{"id":18217,"date":"2019-05-10T00:05:08","date_gmt":"2019-05-09T23:05:08","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=18217"},"modified":"2019-05-09T19:26:13","modified_gmt":"2019-05-09T18:26:13","slug":"los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-parte-4-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/05\/10\/los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-parte-4-4\/","title":{"rendered":"LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POL\u00cdTICO EN SPINOZA, por Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Jimenez S\u00e1nchez \u2013 (Parte 4\/4)"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/04\/19\/los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-parte-1-4\/\">LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POL\u00cdTICO EN SPINOZA, por J. Joaqu\u00edn Jim\u00e9nez S\u00e1nchez \u2013 (Parte 1\/4)<\/a><\/span><\/h1>\n<h2><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/04\/26\/los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-parte-2-4\/\">LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POLITICO EN SPINOZA, por J. Joaqu\u00edn Jim\u00e9nez S\u00e1nchez \u2014 (Parte 2\/4)<\/a><\/span><\/h2>\n<h2><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/05\/03\/los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-por-jose-joaquin-jimenez-sanchez-parte-3-4\/\">LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POLITICO EN SPINOZA, por J. Joaqu\u00edn Jim\u00e9nez S\u00e1nchez \u2014 (Parte 3\/4)<\/a><\/span><\/h2>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-12242\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/poesia-borges-300x197.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"197\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/poesia-borges-300x197.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/poesia-borges.jpg 564w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<h2>\u00a0<\/h2>\n<h2>3.LOS L\u00cdMITES JUR\u00cdDICO-POL\u00cdTICOS DEL ESTADO POL\u00cdTICO:\u00a0<em>LAS LIBERTADES\u00a0 DE OPINI\u00d3N Y EXPRESI\u00d3N COMO DERECHOS NATURALES O AUTONOM\u00cdA \u00a0POL\u00cdTICA (continuaci\u00f3n).\u00a0<\/em><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Spinoza reconoce que el \u201c<em>derecho natural de cada individuo [\u2026] se extiende hasta donde alcanza el deseo y el poder de cada uno [\u2026por lo que] nadie est\u00e1 obligado a vivir seg\u00fan el criterio de otro, sino que cada cual es el garante de su propia libertad<\/em>\u201d <a href=\"#nota66\"><span style=\"color: #ff0000;\">(66)<\/span><\/a>. Sin embargo, Spinoza admite que se pueda hacer cesi\u00f3n de nuestro derecho natural cuando se \u201c<em>transfiere a otro el poder de defenderse<\/em>\u201d <a href=\"#nota67\"><span style=\"color: #ff0000;\">(67)<\/span><\/a>, aunque tal cesi\u00f3n y transferencia han de hacerse bajo el l\u00edmite de que \u201c<em>ese derecho natural sea \u00edntegramente conservado por aqu\u00e9l, a quien todos han entregado su derecho a vivir seg\u00fan el propio criterio, junto con el poder de defenderse [\u2026 pues] nadie puede privarse a s\u00ed mismo de su poder de defenderse, hasta el punto de dejar de ser hombre [\u2026] nadie puede privarse completamente de su derecho natural, sino que los s\u00fabditos retienen, por una especie de derecho de naturaleza, algunas cosas, que no se les pueden quitar sin gran peligro para el Estado<\/em>\u201d <a href=\"#nota68\"><span style=\"color: #ff0000;\">(68)<\/span><\/a>. Esas cosas \u201c<em>les son concedidas t\u00e1citamente o ellos mismos las estipulan con quienes detentan la potestad estatal<\/em>\u201d <span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#nota69\">(69)<\/a><\/span>, pues \u201cn<em>o se puede concebir que alguien pueda perder [el derecho de pensar libremente]<\/em>\u201d <a href=\"#nota70\"><span style=\"color: #ff0000;\">(70)<\/span><\/a>. La conclusi\u00f3n ser\u00e1 evidente para Spinoza, en la medida en que \u201c<em>nadie, en efecto, podr\u00e1 jam\u00e1s transferir a otro