{"id":19251,"date":"2019-06-09T01:00:53","date_gmt":"2019-06-09T00:00:53","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=19251"},"modified":"2019-06-08T22:12:30","modified_gmt":"2019-06-08T21:12:30","slug":"revolucion-en-espana-por-karl-marx-y-friedrich-engels-parte-vi-republicado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/06\/09\/revolucion-en-espana-por-karl-marx-y-friedrich-engels-parte-vi-republicado\/","title":{"rendered":"REVOLUCI\u00d3N EN ESPA\u00d1A, por Karl Marx y Friedrich Engels (parte VI) \u2013 republicado"},"content":{"rendered":"<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya estamos en la parte segunda del libro, que iniciamos el domingo pasado, Marx nos sigue imbuyendo\u00a0en el esp\u00edritu de la primera parte del siglo XIX espa\u00f1ol en los dos articulos que reproducimos hoy. Seguimos en 1808. Esta vez se centra\u00a0en la proliferaci\u00f3n de las Juntas Provinciales a lo largo del territorio nacional como muestra de la oposici\u00f3n del pa\u00eds a la invasi\u00f3n francesa y su significado. Nos recuerda a figuras como Jovellanos, Floridablanca, Jos\u00e9 Bonaparte (\u00abPepe Botella\u00bb), el general Palafox, Godoy y otros.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De los dos art\u00edculos, de apasionante lectura, dos cuestiones nos parece merecen la pena ser destacadas. La primera, la ya mencionada existencia de las Juntas ciudadanas en s\u00ed y su composici\u00f3n; la segunda, algo\u00a0en lo que el autor no incide, pero que nos parece \u00aban\u00e9ctodota\u00bb definidora de lo acaecido en ese tiempo, de sus enormes contrastes: el restablecimiento de la Santa Inquisici\u00f3n por Fernando VII.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las <strong>Juntas provinciales<\/strong> supusieron el verdadero problema para los franceses; \u00e9ste no fue la sublevaci\u00f3n del Dos de Mayo, un hecho puntual sin demasiados da\u00f1os para ellos, sino la organizaci\u00f3n de los \u00abrebeldes\u00bb \u00a0en Juntas de Defensa o Juntas Provinciales en mayo y junio de 1808. Los peque\u00f1os burgueses organizaron estos movimientos populistas para que se sublevasen contra los franceses. Actuaron tan irracionalmente como cualquier movimiento populista: los que no aceptaron sublevarse fueron a menudo ejecutados como le ocurri\u00f3 a Solano en C\u00e1diz, conde de \u00c1guila\u00a0en Sevilla, Antonio Lomas en Ja\u00e9n, conde Torre del Fresno en Badajoz, bar\u00f3n de Albalat\u00ed\u00a0\u00a0en Valencia\u2026 Eligieron a veces como jefes a sus antiguos gobernantes, aunque se tratase del reaccionario general Cuesta en Castilla la Vieja o del obispo Men\u00e9ndez de Luarca en Santander.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las Juntas fueron integradas por peque\u00f1a nobleza provinciana, comerciantes y profesiones liberales, aut\u00e9nticos autores de la revoluci\u00f3n que estamos estudiando a trav\u00e9s de los ojos de Marx y Engels, que las consideran \u00abcontrarrevolucionarias\u00bb, pero no terminaron de ver las posibilidades que se abrieron dentro de estos grupos. Aunque finalmente fueron desaprovechadas. Eran populistas porque utilizaban al pueblo bajo, la masa, excitando sus sentimientos. Actuaron a veces en contra de los deseos del pueblo bajo, entre los que hab\u00eda absolutistas y populistas, es decir reaccionarios y alborotadores. Pagaban al pueblo para que saliera a la calle, pero eso era lo normal en aquellos siglos. Pero entre los dirigentes de las Juntas hab\u00eda tambi\u00e9n revolucionarios.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las Juntas actuaron como progresistas en su deseo de entrega de tierras a combatientes pobres y a jornaleros sin tierra, y tambi\u00e9n en el Decreto de 18 de septiembre de 1813 de contribuci\u00f3n \u00fanica sobre la propiedad, Decreto que disgust\u00f3 mucho a los nobles y a la Iglesia, es decir a los privilegiados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las Juntas actuaron como revolucionarias porque todas las juntas se declaraban \u201csupremas\u201d, es decir, soberanas. Como tales soberanas, declaraban la guerra a Francia, dispon\u00edan de los caudales del Estado y cobraban sus propios tributos, y adem\u00e1s, se resistir\u00e1n a perder la soberan\u00eda en manos de otro organismo como la Junta Suprema Central.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero no todo era perfecto. Las Juntas Provinciales se mostraron como intentos, llevados a cabo por personalidades provinciales, de controlar la situaci\u00f3n a favor de sus intereses, dominando al pueblo. No hay que verlas de antemano como iniciativas liberales, porque no siempre fue verdad.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En cualquier caso, ante su \u00abobstinaci\u00f3n\u00bb en mantener su \u00absoberan\u00eda\u00bb, siendo todos conscientes de que estas Juntas ten\u00edan el poder y hab\u00eda que \u00a0controlarlas, se intentaron someter mediante la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino, que se constituy\u00f3 el 25 de septiembre de 1808 en Aranjuez, que en un principio fue creada para \u00aborganizar\u00bb, pero que a la postre supuso la desaparici\u00f3n del movimiento que representaban las Provinciales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Justamente respecto a la Junta Central, se refiere el autor en uno de los art\u00edculos que publicamos, \u00a0de una manera que tristemente no es esperp\u00e9ntica sino real:\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00ab<span style=\"font-size: 12pt;\">Como los pomposos h\u00e9roes de Calder\u00f3n, que confundiendo la convencional distinci\u00f3n con la verdadera grandeza tienen por costumbre presentarse con una tediosa enumeraci\u00f3n de todos sus t\u00edtulos, la Junta se ocup\u00f3 ante todo en decretar los honores e insignias debidas a su alto rango. Su presidente recibi\u00f3 el t\u00edtulo de \u00abAlteza\u00bb y los dem\u00e1s miembros el de \u00abExcelencia\u00bb, mientras la Junta\u00a0in corpore se reservaba el t\u00edtulo de \u00abMajestad\u00bb. Adoptaron una especie de fantasioso uniforme parecido al de general, se ornaron el pecho con s\u00edmbolos que representaban los dos mundos y se votaron un salario anual de 120.000 reales. Fue verdaderamente una idea de vieja escuela espa\u00f1ola la que movi\u00f3 a los jefes de la Espa\u00f1a insurrecta a envolverse en teatrales ropajes para hacer una entrada grande y digna en el escenario hist\u00f3rico de Europa\u00bb.<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\">(&#8230;.)<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>\u00abEn l\u00edneas generales, la mayor\u00eda de los miembros de la Junta Central tuvieron por principal deber el reprimir las primeras conmociones revolucionarias. Consiguientemente, volvieron a apretar los viejos grilletes de la prensa y nombraron un nuevo Gran Inquisidor al que los franceses impidieron afortunadamente que reanudara sus actividades. Aunque la mayor parte de la propiedad inmueble espa\u00f1ola estaba bloqueada en el r\u00e9gimen de manos muertas, en la propiedad vinculada de la nobleza y en la inalienable de la Iglesia la Junta orden\u00f3 interrumpir la venta de los bienes de manos muertas, que hab\u00edan empezado ya a enajenarse, amenazando incluso con anular los contratos privados \u00a0concertados ya y que afectaban a las propiedades de la Iglesia. Reconoci\u00f3 la deuda nacional, pero no tom\u00f3 ninguna medida para descargar la lista civil del c\u00famulo de cargas que hab\u00eda amontonado una serie de gobiernos corrompidos, ni para reformar su sistema fiscal proverbialmente injusto, absurdo y vejatorio, ni para alumbrar nuevos recursos productivos a la naci\u00f3n quebrantando las trabas del feudalismo\u00bb.