{"id":2212046,"date":"2021-06-02T00:05:01","date_gmt":"2021-06-01T23:05:01","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2212046"},"modified":"2024-04-03T08:39:47","modified_gmt":"2024-04-03T06:39:47","slug":"fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/02\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-ii\/","title":{"rendered":"FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte II)"},"content":{"rendered":"<p class=\"entry-title\" style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/05\/26\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-i\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU. \u00abPR\u00d3LOGO\u00bb, por W. F. Hegel (Parte I).<\/a><\/p>\n<p class=\"entry-title\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/09\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-iii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte III)<\/a><\/p>\n<p class=\"mh-meta entry-meta\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/17\/w-f-hegel-fenomenologia-del-espiritu-prologo-por-w-f-hegel-y-parte-iv\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (y Parte IV)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #339966;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU.<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong style=\"font-size: 24pt;\">\u00abPR\u00d3LOGO\u00bb<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">PARTE II<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por\u00a0 Luis Fern\u00e1ndez-Casta\u00f1eda, 2007<\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2212739\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/300px-783px-Americana_1920_Hegel_Georg_Wilhelm_Friedrich.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"392\" data-id=\"2212739\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/300px-783px-Americana_1920_Hegel_Georg_Wilhelm_Friedrich.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/300px-783px-Americana_1920_Hegel_Georg_Wilhelm_Friedrich-230x300.jpg 230w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>20<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo verdadero es el Todo. Pero el Todo es solamente la esencia que se lleva a s\u00ed misma a su final mediante su desarrollo. Del Absoluto hay que decir que es esencialmente\u00a0<em>resultado<\/em>, que s\u00f3lo al\u00a0<em>final<\/em>\u00a0es lo que en verdad es; y en ello precisamente consiste su naturaleza: ser real y efectivo, ser sujeto, o ser devenir de s\u00ed mismo. Por contradictorio que pueda parecer que haya que concebir al <strong>Absoluto<\/strong> esencialmente como resultado, basta, sin embargo, una peque\u00f1a consideraci\u00f3n para descartar esta apariencia de contradicci\u00f3n. El inicio, el principio, o el Absoluto, tal como se lo enuncia primeramente y de un modo inmediato, es s\u00f3lo lo universal. Del mismo modo que cuando digo \u201c<em>todos\u00a0los animales<\/em>\u201d, este enunciado no puede pasar por una zoolog\u00eda, tambi\u00e9n resulta claro que las palabras \u201c<em>divino<\/em>\u201d, \u201c<em>absoluto<\/em>\u201d, \u201c<em>eterno<\/em>\u201d, etc., no dicen lo que est\u00e1 contenido en ellas; pero palabras como \u00e9stas son las \u00fanicas que de hecho expresan la intuici\u00f3n como algo inmediato. Todo cuanto sea m\u00e1s que una de tales palabras, aunque sea s\u00f3lo el paso a una proposici\u00f3n, es un\u00a0<em>venir a ser otro<\/em>\u00a0que debe ser recogido, es una mediaci\u00f3n. Pero la mediaci\u00f3n es lo que se rechaza con repugnancia, como si por hacer de ella m\u00e1s que esto s\u00f3lo, por no ser nada absoluto y en el <strong>Absoluto<\/strong> no ser nada, se hubiera renunciado al conocimiento absoluto.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>21<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero este rechazo proviene en realidad de la ignorancia que se tiene de la naturaleza de la mediaci\u00f3n y del conocimiento absoluto mismo. Pues la mediaci\u00f3n no es otra cosa que la igualdad consigo misma que se mueve a s\u00ed misma, o la reflexi\u00f3n sobre s\u00ed misma, el momento del yo que es para s\u00ed, la pura negatividad o el<em>\u00a0simple devenir<\/em>. El yo o el devenir en general, este mediar, es en virtud de su simplicidad justamente la inmediatez que deviene y lo inmediato mismo.- Supone, por tanto, desconocer la raz\u00f3n excluir de lo verdadero a la reflexi\u00f3n y no captarla como movimiento positivo del Absoluto. Ella es la que convierte lo verdadero en resultado, pero igualmente supera esta contraposici\u00f3n de lo verdadero frente a su devenir, pues este devenir es igualmente simple, y por ello no difiere de la forma de lo verdadero, consistente en mostrarse como\u00a0<em>simple<\/em>\u00a0en el resultado; es m\u00e1s bien justamente este haber retornado a la simplicidad.- Si es cierto que el embri\u00f3n es\u00a0<em>en s\u00ed<\/em>\u00a0un ser humano,\u00a0<em>para s\u00ed<\/em>\u00a0no lo es: para s\u00ed s\u00f3lo lo es en cuanto que raz\u00f3n cultivada que ha\u00a0<em>hecho<\/em>\u00a0de s\u00ed misma lo que ella es\u00a0<em>en s\u00ed<\/em>. S\u00f3lo esto es su realidad efectiva. Pero este resultado es asimismo inmediatez simple, porque es la libertad autoconsciente que reposa en s\u00ed misma, y que no ha echado a un lado la contraposici\u00f3n, dej\u00e1ndola estar ah\u00ed, sino que se ha reconciliado con ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>22<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto tambi\u00e9n se puede expresar diciendo que la raz\u00f3n es el\u00a0<em>obrar conforme a un fin<\/em>. Exaltar lo que se entiende por naturaleza por encima del pensamiento malentendido, y antes que nada desterrar la finalidad externa,[21]\u00a0es lo que ha desacreditado la forma del\u00a0<em>fin<\/em>\u00a0en general. Pero, al igual que <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> determina la naturaleza como el obrar conforme a un fin,\u00a0[22]\u00a0el fin es lo inmediato, lo que est\u00e1 quieto y es \u00e9l mismo motor, el sujeto. Su abstracta fuerza motriz es el\u00a0<em>ser-para s\u00ed<\/em>, o la pura negatividad. S\u00f3lo por eso el resultado es lo mismo que el inicio, porque el inicio es finalidad; o s\u00f3lo por eso lo real y efectivo es lo mismo que su concepto, porque lo inmediato en cuanto finalidad tiene en s\u00ed mismo al s\u00ed-mismo o a la pura realidad efectiva. El fin realizado o lo real existente es el movimiento y el despliegue del devenir; pero esta inquietud es precisamente el s\u00ed-mismo; y por eso es igual a aquella inmediatez y simplicidad del inicio, porque es el resultado, lo que ha retornado a s\u00ed&#8230; pero lo que ha retornado a s\u00ed es precisamente el s\u00ed-mismo, y el s\u00ed-mismo es la igualdad y simplicidad que se est\u00e1 refiriendo a s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">23<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La necesidad de representarse el <strong>Absoluto<\/strong> como\u00a0<em>sujeto<\/em>\u00a0se serv\u00eda de proposiciones tales como:\u00a0<em><strong>Dio<\/strong>s<\/em>\u00a0es lo eterno, o\u00a0<strong><em>Dios<\/em><\/strong>\u00a0el orden moral del mundo, o\u00a0<strong><em>Dios<\/em><\/strong>\u00a0el amor, etc.