{"id":182897,"date":"2020-04-30T00:05:43","date_gmt":"2020-04-29T22:05:43","guid":{"rendered":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/?p=182897"},"modified":"2022-04-11T20:50:42","modified_gmt":"2022-04-11T18:50:42","slug":"para-recuperar-la-libertad-debemos-reconstruir-el-centro-politico-el-consenso-del-proceso-constituyente-a-las-practicas-postconstitucionales-por-oscar-alzaga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/04\/30\/para-recuperar-la-libertad-debemos-reconstruir-el-centro-politico-el-consenso-del-proceso-constituyente-a-las-practicas-postconstitucionales-por-oscar-alzaga\/","title":{"rendered":"PARA RECUPERAR LA LIBERTAD DEBEMOS RECONSTRUIR EL CENTRO POL\u00cdTICO. \u00abEL CONSENSO (Del proceso constituyente a las pr\u00e1cticas postconstitucionales)\u00bb, por Oscar Alzaga"},"content":{"rendered":"<div>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las ideas, para ser tales, son fruto de la acci\u00f3n de pensar. Pero las ideolog\u00edas pol\u00edticas son ideas y creencias tenidas por ciertas por quienes no las han pensado y cumplen la funci\u00f3n de economizar el esfuerzo de pensar. Las ideolog\u00edas son pensamiento simplificado para la movilizaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de las masas a las que alimentan de cierto instinto agresivo, que se cree respetable. Y que se caracteriza por no albergar ning\u00fan sentimiento de culpa individual, que recae siempre en \u00ablos otros\u00bb. Tales ideolog\u00edas pueden construirse no para \u00abmentes abiertas\u00bb, sino para \u00abmentes cerradas\u00bb, en la expresi\u00f3n de Rokeach y a la cerraz\u00f3n contribuir\u00e1n a diario los medios de comunicaci\u00f3n que se hayan convertido en epifen\u00f3menos de los respectivos partidos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Como ha sostenido Merton, en nombre de las ideolog\u00edas se desemboca en un dogmatismo reforzado y en un nihilismo intelectual. Y si los dirigentes de los partidos optan por la adhesi\u00f3n a ideolog\u00edas cuyos distintivos centrales son excluyentes de los que sostiene la ideolog\u00eda del partido adverso, los militantes ser\u00e1n m\u00e1s radicales que los electores. Convencidos de que est\u00e1n en posesi\u00f3n de la verdad ser\u00e1n refractarios al di\u00e1logo y las respectivas tesis no ser\u00e1n reconciliables.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El contrapunto lo ofrecen los sistemas pol\u00edticos con democracias avanzadas, con partidos no tributarios de simplismos ideol\u00f3gicos y con convicciones aptas para la convergencia con las de otros partidos, para amalgamar objetivos y desplegar esfuerzos de cooperaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ausencia de un clima de consenso conlleva males para una sociedad que los constitucionalistas no podemos solventar con las herramientas que nos proporciona la ingenier\u00eda constitucional. As\u00ed qued\u00f3 claro en el deterioro del sistema pol\u00edtico de Weimar y en la doctrina constitucionalista italiana de la segunda post guerra, que estudi\u00f3 a fondo la enfermedad de la radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica progresiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La clave de la \u00f3ptima convivencia democr\u00e1tica est\u00e1 en el elemento volitivo, como comprendieron con agudeza Renan, Mommsen o nuestro Ortega, quien se pregunt\u00f3 \u00ab\u00bfTendr\u00e1 (Espa\u00f1a) la voluntad de rehacerse?\u00bb, y se contesta \u00abYo no lo s\u00e9\u00bb. Sin duda todo depende de la capacidad de concordia. Porque concordar \u2014como dijo Covarrubias\u2014 es componer voluntades discordes. Y, como bien dec\u00eda D. Ram\u00f3n Men\u00e9ndez-Pidal: \u00abLa voluntad lo puede todo, es decir, todo lo que s\u00f3lo depende de nosotros mismos\u00bb. De aqu\u00ed que, desde el esp\u00edritu constitucional, ser\u00eda reconfortante que unos y otros hombres p\u00fablicos en la aplicaci\u00f3n cotidiana de nuestra Constituci\u00f3n, conscientes de que su pre\u00e1mbulo proclama \u00abla convivencia democr\u00e1tica\u00bb como primer objetivo de la voluntad constituyente y superando reticencias personales, se acercasen a sus adversarios para decirles, en palabras de P\u00e9rez de Ayala: \u00abAqu\u00ed estoy, contra mi voluntad y por mi voluntad\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Oscar Alzaga<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/h1>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-14939 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/a><\/p>\n<h1>\u00a0<\/h1>\n<h1 style=\"text-align: center;\">EL CONSENSO (DEL PROCESO CONSTITUYENTE A LAS PR\u00c1CTICAS POSTCONSTITUCIONALES)<a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">[1]<\/a><\/h1>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #339966;\">\u00d3SCAR ALZAGA VILLAAMIL<\/span><\/h2>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong>Catedr\u00e1tico de Derecho Constitucional<\/strong><\/div>\n<div style=\"text-align: center;\"><strong>Universidad Nacional de Educaci\u00f3n a Distancia<\/strong><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se\u00f1ores acad\u00e9micos:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/alzaga.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-14946 alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/alzaga-198x300.jpg\" alt=\"\" width=\"198\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/alzaga-198x300.jpg 198w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/alzaga-768x1162.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/alzaga-677x1024.jpg 677w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/alzaga-99x150.jpg 99w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/alzaga.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 198px) 100vw, 198px\" \/><\/a>Debo empezar por dejar constancia de mi gratitud a todos los miembros de esta Real Academia porque me hayan permitido acceder a la misma. Y especialmente a quienes presentaron mi candidatura, Srs. S\u00e1nchez Asia\u00edn, Carrillo Salcedo y Lavilla Alsina. Por ser conocedor de mis escasos m\u00e9ritos, s\u00f3lo puedo entender el presente trance como forma at\u00edpica de donaci\u00f3n, con causa en la mera liberalidad de los donantes, quedando, en cuanto donatario, obligado a perenne gratitud, conforme a lo dispuesto en el art\u00edculo 468 del C\u00f3digo civil.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La plaza con que se me honra es de nueva creaci\u00f3n, por lo que no sucedo a ning\u00fan Acad\u00e9mico cuya semblanza pueda glosar. Pero deseo rendir tributo a mis maestros en la disciplina. Diversas constituciones, como la nuestra, permiten investigar la paternidad, pero a\u00fan nada dicen de una posible paternidad compartida. No obstante, soy disc\u00edpulo de padres varios. Cuatro. Todos ellos acad\u00e9micos en su d\u00eda de esta Corporaci\u00f3n: D. Carlos Ruiz del Castillo, D. Luis S\u00e1nchez Agesta, D. Carlos Ollero y D. Francisco Murillo Ferrol. De su magisterio aprend\u00ed, junto a un rico bagaje de ense\u00f1anzas, a dar prioridad a una visi\u00f3n realista del Derecho constitucional sobre los deslumbrantes envoltorios del \u00abrefinad\u00edsimo juego convencional del positivismo l\u00f3gico\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Tengo que expresar tambi\u00e9n mi gratitud por el testimonio de vida c\u00edvica que recib\u00ed de dos grandes universitarios, el Maestro de la Universidad de Sevilla, D. Manuel Gim\u00e9nez Fern\u00e1ndez y el Profesor de Madrid, D. Joaqu\u00edn Ruiz Gim\u00e9nez.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Adentr\u00e1ndonos ya propiamente en este \u00abDiscurso\u00bb \u2014que, seg\u00fan sostiene la Espa\u00f1ola, no es t\u00e9rmino sin\u00f3nimo de monograf\u00eda sino de reflexi\u00f3n\u2014 querr\u00eda exponer, en primer lugar, c\u00f3mo el consenso constitucional con su natural alcance y contenido, precisa de la virtud de la concordia y de la pr\u00e1ctica del di\u00e1logo, para dar frutos constituyentes y para desarrollar en t\u00e9rminos \u00f3ptimos las m\u00e1s significativas pr\u00e1cticas aplicativas de la Constituci\u00f3n. En segundo t\u00e9rmino, verter alguna glosa sobre c\u00f3mo esto se ha producido entre nosotros. Y, por \u00faltimo, decir algo sobre las brumas que entrevemos en el horizonte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El consenso es para los espa\u00f1oles el sabio m\u00e9todo, que apoyado en la virtud c\u00edvica de la concordia, aliment\u00f3 nuestra \u00abtransici\u00f3n\u00bb por antonomasia y su obra, la Constituci\u00f3n pol\u00edtica de 1978. Obviamente mis palabras no han de ser lo que denomin\u00f3 un d\u00eda Marco Aurelio un \u00abtestamento de gratitud aguas arriba\u00bb. Es innecesario porque de este esfuerzo decisivo, en el que tantos de los que estamos hoy aqu\u00ed participamos, pervive un gran recuerdo en la memoria colectiva. Basten unas pinceladas para contextualizar el sentido de un torrente de voluntades convergentes, que tuvo su desembocadura en la obra del poder constituyente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Una primera anotaci\u00f3n es que se sigui\u00f3 un viejo camino que ya hab\u00eda dado grandes frutos a la civilizaci\u00f3n occidental. El del di\u00e1logo que busca grandes entendimientos en esp\u00edritu de concordia. Lo defendieron con buen tino en Grecia significativos fil\u00f3sofos, desde Arist\u00f3teles<a id=\"ref2a\"><\/a><a href=\"#ref2\">[2]<\/a>, hasta los estoicos a la vista de la obra militar y pol\u00edtica de un Alejandro Magno que buscaba el entendimiento entre pueblos que anteriormente se hab\u00edan desconocido<a id=\"ref3a\"><\/a><a href=\"#ref3\">[3]<\/a>. Se importa a Roma por Cicer\u00f3n en plena guerra civil, al escribir sus di\u00e1logos sobre \u00abLa Rep\u00fablica\u00bb<a id=\"ref4a\"><\/a><a href=\"#ref4\">[4]<\/a>, donde sostiene que sin la concordia la colectividad ni es propiamente sociedad ni puede articularse en Estado. Y, como sabemos, Polibio nos leg\u00f3 un fino testimonio de c\u00f3mo Roma decant\u00f3 tal aspiraci\u00f3n a una \u00f3ptima convivencia pol\u00edtica desde sus experiencias hist\u00f3ricas<a id=\"ref5a\"><\/a><a href=\"#ref5\">[5]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Es err\u00f3neo el t\u00f3pico de que la tierra espa\u00f1ola no ha sido hist\u00f3ricamente f\u00e9rtil para grandes di\u00e1logos y trascendentes consensos. Hay importantes hitos que jalonan caminos de entendimiento por los que avanzaron nuestros antepasados con mente clara y el mejor esp\u00edritu de concordia. As\u00ed en nuestra Baja Edad Media hubo grandes acuerdos jur\u00eddico pol\u00edticos que resolvieron problemas especialmente delicados. Tal fue el caso en la Corona de Arag\u00f3n de la Concordia de Alca\u00f1iz, de 1412, entre los Parlamentos de Arag\u00f3n y Catalu\u00f1a sobre el modo de designar Rey.