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El hombre fuerte de la Junta Central\u00a0parece que era el general Gregorio de la Cuesta y \u00e9ste ped\u00eda disoluci\u00f3n de las Juntas Provinciales, restablecimiento del poder de los militares en el gobierno de las provincias y en las Audiencias Provinciales, y el establecimiento de un Consejo de Regencia integrado por Cuesta, Casta\u00f1os e Infantado, es decir, la vuelta al modelo antiguo absolutista. Jovellanos hizo una propuesta similar a la de Cuesta, nada revolucionaria. Palafox dijo que los diputados elegidos deber\u00edan tener atribuciones ilimitadas de modo que la Junta Suprema Central fuese soberana.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la Junta de Sevilla dijo que sus diputados tendr\u00edan un mandato limitado, y que ser\u00eda Sevilla quien los cambiase peri\u00f3dicamente, y tambi\u00e9n que los diputados tendr\u00edan funciones limitadas porque depend\u00edan de la Junta Provincial, que ser\u00eda la que impondr\u00eda la l\u00ednea pol\u00edtica. Es decir, Sevilla estaba actuando con soberan\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El resultado es que el 25 de septiembre, a la hora de la creaci\u00f3n de la Junta Suprema Central y Gubernativa del Reino, no hab\u00eda Consejo de Regencia y las Juntas Provinciales manten\u00edan la soberan\u00eda. Las Juntas consideraban a la Junta Suprema Central como \u201corganismo armonizador\u201d del resto de las Juntas: 35 miembros que representaban la soberan\u00eda por delegaci\u00f3n de las Juntas Provinciales, las aut\u00e9nticas soberanas. Pero realmente signific\u00f3 su letargo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los avatares sufridos por las denominadas Juntas Provinciales hasta su desaparici\u00f3n o transformaci\u00f3n en otro ente distinto exceden de nuestro prop\u00f3sito -al menos hoy-, pero s\u00ed que nos permite efectuar la reflexi\u00f3n de que en verdad parece que fracas\u00f3 un \u00a0germen de federalismo\u00a0y de organizaci\u00f3n horizontal de la ciudadan\u00eda que, al margen de despotismos y otras desviaciones, merece una profunda revisi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***\u00a0<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La segunda cuesti\u00f3n sobre la que quer\u00edamos llamar la atenci\u00f3n de los art\u00edculos del New York Daily Tribune, que se publicaban en 1854, es la menci\u00f3n de Marx al hecho de que Fernando VII restableci\u00f3 la Santa Inquisicion. Nos dice Marx:\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>\u00ab<span style=\"font-size: 12pt;\">Es un hecho curioso el de que por la mera presi\u00f3n de las circunstancias esos exaltados cat\u00f3licos se vieran impulsados a una alianza con Inglaterra, potencia a la que los espa\u00f1oles estaban acostumbrados a mirar condenatoriamente como encarnaci\u00f3n de la m\u00e1s perversa herej\u00eda, poco mejor que el mism\u00edsimo Gran Turco. Atacados por el ate\u00edsmo franc\u00e9s, se vieron lanzados a los brazos del protestantismo brit\u00e1nico. No debe pues sorprender\u00a0 que a su vuelta a Espa\u00f1a, Fernando VII declarara en el decreto de restablecimiento de la Santa Inquisici\u00f3n que una de las causas \u00abque han alterado la pureza de la \u00a0religi\u00f3n en Espa\u00f1a, ha sido la estancia de tropas extranjeras de diversas sectas, todas ellas igualmente infectadas por su odio a la Santa Iglesia Romana\u00bb<\/span>.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En efecto, \u00a0en 1814 Fernando VII restableci\u00f3 esa rancia Instituci\u00f3n, que nos ha de abochornar. La <b>abolici\u00f3n de la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola<\/b> se produjo en cuatro tiempos. En diciembre de 1808 la Inquisici\u00f3n espa\u00f1ola fue suprimida curiosamente por Napole\u00f3n Bonaparte mediante los decretos de Chamart\u00edn que se aplicaron en la Espa\u00f1a \u00abafrancesada\u00bb, mientras que en la Espa\u00f1a \u00abpatriota\u00bb la abolici\u00f3n se produjo varios a\u00f1os despu\u00e9s, por las Cortes de C\u00e1diz el 28 de febrero de 1813. En julio de 1814 fue restaurada por el rey Fernando VII junto con todo el Antiguo R\u00e9gimen al ordenar que \u00abse quitasen de en medio del tiempo\u00bb los acuerdos de las Cortes, pero el 9 de marzo de 1820 fue de nuevo suprimida por el mismo rey, obligado por el triunfo del pronunciamiento de Riego que restableci\u00f3 la Constituci\u00f3n de 1812. Tras la recuperaci\u00f3n de sus poderes absolutos en octubre de 1823 \u2014gracias a la intervenci\u00f3n de los Cien Mil Hijos de San Luis que pusieron fin al Trienio Liberal\u2014, Fernando VII no restableci\u00f3 la Inquisici\u00f3n \u2014en su lugar funcionaron en algunas di\u00f3cesis unas Juntas de Fe\u2014. En julio de 1834, al inicio de la Regencia de Mar\u00eda Cristina de Borb\u00f3n, el gobierno liberal moderado de Francisco Mart\u00ednez de la Rosa aprob\u00f3 un decreto cuya disposici\u00f3n primera dec\u00eda: \u00abSe declara suprimido definitivamente el Tribunal de la Inquisici\u00f3n\u00bb. Fue la cuarta y \u00faltima abolici\u00f3n de la Inquisici\u00f3n en Espa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Espa\u00f1a y sus contradicciones.\u00a0<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mot\u00edn-de-Aranjuez.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3105 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mot\u00edn-de-Aranjuez.jpg\" alt=\"\" width=\"1017\" height=\"663\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mot\u00edn-de-Aranjuez.jpg 1017w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mot\u00edn-de-Aranjuez-300x196.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Mot\u00edn-de-Aranjuez-768x501.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1017px) 100vw, 1017px\" \/><\/a><\/p>\n<p><span style=\"color: #008000;\">El Mot\u00edn de Aranjuez.\u00a0El 17 de marzo de 1808, tras correr por las calles de Aranjuez el rumor del viaje de los reyes, una peque\u00f1a multitud (compuesta por empleados de los nobles llegados al efecto, puesto que al ser sitio Real y no Villa, Aranjuez no ten\u00eda una poblaci\u00f3n villana que pudiera alzarse por s\u00ed sola), dirigida por miembros del partido fernandino \u2014nobles cercanos al pr\u00edncipe de Asturias\u2014, se agolpa frente al Palacio Real y asalta el palacio de Godoy, quemando aquellos enseres que no fueron directamente saqueados. El mot\u00edn persegu\u00eda la destituci\u00f3n de Godoy y la abdicaci\u00f3n de Carlos IV en Fernando. El d\u00eda 19, por la ma\u00f1ana, Godoy es encontrado escondido entre esteras de su palacio y trasladado hasta el Cuartel de Guardias de Corps, en medio de una lluvia de golpes. Ante esta situaci\u00f3n y el temor de un linchamiento, interviene el pr\u00edncipe Fernando, verdadero due\u00f1o de la situaci\u00f3n, en el que abdic<a style=\"color: #008000;\" title=\"Abdicaci\u00f3n\" href=\"https:\/\/es.wikipedia.org\/wiki\/Abdicaci%C3%B3n\">a<\/a> su padre al mediod\u00eda de ese mismo d\u00eda, convirti\u00e9ndolo en Fernando VII.