{"id":2206228,"date":"2021-06-09T00:05:04","date_gmt":"2021-06-08T23:05:04","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2206228"},"modified":"2024-04-03T08:39:31","modified_gmt":"2024-04-03T06:39:31","slug":"fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/09\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-iii\/","title":{"rendered":"FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte III)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/05\/26\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-i\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU. \u00abPR\u00d3LOGO\u00bb, por W. F. Hegel (Parte I).<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/02\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-ii\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte II)<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/17\/w-f-hegel-fenomenologia-del-espiritu-prologo-por-w-f-hegel-y-parte-iv\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-schema-attribute=\"\">FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte IV)<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU.<\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>\u00abPR\u00d3LOGO\u00bb<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>PARTE III<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Traducci\u00f3n: Luis Fern\u00e1ndez-Casta\u00f1eda, 2007<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2212751 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/maxresdefault-1-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2212751\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/maxresdefault-1-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/maxresdefault-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/maxresdefault-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/maxresdefault-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/maxresdefault-1-610x343.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/maxresdefault-1.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">41<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Respecto a las verdades\u00a0<em>hist\u00f3ricas<\/em>, por mencionarlas brevemente, en la medida en que se considera lo puramente hist\u00f3rico de las mismas, se concede f\u00e1cilmente que conciernen a la existencia particular, a un contenido en lo que tiene de contingente y arbitrario, es decir, a determinaciones del mismo que no son necesarias.- Pero ni siquiera verdades tan escuetas como las de los ejemplos citados existen sin el movimiento de la autoconciencia. Para conocer una de ellas hay que comparar mucho, hay que buscar tambi\u00e9n en libros, o se ha de investigar del modo que sea; tambi\u00e9n en el caso de una intuici\u00f3n inmediata, lo que se tiene por algo de verdadero valor es el conocimiento de la misma junto con sus razones, aunque en realidad de lo \u00fanico que se trata es del resultado.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">42<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En lo que se refiere a las verdades\u00a0<em>matem\u00e1ticas<\/em>, a\u00fan menos podr\u00edamos considerar como ge\u00f3metra a aquel que supiera\u00a0<em>de memoria<\/em>, exteriormente, los teoremas de Euclides, sin sus demostraciones, sin saberlo\u00a0<em>interiormente<\/em>, como cabr\u00eda decir por contraposici\u00f3n. Del mismo modo, se tendr\u00eda por insatisfactorio el conocimiento de que los lados de un tri\u00e1ngulo rect\u00e1ngulo guardan la consabida relaci\u00f3n, si alguien lo obtuviera midiendo muchos tri\u00e1ngulos de este tipo. La\u00a0<em>esencialidad<\/em>\u00a0de la demostraci\u00f3n, sin embargo, no posee a\u00fan en el conocimiento matem\u00e1tico el significado y la naturaleza de ser un momento del resultado mismo, sino que en este resultado la demostraci\u00f3n m\u00e1s bien ha quedado atr\u00e1s y ha desaparecido. En cuanto resultado, el teorema\u00a0<em>se ve ciertamente como algo verdadero<\/em>. Pero esta circunstancia sobrea\u00f1adida no afecta a su contenido, sino solamente a la relaci\u00f3n con el sujeto; el movimiento de la demostraci\u00f3n matem\u00e1tica no pertenece a lo que es su objeto, sino que es una acci\u00f3n\u00a0<em>externa<\/em>\u00a0a la cosa. As\u00ed, la naturaleza del tri\u00e1ngulo rect\u00e1ngulo no se descompone ella misma tal como se expone en la construcci\u00f3n que se precisa para demostrar la proposici\u00f3n que expresa su relaci\u00f3n; la entera producci\u00f3n del resultado es un camino hecho por el conocimiento, y un medio de conocer.- Tambi\u00e9n en el conocimiento filos\u00f3fico el devenir de la\u00a0<em>existencia<\/em>\u00a0en tanto que existencia es diferente del devenir de la\u00a0<em>esencia<\/em>\u00a0o de la naturaleza interna de la cosa. Pero, en primer lugar, el conocimiento filos\u00f3fico contiene a ambas, mientras que el matem\u00e1tico, por contra, s\u00f3lo expone el devenir de la\u00a0<em>existencia<\/em>\u00a0-es decir, del\u00a0<em>ser<\/em>\u00a0de la naturaleza de la cosa- en el\u00a0<em>conocimiento<\/em>\u00a0en cuanto tal. Por otra parte, el conocimiento filos\u00f3fico unifica tambi\u00e9n estos dos movimientos particulares. El surgir interior o el devenir de la sustancia es pasar \u00edntegra a lo exterior o a la existencia, ser para otro; y viceversa, el devenir de la existencia es el recogerse en la esencia. El movimiento es as\u00ed el doble proceso y devenir del Todo, de manera que cada uno pone al mismo tiempo al otro, y por ello cada uno tiene tambi\u00e9n en s\u00ed a ambos como dos aspectos; ellos juntos forman el Todo, al disolverse a s\u00ed mismos y convertirse en momentos de \u00e9ste.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">43<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el conocimiento matem\u00e1tico inteligir es una acci\u00f3n externa a la cosa; se sigue de ello que as\u00ed se altera la verdadera cosa. El medio -la construcci\u00f3n y la demostraci\u00f3n- contiene, pues, proposiciones verdaderas; pero en la misma medida hay que decir que el contenido es falso. En el ejemplo anterior, el tri\u00e1ngulo se descompone, y sus partes se convierten en otras figuras que la construcci\u00f3n hace surgir en \u00e9l. S\u00f3lo al final se reconstruye el tri\u00e1ngulo de que propiamente se trata, que en el transcurso del procedimiento se hab\u00eda perdido de vista y solamente aparec\u00eda en fragmentos pertenecientes a otros conjuntos.- Por tanto, tambi\u00e9n aqu\u00ed vemos introducirse la negatividad del contenido, que tendr\u00eda que llamarse falsedad de \u00e9ste por lo mismo que, en el movimiento del concepto, es una falsedad la desaparici\u00f3n de los pensamientos considerados fijos.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">44<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la deficiencia peculiar de este conocimiento afecta tanto al conocer mismo como a su materia en general.- Por lo que al conocimiento se refiere, en primer lugar no se ve la necesidad de la construcci\u00f3n. \u00c9sta no surge del concepto del teorema, sino que viene impuesta, y hay que obedecer ciegamente esa prescripci\u00f3n de trazar precisamente tales l\u00edneas de entre infinitas otras que pudieran trazarse, sin saber nada m\u00e1s, a no ser el tener la buena fe de que ello ser\u00e1 adecuado para el desarrollo de la prueba. Esta adecuaci\u00f3n al fin se pone de manifiesto con posterioridad, por ello es puramente externa, porque s\u00f3lo se revela m\u00e1s tarde, en la demostraci\u00f3n.- Asimismo, sigue \u00e9sta un camino que comienza en alg\u00fan punto del que no se sabe a\u00fan en qu\u00e9 relaci\u00f3n se encuentra respecto al resultado que se debe obtener. En su transcurso, recoge\u00a0<em>unas\u00a0<\/em>determinaciones y relaciones, y deja de lado otras, sin que pueda colegirse inmediatamente en virtud de qu\u00e9 necesidad; una finalidad exterior rige este movimiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">45<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La\u00a0<em>evidencia<\/em>\u00a0de este conocimiento deficiente, que enorgullece a la matem\u00e1tica y la hace pavonearse tambi\u00e9n frente a la filosof\u00eda, descansa solamente en la pobreza de su\u00a0<em>finalidad<\/em>\u00a0y en la deficiencia de su\u00a0<em>materia<\/em>, y es por ello de una clase tal, que la filosof\u00eda tiene que repudiarla.