u00eda ideal<\/em>, Leipzig 1804, pp. 187, 248 y sigs. Como fil\u00f3sofo de la libertad, de la tolerancia de pensamiento y de la genialidad, Hegel probablemente tuviera en mente a A. B. <strong>Kay\u03b2ler<\/strong>,\u00a0<em>Contribuciones a la historia cr\u00edtica de la nueva Filosof\u00eda<\/em>, Halle 1804, vol 1. <strong>Kay\u03b2ler<\/strong> aduce ejemplos que ense\u00f1an la obligaci\u00f3n de la tolerancia en filosof\u00eda (op. cit., p. 214). Para \u00e9l, la elaboraci\u00f3n genial de las ciencias es la verdadera labor del fil\u00f3sofo (op. cit., p. 79).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En las\u00a0<em>Lecciones sobre la historia de la Filosof\u00eda<\/em>\u00a0dedica a <strong>Friedrich Schlegel<\/strong> y a su concepto de poes\u00eda trascendental unas l\u00edneas muy parecidas a \u00e9stas, que revelan la cr\u00edtica solapada que aparece aqu\u00ed en la\u00a0<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>: \u201cy esta poes\u00eda oscila entre la universalidad del concepto y la determinidad e indiferencia de la figura; no es ni carne ni pescado, ni poes\u00eda ni filosof\u00eda\u201d. (G.W.F. <strong>Hegel,\u00a0<em>Werke<\/em><\/strong>\u00a0in 20 <strong>B\u00e4nden, Suhrkamp, Frankfurt<\/strong>\/M 1970, vol. 20, p. 416) <strong>F. Schlegel<\/strong> hab\u00eda escrito en 1800: \u201c<em>La poes\u00eda y la filosof\u00eda son, seg\u00fan se tomen, esferas distintas, distintas formas, o tambi\u00e9n los factores de la religi\u00f3n. Pues intentad unir realmente a ambas, y lo que obtendr\u00e9is no ser\u00e1 sino religi\u00f3n.\u201d \u201cLo que se puede hacer en tanto la filosof\u00eda y la poes\u00eda est\u00e1n separadas, ya se ha hecho hasta llevarlo a t\u00e9rmino. Por tanto, ahora es tiempo ya de unir las dos.<\/em>\u201d (<strong>F. Schlege<\/strong>l, \u201cIdeas\u201d, en<strong><em>Athenaeum<\/em>,<\/strong> vol. 3, n\u00ba1, <strong>Berlin<\/strong> 1800, edici\u00f3n facs\u00edmil, <strong>Wissentschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt<\/strong> 1992, pp. 12 y 23)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[50]<strong>Hegel<\/strong> alude a unas palabras de Euclides transmitidas por <strong>Proclo<\/strong>, seg\u00fan las cuales no hay ninguna v\u00eda regia o camino real hacia la geometr\u00eda. (Procli diadochi in primum Euclidis elementorum librum comentarii, <strong>Leipzig<\/strong> 1873, p. 68)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[51]<strong>Hegel<\/strong> parece tener en mente a <strong>J. G\u00f6rres <\/strong>y a <strong>J. J. Wagner<\/strong>, citados en estas notas varias veces a este respecto. Cfr. nota 47. <strong>Wagner<\/strong> dice: \u201c<em>Honremos ciertamente al entendimiento, en tanto es una parte de la finitud de nuestra alma que est\u00e1 incluida en la perfecci\u00f3n de su esencia; pero que lo \u00fanico sagrado sea siempre para nosotros lo eterno, y que nos resulte despreciable lo finito que quiera valer por s\u00ed mismo<\/em>\u201d. (<strong>J. J. Wagner<\/strong>,<em>\u00a0Sistema de filosof\u00eda ideal<\/em>,<strong> Leipzig<\/strong> 1804, p. 28)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>G\u00f6rres<\/strong>, por su parte, escribe: \u201c<em>Y lo que la ciencia divina nos ense\u00f1a de la divinidad es con preferencia s\u00f3lo un lado de la naturaleza divina, lo que en ella es espiritual y es idea; en la raz\u00f3n penetra la inteligencia como con ojos destelleantes en el emp\u00edreo de la divinidad, y en tanto que distingue all\u00ed a los esp\u00edritus sublimes, asciende m\u00e1s y m\u00e1s hasta lo sacrosanto, hasta la idea de las ideas, hasta el absoluto, el cual contiene en s\u00ed todos los pensamientos divinos que est\u00e1n en la esencia de los seres<\/em>\u201d.\u00a0(<strong>J. G\u00f6rres<\/strong>,\u00a0<em>Fe y saber<\/em>, <strong>M\u00fcnchen<\/strong> 1805, p. 112)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hegel<\/strong> podr\u00eda haber pensado tambi\u00e9n en el discurso sobre lo sagrado de <strong>Eschenmayer<\/strong>: \u201c<em>Lo\u00a0sagrado\u00a0es aquello que no tiene ninguna relaci\u00f3n inmediata ni con el conocimiento -en la representaci\u00f3n y en la idea-, ni con las acciones de los hombres. Si encuentras oscuro lo que digo, piensa que para despertar en ti la misma intuici\u00f3n y el mismo sentimiento s\u00f3lo dispongo de palabras vac\u00edas, y que para encontrar lo m\u00e1s elevado, no puedo tomar nada prestado de lo m\u00e1s