{"id":1994188,"date":"2021-03-07T01:11:00","date_gmt":"2021-03-07T00:11:00","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=1994188"},"modified":"2024-10-02T17:54:59","modified_gmt":"2024-10-02T15:54:59","slug":"el-apoyo-mutuo-un-factor-de-la-evolucion-por-piotr-kropotkin-presentacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/03\/07\/el-apoyo-mutuo-un-factor-de-la-evolucion-por-piotr-kropotkin-presentacion\/","title":{"rendered":"\u00abEL APOYO MUTUO. Un factor de la evoluci\u00f3n\u00bb, por Piotr Kropotkin. Presentaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2021\/03\/14\/indice-el-apoyo-mutuo-por-piotr-kropotkin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u00cdNDICE El apoyo mutuo<\/span><\/strong><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"color: #008000;\"><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"entry-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>El texto fundacional del anarquismo cient\u00edfico. \u2018El apoyo mutuo. Un factor de la evoluci\u00f3n\u2019, de Piotr Kropotkin<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"td-post-sub-title\" style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><em>La moral anarquista y el empe\u00f1o de construir otro mundo sin explotaci\u00f3n aparecen a partir de la publicaci\u00f3n de &#8216;El apoyo mutuo. Un factor de la evoluci\u00f3n&#8217;, de Piotr Kropotkin, como lo m\u00e1s razonable que puede imaginarse.<\/em><\/strong><\/span><\/p>\n<div class=\"td-module-meta-info\" style=\"text-align: justify;\">Por <a href=\"https:\/\/contrainformacion.es\/el-apoyo-mutuo-un-factor-de-la-evolucion\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Contrainformaci\u00f3n.es<\/span><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\">, 9-2-2021<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1983739\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/KropotkinAM.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"467\" data-id=\"1983739\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/KropotkinAM.jpg 530w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/KropotkinAM-212x300.jpg 212w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este 8 de febrero se cumple un siglo exacto del fallecimiento en Dm\u00edtrov, localidad pr\u00f3xima a Mosc\u00fa, de Piotr Kropotkin. Hab\u00eda regresado a su patria cuatro a\u00f1os antes, con la esperanza de contribuir a la revoluci\u00f3n que se vislumbraba en el horizonte, pero la deriva autoritaria que \u00e9sta fue tomando amarg\u00f3 el fin de sus d\u00edas.\u00a0<a href=\"https:\/\/higiniocarrocera.home.blog\/2021\/01\/05\/2021-asturias-recupera-a-kropotkin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">En este enlace<\/a>\u00a0puede leerse el programa de los actos que durante estas semanas van a celebrarse en Asturias para conmemorar la efem\u00e9rides. Breves aproximaciones a su biograf\u00eda pueden encontrarse\u00a0<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/resena-de-memorias-de-un-revolucionario-de-piotr-alexeievich-kropotkin-krk-ediciones\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">aqu\u00ed<\/a>\u00a0y\u00a0<a href=\"https:\/\/rebelion.org\/los-ultimos-anos-del-principe-anarquista\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">aqu\u00ed<\/a>.<\/span><\/p>\n<div class=\"95947c86b106f55ae2de6312683858b9\" data-index=\"5\">\n<div id=\"videootv-431\" class=\"videootv\">\n<div id=\"videootv-widget-container-431\" class=\"videootv-widget-container\">\n<div id=\"videootv-widget-player-431\" class=\"videootv-widget-player\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No hay forma mejor de honrar la memoria del pr\u00edncipe anarquista que recordar su pensamiento, y mi objetivo aqu\u00ed es hacerlo a trav\u00e9s de una de las obras esenciales en las que nos lo leg\u00f3:\u00a0<strong><em>El apoyo mutuo<\/em>, un trabajo de 1902 que constituye su gran contribuci\u00f3n cient\u00edfica y tuvo la virtud de dotar de una base te\u00f3rica al anarquismo<\/strong>. Traducido y reeditado continuamente, objeto de an\u00e1lisis y discusi\u00f3n, y siempre sugestivo y enriquecedor, este libro ha sido considerado muchas veces uno de los m\u00e1s valiosos que se han escrito nunca, y si atendemos a las perspectivas que nos abre con su visi\u00f3n del mundo animal y la historia de la humanidad, sin duda la opini\u00f3n no es exagerada.\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><strong style=\"font-size: 14pt;\">La gestaci\u00f3n de un cl\u00e1sico<\/strong><\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Kropotkin tiene diecis\u00e9is a\u00f1os en 1859, cuando Charles Darwin publica\u00a0<em>El origen de las especies<\/em>, y tras una temprana lectura que le entusiasma, nunca va a esconder su admiraci\u00f3n por una obra que echa por tierra los relatos m\u00edticos de la religi\u00f3n con s\u00f3lidos argumentos y arroja luz racional sobre la historia de la vida y el origen del hombre. Tras la muerte del ingl\u00e9s en 1882, nuestro ruso le dedica un\u00a0<a href=\"http:\/\/museoecologiahumana.org\/piezas\/la-primavera-de-kropotkin\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">obituario<\/a>\u00a0en su revista\u00a0<em>Le R\u00e9volt\u00e9<\/em>, que pone de manifiesto su devoci\u00f3n y respeto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La idea de la <strong>selecci\u00f3n natural<\/strong> le parece a <strong>Kropotkin<\/strong> perfectamente adecuada como motor de la evoluci\u00f3n de los organismos, pero cuando <strong>T. H. Huxley<\/strong>, un disc\u00edpulo de Darwin, publica una serie de art\u00edculos presentando los procesos naturales como una \u201c<em>jungla<\/em>\u201d dominada por la lucha de todos contra todos, en la que s\u00f3lo impera una brutal inmoralidad, siente que esa visi\u00f3n est\u00e1 profundamente errada y va de frente contra su proyecto de dotar al anarquismo de una base \u00e9tica fundamentada en la propia evoluci\u00f3n biol\u00f3gica. Por todo ello, decide contraatacar. Sus experiencias en Siberia y otros lugares, y sus lecturas sobre zoolog\u00eda, le mostraban que el apoyo mutuo es un factor esencial en el progreso de la vida, y hay que decir adem\u00e1s que en 1883, durante su encarcelamiento en Francia, hab\u00eda le\u00eddo a <strong>Karl Kessler<\/strong>, un zo\u00f3logo ruso que defend\u00eda y argumentaba esto mismo. Los art\u00edculos en los que Kropotkin responde a Huxley aparecieron entre 1890 y 1896 en la revista inglesa\u00a0<em>The Nineteenth Century<\/em>, y en 1902 fueron reunidos en un volumen titulado:\u00a0<em>Mutual Aid. A Factor of Evolution.<\/em><\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La solidaridad entre los animales<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El libro lleva una <strong>introducci\u00f3n<\/strong>, destinada sobre todo a explicar el plan y la historia de la obra y a recordar a los precursores de las ideas que expone. Se clarifica adem\u00e1s un concepto que va a ser esencial: la \u201c<em>lucha por la existencia<\/em>\u201d, que seg\u00fan el mismo Darwin debe entenderse en un sentido amplio, incluyendo no s\u00f3lo la lucha de los individuos de una especie entre ellos para sobrevivir, sino tambi\u00e9n la de todo el grupo contra los obst\u00e1culos naturales o las otras especies, la cual no excluye, como se ver\u00e1, la colaboraci\u00f3n como instrumento eficaz para la supervivencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Los dos primeros cap\u00edtulos<\/strong> est\u00e1n dedicados al reino animal, en el que el autor observa que:<em> \u201cA pesar de que entre diferentes especies, y en particular entre diferentes clases de animales, en proporciones sumamente vastas, se sostienen la lucha y el exterminio, se observa al mismo tiempo, en las mismas proporciones, o tal vez mayores, el apoyo mutuo, la ayuda mutua y la protecci\u00f3n mutua entre los animales pertenecientes a la misma especie, o por lo menos, a la misma sociedad. La sociabilidad es una ley de la naturaleza tanto como lo es la lucha\u201d.