- Su\u00a0<em>finalidad<\/em>\u00a0o concepto es la\u00a0<em>cantidad<\/em>. Esta es precisamente la relaci\u00f3n inesencial y carente de concepto. Por eso el movimiento del saber discurre en la superficie, no toca a la cosa misma, no toca a la esencia o al concepto y, en consecuencia, no es ning\u00fan comprender.- La\u00a0<em>materia<\/em>\u00a0sobre la que la matem\u00e1tica proporciona ese gozoso tesoro de verdades es el\u00a0<em>espacio<\/em>\u00a0y el\u00a0<em>Uno<\/em>. El espacio es la existencia en la que el concepto inscribe sus diferencias como en un elemento vac\u00edo y muerto, donde se encuentran asimismo inm\u00f3viles y sin vida. Lo\u00a0<em>real y efectivo<\/em>\u00a0no es algo espacial, tal como se lo considera en la matem\u00e1tica; ni la concreta intuici\u00f3n sensible, ni la filosof\u00eda, se ocupan de una irrealidad tal como la de los objetos de la matem\u00e1tica. En semejante elemento irreal lo \u00fanico que se da, por tanto, son verdades irreales e inefectivas, es decir, proposiciones fijadas, muertas; se puede terminar en cada una de ellas: la siguiente comienza para s\u00ed de nuevo, sin que la primera se siga moviendo ella misma hacia la otra, y sin que de este modo surja una conexi\u00f3n necesaria por la naturaleza misma de la cosa.- Adem\u00e1s, a causa de ese principio (el Uno) \u00a0y ese elemento (el espacio) -y en esto consiste lo formal de la evidencia matem\u00e1tica- el saber discurre por la l\u00ednea de la\u00a0<em>igualdad<\/em>. Pues lo muerto, dado que no se mueve a s\u00ed mismo, no llega a las diferencias de la esencia, ni a la contraposici\u00f3n o desigualdad esencial, y por ello tampoco a la transici\u00f3n de lo contrapuesto a lo contrapuesto, no llega al movimiento cualitativo, inmanente, al automovimiento. Porque la \u00fanica diferencia que la matem\u00e1tica considera es la cantidad, la diferencia inesencial. Que la cantidad sea el concepto que escinde el espacio en sus dimensiones y determina las conexiones de las mismas y en las mismas, de eso abstrae la matem\u00e1tica; no considera, por ejemplo, la relaci\u00f3n de la l\u00ednea con la superficie; y cuando compara el di\u00e1metro del c\u00edrculo con la circunferencia, choca con su inconmensurabilidad, esto es, con una relaci\u00f3n del concepto, con un infinito, que escapa a su determinaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>46<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La matem\u00e1tica inmanente, llamada matem\u00e1tica pura, tampoco contrapone el\u00a0<em>tiempo<\/em>\u00a0en cuanto tiempo al espacio, como segundo tema a considerar. Es cierto que la matem\u00e1tica aplicada trata del tiempo, como del movimiento y de otras cosas reales, pero toma de la experiencia las proposiciones sint\u00e9ticas, esto es, las proposiciones de sus relaciones, proposiciones que est\u00e1n determinadas por su concepto, y s\u00f3lo aplica sus f\u00f3rmulas bajo esos supuestos. El que las llamadas demostraciones de estas proposiciones, que tanto abundan en la matem\u00e1tica aplicada, como la del equilibrio de la palanca, la de la relaci\u00f3n entre el espacio y el tiempo en el movimiento de ca\u00edda, etc.[31], sean ofrecidas y aceptadas como demostraciones, es a su vez una demostraci\u00f3n de cu\u00e1n grande es la necesidad de demostraci\u00f3n para el conocimiento, porque all\u00ed donde no la tiene atiende tambi\u00e9n a la vac\u00eda apariencia de la misma, obteniendo as\u00ed una satisfacci\u00f3n. Una cr\u00edtica de aquellas demostraciones ser\u00eda tan notable como instructiva para, en parte, limpiar la matem\u00e1tica de este falso adorno y, en parte, para mostrar sus l\u00edmites, y con ello la necesidad de otro saber.- En cuanto al\u00a0<em>tiempo<\/em>, del que podr\u00eda pensarse que, en simetr\u00eda con el espacio, constituir\u00eda la materia de la otra parte de la matem\u00e1tica pura, es el concepto existente mismo. El principio de la\u00a0<em>cantidad<\/em>, de la diferencia carente de concepto, y el principio de la\u00a0<em>igualdad<\/em>, de la unidad abstracta inanimada, son incapaces de ocuparse de esa pura inquietud de la vida y de la absoluta diferenciaci\u00f3n que supone el tiempo. Por tanto, esta negatividad, solamente en cuanto que paralizada, es decir, en cuanto que el\u00a0<em>Uno<\/em>, se convierte en la segunda materia de este conocimiento, el cual, siendo un obrar externo, degrada a materia lo que se mueve a s\u00ed mismo, para as\u00ed tener en ella un contenido indiferenciado, externo, sin vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">47<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La filosof\u00eda, por contra, no considera la determinaci\u00f3n\u00a0<em>inesencial<\/em>, sino que la considera en tanto que es esencial; su elemento y contenido no es lo abstracto, o lo irreal e inefectivo, sino lo\u00a0<em>real y efectivo<\/em>, lo que se pone a s\u00ed mismo y vive en s\u00ed, la existencia en su concepto. Es el proceso que produce y recorre sus momentos, y este movimiento en su conjunto constituye lo positivo y su verdad. Por lo tanto, \u00e9sta incluye igualmente en s\u00ed lo negativo, aquello que se llamar\u00eda falso si pudiera ser considerado como algo de que pudiera abstraerse. Lo pasajero, precisamente, debe considerarse m\u00e1s bien como esencial, no bajo la determinaci\u00f3n de algo fijo que recortado de lo verdadero hubiera que dejar fuera de \u00e9l, no se sabe d\u00f3nde, as\u00ed como tampoco hay que considerar lo verdadero como lo quieto del otro lado, lo positivo muerto. Lo que aparece es el nacer y el perecer, que a su vez ni nace ni perece, sino que es en s\u00ed y constituye la realidad efectiva y el movimiento de la vida de la verdad. Lo verdadero es as\u00ed el delirio b\u00e1quico en el que no hay ning\u00fan miembro que no est\u00e9 ebrio y, puesto que cada miembro, al apartarse, se disuelve tambi\u00e9n de modo inmediato, este delirio es tambi\u00e9n quietud transparente y simple. En el tribunal de ese movimiento, ciertamente no permanecen las figuras particulares del esp\u00edritu ni los pensamientos determinados, pero son momentos tan positivos y necesarios como negativos y pasajeros.- En el\u00a0<strong><em>Todo<\/em><\/strong>\u00a0del movimiento, captado como quietud, aquello que se diferencia en \u00e9l y se da existencia particular est\u00e1 conservado como algo que\u00a0<em>recuerda<\/em>, cuya existencia es el saber de s\u00ed mismo, al igual que \u00e9ste es existencia inmediata.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">48<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Podr\u00eda parecer necesario decir de antemano algo m\u00e1s acerca del\u00a0<em>m\u00e9todo<\/em>\u00a0de este movimiento o de la ciencia. Su concepto, sin embargo, est\u00e1 ya en lo dicho, y su aut\u00e9ntica exposici\u00f3n pertenece a la l\u00f3gica, o es m\u00e1s bien esta misma. Pues el m\u00e9todo no es otra cosa que levantar la estructura del Todo seg\u00fan su pura esencialidad. Pero en cuanto a lo que hasta ahora ha sido usual al respecto, hemos de darnos cuenta de que el sistema de las ideas corrientes sobre lo que es el m\u00e9todo filos\u00f3fico tambi\u00e9n pertenece a una formaci\u00f3n cultural desaparecida.