bajo y subalterno, sino que m\u00e1s bien tengo que apartar todo esto de \u00e9l\u201d<\/em>. (<strong>C. A. Eschenmayer<\/strong>,\u00a0<em>El eremita y el forastero. Conversaciones sobre lo sagrado y la historia<\/em>, <strong>Erlangen<\/strong> 1805, p. 25)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[52]<strong>Hegel<\/strong> se refiere a la recepci\u00f3n del pensamiento plat\u00f3nico y aristot\u00e9lico en el <strong>Neoplatonismo,<\/strong> as\u00ed como a exposiciones contempor\u00e1neas de la historia filosof\u00eda. Tambi\u00e9n es posible que aluda a la interpretaci\u00f3n de Friedrich Schlegel, para quien Plat\u00f3n supo unir poes\u00eda y filosof\u00eda \u201c<em>Puesto que has mencionado como poeta a <strong>Plat\u00f3n<\/strong> cuando mencionaste la transici\u00f3n de la poes\u00eda a la filosof\u00eda, y de la filosof\u00eda a la poes\u00eda, por lo cual te recompensen las musas&#8230;<\/em>\u201d (<strong>F. Schlegel,<\/strong> \u201cConversaci\u00f3n sobre la poes\u00eda\u201d, en\u00a0<strong><em>Athenaeum<\/em>,<\/strong> vol. 1, n\u00ba2, <strong>Berlin<\/strong> 1798, edici\u00f3n facs\u00edmil, <strong>Wissentschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt<\/strong> 1992, p. 87) \u201c<em>Para <strong>Plat\u00f3n,<\/strong> por contra, la perfecci\u00f3n y belleza de la exposici\u00f3n no es un medio, sino un fin en s\u00ed. Por eso su forma, estrictamente considerada, es ya completamente po\u00e9tica.\u201d (Ibid., p. 109) \u201cEn <strong>Plat\u00f3n<\/strong> se encuentran todas las variedades puras de la prosa griega en su individualidad cl\u00e1sica y sin mezcla, y a menudo unas junto a otras, sin transici\u00f3n: la prosa l\u00f3gica, la f\u00edsica, la m\u00edmica, la paneg\u00edrica y la m\u00edtica.<\/em>\u201d (Ibid., p. 218)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[53]\u00a0Para la caracterizaci\u00f3n del Neoplatonismo como \u00e9poca de \u201c<em>entusiasmo exaltado<\/em>\u201d, cfr. <strong>Dieterich Tiedeman<\/strong>n,\u00a0<em>Esp\u00edritu de la filosof\u00eda especulativa<\/em>, <strong>Marburg 1<\/strong>793, vol. 3, pp. 270ss (sobre Plotino) y 521ss (sobre Proclo). Una obra temprana de Hegel ya se refiere a esta cr\u00edtica de <strong>Tiedemann<\/strong> (cfr. <strong>Hegel,\u00a0<em>Gesammelte Werke<\/em>, Rheinisch-Westf\u00e4llischen Akademie der Wissentschaften, Hamburg<\/strong> 1968ss, vol. 4., p. 207).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[54]\u00a0La apreciaci\u00f3n neoplat\u00f3nica de <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> la comentar\u00e1 <strong>Hegel<\/strong> en sus\u00a0<em>Lecciones sobre la historia de la Filosof\u00eda<\/em>\u00a0(aprox. desde 1819): \u201c<em>se puede denominar a Plotino tanto neoplat\u00f3nico como neoaristot\u00e9lico. Se encuentran en \u00e9l muchos desarrollos a la manera aristot\u00e9lica; las formas empleadas por <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> como la d\u00ednamis, la energ\u00eda, etc., predominan igualmente en Plotino, y su relaci\u00f3n es un objeto esencial de su pensamiento<\/em>\u201d.(\u00a0<strong>G.W.F. Hegel,\u00a0<em>Werke<\/em>\u00a0in 20 B\u00e4nden, Suhrkamp, Frankfurt\/M<\/strong> 1970, vol. 19, p. 437)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[55]\u00a0En su apreciaci\u00f3n del\u00a0<strong>Parm\u00e9nides<\/strong>\u00a0plat\u00f3nico, <strong>Hegel<\/strong> sigue a <strong>Proclo<\/strong> (cuya\u00a0<em>Teolog\u00eda plat\u00f3nica<\/em>\u00a0tiene sin duda a la vista), aunque el comentario de \u00e9ste no se encontraba disponible en la \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[56]\u00a0El concepto plotiniano de\u00a0<em>\u00e9xtasis<\/em>\u00a0se encuentra muy alejado del rapto m\u00edstico, en lo que tiene raz\u00f3n <strong>Hegel<\/strong> al decir que es un \u00e9xtasis mal entendido. La palabra griega\u00a0<em>ekst\u00e1sis<\/em>\u00a0s\u00f3lo aparece en una ocasi\u00f3n relacionada con la uni\u00f3n m\u00edstica en las\u00a0<strong><em>En\u00e9adas<\/em><\/strong>(<strong>En\u00e9ada<\/strong> 6, libro 9, cap. 11), pero no describe un estado de rapto, sino \u201cuna soledad callada y un estado de calma\u201d,\u00a0\u00a0(<strong>Plotinus,\u00a0<em>Enneads<\/em>, Loeb, Harvard 1<\/strong>988). <strong>Tiedemann<\/strong> critica este concepto en su\u00a0<em>Esp\u00edritu de la filosof\u00eda especulativa<\/em>, <strong>Marburg<\/strong> 1793, vol. 3, pp. 279 y sigs., y tambi\u00e9n <strong>Johann