{"id":2020228,"date":"2021-04-04T00:05:03","date_gmt":"2021-04-03T23:05:03","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2020228"},"modified":"2024-10-02T17:56:26","modified_gmt":"2024-10-02T15:56:26","slug":"el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin-capitulo-iii-la-ayuda-mutua-entre-los-salvajes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/04\/04\/el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin-capitulo-iii-la-ayuda-mutua-entre-los-salvajes\/","title":{"rendered":"\u00abEl apoyo mutuo\u00bb; por Piotr Kropotkin. Capitulo III: La ayuda mutua entre los salvajes."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/03\/14\/indice-el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin\/\"><strong>\u00cdNDICE El apoyo mutuo<\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Capitulo III: La ayuda mutua entre los salvajes<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2169274\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/los-yanomamis-el-pueblo-feroz.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"452\" data-id=\"2169274\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/los-yanomamis-el-pueblo-feroz.jpg 680w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/los-yanomamis-el-pueblo-feroz-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/los-yanomamis-el-pueblo-feroz-610x405.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/los-yanomamis-el-pueblo-feroz-678x452.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hemos considerado r\u00e1pidamente, en los dos cap\u00edtulos precedentes, el enorme papel de la ayuda mutua y del apoyo mutuo en el desarrollo progresivo del mundo animal. Ahora tenemos que echar una mirada al papel que los mismos fen\u00f3menos desempe\u00f1aron en la evoluci\u00f3n de la humanidad. Hemos visto cu\u00e1n insignificante es el n\u00famero de especies animales que llevan una vida solitaria, y, por lo contrario, cu\u00e1n innumerables la cantidad de especies que viven en sociedades, uni\u00e9ndose con fines de defensa mutua, o bien para cazar y acumular dep\u00f3sitos de alimentos, para criar la descendencia o, simplemente, para el disfrute de la vida en com\u00fan. Hemos visto, tambi\u00e9n, que aunque la lucha que se libra entre las diferentes clases de animales, diferentes especies, aun entre los diferentes grupos de la misma especie, no es poca, sin embargo, hablando en general, dentro del grupo y de la especie reinan la paz y el apoyo mutuo; y aquellas especies que poseen mayor inteligencia para unirse y evitar la competencia y la lucha, tienen tambi\u00e9n mejores oportunidades para sobrevivir y alcanzar el m\u00e1ximo desarrollo progresivo. Tales especies florecen mientras que las especies que desconocen la sociabilidad van a la decadencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Evidente es que el hombre seria la contradicci\u00f3n de todo lo que sabemos de la naturaleza si fuera la excepci\u00f3n a esta regla general: si un ser tan indefenso como el hombre en la aurora de su existencia hubiera hallado protecci\u00f3n y un camino de progreso, no en la ayuda mutua, como en los otros animales, sino en la lucha irrazonada por ventajas personales, sin prestar atenci\u00f3n a los intereses de todas las especies. Para toda inteligencia identificada con la idea de la unidad de la naturaleza, tal suposici\u00f3n parecer\u00e1 completamente inadmisible. Y sin embargo, a pesar de su inverosimilitud y su falta de l\u00f3gica, ha encontrado siempre partidarios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Siempre hubo escritores que han mirado a la humanidad como pesimistas. Conoc\u00edan al hombre, m\u00e1s o menos superficialmente, seg\u00fan su propia experiencia personal limitada: en la historia se limitaban al conocimiento de lo que nos contaban los cronistas que siempre han prestado atenci\u00f3n principalmente a las guerras, a las crueldades, a la opresi\u00f3n; y estos pesimistas llegaron a la conclusi\u00f3n de que la humanidad no constituye otra cosa que una sociedad de seres d\u00e9bilmente unidos y siempre dispuestos a pelearse entre s\u00ed, y que s\u00f3lo la intervenci\u00f3n de alguna autoridad impide el estallido de una contienda general.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Hobbes<\/strong>, fil\u00f3sofo ingl\u00e9s del siglo XVII, el primero despu\u00e9s de <strong>Bacon<\/strong> que se decidi\u00f3 a explicar que las concepciones morales del hombre no hab\u00edan nacido de las sugestiones religiosas, se coloc\u00f3, como es sabido, precisamente en tal punto de vista. Los hombres primitivos, seg\u00fan su opini\u00f3n, viv\u00edan en una eterna guerra intestina, hasta que aparecieron entre ellos los legisladores, sabios y poderosos que asentaron el principio de la convivencia pac\u00edfica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el siglo XVIII, naturalmente, hab\u00eda pensadores que trataron de demostrar que en ning\u00fan momento de su existencia -ni siquiera en el per\u00edodo m\u00e1s primitivo- vivi\u00f3 la humanidad en estado de guerra ininterrumpida, que el hombre era un ser social a\u00fan en \u00abestado natural\u00bb y que m\u00e1s bien la falta de conocimientos que las malas inclinaciones naturales llevaron a la humanidad a todos los horrores que caracterizaron su vida hist\u00f3rica pasada. Pero, los numerosos continuadores de <strong>Hobbes<\/strong> prosiguieron, sin embargo, sosteniendo que el llamado \u00abestado natural\u00bb no era otra cosa que una lucha continua entre los hombres agrupados casualmente por las inclinaciones de su naturaleza de bestia.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182755 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/a2e0f570786dbd78a77eecefe58d1e7e-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2182755\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Naturalmente, desde la \u00e9poca de <strong>Hobbes<\/strong> la ciencia ha hecho progresos y nosotros pisamos ahora un terreno m\u00e1s seguro que el que pisaba \u00e9l, o el que pisaban en la \u00e9poca de <strong>Rousseau<\/strong>. Pero la filosof\u00eda de <strong>Hobbes<\/strong> a\u00fan ahora tiene bastantes adoradores, y en los \u00faltimos tiempos se ha formado toda una escuela de escritores que, armados, no tanto de las ideas de <strong>Darwin<\/strong> como de su terminolog\u00eda, se han aprovechado de esta \u00faltima para predicar en favor de las opiniones de <strong>Hobbes<\/strong> sobre el hombre primitivo; y consiguieron hasta dar a esta pr\u00e9dica un cierto aire de apariencia cient\u00edfica. <strong>Huxley<\/strong>, como es sabido, encabezaba esta escuela, y en su conferencia, le\u00edda en el a\u00f1o 1888, present\u00f3 a los hombres primitivos como algo a modo de tigres o leones, desprovistos, de toda clase de concepciones sociales, que no se deten\u00edan ante nada en la lucha por la existencia, y cuya vida entera transcurr\u00eda en una -\u00ab<em>pendencia continua<\/em>\u00ab. \u00ab<em>M\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites familiares org\u00e1nicos y temporales, la guerra hobbesiana de cada uno contra todos era &#8211;<\/em>dice<em>&#8211; el estado normal de su existencia<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ha sido observado m\u00e1s de una vez que el error principal de Hobbes, y en general de los fil\u00f3sofos del siglo XVIII, consist\u00eda en que se representaban el g\u00e9nero humano primitivo en forma de peque\u00f1as familias n\u00f3madas, a semejanza de las familias -limitadas y temporales\u00bb de los animales carn\u00edvoros algo m\u00e1s grandes. Sin embargo, se ha establecido ahora positivamente que semejante hip\u00f3tesis es por completo incorrecta. Naturalmente, no tenemos hechos directos que testimonien el modo de vida de los primeros seres antropoides. Ni siquiera la \u00e9poca de la primera aparici\u00f3n de tales seres est\u00e1 a\u00fan establecida con precisi\u00f3n, puesto que los ge\u00f3logos contempor\u00e1neos est\u00e1n inclinados a ver sus huellas ya en los dep\u00f3sitos plic\u00e9nicos y hasta en los mioc\u00e9nicos del per\u00edodo terciario. Pero tenemos a nuestra disposici\u00f3n el m\u00e9todo indirecto, que nos da la posibilidad de iluminar hasta cierto grado aun ese per\u00edodo lejano. Efectivamente, durante los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os se han hecho investigaciones muy cuidadosas de las instituciones humanas de las razas m\u00e1s inferiores, y estas investigaciones revelaron, en las instituciones actuales de los pueblos primitivos, las huellas de instituciones m\u00e1s antiguas, hace mucho desaparecidas, pero que, sin embargo, dejaron signos indudables de su existencia. Poco a poco, una ciencia entera, la etnolog\u00eda, consagrada al desarrollo de las instituciones humanas, fue creada por los trabajos de <strong>Bachofen<\/strong>, <strong>Mac Lennan, Morgan, Edward B. Tylor, Maine, Post, Kovalevsky<\/strong> y muchos otros. Y esta ciencia ha establecido ahora, fuera de toda duda, que la humanidad no comenz\u00f3 su vida en forma de peque\u00f1as familias solitarias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La familia no s\u00f3lo no fue la forma primitiva de organizaci\u00f3n, sino que, por lo contrario, es un producto muy tard\u00edo de la evoluci\u00f3n de la humanidad. Por m\u00e1s lejos que nos remontemos en la profundidad de la historia m\u00e1s remota del hombre, encontramos por doquier que los hombres viv\u00edan ya en sociedades, en grupos, semejantes a los reba\u00f1os de los mam\u00edferos superiores. Fue necesario un desarrollo muy lento y prolongado para llevar estas sociedades hasta la organizaci\u00f3n del grupo (o clan), que a su vez debi\u00f3 sufrir otro proceso de desarrollo tambi\u00e9n muy prolongado, antes de que pudieran aparecer los primeros g\u00e9rmenes de la familia, pol\u00edgama o mon\u00f3gama.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sociedades, bandas, clanes, tribus -y no la familia- fueron de tal modo la forma primitiva de organizaci\u00f3n de la humanidad y sus antecesores m\u00e1s antiguos. A tal conclusi\u00f3n lleg\u00f3 la etnolog\u00eda, despu\u00e9s de investigaciones cuidadosas, minuciosas. En suma, esta conclusi\u00f3n podr\u00edan haberla predicho los zo\u00f3logos, puesto que ninguno de los mam\u00edferos superiores, con excepci\u00f3n de bastantes pocos carn\u00edvoros y algunas especies de monos que indudablemente se extinguen (orangutanes y gorilas), viven en peque\u00f1as familias, errando solitarias por los bosques.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos los otros viven en sociedades y <strong>Darwin<\/strong> comprendi\u00f3 tambi\u00e9n que los monos que viven aislados nunca podr\u00edan haberse desarrollado en seres antropoides, y estaba inclinado a considerar al hombre como descendiente de alguna especie de mono, comparativamente d\u00e9bil, pero indefectiblemente social, como el chimpanc\u00e9, y no de una especie m\u00e1s fuerte, pero insociable, como el gorila. La zoolog\u00eda y la paleontolog\u00eda (ciencia del hombre m\u00e1s antiguo) llegan, de tal modo, a la misma conclusi\u00f3n: la forma m\u00e1s antigua de la vida social fue el grupo, el clan y no la familia. Las primeras sociedades humanas simplemente fueron un desarrollo mayor de aquellas sociedades que constituyen la esencia misma de la vida de los animales superiores.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182758 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/nuevaCuadrilla-de-cazadores-selknam.