[23]\u00a0En tales proposiciones, lo verdadero est\u00e1 puesto directamente s\u00f3lo como sujeto, no se lo expone como el movimiento de reflejarse a s\u00ed mismo en s\u00ed mismo. En proposiciones de este tipo se empieza con la palabra\u00a0<strong><em>Dios<\/em><\/strong>. \u00c9ste es de suyo un sonido sin sentido, un simple nombre; s\u00f3lo el predicado dice\u00a0<em>lo que es <strong>Dios<\/strong><\/em>, es su cumplimiento y significado; s\u00f3lo en este final el inicio vac\u00edo deviene un saber real y efectivo. A este respecto, no se alcanza a ver por qu\u00e9 no se habla solamente de lo eterno, del orden moral del mundo, etc., o, como hac\u00edan los antiguos, de conceptos puros -del ser, de lo uno, etc.[24]-, de aquello que constituye el significado, sin a\u00f1adir adem\u00e1s a ello ese sonido sin sentido. Pero con esta palabra se se\u00f1ala precisamente que no se ha puesto un ser o esencia o, en suma, algo universal, sino algo reflejado en s\u00ed mismo, un sujeto. Pero esto, a su vez, s\u00f3lo est\u00e1 anticipado. Se toma al sujeto como punto fijo al que se adhieren los predicados como a su soporte por un movimiento que pertenece a aquel que sabe del sujeto, movimiento que tampoco se considera que pertenezca al punto mismo; pero s\u00f3lo mediante \u00e9l se expondr\u00eda el contenido como sujeto. Por el modo en que est\u00e1 constituido este movimiento, no puede pertenecer al sujeto; pero, tras presuponer aquel punto, tampoco puede estar constituido de otra manera, solamente puede ser exterior. De ah\u00ed que anticipar que el Absoluto es sujeto no solamente no es la realidad de este concepto, sino que incluso la hace imposible, pues lo pone como punto inm\u00f3vil, cuando su realidad es el automovimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">24<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre las m\u00faltiples consecuencias que se desprenden de lo dicho, puede destacarse la de que el saber solamente es real y efectivo, y s\u00f3lo puede exponerse, como ciencia o como\u00a0<em>sistema<\/em>.[25]\u00a0Que adem\u00e1s una -as\u00ed denominada- proposici\u00f3n de fundamento o principio de la filosof\u00eda, si es verdadera, es ya por ello tambi\u00e9n falsa, por ser proposici\u00f3n de fundamento o principio.- Por eso es f\u00e1cil refutarla. La refutaci\u00f3n consiste en mostrar su deficiencia; pero es deficiente porque es solamente lo universal o el principio, el inicio. Si la refutaci\u00f3n es a fondo, entonces est\u00e1 tomada del principio y desarrollada desde \u00e9l, no montada desde el exterior mediante aseveraciones y ocurrencias contrapuestas. Si no se desconociese a s\u00ed misma considerando \u00fanicamente su lado\u00a0<em>negativo<\/em>, sin ser tambi\u00e9n consciente del lado\u00a0<em>positivo<\/em>\u00a0de su progreso y resultado, la refutaci\u00f3n ser\u00eda propiamente el desarrollo del principio refutado, y por ende, el complemento de su deficiencia.- La realizaci\u00f3n propiamente positiva del inicio es al mismo tiempo, inversamente, tambi\u00e9n un comportamiento negativo frente a \u00e9l, a saber: frente a su forma unilateral de ser, primeramente,\u00a0<em>inmediato<\/em>, o de ser finalidad. Por eso puede tomarse igualmente como refutaci\u00f3n de aquello que constituye el\u00a0<em>fundamento<\/em>\u00a0del sistema, pero es mejor tomarla como muestra de que el\u00a0<em>fundamento<\/em>\u00a0o el principio del sistema s\u00f3lo es, de hecho, su\u00a0<em>inicio<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>25<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Que lo verdadero solamente es real y efectivo como sistema, o que la sustancia es esencialmente sujeto, se expresa en la noci\u00f3n que califica el Absoluto como\u00a0<em>esp\u00edritu<\/em>[26]: el\u00a0 concepto m\u00e1s sublime, y el que pertenece a esta nueva \u00e9poca y a su religi\u00f3n. S\u00f3lo lo espiritual es lo\u00a0<em>real y efectivo<\/em>; es la esencia, o lo siendo<em>\u00a0en s\u00ed<\/em>; lo que<em>\u00a0<\/em>se<em>\u00a0mantiene<\/em>\u00a0o lo\u00a0<em>determinado<\/em>, el\u00a0<em>ser-otro<\/em>\u00a0y\u00a0<em>ser-para-s\u00ed<\/em>, y lo que en esta determinidad o en este su estar-fuera-de-s\u00ed permanece en s\u00ed mismo, o es\u00a0<em>en y para s\u00ed<\/em>.- Pero este ser en y para s\u00ed es primeramente para nosotros o\u00a0<em>en s\u00ed<\/em>, es la\u00a0<em>sustancia<\/em>\u00a0espiritual. Tiene que serlo tambi\u00e9n\u00a0<em>para s\u00ed mismo<\/em>: tiene que ser el saber de lo espiritual y el saber de s\u00ed como esp\u00edritu, es decir, tiene que serse como\u00a0<em>objeto<\/em>, pero con la misma inmediatez serlo tambi\u00e9n como objeto\u00a0<em>mediado<\/em>, esto es, objeto asumido, reflejado en s\u00ed. Solamente es\u00a0<em>para s\u00ed<\/em>\u00a0para nosotros en la medida en que su contenido espiritual est\u00e1 producido por \u00e9l mismo; pero en la medida en que tambi\u00e9n \u00e9l es para s\u00ed mismo para s\u00ed, este autoproducirse, el concepto puro, le es al mismo tiempo el elemento objetual en el que tiene su existencia, y de este modo, en su existencia para s\u00ed mismo, es objeto reflejado en s\u00ed.- El esp\u00edritu que as\u00ed se sabe esp\u00edritu es la\u00a0<em>ciencia<\/em>. Ella es su realidad, y el reino que \u00e9l se construye en su propio elemento.