- Si esto sonara demasiado jactancioso o revolucionario, tono del que me s\u00e9 alejado, hay que recordar que el aparato cient\u00edfico que nos prest\u00f3 la matem\u00e1tica -explicaciones, divisiones, axiomas, series de teoremas, demostraciones de los mismos, postulados, consecuencias y deducciones a partir de ellos- ya est\u00e1, al menos,\u00a0<em>anticuado<\/em>\u00a0para la propia opini\u00f3n. Aunque su inutilidad no se aprecie claramente, ya se hace poco o ning\u00fan uso de \u00e9l; y aunque no se lo repruebe en s\u00ed mismo, tampoco se lo aprecia. Y nosotros hemos de prejuzgar que lo excelente es lo que se abre paso en el uso y se hace querer. Pero no es dif\u00edcil ver que ese modo de establecer una proposici\u00f3n, aducir razones a su favor, y refutar asimismo con razones la contraria, no es la forma en que puede presentarse la verdad. La verdad es el movimiento de ella en s\u00ed misma; ese m\u00e9todo, sin embargo, es un conocimiento externo a su materia. Por eso es propio de la matem\u00e1tica, y hay que dej\u00e1rselo a ella, la cual, como queda dicho, tiene por principio la relaci\u00f3n aconceptual de cantidad, y por materia el espacio muerto, as\u00ed como el Uno, no menos muerto. Dicho m\u00e9todo, en un modo m\u00e1s libre, es decir, m\u00e1s mezclado con la arbitrariedad y el azar, puede tambi\u00e9n quedar para la vida corriente, para la charla o para la erudici\u00f3n hist\u00f3rica, m\u00e1s dadas a la curiosidad que al conocimiento, como tambi\u00e9n ocurre, m\u00e1s o menos, en un pr\u00f3logo. En la vida corriente, la conciencia tiene por contenido noticias, experiencias, concreciones sensibles, tambi\u00e9n pensamientos, principios fundamentales, en general aquello que pasa por algo presente, o por un ser o esencia fijo y en reposo. La conciencia, en parte, discurre por este contenido, pero en parte interrumpe su trabaz\u00f3n por su libre albedr\u00edo sobre dicho contenido, y se comporta como si lo determinara y manejara desde fuera. Lo conduce de vuelta a cualquier cosa cierta, aunque s\u00f3lo sea a la sensaci\u00f3n del instante, y la convicci\u00f3n se da por satisfecha al arribar a un punto de reposo que ya le es conocido.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">49<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero si la necesidad del concepto excluye la marcha deslavazada de la charla raciocinante, as\u00ed como la r\u00edgida marcha de la pompa cient\u00edfica, ya se record\u00f3 arriba que su puesto no debe ser ocupado por la falta de m\u00e9todo del presentimiento y del entusiasmo, como tampoco por la arbitrariedad del discurso prof\u00e9tico,[32]\u00a0que no s\u00f3lo desprecia aquella cientificidad, sino la cientificidad en general.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">50<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de haber elevado a su significado absoluto la\u00a0<em>triplicidad<\/em>\u00a0kantiana,[33]\u00a0reencontrada todav\u00eda s\u00f3lo por medio del instinto, todav\u00eda muerta, todav\u00eda incomprendida, y quedando al mismo tiempo con ello establecida la forma conforme a verdad en su contenido conforme a verdad, surgiendo el concepto de ciencia, no hay que tener, ni mucho menos, el uso de esta forma por algo cient\u00edfico. Mediante este uso, la vemos rebajada a un esquema sin vida, a algo propiamente fantasmal, y vemos rebajada la organizaci\u00f3n cient\u00edfica a un cuadro sin\u00f3ptico.- Este formalismo, del que ya se habl\u00f3 arriba en general, y cuyo proceder vamos a detallar aqu\u00ed, cree haber comprendido y expresado la naturaleza y la vida de una figura cuando le ha atribuido como predicado una determinaci\u00f3n del esquema, ya sea la subjetividad o la objetividad, o tambi\u00e9n el magnetismo, la electricidad, etc.,[34]\u00a0la contracci\u00f3n o la expansi\u00f3n, el Este o el Oeste y similares, lo que podr\u00eda multiplicarse hasta el infinito, porque de esta manera toda determinaci\u00f3n o figura puede volverse a utilizar como forma o momento del esquema para otras, y cada una puede prestar agradecidamente a otra el mismo servicio: un c\u00edrculo de reciprocidad por medio del cual no se experimenta lo que es la cosa misma, ni la una ni la otra. Al proceder as\u00ed, se toman de un lado determinaciones sensibles de la intuici\u00f3n vulgar que, desde luego, han de\u00a0<em>significar<\/em>\u00a0algo distinto de lo que dicen, y, de otro, se emplea lo significante en s\u00ed, las determinaciones puras del pensamiento tales como sujeto, objeto, sustancia, causa, lo universal, etc., precisamente de un modo tan descuidado y acr\u00edtico como en la vida corriente, como al hablar de fortalecer y debilitar,\u00a0[35]\u00a0de la expansi\u00f3n y de la contracci\u00f3n, de modo que esa metaf\u00edsica resulta tan acient\u00edfica como estas representaciones sensibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">51<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En lugar de expresar una tal determinidad simple de la intuici\u00f3n, esto es, del saber sensible en este caso, seg\u00fan la vida interna y el automovimiento de su existencia, se la expresa seg\u00fan una analog\u00eda superficial, llamando\u00a0<em>construcci\u00f3n\u00a0<\/em>a esta aplicaci\u00f3n externa y vac\u00eda de la f\u00f3rmula.-\u00a0[36]\u00a0Con este formalismo pasa lo que con todos. \u00a1Qu\u00e9 dura tendr\u00eda que ser la cabeza a la que en un cuarto de hora no pudiera ense\u00f1\u00e1rsele la teor\u00eda de que existen enfermedades ast\u00e9nicas, est\u00e9nicas, e indirectamente ast\u00e9nicas,[37]\u00a0y otros tantos tratamientos terape\u00faticos, y que no pudiera pasar en tan corto espacio de tiempo de especialista a m\u00e9dico teor\u00e9tico, dado que hasta hace poco bastaba para ello con semejante instrucci\u00f3n! Si el formalismo filos\u00f3fico-natural ense\u00f1a, por ejemplo, que el entendimiento es electricidad, o que el animal es nitr\u00f3geno, o tambi\u00e9n que es\u00a0<em>semejante<\/em>\u00a0al Sur o al Norte, etc.,\u00a0[38]\u00a0o lo representa, sea con la crudeza aqu\u00ed expresada, o entremezclando m\u00e1s terminolog\u00eda, el caso es que cabe que -ante una fuerza que junta de golpe cosas que parecen tan distantes, y ante la violencia que por esta uni\u00f3n padece lo sensible en reposo, y que le da as\u00ed apariencia de concepto ahorr\u00e1ndose sin embargo lo principal, que es expresar el concepto mismo o el significado de la representaci\u00f3n sensible- el caso es que cabe que ante esto, el inexperimentado caiga en un pasmo admirativo, reverencie en ello una profunda genialidad, se regocije en la bonanza de tales determinaciones, puesto que sustituyen el concepto abstracto por lo intuitivo, haci\u00e9ndolo m\u00e1s simp\u00e1tico, y se felicite por la afinidad presentida de su alma con semejante gloriosa manera de proceder. El ardid de semejante sabidur\u00eda se aprende tan pronto, como f\u00e1cilmente se ejercita; su repetici\u00f3n, cuando se conoce, es tan insoportable como la repetici\u00f3n de un juego de manos del que ya se sabe el truco. El\u00a0 instrumento de este formalismo mon\u00f3tono no es m\u00e1s dif\u00edcil de manejar que la paleta de un pintor en la que solamente se encontraran dos colores, por ejemplo el rojo y el verde, para colorear con rojo una superficie cuando se le encargara una escena hist\u00f3rica, y con verde cuando se le encargara un paisaje.- Resultar\u00eda dif\u00edcil decidir qu\u00e9 es mayor al respecto, si la complacencia con que se embadurna con tal sopa de colores lo que hay en el cielo, en la tierra, y bajo la tierra,[39]\u00a0o la fantas\u00eda que hay que tener para creer en la excelencia de este remedio universal; una cosa apoya a la otra. Lo que este m\u00e9todo produce al pegar a todo lo divino y humano, a todas las figuras naturales y espirituales, un par de determinaciones del esquema general, y de este modo clasificarlo todo, es nada menos que un informe claro como la luz del sol[40]\u00a0acerca del organismo del universo, a saber, un cuadro sin\u00f3ptico que se asemeja a un esqueleto con rotulitos pegados encima, o a las series de tarros cerrados, con sus etiquetas pegadas, en un puesto de especias. Tan claramente es lo uno como lo otro, y si en un caso se ha quitado la carne y la sangre de los huesos, y en otro est\u00e1 oculta en tarros la cosa -que precisamente tampoco vive-, en el cuadro sin\u00f3ptico tambi\u00e9n se ha quitado u ocultado la esencia viva de la cosa.