-Fotografi\u0301a-de-Marti\u0301n-Gusinde-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2182758\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si pasamos ahora a los datos positivos, veremos que las huellas m\u00e1s antiguas del hombre, que datan del per\u00edodo glacial o posglacial m\u00e1s remoto, presentan pruebas indudables de que el hombre viv\u00eda ya entonces en sociedades. Muy raramente suele encontrarse un instrumento de piedra aislado, aun en la edad de piedra m\u00e1s antigua; por el contrario, donde quiera que se ha encontrado uno o dos instrumentos de piedra, pronto se encontraron all\u00ed otros, casi siempre en cantidades muy grandes. En aquellos tiempos en que los hombres viv\u00edan todav\u00eda en cavernas o en las hendiduras de las rocas, como en Hastings, o solamente se refugiaban bajo las rocas salientes, junto con mam\u00edferos desde entonces desaparecidos, y apenas sab\u00edan fabricar hachas de piedra de la forma m\u00e1s tosca, ya conoc\u00edan las ventajas de la vida en sociedad. En Francia, en los valles de los afluentes del <strong>Dordogne<\/strong>, toda la superficie de las rocas est\u00e1 cubierta, de tanto en tanto, de cavernas que serv\u00edan de refugio al hombre paleol\u00edtico, es decir, al hombre de la edad de piedra antigua. A veces las viviendas de las cavernas est\u00e1n dispuestas en pisos, y, sin duda, recuerdan m\u00e1s los nidos de una colonia de golondrinas que la madriguera de animales de presa. En cuanto a los instrumentos de s\u00edlice hallados en estas cavernas, seg\u00fan la expresi\u00f3n de <strong>Lubbock<\/strong>, \u00ab<em>sin exageraci\u00f3n puede decirse que son innumerables<\/em>\u00ab. Lo mismo es verdad con respecto a todas las otras estaciones paleol\u00edticas. A juzgar por las exploraciones de <strong>Lartet<\/strong>, los habitantes de la regi\u00f3n de <strong>Aurignac<\/strong>, en el sur de <strong>Francia<\/strong>, organizaban festines tribales en los entierros de sus muertos. De tal modo, los hombre viv\u00edan en sociedades, y en ellas aparecieron los g\u00e9rmenes del rito religioso tribal, ya en aquella \u00e9poca muy lejana, en la aurora de la aparici\u00f3n de los primeros antropoides.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo mismo se confirma, con mayor abundancia a\u00fan de pruebas respecto al periodo neol\u00edtico, m\u00e1s reciente, de la edad de piedra. Las huellas del hombre se encuentran aqu\u00ed en enormes cantidades, de modo que por ellas se pudo reconstituir en grado considerable toda su manera de vivir. Cuando la capa de hielo (que en nuestro hemisferio deb\u00eda extenderse de las regiones polares hasta el centro de <strong>Francia, Alemania<\/strong> y <strong>Rusia<\/strong>, y cubr\u00eda el <strong>Canad\u00e1<\/strong> y tambi\u00e9n una parte considerable del territorio ocupado ahora por los <strong>Estados Unidos<\/strong>), comenz\u00f3 a derretirse, las superficies libradas del hielo se cubrieron primero de ci\u00e9nagas y pantanos, y luego de innumerables lagos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En aquella \u00e9poca los lagos, evidentemente, llenaban las depresiones y los ensanchamientos de los valles antes de que las aguas cavaran los cauces permanentes, que en la \u00e9poca siguiente se convirtieron en nuestros r\u00edos. Y dondequiera nos dirijamos ahora, a <strong>Europa, Asia o Am\u00e9rica<\/strong>, encontramos que las orillas de los innumerables lagos de este periodo -que con justicia deber\u00edase llamar per\u00edodo lacustre-, est\u00e1n cubiertas de huellas del hombre neol\u00edtico. Estas huellas son tan numerosas que s\u00f3lo podemos asombrarnos de la densidad de la poblaci\u00f3n en aquella \u00e9poca. En las terrazas que ahora marcan las orillas de los antiguos lagos, las \u00ab<em>estaciones<\/em>\u00bb del hombre neol\u00edtico se siguen de cerca, y en cada una de ellas se encuentran instrumentos de piedra en tales cantidades que no queda ni la menor duda de que durante un tiempo muy largo estos lugares fueron habitados por tribus de hombres bastante numerosas&#8217; Talleres enteros de instrumentos de s\u00edlice que, a su vez, atestiguan la cantidad de trabajadores que se reun\u00edan en un lugar, fueron descubiertos por los arque\u00f3logos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2182736\" aria-describedby=\"caption-attachment-2182736\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2182736\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/VLOS-INDIOS-DE-LA-TIERRA-DEL-FUEGO-MARTIN-GUSINDE.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"324\" data-id=\"2182736\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/VLOS-INDIOS-DE-LA-TIERRA-DEL-FUEGO-MARTIN-GUSINDE.jpg 400w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/VLOS-INDIOS-DE-LA-TIERRA-DEL-FUEGO-MARTIN-GUSINDE-300x203.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2182736\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Tierra de Fuego<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hallamos los rastros de un per\u00edodo m\u00e1s avanzado, caracterizado ya por el uso de productos de alfarer\u00eda, en los llamados \u00ab<em>desechos culinarios<\/em>\u00bb de <strong>Dinamarca<\/strong>. Como es sabido, estos montones de conchas, de 5 a 10 pies de espesor, de 100 a 200 pies de anchura y 1.000 y m\u00e1s pies de longitud, est\u00e1n tan extendidos en algunos lugares del litoral mar\u00edtimo de <strong>Dinamarca<\/strong> que durante mucho tiempo fueron considerados como formaciones naturales. Y, sin embargo, se componen \u00ab<em>exclusivamente de los materiales que fueron usados de un modo u otro por el hombre<\/em>\u00ab, y est\u00e1n de tal modo repletos de productos del trabajo humano, que <strong>Lubbock<\/strong>, durante una estancia de s\u00f3lo dos d\u00edas en <strong>Milgaard<\/strong>, hall\u00f3 191 piezas de instrumentos de piedra y cuatro fragmentos de productos de alfarer\u00eda. Las medidas mismas y la extensi\u00f3n de estos montones de restos culinarios prueban que, durante muchas y muchas generaciones, en las orillas de Dinamarca se asentaron centenares de peque\u00f1as tribus o clanes que sin ninguna duda viv\u00edan tan pac\u00edficamente entre s\u00ed como viven ahora los habitantes de <strong>Tierra del Fuego<\/strong>, quienes tambi\u00e9n acumulan ahora semejantes montones de conchas y toda clase de desechos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2182735\" aria-describedby=\"caption-attachment-2182735\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2182735 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tierra-de-Fuego.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"237\" data-id=\"2182735\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tierra-de-Fuego.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tierra-de-Fuego-300x111.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tierra-de-Fuego-610x226.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2182735\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Tierra de Fuego<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a las construcciones lacustres de <strong>Suiza<\/strong>, que representan un grado muy avanzado en el camino de la civilizaci\u00f3n, constituyen a\u00fan mejores pruebas de que sus habitantes viv\u00edan en sociedades y trabajaban en com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sabido es que, ya en la edad de piedra, las orillas de los lagos suizos estaban sembradas de series de aldeas, compuestas de varias chozas, construidas sobre una plataforma sostenida por numerosos pilotes clavados en el fondo del lago. No menos de veinticuatro aldeas, la mayor\u00eda de las cuales pertenec\u00edan a la edad de piedra, fueron descubiertas en los \u00faltimos a\u00f1os en las orillas del lago de <strong>Ginebra<\/strong>, treinta y dos en el lago <strong>Costanza<\/strong>, y cuarenta y seis en el lago de <strong>Neufehatel<\/strong>, etc., cada una como testimonio de la inmensa cantidad de trabajo realizado en com\u00fan, no por la familia, sino por la tribu entera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algunos investigadores hasta suponen que la vida de estos habitantes de los lagos estaba en grado notable libre de choques b\u00e9licos; y esta hip\u00f3tesis es muy probable si se toma en consideraci\u00f3n la vida de las tribus primitivas, que a\u00fan ahora viven en aldeas semejantes, construidas sobre pilotes a orillas del mar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se desprende de tal modo, aun del breve esbozo precedente, que al final de cuenta, nuestros conocimientos del hombre primitivo de ning\u00fan modo son tan pobres, y en todo caso refutan m\u00e1s que confirman las hip\u00f3tesis de <strong>Hobbes<\/strong> y de sus continuadores contempor\u00e1neos. Adem\u00e1s, pueden ser completadas en medida considerable si se recurre a la observaci\u00f3n directa de las tribus primitivas que en el presente se hallan todav\u00eda en el mismo nivel de civilizaci\u00f3n en que estaban los habitantes de <strong>Europa<\/strong> en los tiempos prehist\u00f3ricos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya ha sido plenamente probado por <strong>Ed. B. Tylor<\/strong> y <strong>J. Lubbock<\/strong> que los pueblos primitivos que existen ahora de ning\u00fan modo representan -como afirmaron algunos sabios- tribus que han degenerado y que en otros tiempos han conocido una civilizaci\u00f3n m\u00e1s elevada, que luego perdieron.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182699\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Miembros-de-la-tribu-Yanomami.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"361\" data-id=\"2182699\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Miembros-de-la-tribu-Yanomami.jpg 410w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Miembros-de-la-tribu-Yanomami-300x225.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Miembros-de-la-tribu-Yanomami-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Miembros-de-la-tribu-Yanomami-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, a las pruebas alegadas contra la teor\u00eda de la degeneraci\u00f3n se puede agregar todav\u00eda lo siguiente: con excepci\u00f3n de pocas tribus que se mantienen en las regiones monta\u00f1osas poco accesibles, los llamados \u00absalvajes\u00bb ocupan una zona que rodea a naciones m\u00e1s o menos civilizadas, preferentemente los extremos de nuestros continentes, que en su mayor parte conservaron hasta ahora el car\u00e1cter de la \u00e9poca posglacial antigua o que hace poco a\u00fan lo ten\u00eda. A estos pertenecen los esquimales y sus cong\u00e9neres en <strong>Groenlandia, Am\u00e9rica Artica<\/strong> y <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Siberia Septentrional<\/strong>, y en el hemisferio Sur, los ind\u00edgenas australianos, pap\u00faes, los habitantes de <strong>Tierra de Fuego<\/strong> y, en parte, los bosqu\u00edmanos; y en los l\u00edmites de la extensi\u00f3n ocupada por pueblos m\u00e1s o menos civilizados, semejantes tribus primitivas se encuentran s\u00f3lo en el <strong>Himalaya<\/strong>, en las tierras altas del Sureste de <strong>Asia<\/strong> y en la meseta brasile\u00f1a. No se debe olvidar que el periodo glacial no termin\u00f3 de golpe en toda la superficie del globo terrestre; se prolonga hasta ahora en <strong>Groenlandia<\/strong>. Debido a esto, en la \u00e9poca en que las regiones litorales del oc\u00e9ano Indico, del mar <strong>Mediterr\u00e1neo<\/strong>, del golfo de M\u00e9xico gozaban ya de un clima m\u00e1s templado y en ellos se desarrollaba una civilizaci\u00f3n m\u00e1s elevada, inmensos territorios de <strong>Europa Central, Siberia y Am\u00e9rica del Norte<\/strong>, y tambi\u00e9n de la <strong>Patagonia<\/strong>, Sur del <strong>Africa<\/strong>, Sureste de <strong>Asia<\/strong> y <strong>Australia<\/strong>, permanec\u00edan todav\u00eda en las condiciones del per\u00edodo posglacial antiguo, que las hicieron inhabitables para las naciones civilizadas de la zona t\u00f3rrida y templada. En esa \u00e9poca, las zonas citadas constitu\u00edan algo as\u00ed como los actuales y terribles \u00aburman\u00bb de la <strong>Siberia<\/strong> del Noroeste, y su poblaci\u00f3n, inaccesible a la civilizaci\u00f3n y no tocada por ella, conserv\u00f3 el car\u00e1cter del hombre posglacial antiguo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Solamente m\u00e1s tarde, cuando la desecaci\u00f3n hizo estos territorios m\u00e1s aptos para la agricultura, comenzaron