<\/em>\u00a0No hay que olvidar adem\u00e1s, a la hora de aquilatar la magnitud de \u201c<em><strong>la lucha y el exterminio<\/strong><\/em>\u201d, que hay gran cantidad de herb\u00edvoros, cuya violencia sobre otros animales es mucho menor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Kropotkin recuerda sus observaciones en <strong>Siberia<\/strong>, donde frente a una naturaleza extremadamente hostil, muchos seres sobreviven gracias a estrategias de colaboraci\u00f3n que han desarrollado, pero los ejemplos se multiplican en diferentes regiones. Entre los invertebrados no s\u00f3lo las archiconocidas hormigas, abejas y termitas aportan modelos soberbios de vida social armoniosa, sino que tambi\u00e9n escarabajos (<em>Necrophorus<\/em>) o cangrejos (<em>Limulus<\/em>), demuestran ser capaces de dedicar mucho tiempo a ayudar a cong\u00e9neres en apuros. Una infinidad de situaciones pone de manifiesto c\u00f3mo, a la hora de intentar sobrevivir,\u00a0<em>\u201c<strong>la uni\u00f3n hace la fuerza<\/strong>\u201d<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre las aves, se destacan las rapaces que se congregan para la caza y luego comparten amigablemente la presa cobrada, o los pel\u00edcanos que pescan en bandadas, pero los comportamientos sociales son muy comunes, y se citan numerosos casos en que una bien organizada defensa en grupo pone en fuga a enemigos poderosos, sin olvidar los hermosos ejemplos de solidaridad y trabajo en equipo que se dan durante las migraciones. Entre los mam\u00edferos no es menor la intensidad de la vida social, como se describe en detalle; colaboraci\u00f3n para la caza, pero tambi\u00e9n para afrontar peligros naturales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se analizan las causas por las que la superpoblaci\u00f3n no es demasiado com\u00fan en la naturaleza: variaci\u00f3n de las condiciones ambientales, enfermedades, presi\u00f3n de los depredadores, etc., con lo que la competencia a muerte por el alimento, dentro de una misma especie, es relativamente rara, en contra de lo defendido por algunos darwinistas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A fin de cuentas, <strong><em>lo que mejor garantiza la supervivencia de un grupo biol\u00f3gico y el gran factor de la evoluci\u00f3n resulta ser, no la competencia entre sus miembros, sino la b\u00fasqueda de alternativas a \u00e9sta por medio de la colaboraci\u00f3n, la solidaridad y el apoyo mutuo<\/em><\/strong>, y esto se observa a trav\u00e9s de todas las ramificaciones del reino animal.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La solidaridad en las culturas humanas primitivas<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La <strong>etnograf\u00eda<\/strong> aporta valiosos datos para saber c\u00f3mo era la existencia de nuestros antepasados, y permite concluir que la forma social dominante en los or\u00edgenes de la especie humana no era la familia, sino una agrupaci\u00f3n m\u00e1s amplia, la tribu, lo que concuerda con lo que afirman por su parte los prehistoriadores. El libro repasa las costumbres de bosquimanos, hotentotes, abor\u00edgenes australianos, pap\u00faes (<em>\u201cla tierra es de dominio com\u00fan, pero sus frutos pertenecen al que los ha cultivado\u201d<\/em>), fueguinos y esquimales, que muestran la sociabilidad de todos ellos y su af\u00e1n por ayudarse mutuamente dentro de los grupos tribales en que est\u00e1n organizados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El <strong>comunismo<\/strong> es frecuente en todos estos pueblos, y el que acumula algo suele hallar placer en repartirlo. Por otra parte, la existencia de infanticidio, parricidio y antropofagia, que se han descrito tambi\u00e9n, suelen ser recursos extremos ante una grave escasez de alimentos. La conclusi\u00f3n global es que en esta fase de la humanidad, el individuo se identifica con su tribu, y s\u00f3lo en ella encuentra sentido a su vida. Este \u201cu<strong><em>no para todos<\/em><\/strong>\u201d comienza a resquebrajarse cuando la familia se impone como unidad b\u00e1sica, en un tiempo que estar\u00e1 caracterizado ya por la propiedad privada y la riqueza personal.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La solidaridad en las edades Antigua y Media<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los estratos m\u00e1s antiguos de la historia est\u00e1n marcados por el nacimiento de ciudades, el surgir de imperios y las guerras en que \u00e9stos se disputan la supremac\u00eda, pero Kropotkin destaca la pervivencia, a trav\u00e9s de estas edades, de una unidad social que preserva el esp\u00edritu de la tribu y desaf\u00eda los nuevos esquemas. Es la \u201c<em><strong>comuna aldeana<\/strong><\/em>\u201d, que puede reconocerse hasta \u00e9pocas recientes en amplias regiones de todos los continentes, y puede definirse como\u00a0<em>\u201cuna asociaci\u00f3n de familias que se consideran originarias de una ra\u00edz com\u00fan y poseen en com\u00fan una cierta tierra\u201d.\u00a0<\/em>Esta entidad librar\u00e1 una dura lucha con los estados que van a ir surgiendo, y en muchos casos sucumbir\u00e1, pero sorprende la cantidad de ejemplos que muestran su vigor, heredero del esp\u00edritu de la vieja tribu.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Kropotkin sintetiza los estudios seg\u00fan los cuales la <strong>potestad militar<\/strong>, concedida para la defensa de la comunidad, acaba engendrando sumisi\u00f3n a una autoridad y pone las bases de la estructura feudal. Sin embargo, establecida \u00e9sta, asistimos enseguida en el caso de Europa a rebeliones que crean \u201c<strong><em>ciudades libres<\/em><\/strong>\u201d por toda su geograf\u00eda, y al florecimiento por doquier de guildas y hermandades, en las que pervive el esp\u00edritu comunitario. De esta forma, la <strong>Edad Media<\/strong> est\u00e1 marcada por las luchas de las urbes y sus gremios contra los se\u00f1ores que tratan de imponerse sobre ellas. S\u00f3lo a finales del siglo XV los estados se consolidan como centros de poder absoluto y, con el soporte ideol\u00f3gico de la religi\u00f3n, echan por tierra los logros comunitarios de las ciudades.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La solidaridad en la Edad Moderna<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La estructura vertical e individualista impuesta en Europa con el auge de los estados nacionales no consigue sin embargo destruir las comunas aldeanas, y Kropotkin describe abundantes ejemplos de las que perviven en Gran Breta\u00f1a, Suiza, Francia o Alemania, as\u00ed como de otras de nueva creaci\u00f3n en el Imperio ruso. Al desaparecer las trabas que limitaban su funcionamiento, se observa adem\u00e1s que estas formas de propiedad comunitaria entran en fase de expansi\u00f3n por doquier.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por su parte, la nueva clase social, el <strong>proletariado<\/strong>, ve con claridad que <em><strong>s\u00f3lo podr\u00e1 encauzar la lucha contra sus explotadores a trav\u00e9s de la ayuda y el apoyo mutuos<\/strong><\/em>. Surgen as\u00ed <strong>sindicatos<\/strong> en todos los pa\u00edses, dotados de una asombrosa capacidad para resistir la dura represi\u00f3n de que son objeto. Paralelamente a esto, en todas las esferas de la vida nacen y se desarrollan <strong>asociaciones cooperativas<\/strong> que muestran una capacidad \u00f3ptima para alcanzar sus objetivos. En la sociedad capitalista, el ser humano no deja de buscar, como siempre hizo, la solidaridad del otro para hacer progresar su libertad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras unas p\u00e1ginas de <strong>conclusiones<\/strong>, la obra viene enriquecida con diecinueve ap\u00e9ndices que aportan nuevos datos y reflexiones sobre los asuntos tratados a lo largo de toda ella.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>La solidaridad como argumento cient\u00edfico<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El <strong>anarquismo<\/strong>, que hab\u00eda nacido como proyecto emancipador para una sociedad fraternal y libremente federada, era frecuentemente denostado en la \u00e9poca en que se publica\u00a0<em>El apoyo mutuo. Un factor de la evoluci\u00f3n<\/em>\u00a0como algo ut\u00f3pico, completamente ajeno a la realidad, obtuso y risible. Sin embargo, despu\u00e9s de la pl\u00e9tora de informaci\u00f3n presentada en esta obra, cualquiera puede deducir c\u00f3mo el denigrado proyecto enra\u00edza en los datos m\u00e1s s\u00f3lidos de la biolog\u00eda y la historia. La moral anarquista y el empe\u00f1o de construir otro mundo sin explotaci\u00f3n aparecen a partir de ese momento como lo m\u00e1s razonable que puede imaginarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay que decir que tras publicar\u00a0<em>El apoyo mutuo<\/em>, Kropotkin sigue trabajando en los problemas analizados en el libro. En una serie de art\u00edculos que ven la luz en la d\u00e9cada de 1910, va a ensayar una s\u00edntesis imposible entre <em><strong>darwinismo<\/strong> <\/em>y <em><strong>lamarckismo<\/strong><\/em>, para perfilar una v\u00eda evolutiva que no requiera condiciones de superpoblaci\u00f3n. A\u00f1os despu\u00e9s, en su monumental\u00a0<strong><em>\u00c9tica<\/em><\/strong>, profundizar\u00e1 en la fundamentaci\u00f3n de la moral humana como un legado de la biolog\u00eda, expresado en conceptos como filantrop\u00eda y solidaridad, labor que la muerte vino a interrumpir hace justo cien a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el siglo XX, las ideas de\u00a0<em>El apoyo mutuo<\/em>\u00a0siguen desarroll\u00e1ndose, y cristalizan en los avances m\u00e1s revolucionarios de la biolog\u00eda evolucionista. En esta l\u00ednea, la \u201c<strong><em>endosimbiosis seriada<\/em><\/strong>\u201d de <strong>Lynn Margulis<\/strong> permite explicar el origen del elemento esencial de la vida, la c\u00e9lula eucariota, por medio de un \u201c<em>reagrupamiento<\/em>\u201d de bacterias que viv\u00edan previamente dispersas. Puede decirse, seg\u00fan esto, que en este hito decisivo de su historia, <em><strong>la vida evoluciona por asociaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n, y no por destrucci\u00f3n<\/strong><\/em>. La teor\u00eda de la <strong><em>simbiog\u00e9nesis<\/em><\/strong>, defendida por esta misma autora, postula que los organismos son capaces de originar nuevas especies compartiendo y recombinando su ADN, lo cual ha podido ser demostrado ya en algunos casos concretos.