{"id":18136,"date":"2019-04-14T01:00:27","date_gmt":"2019-04-14T00:00:27","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=18136"},"modified":"2024-05-06T10:12:32","modified_gmt":"2024-05-06T08:12:32","slug":"fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-viii-intermezzo-involuntario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/14\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-viii-intermezzo-involuntario\/","title":{"rendered":"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE VIII \u2013 Intermezzo  involuntario)"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/03\/03\/indice-de-post-de-fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig\/\">INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18152\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/fouche-8-244x300.jpg\" alt=\"\" width=\"310\" height=\"382\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/fouche-8-244x300.jpg 244w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/fouche-8.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 310px) 100vw, 310px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>FOUCH\u00c9<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>EL GENIO TENEBROSO<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>STEFAN ZWEIG<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-PARTE VIII-<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>CAP\u00cdTULO VII<\/strong> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>INTERMEZZO INVOLUNTARIO <\/strong><\/span><br \/>\n<span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(1810-1815)<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-18137 alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/LETRA-H-300x272.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"272\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/LETRA-H-300x272.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/LETRA-H.jpg 573w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><span style=\"font-size: 14pt;\">A comenzado el tercer destierro de Jos\u00e9 Fouch\u00e9. En su magn\u00edfico palacio de Aix reside como un pr\u00edncipe soberano el ministro de Estado destituido: el Duque de Otranto. Tiene cincuenta y dos a\u00f1os; ha experimentado la tensi\u00f3n enorme que producen todos los juegos, todos los \u00e9xitos y todas las contrariedades de la vida pol\u00edtica, el cambio eterno de flujo y reflujo de las ondas del destino, hasta el fondo mismo. Ha conocido el favor de los poderosos y la desesperaci\u00f3n de la soledad; ha sido pobre hasta sentir la angustia de la falta del pan cotidiano, y es inmensamente rico; ha sido estimado y odiado, celebrado y despreciado&#8230; Ya puede descansar en su buen retiro como Duque, Senador, Excelencia, Ministro de Estado, Consejero de Estado, multimillonario, dependiendo \u00fanicamente de su propia voluntad. Holgadamente pasea en su carroza de librea, hace visitas a las casas aristocr\u00e1ticas, recibe homenajes de su provincia y percibe el eco susurrado de las simpat\u00edas secretas de Par\u00eds. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta libre de la molestia enojosa de bregar diariamente con necios funcionarios y un amo desp\u00f3tico. A juzgar por su comportamiento y su aire satisfecho, se siente a las mil maravillas , procul negotiis (lejos de los negocios),\u00a0 el Duque de Otranto. Pero cuan enga\u00f1oso es su contento lo delata ese pasaje (sin duda aut\u00e9ntico) de sus <strong>Memorias*\u00a0<\/strong> (por lo dem\u00e1s muy poco dignas de cr\u00e9dito):\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00ab<em>Me persegu\u00eda la costumbre arraigada de saberlo todo, m\u00e1s imperiosa en el aburrimiento de un destierro; desde luego, muy agradable pero mon\u00f3tono<\/em>\u00bb<\/strong>. Y el charme de sa retraite (encanto de su jubilaci\u00f3n) no lo constituye, seg\u00fan propia confesi\u00f3n, el paisaje suave de la Provenza, sino una red de espionajes y comunicados en la capital. \u00ab<em><strong>Con ayuda de mis amigos seguros y mensajeros fieles compuestas, sin duda, por mano extra\u00f1a, organic\u00e9 una correspondencia secreta, a la que se a\u00f1ad\u00edan varios mensajeros, los cuales recib\u00eda con regularidad de Par\u00eds, que aunque con material en parte aut\u00e9ntico completaban aqu\u00e9lla. En una palabra: ten\u00eda en Aix mi polic\u00eda particular<\/strong>.<\/em>\u00bb Lo que se le propone como cargo, lo ejerce este hombre inquieto como deporte, y si ya no puede pisar los ministerios, le complace al menos mirar por ojo ajeno por los agujeros de las cerraduras, participar por o\u00eddos ajenos en las deliberaciones y, sobre todo, escuchar si al fin se da la ocasi\u00f3n de volverse a ofrecer, de volver a abrirse paso hasta la mesa de juego de la Historia Contempor\u00e1nea.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong>*<span style=\"text-decoration: underline;\">Nota del autor:<\/span><\/strong> En este estudio casi nunca me he referido a las memorias del duque de Otranto, publicadas en 1824 en Paris, porque sin duda laguna fueron redactadas por mano ajena, en todo caso un material en parte aut\u00e9ntico. Hasta qu\u00e9 punto este hombre siempre lleno de doblez particip\u00f3 en su preparaci\u00f3n es cosa que sigue ocupando en vano a la ciencia, y sigue siendo v\u00e1lida la alegre frase de Heinrich Heine, que escrib\u00eda del \u00abconocido falsario\u00bb Fouche que \u00ab<em>hab\u00eda llevado tan lejos su falsedad como para publicar unas falsas memorias despu\u00e9s de su muerte\u00bb<\/em>.