- Ya se ha se\u00f1alado antes que este proceder culmina asimismo en una absoluta pintura monocolor, en la medida en que, avergonz\u00e1ndose de las diferencias del esquema, las hunde en la vaciedad del Absoluto, como pertenecientes a la reflexi\u00f3n, para producir la identidad pura, el blanco carente de forma. Esa monocrom\u00eda del esquema y de sus determinaciones sin vida, y esta identidad absoluta, as\u00ed como el paso de lo uno a lo otro, son un mismo entendimiento muerto, y un conocimiento igualmente externo.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>52<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero lo excelente no s\u00f3lo no puede escapar al destino de devenir algo desprovisto de vida y de esp\u00edritu hasta quedar desollado, y de ver que un saber sin vida y vanidoso se viste con su piel. M\u00e1s bien a\u00fan hay que reconocer en este destino mismo el poder que lo excelente ejerce sobre los \u00e1nimos, cuando no sobre los esp\u00edritus, as\u00ed como el progresivo desarrollo hacia la universalidad y determinidad de la forma en que consiste su perfecci\u00f3n, y que es lo \u00fanico que hace posible que esta universalidad se utilice para la superficialidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">53<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ciencia s\u00f3lo debe organizarse mediante la vida propia del concepto; en la ciencia la determinidad, que desde el esquema se pega externamente a la existencia, es el alma que se mueve a s\u00ed misma del contenido cumplido. El movimiento de lo que es consiste por una parte en devenir otro, y de este modo devenir su contenido inmanente; por otra parte, lo que es vuelve a recoger en s\u00ed mismo ese despliegue o esa su existencia, es decir, hace de s\u00ed mismo un\u00a0<em>momento<\/em>\u00a0y se simplifica convirti\u00e9ndose en determinidad. En aquel movimiento, la\u00a0<em>negatividad<\/em>\u00a0es el diferenciar y el poner la\u00a0<em>existencia<\/em>; en este retorno a s\u00ed, la negatividad es el devenir\u00a0<em>simplicidad determinada<\/em>. De este modo, el contenido no muestra su determinidad como recibida y prescrita por otro, sino que se la da a s\u00ed mismo, y se erige, por s\u00ed mismo, en momento y lugar del Todo. El entendimiento por cuadros sin\u00f3pticos guarda para s\u00ed la necesidad y el concepto del contenido, eso que constituye lo concreto, la realidad efectiva y el movimiento vivo de la cosa que \u00e9l clasifica, o mejor, no lo guarda para s\u00ed, sino que no lo conoce, pues si fuese capaz de penetrar en ello, ciertamente lo mostrar\u00eda. Ni siquiera cree que haga falta penetrar en ello; de lo contrario, dejar\u00eda de esquematizar, o por lo menos ya no se sabr\u00eda m\u00e1s que como un \u00edndice de contenido; proporciona tan s\u00f3lo el \u00edndice del contenido, pero no suministra el contenido mismo.- Aunque la determinidad, incluso una determinidad tal como por ejemplo el magnetismo, sea una determinidad en s\u00ed concreta, o real y efectiva, se la rebaja con todo a algo muerto, dado que es predicada s\u00f3lo de otra existencia, y no se la conoce como vida inmanente de esa existencia, ni c\u00f3mo tiene en ella su genuina y peculiar autoproducci\u00f3n y exposici\u00f3n. El entendimiento formalista deja a otros a\u00f1adir esta cuesti\u00f3n fundamental.- En vez de penetrar en el contenido inmanente de la cosa, tiene siempre una visi\u00f3n sin\u00f3ptica del Todo, y est\u00e1 por encima de la existencia individual de que habla, es decir, no la ve en absoluto. Pero el conocimiento cient\u00edfico exige m\u00e1s bien entregarse a la vida del objeto o, lo que es lo mismo, tener ante s\u00ed su interna necesidad, y expresarla. Profundizando as\u00ed en su objeto, se olvida de aquella sinopsis, que no es sino la reflexi\u00f3n del saber sobre s\u00ed mismo a partir de su contenido. Sin embargo, sumergido en la materia y prosiguiendo el movimiento de \u00e9sta, el conocimiento cient\u00edfico retorna a s\u00ed mismo, mas no antes de que la plenitud del contenido se recoja en s\u00ed, se simplifique convirti\u00e9ndose en determinidad, se rebaje por s\u00ed mismo hasta el nivel de\u00a0<em>un<\/em>\u00a0aspecto de una existencia, y trascienda a su verdad superior. De este modo, el Todo simple que se ve sin\u00f3pticamente a s\u00ed mismo emerge desde la riqueza en que su reflexi\u00f3n parec\u00eda perdida.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">54<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por cuanto que ante todo, como se dijo antes, la sustancia es en s\u00ed misma sujeto, todo contenido es su propia reflexi\u00f3n sobre s\u00ed. La permanencia o la sustancia de una existencia es la igualdad consigo misma, pues su desigualdad para consigo ser\u00eda su disoluci\u00f3n. Pero la igualdad consigo misma es la abstracci\u00f3n pura; \u00e9sta, sin embargo, es el\u00a0<em>pensar<\/em>. Cuando digo\u00a0<em>cualidad<\/em>, digo la determinidad simple; por la cualidad una existencia es diferente de otra, o es una existencia; es para s\u00ed misma, o permanece por esta simplicidad consigo misma. Pero por esto es por lo que es esencialmente\u00a0<em>pensamiento<\/em>.- En ello va implicado que el ser es pensar; en ello radica la intelecci\u00f3n que acostumbra a apartarse del habla usual, carente de concepto, acerca de la identidad del pensar y del ser.- As\u00ed pues, por cuanto que la permanencia de la existencia es la igualdad consigo misma o la abstracci\u00f3n pura, es su abstracci\u00f3n de s\u00ed misma, o es ella misma su desigualdad consigo y su disoluci\u00f3n, su propia interioridad y recogimiento en s\u00ed, su devenir.- Por esta naturaleza de lo que es, y en tanto que lo que es tiene esta naturaleza para el saber, \u00e9ste no es la actividad que maneja el contenido como algo extra\u00f1o, no es la reflexi\u00f3n sobre s\u00ed externa al contenido; la ciencia no es aquel idealismo que en lugar del dogmatismo\u00a0<em>afirmativo<\/em>\u00a0apareci\u00f3 como un\u00a0<em>dogmatismo asegurador\u00a0<\/em>o el<em>\u00a0dogmatismo\u00a0<\/em>de la<em>\u00a0certeza de s\u00ed<\/em>,[41]\u00a0sino que, por cuanto que el saber ve que es a su propia interioridad a donde regresa el contenido, sumerge m\u00e1s bien en \u00e9ste su actividad, ya que esta actividad es el s\u00ed-mismo inmanente del contenido, como a la vez ha retornado a s\u00ed, pues es la pura igualdad consigo misma en el ser-otro; esta actividad del saber es, de este modo, esa astucia que, pareciendo abstenerse de actuar, contempla c\u00f3mo la determinidad y su vida concreta, precisamente cuando creen favorecer su propia conservaci\u00f3n e inter\u00e9s particular, resultan en lo contrario: un obrar que se disuelve a s\u00ed mismo y que se convierte en momento del Todo.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">55<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si m\u00e1s arriba se se\u00f1alaba la importancia del\u00a0<em>entendimiento<\/em>\u00a0con respecto a la autoconciencia de la sustancia, lo que se acaba de decir hace patente su importancia con respecto a la determinaci\u00f3n de la sustancia como ente.- La existencia es cualidad, determinidad igual a s\u00ed misma, o simplicidad determinada, pensamiento determinado; \u00e9ste es el entendimiento de la existencia. Por ello es\u00a0<em>nous<\/em>, tal como Anax\u00e1goras conoci\u00f3 primeramente la esencia.[42]\u00a0Los que le siguieron[43]\u00a0entendieron m\u00e1s determinadamente la naturaleza de la existencia como\u00a0<em>eidos<\/em>\u00a0o\u00a0<em>idea<\/em>, es decir, como\u00a0<em>universalidad determinada<\/em>,[44]\u00a0<em>especie<\/em>. El t\u00e9rmino\u00a0<em>especie<\/em>\u00a0parece tal vez demasiado pobre y vulgar para las ideas, para ser lo bello, sagrado y eterno, que causan furor en esta \u00e9poca.[45]\u00a0Pero de hecho el t\u00e9rmino idea no expresa ni m\u00e1s ni menos que el de especie. Sin embargo, hoy vemos a menudo despreciado el t\u00e9rmino que designa un concepto con precisi\u00f3n, prefiri\u00e9ndose otro que, aunque s\u00f3lo sea porque pertenece a un idioma extra\u00f1o, envuelve el concepto en niebla y resulta as\u00ed m\u00e1s edificante.