<\/span><\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>An\u00e1lisis del pasado para construir el futuro<\/strong><\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras la lectura de\u00a0<strong><em>El apoyo mutuo<\/em><\/strong>, una de las impresiones m\u00e1s fuertes que nos quedan es la de <strong>la absoluta actualidad<\/strong> de todo lo que se nos ha descrito. En esta era de dominio neoliberal, los ide\u00f3logos del pensamiento \u00fanico se afanan cada d\u00eda por convencernos de que los males del mundo son inevitables al estar en el propio ADN de la vida. Seg\u00fan ellos, desigualdad, injusticia, guerra, ruina y expolio son a modo de \u201c<em>condiciones naturales de la existencia<\/em>\u201d y poca cosa podemos hacer por mitigarlos. \u201c<em>Las mariposas hacen lo mismo<\/em>\u201d, vienen a decir, y se impone una sufrida conformidad ante el desastre cotidiano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Contra esta insidiosa falsedad tan repetida, que impregna la mentalidad dominante en nuestros d\u00edas, la exuberante acumulaci\u00f3n de datos que <strong>Kropotkin<\/strong> nos suministra en\u00a0<em>El apoyo mutuo<\/em>\u00a0tiene el poder de deleitarnos con la hermosa variedad de \u201c<strong><em>Eros<\/em><\/strong>\u201d en todos los escenarios de la vida y de la historia humana. \u201c<strong><em>Th\u00e1natos<\/em><\/strong>\u201d nunca deja de acechar, pero somos nosotros los llamados, en este preciso instante, a afrontar un futuro que est\u00e1 por escribir.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" data-speechify-sentence=\"\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Blog del autor:\u00a0<a href=\"http:\/\/www.jesusaller.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">http:\/\/www.jesusaller.com\/<\/a><\/span><\/p>\n<\/div>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1983760\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/El-apoyo-mutuo-Un-factor-de-la-evoluci\u00f3n-Piotr-Kropotkin.jpg\" alt=\"\" width=\"598\" height=\"262\" data-id=\"1983760\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/El-apoyo-mutuo-Un-factor-de-la-evoluci\u00f3n-Piotr-Kropotkin.jpg 598w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/El-apoyo-mutuo-Un-factor-de-la-evoluci\u00f3n-Piotr-Kropotkin-300x131.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 598px) 100vw, 598px\" \/><\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">*******<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>El apoyo mutuo. Un factor de la evoluci\u00f3n<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><em><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>INTRODUCCI\u00d3N A LA TERCERA EDICION EN ESPA\u00d1OL\u00a0<\/strong><\/span><\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1983795\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Apoyo-mutuo-libro.jpg\" alt=\"\" width=\"202\" height=\"250\" data-id=\"1983795\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El apoyo mutuo es la obra m\u00e1s representativa de la personalidad intelectual de Kropotkin. En ella se encuentran expresados por igual el hombre de ciencia y el pensador anarquista; el bi\u00f3logo y el fil\u00f3sofo social; \u00e9l historiador y el ide\u00f3logo. Se trata de un ensayo enciclop\u00e9dico, de un g\u00e9nero cuyos \u00faltimos cultores fueron positivistas y evolucionistas. Abarca casi todas las ramas del saber humano, desde la zoolog\u00eda a la historia social, desde la geograf\u00eda a la sociolog\u00eda del arte, puestas al servicio de, una tesis cient\u00edfico-filos\u00f3fica que constituye, a su vez, una particular interpretaci\u00f3n del evolucionismo darwiniano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Puede decirse que dicha tesis llega a ser el fundamento de toda su filosof\u00eda social y pol\u00edtica y de todas sus doctrinas e interpretaciones de la realidad contempor\u00e1nea Como gozne entre aquel fundamento y estas doctrinas se encuentra una \u00bftica de la expansi\u00f3n vital.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para comprender el sentido de la tesis b\u00e1sica de El apoyo mutuo es necesario partir del evolucionismo darwiniano al cual se adhiere Kropotkin, consider\u00e1ndolo la \u00faltima palabra de la ciencia moderna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hasta el siglo XIX los naturalistas ten\u00edan casi por axioma la idea de la fijeza e inmovilidad de las especies biol\u00f3gicas: \u00ab<em>Tot sunt species quot a principio creavit infinitum ens<\/em>\u00ab. A\u00fan en el siglo XIX, el m\u00e1s c\u00e9lebre de los cultores de la historia natural, el hugonote <strong>Cuvier<\/strong>, segu\u00eda impert\u00e9rrito en su fijismo. Pero ya en 1809 <strong>Lamarck<\/strong>, en su <em><strong>Filosof\u00eda zool\u00f3gica<\/strong><\/em> defend\u00eda, con gran esc\u00e1ndalo de la Iglesia y de la Academia, la tesis de que <strong><em>las especies zool\u00f3gicas se transforman, en respuesta a una tendencia inmanente, de su naturaleza y adapt\u00e1ndose al medio circundante<\/em><\/strong>. Hay en cada animal un impulso intr\u00ednseco (o \u00ab<em><strong>conato<\/strong><\/em>\u00ab) que lo lleva a nuevas adaptaciones y lo provee de nuevos \u00f3rganos, que se agregan a su fondo gen\u00e9tico y se transmiten por herencia. A la idea del impuso intr\u00ednseco y la formaci\u00f3n de nuevos \u00f3rganos exigidos por el medio ambiente se a\u00f1ade la de la transmisi\u00f3n hereditaria. Tales ideas, a las que <strong>Cuvier<\/strong> opon\u00eda tres a\u00f1os m\u00e1s tarde, en su <em><strong>Discurso sobre las revoluciones del globo<\/strong><\/em>, la teor\u00eda de las cat\u00e1strofes geol\u00f3gicas y las sucesivas creaciones [1], encontr\u00f3 indirecto apoyo en los trabajos del ge\u00f3logo ingl\u00e9s, <strong>Lyell<\/strong>, qui\u00e9n, en sus <em><strong>Principios de geolog\u00eda<\/strong><\/em> demostr\u00f3 la falsedad del catastrofismo de Cuvier, probando que las causas de la alteraci\u00f3n de la superficie del planeta no son diferentes hoy que en las pasadas eras [2].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Lamarck<\/strong> desciende filos\u00f3ficamente de la filosof\u00eda de la Ilustraci\u00f3n, pero no ha desechado del todo la teleolog\u00eda. Para \u00e9l <em><strong>hay en la naturaleza de los seres vivos una tendencia continua a producir organismos cada vez m\u00e1s complejos<\/strong><\/em> [3]. Dicha tendencia act\u00faa en respuesta a exigencias del medio y no s\u00f3lo crea nuevos caracteres som\u00e1ticos sino que los transmite por herencia. Una voluntad inconsciente y gen\u00e9rica impulsa, pues, el cambio seg\u00fan una ley general que se\u00f1ala el tr\u00e1nsito de lo simple a lo complejo. Est\u00e1 ley servir\u00e1 de base a la filosof\u00eda sint\u00e9tica de <strong>Spencer<\/strong>. Pese a la importancia de la <em><strong>teor\u00eda de Lamarck<\/strong><\/em> en la historia de la ciencia y aun de la filosof\u00eda, ella estaba limitada por innegables deficiencias. Lamarck no aport\u00f3 muchas pruebas a sus hip\u00f3tesis; parti\u00f3 de una qu\u00edmica precient\u00edfica; no consider\u00f3 la evoluci\u00f3n sino como proceso lineal. <strong>Darwin<\/strong>, en cambio, s\u00e9 preocup\u00f3 por acumular, sobre todo a trav\u00e9s de su viaje alrededor del mundo, en el <em><strong>Beagle<\/strong> <\/em>un gran c\u00famulo de observaciones zool\u00f3gicas y bot\u00e1nicas; se puso al d\u00eda con la qu\u00edmica iniciada por <strong>Lavoisier<\/strong> (<em>aunque ignor\u00f3 la gen\u00e9tica fundada por <strong>Mendel<\/strong><\/em>) y tuvo de la evoluci\u00f3n un concepto m\u00e1s amplio y, complejo. Desech\u00f3 toda clase de teleologismo y se bas\u00f3, en supuestos estrictamente mecanicistas. Sus notas revelan que ten\u00eda conciencia de las aplicaciones materialistas de sus teor\u00edas biol\u00f3gicas. De hecho, no s\u00f3lo recibi\u00f3 la influencia de su abuelo <strong>Erasmus Darwin<\/strong> y la del ge\u00f3logo <strong>Lyell<\/strong> sino tambi\u00e9n las del economista <strong>Adam Smith<\/strong>, del dem\u00f3grafo\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Malthus<\/strong> y del fil\u00f3sofo <strong>Comte<\/strong> [4]. En <strong>1859<\/strong> public\u00f3 su <strong>Origen de las especies<\/strong> que logr\u00f3 pronto universal celebridad; doce a\u00f1os m\u00e1s tarde sac\u00f3 a la luz <strong>La descendencia del hombre <\/strong>[5]. <em><strong>Darwin acepta de Lamarck la idea de adaptaci\u00f3n al medio, pero se niega a admitir la de la fuerza inmanente que impulsa la evoluci\u00f3n<\/strong><\/em>. <em><strong>Rechaza, en consecuencia, toda