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">26<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El\u00a0<em>puro<\/em>\u00a0autoconocerse en el absoluto ser-otro, este \u00e9ter\u00a0<em>en cuanto tal<\/em>, es el fundamento y la base de la ciencia, o es el\u00a0<em>saber en general<\/em>. El comienzo de la filosof\u00eda tiene como supuesto o exigencia que la conciencia se encuentre en este elemento. Pero este elemento s\u00f3lo llega a su culminaci\u00f3n y transparencia mediante el movimiento de su llegar a ser. Lo que tiene el modo de la inmediatez simple es la pura espiritualidad o lo\u00a0<em>universal<\/em>. Porque la sustancia es la inmediatez del esp\u00edritu, porque es en suma el esp\u00edritu, es\u00a0<em>esencialidad transfigurada<\/em>, reflexi\u00f3n ella misma simple o inmediatez, ser que es reflexi\u00f3n sobre s\u00ed mismo. La ciencia por su parte exige a la autoconciencia que se haya elevado a este \u00e9ter para que pueda vivir con ella y en ella, y viva. Rec\u00edprocamente, el individuo tiene derecho a exigir que la ciencia le facilite la escalera para ascender al menos a este punto de vista. Su derecho se basa en la absoluta independencia que sabe que posee en cada figura de su saber, pues en cada una de ellas, sea o no reconocida por la ciencia, y sea el contenido cualquiera que fuere, el individuo es al mismo tiempo la forma absoluta, o tiene la\u00a0<em>inmediata certeza<\/em>\u00a0de s\u00ed mismo, y es por ello, si se prefiere esta expresi\u00f3n,\u00a0<em>ser<\/em>\u00a0incondicionado. Si el punto de vista de la conciencia, seg\u00fan el cual \u00e9sta sabe de las cosas objetuales en contraposici\u00f3n a s\u00ed misma, y sabe de s\u00ed misma en contraposici\u00f3n a ellas, vale para la ciencia como lo\u00a0<em>otro<\/em>\u00a0-aquello en donde est\u00e1 en s\u00ed o, m\u00e1s bien, donde est\u00e1 como p\u00e9rdida del esp\u00edritu-, el elemento de la ciencia es para la conciencia, por el contrario, un lejano m\u00e1s all\u00e1 en el que ya no se posee a s\u00ed misma. Cada una de estas dos partes parece ser para la otra lo inverso a la verdad. El que la conciencia natural se conf\u00ede inmediatamente a la ciencia es un intento que hace, atra\u00edda no sabe por qu\u00e9, de ponerse tambi\u00e9n alguna vez cabeza abajo; la coacci\u00f3n para que adopte esta posici\u00f3n desacostumbrada y se desenvuelva en ella es una violencia que parece tan improvisada como innecesaria, violencia que se le exige abusivamente que inflija sobre s\u00ed.- La ciencia, sea en s\u00ed misma lo que ella quiera, se presenta en relaci\u00f3n con la autoconciencia inmediata como lo inverso a \u00e9sta. O bien, como la autoconciencia inmediata es el principio de la realidad efectiva y, en cuanto que es para s\u00ed, es externa a la ciencia, \u00e9sta tiene la forma de la irrealidad. Por eso la ciencia tiene que unir ese elemento con ella, o m\u00e1s bien mostrar que le pertenece a ella\u00a0 misma, y c\u00f3mo le pertenece. Carente de realidad efectiva, ella es tan s\u00f3lo el\u00a0<em>en s\u00ed<\/em>, la\u00a0<em>finalidad<\/em>, que por lo pronto a\u00fan es algo s\u00f3lo\u00a0<em>interior<\/em>, no est\u00e1 como esp\u00edritu, de primeras est\u00e1 solamente como sustancia espiritual. Tiene que exteriorizarse y llegar a ser para s\u00ed misma, lo cual no quiere decir sino que tiene que poner la autoconciencia como una consigo.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>27<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este devenir de la\u00a0<em>ciencia en general<\/em>, o del\u00a0<em>saber<\/em>, es lo que esta\u00a0<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>\u00a0del esp\u00edritu expone como primera parte del sistema de la misma. El saber, tal y como es primeramente, o el\u00a0<em>esp\u00edritu inmediato<\/em>, es lo que carece de esp\u00edritu, o la\u00a0<em>conciencia sensible<\/em>. Para llegar a ser saber aut\u00e9ntico, o para producir el elemento de la ciencia, que es su concepto puro, el esp\u00edritu tiene que recorrer trabaj\u00e1ndose a s\u00ed mismo un largo camino.- Este devenir, tal y como se presenta en su contenido y en las figuras que en \u00e9l se manifiestan, aparece como algo distinto a una gu\u00eda de la conciencia no cient\u00edfica hacia la ciencia; tambi\u00e9n es algo distinto a la fundamentaci\u00f3n de la ciencia; y nada tiene que ver, desde luego, con el entusiasmo que comienza inmediatamente con el saber absoluto como con un pistoletazo, y se deshace de otros puntos de vista neg\u00e1ndose a darse por enterado de ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">28<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la tarea de conducir al individuo desde su punto de vista inculto hasta el saber hab\u00eda que tomarla en su sentido universal, y considerar al individuo universal, al esp\u00edritu del mundo, en su formaci\u00f3n cultural.- Por lo que hace a la relaci\u00f3n entre ambos, en el individuo universal se muestra a cada momento c\u00f3mo gana forma concreta y configuraci\u00f3n propia. El individuo particular, en cambio, es el esp\u00edritu incompleto, una figura concreta en cuya entera existencia domina una determinidad, y en la cual las dem\u00e1s s\u00f3lo est\u00e1n presentes con rasgos borrosos. En un esp\u00edritu que est\u00e9 m\u00e1s alto que otro, la existencia concreta m\u00e1s baja ha descendido hasta convertirse en un momento inaparente; lo que antes fue la cosa misma, ahora es solamente una huella; su figura est\u00e1 velada, y se ha convertido en una simple sombra. El individuo recorre este pasado, cuya sustancia es el esp\u00edritu que est\u00e1 m\u00e1s alto, a la manera como el que, proponi\u00e9ndose una ciencia superior, repasa los conocimientos preparatorios que adquiri\u00f3 largo tiempo atr\u00e1s para tener presente su contenido: evoca su recuerdo, sin interesarse ni detenerse en ellos. As\u00ed tambi\u00e9n, todo individuo particular recorre las etapas de formaci\u00f3n del esp\u00edritu universal, pero como figuras deshabitadas ya por el esp\u00edritu, como etapas de un camino ya trillado y allanado; vemos as\u00ed c\u00f3mo los conocimientos que en \u00e9pocas anteriores preocupaban al esp\u00edritu maduro de los hombres, han descendido a ser conocimientos, ejercicios, e incluso juegos propios de la infancia, y en el progreso pedag\u00f3gico reconoceremos, dibujada como en una silueta, la historia de la formaci\u00f3n cultural del mundo. Esta existencia pasada es ya patrimonio adquirido del esp\u00edritu universal, que constituye la sustancia del individuo, o su naturaleza inorg\u00e1nica.- A este respecto, la formaci\u00f3n cultural consiste, vista desde el lado del individuo, en adquirir esto que est\u00e1 ah\u00ed, en asimilar -en s\u00ed- su naturaleza inorg\u00e1nica, y adue\u00f1arse -para s\u00ed- de ella. Pero esto a su vez no es algo distinto a que el esp\u00edritu universal o la sustancia se d\u00e9 a s\u00ed misma su autoconciencia, o es su devenir y reflexi\u00f3n sobre s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">29<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ciencia expone tanto este movimiento formativo en su detalle y necesidad, como la configuraci\u00f3n de aquello que ha descendido ya a la condici\u00f3n de momento y patrimonio del esp\u00edritu. La meta es que el esp\u00edritu logre inteligir lo que es el saber. La impaciencia pide lo imposible, esto es, alcanzar la meta sin los medios para ello. Por una parte, hay que soportar la\u00a0<em>longitud<\/em>\u00a0de este camino, pues todos los momentos son necesarios; por otra parte, hay que\u00a0<em>detenerse<\/em>\u00a0en cada uno, pues cada uno de ellos constituye de por s\u00ed una figura individual entera, y s\u00f3lo se considerar\u00e1 de un modo absoluto si su determinidad se considera como un Todo o algo concreto, o se considera el Todo en la peculiaridad de esa determinaci\u00f3n.