{"id":18213,"date":"2019-04-26T01:00:50","date_gmt":"2019-04-26T00:00:50","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=18213"},"modified":"2019-05-02T22:59:08","modified_gmt":"2019-05-02T21:59:08","slug":"los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-parte-2-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/26\/los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-parte-2-4\/","title":{"rendered":"LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POL\u00cdTICO EN SPINOZA, por Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Jimenez S\u00e1nchez \u2013 (Parte 2\/4)"},"content":{"rendered":"<h1 class=\"entry-title\"><span style=\"font-size: 10pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/04\/19\/los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-parte-1-4\/\">LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POL\u00cdTICO EN SPINOZA, por Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Jimenez S\u00e1nchez \u2013 (Parte 1\/4)<\/a><\/span><\/h1>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18398\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Spinoza-Cerebro-arbol.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"440\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Spinoza-Cerebro-arbol.jpg 225w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Spinoza-Cerebro-arbol-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><span style=\"font-size: 18pt;\">1. LA ENEMISTAD \u00a0EN EL ESTADO NATURAL (Continuaci\u00f3n)<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u00c9ste es, por tanto, un comportamiento plenamente adecuado a la naturaleza, puesto \u00a0que el hombre, \u201c<em>ya se gu\u00ede por la raz\u00f3n, ya por el solo deseo, no act\u00faa sino en conformidad \u00a0con las leyes o reglas \u00a0de la naturaleza, es decir, en virtud del \u00a0derecho natural<\/em>\u201d (II-5). Los hombres act\u00faan de acuerdo con su \u00a0raz\u00f3n y se mueven por sus pasiones, esto es, en funci\u00f3n de su naturaleza, que comprende, claro est\u00e1, su raz\u00f3n, pero tambi\u00e9n sus \u00a0pasiones. \u00a0Por \u00a0eso, Spinoza dir\u00e1 que los hombres no se comportan s\u00f3lo y exclusivamente de acuerdo con su raz\u00f3n, si as\u00ed fuese, si \u201c<em>los hombres vivieran conforme al exclusivo precepto de la raz\u00f3n y no buscaran ninguna otra cosa, entonces el derecho natural [\u2026] vendr\u00eda determinado por el solo poder de la raz\u00f3n. Por el contrario, los hombres se gu\u00edan m\u00e1s por el ciego deseo que por la raz\u00f3n<\/em>\u201d (II-5), por lo que su derecho \u201c<em>no debe ser definido por la raz\u00f3n, sino por cualquier tendencia por la que se determinan a obrar y se esfuerzan en conservarse<\/em>\u201d (II-5).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En el estado natural, \u201c<em>cada individuo es aut\u00f3nomo mientras pueda evitar ser oprimido por otro<\/em>\u201d (II-15). La opresi\u00f3n puede ser material -apresar a alguien-, o inmaterial &#8211; infundirle miedo. Por medio de la primera poseemos su cuerpo, por medio de la segunda su cuerpo y alma. En los dos casos habr\u00e1 perdido su autonom\u00eda jur\u00eddica, pero s\u00f3lo en el segundo su facultad de juzgar. Por p\u00e9rdida de la autonom\u00eda jur\u00eddica hay que entender que \u201c<em>cada individuo depende jur\u00eddicamente de otro en tanto en cuanto est\u00e1 bajo la potestad de \u00e9ste, y que es jur\u00eddicamente aut\u00f3nomo en tanto en cuanto puede repeler, seg\u00fan su propio criterio, toda fuerza y vengar todo da\u00f1o a \u00e9l inferido, y en cuanto, en general, puede vivir seg\u00fan su propio ingenio<\/em>\u201d (II-9). Por autonom\u00eda racional entiende que \u201c<em>el alma es plenamente aut\u00f3noma en tanto en cuanto puede usar rectamente de la raz\u00f3n<\/em>\u201d (II-11), es decir, que la facultad \u00a0de juzgar no pertenezca \u00a0a otro, lo que puede\u00a0 suceder cuando \u00a0el