su poder ni, por tanto, su derecho, hasta el punto de dejar de ser hombre; ni existir\u00e1 jam\u00e1s una potestad suprema que pueda hacerlo todo tal como quiera<\/em>\u201d <a href=\"#nota71\"><span style=\"color: #ff0000;\">(71)<\/span><\/a>; \u201c<em>nadie puede transferir a otro su derecho natural o su facultad de razonar libremente y de opinar sobre cualquier cosa, ni ser forzado a hacerlo<\/em>\u201d <a href=\"#nota72\"><span style=\"color: #ff0000;\">(72)<\/span><\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Ahora bien, igual que el derecho natural alcanza, tal y como hemos visto, hasta donde lo hace el poder de cada uno, el derecho del estado o supremas potestades alcanza hasta donde lo hace su poder. Es decir, \u201c<em>lo mismo que cada individuo en el estado natural, tambi\u00e9n el cuerpo y el alma de todo el Estado posee tanto derecho como tiene poder<\/em>\u201d (III-2)., con lo que \u201c<em>cada ciudadano o s\u00fabdito posee tanto menos derecho, cuanto la propia sociedad es m\u00e1s poderosa que \u00e9l<\/em>\u201d (III-2). De esta manera podemos comprobar que \u201c<em>cada ciudadano no es aut\u00f3nomo, sino que depende jur\u00eddicamente de la sociedad, cuyos preceptos tiene que cumplir en su totalidad, y no tiene derecho a decidir qu\u00e9 es justo o inicuo, piadoso o imp\u00edo<\/em>\u201d (III-5).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">As\u00ed pues, los s\u00fabditos \u201c<em>dependen jur\u00eddicamente de la sociedad<\/em>\u201d (III-8), bien por temor ante su poder, bien por amor al estado pol\u00edtico. Pero es aqu\u00ed, precisamente, donde radica el propio l\u00edmite de la sociedad, pues \u201c<em>no pertenece a los derechos de la sociedad todo aquello a cuya ejecuci\u00f3n nadie puede ser inducido con premios o amenazas<\/em>\u201d (III-8), es decir, que no pertenece a los derechos de la sociedad aquello a lo que nadie puede ser conducido por medio de instrumentos que produzcan placer o dolor, como es el caso de la facultad de juzgar, a la que no se puede renunciar bajo amenaza o premio <a href=\"#nota73\"><span style=\"color: #ff0000;\">(73)<\/span><\/a>. De esta manera ha configurado los l\u00edmites de la sociedad de manera \u00ednsita a ella misma y no de manera externa, lo que habr\u00eda conllevado el que pudi\u00e9ramos poner en cuesti\u00f3n su propia soberan\u00eda. De ah\u00ed que sostenga que \u201c<em>el alma, en cuanto usa de la raz\u00f3n, no depende de las supremas potestades, sino que es aut\u00f3noma<\/em>\u201d (III-10), que es en definitiva en lo que consisten nuestras libertades de pensar y opinar, de las que no pueden separarse ni la de expresar lo que se opina ni la de ense\u00f1ar lo que se piensa, aunque sobre estas \u00faltimas Spinoza no insistiera tan profundamente como hizo con las primeras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-16797\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/filo-kGBE-620x349@abc-300x169.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"169\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/filo-kGBE-620x349@abc-300x169.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/filo-kGBE-620x349@abc.jpg 620w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">CONCLUSI\u00d3N: DE K\u00d6LN<span style=\"color: #000080;\"> <a style=\"color: #000080;\" href=\"#nota74\">(74)<\/a> <\/span>A LA PLAZA DEL CARMEN<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">No deja de llamar la atenci\u00f3n que un autor considerado como subversivo, expulsado de su comunidad, perseguido, despreciado y criticado de mil maneras, sea despu\u00e9s de todo el creador de los l\u00edmites del estado pol\u00edtico. Pareciera que deb\u00eda haber sido el destructor de todo orden, cuando es precisamente el inspirador de un orden y adem\u00e1s limitado, aunque bien es verdad que para lograrlo tuvo que destrozar el orden previo, un orden social fundamentado teocr\u00e1ticamente. Spinoza fue subversivo en la medida en que destruy\u00f3 la configuraci\u00f3n anterior, la concepci\u00f3n