posibilidad de cambios repentinos y s\u00f3lo admite una serie de cambios graduales y accidentales<\/strong><\/em>. Formula, en sustituci\u00f3n del principio lamarckiano del impulso inmanente, la ley de la selecci\u00f3n natural [6]. Partiendo de <strong>Malthus<\/strong>, observa que hay una reproducci\u00f3n excesiva de los vivientes, que llevar\u00eda de por si a que cada especie llenara toda la tierra. Si ello no sucede es porque una gran parte de los individuos perecen. Ahora bien, la desaparici\u00f3n de los mismos obedece a un proceso de <strong><em>selecci\u00f3n<\/em><\/strong>. Dentro de cada especie surgen inn\u00fameras diferencias; s\u00f3lo sobreviven aquellos individuos cuyos caracteres diferenciales los hacen m\u00e1s aptos para adaptarse al medio. De tal manera, la evoluci\u00f3n aparece como un proceso mec\u00e1nico, que hace superflua toda teleolog\u00eda y toda idea de una direcci\u00f3n y de una meta. Esta ley b\u00e1sica de la selecci\u00f3n natural y la supervivencia del m\u00e1s apto (<em>que algunos fil\u00f3sofos contempor\u00e1neos, como <strong>Popper<\/strong>, consideran mera tautolog\u00eda<\/em>) comparte la idea de la lucha por la vida (<em><strong>struggle for life<\/strong><\/em>) [7]. \u00c9sta se manifiesta principalmente entre los individuos de una misma especie, donde cada uno lucha por el predominio y por el acceso a la reproducci\u00f3n (<em>selecci\u00f3n sexual<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Herbert Spencer<\/strong>, quien, antes de <strong>Darwin<\/strong>, hab\u00eda esbozado ya el plan de un vasto sistema de filosof\u00eda sint\u00e9tica, extendi\u00f3 la idea de la evoluci\u00f3n, por una parte, a la materia inorg\u00e1nica (<em>Primeros Principios 1862, II Parte<\/em>) y, por otra parte, a la sociedad y la cultura (<em>Principios de Sociolog\u00eda, 1876-1896<\/em>). Para \u00e9l, la lucha por la vida y la supervivencia. del m\u00e1s apto (<em>expresi\u00f3n que usaba desde 1852<\/em>), representan no solamente, el mecanismo por el cual la vida se transforma y evoluciona, s\u00ed no tambi\u00e9n la \u00fanica v\u00eda de todo progreso humano [8]. Sienta as\u00ed las bases de lo que se llamar\u00e1 el <strong>darwinismo social<\/strong>, cuyos dos hijos, <em><strong>el feroz capitalismo manchesteriano y el ignominioso racismo<\/strong><\/em> fueron tal vez m\u00e1s lejos de lo que aquel pac\u00edfico burgu\u00e9s pod\u00eda imaginar. <strong>Th. Huxley<\/strong>, disc\u00edpulo fiel de <strong>Darwin<\/strong>, publica, en febrero de 1888, en, la revista <em>The N\u00edneteenth Century<\/em>, un art\u00edculo que como su mismo t\u00edtulo indica, es todo un manifiesto del darwinismo social: <em><strong>The Struggle for life. A Programme<\/strong><\/em> [9]. <strong>Kropotkin<\/strong> queda conmovido por este trabajo, en el cual ve expuestas las ideas sociales contra las que siempre hab\u00eda luchado, fundadas en las teor\u00edas cient\u00edficas a las que consideraba como culminaci\u00f3n, del pensamiento biol\u00f3gico contempor\u00e1neo. Reacciona contra \u00e9l y, a partir de 1890, se propone refutarlo en una serie de art\u00edculos, que van apareciendo tambi\u00e9n en <em>The Nineteenth Century<\/em> y que m\u00e1s tarde ampl\u00eda y complementa, al reunirlos en un volumen titulado <strong>El apoyo mutuo. Un factor de la evoluci\u00f3n<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un camino para refutar a <strong>Huxley<\/strong> y al <strong>darwinismo social<\/strong> hubiera sido seguir los pasos de <strong>Russell Wallace<\/strong>, quien pone el cerebro del hombre, al margen de la evoluci\u00f3n. Hay que tener en cuenta que este ilustre sabio, que formul\u00f3 su teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de las especies casi al mismo tiempo que Darwin, al hacer un lugar aparte para la vida moral e intelectual del ser humano, <em><strong>sosten\u00eda que desde el momento en que \u00e9ste lleg\u00f3 a descubrir el fuego, entr\u00f3 en el campo de la cultura y dejo de ser afectado por la selecci\u00f3n natural<\/strong><\/em> [10]. De este modo <strong>Wallace<\/strong> se sustrajo, mucho m\u00e1s que <strong>Darwin<\/strong> o <strong>Spencer<\/strong>, al prejuicio racial [11]. pero <strong>Kropotkin<\/strong>, firme en su materialismo, no pod\u00eda seguir a Wallace, quien no dudaba en postular la intervenci\u00f3n de Dios para explicar las caracter\u00edsticas del cerebro y la superioridad moral e intelectual del hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por otra parte, como socialista y anarquista, no pod\u00eda en, modo alguno cohonestar las conclusiones de <strong>Huxley<\/strong>, en las que ve\u00eda sin duda un c\u00f3modo fundamento para la econom\u00eda del irrestricto \u00ab<em><strong>laissez faire<\/strong><\/em>\u00bb capitalista, para las teor\u00edas racistas de <strong>Gobineau<\/strong> (<em>cuyo Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas hab\u00eda sido publicados ya en 1855<\/em>), para el <strong>malthusianismo<\/strong>, para las elucubraciones falsamente individualistas de <strong>Stirner<\/strong> y de <strong>Nietzsche<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Considera, pues, el manifiesto <em><strong>huxleyano<\/strong> <\/em>como una interpretaci\u00f3n unilateral y, por tanto, falsa de la teor\u00eda darwinista del \u00ab<strong><em>struggle for life<\/em><\/strong>\u00bb y le propone demostrar que, junto al principio de la lucha (<em>de cuya vigencia no duda<\/em>), se debe tener en cuenta otro, m\u00e1s importante que aqu\u00e9l para explicar la evoluci\u00f3n de los animales y el progreso del hombre. <strong>Este principio es el de la ayuda mutua entre los individuos de una misma especie (<em>y, a veces, tambi\u00e9n entre las de especies diferentes<\/em>)<\/strong>. El mismo <strong>Darwin<\/strong> hab\u00eda admitido este principio. En el pr\u00f3logo a la edici\u00f3n de 1920 de <em><strong>El apoyo mutuo<\/strong><\/em>, escrito pocos meses antes de su muerte, <strong>Kropotkin<\/strong> manifiesta su alegr\u00eda por el hecho de que el mismo <strong>Spencer<\/strong> reconociera la importancia de \u00ab<em><strong>la ayuda mutua y su significado en la lucha por la existencia<\/strong><\/em>\u00ab. Ni <strong>Darwin<\/strong> ni <strong>Spencer<\/strong> le otorgaron nunca, sin embargo, el rango que le da <strong>Kr\u00f6potkin<\/strong> al ponerla al mismo nivel (<em>cuando no por encima<\/em>) de la lucha por la vida como factor de evoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1990844\" aria-describedby=\"caption-attachment-1990844\" style=\"width: 616px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1990844 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Kropotkin-mapa-siberia.jpg\" alt=\"\" width=\"616\" height=\"510\" data-id=\"1990844\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Kropotkin-mapa-siberia.jpg 616w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Kropotkin-mapa-siberia-300x248.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Kropotkin-mapa-siberia-610x505.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 616px) 100vw, 616px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1990844\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Mapa de la mitad meridional de Siberia oriental y partes de Mongolia, Manchuria, y Sakhalin<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras un examen bastante minucioso de la conducta de diferentes especies animales, desde los escarabajos sepultureros y los cangrejos de las Molucas hasta los insectos sociales (<em>hormigas, abejas etc.<\/em>), para lo cual aprovecha las investigaciones de <strong>Lubbock y Fabre<\/strong>; desde el grifo-h\u00e1lc\u00f3n del Brasil hasta el frailecico y el aguzanieves desde c\u00e1nidos, roedores, angulados y rumiantes hasta elefantes, jabal\u00edes, morsas y cet\u00e1ceos; despu\u00e9s de haber descripto particularmente los h\u00e1bitos de los monos que son, entre todos los animales \u00ab<em>los m\u00e1s pr\u00f3ximos al hombre por su constituci\u00f3n y por su inteligencia<\/em>\u00ab, concluye que en todos los niveles de la escala zool\u00f3gica existe vida social y que, a medida que se asciende en dicha escala, las colonias o sociedades animales se tornan cada vez m\u00e1s conscientes, dejan de tener un mero alcance fisiol\u00f3gico y de fundamentarse en el instinto, para llegar a ser, al fin, racionales. En lugar de sostener, como <strong>Huxley<\/strong>, que la sociedad humana naci\u00f3 de un pacto de no agresi\u00f3n, <strong>Kropotkin<\/strong> considera que ella existi\u00f3 desde siempre y no fue creada por ning\u00fan contrato, sino que fue anterior inclusive a la existencia de los individuos. El hombre, para \u00e9l, no es lo que es sino por su sociabilidad, es decir, por la fuerte tendencia al apoyo mutuo y a la convivencia permanente. Se opone as\u00ed al contractualismo, tanto en la versi\u00f3n pesimista de <strong>Hobbes<\/strong> (<em>honro homini lupus<\/em>), que fundamenta el absolutismo mon\u00e1rquico, c\u00f3mo en la optimista de <strong>Rousseau<\/strong>, sobre la cual se considera basada la democracia liberal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para <strong>Kropotkin<\/strong> igual que par <strong>Arist\u00f3teles<\/strong>, la sociedad es tan connatural al hombre como el lenguaje. Nadie como el hombre merece el apelativo de \u00ab<em>animal social<\/em>\u00bb (<em>ds\u00f3on koinonik\u00f3n<\/em>).