\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero el duque de Otranto aun tendr\u00e1 que esperar largo tiempo al margen, porque Napole\u00f3n no le necesita. Est\u00e1 en la cumbre de su poder, ha dominado Europa, es yerno del emperador de Austria, es -\u00a1supremo deseo hecho realidad!- padre de un rey de Roma. Todos los pr\u00edncipes alemanes e italiano revolotean humildes a su alrededor, agradecidos pro el don de haberles permitido conservar sus coronas y coronitas; ya vacila y se tambalea el \u00faltimo y \u00fanico enemigo: Inglaterra. Este hombre se ha vuelto tan fuerte que puede renunciar con una sonrisa a ayudantes tan ligeros y tan poco fiables como Joseph Fouch\u00e9; s\u00f3lo ahora que se le ha dado tan abundante tiempo para pensar tranquila y c\u00f3modamente, puede que el se\u00f1or duque se d\u00e9 cuenta de la loca arrogancia que le ha movido a medirse con el m\u00e1s poderoso de los hombres. El emperador ni siquiera le concede el honor de su odio&#8230;, desde la altura inmensa a la que el destino le ha llevado y alzado, ya ni siquiera ve al peque\u00f1o insecto mordaz que anta\u00f1o anid\u00f3 en su piel y del que se libro con una sola y fuerte sacudida. No aprecia ni su importunidad ni su ausencia., Fouch\u00e9 est\u00e1 liquidado para \u00e9l. Y nada muestra con m\u00e1s claridad al ca\u00eddo lo poco que Napole\u00f3n le respeta y le teme ahora como que finalmente le permita volver a su castillo de Ferri\u00e9rres, a dos horas de Par\u00eds. Desde luego, el emperador no le deja acercarse m\u00e1s, Par\u00eds y las Tuller\u00edas est\u00e1n cerrados para ese hombre que se ha atrevido a resistirse a \u00e9l.\u00a0<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18144\" aria-describedby=\"caption-attachment-18144\" style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18144\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-palacio-tullerias_c5380748-300x220.jpg\" alt=\"\" width=\"710\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-palacio-tullerias_c5380748-300x220.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-palacio-tullerias_c5380748-768x562.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-palacio-tullerias_c5380748-1024x749.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-palacio-tullerias_c5380748.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 710px) 100vw, 710px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18144\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Napole\u00f3n en las Tuller\u00edas<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una sola vez es llamado a palacio Jos\u00e9 Fouch\u00e9 durante esos dos a\u00f1os de vac\u00edo. Napole\u00f3n prepara la guerra contra Rusia y desea conocer la opini\u00f3n de Fouch\u00e9, ya que todos los dem\u00e1s se manifiestan en contra. Fouch\u00e9 se declara apasionadamente contra esta guerra, y a\u00fan entrega (si no lo falsific\u00f3 post festum) el memor\u00e1ndum que se encuentra en sus Memorias; pero Napole\u00f3n s\u00f3lo quiere o\u00edr confirmada su propia voluntad; no desea m\u00e1s que ciego asentimiento a sus palabras. Quien le aconseja en contra de la guerra parece dudar de su grandeza. As\u00ed Fouch\u00e9 es enviado fr\u00edamente de nuevo a su castillo, a su destierro, inactivo, mientras parte el Emperador, con seiscientos mil hombres, para la m\u00e1s loca y audaz de sus empresas, camino de Mosc\u00fa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un extra\u00f1o ritmo da la pauta de la vida rara y cambiante de Jos\u00e9 Fouch\u00e9. Si asciende, lo consigue todo; si cae, se vuelve el destino contra \u00e9l. Ahora, que tiene que aguardar amargado, apenado, a la sombra, ca\u00eddo en desgracia en su apartado palacio, fuera de la escena de los acontecimientos; precisamente ahora, cuando su desenga\u00f1o est\u00e1 necesitado de ayuda espiritual, de leal consejo, de consuelo cari\u00f1oso; precisamente ahora pierde a la \u00fanica persona que le acompa\u00f1\u00f3 durante veinte a\u00f1os con amor, constancia y fuerza de \u00e1nimo por todos los caminos peligrosos: su mujer. En aquella buhardilla del primer destierro se le murieron los dos primeros hijos, a los que amaba sobre todo; en el tercer destierro le deja su compa\u00f1era. Esta p\u00e9rdida hiere en lo m\u00e1s profundo de su alma al hombre aparentemente insensible. Desleal y veleidoso en cuanto se refiere a partidos e ideas, era este hombre impenetrable, para su esposa fea, el marido m\u00e1s cari\u00f1oso, m\u00e1s leal y atento; para sus hijos, el padre m\u00e1s ejemplar; igual que tras la m\u00e1scara del bur\u00f3crata seco se esconde el jugador espiritual nervioso e intrigante, as\u00ed se esconde, t\u00edmido e invisible, detr\u00e1s del hombre peligroso y desleal, el marido burgu\u00e9s, enamorado y fiel; el hombre solitario, que s\u00f3lo se siente seguro y bien en el c\u00edrculo \u00edntimo del hogar. Lo que hab\u00eda de bondad y sinceridad ocultas en este diplom\u00e1tico astuto se lo brindo en un cari\u00f1o silencioso a su compa\u00f1era, que s\u00f3lo viv\u00eda para \u00e9l; que jam\u00e1s se presentaba en las fiestas de la Corte, en banquetes o recepciones; que nunca se mezcl\u00f3 en sus juegos peligrosos. En el fondo impenetrable de su vida particular gravitaba algo que contrapesaba lo relajado, caprichoso y veleidoso de su existencia pol\u00edtica; y ese apoyo se derrumba precisamente cuando m\u00e1s necesita de \u00e9l. Por primera vez se siente en este hombre marm\u00f3reo una conmoci\u00f3n verdadera; por primera vez trasciende de sus cartas un tono c\u00e1lido, sincero, humano. Cuando los amigos le instigan para que procure obtener nuevamente el Ministerio de Polic\u00eda, despu\u00e9s de la enorme estupidez de su sucesor, el Duque de