{"id":2019871,"date":"2021-03-28T00:05:42","date_gmt":"2021-03-27T23:05:42","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=2019871"},"modified":"2024-10-02T17:56:15","modified_gmt":"2024-10-02T15:56:15","slug":"el-apoyo-mutuo-introduccion-por-piotr-kropotkin-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/03\/28\/el-apoyo-mutuo-introduccion-por-piotr-kropotkin-2\/","title":{"rendered":"\u00abEl apoyo mutuo\u00bb, por Piotr Kropotkin. Capitulo II: La ayuda entre los animales (continuaci\u00f3n)."},"content":{"rendered":"<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/03\/14\/indice-el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>\u00cdNDICE El apoyo mutuo<\/strong><\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>Capitulo II: La ayuda entre los animales (continuaci\u00f3n).<\/strong><\/span><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2106778 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-3-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2106778\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Apenas vuelve la primavera a la zona templada, mir\u00edadas de aves, dispersas por los pa\u00edses templados del sur, se re\u00fanen en bandadas innumerables y se apresuran, llenas de alegre energ\u00eda, a ir hacia el norte para criar su descendencia. Cada seto, cada bosquecillo, cada roca de la costa del oc\u00e9ano, cada lago o estanque de los que se halla sembrado el norte de Am\u00e9rica, el norte de Europa, y -el norte de Asia, podr\u00edan decirnos, en esa \u00e9poca del a\u00f1o, qu\u00e9 representa la ayuda mutua en la vida de las aves; qu\u00e9 fuerza, qu\u00e9 energ\u00eda y cu\u00e1nta protecci\u00f3n dan a cada ser viviente por d\u00e9bil e indefenso que sea de por s\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tomad, por ejemplo, uno de los innumerables lagos de las estepas rusas o siberianas, al principio de la primavera. Sus orillas est\u00e1n pobladas de mir\u00edadas de aves acu\u00e1ticas, pertenecientes por lo menos a veinte especies diferentes que viven en pleno acuerdo y que se protegen entre s\u00ed constantemente. He aqu\u00ed c\u00f3mo describe <strong>Syevertsof<\/strong> uno de estos lagos:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>El lago se halla oculto entre las arenas de color rojo amarillo, las talas verde oscuro y las ca\u00f1as. Aquello es un hervidero de aves, un torbellino que nos marea&#8230; El espacio, lleno de gaviotas (Larus rudibundus) y golondrinas marinas (Sterna hirundo) es conmovido por sus gritos sonoros. Miles de avefr\u00edas recorren las orillas y silban&#8230; M\u00e1s all\u00e1, casi sobre cada ola, un pato se mece y grita. En lo alto se extienden las bandadas de patos kazarki; m\u00e1s abajo, de tanto en tanto, vuelan sobre el lago los &#8216;podorliki&#8217; (Aquila clanga) y los buhardos de pantano, seguidos inmediatamente por la bandada bullanguera de los pescadores. Mis ojos se fueron en pos de ellos<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por todas partes brota la vida. Pero he aqu\u00ed las rapaces, \u00abl<em>as m\u00e1s fuertes y \u00e1giles<\/em>\u00bb -como dice <strong>Huxley<\/strong>&#8211; e -\u00ab<em>idealmente dotadas para el ataque<\/em>\u00bb -como dice <strong>Syeverstof<\/strong>. Se oyen sus voces hambrientas y \u00e1vidas y sus gritos exasperados cuando, durante horas enteras, esperan una ocasi\u00f3n conveniente para atrapar, en esta masa de seres vivientes, siquiera un solo individuo indefenso. No bien se acercan, decenas de centinelas voluntarios avisan su aparici\u00f3n, y en seguida centenares de gaviotas y golondrinas marinas inician la persecuci\u00f3n del rapaz. Enloquecido por el hambre, deja de lado por \u00faltimo sus precauciones habituales; se arroja de improviso sobre la masa viva de aves; pero, atacado por todas partes, de nuevo es obligado a retirarse. En un arranque de hambre desesperada, se arroja sobre los patos salvajes; pero, las ingeniosas aves sociales, r\u00e1pidamente, se re\u00fanen en una bandada y huyen si el rapaz es un \u00e1guila pescadora; si es un halc\u00f3n, se zambullen en el lago; si es un buitre, levantan nubes de salpicaduras de agua y sumen al rapaz en una confusi\u00f3n completa. Y mientras la vida contin\u00faa pululando en el lago, como antes, el rapaz huye con gritos col\u00e9ricos en busca de carro\u00f1a, o de alg\u00fan pajarilla joven o rat\u00f3n de campo, a\u00fan no acostumbrado a obedecer a tiempo las advertencias de los camaradas. En presencia de toda esta vida que fluye a torrentes, el rapaz, armado idealmente, tiene que contentarse s\u00f3lo con los desechos de ella.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A\u00fan m\u00e1s lejos, hacia el norte, en los archipi\u00e9lagos \u00e1rticos, \u00ab<em>pod\u00e9is navegar millas enteras a lo largo de la orilla y ver\u00e9is que todos los saledizos, todas las rocas y los rincones de las pendientes de las monta\u00f1as hasta doscientos pies, y a veces hasta quinientos sobre el nivel del mar, est\u00e1n literalmente cubiertos de aves marinas, cuyos pechos blancos se destacan sobre el fondo de las rocas sombr\u00edas, de tal modo que parecen salpicadas de creta<\/em>\u00ab. El aire, tanto de cerca como a lo lejos, est\u00e1 repleto de aves.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cada una de estas \u00ab<em>monta\u00f1as de aves<\/em>\u00bb constituye un ejemplo viviente de la ayuda mutua, y tambi\u00e9n de la variedad sin fin de caracteres, individuales y espec\u00edficos,- que son resultado de la vida social. As\u00ed, por ejemplo, el ostrero es conocido por su presteza en atacar a cualquier ave de presa. El arga de los pantanos es renombrada por su vigilancia e inteligencia como gu\u00eda de aves m\u00e1s pac\u00edficas. Pariente de la anterior, el revuelve piedras, cuando est\u00e1 rodeado de camaradas pertenecientes a especies m\u00e1s grandes, deja que se ocupen ellos de la protecci\u00f3n de todos, y hasta se vuelve un ave bastante t\u00edmida; pero cuando est\u00e1 rodeado de p\u00e1jaros m\u00e1s peque\u00f1os, toma a su cargo, en inter\u00e9s de la sociedad, el servicio de centinela, y hace que le obedezcan, dice <strong>Brehm<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se puede observar aqu\u00ed a los cisnes, dominadores, y a la par de ellos, a las gaviotas Kitty-Wake -extremadamente sociables y hasta tiernas y entre las cuales, como dice <strong>Nauman<\/strong>, las disputas se producen muy raramente y siempre son breves; se ve a las atractivas kairas polares, que continuamente se prodigan caricias; a las gansas-ego\u00edstas, que entregan a los caprichos de la suerte los hu\u00e9rfanos de la camarada muerta, y junto a ellas, a otras gansas que adoptan a los hu\u00e9rfanos y nadan rodeadas de cincuenta o sesenta peque\u00f1uelos, de los cuales cuidan como si fueran sus propios hijos. Junto a los ping\u00fcinos, que se roban los huevos unos a otros, se ven las calandrias marinas, cuyas relaciones familiares son ,\u00bb<em>tan encantadoras y conmovedoras<\/em>\u00bb que ni los cazadores apasionados se deciden a disparar a la hembra rodeada de su cr\u00eda; o a los gansos del norte, entre los cuales (<em>como los patos velludos o \u00abcoroyas\u00bb de las sabanas<\/em>), varias hembras empollan los huevos en un mismo nido; o los kairas (<em>Uria<\/em> <em>troile<\/em>) que -afirman observadores dignos de fe- a veces se sientan por turno sobre el nido com\u00fan. La naturaleza es la variedad misma, y ofrece todos los matices posibles de caracteres, hasta lo m\u00e1s elevado: por eso no es posible representarla en una afirmaci\u00f3n generalizada. Menos a\u00fan puede juzg\u00e1rsela desde el punto de vista moral, puesto que las opiniones mismas del moralista son resultado -la mayor\u00eda de las veces inconsciente- de las observaciones sobre la naturaleza.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2106917\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-Mutuo-3-5-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"320\" data-id=\"2106917\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La costumbre de reunirse en el per\u00edodo de anidamiento es tan com\u00fan entre la mayor\u00eda de las aves, que apenas es necesario dar otros ejemplos. Las cimas de nuestros \u00e1rboles est\u00e1n coronadas por grupos de nidos de peque\u00f1os p\u00e1jaros; en las granjas anidan colonias de golondrinas; en las torres viejas y campanarios se refugian centenares de aves nocturnas; y f\u00e1cil ser\u00eda llenar p\u00e1ginas enteras con las m\u00e1s encantadoras descripciones de la paz y armon\u00eda que se encuentran en casi todas estas sociedades vol\u00e1tiles para el anidamiento. Y hasta d\u00f3nde tales asociaciones sirven de defensa a las aves m\u00e1s d\u00e9biles, es evidente de por s\u00ed. Un excelente observador, como el americano <strong>Dr. Cou\u00ebs<\/strong>, vio, por ejemplo, que las peque\u00f1as golondrinas (<em>cliff<\/em> <em>swallaws<\/em>) constru\u00edan sus nidos en la vecindad inmediata de un halc\u00f3n de las estepas (<em>Falco polyargus<\/em>). El halc\u00f3n hab\u00eda construido su nido en la c\u00faspide de uno de aquellos minaretes de arcilla de los que tantos hay en el Ca\u00f1\u00f3n del Colorado, y la colonia de golondrinas viv\u00eda inmediatamente debajo de \u00e9l. Los peque\u00f1os p\u00e1jaros pac\u00edficos no tem\u00edan a su rapaz vecino: simplemente no le permit\u00edan acercarse a su colonia. Si lo hac\u00eda, inmediatamente lo rodeaban y comenzaban correrlo, de modo que el rapaz hab\u00eda de alejarse enseguida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La vida en sociedades no cesa cuando ha terminado la \u00e9poca del anidamiento; toma solamente nueva forma. Las cr\u00edas j\u00f3venes se re\u00fanen en oto\u00f1o, en sociedades juveniles, en las que ordinariamente ingresan varias especies. La vida social es practicada en esta \u00e9poca principalmente por los placeres que ella proporciona, y tambi\u00e9n, en parte, por su seguridad. As\u00ed encontramos en oto\u00f1o, en nuestros bosques, sociedades compuestas de picamaderos j\u00f3venes (<em>Sitta coesia<\/em>), junto con diversos paros, trepadores, reyezuelos, pinzones de monta\u00f1a y p\u00e1jaros carpinteros. En Espa\u00f1a, las golondrinas se encuentran en compa\u00f1\u00eda de cern\u00edcalos, atrapamoscas y hasta de palomas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el Far West americano, las j\u00f3venes calandrias copetudas (<em>Horned Park<\/em>) viven en grandes sociedades, conjuntamente con otras especies de cogujadas (<em>Spragues Lark<\/em>), con el gorri\u00f3n de la sabana (<em>Savannah sparoow<\/em>) y algunas otras especies de verderones y hortelanos. En realidad, ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil describir todas las especies que llevan vida aislada que enumerar aquellas especies cuyos pichones constituyen sociedades, cuyo objeto de ning\u00fan modo es cazar o anidar, sino solamente disfrutar de la vida en com\u00fan y pasar el tiempo en juegos y deportes, despu\u00e9s de las pocas horas que deben consagrar a la b\u00fasqueda de alimento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por \u00faltimo, tenemos ante nosotros, todav\u00eda, un campo ampl\u00edsimo de estudio de la ayuda mutua en las aves, durante sus migraciones, y hasta tal punto es amplio que s\u00f3lo puedo mencionar, en pocas palabras, este gran hecho de la naturaleza. Bastar\u00e1 decir que las aves que han vivido, hasta entonces, meses enteros en peque\u00f1as bandadas diseminadas por una superficie vasta, comienzan a reunirse en la primavera o en el oto\u00f1o a millares; durante varios d\u00edas seguidos, a veces una semana o m\u00e1s, acuden a un lugar determinado, antes de ponerse en camino, y parlotean con vivacidad, probablemente sobre la migraci\u00f3n inminente. Algunas especies, todos los d\u00edas, antes de anochecer, se ejercitan en vuelos preparatorios, alist\u00e1ndose para el largo viaje. Todas esperan a sus cong\u00e9neres retrasadas, y, por \u00faltimo, todas juntas desaparecen un buen d\u00eda; es decir vuelan, en una direcci\u00f3n determinada, siempre bien escogida, que representa, sin duda, el fruto de la experiencia colectiva acumulada. Los individuos fuertes vuelan a la cabeza de la bandada, cambi\u00e1ndose por turno para cumplir con esta dif\u00edcil obligaci\u00f3n. De tal modo, las aves atraviesan hasta los vastos mares, en grandes bandadas compuestas tanto de aves grandes como de peque\u00f1as; y, cuando, en la primavera siguiente vuelven al mismo lugar, cada ave se dirige al mismo sitio bien conocido, y en la mayor\u00eda de los casos, hasta cada pareja ocupa el mismo nido que repar\u00f3 o construy\u00f3 el a\u00f1o anterior.