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2017\/05\/07\/revolucion-en-espana-por-karl-marx-y-friedrich-engels-indice\/\">\u00cdNDICE<\/a><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\">REVOLUCI\u00d3N EN ESPA\u00d1A<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\"> por Karl Marx y Friedrich Engels<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"> (parte VI)<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u00a0<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_3109\" aria-describedby=\"caption-attachment-3109\" style=\"width: 380px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Tratado-de-tilsit.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3109\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Tratado-de-tilsit.jpg\" alt=\"\" width=\"380\" height=\"294\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3109\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Tratados de Tilsit. Fueron dos acuerdos firmados por el Emperador Napole\u00f3n I de Francia en la localidad de Tilsit, Prusia Oriental, en julio de 1807, como consecuencia de la derrota de Prusia y Rusia en la Guerra de la Cuarta Coalici\u00f3n. <a href=\"https:\/\/www.ecured.cu\/Tratados_de_Tilsit\">https:\/\/www.ecured.cu\/Tratados_de_Tilsit<\/a><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>II<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hemos presentado ya a nuestros lectores un \u201cconspecto\u201d de la primitiva historia revolucionaria de Espa\u00f1a, como medio para la comprensi\u00f3n y enjuiciamiento de los acontecimientos que esa naci\u00f3n est\u00e1 ofreciendo a la contemplaci\u00f3n del mundo. A\u00fan m\u00e1s interesante y acaso no menos valioso como fuente de comprensi\u00f3n es el gran movimiento nacional que se propuso la expulsi\u00f3n de los Bonaparte\u00a0y restituy\u00f3 la corona espa\u00f1ola a la familia en cuyo poder se encuentra todav\u00eda. Pero para poder valorar correctamente dicho movimiento, con sus heroicos episodios y aquella memorable exhibici\u00f3n de vitalidad de un pueblo que se supon\u00eda moribundo hay que retroceder hasta los comienzos del asalto napole\u00f3nico a la naci\u00f3n. La causa decisiva de todo este complejo hist\u00f3rico qued\u00f3 quiz\u00e1s\u00a0 puesta en el tratado de Tilsit, concluido el 7 de julio de 1807 y completado, seg\u00fan parece, por una convenci\u00f3n\u00a0 secreta formada por el pr\u00edncipe Kurakin y Talleyrand. Se public\u00f3 en la <em>G<\/em><em>aceta<\/em>\u00a0 de Madrid del 25 de agosto de 1812, y conten\u00eda entre otras cosas las siguientes estipulaciones:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Art. l.- Rusia tomar\u00e1 posesi\u00f3n de la Turqu\u00eda europea y extender\u00e1 sus posesiones en Asia cuanto estime conveniente.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Art. II. -La dinast\u00eda borb\u00f3nica en Espa\u00f1a y la casa de Braganza en Portugal dejar\u00e1n de reinar. \u00a0Pr\u00edncipes de la familia Bonaparte suceder\u00e1n en ambas coronas.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si ese acuerdo fuera aut\u00e9ntico -su autenticidad ha sido discutida escasamente y precisamente en las memorias del rey Jos\u00e9 Bonaparte, recientemente publicadas-\u00a0 constituir\u00eda\u00a0 la verdadera raz\u00f3n de la invasi\u00f3n de Espa\u00f1a por los franceses en 1808, y las conmociones espa\u00f1olas de aquellos a\u00f1os resultar\u00edan enlazadas con los destinos de Turqu\u00eda por una cadena de secretos eslabones.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando subsiguientemente a las matanzas de Madrid y a las negociaciones de Bayona estallaron insurrecciones simult\u00e1neas en Austurias, Galicia, Andaluc\u00eda y Valencia, y un ej\u00e9rcito franc\u00e9s ocup\u00f3 Madrid, las cuatro fortalezas septentrionales de Pamplona, San Sebasti\u00e1n, Figueras y Barcelona hab\u00edan sido ya ocupadas por Napole\u00f3n con especiosos pretextos; parte del ej\u00e9rcito espa\u00f1ol hab\u00eda sido\u00a0trasladado a la isla de Funen, destin\u00e1ndola a un ataque contra Suecia; por \u00faltimo, todas las \u00a0autoridades constituidas -militar, eclesi\u00e1stica, judicial y administrativa- as\u00ed como la nobleza, exhortaron al pueblo a que se sometiera al extranjero intruso. Pero hab\u00eda una circunstancia\u00a0que compensaba todas las dificultades de la situaci\u00f3n: gracias a Napole\u00f3n el pa\u00eds se hab\u00eda desembarazado de su rey, de la familia real y de su gobierno. As\u00ed quedaron rotas las cadenas que en otras circunstancias hab\u00edan impedido al pueblo espa\u00f1ol desplegar sus nativas energ\u00edas; las desgraciadas campa\u00f1as de 1794 y 1795 prueban en efecto que los espa\u00f1oles eran incapaces de hacer frente a los franceses en circunstancias ordinarias y dirigidos por su rey.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Napole\u00f3n hab\u00eda convocado en Bayona a las personalidades m\u00e1s distinguidas ele Espa\u00f1a para que recibieran de sus manos un rey y una constituci\u00f3n. Se presentaron all\u00ed con poqu\u00edsimas excepciones. El 7 de junio de 1808 el rey Jos\u00e9 recibi\u00f3 en Bayona una diputaci\u00f3n de los Grandes de Espa\u00f1a, en cuyo nombre tom\u00f3 la palabra el duque del Infantado, muy \u00edntimo amigo de Fernando VII, expres\u00e1ndose en los siguientes t\u00e9rminos:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Se\u00f1or: Los Grandes de Espa\u00f1a han sido celebrados en todo tiempo por su lealtad a su soberano, y Vuestra Majestad hallar\u00e1 ahora la misma fidelidad y adhesi\u00f3n.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<figure id=\"attachment_3100\" aria-describedby=\"caption-attachment-3100\" style=\"width: 204px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Francisco_Goya_-_Portrait_of_Ferdinand_VII_of_Spain_in_his_robes_of_state_1815_-_Prado.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3100 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Francisco_Goya_-_Portrait_of_Ferdinand_VII_of_Spain_in_his_robes_of_state_1815_-_Prado-204x300.jpg\" alt=\"\" width=\"204\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Francisco_Goya_-_Portrait_of_Ferdinand_VII_of_Spain_in_his_robes_of_state_1815_-_Prado-204x300.jpg 204w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Francisco_Goya_-_Portrait_of_Ferdinand_VII_of_Spain_in_his_robes_of_state_1815_-_Prado-768x1127.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Francisco_Goya_-_Portrait_of_Ferdinand_VII_of_Spain_in_his_robes_of_state_1815_-_Prado-698x1024.jpg 698w\" sizes=\"auto, (max-width: 204px) 100vw, 204px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3100\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"font-size: 10pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif; color: #008000;\">Retrado de Fernando VII, de Francisco de Goya. Con las abdicaciones de Bayona, Napole\u00f3n se hizo con el trono de Carlos IV y Fernando VII. Sin embargo, la idea de que los Bonaparte quer\u00edan transformar Espa\u00f1a en un estado m\u00e1s parecido al franc\u00e9s llevaron a un rey con apenas experiencia a convertirse en \u00abEl Deseado\u00bb por parte del pueblo espa\u00f1ol.