{"id":2020353,"date":"2021-04-11T00:05:57","date_gmt":"2021-04-10T23:05:57","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2020353"},"modified":"2024-10-02T17:56:44","modified_gmt":"2024-10-02T15:56:44","slug":"el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin-capitulo-iv-la-ayuda-mutua-entre-los-barbaros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/04\/11\/el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin-capitulo-iv-la-ayuda-mutua-entre-los-barbaros\/","title":{"rendered":"\u00abEl apoyo mutuo\u00bb; por Piotr Kropotkin. Cap\u00edtulo IV: La ayuda mutua entre los barbaros."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/03\/14\/indice-el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin\/\"><strong>\u00cdNDICE El apoyo mutuo<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #99cc00; font-size: 24pt;\">***<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Cap\u00edtulo IV: La ayuda mutua entre los barbaros<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203948 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Neolitico-asentamiento-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2203948\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al estudiar a los hombres primitivos es imposible dejar de admirarse del desarrollo de la sociabilidad que el hombre evidenci\u00f3 desde los primer\u00edsimos pasos de su vida. Se han hallado huellas de sociedades humanas en los restos de la edad de piedra, tanto neol\u00edtica como paleol\u00edtica; y cuando comenzamos a estudiar a los salvajes contempor\u00e1neos, cuyo modo de vida no se distingue del modo de vida del hombre neol\u00edtico, encontramos que estos salvajes est\u00e1n ligados entre s\u00ed por una organizaci\u00f3n de clan extremadamente antigua que les da posibilidad de unir sus d\u00e9biles fuerzas individuales, gozar de la vida en com\u00fan y avanzar en su desarrollo. El hombre, de tal modo, no constituye una excepci\u00f3n en la naturaleza. Tambi\u00e9n \u00e9l est\u00e1 sujeto al gran principio de la ayuda mutua, que asegura las mejores oportunidades de supervivencia s\u00f3lo a quienes mutuamente se prestan al m\u00e1ximo apoyo en la lucha por la existencia. Tales son las conclusiones a que hemos llegado en el cap\u00edtulo precedente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, no bien pasamos a un grado m\u00e1s elevado de desarrollo y recurrimos a la historia, que ya puede decirnos algo acerca de este grado, suelen consternarnos las luchas y los conflictos que esta historia nos descubre. Los viejos lazos parecen estar completamente rotos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las tribus luchan contra las tribus, unos clanes contra otros, los individuos entre s\u00ed, y, de este choque de fuerzas hostiles, sale la humanidad dividida en castas, esclavizada por los d\u00e9spotas, despedazada en estados separados que siempre est\u00e1n dispuestos a guerrear el uno contra el otro. Y he aqu\u00ed que, hojeando tal historia de la humanidad, el fil\u00f3sofo pesimista llega triunfante a la conclusi\u00f3n de que la guerra y la opresi\u00f3n son la verdadera esencia de la naturaleza humana; que los instintos guerreros y de rapi\u00f1a del hombre pueden ser, dentro de determinados l\u00edmites, refrenados s\u00f3lo por alguna autoridad poderosa que, por medio de la fuerza, estableciera la paz y diera de tal modo a algunos pocos hombres nobles la posibilidad de preparar una vida mejor para la humanidad del futuro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, basta someter a un examen m\u00e1s cuidadoso la vida cotidiana del hombre durante el per\u00edodo hist\u00f3rico, como han hecho en los \u00faltimos tiempos muchos investigadores serios de las instituciones humanas, v esta vida inmediatamente adquiere un tinte completamente distinto. Dejando de lado las ideas preconcebidas de la mayor\u00eda de los historiadores, y su evidente predilecci\u00f3n por la parte dram\u00e1tica de la vida humana, vemos que los mismos documentos que aprovechan ellos habitualmente son, por su esencia tales, que exageran la parte de la vida humana que se entreg\u00f3 a la lucha y no aprecian debidamente el trabajo pac\u00edfico de la humanidad. Los d\u00edas claros y soleados se pierden de vista por obra de las descripciones de las tempestades y de los terremotos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">apenas se conservan las huellas precisas de los numerosos actos de apoyo mutuo y de sacrificio que cada uno de nosotros conoce por experiencia propia; en ellos casi no se presta atenci\u00f3n a lo que constituye la verdadera esencia de nuestra vida cotidiana, a nuestros instintos y costumbres sociales<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aun en nuestra \u00e9poca, los voluminosos anales que almacenamos para el historiador futuro en nuestra prensa, nuestros juzgados, nuestras instituciones gubernamentales y hasta en nuestras novelas, cuentos, dramas y en la poes\u00eda, padecen de la misma unilateralidad. Transmiten a la posteridad las descripciones m\u00e1s detalladas de cada guerra, combate y conflicto, de cada discusi\u00f3n y acto de violencia; conservan los episodios de todo g\u00e9nero de sufrimientos personales; pero en ellos apenas se conservan las huellas precisas de los numerosos actos de apoyo mutuo y de sacrificio que cada uno de nosotros conoce por experiencia propia; en ellos casi no se presta atenci\u00f3n a lo que constituye la verdadera esencia de nuestra vida cotidiana, a nuestros instintos y costumbres sociales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No es de asombrarse por esto si los anales de los tiempos pasados se han mostrado tan imperfectos. Los analistas de la antig\u00fcedad inscribieron invariablemente en sus cr\u00f3nicas todas las guerras menudas y todo g\u00e9nero de calamidades que sufrieron sus contempor\u00e1neos; pero no prestaron atenci\u00f3n alguna a la vida de las masas populares, a pesar de que justamente las masas se dedicaban, sobre todo, al trabajo pac\u00edfico, mientras que la minor\u00eda se entregaba a las excitaciones de la lucha. Los poemas \u00e9picos, las inscripciones de los monumentos, los tratados de paz, en una palabra, casi todos los documentos hist\u00f3ricos, tienen el mismo car\u00e1cter; tratan de las perturbaciones de la paz y no de la paz misma. Debido a esto, aun aquellos historiadores que procedieron al estudio del pasado con las mejores intenciones, inconscientemente trazaron una imagen mutilada de la \u00e9poca que trataban de presentar; y para restablecer la relaci\u00f3n real entre la lucha y la uni\u00f3n que exist\u00eda en la vida, debemos ocuparnos ahora del an\u00e1lisis de los hechos peque\u00f1os y de las indicaciones d\u00e9biles que fueron conservadas accidentalmente en los monumentos del pasado, y explicarlos con ayuda de la etnolog\u00eda comparativa. Despu\u00e9s de haber o\u00eddo tanto sobre lo que divid\u00eda a los hombres, debemos reconstruir, piedra a piedra, las instituciones que los un\u00edan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Probablemente no est\u00e1 ya lejana la \u00e9poca en que se habr\u00e1 de escribir nuevamente toda la historia de la humanidad en un nuevo sentido, tomando en cuenta ambas corrientes de la vida humana ya citada y apreciando el papel que cada una de ellas ha desempe\u00f1ado en el desarrollo de la humanidad. Pero, mientras esto no ha sido todav\u00eda hecho, podemos ya aprovechar el enorme trabajo preparatorio realizado en los \u00faltimos a\u00f1os y que nos da la posibilidad de reconstruir, a\u00fan en l\u00edneas generales, la segunda corriente, que ha sido descuidada durante mucho tiempo. De per\u00edodos de la historia que est\u00e1n mejor estudiados, podemos esbozar algunos cuadros de la vida de las masas populares y mostrar qu\u00e9 papel ha desempe\u00f1ado en ellas, durante estos per\u00edodos, la ayuda mutua.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Observar\u00e9 que, en bien de la brevedad, no estamos obligados a empezar indefectiblemente por la historia egipcia, ni siquiera griega o romana, porque en realidad la evoluci\u00f3n de la humanidad no ha tenido el car\u00e1cter de una cadena ininterrumpida de, sucesos. Algunas veces sucedi\u00f3 que la civilizaci\u00f3n quedaba interrumpida en cierto lugar, en cierta raza, y comenzaba de nuevo en otro lugar, en medio de otras razas. Pero, todo nuevo surgimiento comenzaba siempre desde la misma organizaci\u00f3n tribal que acabamos de ver en los salvajes. De modo que si tomamos la \u00faltima forma de nuestra civilizaci\u00f3n actual -desde la \u00e9poca en que empez\u00f3 de nuevo en los primeros siglos de nuestra era, entre aquellos pueblos que los romanos llamaron \u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00ab- tendremos una gama completa de la evoluci\u00f3n, empezando por la organizaci\u00f3n tribal y terminando por las instituciones de nuestra \u00e9poca. A estos cuadros estar\u00e1n consagradas las p\u00e1ginas siguientes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Despu\u00e9s de haber o\u00eddo tanto sobre lo que divid\u00eda a los hombres, debemos reconstruir, piedra a piedra, las instituciones que los un\u00edan<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los hombres de ciencia a\u00fan no se han puesto de acuerdo sobre las causas que, hace alrededor de dos mil a\u00f1os, movieron a pueblos enteros de <strong>Asia<\/strong> a <strong>Europa<\/strong> y provocaron las grandes migraciones de los b\u00e1rbaros que pusieron fin al imperio romano de Occidente. Sin embargo, se presenta de modo natural al ge\u00f3grafo una causa posible, cuando contempla las ruinas de las que fueron otrora ciudades densamente pobladas de los desiertos actuales de <strong>Asia Central<\/strong>, o bien sigue los viejos lechos de r\u00edos ahora desaparecidos, y los restos de lagos que otrora fueron enormes y que ahora quedaron reducidos casi a las dimensiones de peque\u00f1os estanques. La causa es la desecaci\u00f3n: una desecaci\u00f3n reciente que contin\u00faa todav\u00eda, con rapidez que antes consider\u00e1bamos imposible admitir. Contra semejantes fen\u00f3meno, el hombre no pudo luchar. Cuando los habitantes de <strong>Mongolia<\/strong> occidental y de<strong> Turquest\u00e1n<\/strong> oriental vieron que el agua se les iba, no les qued\u00f3 otra salida que descender a lo largo de los amplios valles que conducen a las tierras bajas y presionar hacia el oeste a los habitantes de estas tierras. Tribu tras tribu, de tal modo, fueron desplazadas hacia <strong>Europa<\/strong>, obligando a las otras tribus a ponerse en movimiento una y otra vez durante una serie entera de siglos; hacia el Oeste, o de vuelta al Este, en busca de nuevos lugares de residencia m\u00e1s o menos permanente. Las razas se mezclaron, durante estas migraciones; los abor\u00edgenes con los inmigrantes, los arios con los uralaltaicos; y no seria nada asombroso, si las instituciones sociales que los un\u00edan en sus patrias, se desplomaran completamente durante esta estratificaci\u00f3n de razas distintas que se realizaba entonces en <strong>Europa<\/strong> y <strong>Asia<\/strong>. Pero estas instituciones no fueron destruidas; s\u00f3lo sufrieron la transformaci\u00f3n que requer\u00edan las nuevas condiciones de vida.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203946\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/img_csaez_20160713-163005_imagenes_lv_otras_fuentes_2-harvesting-grain-ktre-656x52340lavanguardia-web7229180862998608475..jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"438\" data-id=\"2203946\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/img_csaez_20160713-163005_imagenes_lv_otras_fuentes_2-harvesting-grain-ktre-656x52340lavanguardia-web7229180862998608475..jpg 656w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/img_csaez_20160713-163005_imagenes_lv_otras_fuentes_2-harvesting-grain-ktre-656x52340lavanguardia-web7229180862998608475.