- Precisamente por cuanto la existencia est\u00e1 determinada como especie, es un pensamiento simple; el\u00a0<em>nous<\/em>, la simplicidad, es la sustancia. Gracias a su simplicidad o igualdad consigo misma, aparece como firme y permanente. Pero esta igualdad consigo misma es asimismo negatividad; debido a esto, esa existencia firme camina hacia su disoluci\u00f3n. Al principio la determinidad parece serlo s\u00f3lo por cuanto que se refiere a algo\u00a0<em>otro<\/em>, y su movimiento parece serle impuesto por un poder ajeno; pero el que ella tenga en s\u00ed misma su mism\u00edsimo ser-otro y sea automovimiento, esto est\u00e1 precisamente contenido en aquella\u00a0<em>simplicidad<\/em>\u00a0del pensar mismo; pues \u00e9sta es el pensamiento que se mueve a s\u00ed mismo y que se diferencia a s\u00ed mismo, y es la interioridad propia, el\u00a0<em>concepto<\/em>\u00a0puro. As\u00ed pues,\u00a0<em>entender<\/em>\u00a0es un devenir y, en cuanto tal devenir, es la\u00a0<em>racionalidad<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">56<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A esta naturaleza de aquello que es -ser en su ser su concepto- se debe que en general haya\u00a0<em>necesidad l\u00f3gica<\/em>; s\u00f3lo ella es lo racional y el ritmo del Todo org\u00e1nico, ella es\u00a0<em>saber<\/em>\u00a0del contenido, en la misma medida en que el contenido es concepto y esencia, o bien solamente ella es lo\u00a0<em>especulativo<\/em>.- La figura concreta, movi\u00e9ndose a s\u00ed misma, se convierte a s\u00ed misma en determinidad simple; con ello se eleva a forma l\u00f3gica y existe en su esencialidad; su existencia concreta es s\u00f3lo este movimiento, y es inmediatamente existencia l\u00f3gica. Por tanto, es innecesario imponer externamente formalismo al contenido concreto; el contenido es en s\u00ed mismo un tr\u00e1nsito al formalismo, que, sin embargo, cesa de ser este formalismo externo porque la forma es ella misma el genuino devenir del contenido concreto.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">57<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta naturaleza del m\u00e9todo cient\u00edfico de no estar separado, por una parte, del contenido y, por otra, de determinar su ritmo por s\u00ed mismo tiene, como ya se ha recordado, su verdadera exposici\u00f3n en la filosof\u00eda especulativa.-\u00a0[46]\u00a0Ciertamente, lo dicho aqu\u00ed expresa el concepto, pero s\u00f3lo es v\u00e1lido como anticipo. Su verdad no se halla en esta exposici\u00f3n, parcialmente narrativa, y precisamente por eso tampoco queda refutada cuando se asegura en su contra que no es as\u00ed, sino que las cosas son de tal o cual modo, cuando se acude alegremente al recuerdo de ideas habituales como si fueran verdades conocidas e incuestionables, o tambi\u00e9n cuando se extrae algo nuevo del cofre del interno intuir divino, d\u00e1ndolo por seguro.- Tal acogida suele ser, por contra, la primera reacci\u00f3n del saber ante algo que no le era conocido para salvar su libertad y su propia capacidad de intelecci\u00f3n, su autoridad frente a la ajena -pues bajo esta figura aparece lo que ahora por de pronto se acoge-, tambi\u00e9n para borrar todo atisbo de verg\u00fcenza que se considera existe en el hecho de haber tenido que aprender algo. Del mismo modo que, en el caso de acoger aprobatoriamente lo desconocido, la reacci\u00f3n similar consiste en lo que en otro terreno eran los discursos y actos ultrarrevolucionarios.[47]<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">58<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por esto, de lo que se trata en el\u00a0<em>estudio<\/em>\u00a0de la\u00a0<em>ciencia<\/em>\u00a0es de tomar sobre s\u00ed la tensi\u00f3n del concepto. Ella exige centrar la atenci\u00f3n en el concepto en cuanto tal, en las determinaciones simples, p. ej. en el\u00a0<em>en-s\u00ed<\/em>, el\u00a0<em>para-s\u00ed<\/em>, la\u00a0<em>igualdad-consigo-mismo<\/em>, etc.; pues son automovimientos puros, de tal suerte que se les podr\u00eda llamar almas si su concepto no designara algo m\u00e1s elevado que el alma. A la costumbre de no pararse en representaci\u00f3n alguna le resulta tan fastidioso que el concepto interrumpa esta fuga como al pensar formal, que raciocina de ac\u00e1 para all\u00e1 entre pensamientos sin realidad efectiva. Esa costumbre hay que denominarla pensar material, una conciencia azarosa que no hace m\u00e1s que estar hundida en lo material y a la que por eso le resultar\u00eda extenuante destacarse limpiamente a s\u00ed misma de entre la materia, y al mismo tiempo permanecer en s\u00ed. Lo otro, el raciocinar, es por contra la libertad frente al contenido y la vanidad de creerse sobre \u00e9l; a esta vanidad se le exige la tensi\u00f3n de renunciar a esa libertad, y que, en lugar de ser el principio que mueve arbitrariamente el contenido, hunda en \u00e9l esa libertad, dej\u00e1ndolo moverse por su propia naturaleza, esto es, por el s\u00ed-mismo en cuanto lo suyo, y observar este movimiento. Renunciar a las propias ocurrencias en el ritmo inmanente de los conceptos, no intervenir en \u00e9l a voluntad o por una sabidur\u00eda previamente adquirida, supone una continencia que es ella misma un momento esencial de la atenci\u00f3n al concepto.<\/span><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 24pt;\">59<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay que subrayar m\u00e1s los dos lados del comportamiento raciocinante, por los que se le contrapone el pensar concipiente.- Por una parte, se comporta negativamente frente al contenido aprehendido, sabe refutarlo y convertirlo en nada. Aunque para \u00e9l no sea as\u00ed, esta intelecci\u00f3n es lo meramente\u00a0<em>negativo<\/em>, es lo \u00faltimo, lo que no se sobrepasa a s\u00ed mismo hacia un nuevo contenido, sino que, para volver a tener un contenido, tiene que emprenderse\u00a0<em>otra<\/em>\u00a0cosa en cualquier otra parte. Es la reflexi\u00f3n en el yo vac\u00edo, la vanidad de su saber.- Pero esta vanidad no expresa solamente que ese contenido es vano, sino que tambi\u00e9n lo es esa misma intelecci\u00f3n, pues es lo negativo que no advierte en s\u00ed lo positivo. Puesto que esta reflexi\u00f3n no gana su negatividad misma como contenido, no est\u00e1 en general en la cosa, sino siempre por encima y m\u00e1s all\u00e1 de ella; se imagina por esto que con afirmar la vaciedad est\u00e1 siempre m\u00e1s adelantada que una intelecci\u00f3n rica en contenido. Por el contrario, tal como acaba de mostrarse, en el pensar concipiente lo negativo pertenece al contenido mismo y es lo\u00a0<em>positivo<\/em>, tanto por ser su\u00a0<em>inmanente<\/em>\u00a0movimiento y determinaci\u00f3n, como por ser el\u00a0<em>Todo<\/em>\u00a0de \u00e9stos. Aprehendido como resultado, lo negativo es lo que proviene de este movimiento, lo negativo\u00a0<em>determinado,<\/em>\u00a0y con ello, tambi\u00e9n un contenido positivo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2212752\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/HEGEL-FENOMENOLOGIA-DEL-ESPIRITU-3.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"247\" data-id=\"2212752\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000; font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[31]\u00a0La demostraci\u00f3n de la ley de la palanca puede verse, p. ej.,\u00a0 en <strong>Abraham Gotthelf K\u00e4stner,\u00a0<em>Anfangsgr\u00fcnde der angewandten Mathematik<\/em>, G\u00f6ttingen<\/strong> 1765, p. 8 y sigs. La demostraci\u00f3n de la ley galileana de la ca\u00edda de los graves puede verse en G.-L. Le Sage,\u00a0<em>Essai de Chymie m\u00e9chanique<\/em>, 1758.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[32]\u00a0Hegel piensa aqu\u00ed sobre todo en <strong>J. G\u00f6rres, C. A. Eschenmayer <\/strong>y<strong> F. H. Jacobi.