a poblarse de inmigrantes m\u00e1s civilizados; y entonces, parte de los habitantes anteriores se fundieron poco a poco con los nuevos colonos, mientras que otra parte se retiraba m\u00e1s y m\u00e1s lejos en direcci\u00f3n a las zonas subglaciales y se asentaba en los lugares donde los encontramos ahora. Los territorios habitados por ellos en el presente conservaron hasta ahora, o conservaban hasta una \u00e9poca no muy lejana, en su aspecto f\u00edsico, un car\u00e1cter casi glacial; y las artes y los instrumentos de sus habitantes hasta ahora no salieron a\u00fan del per\u00edodo neol\u00edtico, es decir, la edad de piedra posterior. Y a pesar de las diferencias de raza y de la extensi\u00f3n que separa estas tribus entre s\u00ed, su modo de vida y sus instituciones sociales son asombrosamente parecidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por esto podemos considerar a estos \u00absalvajes\u00bb como resto de la poblaci\u00f3n del posglacial antiguo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo primero que nos asombra, no bien comenzamos a estudiar a los pueblos primitivos, es la complejidad de la organizaci\u00f3n de las relaciones maritales en que viven. En la mayor\u00eda de ellos, la familia, en el sentido como la comprendemos nosotros, existe solamente en estado embrionario. Pero al mismo tiempo, los \u00absalvajes\u00bb de ning\u00fan modo constituyen \u00abuna turba de hombres y mujeres poco unidos entre s\u00ed, que se re\u00fanen desordenadamente bajo la influencia de caprichos del momento\u00bb. Todos ellos, por el contrario, se someten a una organizaci\u00f3n determinada, que Luis Morgan describi\u00f3 en sus rasgos t\u00edpicos y llam\u00f3 organizaci\u00f3n \u00abtribalo de clan\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Exponiendo brevemente esta materia, muy amplia, podemos decir que actualmente no existen m\u00e1s dudas sobre el hecho de que la humanidad, en el principio de su existencia, ha pasado por la etapa de las relaciones conyugales que puede llamarse \u00abmatrimonio tribal o comunal\u00bb; es decir, los hombres o las mujeres, en tribus enteras, viv\u00edan entre s\u00ed como los maridos con sus esposas, prestando muy poca atenci\u00f3n al parentesco sangu\u00edneo. Pero es indudable tambi\u00e9n que algunas restricciones a estas relaciones entre los sexos fueron establecidas por la costumbre ya en un per\u00edodo muy antiguo. Las relaciones conyugales fueron pronto prohibidas entre los hijos de una misma madre y la hermana de ella, sus nietas y t\u00edas. Mas tarde tales relaciones fueron prohibidas entre los hijos e hijas de una misma madre, y siguieron pronto otras restricciones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2182702\" aria-describedby=\"caption-attachment-2182702\" style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2182702\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/La-\u00faltimas-Amazonas.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"330\" data-id=\"2182702\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/La-\u00faltimas-Amazonas.jpg 350w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/La-\u00faltimas-Amazonas-300x215.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2182702\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">La \u00faltimas Amazonas<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Poco a poco se desarroll\u00f3 la idea de clan (gens) que abarcaba a todos los descendientes reales o supuestos de una ra\u00edz com\u00fan (m\u00e1s bien a todos los unidos en un grupo de clan por el supuesto parentesco). Y cuando el clan se multiplic\u00f3 por la subdivisi\u00f3n en algunos clanes, cada uno de los cuales se divid\u00eda, a su vez, en clases (habitualmente en cuatro clases), el matrimonio era permitido s\u00f3lo entre clases determinadas, estrictamente definidas. Se puede observar un estado semejante aun ahora entre los ind\u00edgenas de Australia, sus primeros g\u00e9rmenes aparecieron en la organizaci\u00f3n de clan. La mujer hecha prisionera durante la guerra con cualquier otro clan, en un per\u00edodo m\u00e1s tard\u00edo, el que la hab\u00eda tomado prisionera la guardaba para s\u00ed, bajo la observaci\u00f3n, adem\u00e1s, de determinados deberes hacia el clan. Pod\u00eda ser ubicada por \u00e9l en una caba\u00f1a separada despu\u00e9s de haber pagado ella cierto g\u00e9nero de tributo a cada miembro del clan; entonces ella pod\u00eda fundar dentro del clan una familia separada, cuya aparici\u00f3n evidentemente, abri\u00f3 una nueva fase de la civilizaci\u00f3n. Pero en ning\u00fan caso la esposa que asentaba la base de la familia especialmente patriarcal pod\u00eda ser tomada de su propio clan. Pod\u00eda provenir solamente de un clan extra\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si consideramos que esta organizaci\u00f3n compleja se ha desarrollado entre hombres que ocupaban los pelda\u00f1os m\u00e1s bajos de desarrollo que conocemos, y que se mantuvo en sociedades que no conoc\u00edan m\u00e1s autoridad que la autoridad de la opini\u00f3n p\u00fablica, comprenderemos en seguida cu\u00e1n profundamente arraigados deb\u00edan estar los instintos sociales en la naturaleza humana hasta en los pelda\u00f1os m\u00e1s bajos de su desarrollo. El salvaje, que pod\u00eda vivir en tal organizaci\u00f3n, someti\u00e9ndose por propia voluntad a las restricciones que constantemente chocaban con sus deseos personales, naturalmente no se parec\u00eda a un animal desprovisto de todo principio \u00e9tico y cuyas pasiones no conoc\u00edan freno.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero este hecho se hace a\u00fan m\u00e1s asombroso si tomamos en consideraci\u00f3n la antig\u00fcedad inconmensurablemente lejana de la organizaci\u00f3n de clan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Actualmente es sabido que los semitas primitivos, los griegos de <strong>Homero<\/strong>, los romanos prehist\u00f3ricos, los germanos de <strong>T\u00e1cito<\/strong>, los antiguos celtas y eslavos, pasaron todos por el per\u00edodo de organizaci\u00f3n de clan de los australianos, los indios pieles rojas, esquimales y otros habitantes del \u00abcintur\u00f3n de salvajes\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De tal modo, debemos admitir una de dos: o bien el desarrollo de las costumbres conyugales, por algunas razones, se encamin\u00f3 en una misma direcci\u00f3n en todas las razas humanas; o bien los rudimentos de las restricciones de clan se desarrollaron entre algunos antepasados comunes que fueron el tronco geneal\u00f3gico de los semitas, arios, polinesios, etc., antes de que estos antepasados se dividieran en razas separadas, y estas restricciones se conservaron hasta el presente entre razas que mucho ha se separaron de la ra\u00edz com\u00fan. Ambas posibilidades, en igual grado, se\u00f1alan, sin embargo, la asombrosa tenacidad de esta instituci\u00f3n -tenacidad que no pudo destruir durante muchas decenas de milenios ning\u00fan atentado que contra ella perpetrara el individuo-.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182703\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribusamazonas.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"600\" data-id=\"2182703\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribusamazonas.jpg 800w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribusamazonas-300x300.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribusamazonas-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribusamazonas-768x768.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribusamazonas-610x610.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la misma fuerza de la organizaci\u00f3n del clan demuestra hasta d\u00f3nde es falsa la opini\u00f3n en virtud de la cual se representa a la humanidad primitiva en forma de una turba desordenada de individuos que obedecen s\u00f3lo a sus propias pasiones y que se sirve cada uno de su propia fuerza personal y su astucia para imponerse a todos los otros. El individualismo desenfrenado es manifestaci\u00f3n de tiempos m\u00e1s modernos, pero de ninguna manera era propio del hombre primitivo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pasando ahora a los salvajes existentes en el presente, podemos comenzar con los bosqu\u00edmanos, que ocupan un pelda\u00f1o muy bajo de desarrollo, tan bajo que ni siquiera tienen viviendas y duermen en cuevas cavadas en la tierra o, simplemente, bajo la cubierta de ligeras mamparas de hierbas y ramas que los protegen del viento. Es sabido que cuando los europeos comenzaron a colonizar sus territorios y destruir enormes reba\u00f1os salvajes de ciervos que pac\u00edan hasta entonces en las llanuras, los bosqu\u00edmanos comenzaron a robar ganado corn\u00fapeta a los colonos, y estos emigrantes iniciaron entonces una guerra desesperada contra aqu\u00e9llos; comenzaron a exterminarlos con una bestialidad de la que prefiero no hablar aqu\u00ed. Quinientos bosqu\u00edmanos fueron exterminados de tal modo en 1774; en los a\u00f1os 1801 &#8211; 1809, la uni\u00f3n de granjeros destruy\u00f3 tres mil, etc. Los exterminaban como a ratas, dej\u00e1ndoles carne envenenada, a estos hombres llevados al hambre, o los cazaban a tiros como bestias, embosc\u00e1ndose detr\u00e1s del cad\u00e1ver de un animal puesto como cebo; los mataban donde los encontraban.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De tal modo, nuestro conocimiento de los bosqu\u00edmanos, recibido, en la mayor\u00eda de los casos de los mismos que los exterminaban, no puede destacarse por una especial simpat\u00eda. Sin embargo, sabemos que durante la aparici\u00f3n de los europeos, los bosqu\u00edmanos viv\u00edan en peque\u00f1os clanes que a veces se reun\u00edan en federaciones; que cazaban en com\u00fan y se repart\u00edan la presa, sin peleas ni disputas; que nunca abandonaban a los heridos y demostraban un s\u00f3lido afecto hacia sus camaradas. <strong>Lichtenstein<\/strong> refiere un episodio sumamente conmovedor de un bosqu\u00edmano que estuvo a punto de ahogarse en el r\u00edo y fue salvado por sus camaradas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se quitaron de encima sus pieles de animales para cubrirlo mientras ellos temblaban de fr\u00edo; lo secaron, lo frotaron ante el fuego y le untaron el cuerpo con grasa tibia, hasta que por fin le volvieron a la vida. Y cuando los bosqu\u00edmanos encontraron, en la persona de <strong>Johann Van der Walt<\/strong>, un hombre que los trataba bien, le expresaron su reconocimiento con manifestaciones del afecto m\u00e1s conmovedor. <strong>Burchell<\/strong> y <strong>Moffat<\/strong> los describen como de buen coraz\u00f3n, desinteresados, fieles a sus promesas y agradecidos cualidades todas ellas que pudieron desarrollarse s\u00f3lo siendo constantemente practicadas en el seno de la tribu. En cuanto a su amor a los ni\u00f1os, bastar\u00e1 recordar que cuando un europeo quer\u00eda tener a una mujer bosqu\u00edmana como esclava, le arrebataba el hijo; la madre siempre se presentaba por s\u00ed misma y se hac\u00eda esclava para compartir la suerte de su ni\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182704 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Bosquimanos-1-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2182704\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La misma sociabilidad se encuentra entre los hotentotes, que sobrepasan un poco a los bosqu\u00edmanos en el desarrollo. <strong>Lubbock<\/strong> habla de ellos como de los \u00abanimales m\u00e1s sucios\u00bb, y realmente son muy sucios. Toda su vestimenta consiste en una piel de animal colgada al cuello, que llevan hasta que cae a pedazos; y sus chozas consisten en algunas varillas unidas por las puntas y cubiertas por esteras: en el interior de las chozas no hay mueble alguno. A pesar de que cr\u00edan bueyes y ovejas, y, seg\u00fan parece, conoc\u00edan el uso del hierro antes de encontrarse con europeos, sin embargo, est\u00e1n hasta ahora en uno de los m\u00e1s