-300x239.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/img_csaez_20160713-163005_imagenes_lv_otras_fuentes_2-harvesting-grain-ktre-656x52340lavanguardia-web7229180862998608475.-610x486.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La organizaci\u00f3n social de los teutones, celtas, escandinavos, eslavos y otros pueblos, cuando por primera vez entr\u00f3 en contacto con los romanos, se encontraba en estado de transici\u00f3n. Sus uniones tribales, basadas en la comunidad de origen real o supuesta, sirvieron para unirlos durante muchos milenios. Pero semejantes uniones respondieron a su fin s\u00f3lo hasta que aparecieron dentro del clan mismo las familias separadas. Sin embargo, en virtud de las razones expuestas m\u00e1s arriba, las familias patriarcales separadas, lenta, pero inconteniblemente, se formaban dentro de la organizaci\u00f3n tribal y su aparici\u00f3n, al final de cuentas, evidentemente condujo a la acumulaci\u00f3n de riquezas y de poder, a su transmisi\u00f3n hereditaria en la familia y a la descomposici\u00f3n del clan. Las migraciones frecuentes y las guerras que las acompa\u00f1aban s\u00f3lo pudieron apresurar la desintegraci\u00f3n de los clanes en familias separadas, y la dispersi\u00f3n de las tribus durante las migraciones y su mezcla con los extranjeros constitu\u00edan exactamente las condiciones con las que se facilit\u00f3 la desintegraci\u00f3n de las uniones anteriores basadas sobre lazos de parentesco. A los b\u00e1rbaros -es decir, aquellas tribus que los romanos llamaron \u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00bb y que, siguiendo las clasificaciones de <strong>Morgan<\/strong>, llamar\u00e9 con ese mismo nombre para diferenciarlos de las tribus m\u00e1s primitivas, de los llamados \u00ab<em>salvajes<\/em>\u00ab- se presentaba de tal modo una disyuntiva: dejar su clan y disolverse en grupos de familias d\u00e9bilmente unidas entre, s\u00ed, de las cuales, las familias m\u00e1s ricas (<em>especialmente aquellas en quienes las riquezas se un\u00edan a las funciones del sacerdocio o a la gloria militar<\/em>) se adue\u00f1ar\u00edan del poder sobre los otros; o bien buscar alguna nueva forma de estructura social fundada sobre alg\u00fan principio nuevo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">las familias patriarcales separadas, lenta, pero inconteniblemente, se formaban dentro de la organizaci\u00f3n tribal y su aparici\u00f3n, al final de cuentas, evidentemente condujo a la acumulaci\u00f3n de riquezas y de poder, a su transmisi\u00f3n hereditaria en la familia y a la descomposici\u00f3n del clan<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchas tribus fueron impotentes para oponerse a la desintegraci\u00f3n: se dispersaron y perdieron para la historia. Pero las tribus m\u00e1s en\u00e9rgicas no se dividieron; salieron de la prueba elaborando una estructura social nueva: <strong>la comuna aldeana<\/strong>, que continu\u00f3 uni\u00e9ndolas durante los quince siglos siguientes, o m\u00e1s a\u00fan. En ellas se elabor\u00f3 la concepci\u00f3n del territorio com\u00fan, de la tierra adquirida y defendida con sus fuerzas comunes, y esta concepci\u00f3n ocup\u00f3 el lugar de la concepci\u00f3n del origen com\u00fan, que ya se extingu\u00eda. Sus dioses perdieron paulatinamente su car\u00e1cter de ascendientes y recibieron un nuevo car\u00e1cter local, territorial. Se convirtieron en divinidades o, posteriormente, en patronos de un cierto lugar.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203954 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/agricultores-Neolitico-mezclaron-poblaciones-cazadores_1906019382_2854373_1300x731-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2203954\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/agricultores-Neolitico-mezclaron-poblaciones-cazadores_1906019382_2854373_1300x731-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/agricultores-Neolitico-mezclaron-poblaciones-cazadores_1906019382_2854373_1300x731-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/agricultores-Neolitico-mezclaron-poblaciones-cazadores_1906019382_2854373_1300x731-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/agricultores-Neolitico-mezclaron-poblaciones-cazadores_1906019382_2854373_1300x731-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/agricultores-Neolitico-mezclaron-poblaciones-cazadores_1906019382_2854373_1300x731-610x343.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/agricultores-Neolitico-mezclaron-poblaciones-cazadores_1906019382_2854373_1300x731.jpg 1300w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La \u00ab<em>tierra<\/em>\u00bb se identificaba con los habitantes. En lugar de las uniones anteriores por la sangre, crecieron las uniones territoriales, y esta nueva estructura evidentemente ofrec\u00eda muchas ventajas en determinadas condiciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Reconoc\u00eda la independencia de la familia y hasta aumentaba esta independencia, puesto que la comuna aldeana renunciaba a todo derecho a inmiscuirse en lo que ocurr\u00eda dentro de la familia misma; daba tambi\u00e9n una libertad considerablemente mayor a la iniciativa personal; no era un principio hostil a la uni\u00f3n entre personas de origen distinto, y adem\u00e1s, manten\u00eda la cohesi\u00f3n necesaria en los actos y en los pensamientos de los miembros de la comunidad; y, finalmente, era lo bastante fuerte para oponerse a las tendencias de dominio de la minor\u00eda, compuesta de hechiceros, sacerdotes y guerreros profesionales o distinguidos que pretend\u00edan adue\u00f1arse del poder. Debido a esto, la nueva organizaci\u00f3n se convirti\u00f3 en la c\u00e9lula primitiva de toda vida social futura; y en muchos pueblos, la comuna aldeana conserv\u00f3 este car\u00e1cter hasta el presente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya es sabido ahora -y apenas se discute- que la comuna aldeana de ning\u00fan modo ha sido rasgo caracter\u00edstico de los eslavos o de los antiguos germanos. Estaba extendida en <strong>Inglaterra<\/strong>, tanto en el per\u00edodo saj\u00f3n como en el normando, y se conserv\u00f3 en algunos lugares hasta el siglo diecinueve; fue la base de la organizaci\u00f3n social de la antigua <strong>Escocia<\/strong>, la antigua <strong>Irlanda<\/strong> y el antiguo <strong>Gales<\/strong>. En <strong>Francia<\/strong>, la posesi\u00f3n com\u00fan y la divisi\u00f3n comunal de la tierra arable por la asamblea aldeana se conserv\u00f3 desde los primeros siglos de nuestra era hasta la \u00e9poca de <strong>Turgut<\/strong>, que hall\u00f3 las asambleas comunales \u00ab<em>demasiado ruidosas<\/em>\u00bb y por ello comenz\u00f3 a destruirlas. En <strong>Italia<\/strong>, la comuna sobrevivi\u00f3 al dominio romano y renaci\u00f3 despu\u00e9s de la ca\u00edda del imperio romano. Fue regla general entre los escandinavos, eslavos, fineses (<em>en la pitt\u00fcy\u00fc, y probablemente en la kihlakunta<\/em>), los cures y los lives. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La comuna aldeana en la India -pasada y presente, aria y no aria- es bien conocida gracias a los trabajos de <strong>sir Henry Maine<\/strong>, que han hecho \u00e9poca en este dominio; y <strong>Elphistone<\/strong> la describi\u00f3 en los afganos. La encontramos tambi\u00e9n en el ulus mogol, en la cabila thaddart, en la dessa javanesa, en la kota o tofa malaya y, bajo diferentes designaciones, en Abisinia, Sud\u00e1n, en el interior de <strong>Africa<\/strong>, en las tribus ind\u00edgenas de ambas<strong> Am\u00e9ricas<\/strong>, y en todas las tribus, peque\u00f1as y grandes, de las islas del oc\u00e9ano <strong>Pac\u00edfico<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En una palabra, no conocemos ninguna raza humana, ning\u00fan pueblo, que no hubiera pasado en determinado periodo por la comuna aldeana. Ya este solo hecho refuta la teor\u00eda seg\u00fan la cual se trat\u00f3 de representar a la comuna aldeana de <strong>Europa<\/strong> como un producto de la servidumbre. Se form\u00f3 mucho antes que la servidumbre y ni siquiera la sumisi\u00f3n servil pudo destruirla. Ella constituye una fase general del desarrollo del g\u00e9nero humano, un renacimiento natural de la organizaci\u00f3n tribal, por lo menos en todas las tribus que desempe\u00f1aron o desempe\u00f1an hasta la \u00e9poca presente alg\u00fan papel en la historia. La comuna aldeana constitu\u00eda una instituci\u00f3n crecida naturalmente, y por ello no pod\u00eda ser de estructura completamente uniforme. Hablando en general, era una uni\u00f3n de familias que se consideraban originarias de una ra\u00edz com\u00fan y que pose\u00edan en com\u00fan una cierta tierra. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero en algunas tribus, en circunstancias determinadas, las familias crecieron extraordinariamente antes de que de ellas brotaran nuevas familias; en tales casos, cinco, seis o siete generaciones continuaron viviendo bajo un techo o dentro de un recinto, poseyendo en com\u00fan el cultivo y el ganado, y reuni\u00e9ndose para la comida ante un hogar com\u00fan. Entonces se form\u00f3 lo que se conoce en la etnolog\u00eda con el nombre de \u00ab<em>familia indivisa<\/em>\u00ab- o \u00ab<em>econom\u00eda dom\u00e9stica indivisa<\/em>\u00ab, que nosotros hallamos a\u00fan ahora en toda la <strong>China<\/strong>, en la <strong>India<\/strong>, en la zadruga de los eslavos meridionales y, ocasionalmente, en <strong>Africa, Am\u00e9rica, Dinamarca, Rusia<\/strong> septentrional, en <strong>Siberia<\/strong> (<em>las<\/em> <em>semieskie<\/em>), y en <strong>Francia<\/strong> occidental.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203945 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/1rsjjpzyicxioteodxc6l4xxxl4j3hpexhjnof_p3ymrypkwj94qgrtdb3sbc6ky7920530228901364244-424x381.jpeg\" alt=\"\" width=\"424\" height=\"381\" data-id=\"2203945\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En otros pueblos, o en otras circunstancias que todav\u00eda no est\u00e1n determinadas con precisi\u00f3n, las familias no alcanzaron tan grandes proporciones; los nietos, y a veces tambi\u00e9n los hijos, sal\u00edan del hogar inmediatamente despu\u00e9s de contraer matrimonio, y cada uno de ellos asentaba el principio de su propia c\u00e9lula. Pero tanto las familias divididas como las indivisas, tanto las que se establecieron juntas como las que se establecieron diseminadas por los bosques, todas ellas se unieron en comunas aldeanas. Algunas aldeas se unieron en <strong>clanes<\/strong>, o <strong>tribus<\/strong>, y algunas tribus en <strong>uniones<\/strong> o <strong>federaciones<\/strong>. Tal era la organizaci\u00f3n, social que se desarroll\u00f3 entre los as\u00ed llamados b\u00e1rbaros cuando empezaron a asentarse en residencias m\u00e1s o menos permanentes en <strong>Europa<\/strong>. Necesario es recordar, sin embargo, que las palabras \u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00bb y \u00ab<em>per\u00edodo b\u00e1rbaro<\/em>\u00bb se emplean aqu\u00ed siguiendo a <strong>Morgan<\/strong> y otros antrop\u00f3logos -investigadores de la vida de las sociedades humanas- exclusivamente para designar el per\u00edodo de la comuna aldeana que sigui\u00f3 a la organizaci\u00f3n tribal, hasta la formaci\u00f3n de los Estados contempor\u00e1neos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una larga evoluci\u00f3n fue necesaria para que el clan llegara a reconocer dentro de \u00e9l la