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este, fen\u00f3meno de migraci\u00f3n se halla tan extendido, y est\u00e1 al mismo tiempo tan eficientemente estudiado, cre\u00f3 tantas costumbres asombrosas de ayuda mutua -y estas costumbres y el hecho mismo de la migraci\u00f3n requerir\u00edan un trabajo especial- que me veo obligado a abstenerme de dar mayores detalles. Mencionar\u00e9 solamente las reuniones numerosas y animadas que tienen lugar de a\u00f1o en a\u00f1o en el mismo sitio, antes de emprender su largo viaje al norte o al sur; y, del mismo modo, las reuniones que se pueden ver en el norte, por ejemplo, en las desembocaduras del Yenesei, o en los condados del norte de Inglaterra, cuando las aves vuelven del sur a sus lugares habituales de anidamiento, pero no se han asentado a\u00fan en sus nidos. Durante muchos d\u00edas, a veces hasta un mes entero, se re\u00fanen todas las ma\u00f1anas y pasan juntas alrededor de media hora, antes de echar a volar en busca de alimento, quiz\u00e1 deliberando sobre los lugares donde se dispondr\u00e1n a construir sus nidos. si durante la migraci\u00f3n sucede que las columnas de aves que emigran son sorprendidas por una tormenta, entonces la desgracia com\u00fan une a las aves de las especies m\u00e1s diferentes. La diversidad de aves que, sorprendidas por una nevasca durante la migraci\u00f3n, golpean contra los vidrios de los faros de Inglaterra, sencillamente es asombrosa. Necesario es observar tambi\u00e9n que las aves no migratorias, pero que se desplazan lentamente hacia el norte o sur, conforme a la \u00e9poca del a\u00f1o; es decir, las llamadas aves n\u00f3madas, tambi\u00e9n realizan sus traslados en peque\u00f1as bandadas. No emigran aisladas, para asegurarse de tal modo, y por separado, el mejor alimento y encontrar mejor refugio en la nueva regi\u00f3n sino, que siempre se esperan mutuamente y se re\u00fanen en bandadas antes de comenzar su lento cambio de lugar hacia el norte o el sur.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pasando ahora a los mam\u00edferos, lo primero que nos asombra en esta vasta clase de animales es la enorme supremac\u00eda num\u00e9rica de las especies sociales sobre aquellos pocos carn\u00edvoros que viven solitarios. Las mesetas, las regiones monta\u00f1osas, estepas y depresiones del nuevo y viejo mundo, literalmente hierven de reba\u00f1os de ciervos, ant\u00edlopes, gacelas, b\u00fafalos, cabras y ovejas salvajes; es decir, de todos los animales que son sociales. Cuando los europeos comenzaron a penetrar en las praderas de Am\u00e9rica del Norte, las hallaron hasta tal punto densamente poblados por b\u00fafalos, que suced\u00eda que los pioneros ten\u00edan, a veces, que detenerse, y durante mucho tiempo, cuando las columnas de b\u00fafalos en densa columna se prolongaba a veces hasta dos o tres d\u00edas; y cuando los rusos ocuparon Siberia, encontraron en ella una cantidad tan enorme de ciervos, ant\u00edlopes, corzos, ardillas y otros animales, que la conquista d\u00e9 Siberia no fue m\u00e1s que una expedici\u00f3n cineg\u00e9tica que se prolong\u00f3 durante dos siglos. Las llanuras herbosas de Africa oriental a\u00fan ahora est\u00e1n repletas de cebras, jirafas y diversas especies de ant\u00edlopes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta hace un tiempo no muy lejano, los r\u00edos peque\u00f1os de Am\u00e9rica del Norte y de la Siberia Septentrional estaban todav\u00eda poblados por colonias de castores, y en la Rusia europea, toda su parte norte, todav\u00eda en el siglo XVIII, estaba cubierta por colonias semejantes. Las llanuras de los cuatro grandes continentes est\u00e1n a\u00fan ahora pobladas de innumerables colonias de topos, ratones, marmotas, tarbaganes, \u00ab<em>ardillas de tierra<\/em>\u00bb y otros roedores. En las latitudes m\u00e1s bajas de Asia y Africa, en esta \u00e9poca, los bosques son refugios de numerosas familias de elefantes, rinocerontes, hipop\u00f3tamos y de innumerables sociedades de monos. En el lejano norte, los ciervos se re\u00fanen en innumerables reba\u00f1os, y a\u00fan m\u00e1s al norte, encontramos reba\u00f1os de toros almizcleros e incontables sociedades de zorros polares. Las costas del oc\u00e9ano est\u00e1n animadas por manadas de focas y morsas, y sus aguas por manadas de animales sociales pertenecientes a la familia de las ballenas; por \u00faltimo, y aun en los desiertos del altiplano del Asia central, encontramos manadas de caballos salvajes, asnos salvajes, camellos salvajes y ovejas salvajes. Todos estos mam\u00edferos viven en sociedades y en grupos que cuentan, a veces, cientos de miles de individuos, a pesar de que ahora, despu\u00e9s de tres siglos de civilizaci\u00f3n a base de p\u00f3lvora, quedan \u00fanicamente restos lastimosos de aquellas incontables sociedades animales que exist\u00edan en tiempos pasados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Qu\u00e9 insignificante, en comparaci\u00f3n con ella, es el n\u00famero de los carn\u00edvoros! \u00a1Y qu\u00e9 err\u00f3neo, en consecuencia, el punto de vista de aqu\u00e9llos que hablan del mundo animal como si estuviera compuesto solamente de leones y hienas que clavan sus colmillos ensangrentados en la presa! Es lo mismo que si afirm\u00e1semos que toda la vida de la humanidad se reduce solamente a las guerras y a las masacres.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las asociaciones y la ayuda mutua son regla en la vida de los mam\u00edferos. La costumbre de la vida social se encuentra hasta en los carn\u00edvoros, y en toda esta vasta clase de animales solamente podemos nombrar una familia de felinos (<em>leones, tigres, leopardos, etc<\/em>), cuyos miembros realmente prefieren la vida solitaria a la vida social, y s\u00f3lo raramente se encuentran, por lo menos ahora, en peque\u00f1os grupos. Adem\u00e1s, aun entre los leones \u00ab<em>el hecho m\u00e1s com\u00fan es cazar en grupos<\/em>\u00ab, dice el c\u00e9lebre cazador y conocedor <strong>S. Baker<\/strong>. Hace poco, <strong>N. Schillings<\/strong>, que estaba cazando en el este del Africa Ecuatorial, fotografi\u00f3 de noche -al fogonazo repentino de la luz de magnesio- leones que se hab\u00edan reunido en grupos de tres individuos adultos, y que cazaban en com\u00fan; por la ma\u00f1ana, cont\u00f3 en el r\u00edo, adonde durante la sequ\u00eda acud\u00edan de noche a beber los reba\u00f1os de cebras, las huellas de una cantidad mayor a\u00fan de leones &#8211; hasta treinta- que iban a cazar cebras, y naturalmente, nunca, en muchos a\u00f1os, ni <strong>Schillings<\/strong> ni otro alguno, oyeron decir que los leones se pelearan o se disputaran la presa. En cuanto a los leopardos, y esencialmente al puma sudamericano (<em>g\u00e9nero de le\u00f3n<\/em>), su sociabilidad es bien conocida. El puma, en consecuencia, como lo describi\u00f3 <strong>Hudson<\/strong>, se hace amigo del hombre gustosamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la familia de los viverridoe, carn\u00edvoros que representan algo intermedio entre los gatos y las martas, y en la familia de las martas (<em>marta, armi\u00f1o, comadreja, gardu\u00f1a, tej\u00f3n, etc<\/em>), tambi\u00e9n predomina la forma de vida solitaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero puede considerarse plenamente establecido que en \u00e9pocas no m\u00e1s tempranas que el final del siglo XVIII, la comadreja vulgar (<em>mustela, vulgaris<\/em>) era m\u00e1s social que ahora; se encontraba entonces en Escocia y tambi\u00e9n en el cant\u00f3n de Unterwald, en Suiza, en peque\u00f1os grupos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a la vasta familia canina (<em>perros, lobos, chacales, zorros y zorros polares<\/em>), su sociabilidad, sus asociaciones con fines de caza pueden considerarse como rasgo caracter\u00edstico de muchas variedades de esta familia. Es por todos sabido que los lobos se re\u00fanen en manadas para cazar, y el investigador de la naturaleza de los Alpes, <strong>Tschudi<\/strong>, dej\u00f3 una descripci\u00f3n excelente de c\u00f3mo, disponi\u00e9ndose en semic\u00edrculo, rodean a la vaca que pace en la pendiente monta\u00f1osa y, luego, saltando s\u00fabitamente, lanzando un fuerte aullido, la hacen caer al precipicio, <strong>Audubon<\/strong>, en el a\u00f1o 1830 vio tambi\u00e9n que los lobos del Labrador cazaban en manadas, y que una manada persigui\u00f3 a un hombre hasta su choza y destroz\u00f3 a sus perros. En los crudos inviernos, las manadas de lobos vuelven tan numerosas que son peligrosas para las poblaciones humanas, como sucedi\u00f3 en Francia por el a\u00f1o 1840. En las estepas rusas, los lobos nunca atacan a los caballos si no es en manadas, y deben soportar una lucha feroz, durante la cual los caballos (<em>seg\u00fan el testimonio de <strong>Kohl<\/strong><\/em>), a: veces pasan al ataque; en tal caso, si los lobos no se apresuran a retroceder.. corren riesgo de ser rodeados por los caballos, que los matan a coces. Sabido es, tambi\u00e9n, que los lobos de las praderas americanas (<em>canis latrans<\/em>) se re\u00fanen en manadas de 20 y 30 individuos para atacar al b\u00fafalo que se ha separado accidentalmente del reba\u00f1o. Los chacales, que se distinguen por su gran bravura y pueden ser considerados entre los m\u00e1s inteligentes representantes de la familia canina, siempre cazan en manadas; reunidos de tal modo, no temen a los carn\u00edvoros mayores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a los perros salvajes del Asia (<em>Jolzuni o Dholes<\/em>), <strong>Williamson<\/strong> vio que sus grandes manadas atacan resueltamente a todos los animales grandes, excepto elefantes y rinocerontes, y que hasta consiguen vencer a los osos y tigres, a quienes, como es sabido, arrebatan siempre los cachorros.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las hienas viven siempre en sociedades y cazan en manadas, y <strong>Cummings<\/strong> se refiere con gran elogio a las organizaciones de caza de las hienas manchadas (<em>Lycain<\/em>). Hasta los zorros, que en nuestros pa\u00edses civilizados indefectiblemente viven solitarios, se re\u00fanen a veces para cazar, como lo testimonian algunos observadores. Tambi\u00e9n el zorro polar, es decir, el zorro \u00e1rtico, es o m\u00e1s exactamente era, en los tiempos de <strong>Steller<\/strong>, en la primera mitad del siglo XVIII, uno de los animales m\u00e1s sociables.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Leyendo el relato de <strong>Steller<\/strong> sobre la lucha que tuvo que sostener la infortunada tripulaci\u00f3n de Behring con estos peque\u00f1os e inteligentes animales, no se sabe de qu\u00e9 asombrarse m\u00e1s: de la inteligencia no com\u00fan de los zorros polares y del apoyo mutuo que revelaban al desenterrar los alimentos ocultos debajo de las piedras o colocados sobre pilares (<em>uno de ellos, en tal caso, trepaba a la cima del pilar y arrojaba los alimentos a los compa\u00f1eros que esperaban abajo<\/em>), o de la crueldad del hombre, llevado a la desesperaci\u00f3n por sus numerosas manadas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta, algunos osos viven en sociedades en los lugares donde el hombre no los molesta. As\u00ed, <strong>Steller<\/strong> vio numerosas bandas de osos negros de Kamchatka, y, a veces, se ha encontrado osos polares en peque\u00f1os grupos. Ni siquiera los insect\u00edvoros, no muy inteligentes, desde\u00f1an siempre la asociaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, encontramos las formas m\u00e1s desarrolladas de ayuda mutua especialmente entre los roedores, ungulados y rumiantes. Las ardillas son individualistas en grado considerable. Cada una de ellas construye su c\u00f3modo nido y acumula su provisi\u00f3n. Est\u00e1n inclinadas a la vida familiar, y <strong>Brehm<\/strong> hall\u00f3 que se sienten muy felices cuando las dos cr\u00edas del mismo a\u00f1o se juntan con sus padres en alg\u00fan rinc\u00f3n apartado del bosque. Mas, a pesar de esto, las ardillas mantienen relaciones rec\u00edprocas, y si en el bosque donde viven se produce una escasez de pi\u00f1as, emigran en destacamentos enteros. En cuanto a las ardillas negras del Far West americano, se destacan especialmente por su sociabilidad. Con excepci\u00f3n de algunas horas dedicadas diariamente al aprovisionamiento, pasan toda su vida en juegos, junt\u00e1ndose para esto en numerosos grupos. Cuando se multiplican demasiado r\u00e1pidamente en alguna regi\u00f3n, como sucedi\u00f3, por ejemplo, en Pensylvania en 1749, se re\u00fanen en manadas casi tan numerosas como nubes de langostas y avanzan -en este caso- hacia el Suroeste, devastando en su camino bosques, campos y huertos. Naturalmente, detr\u00e1s de sus densas columnas se introducen los zorros, las garduflas, los halcones y toda clase de aves nocturnas, que se alimentan con los individuos rezagados. El pariente de la ardilla com\u00fan, burunduk, se distingue por una sociabilidad a\u00fan mayor. Es un gran acaparador, y en sus galer\u00edas subterr\u00e1neas acumula grandes provisiones de ra\u00edces comestibles y nueces, que generalmente son saqueadas en oto\u00f1o por los hombres. Seg\u00fan la opini\u00f3n de algunos observadores, el burunduk conoce, hasta cierto punto, las alegr\u00edas que experimenta un avaro. Pero, a pesar de eso, es un animal social. Vive siempre en grandes poblaciones, y cuando<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Audubon<\/strong> abri\u00f3, en invierno, algunas madrigueras de \u00ab<em>hackee<\/em>\u00bb (<em>el cong\u00e9nere americano m\u00e1s cercano de nuestro burunduk<\/em>) encontr\u00f3 varios individuos en un refugio. Las provisiones en tales cuevas, hab\u00edan sido preparadas por el esfuerzo com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La gran familia de las marmotas, en la que entran tres grandes g\u00e9neros: las marmotas propiamente dichas, los susliki y los \u00ab<em>perros de las praderas<\/em>\u00bb americanas (<em>Arctomys, Spermophilus y Cynomys<\/em>), se distingue por una sociabilidad y una inteligencia a\u00fan mayor. Todos los representantes de esta familia prefieren tener cada cual su madriguera, pero viven en grandes poblaciones. El terrible enemigo de los trigales del Sur de Rusia -el suslik- de los cuales el hombre s\u00f3lo extermina anualmente alrededor de diez millones, vive en innumerables colonias; y mientras las asambleas provinciales (<em>Ziemstvo<\/em>) rusas, discuten seriamente los medios de liberarse de este \u00ab<em>enemigo social<\/em>\u00ab, los susliki, reunidos a millares en sus poblados, disfrutan de la vida. Sus juegos son tan encantadores que no existe observador alguno que no haya expresado su admiraci\u00f3n y referido sus conciertos melodiosos, formados por los silbidos agudos de los machos y los silbidos melanc\u00f3licos de las hembras, antes de que, recordando sus obligaciones ciudadanas, se dedicaran a la invenci\u00f3n de diferentes medios diab\u00f3licos para el exterminio de estos saqueadores. Puesto que la reproducci\u00f3n de todo g\u00e9nero de aves rapaces y bestias de presa para la lucha con- los susliki result\u00f3 infructuosa, actualmente la \u00faltima palabra de la ciencia en esta lucha consiste en inocularles el c\u00f3lera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las Poblaciones de los perros de las praderas (<em>Cynomys<\/em>), en las llanuras de la Am\u00e9rica del Norte, presentan uno de los espect\u00e1culos m\u00e1s atrayentes. Hasta donde el ojo puede abarcar la extensi\u00f3n de la pradera se ven, por doquier, peque\u00f1os mont\u00edculos de tierra, y sobre cada uno se encuentra una bestezuela, en conversaci\u00f3n animad\u00edsima con sus vecinos, vali\u00e9ndose de sonidos entrecortados parecidos al ladrido.