teol\u00f3gica del estado. Frente a ese estado teocr\u00e1tico y en la l\u00ednea de <strong>Hobbes<\/strong>, Spinoza fundamenta un nuevo estado asentado en el individuo. La originalidad de Spinoza no consiste tanto en su ruptura con lo anterior, como en la forma en que construye el nuevo estado. Aqu\u00ed se separar\u00e1 de Hobbes a fin de que el estado pol\u00edtico moderno se asiente justamente en lo que no deber\u00edamos considerar en absoluto como algo perverso, sino todo lo contrario, pues construye un estado pol\u00edtico limitado. Esto lo hace como hemos visto desde dos perspectivas, desde el punto de vista del individuo como tal y desde las relaciones entre esos individuos. Desde el primero sostiene que el estado pol\u00edtico se justifica en la medida en que asegura la posibilidad de realizaci\u00f3n de nuestra potencialidad, de nuestro ser; desde el segundo legitima ese estado si genera las condiciones necesarias para el cultivo de nuestra raz\u00f3n, que se alcanza por medio del ejercicio de las libertades de pensamiento y expresi\u00f3n. Hoy d\u00eda lo podr\u00edamos caracterizar como la autonom\u00eda privada y la autonom\u00eda p\u00fablica, o tambi\u00e9n como la defensa de las libertades subjetivas de acci\u00f3n y las libertades pol\u00edticas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Dec\u00eda <strong>Kelsen <\/strong>que la \u201c<em>democracia aprecia por igual la voluntad pol\u00edtica de todos, como tambi\u00e9n respeta por igual todo credo pol\u00edtico, toda opini\u00f3n pol\u00edtica, cuya expresi\u00f3n es la voluntad pol\u00edtica. Por ello brinda a toda convicci\u00f3n pol\u00edtica la posibilidad de manifestarse y de ganarse el \u00e1nimo de los hombres en libre concurrencia. Por ello se ha reconocido acertadamente como democr\u00e1tico el procedimiento normativo de la Asamblea popular o del Parlamento, basado en la dial\u00e9ctica y en la sucesi\u00f3n de discursos y r\u00e9plicas<\/em>\u201d <a href=\"#nota75\"><span style=\"color: #ff0000;\">(75)<\/span><\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En este texto, Kelsen apunta su soluci\u00f3n para el problema central de la democracia, que es el de su fundamentaci\u00f3n. En su opini\u00f3n, esta fundamentaci\u00f3n s\u00f3lo cabe que sea bien \u201c<em>metaf\u00edsico-absolutista<\/em>\u201d, bien \u201c<em>cr\u00edtico-relativista<\/em>\u201d <a href=\"#nota76\"><span style=\"color: #ff0000;\">(76)<\/span><\/a>. Para Kelsen, la democracia no puede poseer otra fundamentaci\u00f3n que la relativista, lo que no deja de plantear ciertas dificultades, pues si sustentamos la democracia en el relativismo, ser\u00eda la propia democracia la que pender\u00eda de un hilo, ya que cabr\u00eda ponerla en cuesti\u00f3n en la medida en que la consideraci\u00f3n por toda idea pol\u00edtica, lo que es propio de toda concepci\u00f3n relativista, nos conducir\u00eda necesariamente a respetar tambi\u00e9n aquellas ideas que apuestan por la quiebra de la misma democracia. De ah\u00ed que el problema central de la democracia sea el de encontrar una fundamentaci\u00f3n suficiente que partiendo del respeto por las distintas ideolog\u00edas no permita, sin embargo, su propia rotura, aunque admita su cuestionamiento; es decir, la dificultad se encontrar\u00eda en establecer un l\u00edmite al relativismo que puede soportar la democracia. Aunque si se construyera tal l\u00edmite, entonces ya no podr\u00edamos hablar de relativismo, pues en el establecimiento del l\u00edmite encontrar\u00edamos su desaparici\u00f3n, la del relativismo, pero no la de la democracia, que quedar\u00eda de este modo sustentada sobre una base firme.