alma es enga\u00f1ada por otro. De donde cabe deducir que la autonom\u00eda jur\u00eddica y la autonom\u00eda racional\u00a0 se solapan en cierta medida, pues vivir de acuerdo con la propia raz\u00f3n no es sino hacerlo de acuerdo con el propio ingenio, lo que exige, necesariamente, ser jur\u00eddicamente aut\u00f3nomo, es decir, la autonom\u00eda racional exige la autonom\u00eda jur\u00eddica. Esta es la raz\u00f3n por la que llamar\u00e1 \u201c<em>libre [\u2026] al hombre en cuanto se gu\u00eda por la raz\u00f3n; porque, en cuanto as\u00ed lo hace, es determinado \u00a0a obrar por causas que pueden ser adecuadamente comprendidas por su sola naturaleza, aunque \u00e9stas le determinen necesariamente a obrar. Pues la libertad [\u2026] no suprime, sino que presupone la necesidad de actuar<\/em>\u201d (II-11).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">As\u00ed pues, en el estado natural cada individuo posee su \u201c<em>derecho humano natural<\/em>\u201d (II-15), que se determina por el poder de cada uno, pues \u201c<em>cada cosa natural tiene por naturaleza \u00a0tanto derecho como poder para existir y para actuar<\/em>\u201d (II-3). Es decir, que mi derecho no consiste sino en el poder que posea para perseverar en mi ser, por lo que \u201c<em>uno goza de tanto derecho \u00a0como poder posee<\/em>\u201d (II-8), lo que tambi\u00e9n \u00a0ha de \u00a0admitirse \u00a0de \u00a0cualquier \u00a0otro, \u00a0por \u00a0lo\u00a0 que \u00a0nuestros derechos se asegurar\u00e1n \u00a0en la medida \u00a0en que \u00a0podamos \u00a0imponernos \u00a0sobre \u00a0los\u00a0 dem\u00e1s. En <\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">definitiva, Spinoza entiende por derecho natural \u201c<em>las mismas leyes o reglas de la naturaleza conforme a las cuales se hacen todas las cosas, es decir, el mismo poder \u00a0de la naturaleza. De ah\u00ed que el derecho \u00a0natural \u00a0de toda\u00a0 la naturaleza \u00a0y, por lo mismo, de cada individuo, se extiende\u00a0 hasta donde llega su poder<\/em>\u201d (II-4). Esta situaci\u00f3n desemboca en realidad en una lucha de todos contra todos en la que no puede afirmarse que est\u00e9 garantizado el derecho natural de nadie, lo que le llevar\u00e1 a concluir que en realidad el derecho natural \u201c<em>consiste en una opini\u00f3n, m\u00e1s que en una realidad, \u00a0puesto que su garant\u00eda de \u00e9xito es nula<\/em>\u201d (II-15). Con la identificaci\u00f3n que hace entre derecho natural y poder da la vuelta al pensamiento judeo-cristiano iusnaturalista, en tanto que esta tradici\u00f3n pensaba la ley natural y su expresi\u00f3n jur\u00eddica en el orden pol\u00edtico, el derecho natural, como los elementos de freno y control de las leyes de la tierra, aquellas creadas por los hombres. Spinoza toma el camino contrario, pues su propuesta consiste en metamorfosear el orden natural en el estado pol\u00edtico, de manera que la fuerza que radica en el primero y que pone en peligro nuestra vida se transforme en unas instituciones que la aseguren. Es decir, adopta la posici\u00f3n opuesta a la de la tradici\u00f3n judeo-cristiana, \u00a0pues no defiende que se controle el derecho civil o derecho de los hombres desde un derecho natural expresi\u00f3n de la participaci\u00f3n en la ley eterna, que es en lo que consiste la ley natural, sino de controlar y ordenar el derecho natural, nuestro poder en el estado natural, por medio del derecho civil, aunque sea un control que no puede romper con ese orden natural, sino s\u00f3lo ajustarlo a las exigencias de nuestra raz\u00f3n. Se tratar\u00eda, por tanto, de ordenar por medio del derecho civil el derecho natural, al mismo tiempo que \u00e9ste act\u00faa como l\u00edmite de aqu\u00e9l, pues s\u00f3lo se justificar\u00eda ese derecho civil en la medida en que se asegurara nuestra naturaleza, esto es, nuestro poder. As\u00ed, Spinoza sit\u00faa el exceso justamente en el lado opuesto de donde lo hace el pensamiento judeo-cristiano, en el campo del derecho natural, que podr\u00e1 controlarse s\u00f3lo si somos capaces de construir una legalidad civil que permita encauzar el poder en que consiste el derecho natural.