Rovigo, que ante la risa de todo Par\u00eds se dej\u00f3 aprisionar sin resistencia en el complot rid\u00edculo de un medio loco, reh\u00fasa volver al mundo pol\u00edtico: <em><strong>\u00abMi coraz\u00f3n se ha cerrado a todas esas tonter\u00edas humanas. El Poder ya no tiene atracci\u00f3n para m\u00ed, el reposo no es solamente un estado adecuado a mi situaci\u00f3n actual, sino el \u00fanico necesario. Los asuntos oficiales me presentan el cuadro de un tumulto de perturbaciones y de peligros<\/strong><\/em><strong>\u00bb<\/strong>. Por primera vez parece que en la escuela del dolor, el hombre experimentado ha adquirido verdadera experiencia. Un deseo profundo de tranquilidad, de sosiego interno, se apodera, despu\u00e9s de la \u00e9poca de eternas e insensatas ambiciones, del hombre envejecido desde que vi\u00f3 morir a su lado a la compa\u00f1era de veinte a\u00f1os de tremendas pruebas. Todo el placer de la intriga parece apagado en \u00e9l para siempre, laxa por fin la ambici\u00f3n de poder en este esp\u00edritu inquieto e insaciable. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Iron\u00eda tr\u00e1gica! La primera y \u00fanica vez que Fouch\u00e9, el esp\u00edritu siempre inquieto, quiere verdaderamente reposo y no desea ning\u00fan cargo, se lo impone a la fuerza su adversario Napole\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No por amor, ni por simpat\u00eda, ni por confianza toma Napole\u00f3n a Fouch\u00e9 otra vez a su servicio, sino por desconfianza, por un sentimiento repentino de inseguridad. Por primera vez ha regresado el Emperador como vencido. No atraviesa a caballo el Arco de Triunfo de Par\u00eds a la cabeza de un ej\u00e9rcito rodeado de banderas; regresa con el cuello de piel levantado para no ser reconocido, fugitivo en la noche. El ej\u00e9rcito m\u00e1s espl\u00e9ndido que cre\u00f3 jam\u00e1s yace helado en la nieve rusa; y junto con su aureola de invencibilidad huyeron tambi\u00e9n los amigos. Todos los emperadores y reyes que se doblegaban a\u00fan ayer ante \u00e9l se acuerdan, de pronto, ante el Emperador vencido, de la propia dignidad. Un mundo armado se levantaba contra el duro amo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18150\" aria-describedby=\"caption-attachment-18150\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18150 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/batalla-de-marengo-napoleon-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18150\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Batalla de Marengo (Italia)<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde Rusia avanzan cosacos; desde Suecia presiona el viejo rival Bernadotte como enemigo; su propio suegro, el Emperador Francisco, moviliza las tropas en Bohemia; la Prusia, saqueada y sometida, se levanta con el ardor de la venganza; la simiente terrible de innumerables guerras brota de la tierra quemada, surcada, atormentada de Europa, y madurar\u00e1 en el oto\u00f1o en los campos de Leipzig. En todas partes vacila y cruje el edificio gigantesco que erigi\u00f3 en diez a\u00f1os esta voluntad grandiosa y \u00fanica. Arrojados de Espa\u00f1a, de Westfalia, de Holanda y de Italia, huyen los hermanos Bonaparte. Ahora ha de desplegar Napole\u00f3n la energ\u00eda m\u00e1s extrema. Con mirada m\u00e1gica y clarividente, con energ\u00eda duplicada, lo prepara todo para la \u00faltima lucha decisiva. Todo el que puede llevar una mochila, el que es capaz de sostenerse a caballo, es sacado de Francia; de todas partes, de Espa\u00f1a, de Italia, son retiradas las tropas veteranas para sustituir las que tritur\u00f3 el invierno ruso con sus mand\u00edbulas heladas. D\u00eda y noche trabajan miles de hombres en las f\u00e1bricas de sables y ca\u00f1ones, se acu\u00f1a oro de tesoros ocultos, se sacan los ahorros de las c\u00e1maras secretas de las Tuller\u00edas, los fuertes son reparados, y mientras del Este y del Oeste avanzan las tropas con paso tardo hacia Leipzig, se echan las redes diplom\u00e1ticas en todas las direcciones. En ninguna parte ha de quedar un puesto d\u00e9bil o inseguro, por ninguna parte un hueco en esta alambrada que ha de cercar a Francia; toda posibilidad ha de prevenirse, y lo mismo que el frente ha de quedar asegurada la retaguardia. Pues un loco o un maligno no ha de conmover o turbar por segunda vez, como durante la campa\u00f1a rusa, la confianza del pueblo hacia Napole\u00f3n. Ning\u00fan sospechoso puede quedar atr\u00e1s, ning\u00fan peligroso sin vigilancia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El Emperador piensa en cada factor de poder, en cada eventualidad, en cada peligro posible ante esta \u00faltima lucha decisiva. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed tambi\u00e9n piensa en alguien que podr\u00eda ser peligroso: en Jos\u00e9 Fouch\u00e9, al que no ha olvidado. Le despreci\u00f3 mientras \u00e9l mismo se sent\u00eda fuerte; pero ahora, que empieza a sentirse inseguro, tiene que afianzarse nuevamente. No puede dejar en Par\u00eds, a su espalda, a ning\u00fan enemigo eventual. Y como no cuenta a Fouch\u00e9 entre sus amigos, decide que se ausente de Par\u00eds. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Claro que para mandarlo preso a un castillo, con el fin de que no pueda tramar ninguna intriga, no hay motivo evidente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero en libertad tampoco debe quedar. As\u00ed se decide a atarle las manos inquietas a un cargo, y, de ser posible, bien lejos de Par\u00eds. En vano se busca, en medio del tumulto de los asuntos y de los preparativos b\u00e9licos en el Cuartel general de Dresde, un cargo que parezca honroso y ofrezca, al mismo tiempo, seguridad: no se encuentra tan r\u00e1pidamente. Napole\u00f3n anhela ver fuera de Par\u00eds al sombr\u00edo personaje. Y como no se ha hallado todav\u00eda un cargo para \u00e9l, se inventa uno, que es una utop\u00eda: la administraci\u00f3n de los territorios ocupados en Prusia. Un cargo magn\u00edfico, honroso, un cargo de primera clase, que s\u00f3lo tiene un peque\u00f1o defecto, que todav\u00eda existe: que esta administraci\u00f3n no puede empezar hasta que Napole\u00f3n haya conquistado Prusia, de lo que dan poca esperanza los acontecimientos guerreros, ya que Blecher ataca seriamente al Emperador en su flanco saj\u00f3n. De modo que, en realidad, s\u00f3lo se trata de un reparto de opereta, con un puesto imaginario, cuando el Emperador escribe, el 10 de mayo, al Duque de Otranto: <\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00ab<\/strong><em><strong>He mandado que le comuniquen que es mi intenci\u00f3n llamarle a mi lado tan pronto como yo entre en el territorio del Rey de Prusia, para ponerle al frente del Gobierno de dicho pa\u00eds. Nada de esto debe saberse en Par\u00eds. Se supondr\u00e1 que se dirige usted a su finca, aunque en realidad estar\u00e1 usted ya aqu\u00ed mientras todo el mundo le creer\u00e1 en su casa, \u00fanicamente la Emperatriz tiene conocimiento de su partida. Me ser\u00e1 grato ofrecerle ocasi\u00f3n pr\u00f3xima de brindarme nuevos servicios y nuevas pruebas de su lealtad<\/strong><\/em><strong>\u00bb.<\/strong> <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed escribe el Emperador a Jos\u00e9 Fouch\u00e9, precisamente porque no se f\u00eda en absoluto de su \u00ablealtad\u00bb. Y de mala gana, desconfiado, d\u00e1ndose cuenta enseguida de las verdaderas intenciones de su amo, Fouch\u00e9 se pone en camino para Dresde. <strong>\u00ab<\/strong><em><strong>Enseguida me di cuenta -dice en sus Memorias- que el Emperador me llamaba a su lado en calidad de reh\u00e9n por miedo de dejarme en Par\u00eds.\u00bb<\/strong><\/em> Por eso no se da mucha prisa, el futuro Regente de Prusia, para llegar al Consejo de Estado de Dresde, pues sabe que lo que en realidad se quiere no es su consejo en el Estado, sino atarle las manos. No llega hasta el 29 de mayo, y el Emperador le recibe con estas palabras: \u00ab<em>Llega usted tarde, Duque<\/em>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18142 size-mh-magazine-content aligncenter\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-retorno-francia_-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Del pretexto rid\u00edculo de darle la Regencia de Prusia no se habla en Dresde, naturalmente, ni una palabra: el momento es demasiado serio para tales bromas. Sin embargo, se le tiene sujeto y felizmente se encuentra otro puesto magn\u00edfico para alejarle del teatro de los acontecimientos, no ya, como antes, en un puesto ut\u00f3pico, en la luna, sino en uno aut\u00e9ntico: en la Gobernaci\u00f3n de Iliria, a varios cientos de kil\u00f3metros de Par\u00eds. El viejo camarada de Napole\u00f3n, general Junot, que gobernaba esta provincia, se ha vuelto loco repentinamente y ha dejado libre su puesto: una celda para esp\u00edritus inquietos. As\u00ed entrega el Emperador, con iron\u00eda mal disimulada, esa Regencia de tan corta vida a Fouch\u00e9, que, como siempre, no contradice, se inclina obediente y declara estar dispuesto a partir inmediatamente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Iliria&#8230; ; el nombre suena a opereta, y, efectivamente, \u00a1qu\u00e9 Estado multicolor se ha compuesto en la \u00faltima paz forzosa con pedazos de Friul, Carintia, Dalmacia, Istria y Trieste! Un Estado sin idea com\u00fan, sin sentido, sin motivo; y como residencia, una capital diminuta de provincia, pueblerina: Laibach. Una monstruosidad sin fuerza vital, creada por la obcecaci\u00f3n de un Soberano y por una diplomacia ciega. Fouch\u00e9 encuentra las cajas del Tesoro medio vac\u00edas, un par de docenas de empleados aburridos, muy pocos soldados y unos habitantes desconfiados que no esperan otra cosa que la retirada de los franceses. Por todas partes crujen ya los soportes de este Estado artificial, construido tan aprisa. Con unos cuantos ca\u00f1onazos, el edificio vacilante se derrumbar\u00e1. Estos ca\u00f1onazos los dispara bien pronto el propio suegro de Napole\u00f3n, el Emperador Francisco. En una resistencia seria no puede pensar Fouch\u00e9, con los pocos regimientos de que dispone, compuestos, adem\u00e1s, en su mayor parte, de croatas dispuestos a pasarse, al primer tiro, a sus antiguos camaradas. As\u00ed que solo prepara desde el primer d\u00eda, la retirada; y para disfrazarla h\u00e1bilmente, mantiene un gesto magn\u00edfico de soberano confiado: da bailes y reuniones, hace desfilar orgullosamente, en pleno d\u00eda, las tropas, mientras por la noche ordena sean llevados de Trieste, secretamente, las cajas y documentos del Gobierno. Todas sus proezas, como se\u00f1or y soberano, tienen que limitarse a evacuar cautelosamente, paso a paso, el pa\u00eds, reduciendo las p\u00e9rdidas a un m\u00ednimo. Y en esta retirada estrat\u00e9gica se prueba otra vez la sangre fr\u00eda de Fouch\u00e9, su energ\u00eda decidida, su maestr\u00eda insuperable de siempre. Paso a paso se retira, sin p\u00e9rdidas, de Laibach a Goricia, de Goricia a Trieste, de Trieste a Venecia, llevando consigo casi todos los empleados, la caja y mucho material de valor de su Iliria&#8230; Pero \u00a1qu\u00e9 importa la p\u00e9rdida de esa provincia rid\u00edcula! En los mismos d\u00edas pierde Napole\u00f3n la m\u00e1s importante y \u00faltima de sus grandes batallas en esta guerra: la batalla de Leipzig y, con ella, el dominio del mundo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se ha desembarazado, pues, Fouch\u00e9 de su misi\u00f3n, y por cierto de manera intachable y honrosa. Ahora que ya no hay que administrar ninguna Iliria, se siente libre y quiere regresar, naturalmente, a Par\u00eds. Pero no es ese, ni mucho menos, el prop\u00f3sito de Napole\u00f3n. \u00ab<em><strong>Fouch\u00e9 es un hombre que de ninguna manera debe estar ahora en Par\u00eds.