existencia separada de la familia patriarcal que viv\u00eda en una choza separada; pero, sin embargo, aun despu\u00e9s de tal reconocimiento, el clan, hablando en general, todav\u00eda no reconoc\u00eda la herencia personal de la propiedad. Bajo la organizaci\u00f3n tribal, las pocas cosas que pod\u00edan pertenecer a un individuo se destru\u00edan sobre su tumba o se enterraban junto a \u00e9l. La comuna aldeana, por lo contrario, reconoc\u00eda plenamente la acumulaci\u00f3n privada de riquezas dentro de la familia, y su transmisi\u00f3n hereditaria. Pero la riqueza se extend\u00eda exclusivamente en forma de bienes muebles, incluyendo en ellos el ganado, los instrumentos y la vajilla, las armas, y la casa-habitaci\u00f3n que, \u00ab<em>como todas las cosas que pod\u00edan ser destruidas por el fuego<\/em>\u00ab, se contaban en esa misma categor\u00eda. En cuanto a la propiedad privada territorial, la comuna aldeana no reconoc\u00eda y no pod\u00eda reconocer nada semejante, y hablando en general, no reconoce tal g\u00e9nero de propiedad tampoco ahora. La tierra era propiedad com\u00fan de todo el clan o de la tribu entera y la misma comuna aldeana pose\u00eda su parte de territorio tribal, s\u00f3lo hasta donde el clan o la tribu -no es posible establecer aqu\u00ed l\u00edmites precisos- no hallaba necesaria una nueva distribuci\u00f3n de las parcelas aldeanas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Una larga evoluci\u00f3n fue necesaria para que el clan llegara a reconocer dentro de \u00e9l la existencia separada de la familia patriarcal que viv\u00eda en una choza separada; pero, sin embargo, aun despu\u00e9s de tal reconocimiento, el clan, hablando en general, todav\u00eda no reconoc\u00eda la herencia personal de la propiedad. Bajo la organizaci\u00f3n tribal, las pocas cosas que pod\u00edan pertenecer a un individuo se destru\u00edan sobre su tumba o se enterraban junto a \u00e9l<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puesto que el desbroce de la tierra boscosa, y el desmonte de las tierras v\u00edrgenes, en la mayor\u00eda de los casos, eran realizados por toda la comuna o, por lo menos, por el trabajo conjunto de varias familias -siempre con el consentimiento de la comuna- las parcelas vueltas a limpiar pasaban a ser de cada familia por cuatro, doce, veinte a\u00f1os, despu\u00e9s de lo cual, se consideraban ya como parte de la tierra arable perteneciente a toda la comuna. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La propiedad privada o el dominio \u00ab<em>perpetuo<\/em>\u00bb de la tierra era tambi\u00e9n incompatible con las concepciones fundamentales de las ideas religiosas de la comuna aldeana, como antes eran incompatibles con las concepciones de clanes; de modo que fue necesaria la influencia prolongada del derecho romano y de la iglesia cristiana, que asimil\u00f3 presto las leyes de la <strong>Roma<\/strong> pagana, para acostumbrar a los b\u00e1rbaros a la practicabilidad de la propiedad privada territorial. Pero, aun entonces, cuando la propiedad privada o el dominio por tiempo indeterminado fue reconocido, el propietario de una parcela separada segu\u00eda siendo, al mismo tiempo, copropietario de una parcela de los bosques y de las dehesas comunes. Adem\u00e1s, vemos continuamente, en especial en la historia de <strong>Rusia<\/strong>, que cuando varias familias, actuando completamente por separado, hab\u00edan tomado posesi\u00f3n de alguna tierra perteneciente a las tribus que consideraban como extranjeras, las familias de los usurpadores se un\u00edan en seguida entre s\u00ed y formaban una comuna aldeana que, en la tercera o cuarta generaci\u00f3n, ya cre\u00eda en la comunidad de su origen. <strong>Siberia<\/strong> est\u00e1 llena hasta ahora de tales ejemplos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una serie completa de instituciones, en parte heredadas del per\u00edodo tribal, empez\u00f3 entonces a elaborarse sobre esta base del dominio com\u00fan de la tierra, y continu\u00f3 elabor\u00e1ndose a trav\u00e9s de las largas series de siglos que fueron necesarios para someter a los comuneros a la autoridad de los Estados, organizados seg\u00fan el modelo romano o bizantino. La comuna aldeana no s\u00f3lo era una asociaci\u00f3n para asegurar a cada uno la parte justa en el disfrute de la tierra com\u00fan; era, tambi\u00e9n, una asociaci\u00f3n para el cultivo com\u00fan de la tierra, para el apoyo mutuo en todas las formas posibles, para la defensa contra la violencia y para el m\u00e1ximo desarrollo de los conocimientos, los lazos nacionales y las concepciones morales; y cada cambio en el derecho jur\u00eddico, militar, educacional o econ\u00f3mico de la comuna era decidido por todos, en la reuni\u00f3n del mir de la aldea, la asamblea de la tribu, o en la asamblea de la confederaci\u00f3n de las tribus y comunas. La comuna, siendo continuaci\u00f3n del clan, hered\u00f3 todas sus funciones. Representaba a la universitas, el mir en s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La caza en com\u00fan, la pesca en com\u00fan y el cultivo comunal de las plantaciones frutales, era la regla general bajo los antiguos \u00f3rdenes tribales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">La comuna aldeana no s\u00f3lo era una asociaci\u00f3n para asegurar a cada uno la parte justa en el disfrute de la tierra com\u00fan; era, tambi\u00e9n, una asociaci\u00f3n para el cultivo com\u00fan de la tierra, para el apoyo mutuo en todas las formas posibles, para la defensa contra la violencia y para el m\u00e1ximo desarrollo de los conocimientos, los lazos nacionales y las concepciones morales<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Del mismo modo, el cultivo com\u00fan de los campos se hizo regla en las comunas aldeanas de los b\u00e1rbaros. Es cierto que tenemos muy pocos testimonios directos en este sentido, y que en la literatura antigua encontramos en total algunas frases de <strong>Diodoro<\/strong> y <strong>Julio C\u00e9sar<\/strong> que se refieren a los habitantes de las islas de Lipari, a una de las tribus celtiberas y a los suevos. Pero no existe, sin embargo, insuficiencia de hechos que prueben que el cultivo com\u00fan de la tierra era practicado entre algunas tribus germ\u00e1nicas, entre los francos y entre los antiguos escoceses, irlandeses y galeses. En cuanto a las \u00faltimas supervivencias del cultivo comunal, son simplemente innumerables. Hasta en la <strong>Francia<\/strong> completamente romanizada, el arar en com\u00fan era un fen\u00f3meno corriente hace apenas unos veinticinco a\u00f1os; en <strong>Morbihan (Breta\u00f1a)<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hallamos el antiguo cyvar gal\u00e9s, o el \u00ab<em>arado conjunto<\/em>\u00ab, por ejemplo, en el <strong>C\u00e1ucaso<\/strong>, y el cultivo com\u00fan de la tierra entregada en usufructo al santuario de la aldea constituye un fen\u00f3meno corriente en las tribus del <strong>C\u00e1ucaso<\/strong>, menos tocadas por la civilizaci\u00f3n; hechos semejantes se encuentran constantemente entre los campesinos rusos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, es bien sabido que muchas tribus del <strong>Brasil<\/strong>, de <strong>Am\u00e9rica Central<\/strong> y <strong>M\u00e9xico<\/strong> cultivaban sus campos en com\u00fan, y que la misma costumbre est\u00e1 ampliamente difundida, a\u00fan ahora, entre los malayos, en <strong>Nueva Celedonia<\/strong>, entre algunas tribus negras, etc.. Hablando m\u00e1s brevemente, el cultivo comunal de la tierra constituye un fen\u00f3meno tan corriente en muchas tribus arias, uralaltaicas, mog\u00f3licas, negras y pieles rojas, malayas y melanesias, que debemos considerarlo como una forma general &#8211; aunque no la \u00fanica posible- de agricultura primitiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Necesario es recordar, sin embargo, que el cultivo comunal de la tierra no implica a\u00fan el necesario consumo com\u00fan. Ya en la organizaci\u00f3n tribal vemos, a menudo, que cuando los botes cargados de frutas o pescados vuelven a la aldea, el alimento transportado en ellos se reparte entro las chozas separadas y las \u00ab<em>casas largas<\/em>\u00bb (<em>en las que se alojan ya varias familias, ya los j\u00f3venes<\/em>) y el alimento se prepara en cada fuego separado. La costumbre de sentarse a la mesa en un c\u00edrculo m\u00e1s estrecho de parientes o camaradas, de tal modo, aparece ya en el per\u00edodo antiguo de la vida tribal. En la comuna aldeana se convierte en regla.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta los productos alimenticios cultivados en com\u00fan, habitualmente se divid\u00edan entre los due\u00f1os de casa despu\u00e9s que una parte hab\u00eda sido almacenada para uso com\u00fan. Adem\u00e1s, la tradici\u00f3n de los festines comunales se conservaba piadosamente. En cada caso oportuno, como, por ejemplo, en los d\u00edas consagrados a la recordaci\u00f3n de los antepasados, durante las fiestas religiosas, al comienzo o al final de las labores campestres y, tambi\u00e9n con motivo de sucesos tales como nacimiento de los ni\u00f1os, bodas y entierros, la comuna se reun\u00eda en un fest\u00edn comunal.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">De tal modo, se afirman una vez m\u00e1s los antiguos derechos comunales, como para demostrar con ello hasta qu\u00e9 punto el individualismo sin restricciones contradice a la naturaleza humana<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A\u00fan en la \u00e9poca presente, en <strong>Inglaterra<\/strong>, encontramos una supervivencia de esta costumbre, bien conocida bajo el nombre de cena de la cosecha (<em><strong>Harvest Supper<\/strong><\/em>): se ha conservado m\u00e1s que todas las otras costumbres. A\u00fan mucho tiempo despu\u00e9s que los campos dejaron de ser cultivados conjuntamente por toda la comuna, vemos que algunas labores agr\u00edcolas contin\u00faan realiz\u00e1ndose por medio de ella. Cierta parte de la tierra comunal, aun ahora, en muchos lugares es cultivada en com\u00fan, con el objeto de ayudar a los indigentes, y tambi\u00e9n para formar dep\u00f3sitos comunales o para usar los productos de semejante trabajo durante las fiestas religiosas. Los canales de regad\u00edo y las acequias son cavadas y reparadas en com\u00fan. Los prados comunales son segados por la comuna; y uno de los espect\u00e1culos m\u00e1s inspiradores lo constituye la comuna aldeana rusa durante la siega, en la cual los hombres rivalizan entre s\u00ed en la amplitud del corte de guada\u00f1a y la rapidez de las siegas, y las mujeres remueven la hierba cortada y la recogen en gavillas; vemos aqu\u00ed qu\u00e9 podr\u00eda ser y qu\u00e9 deber\u00eda ser el trabajo humano. En tales casos, se reparte el heno entre los hogares separados, y es evidente que ninguno tiene derecho a tomar el heno del henar de su vecino sin su permiso; pero la restricci\u00f3n a esta regla general, que se encuentra en los <em>osietinos<\/em>, en el <strong>C\u00e1ucaso,<\/strong> es muy instructiva: ni bien comienza a cantar el cuclillo anunciando la entrada de la primavera, que pronto vestir\u00e1 todos los prados de hierba, adquieren todos el derecho de tomar del henar vecino el heno que necesiten para alimentar a su ganado. De tal modo, se afirman una vez m\u00e1s los antiguos derechos comunales, como para demostrar con ello hasta qu\u00e9 punto el individualismo sin restricciones contradice a la naturaleza humana.