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">La \u00a0dificultad del \u00a0estado natural estriba en la preservaci\u00f3n del ser de cada uno, pues en ese estado los hombres se enfrentan unos con otros. Sabemos que en el estado natural se hace pr\u00e1cticamente imposible la conservaci\u00f3n de nuestro ser, en la medida en que los hombres sometidos a sus pasiones \u201c<em>son enemigos por naturaleza<\/em>\u201d (II-14). No obstante, los hombres tienen capacidad para dictaminar por medio de su raz\u00f3n lo que consideran que es malo para su propia naturaleza, aunque eso no quiere decir que sea malo \u201c<em>respecto al orden y las leyes de toda la naturaleza<\/em>\u201d (II-8). Esto es lo que les lleva a determinar racionalmente que la institucionalizaci\u00f3n de la sociedad les proporcionar\u00eda no s\u00f3lo seguridad, sino tambi\u00e9n riqueza material. De ah\u00ed que Spinoza defienda que la \u201c<em>sociedad \u00a0es sumamente \u00fatil e igualmente necesaria, no s\u00f3lo para vivir en seguridad frente a los enemigos, sino tambi\u00e9n para tener abundancia de muchas cosas; pues a menos que los hombres quieran colaborar unos con otros, les faltar\u00e1 arte y tiempo para sustentarse y conservarse lo mejor posible [\u2026] Constatamos, en efecto, que aquellos que viven como b\u00e1rbaros,\u00a0 sin gobierno alguno, llevan una vida m\u00edsera y casi animal y que <\/em><\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>incluso las pocas cosas que poseen, por pobres y vastas que sean, no las consiguen sin colaboraci\u00f3n mutua, de cualquier tipo que sea<\/em>\u201d <a href=\"#nota21\"><span style=\"color: #ff0000;\">(21)<\/span><\/a>.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La raz\u00f3n de la institucionalizaci\u00f3n \u00a0del estado pol\u00edtico se encuentra, por tanto, en la necesidad de \u201c<em>vivir en seguridad y evitar los ataques de los otros hombres [\u2026para lo que] nos puede prestar gran ayuda la vigilancia y el gobierno humano. A cuyo fin, la raz\u00f3n y la experiencia \u00a0no nos han ense\u00f1ado\u00a0 nada m\u00e1s seguro que formar una sociedad regida por leyes fijas, ocupar una regi\u00f3n del mundo y reunir las fuerzas de todos en una especie \u00a0de cuerpo, \u00a0que es el de la sociedad<\/em>\u201d <a href=\"#nota22\"><span style=\"color: #ff0000;\">(22)<\/span><\/a>. No obstante, aquella raz\u00f3n no es \u00fanica, pues a la necesidad de alcanzar la seguridad, se une tambi\u00e9n la de la racionalizaci\u00f3n de la vida social a fin de mejorar las condiciones de vida. Da la impresi\u00f3n de que Spinoza recoge las ideas de <strong>Hobbes<\/strong>, al mismo tiempo que avanza las de Smith, pero Spinoza va a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 al reconocer que para salir de ese estado natural requerimos de la \u201c<strong><em>ayuda mutua<\/em><\/strong>\u201d (II-15), sin la que \u201c<em>los hombres apenas si pueden sustentar su vida y cultivar su mente<\/em>\u201d (II-15). As\u00ed pues, si no se diese esa ayuda no s\u00f3lo se vivir\u00eda en la miseria, sino que tampoco se podr\u00eda \u201c<em>cultivar la raz\u00f3n<\/em>\u201d <a href=\"#nota23\"><span style=\"color: #ff0000;\">(23)<\/span><\/a>, es decir, que la autonom\u00eda jur\u00eddica asegura la autonom\u00eda \u00a0racional, \u00a0en tanto que la primera como fin \u00faltimo de la ayuda mutua es el resultado de la institucionalizaci\u00f3n del derecho com\u00fan, en el que se facilita el cultivo de la raz\u00f3n <a href=\"#nota24\"><span style=\"color: #ff0000;\">(24)<\/span><\/a>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18402\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Ojos-de-Spinoza.jpg\" alt=\"\" width=\"490\" height=\"204\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Ojos-de-Spinoza.jpg 348w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Ojos-de-Spinoza-300x125.