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero a <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> se opone al no admitir la equivalencia que \u00e9ste establece entre \u00ab<em>animal social<\/em>\u00bb y \u00ab<em>animal pol\u00edtico<\/em>\u00bb (<em>ds\u00f3on politik\u00f3n<\/em>). Seg\u00fan <strong>Kropotkin<\/strong>, la existencia del hombre depende siempre de una coexistencia. El hombre existe para la sociedad tanto como la sociedad para el hombre. Es claro, por eso que su simpat\u00eda por <strong>Nietzsche<\/strong> no pod\u00eda ser profunda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Considera al <strong><em>nietzscheanismo<\/em><\/strong>, tan de moda en su \u00e9poca como en la nuestra, \u00ab<em><strong>uno de los individualismos esp\u00fareos<\/strong><\/em>\u00ab. Lo identifica en definitiva con el individualismo burgu\u00e9s, \u00ab<em>que s\u00f3lo puede existir bajo la condici\u00f3n de oprimir a las masas y del lacayismo, del servilismo hacia la tradici\u00f3n, de la obliteraci\u00f3n de la individualidad dentro del propio opresor, como en seno de la masa oprimida<\/em>\u00bb [12]. Aun a <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/01\/indice-capitulos-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>Guyau<\/strong><\/a>, <em>ese <strong>Nietzsche<\/strong> franc\u00e9s cuya <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/01\/indice-capitulos-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">moral sin obligaci\u00f3n ni sanci\u00f3n<\/a> encuentra tan cercana a la \u00e9tica anarquista<\/em>, le reprocha el no haber comprendido que la expansi\u00f3n vital a la cual aspira es ante todo lucha por la justicia y la Libertad del pueblo. Con mayor fuerza todav\u00eda se opone al solipsismo moral y al egotismo trascendental de <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/03\/18\/max-stirner-y-el-stirnerismo\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>Stirner<\/strong><\/a>, que considera \u00ab<strong><em>simplemente la vuelta disimulada a la actual educaci\u00f3n del monopolio de unos pocos<\/em><\/strong>\u00bb y el derecho al desarrollo \u00ab<em><strong>para las minor\u00edas privilegiadas<\/strong><\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin dejar de reconocer, pues, que l<em><strong>a idea de la lucha por la vida<\/strong><\/em>, tal como la propusieron <strong>Darwin<\/strong> y <strong>Wallace<\/strong>, resulta sumamente fecunda, en cuanto hace posible abarcar una gran cantidad de hechos bajo un enunciado general, insiste en que muchos darwinistas han restringido aquella idea a l\u00edmites excesivamente estrechos y tienden a interpretar el mundo de los animales como un sangriento escenario de luchas ininterrumpidas entre seres siempre hambrientos y \u00e1vidos de sangre. Gracias a ellos la literatura moderna se ha llenado con el grito de \u00ab<strong><em>vae victis<\/em><\/strong>\u00bb (<em>\u00a1ay de los vencidos!<\/em>), grito que consideran como la \u00faltima palabra de la ciencia biol\u00f3gica. Elevaron la lucha sin cuartel a la condici\u00f3n de principio y ley de la biolog\u00eda y pretenden que a ella se subordine el ser humano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras tanto, <strong>Marx<\/strong> consideraba que el evolucionismo darwiniano, basado en la lucha por la vida, formaba parte de la revoluci\u00f3n social [13] y, al mismo tiempo, los economistas <em>manchesterianos<\/em> lo ten\u00edan como excelente soporte cient\u00edfico para su teor\u00eda de la libre competencia, en la cual la lucha de todos contra todos (<em>la ley de la selva<\/em>) representa el \u00fanico camino hacia, la prosperidad. <strong>Kropotkin<\/strong> coincide con <strong>Marx<\/strong> y <strong>Engels<\/strong> en que el darwinismo dio un golpe de gracia a la teleolog\u00eda. Al intento de aprovechar para los fines de la revoluci\u00f3n social la idea darwinista de la vida (<em>interpretada como lucha de clases<\/em>) le asigna relativa importancia. Por otra parte, como <strong>Marx<\/strong>, ataca a <strong>Malthus<\/strong>, cuyo primer adversario de talla hab\u00eda sido <strong>Godwin<\/strong>, el precursor de <strong>Proudhon<\/strong> y del anarquismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la decidida oposici\u00f3n al <em><strong>malthusianismo<\/strong><\/em>, que propicia la muerte masiva de los pobres por su inadaptaci\u00f3n al medio, y la lucha contra <strong>Huxley<\/strong>, que no encuentra otro factor de evoluci\u00f3n fuera de la perenne lucha sangrienta, no significan que <strong>Kropotkin<\/strong> se adhiera a una visi\u00f3n id\u00edlica de la vida animal y humana ni que se libre, como muchas veces se ha dicho, a un optimismo desenfrenado e ingenuo. Como naturalista y hombre de ciencia est\u00e1 lejos de los rosados cuadros galantes y festivos del rococ\u00f3, y no comparte simple y llanamente la idea del <em><strong>buen salvaje<\/strong><\/em> de <strong>Rousseau<\/strong>. Pretende situarse en un punto intermedio entre \u00e9ste y <strong>Huxley<\/strong>. El error de <strong>Rousseau<\/strong> consiste en que perdi\u00f3 de vista por completo la lucha sostenida con picos y garras, y <strong>Huxley<\/strong> es culpable del error de car\u00e1cter opuesto; pero ni el optimismo de Rousseau ni el pesimismo de Huxley pueden ser aceptados como una interpretaci\u00f3n desapasionada y cient\u00edfica de las naturaleza.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El ilustre bi\u00f3logo <strong>Ashley Montagu<\/strong> escribe a este respecto: \u00ab<em>Es error generalizado creer que Kropotkin se propuso demostrar que es la ayuda mutua y no la selecci\u00f3n natural o la competencia el principal o \u00fanico factor que act\u00faa en el proceso evolutivo<\/em>\u00ab. En un libro de gen\u00e9tica publicado recientemente por una gran autoridad en la materia, leemos: \u00ab<em>El reconocer la importancia que tiene la cooperaci\u00f3n y la ayuda mutua en la adaptaci\u00f3n no contradice de ninguna manera la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural, seg\u00fan interpretaron Kropotkin y otros<\/em>\u00ab. Los lectores de <strong>El apoyo mutuo<\/strong> pronto percibir\u00e1n hasta qu\u00e9 punto es injusto este comentario. <strong>Kropotkin<\/strong> no considera que la ayuda mutua contradice la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural. Una y otra vez llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que existe competencia en la lucha por la vida (<em>expresi\u00f3n que critica acertadamente con razones sin duda aceptables para la mayor parte de los darwinistas modernos<\/em>), una y otra vez destaca la importancia de la teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural, que se\u00f1ala como la m\u00e1s significativa del siglo XIX. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo que encuentra inaceptable y contradictorio es el extremismo representado por <strong>Huxley<\/strong> en su ensayo \u00ab<em><strong>Struggle for Existence Manifesto<\/strong><\/em>\u00ab, y as\u00ed lo demuestra al calificarlo de \u00ab<em>atroz<\/em>\u00bb en sus\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Memorias<\/strong> [14]. En efecto, en <em><strong>Memorias de un revolucionario<\/strong><\/em> relata: \u00ab<em>Cuando Huxley, queriendo luchar contra el socialismo, public\u00f3 en 1888 en <strong>Nineteenth Century<\/strong>, su atroz articulo \u00ab<strong>La lucha por la existencia es todo un programa<\/strong>\u00ab, me decid\u00ed a presentar en forma comprensible mis objeciones a su modo de entender la referida lucha, lo mismo entre los animales que entre los hombres, materiales que estuve acumulando durante seis a\u00f1os<\/em>\u00bb [15]. El prop\u00f3sito no tuvo calurosa acogida entre los hombres de ciencia amigos, ya que la interpretaci\u00f3n de \u00ab<em>la lucha por la vida como sin\u00f3nimo de \u00a1ay de los vencidos!<\/em>\u00ab, elevado al nivel de un imperativo de la naturaleza, se hab\u00eda convertido casi en un dogma. S\u00f3lo dos personas apoyaron la rebeld\u00eda de <strong>Kropotkin<\/strong> contra el dogma y la \u00ab<em>atroz<\/em>\u00bb interpretaci\u00f3n huxleyana: <strong>James Knowles<\/strong>, director de la revista <em><strong>Nineteenth Century<\/strong><\/em> y <strong>H.W. Bates<\/strong>, conocido autor de <em><strong>Un naturalista en el r\u00edo Amazonas<\/strong><\/em>. Por lo dem\u00e1s, la tesis que pretend\u00eda defender, contra <strong>Huxley<\/strong>, hab\u00eda sido va propuesta por el ge\u00f3logo ruso <strong>Kessler<\/strong>, aunque \u00e9ste a penas hab\u00eda aducido alguna prueba en favor de la misma. <strong>Eliseo Reclus<\/strong>, con su autoridad de sabio, dar\u00e1 su abierta adhesi\u00f3n a dicha tesis y defender\u00e1 los mismos puntos de vista que Kropotkin [16].