{"id":18283,"date":"2019-04-28T00:05:38","date_gmt":"2019-04-27T23:05:38","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=18283"},"modified":"2024-05-06T10:12:02","modified_gmt":"2024-05-06T08:12:02","slug":"fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-x-caida-y-muerte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/28\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-x-caida-y-muerte\/","title":{"rendered":"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE X \u2013 Ca\u00edda y muerte)"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/03\/03\/indice-de-post-de-fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig\/\">INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18289 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/flor-de-lis.jpg\" alt=\"\" width=\"343\" height=\"340\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/flor-de-lis.jpg 343w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/flor-de-lis-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/flor-de-lis-300x297.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 343px) 100vw, 343px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>FOUCH\u00c9<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>EL GENIO TENEBROSO<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>STEFAN ZWEIG<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-PARTE X-<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">CAP\u00cdTULO IX <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">CA\u00cdDA Y MUERTE <\/span><\/strong><br \/>\n<strong><span style=\"font-size: 14pt;\">(1815-1820)<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-17054\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-e-238x300.png\" alt=\"\" width=\"248\" height=\"313\" \/>l 28 de julio de 1815 -han pasado los Cien D\u00edas del intermezzo napole\u00f3nico-\u00a0 vuelve a entrar Luis XVIII en su capital de Par\u00eds, con una carroza magn\u00edfica tirada por caballos blancos. El recibimiento es grandioso: Fouch\u00e9 ha trabajado bien. Masas jubilosas rodean el coche, en las casas ondean banderas blancas, y donde no las hab\u00eda se han amarrado en palos, a manera de astas, toallas y manteles y se han sacado por las ventanas. Por la noche brilla toda la ciudad alumbrada por miles de luces, y en el \u00e9xtasis de alegr\u00eda se baila hasta con los oficiales de las tropas ingles as y prusianas. No se oye un s\u00f3lo grito hostil. La gendarmer\u00eda, colocada por precauci\u00f3n en todas partes, resulta innecesaria. El nuevo ministro de Polic\u00eda del cristian\u00edsimo Rey, Jos\u00e9 Fouch\u00e9, lo ha arreglado todo a las mil maravillas para su nuevo Soberano. En las Tuller\u00edas, en el mismo Palacio donde un mes atr\u00e1s se mostraba respetuoso ante su Emperador Napole\u00f3n como el m\u00e1s fiel vasallo, espera el Duque de Otranto al rey Luis XVIII, hermano del \u00abtirano\u00bb a quien veintid\u00f3s a\u00f1os antes conden\u00f3 a muerte aqu\u00ed en esta misma casa. Ahora se inclina profundamente, con gran respeto, ante el v\u00e1stago de San Luis y en sus cartas firma \u00abcon reverencia, de Vuestra Majestad el m\u00e1s fiel y sumiso vasallo\u00bb (lo que puede leerse, textualmente, bajo una docena de comunicados, escritos de su pu\u00f1o y letra). <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todos los asaltos insensatos de este car\u00e1cter funambulesco sobre el alambre de la pol\u00edtica ha sido \u00e9ste el mas temerario, pero ser\u00e1 tambi\u00e9n el \u00faltimo. Claro que por el momento parece marchar todo magn\u00edficamente. Mientras que el Rey se siente inseguro en el trono, no desde\u00f1a el agarrarse al se\u00f1or Fouch\u00e9. Y Adem\u00e1s, todav\u00eda necesita a este F\u00edgaro, que sabe hacer tambi\u00e9n de malabarista para las elecciones, pues la Corte desea una mayor\u00eda segura en el Parlamento, y para esto es \u00fanico el republicano \u00abprobado\u00bb, el hombre del pueblo, como organizador insuperable. Y tambi\u00e9n hay que arreglar a\u00fan algunos asuntos desagradables y sangrientos, y \u00bfpor qu\u00e9 no utilizar este guante usado? Despu\u00e9s se le puede tirar, para que no manche las manos reales.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un asunto tan sucio hay que resolverlo cuanto antes, en los primeros d\u00edas. El Rey prometi\u00f3 solemnemente conceder una amnist\u00eda y no perseguir a los que hubieran servido durante los Cien D\u00edas al usurpador. Pero Post festum cambia el viento. Rara vez se creen obligados los reyes a cumplir lo que prometieron como pretendientes de una Corona. Los realistas, rencorosos con la soberbia de su propia fidelidad, exigen, ahora que el Rey est\u00e1 seguro en el trono, que sean castigados todos los que abandonaron durante los Cien D\u00edas la flor de lis. Asediado, pues, duramente por los realistas -que son siempre m\u00e1s realistas que el Rey-, cede por fin Luis XVIII. Y al ministro de Polic\u00eda le toca llevar a cabo la labor desagradable de componer la lista de proscripci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18284\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoelon-proclama-gap_40c8bfb3-300x235.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"376\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoelon-proclama-gap_40c8bfb3-300x235.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoelon-proclama-gap_40c8bfb3-768x602.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoelon-proclama-gap_40c8bfb3-1024x802.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoelon-proclama-gap_40c8bfb3.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al Duque de Otranto no le place este cargo. \u00bfSer\u00e1 necesario, verdaderamente, imponer castigos por semejante bagatela, por haber hecho lo m\u00e1s razonable, por pasarse al mas fuerte, al vencedor? Adem\u00e1s no olvida el ministro de Polic\u00eda del cristian\u00edsimo Rey que, como primer nombre en la lista de proscripci\u00f3n, deber\u00eda figurar con derecho y en justicia el Duque de Otranto, ministro de polic\u00eda bajo Napole\u00f3n&#8230;, su propio nombre. \u00a1Situaci\u00f3n violenta la suya! Por primera Providencia trata Fouch\u00e9 de librarse con un ardid del encargo antip\u00e1tico. En vez de una lista que, seg\u00fan se deseaba, contuviera los nombres de treinta o cuarenta de los principales culpables, presenta, ante el asombro de todos, varias hojas de a folio con trescientos o cuatrocientos -algunos aseguran que mil- nombres, y pide que se castigue a todos o a ninguno. Espera que el Rey no tendr\u00e1 tanto