<\/strong> En las\u00a0<em>Lecciones sobre la historia de la Filosof\u00eda<\/em>\u00a0(aprox. desde 1819) <strong>Hegel<\/strong> mencionar\u00e1 a <strong>Eschenmayer <\/strong>y<strong> Jacobi<\/strong> en un contexto muy parecido: \u201c<em>Proferir prof\u00e9ticamente verdades que deben ser filos\u00f3ficas, es cosa de la fe: de la autoconciencia que, ciertamente, contempla en s\u00ed misma el esp\u00edritu absoluto, pero no se concibe a s\u00ed misma como autoconciencia, sino que pone la esencia absoluta por encima y m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento, m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n autoconsciente: as\u00ed <strong>Eschenmayer, Jacobi.<\/strong>&#8211; Este\u00a0hablar\u00a0prof\u00e9tico y sin conceptos afirma con seguridad hogare\u00f1a esto y aquello de la esencia absoluta, y exige que todo el mundo encuentre lo mismo en su coraz\u00f3n<\/em>.\u201d\u00a0(<strong>G.W.F. Hegel,\u00a0<em>Werke<\/em><\/strong>\u00a0in 20 <strong>B\u00e4nden, Suhrkamp, Frankfurt<\/strong>\/M 1970, vol. 20, p. 416)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre el concepto de \u2018presentimiento\u2019 en Jacobi, tenemos por ejemplo una carta suya a Fichte donde dice: \u201c<em>Con su raz\u00f3n, no le ha sido dada al hombre la capacidad de una\u00a0ciencia\u00a0de lo verdadero, sino solamente el sentimiento y la conciencia de su\u00a0ignorancia\u00a0de la misma: s\u00f3lo le ha sido dado el\u00a0presentimiento\u00a0de lo verdadero.<\/em>\u201d (<strong>F. H. Jacobi,\u00a0<em>Werke<\/em>, Leipzig<\/strong> 1812-1825, vol. 3, p. 32)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre el concepto de \u2018presentimiento\u2019 y \u2018entusiasmo\u2019 en <strong>Eschenmayer<\/strong>: \u201c<em>Quien ya haya sentido el estado que fluye en entusiasmo, arrobo y adoraci\u00f3n, quien ya haya sentido la esencia expansiva de la buenaventuranza que sobreviene a cada uno seg\u00fan el grado en que investiga la verdad, sea fil\u00f3sofo o lego, conceder\u00e1 gustoso que el momento m\u00e1s elevado del conocimiento pasa a ser piedad y fe; que la m\u00e1s elevada potencia del bienaventurado se vuelve hacia atr\u00e1s, provocando en la totalidad de nuestro pensamiento y de nuestro ser la m\u00e1s profunda emoci\u00f3n.\u201d \u201cLos presentimientos est\u00e1n por encima de las ideas y de la capacidad de conocer, y se encuentran m\u00e1s all\u00e1 del absoluto. Su fuente es directamente el alma, no son ning\u00fan espejismo de la imaginaci\u00f3n<\/em>\u201d. (<strong>C. A. Eschenmayer<\/strong>,\u00a0<em>La filosof\u00eda en su transici\u00f3n a la no-filosof\u00eda<\/em>, <strong>Erlangen<\/strong> 1803, pp. 37, 81) Cfr. tambi\u00e9n <strong>Eschenmayer<\/strong>,\u00a0<em>El eremita y el forastero. Conversaciones sobre lo sagrado y la historia<\/em>, Erlangen 1805, p. 24.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>G\u00f6rres<\/strong> defiende el presentimiento, el entusiasmo y el discurso prof\u00e9tico: \u201c<em>De ah\u00ed que s\u00f3lo la raz\u00f3n en la pura inteligencia contemplar\u00e1 directamente los mundos m\u00e1s elevados. Para el esp\u00edritu terreno, para el entendimiento, la luz que viene de lo alto s\u00f3lo brillar\u00e1 a trav\u00e9s del velo de la idea, s\u00f3lo presentir\u00e1 por la c\u00e1scara lo divino oculto, al igual que en los momentos de m\u00e1ximo entusiasmo se abre paso la nube luminosa de la raz\u00f3n, y en sus ideas s\u00f3lo habla el lenguaje terreno, haci\u00e9ndose audible a los mortales.\u201d \u201cEl reino de la m\u00edstica es por ello el reino de la\u00a0gracia. Igual que el terreno del arte y de la ciencia es el reino del genio, igual que para el entendimiento com\u00fan el genio es un don superior que no puede comprender ni adquirir, igual que una actividad m\u00e1s elevada dispone seg\u00fan su propio arbitrio del entusiasta y, bajo un esp\u00edritu prof\u00e9tico, le hace formar y decir cosas cuyo fundamento desconoce&#8230; as\u00ed, en el reino de la gracia, la iluminaci\u00f3n superior y el amor de lo divino ser\u00e1n igualmente un don de lo alto, que s\u00f3lo se conceder\u00e1 a los elegidos&#8230;\u201d<\/em> (<strong>J. G\u00f6rres,\u00a0<em>Fe y saber<\/em>, M\u00fcnchen<\/strong> 1805, pp. 108, 111)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[33]<strong>Hegel<\/strong> se refiere a la interpretaci\u00f3n especulativa de la triplicidad kantiana efectuada por <strong>Fichte <\/strong>y<strong> Schelling<\/strong>, as\u00ed como al empleo formalista de este esquema por parte de los disc\u00edpulos de<strong> Schelling<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la tabla de las categor\u00edas de la\u00a0<em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em>, <strong>Kant<\/strong> clasifica las categor\u00edas en grupos de tres, y observa que la tercera de cada clase tiene una posici\u00f3n especial. \u201c<em>Pero no se piense desde luego que por ello la tercera categor\u00eda es una categor\u00eda meramente deducida, y no un concepto troncal del entendimiento puro. Pues la uni\u00f3n del primer concepto con el segundo para producir el tercero requiere un acto especial del entendimiento que no es del mismo tipo que el que se emplea para el primero y el segundo.<\/em>\u201d (<strong>Kant<\/strong>,\u00a0<em>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pura<\/em>, B 111)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Seg\u00fan <strong>Fichte<\/strong>, los primeros tres principios fundamentales de la Doctrina de la Ciencia se relacionan entre ellos como tesis, ant\u00edtesis y s\u00edntesis. Esto tambi\u00e9n lo aplica Fichte a su deducci\u00f3n de las categor\u00edas cualitativas, de modo que la tercera categor\u00eda es la s\u00edntesis de las dos primeras. (<strong>Fichte<\/strong>,\u00a0<em>Principios fundamentales de la entera Doctrina de la Ciencia<\/em>\u00a0[1794, 1802<sup>2<\/sup>] en J. G. <strong>Fichte,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, I. H. Fichte<\/strong>, ed., Berlin 1845-1846, vol. 1, pp. 112-155, 122)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Schelling<\/strong> por su parte interpreta la triplicidad kantiana polemizando con el procedimiento sint\u00e9tico de <strong>Fichte<\/strong>. \u201c<em>De este m\u00e9todo absoluto, que en los \u00faltimos tiempos se ha llamado sint\u00e9tico, se ha sacado ciertamente una imagen verdadera, pero deformada en la reflexi\u00f3n. Pues lo que este m\u00e9todo presenta como un progreso y separadamente como tesis, ant\u00edtesis y s\u00edntesis, es en el verdadero m\u00e9todo y en toda aut\u00e9ntica construcci\u00f3n de la filosof\u00eda, unidad entrelazada. La tesis o lo categ\u00f3rico es la unidad, la ant\u00edtesis o lo hipot\u00e9tico es la multiplicidad, pero lo que se presenta como s\u00edntesis no es en s\u00ed una tercera cosa, sino lo primero, la unidad absoluta, de donde la unidad y la multiplicidad s\u00f3lo son en la contraposici\u00f3n formas diversas.\u201d (<strong>Schelling,<\/strong>Ulteriores exposiciones del Sistema de la Filosof\u00eda\u00a0[1802] en<strong> F. W. J. Schelling,\u00a0S\u00e4mtliche Werke, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 4, pp. 399) \u201cDe este modo, todo lo que es tiene una unidad desde donde ha ganado su origen, y de la que est\u00e1 separado por la contraposici\u00f3n relativa de lo finito y lo infinito en s\u00ed mismo, al haber surgido a su vez esa unidad de otra superior que contiene la indiferencia de todas las cosas en ella comprendidas.<\/em>\u201d\u00a0(<strong>Schelling,\u00a0<\/strong><em><strong>Bruno<\/strong><\/em>[1802], en F. W. J. <strong>Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 4, p. 268)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El esquema de la triplicidad kantiana lo utilizan muchos seguidores de <strong>Schelling<\/strong> de un modo puramente formalista, como por ejemplo <strong>Hoffmann<\/strong>: \u201c<em>En consecuencia, tambi\u00e9n hay que realizar la construcci\u00f3n de la enfermedad mediante estos tres momentos, y una patogenia que sea algo m\u00e1s que fragmentaria sebe y tiene que elevarse a esta perspectiva triple (exictaci\u00f3n, vida, sensaci\u00f3n).