<\/span><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-3.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-14945\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-3-300x199.jpg\" alt=\"\" width=\"690\" height=\"457\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-3-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-3-768x509.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-3-227x150.jpg 227w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-3.jpg 980w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">O tambi\u00e9n de la Concordia de Villafranca del Pened\u00e9s, de 1461, suscrita entre la Reina Juana, en nombre de su marido el Rey Juan II de Arag\u00f3n, y la Junta del Principado de Catalu\u00f1a<a id=\"ref6a\"><\/a><a href=\"#ref6\">[6]<\/a>. Esta Concordia fue un monumento al pactismo y, al tiempo, la consagraci\u00f3n de la primac\u00eda de las Cortes en ciertos \u00e1mbitos<a id=\"ref7a\"><\/a><a href=\"#ref7\">[7]<\/a> y un gran precedente de la reducci\u00f3n de la prerrogativa regia que se vive por las monarqu\u00edas constitucionales tras la revoluci\u00f3n inglesa del siglo XVII y la Francesa del siglo XVIII.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En Castilla, cuando Fernando el Cat\u00f3lico pretendi\u00f3, con nulo \u00e9xito, gobernar s\u00f3lo este Reino, hubo de suscribir la c\u00e9lebre Concordia de Segovia, el 15 de enero de 1475. Prima facie puede extra\u00f1ar que ello se produzca en aquel siglo XV, que asist\u00eda al alumbramiento de las monarqu\u00edas absolutas en Europa. Pero la realidad era un tanto m\u00e1s compleja. Las \u00e9lites renacentistas, en aquellos albores de la edad moderna, aspiraban a un renacimiento de la Edad de Oro, concebida como el reino de la concordia y de la armon\u00eda dise\u00f1ado en la Polis y en la Civitas cl\u00e1sicas<a id=\"ref8a\"><\/a><a href=\"#ref8\">[8]<\/a>. Era el ideal de una convivencia pac\u00edfica libre de tensiones, como dulces eran las formas y los colores de las pinturas de Rafael de Urbino.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Hay otros muchos ejemplos relevantes de magnos conciertos de voluntades que se fraguan en normas de Derecho p\u00fablico espa\u00f1ol en los siglos sucesivos; aunque ello no permite ocultar cu\u00e1nto hay de confrontaciones radicales, durante nuestro convulso siglo XIX entre las llamadas Dos Espa\u00f1as. Pero tampoco entonces todo fue contienda ayuna de di\u00e1logo y carente de entendimientos y compromisos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed cabe recordar que de la pluma de D. Juan Valera emanaron en 1864 unos estudios sobre la pol\u00edtica de su tiempo<a id=\"ref9a\"><\/a><a href=\"#ref9\">[9]<\/a>, modelo de prosa pulcra y serena, puesta al servicio de la exaltaci\u00f3n de los valores de la convivencia en libertad, hu\u00e9rfana de todo extremismo. En sus palabras se palpa una tradici\u00f3n espa\u00f1ola, viva a\u00fan en plena crisis socio pol\u00edtica de nuestra historia decimon\u00f3nica, que suele olvidarse en demas\u00eda y que debe ser reivindicada. Una tradici\u00f3n que a veces se nos aparece como cr\u00edtica y defensiva, quiz\u00e1s porque a menudo ha tenido que conquistarse a base de esfuerzo el derecho a existir, porque se ha visto obligada a buscar el aire que respirar, el que ten\u00eda que hacer vibrar para hacer sonar en esta dura tierra nuestra unas cuantas palabras mesuradas y justas, unas pocas palabras verdaderas<a id=\"ref10a\"><\/a><a href=\"#ref10\">[10]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">A esa tradici\u00f3n alude el personaje de \u00abLa velada en Benicarl\u00f3\u00bb al que Aza\u00f1a hace decir: \u00abYo hablo de la tradici\u00f3n liberal y humanitaria espa\u00f1ola, porque (&#8230;) ha habido siempre un arroyuelo murmurante de gentes descontentas, del cual arroyuelo nosotros venimos y hemos convertido en ancho r\u00edo\u00bb<a id=\"ref11a\"><\/a><a href=\"#ref11\">[11]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Ciertamente, el r\u00edo torrencial que se desbord\u00f3 en 1936 no provino de ning\u00fan manantial liberal ni de ning\u00fan afluente humanista. No hubo lugar para el consenso ni en el estallido de la guerra civil ni en sus amargas consecuencias.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Pero lleg\u00f3 una primavera de pretransici\u00f3n rica en esfuerzos c\u00edvicos por facilitar el di\u00e1logo de todos los espa\u00f1oles desde la filosof\u00eda de la libertad, y por fin florecieron la cultura c\u00edvica de la pretransici\u00f3n y la llamada transici\u00f3n<a id=\"ref12a\"><\/a><a href=\"#ref12\">[12]<\/a>. El proceso estuvo tan plagado de dificultades como impregnado de un di\u00e1logo generoso que hac\u00eda suyos los versos de Antonio Machado: \u00abTu verdad no, la Verdad \/ Vamos juntos a buscarla \/ La tuya gu\u00e1rdatela\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Al analizar el consenso constituyente de 1977-1978 hay que ser realistas y cautos. No son asumibles la mayor\u00eda de las teorizaciones posteriores sobre el mismo, porque sus motivaciones no respond\u00edan a esquemas de seminario de Ciencia pol\u00edtica. Ni hubo un movimiento pendular frente a la vieja m\u00e1xima de Ferdinand Lasalle: \u00abNada de pactos\u00bb<a id=\"ref13a\"><\/a><a href=\"#ref13\">[13]<\/a>; ni se trat\u00f3 de seguir con frialdad el modelo de la llamada democracia consociacional, recogido en la obra de Lijphart<a id=\"ref14a\"><\/a><a href=\"#ref14\">[14]<\/a>, ni de poner en pr\u00e1ctica las interesantes ideas de cient\u00edficos de la teor\u00eda econ\u00f3mica de la pol\u00edtica, como Buchanan y Tullock<a id=\"ref15a\"><\/a><a href=\"#ref15\">[15]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El consenso en la Espa\u00f1a de 1977 \/ 1978 alcanz\u00f3 la categor\u00eda de ideal, en el sentido en que para Sartori un ideal es algo que nace de una mala trayectoria \u2014a saber, buena parte de nuestra tradici\u00f3n de constituciones impuestas o de partido\u2014 y que emerge de la insatisfacci\u00f3n ante una realidad \u2014l\u00e9ase, la seudo unanimidad anterior\u2014 para encarnar una reacci\u00f3n<a id=\"ref16a\"><\/a><a href=\"#ref16\">[16]<\/a>. En nuestro caso con la vista puesta en los mejores modelos constitucionales europeos, asumibles por todos los espa\u00f1oles.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En sede constituyente, un consenso, como se deduce de su etimolog\u00eda, no ten\u00eda que consistir en \u00abaprobar\u00bb, sino en aceptar y compartir con otros. Sobre lo que se ten\u00eda que producir un \u00absentir conjunto\u00bb era sobre una cultura pol\u00edtica. Y la cultura pol\u00edtica no tiene que configurarse, como algunos sostienen, por creencias espec\u00edficas concretas. Basta con que se conforme en base a creencias difusas, como sostuvo acertadamente Almond<a id=\"ref17a\"><\/a><a href=\"#ref17\">[17]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-6.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-14943 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-6.jpg\" alt=\"\" width=\"645\" height=\"390\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-6.jpg 645w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-6-300x181.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-6-248x150.jpg 248w\" sizes=\"auto, (max-width: 645px) 100vw, 645px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Un consenso constituyente debe abarcar varios terrenos: En primer lugar, sobre valores y principios; incluyendo valores generalmente aceptados y eludiendo valores pol\u00e9micos. Y puede no ser completo. Cabe que una Constituci\u00f3n se asiente sobre una cultura c\u00edvica heterog\u00e9nea, pero si contribuye a asentar una cultura c\u00edvica homog\u00e9nea la democracia ser\u00e1 m\u00e1s estable, con menos disensos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En segundo t\u00e9rmino, el consenso debe abarcar la composici\u00f3n y el funcionamiento de los \u00f3rganos de los poderes p\u00fablicos, incluyendo un pacto completo sobre las reglas de juego.