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 490px) 100vw, 490px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Seg\u00fan Spinoza, lo m\u00e1s \u00fatil para los hombres es \u201c<em>vivir seg\u00fan las leyes y los seguros dict\u00e1menes de nuestra raz\u00f3n<\/em>\u201d <a href=\"#nota25\"><span style=\"color: #ff0000;\">(25)<\/span><\/a>, entre los que se encuentra, como en <strong>Hobbes<\/strong>, la formulaci\u00f3n \u00a0de la regla de oro de toda convivencia \u00a0humana: \u201c<strong><em>no hacer a nadie lo que no se quiere que le hagan a uno<\/em><\/strong>\u201d <a href=\"#nota26\"><span style=\"color: #ff0000;\">(26)<\/span><\/a>, por lo que con el fin de poder \u201c<em>vivir seguros y lo mejor posible, los hombres tuvieron que unir necesariamente sus esfuerzos. Hicieron, pues, que el derecho a todas las cosas, que cada uno ten\u00eda por naturaleza, lo poseyeran todos colectivamente y que en adelante ya no <\/em><\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>estuviera determinado seg\u00fan la fuerza y el apetito de cada individuo, sino seg\u00fan el poder y la voluntad \u00a0de todos a la vez<\/em>\u201d <span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#nota27\">(27)<\/a><\/span>. En definitiva, la raz\u00f3n de tal pacto se encuentra en su utilidad, por lo que una vez \u201c<em>suprimida \u00e9sta, se suprime ipso facto el pacto y queda sin valor<\/em>\u201d <a href=\"#nota28\"><span style=\"color: #ff0000;\">(28)<\/span><\/a>. No obstante, el mayor inconveniente se halla como siempre en que no todos los hombres pueden \u201c<em>ser f\u00e1cilmente conducidos por la sola raz\u00f3n<\/em>\u201d, pues si \u201c<em>pudieran conocer la utilidad y necesidad suprema del estado, no habr\u00eda nadie que no detestara de plano el enga\u00f1o; sino que, por el deseo de este bien supremo, es decir, de conservar el Estado, todos cumplir\u00edan, con toda fidelidad y al detalle, los pactos y guardar\u00edan, por encima de todo, la fidelidad, supremo baluarte del Estado<\/em>\u201d <span style=\"color: #ff0000;\"><a style=\"color: #ff0000;\" href=\"#nota29\">(29)<\/a><\/span>.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Sin embargo, la raz\u00f3n de la necesidad de la ayuda mutua no plantea ninguna dificultad para Spinoza, pues sabe con claridad que cuando dos hombres \u201c<em>se ponen mutuamente \u00a0de acuerdo y unen sus fuerzas, tienen m\u00e1s poder juntos y, por tanto, tambi\u00e9n m\u00e1s derecho sobre la naturaleza que cada uno por s\u00ed solo. Y cuantos m\u00e1s sean los que estrechan as\u00ed sus v\u00ednculos, m\u00e1s derecho tendr\u00e1n todos unidos<\/em>\u201d (II-13). En definitiva, en el estado natural no podemos asegurar nuestro derecho natural, ya que depende de que poseamos fuerza suficiente como para oponernos a la fuerza de los\u00a0 otros, \u00a0lo que \u00a0lo hace \u00a0pr\u00e1cticamente imposible. \u00a0De\u00a0 ah\u00ed\u00a0 que \u00a0sostenga \u00a0que s\u00f3lo puede concebirse el derecho natural \u201c<em>all\u00ed donde los hombres poseen derechos comunes<\/em>\u201d (II-15), esto es, all\u00ed donde su vida est\u00e9 asegurada \u201c<em>seg\u00fan el com\u00fan sentir de todos<\/em>\u201d (II-15). Es decir, se tratar\u00eda de construir un derecho com\u00fan entre todos de manera que \u201c<em>cuantos m\u00e1s sean los que as\u00ed se unen, m\u00e1s derecho tienen todos juntos<\/em>\u201d (II-15). As\u00ed pues, seguridad, riqueza y cultivo de la raz\u00f3n constituir\u00edan los tres argumentos que justificar\u00edan el establecimiento \u00a0de la sociedad o estado civil, lo que a su vez requerir\u00eda la institucionalizaci\u00f3n de unas <strong>supremas potestades<\/strong>, que tendr\u00edan \u201c<em>el derecho \u00a0de discernir \u00a0qu\u00e9 es lo justo y lo injusto, \u00a0y qu\u00e9 lo piadoso y lo imp\u00edo<\/em>\u201d <a href=\"#nota30\"><span style=\"color: #ff0000;\">(30)<\/span><\/a>, siempre y cuando \u201c<em>se conceda a cada uno pensar lo que quiera y decir lo que piensa<\/em>\u201d <a href=\"#nota31\">(31)<\/a>. Esto es, el Estado se justifica por la seguridad y riqueza que proporciona, pero especialmente porque es el medio adecuado, el medio derecho <a href=\"#nota32\">(32)<\/a>, en el que puede \u00a0cultivarse \u00a0la raz\u00f3n. \u00a0Desde aqu\u00ed no ser\u00e1 dif\u00edcil llegar a afirmar que el Estado o es racional o no es.