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando alguien da la se\u00f1al de la aproximaci\u00f3n del hombre, todos, en un instante, se zambullen en sus peque\u00f1as cuevas, desapareciendo como por encanto. Pero no bien el peligro ha pasado, las bestezuelas salen inmediatamente. Familias enteras salen de sus cuevas y comienzan a jugar. Los j\u00f3venes se ara\u00f1an y provocan mutuamente, se enojan, p\u00e1ranse graciosamente sobre las patas traseras, mientras los viejos vigilan. Familias enteras se visitan, y los senderos bien trillados entre los mont\u00edculos de tierra, demuestran que tales visitas se repiten muy a menudo. Dicho m\u00e1s brevemente, algunas de las mejores p\u00e1ginas de nuestros mejores naturalistas est\u00e1n dedicadas a la descripci\u00f3n de las sociedades de los perros de las praderas de Am\u00e9rica, de las marmotas del Viejo Continente y de las marmotas polares de las regiones alpinas. A pesar de eso, tengo que repetir, respecto a las marmotas lo mismo que dije sobre las abejas. Han conservado sus instintos b\u00e9licos, que se manifiestan tambi\u00e9n en cautiverio. Pero en sus grandes asociaciones, en contacto con la naturaleza libre, los instintos antisociales no encuentran terreno para su desarrollo, y el resultado final es la paz y la armon\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aun animales tan gru\u00f1ones como las ratas, que siempre se pelean en nuestros s\u00f3tanos, son lo bastante inteligentes no s\u00f3lo para no enojarse cuando se entregan al saqueo de las despensas, sino para prestarse ayuda mutua durante sus asaltos y migraciones. Sabido es que a veces hasta alimentan a sus inv\u00e1lidos. En cuanto al castor o rata almizclera del Canad\u00e1 (<em>nuestra<\/em> <em>ondrata<\/em>) y la desman, se distinguen por su elevada sociabilidad. <strong>Audubon<\/strong> habla con admiraci\u00f3n de sus \u00ab<em>comunidades pac\u00edficas, que, para ser felices, s\u00f3lo necesitan que no se les perturbe<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como todos los animales sociales, est\u00e1n llenos de alegr\u00eda de vivir, son juguetones y f\u00e1cilmente se unen con otras especies de animales, y, en general, se puede decir que han alcanzado un grado elevado de desarrollo intelectual. En la construcci\u00f3n de sus poblados, situados siempre a orillas de los lagos y de los r\u00edos, evidentemente toman en cuenta el nivel variable de las aguas, dice <strong>Audubon<\/strong>; sus casas cupuliformes, construidas con arca y ca\u00f1as, poseen rincones apartados para los detritus org\u00e1nicos; y sus salas, en la \u00e9poca invernal, est\u00e1n bien tapizadas con hojas y hierbas: son tibias, y al mismo tiempo est\u00e1n dotados de un car\u00e1cter sumamente simp\u00e1tico; sus asombrosos diques y poblados, en los cuales viven y mueren generaciones enteras sin conocer m\u00e1s enemigos que la nutria y el hombre, constituyen asombrosas muestras de lo que la ayuda mutua puede dar al animal para la conservaci\u00f3n de la especie, la formaci\u00f3n de las costumbres sociales y el desarrollo de las capacidades intelectuales. Los diques y poblados de los castores son bien conocidos por todos los que se interesan en la vida animal, y por esto no me detendr\u00e9 m\u00e1s en ellos. Observar\u00e9 \u00fanicamente que en los castores, ratas almizcleras y algunos otros roedores, encontramos ya aquel rasgo que es tambi\u00e9n caracter\u00edstico de las sociedades humanas, o sea, el trabajo en com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2106914\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-3-4-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"330\" data-id=\"2106914\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pasar\u00e9 en silencio dos grandes familias, en cuya composici\u00f3n entran los ratones saltadores (<em>la yerboa egipcia o peque\u00f1o emuran, y el alataga<\/em>), la chinchilla, la vizcacha (<em>liebre americana subterr\u00e1nea<\/em>) y los tushkan (<em>liebre subterr\u00e1nea del sur de Rusia<\/em>), a pesar de que las costumbres de todos estos peque\u00f1os roedores podr\u00edan servir como excelentes muestras de los placeres que los animales obtienen de la vida social. Precisamente de los placeres, puesto que es sumamente dif\u00edcil determinar qu\u00e9 es lo que hace reunirse a los animales: si la necesidad de protecci\u00f3n mutua o simplemente el placer, la costumbre, de sentirse rodeados de sus cong\u00e9neres. En todo caso, nuestras liebres vulgares, que no se re\u00fanen en sociedades para la vida en com\u00fan, y m\u00e1s a\u00fan, que no est\u00e1n dotadas de sentimientos paternales especialmente fuertes, no pueden vivir, sin embargo, sin reunirse para los juegos comunes. <strong>Dietrich de Winckell<\/strong>, considerado el mejor conocedor de la vida de las liebres, las describe como jugadoras apasionadas; se embriagan de tal manera con el proceso del juego, que es conocido el caso de unas libres que tomaron a un zorro, que se aproxim\u00f3 sigilosamente, como compa\u00f1ero de juego. En cuanto a los conejos, viven constantemente en sociedades, y toda su vida reposa sobre \u00e9l principio de la antigua familia patriarcal; los j\u00f3venes obedecen ciegamente al padre, y hasta el abuelo. Con respecto a esto, hasta sucede algo interesante; estas dos especies pr\u00f3ximas, los conejos y las liebres, no se toleran mutuamente, y no porque se alimentan de la misma clase de comida, como suelen explicarse casos semejantes, sino, lo que es m\u00e1s probable, porque la apasionada liebre, que es una gran individualista, no puede trabar amistad con una criatura tan tranquila, apacible y humilde como el conejo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sus temperamentos son tan diferentes, que deben constituir un obst\u00e1culo para su amistad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En la vasta familia de los equinos, en la que entran los caballos salvajes y asnos salvajes de Asia, las cebras, los mustangos, los cimarrones de las pampas y los caballos semisalvajes de Mongolia y Siberia, encontramos de nuevo la sociabilidad m\u00e1s estrecha. Todas estas especies y razas viven en reba\u00f1os numerosos, cada uno de los cuales se compone de muchos grupos, que comprenden varias yeguas bajo la direcci\u00f3n de un padrino. Estos innumerables habitantes del viejo y del nuevo mundo -hablando en general, bastante d\u00e9bilmente organizados para la lucha con sus numerosos enemigos y tambi\u00e9n para defenderse de las condiciones clim\u00e1ticas desfavorables- desaparecer\u00edan de la faz de la tierra si no fuera por su esp\u00edritu social. Cuando se aproxima un carnicero, se re\u00fanen inmediatamente varios grupos; rechazan el ataque del carn\u00edvoro y, a veces, hasta lo persiguen; debido a esto, ni el lobo, ni siquiera el le\u00f3n, pueden capturar un caballo, ni aun una cebra mientras no se haya separado del grupo. Hasta, de noche, gracias a su no com\u00fan prudencia gregaria y a la inspecci\u00f3n preventiva del lugar, que realizan individuos experimentados, las cebras pueden ir a abrevar al r\u00edo, a pesar de los leones que acechan en los matorrales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando la sequ\u00eda quema la hierba de las praderas americanas, los grupos de caballos y cebras se re\u00fanen en reba\u00f1os cuyo n\u00famero alcanza, a veces, hasta diez mil cabezas, y emigran a nuevos lugares. Y cuando en invierno, en nuestras estepas asi\u00e1ticas, rugen las nevascas, los grupos se mantienen cerca unos de otros y juntos buscan protecci\u00f3n en cualquier quebrada. Pero, si la confianza mutua, por alguna raz\u00f3n, desaparece en el grupo, o el p\u00e1nico hace presa de los caballos y los dispersa, entonces la mayor parte perece, y se encuentra a los sobrevivientes, despu\u00e9s de la nevasca, medio muertos de cansancio. La uni\u00f3n es, de tal modo, su arma principal en la lucha por la existencia, y el hombre, su principal enemigo. Retir\u00e1ndose ante el n\u00famero creciente de este enemigo, los antecesores de nuestros caballos dom\u00e9sticos (<em>denominados por <strong>Poliakof<\/strong> Equus Przewalski<\/em>), prefirieron emigrar a las m\u00e1s salvajes y menos accesibles partes del altiplano de las fronteras del Tibet, donde han sobrevivido hasta ahora, rodeados en verdad de carn\u00edvoros y en un clima que poco cede por su crudeza a la regi\u00f3n \u00e1rtica, pero en un lugar todav\u00eda inaccesible al hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Muchos ejemplos sorprendentes de sociabilidad podr\u00edan ser tomados de la vida de los ciervos, y en especial de la vasta divisi\u00f3n de los rumiantes, en la que pueden incluirse a los gamos, ant\u00edlopes, las gacelas, cabras, ibex, etc\u00e9tera, en suma de la vida de tres familias numerosas: antilopides, caprides y ovides. La vigilancia con que preservan sus reba\u00f1os de los ataques de los carn\u00edvoros; la ansiedad demostrada por el reba\u00f1o entero de gamuzas, mientras no han atravesado todos un lugar peligroso a trav\u00e9s de los pe\u00f1ascos rocosos; la adopci\u00f3n de los hu\u00e9rfanos; la desesperaci\u00f3n de la gacela, cuyo macho o cuya hembra, o hasta un compa\u00f1ero del mismo sexo, han sido muertos; los juegos de los j\u00f3venes, y muchos otros rasgos, podr\u00edase agregar para caracterizar su sociabilidad. Pero, quiz\u00e1, constituyan el ejemplo m\u00e1s sorprendente de apoyo mutuo las migraciones ocasionales de los corzos, parecidas a las que observ\u00e9 una vez en el Amur.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2106770\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Kropotkin-dibujo.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"263\" data-id=\"2106770\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando cruc\u00e9 los altiplanos del Asia Oriental y su cadena lim\u00edtrofe, el Gran Jingan, por el camino de Transbaikalia a Merguen, y luego segu\u00ed viaje por las altas planicies de Manchuria, en mi marcha hacia el Amur puede comprobar cu\u00e1n escasamente pobladas de corzos se hallan est\u00e1s regiones casi inhabitables. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, viajaba yo a caballo Amur arriba y, a fines de octubre, alcanc\u00e9 la comarca inferior de aquel pintoresco paisaje estrecho con el cual el Amur penetra a trav\u00e9s de Dousse-Alin (<em>Peque\u00f1o Jingan<\/em>), antes de alcanzar las tierras bajas, donde se une con el Sungari. En las stanitsas distribuidas en esta parte del peque\u00f1o Jingan, encontr\u00e9 a los cosacos Henos de la mayor excitaci\u00f3n, pues suced\u00eda que miles y miles de corzos cruzaban a nado el Amur all\u00ed, en el lugar estrecho del gran r\u00edo, para llegar a las sierras bajas del Sungari. Durante algunos d\u00edas, en una extensi\u00f3n de alrededor de sesenta verstas r\u00edo arriba, los cosacos masacraron infatigablemente a los corzos que cruzaban a nado el Amur, el cual ya entonces llevaba mucho hielo. Mataban miles por d\u00eda, pero el movimiento de corzos no se interrump\u00eda<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nunca hab\u00edan visto antes una migraci\u00f3n semejante, y es necesario buscar sus causas, con toda probabilidad, en el hecho de que en el Gran Jingan y en sus declives orientales hab\u00edan ca\u00eddo entonces nieves tempranas desusadamente copiosas, que hab\u00edan obligado a los corzos a hacer el intento desesperado de alcanzar las tierras bajas del Este del Gran Jingan. Y en realidad, pasados algunos d\u00edas, cuando comenc\u00e9 a cruzar estas \u00faltimas monta\u00f1as, las hall\u00e9 profundamente cubiertas de nieve porosa que alcanzaba dos y tres pies de profundidad. Vale la pena reflexionar sobre esta migraci\u00f3n de corzos. Necesario es imaginarse el territorio inmenso (<em>unas 200 verstas de ancho por 700 de largo<\/em>), de donde debieron reunirse los grupos de corzos dispersos en \u00e9l, para iniciar la emigraci\u00f3n, que emprendieron bajo la presi\u00f3n de circunstancias completamente excepcionales. Necesario es imaginarse, luego, las dificultades que debieron vencer los corzos antes de llegar a un pensamiento com\u00fan sobre la necesidad de cruzar el Amur, no en cualquier parte, sino justo m\u00e1s al sur, donde su lecho se estrecha en una cadena, y donde al cruzar el r\u00edo, cruzar\u00edan al mismo tiempo la cadena y saldr\u00edan a las tierras bajas templadas. Cuando se imagina todo esto concretamente, no es posible dejar de sentir profunda admiraci\u00f3n ante el grado y la fuerza de la sociabilidad evidenciada en el caso presente por estos inteligentes animales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No menos asombrosas, tambi\u00e9n, en lo que respecta a la capacidad de uni\u00f3n y de acci\u00f3n com\u00fan, son las migraciones de bisontes y b\u00fafalos que tienen lugar en Am\u00e9rica del Norte. Verdad es que los b\u00fafalos ordinariamente pac\u00edan en cantidades enormes en las praderas, pero esas masas estaban compuestas de un n\u00famero infinito de peque\u00f1os reba\u00f1os que nuca se mezclaban. Y todos estos peque\u00f1os grupos, por m\u00e1s dispersos que estuvieran sobre el inmenso territorio, en caso de necesidad, se reun\u00edan y formaban las enormes columnas de centenares de miles de individuos de que he hablado en una de las p\u00e1ginas precedentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Deber\u00eda decir, tambi\u00e9n, siquiera unas pocas palabras de las \u00ab<em>familias compuestas<\/em>\u00bb de los elefantes, de su afecto mutuo, de la manera meditada como apostan sus centinelas, y de los sentimientos de simpat\u00eda que se desarrollan entre ellos bajo la influencia de esa vida, plena de estrecho apoyo mutuo. Podr\u00eda hacer menci\u00f3n, tambi\u00e9n, de los sentimientos sociales existentes entre los jabal\u00edes, que no gozan de buena fama, y s\u00f3lo podr\u00eda alabarlos por su inteligencia al unirse en el caso de ser atacados por un animal carn\u00edvoro. Los hipop\u00f3tamos y los rinocerontes deben tambi\u00e9n tener su lugar en un trabajo consagrado a la sociabilidad de los animales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se podr\u00eda escribir tambi\u00e9n varias p\u00e1ginas asombrosas sobre la sociabilidad y el mutuo afecto de las focas y morsas; y finalmente, podr\u00eda mencionarse los buenos sentimientos desarrollados entre las especies sociales de la familia de los cet\u00e1ceos. Pero es necesario, a\u00fan, decir algo sobre las sociedades de los monos, que son especialmente interesantes porque representan la transici\u00f3n a las sociedades de los hombres primitivos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Apenas es necesario recordar que estos mam\u00edferos que ocupan la cima misma del mundo animal, y son los m\u00e1s pr\u00f3ximos al hombre, por su constituci\u00f3n y por su inteligencia, se destacan por su extraordinaria sociabilidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Naturalmente, en tan vasta divisi\u00f3n del mundo animal, que incluye centenares de especies, encontramos inevitablemente la mayor diversidad de pareceres y costumbres. Pero, tomando todo esto con consideraci\u00f3n, es necesario reconocer que la sociabilidad, la acci\u00f3n en com\u00fan, la protecci\u00f3n mutua y el elevado desarrollo de los sentimientos que son consecuencia necesaria de la vida social, son los rasgos distintivos de casi toda la vasta divisi\u00f3n de los monos. Comenzando por las especies m\u00e1s peque\u00f1as y terminando por las m\u00e1s grandes, la sociabilidad es la regia, y tiene s\u00f3lo muy pocas excepciones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las especies de monos que viven solitarios son muy raras. As\u00ed, los monos nocturnos prefieren la vida aislada; los capuchinos (<em>Cebus capacinus<\/em>), y los \u00ab<em>ateles<\/em>\u00bb -grandes monos aulladores que se encuentran en el Brasil- y los aulladores en general, viven en peque\u00f1as familias; <strong>Wallace<\/strong> nunca encontr\u00f3 a los orangutanes de otro modo que aislados o en peque\u00f1os grupos de tres a cuatro individuos; y los gorilas, seg\u00fan parece, nunca se re\u00fanen en grupos. Pero todas las restantes especies de monos: chimpanc\u00e9s. gibones, los monos arb\u00f3reos de Asia y Africa, los macacos, mogotes, todos los pavianos parecidos a perros, los mandriles y todos los peque\u00f1os juguetones, son sociables en alto grado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Viven en grandes bandas y algunas re\u00fanen varias especies distintas. La mayor\u00eda de ellos se sienten completamente infelices cuando se hallan solitarios. El grito de llamada de cada mono inmediatamente re\u00fane a toda la banda, y todos juntos rechazan valientemente los ataques de casi todos los animales carn\u00edvoros y aves de rapi\u00f1a. Ni siquiera las \u00e1guilas se deciden a atacar a los monos. Saquean siempre nuestros campos en bandas, y entonces los viejos se encargan de la tarea de cuidar la seguridad de la sociedad. Los peque\u00f1as tit\u00edes, cuyas caritas infantiles tanto asombraron a Humboldt, se abrazan Y protegen mutuamente de la lluvia enrollando la cola alrededor del cuello del camarada que tiembla de fr\u00edo. Algunas especies tratan a sus camaradas heridos con extrema solicitud, y durante la retirada nunca abandonan a un herido antes de convencerse de que ha muerto, que est\u00e1 fuera de sus fuerzas el volverlo a la vida. As\u00ed, <strong>James Forbes<\/strong> refiere en sus <em>Oriental Memoirs<\/em> con qu\u00e9 persistencia reclamaron los monos a su partida la entrega del cad\u00e1ver de una hembra muerta, y que esta exigencia fue hecha en forma tal que comprendi\u00f3 perfectamente por qu\u00e9 \u00ab<em>los testigos de esta extraordinaria escena decidieron en, adelante no disparar nunca m\u00e1s contra los monos<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2106913\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutu-3-5-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"345\" data-id=\"2106913\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutu-3-5-OK.jpg 259w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutu-3-5-OK-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 460px) 100vw, 460px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los monos de algunas especies re\u00fanense varios cuando quieren volcar una piedra y recoger los huevos de hormigas que se encuentran bajo ella. Les pavianos de Africa del Norte (<em>Hamadryas<\/em>), que viven en grandes bandas, no s\u00f3lo colocan centinelas, sino que observadores dignos de toda fe los han visto formar una cadena para transportar a lugar seguro los frutos robados. Su coraje es bien conocido, y bastar\u00e1 recordar la descripci\u00f3n cl\u00e1sica de <strong>Brehm<\/strong>, que refiri\u00f3 detalladamente la lucha regular sostenida por su caravana antes de que los pavianos les permitieran proseguir viaje en el valle de Mensa, en Abisinia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Son conocidas tambi\u00e9n las travesuras de los monos de cola, que los han hecho merecedores de su propio nombre (<em>juguetones<\/em>), y gracias a este rasgo de sus sociedades, tambi\u00e9n es conocido el afecto mutuo que reina en las familias de chimpanc\u00e9s. Y si entre los monos superiores hay dos especies (<em>orangut\u00e1n y gorila<\/em>) que no se distinguen por la sociabilidad, necesario es recordar que ambas especies est\u00e1n limitadas a superficies muy reducidas (<em>una vive en Africa Central y la otra en las islas de Borneo y Sumatra<\/em>), y con toda evidencia constituyen los \u00faltimos restos moribundos de dos especies que fueron antes incomparablemente m\u00e1s numerosas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El gorila, por lo menos as\u00ed parece, ha sido sociable en tiempos pasados, siempre que los monos citados por el cartagin\u00e9s <strong>Hannon<\/strong> en la descripci\u00f3n de su viaje (<em>Periplus<\/em>) hayan sido realmente gorilas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De tal modo, aun en nuestra r\u00e1pida ojeada vemos que la vida en sociedades no constituye excepci\u00f3n en el mundo animal; por lo contrario, es regla general -ley de la naturaleza- y alcanza su m\u00e1s pleno desarrollo en los vertebrados superiores. Hay muy pocas especies que vivan solitarias o solamente en peque\u00f1as familias, y son comparativamente poco numerosas. A pesar de eso, hay fundamentos para suponer que, con pocas excepciones, todas las aves y los mam\u00edferos que en el presente no viven en reba\u00f1os o bandadas han vivido antes en sociedades, hasta que el g\u00e9nero humano se multiplic\u00f3 sobre la superficie de la tierra y comenz\u00f3 a librar contra ellos una guerra de exterminio, y del mismo modo comenz\u00f3 a destruir las fuentes de sus alimentos. \u00ab<em>On ne s&#8217;associe pas pour mourir<\/em>\u00bb -observ\u00f3 justamente <strong>Espinas<\/strong> (<em>en el libro Les Soci\u00e9t\u00e9s animales<\/em>). <strong>Houzeau<\/strong>, que conoc\u00eda bien el mundo animal de algunas partes de Am\u00e9rica antes de que los animales sufrieran el exterminio en gran escala de que los hizo objeto el hombre, expres\u00f3 en sus escritos el mismo pensamiento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La vida social se encuentra en el mundo animal en todos los grados de desarrollo; y de acuerdo con la gran idea de <strong>Herbert Spencer<\/strong>, tan brillantemente desarrollada en el trabajo de <strong>Perrier<\/strong>, <em>Colonies Animales<\/em>, las \u00ab<em>colonias<\/em>\u00ab, es decir, sociedades estrechamente ligadas, aparecen ya en el principio mismo del desarrollo del mundo animal. A medida que nos elevamos en la escala de la evoluci\u00f3n, vemos c\u00f3mo las sociedades de los animales se vuelven m\u00e1s y m\u00e1s conscientes. Pierden su car\u00e1cter puramente f\u00edsico, luego cesan de ser instintivas y se hacen razonadas. Entre los vertebrados superiores, la sociedad es ya temporaria, peri\u00f3dica, o sirve para la satisfacci\u00f3n de alguna necesidad definida, por ejemplo la reproducci\u00f3n, las migraciones, la caza o la defensa mutua. Se hace hasta accidental, por ejemplo, cuando las aves se re\u00fanen contra un rapaz, o los mam\u00edferos se juntan para emigrar bajo la presi\u00f3n de circunstancias excepcionales. En este \u00faltimo caso, la sociedad se convierte en una desviaci\u00f3n voluntaria del modo habitual de vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, la uni\u00f3n a veces es de dos o tres grados: al principio, la familia; despu\u00e9s, el grupo, y por \u00faltimo, la sociedad de grupos, ordinariamente dispersos, pero que se re\u00fanen en caso de necesidad, como hemos visto en el ejemplo de los b\u00fafalos y otros rumiantes durante sus cambios de lugar. La asociaci\u00f3n tambi\u00e9n toma formas m\u00e1s elevadas, y entonces asegura mayor independencia para cada individuo, sin privarlo, al mismo tiempo, de las ventajas de la vida social. De tal modo, en la mayor\u00eda de los roedores, cada familia tiene su propia vivienda, a la que puede retirarse si desea el aislamiento; pero esas viviendas se distribuyen en pueblos y ciudades enteras, de modo que aseguren a todos los habitantes las comodidades todas y los placeres de la vida social. Por \u00faltimo, en algunas especies, como, por ejemplo, las ratas, marmotas, liebres, etc&#8230;, la sociabilidad de la vida se mantiene a pesar de su car\u00e1cter pendenciero, o, en general, a pesar de las inclinaciones ego\u00edstas de los individuos tomados separadamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En estos casos, la vida social, por consiguiente, no est\u00e1 condicionada, como en las hormigas y abejas, por la estructura fisiol\u00f3gica; aprovechan de ella, por las ventajas que presenta, la ayuda mutua o por los placeres que proporciona. Y esto, finalmente, se manifiesta en todos los grados posibles, y la mayor variedad de caracteres individuales y espec\u00edficos y la mayor variedad de formas de vida social es su consecuencia, y para nosotros una prueba m\u00e1s de su generalidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La sociabilidad, es decir, la necesidad experimentada por los animales de asociarse con sus semejantes, el amor a la sociedad por la sociedad, unido al \u00ab<em>goce de la vida\u00bb, <\/em>s\u00f3lo ahora comienza a recibir la debida atenci\u00f3n por parte de los zo\u00f3logos. Actualmente sabemos que todos los animales, comenzando por las hormigas, pasando a las aves y terminando con los mam\u00edferos