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Sin embargo, la argumentaci\u00f3n kelseniana plantea una dificultad adicional, pues encierra una contradicci\u00f3n, ya que su defensa del relativismo se sustenta, sin reconocerlo abiertamente, en el establecimiento de un l\u00edmite, que necesariamente pone en cuesti\u00f3n su punto de partida, su relativismo. Admite la defensa de toda idea, incluso apela al respeto igual por toda ideolog\u00eda, pero asienta tal consideraci\u00f3n en la libertad de expresi\u00f3n, que no es sino el respeto por toda voluntad pol\u00edtica, expresi\u00f3n \u00e9sta de la opini\u00f3n pol\u00edtica. De ah\u00ed cabr\u00eda deducir que ese aprecio igual por toda ideolog\u00eda pol\u00edtica encontrar\u00eda un l\u00edmite en el necesario mantenimiento de la libertad de expresi\u00f3n -\u201c<em>la posibilidad de manifestarse y de ganarse el \u00e1nimo de los hombres en libre concurrencia<\/em>\u201d <a href=\"#nota77\"><span style=\"color: #ff0000;\">(77)<\/span><\/a>, dir\u00e1 Kelsen-, que extiende necesariamente al reconocimiento de los \u201c<em>derechos fundamentales y las libertades p\u00fablicas<\/em>\u201d <span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#nota78\">(78)<\/a><\/span>, que han de acompa\u00f1ar ineludiblemente a la primera.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El planteamiento de Kelsen engloba varias cuestiones que poseen caracteres muy diferentes, aunque se hallen entrelazadas. El primer problema al que me he referido tiene un cariz te\u00f3rico -c\u00f3mo establecer un l\u00edmite al relativismo sin deslizarse hacia posiciones absolutistas-; el segundo lo posee jur\u00eddico -c\u00f3mo traducir tales l\u00edmites en derechos de manera que el orden jur\u00eddico no quede disuelto-, y ambos desembocan en otro de car\u00e1cter pol\u00edtico: si la democracia se define como gobierno del pueblo, c\u00f3mo es posible establecer un l\u00edmite a tal gobierno, a lo que la voluntad popular disponga. Toda limitaci\u00f3n a la misma implicar\u00eda una constricci\u00f3n de su soberan\u00eda. El soberano lo es en la medida en que no tienen l\u00edmites. Si los tuviera, aquel que lo limita ser\u00eda el soberano. Esto nos compromete a pensar el l\u00edmite no desde un punto de vista externo, lo que ser\u00eda factible desde un punto de vista te\u00f3rico, pero no pol\u00edtico, del problema. Por ello es imprescindible que dise\u00f1emos el l\u00edmite desde un punto de vista interno, lo que a su vez nos obliga a encontrarlo en las mismas condiciones de posibilidad de la propia democracia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estas dificultades planteadas por Kelsen son tambi\u00e9n nuestras dificultades a la hora de fundamentar el orden jur\u00eddico-pol\u00edtico en el que vivimos. Lo sorprendente es que las ideas de un autor como Spinoza sean relevantes para resolver este problema, el de la fundamentaci\u00f3n del Estado, y lo fueron desde el momento en que se enfrent\u00f3 con los problemas jur\u00eddico-pol\u00edticos que arrastraban desde los inicios de la modernidad. Su presencia en la reflexi\u00f3n jur\u00eddico-pol\u00edtica occidental impresiona, est\u00e1 desde el comienzo, con Hobbes, pero contra Hobbes, y adem\u00e1s destacando la insuficiencia del n\u00facleo central de la argumentaci\u00f3n hobbesiana, en la medida en que la libertad de pensamiento exigir\u00e1 para Spinoza la libertad de expresi\u00f3n <a href=\"#nota79\"><span style=\"color: #ff0000;\">(79)<\/span><\/a>. Desde entonces no dejar\u00e1 de acompa\u00f1arnos, si bien de manera larvada, pues cada vez que se acercaron a justificar de una u otra manera el orden jur\u00eddico-pol\u00edtico, la sombra de Spinoza puede entreverse. Spinoza perge\u00f1a el orden moderno, lo traza, aunque tambi\u00e9n es verdad que a partir de ese momento intentaron olvidarlo, en el sentido en que la mayor parte de los grandes autores, <strong>Kant <\/strong>y <strong>Hegel <\/strong>por ejemplo, si bien no frenaron sus propuestas, aunque a veces uno piensa que s\u00ed que lo hicieron, lo que es cierto es que no desarrollaron aquello que Spinoza dej\u00f3 en ciernes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La posici\u00f3n de Spinoza, as\u00ed como su proyecto jur\u00eddico-pol\u00edtico quedan reflejados en las citas que encabezan este texto. <strong>La pol\u00edtica es el arte de clasificar al otro como enemigo, bien se haga de manera