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De la gran masa de datos zool\u00f3gicos que ha reunido infiere, pues, que aunque es cierta la lucha entre especies diferentes y entre grupos de una misma especie, en t\u00e9rminos generales debe decirse que la pac\u00edfica convivencia y el apoyo mutuo reinan dentro del grupo y de la especie, y, m\u00e1s a\u00fan, que aquellas especies en las cuales m\u00e1s desarrollada est\u00e1 la solidaridad y la ayuda rec\u00edproca entre los individuos tiene mayores posibilidades de supervivencia y evoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El principio del apoyo mutuo no constituye, por tanto, para <strong>Kropotkin<\/strong>, un ideal \u00e9tico ni tampoco una mera anomal\u00eda que rompe las r\u00edgidas exigencias de la lucha por la vida, sino un hecho cient\u00edficamente comprobado como factor de la evoluci\u00f3n, paralelo y contrario al otro factor, el famoso \u00ab<em><strong>struggle for life<\/strong><\/em>\u00ab. Es claro que el principio podr\u00eda interpretarse como pura exigencia moral del esp\u00edritu humano, como imperativo categ\u00f3rico o como postulado fundacional de la sociedad y de la cultura. Pero en ese caso habr\u00eda que adoptar una posici\u00f3n idealista o, por lo menos, renunciar al <em><strong>materialismo mecanicista<\/strong><\/em> y, al <em><strong>naturalismo antiteol\u00f3gico<\/strong><\/em> que <strong>Kropotkin<\/strong> ha aceptado. Si tanto se esfuerza por demostrar que el apoyo mutuo es un factor biol\u00f3gico, es porque s\u00f3lo as\u00ed quedan igualmente satisfechas y armonizadas sus ideas filos\u00f3ficas y sus ideas socio-pol\u00edticas en una \u00fanica \u00ab<em>Weitanschaung<\/em>\u00ab, acorde, por lo dem\u00e1s, con el esp\u00edritu de la \u00e9poca.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La concepci\u00f3n <em><strong>huxleyana<\/strong> <\/em>de la lucha por la vida, aplicada a la historia y la sociedad humana, tiene una expresi\u00f3n anticipada en <strong>Hobbes<\/strong>, que presenta el estado primitivo de la humanidad como lucha perpetua de todos contra todos. Esta teor\u00eda, que muchos darwinistas como <strong>Huxley<\/strong> aceptan complacidos, se funda, seg\u00fan <strong>Kropotkin<\/strong>, en supuestos que la moderna <em><strong>etnolog\u00eda<\/strong> <\/em>desmiente, pues imagina a los hombres primitivos unidos s\u00f3lo en familias n\u00f3madas y temporales. Invoca, a este respecto, lo mismo que <strong>Engels<\/strong>, el testimonio de <strong>Morgan<\/strong> y <strong>Bachofen<\/strong>. La familia no aparece as\u00ed tomo forma primitiva y originaria de convivencia sino como producto m\u00e1s bien tard\u00edo de la evoluci\u00f3n social. Seg\u00fan <strong>Kropotkin<\/strong>, la antropolog\u00eda nos inclina a pensar que en sus or\u00edgenes el hombre viv\u00eda en grandes grupos o reba\u00f1os, similares a los que constituyen hoy muchos mam\u00edferos superiores. Siguiendo al propio <strong>Darwin<\/strong>, advierte que no fueron monos solitarios, como el orangut\u00e1n y el gorila, los que originaron los primeros hom\u00ednidos o antropoides, sino, al contrario, monos menos fuertes pero m\u00e1s sociables, como \u00e9l chimpanc\u00e9. La informaci\u00f3n antropol\u00f3gica y prehist\u00f3rica, obtenida al parecer en el <strong><em>Museo Brit\u00e1nico<\/em><\/strong>, es abundante y est\u00e1 muy actualizada para el momento.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con ella cree <strong>Kropotkin<\/strong> demostrar ampliamente su tesis. <em><strong>El hombre prehist\u00f3rico viv\u00eda en sociedad<\/strong><\/em>: las cuevas de los valles de <em><strong>Dordogne<\/strong><\/em>, por ejemplo, fueron habitadas durante el <strong>paleol\u00edtico<\/strong> y en ellas se han encontrado numerosos instrumentos de s\u00edlice. Durante el <strong>neol\u00edtico<\/strong>, seg\u00fan se infiere de los restos palaf\u00edticos de Suiza, los hombres viv\u00edan y laboraban en com\u00fan y al parecer en paz. Tambi\u00e9n estudia, vali\u00e9ndose de relatos de viajeros y estudios etnogr\u00e1ficos, las tribus primitivas que aun habitan fuera de Europa (<em>bosquimanos, australianos, esquimales, hotentotes, pap\u00faes etc.<\/em>), en todas las cuales encuentra abundantes pruebas de <em><strong>altruismo<\/strong> <\/em>y esp\u00edritu comunitario entre los miembros del clan y de la tribu.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adelant\u00e1ndose en cierta manera a estudios etnogr\u00e1ficos posteriores, intenta desmitologizar la antropofagia, el infanticidio y otras pr\u00e1cticas semejantes (<em>que antrop\u00f3logos y misioneros de la \u00e9poca utilizaban sin duda para justificar la opresi\u00f3n colonial<\/em>). Pone de relieve, por el contrario, la abnegaci\u00f3n de los individuos en pro de la comunidad, el d\u00e9bil o inexistente sentido de la propiedad privada, la actitud m\u00e1s pac\u00edfica de lo que se suele suponer, la falta de gobierno. En este, punto, <strong>Kropotkin<\/strong> es evidentemente un precursor de la actual antropolog\u00eda pol\u00edtica de <strong>Clastres<\/strong> [17]. Aunque considera inaceptable tanto la visi\u00f3n <strong><em>rousseauniana<\/em> <\/strong>del hombre primitivo cual modelo de inocencia y de virtud, como la de <strong>Huxley<\/strong> y muchos antrop\u00f3logos del siglo XIX, que lo consideran una bestia sanguinaria y feroz, cree que esta segunda visi\u00f3n es m\u00e1s falsa y anticient\u00edfica que la primera. <strong><em>En su lucha por la vida &#8211;<\/em>dice Kropotkin- <em>el hombre primitivo lleg\u00f3 a identificar su propia existencia con la de la tribu, y sin tal identificaci\u00f3n jam\u00e1s hubiera negado la humanidad al nivel en que hoy se halla<\/em><\/strong>. Si los pueblos \u00ab<em>b\u00e1rbaros<\/em>\u00bb parecen caracterizarse por su incesante actividad b\u00e9lica, ello se debe, en buena parte, seg\u00fan nuestro autor, al hecho de que los cronistas e historiadores, los documentos y los poemas \u00e9picos, s\u00f3lo consideran dignas de menci\u00f3n las haza\u00f1as guerreras y pasan casi siempre por alto las proezas del trabajo, de la convivencia y de la paz.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1990843\" aria-describedby=\"caption-attachment-1990843\" style=\"width: 360px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-1990843\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Kropotkin-siberia-1.jpg\" alt=\"\" width=\"360\" height=\"232\" data-id=\"1990843\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1990843\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Kropotkin en Siberia<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Gran importancia concede a <em><strong>la comuna aldeana<\/strong><\/em>, instituci\u00f3n universal y c\u00e9lula de toda sociedad futura, que existi\u00f3 en todos los pueblos y sobrevive aun hoy en algunos. En lugar de ver en ella, como hacen no pocos historiadores, un resultado de la servidumbre, la entiende como organizaci\u00f3n previa y hasta contraria a la misma. En ella no s\u00f3lo se garantizaban a cada campesino los frutos de la tierra com\u00fan sino tambi\u00e9n la defensa de la vida y el solidario apoyo en todas las necesidades de la vida. Enuncia una especie de ley sociol\u00f3gica al decir que, cuanto m\u00e1s \u00edntegra se conserva la obsesi\u00f3n comunal, tanto m\u00e1s nobles y suaves son las costumbres de los pueblos. De hecho, las normas morales de los b\u00e1rbaros eran muy elevadas y el derecho penal relativamente humano frente a la crueldad del derecho romano o bizantino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>Las aldeas fortificadas<\/strong>, se convirtieron desde comienzos del Medioevo en <strong>ciudades<\/strong>, que llegaron a ser pol\u00edticamente an\u00e1logas a las de la antigua <strong>Grecia<\/strong>. Sus habitantes, con unanimidad que hoy parece casi inexplicable, sacudieron por doquier el yugo de los se\u00f1ores y se rebelaron contra el dominio feudal. De tal modo, <strong>la ciudad libre medieval, surgida de la comuna b\u00e1rbara<\/strong> (<em>y no del municipio romano, como sostiene <strong>Savigny<\/strong><\/em>), llega a ser, para <strong>Kropotkin<\/strong>, la expresi\u00f3n tal vez m\u00e1s perfecta de una sociedad humana, <em><strong>basada en el libre acuerdo y en el apoyo mutuo<\/strong><\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong> Kropotkin<\/strong> sostiene, a partir de aqu\u00ed, una interpretaci\u00f3n de la Edad Med\u00eda que contrasta con la historiograf\u00eda de la Ilustraci\u00f3n y tambi\u00e9n, en gran parte, con la historiograf\u00eda liberal, y Marxista. Inclusive algunos escritores anarquistas, como <strong>Max Nettlau<\/strong>, la consideran excesivamente laudatoria e idealizada [18]. Sin embargo, dicha interpretaci\u00f3n supone en el Medioevo un claro dualismo; por una parte, el lado oscuro, representado por la estructura vertical del feudalismo (<em>cuyo v\u00e9rtice ocupan el emperador y el papa<\/em>); por otra, el lado claro y luminoso, encarnado en la estructura horizontal de las ligas de ciudades libres (<em>pr\u00e1cticamente ajenas a toda autoridad pol\u00edtica<\/em>). Grave error de perspectiva ser\u00eda, pues, equiparar est\u00e1 reivindicaci\u00f3n de la Edad Media, no digamos ya con la que intentaron ultramontanos como <strong>De Maistre<\/strong> o <strong>Donoso Cort\u00e9s<\/strong> sino inclusive con la que propusieron <strong>Augusto Comte<\/strong> y algunos otros positivistas [19].