\u201d (Dr. Ph. <strong>Hoffmann<\/strong>,\u00a0Ideas para la construcci\u00f3n de la enfermedad, en\u00a0Zeitschrift f\u00fcr speculative Physik\u00a0[Revista de f\u00edsica especulativa], editada por Schelling, Jena y Leipzig 1801, vol. 2, cuaderno 1, II, p. 71) Tambi\u00e9n Wagner: \u201cLos procesos hasta ahora descritos, el magn\u00e9tico, el el\u00e9ctrico y el galv\u00e1nico, son funciones universales y originarias de la naturaleza, correspondientes a la forma de la s\u00edntesis de los opuestos que es la triplicidad, y a su expresi\u00f3n espacial, que son las tres dimensiones.\u201d<\/em> (<strong>Johann Jacob Wagner<\/strong>:\u00a0<em>De la naturaleza de las cosas<\/em>, <strong>Leipzig<\/strong> 1803, p. 154)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[34]\u00a0Estas parejas de conceptos que aparecen repetidamente en <strong>Schelling<\/strong> las emplean tambi\u00e9n otros fil\u00f3sofos de la naturaleza como <strong>C. A. Eschenmayer, J. G\u00f6rres, A. B. Kay\u03b2ler, H. Steffens y J. J. Wagner<\/strong>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su Filosof\u00eda de la Naturaleza, <strong>Schelling<\/strong> emplea estos conceptos y su rec\u00edproca contraposici\u00f3n para explicar el comportamiento de la naturaleza. Como muestra, esta cita: \u201cEl agua es incapaz de tener una polaridad duradera, pues \u00e9sto s\u00f3lo se da bajo la forma de la rigidez y del magnetismo. [&#8230;] En sus transformaciones, el agua apunta a una releci\u00f3n m\u00e1s elevada, la de la Tierra entera hacia el Sol. [Polo Sur, Norte y Oeste]. Pues si el Sol pudiera mostrarse a la Tierra de la misma manera como la Tierra se muestra a la Luna, o producir una polaridad Este-Oeste duradera, el agua desaparecer\u00eda de la Tierra como, seg\u00fan todas las trazas, ha desaparecido de la Luna.\u201d (<strong>Schelling<\/strong>,\u00a0<em>Exposici\u00f3n de mi sistema de Filosof\u00eda<\/em>, [1801], en\u00a0F. W. J. <strong>Schelling,\u00a0<\/strong><em><strong>S\u00e4mtliche Werke<\/strong><\/em><strong>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 4, pp. 172)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre los opuestos contracci\u00f3n-expansi\u00f3n se puede recordar que <strong>Schelling<\/strong>, en su\u00a0<em>Primer esbozo de un Sistema de Filosof\u00eda de la Naturaleza\u00a0<\/em>[1799], despu\u00e9s de asentar que \u201c<em>toda actividad org\u00e1nica (dado que es efecto de una causa que s\u00f3lo est\u00e1 activa bajo la condici\u00f3n de la duplicidad) supone ya la duplicidad\u00a0de antemano<\/em>\u201d. 155, pasa a explicar la iritabilidad del organismo como consecuencia del par contracci\u00f3n-expansi\u00f3n.\u00a0(<strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 3, pp. 155, 168)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los conceptos aducidos por <strong>Hegel<\/strong> se encuentran en una forma muy similar en <strong>Dr. Troxler<\/strong>,\u00a0<em>Manual de teor\u00eda de la medicina<\/em>, Viena 1805, pp. 35, 38, 49, 52.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[35]\u00a0En su pol\u00e9mica contra el uso acr\u00edtico de los conceptos fortaleza y debilidad, <strong>Hegel<\/strong> se dirige contra la teor\u00eda de la excitabilidad de <strong>J. Brown<\/strong> y de sus seguidores, que Schelling adapt\u00f3 a su sistema (<em>Primer esbozo de un Sistema de Filosof\u00eda de la Naturaleza\u00a0<\/em>[1799], en <strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 3, pp. 153, 168, 171-188). Es interesante se\u00f1alar que <strong>Schelling<\/strong> mismo acab\u00f3 rechazando esta teor\u00eda como una construcci\u00f3n puramente formal (<em>Indicaci\u00f3n provisional del estado de la medicina seg\u00fan los principios de la filosof\u00eda de la naturaleza<\/em>\u00a0[1805]): \u201c<em>Con esto decimos, pues, adi\u00f3s a esa construcci\u00f3n meramente formal de los estados de salud a partir de una ca\u00edda o un ascenso subsiguientes de la receptividad y de la capacidad de reacci\u00f3n (o como se quiera denominar a estos factores)<\/em>\u201d. Schelling habla, igual que aqu\u00ed <strong>Hegel<\/strong>, de la completa \u201c<em>vaciedad de los conceptos de estenia y de astenia en relaci\u00f3n con las manifestaciones vitales<\/em>\u201d. (<strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 7, pp. 276, 267) Es muy posible que <strong>Hegel<\/strong> conociera este escrito de <strong>Schelling<\/strong>, que apareci\u00f3 en 1805 una revista m\u00e9dica de <strong>Tubinga<\/strong> editada, entre otros, por el propio <strong>Schelling<\/strong> (<em>J<strong>ahrb\u00fccher der Medicin als Wissenschaft.\u00a0<\/strong><\/em><strong>Verfasst von einer Gesellschaft von Gelehrten und hrsg. durch A. F. Marcus und F. W. J. Schelling, Bd. 1, H. 1, T\u00fcbingen<\/strong> 1805), quien invit\u00f3 al propio Hegel a colaborar en la revista (<em>Correspondencia de Hegel<\/em>, Hamburg 1952, vol. 1, pp. 81, 130).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[36]<strong>Hegel<\/strong> piensa aqu\u00ed en <strong>Schelling<\/strong>, que parte del principio de la construcci\u00f3n filos\u00f3fica, y tambi\u00e9n en disc\u00edpulos de \u00e9ste. En una de sus lecciones jenenses, <strong>Hegel<\/strong> distingue entre los m\u00e9ritos filos\u00f3ficos de <strong>Schelling<\/strong> y el formalismo de sus seguidores. (<strong>Rosenkranz\u00a0<em>Vida de Hegel<\/em><\/strong>, <strong>Berlin<\/strong>, pp. 181-185) El cap\u00edtulo IV de sus\u00a0<em><strong>Ulteriores exposiciones del Sistema de la Filosof\u00ed<\/strong>a<\/em>, titulado \u201c<em>De la construcci\u00f3n filos\u00f3fica o del modo de exponer todas las cosas en el Absoluto<\/em>\u201d es esencial al respecto. \u201c<em>Esto supuesto, en primer lugar la\u00a0construcci\u00f3n\u00a0en general es exposici\u00f3n de lo particular en forma absoluta; la\u00a0construcci\u00f3n filos\u00f3fica\u00a0en particular es la exposici\u00f3n de lo particular en la forma en \u00faltima instancia considerada -no como en las dos ramas de la matem\u00e1tica, de nuevo ideal o real-, sino en la forma intuida intelectualmente, o en s\u00ed. [&#8230;] De este modo, la construcci\u00f3n es por completo un conocimiento de una clase y esencia absolutas<\/em>\u201d. (<strong>Schelling<\/strong>,<em><strong>Ulteriores exposiciones del Sistema de la Filosof\u00eda<\/strong><\/em><strong>,<\/strong> [1802] en <strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 4, p. 408) Un disc\u00edpulo de <strong>Schelling, Hoffmann<\/strong>, se expresa de la siguiente manera: \u201c<em>Las funciones del organismo de la naturaleza, o las categor\u00edas de la construcci\u00f3n din\u00e1mica, son la electricidad y el proceso qu\u00edmico\u201d<\/em>. (<strong>Dr. Ph. Hoffmann,\u00a0<em>Ideas para la construcci\u00f3n de la enfermedad<\/em><\/strong>, en\u00a0<em>Zeitschrift f\u00fcr speculative Physik<\/em>\u00a0[Revista de f\u00edsica especulativa], editada por Schelling, Jena y Leipzig 1801, vol. 2, cuaderno 1, II, p. 97) Otro seguidor, <strong>Kilian<\/strong>, lo hace del siguiente modo: \u201c<em>Por tanto, cuanta m\u00e1s parte tenga la irritabilidad en la construcci\u00f3n originaria de un \u00f3rgano reproductivo, tanto m\u00e1s nitr\u00f3geno tiene que haber, si aquel es predominantemente ast\u00e9nico, y por contra tanto menos carbono cuanta menor sensibilidad presente el citado \u00f3rgano<\/em>\u201d. (<strong>C. I. Kilian,\u00a0<em>Ensayo de un Sistema de toda la Medicina<\/em>, Jena<\/strong> 1802, p. 312) Cfr. tambi\u00e9n<strong> A. B. Kayssler<\/strong>,\u00a0<strong><em>Contribuciones a la historia cr\u00edtica de la nueva Filosof\u00eda<\/em>, Halle<\/strong> 1804, vol. 1, VIII, XVI, 236, etc.