desnuda, como en el estado natural, bien de manera formal como en el estado civil<\/strong>. Mientras que en el estado natural los hombres como hombres son enemigos unos de otros, en el estado civil la enemistad adquiere un cariz distinto pues no se trata tanto de que alguien sea mi enemigo, como que lo sea del mismo estado, y no porque as\u00ed se establezca por naturaleza, sino porque se haga desde el derecho. As\u00ed como en el estado natural yo afirmo desde mi propia naturaleza mi propio ser, en el estado civil el ser que se afirma no puede ser otro sino el ser que se apoya en el propio derecho. El hipot\u00e9tico paso desde el estado natural al estado civil no hace desparecer la categor\u00eda central de las relaciones entre los hombres, la de la enemistad, sino s\u00f3lo su transformaci\u00f3n, en la medida en que en el estado natural esa enemistad se encarna en el odio, mientras que en el Estado civil lo hace en el derecho. De ah\u00ed que el enfrentamiento no haya desaparecido, sino que s\u00f3lo se ha transformado, ya que ahora se desenvuelve en un espacio distinto, el espacio de la normatividad, que ha sustituido al de la facticidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La visi\u00f3n de Spinoza se enmarca en la l\u00ednea originada en Hobbes y en su concepci\u00f3n del enfrentamiento entre los hombres propio del estado de naturaleza. De ah\u00ed que ambos planteen la necesidad de solventar tal estado de inseguridad, as\u00ed como la consecuci\u00f3n de la pacificaci\u00f3n de nuestras relaciones a fin de preservar nuestra propia vida. Existe un tercer autor que entra directamente en disputa en relaci\u00f3n con este tema, es un autor contempor\u00e1neo, <strong>C. Schmitt<\/strong>. Su concepto pol\u00edtico central hace referencia a \u201cl<em>a distinci\u00f3n pol\u00edtica espec\u00edfica, aquella a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos pol\u00edticos, [\u2026] la distinci\u00f3n de <strong>amigo y enemigo<\/strong><\/em>\u201d <a href=\"#nota80\"><span style=\"color: #ff0000;\">(80)<\/span><\/a>. Sin embargo, la concepci\u00f3n de Schmitt presenta una variante respecto de la de Hobbes, en la medida en que no piensa ese enfrentamiento como el que se produce entre individuos, sino que lo hace como aquel que tiene lugar entre formas de existencia contrapuestas entre s\u00ed. Pero esa variaci\u00f3n con respecto a Hobbes no le lleva a romper con la concepci\u00f3n f\u00e1ctica de la soberan\u00eda de \u00e9ste, pues piensa la resoluci\u00f3n de la lucha entre las distintas formas de existencia en los mismos t\u00e9rminos en que lo hac\u00eda Hobbes respecto de los individuos, esto es, piensa que ese enfrentamiento ha de resolverse por medio de la instituci\u00f3n de un soberano en t\u00e9rminos f\u00e1cticos, esto es, un soberano absoluto, que en Hobbes ser\u00e1 un monarca, y en Schmitt el pueblo, cuya voluntad pol\u00edtica se expresa a trav\u00e9s de un gu\u00eda, el F\u00fchrer <span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#nota81\">(81)<\/a><\/span>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Schmitt se sit\u00faa en la estela de Hobbes, rompe con su individualismo, pero se mantiene fiel a sus postulados en torno a una concepci\u00f3n f\u00e1ctica de la soberan\u00eda. Spinoza recoge la idea central de Hobbes, la del enemigo, pero de manera diferente a Schmitt complejiza los postulados b\u00e1sicos de Hobbes. Mantiene su individualismo, del mismo modo que encuentra la soluci\u00f3n del conflicto en la institucionalizaci\u00f3n del estado, pero se diferencia de Hobbes por las causas de justificaci\u00f3n de ese estado, que van m\u00e1s all\u00e1 de la consecuci\u00f3n de la seguridad, en la medida en que defender\u00e1 su necesidad no s\u00f3lo por la consecuci\u00f3n de la paz, sino tambi\u00e9n por la b\u00fasqueda de la riqueza y el cultivo de la raz\u00f3n. Todo ello le llevar\u00e1 a concebir el estado de manera m\u00e1s rica y profunda que Hobbes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">No obstante, las ideas de