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Real Consejo de Castilla asegur\u00f3 al pobre Jos\u00e9\u00a0 que \u00a0\u00e9l constitu\u00eda \u00ab<em>la rama <\/em><em>principal <\/em><em>de una familia des<\/em><em>tinada <\/em><em>por <\/em><em>e<\/em><em>l Cielo <\/em><em>a <\/em><em>reinar<\/em>\u00ab. No menos abyecto fue el homenaje del duque del Parque, en cabeza de la diputaci\u00f3n del ej\u00e9rcito. Al d\u00eda siguiente, esas mismas personas publicaban una proclama intimando la sumisi\u00f3n de todo el pa\u00eds a la dinast\u00eda Bonaparte. El 7 de julio de 1808 fue\u00a0firmada la nueva Constituci\u00f3n por 91 espa\u00f1oles de la m\u00e1s alta nobleza, entre los que figuraban duques, condes y marqueses, as\u00ed como varias cabezas de \u00f3rdenes religiosas. Durante la discusi\u00f3n de la constituci\u00f3n todos ellos hallaron motivos para protestar de la revocaci\u00f3n de sus viejos\u00a0privilegios y exenciones. El primer gabinete y la primera corte de Jos\u00e9 se constituyeron con las mismas personas que formaban el .gabinete y la corte de Fernando VII. Algunos miembros de las clases altas consideraban a Napole\u00f3n como el providencial regenerador de Espa\u00f1a; otros, como el \u00fanico baluarte capaz de enfrentarse con la Revoluci\u00f3n; ninguno de ellos, por \u00faltimo, cre\u00eda en la posibilidad de una resistencia nacional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed pues, desde el comienzo mismo de la guerra por la Independencia espa\u00f1ola la alta nobleza y la vieja administraci\u00f3n perdieron todo contacto con las clases medias y con el pueblo, a consecuencia de su deserci\u00f3n en el momento en que se iniciaba la lucha. De una parte estaban los <em>afrancesados <\/em>\u00a0y de la otra la naci\u00f3n. En Valladolid, Cartagena, Granada, Ja\u00e9n, San L\u00facar, La Carolina, Ciudad Rodrigo, C\u00e1diz y Valencia, los miembros m\u00e1s prominentes de la vieja administraci\u00f3n -gobernadores,\u00a0generales, y otros personajes sobresalientes- suspectos de ser agentes franceses y obst\u00e1culos para el movimiento nacional, cayeron v\u00edctimas del pueblo encolerizado. En todas partes fueron desplazadas las autoridades existentes. Algunos\u00b7 meses antes del levantamiento -el 19 de marzo de 1808- hab\u00edan tenido lugar en Madrid agitaciones populares encaminadas a derrocar al <em>Choricero \u00a0<\/em>(Godoy) y a sus odiosos adl\u00e1teres. El objetivo se alcanzaba ahora, y con \u00e9l se cumpl\u00eda la revoluci\u00f3n nacional, dentro de los reducidos l\u00edmites en que ello era \u00a0posible dados el estado subjetivo de las masas y el hecho de que no estaba resuelto el problema de la invasi\u00f3n extranjera. Considerado a grandes rasgos, el movimiento parece m\u00e1s bien dirigido <em>contra <\/em>la revoluci\u00f3n que <em>en <\/em><em>favo<\/em><em>r <\/em>de ella: nacional por la proclamaci\u00f3n de la independencia de Espa\u00f1a respecto de Francia, el movimiento es sin embargo al mismo tiempo din\u00e1stico, oponiendo a Jos\u00e9 Bonaparte el \u00abdeseado\u00bb Fernando VII; es reaccionario al oponer las viejas instituciones, costumbres y leyes a las racionales innovaciones de Napole\u00f3n; y supersticioso y fan\u00e1tico en su defensa de la \u00abSanta Religi\u00f3n\u00bb contra lo que se llamaba el ate\u00edsmo franc\u00e9s o la destrucci\u00f3n de los especiales privilegios de la Iglesia Romana. Asustados por la suerte que hab\u00edan corrido sus hermanos en Francia, los cl\u00e9rigos fomentaron las pasiones populares\u00a0en inter\u00e9s de su propia conservaci\u00f3n. \u00ab<em>El <\/em><em>fuego <\/em><em>patri\u00f3tico<\/em>\u00ab, dice Southey, \u00abl<em>lame\u00f3 a\u00fan <\/em><em>m\u00e1s <\/em><em>alto gracias al <\/em><em>san<\/em><em>to <\/em><em>\u00f3leo <\/em><em>de la <\/em><em>superstici\u00f3n<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_3106\" aria-describedby=\"caption-attachment-3106\" style=\"width: 420px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/muerte-manuela-malasa\u00f1a.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3106\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/muerte-manuela-malasa\u00f1a.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"560\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/muerte-manuela-malasa\u00f1a.jpg 336w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/muerte-manuela-malasa\u00f1a-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3106\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><strong>Muerte de Manuela Malasa\u00f1a<\/strong><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todas las guerras por la independencia dirigidas contra Francia llevan simult\u00e1neamente en s\u00ed la \u00a0impronta de la regeneraci\u00f3n mezclada con la de la reacci\u00f3n; pero en ninguna otra parte se presenta el fen\u00f3meno con la intensidad con que lo hace en Espa\u00f1a. El rey vive en la imaginaci\u00f3n del pueblo con el halo de un pr\u00edncipe legendario, enga\u00f1ado y encadenado por un criminal gigante. Las \u00e9pocas m\u00e1s fascinadoras y populares de su pasado est\u00e1n enmarcadas por las santas y milagrosas tradiciones\u00a0de la guerra de la Cruz contra la Media Luna, y una gran parte de las clases bajas estaba \u00a0acostumbrada a llevar los andrajos del mendigo y a vivir del santificado patrimonio de la Iglesia. Un autor espa\u00f1ol, don Jos\u00e9 Clemente Carnicero, public\u00f3 en los a\u00f1os 1814 y 1816 las siguientes\u00a0obras: <em>Napole\u00f3n, <\/em><em>e<\/em><em>l <\/em><em>verdadero <\/em><em>Don Quijote <\/em><em>de <\/em><em>Europa, Historia ra<\/em><em>zo<\/em><em>nada <\/em><em>de <\/em><em>lo<\/em><em>s <\/em><em>principales sucesos <\/em><em>de <\/em><em>la <\/em><em>gloriosa r<\/em><em>evoluci\u00f3n <\/em><em>de <\/em><em>Espa\u00f1a, La Inquisici\u00f3n justament<\/em><em>e <\/em><em>restablecida; <\/em>bastan los t\u00edtulos de esos escritos para comprender este aspecto de la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola, aspecto que volvemos a encontrar en los diversos manifiestos de las Juntas provinciales, todos los cuales proclaman su adhesi\u00f3n al rey, a la santa religi\u00f3n y a la patria, mientras algunos declaran al mismo tiempo al pueblo que \u00ab<em>sus <\/em><em>esperanzas en un <\/em><em>mundo mejor<\/em> <em>e<\/em><em>st<\/em><em>\u00e1<\/em><em>n <\/em><em>en <\/em><em>la <\/em><em>estacada <\/em><em>y <\/em><em>en\u00a0<\/em><em>muy <\/em><em>inminente <\/em><em>peligro<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No obstante, y aunque los campesinos, los vecinos de las peque\u00f1as ciudades del interior y el \u00a0numeroso ej\u00e9rcito de mendigos -harapientos o no-, imbuidos todos ellos de prejuicios pol\u00edticos y religiosos, formaban la gran mayor\u00eda del partido nacional, \u00e9ste inclu\u00eda por otra parte una minor\u00eda activa e influyente que consider\u00f3 el levantamiento popular contra la invasi\u00f3n francesa como la\u00a0se\u00f1al de la regeneraci\u00f3n pol\u00edtica y social de Espa\u00f1a. Esta minor\u00eda estaba formada por habitantes de las ciudades portuarias y comerciales, y en parte tambi\u00e9n por elementos de las capitales de provincia, donde bajo el reinado de Carlos V se hab\u00edan desarrollado hasta cierto punto las condiciones \u00a0materiales de la sociedad moderna. Todos esos elementos se vieron reforzados por el sector m\u00e1s cultivado de las clases altas y medias -escritores, m\u00e9dicos, juristas e incluso \u00a0cl\u00e9rigos- para el cual los Pirineos no hab\u00edan sido barrera suficiente contra la invasi\u00f3n de la filosof\u00eda del siglo XVIII. Como verdadero manifiesto de esa fracci\u00f3n puede ser considerada la c\u00e9lebre