superiores, aman los juegos, gustan de luchar y correr uno en pos de otro, tratando de atraparse mutuamente, gustan de burlarse, etc\u00e9tera, y as\u00ed muchos juegos son, por as\u00ed decirlo, la escuela preparatoria para los individuos j\u00f3venes, prepar\u00e1ndolos para obrar convenientemente cuando entren en la madurez; a la par de ellos, existen tambi\u00e9n juegos que, aparte de sus fines utilitarios, junto con las danzas y canciones, constituyen la simple manifestaci\u00f3n de un exceso de fuerzas vitales, \u00ab<em>de un goce de la vida<\/em>\u00ab, y expresan el deseo de entrar, de un modo u otro, en sociedad con los otros individuos de su misma especie, o hasta de otra. Dicho m\u00e1s brevemente, estos juegos constituyen la manifestaci\u00f3n de la sociabilidad en el verdadero sentido de la palabra, como rasgo distintivo de todo el mundo animal. Ya sea el sentimiento de miedo experimentado ante la aparici\u00f3n de un ave de rapi\u00f1a, o una \u00ab<em>explosi\u00f3n de alegr\u00eda<\/em>\u00bb que se manifiesta cuando los animales est\u00e1n sanos y, en especial, son j\u00f3venes, o bien sencillamente el deseo de liberarse del exceso de impresiones y de la fuerza vital bullente, la necesidad de comunicar sus impresiones a los dem\u00e1s, la necesidad del juego en com\u00fan, de parlotear, o simplemente la sensaci\u00f3n de la proximidad de otros seres vivos, parientes, esta necesidad se extiende a toda la naturaleza; y en tal alto grado como cualquier funci\u00f3n fisiol\u00f3gica, constituye el rasgo caracter\u00edstico de la vida y la impresionabilidad en general. Esta necesidad alcanza su m\u00e1s elevado desarrollo y toma las formas m\u00e1s bellas en los mam\u00edferos, especialmente en los individuos j\u00f3venes, y m\u00e1s a\u00fan en las aves; pero ella se extiende a toda la naturaleza. Ha sido detenidamente observada por los mejores naturalistas, incluyendo a <strong>Pierre Huber<\/strong>, aun entre las hormigas; y no hay duda de que esa misma necesidad, ese mismo instinto, re\u00fane a las mariposas y otros insectos en, las enormes columnas de que hemos hablado antes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La costumbre de las aves de reunirse para danzar juntas y adornar los lugares donde se entregan habitualmente a las danzas probablemente es bien conocida por los lectores, aunque sea gracias a las p\u00e1ginas que <strong>Darwin<\/strong> dedic\u00f3 a esta materia en su <em>Origen del Hombre<\/em> (cap. XIII).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los visitantes del jard\u00edn zool\u00f3gico de Londres conocen tambi\u00e9n la glorieta, bellamente adornada, del \u00ab<em>pajarito satinado<\/em>\u00bb construida con ese mismo fin. Pero esta costumbre de danzar resulta mucho m\u00e1s extendida de lo que antes se supon\u00eda, y <strong>W. Hudson<\/strong>, en su obra maestra sobre la regi\u00f3n del Plata, hace una descripci\u00f3n sumamente interesante de las complicadas danzas ejecutadas por numerosas especies de avesrascones, jilgueros, avefr\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La costumbre de cantar en com\u00fan que existe en algunas especies de aves, pertenece a la misma categor\u00eda de instintos sociales. En grado asombro est\u00e1 desarrollada en el chaj\u00e1 sudamericano (<em>Chauna Chavarria, de raza pr\u00f3xima al ganso<\/em>) y al que los ingleses dieron el apodo m\u00e1s prosaico de \u00ab<em>copetuda chillona<\/em>\u00ab. Estas aves se re\u00fanen, a veces, en enormes bandadas y en tales casos organizan a menudo todo un concierto, <strong>Hudson<\/strong> las encontr\u00f3 cierta vez en cantidades innumerables, posadas alrededor de un lago de las Pampas, en bandadas separadas de unas quinientas aves.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Pronto<\/em> -dice- <em>una de las bandadas que se hallaba cercana a m\u00ed comenz\u00f3 a cantar, y este coro poderoso no ces\u00f3 durante tres o cuatro minutos. Cuando hubo cesado, la bandada vecina comenz\u00f3 el canto, y, a continuaci\u00f3n de ella, la siguiente, y as\u00ed sucesivamente hasta que lleg\u00f3 el canto de la bandada que se hallaba en la orilla opuesta del lago, y cuyo sonido se transmit\u00eda claramente por el agua; luego, poco a poco, se callaron y de nuevo comenz\u00f3 a resonar a mi lado<\/em>.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otra vez el mismo zo\u00f3logo tuvo ocasi\u00f3n de observar a una innumerable bandada de chaj\u00e1s que cubr\u00eda toda la Ranura, pero esta vez dividida no en secciones, sino en parejas y en grupos peque\u00f1os. Alrededor de. las nueve de la noche, \u00ab<em>de repente toda esta masa de aves, que cubr\u00eda los pantanos en millas enteras a la redonda, estall\u00f3 en un poderoso canto vespertino&#8230;\u00a0<\/em><\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Val\u00eda la pena cabalgar un centenar de millas para escuchar tal concierto<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A la observaci\u00f3n precedente se puede agregar que el chaj\u00e1, como todos los animales sociales, se domestica f\u00e1cilmente y se aficiona mucho al hombre. D\u00edcese que \u00ab<em>son aves pac\u00edficas que raramente disputan<\/em>\u00bb a pesar de estar bien armadas y provistas de espolones bastante amenazadores en las alas. La vida en sociedad, sin embargo, hace superflua este arma.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hecho de que la vida social sirva de arma poderos\u00edsima en la lucha por la existencia (<em>tomando este t\u00e9rmino en el sentido amplio de la palabra<\/em>) es confirmado, como hemos visto en las p\u00e1ginas precedentes, por ejemplos bastante diversos, y de tales ejemplos, si necesario fuera, se podr\u00eda citar un n\u00famero incomparablemente mayor. La vida en sociedad, como hemos visto, da a los insectos m\u00e1s d\u00e9biles, a las aves m\u00e1s d\u00e9biles y a los mam\u00edferos m\u00e1s d\u00e9biles, la posibilidad de defenderse de los ataques de las aves y animales carn\u00edvoros m\u00e1s temibles, o prevenirse de ellos. Ella les asegura la longevidad; da a las especies la posibilidad de criar una descendencia con el m\u00ednimo de desgaste innecesario de energ\u00edas y de sostener su n\u00famero aun en caso de natalidad muy baja; permite a lo animales gregarios realizar sus migraciones y encontrar nuevos lugares de residencia. Por esto, aun reconociendo enteramente que la fuerza, la velocidad, la coloraci\u00f3n protectora, la astucia, y la resistencia al fr\u00edo y hambre, mencionadas por <strong>Darwin y Wallace<\/strong> realmente constituye cualidades que hacen al individuo o a las especies m\u00e1s aptos en algunas circunstancias, nosotros, junto con esto, afirmamos que la sociabilidad es la ventaja m\u00e1s grande en la lucha por la existencia en todas las circunstancias naturales, sean cuales fueran. Las especies que voluntaria o involuntariamente reniegan de ella, est\u00e1n condenadas a. la extinci\u00f3n, mientras que los animales que saben unirse del mejor modo, tienen mayores oportunidades para subsistir y para un desarrollo m\u00e1ximo, a pesar de ser inferiores a los otros en cada una de las particularidades enumeradas por <strong>Darwin y Wallace<\/strong>, con excepci\u00f3n solamente de las facultades intelectuales. Los vertebrados superiores, y en especial \u00e9l g\u00e9nero humano, sirven como la mejor demostraci\u00f3n de esta afirmaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a las facultades intelectuales desarrolladas, todo darwinista est\u00e1 de acuerdo con <strong>Darwin<\/strong> en que ellas constituyen el instrumento m\u00e1s poderoso en la lucha por la existencia y la fuerza m\u00e1s poderosa para el desarrollo m\u00e1ximo; pero debe estar de acuerdo, tambi\u00e9n, en que las facultades intelectuales, m\u00e1s a\u00fan que todas las otras, est\u00e1n condicionadas en su desarrollo por la vida social. La lengua, la imitaci\u00f3n, la experiencia acumulada, son condiciones necesarias para el desarrollo de las facultades intelectuales, y precisamente los animales no sociables suelen estar desprovistos de ellas. Por eso nosotros encontramos que en la cima de las diversas clases se hallan animales tales como la abeja, la hormiga y termita, en los insectos, entre los cuales est\u00e1 altamente desarrollada la sociabilidad, y con ella, naturalmente, las facultades intelectuales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Los m\u00e1s aptos<\/em>\u00ab, los mejor dotados para la lucha con todos los elementos hostiles son, de tal modo, los animales sociales, de manera que se puede reconocer la sociabilidad como el factor principal de la evoluci\u00f3n progresiva, tanto indirecto, porque asegura el bienestar de la especie junto con la disminuci\u00f3n del gasto in\u00fatil de energ\u00eda, como directo, porque favorece el crecimiento de las facultades intelectuales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, es evidente que la vida en sociedad ser\u00eda completamente imposible sin el correspondiente desarrollo de los sentimientos sociales, en especial, si el sentimiento colectivo de justicia (<em>principio fundamental de la moral<\/em>) no se hubiera desarrollado y convertido en costumbre. Si cada individuo abusara constantemente de sus ventajas personales y los restantes no intervinieran en favor del ofendido, ninguna clase de vida social ser\u00eda posible. Por esto, en todos los animales sociales, aunque sea poco, debe desarrollarse el sentimiento de justicia. Por grande que sea la distancia de donde vienen las golondrinas o las grullas, tanto las unas como las otras vuelven cada una al mismo nido que construyeron o repararon el a\u00f1o anterior. Si alg\u00fan gorri\u00f3n perezoso (<em>o joven<\/em>) trata de apoderarse de un nido que construye su camarada, o aun robar de \u00e9l algunas piajuelas, todo el grupo local de gorriones interviene en contra del camarada perezoso; lo mismo en muchas otras aves, y es evidente que, si semejantes intervenciones no fueran la regla general, entonces las sociedades de aves para el anidamiento ser\u00edan imposibles. Los grupos separados de ping\u00fcinos tienen su lugar de descanso y su lugar de pesca y no se pelean por ellos. Los reba\u00f1os de ganado corn\u00fapeta de Australia tienen cada uno su lugar determinado, adonde invariablemente se dirigen d\u00eda a d\u00eda a descansar, etc\u00e9tera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Disponemos de gran cantidad de observaciones directas que hablan del acuerdo que reina entre las sociedades de aves anidadoras, en las poblaciones de roedores, en los reba\u00f1os de herb\u00edvoros, etc.; pero por otra parte, sabemos que son muy pocos los animales sociales que disputan constantemente entre s\u00ed, como hacen las ratas de nuestras despensas, o las morsas que pelean por el lugar para calentarse al sol en las riberas que ocupan. La sociabilidad, de tal modo, pone l\u00edmites a la lucha f\u00edsica y da lugar al desarrollo de los mejores sentimientos morales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es bastante conocido el elevado desarrollo del amor paternal en todas las clases de animales, sin exceptuar siquiera a los leones y tigres. Y en cuanto a las aves j\u00f3venes y a los mam\u00edferos, que vemos constantemente en relaciones mutua!, en sus sociedades reciben ya el m\u00e1ximo desarrollo, la simpat\u00eda, la comunidad de sentimientos y no el amor de s\u00ed mismos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Dejando de lado los actos realmente conmovedores de apego y compasi\u00f3n que se han observado tanto entre los animales dom\u00e9sticos como entre los salvajes mantenidos en cautiverio, disponemos de un n\u00famero suficiente de hechos plenamente comprobados que testimonian la manifestaci\u00f3n del sentimiento de compasi\u00f3n entre los animales salvajes en libertad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2106912\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-Mutuo-3-6-OK.