valor, y con ello se habr\u00eda terminado la cuesti\u00f3n enojosa; pero, desgraciadamente, preside el Ministerio un zorro de su mismo calibre: Talleyrand. \u00c9ste se da cuenta enseguida de que a su amigo Fouch\u00e9 le es amarga la p\u00edldora; raz\u00f3n suficiente para exigir que se la trague. Sin compasi\u00f3n, manda borrar nombres de la lista hasta que no quedan m\u00e1s que cuatro docenas, y endosa a Fouch\u00e9 el encargo de firmar con su nombre estas sentencias de muerte y destierro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Lo mas prudente, por parte de Fouch\u00e9, en este momento, hubiera sido tomar el sombrero y cerrar la puerta de Palacio desde afuera. Pero ya hemos aludido varias veces a su flaqueza; su vanidad conoce todas las habilidades, menos la de renunciar a tiempo. Fouch\u00e9 prefiere sobrellevar la envidia, el odio y la ira antes que abandonar voluntariamente un sill\u00f3n ministerial. As\u00ed aparece, ante la indignaci\u00f3n general, una lista de proscripci\u00f3n, que contiene los nombres m\u00e1s famosos e ilustres de Francia, refrendada con la firma del antiguo jacobino. Figuran en ella Carnot, I&#8217;organisateur de la victoire, el creador de la Rep\u00fablica; el mariscal Ney, vencedor de innumerables batallas; el salvador de los restos del ej\u00e9rcito de Rusia, todos sus compa\u00f1eros del Gobierno provisional, los \u00faltimos de sus camaradas de la Convenci\u00f3n, sus camaradas de la Revoluci\u00f3n. Todos sus nombres se encuentran en esta lista terrible, que amenaza con muerte o destierro, todos los nombres que dieron gloria a Francia con sus haza\u00f1as en los \u00faltimos decenios. Un solo nombre falta en ella: el de Jos\u00e9 Fouch\u00e9, Duque de Otranto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">O mejor dicho: no falta. Tambi\u00e9n el nombre del Duque de Otranto figura en esta lista. Pero no en el texto, como uno de los acusados y proscritos ministros napole\u00f3nicos, sino como el ministro del Rey que env\u00eda a todos sus compa\u00f1eros a la muerte o al destierro: como el del verdugo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por haberse rebajado tanto ante su conciencia, ante s\u00ed mismo, no puede negarle el Rey cierta gratitud al antiguo jacobino. A Jos\u00e9 Fouch\u00e9, Duque de Otranto, se le otorga un honor, el \u00faltimo y m\u00e1s alto. Viudo desde hace cinco a\u00f1os, ha decidido volverse a casar; y el hombre que anta\u00f1o persegu\u00eda con tanto encono la \u00absangre de los arist\u00f3cratas\u00bb, piensa unirse en matrimonio con persona de sangre azul; piensa casarse con una Condesa de Castellane, una rancia arist\u00f3crata; es decir, miembro \u00ab<em>de aquella banda criminal que ha de caer bajo la espada de la justicia<\/em>\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n de uno de sus manifiestos revolucionarios de Nevers. Pero desde entonces ha pasado por lindas pruebas; ha cambiado a fondo sus ideas el antiguo jacobino, el sanguinario Jos\u00e9 Fouch\u00e9. Si ahora, el d\u00eda 1 de agosto de 1815, penetra en la iglesia, no lo hace, como en 1793, para destrozar con el martillo \u00ablos emblemas vergonzosos del fanatismo\u00bb, los crucifijos y los altares, sino para recibir devotamente, junto a su novia arist\u00f3crata, las bendiciones de un hombre tocado con aquella mitra, que, como se recordar\u00e1, encasquet\u00f3 sobre las orejas de un burro. Seg\u00fan antigua costumbre noble -un Duque de Otranto sabe lo que le corresponde cuando se casa con una Condesa de Castellane-, firman tambi\u00e9n el contrato de desposorios las primeras familias de la Corte y de la nobleza. Y como primer testigo firma manu propria Luis XVIII este documento, seguramente \u00fanico en la Historia, como testigo m\u00e1s digno&#8230; y m\u00e1s indigno del asesino de su hermano. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto es mucho ya, es algo inaudito. Es demasiado. Pues precisamente esta osad\u00eda inconcebible del regicida, de invitar como testigo al hermano del Rey guillotinado, provoca en los c\u00edrculos de la aristocracia enorme indignaci\u00f3n. Ese miserable tr\u00e1nsfuga, ese realista de antes de ayer -murmuran- se conduce como si verdaderamente perteneciera a la Corte y a la nobleza.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18290\" aria-describedby=\"caption-attachment-18290\" style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18290\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/alegoria-retorno-borbones-300x247.jpg\" alt=\"\" width=\"710\" height=\"584\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/alegoria-retorno-borbones-300x247.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/alegoria-retorno-borbones-768x631.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/alegoria-retorno-borbones-1024x842.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/alegoria-retorno-borbones.jpg 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18290\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Alegor\u00eda retorno de los Borbones, de Louis-Philippe Cr\u00e9pin <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPara qu\u00e9 se necesita ya a ese hombre, le Plus d\u00e9go\u00fatant reste de la R\u00e9volution, \u00faltimo detritus de la Revoluci\u00f3n que mancha con su presencia repugnante el Ministerio? Claro que ha ayudado al regreso del Rey a Par\u00eds y ha prestado su mano sobornable para firmar la proscripci\u00f3n de los mejores hombres de Francia. Pero ahora, \u00a1fuera con \u00e9l! Los mismos arist\u00f3cratas que mientras el Rey esperaba impaciente a las Puertas de Par\u00eds le asediaban para que nombrara ministro al Duque de Otranto, con fin de entrar en la capital sin verter sangre, estos mismos se\u00f1ores no saben, de pronto, nada de semejante Duque de Otranto; se acuerdan s\u00f3lo tenazmente de un cierto Jos\u00e9 Fouch\u00e9 que hizo matar en Lyon a ca\u00f1onazos a cientos de nobles y sacerdotes y que pidi\u00f3 la muerte de Luis XVI. Un d\u00eda nota el Duque de Otranto, cuando atraviesa la antec\u00e1mara del Rey, que muchos nobles ya no le saludan, o que le muestran la espalda con desprecio provocativo. S\u00fabitamente aparecen libelos contra el mitrailleur de Lyon que pasan de mano en mano; y una nueva Sociedad patri\u00f3tica, los Francs r\u00e9g\u00e9n\u00e9r\u00e9s (abuelos de los camelots du roi) organizan reuniones y piden con toda claridad que se limpie por fin a la flor de lis de esta mancha deshonrosa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero tan f\u00e1cilmente no se rinde Fouch\u00e9 cuando se trata del