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">No obstante, <strong>Barbone y Rice<\/strong> <a href=\"#nota33\">(33)<\/a> sostienen que la sociedad no es, seg\u00fan Spinoza, producto de la raz\u00f3n, sino del apetito, siendo las pasiones la raz\u00f3n de su existencia, \u00a0por lo que la sociedad no ser\u00e1, como en <strong>Hobbes<\/strong>, el resultado de un <\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">pacto de ego\u00edstas ilustrados. Sin embargo, estas afirmaciones nos conducen a plantear la siguiente pregunta: \u00bfsi en el estado natural, los hombres se gu\u00edan m\u00e1s por sus pasiones que por su raz\u00f3n, c\u00f3mo es posible salir del mismo, cuando s\u00f3lo por medio de la raz\u00f3n adquirimos conciencia de las insuficiencias del estado natural? En mi opini\u00f3n, esta pregunta s\u00f3lo tendr\u00e1 soluci\u00f3n en la respuesta a una segunda, \u00bfpor qu\u00e9 parte de ese estado natural, cuando reconoce que el mismo no ha existido y el hombre ha vivido desde siempre en un estado pol\u00edtico, posea \u00e9ste una u otra forma? Spinoza considera que todos los hombres han vivido y viven necesariamente dada su naturaleza bajo alguna forma de estado pol\u00edtico. Si parte del estado natural es para incidir en que precisamente desde nuestra condici\u00f3n natural se establece un l\u00edmite al estado pol\u00edtico, al mismo tiempo que en la institucionalizaci\u00f3n de \u00e9ste, se asegura, orden\u00e1ndolo, el poder de nuestro derecho natural. De esta manera deja de tener sentido la primera pregunta, as\u00ed como las razones que \u00a0llevaron a formularla, pues \u00a0en Spinoza \u00a0no \u00a0se \u00a0trata \u00a0de salir de un estado para entrar en otro, sino de justificar la mejor forma pol\u00edtica que permita no s\u00f3lo nuestra preservaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n nuestra realizaci\u00f3n, esto es, la mejor forma pol\u00edtica que se componga con nuestra naturaleza.<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18396\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Platon-Spinoza-1.jpg\" alt=\"\" width=\"540\" height=\"226\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Platon-Spinoza-1.jpg 347w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Platon-Spinoza-1-300x125.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 540px) 100vw, 540px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">2. EL ESTADO POL\u00cdTICO \u00a0COMO ESTADO RACIONAL<\/span><\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La construcci\u00f3n del estado pol\u00edtico, que \u201c<em>por su propia naturaleza, se instaura para quitar el miedo general y para alejar las comunes miserias<\/em>\u201d (III-6), conlleva un problema de fondo, que consiste en c\u00f3mo haya de establecerse la relaci\u00f3n entre cada hombre y su estado, esto es, se tratar\u00eda de delimitar el grado de autonom\u00eda que pudiera tener el individuo en el estado, si es que la misma fuera posible. En la medida en que como modo finito poseo los atributos del pensamiento y la extensi\u00f3n, esto es, estoy dotado de mente y cuerpo, es natural, as\u00ed como me resulta \u00fatil, que ordene mis pasiones de acuerdo con mi raz\u00f3n; pero al mismo tiempo y una vez creado \u00a0el estado\u00a0 pol\u00edtico \u00a0se puede producir un enfrentamiento entre lo que mi raz\u00f3n determina