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"283\" data-id=\"2106912\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Max Perty y L. B\u00fcchner<\/strong> reunieron no pocos de tales hechos. El relato de <strong>Wood<\/strong> de c\u00f3mo una marta apareci\u00f3 para levantar y llevarse a una compa\u00f1era lastimada. goza de una popularidad bien merecida. A la misma categor\u00eda de hechos se refiere la conocida observaci\u00f3n del capit\u00e1n <strong>Stanbury<\/strong>, durante su viaje por la altiplanicie de Utah, en las Monta\u00f1as Rocosas, citada por <strong>Darwin<\/strong>. <strong>Stanbury<\/strong> observ\u00f3 a un pelicano ciego que era alimentado, y bien alimentado, por otros pel\u00edcanos, que le tra\u00edan pescado desde cuarenta y cinco verstas. <strong>H. Weddell<\/strong>, durante su viaje por Bolivia y Per\u00fa, observ\u00f3 m\u00e1s de una vez que, cuando un reba\u00f1o de vicu\u00f1as es perseguido por cazadores, los machos fuertes cubren la retirada del reba\u00f1o, separ\u00e1ndose a prop\u00f3sito para proteger a los que se retiran. Lo mismo se observa constantemente en Suiza entre las cabras salvajes. Casos de compasi\u00f3n de los animales hacia sus camaradas heridos son constantemente citados por los zo\u00f3logos que estudian la vida de la naturaleza: y s\u00f3lo ha de asombrarse uno por la vanagloria del hombre, que desea indefectiblemente apartarse del mundo animal, cuando se ve que semejantes casos no son generalmente reconocidos. Adem\u00e1s, son perfectamente naturales. La compasi\u00f3n necesariamente se desarrolla en la vida social. Pero la compasi\u00f3n, a su vez, indica un progreso general importante en el campo de las facultades intelectuales y de la sensibilidad. Es el primer paso hacia el desarrollo de los sentimientos morales superiores, y, a su vez, se vuelve agente poderoso del m\u00e1ximo desarrollo progresivo, de la evoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si las opiniones expuestas en las p\u00e1ginas precedentes son correctas, entonces surge, naturalmente, la cuesti\u00f3n: \u00bfhasta d\u00f3nde concuerdan con la teor\u00eda de la lucha por la existencia, de la manera como ha sido desarrollada por <strong>Darwin<\/strong>, <strong>Wallace<\/strong> y sus continuadores? Y yo contestar\u00e9 brevemente ahora a esta importante cuesti\u00f3n. Ante todo, ning\u00fan naturalista dudar\u00e1 de que la idea de la lucha por la existencia, conducida a trav\u00e9s de toda la naturaleza org\u00e1nica, constituye la m\u00e1s grande generalizaci\u00f3n de nuestro siglo. La vida es lucha, y en esta lucha sobreviven los m\u00e1s aptos. Pero, la cuesti\u00f3n reside en esto: \u00bfllega esta competencia hasta los l\u00edmites supuestos por <strong>Darwin<\/strong> o, a\u00fan, por <strong>Wallace<\/strong>? y, \u00bfdesempe\u00f1\u00f3 en el desarrollo del reino animal el papel que se le atribuye?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La idea que <strong>Darwin<\/strong> llev\u00f3 a trav\u00e9s de todo su libro sobre el origen de las especies es, sin duda, la idea de la existencia de una verdadera competencia, de una lucha dentro de cada grupo animal por el alimento, la seguridad y la posibilidad de dejar descendencia. A menudo habla de regiones saturadas de vida animal hasta los l\u00edmites m\u00e1ximos, y de tal saturaci\u00f3n deduce la inevitabilidad de la competencia, de la lucha entre los habitantes. Pero si empezamos a buscar en su libro pruebas reales de tal competencia, debemos reconocer que no existen testimonios suficientemente convincentes. Si acudirnos al p\u00e1rrafo titulado \u00ab<em>La lucha por la existencia es riguros\u00edsima entre individuos y variedades de una misma especie<\/em>\u00ab, no encontramos entonces en \u00e9l aquella abundancia de pruebas y ejemplos que estamos acostumbrados a encontrar en toda obra de <strong>Darwin<\/strong>. En confirmaci\u00f3n de la lucha entre los individuos de una misma especie no se trae, bajo el t\u00edtulo arriba citado, ni un ejemplo; se acepta como axioma. La competencia entre las especies cercanas de animales es afirmada s\u00f3lo por cinco ejemplos, de los cuales, en todo caso, uno (<em>que se refiere a dos especies de mirlos<\/em>) resulta dudoso, seg\u00fan las m\u00e1s recientes observaciones, y otro (<em>referente a las ratas<\/em>), tambi\u00e9n suscitar\u00e1 dudas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si comenzamos a buscar en <strong>Darwin<\/strong> mayores detalles con objeto de convencernos hasta d\u00f3nde el crecimiento de una especie realmente est\u00e1 condicionado por el decrecimiento de otra especie, encontramos que, con su habitual rectitud, dice \u00e9l lo siguiente: \u00ab<em>Podemos conjeturar (dimley see) por qu\u00e9 la competencia debe ser tan rigurosa entre las formas emparentadas que llenan casi un mismo lugar en la naturaleza; pero, probablemente en ning\u00fan caso podr\u00edamos determinar con precisi\u00f3n por qu\u00e9 una especie ha logrado la victoria sobre otras en la gran batalla de la vida<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a <strong>Wallace<\/strong>, que cita en su exposici\u00f3n del darwinismo los mismos hechos, pero bajo el t\u00edtulo ligeramente modificado (\u00ab<em>La lucha por la existencia entre los animales y las plantas estrechamente emparentadas a menudo es riguros\u00edsima<\/em>\u00ab), hace la observaci\u00f3n siguiente, que da a los hechos arriba citados un aspecto completamente distinto. Dice:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>En algunos casos, sin duda, se libra una verdadera guerra entre dos especies, y la especie m\u00e1s fuerte mata a la m\u00e1s d\u00e9bil; pero esto de ning\u00fan modo es necesario y pueden darse casos en que especies m\u00e1s d\u00e9biles f\u00edsicamente pueden vencer, debido a su mayor poder de multiplicaci\u00f3n r\u00e1pida, a la mayor resistencia con respecto a las condiciones clim\u00e1ticas hostiles o a la mayor astucia que les permite evitar los ataques de sus enemigos comunes<\/em>.\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De tal manera, en casos semejantes, lo que se atribuye a la competencia, a la lucha, puede ocurrir que de ning\u00fan modo sea competencia ni lucha. De ning\u00fan modo una especie desaparece porque otra especie la ha exterminado o la ha hecho morir de consunci\u00f3n tom\u00e1ndole los medios de subsistencia, sino porque no pudo adaptarse bien a nuevas condiciones, mientras que la otra especie logr\u00e9 hacerlo. La expresi\u00f3n \u00ab<em>lucha por la existencia<\/em>\u00bb tal vez se emplea aqu\u00ed, una vez m\u00e1s, en su sentido figurado, y por lo visto no tiene otro sentido. En cuanto a la competencia real por el alimento entre los individuos de una misma especie que <strong>Darwin<\/strong> ilustr\u00f3 en otro lugar con un ejemplo tomado de la vida del ganado corn\u00fapeta de Am\u00e9rica del Sur durante una sequ\u00eda, el valor de este ejemplo disminuye significativamente porque ha sido tomado de la vida de animales dom\u00e9sticos. En circunstancias semejantes, los bisontes emigran con el objeto de evitar la competencia por el alimento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por m\u00e1s rigurosa que sea la lucha entre las plantas -y est\u00e1 plenamente demostrada-, podemos s\u00f3lo repetir con respecto a ella la observaci\u00f3n de <strong>Wallace<\/strong>: \u00ab<em>Que las plantas viven all\u00ed donde pueden<\/em>\u00ab, mientras que los animales, en grado considerable, tienen la posibilidad de elegirse ellos mismos el lugar de residencia. Y nosotros nos preguntamos de nuevo: \u00bfen qu\u00e9 medida existe realmente la competencia, la lucha, dentro de cada especie animal? \u00bf En qu\u00e9 est\u00e1 basada esta suposici\u00f3n?<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-10887\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Mossos-incautan-plantas-marihuana-valoradas_EDIIMA20171021_0108_19.jpg\" alt=\"\" width=\"643\" height=\"362\" data-id=\"10887\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Mossos-incautan-plantas-marihuana-valoradas_EDIIMA20171021_0108_19.jpg 643w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/04\/Mossos-incautan-plantas-marihuana-valoradas_EDIIMA20171021_0108_19-300x169.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 643px) 100vw, 643px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La misma observaci\u00f3n tengo que hacer con respecto al argumento \u00ab<em>indirecto<\/em>\u00bb en favor de la realidad de una competencia rigurosa y la lucha por la existencia dentro de cada especie, que se puede deducir del \u00ab<em>exterminio de las variedades de transici\u00f3n<\/em>\u00ab, mencionadas tan a menudo por <strong>Darwin<\/strong>. Lo que pasa es lo siguiente: Como es sabido, durante mucho tiempo ha confundido a todos los naturalistas, y al mismo <strong>Darwin<\/strong> la dificultad que \u00e9l ve\u00eda en la ausencia de una gran cadena de formas intermedias entre especies estrechamente emparentadas; y sabido es que <strong>Darwin<\/strong> busc\u00f3 la soluci\u00f3n de esta dificultad en el exterminio supuesto por \u00e9l de todas las formas intermedias. Sin embargo, la lectura atenta de los diferentes cap\u00edtulos en los que <strong>Darwin y Wallace<\/strong> hab\u00edan de esta materia, f\u00e1cilmente llevan a la conclusi\u00f3n de que la palabra \u00ab<em>exterminio<\/em>\u00bb empleada por ellos de ning\u00fan modo se refiere al exterminio real, y menos a\u00fan al exterminio por falta de alimento y, en general, por la superpoblaci\u00f3n. La observaci\u00f3n que hizo <strong>Darwin<\/strong> acerca del significado de su expresi\u00f3n: \u00ab<em>lucha por la existencia<\/em>\u00ab, evidentemente se aplica en igual medida tambi\u00e9n a la palabra \u00ab<em>exterminio<\/em>\u00ab: la \u00faltima de ninguna manera puede ser comprendida en su sentido directo, sino \u00fanicamente en el sentido \u00ab<em>metaf\u00f3rico<\/em>\u00bb figurado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si partimos de la suposici\u00f3n que una superficie determinada est\u00e1 saturada de animales hasta los l\u00edmites m\u00e1ximos de su capacidad, y que, debido a esto, entre todos sus habitantes se libra una lucha aguda por los medios de subsistencia indispensables -y en cuyo caso cada animal est\u00e1 obligado a luchar contra todos sus cong\u00e9neres para obtener el alimento cotidiano-, entonces la aparici\u00f3n de una variedad nueva, y que ha tenido \u00e9xito, sin duda consistir\u00e1 en muchos casos (<em>aunque no siempre<\/em>) en la aparici\u00f3n de individuos tales que podr\u00e1n apoderarse de una parte de los medios de subsistencia mayor que la que les corresponde en justicia; entonces el resultado ser\u00eda realmente que semejantes individuos condenar\u00edan a la consunci\u00f3n tanto a la forma paterna original que no pelee la nueva modificaci\u00f3n, como a todas las formas intermedias que ni poseyeran la nueva especialidad en el mismo grado que ellos. Es muy posible que al principio <strong>Darwin<\/strong> comprendiera la aparici\u00f3n de las nuevas variedades precisamente en tal aspecto; por lo menos, el uso frecuente de la palabra \u00ab<em>exterminio<\/em>\u00bb produce tal impresi\u00f3n. Pero tanto \u00e9l como <strong>Wallace<\/strong> conoc\u00edan demasiado bien la naturaleza para no ver que de ning\u00fan modo \u00e9sta es la \u00fanica soluci\u00f3n posible y necesaria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si las condiciones f\u00edsicas y biol\u00f3gicas de una superficie determinada y tambi\u00e9n la extensi\u00f3n ocupada por cierta especie, y el modo de vida de todos los miembros de esta especie, permanecieron siempre invariables, entonces la aparici\u00f3n repentina de una variedad realmente podr\u00eda llevar a la consunci\u00f3n y al exterminio de todos los individuos que no poseyeran, en la medida necesaria, el nuevo rasgo que caracteriza a la nueva variedad. Pero, precisamente, no vemos en la naturaleza semejante combinaci\u00f3n de condiciones, semejante invariabilidad. Cada especie tiende constantemente a la expansi\u00f3n de su lugar de residencia, y la emigraci\u00f3n a nuevas residencias es regla general, tanto para las aves di vuelo r\u00e1pido como para el caracol de marcha lenta. Luego, en cada extensi\u00f3n determinada de la superficie terrestre, se producen constantemente cambios f\u00edsicos, y el rasgo caracter\u00edstico de las nuevas variedades entre los animales en un inmenso n\u00famero de casos -quiz\u00e1 en la mayor\u00eda- no es de ning\u00fan modo la aparici\u00f3n de nuevas adaptaciones para arrebatar el alimento de la boca de sus cong\u00e9neres -el alimento es s\u00f3lo una de las centenares de condiciones diversas de la existencia-, sino, como el mismo <strong>Wallace<\/strong> demostr\u00f3 en un hermoso p\u00e1rrafo sobre la \u00ab<em>divergencia de las caracteres<\/em>\u00bb (<em><strong>Darwinism<\/strong>, p\u00e1gina 107<\/em>), el principio de la nueva variedad puede ser la formaci\u00f3n de nuevas costumbres, la migraci\u00f3n a nuevos lugares de residencia y la transici\u00f3n a nuevas formas de alimentos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En todos estos casos, no ocurrir\u00e1 ning\u00fan exterminio, hasta faltar\u00e1 \u00a1a lucha por el alimento, puesto que la nueva adaptaci\u00f3n servir\u00e1 para suavizar la competencia, si la \u00faltima existiera realmente, y sin embargo, se producir\u00e1, transcurrido cierto tiempo, una ausencia de eslabones intermedias como resultado de la simple supervivencia de aqu\u00e9llos que est\u00e1n mejor adaptados a las nuevas condiciones. Se realizar\u00e1 esto tambi\u00e9n, sin duda, como si ocurriera el exterminio de las formas originales supuesto por la hip\u00f3tesis. Apenas es necesario agregar que, si admitimos junto con Spencer, junto con todos los <strong><em>lamarckianos<\/em> <\/strong>y el mismo <strong>Darwin<\/strong>, la influencia modificadora del medio ambiente en las especies que viven en \u00e9l -y la ciencia contempor\u00e1nea se mueve m\u00e1s y m\u00e1s en esta direcci\u00f3n-, entonces habr\u00e1 menos necesidad a\u00fan de la hip\u00f3tesis del exterminio de las formas intermedias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La importancia de las migraciones de los animales para la aparici\u00f3n y el afianzamiento de las nuevas variedades, y, por \u00faltimo, de las nuevas especies, que se\u00f1al\u00f3 <strong>Moritz Wagner<\/strong>, ha sido bien reconocida posteriormente por el mismo <strong>Darwin<\/strong>. En realidad, no es raro que parte de los animales de una especie determinada sean sometidos a nuevas condiciones de vida, y a veces separados de la parte restante de su especie, por lo cual aparece y se afianza una nueva raza o variedad. Esto fue reconocido ya por <strong>Darwin<\/strong>, pero las \u00faltimas investigaciones subrayaron a\u00fan m\u00e1s la importancia de este factor, y mostraron tambi\u00e9n de qu\u00e9 modo la amplitud del territorio ocupado por esta determinada especie a esta amplitud <strong>Darwin<\/strong>, con fundamentos plenos, atribu\u00eda gran importancia para la aparici\u00f3n de nuevas variedades puede estar unida al aislamiento de cierta parte de una especie determinada, en virtud de los cambios geol\u00f3gicos locales o la aparici\u00f3n de obst\u00e1culos locales. Entrar aqu\u00ed a juzgar toda esta amplia cuesti\u00f3n ser\u00eda imposible, pero bastar\u00e1n algunas observaciones para ilustrar la acci\u00f3n combinada de tales influencias. Corro es sabido, no es raro que parte de una especie determinada recurra a un nuevo g\u00e9nero de alimento. Por ejemplo, si se produce una escasez de pi\u00f1as en los bosques de alerces, las ardillas se trasladan a los pinares, y este cambio de alimento, como se\u00f1al\u00f3 <strong>Poliakof<\/strong>, produce cambios fisiol\u00f3gicos determinados en el organismo de esas ardillas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si este cambio de costumbres no se prolonga, si al a\u00f1o siguiente hay otra vez abundancia de pi\u00f1as en los sombr\u00edos bosques de alerces, entonces, evidentemente, no se forma ninguna variedad nueva. Pero si parte de la inmensa extensi\u00f3n ocupada por las ardillas empieza a cambiar de car\u00e1cter f\u00edsico, digamos debido a la suavizaci\u00f3n del clima, o a la desecaci\u00f3n, y estas dos causas facilitaran el aumento de la superficie de los pinares en desmedro de los bosques de alerces, y si algunas otras condiciones contribuyeran a hacer que parte de las ardillas se mantuvieran en los bordes de la regi\u00f3n, entonces aparecer\u00e1 una nueva variedad, es decir, una especie nueva de ardillas. Pero la aparici\u00f3n de esta variedad no ir\u00e1 acompa\u00f1ada, decididamente, por nada que pudiese merecer el nombre, de exterminio entre ardillas. Cada a\u00f1o sobrevivir\u00e1 una proporci\u00f3n algo mayor, en comparaci\u00f3n con otras, de ardillas de esta variedad nueva y mejor adaptada, y los eslabones intermedios se extinguir\u00e1n en el transcurso del tiempo, de a\u00f1o en a\u00f1o, sin que sus competidores <strong><em>malthusianos<\/em> <\/strong>las condenen de ning\u00fan modo a muerte por hambre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Precisamente procesos semejantes se realizan ante nuestros ojos, debidos a los grandes cambios f\u00edsicos que se producen en las vastas extensiones de Asia Central a consecuencia de la desecaci\u00f3n que evidentemente se viene produciendo all\u00ed desde el per\u00edodo glacial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tomemos otro ejemplo. Ha sido demostrado por los ge\u00f3logos que el actual caballo salvaje (<em>Equus Przewalski<\/em>) es el resultado del lento proceso de evoluci\u00f3n que se realiz\u00f3 en el transcurso de las \u00faltimas partes del per\u00edodo terciario y de todo el cuaternario (<em>el glacial y el posglacial<\/em>), y durante el transcurso de esta larga serie de siglos, los antecesores del caballo actual no permanecieron en ninguna superficie determinada del globo terrestre. Por lo contrario, erraron por el viejo y el nuevo mundo, y con toda probabilidad, por \u00faltimo, volvieron completamente transformados en el curso de sus numerosas migraciones, a los mismos pastos que dejaron en otros tiempos. De esto resulta claro que, si no encontramos ahora en Asia todos los eslabones intermedios entre el caballo salvaje actual y sus ascendientes asi\u00e1ticos posterciarios, de ning\u00fan modo significa que los eslabones intermedios fueran exterminados. Semejante exterminio jam\u00e1s ha ocurrido. Ni siquiera puede haber tan elevada mortandad entre las especies ancestrales del caballo actual: los individuos que pertenec\u00edan a las variedades y especies intermedias perecieron en las condiciones m\u00e1s comunes -a menudo aun en medio de la abundancia de alimento- y sus restos se hallan dispersos ahora en el seno de la tierra por todo el globo terr\u00e1queo. Dicho m\u00e1s brevemente, si reflexionamos sobre esta materia y releemos atentamente lo que el mismo <strong>Darwin<\/strong> escribi\u00f3 sobre ella, veremos que si empleamos ya la palabra \u00ab<em>exterminio<\/em>\u00bb en relaci\u00f3n con las variedades transitorias, hay que utilizarla una vez m\u00e1s en el sentido metaf\u00f3rico, figurado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo mismo es menester observar con respecto a expresiones tales como \u00ab<em>rivalidad<\/em>\u00bb o \u00ab<em>competencia<\/em>\u00bb (<em>competition<\/em>). Estas dos expresiones fueron empleadas tambi\u00e9n constantemente por <strong>Darwin<\/strong> (<em>v\u00e9ase por ejemplo, el cap\u00edtulo \u00abSobre la extinci\u00f3n\u00bb<\/em>) m\u00e1s bien como imagen o como medio de expresi\u00f3n, no d\u00e1ndole el significado de lucha real por los medios de subsistencia entre las dos partes de una misma especie. En todo caso, la ausencia de las formas intermedias no constituye un argumento en favor de la lucha recrudecida y de la competencia aguda por los medios de subsistencia -de la rivalidad, prolong\u00e1ndose ininterrumpidamente dentro de cada especie animal- es, seg\u00fan la expresi\u00f3n del profesor <strong>Geddes<\/strong>, el \u00ab<em>argumento aritm\u00e9tico<\/em>\u00bb tomado en pr\u00e9stamo a <strong>Malthus<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero este argumento no prueba nada semejante. Con el mismo derecho podr\u00edamos tomar algunas aldeas del Sureste de Rusia, cuyos habitantes no han sufrido por la carencia de alimento, pero que, al mismo tiempo, nunca tuvieron clase alguna de instalaciones sanitarias; y habiendo observado que en los \u00faltimos setenta u ochenta a\u00f1os la natalidad media alcanza en ellas al 60 por 1.000, y, sin embargo, la poblaci\u00f3n durante este tiempo no ha aumentado -tengo en mis manos tales hechos concretos- podr\u00edamos quiz\u00e1 llegar a la conclusi\u00f3n de que un tercio de los reci\u00e9n nacidos muere cada a\u00f1o sin haber llegado al sexto mes de vida; la mitad de los ni\u00f1os muere en el curso de los cuatro a\u00f1os siguientes, y de cada centenar de nacidos, s\u00f3lo 17 alcanzan la edad de veinte a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-6216\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/ni\u00f1os-ante-elefante-Confucio-y-Mencio.jpg\" alt=\"\" width=\"680\" height=\"452\" data-id=\"6216\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/ni\u00f1os-ante-elefante-Confucio-y-Mencio.jpg 680w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/ni\u00f1os-ante-elefante-Confucio-y-Mencio-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/10\/ni\u00f1os-ante-elefante-Confucio-y-Mencio-678x452.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De tal modo los reci\u00e9n venidos al mundo se van de \u00e9l antes de alcanzar la edad en que pudieran llegar a ser competidores. Es evidente, sin embargo, que si algo semejante ocurre en el medio humano. ello es m\u00e1s probable a\u00fan entre los animales. Y realmente, en el mundo de los plum\u00edferos se produce la destrucci\u00f3n de huevos en medida tan colosal que al principio del verano los huevos constituyen el alimento principal de algunas especies de animales. No hablo ya de las tormentas e inundaciones que destruyen por millones los nidos en Am\u00e9rica y en Asia, y de los cambios bruscos de tiempo por los cuales perecen en masa los individuos j\u00f3venes de los mam\u00edferos. Cada tormenta, cada inundaci\u00f3n, cada cambio brusco de temperatura, cada incursi\u00f3n de las ratas a los nidos de las aves, destruyen a aquellos competidores que parecen tan terribles en el papel. En cuanto a los hechos de la multiplicaci\u00f3n extremadamente r\u00e1pida de los caballos y del ganado corn\u00fapeta de Am\u00e9rica, y tambi\u00e9n de los cerdos y de los conejos de Nueva Zelanda, desde que los europeos los introdujeron en esos pa\u00edses, y aun de los animales salvajes importados de Europa (<em>donde su cantidad disminuye por la acci\u00f3n del hombre y no por la de los competidores<\/em>) es evidente que m\u00e1s bien contradicen la teor\u00eda de la superpoblaci\u00f3n. Si los caballos y el ganado corn\u00fapeto pudieron multiplicarse en Am\u00e9rica con tal velocidad, demuestra esto simplemente que, por numerosos que fueran los bisontes y otros rumiantes en el Nuevo Mundo en aquellos tiempos, su poblaci\u00f3n herb\u00edvora, sin embargo, estaba muy por debajo de la cantidad que hubiera podido alimentarse en las praderas. Si millones de nuevos inmigrantes hallaron, no obstante, alimento suficiente sin obligar a sufrir hambre a la poblaci\u00f3n anterior de las praderas, deber\u00edamos llegar m\u00e1s bien a la conclusi\u00f3n de que los europeos hallaron en Am\u00e9rica una cantidad no excesiva, sino insuficiente de herb\u00edvoros, a pesar de la cantidad incre\u00edblemente enorme de bisontes o de palomas silvestres que fue encontrada por los primeros exploradores de Am\u00e9rica del Norte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s, me permito decir que existen bases serias para pensar que tal escasez de poblaci\u00f3n animal constituye la situaci\u00f3n natural de las cosas sobre la superficie de todo el globo terrestre, con pocas excepciones, que son temporales, a esta regla general. En realidad, la cantidad de animales existentes en una extensi\u00f3n determinada de la tierra de ning\u00fan modo se determina por la capacidad m\u00e1xima de abastecimiento de este espacio, sino por lo que ofrece cada a\u00f1o en las condiciones menos favorables. Lo importante no es saber cu\u00e1ntos millones de b\u00fafalos, cabras, ciervos, etc., pueden alimentarse en un territorio determinado durante un verano exuberante y de lluvias moderadas, sino cu\u00e1ntos sobrevivir\u00e1n si se produce uno de esos veranos secos en que toda la hierba se quema, o un verano h\u00famedo en que territorios semejantes a la. Europa central se convierten en pantanos continuos, como he visto en la, meseta de Vitimsk- o cuando las praderas y los bosques se incendian en miles de verstas cuadradas, como hemos visto en Siberia y en Canad\u00e1.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">He aqu\u00ed por qu\u00e9, debido a esta sola cansa, la competencia, la lucha por el alimento, dif\u00edcilmente puede ser condici\u00f3n normal de la vida. Pero, aparte de esto, otras causas hay que a su vez rebajan a\u00fan m\u00e1s este nivel no tan alto de poblaci\u00f3n. Si tomamos los caballos (<em>y tambi\u00e9n el ganado corn\u00fapeta<\/em>) que pasan todo el invierno pastando en las estepas de la Transbaikalia, encontramos, al finalizar el invierno, a todos ellos mira, enflaquecidos y exhaustos. Este agotamiento, por otra parte, no es resultado de la carencia de alimento, puesto que debajo de la delgada capa de nieve, por doquier, hay pasto en abundancia: su causa reside el, la dificultad de extraer el pasto que est\u00e1 debajo de la nieve, y esta dificultad es la misma para todos los caballos. Adem\u00e1s, a principios de la primavera suele haber escarcha, y si se prolonga \u00e9sta algunos d\u00edas sucesivos los caballos son v\u00edctimas de una extenuaci\u00f3n a\u00fan mayor. Pero frecuentemente, a continuaci\u00f3n sobrevienen las nevascas, las tormentas de nieve, y entonces los animales, ya debilitados, suelen verse obligados a permanecer algunos d\u00edas completamente privados de alimento, y por ello caen cantidades muy grandes. Las p\u00e9rdidas durante la primavera suelen ser tan elevadas, que si \u00e9sta se ha distinguido por una extrema crudeza no pueden ser reparadas ni a\u00fan por el nuevo aumento, tanto m\u00e1s cuanto que todos los caballos suelen estar agotados y los potrillos nacen d\u00e9biles. La cantidad de caballos y de ganado corn\u00fapeto siempre se mantiene, de tal modo, considerablemente inferior al nivel en que podr\u00edan mantenerse si no existiera esta causa especial: la primavera fr\u00eda y tormentosa. Durante todo el a\u00f1o hay alimento en abundancia: alcanzar\u00eda para una cantidad de animales cinco o diez veces mayor de la que existe In realidad; y sin embargo, la poblaci\u00f3n animal de las estepas crece forma extremadamente lenta, pero apenas los buriatos, amos del gana y de los reba\u00f1os de caballos, comienzan a hacer aun la m\u00e1s insignificante provisi\u00f3n de heno en las estepas, y les permiten el acceso durante la escarcha o las nieves profundas, inmediatamente se observar\u00e1 el aumento de sus reba\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En las mismas condiciones se encuentran casi todos los animales herb\u00edvoros que viven en libertad, y muchos roedores de Asia y Am\u00e9rica; por eso podemos afirmar con seguridad que su n\u00famero no se reduce por obra de la rivalidad y de la lucha mutua; que en ninguna \u00e9poca