Spinoza no tienen por qu\u00e9 quedar relegadas al pasado, aunque sea relativamente pr\u00f3ximo, tambi\u00e9n pueden ser muy \u00fatiles a la hora de buscar explicaciones de los problemas con los que nos enfrentamos hoy d\u00eda. Seg\u00fan Spinoza, la sociedad se asienta sobre el miedo y el respeto, pero cuando las supremas potestades infringen las leyes, <em>\u201cel miedo de la mayor parte de los ciudadanos se transform[a] en indignaci\u00f3n, la sociedad se disuelve autom\u00e1ticamente y caduca el contrato<\/em>\u201d <a href=\"#nota82\"><span style=\"color: #ff0000;\">(82)<\/span><\/a>, esto es, el estado pol\u00edtico deviene \u201c<em>estado de hostilidad<\/em>\u201d <a href=\"#nota83\"><span style=\"color: #ff0000;\">(83)<\/span><\/a>. Es verdad que Spinoza est\u00e1 preocupado fundamentalmente por el incumplimiento de las leyes en que las supremas potestades pueden incurrir, pero tambi\u00e9n es verdad que tal preocupaci\u00f3n la podr\u00edamos extender a la situaci\u00f3n en la que las mismas leyes no atienden al bien com\u00fan o bienestar com\u00fan tal y como deber\u00edan <a href=\"#nota84\"><span style=\"color: #ff0000;\">(84)<\/span><\/a>. De alguna manera esto es lo que est\u00e1n diciendo aquellos que gritan \u201c<em>no nos representan<\/em>\u201d o \u201c<em>somos el 99%<\/em>\u201d <a href=\"#nota85\"><span style=\"color: #ff0000;\">(85)<\/span><\/a>, aquellos que desde hace un a\u00f1o se definen como los indignados de una democracia que no satisface sus pretensiones. Parece que siguieran a Spinoza, han transformado su miedo y respeto por las instituciones en indignaci\u00f3n, en la medida en que el orden pol\u00edtico que deber\u00eda asegurar la preservaci\u00f3n de los individuos que lo componen, no lo hace, con lo que se pone de manifiesto que viven en un estado civil o pol\u00edtico que impide que puedan perseverar en su ser, esto es, que no facilita la realizaci\u00f3n de su ser.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El juego que establece Spinoza entre el estado natural, un estado de hostilidad, y el estado pol\u00edtico, un estado civil, es m\u00e1s complejo que el dise\u00f1\u00f3 Hobbes en su justificaci\u00f3n de la institucionalizaci\u00f3n del estado pol\u00edtico tras el abandono del estado de naturaleza con la finalidad de asegurar nuestra pervivencia f\u00edsica. La primera cuesti\u00f3n que llama la atenci\u00f3n es que Spinoza nunca denominar\u00e1 al estado de naturaleza como tal, sino que lo nombrar\u00e1 como estado natural. De esta manera trata de marcar la distancia con la propuesta de Hobbes, una distancia que le llevar\u00e1 a mantener el estado natural en el estado civil y no como Hobbes a abandonar uno por otro. La raz\u00f3n de fondo se encuentra en que en Spinoza se trata de preservar nuestra propia naturaleza, nuestra libertad, propia del estado natural, en un estado civil, en el que en realidad nunca hemos dejado de vivir, aunque no siempre de manera que se haya asegurado nuestra libertad, sino a veces justamente lo contrario, pues ha facilitado el que pueda vivirse en una situaci\u00f3n de esclavitud <a href=\"#nota86\"><span style=\"color: #ff0000;\">(86)<\/span><\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En t\u00e9rminos actuales cabr\u00eda decir que el problema del aseguramiento de nuestra libertad, de nuestra propia naturaleza, esto es, de la preservaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de nuestro ser en el estado pol\u00edtico, se traducir\u00eda en la preservaci\u00f3n de la autonom\u00eda de nuestra voluntad en la democracia representativa, en la medida en que esa voluntad nunca puede delegarse en el acto de la elecci\u00f3n del representante por el representado. Dice Kelsen que si bien la elecci\u00f3n de los representantes en una democracia \u201c<em>quiere ser una delegaci\u00f3n de voluntad de los electores a los elegidos<\/em>\u201d<a href=\"#nota87\"><span style=\"color: #ff0000;\">(87)<\/span><\/a>, esto es imposible, pues \u201c<em>la voluntad no es realmente delegable, <strong>celui