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En tercer t\u00e9rmino, aunque es factible alg\u00fan consenso en sede constituyente sobre pol\u00edticas de gobierno, este campo debe quedar abierto al juego pol\u00edtico pluralista. Y es que como dijo Barker \u00abla esencia de todas las democracias (reside en) gobernar discutiendo\u00bb<a id=\"ref18a\"><\/a><a href=\"#ref18\">[18]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El consenso, por lo dem\u00e1s, facilita la elasticidad de la Constituci\u00f3n, y, de modo natural, margina las f\u00f3rmulas que puedan hacerla inel\u00e1stica. Aunque en Derecho constitucional no hay que confundir elasticidad con eternidad. Las reformas constitucionales son imprescindibles. Tambi\u00e9n volveremos sobre esto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Pues bien, toda Constituci\u00f3n fruto de un proceso constituyente debe desempe\u00f1ar un papel esencial que, en palabras de Smend, describiremos como \u00absistema jur\u00eddico de integraci\u00f3n\u00bb, que en realidad implica una dial\u00e9ctica espiritual, que no se agota en el acto de entrada en vigor de la Constituci\u00f3n<a id=\"ref19a\"><\/a><a href=\"#ref19\">[19]<\/a>. M\u00e1s bien, el Estado se renovar\u00e1 permanentemente mediante un complejo proceso integrador que se extiende a la propia Constituci\u00f3n indefectiblemente sumergida en su propia din\u00e1mica renovadora. Ello en gran parte se puede lograr a trav\u00e9s de la legislaci\u00f3n org\u00e1nica u ordinaria y, en otra medida, por medio de la actualizaci\u00f3n del texto constitucional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Con raz\u00f3n, Robert Dahl expuso la necesidad de que las Constituciones contribuyan a que los l\u00edderes pol\u00edticos desarrollen lo que denomin\u00f3 un \u00abconsenso informado sobre las leyes pol\u00edticas, mediante compromisos que faciliten la conciliaci\u00f3n de los diversos intereses\u00bb<a id=\"ref20a\"><\/a><a href=\"#ref20\">[20]<\/a>. Y estableci\u00f3 una interrelaci\u00f3n entre la solidez de las democracias y la capacidad de sus dirigentes de adoptar peri\u00f3dicamente acuerdos por consenso. Pero escribi\u00f3 que el logro depend\u00eda de cinco condiciones: Primera, una identidad nacional que desaliente las exigencias de la separaci\u00f3n directa. Segunda: Un compromiso constituyente amplio sobre valores y completo sobre los procedimientos democr\u00e1ticos. En tercer t\u00e9rmino: Cierto talento para la conciliaci\u00f3n. Cuarta: Alta tolerancia para el compromiso. Y quinta: L\u00edderes competentes y fiables que puedan negociar soluciones a los conflictos. Requisitos que hunden sus ra\u00edces en las p\u00e1ginas de la \u00c9tica a Nic\u00f3maco de Arist\u00f3teles, en El Federalista de Hamilton, Madison y Hay, o en diversos escritos de Stuart Mill. Y es que la politolog\u00eda contempor\u00e1nea cuando reflexiona sobre el consenso conecta con una larga y fecunda tradici\u00f3n de la historia del pensamiento pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estos requisitos, en cuanto exigen que el consenso se extienda a un acuerdo completo sobre las bases de ordenaci\u00f3n del poder y las reglas a que se debe atener su funcionamiento, ponen de manifiesto que en nuestra Constituci\u00f3n su T\u00edtulo VIII y su Estado de las Autonom\u00edas es m\u00e1s digno de elogio por el esp\u00edritu generoso que le impregna que por su oscuro perfil t\u00e9cnico jur\u00eddico, indefinible hibrido apertus, que, entre tantos ius publicistas, desespera a un jurista ecu\u00e1nime como D. \u00c1lvaro Rodr\u00edguez Bereijo que lo defini\u00f3 en 2009 como \u00abun marco consustancialmente conflictivo y permanentemente tensionado\u00bb<a id=\"ref21a\"><\/a><a href=\"#ref21\">[21]<\/a> y que consecuentemente, pensamos nosotros, amenaza con asfixiar al propio Tribunal Constitucional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed el T\u00edtulo VIII se nos muestra en la carrera del consenso como la gran asignatura pendiente. Y ello en sentido estricto. Ya que nuestra Constituci\u00f3n demandaba en t\u00e9rminos m\u00e1s o menos expresos consensos ulteriores a su entrada en vigor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Ciertamente debe constatarse que todo el proceso de nuestra transici\u00f3n fue gradualista. En t\u00e9rminos de Derecho positivo se inici\u00f3, como m\u00ednimo, en la Ley para la Reforma Pol\u00edtica que precede a las primeras Cortes fruto de unas elecciones libres, competitivas y rodeadas de las debidas garant\u00edas. Y durante el largo proceso constituyente se dan pasos hacia un nuevo Estado democr\u00e1tico, algunos tan relevantes como los que impulsaron las denominadas preautonom\u00edas. El gradualismo de todo el proceso est\u00e1 empapado de consenso. El consenso era el m\u00e9todo que presid\u00eda un proceso que no se agotar\u00eda en fase constituyente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-9.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-14940\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-9-300x205.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"226\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-9-300x205.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-9-219x150.jpg 219w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-9.jpg 650w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a>Sin duda, la Constituci\u00f3n dejaba \u00e1reas significativas abiertas a consensos de futuro. El gradualismo se extend\u00eda as\u00ed obviamente hacia adelante, delegando algunos aspectos del cierre de la transici\u00f3n y de la propia Constituci\u00f3n en la legislaci\u00f3n org\u00e1nica. Consecuentemente pensamos que s\u00f3lo se puede concebir el curso del tr\u00e1nsito pol\u00edtico como alentado por nuevas dosis de consenso. \u00c9sta creo que era tambi\u00e9n la visi\u00f3n del Profesor Arag\u00f3n Reyes cuando en 1998 escribi\u00f3: \u00abConsenso no s\u00f3lo como acuerdo entre las fuerzas pol\u00edticas, sino tambi\u00e9n como pacto hist\u00f3rico, es decir, consenso tanto en sentido horizontal como vertical: Consenso en el presente, pero tambi\u00e9n consenso con el pasado y consenso exigido para el futuro (y no s\u00f3lo para el desarrollo de las autonom\u00edas y para la aplicaci\u00f3n de las leyes org\u00e1nicas)\u00bb<a id=\"ref22a\"><\/a><a href=\"#ref22\">[22]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Fruto directo de esta exigencia de consenso para el futuro es que, aunque en el campo del Derecho constitucional comparado coexistan constituciones que prev\u00e9n leyes org\u00e1nicas con otras que no lo hacen, la nuestra no s\u00f3lo pertenece al primer cap\u00edtulo sino que lo encabeza, al establecer reservas de ley org\u00e1nica para un alto n\u00famero de supuestos. Motivaci\u00f3n significativa \u2014sin perjuicio de otras tambi\u00e9n dotadas de peso\u2014 fue el prolongar un cierto esp\u00edritu de consenso en materias trascendentes (tales como: Derechos fundamentales, instituciones b\u00e1sicas del Estado, r\u00e9gimen electoral y un largo etc\u00e9tera), sobre las que se precisaba un desarrollo legislativo que demandase no la mera mayor\u00eda simple, sino la mayor\u00eda absoluta del Congreso<a id=\"ref23a\"><\/a><a href=\"#ref23\">[23]<\/a>, con su \u00abplus de legitimidad\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">A la par, en materia de reservas de ley ordinaria nuestra Constituci\u00f3n de 1978 tambi\u00e9n se ubica en lo m\u00e1s alto del respectivo ranking europeo. Creemos que ello no se debe s\u00f3lo a la corriente hist\u00f3rica de l\u00f3gica garantista que acompa\u00f1a a las leyes votadas en Cortes<a id=\"ref24a\"><\/a><a href=\"#ref24\">[24]<\/a>, ni al viejo recurso al \u00abPrincipio democr\u00e1tico\u00bb para explicar la primac\u00eda de la Ley, obra de un Parlamento electo, sobre el Reglamento, producto de un Poder ejecutivo subordinado a aquel<a id=\"ref25a\"><\/a><a href=\"#ref25\">[25]<\/a>. Trae causa, sobre todo, de la importancia que otorgan u otorgamos los constituyentes al hecho de que la Ley no s\u00f3lo es votada, sino, sobre todo, discutida en las C\u00e1maras. Es la vieja legitimaci\u00f3n del di\u00e1logo que busca la comprensi\u00f3n rec\u00edproca de posiciones diversas, siguiendo la recomendaci\u00f3n de Antonio Machado en un verso sabio: \u00abPara dialogar \/ preguntad primero&#8230;\/ despu\u00e9s escuchar\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Si hay una sobredosis de reservas de ley en nuestra Constituci\u00f3n es por un trasunto de la filosof\u00eda del consenso. Las Cortes, como sede donde la representaci\u00f3n alcanza su verdadero sentido esc\u00e9nico, son la casa de la deliberaci\u00f3n; de los consensos y disensos entre Gobierno y oposici\u00f3n, con la m\u00e1xima publicidad que garantiza la tribuna de prensa. Mientras que los reglamentos se gestan en el tan respetable como oscuro seno del vientre materno gubernamental, al que se accede previo juramento o promesa de guardar el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros. Puede decirse que nuestra Constituci\u00f3n pretendi\u00f3 asegurar altas cotas de lo que hoy se llama democracia deliberativa. Naturalmente no me refiero a la corriente doctrinal ut\u00f3pica de la democracia deliberativa que busca suprimir los \u00f3rganos colegiados representativos mediante v\u00edas de democracia directa<a id=\"ref26a\"><\/a><a href=\"#ref26\">[26]<\/a>. Aludo a la corriente realista de la democracia deliberativa que propugna potenciarla esencialmente en el Parlamento. Es el idealismo democr\u00e1tico contempor\u00e1neo, dif\u00edcil