tienen que, luchar por alimentos: y que si nunca se reproducen hasta llegar al grado de superpoblaci\u00f3n, la raz\u00f3n reside en el clima, y no en la lucha mutua por el alimento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La importancia en la naturaleza de los obst\u00e1culos naturales a la reproducci\u00f3n excesiva: y en especial su relaci\u00f3n con la hip\u00f3tesis de la Competencia, aparentemente nunca fue tomada todav\u00eda en consideraci\u00f3n en la medida debida. Estos obst\u00e1culos, o, m\u00e1s exactamente, algunos de ellos se citan de paso, pero, hasta ahora, no se ha examinado en detalle su acci\u00f3n. Sin embargo, si se compara la acci\u00f3n real de las causas naturales sobre la vida de las especies animales, con la acci\u00f3n posible de la rivalidad dentro de las especies, debemos reconocer en seguida que la \u00faltima no soporta ninguna comparaci\u00f3n con la anterior. As\u00ed, por ejemplo, Bates menciona la cantidad sencillamente inimaginable de hormigas aladas que perecen cuando enjambran. Los cuerpos muertos o semimuertos de la hormiga de fuego (<em>Myrmica<\/em> <em>saevissima<\/em>), arrastrados al r\u00edo durante una tormenta, \u00ab<em>presentaban una l\u00ednea de una pulgada o dos de alto y de la misma anchura, y la l\u00ednea se extend\u00eda sin interrupci\u00f3n en la extensi\u00f3n de algunas millas, al borde del agua<\/em>\u00ab. Mir\u00edadas de hormigas suelen ser destruidas de tal modo, en medio de una naturaleza que podr\u00eda alimentar mil veces m\u00e1s hormigas de las que viv\u00edan entonces en este lugar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El <strong>Dr. Altum<\/strong>, forestal alem\u00e1n que escribi\u00f3 un libro muy instructivo los animales da\u00f1inos a nuestros bosques, aporta tambi\u00e9n muchos hechos que demuestran la gran importancia de los obst\u00e1culos naturales a la multiplicaci\u00f3n excesiva. Dice que una sucesi\u00f3n de tormentas o el tiempo fr\u00edo y neblinoso durante la enjumbraz\u00f3n de la polilla de pino (<em>Bombyx<\/em> <em>Pini<\/em>), la destruye en cantidades inveros\u00edmiles, y en la primavera del a\u00f1o 1871 todas estas polillas desaparecieron de golpe, probablemente destruidas por una sucesi\u00f3n de noches fr\u00edas. Se podr\u00edan citar ejemplos semejantes, relativos a los insectos de diferentes partes de Europa. El <strong>Dr. Altum<\/strong> tambi\u00e9n menciona las aves que devoran a las y la enorme cantidad de huevos de este insecto destruidos por los zorros; pero agrega que los hongos par\u00e1sitos que la atacan peri\u00f3dicamente son enemigos de la polilla considerablemente m\u00e1s terribles que cualquier ave, puesto que destruyen a la polilla de golpe, en una extensi\u00f3n enorme.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-631 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/01\/rata_1_680x452-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"631\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a las diferentes especies de ratones (<em>Mus sylvaticus, Arvicola orvalis, y Aeagretis<\/em>) <strong>Altum<\/strong>, exponiendo una larga lista de sus enemigos, observa: \u00ab<em>Sin embargo, los enemigos m\u00e1s terribles de los ratones no son los otros animales, sino los cambios bruscos de tiempo que se producen casi todos los a\u00f1os<\/em>\u00ab. Si las heladas y el tiempo templado se alternan, destruyen a los ratones en cantidades innumerables; \u00ab<em>un solo cambio brusco de tiempo puede dejar, de muchos miles de ratones, nada m\u00e1s que algunos individuos vivos<\/em>\u00ab. Por otra parte, un invierno templado, o un invierno que avanza paulatinamente, les da la posibilidad de multiplicarse en proporciones amenazantes, a pesar de cualesquiera enemigos; as\u00ed fue en los a\u00f1os 1876 y 1877. La rivalidad es, de tal modo, con respecto a los ratones, un factor completamente insignificante en comparaci\u00f3n con el tiempo. Hechos del mismo g\u00e9nero son citados por el mismo autor tambi\u00e9n con respecto a las ardillas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cuanto a las aves, todos sabemos bien c\u00f3mo sufren por los cambios bruscos de tiempo. Las nevascas a fines de la primavera son tan ruinosas para las aves en los pantanos de Inglaterra como en la Siberia y <strong>Ch. Dixon<\/strong> tuvo ocasi\u00f3n de ver a las gelinotas reducidas por el fr\u00edo de inviernos excepcionalmente crudos, a tal extremo, que abandonaban lugares salvajes en grandes cantidades \u00ab<em>y conocemos casos en que eran cogidas en las calles de Sheffield<\/em>\u00ab. \u00ab<em>El tiempo h\u00famedo y prolongado<\/em> -agrega-<em> es tambi\u00e9n casi desastroso para ellas<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, las enfermedades contagiosas que afectan de tiempo en tiempo a la mayor\u00eda de las especies animales, las destruyen en tal cantidad que a menudo las p\u00e9rdidas no pueden ser repuestas durante muchos a\u00f1os, ni aun entre los animales que se multiplican m\u00e1s r\u00e1pidamente. As\u00ed por ejemplo, all\u00e1 por el a\u00f1o 40, los susliki s\u00fabitamente desaparecieron de los alrededores de Sarepta, en la Rusia suroriental, debido a cierta epidemia, y durante muchos a\u00f1os no fue posible encontrar en estos lugares ni un susliki. Pasaron muchos a\u00f1os antes de que se multiplicaran como anteriormente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se podr\u00eda agregar en cantidad hechos semejantes, cada uno de los cuales disminuye la importancia atribuida a la competencia y a la lucha dentro de la especies. Naturalmente, se podr\u00eda contestar con las palabras de <strong>Darwin<\/strong>, de que, sin embargo, cada ser org\u00e1nico, \u00ab<em>en cualquier periodo de su vida, en el transcurso de cualquier estaci\u00f3n del a\u00f1o, en cada generaci\u00f3n, o de tiempo en tiempo, debe luchar por la existencia y sufrir una gran destrucci\u00f3n<\/em>\u00ab, y de que s\u00f3lo los m\u00e1s aptos sobrevivan a tales per\u00edodos de dura lucha por la existencia. Pero si la evoluci\u00f3n del mundo animal estuviera basada exclusivamente, o aun preferentemente en la supervivencia de los m\u00e1s aptos en per\u00edodos de calamidades, si la selecci\u00f3n natural estuviera limitada en su acci\u00f3n a los per\u00edodos de sequ\u00eda excepcional, o cambios bruscos de temperatura o inundaciones, entonces la regla general en el mundo animal seria la regresi\u00f3n, y no el progreso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aquellos que sobreviven al hambre, o a una epidemia severa de c\u00f3lera, viruela o difteria, que diezman en tales medidas como las que se observan en pa\u00edses incivilizados, de ninguna manera son ni m\u00e1s fuertes, ni m\u00e1s sanos ni m\u00e1s inteligentes. Ning\u00fan progreso podr\u00eda basarse sobre semejantes supervivencias, tanto m\u00e1s cuanto que todos los que han sobrevivido ordinariamente salen de la experiencia con la salud quebrantada, como los caballos de Transbaikalia que hemos mencionado antes, o las tripulaciones de los barcos \u00e1rticos, o las guarniciones de las fronteras obligadas a vivir durante algunos meses a media raci\u00f3n y que, al levantarse el sitio, salen con la salud destrozada y con una mortalidad completamente anormal como consecuencia. Todo lo que la selecci\u00f3n natural puede hacer en los per\u00edodos de calamidad se reduce a la conservaci\u00f3n de los individuos dotados de una mayor resistencia para soportar toda clase de privaciones. Tal es el papel de la selecci\u00f3n natural entre los caballos siberianos y el ganado corn\u00fapeto. Realmente se distinguen por su resistencia; pueden alimentarse, en caso de necesidad, con abedul polar, pueden hacer frente al fr\u00edo y al hambre, pero, en cambio, el caballo siberiano s\u00f3lo puede llevar la mitad de la carga que lleva el caballo europeo sin esfuerzo; ninguna vaca siberiana da la mitad de la cantidad de leche que da la vaca Jersey, y ning\u00fan ind\u00edgena de los pa\u00edses salvajes soporta la comparaci\u00f3n con los europeos. Esos ind\u00edgenas pueden resistir m\u00e1s f\u00e1cilmente el hambre y el fr\u00edo, pero sus fuerzas f\u00edsicas son considerablemente inferiores a las fuerzas del europeo que se alimenta bien, y su progreso intelectual se produce con una lentitud desesperante. \u00ab<em>Lo malo no puede engendrar lo bueno<\/em>\u00ab, como escribi\u00f3 <strong>Chemishevsky<\/strong> en un ensayo notable consagrado al darwinismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por fortuna, la competencia no constituye regla general ni para el mundo animal ni para la humanidad. Se limita, entre los animales, a per\u00edodos determinados, y la selecci\u00f3n natural encuentra mejor terreno para su actividad. Mejores condiciones para la selecci\u00f3n progresiva son creadas por medio de la eliminaci\u00f3n de la competencia, por medio de la ayuda mutua y del apoyo mutuo. En la gran lucha por la existencia -por la mayor plenitud e intensidad de vida posible con el m\u00ednimo de desgaste innecesario de energ\u00eda- la selecci\u00f3n natural busca continuamente medios, precisamente con el fin de evitar la competencia en cuanto sea posible. Las hormigas se unen en nidos y tribus; hacen provisiones, cr\u00edan \u00abvacas\u00bb para sus necesidades, y de tal modo evitan la competencia; y la selecci\u00f3n natural escoge de todas las hormigas aquella especies que mejor saben evitar la competencia intestina, con sus consecuencias perniciosas inevitables. La mayor\u00eda de nuestras aves se trasladan lentamente al Sur, a medida que avanza el invierno, o se re\u00fanen en sociedades innumerables y emprenden viajes largos, y de tal modo evitan la competencia. Muchos roedores se entregan al sue\u00f1o invernal cuando llega la \u00e9poca de la posible competencia, otras razas de roedores se proveen de alimento para el invierno y viven en com\u00fan en grandes poblaciones a fin de obtener la protecci\u00f3n necesaria durante el trabajo. Los ciervos, cuando los l\u00edquenes se secan en el interior del continente emigran en direcci\u00f3n del mar. Los b\u00fafalos atraviesan continentes inmensos en busca de alimento abundante. Y las colonias de castores, cuando se reproducen demasiado en un r\u00edo, se dividen en dos partes: los viejos descienden el r\u00edo, y los j\u00f3venes lo remontan, para evitar la competencia. Y si, por \u00faltimo, los animales no pueden entregarse al sue\u00f1o invernal ni emigrar, ni hacer provisiones de alimentos, ni cultivar ellos mismos el alimento necesario como hacen las hormigas, entonces se portan como los paros (<em>v\u00e9ase la hermosa descripci\u00f3n de <strong>Wallace<\/strong> en Darwinism; cap. V<\/em>); a saber: recurren a una nueva clase de alimento, y, de tal modo, una vez m\u00e1s, evitan incompetencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Evitad la competencia. Siempre es da\u00f1ina para la especie, y vosotros ten\u00e9is abundancia de medios para evitarla\u00bb. Tal es la tendencia de la naturaleza, no siempre realizable por ella, pero siempre inherente a ella. Tal es la consigna que llega hasta nosotros desde los matorrales. bosques, r\u00edos y oc\u00e9anos. \u00abPor consiguiente: \u00a1Un\u00edos! \u00a1Practicad la ayuda mutua! Es el medio m\u00e1s justo para garantizar la seguridad m\u00e1xima tanto para cada uno en particular como para todos en general; es la mejor garant\u00eda para la existencia y el progreso f\u00edsico, intelectual y moral<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">He aqu\u00ed lo que nos ense\u00f1a la naturaleza; y esta voz suya la escucharon todos los animales que alcanzaron la m\u00e1s elevada posici\u00f3n en sus clases respectivas. A esta misma orden de la naturaleza obedeci\u00f3 el hombre -el m\u00e1s primitivo- y s\u00f3lo debido a ello alcanz\u00f3 la posici\u00f3n que ocupa ahora. Los cap\u00edtulos siguientes, consagrados a la ayuda mutua en las sociedades humanas, convencer\u00e1n al lector de la verdad de esto.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-2106773 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-3-human-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" data-id=\"2106773\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-3-human-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-3-human-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-3-human-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-3-human-610x343.jpg 610w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-3-human.jpg 880w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>FIN CAP\u00cdTULO 2<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528 smush-detected-img smush-image-7\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr%C3%ADtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00cdNDICE El apoyo mutuo *** Capitulo II: La ayuda entre los animales (continuaci\u00f3n). &nbsp; Apenas vuelve la primavera a la zona templada, mir\u00edadas de aves, dispersas por los pa\u00edses templados del sur, se re\u00fanen en <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/03\/28\/el-apoyo-mutuo-introduccion-por-piotr-kropotkin-2\/\" title=\"\u00abEl apoyo mutuo\u00bb, por Piotr Kropotkin. 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