y lo que disponga el estado, con lo que si he de seguir lo dispuesto por este estado, \u00bfno cabr\u00eda preguntarse si acaso he dejado de ser racional en la medida en que abandono mi raz\u00f3n para seguir lo dispuesto por la raz\u00f3n de otro, esto es, por la raz\u00f3n del estado? Si as\u00ed fuera, habr\u00eda que reconocer entonces que la institucionalizaci\u00f3n del estado pol\u00edtico contradir\u00eda la raz\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">Spinoza considera que la mejor regla que cada uno puede seguir \u201c<em>para conservarse lo mejor posible, es aquella que se funda en el dictamen \u00a0de la raz\u00f3n, [de la que] se sigue que lo mejor es siempre aquello que el hombre o la sociedad hacen con plena autonom\u00eda<\/em>\u201d (V-1). No obstante, el problema se encuentra, como acabamos de ver, en el posible enfrentamiento entre lo que disponga el hombre y la sociedad, por lo que para evitar esta dificultad, Spinoza se basa en una argumentaci\u00f3n muy compleja, que podr\u00edamos resumir, en l\u00edneas muy generales, de la siguiente manera: primero, se refiere al uso individual de la raz\u00f3n que naturalmente no puede contradecir lo que la raz\u00f3n nos ense\u00f1a, por lo que \u201c<em>cuanto m\u00e1s se gu\u00eda <\/em><\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>el hombre por la raz\u00f3n, es decir, cuanto m\u00e1s libre es, con m\u00e1s tes\u00f3n observar\u00e1 los derechos de la sociedad y cumplir\u00e1 los preceptos de la suprema\u00a0 potestad, de la que es s\u00fabdito<\/em>\u201d (III-6); y segundo, como lo anterior implica la racionalidad del establecimiento del derecho de la sociedad como medio para alcanzar la paz en la convivencia entre los hombres, se sigue ineludiblemente que \u00e9stos han de dejar de ser aut\u00f3nomos, o mejor, que han de encontrar su autonom\u00eda en la autonom\u00eda de la sociedad.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La explicaci\u00f3n metaf\u00edsica de ambos pasos radica en su concepci\u00f3n del estado, al que configura de manera antropom\u00f3rfica, ya que considera que el estado, al igual que hombre, posee dos atributos, el cuerpo y la mente, y del mismo modo que la mente del individuo\u00a0 ha de regir su cuerpo, \u201c<em>el cuerpo del Estado se debe regir por una sola mente y, en consecuencia, la voluntad de la sociedad debe ser considerada como la voluntad de todos<\/em>\u201d (III-5) <a href=\"#nota34\"><span style=\"color: #ff0000;\">(34)<\/span><\/a>, por lo que habr\u00e1 que pensar que \u201c<em>cuanto la sociedad considera justo y bueno, ha sido decretado por cada uno en particular. Por eso, aunque un s\u00fabdito estime que las decisiones de la sociedad son inicuas, est\u00e1 obligado a cumplirlas<\/em>\u201d (III-5), porque cabr\u00eda decir que la raz\u00f3n del estado es su propia raz\u00f3n. De ah\u00ed que si un hombre que se gu\u00eda por su raz\u00f3n considera que alguna disposici\u00f3n \u00a0social es contraria a lo que su raz\u00f3n dispone, deber\u00eda seguir lo ordenado por la sociedad en la medida en que \u201c<em>ese perjuicio queda ampliamente compensado por el bien que surge del mismo estado pol\u00edtico<\/em>\u201d (III-6) <a href=\"#nota35\"><span style=\"color: #ff0000;\">(35)<\/span><\/a>, ya que \u201c<em>nadie hace nada contra el dictamen de la raz\u00f3n, siempre que obra tal como lo ordena el derecho de la sociedad<\/em>\u201d (III-6).