bajos pelda\u00f1os del desarrollo humano. No obstante eso, los europeos que conoc\u00edan de cerca sus vidas, mencionaban con grandes elogios su sociabilidad y su presteza en ayudarse mutuamente. Si se da algo a un hotentote, en seguida divide lo recibido entre todos los presentes, cuya costumbre, como es sabido, asombr\u00f3 tambi\u00e9n a <strong>Darwin<\/strong> en los habitantes de la <strong>Tierra de Fuego<\/strong>. El hotentote no puede comer solo, y por m\u00e1s hambriento que est\u00e9, llama a los que pasan y comparte con ellos su alimento. Y cuando <strong>Kolben<\/strong>, por esta causa, expres\u00f3 su asombro, le contestaron: \u00ab<em>Tal es la costumbre de los hotentotes<\/em>\u00ab. Pero esta costumbre no es propia solamente de los hotentotes: es una costumbre casi universal, observada por los viajeros en todos los \u00ab<em>salvajes<\/em>\u00ab. <strong>Kolben<\/strong>, que conoc\u00eda bien a los hotentotes y que no pasaba en silencio sus defectos, no puede dejar de elogiar su moral tribal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>La palabra dada es sagrada para ellos<\/em>\u00bb -escribe-. \u00ab<em>Ignoran por completo la corrupci\u00f3n y la deslealtad de los europeos<\/em>\u00ab. \u00ab<em>Viven muy pac\u00edficamente y raramente guerrean con sus vecinos<\/em>\u00ab&#8230; Uno de los m\u00e1s grandes placeres para los hotentotes es el cambio de regalos y servicios&gt;, &#8230; \u00ab<em>Por su honestidad, por la celeridad y exactitud en el ejercicio de la justicia, por su castidad, los hotentotes sobrepasan a todos, o casi todos los otros pueblos\u00bb<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Tachart, Barrow<\/strong> y <strong>Moodie<\/strong> confirman plenamente las palabras de <strong>Kolben<\/strong>. S\u00f3lo es necesario notar que cuando <strong>Kolben<\/strong> escribi\u00f3 de los hotentotes que \u00ab<em>en sus relaciones mutuas son el pueblo m\u00e1s amistoso, generoso y ben\u00e9volo, que jam\u00e1s haya existido en la tierra<\/em>\u00bb (I, 332), dio la definici\u00f3n que repiten continuamente, desde entonces, los viajeros, en sus descripciones de los m\u00e1s diferentes salvajes. Cuando los europeos incultos chocaron por primera vez con las razas primitivas, habitualmente presentaban sus vidas de modo caricaturesco; pero bast\u00f3 que un hombre inteligente viviera entre salvajes un tiempo m\u00e1s prolongado, para que los describiera como el pueblo \u00ab<em>m\u00e1s manso<\/em>\u00bb o -m\u00e1s noble- del mundo. Justamente con esas mismas palabras, los viajeros m\u00e1s dignos de fe caracterizaron a los ostiakos samoyedos, esquimales, dayacos, aleutas, pap\u00faes, etc. Semejante declaraci\u00f3n tuve ocasi\u00f3n de leer sobre los tunguses, los chukchis, los indios sioux y algunas otras tribus salvajes. La repetici\u00f3n misma de semejantes elogios dice m\u00e1s que tomos enteros de investigaciones especiales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los ind\u00edgenas de Australia ocupan, por su desarrollo, un lugar no m\u00e1s alto que sus hermanos surafricanos. Sus chozas tienen el mismo car\u00e1cter, y muy a menudo los hombres se conforman hasta con simples mamparas o biombos de ramas secas para protegerse de los vientos fr\u00edos. En su alimento no se destacan por su discernimiento; en caso de necesidad devoran carro\u00f1a en completo estado de putrefacci\u00f3n, y cuando sobreviene el hambre recurren entonces hasta al canibalismo. Cuando los ind\u00edgenas australianos fueron descubiertos por vez primera por los europeos, se vio que no ten\u00edan ning\u00fan otro instrumento que los hechos, en la forma m\u00e1s grosera, de piedra o hueso. Algunas tribus no ten\u00edan siquiera piraguas y desconoc\u00edan por completo el trueque comercial. Y sin embargo, despu\u00e9s de un estudio cuidadoso de sus costumbres y h\u00e1bitos, se vio que tienen la misma organizaci\u00f3n elaborada de clan de la que se habl\u00f3 m\u00e1s arriba.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182666\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tahiti.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"450\" data-id=\"2182666\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El territorio en que viven est\u00e1 dividido habitualmente entre diferentes clanes, pero la regi\u00f3n en la cual cada clan realiza la caza o la pesca permanece siendo de dominio com\u00fan, y los productos de la caza y la pesca van a todo el clan. Tambi\u00e9n pertenecen al clan los instrumentos de caza y de pesca. La comida se realiza en com\u00fan. Como muchos otros salvajes, los ind\u00edgenas australianos se atienen a determinadas reglas respecto a la \u00e9poca en que se permite recoger diversas especies de gomeros y hierbas. En cuanto a su moral en general, lo mejor es citar aqu\u00ed las siguientes respuestas a las preguntas de la Sociedad Antropol\u00f3gica de <strong>Par\u00eds<\/strong>, dadas por <strong>Lumholtz<\/strong>, un misionero que vivi\u00f3 en <strong>North Queesland<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Conocen el sentimiento de amistad; est\u00e1 fuertemente desarrollado en ellos. Los d\u00e9biles gozan de la ayuda com\u00fan; cuidan mucho a los enfermos. Nunca los abandonan al capricho de la suerte y no los matan. Estas tribus son antrop\u00f3fagas, pero raramente comen a los miembros de su propia tribu (si no me equivoco, solamente cuando matan por razones religiosas); comen s\u00f3lo a los extra\u00f1os. Los padres aman a sus hijos juegan con ellos y los miman. Se practica el infanticidio s\u00f3lo con el consentimiento com\u00fan. Tratan a los ancianos muy bien y nunca los matan. No tienen religi\u00f3n ni \u00eddolos, y solamente existe el temor a la muerte. El matrimonio es pol\u00edgamo. Las disputas surgidas dentro de la tribu se resuelven por duelos con espadas de madera y escudos de madera. No existe la esclavitud; no tienen agricultura alguna; no poseen productos de alfarer\u00eda; no tienen vestidos, exceptuando un delantal que a veces usan las mujeres. El clan se compone de doscientas personas divididas en cuatro clases de hombres y cuatro clases de mujeres; se permite el matrimonio solamente entre las clases habituales, pero nunca dentro del mismo clan<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Respecto a los pap\u00faes, parientes cercanos de los australianos, tenemos el testimonio de <strong>L. Bink,<\/strong> que vivi\u00f3 en <strong>Nueva Guinea<\/strong>, principalmente en <strong>Geelwink Bay<\/strong>, desde 1871 hasta 1883. Traemos la esencia de sus respuestas a las mismas preguntas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Los pap\u00faes son sociables y de un humor muy alegre. Se r\u00eden mucho. M\u00e1s bien t\u00edmidos que valientes. La amistad es bastante fuerte entre miembros de los diferentes clanes y a\u00fan m\u00e1s fuerte dentro del mismo clan. El pap\u00fa, a menudo paga las deudas de su amigo, a condici\u00f3n de que este \u00faltimo pague esta deuda, sin intereses, a sus hijos. Cuidan a los enfermos y ancianos; nunca abandonan a los ancianos, ni los matan, con excepci\u00f3n de los esclavos que han estado enfermos mucho tiempo. A veces devoran a los prisioneros de guerra. Miman y aman a los ni\u00f1os. Matan a los prisioneros de guerra ancianos y d\u00e9biles, y venden a los restantes como esclavos. No tienen religi\u00f3n, ni dioses, ni \u00eddolos, ni clase alguna de autoridad; el miembro m\u00e1s anciano de la familia es el juez. En caso de adulterio (es decir, violaci\u00f3n de sus costumbres matrimoniales) el culpable paga una multa, parte de la cual va a favor de la \u00abnegoria\u00bb (comunidad). La tierra es dominio com\u00fan, pero los frutos de la tierra pertenecen a aqu\u00e9l que los ha cultivado. Los pap\u00faes tienen vasijas de arcilla y conocen el trueque comercial, y seg\u00fan una costumbre elaborada, el comerciante les da mercanc\u00eda y ellos vuelven a sus casas y traen los productos ind\u00edgenas que necesita el comerciante; si no pueden obtener los productos necesarios, entonces devuelven al comerciante su mercanc\u00eda europea. Los pap\u00faes \u00abcazan cabezas\u00bb -es decir, practican la venganza de sangre-. Adem\u00e1s, \u00aba veces -dice <strong>Finsch<\/strong>-, el asunto se somete a la consideraci\u00f3n del <strong>Rajah de Namototte<\/strong>, quien lo resuelve imponiendo una multa<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando se trata bien a los pap\u00faes, entonces son muy bondadosos. <strong>Mikluho-Maclay<\/strong> desembarc\u00f3, como es sabido, en la costa oriental de <strong>Nueva Guinea<\/strong>, en compa\u00f1\u00eda de un solo marinero, vivi\u00f3 all\u00ed dos a\u00f1os enteros entre tribus consideradas antrop\u00f3fagas y se separ\u00f3 de ellas con pesar; prometi\u00f3 volver y cumpli\u00f3 su palabra, y pas\u00f3 de nuevo un a\u00f1o, y durante todo ese tiempo no tuvo ning\u00fan choque con los ind\u00edgenas. Verdad es que mantuvo la regla de no decirles nunca, bajo ning\u00fan pretexto, algo que no fuera cierto, ni hacer promesas que no pudiera cumplir.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2182667\" aria-describedby=\"caption-attachment-2182667\" style=\"width: 626px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2182667 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/botocudos.jpg\" alt=\"\" width=\"626\" height=\"370\" data-id=\"2182667\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/botocudos.jpg 626w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/botocudos-300x177.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/botocudos-610x361.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 626px) 100vw, 626px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2182667\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Bocotudos<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Estas pobres criaturas, que no sab\u00edan siquiera hacer fuego y que por esto conservaban cuidadosamente el fuego en sus chozas, viven en condiciones de un comunismo primitivo, sin tener jefe alguno, y en sus poblados casi nunca se producen disputas de las que valga la pena hablar. Trabajan en com\u00fan, s\u00f3lo lo necesario para obtener el alimento de cada d\u00eda; cr\u00edan a sus hijos en com\u00fan; y por las tardes se atav\u00edan lo m\u00e1s coquetamente que pueden y se entregan a las danzas. Como todos los salvajes, gustan apasionadamente de las danzas, que constituyen un g\u00e9nero de misterios tribales. Cada aldea tiene su \u00ab<em>barla<\/em>\u00bb o \u00ab<em>barlai<\/em>\u00bb -casa \u00ab<em>larga<\/em>\u00bb o \u00ab<em>grande<\/em>\u00ab- para los solteros, en las que se realizan reuniones sociales y se juzgan los sucesos p\u00fablicos, un rasgo m\u00e1s que es com\u00fan a todos los habitantes de las islas del <strong>Oc\u00e9ano Pac\u00edfico<\/strong>, y tambi\u00e9n a los esquimales, indios pieles rojas, etc. Grupos enteros de aldeas mantienen relaciones amistosas, y se visitan mutuamente concurriendo toda la comunidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por desgracia, entre las aldeas, a menudo surge enemistad, no por \u00ab<em>el exceso de densidad de la poblaci\u00f3n<\/em>\u00bb o \u00ab<em>de la competencia agudizada<\/em>\u00bb y otros inventos semejantes de nuestro siglo mercantilista, sino principalmente debido a la superstici\u00f3n. Si enferma alguno, se re\u00fanen sus amigos y parientes y del modo m\u00e1s cuidadoso discuten el problema de qui\u00e9n puede ser el culpable de la enfermedad. Entonces, consideran a todos los posibles enemigos, cada uno confiesa su m\u00ednima disputa y finalmente se halla la causa verdadera de la enfermedad. La mand\u00f3 alg\u00fan enemigo de la aldea vecina, y por esto resuelven hacer alguna incursi\u00f3n a esa aldea.