memoria de Jovellanos sobre la mejora de la agricultura y el derecho agrario, publicada en 1795 y elaborada por encargo\u00a0del Real Consejo de Castilla. La juventud de las clases medias finalmente -los estudiantes de las universidades\u00a0 por ejemplo-, constituye el sector que m\u00e1s \u00e1vidamente adopt\u00f3 las aspiraciones y principios de la Revoluci\u00f3n francesa; por un momento, esa juventud esper\u00f3 incluso que la regeneraci\u00f3n de su patria se produjera con la ayuda de Francia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras s\u00f3lo se trat\u00f3 de la com\u00fan defensa del pa\u00eds, los dos grandes elementos constitutivos del partido nacional permanecieron en completa uni\u00f3n. Su antagonismo no apareci\u00f3 hasta que se encontraron reunidos en las Cortes en torno al caballo de batalla de una nueva constituci\u00f3n\u00a0que hab\u00eda que trazar. Con el fin de fomentar el esp\u00edritu patri\u00f3tico del pueblo, la minor\u00eda revolucionaria no vacil\u00f3 en apelar a los prejuicios nacionales de la vieja fe popular. Aunque esa t\u00e1ctica resultara favorable para los objetivos inmediatos de la resistencia nacional, no pod\u00eda menos de mostrarse funesta para aquella minor\u00eda cuando llegara para los intereses conservadores de la\u00a0vieja sociedad el momento de colocarse detr\u00e1s de los numerosos prejuicios y pasiones populares con objeto de defenderse frente a los planes inmediatos y remotos de los revolucionarios.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_3113\" aria-describedby=\"caption-attachment-3113\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Guerra-Independencia-espa\u00f1ola.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3113 size-large\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Guerra-Independencia-espa\u00f1ola-1024x692.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"692\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Guerra-Independencia-espa\u00f1ola.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Guerra-Independencia-espa\u00f1ola-300x203.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Guerra-Independencia-espa\u00f1ola-768x519.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3113\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">La rendici\u00f3n de Bail\u00e9n, de Casado de Alisal. Tras la victoria en la batalla de Bail\u00e9n, el sentimiento patriota recorri\u00f3 buena parte del pa\u00eds, haciendo caer en la trampa, no s\u00f3lo al pueblo, sino a muchos generales, de que la guerra ya estaba ganada. Como muestra de ello, las derrotas en las batallas de Espinosa o de Gamonal<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al abandonar Fernando Madrid conminado por Bonaparte estableci\u00f3 una Junta Suprema de \u00a0Gobierno bajo la presidencia del infante don Antonio. Pero esta junta hab\u00eda dejado de existir ya en mayo. A partir de este momento no hab\u00eda gobierno central alguno, y las ciudades sublevadas formaron sus propias juntas, subordinadas a las de las capitales de provincia. Estas juntas provinciales constituyeron otros tantos gobiernos independientes, cada uno de los cuales puso en pie su propio ej\u00e9rcito. La Junta de representantes de Oviedo declar\u00f3 que la plena soberan\u00eda hab\u00eda pasado a sus manos, proclam\u00f3 la guerra contra Bonaparte y envi\u00f3 diputados a Inglaterra para concluir un armisticio. Lo mismo hizo m\u00e1s tarde la Junta de Sevilla. Es un hecho curioso el de que por la mera presi\u00f3n de las circunstancias esos exaltados cat\u00f3licos se vieran impulsados a una alianza con Inglaterra, potencia a la que los espa\u00f1oles estaban acostumbrados a mirar condenatoriamente como encarnaci\u00f3n de la m\u00e1s perversa herej\u00eda, poco mejor que el mism\u00edsimo Gran Turco. Atacados por el ate\u00edsmo franc\u00e9s, se vieron lanzados a los brazos del protestantismo brit\u00e1nico. No debe pues sorprender\u00a0 que a su vuelta a Espa\u00f1a, Fernando VII declarara en el decreto de restablecimiento de la Santa Inquisici\u00f3n que una de las causas \u00ab<em>que <\/em><em>h<\/em><em>an a<\/em><em>lt<\/em><em>era<\/em><em>do <\/em><em>l<\/em><em>a pureza <\/em><em>d<\/em><em>e <\/em><em>l<\/em><em>a <\/em><em>\u00a0<\/em><em>r<\/em><em>elig<\/em><em>i<\/em><em>\u00f3n <\/em><em>en <\/em><em>E<\/em><em>spa\u00f1a, <\/em><em>ha <\/em><em>sido <\/em><em>l<\/em><em>a <\/em><em>es<\/em><em>t<\/em><em>an<\/em><em>cia de tropas extranjer<\/em><em>as <\/em><em>de <\/em><em>div<\/em><em>e<\/em><em>rs<\/em><em>as <\/em><em>sectas, todas e<\/em><em>ll<\/em><em>as <\/em><em>i<\/em><em>g<\/em><em>ualm<\/em><em>e<\/em><em>nt<\/em><em>e <\/em><em>inf<\/em><em>ecta<\/em><em>da<\/em><em>s <\/em><em>por <\/em><em>s<\/em><em>u <\/em><em>odio <\/em><em>a <\/em><em>l<\/em><em>a <\/em><em>Santa <\/em><em>I<\/em><em>g<\/em><em>l<\/em><em>es<\/em><em>ia Rom<\/em><em>ana<\/em>\u00ab.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las Juntas provinciales tan repentinamente creadas y del todo independientes las unas de las otras, reconocieron sin embargo cierta ascendencia -si bien m\u00ednima e indefinida- a la Junta Suprema de Sevilla, considerando esta ciudad como capital de Espa\u00f1a, dado que Madrid se encontraba en manos del extranjero. As\u00ed se estableci\u00f3 un tipo claramente an\u00e1rquico de gobierno federal que, bajo el efecto del choque de intereses opuestos, rivalidades locales e influencias contrapuestas, result\u00f3 un instrumento m\u00e1s bien inadecuado para conseguir unidad en el mando militar y para combinar las operaciones de una campa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los manifiestos dirigidos al pueblo por esas diversas juntas, aunque revelen todo el heroico \u00a0vigor de un pueblo repentinamente despierto de un largo letargo y corno aguijonada por una sacudida el\u00e9ctrica que lo lanza a un febril estado de actividad, no est\u00e1n sin embargo libres de pomposa exageraci\u00f3n, de aquel estilo mixto de bufoner\u00eda y ampulosidad y de aquella redundante grandilocuencia que indujo a Sismondi a dar a la literatura espa\u00f1ola el calificativo de oriental. Esos escritos manifiestan la pueril vanidad del car\u00e1cter espa\u00f1ol: los miembros de las juntas\u00a0tomaron el t\u00edtulo de Alteza y se decoraron con vistosos uniformes.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_3115\" aria-describedby=\"caption-attachment-3115\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/JUNTA-PROVINCIAL-DE-MURCIA.jpeg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3115 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/JUNTA-PROVINCIAL-DE-MURCIA-678x381.jpeg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3115\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><strong>Junta Provincial de Murcia<\/strong><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Hay dos circunstancias relacionadas con esas juntas, una de las cuales muestra lo bajo que era el nivel del pueblo en el momento de su levantamiento; la otra result\u00f3 perjudicial para el desarrollo de la revoluci\u00f3n. Las juntas fueron elegidas por sufiagio universal, pero \u00ab<em>el gran <\/em><em>celo <\/em><em>d<\/em><em>e <\/em><em>las <\/em><em>clases <\/em><em>bajas <\/em><em>se <\/em><em>manifest\u00f3 por la obedienc<\/em><em>i<\/em><em>a<\/em>\u00ab. Eligieron generalmente a sus superiores naturales, elementos de la nobleza provincial y de la peque\u00f1a nobleza, respaldados por el clero, y poqu\u00edsimas \u00a0personalidades notables de las clases medias. Tan consciente era el pueblo de su debilidad, que limit\u00f3 su iniciativa a obligar a las clases altas a resistir contra el invasor, sin pretender asumir\u00a0la direcci\u00f3n de la resistencia. En Sevilla, por ejemplo, \u00ab<em>la primera idea del pueblo <\/em><em>fue que <\/em><em>el <\/em><em>clero parroquial y los <\/em><em>superiores de <\/em><em>los <\/em><em>conventos se <\/em><em>reunieran <\/em><em>para elegir <\/em><em>los miembros <\/em><em>de <\/em><em>la <\/em><em>.