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para <strong>Kropotkin<\/strong>, la ciudad libre medieval es como una preciosa tela, cuya urdimbre est\u00e1 constituida por los hilos de gremios y guiadas. <strong><em>El mundo libre del Medioevo<\/em><\/strong> es, a su vez, una tela m\u00e1s vasta (<em>que cubre toda Europa, desde Escocia a Sicilia y desde Portugal a Noruega<\/em>), formada por ciudades libremente federadas y unidas entre s\u00ed por pactos de solidaridad an\u00e1logos a los que unen a los individuos en <em><strong>gremios<\/strong> <\/em>y <em><strong>guildas<\/strong> <\/em>en la ciudad. No le basta, sin embargo, explicar as\u00ed la estructura del medioevo libertario. Juzga indispensable explicar tambi\u00e9n su g\u00e9nesis. Y, al hacerlo, subraya con fuerza esencial <strong><em>la lucha contra el feudalismo<\/em><\/strong>, de tal modo que, si tal lucha basta para dar raz\u00f3n del nacimiento de gremios, guiadas, ciudades libres y ligas de ciudades, la culminaci\u00f3n de la misma explica su apogeo, y la decadencia posterior su derrota y absorci\u00f3n por <strong><em>el nuevo Estado absolutista de la \u00e9poca moderna<\/em><\/strong>. Las <em><strong>guildas<\/strong> <\/em>satisfac\u00edan las necesidades sociales mediante la cooperaci\u00f3n, sin dejar de respetar por eso las libertades individuales. Los <em><strong>gremios<\/strong> <\/em>organizaban el trabajo tambi\u00e9n sobre la base de la cooperaci\u00f3n y con la finalidad de satisfacer las necesidades materiales, sin preocuparse, fundamentalmente par el lucro. Las ciudades, liberadas del yugo feudal estaban regidas en la mayor\u00eda de los casos por una asamblea popular. <strong><em>Gremios y guildas<\/em><\/strong> ten\u00edan, a su vez, una constituci\u00f3n m\u00e1s igualitaria de lo que se suele suponer. la diferencia entre maestro y aprendiz menos en un comienzo una diferencia de edad m\u00e1s que de poder o riqueza, y no exist\u00eda el r\u00e9gimen del salariado. S\u00f3lo en <strong><em>la baja Edad Media<\/em><\/strong>, cuando las ciudades libres, comenzaron a decaer por influencia de una monarqu\u00eda en proceso, de unificaci\u00f3n y de absolutizaci\u00f3n del poder, el cargo de maestro de un gremio empez\u00f3, a ser hereditario y el trabajo de los artesanos comenz\u00f3 a ser alquilado a patronos particulares Aun entonces, el salario que percib\u00edan era muy superior al de los obreros industriales del siglo XIX, se realizaba en mejores condiciones y en jornadas m\u00e1s cortas (<em>que, en Inglaterra no sumaban m\u00e1s de 48 horas por semana<\/em>) [20]. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Con esta <strong><em>sociedad de trabajadores libres solidarios<\/em><\/strong> se asociaba necesariamente, seg\u00fan <strong>Kropotkin<\/strong>, el arte grandioso de las <strong><em>catedrales<\/em><\/strong>, obra, comunitaria para el disfrute de la comunidad. La pintura no la ejecutaba un genio solitario para ser despu\u00e9s guardada en los salones de un duque ni los poetas compon\u00edan sus versos para que los leyera en su alcoba la querida del rey. Pintura y poes\u00eda, arquitectura a y m\u00fasica surg\u00edan del pueblo y eran, por eso, muchas veces, an\u00f3nimas; su finalidad era tambi\u00e9n el goce colectivo y la elevaci\u00f3n espiritual del pueblo. Aun en la <em><strong>filosof\u00eda medieval<\/strong><\/em> ve <strong>Kropotkin<\/strong> un poderoso esfuerzo \u00ab<em>racionalista<\/em>\u00ab, no desconectado con el esp\u00edritu de las ciudades libres. Esto, aunque resulte extra\u00f1o para muchos, parece coherente con toda la argumentaci\u00f3n anterior: <strong>\u00bfAcaso la universidad, creaci\u00f3n esencialmente medieval, no era en sus or\u00edgenes un gremio (<em>universitas magistrorum et scolarium<\/em>), igual que los dem\u00e1s?<\/strong> [21]. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La resurrecci\u00f3n del derecho romano y la tendencia a constituir Estados centralizados y unitarios, regidos por monarcas absolutos, caracteriz\u00f3 el comienzo de la \u00e9poca moderna. Esto puso fin no s\u00f3lo al feudalismo (<em>con la domesticaci\u00f3n de los arist\u00f3cratas, transformados en cortesanos<\/em>) sino tambi\u00e9n en las ciudades libres (<em>convertidas en partes integrantes de un calado unitario<\/em>). <strong>Los Libres ciudadanos se convierten en leales s\u00fabditos burgueses del rey<\/strong>. No por eso desaparece el impulso connatural hacia la ayuda mutua y hacia la libertad, que se manifiesta en la pr\u00e9dica comunista y libertaria de muchos <strong>herejes<\/strong> (<em>husitas, anabaptistas etc.<\/em>). Y aunque es verdad que la edad moderna comparte un crecimiento maligno del Estado que como c\u00e1ncer devora las instituciones sociales libres, y promueve un <strong>individualismo<\/strong> <strong>malsano<\/strong> (<em>concomitante o secuela del r\u00e9gimen capitalista<\/em>), aquel impulso no ha muerto. Se manifiesta durante el siglo XIX, en <em><strong>las uniones obreras<\/strong><\/em>, que prolongan el esp\u00edritu de gremios y guiadas en el contexto de la lucha obrera contra la explotaci\u00f3n capitalista. En Inglaterra, por ejemplo, donde <strong>Kropotkin<\/strong> viv\u00eda, la derogaci\u00f3n de las leyes contra tales uniones (<em>Combinatioms Laws<\/em>), en 1825, produjo una proliferaci\u00f3n de asociaciones gremiales y federaciones que <strong>Owen<\/strong>, gran promotor del socialismo en aquel pa\u00eds, logr\u00f3 federar dentro de la \u00ab<strong><em>Gran Uni\u00f3n Consolidada Nacional<\/em><\/strong>\u00ab. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pese a las continuas trabas impuestas par el gobierno de la clase propietaria, los <strong>sindicatos<\/strong> (<em><strong>trade unions<\/strong><\/em>) siguieron creciendo en Inglaterra. Lo mismo sucedi\u00f3 en Francia y en los dem\u00e1s pa\u00edses europeos y americanos, aunque a veces las persecuciones los obligaran a una actividad clandestina subterr\u00e1nea. <strong>Kropotkin<\/strong> ve as\u00ed la lucha obrera de los sindicatos y en el socialismo la m\u00e1s significativa (<em>aunque no la \u00fanica<\/em>) manifestaci\u00f3n de la ayuda mutua y de la solidaridad en los d\u00edas en que le toc\u00f3 vivir. El <em><strong>movimiento obrero<\/strong><\/em> se caracteriza, por \u00e9l, por la abnegaci\u00f3n, el esp\u00edritu de sacrificio y el hero\u00edsmo de sus militantes. Al sostener esto, no est\u00e1 sin duda exagerando nada, en una \u00e9poca en que sindicatos estaban lejos de la burocratizaci\u00f3n y la mediatizaci\u00f3n estatal que hoy los caracteriza en casi todas partes, aun cuando <strong>la<\/strong> <strong>Internacional<\/strong> hab\u00eda sido ya disuelta gracias a las maquinaciones burocratizantes de <strong>Carlos Marx<\/strong> y sus amigos alemanes. Algunos soci\u00f3logos burgueses, que hacen gala de un \u00ab<em>realismo<\/em>\u00bb verdaderamente irreal, se han burlado del \u00ab<em>ingenuo optimismo<\/em>\u00bb de <strong>Kropotkin<\/strong> y, en nombre del evolucionismo darwiniano, han pretendido negarle s\u00f3lidos fundamentos cient\u00edficos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1990861\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/kropot1.gif\" alt=\"\" width=\"160\" height=\"200\" data-id=\"1990861\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto no obstante, <em><strong>su ingente esfuerzo por hallar una base biol\u00f3gica para el comunismo libertario<\/strong><\/em>, no puede ser tenida hoy como enteramente descaminada. Es verdad que, como dice el ilustre zo\u00f3logo <strong>Dobzhansky<\/strong>, fue poco critico en algunas de las pruebas que adujo en apoyo de sus opiniones. Pero de acuerdo con el mismo autor, una versi\u00f3n modernizada de su tesis, tal como la presentada por <strong>Ashley Montagu<\/strong>, resulta m\u00e1s bien compatible que contradictoria con la moderna teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural. Para <strong>Dobzhansky<\/strong>, uno de los autores de la <strong><em>teor\u00eda sint\u00e9tica de la evoluci\u00f3n<\/em><\/strong>, elaborada entre 1936 y 1947 como fruto de las observaciones experimentales sobre la variabilidad de las poblaciones y la teor\u00eda cromos\u00f3mica de la herencia [22], <strong><em>la aseveraci\u00f3n de que en la naturaleza cada individuo no tiene m\u00e1s opci\u00f3n que la de comer o ser comido resulta