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Debido a ello, las ri\u00f1as son corrientes, aun entre las aldeas del litoral, sin hablar ya de los antrop\u00f3fagos, que viven en las monta\u00f1as, a los que se considera como verdaderos brujos y enemigos, a pesar de que un conocimiento m\u00e1s estrecho demuestra que no se distinguen en nada de su vecino que vive en las costas mar\u00edtimas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchas p\u00e1ginas asombrosas se podr\u00edan escribir sobre la armon\u00eda que reina en las aldeas de los habitantes polinesios de las islas del Oc\u00e9ano Pac\u00edfico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero ellos ocupan ya un pelda\u00f1o m\u00e1s elevado de civilizaci\u00f3n, y por esto tomaremos otros ejemplos de la vida de los habitantes del lejano norte. Agregar\u00e9 solamente, antes de abandonar el hemisferio sur; que hasta los habitantes de Tierra del Fuego, que gozan de tan mala fama, comienzan a ser iluminados con luz m\u00e1s favorable a medida que los conocemos mejor. Algunos misioneros franceses, que viven entre ellos, \u00ab<em>no pueden quejarse de ning\u00fan acto hostil<\/em>\u00ab. Viven en clanes de ciento veinte a ciento cincuenta almas, y tambi\u00e9n practican el comunismo primitivo como los pap\u00faes. Se reparten todo entre ellos, y tratan bien a los ancianos. La paz completa reina entre estas tribus.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2182670\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Jean_Augustin_Franquelin_after_Louis_Choris_Danse_des_femmes_dans_les_iles_Sandwich_1822_cropped.jpg\" alt=\"\" width=\"683\" height=\"420\" data-id=\"2182670\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Jean_Augustin_Franquelin_after_Louis_Choris_Danse_des_femmes_dans_les_iles_Sandwich_1822_cropped.jpg 683w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Jean_Augustin_Franquelin_after_Louis_Choris_Danse_des_femmes_dans_les_iles_Sandwich_1822_cropped-300x184.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Jean_Augustin_Franquelin_after_Louis_Choris_Danse_des_femmes_dans_les_iles_Sandwich_1822_cropped-610x375.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 683px) 100vw, 683px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los esquimales y sus m\u00e1s pr\u00f3ximos cong\u00e9neres, los thlinkets, koloshes y aleutas, hallamos una semejanza m\u00e1s aproximada a lo que era el hombre durante el per\u00edodo glacial. Los instrumentos que ellos emplean apenas se diferencian de los instrumentos del paleol\u00edtico, y algunas de estas tribus hasta ahora no conocen el arte de la pesca: simplemente matan a los peces con el arp\u00f3n. Conocen el uso del hierro, pero lo obtienen solamente de los europeos o de lo que encuentran en los esqueletos de los barcos despu\u00e9s de los naufragios. Su organizaci\u00f3n social se distingue por su primitivismo completo, a pesar de que ya han salido del estadio del \u00ab<em>matrimonio comunal<\/em>\u00ab, aun con sus restricciones de \u00ab<em>clase<\/em>\u00ab. Viven ya en familias, pero los lazos familiares todav\u00eda son d\u00e9biles, puesto que de tanto en tanto se produce en ellos un cambio de esposas y esposos. Sin embargo, las familias permanecen reunidas en clanes, y no puede ser de otro modo. \u00bfC\u00f3mo hubieran podido soportar la dura lucha por la existencia si no reunieran sus fuerzas del modo m\u00e1s estrecho? As\u00ed se portan ellos, Y los lazos de clan son m\u00e1s estrechos all\u00ed donde la lucha por la vida es m\u00e1s dura, a saber, en el nordeste de <strong>Groenlandia<\/strong>. Viven habitualmente en una \u00ab<em>casa larga<\/em>\u00bb en la que se alojan varias familias, separadas entre s\u00ed por peque\u00f1os tabiques de pieles desgarradas, pero con un corredor com\u00fan para todos. A veces la casa tiene la forma de una cruz, y en tal caso, en su centro colocan un hogar com\u00fan. La expedici\u00f3n alemana que pas\u00f3 un invierno cerca de una de esas \u00ab<em>casas largas<\/em>\u00bb se pudo convencer de que durante todo el invierno \u00e1rtico no perturb\u00f3 la paz ni una pelea, y que no se produjo discusi\u00f3n alguna por el uso de estos \u00ab<em>espacios estrechos<\/em>\u00ab. No se admiten las amonestaciones, y ni siquiera las palabras inamistosas de otro modo que no sea bajo la forma legal de una canci\u00f3n burlesca (nigthsong), que cantan las mujeres en coro. De tal manera, la convivencia estrecha y la estrecha dependencia mutua son suficientes para mantener, de siglo en siglo, el respeto profundo a los intereses de la comunidad, que es caracter\u00edstico de la vida de los esquimales. Aun en las comunas m\u00e1s vastas de los esquimales \u00ab<em>la opini\u00f3n p\u00fablica es un verdadero tribunal y el castigo habitual consiste en avergonzar al culpable ante todos<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La vida de los esquimales est\u00e1 basada en el comunismo. Todo lo que obtienen por medio de la caza o pesca pertenece a todo el clan. Pero, en algunas tribus, especialmente en el Occidente, bajo la influencia de los daneses, comienza a desarrollarse la propiedad privada. Sin embargo, emplean un medio bastante original para disminuir los inconvenientes que surgen del acumulamiento personal de la riqueza, que pronto podr\u00eda perturbar la unidad tribal. Cuando el esquimal empieza a enriquecerse excesivamente, convoca a todos los miembros de su clan a un fest\u00edn, y cuando los hu\u00e9spedes se sacian, distribuye toda su riqueza. En el r\u00edo <strong>Yukon<\/strong>, en <strong>Alaska<\/strong>, <strong>Dall<\/strong> vio que una familia aleutiana reparti\u00f3 de tal modo diez fusiles, diez vestidos de pieles completos, doscientos hilos de cuentas, numerosas frazadas, diez pieles de lobo, doscientas pieles de castor y quinientas de armi\u00f1o. Luego, los due\u00f1os se quitaron sus vestidos de fiesta y los repartieron, visti\u00e9ndose sus viejas pieles, dirigieron a los miembros de su clan un breve discurso diciendo que a pesar de que ahora se hab\u00edan vuelto m\u00e1s pobres que cada uno de sus hu\u00e9spedes, sin embargo hab\u00edan ganado su amistad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tales distribuciones de riqueza se convirtieron aparentemente en costumbre arraigada entre los esquimales, y se practica en una \u00e9poca determinada todos los a\u00f1os, despu\u00e9s de una exhibici\u00f3n preliminar de todo lo que ha sido obtenido durante el a\u00f1o. Constituye, aparentemente, una costumbre. La costumbre de enterrar con el muerto, o de destruir sobre su tumba, todos sus bienes personales -que encontramos en todas las razas primitivas-, aparentemente debe tener el mismo origen. En realidad, mientras que todo lo que pertenec\u00eda personalmente al muerto se quema o se rompe sobre su tumba, las cosas que le pertenecieron conjuntamente con toda su tribu; como, por <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-2182596 alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tribu-3.jpg\" alt=\"\" width=\"340\" height=\"514\" data-id=\"2182596\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tribu-3.jpg 340w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tribu-3-198x300.jpg 198w\" sizes=\"auto, (max-width: 340px) 100vw, 340px\" \/>ejemplo, las piraguas, redes de la comuna, etc., se dejan intactas. Est\u00e1 sujeta a la destrucci\u00f3n s\u00f3lo la propiedad personal. En una \u00e9poca posterior, esta costumbre se convierte en un rito religioso: se le da interpretaci\u00f3n m\u00edstica, y la destrucci\u00f3n es prescrita por la religi\u00f3n cuando la opini\u00f3n p\u00fablica, sola, se muestra ya carente de fuerzas para imponer a todos la observaci\u00f3n obligatoria de la costumbre. Finalmente, la destrucci\u00f3n real se reemplaza por un rito simb\u00f3lico, que consiste en quemar sobre la tumba simples modelos de papel, o representaciones, de los bienes del muerto (as\u00ed se hace en la<strong> China<\/strong>); o se llevan a la tumba los bienes del muerto y traen de vuelta a la casa al finalizar la ceremonia funeraria; en esta forma, se ha conservado la costumbre hasta ahora, como es sabido, entre los europeos con respecto a los caballos de los jefes militares, las espadas, cruces y otros signos de distinci\u00f3n oficial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El alto nivel de la moral tribal de los esquimales se menciona bastante a menudo en la literatura general. Sin embargo, las observaciones siguientes de las costumbres de los aleutas -cong\u00e9neres pr\u00f3ximos de los esquimales- no est\u00e1n desprovistas de inter\u00e9s, tanto m\u00e1s cuanto que pueden servir de buena ilustraci\u00f3n de la moral de los salvajes en general. Pertenecen a la pluma de un hombre extraordinariamente distinguido, el misionero ruso <strong>Venlaminof<\/strong>, que las escribi\u00f3 despu\u00e9s de una permanencia de diez a\u00f1os entre los aleutas y de tener relaciones estrechas con ellos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las resumo, conservando en lo posible las expresiones propias del autor. \u00ab<em>La resistencia<\/em>\u00a0<em>-escribi\u00f3- en su rasgo caracter\u00edstico, y, en verdad, es colosal. No s\u00f3lo se ba\u00f1an todas las ma\u00f1anas en el mar cubierto de hielo y luego se quedan desnudos en la playa, respirando el aire helado, sino que su resistencia, hasta en un trabajo pesado y con alimento insuficiente, sobrepasa todo lo que se puede imaginar. Si sobreviene una escasez de alimento, el aleuta se ocupa, ante todo, de sus hijos; les da todo lo que tiene, y \u00e9l mismo ayuna. No se inclinan al robo, como fue observado ya por los primeros inmigrantes rusos. No es que no hayan robado nunca; todo aleuta reconoce que alguna vez ha robado algo, pero se trata siempre de alguna frusler\u00eda, y todo esto tiene car\u00e1cter completamente infantil. El afecto de los padres por los hijos es muy conmovedor, a pesar de que nunca lo expresan con caricias o palabras. El aleuta dif\u00edcilmente se decide a hacer alguna promesa, pero una vez hecha, la mantiene cueste lo que cueste. <\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Un aleuta regal\u00f3 a <strong>Venlaminof<\/strong> un haz de pescado seco, pero, en el apresuramiento de la partida, fue olvidado en la orilla, y el aleuta se lo llev\u00f3 de vuelta a su casa. No se present\u00f3 la oportunidad de enviarlo a <strong>Venlaminof<\/strong> hasta enero, y mientras tanto, en noviembre y diciembre, entre estos aleutas, hubo una gran escasez de v\u00edveres. Pero los hambrientos no tocaron el pescado ya regalado, y en enero fue enviado a su destino. Su c\u00f3digo moral es variado y severo. As\u00ed por ejemplo, se considera vergonzoso: temer la muerte inevitable; pedir piedad al enemigo; morir sin haber matado ning\u00fan enemigo; ser sorprendido en robo; zozobrar la canoa en el puerto; temer salir al mar con tiempo tempestuoso; desfallecer antes que los otros camaradas si sobreviene una escasez de alimentos durante un viaje largo: manifestar codicia durante el reparto de la presa -en cuyo caso, para avergonzar al camarada codicioso, los restantes le ceden su parte. Se estima vergonzoso tambi\u00e9n: divulgar un secreto p\u00fablico a su esposa; siendo dos en la caza, no ofrecer la mejor parte de la presa al camarada; jactarse de sus haza\u00f1as, y especialmente de las imaginadas; insultarse con malicia; tambi\u00e9n mendigar, acariciar a su esposa en presencia de los otros y danzar con ella; comerciar personalmente; toda venta debe ser hecha por medio de una tercera persona, quien determina el precio. Se estima vergonzoso para la mujer: no saber coser y, en general, cumplir torpemente cualquier trabajo femenino; no saber danzar; acariciar a su esposo y a sus ni\u00f1os, o hasta hablar con el esposo en presencia de extra\u00f1os<\/em>\u00ab<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal es la moral de los aleutas, y una confirmaci\u00f3n mayor de los hechos podr\u00eda ser tomada f\u00e1cilmente de sus cuentos y leyendas. S\u00f3lo agregar\u00e9 que cuando <strong>Venlaminof<\/strong> escribi\u00f3 sus Memorias (el a\u00f1o 1840), entre los aleutas, que constitu\u00edan una poblaci\u00f3n de sesenta mil hombres, en sesenta a\u00f1os hubo solamente un homicidio, y