- Puesto que la sustancia del individuo, puesto que el esp\u00edritu del mundo, ha tenido la paciencia de recorrer estas formas en la larga extensi\u00f3n del tiempo, y de emprender el inmenso trabajo de la historia universal, y puesto que no pudo alcanzar con menor trabajo la conciencia de s\u00ed, por ello el individuo no puede ciertamente comprender con menor trabajo su sustancia. Sin embargo, al mismo tiempo se toma un esfuerzo menor, ya que\u00a0<em>en s\u00ed<\/em>\u00a0todo esto ha sido logrado: el contenido es ya la realidad efectiva cancelada en cuanto a la posibilidad, y es la inmediatez dome\u00f1ada. Siendo ya algo\u00a0<em>pensado<\/em>, el contenido es\u00a0<em>patrimonio<\/em>\u00a0de la individualidad; ya no hay que convertir la\u00a0<em>existencia<\/em>, el\u00a0<em>ser-ah\u00ed<\/em>, en el\u00a0<em>ser en-s\u00ed<\/em>, sino solamente el\u00a0<em>en-s\u00ed<\/em>\u00a0en la forma del\u00a0<em>ser para-s\u00ed<\/em>, de un modo que hay que ver con m\u00e1s detalle.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>30<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que se le ahorra al individuo en este movimiento es la elevaci\u00f3n de la\u00a0<em>existencia<\/em>; pero lo que todav\u00eda resta es la\u00a0<em>representaci\u00f3n<\/em>\u00a0y la\u00a0<em>familiaridad<\/em>\u00a0con las formas. Esa primera negaci\u00f3n traslada la existencia replegada en la sustancia al elemento del s\u00ed-mismo, pero solamente, por lo pronto, de manera\u00a0<em>inmediata<\/em>; a\u00fan tiene por ello el mismo car\u00e1cter de inmediatez incomprendida o de indiferencia inm\u00f3vil que la existencia misma, o s\u00f3lo ha pasado a la\u00a0<em>representaci\u00f3n<\/em>.- Al mismo tiempo es por ello algo\u00a0<em>familiar<\/em>, algo de lo que ya se ocup\u00f3 el esp\u00edritu y que, por tanto, ya no centra su actividad ni en consecuencia su inter\u00e9s. Si la actividad que ya se ha ocupado de la existencia es la mediaci\u00f3n inmediata o existente, y con ello el movimiento del esp\u00edritu particular -y s\u00f3lo de \u00e9l- que no se comprende a s\u00ed mismo, el saber, por el contrario, se dirige contra la representaci\u00f3n as\u00ed producida, contra esta familiaridad, es la acci\u00f3n del s\u00ed-mismo universal, y el inter\u00e9s del pensamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>31<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde luego lo familiar, no por ser\u00a0<em>familiar<\/em>\u00a0es conocido. El modo m\u00e1s frecuente de ebga\u00f1arse a uno mismo y a los dem\u00e1s al conocer es presuponer que algo es familiar y conformarse con ello. Lanzando discursos de ac\u00e1 para all\u00e1, semejante saber no avanza un palmo, y no sabe por qu\u00e9. El sujeto y el objeto, Dios, la naturaleza, el entendimiento, la sensibilidad, etc., pasan sin examen por familiares y, como v\u00e1lidos, se les pone de fundamento, constituyendo puntos fijos, tanto de partida como de retorno. El movimiento transcurre de ac\u00e1 para all\u00e1 entre estos puntos que permanecen inm\u00f3viles y se mantiene, por tanto, solamente sobre su superficie. De este modo, el aprehender y el examinar se reducen a ver si cada cual encuentra tambi\u00e9n en su representaci\u00f3n lo que se dice de esos puntos, si le parece as\u00ed y le es familiar, o no.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">32<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Analizar<\/em>\u00a0una representaci\u00f3n, tal como ha solido hacerse,[27]\u00a0no era ya otra cosa que suspender la forma de su familiaridad. Descomponer una representaci\u00f3n en sus elementos originarios es retroceder a sus momentos, que al menos no tienen la forma de la representaci\u00f3n con la que nos encontramos, sino que son patrimonio inmediato del s\u00ed-mismo. Ciertamente, este an\u00e1lisis s\u00f3lo lleva a\u00a0<em>pensamientos<\/em>\u00a0que son a su vez determinaciones familiares, fijas e inm\u00f3viles. Pero esto\u00a0<em>separado<\/em>, lo irreal mismo, es un momento esencial; pues s\u00f3lo porque se separa y se vuelve irreal, lo concreto se mueve a s\u00ed mismo. La actividad de separar es la fuerza y la labor del\u00a0<em>entendimiento<\/em>, el poder m\u00e1s asombroso y grande, o m\u00e1s bien, el poder absoluto. El c\u00edrculo que reposa cerrado en s\u00ed y que, como sustancia, retiene sus momentos, es la relaci\u00f3n inmediata y, por tanto, nada asombrosa. Pero que lo accidental separado de su entorno, en cuanto tal, lo que est\u00e1 unido y s\u00f3lo existe en su conexi\u00f3n con otra cosa real, adquiera una existencia propia y una libertad separada, eso es el enorme poder de lo negativo; es la energ\u00eda del pensamiento, del yo puro. La muerte, si queremos denominar as\u00ed a esa irrealidad, es lo m\u00e1s espantoso, y retener lo muerto, lo que exige la m\u00e1xima fuerza. La belleza sin fuerza odia al entendimiento, porque \u00e9ste le exige lo que ella no puede. Pero la vida del esp\u00edritu no es la vida que se asusta ante la muerte y se conserva libre de desolaci\u00f3n, sino la que soporta la muerte y se mantiene en ella. El esp\u00edritu s\u00f3lo conquista su verdad cuando es capaz de encontrarse a s\u00ed mismo en el absoluto desgarramiento. El esp\u00edritu no es este poder como lo positivo que aparta la mirada de lo negativo, como cuando decimos de algo que no es nada o que es falso y, hecho esto, lo dejamos de lado para pasar a otra cosa, sino que s\u00f3lo es este poder en cuanto mira a la cara a lo negativo, en cuanto se demora en ello. Este demorarse es la fuerza m\u00e1gica que convierte lo negativo en ser.- Ella es lo mismo que m\u00e1s arriba se ha llamado sujeto, el cual, al dar existencia a la determinidad en su elemento, supera la inmediatez abstracta, es decir, la que, en suma, s\u00f3lo\u00a0<em>es<\/em>, y por ello es la verdadera sustancia, el ser o la inmediatez que no tiene a la mediaci\u00f3n fuera de s\u00ed, sino que es esta mediaci\u00f3n misma.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">33<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Que lo representado llegue a ser propiedad de la autoconciencia pura, esta elevaci\u00f3n a la universalidad, en suma, s\u00f3lo es un aspecto de la formaci\u00f3n cultural, todav\u00eda no es la formaci\u00f3n completa.