Poder; a \u00e9l se agarra con todas sus fuerzas. En la informaci\u00f3n secreta de un esp\u00eda que ten\u00eda encargo de vigilarle en aquellos d\u00edas, puede verse c\u00f3mo trata de sujetarse por todos lados. Al fin y al cabo a\u00fan est\u00e1n en el pa\u00eds los soberanos enemigos; ellos le pueden defender contra el celo excesivo de los realistas servidores del Rey. Visita al Emperador de Rusia; se entrevista diariamente durante horas enteras con Wellington y con el embajador ingl\u00e9s; hace estallar todas las minas diplom\u00e1ticas, intentando, de un lado, ganar al pueblo con quejas contra las tropas extranjeras, y al mismo tiempo atemorizar al Rey con relatos exagerados. Hace que el vencedor de Waterloo se presente como intercesor del rey Luis XVIII; moviliza a los financieros; busca la mediaci\u00f3n de mujeres y recurre a sus \u00faltimos amigos. No, no quiere ceder; demasiado cara pag\u00f3 su conciencia la categor\u00eda que alcanz\u00f3, para no defenderla como un desesperado. Y efectivamente, durante algunas semanas logra sostenerse a flote en las aguas pol\u00edticas, pugnando como un nadador h\u00e1bil, tan pronto de costado como de espaldas. Durante todo este tiempo muestra, seg\u00fan relata el esp\u00eda mencionado, una seguridad grande que sin duda tendr\u00eda, pues durante veinticinco a\u00f1os se le vi\u00f3 siempre recobrarse f\u00e1cilmente de todos los golpes. Y si venci\u00f3 a un Napole\u00f3n y a un Robespierre, \u00bfa que preocuparse por un par de simples arist\u00f3cratas? Tan acostumbrado a despreciar a los hombres, est\u00e1 curado de espantos y no le asustan ya. \u00bfC\u00f3mo le asustar\u00edan a \u00e9l, que bati\u00f3 a los mas grandes de la Historia, y les sobrevivi\u00f3? <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_18292\" aria-describedby=\"caption-attachment-18292\" style=\"width: 320px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18292\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/duquesa-de-angulema-240x300.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"399\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/duquesa-de-angulema-240x300.jpg 240w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/duquesa-de-angulema.jpg 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18292\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Marie-Th\u00e9r\u00e8se-Charlotte, duquesa de Angulema.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero una cosa no ha aprendido este viejo condottiere, este refinado psic\u00f3logo; una cosa que nadie podr\u00e1 aprender: luchar con espectros. Ha olvidado que por la Corte vaga un fantasma del pasado, como una Erinia vindicadora: la Duquesa de Angulema, la hija de Luis XVI y Mar\u00eda Antonieta, \u00fanica de la familia que pudo escapar a la gran matanza. El rey Luis XVIII puede perdonar quiz\u00e1s a Fouch\u00e9; al fin y al cabo tiene que agradecer a este jacobino su trono; y una herencia as\u00ed suaviza a veces, a\u00fan en las m\u00e1s altas esferas (la Historia dar\u00e1 testimonio de ello), el dolor fraternal. Para \u00e9l es tambi\u00e9n mas f\u00e1cil de perdonar, pues no ha presenciado en persona aquella \u00e9poca de horror. La Duquesa de Angulema, en cambio, la hija de Luis XVI y Mar\u00eda Antonieta, tiene en la sangre las visiones m\u00e1s espantosas de su ni\u00f1ez. Tiene reminiscencias inolvidables, sentimientos de odio que no se dejan apaciguar por nada. Ha sufrido demasiado en su propia carne, en su propia alma, para poder perdonar a uno de aquellos jacobinos, de aquellos hombres del terror, presenci\u00f3 de ni\u00f1a en el palacio de Saint-Cloud, la noche horrible en que masas de sanscullottes asesinaron a los ujieres y se presentaron, con los zapatos chorreando sangre, ante su madre y su padre. Luego, la noche en que, prensados los cuatro en el coche, padre, madre y hermanos -\u00abpanadero, panadera y panaderitos\u00bb-, esperando, en medio de una multitud que gritaba y se burlaba, la muerte a cada instante, mientras eran arrastrados de vuelta a Par\u00eds, a las Tuller\u00edas. Presenci\u00f3, el 10 de agosto, el asalto de la plebe derribando a hachazos la puerta de los aposentos de su madre; colocando a su padre, entre burlas, el gorro rojo en la cabeza y una pica en el pecho. Ha sufrido los d\u00edas espeluznantes en la prisi\u00f3n del Temple, los momentos espantosos en que subieron a la ventana, sobre la punta de una pica, la cabeza ensangrentada de su amiga maternal la Duquesa de Lamballe, con el pelo suelto empapado en sangre. \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 olvidar la noche en que se despidi\u00f3 de su padre arrastrado a la guillotina; la despedida de su peque\u00f1o hermano, al que dejaron sucumbir y llenarse de miseria en un estrecho desv\u00e1n? \u00bfC\u00f3mo no acordarse de los compa\u00f1eros de Fouch\u00e9, tocados con el gorro rojo, que la hicieron declarar y la atormentaron durante d\u00edas enteros para que confesara, junto con su hermanito, la supuesta impudicia de su madre, Mar\u00eda Antonieta, en el proceso contra la Reina? \u00bfY c\u00f3mo borrar de su sangre y de su memoria el momento de arrancarse de los brazos de su madre y de o\u00edr rodar all\u00ed abajo, sobre las piedras, el carro que la arrastraba a la guillotina? No, ella, la hija de Luis XVI y Mar\u00eda Antonieta, la prisionera del Temple, no ha le\u00eddo estos horrores, como Luis XVIII, en los peri\u00f3dicos, o se los ha hecho contar por un tercero: los lleva como un estigma inextinguible por su alma infantil espantada, atormentada, martirizada. Y su odio contra los asesinos de su padre, contra los verdugos de su madre, contra las visiones de horror de su infancia, contra todos los jacobinos y revolucionarios, a\u00fan no se ha saciado, a\u00fan no se ha vengado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tales recuerdos no se olvidan. Por eso ha jurado no dar jam\u00e1s la mano al ministro de su t\u00edo, al asesino de su padre, a Fouch\u00e9; y no respirar el mismo aire permaneciendo cerca de \u00e9l. Franca y provocativamente le testimonia ante toda la Corte su desprecio y su odio. No va a ninguna de las fiestas, a ninguna de las reuniones a que asiste este regicida, este traidor de sus propias ideas. Y su desprecio contra el tr\u00e1nsfuga, ostentado con franqueza, con desd\u00e9n y fanatismo, excita poco a poco el pundonor de los dem\u00e1s. Por fin exigen un\u00e1nimemente todos los miembros de la familia real de Luis XVIII que, ya que est\u00e1 asegurado su Poder, expulse con oprobio de las Tuller\u00edas al asesino de su hermano.