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203947 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Neolitico-1-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2203947\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando el viajero europeo desembarca en alguna isleta del oc\u00e9ano <strong>Pac\u00edfico<\/strong>, y viendo de lejos un grupo de palmeras se dirige hacia all\u00ed, generalmente le asombra el descubrimiento de que las aldehuelas de los ind\u00edgenas est\u00e1n unidas entre s\u00ed por caminos pavimentados con grandes piedras, perfectamente c\u00f3modos para los abor\u00edgenes descalzos, y que en muchos sentidos recuerdan a los \u00ab<em>viejos caminos<\/em>\u00bb de las monta\u00f1as suizas. Caminos semejantes fueron trazados por los \u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00bb por toda Europa, y es necesario viajar por los pa\u00edses salvajes, poco poblados, que est\u00e1n situados lejos de las l\u00edneas principales de las comunicaciones internacionales, para comprender las proporciones de ese trabajo colosal que realizaron las comunas b\u00e1rbaras para vencer la aspereza de las inmensas extensiones boscosas y pantanosas que presentaba <strong>Europa<\/strong> alrededor de dos mil a\u00f1os atr\u00e1s. Las familias separadas, d\u00e9biles y sin los instrumentos necesarios, no hubieran podido jam\u00e1s vencer la selva, virgen. El bosque y el pantano las hubieran vencido. Solamente las comunas aldeanas, trabajando en com\u00fan, pudieron conquistar estos bosques salvajes, estas ci\u00e9nagas absorbentes y las estepas ilimitadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los senderos, los caminos de fajinas, las balsas y los puentes livianos que se quitaban en invierno y se constru\u00edan de nuevo despu\u00e9s de las crecidas de primavera, las trincheras y empalizadas con las que se cercaban las aldeas, las fortalezas de tierra, las peque\u00f1as torres y atalayas de que estaba sembrado el territorio, todo esto fue obra de las manos de las comunas aldeanas. Y cuando la comuna creci\u00f3, comenz\u00f3 el proceso de echar brotes. A alguna distancia de la primera, brot\u00f3 una nueva comuna, y de tal modo, paso a paso, los bosques y las estepas cayeron bajo el poder del hombre. Todo el proceso de la formaci\u00f3n de las naciones europeas fue en esencia el fruto de tal brote de las comunas aldeanas. Hasta en la \u00e9poca presente los campesinos rusos, si no est\u00e1n completamente abrumados por la necesidad, emigran en comunas, cultivan la tierra virgen en com\u00fan y, tambi\u00e9n, en com\u00fan, cavan las chozas de tierra, y luego construyen las casas, cuando se asientan en las cuencas del <strong>Amur<\/strong> o en <strong>Canad\u00e1.<\/strong> Hasta los ingleses, al principio de la colonizaci\u00f3n de <strong>Am\u00e9rica<\/strong>, volvieron al antiguo sistema: se asentaron y vivieron en comunas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La comuna aldeana era entonces el arma principal en la dura lucha contra la naturaleza hostil. Era, tambi\u00e9n, el lazo que los campesinos opon\u00edan a la opresi\u00f3n de parte de los m\u00e1s h\u00e1biles y fuertes, que trataban de reforzar su autoridad en aquellos agitados tiempos. El \u00ab<em>b\u00e1rbaro<\/em>\u00bb imaginario, es decir, el hombre que lucha y mata a los hombres por bagatelas, existi\u00f3 tan poco en la realidad como el \u00ab<em>sanguinario<\/em>\u00bb salvaje de nuestros literatos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203958 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/aldea-neolitico.jpg\" alt=\"\" width=\"481\" height=\"356\" data-id=\"2203958\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/aldea-neolitico.jpg 481w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/aldea-neolitico-300x222.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/aldea-neolitico-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 481px) 100vw, 481px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El b\u00e1rbaro comunal, por lo contrario, en su vida se somet\u00eda a una serie entera y completa de instituciones, imbuidas de cuidadosas consideraciones sobre qu\u00e9 puede ser \u00fatil o nocivo para su tribu o su confederaci\u00f3n; y las instituciones de este g\u00e9nero fueron transmitidas religiosamente de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n en versos y cantos, en proverbios y tr\u00edades, en sentencias e instrucciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuanto m\u00e1s estudiamos este per\u00edodo, tanto m\u00e1s nos convencemos de los lazos estrechos que ligaban a los hombres en sus comunas. Toda ri\u00f1a surgida entre dos paisanos se consideraba asunto que concern\u00eda a toda la comuna, hasta las palabras ofensivas que escaparan durante una ri\u00f1a se consideraban ofensas a la comuna y a sus antepasados. Era necesario reparar semejantes ofensas con disculpas y una multa liviana en beneficio del ofendido y en beneficio de la comuna. Si la ri\u00f1a terminaba en pelea y heridas, el hombre que la presenciara y no interviniera para suspenderla era considerado como si \u00e9l mismo hubiera producido las heridas causadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El procedimiento jur\u00eddico estaba imbuido del mismo esp\u00edritu. Toda ri\u00f1a, ante todo, se somet\u00eda a la consideraci\u00f3n de <strong>mediadores<\/strong> o \u00e1rbitros, y la mayor\u00eda de los casos eran resueltos por ellos, puesto que el \u00e1rbitro desempe\u00f1aba un papel importante en la sociedad b\u00e1rbara. Pero si el asunto era demasiado serio y no pod\u00eda ser resuelto por los mediadores, se somet\u00eda al juicio de la <strong>asamblea comunal<\/strong>, que ten\u00eda el deber de \u00ab<em>hallar la sentencia<\/em>\u00bb y la pronunciaba siempre en forma condicional: es decir, \u00ab<em>el ofensor deber\u00e1 pagar tal compensaci\u00f3n al ofendido si la ofensa es probada<\/em>\u00ab. La ofensa era probada o negada por seis o doce personas, quienes confirmaban o negaban el hecho de la ofensa bajo juramento: se recurr\u00eda a la <em><strong>ordal\u00eda<\/strong> <\/em>solamente en el caso de que surgiera contradicci\u00f3n entre los dos cuerpos de jurados de ambas partes litigantes. Semejante procedimiento, que estuvo en vigor m\u00e1s de dos mil a\u00f1os, habla suficientemente por s\u00ed mismo; muestra cu\u00e1n estrechos eran los lazos que un\u00edan entre s\u00ed a todos los miembros de la comuna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No est\u00e1 de m\u00e1s recordar aqu\u00ed que, aparte de su autoridad moral, la asamblea comunal no ten\u00eda ninguna otra fuerza para hacer cumplir su sentencia. La \u00fanica amenaza posible era declarar al rebelde, proscrito, fuera de la ley; pero aun esta amenaza era un arma de doble filo. Un hombre descontento con la decisi\u00f3n de la asamblea comunal pod\u00eda declarar que abandonaba su tribu y que se un\u00eda a otra, y \u00e9sta era una amenaza terrible, puesto que, seg\u00fan la convicci\u00f3n general, atra\u00eda indefectiblemente todas las desgracias posibles sobre la tribu, que pod\u00eda haber cometido una injusticia con uno de sus miembros. La oposici\u00f3n a una decisi\u00f3n justa, basada sobre el derecho com\u00fan, era sencillamente \u00ab<em>inimaginable<\/em>\u00bb seg\u00fan la expresi\u00f3n muy afortunada de <strong>Henry Maine<\/strong>, puesto que \u00ab<em>la ley, la moral y el hecho constitu\u00edan, en aquellos tiempos, algo inseparable<\/em>\u00ab. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La autoridad moral de la comuna era tan grande que hasta en una \u00e9poca considerablemente posterior, cuando las comunas aldeanas fueron sometidas a los se\u00f1ores feudales, conservaron, sin embargo, la autoridad jur\u00eddica; s\u00f3lo permit\u00edan al se\u00f1or o a su representante \u00ab<em>hallar<\/em>\u00bb las sentencias arriba citadas condicionales, de acuerdo con el derecho com\u00fan que \u00e9l juraba mantener en su pureza; y se le permit\u00eda percibir en su beneficio la multa (<em><strong>fred<\/strong><\/em>) que antes se percib\u00eda en favor de la comunal. Pero, durante mucho tiempo, el mismo se\u00f1or feudal, si era copropietario de los bald\u00edos y dehesas comunales, se somet\u00eda, en los asuntos comunales, a la decisi\u00f3n de la comuna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Perteneciera ya a la nobleza o al clero, deb\u00eda someterse a la decisi\u00f3n de la asamblea comunal. \u00ab<em>Wer daselbst Wasser und Weid gerusst, muss gehorsan sein<\/em>\u00bb -quien goza del derecho al agua y a los pastos, debe obedecer-, dice una antigua sentencia. Hasta cuando los campesinos se convirtieron en esclavos de los se\u00f1ores feudales, los \u00faltimos estaban obligados a presentarse ante la asamblea comunal si los citaban.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En sus concepciones de la <strong>justicia<\/strong>, los b\u00e1rbaros evidentemente no se alejaron mucho de los salvajes. Tambi\u00e9n ellos consideraban que todo homicidio deb\u00eda implicar la muerte del homicida; que la herida producida deb\u00eda ser castigada, produciendo, punto por punto, la misma herida, y que la familia ofendida deb\u00eda cumplir, ella misma, la sentencia pronunciada o a virtud del derecho com\u00fan; es decir, matar al homicida o a alguno de sus cong\u00e9neres, o producir un determinado g\u00e9nero de heridas al ofensor o a uno de sus allegados. Esto era para ellos un deber sagrado, una deuda hac\u00eda los antepasados que deb\u00eda ser cumplida completamente en p\u00fablico y de ning\u00fan modo en secreto, y deb\u00eda d\u00e1rsele la m\u00e1s amplia publicidad. Por esto, los pasajes m\u00e1s inspirados de las sagas y de todas las obras de la poes\u00eda \u00e9pica en general de aquella \u00e9poca est\u00e1n consagrados a glorificar lo que siempre se consider\u00f3 justo, es decir, la venganza tribal. Los mismos dioses se un\u00edan a los matadores, en tales casos, y los ayudaban.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203961 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/revolucion-neolitica-2-e1569620122441-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2203961\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, el rasgo predominante de la justicia de los b\u00e1rbaros es ya, por una parte, el intento de limitar la cantidad de personas que pueden ser arrastradas en una guerra de dos clanes por causa de la venganza de sangre, y por otra parte, el intento de extirpar la idea brutal de la necesidad de pagar sangre por sangre y herida por herida, y el deseo de establecer un sistema de indemnizaciones al ofendido, por la ofensa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los c\u00f3digos de leyes b\u00e1rbaras que constitu\u00edan colecciones de resoluciones de derecho com\u00fan, escritos para gula de los jueces, \u00ab<em>al principio permit\u00edan y luego estimulaban y por \u00faltimo exig\u00edan<\/em>\u00bb la sustituci\u00f3n de la venganza de sangre por la indemnizaci\u00f3n, como lo observ\u00f3 <strong>Kbnigswarter<\/strong>. Pero representar este sistema de compensaciones judiciales por las ofensas, como un sistema de multas que era igual que si diera al hombre rico <em>carta blanche<\/em> es decir, pleno derecho a obrar como se le antojara, demuestra una incomprensi\u00f3n completa de esta instituci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La compensaci\u00f3n monetaria, es decir, <strong>Wehrgeld<\/strong>, que se pagaba al ofendido, es completamente distinta de la peque\u00f1a multa o <strong>fred<\/strong> que se pagaba a la comuna o a su representante. La compensaci\u00f3n monetaria que se fijaba com\u00fanmente para todo g\u00e9nero de violencia era tan elevada que, naturalmente, no era un est\u00edmulo para semejante g\u00e9nero de delitos. En caso de homicidio, la compensaci\u00f3n monetaria com\u00fanmente exced\u00eda todos los bienes posibles del homicida. \u00ab<em>Dieciocho