- La peculiaridad del estudio en la Antig\u00fcedad, frente a la de la nueva \u00e9poca, consiste en que aqu\u00e9l era propiamente la formaci\u00f3n integral de la conciencia natural. Prob\u00e1ndose en cada parte de su existencia con ah\u00ednco, y filosofando sobre todo lo que acaec\u00eda, hizo de s\u00ed misma una universalidad completamente activa. En la nueva \u00e9poca, por contra, el individuo encuentra preparada la forma abstracta; el esfuerzo para captarla y hacerla suya consiste m\u00e1s en hacer aflorar el interior sin mediaciones y en producir separadamente lo universal, que en que \u00e9ste surja de lo concreto y de la multiplicidad de la existencia. Por eso, la labor no consiste ahora tanto en purificar al individuo del modo sensible inmediato, convirti\u00e9ndole en sustancia pensada y pensante, sino m\u00e1s bien en lo contrario: en hacer real y efectivo lo universal mediante la superaci\u00f3n de los pensamientos determinados y fijos, en espiritualizarlo. Pero es mucho m\u00e1s dif\u00edcil hacer fluidos los pensamientos fijos que hacer fluida la existencia sensible. La raz\u00f3n estriba en lo que se acaba de se\u00f1alar: aquellas determinaciones tienen al yo, al poder de lo negativo, o a la pura realidad efectiva, por sustancia y por elemento de su existencia; las determinaciones sensibles, por contra, tienen s\u00f3lo la impotente inmediatez abstracta, o el ser en cuanto tal. Los pensamientos se hacen fluidos cuando el pensar puro, esta\u00a0<em>inmediatez<\/em>\u00a0interna, se reconoce como momento, o cuando la pura certeza de s\u00ed mismo abstrae de s\u00ed; no apart\u00e1ndose de s\u00ed, poni\u00e9ndose a un lado, sino renunciando a lo\u00a0<em>fijo<\/em>\u00a0de su ponerse a s\u00ed mismo (tanto a lo fijo de lo puramente concreto, que es el yo mismo en oposici\u00f3n a un contenido separado, como a lo fijo de esas cosas separadas que, puestas en el elemento del pensar puro, participan de aquella incondicionalidad del yo). Mediante este movimiento, los pensamientos puros devienen\u00a0<em>conceptos<\/em>, y s\u00f3lo entonces es cuando son lo que en verdad son: automovimientos, c\u00edrculos; son lo que su sustancia es, esencialidades espirituales.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>34<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este movimiento de esencialidades puras constituye la naturaleza de la cientificidad en general. Considerado como la estructura del contenido de la cientificidad, este movimiento es la necesidad de ese contenido y de su expansi\u00f3n en un Todo org\u00e1nico. El camino por el cual se alcanza el concepto del saber llega a ser por dicho movimiento un devenir igualmente necesario y completo, de modo que esta preparaci\u00f3n deja de ser un filosofar azaroso que arranca de cualquier objeto, relaci\u00f3n o pensamiento de la conciencia incompleta, tal como la ocasi\u00f3n lo brinda, o un intento de fundamentar lo verdadero a partir de determinados pensamientos mediante un ir y venir de raciocinios, deducciones y corolarios, para convertirse en un camino que abarcar\u00e1, mediante el movimiento del concepto, la mundanidad completa de la conciencia en su necesidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>35<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una exposici\u00f3n semejante constituye adem\u00e1s la\u00a0<em>primera<\/em>\u00a0parte de la ciencia, porque la existencia del esp\u00edritu, en cuanto lo primero, no es otra cosa que lo inmediato o el inicio, pero el inicio no es todav\u00eda su retorno a s\u00ed mismo. Por eso el\u00a0<em>elemento de la existencia inmediata<\/em>\u00a0es la determinidad, por cuyo medio esta parte de la ciencia se diferencia de las otras.- La indicaci\u00f3n de esta diferencia lleva a examinar algunas ideas fijas que suelen surgir al respecto.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>36<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La existencia inmediata del esp\u00edritu, la\u00a0<em>conciencia<\/em>, tiene dos momentos: el del saber y el de la objetualidad negativa frente al saber. Dado que es en este elemento donde el esp\u00edritu se desenvuelve y despliega sus momentos, a \u00e9stos corresponde por tanto esa contraposici\u00f3n, y todos ellos surgen como figuras de la conciencia. La ciencia de este camino es la ciencia de la\u00a0<em>experiencia<\/em>\u00a0que hace la conciencia; se considera la sustancia, y c\u00f3mo ella y su movimiento son objeto de la conciencia. La conciencia no sabe ni comprende nada que no est\u00e9 en su experiencia; pues lo que hay en \u00e9sta es s\u00f3lo la sustancia espiritual, y ello ciertamente en cuanto\u00a0<em>objeto<\/em>\u00a0de su s\u00ed-misma. En cambio, el esp\u00edritu deviene objeto, pues \u00e9l es el movimiento de devenir\u00a0<em>\u00e9l mismo<\/em>\u00a0un\u00a0<em>otro<\/em>, es decir, el movimiento de devenir\u00a0<em>objeto de s\u00ed-mismo<\/em>, y de asumir este ser-otro. Y precisamente se denomina experiencia a este movimiento en el que lo inmediato, lo no experimentado, es decir, lo abstracto -bien del ser sensible, bien de lo simple solamente pensado- se extra\u00f1a, y luego vuelve a s\u00ed desde ese extra\u00f1amiento. De ese modo es ahora como queda expuesto en su realidad efectiva y en su verdad, y tambi\u00e9n como se convierte en posesi\u00f3n de la conciencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">37<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La desigualdad que tiene lugar en la conciencia entre el yo y la sustancia, que es su objeto, es su diferencia, lo\u00a0<em>negativo<\/em>\u00a0en general. Puede considerarse como el\u00a0<em>defecto<\/em>\u00a0de ambos, pero es su alma, o lo que los mueve; por ello algunos en la Antig\u00fcedad[28]\u00a0entendieron el\u00a0<em>vac\u00edo<\/em>\u00a0como lo que mueve, al tomar ciertamente lo que mueve como lo\u00a0<em>negativo<\/em>, pero sin llegar a\u00fan a captarlo como el s\u00ed-mismo.