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18297\" aria-describedby=\"caption-attachment-18297\" style=\"width: 580px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18297\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/luis_xvi_varennes.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/luis_xvi_varennes.jpg 480w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/luis_xvi_varennes-300x210.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18297\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">El arresto de Luis XVI y la familia real en Varennes, \u00f3leo de Thomas Falcon Marshall<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De mala gana, como se recordar\u00e1, y s\u00f3lo porque le necesitaba imprescindiblemente, accedi\u00f3 Luis XVIII a admitir como ministro a Jos\u00e9 Fouch\u00e9. Con gusto, con contento casi, lo pone a la puerta cuando no lo necesita. <strong>\u00ab<\/strong><em><strong>La pobre Duquesa no debe estar expuesta a encontrarse con esta cara repugnante\u00bb<\/strong><\/em>, dice sonriente, refiri\u00e9ndose al hombre que sigue firmando, sin sospechar nada, su <em><strong>\u00abm\u00e1s fiel servidor\u00bb<\/strong><\/em>. Y Talleyrand, el otro tr\u00e1nsfuga, recibe el real encargo de explicar a su compa\u00f1ero de la Convenci\u00f3n y de la \u00e9poca napole\u00f3nica que su presencia en las Tuller\u00edas no es ya deseable. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Talleyrand acepta gustoso este encargo. De todas maneras, ya le va siendo dif\u00edcil hinchar sus velas con el fuerte viento realista. Por eso espera sostener mejor su nave sobre el agua tirando lastre. Y el lastre mas pesado en su Ministerio es este regicida, su antiguo compinche: Fouch\u00e9. Y el echarle por la borda es un encargo, en apariencia embarazoso, que lleva a cabo con su habilidad encantadora de hombre de mundo. No le anuncia, brusco o solemne, su despido, no; como viejo maestro de las formas, como verdadero hombre de mundo, busca un modo delicioso de hacerle comprender que \u00abpara el se\u00f1or Fouch\u00e9 ha sonado la hora\u00bb. Ya se sabe que este \u00faltimo arist\u00f3crata del dixhuiti\u00e8me elige siempre un sal\u00f3n para poner en escena sus comedias e intrigas. En esta ocasi\u00f3n acierta tambi\u00e9n a vestir el despido brutal con las formas m\u00e1s delicadas. El 14 de diciembre se encuentran Talleyrand y Fouch\u00e9 en una soir\u00e9e. Se come, se habla, se charla&#8230; Particularmente Talleyrand parece estar de muy buen humor. A su alrededor se re\u00fanen mujeres bellas, dignatarios y gente joven. Todos se acercan con curiosidad para escuchar a este maestro de la palabra. Y efectivamente, narra hoy con especial encanto. Cuenta de los d\u00edas, ya lejanos, en que tuvo que huir a Am\u00e9rica ante la orden de detenci\u00f3n de la Convenci\u00f3n, y alaba entusiasmado, este pa\u00eds grandioso.<em><strong> \u00ab\u00a1Ah, que bien se est\u00e1 all\u00ed: bosques impenetrables, habitados por la raza primitiva de los pieles rojas, r\u00edos enormes sin explorar, el Potomac, potente, y el gigantesco Lago Erie, y en medio de ese mundo heroico y rom\u00e1ntico, una raza nueva, fuerte, trabajadora y f\u00e9rrea, probada en la lucha, entregada a la idea de libertad, ejemplar en sus leyes, ilimitada en sus posibilidades! All\u00ed s\u00ed que se puede aprender, all\u00ed se presiente un porvenir nuevo y mejor, mil veces m\u00e1s intenso que en nuestra Europa gastada. All\u00ed se deber\u00eda vivir, all\u00ed deber\u00eda tener uno su campo de acci\u00f3n\u00bb<\/strong><\/em>, exclama entusiasmado, y ning\u00fan cargo le parec\u00eda <em><strong>\u00abmas lleno de atractivos que el de embajador en los Estados Unidos &#8230; \u00bb<\/strong> <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y de repente se interrumpe en su entusiasmo, aparentemente casual, y se dirige a Fouch\u00e9: <em><strong>\u00ab\u00bfNo le agradar\u00eda, Duque de Otranto, un cargo as\u00ed?\u00bb<\/strong> <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fouch\u00e9 se pone p\u00e1lido. Ha comprendido. Interiormente tiembla de ira por la habilidad y la astucia con que el viejo zorro le ha puesto en evidencia ante todo el mundo, ante toda la Corte, invit\u00e1ndole claramente a abandonar el sill\u00f3n ministerial. No contesta. Pero al poco tiempo se despide. Va a casa y escribe su dimisi\u00f3n. Talleyrand sigue muy animado con sus amigos, y ya de regreso, en el camino, les conf\u00eda, con sonrisa maligna: <em><strong>\u00abEsta vez le he torcido el cuello definitivamente\u00bb.<\/strong> <\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18293 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/historia-de-francia-.jpg\" alt=\"\" width=\"533\" height=\"435\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/historia-de-francia-.jpg 533w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/historia-de-francia--300x245.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 533px) 100vw, 533px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para velar ante el p\u00fablico esta despedida brusca de Fouch\u00e9 se ofrece pro forma un peque\u00f1o puesto al antiguo ministro. As\u00ed no dice el Momiteur que ha sido privado el regicida Jos\u00e9 Fouch\u00e9 de su puesto de ministro de Polic\u00eda, sino que Su Majestad el rey Luis XVIII se ha dignado nombrar a Su Excelencia el Duque de Otranto embajador en la Corte de Dresde. Naturalmente, se espera que rehuse este cargo insignificante, que no corresponde ni a su categor\u00eda ni a su posici\u00f3n ya hist\u00f3rica. Pero nada de eso. Con un m\u00ednimo de sentido com\u00fan, deber\u00eda comprender Fouch\u00e9 que para \u00e9l, como regicida, no hay salvaci\u00f3n posible al servicio de un reinado reaccionario, y que a los pocos meses le quitar\u00edan tambi\u00e9n ese miserable hueso de entre los dientes. Pero su hambre insaciable de Poder ha convertido a este lobo audaz en un perro cobarde. As\u00ed como Napole\u00f3n se agarro hasta el \u00faltimo momento no solamente a su posici\u00f3n, sino al mero nombre de su dignidad imperial, as\u00ed, y con menos decoro, se cuelga Fouch\u00e9 del t\u00edtulo insignificante de un Ministerio aparente. Tenaz como una sanguijuela se pega al Poder; y obedece -\u00a1eterno criado, lleno de amargura!