durante cuarenta a\u00f1os, entre 1.800 aleutas no se produjo ning\u00fan delito criminal. Esto, por otra parte, no parecer\u00e1 extra\u00f1o si se recuerda que todo g\u00e9nero de querellas y expresiones groseras son absolutamente desconocidas en la vida de los aleutas. Ni siquiera sus hijos pelean, y jam\u00e1s se insultan mutuamente de palabra. La expresi\u00f3n m\u00e1s fuerte en sus labios son frases como: \u00ab<em>Tu madre no sabe coser<\/em>\u00ab, o \u00ab<em>tu padre es tuerto<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchos rasgos de la vida de los salvajes contin\u00faan siendo, sin embargo, un enigma para los europeos. En confirmaci\u00f3n del elevado desarrollo de la solidaridad tribal entre los salvajes y sus buenas relaciones mutuas, se podr\u00eda citar los testimonios m\u00e1s dignos de fe en la cantidad que se quiera. Y, sin embargo, no es menos cierto que estos mismos salvajes practican el infanticidio, y que en algunos casos matan a sus ancianos, y que todos obedecen ciegamente a la costumbre de la venganza de sangre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Debemos, por esto, tratar de explicar la existencia simult\u00e1nea de los hechos que para la mente europea parecen, a primera vista, completamente incompatibles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Acabamos de mencionar c\u00f3mo el aleuta ayunar\u00e1 d\u00edas enteros, y hasta semanas, entregando todo comestible a su ni\u00f1o; c\u00f3mo la madre bosqu\u00edmana se hace esclava para no separarse de su hijo, y se podr\u00edan llenar p\u00e1ginas enteras con la descripci\u00f3n de las relaciones realmente tiernas existentes entre los salvajes y sus hijos. En los relatos de todos los viajeros se encuentran continuamente hechos semejantes. En uno le\u00e9is sobre el tierno, amor de la madre; en otro, el relato de un padre que corre locamente por el bosque, llevando sobre sus hombros a un ni\u00f1o mordido por una serpiente; o alg\u00fan misionero narra la desesperaci\u00f3n de los padres ante la p\u00e9rdida de un ni\u00f1o, al que ya hab\u00edan salvado de ser llevado al sacrificio inmediatamente despu\u00e9s de haber nacido; o bien, os enter\u00e1is de que las madres \u00ab<em>salvajes<\/em>\u00bb amamantan habitualmente a sus ni\u00f1os hasta el cuarto a\u00f1o de edad, y que en las islas de la <strong>Nuevas H\u00e9bridas<\/strong>, en caso de la muerte de un ni\u00f1o especialmente querido, su madre o t\u00eda se suicidan para cuidar a su amado en el otro mundo. Y as\u00ed sin fin.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182597\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tribu-1.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"304\" data-id=\"2182597\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hechos semejantes se citan en cantidad; y por ello, cuando vemos que los mismos padres amantes practican el infanticidio, debemos reconocer necesariamente que tal costumbre (cualesquiera que sean sus ulteriores transformaciones) surgi\u00f3 bajo la presi\u00f3n directa de la necesidad, como resultado del sentimiento de deber hacia la tribu, y para tener la posibilidad de criar a los ni\u00f1os ya crecidos. Hablando en general, los salvajes de ning\u00fan modo \u00ab<em>se reproducen sin medida<\/em>\u00ab, como expresan algunos escritores ingleses. Por lo contrario, toman todo g\u00e9nero de medidas para disminuir la natalidad. Justamente con \u00e9ste objeto existe entre ellos una serie completa de las m\u00e1s diversas restricciones, que a los europeos indudablemente hasta les parecer\u00edan molestas en exceso, y que son, sin embargo, severamente observadas por los salvajes. Pero, con todo, los pueblos primitivos no pueden criar a todos los ni\u00f1os que nacen, y entonces recurren al infanticidio. Por otra parte, ha sido observado m\u00e1s de una vez que si bien consiguen aumentar sus recursos corrientes de existencia, en seguida dejan de recurrir a esta medida, que, en general, los padres cumplen muy a disgusto, y en la primera posibilidad recurren a todo g\u00e9nero de compromisos con tal de conservar la vida de sus reci\u00e9n nacidos. Como ha sido dicho ya por mi amigo <strong>El\u00edseo Reclus<\/strong> en su hermoso libro sobre los salvajes, por desgracia insuficientemente conocido, ellos inventan, por esta raz\u00f3n, los d\u00edas de nacimientos faustos y nefastos, para salvar siquiera la vida de los ni\u00f1os nacidos en los d\u00edas faustos; tratan de tal modo de posponer la ejecuci\u00f3n algunas horas y dicen despu\u00e9s que si el ni\u00f1o ya ha vivido un d\u00eda, est\u00e1 destinado a vivir toda la vida. Oyen los gritos de los ni\u00f1os peque\u00f1os como si vinieran del bosque, y aseguran que si se oye tal grito anuncia desgracia para toda la tribu; y puesto que no tienen nodrizas especiales ni casa de exp\u00f3sitos que los ayuden a deshacerse de los ni\u00f1os, cada uno se estremece ante la idea de cumplir la cruel sentencia, y por eso prefieren exponer al ni\u00f1o en el bosque, antes que quitarle la vida por un medio violento. El infanticidio es sostenido, de este modo, por la insuficiencia de conocimientos, y no por crueldad; y en lugar de llenar a los salvajes con sermones, los misioneros har\u00edan mucho mejor si siguieran el ejemplo de <strong>Venlaminof<\/strong>, quien todos los a\u00f1os, hasta una edad muy avanzada, cruzaba el mar de <strong>Ojots<\/strong> en una miserable goleta para visitar a los tunguses y kamchadales, o viajaba, llevado por perros, entre los chukchis, aprovision\u00e1ndolos de pan y utensilios para la caza. De tal modo consigui\u00f3 realmente extirpar el infanticidio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo mismo es cierto, tambi\u00e9n, con respecto al fen\u00f3meno que observadores superficiales llamaron parricidio. Acabamos de ver que la costumbre de matar a los viejos no est\u00e1 de ning\u00fan modo tan extendida como la han referido algunos escritores. En todos estos relatos hay muchas exageraciones; pero es indudable que tal costumbre se encuentra temporalmente entre casi todos los salvajes, y tales casos se explican por las mismas razones que el abandono de los ni\u00f1os. Cuando el viejo salvaje comienza a sentir que se convierte en una carga para su tribu; cuando todas las ma\u00f1anas ve que quitan a los ni\u00f1os la parte de alimento que le toca -y los peque\u00f1os que no se distinguen por el estoicismo de sus padres, lloran cuando tienen hambre-; cuando todos los d\u00edas los j\u00f3venes tienen que cargarlo sobre sus hombros para llevarlo por el litoral pedregoso o por la selva virgen, ya que los salvajes no tienen sillones con ruedas para enfermos ni indigentes para lleva tales sillones entonces el viejo comienza a repetir lo que hasta ahora repiten los campesinos viejos de Rusia: Chuyoi vi\u00e9k zaidaiu: pora na pokoi (literalmente: vivo la vida ajena, es hora de irme a descansar). Y se van a descansar. Obra de la misma forma que obra un soldado, en tales casos. Cuando la salvaci\u00f3n de un destacamento depende de su m\u00e1ximo avance, y el soldado no puede avanzar m\u00e1s, y sabe que debe morir si queda rezagado, suplica a su mejor amigo que le preste el \u00faltimo servicio antes de que el destacamento avance. Y el amigo descarga, con mano temblorosa, su fusil en el cuerpo moribundo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182592\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribus-nacion-india-america.jpg\" alt=\"\" width=\"660\" height=\"491\" data-id=\"2182592\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribus-nacion-india-america.jpg 960w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribus-nacion-india-america-300x223.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribus-nacion-india-america-768x571.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribus-nacion-india-america-610x454.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/tribus-nacion-india-america-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 660px) 100vw, 660px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed obran tambi\u00e9n los salvajes. El salvaje viejo pide la muerte; \u00e9l mismo insiste en el cumplimiento de este \u00faltimo deber suyo hacia su tribu. Recibe primero la conformidad de los miembros de su tribu para esto. Entonces \u00e9l mismo se cava la fosa e invita a todos los cong\u00e9neres a su \u00faltimo fest\u00edn de despedida. As\u00ed, en su momento, obr\u00f3 su padre, ahora lleg\u00f3le su turno, y amistosamente se despide de todos, antes de separarse de ellos. El salvaje, hasta tal punto considera semejante muerte como el cumplimiento de un deber hacia su tribu, que no s\u00f3lo se reh\u00fasa a que lo salven de la muerte (como refiri\u00f3 <strong>Moffat<\/strong>), sino que ni aun reconoce tal liberaci\u00f3n si llegara a realizarse. As\u00ed, cuando una mujer que deb\u00eda morir sobre la tumba de su esposo (en virtud del rito mencionado antes) fue salvada de la muerte por los misioneros y llevada por ellos a una isla, huy\u00f3 durante la noche, atravesando a nado un amplio estrecho, y se present\u00f3 ante su tribu para morir sobre la tumba. La muerte en tales casos se hace para ellos una cuesti\u00f3n de religi\u00f3n. Pero, hablando en general, es tan repulsivo para los salvajes verter sangre fuera de las batallas, que aun en estos casos ninguno de ellos se encarga del homicidio, y por eso recurren, a toda clase de medios indirectos que los europeos no comprendieron y que interpretaron de un modo completamente falso. En la mayor\u00eda de los casos dejan en el bosque al viejo que se ha decidido a morir, d\u00e1ndole una porci\u00f3n de comida, mayor que la debida, de la provisi\u00f3n com\u00fan. \u00a1Cu\u00e1ntas veces las partidas exploradoras de las expediciones polares hubieron de obrar exactamente del mismo modo cuando no ten\u00edan fuerzas para llevar a un camarada enfermo! \u00ab<em>Aqu\u00ed tienes provisiones. Vive todav\u00eda algunos d\u00edas. Tal vez llegue de alguna parte una ayuda inesperada<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los sabios de <strong>Europa occidental<\/strong>, encontr\u00e1ndose ante tales hechos, se muestran decididamente incapaces de comprenderlos; no pueden reconciliarlos con los hechos que testimonian el elevado desarrollo de la moral tribal, y por eso prefieren arrojar una sombra de duda sobre las observaciones absolutamente fidedignas, referentes a la \u00faltima, en lugar de buscar explicaci\u00f3n para la existencia paralela de un doble g\u00e9nero de hechos: la elevada moral tribal y, junto a ella, el homicidio de los padres muy ancianos y los reci\u00e9n nacidos. Pero si los mismos europeos, a su vez, refirieran a un salvaje que personas sumamente amables, afectos a sus ni\u00f1os, y tan impresionables que lloran cuando ven en el escenario de un teatro una desgracia imaginaria, viven en <strong>Europa<\/strong> al lado de zaquizam\u00edes donde los ni\u00f1os mueren simplemente por insuficiencia de alimentos, entonces el salvaje tampoco los comprender\u00eda. Recuerdo cu\u00e1n vagamente me empe\u00f1\u00e9 en explicar a mis amigos tunguses nuestra civilizaci\u00f3n construida sobre el individualismo; no me comprenden y recurr\u00edan a las conjeturas m\u00e1s fant\u00e1sticas. El hecho es que el salvaje educado en las ideas de solidaridad tribal, practicada en todas las ocasiones, malas y buenas, es tan exactamente incapaz de comprender al europeo \u00ab<em>moral<\/em>\u00bb que no tiene ninguna idea de tal solidaridad, como el europeo medio es incapaz de comprender al salvaje.