- Si, pues, esto negativo aparece primeramente como la desigualdad del yo respecto del objeto, es igualmente la desigualdad de la sustancia consigo misma. Lo que parece pasar fuera de ella y ser una actividad dirigida en contra suya, es su propio hacer, y ella muestra ser esencialmente sujeto. En la medida en que la sustancia haya mostrado esto plenamente, el esp\u00edritu habr\u00e1 hecho su existencia igual a su esencia; es objeto de s\u00ed mismo tal y como es, y con ello se ha superado el elemento abstracto de la inmediatez y de la separaci\u00f3n del saber y de la verdad. El ser est\u00e1 absolutamente mediado; es contenido sustancial, al igual e inmediatamente posesi\u00f3n del yo, mismidad, concepto. Con esto se cierra la fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu. Lo que el esp\u00edritu se prepara en ella es el elemento del saber. En \u00e9ste se despliegan ahora los momentos del esp\u00edritu en la\u00a0<em>forma<\/em>\u00a0<em>de la simplicidad<\/em>, que sabe de su objeto como siendo ella misma. No se escinden ya esos momentos en la contraposici\u00f3n del ser y del saber, sino que permanecen en la simplicidad del saber, son lo verdadero en la forma de lo verdadero, y su diversidad es solamente diversidad de contenido. Su movimiento, que se organiza en este elemento como un todo, es la\u00a0<em>l\u00f3gica<\/em>\u00a0o\u00a0<em>filosof\u00eda especulativa<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>38<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero como ese sistema de la experiencia del esp\u00edritu s\u00f3lo se ocupa de la\u00a0<em>aparici\u00f3n<\/em>\u00a0del mismo, parece como si el progreso que va desde ese sistema hasta la ciencia de lo que es\u00a0<em>verdadero\u00a0<\/em>y est\u00e1 en la\u00a0<em>figura de lo<\/em>\u00a0<em>verdadero<\/em>, fuese algo meramente negativo, y pudiera uno quedar eximido de lo negativo en cuanto que\u00a0<em>falso<\/em>, solicitando ser conducido sin m\u00e1s a la verdad, pues \u00bfpara qu\u00e9 ocuparse de lo falso?- A la cuesti\u00f3n que ya se discuti\u00f3 m\u00e1s arriba de si deber\u00eda comenzarse inmediatamente por la ciencia, hay que responder aqu\u00ed en el sentido de indicar en general cu\u00e1l es la constituci\u00f3n de lo negativo en cuanto que\u00a0<em>falso<\/em>. Las ideas corrientes sobre esto entorpecen especialmente el acceso a la verdad. Esto dar\u00e1 ocasi\u00f3n para hablar del conocimiento matem\u00e1tico, que el saber afilos\u00f3fico ve como el ideal que la filosof\u00eda deber\u00eda esforzarse por alcanzar, aunque hasta ahora lo haya hecho en vano.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">39<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo\u00a0<em>verdadero<\/em>\u00a0y lo\u00a0<em>falso<\/em>\u00a0figuran entre esos pensamientos determinados que, carentes de movimiento, pasan por esencias propias, situadas una a un lado y otra al otro, sin comunidad entre s\u00ed, aisladas y fijas. Pero en contra de eso hay que afirmar que la verdad no es una moneda acu\u00f1ada que pueda entregarse una vez terminada para que as\u00ed se la embolsen.[29]\u00a0Ni tampoco\u00a0<em>hay<\/em>\u00a0lo falso, como no hay lo malo. Lo malo y lo falso no son ciertamente tan malignos como el diablo, pero, como a \u00e9ste, se les ha convertido incluso en\u00a0<em>sujetos<\/em>\u00a0particulares; en cuanto que son lo falso y lo malo, son solamente\u00a0<em>universales<\/em>, pero tienen sin duda esencialidad propia el uno respecto del otro.- Lo falso, pues s\u00f3lo de ello se trata aqu\u00ed, ser\u00eda lo otro, lo negativo de la sustancia, la cual, como contenido del saber, es lo verdadero. Pero la sustancia es ella misma esencialmente lo negativo, en parte como diferenciaci\u00f3n y determinaci\u00f3n del contenido, en parte como un diferenciar\u00a0<em>simple<\/em>, es decir, como s\u00ed-mismo y saber en general. Ciertamente, se puede saber de una manera falsa. Que algo se sepa falsamente significa que el saber est\u00e1 en desigualdad con su sustancia. Pero precisamente esta desigualdad es el diferenciar en general, es un momento esencial. De esta diferenciaci\u00f3n surgir\u00e1, en efecto, su igualdad, y esta igualdad devenida es la verdad. Pero esta igualdad no es verdad porque la desigualdad hubiera sido desechada, como la ganga respecto del metal puro, ni tampoco a la manera como se deja a un lado la herramienta respecto al recipiente terminado, sino que la desigualdad misma est\u00e1 a\u00fan inmediatamente presente, como lo negativo, como el s\u00ed-mismo, en lo verdadero en cuanto tal. Sin embargo, no puede por ello afirmarse que lo\u00a0<em>falso<\/em>\u00a0constituya un momento, ni tan siquiera una parte, de lo verdadero. En la expresi\u00f3n: \u2018en todo lo falso hay algo verdadero\u2019, ambos son como aceite y agua que, inmiscibles, est\u00e1n unidos s\u00f3lo externamente. Precisamente porque su significado caracteriza el momento del\u00a0<em>pleno ser-otro<\/em>, no deben emplearse esas expresiones all\u00ed donde el ser-otro ha quedado superado. As\u00ed como las expresiones \u2018<em>unidad<\/em>\u00a0del sujeto y del objeto\u2019, \u2018de lo finito e infinito\u2019, \u2018del ser y del pensar\u2019, etc.[30], tienen el inconveniente de que objeto y sujeto, etc., significan lo que ellos son\u00a0<em>fuera de su unidad<\/em>, y en la unidad, por tanto, no est\u00e1n pensados como aquello que dice su expresi\u00f3n, as\u00ed tampoco es lo falso, en tanto que falso, un momento de la verdad.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">40<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El\u00a0<em>dogmatismo<\/em>\u00a0del pensamiento en el saber y en el estudio de la filosof\u00eda no es otra cosa que la opini\u00f3n de que lo verdadero consiste en una proposici\u00f3n que es un resultado fjo, o que se puede saber de un modo inmediato. A cuestiones tales como cu\u00e1ndo naci\u00f3 C\u00e9sar, cu\u00e1ntas toesas tiene un estadio, cu\u00e1nto cost\u00f3 algo, etc., debe darse una respuesta\u00a0<em>rotunda<\/em>, del mismo modo que es terminantemente verdadero que en un tri\u00e1ngulo rect\u00e1ngulo el cuadrado de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de los catetos. Pero la naturaleza de eso que se llama verdad en estos casos es distinta de la naturaleza de las verdades filos\u00f3ficas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2212738\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Georg-Wilhelm-Friedrich-Hegel.jpg\" alt=\"\" width=\"438\" height=\"554\" data-id=\"2212738\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Georg-Wilhelm-Friedrich-Hegel.jpg 438w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Georg-Wilhelm-Friedrich-Hegel-237x300.jpg 237w\" sizes=\"auto, (max-width: 438px) 100vw, 438px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>*******<\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[21]\u00a0Los cr\u00edticos de la finalidad externa ser\u00edan probablemente para <strong>Hegel F. Bacon <\/strong>y <strong>Kant<\/strong>, pero tambi\u00e9n <strong>Spinoza<\/strong>, cuyo Ap\u00e9ndice a la primera parte de la\u00a0<em>\u00c9tica<\/em>\u00a0es demoledor al respecto: \u201ccommuniter supponant homines, omnes res naturales ut ipsos propter finem agere [&#8230;]eiusdem falsitatem ostendam [&#8230;] Videmus itaque omnes notiones, quibus vulgus solet naturam explicare, modos esse tantummodo imaginandi, nec ullius rei naturam, sed tantum imaginationis constitutionem indicare\u201d. (Los hombres suponen por lo com\u00fan que todas las cosas de la naturaleza obran, como ellos mismos, con un fin [&#8230;] este es el solo prejuicio [&#8230;] demostrar\u00e9 su falsedad [&#8230;] todas las nociones con que el vulgo acostumbra a explicar la Naturaleza son solamente modos de imaginar y no ense\u00f1anzas respecto de la naturaleza de cosa alguna, sino \u00fanicamente sobre la manera como est\u00e1 constituida la imaginaci\u00f3n).