de alcanzar, pero que piensa lograble que la elaboraci\u00f3n de la Ley surja en la \u00absituaci\u00f3n ideal de di\u00e1logo\u00bb, siga el curso de lo que en palabras de Braybrooke llamar\u00edamos un \u00abdebate l\u00f3gicamente completo\u00bb \u2014que estar\u00eda en la pr\u00e1ctica s\u00f3lo limitado por lo que Dahl denomina \u00abel tiempo que permite la necesidad de decidir\u00bb<a id=\"ref27a\"><\/a><a id=\"ref27a\"><\/a><a href=\"#ref27\">[27]<\/a> y culmine esencialmente por \u00abla fuerza del mejor argumento\u00bb, como gust\u00f3 en decir J\u00fcrgen Habermas<a id=\"ref28a\"><\/a><a href=\"#ref28\">[28]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">No puedo ahora adentrarme en los l\u00edmites y restricciones con que tropieza en la pr\u00e1ctica el ideal deliberativo, a los que han dedicado su atenci\u00f3n estudiosos como John Rawls o James Fishkin, o sobre el viejo problema de la necesaria cualificaci\u00f3n de los legisladores, que quit\u00f3 el sue\u00f1o a Stuart Mill. El ideal ut\u00f3pico plat\u00f3nico y a la vez la eterna sensibilidad hacia el nivel de capacidad de los hombres a los que se conf\u00eda el debate y la gesti\u00f3n de la cosa p\u00fablica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Pero, en nuestro tiempo la vieja preocupaci\u00f3n por la capacidad en el uso de la palabra, se ve desplazada por la primac\u00eda de la imagen y las t\u00e9cnicas de la puesta en escena de lo pol\u00edtico. Como ha sostenido el Prof. March\u00e1n, \u00abasistimos a un cambio de la cultura pol\u00edtica logoc\u00e9ntrica por una iconograf\u00eda en que la est\u00e9tica de la presencia es decisiva\u00ab<a id=\"ref29a\"><\/a><a id=\"ref29a\"><\/a><a href=\"#ref29\">[29]<\/a>. Pero reconociendo cuanto de gran verdad hay en ello, continua siendo necesario en materias capitales buscar consensos entre las posiciones pol\u00edticas enfrentadas. Aunque una vez logrados se escenifiquen no con la mejor ret\u00f3rica parlamentaria sino con la m\u00e1s cuidada est\u00e9tica en la comparecencia ante los medios.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">De otro lado, nuestra Constituci\u00f3n proyecta sus demandas de consensos futuros para resolver la composici\u00f3n de los grandes \u00f3rganos constitucionales, entendiendo por ellos, en palabras de Garc\u00eda Pelayo, los que \u00abson propios (a cada estructura constitucional), necessari e indefettibili, cuya desaparici\u00f3n afectar\u00eda a la sustancialidad y, con ello, a la globalidad del sistema constitucional\u00bb<a id=\"ref30a\"><\/a><a href=\"#ref30\">[30]<\/a>. Como tales emergen al menos dos: El Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial. Y probablemente alg\u00fan otro, como particularmente el Tribunal de Cuentas. La composici\u00f3n de esta suerte de \u00f3rganos, a diferencia de la del Parlamento o de la del Gobierno, debe resolverse mediante acuerdos que solventen el peligro de la dependencia partidista de sus miembros<a id=\"ref31a\"><\/a><a href=\"#ref31\">[31]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por \u00faltimo la Constituci\u00f3n del 78 demanda consensos de futuro para ir adecu\u00e1ndose a la realidad social cambiante y as\u00ed asegurar su permanente lozan\u00eda. La idea de las constituciones sempiternas \u2014que tiene en nuestra tierra un precedente en la ley perpetua de los comuneros castellanos\u2014 nunca pas\u00f3 de ser, en los siglos XVIII y XIX, un ideal de revolucionarios hu\u00e9rfanos de realismo, incursos, en ocasiones, en el extendido pecado de la vanidad legislativa. Pero los constituyentes de nuestra Carta Magna \u00e9ramos plenamente conscientes de que la misma inclu\u00eda \u00f3rganos, instituciones y procedimientos plasmados en una Constituci\u00f3n por primera vez en nuestra historia. Faltos de experiencia, actu\u00e1bamos in vitro.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-7.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-14942 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-7-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Es cierto que el T\u00edtulo X de la Constituci\u00f3n instaura para la reforma total o para una parcial que afecte a especiales parcelas, una v\u00eda dotada de los mecanismos de super-rigidez, establecidos en el art\u00edculo 168 de la Constituci\u00f3n, ampliamente criticados por buena parte de los especialistas y sobre los que no nos detendremos. Pero no es menor verdad que los constituyentes, con la debida modestia, partimos de que el curso de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica pondr\u00eda de manifiesto ajustes necesarios a abordar, mediante el pertinente consenso, a trav\u00e9s del transitable camino de reforma ordinaria de la Constituci\u00f3n regulado en su art\u00edculo 167. Uno de los de m\u00e1s accesible andadura de cuantos muestra el constitucionalismo europeo. Y es que, como ha afirmado el prof. Rubio Llorente \u00abs\u00f3lo una Constituci\u00f3n reformable es democr\u00e1ticamente leg\u00edtima\u00bb<a id=\"ref32a\"><\/a><a href=\"#ref32\">[32]<\/a>. Y en la Europa de 1978 las grandes democracias, Alemania, Francia, Italia, Suecia y todas las dem\u00e1s, ajustaban peri\u00f3dicamente sus respectivas constituciones, v\u00eda reformas. Con realismo en los estados de la Uni\u00f3n Europea se asume que s\u00f3lo los libros sagrados se han escrito para permanecer inmutables en el tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Veamos ahora c\u00f3mo se empezaron a atender estas demandas constitucionales de consensos futuros. Sobre ello puedo declarar en estrados en calidad de testigo ya que desde el inicio de la primera legislatura \u2014marzo de 1979\u2014, declinando otras responsabilidades, asum\u00ed ser portavoz de UCD en la Comisi\u00f3n constitucional del Congreso y, poco despu\u00e9s, presid\u00ed simult\u00e1neamente la Comisi\u00f3n de Justicia e Interior, coordinando una parte significativa del quehacer del primer legislador org\u00e1nico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Por entonces se debatieron y acordaron una multitud de leyes org\u00e1nicas que, bien recog\u00edan formalmente los Estatutos de Autonom\u00eda, bien regulaban el desarrollo de los derechos fundamentales y de las libertades p\u00fablicas, o bien estaban llamadas a regir la composici\u00f3n y el funcionamiento de los grandes \u00f3rganos e instituciones capitales. Es de justicia levantar acta de que en aquella primera legislatura los grandes partidos estuvieron casi siempre \u2014inc\u00f3modas, y algunas graves, excepciones al margen\u2014 a la altura del requerimiento que les hac\u00eda nuestra primera Ley para cerrar ambos por consenso la obra constituyente. Y puede a\u00f1adirse que cuando las circunstancias lo aconsejaban y permit\u00edan se busc\u00f3 extender el consenso a los partidos nacionalistas, en lo que hoy se denomina nuestro \u00absistema multinivel\u00bb de partidos<a id=\"ref33a\"><\/a><a href=\"#ref33\">[33]<\/a> y que academicamente puede analizarse desde la \u00f3ptica de Lipset y Rokkan: Un sistema de partidos bidimensional, que incluye los de \u00edndole nacionalista y representable mediante dos curvas que se entrecruzan, en un eje de abscisas<a id=\"ref34a\"><\/a><a href=\"#ref34\">[34]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Sin embargo entre aquellos esfuerzos por consensuar en la primera legislatura grandes leyes org\u00e1nicas, hubo alg\u00fan caso en que, por exceso de consenso, se pec\u00f3 de inconstitucionalidad. Mencionar\u00e9 dos ejemplos:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El primero lo viv\u00ed, en 1980, como Presidente de la Comisi\u00f3n de Justicia e Interior del Congreso. Semanalmente acud\u00eda a unas reuniones con el equipo directivo del Ministerio del Interior, presididas por su titular, D. Juan Jos\u00e9 Ros\u00f3n. Entre las ideas sobre medidas legislativas contra el terrorismo algunas eran muy particulares, como las extensiones de los supuestos de delitos flagrantes a otros diversos \u2014por v\u00eda de pretendida analog\u00eda\u2014 para obviar la previa autorizaci\u00f3n judicial para la actuaci\u00f3n policial respecto de los inviolables domicilios o las comunicaciones postales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En sucesivas reuniones me opuse al intento por su inconstitucionalidad. Altos cargos del Ministerio contra argumentaban, ante el atento silencio del Ministro, que hab\u00edan alcanzado un consenso suficiente \u00abad hoc\u00bb con el principal partido de la oposici\u00f3n. Ante la f\u00e9rrea terquedad de mis deformaciones de joven constitucionalista se cre\u00f3 una inc\u00f3moda situaci\u00f3n, de la que nos sac\u00f3 el Ministro con la afirmaci\u00f3n galaica de que todos est\u00e1bamos en nuestro papel. A lo que a\u00f1adi\u00f3 socarronamente que en su condici\u00f3n de modesto alumno de las largas clases que yo hab\u00eda impartido en aquel \u00abaula\u00bb (sic) \u00e9l hab\u00eda quedado preocupado porque se tem\u00eda que pod\u00eda llevar raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Aquellas ocurrencias se archivaron y tiempo despu\u00e9s los propios tecn\u00f3cratas del Departamento se las ofrecieron como b\u00e1lsamo de fierabr\u00e1s al Ministro Sr. Corcuera, quien las acogi\u00f3 con entusiasmo para aprobar la LO 1\/1992, de 21 de febrero, sobre protecci\u00f3n ciudadana (en terminolog\u00eda period\u00edstica: \u00abLey de patada en la puerta\u00bb), anulada por la Sentencia del Tribunal Constitucional 341\/1993.