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, si nuestro sabio tuviera que vivir entre una tribu semihambrienta de salvajes, cuyo alimento total disponible no alcanzara para alimentar algunos d\u00edas a un hombre, entonces comprender\u00eda quiz\u00e1 qu\u00e9 es lo que gu\u00eda a los salvajes en sus actos. Del mismo modo, si un salvaje viviera entre nosotros y recibiera nuestra \u00ab<em>educaci\u00f3n<\/em>\u00ab, quiz\u00e1 comprendiera la insensibilidad europea hacia nuestros semejantes y esas comisiones reales que se ocupan de la cuesti\u00f3n de la prevenci\u00f3n de las diversas formas legales de homicidio que se practican en Europa. \u00ab<em>En casa de piedra, los corazones se vuelven de piedra<\/em>\u00ab, dicen los campesinos rusos; pero el \u00ab<em>salvaje<\/em>\u00bb tendr\u00eda que haber vivido primero en una casa de piedra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182591 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Christopher_Columbus9-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2182591\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Observaciones semejantes podr\u00edan hacerse tambi\u00e9n respecto a la antropofagia. Si se toman en cuenta todos los hechos que fueron dilucidados recientemente, durante la consideraci\u00f3n de este problema, en la Sociedad Antropol\u00f3gica de <strong>Par\u00eds<\/strong>, y tambi\u00e9n muchas observaciones casuales diseminadas en la literatura sobre los \u00ab<em>salvajes<\/em>\u00ab, estaremos obligados a reconocer que la antropofagia fue provocada por la necesidad apremiante; y que s\u00f3lo bajo la influencia de los prejuicios y de la religi\u00f3n se desarroll\u00f3 hasta alcanzar las proporciones espantosas que alcanz\u00f3 en las islas de <strong>Fiji<\/strong> y en <strong>M\u00e9xico<\/strong>, sin ninguna necesidad, cuando se convirti\u00f3 en un rito religioso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es sabido que hasta la \u00e9poca presente muchas tribus de salvajes suelen verse obligadas, de tiempo en tiempo, a alimentarse con carro\u00f1a casi en completo estado de putrefacci\u00f3n, y en casos de carencia completa de alimentos, algunas tuvieron que violar sepulturas y alimentarse con cad\u00e1veres humanos, aun en \u00e9pocas de epidemia. Tales hechos son completamente fidedignos. Pero si nos trasladamos mentalmente a las condiciones que tuvo que soportar el hombre durante el per\u00edodo glacial, en un clima h\u00famedo y fr\u00edo, no teniendo a su disposici\u00f3n casi ning\u00fan alimento vegetal; si tenemos en cuenta las terribles devastaciones producidas a\u00fan hoy por el escorbuto entre los pueblos semisalvajes hambrientos y recordamos que la carne y la sangre fresca eran los \u00fanicos medios conocidos por ellos para fortificarse, deberemos admitir que el hombre, que fue primeramente un animal gran\u00edvoro, se hizo carn\u00edvoro, con toda probabilidad, durante el per\u00edodo glacial, en que desde el norte avanzaba lentamente una capa enorme de hielo, y con su h\u00e1lito fr\u00edo, agotaba toda la vegetaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Naturalmente, en aquellos tiempos probablemente hab\u00eda abundancia de toda clase de bestias; pero es sabido que en las regiones \u00e1rticas las bestias a menudo emprenden grandes migraciones, y a veces desaparecen por completo durante algunos a\u00f1os de un territorio determinado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con el avance. de la capa glacial las bestias, evidentemente, se alejaron hacia el sur, como lo hacen ahora los corzos, que huyen, en caso de grandes nevadas, de la orilla norte del <strong>Amur<\/strong> a la meridional. En tales casos, el hombre se ve\u00eda privado de los \u00faltimos medios de subsistencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sabemos, adem\u00e1s, que hasta los europeos, durante duras experiencias semejantes, recurrieron a la antropofagia; no es de extra\u00f1ar que recurrieran a ella tambi\u00e9n los salvajes. Hasta en la \u00e9poca presente suelen verse obligados, temporalmente. a devorar los cad\u00e1veres de sus muertos, y en \u00e9pocas anteriores, en tales casos, se ve\u00edan obligados a devorar tambi\u00e9n a los moribundos. Los ancianos mor\u00edan entonces convencidos de que con su muerte prestaban el \u00faltimo servicio a su tribu. He aqu\u00ed por qu\u00e9 algunas tribus atribuyen al canibalismo origen divino, represent\u00e1ndolo como algo sugerido por orden de un enviado del cielo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Posteriormente, la antropofagia perdi\u00f3 el car\u00e1cter de necesidad y se convirti\u00f3 en una \u00ab<em>supervivencia<\/em>\u00bb supersticiosa. Necesario era devorar a los enemigos para heredar su coraje; luego, en una \u00e9poca posterior, con ese prop\u00f3sito s\u00f3lo se devoraba el coraz\u00f3n del enemigo o sus ojos. Al mismo tiempo, en otras tribus, en las que se hab\u00eda desarrollado un clero numeroso y elaborado una mitolog\u00eda compleja, se inventaron dioses malignos, sedientos de sangre humana, y los sacerdotes exigieron sacrificios humanos para apaciguar a los dioses. En esta fase religiosa de su existencia, el canibalismo alcanz\u00f3 su forma m\u00e1s repulsiva. M\u00e9xico es bien conocido en este sentido como ejemplo, y en las <strong>Fiji<\/strong>, donde el rey pod\u00eda devorar a cualquiera de sus s\u00fabditos, encontramos tambi\u00e9n una casta poderosa de sacerdotes, una compleja teolog\u00eda y un desarrollo complejo del poder ilimitado de los reyes. De tal modo el canibalismo, que naci\u00f3 por la fuerza de la necesidad, se convirti\u00f3 en un per\u00edodo posterior en instituci\u00f3n religiosa, y en esta forma existi\u00f3 durante mucho tiempo, despu\u00e9s de haber desaparecido, hac\u00eda mucho, entre tribus que indudablemente lo practicaban en \u00e9pocas anteriores, pero que no alcanzaron la forma religiosa de desarrollo. Lo mismo puede decirse con respecto al infanticidio y al abandono de los padres muy ancianos a los caprichos de la suerte. En algunos casos estos fen\u00f3menos se mantuvieron tambi\u00e9n como supervivencia de tiempos antiguos, en forma de tradici\u00f3n conservada religiosamente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182626\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/250px-Codex_Magliabechiano_141_cropped.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"380\" data-id=\"2182626\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Finalmente, citar\u00e9 aqu\u00ed todav\u00eda una costumbre extraordinariamente importante y generalizada que ha dado motivo, en la literatura, a las conclusiones m\u00e1s err\u00f3neas. Me refiero a la costumbre de la venganza de sangre. Todos los salvajes est\u00e1n convencidos de que la sangre vertida debe ser vengada con sangre. Si alguien ha sido herido y su sangre vertida, entonces la sangre del que produjo la herida tambi\u00e9n debe ser vertida. No se admite excepci\u00f3n alguna a esta regla; se extiende hasta a los animales; si un cazador ha vertido sangre -matando a un oso o a una ardilla-, su sangre debe ser vertida a su vuelta de la caza. Tal es la concepci\u00f3n que hasta ahora se conserva en la Europa occidental con respecto al homicidio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras el ofensor y el ofendido pertenecen a la misma tribu, el asunto se resuelve muy simplemente: la tribu y las personas afectadas resuelven por s\u00ed mismas el asunto. Pero cuando el delincuente pertenece a otra tribu, y esta tribu, por cualquier raz\u00f3n, se reh\u00fasa a dar satisfacci\u00f3n, entonces la tribu ofendida se encarga de la venganza. Los hombres primitivos conciben los actos de cada uno en particular como asuntos de toda su tribu, que han recibido la aprobaci\u00f3n de ella y, por eso, estiman a toda la tribu responsable de los actos de cada uno de sus miembros. Debido a esto, la venganza puede caer sobre cualquier miembro de la tribu a que pertenece el ofensor. Pero a menudo sucede que la venganza ha sobrepasado a la ofensa. Con intenci\u00f3n de producir s\u00f3lo una herida, los vengadores pudieron matar al ofensor o herirlo m\u00e1s gravemente de lo que hab\u00edan supuesto; entonces se produce una nueva ofensa, de la otra parte, que exige una nueva venganza tribal; el asunto se prolonga de este modo, sin fin. Y, por eso, los primitivos legisladores establec\u00edan muy cuidadosamente los l\u00edmites exactos del desquite: ojo por ojo, diente por diente y sangre por sangre. Pero, \u00a1no m\u00e1s! Es notable, sin embargo, que en la mayor\u00eda de los pueblos primitivos, semejantes casos de venganza de sangre son incomparablemente m\u00e1s raros de lo que se podr\u00eda esperar, a pesar de que en ellos alcanzan un desarrollo completamente anormal, especialmente entre los monta\u00f1eses, arrojados a la monta\u00f1a por los inmigrantes extranjeros, como, por ejemplo, en los monta\u00f1eses del C\u00e1ucaso y especialmente entre los dayacos en Borneo. Entre los dayacos -seg\u00fan las palabras de algunos viajeros contempor\u00e1neos- se habr\u00eda llegado a tal punto que un hombre joven no puede casarse ni ser declarado mayor de edad antes de haber tra\u00eddo siquiera una cabeza de enemigo. As\u00ed, por lo menos, refiri\u00f3 con todos los detalles cierto <strong>Carl Bock<\/strong>. Parece, sin embargo, que los informes publicados al respecto son exagerados en extremo. En todo caso, lo que los ingleses llaman \u00ab<em>cazar cabezas<\/em>\u00bb se presenta bajo una luz completamente distinta cuando nos enteramos que el supuesto \u00ab<em>cazador<\/em>\u00bb de ning\u00fan modo \u00ab<em>caza<\/em>\u00ab, y ni siquiera se gu\u00eda por un sentimiento personal de venganza. Obra de acuerdo con lo que estima una obligaci\u00f3n moral hacia su tribu, y por eso obra lo mismo que el juez europeo, que obedeciendo evidentemente al mismo principio falso: \u00ab<em>sangre por sangre<\/em>\u00ab, entrega al condenado por \u00e9l en manos del verdugo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182627 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tribu-verdugo-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2182627\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ambos -tanto el dayaco como nuestro juez experimentar\u00edan hasta remordimiento de conciencia si por un sentimiento de compasi\u00f3n perdonaran al homicida. He aqu\u00ed por qu\u00e9 los dayacos, fuera de esta esfera de los homicidios cometidos bajo la influencia de sus concepciones de la justicia, son, seg\u00fan el testimonio ecu\u00e1nime de todos los que los conocen bien, un pueblo extraordinariamente simp\u00e1tico. El mismo Carl Bock, que hizo tan terrible pintura de la \u00abcaza de cabezas\u00bb, escribe:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>En cuanto a la moral de los dayacos, debo asignarles el elevado lugar que merecen en el concierto de los otros pueblos&#8230; El pillaje y el robo son completamente desconocidos entre ellos. Se distinguen tambi\u00e9n por una gran veracidad&#8230; Si no siempre llegu\u00e9 a obtener de ellos &#8216;<strong>toda la verdad<\/strong>&#8216;, sin embargo, nunca les o\u00ed decir nada salvo la verdad. Por desgracia, no se puede decir lo mismo de los malayos<\/em>\u00ab&#8230; (p\u00e1gs. 209 y 210).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El testimonio de <strong>Bock<\/strong> es corroborado totalmente por <strong>Ida Pfeiffer<\/strong>: \u00ab<em>comprend\u00ed plenamente -escribi\u00f3 \u00e9sta- que continuar\u00eda con placer viajando entre ellos. Generalmente los hallaba honestos, buenos y modestos&#8230; en grado bastante mayor que cualquiera de los otros pueblos que yo conoc\u00eda<\/em>\u00ab. <strong>Stoltze<\/strong>, hablando de los dayacos, usa casi las mismas expresiones. Habitualmente los dayacos no tienen m\u00e1s que una sola esposa, y la tratan bien. Son muy sociables, y todas las ma\u00f1anas el clan entero va en partidas numerosas a pescar, a cazar o a realizar sus labores de huerta. Sus aldeas se componen de grandes chozas, en cada una de las cuales se alojan alrededor de una docena de familias, y a veces un centenar de hombres, y todos ellos viven entre s\u00ed muy pac\u00edficamente. Con gran respeto tratan a sus esposas Y aman mucho a sus hijos; cuando alguno enferma, las mujeres lo cuidan por turno. En general, son muy moderados en la comida y en la bebida. Tales son los dayacos en su vida cotidiana real.