<\/strong><\/em>\u00bb Estas palabras, pronunciadas por el Emperador en Dresde, tienen, despu\u00e9s de la batalla de Leipzig, doble valor. Hay que alejarle y bien lejos, cueste lo que cueste.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18146\" aria-describedby=\"caption-attachment-18146\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18146\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/congreso-de-viena-vintage-grabado-ilustraci\u00f3n-historia-de-francia-1885--1024x746.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/congreso-de-viena-vintage-grabado-ilustraci\u00f3n-historia-de-francia-1885--1024x746.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/congreso-de-viena-vintage-grabado-ilustraci\u00f3n-historia-de-francia-1885--300x219.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/congreso-de-viena-vintage-grabado-ilustraci\u00f3n-historia-de-francia-1885--768x559.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/congreso-de-viena-vintage-grabado-ilustraci\u00f3n-historia-de-francia-1885-.jpg 1300w\" sizes=\"auto, (max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18146\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Congress of Vienna, vintage engraved illustration. History of France \u2013 1885.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En medio de la tarea formidable de defenderse de un enemigo que le supera cinco veces en numero, Napole\u00f3n piensa principalmente en otra misi\u00f3n para el hombre peligroso, que le ate tambi\u00e9n las manos durante el tiempo de la campa\u00f1a. \u00a1Que ponga sus manos en alguna maniobra diplom\u00e1tica, que pueda intrigar; pero que no alargue la mano inquieta hacia Par\u00eds! Que marche inmediatamente, por lo pronto, a N\u00e1poles (N\u00e1poles est\u00e1 lejos), para recordar su deber a Murat, Rey de N\u00e1poles, cu\u00f1ado de Napole\u00f3n, que teme m\u00e1s por su propio Reino que por el Imperio, y para convencerle de que debe ir en ayuda del Emperador con un ej\u00e9rcito. C\u00f3mo cumpli\u00f3 Fouch\u00e9 este encargo -si quiso persuadir verdaderamente al viejo general de caballer\u00eda de Napole\u00f3n para que se mantuviera fiel, o si le apoya en su deserci\u00f3n- es cosa que no ha podido aclarar la Historia. Desde luego, el fin principal del Emperador: retener a Fouch\u00e9 durante cuatro meses m\u00e1s all\u00e1 de los Alpes, a mil leguas, en negociaciones incesantes , se ha conseguido. Mientras marchan sobre Par\u00eds los austriacos, los prusianos y los ingleses, \u00e9l ha de ir y venir de Roma a Florencia y N\u00e1poles, de Luca a G\u00e9nova, derrochar otra vez su tiempo y su energ\u00eda en una misi\u00f3n insoluble. Lo mismo que Iliria se pierde Italia, el segundo pa\u00eds que se le ha designado, y por fin, a primeros de marzo, no tiene Napole\u00f3n pa\u00eds donde enviarle, pues ni en la propia Francia puede ya prohibir ni mandar. As\u00ed regresa el 11 de marzo Jos\u00e9 Fouch\u00e9, por los Alpes, a su patria, alejado, por la perspicacia genial del Emperador, cuatro meses irrecuperables de toda maquinaci\u00f3n pol\u00edtica dentro de Francia. Y cuando, por fin, rompe las Cadenas, ve que llega con cuatro d\u00edas de retraso. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En Lyon se entera que marchan sobre Par\u00eds las tropas de los tres Emperadores. En pocos d\u00edas, pues, habr\u00e1 ca\u00eddo Napole\u00f3n y se habr\u00e1 formado un nuevo Gobierno. Naturalmente, se consume su amor propio de impaciencia, d&#8217;avoir la main dans la p\u00e1te, de tener los dedos en la masa, para poder sacar el mejor partido. Pero el camino directo a Par\u00eds esta cortado ya por las tropas y tiene que dar un largo rodeo por Tolosa y Limoges. Por fin, el 8 de abril, atraviesa en su coche de posta las puertas de Par\u00eds. A primera vista reconoce que ha llegado demasiado tarde. Y el que llega tarde, pierde la ocasi\u00f3n. Todos sus juegos secretos y sus trastadas se las ha pagado Napole\u00f3n nuevamente con la magistral perspicacia de tenerle alejado mientras hab\u00eda oportunidad de pescar a r\u00edo revuelto. Ahora se encuentra con que Par\u00eds ha capitulado, Napole\u00f3n ha sido destronado, Luis XVIII erigido Rey y el Gobierno ha sido formado, \u00edntegro, por Talleyrand. Este maldito cojo estuvo a tiempo en su puesto y di\u00f3 el cambio de frente m\u00e1s pronto de lo que le fu\u00e9 posible a \u00e9l, a Fouch\u00e9, el hombre previsor. El Zar de Rusia vive en casa de Talleyrand, el nuevo Rey le mima con pruebas de confianza, ha repartido a su arbitrio todos los cargos de ministro, y ladinamente no ha reservado ninguno para el Duque de Otranto, que administraba sin sentido y sin provecho Iliria y andaba metido en maniobras diplom\u00e1ticas por Italia. Nadie le ha esperado, nadie se ocupa de \u00e9l, nadie desea de \u00e9l consejo o ayuda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otra vez es Jos\u00e9 Fouch\u00e9, como tantas otras en su vida, un hombre liquidado. Tarda mucho tiempo en convencerse de que no le hacen caso: a \u00e9l, el gran adversario de Napole\u00f3n. Entonces se ofrece abiertamente: se le ve en todas partes, en la antec\u00e1mara de Talleyrand, con el hermano del Rey, con el Embajador ingl\u00e9s, en las salas del Senado&#8230; Y, sin embargo, nadie le escucha.