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-4.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-14947 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-4-225x300.jpg\" alt=\"\" width=\"225\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-4-225x300.jpg 225w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-4-113x150.jpg 113w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-4.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a>Otro exceso en la gestaci\u00f3n de un consenso inconstitucional, ajeno a la tensi\u00f3n a que estaba sometido Interior por la lucha antiterrorista, lo viv\u00ed en 1981 como portavoz de UCD en la Comisi\u00f3n de Asuntos Constitucionales. En las alturas del Gobierno se hab\u00eda descubierto un atajo para resolver mediante unos breves p\u00e1rrafos los problemas del Estado auton\u00f3mico y se hab\u00eda alcanzado un acuerdo con el principal partido de la oposici\u00f3n. Elev\u00e9, sin el menor \u00e9xito, mis argumentos sobre porqu\u00e9 era inconstitucional el Proyecto de la llamada \u00abLey Org\u00e1nica de Armonizaci\u00f3n del Proceso Auton\u00f3mico\u00bb (LOAPA)<a id=\"ref35a\"><\/a><a href=\"#ref35\">[35]<\/a>. Se me adujo que me dejase de exquisiteces constitucionales y asumiese que el proyecto estaba ampliamente consensuado. Comprend\u00ed que no eran tiempos para un constitucionalista de corta imaginaci\u00f3n y dimit\u00ed. La ley muri\u00f3 poco despu\u00e9s de aquella sobredosis de consenso. El Tribunal Constitucional<a id=\"ref36a\"><\/a><a href=\"#ref36\">[36]<\/a> declar\u00f3 que no pod\u00eda tener car\u00e1cter de ley org\u00e1nica, ni condici\u00f3n de ley armonizadora y declar\u00f3 inconstitucional todas las partes significativas de su contenido dispositivo, incluyendo hasta el t\u00edtulo de la ley. Hab\u00eda sobrado consenso, pero faltado el suficiente para seguir el \u00fanico camino t\u00e9cnico jur\u00eddico transitable al efecto: El de la reforma constitucional.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Cambiando el tercio, de las leyes org\u00e1nicas a las ordinarias, constatar\u00e9 telegr\u00e1ficamente que por entonces estas se elaboraron en un clima de libertad, anchura y calidad de los debates, sin rodillos ni cortapisas ortop\u00e9dicas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Pero al glosar la pr\u00e1ctica del consenso en la primera legislatura hay que subrayar la forma en que se plasm\u00f3 un acuerdo impecable para el nombramiento de los componentes del primer Tribunal Constitucional. Gobierno y Oposici\u00f3n optaron por consensuar la totalidad de los magistrados, incluyendo los dos cuya designaci\u00f3n correspond\u00eda al Gobierno, y logrando un Tribunal con juristas del m\u00e1ximo prestigio y competencia<a id=\"ref37a\"><\/a><a href=\"#ref37\">[37]<\/a>. Y empapados de independencia. De forma an\u00e1loga se alcanz\u00f3 el mejor consenso para la primera composici\u00f3n del Consejo General del Poder Judicial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Pero, ser\u00eda gran ingenuidad pensar que la Constituci\u00f3n del 78 hab\u00eda conquistado nuestra convivencia pol\u00edtica para siempre. En palabras de un prestigioso humanista \u00abEl \u00e9xito nunca es definitivo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Y as\u00ed, poco despu\u00e9s, los requerimientos de consenso en torno a las leyes org\u00e1nicas fueron considerados meras barricadas de papel desbordables por una lucha pol\u00edtica que busc\u00f3 rentabilizar las virtudes electorales que pudieran concurrir en unas leyes cualificadas, que se produjeron despu\u00e9s en mayor n\u00famero durante el \u00faltimo a\u00f1o de cada legislatura, de ordinario aun\u00e1ndose el Gobierno con alg\u00fan peque\u00f1o partido frente a la oposici\u00f3n mayoritaria. Mientras, para las leyes ordinarias el procedimiento legislativo se ha ido menguando, al partirse de la premisa de que los debates en profundidad son un lujo in\u00fatil a evitar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En los nombramientos de Magistrados del Tribunal Constitucional y de los miembros del Consejo General de Poder Judicial, el consenso, como eje de las renovaciones, ha sido sustituido en gran medida por la lotizaci\u00f3n. Discutible pr\u00e1ctica viciosa con precedentes en la pol\u00edtica italiana y alemana, aunque en nuestros lares hemos logrado potenciarla hasta cotas insuperables. Hoy la dificultad del nombramiento de miembros sustitutos preside la din\u00e1mica abierta por toda vacante. La prorrogatio ha perdido car\u00e1cter de excepcionalidad y nos ha ofrecido, por cierto, un excelente consuelo a los expertos propiciando un debate con andanadas de alta escuela entre los profesores, Santamar\u00eda Pastor y Aguiar de Luque<a id=\"ref38a\"><\/a><a href=\"#ref38\">[38]<\/a><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">A lo anterior a\u00f1adamos la notoria incapacidad que padecemos para reformar una Constituci\u00f3n con m\u00e1s de treinta a\u00f1os de vigencia, m\u00e1s all\u00e1 del puntual retoque en 1992 de dos palabras de su art\u00edculo 13, por su obvia incompatibilidad con el 8\u00ba del Tratado de Maastricht. Pero lo significativo de aquel momento radic\u00f3 en el esfuerzo de nuestra \u00e9lite pol\u00edtica por no abrir un debate sobre la pertinencia de adaptar nuestra Constituci\u00f3n a los progresos de la integraci\u00f3n europea. En la mayor parte de los pa\u00edses miembros de la Uni\u00f3n, con Alemania y Francia al frente, se hab\u00eda abierto un gran di\u00e1logo sobre la adaptaci\u00f3n de las constituciones nacionales al nuevo marco europeo, por las transferencias de nuevas competencias a Bruselas, y por la p\u00e9rdida de competencias sobre pol\u00edtica monetaria y la desaparici\u00f3n de las respectivas monedas nacionales. Importantes estados miembros afrontaron reformas constitucionales de alcance<a id=\"ref39a\"><\/a><a href=\"#ref39\">[39]<\/a>, pero nosotros eludimos todo di\u00e1logo sobre estas cuestiones, quiz\u00e1s porque se hab\u00eda perdido la esperanza de engendrar nuevos consensos constitucionales. Y ello pese a que en nuestra Europa democr\u00e1tica es un axioma que la actualizaci\u00f3n y lozan\u00eda de una Constituci\u00f3n refuerza su legitimidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed la Constituci\u00f3n belga de 1831, tras casi un centenar de reformas, fue objeto de un texto refundido en 1994, que ya ha conocido nuevas reformas. La Constituci\u00f3n austriaca de 1929 se ha modificado en unas setenta ocasiones. Las reformas y los intentos de reforma \u00abnon natos\u00bb de la Constituci\u00f3n italiana de 1947 son casi innumerables. La Constituci\u00f3n francesa de 1958 ha superado ya la veintena de reformas. Pero quiz\u00e1s la Constituci\u00f3n europea con mayor aureola entre los constitucionalistas espa\u00f1oles sea la alemana Ley Fundamental de Bonn de 1949, modelo de norma permanentemente mejorada. Ha sido objeto de revisi\u00f3n en cincuenta y siete ocasiones, terminando el c\u00f3mputo en la de 29 de julio de 2009, \u00faltima aprobada en los momentos en que entregamos a la Academia este Discurso.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-5.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-14944\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-5-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"330\" height=\"186\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-5-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-5-266x150.jpg 266w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-5.jpg 643w\" sizes=\"auto, (max-width: 330px) 100vw, 330px\" \/><\/a>Pero nuestra Constituci\u00f3n de 1978 lleva m\u00e1s de treinta a\u00f1os sin ser objeto de un esfuerzo de mejora. Es demasiado tiempo \u00absin pensar en grande\u00bb, para decirlo en palabras de D. Jos\u00e9 Ortega. Y es el \u00fanico caso de tal pasividad que se observa en el ancho campo de las grandes democracias europeas, porque la actual Grecia \u2014que es, en esto, la \u00fanica excepci\u00f3n de petrificaci\u00f3n constitucional similar a la nuestra\u2014 no parece ostentar tal condici\u00f3n. Cuesti\u00f3n esta grave: La capacidad de las democracias para modernizar sus constituciones, solventando disfuncionalidades, est\u00e1 estrechamente correlacionada con la capacidad de consenso entre sus partidos y, en suma, con la calidad de su sistema pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Y cuando se obstruye el cauce de la reforma constitucional, la b\u00fasqueda de nuevas soluciones discurre por regueros de facto hacia la jurisdicci\u00f3n del Tribunal Constitucional. Lo que supone otorgar al Tribunal Constitucional, no ya una potestad meramente nomofil\u00e1ctica, sino nomot\u00e9tica<a id=\"ref40a\"><\/a><a href=\"#ref40\">[40]<\/a>, con riesgo de la buena salud de la instituci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Quiz\u00e1s quepa preguntarse tanto por las dificultades para nuevos consensos, como por la profundidad real del vivido en el propio proceso constituyente, que pudo albergar facetas de mero modus vivendi constitucional, en la terminolog\u00eda de Rawls<a id=\"ref41a\"><\/a><a href=\"#ref41\">[41]<\/a>. En suma, es la duda \u2014s\u00f3lo la duda\u2014 sobre si nuestro consenso de post contienda civil fue tan profundo como el logrado por los norteamericanos tras su guerra de secesi\u00f3n, o el alcanzado por los alemanes tras su derrota en todos los frentes hasta ofrecer hoy un modelo envidiable de pluralismo razonable, que renueva permanentemente su consenso