veces dieciocho vacas<\/em>\u00bb -tal era la indemnizaci\u00f3n de los <strong><em>osietinos<\/em><\/strong>, que no sab\u00edan contar m\u00e1s all\u00e1 de dieciocho-; en las tribus africanas, la compensaci\u00f3n monetaria por un homicidio alcanza a ochocientos vacas o cien camellos con su cr\u00eda, y s\u00f3lo en las tribus m\u00e1s pobres se reduc\u00eda a 416 ovejas. En general, en la enorme mayor\u00eda de los casos, era imposible pagar la compensaci\u00f3n monetaria por un homicidio, de modo que s\u00f3lo restaba al homicida hacer una cosa: convencer a la familia ofendida, con su arrepentimiento, de que lo adoptara. Hasta ahora, en el <strong>C\u00e1ucaso<\/strong>, cuando una guerra de tribus, por venganza de sangre, termina en paz, el ofensor toca con sus labios el pecho de la mujer m\u00e1s anciana de la tribu, y de tal modo se convierte en \u00ab<em>hermano de leche<\/em>\u00bb de todos los hombres de la familia ofendida. En algunas tribus africanas, el homicida debe dar en matrimonio su hija o hermana a uno de los miembros de la familia del muerto; en otras tribus debe casarse con la viuda del muerto; y en todos los casos se convierte, despu\u00e9s de esto, en miembro de la familia, cuya opini\u00f3n es escuchada en todos los asuntos familiares importantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, los b\u00e1rbaros no s\u00f3lo no menospreciaban la vida humana, sino que de ning\u00fan modo conoc\u00edan los castigos espantosos que fueron introducidos m\u00e1s tarde por la legislaci\u00f3n laica y can\u00f3nica bajo la influencia de <strong>Roma<\/strong> y <strong>Bizancio<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">los b\u00e1rbaros no s\u00f3lo no menospreciaban la vida humana, sino que de ning\u00fan modo conoc\u00edan los castigos espantosos que fueron introducidos m\u00e1s tarde por la legislaci\u00f3n laica y can\u00f3nica bajo la influencia de Roma y Bizancio<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si el derecho saj\u00f3n fijaba la pena de muerte con bastante facilidad, aun en caso de incendio y asalto a mano armada, los otros c\u00f3digos b\u00e1rbaros recurr\u00edan a ella s\u00f3lo en caso de traici\u00f3n a su tribu y de sacrilegio hacia los dioses comunales. Ve\u00edan en la pena de muerte el \u00fanico medio de apaciguar a los dioses.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203960\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/2.neoltico-1suitori.com_.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"542\" data-id=\"2203960\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/2.neoltico-1suitori.com_.jpg 750w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/2.neoltico-1suitori.com_-266x300.jpg 266w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/2.neoltico-1suitori.com_-610x689.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo esto, evidentemente, est\u00e1 muy lejos del supuesto \u00ab<em>desenfreno moral de los b\u00e1rbaros<\/em>\u00ab. Por lo contrario, no podemos hacer menos que admirar los principios profundamente morales que fueron elaborados por las antiguas comunas aldeanas y que hallaron su expresi\u00f3n en las <em><strong>tr\u00edades<\/strong> <\/em>galesas, en las leyendas del <em><strong>Rey<\/strong> <strong>Arturo<\/strong><\/em>, en los comentarios irlandeses, \u00ab<em><strong>Brehon<\/strong><\/em>\u00ab, en las antiguas leyendas germ\u00e1nicas, etc\u00e9tera, y tambi\u00e9n ahora se expresan en los proverbios de los b\u00e1rbaros modernos. En su introducci\u00f3n a <em><strong>The Story of Brunt Njal<\/strong><\/em>, <strong>George Dasent<\/strong> caracteriz\u00f3 muy fielmente, del modo siguiente, las cualidades del <strong>normando<\/strong>, tal como se precisan sobre la base de las sagas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Hacer franca y varonilmente lo que ha de hacerse, sin temer a los enemigos, ni a las enfermedades, ni al destino &#8230; ; ser libre y atrevido en todos los actos; ser gentil y generoso con los amigos y cong\u00e9neres; ser severo y temible con los enemigos (es decir, con aquellos que ca\u00edan bajo la ley del tali\u00f3n), pero cumplir, aun con ellos, todas las obligaciones debidas&#8230; No romper los armisticios, no ser murmurador ni calumniador. No decir en ausencia de una persona nada que no se atreva a decir en su presencia. No arrojar del umbral de su casa al hombre que pida alimento o refugio, aunque fuera el propio enemigo<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De tales, o a\u00fan m\u00e1s elevados principios, est\u00e1 imbuida toda la poes\u00eda \u00e9pica y las tr\u00edades galesas. Obrar \u00ab<em>con dulzura y seg\u00fan los principios de la equidad<\/em>\u00bb con los otros, sin distinci\u00f3n de que sean enemigos o amigos, y \u00ab<em>reparar el mal ocasionado<\/em>\u00ab, tales son los m\u00e1s elevados deberes del hombre, -el mal es la muerte, y el bien es la vida-, exclama el poeta legisladora. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>El mundo seria absurdo si los acuerdos hechos verbalmente no fueran respetados<\/em>\u00bb -dice la ley de <strong>Brehon<\/strong>-. Y el apacible <em><strong>shaman mordvino<\/strong><\/em>, despu\u00e9s de haber alabado cualidades semejantes, agrega, en sus principios di derecho com\u00fan, que \u00ab<em>entre los vecinos, la vaca y la vasija de orde\u00f1ar es un bien com\u00fan<\/em>\u00ab, y que \u00ab<em>necesario es orde\u00f1ar la vaca para s\u00ed y para aqu\u00e9l que pueda pedir leche\u00bb; que \u00abel cuerpo del miro enrojece por los golpes, pero el rostro del que golpea al ni\u00f1o enrojece de verg\u00fcenza<\/em>\u00ab, etc. Se podr\u00eda llenar muchas p\u00e1ginas con la exposici\u00f3n de principios morales similares, que los -\u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00bb no s\u00f3lo expresaron, sino que siguieron.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Necesario es mencionar aqu\u00ed todav\u00eda un m\u00e9rito de las antiguas comunas aldeanas. Y es que paulatinamente ampliaron el c\u00edrculo de las personas que estaban estrechamente ligadas entre s\u00ed. En el periodo de que hablamos, no s\u00f3lo las clases se unieron en tribus, sino que a su vez, las tribus, aun siendo de or\u00edgenes distintos, se unieron en federaciones y confederaciones. Algunas <strong>federaciones<\/strong> eran tan estrechas que, por ejemplo, los <strong>v\u00e1ndalos<\/strong> que quedaron en el lugar, despu\u00e9s que parte de su confederaci\u00f3n fue hacia el <strong>Rhin<\/strong> y de all\u00ed a <strong>Espa\u00f1a<\/strong> y <strong>Africa<\/strong>, durante cuarenta a\u00f1os, cuidaron las tierras comunales y las aldeas abandonadas de sus confederados; no tomaron posesi\u00f3n de ellas hasta que sus enviados especiales los convencieron de que sus confederados no ten\u00edan intenci\u00f3n de volver m\u00e1s. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre otros b\u00e1rbaros, encontramos que la tierra era cultivada por una parte de la tribu, mientras la otra parte combat\u00eda en las fronteras de su territorio com\u00fan, o m\u00e1s all\u00e1 de sus l\u00edmites. En cuanto a las ligas entre varias tribus, constitu\u00edan el fen\u00f3meno m\u00e1s corriente. Los <strong>sicambrios<\/strong> se unieron con los <strong>keruscos<\/strong> y <strong>suevos<\/strong>; los <strong>cuados<\/strong> con los b; los <strong>s\u00e1rmatas<\/strong> con los <strong>alanos<\/strong>, <strong>carpios<\/strong> y <strong>hunos<\/strong>. M\u00e1s tarde, vemos tambi\u00e9n c\u00f3mo la concepci\u00f3n de naci\u00f3n se desarrolla gradualmente en Europa, considerablemente antes de que algo del g\u00e9nero de Estado comenzara a formarse en lugar alguno de la parte del continente ocupada por los b\u00e1rbaros. Estas naciones -porque no es posible negar el nombre de naci\u00f3n a la <strong>Francia<\/strong> merovingia o la <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Rusia<\/strong> del siglo und\u00e9cimo o duod\u00e9cimo-, estas naciones no estaban, sin embargo, unidas entre s\u00ed por otra cosa que no fuera la unidad de la lengua y el acuerdo t\u00e1cito de sus peque\u00f1as rep\u00fablicas de elegir sus <strong>duques<\/strong> (<em>protectores militares y jueces<\/em>) de entre una familia determinada.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Naturalmente, las guerras eran ineludibles: las migraciones inevitablemente llevan consigo las guerras, pero ya sir <strong>Henry<\/strong> <strong>Maine<\/strong>, en su notable trabajo sobre el <em><strong>origen tribal del derecho internacional<\/strong><\/em>, demostr\u00f3 plenamente que \u00ab<em>el hombre nunca fue tan brutal ni tan est\u00fapido como para someterse a un mal como la guerra sin hacer algunos esfuerzos para conjurarla<\/em>\u00ab. Mostr\u00f3 tambi\u00e9n cu\u00e1n grande era el n\u00famero de las antiguas instituciones que revelan la intenci\u00f3n de prevenir la guerra o encontrarle algunas alternativas. En realidad, el hombre, a despecho de las suposiciones corrientes, es un ser tan antiguerrero que cuando los b\u00e1rbaros se asentaron finalmente en sus lugares, perdieron el h\u00e1bito de la guerra tan r\u00e1pidamente que pronto debieron establecer caudillos militares especiales, acompa\u00f1ados por <em><strong>Scholae<\/strong> <\/em>especiales o mesnadas guerreras para la defensa de sus aldeas en contra de posibles ataques. Prefirieron el trabajo pac\u00edfico a la guerra, y el mismo pacifismo del hombre fue causa de la especializaci\u00f3n de la profesi\u00f3n militar, y se obtuvo corno resultado de esta especializaci\u00f3n, posteriormente, la esclavitud y las guerras \u00ab<em>del per\u00edodo estatal<\/em>\u00bb de la historia de la humanidad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203959 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Neolitico-3-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2203959\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La historia encuentra grandes dificultades en sus tentativas para restablecer las instituciones del per\u00edodo b\u00e1rbaro. A cada paso, el historiador halla d\u00e9biles indicios de una u otra instituci\u00f3n. Pero el pasado se ilumina con luz brillante ni bien recurrimos a las instituciones de las numerosas tribus que a\u00fan viven bajo una organizaci\u00f3n social que casi es id\u00e9ntica a la organizaci\u00f3n de la vida de nuestros antepasados, los b\u00e1rbaros. Aqu\u00ed encontramos tal abundancia de material que la dificultad se presenta en la selecci\u00f3n, puesto que las islas del oc\u00e9ano <strong>Pac\u00edfico<\/strong>, las estepas de <strong>Asia<\/strong> y las mesetas de <strong>Africa<\/strong> son verdaderos museos hist\u00f3ricos que contienen muestras de todas las posibles instituciones intermedias por las que ha atravesado la humanidad en su paso de la condici\u00f3n tribal de los salvajes a la organizaci\u00f3n estatal. Examinemos algunas de estas muestras.