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18149\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-aclamado_-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-aclamado_-300x300.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-aclamado_-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-aclamado_-768x768.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-aclamado_.jpg 800w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Escribe cartas, una a Napole\u00f3n, al que da el consejo de emigrar a Am\u00e9rica, mandando al mismo tiempo una copia de ella al rey Luis XVIII, para ganar as\u00ed su simpat\u00eda; pero no recibe contestaci\u00f3n. Les pide a los ministros un cargo digno, y \u00e9stos le reciben fr\u00edos y corteses, pero no le protegen. Se hace recomendar por mujeres y por antiguos protegidos, pero en balde. Ha cometido la falta m\u00e1s imperdonable en pol\u00edtica: ha llegado tarde. Todas las plazas est\u00e1n ocupadas y ning\u00fan dignatario piensa en levantarse voluntariamente para dejar su puesto al Duque de Otranto. No le queda, pues, al ambicioso otro remedio que volver a hacer las maletas y retirarse a su castillo de Ferri\u00e9res, \u00fanicamente tiene un compa\u00f1ero, muerta su mujer: el Tiempo. Hasta ahora siempre le ha ayudado. Y esta vez tambi\u00e9n le ayudara. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En efecto: pronto advierte Fouch\u00e9 que el aire vuelve a oler a p\u00f3lvora. Si se tienen o\u00eddos finos, tambi\u00e9n se oye desde Ferrieres como cruje y rechina un trono. El nuevo amo, Luis XVIII, comete falta sobre falta. Le place ignorar la Revoluci\u00f3n y olvidar que tras veinte a\u00f1os de ciudadan\u00eda no quiere humillarse Francia otra vez ante veinte generaciones de nobles. Desprecia adem\u00e1s el peligro de la camarilla pretoriana de los oficiales y generales que, reducidos a media paga, protestan descontentos contra esta avaricia infame del \u00abRey-pepino\u00bb. \u00a1Ah, si volviera Napole\u00f3n habr\u00eda enseguida una guerra magn\u00edfica! Entonces volver\u00edan a marchar sobre los pa\u00edses, saque\u00e1ndolos, se har\u00edan carreras y se tendr\u00edan nuevamente las riendas en la mano. Se cruzan ya mensajes sospechosos de una zona a otra, y se prepara, poco a poco, en el ej\u00e9rcito una conspiraci\u00f3n. Fouch\u00e9, que nunca corto por completo el cord\u00f3n umbilical entre \u00e9l y su criatura, la Polic\u00eda, escucha y oye muchas cosas que le dan que pensar. Silenciosamente sonr\u00ede para sus adentros: el buen Rey se hubiera enterado de todo si hubiese tomado como ministro de Polic\u00eda al Duque de Otranto. Pero \u00bfpara qu\u00e9 prevenir a esos cortesanos est\u00fapidos? Hasta ahora ha aprovechado siempre Fouch\u00e9 todas las subversiones Para elevarse, todos los cambios de viento. Por eso se est\u00e1 quieto, se esconde, no se mueve y contiene el aliento como un luchador antes del combate. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El 5 de marzo de 1815 se precipita en las Tuller\u00edas un mensajero con la impresionante noticia de haberse evadido Napole\u00f3n de la isla de Elba y de haber desembarcado el I.\u00ba de marzo en Fr\u00e9jus con seiscientos hombres. Sonrientes y despectivos, acogen los cortesanos reales la noticia. Naturalmente, ellos ya lo hab\u00edan dicho siempre que este Napole\u00f3n Bonaparte, del que se hace tanto aspaviento, no debe estar en sus cabales. \u00a1Con seiscientos hombres, parbleu, vale la pena de re\u00edrse! \u00bfAs\u00ed quiere luchar este loco contra el Rey, detr\u00e1s de quien esta todo el ej\u00e9rcito y toda Europa? Pues no hay motivo para intranquilizarse: con un pu\u00f1ado de gendarmes se domar\u00e1 a este aventurero miserable. El mariscal Ney, el antiguo compa\u00f1ero de armas de Napole\u00f3n, recibe la orden de apoderarse de \u00e9l. Vanidosamente promete al Rey no s\u00f3lo capturar al perturbador, sino \u00abpas earlo por el pa\u00eds metido en una jaula de hierro\u00bb. Luis XVIII y sus secuaces hacen ostensiva su despreocupaci\u00f3n por Par\u00eds, al menos durante los primeros ocho d\u00edas; el Moniteur da cuenta del asunto en tono de chanza. Pero pronto aumentan las noticias desagradables. En ninguna parte ha encontrado Napole\u00f3n resistencia; cada regimiento que sale contra \u00e9l engrosa su diminuto ej\u00e9rcito en vez de cerrarle el paso, y el mismo mariscal Ney, que le iba a capturar y pasear en una jaula hierro, se pasa con las banderas desplegadas al lado de su antiguo se\u00f1or. Ya ha entrado Napole\u00f3n en Grenoble y en Lyon. Una semana m\u00e1s y queda cumplida su profec\u00eda: el \u00e1guila imperial se posa sobre las torres de Notre Dame.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se apodera el p\u00e1nico de la corte. \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfQue diques oponer a este alud? Demasiado tarde reconocen el Rey y sus aristocr\u00e1ticos y principescos consejeros la enorme falta que hab\u00edan cometido al divorciarse del pueblo, olvidando err\u00f3neamente que entre 1792 Y 1815 hubo en Francia algo as\u00ed como una Revoluci\u00f3n. \u00a1Hay que procurar, pues, atraerse r\u00e1pidamente las simpat\u00edas! \u00a1Hay que mostrar de alguna manera al pueblo imb\u00e9cil que se le ama verdaderamente, que se respetan sus deseos y derechos, hay que apresurarse a gobernar de manera republicana, de manera democr\u00e1tica! Cuando ya es tarde, suelen descubrir siempre los emperadores y los reyes que late en sus pechos un coraz\u00f3n democr\u00e1tico. Pero \u00bfc\u00f3mo ganar a los republicanos? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pues muy sencillo: concediendo a alguno de ellos, a uno de los m\u00e1s radicales, un ministerio, \u00a1a uno que sea capaz de poner en la bandera de la flor de lis una alegor\u00eda roja! Pero \u00bfdonde encontrarlo? Se hace memoria y de pronto se acuerdan de un tal Jos\u00e9 Fouch\u00e9, que un par de semanas antes presentaba sus respetos en todas las antec\u00e1maras y agobiaba las mesas del Rey y de sus ministros con proposiciones. S\u00ed, este es el \u00fanico, el que siempre se puede utilizar para todo; \u00a1a sacarle, pues, cuanto antes del ostracismo! Siempre que se encuentra en situaci\u00f3n dif\u00edcil un Gobierno, bien sea el Directorio, el Consulado, el Imperio o el Reino, siempre que se necesita un mediador, un hombre bueno que restablezca el orden, hay que recurrir al hombre de la bandera roja, al car\u00e1cter m\u00e1s desleal y al m\u00e1s leal de los diplom\u00e1ticos, a Jos\u00e9 Fouch\u00e9. <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_18143\" aria-describedby=\"caption-attachment-18143\" style=\"width: 280px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18143 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Louis_XVIII_of_France_in_Coronation_Robes.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"373\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Louis_XVIII_of_France_in_Coronation_Robes.jpg 280w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Louis_XVIII_of_France_in_Coronation_Robes-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18143\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Luis XVIII<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed tiene el Duque de Otranto la satisfacci\u00f3n de que los mismos condes y duques que le despachaban fr\u00edamente algunas semanas antes y le daban la espalda, se dirijan a \u00e9l con urgencia respetuosa y le ofrezcan una cartera de ministro; incluso a la fuerza quieren hacer que la acepte. Pero el antiguo ministro de Polic\u00eda conoce demasiado bien la verdadera situaci\u00f3n pol\u00edtica para comprometerse a \u00faltima hora con los Borbones. Comprende que el per\u00edodo ag\u00f3nico debe haber empezado ya cuando le llaman con tanta urgencia, como m\u00e9dico. Y rehusa cort\u00e9smente, con varios pretextos, dejando entrever que ya se pod\u00edan haber acordado de \u00e9l un poco antes. Cuando m\u00e1s se acercan las tropas de Napole\u00f3n, m\u00e1s se derrite el pundonor en la Corte. Cada vez con mas insistencia se amonesta y se ruega a Fouch\u00e9 para que se haga cargo del Gobierno; hasta el propio hermano de Luis XVIII le invita a una conferencia secreta. Pero esta vez permanece firme Fouch\u00e9, no por convicci\u00f3n de car\u00e1cter, sino porque le entusiasman poco los desperdicios que le ofrecen y porque se siente muy a sus anchas en el columpio oscilante entre Luis XVIII y Napole\u00f3n. Ya es tarde -de momento-, dice tranquilizador al hermano del Rey, y le aconseja que \u00e9ste se ponga a salvo, pues la aventura napole\u00f3nica no ha de ser de mucha duraci\u00f3n; y \u00e9l, por su parte, har\u00e1, entre tanto, todo lo posible por ofrecerse al Emperador. \u00a1Que tenga confianza en \u00e9l! As\u00ed se gana simpat\u00edas y puede, si quedan los Borbones victoriosos, llamarse su fiel servidor. Y, por otra parte, si vence Napole\u00f3n, puede demostrar orgullosamente haber rehusado la proposici\u00f3n de los Borbones. Ha probado ya tantas veces el viejo sistema de cubrir la retirada, \u00bfpor qu\u00e9 no probarlo nuevamente y pasar por fiel servidor de dos amos al mismo tiempo: del Emperador y del Rey? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero esta vez ha de ser con m\u00e1s gr acia a\u00fan. Siempre se convierte, precisamente en el momento del cambio decisivo, la escena tr\u00e1gica en c\u00f3mica en la vida de Jos\u00e9 Fouch\u00e9. Algo han aprendido mientras tanto los Borbones de Napole\u00f3n: que no se debe dejar a la espalda a un hombre como Fouch\u00e9 en tiempos peligrosos. La polic\u00eda recibe tres d\u00edas antes de la partida del Rey la orden, mientras que Napole\u00f3n est\u00e1 ya muy cerca de Par\u00eds, de detener enseguida a Fouch\u00e9 como sospechoso, por negarse a ser ministro del Rey, y conducirle lejos de Par\u00eds. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El ministro de Polic\u00eda, a quien corresponde llevar a cabo esta orden de detenci\u00f3n desagradable, se llama -la Historia se complace verdaderamente en las sorpresas originales -Bourrienne. Es el amigo de infancia de Napole\u00f3n, su m\u00e1s \u00edntimo camarada de la escuela de guerra, su compa\u00f1ero de Egipto, su secretario durante muchos a\u00f1os; conoci\u00f3, pues a todos sus confidentes; conoce, por lo tanto, y a fondo a Fouch\u00e9. Por eso se asusta un poco cuando el Rey le da la orden de detener al Duque de Otranto. Se permite observar \u00absi se cree la detenci\u00f3n verdaderamente conveniente\u00bb. Y cuando el Rey repite en\u00e9rgicamente la orden, mueve otra vez la cabeza: no ha de ser cosa f\u00e1cil. Sabe muy bien que este viejo zorro tiene demasiada experiencia en evitar trampas, para caer en el lazo en pleno d\u00eda. Para llevar a cabo semejante caza del hombre se necesita m\u00e1s tiempo y medidas llenas de habilidad; pero, de todas maneras, transmite la orden. Y, efectivamente, el 16 de marzo de 1815, a las once de la ma\u00f1ana, cercan los polic\u00edas, en pleno boulevard, el coche del Duque de Otranto y le declaran detenido por orden de Bourrienne. Fouch\u00e9, que nunca pierde su sangre fr\u00eda, sonr\u00ede despectivo: \u00abNo se detiene a un antiguo senador en plena calle\u00bb. Y antes de que se puedan rehacer los agentes que tanto tiempo fueron sus subalternos, grita al cochero que fustigue fuertemente los caballos, y la carroza vuela a su palacio. Estupefactos, se quedan los polic\u00edas con la boca abierta y tragan el polvo que levanta la carroza en su hu\u00edda. Bourrienne ten\u00eda raz\u00f3n: no es empresa f\u00e1cil coger al hombre que se le hab\u00eda escapado indemne a Robespierre, a una orden de la Convenci\u00f3n y a Napole\u00f3n mismo.