\u00a0(<em>Die Ethik des <strong>Spinoza<\/strong> im <strong>Urtexte<\/strong><\/em><strong>, Hugo Ginsberg ed., Leipzig<\/strong> 1875, pp. 109, 114).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Respecto a <strong>Bacon,<\/strong> cfr.\u00a0<em>De dignitate et augmentis scientiarum<\/em>, III, 4.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Respecto a <strong>Kant<\/strong>, cf.\u00a0<em>Cr\u00edtica de la capacidad de juicio<\/em>, &amp;63: \u201c<em>De la relativa adecuaci\u00f3n al fin de la naturaleza, a diferencia del interior<\/em>\u201d. \u201c<em>La relativa adecuaci\u00f3n al fin, por mucho que\u00a0 proporcione \u00a0hipot\u00e9ticamente indicios de fines naturales, no autoriza en absoluto a un juicio teleol\u00f3gico.<\/em>\u201d<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(<strong>Kant, <\/strong><em>Cr\u00edtica de la capacidad de juicio<\/em>, A 279)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Schelling<\/strong> desacredit\u00f3 en su Filosof\u00eda de la Identidad el concepto de finalidad, toler\u00e1ndolo \u00fanicamente en un sentido \u00e9tico: \u201cde modo que esta unidad absoluta, bajo el nombre de\u00a0<em>en-s\u00ed<\/em>, completamente independiente del yo subjetivo, necesariamente algo fuera-de-\u00e9ste, se contrapone, sin tener en cuenta su identidad, tanto al yo (que est\u00e1 condicionado por un no-yo), como a este no-yo. Este no-yo, que es un mero peso, una fuerza que se mueve, es tambi\u00e9n el caso de la naturaleza, que con ello se sit\u00faa completamente fuera del absoluto, es decir, que de hecho no es\u00a0<em>nada\u00a0<\/em>\u00a0absolutamente, y en tanto que en ella hay una expresi\u00f3n del absoluto, esto es, en tanto que le corresponda a\u00fan una realidad, tiene que ser una realidad pr\u00e1ctica, pues s\u00f3lo en el deber o en la obligaci\u00f3n puede devenir objetiva esa unidad absoluta en la cualidad de su absoluta independencia respecto a la pura conciencia emp\u00edricamente pensada. Con ello vuelven a estar en su derecho las explicaciones y deducciones teleol\u00f3gicas de la naturaleza, regresando a la filosof\u00eda, pero queda aniquilada para siempre toda consideraci\u00f3n especulativa de la naturaleza. (<strong>Schelling<\/strong>,<em>\u00a0Ulteriores exposiciones del Sistema de la Filosof\u00eda<\/em>, [1802] en <strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 4, pp. 360) \u201c<em>Del mismo modo que la naturaleza general consiste s\u00f3lo en la autocontemplaci\u00f3n divina, y es efecto de la misma, en el ser vivo se ha convertido en reconocible y objetivo este mismo eterno producir. Apenas necesita probarse que en este elevado terreno de la naturaleza org\u00e1nica, donde el esp\u00edritu heredado rompe sus barreras, resulta completamente insuficiente cualquier explicaci\u00f3n que se base en las nociones comunes de la materia, as\u00ed como todas las hip\u00f3tesis mediante las que los fen\u00f3menos subordinados consiguen hacerse a duras penas comprensibles; raz\u00f3n por la cual lo emp\u00edrico en este terreno se ha vaciado progresivamente, retir\u00e1ndose en parte tras las nociones de dualismo, y en parte tras la teleolog\u00eda.\u201d<\/em> (<strong>Schelling,<em>\u00a0Lecciones sobre el m\u00e9todo del estudio acad\u00e9mico<\/em><\/strong>\u00a0(1803), en <strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 5, pp. 339)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[22]\u00a0\u201c<em>En las cosas que llegan a ser y son por naturaleza hay una causa final [&#8230;] as\u00ed pues, es evidente que la naturaleza es una causa, y que lo es como causa que opera para un fin<\/em>.\u201d (<strong>Arist\u00f3teles,\u00a0<em>F\u00edsica<\/em>, Gredos, Madrid<\/strong> 1995, pp. 164 [199a],167 [199b]) \u201c<em>Que la causa final es una de las cosas inm\u00f3viles lo demuestra la distinci\u00f3n de sus acepciones. Pues la causa final es para algo y de algo, de los cuales lo uno es inm\u00f3vil, y lo otro, no<\/em>.\u201d (<strong>Arist\u00f3teles,\u00a0<em>Metaf\u00edsica<\/em>, Gredos, Madrid<\/strong> 1998,\u00a0L.7, 1072 b)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[23]\u00a0\u201c<em>La fe que se acaba de deducir tambi\u00e9n es, sin embargo, la fe en su totalidad e integridad. Ese orden moral viviente y activo es Dios mismo; no necesitamos de ning\u00fan otro Dios, y no podemos concebir ning\u00fan otro. No hay fundamento alguno en la raz\u00f3n para salir de ese orden moral y, mediante una deducci\u00f3n de lo fundamentado al fundamento, suponer que hay un ser particular que es causa del mismo.<\/em>\u201d (<strong>Fichte, <\/strong><em>Sobre el fundamento de nuestra fe en un gobierno divino del mundo<\/em>\u00a0[1798], en <strong>J. G. Fichte,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, I. H. Fichte<\/strong>, ed., <strong>Berlin<\/strong> 1845-1846, vol. 5, p. 186) \u201c&#8230; y el amor est\u00e1 en Dios, pues el amor es ese mantenerse a s\u00ed mismo de Dios en la existencia: y el amor mismo es Dios, en \u00e9l est\u00e1 \u00c9l y permanece eternamente tal como es en s\u00ed mismo.\u201d (<strong>Fichte<\/strong>,\u00a0<em>Gu\u00eda para la vida dichosa, o bien Doctrina religiosa<\/em>\u00a0[1806], en <strong>J. G. Fichte,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em><\/strong>, I. H. Fichte, ed.,<strong> Berlin<\/strong> 1845-1846, vol. 5, p. 543) Fichte se refiere a San Juan, especialmente a 1 Jn 4, 16: \u201cDios es amor \/ y quien permanece en el amor \/ permanece en Dios y Dios en \u00e9l\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El tema tambi\u00e9n est\u00e1 presente en <strong>G\u00f6rres<\/strong> (\u00a0<em>Fe y saber<\/em>, <strong>M\u00fcnchen<\/strong> 1805, p. 115\u00a0 y en<strong> Wagner<\/strong> (<em>Sistema de filosof\u00eda ideal<\/em>, <strong>Leipzig<\/strong> 1804, p. 28).