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">Prefirieron el trabajo pac\u00edfico a la guerra, y el mismo pacifismo del hombre fue causa de la especializaci\u00f3n de la profesi\u00f3n militar, y se obtuvo corno resultado de esta especializaci\u00f3n, posteriormente, la esclavitud y las guerras \u00ab<em>del per\u00edodo estatal<\/em>\u00bb de la historia de la humanidad<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si tomamos, por ejemplo, las comunas aldeanas de los <strong>mogoles buriatos<\/strong>, especialmente de aquellos que viven en la estepa de <strong>Kudinsk<\/strong>, en el <strong>Lena<\/strong> superior, y que evitaron m\u00e1s que los otros la influencia rusa, tenemos en ellos una muestra bastante buena de los b\u00e1rbaros en estado de transici\u00f3n de la ganader\u00eda a la agricultura. Estos buriatos viven, hasta ahora, en \u00ab<em>familias indivisas<\/em>\u00ab, es decir, que a pesar de que cada hijo despu\u00e9s de su casamiento, se va a vivir a una choza separada, sin embargo las chozas de por lo menos tres generaciones se encuentran dentro de un recinto, y la familia indivisa trabaja en com\u00fan en sus campos y posee en com\u00fan sus bienes dom\u00e9sticos, el ganado y tambi\u00e9n los \u00ab<strong><em>teli\u00e1tniki<\/em><\/strong>\u00bb (<em>peque\u00f1os espacios cercados en los que guardan el pasto tierno para alimentar a los terneros<\/em>). Com\u00fanmente cada familia se re\u00fane para comer en su choza; pero cuando se asa carne, todos los miembros de la familia indivisa, de veinte a sesenta personas, banquetean juntos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Varias de tales grandes familias, que viven en grupo, y tambi\u00e9n familias de menor proporci\u00f3n, asentadas en el mismo lugar (<em>en la mayor\u00eda de los casos, constituyen restos de familias indivisas, disgregadas por cualquier raz\u00f3n<\/em>), forman un \u00ab<strong><em>ulus<\/em><\/strong>\u00bb o comuna aldeana. Varios \u00ab<em>ulus<\/em>\u00bb componen un <strong>clan<\/strong> -m\u00e1s exactamente una <strong>tribu<\/strong>&#8211; y cada cuarenta y seis \u00ab<em>clanes<\/em>\u00bb de la estepa de <strong>Kudinsk<\/strong> est\u00e1n unidos en una <strong>confederaci\u00f3n<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En caso de necesidad, provocada por tales o cuales circunstancias especiales, varios \u00ab<em>clanes<\/em>\u00bb ingresan en uniones menores, pero m\u00e1s estrechas. Estos buriatos no reconocen la propiedad privada agraria, ya que los \u00ab<em>ulus<\/em>\u00bb poseen la tierra en com\u00fan, o m\u00e1s exactamente, la posee toda la confederaci\u00f3n, y de ser preciso se procede a la redistribuci\u00f3n de las tierras entre los diferentes \u00ab<em>ulus<\/em>\u00ab, en la asamblea de todo el clan, y entre los cuarenta y seis clanes en la asamblea de la confederaci\u00f3n. Menester es observar que la misma organizaci\u00f3n tienen todos los 250.000 buriatos de la <strong>Siberia Oriental<\/strong>, a pesar de que ya hace m\u00e1s de trescientos a\u00f1os que se encuentran bajo el dominio de <strong>Rusia<\/strong> y conocen bien las instituciones rusas.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203962 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/a42412fe73494adbd570770dd96162d4-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2203962\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No obstante todo lo dicho, la desigualdad de fortunas se desarrolla r\u00e1pidamente entre los buriatos, especialmente desde que el gobierno ruso comenz\u00f3 a atribuir importancia excesiva a los \u00ab<em>taisha<\/em>\u00bb (<em>pr\u00edncipes<\/em>) elegidos por los buriatos, a quienes consideran recaudadores responsables de impuestos y representantes de la confederaci\u00f3n en sus relaciones administrativas y hasta comerciales con los rusos. De tal modo, se ofrecen numerosos caminos para el enriquecimiento de una minor\u00eda que marcha a la par con el empobrecimiento de la masa, debido a la usurpaci\u00f3n de las tierras buriatas por los rusos. Sin embargo, entre los buriatos, especialmente los de <strong>Kudinsk<\/strong>, se conserva la costumbre (<em>y la costumbre es m\u00e1s fuerte que la ley<\/em>) seg\u00fan la cual si una familia ha perdido su ganado, las familias m\u00e1s ricas le dan algunas vacas y caballos para reparar la p\u00e9rdida. En cuanto a los pobres sin familia, comen en casa de sus cong\u00e9neres; el pobre penetra en la choza y ocupa -por derecho, no por caridad- un lugar junto al fuego y recibe una porci\u00f3n de comida que se divide siempre del modo m\u00e1s escrupuloso en partes iguales; se queda a dormir all\u00ed donde ha cenado. En general, los conquistadores rusos de la <strong>Siberia<\/strong> se sorprendieron tanto de <strong><em>las costumbres comunistas de los buriatos<\/em><\/strong>, que los llamaron \u00ab<em>bratskyie<\/em>\u00bb (<em>los fraternales<\/em>) e informaron a <strong>Mosc\u00fa<\/strong>: <em>\u00ablo tienen todo en com\u00fan\u00bb<\/em>; todo lo que poseen es dividido entre todos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta en la actualidad, los buriatos de <strong>Kudinsk<\/strong>, cuando venden el trigo o mandan a vender su ganado al carnicero ruso, todas las familias del \u00ab<em>ulus<\/em>\u00ab, o hasta de la tribu, vierten su trigo en un lugar y re\u00fanen su ganado en un reba\u00f1o, vendiendo todo al por mayor, como si perteneciera a una persona. Adem\u00e1s, cada \u00ab<em>ulus<\/em>\u00bb tiene su dep\u00f3sito de granos para pr\u00e9stamo en caso de necesidad, sus hornos comunales para cocer el pan (<em>el four banal de las antiguas comunas francesas<\/em>), y su herrero, quien como el herrero de las aldeas indias, siendo miembro de la comuna, nunca recibe pago por su trabajo dentro de ella. Debe efectuar gratuitamente todo el trabajo de herrer\u00eda necesario, y si utiliza sus horas de ocio para fabricar discos de hierro cincelados y plateados, que sirven a los buriatos para adornar los vestidos, puede venderlos a una mujer de otro clan, pero s\u00f3lo puede regalarlos a la mujer que pertenece a su propio clan. <em><strong>La compra-venta de ning\u00fan modo puede tener lugar dentro de la comuna<\/strong><\/em>, y esta regla es observada tan severamente que cuando una familia buriata acomodada toma a un trabajador, debe hacerlo de otro clan o de los rusos. Observar\u00e9 que tal costumbre con respecto a la compra-venta no existe s\u00f3lo en los buriatos: est\u00e1 tan vastamente difundida entre los comuneros contempor\u00e1neos -los \u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00ab- arios y uralaltaicos, que debe haber sido general entre nuestros antepasados.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203966 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/1454697897_262483_1454698107_noticia_normal-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2203966\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El sentimiento de uni\u00f3n dentro de la confederaci\u00f3n es mantenido por los intereses comunes de todos los clanes, sus <em><strong>conferencias comunales y los festejos<\/strong><\/em> que generalmente tienen lugar en conexi\u00f3n con las conferencias. El mismo sentimiento es mantenido, adem\u00e1s, tambi\u00e9n por otra instituci\u00f3n: por la caza tribal, aba, que evidentemente constituye una reminiscencia de un pasado muy lejano. Cada oto\u00f1o se re\u00fanen todos los cuarenta y seis clanes de <strong>Kudinsk<\/strong> para tal caza, cuya presa es repartida despu\u00e9s entre todas las familias. Adem\u00e1s, de tiempo en tiempo, se convoca a una aba nacional, para afirmar los sentimientos de uni\u00f3n de toda la naci\u00f3n buriata. En tales casos, todos los clanes buriatos dispersos en centenares de verstas al este y oeste del lago <strong>Baikal<\/strong> deben enviar cazadores especialmente elegidos para este fin. Miles de personas se re\u00fanen para esta caza nacional, y cada una trae provisiones para un mes entero. Todas las porciones de provisi\u00f3n deben ser iguales, y por ello antes de depositarlas todas juntas, cada porci\u00f3n es sopesada por un anciano (<em>starschin\u00e1<\/em>) elegido (<em>indefectiblemente<\/em> \u00ab<em>a mano<\/em>\u00ab<em>: la balanza ser\u00eda una infracci\u00f3n a la costumbre antigua<\/em>). A continuaci\u00f3n de esto, los cazadores se dividen en destacamentos, a raz\u00f3n de veinte hombres cada uno, y comienzan la caza seg\u00fan un plan trazado de antemano. En tales cazas nacionales, toda la naci\u00f3n buriata revive las tradiciones \u00e9picas de aquellos tiempos en que estaba unida en una federaci\u00f3n poderosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puedo tambi\u00e9n agregar que semejantes cacer\u00edas son un fen\u00f3meno corriente entre los indios pieles rojas y entre los chinos de las orillas del <em><strong>Usuri<\/strong> <\/em>(<em>kada<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los <strong>kabilas<\/strong>, cuyo modo de vida ha sido tan bien descrito por dos investigadores franceses, tenemos a los representantes de los \u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00bb que han hecho alg\u00fan progreso m\u00e1s en la agricultura. Sus campos est\u00e1n regados por acequias, abonados y, en general, bien trabajados, y en las zonas monta\u00f1osas, todo pedazo de tierra apto es labrado a pico. Los kabilas han pasado por no pocas vicisitudes en su historia: siguieron por alg\u00fan tiempo la ley musulmana sobre la herencia, pero no pudieron conformarse con ella, y hace unos ciento cincuenta a\u00f1os volvieron a su anterior derecho com\u00fan tribal. Debido a esto, la posesi\u00f3n de la tierra tiene en ellos un car\u00e1cter mixto, y la propiedad privada de la tierra existe junto con la posesi\u00f3n comunal. En todo caso, la base de la organizaci\u00f3n comunal actual es la comuna aldeana (thaddart), que generalmente se compone de algunas familias indivisas (<em>klaroubas<\/em>), que reconocen la comunidad de su origen, y tambi\u00e9n, en menor proporci\u00f3n, de algunas familias de extranjeros. Las aldeas se agrupan en clanes o tribus (<em>arch<\/em>); varios clanes constituyen la confederaci\u00f3n (<em>thak&#8217; ebilt<\/em>); y finalmente, varias confederaciones se constituyen a veces en una liga cuyo fin principal es la protecci\u00f3n armada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2203965\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Guerra-neolitico.jpg\" alt=\"\" width=\"209\" height=\"226\" data-id=\"2203965\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los <strong>kabilas<\/strong> no conocen autoridad alguna fuera de su <em><strong>djemda<\/strong> <\/em>o asamblea de la comuna aldeana. Participan en ella todos los hombres adultos, y se re\u00fanen simplemente bajo el cielo abierto, o bien en un edificio especial que tiene asientos de piedras. Las decisiones de la djemda, evidentemente, deben ser tomadas por unanimidad, es decir, el juicio se prolonga hasta que todos los presentes est\u00e1n de acuerdo en tomar una decisi\u00f3n determinada, o en someterse a ella. Puesto que <em><strong>en la comuna aldeana no existe autoridad que pueda obligar a la minor\u00eda a someterse a la decisi\u00f3n de la mayor\u00eda<\/strong><\/em>, el sistema de decisiones un\u00e1nimes era practicado por el hombre en todas partes donde exist\u00edan tales comunas, y se practica a\u00fan ahora all\u00ed donde contin\u00faan existiendo, es decir, entre varios centenares de millones de hombres, sobre toda la extensi\u00f3n del globo terrestre. La <em><strong>djemaa kabile\u00f1a<\/strong><\/em> misma designa su poder ejecutivo al anciano, al escriba y al tesorero; ella misma determina sus impuestos y administra la repartici\u00f3n de las tierras comunales, lo mismo que todos los trabajos de utilidad p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Una parte importante del trabajo es efectuado en com\u00fan<\/strong>; los caminos, las mezquitas, las fuentes, los canales de regad\u00edo, las torres de defensa contra las incursiones, las cercas de las aldeas, etc., todo esto es construido por la comuna aldeana, mientras que los grandes caminos, las mezquitas de mayores dimensiones y los grandes mercados son obras de la tribu entera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchas huellas del cultivo comunal existen a\u00fan hoy, y las casas siguen siendo construidas por toda la aldea, o bien, con ayuda de todos los hombres y mujeres de la aldea. En general, recurren a la \u00ab<em>ayuda<\/em>\u00bb casi diariamente, para el cultivo de los campos, para la recolecci\u00f3n, las construcciones, etc. En cuanto a los trabajos artesanos, cada comuna tiene su herrero a quien se da parte de la tierra comunal, y \u00e9l trabaja para la comuna. Cuando se aproxima la \u00e9poca de arar, recorre todas las casas y repara gratuitamente los arados y otros instrumentos agr\u00edcolas; el forjar un arado nuevo es considerado una obra piadosa que no puede ser recompensada con dinero ni, en general, con ninguna clase de paga.