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[37]<strong>Hegel<\/strong> se refiere aqu\u00ed a la entonces muy debatida teor\u00eda de la excitabilidad de <strong>J. Brown<\/strong>: \u201c<em>He dividido todas las enfermedades generales en dos formas, la flog\u00edstica o est\u00e9nica, y la antiflog\u00edstica o ast\u00e9nica. He demostrado que la primera consiste en una excitaci\u00f3n (incitatio) exagerada, y la segunda en falta de excitaci\u00f3n; que la primera se debe superar con remedios que debiliten, y la segunda con remedios que exciten [&#8230;] La excitabilidad que se agota de este modo [&#8230;] es lo que llamamos debilidad: debilidad irregular (debilitas indirecta), porque no surge de carencia, sino de exceso de excitaci\u00f3n<\/em>\u201d. (Johann Brown,\u00a0<em>Principios de farmacolog\u00eda<\/em>, traducido del lat\u00edn, <strong>Frankfurt\/M<\/strong>, 1795, p. XI, 12 [original latino J<strong>oannis Brunonis<\/strong>,\u00a0<em>Elementa medicinae<\/em>, <strong>Edimburgo<\/strong>, 1780]) Las enfermedades \u201c<em>indirectamente ast\u00e9nicas<\/em>\u201d mencionadas por <strong>Hegel<\/strong> corresponden a la \u201c<em>debilitas indirecta<\/em>\u201d de <strong>Brown,<\/strong> en un uso terminol\u00f3gico muy extendido en la \u00e9poca. (<strong>Cfr. Andreas R\u00f6schlaub,\u00a0<em>Investigaciones sobre la patogenia o introducci\u00f3n a la teor\u00eda m\u00e9dica<\/em>, Frankfurt\/M<\/strong>, 1798, pp. 121 y sigs.)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[38]<strong>Hegel<\/strong> piensa aqu\u00ed en <strong>H. Steffens<\/strong> y en <strong>Schelling. Steffens<\/strong> distingue varias series en la naturaleza. La vegetaci\u00f3n pertenece a la del carbono y a la del silicio, los animales a la del nitr\u00f3geno y la de la cal. (<strong>Cfr. H. Steffens\u00a0<em>Contribuciones a la historia natural interna de la tierra<\/em>, Freyberg<\/strong> 1801, p. 190) Schelling acude al mismo pensamiento: \u201cMirando al todo, la planta representa [&#8230;] el polo del carbono, el animal el polo del nitr\u00f3geno. El animal es, por tanto, sure\u00f1o; la planta, norte\u00f1a. (Schelling,<em>\u00a0Ulteriores exposiciones del Sistema de la Filosof\u00eda\u00a0<\/em>[1802], en <strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 4, pp. 207)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En su pol\u00e9mica contra el formalismo filos\u00f3fico-natural, que el entendimiento sea electricidad puede referirse a <strong>Schelling<\/strong>: \u201c<em>Se podr\u00eda por tanto decir que lo que en el \u00e1mbito de la inteligencia es la sensaci\u00f3n, en la naturaleza es la electricidad<\/em>\u201d. <strong>(Schelling,\u00a0<\/strong><em><strong>Sistema del idealismo trascendental<\/strong><\/em>[1800], en <strong>F. W. J. Schelling,\u00a0<em>S\u00e4mtliche Werke<\/em>, Cotta, Stuttgart<\/strong> 1856-1861, vol. 3, pp. 452)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[39]\u00a0Alusi\u00f3n a la\u00a0<em>Ep\u00edstola a los filipenses<\/em>: \u201c<em>en los cielos, en la tierra y en los abismos\u201d (Flp 2, 10), y al\u00a0<strong>Apocalipsis<\/strong>: \u00a0\u201cni en el cielo ni en la tierra ni bajo la tierra\u201d<\/em>. (Ap, 5, 3; cf. tambi\u00e9n 5, 13)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[40]\u00a0Alusi\u00f3n al escrito de Fichte titulado\u00a0<em>Informe claro como la luz del sol dirigido al gran p\u00fablico sobre la verdadera esencia de la filosof\u00eda m\u00e1s reciente. Un intento de forzar a los lectores a que comprendan<\/em>, <strong>Berlin<\/strong>, 1801.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[41]<strong>Hegel<\/strong> podr\u00eda estar pensando especialmente en Fichte. En el cap\u00edtulo V de la\u00a0<em>Fenomenolog\u00eda<\/em>, \u201cCerteza y verdad de la raz\u00f3n\u201d, encontramos este texto: \u201c<em>El idealismo [&#8230;] es tambi\u00e9n por ello pura\u00a0aseveraci\u00f3n\u00a0que no se comprende a s\u00ed mismo ni se hace comprensible a los dem\u00e1s. Proclama una\u00a0certeza inmediata\u00a0a la que est\u00e1n enfrentadas otras certezas inmediatas.<\/em>..\u201d. (<strong>Hegel,\u00a0<em>Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu<\/em>,<\/strong> en <strong>G<em>.W.F. Hegel. Gesammelte Werke<\/em>, vol. 9, Meiner, Hamburg<\/strong> 1980, p. 135)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[42]\u00a0\u201cY una vez o\u00ed decir a alguien mientras le\u00eda un libro, de Anax\u00e1goras, seg\u00fan dijo, que es la mente lo que pone todo en orden y la causa de todas las cosas.\u201d (<strong>Plat\u00f3n,\u00a0<em>Fed\u00f3n<\/em><\/strong>97b, en\u00a0<em>Obras completas<\/em>, <strong>Aguilar, Madrid<\/strong> 1979, p. 639)\u00a0\u201c<em>Por eso cuando alguien dijo que, igual que en los animales, tambi\u00e9n en la naturaleza hab\u00eda un Entendimiento que era la causa del mundo y del orden todo, se mostr\u00f3 como hombre prudente frente a las divagaciones de los anteriores. Sabemos con seguridad que <strong>Anax\u00e1goras<\/strong> adopt\u00f3 este punto de vista<\/em>\u201d (<strong>Arist\u00f3teles,\u00a0<em>Metaf\u00edsica<\/em>, Gredos, Madrid<\/strong> 1998, A.4, 984b)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[43]<strong>Hegel<\/strong> piensa sobre todo en <strong>Plat\u00f3n<\/strong> (<strong><em>Parm\u00e9nides<\/em><\/strong>\u00a0132a;\u00a0<em>El sofista<\/em>\u00a0253d;\u00a0<em>El pol\u00edtico<\/em>\u00a0263b;\u00a0<em>Timeo<\/em>\u00a048e).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[44]\u00a0Para el concepto de \u201c<em>generalidad determinada, especie<\/em>\u201d, cfr. Arist\u00f3teles (<em>Metaf\u00edsica<\/em>\u00a01032b, 1057b).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[45]\u00a0Posiblemente est\u00e9 pensando en <strong>C. A. Eschenmayer, J. G\u00f6rres, F. Schlegel y J. J. Wagner<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[46]<strong>Hegel<\/strong> ya hab\u00eda aclarado en parte este punto en la\u00a0<em>Diferencia de los sistemas de filosof\u00eda de <strong>Fichte y Schelling<\/strong><\/em>[1801]. Cfr. all\u00ed el comienzo del cap\u00edtulo \u201c<em>Exposici\u00f3n del sistema de <strong>Fichte<\/strong><\/em>\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">[47]<strong>Hegel<\/strong> alude a las tormentosas sesiones de los clubes pol\u00edticos creados durante la revoluci\u00f3n francesa.\u00a0Camille Desmoulins se defiende en 1793 de las falsas acusaciones de H\u00e9bert y sus seguidores citando una carta de su amigo Fr\u00e9ron: \u201c<em>Je ne sais pas si Camille voit comme moi, mais il me semble qu\u2019on veut pousser la soci\u00e9t\u00e9 populaire au-del\u00e0 du but, et leur faire, sans s\u2019en douter, la contre-r\u00e9volution par des mesures ultra-r\u00e9volutionnaires. La discorde secoue ses torches parmi les patriotes.<\/em>\u201d\u00a0(<strong>Camille Desmoulins,<\/strong><em>Le Vieux Cordelier<\/em>, [V, 1793], <strong>\u00c9brard<\/strong>, Paris 1834 [en\u00a0http:\/\/gallica.bnf.fr])<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2212753\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/06\/Hegel-3.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"270\" data-id=\"2212753\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>FIN PARTE III<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU. \u00abPR\u00d3LOGO\u00bb, por W. F. Hegel (Parte I). FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte II) FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte IV) *** W. F. HEGEL: FENOMENOLOG\u00cdA DEL <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/06\/09\/fenomenologia-del-espiritu-prologo-de-hegel-parte-iii\/\" title=\"FENOMENOLOG\u00cdA DEL ESP\u00cdRITU, PR\u00d3LOGO DE HEGEL (Parte III)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2212750,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[99],"class_list":{"0":"post-2206228","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia","8":"tag-hegel"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2206228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2206228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2206228\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2212750"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2206228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2206228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2206228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}