<\/em><em>Junta<\/em>\u00ab. As\u00ed se cubrieron los puestos de las juntas por personas caracterizadas por su anterior situaci\u00f3n y muy lejanas de ser dirigentes revolucionarios. Por otra parte, al establecer esas autoridades el pueblo no pens\u00f3 en limitar su poder ni en se\u00f1alar t\u00e9rmino a su duraci\u00f3n. Las juntas, naturalmente, no pensaron\u00a0sino en extender el uno y perpetuar la otra. Y as\u00ed esas primeras creaciones del impulso popular al principio de la revoluci\u00f3n constituyeron durante todo su curso otros tantos diques contra la corriente revolucionaria cada vez que \u00e9sta intent\u00f3 desbordarse.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El 20 de julio de 1808, con Jos\u00e9 Bonaparte ya en Madrid, 14.000 franceses al mando de los generales Dupont y Vidal se vieron obligados por Casta\u00f1os a entregar las armas en Bail\u00e9n, y pocos d\u00edas despu\u00e9s Jos\u00e9 tuvo que retirarse de Madrid a Burgos. Otros dos acontecimientos\u00a0animaron a\u00fan m\u00e1s a los espa\u00f1oles: el uno fue la expulsi\u00f3n\u00a0 de Lefebvre de Zaragoza por el general Palafox y el otro la llegada del ej\u00e9rcito del marqu\u00e9s de la Romana a La Coru\u00f1a, 7.000 hombres, que hab\u00edan reembarcado en la isla de Funen para prestar auxilio a su patria.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras la batalla de Bail\u00e9n alcanz\u00f3 la revoluci\u00f3n un punto de apogeo, y parte de la alta nobleza, que hab\u00eda aceptado la dinast\u00eda Bonaparte, o se hab\u00eda inhibido prudentemente, se sum\u00f3 a la causa popular, cosa que constituy\u00f3 un favor muy discutible para esta causa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>[New York Daily Tribune, <\/em>25 de septiembre de 1854]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong> <span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_3098\" aria-describedby=\"caption-attachment-3098\" style=\"width: 980px\" class=\"wp-caption alignnone\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/goya-3-mayo-1808.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3098 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/goya-3-mayo-1808.jpg\" alt=\"\" width=\"980\" height=\"551\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/goya-3-mayo-1808.jpg 980w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/goya-3-mayo-1808-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/goya-3-mayo-1808-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/goya-3-mayo-1808-678x381.jpg 678w\" sizes=\"auto, (max-width: 980px) 100vw, 980px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3098\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><strong>Los fusilamientos del 3 de mayo, de Francisco de Goya<\/strong><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>III<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El fraccionamiento del poder entre las Juntas provinciales salv\u00f3 a Espa\u00f1a del primer golpe de la invasi\u00f3n francesa bajo Napole\u00f3n, no s\u00f3lo por multiplicar los recursos del pa\u00eds, sino por el hecho adem\u00e1s de colocar al invasor ante el problema de la falta de un centro que poder herir decisivamente; el franc\u00e9s qued\u00f3 completamente desorientado al descubrir que el centro de la resistencia espa\u00f1ola no se encontraba en ninguna parte y estaba en todas. No obstante, poco despu\u00e9s de la capitulaci\u00f3n\u00a0de Bail\u00e9n y de la evacuaci\u00f3n de Madrid por Jos\u00e9, se hizo sentir en todas partes la necesidad de establecer alg\u00fan tipo de gobierno central. Tras los primeros \u00e9xitos, las disensiones entre las juntas provinciales hab\u00edan, alcanzado tal violencia que, por ejemplo, el general Casta\u00f1os consigui\u00f3 a duras penas evitar que Sevilla tomara las armas contra Granada. El ej\u00e9rcito franc\u00e9s .que, con excepci\u00f3n\u00a0de las fuerzas mandadas por el general Bessieres, se hab\u00eda retirado hasta la l\u00ednea del Ebro en grand\u00edsima confusi\u00f3n, de tal modo que si hubiera sido acosado vigorosamente habr\u00eda sido dispersado con facilidad u obligado por lo menos a cruzar la frontera, se encontr\u00f3 as\u00ed con la oportunidad de reorganizarse y de tomar firmes posiciones. La sangrienta represi\u00f3n de la insurrecci\u00f3n de Bilbao\u00a0por el general Merl\u00edn fue, empero, un hecho que suscit\u00f3 el clamor nacional contra los celos de las juntas y el facil\u00f3n <em>la<\/em><em>issez-faire <\/em>de los mandos. La urgencia de coordinar los movimientos militares, la certeza de que Napole\u00f3n no tardar\u00eda en reaparecer al frente de un ej\u00e9rcito victorioso formado con elementos de las unidades del Niemen y el Oder y de las costas del B\u00e1ltico, la necesidad de una autoridad general que pudiera concluir tratados con la Gran Breta\u00f1a u otras potencias extranjeras, restablecer las relaciones y recibir los tributos de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola, la existencia de un poder central franc\u00e9s en Burgos y la necesidad de levantar un altar contra otro altar, todas esas \u00a0circunstancias se sumaron para obligar a la recalcitrante Junta de Sevilla a renunciar a su supremac\u00eda\u00a0mal definida y m\u00e1s bien nominal y a proponer a las diversas juntas provinciales que seleccionaran dos diputados de su seno, la asamblea de todos los cuales constituir\u00eda una <em>]unta Cen<\/em><em>tral; <\/em>las juntas provinciales seguir\u00edan investidas con el gobierno interno de sus respectivos territorios, \u00ab<em>pero b<\/em><em>a<\/em><em>jo la d<\/em><em>e<\/em><em>bida <\/em><em>subordinaci\u00f3n <\/em><em>al Gobierno <\/em><em>General<\/em>\u00ab. Y as\u00ed la Junta Central compuesta por 35 diputados de las juntas provinciales (34 de las juntas espa\u00f1olas y uno de las islas Canarias) se reuni\u00f3 en Aranjuez\u00a0el 26 de diciembre de 1808, un d\u00eda antes de que los potentados de Rusia y Alemania se postraran en Erfurt\u00a0 a los pies de Napole\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_3117\" aria-describedby=\"caption-attachment-3117\" style=\"width: 420px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/El_juramento_de_las_Cortes_de_C\u00e1diz_en_1810.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3117\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/El_juramento_de_las_Cortes_de_C\u00e1diz_en_1810.