tan poco fundada como la idea de que en ella todo es dulzura y paz<\/em><\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hace notar que los ec\u00f3logos atribuyen cada vez mayor importancia a las comunidades de la misma especie y que la especie no podr\u00eda sobrevivir sin cierto grado de cooperaci\u00f3n y ayuda mutua [23]. Los trabajos de <strong>C.H. Waddington<\/strong>, como <em><strong>Ciencia y \u00e9tica<\/strong><\/em>, por ejemplo, van todav\u00eda m\u00e1s all\u00e1 en su aproximaci\u00f3n a las ideas de <strong>Kropotkin<\/strong> sobre el apoyo mutuo. Un et\u00f3logo de la <em><strong>escuela de Lorenz<\/strong><\/em>, <strong>Irenaeus Eibl-Eibesfeldt<\/strong>, sin adherirse por completo a las conclusiones de <strong>El apoyo mutuo<\/strong>, <strong><em>reconoce que, en lo referente al altruismo y la agresividad, ellas est\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximas a la verdad cient\u00edfica que las de sus adversarios<\/em><\/strong>. Para <strong>Eibl- Eibesfeld<\/strong>, los impulsos agresivos est\u00e1n compensados, en el hombre, por tendencias no menos arraigadas a la ayuda mutua [24]. Pese a los a\u00f1os transcurridos, que no son. pocos si se tiene en cuenta la aceleraci\u00f3n creciente de los descubrimientos de la ciencia, la obra con que <strong>Kropotkin<\/strong> intent\u00f3 brindar una base biol\u00f3gica al comunismo libertario, no carece hoy de valor cient\u00edfico. Adem\u00e1s de ser un magn\u00edfico exponente de la so\u00f1ada alianza entre ciencia y revoluci\u00f3n, constituye una interpretaci\u00f3n equilibrada y b\u00e1sicamente aceptable de la evoluci\u00f3n biol\u00f3gica y social. El ya citado <strong>Ashley Montagu<\/strong> escribe: \u00ab<em><strong>Hoy en, d\u00eda El Apoyo Mutuo es la m\u00e1s famosa de las muchas obras escritas por Kropotkin; en rigor, es ya un cl\u00e1sico. El punto de vista que representa se ha ido abriendo camino lenta pero firmemente, y seguramente pronto entrar\u00e1 a formar parte de los c\u00e1nones aceptados de la biolog\u00eda evolutiva<\/strong><\/em>\u00bb [25].<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Angel J. Cappelletti<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_1990862\" aria-describedby=\"caption-attachment-1990862\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-1990862\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/KROPOTIN.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"483\" data-id=\"1990862\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/KROPOTIN.jpg 800w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/KROPOTIN-300x181.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/KROPOTIN-768x464.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/KROPOTIN-610x368.jpg 610w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-1990862\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Piotr Kropotkin<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>NOTAS<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(1) H. Daudin, Cuvier et Lanzarck, Par\u00eds, 1926<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(2) G. Colosi, La doctrina dell evolucione e le teorie evoluzionistiche, Florencia, 1945<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(3) J. Gould, Desde Darwin, Madrid, 1983, p. 80.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(4) R. Grasa Hern\u00e1ndez, El evolucionismo: de Darwin a la sociobiolog\u00eda, Madrid, 1986, p. 43.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(5) J. Rostand, Charles Darwin, Par\u00eds, 1948; P. Leonardi, Darwin Brescia, 1948; M.T. Ghiselin, The Triumph of the Darwinian Method Chicago, 1949.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(6) Cfr. A. Pauli, Darwinisimusund Lamarckismus, Muninch, 1905.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(7) G. De Beer, Charles Darwin, Evolution by Natural Selection Londres, 1963.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(8) W.H. Hudson, Introditction to the Philosophy of Herbert Spencer Londres, 1909.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(9) Cfr. W. Irvine, T. H. Huxley Londres, 1960.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(10) R. Grasa Hern\u00e1ndez, op. cit. p. 57.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(11) Cfr. W.B. George, Biologist philosopher.- A Study of the Life and Writings of A. Wallace, Nueva York, 1964.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(12) Felix Garc\u00eda Moriy\u00f3n Del socialismo ut\u00f3pico al anarquismo, Madrid, 1985, 59.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(13) J. Hewetson, \u00abMutual Aid and Social Evolution\u00bb, Anarchy 55 p.258.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(14) Ashley Montagu, Pr\u00f3logo a El Apoyo Mutuo, Buenos Aires, 1970, VII &#8211; VIII.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(15) P. Kropotkin, Memorias de un revolucionario, Madrid, 1973 p. 419.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(16) Cfr. E. Reclus, Correspondance Par\u00eds, 1911 &#8211; 1925.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(17) Cfr. P. Clastres, La sociedad contra el Estado, Caracas, 1978.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(18) Alvarez Junco, Introducci\u00f3n a Panfletos revolucionarios de Kropotkin, Madrid, 1977, 26.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(19) D. Negro Pav\u00f3n, Comte: Positivismo y revoluci\u00f3n, Madrid, 1985, PP. 98 &#8211; 99.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(20) Cfr. Thorold Rogers, Six Centuries of Wages.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(21) E. Br\u00e9hier, La philosophie du Moyen Age, Par\u00eds, 1971, p. 226.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(22) R. Grasa Hern\u00e1ndez, op. cit. p.91.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(23) T. Dobzhansky, Las bases biol\u00f3gicas de la libertad humana, Buenos Aires, 1957, p. 58.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(24) G. Eibl-Eibesfeldt, Amor y odio. Historia de las pautas elementales del comportamiento, M\u00e9xico, 1974, p. 8.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">(25) Ashley Montagu, op. cit. p. IX.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1983796\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Piotr-Kropotkin-caricatura.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"359\" data-id=\"1983796\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>*******<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">RELACIONADOS:<\/span><\/strong><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Gtx42MkLNS\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/01\/indice-capitulos-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/\">INDICE CAP\u00cdTULOS LIBRO \u00abEsbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n\u00bb, de Jean-Marie Guyau<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abINDICE CAP\u00cdTULOS LIBRO \u00abEsbozos de una moral sin sanci\u00f3n ni obligaci\u00f3n\u00bb, de Jean-Marie Guyau\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/10\/01\/indice-capitulos-libro-esbozos-de-una-moral-sin-sancion-ni-obligacion-de-jean-marie-guyau\/embed\/#?secret=nlX5jSRtb1#?secret=Gtx42MkLNS\" data-secret=\"Gtx42MkLNS\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/03\/09\/del-punto-omega-de-teilhard-a-la-neoortogenesis-de-la-nueva-biologia-por-juan-luis-domenech-quesada-parte-i-ii-3\/<\/p>\n<p>https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/03\/10\/del-punto-omega-de-teilhard-a-la-neoortogenesis-de-la-nueva-biologia-por-juan-luis-domenech-quesada-parte-ii-ii-3\/<\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Sfu9SGVwcK\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/03\/18\/max-stirner-y-el-stirnerismo\/\">MAX STIRNER y el Stirnerismo<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abMAX STIRNER y el Stirnerismo\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/03\/18\/max-stirner-y-el-stirnerismo\/embed\/#?secret=5T69Hu9dX7#?secret=Sfu9SGVwcK\" data-secret=\"Sfu9SGVwcK\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Hf4xmppr5v\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/07\/09\/albert-camus-nietzsche-y-el-nihilismo-2\/\">Albert Camus \u2013 Nietzsche y el nihilismo<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abAlbert Camus \u2013 Nietzsche y el nihilismo\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/07\/09\/albert-camus-nietzsche-y-el-nihilismo-2\/embed\/#?secret=IAkP1vSAvt#?secret=Hf4xmppr5v\" data-secret=\"Hf4xmppr5v\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2018\/01\/02\/indice-el-anarquismo-individualista\/\"><span style=\"color: #008000;\">https:\/\/puntocritico.com\/2018\/01\/02\/indice-el-anarquismo-individualista\/<\/span><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"9528\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>\u00cdNDICE El apoyo mutuo *** El texto fundacional del anarquismo cient\u00edfico. \u2018El apoyo mutuo. 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