constituyente, sin cansancio. Como sostuvo Pascal: \u00abEstar\u00edamos hastiados de comer y de beber, si el hambre y la sed no se renovaran cada d\u00eda\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Es necesario esforzarse por superar el impulso de los extremismos, que conducen hacia el radicalismo y los enfrentamientos en espiral de resultados imprevisibles. El di\u00e1logo debe sustituir tal impulso hacia la confrontaci\u00f3n total, por un impulso alternativo de moderaci\u00f3n y b\u00fasqueda de posiciones de encuentro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Es verdad que la moderna politolog\u00eda puede definirse como una teor\u00eda del disenso; incluso como una teor\u00eda de las borrascas y de las tormentas. Es decir, una sturmlehre, que dijera Jacob Burckhardt. Pues las sociedades sin disensos m\u00e1s que ut\u00f3picas son imposibles<a id=\"ref42a\"><\/a><a href=\"#ref42\">[42]<\/a>. Pero diferenciemos el disenso razonable del conflicto radical. En la sociedad actual de anchas clases medias y menor distancia entre las actitudes de los electores, la confrontaci\u00f3n pol\u00edtica puede consistir bien en acortar distancias con los electores situados en la zona fronteriza entre los partidos, lo que facilita lo que en los a\u00f1os cincuenta del Siglo XX en Gran Breta\u00f1a se llam\u00f3 \u00abel consenso butskellista\u00bb<a id=\"ref43a\"><\/a><a href=\"#ref43\">[43]<\/a>, bien en la descalificaci\u00f3n in radice del adversario, mediante una campa\u00f1a negativa que niegue su capacidad de gobierno y\/o su honradez. Mediante esta descalificaci\u00f3n total no se pretende captar electores moderados y dubitativos en su voto, sino llevar a la abstenci\u00f3n a electores pr\u00f3ximos al partido adverso, descrito como impotable.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Esta segunda opci\u00f3n puede abrir abismos en el seno de una naci\u00f3n, pero no faltar\u00e1n intelectuales org\u00e1nicos que defiendan la progresiva crispaci\u00f3n como exigencia del pluralismo pol\u00edtico y del derecho a defender por todos los medios la propia ideolog\u00eda. Creemos que est\u00e1 constitucionalizado el pluralismo razonable<a id=\"ref44a\"><\/a><a href=\"#ref44\">[44]<\/a>; no el pluralismo radical que practica una cr\u00edtica sistem\u00e1tica de los adversarios, a los que sin pararse a pensar se trata como enemigos. Respetemos las ideas y los ideales generosos. Pero a las ideolog\u00edas acerqu\u00e9monos con cierta prevenci\u00f3n<a id=\"ref45a\"><\/a><a href=\"#ref45\">[45]<\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Las ideas, para ser tales, son fruto de la acci\u00f3n de pensar. Pero las ideolog\u00edas pol\u00edticas son ideas y creencias tenidas por ciertas por quienes no las han pensado y cumplen la funci\u00f3n de economizar el esfuerzo de pensar. Las ideolog\u00edas son pensamiento simplificado para la movilizaci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de las masas a las que alimentan de cierto instinto agresivo, que se cree respetable. Y que se caracteriza por no albergar ning\u00fan sentimiento de culpa individual, que recae siempre en \u00ablos otros\u00bb. Tales ideolog\u00edas pueden construirse no para \u00abmentes abiertas\u00bb, sino para \u00abmentes cerradas\u00bb, en la expresi\u00f3n de Rokeach<a id=\"ref46a\"><\/a><a href=\"#ref46\">[46]<\/a> y a la cerraz\u00f3n contribuir\u00e1n a diario los medios de comunicaci\u00f3n que se hayan convertido en epifen\u00f3menos de los respectivos partidos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-8.jpg\" rel=\"lightbox[182897]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-14941 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-8-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-8-678x381.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-8-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-8-768x432.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-8-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-8-267x150.jpg 267w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/oscar-alzaga-consenso-8.jpg 1080w\" sizes=\"auto, (max-width: 678px) 100vw, 678px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Como ha sostenido Merton, en nombre de las ideolog\u00edas se desemboca en un dogmatismo reforzado y en un nihilismo intelectual <a id=\"ref47a\"><\/a><a href=\"#ref47\">[47]<\/a>. Y si los dirigentes de los partidos optan por la adhesi\u00f3n a ideolog\u00edas cuyos distintivos centrales son excluyentes de los que sostiene la ideolog\u00eda del partido adverso, los militantes ser\u00e1n m\u00e1s radicales que los electores. Convencidos de que est\u00e1n en posesi\u00f3n de la verdad ser\u00e1n refractarios al di\u00e1logo y las respectivas tesis no ser\u00e1n reconciliables.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El contrapunto lo ofrecen los sistemas pol\u00edticos con democracias avanzadas, con partidos no tributarios de simplismos ideol\u00f3gicos y con convicciones aptas para la convergencia con las de otros partidos, para amalgamar objetivos y desplegar esfuerzos de cooperaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La ausencia de un clima de consenso conlleva males para una sociedad que los constitucionalistas no podemos solventar con las herramientas que nos proporciona la ingenier\u00eda constitucional. As\u00ed qued\u00f3 claro en el deterioro del sistema pol\u00edtico de Weimar y en la doctrina constitucionalista italiana de la segunda post guerra, que estudi\u00f3 a fondo la enfermedad de la radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica progresiva.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La clave de la \u00f3ptima convivencia democr\u00e1tica est\u00e1 en el elemento volitivo, como comprendieron con agudeza Renan <a id=\"ref48a\"><\/a><a href=\"#ref48\">[48]<\/a>, Mommsen <a id=\"ref49a\"><\/a><a href=\"#ref49\">[49]<\/a> o nuestro Ortega, quien se pregunt\u00f3 \u00ab\u00bfTendr\u00e1 (Espa\u00f1a) la voluntad de rehacerse?\u00bb, y se contesta \u00abYo no lo s\u00e9\u00bb <a id=\"ref50a\"><\/a><a href=\"#ref50\">[50]<\/a>. Sin duda todo depende de la capacidad de concordia. Porque concordar \u2014como dijo Covarrubias\u2014 es componer voluntades discordes. Y, como bien dec\u00eda D. Ram\u00f3n Men\u00e9ndez-Pidal: \u00abLa voluntad lo puede todo, es decir, todo lo que s\u00f3lo depende de nosotros mismos\u00bb <a id=\"ref51a\"><\/a><a href=\"#ref51\">[51]<\/a>. De aqu\u00ed que, desde el esp\u00edritu constitucional, ser\u00eda reconfortante que unos y otros hombres p\u00fablicos en la aplicaci\u00f3n cotidiana de nuestra Constituci\u00f3n, conscientes de que su pre\u00e1mbulo proclama \u00abla convivencia democr\u00e1tica\u00bb como primer objetivo de la voluntad constituyente y superando reticencias personales, se acercasen a sus adversarios para decirles, en palabras de P\u00e9rez de Ayala: \u00abAqu\u00ed estoy, contra mi voluntad y por mi voluntad\u00bb <a id=\"ref52a\"><\/a><a href=\"#ref52\">[52]<\/a>. Nada m\u00e1s. Muchas gracias por su atenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; background-color: #ccffcc;\"><strong>OTROS ENLACES DE INTER\u00c9S:<\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"Xv07XxPFWr\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/09\/06\/espana-por-un-estado-federal-prologo-obra-colectivo-javier-de-burgos-1978\/\">ESPA\u00d1A: POR UN ESTADO FEDERAL, Pr\u00f3logo obra Colectivo Javier de Burgos (1978)<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abESPA\u00d1A: POR UN ESTADO FEDERAL, Pr\u00f3logo obra Colectivo Javier de Burgos (1978)\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2018\/09\/06\/espana-por-un-estado-federal-prologo-obra-colectivo-javier-de-burgos-1978\/embed\/#?secret=SpIidkSuIv#?secret=Xv07XxPFWr\" data-secret=\"Xv07XxPFWr\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"RjydDlh0Ja\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/05\/09\/el-principio-de-division-de-poderes-en-la-union-europea-y-en-el-estado-espanol\/\">EL PRINCIPIO DE DIVISI\u00d3N DE PODERES EN LA UNI\u00d3N EUROPEA Y EN EL ESTADO ESPA\u00d1OL<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abEL PRINCIPIO DE DIVISI\u00d3N DE PODERES EN LA UNI\u00d3N EUROPEA Y EN EL ESTADO ESPA\u00d1OL\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/05\/09\/el-principio-de-division-de-poderes-en-la-union-europea-y-en-el-estado-espanol\/embed\/#?secret=zbtgvScFnU#?secret=RjydDlh0Ja\" data-secret=\"RjydDlh0Ja\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"uKCQWweiaJ\"><p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/09\/ppsoe-la-hidra-de-cinco-cabezas-por-el-momento\/\">PP$OE, la Hidra de cinco cabezas&#8230;. de momento<\/a><\/p><\/blockquote>\n<p><iframe loading=\"lazy\" class=\"wp-embedded-content\" sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" style=\"position: absolute; clip: rect(1px, 1px, 1px, 1px);\" title=\"\u00abPP$OE, la Hidra de cinco cabezas&#8230;. de momento\u00bb \u2014 Punto Cr\u00edtico Derechos