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">De esta manera se justificar\u00eda la modificaci\u00f3n del estado natural en estado pol\u00edtico. En el estado natural, los hombres son enemigos <a href=\"#nota36\"><span style=\"color: #ff0000;\">(36)<\/span><\/a>, por lo que habr\u00eda que reconocer que \u201c<em>no nacen civilizados, sino que se hacen<\/em>\u201d (V-2), lo que \u00fanicamente puede lograrse si adquieren, como <strong>Arist\u00f3teles<\/strong> exig\u00eda, h\u00e1bitos virtuosos. Si los hombres fuesen aut\u00f3nomos, no habr\u00eda posibilidad de controlar sus pasiones, pues tal control depender\u00eda en exclusiva del autocontrol. S\u00f3lo lo conseguir\u00eda aquel que se guiase por su raz\u00f3n, lo que no bastar\u00eda para asegurar nuestra pervivencia. No podemos olvidar que por \u201c<em>derecho natural nadie [\u2026] est\u00e1 obligado, si no quiere, a complacer a otro ni a considerar bueno o malo sino aquello que, seg\u00fan su criterio personal, juzga como tal. En una palabra, por derecho natural nada es prohibido, excepto lo que nadie puede realizar<\/em>\u201d (II-18). Si queremos establecer la paz entre los hombres, que es lo que busca la raz\u00f3n, tendremos que establecer un control externo sobre esas pasiones, lo que implica que los hombres dejen de ser aut\u00f3nomos, esto es, se tratar\u00eda de modificar la autonom\u00eda individual en derecho <\/span><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">com\u00fan, lo que podr\u00eda lograrse si seguimos los dict\u00e1menes de la raz\u00f3n, \u201c<em>la sana raz\u00f3n<\/em>\u201d (III-6), que \u201c<em>no ense\u00f1a nada contrario a la naturaleza<\/em>\u201d (III-6). Ahora bien, la modificaci\u00f3n consistente en reconocer que \u201c<em>los hombres no son aut\u00f3nomos, sino que dependen de la sociedad [\u2026no implica que] pierdan su naturaleza humana y que adquieran otra<\/em>\u201d (IV-4), ya que \u201c<em>el hombre alcanza el m\u00e1s alto grado de autonom\u00eda, cuando se gu\u00eda al m\u00e1ximo por la raz\u00f3n<\/em>\u201d (V-1). La raz\u00f3n es la \u201c<em>verdadera virtud y vida del alma<\/em>\u201d (V-5) y \u201c<em>la libertad humana es tanto mayor, cuanto m\u00e1s capaz es el hombre de guiarse por la raz\u00f3n y de moderar sus deseos<\/em>\u201d (II-20), por lo que no tendr\u00eda sentido calificar de obediencia \u00a0la vida racional <a href=\"#nota37\"><span style=\"color: #ff0000;\">(37)<\/span><\/a>.<\/span><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong><span style=\"background-color: #ccffcc;\">NOTAS:<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota21\"><\/a>21. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 157. Otra manera de acercarnos a este problema ser\u00eda la de entender \u00a0el estado natural\u00a0 como poder constituyente, \u00a0lo que facilitar\u00eda \u00a0una comprensi\u00f3n m\u00e1s pr\u00f3xima a nuestras necesidades.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota22\"><\/a>22. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 120.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota23\"><\/a>23. Spinoza, \u00a0<em>Tratado \u00a0teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 334. <em>Vid., <\/em>al respecto, \u00a0los l\u00edmites \u00a0del gobierno civil de que habla J. Locke, que no parecen sino una reformulaci\u00f3n \u00a0de las razones que ofrece Spino- za para justif icar el estado civil. Locke habl\u00f3 de la necesidad \u00a0de que el gobierno \u00a0respetase \u00a0nuestra propiedad, por la que hab\u00eda que entender nuestra vida, la seguridad de Spinoza; nuestras posesiones, la riqueza de Spinoza, \u00a0y nuestra libertad que es equiparable \u00a0a la posibilidad \u00a0que ofrece la sociedad para cultivar \u00a0nuestra \u00a0raz\u00f3n. \u00a0<em>Vid.,\u00a0 <\/em>J. Locke, \u00a0<em>S<\/em><em>egundo Tratado \u00a0sobre \u00a0el Gobierno \u00a0Civil<\/em>, \u00a0trad., \u00a0pr\u00f3l. y notas de C. Mellizo, Alianza Editorial, Madrid, 1990 (1690), p. 102.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota24\"><\/a>24. Estas ideas recuerdan, si bien en una fase inicial, las de Habermas acerca de c\u00f3mo al tomar forma jur\u00eddica \u00a0el principio \u00a0de discurso, \u00a0\u00e9ste se transforma \u00a0en un principio \u00a0de democracia, \u00a0en tanto que se tratar\u00eda de institucionalizar \u00a0jur\u00eddicamente \u00a0\u201caquellas \u00a0formas de comunicaci\u00f3n \u00a0en las que haya de poder \u00a0formarse \u00a0de modo \u00a0discursivo \u00a0una voluntad \u00a0pol\u00edtica \u00a0racional\u201d, \u00a0en J. Habermas, \u00a0<em>Facticidad y V Sobre el derecho y el Estado democr\u00e1tico de derecho en t\u00e9rminos de teor\u00eda del discurso<\/em><strong>, <\/strong>int. y trad. de M. Jim\u00e9nez Redondo, Trotta, Madrid, 1998 (1992, 1994), p. 653.