- tambi\u00e9n esta vez a su se\u00f1or. <em><strong>\u00abSire, acepto con gratitud la Embajada que Vuestra Majestad se ha dignado ofrecerme\u00bb<\/strong><\/em>, escribe humildemente este hombre de cincuenta y siete a\u00f1os que posee veinte millones, al hombre que hace seis meses volvi\u00f3 a ser Rey por la gracia de su ministro. Hace sus maletas y se traslada, con toda su familia, a la peque\u00f1a Corte de Dresde. Se instala espl\u00e9ndidamente, como si quisiera permanecer all\u00ed, como embajador del Rey, hasta el fin de su vida. <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_18294\" aria-describedby=\"caption-attachment-18294\" style=\"width: 320px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18294\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/luis_xviii-300x249.jpg\" alt=\"\" width=\"320\" height=\"265\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/luis_xviii-300x249.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/luis_xviii.jpg 420w\" sizes=\"auto, (max-width: 320px) 100vw, 320px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18294\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Luis XVIII<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero pronto va a cumplirse lo que hace mucho tiempo tem\u00eda. Casi durante veinticinco a\u00f1os ha luchado Fouch\u00e9 como un desesperado contra la vuelta de los Borbones. Certeramente le dec\u00eda su instinto que al fin le pedir\u00edan cuentas por aquellas dos palabras: La mort, con las que empuj\u00f3 a Luis XVI a la guillotina. Pero insensatamente hab\u00eda esperado poder enga\u00f1arlos desliz\u00e1ndose entre sus filas disfrazado de bravo servidor realista. Esta vez no enga\u00f1o a nadie: se enga\u00f1\u00f3 a s\u00ed mismo. Apenas hab\u00eda mandado empapelar de nuevo su habitaci\u00f3n de Dresde, apenas hab\u00eda instalado cama y mesa, cuando se desat\u00f3 la tormenta en el Parlamento franc\u00e9s. Nadie pronuncia ya el nombre del Duque de Otranto, todos han olvidado que un dignatario de este nombre llevo en triunfo a su rey Luis XVIII a Par\u00eds. S\u00f3lo se habla de un se\u00f1or Fouch\u00e9, <em>\u00abdel regicida Jos\u00e9 Fouch\u00e9\u00bb<\/em>, de Nantes, que condeno en 1792 al rey. S\u00f3lo se habla ya del mitrailleur de Lyon. Y con la mayor\u00eda inmensa de 334 votos contra 32, se excluye de toda amnist\u00eda al hombre <em>\u00abque levant\u00f3 la mano contra el ungido del Se\u00f1or\u00bb<\/em>, y se decreta, de por vida, su destierro de Francia. Naturalmente, supone \u00e9ste tambi\u00e9n la destituci\u00f3n ignominiosa de su Embajada. Sin compasi\u00f3n, con desprecio, con escarnio, es puesto en la calle de un puntapi\u00e9 \u00abel se\u00f1or Fouch\u00e9\u00bb, que ya no es ni Excelen cia, ni caballero de la Legi\u00f3n de Honor, ni senador, ni ministro, ni dignatario; y al mismo tiempo se indica oficialmente al Rey de Sajonia que no es deseable ya la estancia personal en Dresde del individuo Fouch\u00e9. Quien envi\u00f3 a miles al destierro, sigue ahora, veinte a\u00f1os despu\u00e9s, como el \u00faltimo sin patria, proscrito y ultrajado, a los compa\u00f1eros de la Convenci\u00f3n. Como es ahora impotente y esta desterrado, se echa sobre el ca\u00eddo el odio de todos los partidos con la misma unanimidad con que anta\u00f1o lisonjeaban al poderoso sus simpat\u00edas. Ya no le valen ardides, ni protestas, ni juramentos; un poderoso sin Poder, un pol\u00edtico liquidado, un intrigante gastado es siempre lo mas miserable del mundo. Tarde, pero con usura, paga Fouch\u00e9 su deuda, su pecado de no haber servido nunca a una idea, a un sentimiento moral de la Humanidad; su culpa de haber sido siempre esclavo del provecho deleznable del momento y del favor de los hombres. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfAd\u00f3nde dirigirse? El Duque de Otranto, desterrado de Francia, no se preocupa al principio. \u00bfNo es el protegido del Zar, el confidente de Wellington, vencedor de Waterloo, el amigo del omnipotente ministro austriaco Metternich? \u00bfNo le deben gratitud los Bernadottes, que \u00e9l ayud\u00f3 en su ascensi\u00f3n al trono de Suecia, y los pr\u00edncipes b\u00e1varos? \u00bfNo conoce desde largos a\u00f1os \u00edntimamente a todos los diplom\u00e1ticos? \u00bfNo solicitaron todos los pr\u00edncipes y reyes de Europa apasionadamente su favor? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No necesita m\u00e1s -as\u00ed cree el ca\u00eddo- que hacer una suave alusi\u00f3n y todos los pa\u00edses se disputar\u00e1n el honor de poder albergar al Ar\u00edstides expulsado. \u00a1Pero la Historia no act\u00faa lo mismo con el ca\u00eddo que con el poderoso! De la Corte zarista no llega, a pesar de varias indicaciones, ninguna invitaci\u00f3n; tampoco de Wellington; B\u00e9lgica rehusa, all\u00ed sobran los jacobinos; Baviera se inhibe con cautela, y hasta su antiguo amigo el pr\u00edncipe Metternich demuestra una extra\u00f1a frialdad: <em><strong>\u00abQue en caso de quererlo y desearlo insistentemente -le dice -, podr\u00eda trasladarse el Duque de Otranto a territorio austriaco, que estaba dispuesto magn\u00edficamente a no oponerse a sus deseos. Pero de ninguna manera pod\u00eda ir a Viena; no, all\u00ed no se le pod\u00eda tolerar, y tampoco pod\u00eda entrar en Italia, menos a\u00fan que en parte alguna. S\u00f3lo en una peque\u00f1a capital de provincia bien alejada de Viena podr\u00eda (contando con su buen comportamiento) fijar su estancia<\/strong><\/em><strong>\u00bb<\/strong>. Verdaderamente, no insiste mucho el antiguo buen amigo Metternich, y aunque ofrece el multimillonario Duque de Otranto emplear toda su fortuna en tierras o valores del Estado austriaco y promete hacer servir en el ej\u00e9rcito imperial a su hijo, no sale de su actitud reservada el ministro austriaco. Cuando el Duque de Otranto anuncia una visita a Viena, reh\u00fasa con amabilidad; no, que se traslade con todo silencio, como un particular cualquiera, a Praga.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18295\" aria-describedby=\"caption-attachment-18295\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18295\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/EdwardBird-TheArrivalOfKingLouisXviiiOfFranceAtCalais-300x192.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"460\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/EdwardBird-TheArrivalOfKingLouisXviiiOfFranceAtCalais-300x192.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/EdwardBird-TheArrivalOfKingLouisXviiiOfFranceAtCalais-768x491.