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puesto que en los <strong>kabilas<\/strong> existe ya la propiedad privada, evidentemente existen entre ellos ricos y pobres. Pero, como todos los hombres que viven en estrecha relaci\u00f3n y saben c\u00f3mo y d\u00f3nde comienza la pobreza, consideran que la pobreza es una eventualidad que puede present\u00e1rselas a todos. \u00ab<em>De la miseria y de la c\u00e1rcel nadie est\u00e1 libre<\/em>\u00bb -dicen los campesinos rusos-; los <strong>kabilas<\/strong> llevan a la pr\u00e1ctica este proverbio, y en su medio es imposible notar ni la m\u00e1s ligera diferencia en el trato entre pobres y ricos; cuando un pobre solicita \u00ab<em>ayuda<\/em>\u00ab, el rico trabaja en su campo exactamente lo mismo que el pobre trabaja, en caso parecido, en el campo del rico. Adem\u00e1s, la <em><strong>djem\u00e1a<\/strong> <\/em>aparta determinados huertos y campos, a veces cultivados en com\u00fan, en beneficio de los miembros m\u00e1s pobres de la comuna. Muchas costumbres parecidas se conservaron hasta hoy. Puesto que las familias m\u00e1s pobres no est\u00e1n en condiciones de comprarse carne, regularmente compra con la suma formada por el dinero de las multas, de las donaciones en beneficio de la <em><strong>djem\u00e1a<\/strong><\/em>, o del pago para el uso de los dep\u00f3sitos comunales de extracci\u00f3n de aceite de oliva; y esta carne se reparte equitativamente entre aquellos que por su pobreza no est\u00e1n en condiciones de comprarla. Exactamente lo mismo, cuando alguna familia sacrifica una oveja o un buey en d\u00eda que no es de mercado, el pregonero de la aldea lo anuncia por todas las calles para que los enfermos y las mujeres encinta puedan recibir cuanta carne necesiten.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El apoyo mutuo atraviesa como un hilo rojo toda la vida de los <strong>kabilas<\/strong>, y si uno de ellos, durante un viaje fuera de los limites de la tierra natal, encuentra a otro kabila necesitado, debe prestarle ayuda, aunque para esto tuviera que arriesgar sus propios bienes y su vida. Si tal cosa no fuera prestada, la comuna a que pertenece el que ha sido damnificado por semejante ego\u00edsmo, puede quejarse y entonces la comuna del ego\u00edsta lo indemniza inmediatamente. En el caso que tratamos, tropezamos de tal modo con una costumbre que conoce bien aqu\u00e9l que ha estudiado las <em><strong>guildas<\/strong> <\/em>comerciales medievales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todo extranjero que aparece en la <strong>aldea kabila<\/strong> tiene derecho, en invierno, a refugiarse en una casa, y sus caballos pueden pastar durante un d\u00eda en las tierras comunales. En caso de necesidad, puede, adem\u00e1s, contar con un apoyo casi ilimitado. As\u00ed, durante el hambre de los a\u00f1os 1867-1868, los kabilas aceptaban y alimentaban, sin hacer diferencia de origen, a todos aquellos que buscaban refugio en sus aldeas. En el distrito de <strong>Deflys<\/strong> se reunieron no menos de doce mil personas, llegadas no solamente de todas las partes de Argelia, sino hasta de Marruecos, y los kabilas las alimentaron a todas. Mientras que por toda <strong>Argelia<\/strong> la gente se mor\u00eda de hambre, en la tierra kabile\u00f1a no hubo un solo caso de muerte por hambre; las comunas kabile\u00f1as, a menudo priv\u00e1ndose de lo m\u00e1s necesario, organizaron la ayuda, sin pedir ning\u00fan socorro al gobierno y sin quejarse por la carga; la consideraban como su deber natural.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y mientras que entre los colonos europeos se tomaban todas las medidas policiales posibles para prevenir el robo y el desorden originados por la afluencia de extranjeros, no fue necesario ninguna vigilancia semejante para el territorio kabile\u00f1o; las djem\u00e1as no tuvieron necesidad de defensa ni de ayuda exterior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puedo citar, s\u00f3lo brevemente, dos rasgos extraordinariamente interesantes de la vida kabile\u00f1a, a saber: el establecimiento de la llamada <strong>anaya<\/strong>, que tiene por objeto vigilar, en caso de guerra, los pozos, las acequias de riego, las mezquitas, las plazas de los mercados y algunos caminos, y, tambi\u00e9n, la instituci\u00f3n de los <strong>Cofs<\/strong>, de la que hablar\u00e9 m\u00e1s abajo. En la <strong>anaya<\/strong> tenemos propiamente una serie completa de disposiciones que tienden a disminuir el mal causado por la guerra, y a conjurarla. As\u00ed, la plaza del mercado es anaya, especialmente si se halla cerca de la frontera y sirve de lugar de encuentro de los kabilas con los extranjeros; nadie se atreve a perturbar la paz en el mercado; y si se produjeran desordenes, en seguida son reprimidos por los mismos extranjeros reunidos en la ciudad. El camino por donde las mujeres aldeanas van por agua a la fuente, se considera tambi\u00e9n anaya en caso de guerra, etc. La misma instituci\u00f3n se encuentra en ciertas islas del <strong>Oc\u00e9ano Pac\u00edfico.<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203964 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Arte-paleolitico.jpg\" alt=\"\" width=\"630\" height=\"354\" data-id=\"2203964\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Arte-paleolitico.jpg 630w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Arte-paleolitico-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Arte-paleolitico-610x343.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto al <strong>Cof<\/strong>, esta instituci\u00f3n constituye una forma vastamente extendida de asociaci\u00f3n en ciertos respectos, an\u00e1loga a las sociedades y guildas medievales (<em><strong>B\u00fcrgschaften<\/strong> o <strong>Gegilden<\/strong><\/em>), y tambi\u00e9n constituye una sociedad existente tanto para la defensa mutua como para diversos fines intelectuales, pol\u00edticos, religiosos, morales, etc., que no pueden ser satisfechos por la organizaci\u00f3n territorial de la comuna, del clan o de la confederaci\u00f3n. El <strong>Cof<\/strong> no conoce limitaciones territoriales; recluta sus miembros en diferentes aldeas, hasta entre los extranjeros, y ofrece a sus miembros protecci\u00f3n en todas las circunstancias posibles de la vida. En general, es una tentativa de completar la asociaci\u00f3n territorial por medio de una agrupaci\u00f3n extraterritorial, con el fin de dar expresi\u00f3n a la afinidad mutua de todo g\u00e9nero de aspiraciones que va m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites de un lugar determinado. De tal modo, las libres asociaciones internacionales de gustos e ideas, que nosotros consideramos una de las mejores expresiones de nuestra vida contempor\u00e1nea, tiene su principio en el per\u00edodo b\u00e1rbaro antiguo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">las libres asociaciones internacionales de gustos e ideas, que nosotros consideramos una de las mejores expresiones de nuestra vida contempor\u00e1nea, tiene su principio en el per\u00edodo b\u00e1rbaro antiguo<\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La vida de los monta\u00f1eses caucasianos ofrece otra serie de ejemplos del mismo g\u00e9nero, sumamente instructiva. Estudiando las costumbres contempor\u00e1neas de los <em><strong>osietines<\/strong> <\/em>-sus familias indivisas, sus comunas y sus concepciones jur\u00eddicas-, el profesor <strong>M.<\/strong> <strong>Kovalevsky<\/strong>, en su notable obra <em><strong>Las costumbres modernas y la ley antigua<\/strong><\/em>, pudo, paso a paso, compararlas con disposiciones similares de las antiguas leyes b\u00e1rbaras, y hasta tuvo posibilidad de observar el <em><strong>nacimiento primitivo del feudalismo<\/strong><\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En otras tribus caucasianas, encontramos a veces indicios del modo c\u00f3mo se origin\u00f3 la comuna aldeana en los casos en que no era tribal, sino que hab\u00eda nacido, de la uni\u00f3n voluntaria entre familias de diferentes or\u00edgenes. Tal caso se observ\u00f3, por ejemplo, recientemente en las aldeas de los <strong>jevsures<\/strong>, cuyos habitantes prestaban juramento de \u00ab<em>comunidad y fratemidad<\/em>\u00ab. En otra parte del <strong>C\u00e1ucaso<\/strong>, en el <strong>Daghestan<\/strong>, vemos los or\u00edgenes de las relaciones feudales entre dos tribus, conserv\u00e1ndose ambas, al mismo tiempo, constituidas en comunas aldeanas y conservando hasta las huellas de las \u00ab<em>clases<\/em>\u00bb de la organizaci\u00f3n tribal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este caso, tenemos, de este modo, un ejemplo vivo de las formas que tom\u00f3 la conquista de <strong>Italia<\/strong> y de la <strong>Galia<\/strong> por los b\u00e1rbaros. Los vencedores <em><strong>lezhinos<\/strong><\/em>, que han sometido a varias aldeas georgianas y t\u00e1rtaras del distrito de <strong>Zakataly<\/strong>, no sometieron estas aldeas a la autoridad de las familias separadas; organizaron un clan feudal, compuesto ahora de doce mil hogares divididos en tres aldeas, y poseyendo en com\u00fan no menos de doce aldeas georgianas y t\u00e1rtaras. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los conquistadores repartieron sus propias tierras entre sus clanes, y los clanes, a su vez, la dividieron en partes iguales entre sus familias; pero no intervienen en los asuntos de las comunas de sus tributarios, quienes hasta ahora practican la costumbre mencionada por <strong>Julio C\u00e9sar<\/strong>, a saber: la comuna decide anualmente qu\u00e9 parte de la tierra comunal debe ser cultivada, y esta tierra se reparte en parcelas seg\u00fan la cantidad de familias, y dichas parcelas se distribuyen por sorteo. Es menester observar que a pesar de que los propietarios no son raros entre los <em><strong>lezhinos<\/strong> <\/em>-que viven bajo el sistema de la propiedad territorial privada y la posesi\u00f3n com\u00fan de los esclavos-, son muy raros entre los <em><strong>georgianos<\/strong> <\/em>sometidos a la servidumbre y que contin\u00faan manteniendo sus tierras en propiedad comunal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto al derecho com\u00fan de los monta\u00f1eses <em><strong>georgianos<\/strong><\/em>, es muy similar al derecho de los <em><strong>longobardos<\/strong> <\/em>y los <em><strong>francos s\u00e1licos<\/strong><\/em>, y algunas de sus disposiciones arrojan nueva luz sobre el procedimiento jur\u00eddico del per\u00edodo b\u00e1rbaro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Destac\u00e1ndose por su car\u00e1cter muy impresionable, los habitantes del <strong>C\u00e1ucaso<\/strong> emplean todas sus fuerzas para que sus ri\u00f1as no lleguen hasta el homicidio: as\u00ed, por ejemplo, entre los <em><strong>jevsures<\/strong> <\/em>pronto se desnudan los sables, pero si acude una mujer y arroja entre los contendientes un trozo de lienzo que sirve a las mujeres como adorno de la cabeza, los sables vuelven en seguida a sus vainas y se interrumpe la ri\u00f1a. El adorno de cabeza de las mujeres en este caso es <em><strong>anaya<\/strong><\/em>. Si la ri\u00f1a no se interrumpiera