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"360\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3117\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><strong>El juramento de las Cortes de C\u00e1diz, por Casado Alisal<\/strong><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En circunstancias revolucionarias a\u00fan m\u00e1s que en circunstancias ordinarias, los destinos de los ej\u00e9rcitos reflejan la verdadera naturaleza de los gobiernos. La Junta Central, encargada de expulsar del suelo espa\u00f1ol a sus invasores, fue empujada por los \u00e9xitos de los ej\u00e9rcitos enemigos de Madrid a Sevilla y de Sevilla a C\u00e1diz para expirar ignominiosamente en esta ciudad. Su gobierno se se\u00f1ala por una desgraciada sucesi\u00f3n de derrotas, la aniquilaci\u00f3n de los ej\u00e9rcitos espa\u00f1oles y finalmente la\u00a0disoluci\u00f3n de la guerra regular en las haza\u00f1as de la guerrilla. Y es que, como dijo el noble espa\u00f1ol Urquijo al capit\u00e1n general de Castilla, Cuesta, el 3 de abril de 1808:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em>Nuestra Espa\u00f1a es un edificio g\u00f3tico compuesto de elementos heterog\u00e9neos, con tantas fuerzas, privilegios, legislaciones y costumbres cuantas provincias hay. No existe en ella nada de lo que en Europa se llama \u00abesp\u00edritu p\u00fablico\u00bb. Estos motivos impedir\u00e1n el establecimiento de cualquier poder central con una estructura lo bastante fuerte como para poder unir nuestras fuerzas nacionales.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si pues la situaci\u00f3n de Espa\u00f1a en la \u00e9poca de la invasi\u00f3n francesa opon\u00eda las m\u00e1ximas dificultades posibles a la creaci\u00f3n de un centro revolucionario, la misma composici\u00f3n de la Junta Central la incapacitaba adem\u00e1s para toda lucha en la terrible crisis en que se encontr\u00f3 el pa\u00eds. Demasiado numerosos y demasiado fortuitamente mezclados para ser un gobierno ejecutivo, los miembros de la\u00a0Junta eran en cambio demasiado pocos para pretender tener la autoridad de una asamblea nacional. Y el mero hecho de que su poder fuera delegado por las juntas provinciales les hizo incapaces de sobreponerse a las ambiciosas tendencias, la mala voluntad y el caprichoso egotismo de aquellas corporaciones. Estas juntas \u00a0\u2013cuyos miembros, como vimos en un art\u00edculo anterior, fueron en general elegidos en consideraci\u00f3n de la situaci\u00f3n que ocupaban en la vieja sociedad m\u00e1s que por su capacidad de inaugurar una nueva- \u00a0enviaron a su vez a la Junta Central grandes de Espa\u00f1a, prelados, t\u00edtulos de Castilla, antiguos ministros, altos oficiales civiles y militares, en vez de revolucionarios de nuevo estilo. En \u00faltimo t\u00e9rmino, la revoluci\u00f3n espa\u00f1ola fracas\u00f3 por su esfuerzo por ser y permanecer leg\u00edtima y respetable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los dos miembros m\u00e1s significados de la Junta Central, bajo cuyas ense\u00f1as se alinearon los dos grandes partidos, fueron Floridablanca y Jovellanos, v\u00edctimas ambos de la persecuci\u00f3n de Godoy, antiguos ministros valetudinarios y madurados ambos en los formalistas y pedantes h\u00e1bitos del ineficiente r\u00e9gimen espa\u00f1ol, cuya solemne y circunstanciada lentitud se hab\u00eda hecho ya proverbial en tiempo de Bacon, el cual exclam\u00f3 en cierta ocasi\u00f3n. \u00ab\u00a1<em>Quiera <\/em><em>la muerte ll<\/em><em>ega<\/em><em>r<\/em><em>me <\/em><em>d<\/em><em>e <\/em><em>E<\/em><em>s<\/em><em>pa\u00f1<\/em><em>a, <\/em><em>que as\u00ed <\/em><em>m<\/em><em>e <\/em><em>alcan<\/em><em>za<\/em><em>r<\/em><em>\u00e1 <\/em><em>con <\/em><em>m<\/em><em>\u00e1s <\/em><em>retr<\/em><em>as<\/em><em>o<\/em>!\u00bb<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_3119\" aria-describedby=\"caption-attachment-3119\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/jovellanos.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3119 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/jovellanos-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3119\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><strong>Gaspar Melchor de Jovellanos, de Francisco de Goya<\/strong><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Floridablanca y Jovellanos encarnaban un antagonismo cuyos elementos, empero, pertenec\u00edan a quella fase del siglo XVIII que precedi\u00f3 a la era de la Revoluci\u00f3n francesa; el primero era un bur\u00f3crata plebeyo; el segundo era un aristocr\u00e1tico fil\u00e1ntropo; Floridablanca fue un partidario y ejecutor del despotismo ilustrado representado por Pombal, Federico II y Jos\u00e9 II; Jovellanos, un \u00ab<em>amigo <\/em><em>de<\/em><em>l pu<\/em><em>e<\/em><em>blo<\/em>\u00ab, que esperaba conducir a \u00e9ste hasta la libertad por medio de \u00a0una prudent\u00edsima serie de leyes econ\u00f3micas y a trav\u00e9s de la propaganda literaria de generosas doctrinas; ambos eran opuestos a las tradiciones feudales, el uno por su intento de extender el poder real, el otro por su deseo de liberar la sociedad civil de sus trabas. El papel representado por cada uno de ellos en su pa\u00eds corresponde a la diversidad de sus opiniones. Floridablanca tuvo un gran poder como primer ministro de Carlos III, poder que creci\u00f3 desp\u00f3ticamente en la medida en que encontr\u00f3 resistencia. Jovellanos, cuya carrera ministerial bajo Carlos IV fue de breve duraci\u00f3n, gan\u00f3 su influencia en los espa\u00f1oles no como ministro, sino como intelectual: no por decretos, sino por ensayos. En el momento en que las tormentas de la \u00e9poca lo situaron en cabeza de un gobierno revolucionario, Floridablanca era un octogenario, s\u00f3lo inconmovible en su fe en el despotismo y en su desconfianza respecto de la espontaneidad popular. Al ser enviado a Madrid como delegado suscribi\u00f3 con la municipalidad de Murcia una protesta secreta en la que declaraba que no hab\u00eda hecho m\u00e1s que ceder a la fuerza y al temor de vesan\u00edas populares, firmando tal protocolo con la expresa intenci\u00f3n de evitar que el rey Jos\u00e9 pudiera reprocharle la aceptaci\u00f3n del mandato. No contento con volver a las tradiciones de su juventud, reconsider\u00f3 algunos pasos de su pasado ministerial que juzg\u00f3 ahora demasiado audaces. As\u00ed por ejemplo, apenas instalado en la Junta Central, aquel hombre que hab\u00eda expulsado a los jesuitas de Espa\u00f1a promovi\u00f3 que la Junta les concediera la autorizaci\u00f3n para regresar \u00ab<em>como par<\/em><em>ti<\/em><em>cu<\/em><em>l<\/em><em>ares\u00bb<\/em><em>.<\/em> Y si reconoc\u00eda que desde sus tiempos hab\u00eda tenido lugar alg\u00fan cambio, se trataba de un cambio muy sencillo, a saber: que Godoy, que le hab\u00eda desterrado y hab\u00eda despose\u00eddo al gran conde de Floridablanca de su gubernamental omnipotencia, hab\u00eda sido sustituido por dicho conde de Floridablanca y desplazado a su vez. Este era el hombre que la Junta Central escogi\u00f3 como presidente y al que la mayor\u00eda de la misma reconoci\u00f3 como jefe infalible.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Jovellanos-Expediente-agrario.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3121 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Jovellanos-Expediente-agrario.