qui d\u00e9l\u00e9gue, abdique <\/strong>[\u2026] uno no puede dejarse representar en su voluntad [\u2026] Dado que la voluntad, para permanecer libre, s\u00f3lo puede ser determinada por s\u00ed misma<\/em>\u201d <a href=\"#nota88\"><span style=\"color: #ff0000;\">(88)<\/span><\/a>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Kelsen tratar\u00e1 de salvar la crisis de representaci\u00f3n en nuestras democracias <a href=\"#nota89\"><span style=\"color: #ff0000;\">(89)<\/span><\/a>, por medio de la idea de la delegaci\u00f3n de la autoridad del pueblo en los representantes frente a la de su enajenaci\u00f3n, una autoridad que \u201c<em>siendo en s\u00ed inalienable, puede delegarse en su ejercicio<\/em>\u201d <a href=\"#nota90\"><span style=\"color: #ff0000;\">(90)<\/span><\/a>. Sin embargo, ni parece suficiente esa delegaci\u00f3n en los tiempos que vivimos, ni tampoco poseemos instrumentos te\u00f3ricos que sirvan para revitalizar nuestras democracias a fin de que se asegurara en el orden pol\u00edtico la realizaci\u00f3n de nuestra libertad o preservaci\u00f3n de nuestro ser como defender\u00eda hoy d\u00eda Spinoza en las asambleas filos\u00f3ficas de la Plaza del Carmen.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #339966; font-size: 14pt; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota66\"><\/a>66. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, op. , <\/em><\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">p. 71.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota67\"><\/a>67. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, op. , <\/em>p. 71. No obstante, en la p. 342 dir\u00e1 que \u201cquien ha transferido a otro, espont\u00e1neamente o por la fuerza, su poder de defenderse, le cedi\u00f3 completamente su derecho natural y decidi\u00f3, por tanto, obedecerle plenamente en todo\u201d, aunque con anterioridad hab\u00eda escrito de manera m\u00e1s acertada en las pp. 337-338 que \u201cel derecho natural de cada uno s\u00f3lo est\u00e1 determinado por su poder\u201d, por lo que si \u201calguien, por fuerza o espont\u00e1neamente, transfiere a otro parte de su poder, le ceder\u00e1 necesariamente tambi\u00e9n, y en la misma medida parte de su derecho\u201d. Es cierto que en esta obra, Spinoza habla en t\u00e9rminos contractualistas, lo que no har\u00e1 en el <em>Tratado pol\u00edtico<\/em>, aunque lo importante es que en uno y otro caso se preserva nuestro derecho natural, aunque el camino seguido para hacerlo sea diferente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota68\"><\/a>68. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, op. , <\/em>p. 71, a pesar de lo que ha sostenido un par de l\u00edneas m\u00e1s arriba al decir que demuestra que \u201cquienes detentan la potestad estatal, tienen derecho a cuanto pueden y son los \u00fanicos garantes del derecho y de la libertad, mientras que los dem\u00e1s deben actuar en todo seg\u00fan los decretos de aqu\u00e9llos\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota69\"><\/a>69. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, op. , <\/em>p. 71.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota70\"><\/a>70. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, op. , <\/em>p. 218.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota71\"><\/a>71. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, op. , <\/em>p. 350.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota72\"><\/a>72. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, op. , <\/em>p. 408, a lo que a\u00f1adir\u00e1 que \u201cse tiene por violento aquel Estado que impera sobre las almas, y que la suprema majestad parece injuriar a los s\u00fabditos y usurpar sus derechos, cuando quiere prescribir a cada cual qu\u00e9 debe aceptar como verdadero y rechazar como falso y qu\u00e9 opiniones deben despertar en cada uno la devoci\u00f3n a Dios\u201d.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota73\"><\/a>73. Aunque al mismo tiempo advierte que \u201cquienes nada temen ni esperan son aut\u00f3nomos, [por lo que] son tambi\u00e9n enemigos del Estado y con derecho se los puede detener\u201d(III-8).