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota25\"><\/a>25. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 334.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota26\"><\/a>26. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 335.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota27\"><\/a>27. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 335.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota28\"><\/a>28. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 336.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota29\"><\/a>29. Spinoza, \u00a0<em>Tratado \u00a0teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 337. En la p. 157 hab\u00eda \u00a0insistido \u00a0en la misma idea al sostener que los hombres no est\u00e1n constituidos \u00a0por naturaleza \u201cde tal forma que no desearan nada, fuera de lo que la verdadera raz\u00f3n les indica\u201d.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota30\"><\/a>30. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 72.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota31\"><\/a>31. Spinoza, <em>Tratado teol\u00f3gico\u2026, \u00a0op. , <\/em>p. 72.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota32\"><\/a>32. Habermas, \u00a0<em>Facticidad y\u2026, cit.,<\/em>p. 653.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota33\"><\/a>33. Barbone y Rice, \u201cIntroduction\u201d \u00a0a Spinoza, <em>Political Treatise, op. , <\/em>pp. 24 y 13.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota34\"><\/a>34. Para precisar \u00a0el alcance \u00a0de algunos \u00a0de los t\u00e9rminos \u00a0que usa, habr\u00eda \u00a0que recordar \u00a0lo que dice al comienzo \u00a0del tercer cap\u00edtulo: \u00a0\u201cLa constituci\u00f3n \u00a0de cualquier \u00a0Estado \u00a0se llama pol\u00edtica \u00a0(<em>status <\/em><em>civilis<\/em>); el cuerpo \u00edntegro del Estado se denomina sociedad (<em>civitas<\/em>) [\u2026] los hombres, en cuanto gozan, en virtud del derecho civil, de todas las ventajas de la sociedad, \u00a0se llaman ciudadanos; \u00a0s\u00fabditos,\u00a0 en cambio, en cuanto est\u00e1n obligados a obedecer los estatutos o leyes de dicha sociedad\u201d (III-1).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota35\"><\/a>35. Dir\u00e1 que \u201ces una ley de la raz\u00f3n que, de dos males, se elija el menor\u201d (III-6).<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><a id=\"nota36\"><\/a>36. III-13<\/span><\/p>\n<p><a id=\"nota37\"><\/a>37. Spinoza dir\u00e1 que la esclavitud\u00a0 es la \u201cimpotencia \u00a0del alma\u201d (II-20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POL\u00cdTICO EN SPINOZA, por Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Jimenez S\u00e1nchez \u2013 (Parte 1\/4) *** &nbsp; 1. LA ENEMISTAD \u00a0EN EL ESTADO NATURAL (Continuaci\u00f3n) \u00c9ste es, por tanto, un comportamiento plenamente adecuado a la <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/26\/los-fundamentos-del-estado-politico-en-spinoza-parte-2-4\/\" title=\"LOS FUNDAMENTOS DEL ESTADO POL\u00cdTICO EN SPINOZA, por Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Jimenez S\u00e1nchez \u2013 (Parte 2\/4)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":18210,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-18213","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18213","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18213"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18213\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18210"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}