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18145\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-abdicacion_f51c1297-300x217.jpg\" alt=\"\" width=\"703\" height=\"507\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-abdicacion_f51c1297-300x217.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-abdicacion_f51c1297-768x554.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-abdicacion_f51c1297-1024x739.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-abdicacion_f51c1297.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 703px) 100vw, 703px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Al comunicar los polic\u00edas enga\u00f1ados a su ministro hab\u00e9rseles escapado Fouch\u00e9, toma \u00e9ste medidas mas en\u00e9rgicas: ahora se trata de su autoridad; no puede consentir que se burlen de \u00e9l de esta manera. Inmediatamente manda cercar la casa de la rue Cerutti y vigilar el portal, mientras polic\u00edas bien armados suben por la escalera para aprisionar al fugitivo. Pero Fouch\u00e9 les tiene preparada una segunda broma, una de esas trastadas magn\u00edficas y \u00fanicas, magistrales, como s\u00f3lo en las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles y angustiosas es capaz de llevar a cabo. Precisamente en los momentos de peligro, como hemos visto, es cuando le acucia un deseo insensato de bromear y de burlar a la gente. El astuto farsante recibe, pues, a los agentes que vienen a detenerle con mucha cortes\u00eda y examina la orden de detenci\u00f3n. \u00ab<em>S\u00ed, es valedera&#8230; Y naturalmente -dice- no pienso hacer resistencia contra una orden de Su Majestad el Rey. Que tomen asiento los se\u00f1ores aqu\u00ed en el sal\u00f3n: he de ordenar a\u00fan algunas peque\u00f1eces y enseguida los seguir\u00e9<\/em>.\u00bb As\u00ed lo asegura Fouch\u00e9 cort\u00e9smente, y entra en la habitaci\u00f3n vecina. Los agentes esperan respetuosamente a que haya terminado su toilette: al fin y al cabo no se puede tratar a un senador, a un antiguo ministro y dignatario de la Corte, como a un cualquiera y apresarle como a un ratero. Esperan respetuosamente&#8230;, esperan alg\u00fan tiempo; hasta que les parece la tardanza sospechosa. Como tarda a\u00fan en volver, entran en la otra habitaci\u00f3n y descubren -verdadera escena c\u00f3mica en medio del tumulto pol\u00edtico- que Fouch\u00e9 se les ha escapado. A los cincuenta y seis a\u00f1os se anticipa este hombre a interpretar una verdadera escena cinematogr\u00e1fica: tiende al jard\u00edn una escalera, que apoya en la pared, y, mientras le esperan los polic\u00edas en el sal\u00f3n, gatea con agilidad sorprendente a sus a\u00f1os y desciende al vecino parque de la reina Hortensia, donde se pone en salvo. Por la noche todo Par\u00eds se r\u00ede de la treta tan bien acertada. Claro que mucho tiempo no puede durar una broma semejante: el Duque de Otranto es demasiado conocido en la capital para poderse ocultar indefinidamente. Pero Fouch\u00e9 hab\u00eda demostrado nuevamente que sab\u00eda calcular bien y que su situaci\u00f3n no durar\u00eda m\u00e1s de unas horas. Efectivamente, el Rey y sus secuaces han de procurarse muy pronto de que no los aprisione a ellos mismos la caballer\u00eda de Napole\u00f3n. A toda prisa se hacen las maletas en las Tuller\u00edas. Con su grave orden de detenci\u00f3n s\u00f3lo ha logrado Luis XVIII dar a Fouch\u00e9 testimonio p\u00fablico de una lealtad al Emperador que nunca existi\u00f3; lealtad en la que, por otra parte, no creer\u00e1 Napole\u00f3n. Pero cuando se entera de la jugarreta llevada a cabo con tanta gracia por este artista de la pol\u00edtica, no tiene m\u00e1s remedio que re\u00edrse y dice con una especie de admiraci\u00f3n brusca: Il est d\u00e9cid\u00e9ment plus malin qu\u2019eux tous. <em><strong>\u00ab\u00a1Decididamente es m\u00e1s listo que todos ellos juntos!\u00bb\u00a0<\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"70\" height=\"70\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig *** &nbsp; &nbsp; FOUCH\u00c9 EL GENIO TENEBROSO STEFAN ZWEIG -PARTE VIII- &nbsp; CAP\u00cdTULO VII INTERMEZZO INVOLUNTARIO (1810-1815) &nbsp; A comenzado el tercer destierro de <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/14\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-viii-intermezzo-involuntario\/\" title=\"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE VIII \u2013 Intermezzo  involuntario)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":18148,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[111],"class_list":["post-18136","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-zweig"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18136","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=18136"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/18136\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/18148"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=18136"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=18136"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=18136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}