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/EdwardBird-TheArrivalOfKingLouisXviiiOfFranceAtCalais.jpg 944w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18295\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Llegada del rey luis XVIII de Francia a Calais, de Edward Bird <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed se escabulle de Dresde sin verdadera invitaci\u00f3n, sin honores, s\u00f3lo tolerado, no deseado, Jos\u00e9 Fouch\u00e9, camino de Praga, para fijar all\u00ed su residencia. Su cuarto destierro, el \u00faltimo y m\u00e1s cruel, ha comenzado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tampoco en Praga est\u00e1n muy encantados con hu\u00e9sped de tanta alcurnia, aunque ya bastante descendido de su antigua altura. Sobre todo, la rancia aristocracia vuelve la espalda al intruso indeseado, pues los nobles bohemios siguen leyendo peri\u00f3dicos franceses, y estos llegan repletos de los ataques m\u00e1s vengativos y rabiosos contra el \u00abse\u00f1or\u00bb Fouch\u00e9. Describen muy detenidamente como saque\u00f3 este jacobino en 1793 las iglesias de Lyon y c\u00f3mo vaci\u00f3 las cajas de Nevers. Todos los peque\u00f1os escribientes que temblaron alguna vez ante el pu\u00f1o duro del ministro de Polic\u00eda y que se ve\u00edan obligados a contener su ira, la escupen ahora con sa\u00f1a sobre el indefenso. Con velocidad vertiginosa se vuelven las tornas. Quien vigil\u00f3 una vez a medio mundo, es vigilado ahora por los dem\u00e1s. Todos los m\u00e9todos polic\u00edacos que cre\u00f3 su genio de inventor los emplean ahora sus disc\u00edpulos y sus antiguos subalternos contra el propio maestro. Todas las cartas que recibe o manda el Duque de Otranto pasan por el gabinete negro y son abiertas y copiadas. Agentes de Polic\u00eda atisban e informan sobre sus conversaciones, esp\u00edan sus relaciones, vigilan cada uno de sus pasos. En todas partes se siente cercado, atisbado, espiado. Su propia sabidur\u00eda, su propia arte es probada con la habilidad mas cruel en el m\u00e1s h\u00e1bil de los h\u00e1biles. En vano busca un remedio contra estas humillaciones. Le escribe al rey Luis XVIII, pero \u00e9ste no contesta al destituido, como hizo Fouch\u00e9 con Napole\u00f3n al d\u00eda siguiente de su destronamiento. Escribe al pr\u00edncipe Metternich, que, en el mejor de los casos, le manda contestar por un subalterno con un \u00abno\u00bb o un \u00abs\u00ed\u00bb bruscos. Que se aguante con la paliza que todo el mundo le desea; que acabe, por fin, de inquietar y de intrigar. El que todos estimaron \u00fanicamente por miedo, es despreciado por todos desde que no le temen. El m\u00e1s grande de los jugadores pol\u00edticos lo ha jugado ya todo y lo ha perdido.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_18296\" aria-describedby=\"caption-attachment-18296\" style=\"width: 302px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18296\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Thibaudeau_A.C._1765-1854.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"409\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18296\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Antoine Claire Thibaudeau<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante veinticinco a\u00f1os jug\u00f3 con el Destino este esp\u00edritu escurridizo, escap\u00e1ndose mil veces de su garra amenazante; ahora que esta ca\u00eddo definitivamente, es el Destino quien juega con \u00e9l, golpe\u00e1ndole cruel e inclemente. En Praga tiene que sufrir su Canosa m\u00e1s lamentable como hombre particular, despu\u00e9s de haberla sufrido como pol\u00edtico. Ning\u00fan novelista podr\u00eda inventar un s\u00edmbolo m\u00e1s ingenioso para su humillaci\u00f3n moral que el peque\u00f1o episodio que se desarrollo all\u00ed en 1817, pues a lo tr\u00e1gico se une ahora la caricatura m\u00e1s terrible de toda desgracia: la ridiculez. No s\u00f3lo el hombre pol\u00edtico es humillado, sino tambi\u00e9n el esposo. Se puede suponer, sin temor a errar, que no fue el amor lo que lig\u00f3 a la arist\u00f3crata bell\u00edsima, de veintis\u00e9is a\u00f1os, con este viudo de cincuenta y seis, de rostro p\u00e1lido y flaco como el de un muerto. Pero este pretendiente poco atractivo era en 1815 el segundo capitalista de Francia, multimillonario, Excelencia, Duque y ministro respetado de su cristian\u00edsima Majestad, y todo esto ofrec\u00eda a la condesa de provincia, venida a menos, la esperanza de poder brillar como una de las mujeres m\u00e1s distinguidas de Francia en todas las fiestas de la Corte y en el Faubourg Saint-Germain. Efectivamente, los primeros indicios parec\u00edan cumplir sus deseos: Su Majestad se dign\u00f3 firmar en persona su acta de desposorio; la Corte y la nobleza se apresuraron a felicitarla; un palacio magn\u00edfico en Par\u00eds, dos fincas y un castillo en la Provenza se disputaron el honor de albergar como due\u00f1a a la Duquesa de Otranto. Por tales lujos y honores y por veinte millones es capaz una mujer ambiciosa de soportar un esposo fr\u00edo, calvo, amarillo como el pergamino, de cincuenta y seis a\u00f1os. Pero la condesa vendi\u00f3 precipitadamente su alegre juventud por el oro del diablo, pues apenas pasada la luna de miel se encuentra con que no es la esposa de un respetable ministro de Estado, sino la mujer del hombre m\u00e1s despreciado y odiado de Francia, del expulsado, del desterrado, de un se\u00f1or Fouch\u00e9 desde\u00f1ado por todo el mundo. El Duque, con todas sus riquezas, se ha eclipsado&#8230; y queda un anciano gastado, amargado y bilioso. As\u00ed no sorprende en Praga que se inicie entre esta mujer de veintis\u00e9is a\u00f1os y el joven Thibaudeau, hijo de un republicano igualmente desterrado, una amiti\u00e9 amoureuse, de la que no se sabe con certeza hasta qu\u00e9 punto fue amiti\u00e9 y hasta qu\u00e9 punto amoureuse. Pero con este motivo se desarrollan escenas muy tormentosas. Fouch\u00e9 prohibe al joven Tlhibaudeau la entrada en su casa, y desgraciadamente no queda en secreto esta discordia matrimonial. Los peri\u00f3dicos realistas, que acechan toda ocasi\u00f3n de hostigar al hombre ante quien temblaron tantos a\u00f1os, publican noticias mordaces sobre sus desenga\u00f1os familiares y propagan, para regocijo de los lectores, la mentira burda de que la joven Duquesa de Otranto hab\u00eda abandonado al viejo cornudo huyendo de Praga con su amante. Pronto advierte el Duque de Otranto, cuando va a alguna reuni\u00f3n de Praga, que las se\u00f1oras reprimen a duras penas una leve sonrisa y que comparan, con miradas ir\u00f3nicas, la prestancia y la esbelta juventud de su mujer con su propia figura, tan poco seductora. Ahora siente el viejo murmurador, el eterno cazador de rumores y esc\u00e1ndalos, en la propia carne, qu\u00e9 poco agradable es ser v\u00edctima de una calumnia maligna, y ve que s\u00f3lo es posible luchar contra tales injurias huyendo de ellas. En la desgracia ve toda la profundidad de su ca\u00edda, y su destierro en Praga se convierte en un infierno. De nuevo se dirige al pr\u00edncipe Metternich para que le sea concedido el permiso de dejar la ciudad insoportable y poder elegir otra dentro de Austria. Se le hace esperar. Por fin le permite Metternich, magn\u00e1nimo, trasladarse a Linz, donde se retira, entre el odio y la burla de las gentes que anta\u00f1o ten\u00eda a sus pies, desilusionado, cansado, humillado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Linz&#8230; En Austria siempre se sonr\u00ede al pronunciar este nombre, pues se piensa instintivamente en su consonancia con <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Provinz (provincia). Provincianos de la peque\u00f1a burgues\u00eda y de origen campesino, barqueros, artesanos, casi siempre gente pobre, y s\u00f3lo unas cuantas casas de rancia nobleza austriaca. No encuentra all\u00ed una tradici\u00f3n grande y gloriosa como en Praga. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No hay \u00f3pera, ni biblioteca, ni teatro, ni brillantes bailes aristocr\u00e1ticos, ni fiestas&#8230; Una verdadera y aut\u00e9ntica ciudad provinciana, somnolienta, un asilo de veteranos. All\u00ed se instala el anciano con las dos mujeres j\u00f3venes, de casi igual edad, una su esposa y la otra su hija. Alquila una casa magn\u00edfica, la manda decorar elegantemente, para mayor alegr\u00eda de los comerciantes de Linz, que no estaban acostumbrados a tener clientes millonarios. Algunas familias se apresuran a relacionarse con el extranjero interesante y distinguido gracias a su dinero; pero la nobleza manifiesta ostensiblemente su preferencia por la nacida condesa Castellane, desde\u00f1ando al hijo del mercader burgu\u00e9s, a ese \u00abse\u00f1or\u00bb Fouch\u00e9 a quien Napole\u00f3n (tambi\u00e9n un aventurero a sus ojos) puso la capa de Duque sobre los flacos hombros. Los funcionarios tienen orden secreta de Viena de tratarse lo menos posible con \u00e9l. As\u00ed vive, quien anta\u00f1o era tan apasionadamente activo, en completo aislamiento, casi rehusado por los dem\u00e1s. Un contempor\u00e1neo narra en sus Memorias muy pl\u00e1sticamente su situaci\u00f3n en un baile:<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> <em><strong>\u00abLlamaba la atenci\u00f3n como festejaban a la Duquesa y desatend\u00edan a Fouch\u00e9. Era \u00e9l de estatura mediana, fuerte sin ser grueso y de rostro feo. En los bailes se presentaba siempre de frac azul con botones de oro, pantal\u00f3n blanco y medias blancas. Llevaba la gran Cruz austriaca de Leopoldo. Generalmente permanec\u00eda solo cerca de la chimenea, contemplando el baile. Observando a quien fue ministro omnipotente del Imperio franc\u00e9s, viendo lo triste y solo que estaba all\u00ed, advirtiendo como se alegraba si cualquier emplead o iniciaba una conversaci\u00f3n con \u00e9l o le propon\u00eda una partida de ajedrez, ten\u00eda que pensar, instintivamente, en la veleidad de todo Poder y de toda grandeza terrenales\u00bb.<\/strong> <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un s\u00f3lo sentimiento sostiene, hasta el \u00faltimo instante, a este hombre espiritualmente apasionado: la esperanza de recobrarse y ascender una \u00faltima vez en la carrera pol\u00edtica. Cansado, gastado, un poco torpe y hasta algo obeso, no se puede separar de la idea de que por fuerza tendr\u00edan que volver a llamarle a un cargo en que tantos m\u00e9ritos hizo; que otra vez el destino le sacar\u00eda de la oscuridad y le volver\u00eda a mezclar en el divino juego universal de la Historia y la pol\u00edtica. Sin cesar se escribe secretamente con sus amigos en Francia: la vieja ara\u00f1a sigue tejiendo sus redes ocultas; pero all\u00ed quedan, in\u00fatiles e ignoradas, en el rinc\u00f3n de Linz. Publica con nombre falso las <em><strong>\u00abObservaciones de un contempor\u00e1neo sobre el Duque de Otranto\u00bb<\/strong><\/em>, un himno an\u00f3nimo, que pinta en colores vivos, casi l\u00edricos, sus talentos y su car\u00e1cter. Al mismo tiempo divulga en sus cartas particulares, para amedrentar a sus enemigos, que el Duque de Otranto trabaja en sus Memorias, y hasta que aparecer\u00edan pronto en la casa Brockhaus y que las dedicar\u00eda al rey Luis XVIII. Con esto quiere hacer recordar a los demasiado audaces que el antiguo ministro de Polic\u00eda, Fouch\u00e9, conservaba a\u00fan unas cuantas flechas en el carcaj, flechas envenenadas, mort\u00edferas. Pero, cosa extra\u00f1a, nadie le teme ya, nada le libra de Linz, nadie piensa en llamarle, nadie quiere su consejo, su ayuda. Y cuando se discute en la C\u00e1mara francesa, por otro motivo, la cuesti\u00f3n de la repatriaci\u00f3n de los desterrados, le recuerdan sin odio y sin inter\u00e9s. Los tres a\u00f1os que han transcurrido desde que abandon\u00f3 la escena mundial han bastado para hacer olvidar al gran actor que brillaba en todos los papeles. El silencio se aboveda sobre \u00e9l, como un catafalco de cristal. Ya no existe para el mundo un Duque de Otranto, s\u00f3lo existe un anciano que se pasea por las calles aburridas de Linz, cansado, irritado, solitario. De vez en cuando se quita el sombrero ante \u00e9l, achacoso y doblegado, alg\u00fan comerciante. Por lo dem\u00e1s, ya no le conoce nadie en el mundo y nadie piensa en \u00e9l. La Historia, ese abogado de la Eternidad, ha tomado la venganza m\u00e1s cruel en el hombre que s\u00f3lo pens\u00f3 siempre en el momento presente y fugitivo: le ha enterrado en vida.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18298\" aria-describedby=\"caption-attachment-18298\" style=\"width: 520px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18298\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MARIA-ANTONIETA-264x300.jpg\" alt=\"\" width=\"520\" height=\"591\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MARIA-ANTONIETA-264x300.jpg 264w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MARIA-ANTONIETA-768x873.