Humanos\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/09\/ppsoe-la-hidra-de-cinco-cabezas-por-el-momento\/embed\/#?secret=uNt46KIsw9#?secret=uKCQWweiaJ\" data-secret=\"uKCQWweiaJ\" width=\"500\" height=\"282\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\"><\/iframe><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2017\/12\/26\/el-fracaso-de-la-descentralizacion-politica-reforma-del-estado-y-reformas-administrativas-parte-i\/\">https:\/\/puntocritico.com\/2017\/12\/26\/el-fracaso-de-la-descentralizacion-politica-reforma-del-estado-y-reformas-administrativas-parte-i\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2017\/12\/27\/el-fracaso-de-la-descentralizacion-politica-reforma-del-estado-y-reformas-administrativas-parte-ii\/\">https:\/\/puntocritico.com\/2017\/12\/27\/el-fracaso-de-la-descentralizacion-politica-reforma-del-estado-y-reformas-administrativas-parte-ii\/<\/a><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2018\/01\/11\/la-involucion-democratica\/\">https:\/\/puntocritico.com\/2018\/01\/11\/la-involucion-democratica\/<\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 12pt;\"><em><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; background-color: #ccffcc;\">Notas:<\/span><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\">[1]<\/a> Texto de la intervenci\u00f3n oral del autor en el acto solemne de su ingreso como acad\u00e9mico de n\u00famero en la Real Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas el 16 de marzo de 2010. El Discurso \u00edntegro, junto con el de contestaci\u00f3n, en nombre de la Corporaci\u00f3n, del Acad\u00e9mico D. Landelino Lavilla Alsina, est\u00e1 recogido en el libro editado por la propia Academia al efecto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref2\"><\/a><a href=\"#ref2a\">[2]<\/a> ARIST\u00d3TELES: \u00c9tica a Nic\u00f3maco, IX, 6., p\u00e1gs. 146-147. Citamos por la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol de Juli\u00e1n Mar\u00edas, 9a ed. Ed. CEPYC, Madrid, 2009.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref3\"><\/a><a href=\"#ref3a\">[3]<\/a> Cfr. BARKER, E.: From Alexander to Constantine: Paages and Documents illustrating the History of Social and Political Ideas. B.C.-A.D. 337, Oxford, 1956.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref4\"><\/a><a href=\"#ref4a\">[4]<\/a> CICER\u00d3N, M.T.: La Rep\u00fablica, a\u00f1os 54 a 51 a. de J. C., Libro II, Cap\u00edtulo 42 y Libro III, Cap\u00edtulo 31.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref5\"><\/a><a href=\"#ref5a\">[5]<\/a> POLIBIO: Historia de Roma. Citamos por traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Alianza Editorial, Madrid, 2.008. Libro VI, fragmento 10, p\u00e1g. 586.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref6\"><\/a><a href=\"#ref6a\">[6]<\/a> Puede consultarse a este respecto el Discurso de \u00abElogio a la Concordia\u00bb, que, con motivo de la entrega del Premio anual a la Concordia a D. Santiago Carrillo, pronunci\u00f3 D. Landelino Lavilla, en el acto p\u00fablico celebrado bajos los auspicios de la Fundaci\u00f3n Fernando Abril Martorell.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref7\"><\/a><a href=\"#ref7a\">[7]<\/a> Vid. AAVV: Manual de Historia del Derecho Espa\u00f1ol; Tomo II: \u00abAntolog\u00eda de Fuentes del Antiguo Derecho\u00bb, d\u00e9cima reimpresi\u00f3n, Madrid, 1984, n\u00famero 1076, p\u00e1g. 903.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref8\"><\/a><a href=\"#ref8a\">[8]<\/a> En un Colegio Mayor de la Salamanca renacentista podemos leer el siguiente aserto, esculpido en la piedra dorada de esta ciudad universal: \u00abLa ira engendra el odio, la Concordia nutre el amor. Esp\u00edritus enconados no lograron nunca la Concordia, pero \u00e9sta retornar\u00e1 al benevolente el ciento por uno del esfuerzo que realiza\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref9\"><\/a><a href=\"#ref9a\">[9]<\/a> VALERA, J.: Estudios cr\u00edticos sobre literatura, pol\u00edtica y costumbres de nuestros d\u00edas, Ed. Librer\u00eda de A. Dur\u00e1n, Madrid, 1864.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref10\"><\/a><a href=\"#ref10a\">[10]<\/a> MAR\u00cdAS, J.: Los Espa\u00f1oles\u00bb, Ed. Revista de Occidente, Madrid, 1962, p\u00e1g. 127.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref11\"><\/a><a href=\"#ref11a\">[11]<\/a> AZA\u00d1A, Manuel: La velada de Benicarl\u00f3, Ed. Losada, Buenos Aires, 1939, p\u00e1g. 137. Vid., tambi\u00e9n: PAYNE, S. G: El colapso de la Rep\u00fablica. Los or\u00edgenes de la guerra civil (1933-1936), Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. La Esfera, Madrid, 2.005, p\u00e1gs., entre otras, 527-532.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref12\"><\/a><a href=\"#ref12a\">[12]<\/a> Vid. LAVILLA ALSINA, L.: Pol\u00edtica de la memoria. Discurso de recepci\u00f3n pronunciado en la Real Academia de Ciencias Morales y Pol\u00edticas el 12 de diciembre de 2006.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref13\"><\/a><a href=\"#ref13a\">[13]<\/a> LASALLE, F.: \u00bfQu\u00e9 es una Constituci\u00f3n? (Conferencia pronunciada en abril de 1862). Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. Ariel, Barcelona, 1976, p\u00e1gs. 143 y 144.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref14\"><\/a><a href=\"#ref14a\">[14]<\/a> LIJPHART, A.: De sus muchas publicaciones al respecto, v\u00e9ase, por todas: Democracies: Patterns of Majoritarian and Consensus Government in Twenty-One Countries, Ed. Yale University Press, New Haven, 1984.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref15\"><\/a><a href=\"#ref15a\">[15]<\/a> BUCHANAN, J. M. y TULLOCK, G.: El c\u00e1lculo del consenso (fundamentos l\u00f3gicos de una democracia constitucional), Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. Espasa-Calpe, 1980.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref16\"><\/a><a href=\"#ref16a\">[16]<\/a> SARTORI, G.: \u00bfQu\u00e9 es la democracia?, Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. Taurus, Madrid, 2003, p\u00e1g.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref17\"><\/a><a href=\"#ref17a\">[17]<\/a> ALMOND, G. A. : Political Development: Essays in Heuristic Theory, Ed. Little Brown, Boston, 1970, especialmente Cap\u00edtulo I.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref18\"><\/a><a href=\"#ref18a\">[18]<\/a> BARKER, Ernest: Reflections on Government, Ed. Oxford University Press, Oxford, 1942, p\u00e1g. 67.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref19\"><\/a><a href=\"#ref19a\">[19]<\/a> SMEND, RUDOLF: Verfassung und Verfassungsrecht, Ed. M\u00fcnchen U. Leipzig, 1928. Traducci\u00f3n espa\u00f1ola: Constituci\u00f3n y Derecho constitucional, Ed. CEC, Madrid, 1986, p\u00e1gs. 62 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref21\"><\/a><a href=\"#ref20a\">[20]<\/a> DAHL, Robert A.: La Denocracia, Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. Taurus, Madrid, 1999, p\u00e1g. 145.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref21\"><\/a><a href=\"#ref21a\">[21]<\/a> RODR\u00cdGUEZ BEREIJO, \u00c1.:\u00bb La Constituci\u00f3n espa\u00f1ola en su XXX Aniversario\u00bb, Conferencia pronunciada en la Universidad de M\u00e1laga el 22 de enero de 2.009, en Revista Espa\u00f1ola de Derecho Constitucional, n\u00fam. 86, mayo \/agosto 2.009, p\u00e1gs. 11 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref22\"><\/a><a href=\"#ref22a\">[22]<\/a> ARAG\u00d3N REYES, M.: Estudios de Derecho constitucional, Ed. CEPYC, Madrid, 1998, p\u00e1gs. 33 a 36.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref23\"><\/a><a href=\"#ref23a\">[23]<\/a> Vid. ALZAGA VILLAAMIL, \u00d3.: \u00abEn torno al concepto de Ley Org\u00e1nica en la Constituci\u00f3n\u00bb, en Teor\u00eda y Realidad Constitucional, n\u00fam. 5, Primer semestre 2.000, p\u00e1gs. 140 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref24\"><\/a><a href=\"#ref24a\">[24]<\/a> GARRORENA MORALES, \u00c1.: El lugar de la ley en la Constituci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. CEC, Madrid, 1980, ver especialmente p\u00e1gs. 61 y concordantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref25\"><\/a><a href=\"#ref25a\">[25]<\/a> Vid. OTTO, I. de: Derecho constitucional. Sistema de fuentes. Ed. Ariel, Barcelona, 1987, p\u00e1gs. 135 y concordantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref26\"><\/a><a href=\"#ref26a\">[26]<\/a> Vid. MORENO RODR\u00cdGUEZ ALCAL\u00c1, D.: \u00abUna aproximaci\u00f3n a la concepci\u00f3n deliberativa de la democracia\u00bb, en Teor\u00eda y Realidad Constitucional, n\u00fam. 16, segundo semestre de 2.005, p\u00e1gs. 313 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref27\"><\/a><a href=\"#ref27a\">[27]<\/a> DAHL, R.: \u00abProcedural Democracy\u00bb, en LASLETT, P. y FISKIN, J. (Editores): Philosophy, Politics and Society, Ed. Yale University Press, New Haven, 1979, Vol. V, p\u00e1gs. 105 a 107.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref28\"><\/a><a href=\"#ref28a\">[28]<\/a> HABERMAS, J\u00fcrgen: \u00abA Reply to my critics, en Thompson, J. B. y HELD, D. (Editores): Habermas: Critical Debates, Ed. MIT Press, Cambridge, 1982, p\u00e1gs. 219 y ss. Vid., tambi\u00e9n, HABERMAS, J.: \u00abEl v\u00ednculo interno entre Estado y democracia\u00bb, en el compendio de trabajos del mismo autor: La inclusi\u00f3n del otro, Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. Paidos, Barcelona, 1999, especialmente, p\u00e1gs. 231 a 246.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref29\"><\/a><a href=\"#ref29a\">[29]<\/a> MARCH\u00c1N FIZ, S.: La est\u00e9tica \u00e9tico pol\u00edtica en la modernidad y despu\u00e9s&#8230;Ed. UNED, Madrid, 2009, p\u00e1g. 58.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref30\"><\/a><a href=\"#ref30a\">[30]<\/a> GARC\u00cdA PELAYO, M.: \u00abEl status del Tribunal Constitucional\u00bb, en Revista Espa\u00f1ola de Derecho Constitucional, n\u00fam. 1, a\u00f1o 1981, p\u00e1gs. 14 y 15.