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota74\"><\/a>74. Es bien sabido que en los a\u00f1os treinta del siglo pasado coincidieron Kelsen y Schmitt en la Facultad de Derecho de K\u00f6ln. Kelsen, como Decano de la Facultad, se mostr\u00f3 favorable a la incorporaci\u00f3n de Schmitt al Claustro. Posteriormente y con motivo de la expulsi\u00f3n de Kelsen por jud\u00edo, Schmitt no le prest\u00f3 ninguna ayuda. Tambi\u00e9n son conocidas sus discrepancias te\u00f3ricas. Posiblemente si Spinoza los hubiera visitado, como sucedi\u00f3 con la visita que Spinoza recibi\u00f3 de Leibniz, la reflexi\u00f3n de ambos se habr\u00eda encaminado por derroteros diferentes y m\u00e1s acertados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota75\"><\/a>75. H. Kelsen, <em>De la esencia\u2026, op. , <\/em>pp. 226-227.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota76\"><\/a>76. Kelsen, <em>De la esencia\u2026, op. , <\/em>p. 224.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota77\"><\/a>77. Kelsen, <em>De la esencia\u2026, op. , <\/em>p. 227.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota78\"><\/a>78. Kelsen, <em>De la esencia\u2026, op. , <\/em>p. 227.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota79\"><\/a>79. C. Schmitt, <em>The Leviathan\u2026, op. , <\/em>pp. 57 y ss.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota80\"><\/a>80. C. Schmitt, <em>El concepto de lo pol\u00edtico<\/em>, trad. R. Agapito, Alianza Editorial, Madrid, 1987 (1932), p. 56. En las \u201cReferencias\u201d (1962) anota la frase de \u00c1lvaro D\u2019Ors \u201c<em>hat<\/em><em>e is no term of law<\/em>\u201d, as\u00ed como la de Spinoza \u201c<em>hoste<\/em><em>m enim imperii non odium sed jus facit<\/em>\u201d, tomada del cap\u00edtulo XVI del <em>Tractatus theologico-politicus<\/em>, y que coincide con la tercera cita que encabeza este trabajo<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota81\"><\/a>81. <em>V, <\/em>al respecto, Jos\u00e9 J. Jim\u00e9nez S\u00e1nchez, \u201cSobre el poder soberano\u201d, <em>Anales de la C\u00e1tedra <\/em><em>F<\/em><em>r<\/em><em>ancisc<\/em><em>o Su\u00e1rez, <\/em>20, 2006, pp. 79-98.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota82\"><\/a>82. Spinoza, <em>Tratado pol\u00edtico, op. , <\/em>p. 117.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota83\"><\/a>83. Spinoza, <em>Tratado pol\u00edtico, op. , <\/em>p. 115.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota84\"><\/a>84. Sobre ambas cuestiones, bien com\u00fan, bienestar com\u00fan y bienestar de todos, puede verse Spinoza, <em>Tratado pol\u00edtico, op. cit., <\/em>pp. 116, 123 y 142, respectivamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota85\"><\/a>85. Dec\u00eda P. Krugmann que en realidad los miembros del \u201coccupy wall street\u201d deber\u00edan haber dicho que eran el 99\u20199%, con lo que les daba a\u00fan m\u00e1s la raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota86\"><\/a>86. <em>V, <\/em>sobre esto, Spinoza, <em>Tratado pol\u00edtico, op. cit., <\/em>pp. 160 y 154.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota87\"><\/a>87. Kelsen, <em>Esencia y valor\u2026, op. , <\/em>p. 196.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota88\"><\/a>88. Kelsen, <em>Esencia y valor\u2026, op. , <\/em>p. 196.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota89\"><\/a>89. A esa crisis de representaci\u00f3n habr\u00eda que a\u00f1adir los problemas que derivan de las enormes desigualdades sociales que existen en nuestras sociedades<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota90\"><\/a>90. Kelsen, <em>Esencia y valor\u2026, op. , <\/em>p. 199.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-48 aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" \/><\/a><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POL\u00cdTICO EN SPINOZA, por J. 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