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MARIA-ANTONIETA-901x1024.jpg 901w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/MARIA-ANTONIETA.jpg 1760w\" sizes=\"auto, (max-width: 520px) 100vw, 520px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18298\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Maria Antonieta<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tan olvidado est\u00e1 el Duque de Otranto, que nadie se da cuenta, excepto algunos polic\u00edas austriacos, cuando por fin Metternich, en el a\u00f1o 1819, le permite trasladarse a Trieste, y esto \u00fanicamente porque sabe de fuente segura que esta peque\u00f1a merced se la concede a un moribundo. La inactividad ha cansado y perjudicado m\u00e1s a este hombre inquieto, a este trabajador fan\u00e1tico, que treinta a\u00f1os de actividad febril. Sus pulmones empiezan a funcionar mal, no pueden soportar la rudeza del clima; y Metternich le concede un sitio m\u00e1s soleado para morir: Trieste. All\u00ed se ve, a veces, un hombre rendido ir a misa con pasos inseguros y arrodillarse ante los bancos con las manos juntas. Este resto de hombre es Jos\u00e9 Fouch\u00e9. El que un cuarto de siglo antes destrozaba con su propia mano los crucifijos en los altares, se arrodilla ahora, humillada la cabeza blanca, ante los \u00abemblemas rid\u00edculos de la superstici\u00f3n\u00bb&#8230; Quiz\u00e1 se apoder\u00f3 de \u00e9l en esos momentos la nostalgia de los claustros silenciosos de los antiguos conventos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Algo se ha transformado en \u00e9l por completo: el viejo ambicioso y luchador quiere paz con todos sus enemigos. Las hermanas y los hermanos de su gran adversario Napole\u00f3n -tambi\u00e9n ellos humillados y olvidados por el mundo- vienen a visitarle, charlan con \u00e9l, en confianza, de los tiempos pasados, y se admiran de c\u00f3mo el cansancio le ha vuelto verdaderamente apacible. Nada en esta pobre sombra recuerda ya al hombre temido y peligroso que perturb\u00f3 al mundo durante dos decenios y que oblig\u00f3 a doblegarse ante \u00e9l a los hombres m\u00e1s poderosos de su \u00e9poca; s\u00f3lo quiere paz y un buen morir. Y efectivamente: en sus \u00faltimas horas hace las paces con su Dios y con los hombres. Paz con Dios: el viejo ateo, el rebelde, el perseguidor del cristianismo, el destructor de altares, el iconoclasta, hace llamar en los \u00faltimos d\u00edas de diciembre a uno de esos <em>\u00abembusteros infames<\/em>\u00bb (como \u00e9l los llamaba en el mayo florido de su jacobinismo), a un sacerdote, y recibe, las manos devotamente cruzadas, los Santos Sacramentos. Y paz con los hombres: pocos d\u00edas antes de morir ordena a su hijo abrir su escritorio y sacar los papeles. Se enciende una gran hoguera; cientos, miles de cartas son arrojadas al fuego; probablemente tambi\u00e9n las Memorias temidas, ante las que temblaron tantas personas. \u00bfFu\u00e9 una debilidad del moribundo o una \u00faltima bondad; fue temor ante la posteridad o fr\u00eda indiferencia? En todo caso, destruy\u00f3 en su lecho de muerte todo lo que pudiera haber comprometido a otros, cuando pod\u00eda ser arma de venganza contra sus enemigos. Y fue esto en un arranque de benevolencia nueva y casi religiosa, buscando por primera vez, cansado de los hombres y de la vida, en lugar de gloria y poder, otra dicha: olvido. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El 26 de diciembre de 1820 termina esta vida extra\u00f1a y multiforme en la meridional ribera triestina, esta vida que comenz\u00f3 en un puerto de mar septentrional de Francia. Y el 28 de diciembre llevan al \u00faltimo reposo los restos mortales del eterno inquieto, del proscrito. La noticia de l a muerte del famoso Duque de Otranto no despierta, de momento, gran curiosidad en el mundo, \u00fanicamente un humo delgado y p\u00e1lido de recuerdo se levanta fugazmente de su nombre extinguido y se deshace, casi sin dejar rastro, en el cielo apacible del tiempo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18299\" aria-describedby=\"caption-attachment-18299\" style=\"width: 420px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18299\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/maria_antonieta_tribunal-237x300.jpg\" alt=\"\" width=\"420\" height=\"532\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/maria_antonieta_tribunal-237x300.jpg 237w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/maria_antonieta_tribunal.jpg 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 420px) 100vw, 420px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18299\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Maria Antonieta ante el Tribunal revolucionario <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero cuatro a\u00f1os m\u00e1s tarde surge una nueva inquietud. Se divulga el rumor de que est\u00e1n a punto de aparecer las Memorias del hombre temido; y a m\u00e1s de uno de los poderosos, de los ambiciosos que golpearon con excesiva temeridad al ca\u00eddo, acomete un extra\u00f1o temblor: \u00bfVolver\u00e1 a hablar verdaderamente desde la tumba esta boca peligrosa? \u00bfSaldr\u00e1n, por fin, a la luz del d\u00eda los documentos escamoteados de los cajones de la polic\u00eda, las cartas demasiado \u00edntimas y las pruebas comprometedoras, para asestar un golpe asesino a ciertos prestigios? Pero Fouch\u00e9 permanece fiel a s\u00ed mismo mas all\u00e1 de la muerte.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Porque las Memorias que un h\u00e1bil librero publica en 1824 en Par\u00eds son tan poco fiables como \u00e9l mismo. Ni siquiera desde la tumba este terco ocultador revela toda la verdad; incluso en la fr\u00eda tierra, se lleva celoso sus secretos para seguir siendo \u00e9l mismo un secreto, penumbra y luz h\u00edbrida, una figura que nunca se revela del todo.\u00a0\u00a0Pero precisamente por eso seduce e incita al juego inquisitivo, que \u00e9l mismo ejerc\u00eda tan magistralmente, a intentar descubrir, en la huella fugaz, todo el rumbo laber\u00edntico de su vida y adivinar en su destino, lleno de vicisitudes, la estirpe espiritual de quien fue el mas excepcional y extra\u00f1o de los hombres pol\u00edticos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig *** &nbsp; &nbsp; FOUCH\u00c9 EL GENIO TENEBROSO STEFAN ZWEIG -PARTE X- &nbsp; CAP\u00cdTULO IX CA\u00cdDA Y MUERTE (1815-1820) &nbsp; l 28 de julio de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/28\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-x-caida-y-muerte\/\" title=\"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE X \u2013 Ca\u00edda y muerte)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":18302,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[111],"class_list":["post-18283","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-zweig"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18283"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18283\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18302"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18283"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18283"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}