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref31\"><\/a><a href=\"#ref31a\">[31]<\/a> Esta es una cuesti\u00f3n cl\u00e1sica en Derecho constitucional. Vid., por ejemplo, CRISAFULLI, V.: \u00abLa Corte costituzionale tra magistratura e parlamento\u00bb, en Scritti in memoria di Calamandrei, Padova, 1958, Vol. IV, p\u00e1gs. 273 y ss.; BARILE, P.: \u00abLa Corte costituzionale \u00f3rgano sovrano, implicazione pratiche\u00bb, en Giur. Cost., a\u00f1o 1957, p\u00e1gs. 907 y ss.; y VERGOTTINI, G. de: Diritto costituzionale, Ed. CEDAM, Padova, 3a ed., 2.001, p\u00e1gs. 612 a 614.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref32\"><\/a><a href=\"#ref32a\">[32]<\/a> RUBIO LLORENTE, F.: \u00abLa reforma de la Constituci\u00f3n. Sobre la posibilidad, conveniencia y dificultad de llevarla a cabo\u00bb, en Claves de raz\u00f3n pr\u00e1ctica, n\u00fam. 188, diciembre de 2.008, p\u00e1g. 6.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref33\"><\/a><a href=\"#ref33a\">[33]<\/a> Por ejemplo, LAGO, I. y MONTERO, J. R. : \u00abCoordinaci\u00f3n entre arenas electorales en pa\u00edses con sistemas pol\u00edticos multinivel\u00bb, en Revista de Estudios Pol\u00edticos, n\u00fam. 140, abril-junio 2.008, p\u00e1gs. 33 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref34\"><\/a><a href=\"#ref34a\">[34]<\/a> LIPSET, S. M., y ROKKAN, S.: \u00abCleavage Structures, Party Sistems\u00bb en S.M. LIPSET \u2014 S. ROKKAN: Party Systems and Vote Alignments, 1967.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref35\"><\/a><a href=\"#ref35a\">[35]<\/a> Aprobada con fecha 30 de junio de 1982.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref36\"><\/a><a href=\"#ref36a\">[36]<\/a> STC 76\/1983, de 5 de agosto. Que pr\u00e1cticamente acept\u00f3 por entero los recursos de inconstitucionalidad interpuestos por el Gobierno Vasco y por la Generalitat de Catalu\u00f1a. Declar\u00f3 la nulidad de 14 de sus 38 art\u00edculos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref37\"><\/a><a href=\"#ref37a\">[37]<\/a> As\u00ed el Congreso de los Diputados eligi\u00f3 a D. Manuel D\u00edez de Velasco, D. Aurelio Men\u00e9ndes, D. Francisco Rubio Llorente, y a D. Francisco Tom\u00e1s y Valiente. El Senado eligi\u00f3 a Da Gloria Begu\u00e9, D. Luis D\u00edez Picazo, D. Manuel Garc\u00eda Pelayo y D. \u00c1ngel Latorre, todos ellos \u2014como es notorio\u2014 Catedr\u00e1ticos de diferentes Facultades de Derecho de nuestras Universidades de la \u00e9poca. Tras la pronta dimisi\u00f3n de D. Aurelio Men\u00e9ndez, el Congreso de los Diputados eligi\u00f3 a D. Antonio Truyol, tambi\u00e9n Catedr\u00e1tico de Universidad. Por su parte, el Gobierno design\u00f3 a D. Rafael G\u00f3mez-Ferrer y a D. Jer\u00f3nimo Arozamena, el primero Catedr\u00e1tico y el segundo Magistrado. Seguidamente, el Consejo General del Poder Judicial eligi\u00f3 a D. \u00c1ngel Escudero y a D. Pl\u00e1cido Fern\u00e1ndez Viagas, naturalmente ambos de la carrera judicial. En cuanto a la elecci\u00f3n de estos dos \u00faltimos Magistrados por el CGPJ ciertamente hubo consenso pleno, pero enteramente ajeno a la din\u00e1mica pol\u00edtica. RRDD 301\/1980, de 14 de febrero. BOE, n\u00fam. 46 de 22 de febrero, p\u00e1gs. 4160 y 4161, con los nombramientos de los miembros del Tribunal Constitucional propuestos por el Congreso de los Diputados, el Senado y el Gobierno. RRDD 2514 y 2515\/1980, de 7 de noviembre. BOE n\u00fam. 278, de 19 de noviembre, p\u00e1g. 25855, con el nombramiento de los dos Magistrados propuestos por el Consejo General del Poder Judicial.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref38\"><\/a><a href=\"#ref38a\">[38]<\/a> SANTAMAR\u00cdA PASTOR, J. A. : \u00abLa prorrogatio de los \u00f3rganos constitucionales. Apuntes m\u00ednimos sobre un tema que no lo es\u00bb, en Revista Espa\u00f1ola de Derecho Constitucional, n\u00fam. 84, septiembre-diciembre 2.008, p\u00e1gs. 11 y ss. AGUIAR DE LUQUE, L.: \u00abUna nueva reflexi\u00f3n sobre la prorrogatio de los \u00f3rganos constitucionales. Una discrepancia y algunas puntualizaciones a J. A. Santamar\u00eda\u00bb, en Revista Espa\u00f1ola de Derecho Constitucional, n\u00fam. 85, a\u00f1o 2.009, p\u00e1gs. 83 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref39\"><\/a><a href=\"#ref39a\">[39]<\/a> Vid. ARAG\u00d3N REYES, M.: \u00abLa Constituci\u00f3n espa\u00f1ola y el Tratado de la Uni\u00f3n Europea\u00bb, en Revista Espa\u00f1ola de Derecho Constitucional, n\u00fam. 42, a\u00f1o 1994, p\u00e1gs. 9 y ss. Tambi\u00e9n, L\u00d3PEZ AGUILAR, J. F. : \u00abMaastricht y la problem\u00e1tica de la reforma constitucional\u00bb, en Revista Espa\u00f1ola de Derecho Constitucional, n\u00fam. 38, a\u00f1o 1993, p\u00e1gs. 143 y ss; P\u00c9REZ TREMPS, P.: \u00abLas condiciones constitucionales al proceso de ratificaci\u00f3n al Tratado de Maastricht en el Derecho Comparado\u00bb, en Revista de la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense, n\u00fam. 18, a\u00f1o 1994. As\u00ed como WEBER, A.: \u00abEl control del Tratado de Maastricht por la jurisdicci\u00f3n constitucional desde una perspectiva comparada\u00bb, en Revista Espa\u00f1ola de Derecho Constitucional, n\u00fam. 45, a\u00f1o 1995, p\u00e1gs. 31 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref40\"><\/a><a href=\"#ref40a\">[40]<\/a> Vid. PUNSET, R.: \u00abPr\u00f3logo\u00bb a \u00c1LVAREZ \u00c1LVAREZ, L.: La lealtad constitucional en la Constituci\u00f3n Espa\u00f1ola de 1978, Ed. CEPYC, Madrid, 2.008, p\u00e1g. XVI.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref41\"><\/a><a href=\"#ref41a\">[41]<\/a> Vid. RAWLS, John. El liberalismo pol\u00edtico, Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. Cr\u00edtica, Barcelona, 2.006, p\u00e1gs. 190 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref42\"><\/a><a href=\"#ref42a\">[42]<\/a> MOSCOVICI, Serge: La societ\u00e9 contre Nature, Par\u00eds, 1.972, p\u00e1g. 84. Vid., tambi\u00e9n, NICHOLSON, Michael. An\u00e1lisis del conflicto, Ed. IEP, Madrid, 1974.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref43\"><\/a><a href=\"#ref43a\">[43]<\/a> El t\u00e9rmino lo acu\u00f1\u00f3 The Economist para referirse a la proximidad existente entre la pol\u00edtica econ\u00f3mica y tributaria practicada por Hugh Gaitskell, Canciller del Exchequer en el Gabinete presidido por el Premier laborista, Clement Attlee, y la an\u00e1loga pol\u00edtica seguida por Richard A. Butler, tambi\u00e9n Canciller del Exchequer bajo el liderazgo del Primer Ministro conservador Winston Churchill.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref44\"><\/a><a href=\"#ref44a\">[44]<\/a> Por decirlo en el l\u00e9xico de Rawls. Vid. RAWLS, J.: El liberalismo pol\u00edtico, Traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. Cr\u00edtica, Barcelona, 2.006, p\u00e1gs. 194 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref45\"><\/a><a href=\"#ref45a\">[45]<\/a> Vid. HEAD, B.W .: Ideology and Social Science, Destutt de Tracy and French Liberalism, Dordrecht, 1985. Tambi\u00e9n, BELL, D.: The end of ideology, New York, 1962. Hay traducci\u00f3n espa\u00f1ola: El fin de las ideolog\u00edas, Ed. Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, Madrid, 1.992.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref46\"><\/a><a href=\"#ref46a\">[46]<\/a> ROKEACH: The Open and Closed Mind, Ed. Basic Books, p\u00e1gs. 39-51. Vid., tambi\u00e9n: FESTINGER, L.: A Theory of Cognitive Disonance, Ed. Stanford University Press, Stanford, 1957. Hay traducci\u00f3n espa\u00f1ola: Teor\u00eda de la disonancia cognitiva, Ed. Instituto de Estudios Pol\u00edticos, Madrid, 1975. Y SARTORI, Giovanni: Elementos de Teor\u00eda Pol\u00edtica, Ed. Alianza Universidad, Madrid, 1992, p\u00e1gs. 101 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref47\"><\/a><a href=\"#ref47a\">[47]<\/a> MERTON, R.K.: Teor\u00eda y estructuras sociales, 1957, traducci\u00f3n espa\u00f1ola, Ed. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1.992, p\u00e1g. 503.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref48\"><\/a><a href=\"#ref48a\">[48]<\/a> RENAN, E.: \u00bfQu\u00b4estce qu \u00b4une nation?, Par\u00eds, 1882. Recopilado este texto por primera vez en Discours et conf\u00e9rences, Par\u00eds, 1897, p\u00e1gs. 26 y ss. Hay m\u00faltiples traducciones espa\u00f1olas, entre las que cabe destacar: IEP, Madrid, 1957; CEC, Madrid, 1983 y Alianza Editorial, Madrid, 1987.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref49\"><\/a><a href=\"#ref49a\">[49]<\/a> MOMMSEN, Th.: Historia de Roma, 1855-1856. Citamos por la traducci\u00f3n espa\u00f1ola de Ed. Aguilar, Madrid, 1962, Vol. I, p\u00e1gs. 21 y ss.; 563 y concordantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref50\"><\/a><a href=\"#ref50a\">[50]<\/a> ORTEGA Y GASSET, J.: Espa\u00f1a invertebrada, Madrid, 1921. Citamos por la 5a ed. Ed. Revista de Occidente, Madrid, 1946, p\u00e1g.118.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref51\"><\/a><a href=\"#ref51a\">[51]<\/a> MEN\u00c9NDEZ-PIDAL, R.: En revista: Papeles de Son Armadans, n\u00fam. XXXIX, a\u00f1o 1959, p\u00e1g.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 12pt;\"><a id=\"ref52\"><\/a><a href=\"#ref52a\">[52]<\/a> P\u00c9REZ DE AYALA, R.: Los trabajos de Urbano y Simona, Plenilunio, Madrid, 1923.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" data-id=\"48\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>Las ideas, para ser tales, son fruto de la acci\u00f3n de pensar. 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