a tiempo y terminara con un homicidio, la compensaci\u00f3n monetaria impuesta al homicida es tan grande, que el culpable queda arruinado para toda la vida, si no lo adopta como hijo la familia del muerto; si ha recurrido al pu\u00f1al en una ri\u00f1a sin importancia y producido heridas, pierde para siempre el respeto de sus cong\u00e9neres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todas las ri\u00f1as, los asuntos pasan a mano de <strong>mediadores<\/strong>: ellos eligen a los jueces entre sus cong\u00e9neres -seis si los asuntos son m\u00e1s bien peque\u00f1os, y de diez a quince en los asuntos m\u00e1s serios- y observadores rusos atestiguan la absoluta incorruptibilidad de los jueces. El <em><strong>juramento<\/strong> <\/em>tiene tal importancia, que las personas que gozan de respeto general son dispensadas de \u00e9l, confirmaci\u00f3n simple que es plenamente suficiente, tanto m\u00e1s cuanto que en los asuntos serios el <em><strong>jevsur<\/strong> <\/em>nunca vacila en reconocer su culpa (<em>naturalmente, me refiero al jevsur no tocado todav\u00eda por la llamada<\/em> \u00ab<em>cultura<\/em>\u00ab). El juramento se reserva principalmente para asuntos tales como las disputas sobre bienes, en las cuales, aparte del simple establecimiento de los hechos, se requiere adem\u00e1s un determinado g\u00e9nero de apreciaci\u00f3n de ellos. En tales casos, los hombres, cuya afirmaci\u00f3n influye de manera decisiva en la soluci\u00f3n de la discusi\u00f3n, act\u00faan con la mayor circunspecci\u00f3n. En general, puede decirse que las sociedades \u00ab<em>b\u00e1rbaras<\/em>\u00bb del <strong>C\u00e1ucaso<\/strong> se distinguen por su honestidad y su respeto a los derechos de los cong\u00e9neres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las diferentes <strong>tribus africanas<\/strong> presentan tal diversidad de sociedades, interesantes en grado sumo, y situadas en todos los grados intermedios de desarrollo, comenzando por la comuna aldeana primitiva y terminando por las monarqu\u00edas b\u00e1rbaras desp\u00f3ticas, que debo abandonar todo pensamiento de dar siquiera los resultados m\u00e1s importantes del estudio comparativo de sus instituciones. Ser\u00e1 suficiente decir que, aun bajo el despotismo m\u00e1s cruel de los reyes, las asambleas de las comunas aldeanas y su derecho com\u00fan siguen dotadas de plenos poderes sobre un amplio circulo de toda clase de asuntos. La ley de Estado permite al rey quitar la vida a cualquier s\u00fabdito, por simple capricho, o hasta para satisfacer su glotoner\u00eda, pero el derecho com\u00fan del pueblo contin\u00faa conservando aquella red de instituciones que sirven para el apoyo mutuo, que existe entre otros \u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00bb o exist\u00eda entre nuestros antepasados. Y en algunas tribus en mejor situaci\u00f3n (<em>en <strong>Bornu, Uganda <\/strong>y<strong> Abisinia<\/strong><\/em>), y en especial entre los <strong>bogos<\/strong>, algunas disposiciones del derecho com\u00fan est\u00e1n espiritualizadas por sentimientos realmente exquisitos y refinados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las comunas aldeanas de los ind\u00edgenas de ambas Am\u00e9ricas ten\u00edan el mismo car\u00e1cter.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los <em><strong>tup\u00edes<\/strong> <\/em>de <strong>Brasil<\/strong>, cuando fueron descubiertos por los europeos, viv\u00edan en \u00ab<em>casas largas<\/em>\u00bb ocupadas por clanes enteros que cultivaban en com\u00fan sus sementeras de grano y sus campos de mandioca. Los <em><strong>arani<\/strong><\/em>, que han avanzado m\u00e1s en el camino de la civilizaci\u00f3n, cultivaban sus campos en com\u00fan; lo mismo los <em><strong>ucagas<\/strong><\/em>, que permaneciendo bajo el sistema del comunismo primitivo y de las \u00ab<em>casas largas<\/em>\u00bb aprendieron a trazar buenos caminos y en algunos dominios de la producci\u00f3n dom\u00e9stica no eran inferiores a los artesanos del per\u00edodo antiguo de la <strong>Europa<\/strong> medieval. Todos ellos obedec\u00edan al mismo derecho com\u00fan, cuyos ejemplos hemos citado en las p\u00e1ginas precedentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el otro extremo del mundo encontramos el <em><strong>feudalismo malayo<\/strong><\/em>, el cual, sin embargo, se mostr\u00f3 impotente para desarraigar la <em><strong>negaria<\/strong><\/em>; es decir, la comuna aldeana, con su dominio comunal, por lo menos, sobre una parte de la tierra y su redistribuci\u00f3n entre las negarias de la tribu entera. En los <em><strong>alfurus<\/strong> <\/em>de <strong>Minahasa<\/strong> encontramos el sistema comunal de labranzas de tres amelgas; en la tribu india de los <em><strong>wyandots<\/strong> <\/em>encontramos la redistribuci\u00f3n peri\u00f3dica de la tierra, realizada por todo el clan.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2203967 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/cou_01_20_idea_website1-678x358.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"358\" data-id=\"2203967\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Principalmente en todas las partes de <strong>Sumatra<\/strong>, donde el derecho musulm\u00e1n a\u00fan no ha logrado destruir por completo la antigua organizaci\u00f3n tribal, hallamos a la familia indivisa (<em>suka<\/em>) y a la comuna aldeana (<em>kohta<\/em>) que conservan sus derechos sobre la tierra, aun en los casos en que parte de ella ha sido desbrozada sin permiso de la comunal. Pero decir esto significa decir, al mismo tiempo, que todas las costumbres que sirven para la protecci\u00f3n mutua y la conjuraci\u00f3n de las guerras tribales a causa de la venganza de sangre y, en general, de todo g\u00e9nero de guerra -costumbres que hemos se\u00f1alado brevemente m\u00e1s arriba como costumbres t\u00edpicas de la comuna-, tambi\u00e9n existen en el caso que nos ocupa. M\u00e1s a\u00fan: cuando m\u00e1s completa se ha conservado la posesi\u00f3n comunal, tanto mejores y m\u00e1s suaves son las costumbres.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">en todas partes donde la comuna aldeana ha sido menos oprimida por los conquistadores, se observa menos desigualdad de bienes materiales, y las mismas prescripciones de venganza de sangre se distinguen por una crueldad menor<span style=\"font-size: 14pt;\">; y, por lo contrario, en todas partes donde la comuna aldeana ha sido destruida definitivamente, \u00ab<em>los habitantes sufren una opresi\u00f3n insoportable de parte de los gobernantes desp\u00f3ticos<\/em>\u00ab<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>De Stuers<\/strong> afirma positivamente que en todas partes donde la comuna aldeana ha sido menos oprimida por los conquistadores, se observa menos desigualdad de bienes materiales, y las mismas prescripciones de venganza de sangre se distinguen por una crueldad menor; y, por lo contrario, en todas partes donde la comuna aldeana ha sido destruida definitivamente, \u00ab<em>los habitantes sufren una opresi\u00f3n insoportable de parte de los gobernantes desp\u00f3ticos<\/em>\u00ab. Y esto es completamente natural. De modo que cuando <strong>Waitz<\/strong> observ\u00f3 que las tribus que han conservado sus confederaciones tribales se hallan en un nivel m\u00e1s elevado de desarrollo y poseen una literatura m\u00e1s rica que las tribus en las cuales estos lazos han sido destruidos, expres\u00f3 justamente lo que se hubiera podido prever anticipadamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Citar m\u00e1s ejemplos significar\u00eda ya repetirse, tan sorprendentemente se parecen las comunas b\u00e1rbaras entre s\u00ed, a pesar de la diversidad de climas y de razas. Un mismo proceso de desarrollo se produjo en toda la humanidad, con uniformidad asombrosa. Cuando, destruida interiormente por la familia separada, y exteriormente por el desmembramiento de los clanes que emigraban y por la necesidad de aceptar en su medio a los extranjeros, la organizaci\u00f3n tribal comenz\u00f3 a descomponerse, en su reemplazo apareci\u00f3 la comuna aldeana, basada sobre la concepci\u00f3n de territorio com\u00fan. Esta nueva organizaci\u00f3n, crecida de modo natural de la organizaci\u00f3n tribal precedente, permiti\u00f3 a los b\u00e1rbaros atravesar el per\u00edodo m\u00e1s turbio de la historia sin desintegrarse en familias separadas, que hubieran perecido inevitablemente en la lucha por la existencia. Bajo la nueva organizaci\u00f3n se desarrollaron nuevas formas de cultivo de la tierra, la agricultura alcanz\u00f3 una altura que la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n del globo terrestre no ha sobrepasado hasta los tiempos presentes; la producci\u00f3n artesana dom\u00e9stica alcanz\u00f3 un elevado nivel de perfecci\u00f3n. La naturaleza salvaje fue vencida; se practicaron caminos a trav\u00e9s de los bosques, y pantanos, y el desierto se pobl\u00f3 de aldeas, brotadas como enjambres de las comunas maternas. Los mercados, las ciudades fortificadas, las iglesias, crecieron entre los bosques desiertos y las llanuras. Poco a poco empezaron a elaborarse las concepciones de uniones m\u00e1s amplias, extendidas a tribus enteras, y a grupos de tribus, diferentes por su origen. Las viejas concepciones de la justicia, que se reduc\u00edan simplemente a la venganza, de modo lento sufrieron una transformaci\u00f3n profunda y el deber de reparar el perjuicio producido ocup\u00f3 el lugar de la idea de venganza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El derecho com\u00fan, que hasta ahora sigue siendo ley de la vida cotidiana para las dos terceras partes de la humanidad, si no m\u00e1s, se elabor\u00f3 poco a poco bajo esta organizaci\u00f3n, lo mismo que un sistema de costumbres que tend\u00edan a prevenir la opresi\u00f3n de las masas por la minor\u00eda, cuyas fuerzas crec\u00edan a medida que aumentaba la posibilidad de la acumulaci\u00f3n individual de riqueza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal era la nueva forma en que se encauz\u00f3 la tendencia de las masas al apoyo mutuo. Y nosotros veremos en los cap\u00edtulos siguientes que el progreso -econ\u00f3mico, intelectual y moral- que alcanz\u00f3 la humanidad bajo esta forma nueva popular de organizaci\u00f3n fue tan grande, que cuando m\u00e1s tarde comenzaron a formarse los Estados, simplemente se apoderaron, en inter\u00e9s de las minor\u00edas, de todas las funciones jur\u00eddicas, econ\u00f3micas y administrativas que la comuna aldeana desempe\u00f1aba ya en beneficio de todos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2203940\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Apoyo-barbaros.png\" alt=\"\" width=\"512\" height=\"300\" data-id=\"2203940\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Apoyo-barbaros.png 512w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Apoyo-barbaros-300x176.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>FIN CAPITULO IV<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528 lazyloaded\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr%C3%ADtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" data-ll-status=\"loaded\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00cdNDICE El apoyo mutuo *** Cap\u00edtulo IV: La ayuda mutua entre los barbaros &nbsp; Al estudiar a los hombres primitivos es imposible dejar de admirarse del desarrollo de la sociabilidad que el hombre evidenci\u00f3 desde <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/04\/11\/el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin-capitulo-iv-la-ayuda-mutua-entre-los-barbaros\/\" title=\"\u00abEl apoyo mutuo\u00bb; por Piotr Kropotkin. 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