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Citar m\u00e1s ejemplos de la vida de los salvajes significar\u00eda solamente repetir, una y otra vez, lo que se ha dicho ya. Dondequiera que nos dirijamos, hallamos por doquier las mismas costumbres sociales, el mismo esp\u00edritu comunal. Y cuando tratamos de penetrar en las tinieblas de los siglos pasados, vemos en ellos la misma vida tribal, y las mismas uniones de hombres, aunque muy primitivas, para el apoyo mutuo. Por esto <strong>Darwin<\/strong> tuvo perfecta raz\u00f3n cuando vio en las cualidades sociales de los hombres la principal fuerza activa de su desarrollo m\u00e1ximo, y los expositores de <strong>Darwin<\/strong> de ning\u00fan modo tienen raz\u00f3n cuando afirman lo contrario.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>La debilidad comparativa del hombre y la poca velocidad de sus movimientos &#8211; escribi\u00f3-, y tambi\u00e9n la insuficiencia de sus armas naturales, etc\u00e9tera, fueron m\u00e1s que compensadas en primer lugar por sus facultades mentales (las que, como observ\u00f3 <strong>Darwin<\/strong> en otro lugar, se desarrollaron principalmente, o casi exclusivamente, en inter\u00e9s de la sociedad); y en segundo lugar, por sus cualidades sociales, en virtud de las cuales prest\u00f3 ayuda<\/em>. \u00ab<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el siglo XVIII estaba en boga idealizar \u00ab<em>a los salvajes<\/em>\u00bb y la \u00ab<em>vida en estado natural<\/em>\u00ab. Ahora los hombres de ciencia han ca\u00eddo en el extremo opuesto, en especial desde que algunos de ellos, pretendiendo demostrar el origen animal del hombre, pero no conociendo la sociabilidad de los animales, comenzaron a acusar a los salvajes de todas las inclinaciones \u00abbestiales\u00bb posibles e imaginables. Es evidente, sin embargo, que tal exageraci\u00f3n es m\u00e1s cient\u00edfica que la idealizaci\u00f3n de <strong>Rousseau<\/strong>. El hombre primitivo no puede ser considerado como ideal de virtud ni como ideal de \u00ab<em>salvajismo<\/em>\u00ab. Pero tiene una cualidad elaborada y fortificada por las mismas condiciones de su dura lucha por la existencia: identifica su propia existencia con la vida de su tribu; y, sin esta cualidad, la humanidad nunca hubiera alcanzado el nivel en que se encuentra ahora.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los hombres primitivos, como hemos dicho antes, hasta tal punto identifican su vida con la vida de su tribu, que cada uno de sus actos, por m\u00e1s insignificante que sea en si mismo, se considera como un asunto de toda la tribu.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Toda su conducta est\u00e1 regulada por una serie completa de reglas verbales de decoro, que son fruto de su experiencia general, con respecto a lo que debe considerarse bueno o malo; es decir, beneficioso o pernicioso para su propia tribu. Naturalmente, los razonamientos en que est\u00e1n basadas estas reglas de decencia suelen ser, a veces, absurdos en extremo. Muchos de ellos tienen su principio en las supersticiones.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2182595 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Tribus-4-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2182595\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En general, haga lo que haga un salvaje s\u00f3lo ve las consecuencias m\u00e1s inmediatas de sus hechos; no puede prever sus consecuencias indirectas y m\u00e1s lejanas; pero en esto s\u00f3lo exageran el error que <strong>Bentham<\/strong> reprochaba a los legisladores civilizados. Podemos encontrar absurdo el derecho com\u00fan de los salvajes, pero obedecen a sus prescripciones, por m\u00e1s que les sean embarazosas. Las obedecen m\u00e1s ciegamente a\u00fan de lo que el hombre civilizado obedece las prescripciones de sus leyes. El derecho com\u00fan del salvaje es su religi\u00f3n; es el car\u00e1cter mismo de su vida. La idea del clan est\u00e1 siempre presente en su mente; y por eso las autolimitaciones y el sacrificio en inter\u00e9s del clan es el fen\u00f3meno m\u00e1s cotidiano. Si el salvaje ha infringido algunas de las reglas menores establecidas por su tribu, las mujeres lo persiguen con sus burlas. Si la infracci\u00f3n tiene car\u00e1cter m\u00e1s serio, lo atormenta entonces, d\u00eda y noche, el miedo de haber atra\u00eddo la desgracia sobre toda su tribu, hasta que la tribu lo absuelve de su culpa. Si el salvaje accidentalmente ha herido a alguien de su propio clan, y de tal modo ha cometido el mayor de los delitos, se convierte en hombre completamente desdichado: huye al bosque y est\u00e1 dispuesto a terminar consigo si la tribu no lo absuelve de la culpa, provoc\u00e1ndole alg\u00fan dolor f\u00edsico o vertiendo cierta cantidad de su propia sangre. Dentro de la tribu todo es distribuido en com\u00fan; cada trozo de alimento, como hemos visto, se reparte entre los presentes; hasta en el bosque el salvaje invita a todos los que desean compartir su comida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hablando con m\u00e1s brevedad, dentro de la tribu, la regla: \u00ab<em>cada uno para todos<\/em>\u00ab, reina incondicionalmente hasta que el surgimiento de la familia separada empieza a perturbar la unidad tribal. Pero esta regla no se extiende a los clanes o tribus vecinas, ni siquiera si se han aliado para la defensa mutua. Cada tribu o clan representa una unidad separada. As\u00ed como entre los mam\u00edferos y las aves, el territorio no queda indiviso, sino que es repartido entre familias separadas, del mismo modo se le distribuye entre las tribus separadas y, exceptuando \u00e9pocas de guerra, estos l\u00edmites se observan religiosamente. Al penetrar en territorio vecino, cada uno debe mostrar que no tiene malas intenciones; cuanto m\u00e1s ruidosamente anuncia su aproximaci\u00f3n, tanto m\u00e1s goza de confianza; si entra en una casa, debe entonces dejar su hacha a la entrada. Pero ninguna tribu est\u00e1 obligada a compartir sus alimentos con otras tribus; libre es de hacerlo o no. Debido a esto, toda la vida del hombre primitivo se descompone en dos g\u00e9neros de relaciones, y debe ser considerada desde dos puntos de vista \u00e9ticos: las relaciones dentro de la tribu y las relaciones fuera de ella; y (como nuestro derecho internacional) el derecho \u00ab<em>intertribal<\/em>\u00bb se diferencia mucho del derecho tribal com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Debido a esto, cuando se llega hasta la guerra entre dos tribus, las crueldades m\u00e1s indignantes hacia el enemigo pueden ser consideradas como algo merecedor del mayor elogio.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal doble concepci\u00f3n de la moral atraviesa, por otra parte, todo el desarrollo de la humanidad, y se ha conservado hasta los tiempos presentes. Nosotros, europeos, hemos hecho algo -no mucho, en todo caso- para apartamos de esta doble moral; pero necesario es, tambi\u00e9n, decir que si hasta un cierto grado hemos extendido nuestras ideas de solidaridad -por lo menos en teor\u00eda- a toda la naci\u00f3n, y a veces tambi\u00e9n a otras naciones, al mismo tiempo hemos debilitado los lazos de solidaridad dentro de nuestra naci\u00f3n y hasta dentro de nuestra misma familia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La aparici\u00f3n de las familias separadas dentro del clan perturb\u00f3 de manera inevitable la unidad establecida. La familia aislada conduce, inevitablemente, a la propiedad privada y a la acumulaci\u00f3n de riqueza personal. Hemos visto, sin embargo, c\u00f3mo los esquimales tratan de obviar los inconvenientes de este nuevo principio en la vida tribal.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_2182587\" aria-describedby=\"caption-attachment-2182587\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-2182587 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/Mojave-tribu-600x381.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"381\" data-id=\"2182587\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-2182587\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Tribu Mojave<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En un desarrollo m\u00e1s avanzado de la humanidad, la misma tendencia toma nuevas formas: y seguir las huellas de las diferentes instituciones vitales (las comunas aldeanas, guildas, etc.), con ayuda de las cuales las masas populares se empe\u00f1aron en mantener la unidad tribal, a pesar de las influencias que se hab\u00edan empe\u00f1ado en destruirla, constituir\u00eda una de las investigaciones m\u00e1s instructivas. Por otra parte, los primeros rudimentos de conocimientos aparecidos en \u00e9pocas extremadamente lejanas, en que se confund\u00edan con la hechicer\u00eda, tambi\u00e9n se hicieron en manos del individuo una fuerza que pod\u00eda dirigirse contra los intereses de la tribu. Estos rudimentos de conocimientos se conservaban entonces en gran secreto, y se transmit\u00edan solamente a los iniciados en las sociedades secretas de hechiceros, shamanes y sacerdotes que encontramos en todas las tribus decididamente primitivas. Adem\u00e1s, al mismo tiempo, las guerras e incursiones creaban el poder militar y tambi\u00e9n la casta de los guerreros, cuyas asociaciones y \u00abclubs\u00bb poco a poco adquirieron enorme fuerza. Pero con todo, nunca, en ning\u00fan per\u00edodo de la vida de la humanidad, las guerras fueron la condici\u00f3n normal de la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras los guerreros se destru\u00edan entre s\u00ed, y los sacerdotes glorificaban estos homicidios, las masas populares prosegu\u00edan llevando la vida cotidiana y haciendo su trabajo habitual de cada d\u00eda. Y seguir esta vida de la masa, estudiar los m\u00e9todos con cuya ayuda mantuvieron su organizaci\u00f3n social, basada en sus concepciones de la igualdad, de la ayuda mutua y del apoyo mutuo -es decir, su derecho com\u00fan-, aun entonces, cuando estaban sometidos a la teocracia o aristocracia m\u00e1s brutal en el gobierno, estudiar esta faz del desarrollo de la humanidad es muy importante actualmente para una verdadera ciencia de la vida.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2169275\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/APOYO-MUTUO-PPAL-C-4.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"452\" data-id=\"2169275\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/APOYO-MUTUO-PPAL-C-4.jpg 680w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/APOYO-MUTUO-PPAL-C-4-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/APOYO-MUTUO-PPAL-C-4-610x405.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/APOYO-MUTUO-PPAL-C-4-678x452.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>FIN CAPITULO III<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr%C3%ADtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00cdNDICE El apoyo mutuo *** Capitulo III: La ayuda mutua entre los salvajes &nbsp; &nbsp; Hemos considerado r\u00e1pidamente, en los dos cap\u00edtulos precedentes, el enorme papel de la ayuda mutua y del apoyo mutuo en <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/04\/04\/el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin-capitulo-iii-la-ayuda-mutua-entre-los-salvajes\/\" title=\"\u00abEl apoyo mutuo\u00bb; por Piotr Kropotkin. Capitulo III: La ayuda mutua entre los salvajes.\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":2182585,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[130],"class_list":["post-2020228","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-sabiduria_perenne","tag-kropotkin"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2020228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2020228"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2020228\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2182585"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2020228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2020228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2020228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}