Gottlieb Buhle<\/strong> en su\u00a0<em>Historia de la nueva Filosof\u00eda desde la \u00e9poca de la restauraci\u00f3n de las ciencias<\/em>, <strong>G\u00f6ttingen<\/strong> 1800, vol 1., p. 685 y sigs. Ambos indican la importancia del concepto de \u00e9xtasis para la nueva filosof\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[57]<strong>Kant, Fichte <\/strong>y<strong> Schelling<\/strong> insisten en ello. Para<strong> Kant,<\/strong> el objetivo de la filosof\u00eda cr\u00edtica es poner a la metaf\u00edsica \u201c<em>en la v\u00eda segura de la ciencia<\/em>\u201d (<strong>Kant<\/strong>,\u00a0<em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em>, B XXIII).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para <strong>Fichte<\/strong>, \u201c<em>si hasta hoy se ha pensado precisamente al o\u00edr la palabra filosof\u00eda en ello [en una ciencia] o no, no importa absolutamente nada, y una vez que hubiera llegado a ser ciencia, dejar\u00eda de llevar, no sin raz\u00f3n, el nombre que hasta ahora ha llevado por una humildad en absoluto exagerada: el nombre de una afici\u00f3n, de una predilecci\u00f3n, de un diletantismo. La naci\u00f3n que invente esta ciencia merecer\u00eda darle un nombre en su lenguaje, y entonces podr\u00eda finalmente llamarse\u00a0la ciencia, o\u00a0la Doctrina de la Ciencia. La hasta entonces llamada filosof\u00eda ser\u00eda por tanto\u00a0la ciencia de una ciencia en general. (<strong>Fichte<\/strong>,\u00a0Sobre el concepto de la Doctrina de la Ciencia, o de la as\u00ed\u00a0 llamada Filosof\u00eda\u00a0[1794, 1798<sup>2<\/sup>], en <strong>J. G. Fichte,\u00a0S\u00e4mtliche Werke, I. H. Fichte, ed., Berlin<\/strong> 1845-1846, vol. 1, pp. 44-45)<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong>Schelling<\/strong> tambi\u00e9n abunda en la cientificidad de la filosof\u00eda: \u201cesa identidad esencial, el uno en todo y el todo en uno, donde la ciencia -mediante la forma- alcanza el conocimiento, le ser\u00e1 revelada mediante su misma realizaci\u00f3n a la filosof\u00eda, en cuanto ciencia que todo lo abarca, y en primer lugar mediante el esbozo de la imagen completa<\/em>\u201d. (<strong>Schelling<\/strong>,\u00a0<em>Ulteriores exposiciones del Sistema de la Filosof\u00eda<\/em>\u00a0[1802], en <strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 4, p. 411)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[58]\u00a0\u201cD<em>eja que los muertos entierren a sus muertos<\/em>\u201d. Mt 8, 22; Lc 9, 60<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[59]\u00a0\u201c<em>Mira, aqu\u00ed a la puerta est\u00e1n los pies de los que han enterrado a tu marido; ellos te llevar\u00e1n a ti<\/em>\u201d. Hch 5, 9<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2213201\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/the-spiral-staircase.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"412\" data-id=\"2213201\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/the-spiral-staircase.jpg 550w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/the-spiral-staircase-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/the-spiral-staircase-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/the-spiral-staircase-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>FIN PR\u00d3LOGO &#8211; FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU. \u00abPR\u00d3LOGO\u00bb, por W. F. Hegel (Parte I). FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte II) FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte III) *** W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/17\/w-f-hegel-fenomenologia-del-espiritu-prologo-por-w-f-hegel-y-parte-iv\/\" title=\"W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU. \u00abPR\u00d3LOGO\u00bb, por W. F. Hegel (y Parte IV).\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2213203,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[99],"class_list":["post-2213192","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-hegel"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2213192","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2213192"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2213192\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2213203"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2213192"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2213192"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2213192"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}