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"286\" \/><\/a>Jovellanos, que dirigi\u00f3 la influyente minor\u00eda de la Junta Central, hab\u00eda envejecido tambi\u00e9n y hab\u00eda perdido mucho de sus energ\u00edas en el largo y penoso encarcelamiento que le hizo sufrir Godoy. Pero ni siquiera en sus mejores tiempos hab\u00eda sido un hombre de acci\u00f3n revolucionaria, sino m\u00e1s bien un reformista bienintencionado que por su excesiva consideraci\u00f3n de los medios no hab\u00eda llegado nunca a conseguir un fin. En Francia, por ejemplo, tal vez hubiera alcanzado la altura de un Mounier o de Lally-Tollendal, pero absolutamente nada m\u00e1s. Y en Inglaterra habr\u00eda resultado un popular miembro de la c\u00e1mara de los Lores. En aquella insurrecta Espa\u00f1a fue capaz de ofrecer ideas a la juventud pujante, pero en la pr\u00e1ctica no result\u00f3 un contrincante a la altura de la servil tenacidad de Floridablanca. No enteramente libre de prejuicios aristocr\u00e1ticos y muy inclinado por tanto a la angloman\u00eda de Montesquieu, esta intachable personalidad prueba que si con ella Espa\u00f1a hab\u00eda excepcionalmente engendrado una mente con dotes de generalizaci\u00f3n, \u00e9sta, empero, no era capaz de ejercerlas sino a costa de la energ\u00eda individual, que s\u00f3lo parece haber pose\u00eddo para asuntos locales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Es verdad que la Junta Central contaba tambi\u00e9n con unos pocos hombres -encabezados por don Lorenzo Calvo de Rosas, el delegado de Zaragoza- que, aun adoptando los puntos de vista \u00a0reformistas de Jovellanos, aguijoneaban al mismo tiempo la Junta con vistas a una acci\u00f3n revolucionaria. Pero su n\u00famero era demasiado reducido y demasiado desconocidos sus nombres para que les resultara posible empujar la lenta carroza pol\u00edtica de la Junta y sacarla de la calmosa v\u00eda del ceremonial espa\u00f1ol.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ese poder tan torpemente compuesto, constituido con tal falta de nervio y con tan moribundas reminiscencias al frente, ten\u00eda que realizar una revoluci\u00f3n y derrotar a Napole\u00f3n. <em>Si <\/em>su proclamaci\u00f3n fue tan vigorosa como flojos sus hechos, ello se debi\u00f3 a que la Junta tuvo el buen gusto\u00a0de tomar como secretario al poeta espa\u00f1ol don Jos\u00e9 Quintana, confi\u00e1ndole la redacci\u00f3n de sus manifiestos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como los pomposos h\u00e9roes de Calder\u00f3n, que confundiendo la convencional distinci\u00f3n con la verdadera grandeza tienen por costumbre presentarse con una tediosa enumeraci\u00f3n de todos sus t\u00edtulos, la Junta se ocup\u00f3 ante todo en decretar los honores e insignias debidas a su alto rango. Su presidente recibi\u00f3 el t\u00edtulo de \u00abAlteza\u00bb y los dem\u00e1s miembros el de \u00abExcelencia\u00bb, mientras la Junta\u00a0<em>in <\/em><em>corpore <\/em>se reservaba el t\u00edtulo de \u00abMajestad\u00bb. Adoptaron una especie de fantasioso uniforme parecido al de general, se ornaron el pecho con s\u00edmbolos que representaban los dos mundos y se votaron un salario anual de 120.000 reales. Fue verdaderamente una idea de vieja escuela espa\u00f1ola la que movi\u00f3 a los jefes de la Espa\u00f1a insurrecta a envolverse en teatrales ropajes para hacer una entrada grande y digna en el escenario hist\u00f3rico de Europa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ser\u00eda rebasar los l\u00edmites de estos esbozos el entrar en la historia interna de la Junta y en los detalles de su administraci\u00f3n. Bastar\u00e1 para nuestro objeto con contestar a dos preguntas: \u00bfCu\u00e1l fue su influencia en el desarrollo del movimiento revolucionario espa\u00f1ol? \u00bfCu\u00e1l fue la que tuvo en la defensa del pa\u00eds? Resueltas esas dos cuestiones, encontrar\u00e1 su explicaci\u00f3n mucho de lo que hasta\u00a0ahora ha resultado misterioso e inexplicable en las revoluciones espa\u00f1olas del siglo xrx.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_3124\" aria-describedby=\"caption-attachment-3124\" style=\"width: 220px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Floridablanca-pintado-por-Goya.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3124 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Floridablanca-pintado-por-Goya.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Floridablanca-pintado-por-Goya.jpg 220w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Floridablanca-pintado-por-Goya-169x300.jpg 169w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-3124\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\"><strong>Francisco Antonio Mo\u00f1ino, Conde de Floridablanca, pintado por Goya<\/strong><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En l\u00edneas generales, la mayor\u00eda de los miembros de la Junta Central tuvieron por principal deber el reprimir las primeras conmociones revolucionarias. Consiguientemente, volvieron a apretar los viejos grilletes de la prensa y nombraron un nuevo Gran Inquisidor al que los franceses impidieron afortunadamente que reanudara sus actividades. Aunque la mayor parte de la propiedad inmueble espa\u00f1ola estaba bloqueada en el r\u00e9gimen de manos muertas, en la propiedad vinculada de la nobleza y en la inalienable de la Iglesia la Junta orden\u00f3 interrumpir la venta de los bienes de manos muertas, que hab\u00edan empezado ya a enajenarse, amenazando incluso con anular los contratos privados \u00a0concertados ya y que afectaban a las propiedades de la Iglesia. Reconoci\u00f3 la deuda nacional, pero no tom\u00f3 ninguna medida para descargar la lista civil del c\u00famulo de cargas que hab\u00eda amontonado una serie de gobiernos corrompidos, ni para reformar su sistema fiscal proverbialmente injusto, absurdo y vejatorio, ni para alumbrar nuevos recursos productivos a la naci\u00f3n quebrantando las trabas del feudalismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>[<\/em><em>Ne<\/em><em>w York <\/em><em>D<\/em><em>ai<\/em><em>ly <\/em><em>T<\/em><em>ribune<\/em><em>, <\/em>20 de octubre de 1854]<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Episodios_Nacionales_1.jpg\" rel=\"lightbox[19251]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2593\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Episodios_Nacionales_1.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"339\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Episodios_Nacionales_1.jpg 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/05\/Episodios_Nacionales_1-177x300.jpg 177w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/documentos\/Perez_Galdos-Episodios_Nacionales-Espana_sin_Rey_capitulos_4y5.pdf\">Espa\u00f1a sin Rey \u2013 Cap\u00edtulos 4 y 5.<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Ya estamos en la parte segunda del libro, que iniciamos el domingo pasado, Marx nos sigue imbuyendo\u00a0en el esp\u00edritu de la primera parte del siglo XIX espa\u00f1ol en los dos articulos que reproducimos hoy. Seguimos <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/06\/09\/revolucion-en-espana-por-karl-marx-y-friedrich-engels-parte-vi-republicado\/\" title=\"REVOLUCI\u00d3N EN ESPA\u00d1A, por Karl Marx y Friedrich Engels (parte VI) \u2013 republicado\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":19253,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":{"0":"post-19251","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-politica"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19251","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19251"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19251\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/19253"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19251"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19251"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19251"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}