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[24]<strong>Hegel<\/strong> se refiere a la doctrina del Ser y de lo Uno, representada por <strong>Jen\u00f3fanes, Zen\u00f3n, Meliso<\/strong> y, sobre todo, Parm\u00e9nides. El poema de este \u00faltimo pudo conocerlo a trav\u00e9s del comentario de Simplicio a la\u00a0<em>F\u00edsica<\/em>\u00a0de Arist\u00f3teles, as\u00ed como por exposiciones contempor\u00e1neas. Cf., p. ej., <strong>Dieterich Tiedemann<\/strong>,\u00a0<em>Esp\u00edritu de la filosof\u00eda especulativa<\/em>, <strong>Marburg<\/strong> 1791, vol. 1, pp.163-193. <strong>Hegel<\/strong> podr\u00eda tener tambi\u00e9n presente la recepci\u00f3n de la doctrina parmen\u00eddea por <strong>Plat\u00f3n<\/strong> y los neoplat\u00f3nicos. Cf. <strong>Plat\u00f3n<\/strong>,\u00a0<em>Sofista<\/em>, 237a-b, 241d-243a, 244e-245a; <strong>Plotino,\u00a0<em>En\u00e9adas<\/em><\/strong>, especialmente la en\u00e9ada sexta, libro 9, caps. 2 y 6.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[25]\u00a0Hegel piensa aqu\u00ed en el establecimiento de un primer principio fundamental de la filosof\u00eda tal como lo hab\u00edan hecho <strong>Reinhold y Fichte<\/strong>. <strong>Cf. K. L. Reinhold<\/strong>,\u00a0<em>Sobre la necesidad, la posibilidad y las caracter\u00edsticas de un primer principio fundamental en la filosof\u00eda universalmente v\u00e1lido<\/em>, en <strong>K. L. Reinhold<\/strong>,\u00a0<em>Contribuciones a la rectificaci\u00f3n de los malentendidos que hasta ahora se han dado en los fil\u00f3sofos. Tomo primero, sobre el fundamento de la filosof\u00eda elemental<\/em>, Jena 1790, pp. 94, 109. Sobre este tema en <strong>Fichte,<\/strong> cfr. nota 18.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[26]\u00a0Jn 4, 24: \u201c<em>Dios es esp\u00edritu<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[27]\u00a0El an\u00e1lisis de las representaciones o de la capacidad de representaci\u00f3n era algo com\u00fan en la literatura filos\u00f3fica de la \u00e9poca. Cf., p. ej., <strong>Johann Nicolas Tetens<\/strong>,\u00a0<em>Ensayos filos\u00f3ficos sobre la naturaleza humana y su desarrollo<\/em>, Leipzig 1777, vol. 1,\u00a0<em>Sobre la naturaleza de las representaciones<\/em>, pp. 1-165; <strong>Karl Leonhard Reinhold<\/strong>,\u00a0<em>Ensayo sobre una nueva teor\u00eda de la capacidad humana de representaci\u00f3n<\/em>, <strong>Praga y Jena<\/strong>, 1789, pp. 195-318;\u00a0<em>Aforismos filos\u00f3ficos de Ernst <strong>Platner<\/strong><\/em><strong>, Leipzig<\/strong> 1793, pp. 42-175: \u201c<em>Historia de la capacidad de representaci\u00f3n de la fantas\u00eda<\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[28]\u00a0Se refiere a las teor\u00edas de <strong>Leucipo <\/strong>y<strong> Dem\u00f3crito<\/strong>, pero tambi\u00e9n a <strong>Epicuro<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[29]\u00a0Alusi\u00f3n a\u00a0<em><strong>Nat\u00e1n<\/strong> el sabio<\/em>\u00a0(1779), de <strong>Lessing<\/strong>. En el acto tercero, el sult\u00e1n Saladino le pregunta a <strong>Nat\u00e1n<\/strong> por sus razones para ser jud\u00edo, y le da tiempo para pens\u00e1rselo. La escena siguiente es un mon\u00f3logo de <strong>Nat\u00e1n<\/strong>:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u201c<em>\u00a1Humm! \u00a1Humm! -\u00a1asombroso!- \u00bfQu\u00e9 pasa<\/em><\/span><br \/>\n<em><span style=\"font-size: 14pt;\">entonces conmigo? &#8211; \u00bfQu\u00e9 quiere el Sult\u00e1n, qu\u00e9? &#8211; Yo<\/span><\/em><br \/>\n<em><span style=\"font-size: 14pt;\">me centro en el dinero, y lo que \u00e9l quiere es&#8230; verdad. \u00a1Verdad!<\/span><\/em><br \/>\n<em><span style=\"font-size: 14pt;\">Y la quiere contante y sonante,<\/span><\/em><br \/>\n<em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1como si la verdad fuera una moneda!<\/span><\/em><br \/>\n<em><span style=\"font-size: 14pt;\">[&#8230;]<\/span><\/em><br \/>\n<em><span style=\"font-size: 14pt;\">Igual que el dinero se embolsa, \u00bfas\u00ed se mete<\/span><\/em><br \/>\n<em><span style=\"font-size: 14pt;\">en la cabeza la verdad?\u201d<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(<strong>G. E. Lessing,\u00a0<em>Nathan der Weise<\/em>, Swan, Kehl<\/strong> 1993, p. 205)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[30]\u00a0Alusi\u00f3n a la Filosof\u00eda de la Identidad de <strong>Schelling. Hegel<\/strong> est\u00e1 pensando en pasajes como \u00e9ste: \u201c<em>Con esto, se pone en la conciencia misma la contraposici\u00f3n general de lo ideal y lo real, de lo infinito y lo finito; pues dado que en lo infinito, cuya expresi\u00f3n inmediata es el concepto, siempre est\u00e1 contenido m\u00e1s que en lo finito, cuya expresi\u00f3n inmediata es el objeto, resulta necesario que ambos, en cuanto que cada uno est\u00e1 referido al otro, vengan a quedar al mismo tiempo contrapuestos entre s\u00ed<\/em>.\u201d (<strong>Schelling,<\/strong><em>\u00a0Ulteriores exposiciones del Sistema de la Filosof\u00eda<\/em>, [1802] en <strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 4, pp. 363)<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2212740\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/FENOMENOLOGIA-DEL-ESPIRITU-2.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"247\" data-id=\"2212740\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/FENOMENOLOGIA-DEL-ESPIRITU-2.jpg 259w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/FENOMENOLOGIA-DEL-ESPIRITU-2-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>FIN PARTE II<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-9528 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU. \u00abPR\u00d3LOGO\u00bb, por W. F. Hegel (Parte I). FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte III) FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (y Parte IV) *** W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/02\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-ii\/\" title=\"FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte II)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2212737,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[99],"class_list":["post-2212046","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-filosofia","tag-hegel"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2212046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2212046"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2212046\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2212737"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2212046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2212046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2212046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}