{"id":17993,"date":"2019-04-07T13:30:48","date_gmt":"2019-04-07T12:30:48","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=17993"},"modified":"2024-05-06T10:12:52","modified_gmt":"2024-05-06T08:12:52","slug":"fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-vii-la-lucha-contra-el-emperador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/07\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-vii-la-lucha-contra-el-emperador\/","title":{"rendered":"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE VII &#8211; La lucha contra el Emperador)"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/03\/03\/indice-de-post-de-fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig\/\">INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18003\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-300x300.jpg\" alt=\"\" width=\"352\" height=\"352\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-300x300.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-150x150.jpg 150w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon.jpg 480w\" sizes=\"auto, (max-width: 352px) 100vw, 352px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>FOUCH\u00c9<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>EL GENIO TENEBROSO<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>STEFAN ZWEIG<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">-PARTE VII-<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">CAP\u00cdTULO VI<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">LA LUCHA CONTRA EL EMPERADOR<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"> (1810)<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-17998 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/LETRA-U-262x300.jpg\" alt=\"\" width=\"262\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/LETRA-U-262x300.jpg 262w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/LETRA-U.jpg 481w\" sizes=\"auto, (max-width: 262px) 100vw, 262px\" \/>N gran ejemplo hunde o levanta siempre a toda una generaci\u00f3n. El ingreso de una figura como la de Napole\u00f3n Bonaparte en la \u00e9poca pone a las personas de su alrededor en el trance de elegir entre empeque\u00f1ecerse ante \u00e9l y desaparecer, sin rastro, ante su grandeza, o seguir su ejemplo, poniendo a contribuci\u00f3n una tensi\u00f3n enorme de energ\u00eda. Los hombres pr\u00f3ximos a Napole\u00f3n s\u00f3lo pueden ser dos cosas: sus esclavos o sus rivales. Una presencia de tal manera destacada no tolera, a la larga, el termino medio. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fouch\u00e9 es uno de aquellos a quienes Napole\u00f3n arranco la estabilidad de su equilibrio. Le envenen\u00f3 el alma con el ejemplo peligroso de su ambici\u00f3n insaciable, con la presi\u00f3n demon\u00edaca de superarse constantemente: tambi\u00e9n quiere \u00e9l ya, como su amo, extender y ensanchar constantemente los l\u00edmites de su poder; tambi\u00e9n \u00e9l es hombre perdido para la pugna obstinada y tranquila, para el bienestar dom\u00e9stico. Por eso, \u00a1que decepci\u00f3n la suya el d\u00eda en que vuelve, triunfador, Napole\u00f3n de Schoenbrunn para tomar \u00e9l mismo las riendas! \u00a1Que d\u00edas grandes los de aquellos meses en que pod\u00eda obrar seg\u00fan el parecer propio, levantar ej\u00e9rcitos, redactar proclamas, dar disposiciones audaces ante el asombro de los colegas medrosos, sentirse por fin, una vez en la vida, due\u00f1o y se\u00f1or de un pa\u00eds, jugador en el gran tapete verde de los destinos universales! Y ahora no ha de ser Jos\u00e9 Fouch\u00e9 sino ministro de Polic\u00eda para vigilar descontentos y charlas de Redacci\u00f3n, componer diariamente, con los mensajes de sus esp\u00edas, su aburrido bolet\u00edn, ocuparse en insignificancias, como de qui\u00e9n es la nueva amiga de Talleyrand o qui\u00e9n tuvo ayer la culpa de la baja de las Rentas en la Bolsa. No, desde que puso la mano en las cuestiones mundiales, en el tim\u00f3n de la alta pol\u00edtica, le parece todo lo dem\u00e1s, a su esp\u00edritu inquieto y \u00e1vido de acontecimientos, futilidades y papeleteo despreciables. Quien ha hecho una vez juego de tanta altura no se contenta ya con peque\u00f1eces. Es preferible demostrar otra vez que a\u00fan queda sitio al lado de Napole\u00f3n para nuevas haza\u00f1as. Y de este pensamiento no logra desasirse ya.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17999 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/FRANCIA-OCUPANDO-ESPA\u00d1A.jpg\" alt=\"\" width=\"696\" height=\"220\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/FRANCIA-OCUPANDO-ESPA\u00d1A.jpg 696w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/FRANCIA-OCUPANDO-ESPA\u00d1A-300x95.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 696px) 100vw, 696px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero \u00bfqu\u00e9 podr\u00eda intentarse frente al que lo alcanz\u00f3 todo; frente al hombre que subyug\u00f3 a Rusia, a Alemania, a Austria, a Espa\u00f1a e Italia; el hombre a quien el Emperador de la dinast\u00eda m\u00e1s rancia de Europa entrega por esposa a una archiduquesa; que se impuso al Papa y someti\u00f3 el predominio milenario de Roma; el hombre que desde Par\u00eds puso los fundamentos de un imperio europeo universal? Nervioso, febril, celoso, acecha el amor propio de Fouch\u00e9 por todos lados en busca de una misi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y efectivamente: en el edificio del predominio mundial no falta m\u00e1s que la \u00faltima c\u00fapula, la m\u00e1s alta: la paz con Inglaterra. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Con ella quedar\u00eda terminada la obra. Y esta \u00faltima haza\u00f1a europea la quiere llevar a cabo solo: sin Napole\u00f3n y contra Napole\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Inglaterra es -en 1809 como en 1795- el enemigo mortal, el contrincante m\u00e1s peligroso de Francia. Ante las puertas de San Juan de Acre, ante los fuertes de Lisboa, en todos los extremos del mundo, tropez\u00f3 la voluntad de Napole\u00f3n contra la fuerza fr\u00eda, calculada y met\u00f3dica de los anglosajones, y mientras \u00e9l conquistaba toda la tierra de Europa, ellos le arrebatan la otra mitad del mundo: el mar. No los puede coger, ni ellos a \u00e9l; ambos trabajan hace casi veinte a\u00f1os, con esfuerzo siempre renovado, por aniquilarse. Ambos se debilitan horriblemente en esta lucha insensata, de la que est\u00e1n ya, sin quererlo confesar, un poco cansados. Los Bonaparte se declaran en quiebra en Francia, Amberes y Hamburgo, desde que los ingleses les imposibilitan las transacciones; en el T\u00e1mesis est\u00e1n los barcos abarrotados de mercader\u00edas sin vender; cada d\u00eda bajan las rentas, tanto la inglesa como la francesa. Y en los dos pa\u00edses aconsejan los comerciantes, los banqueros, las gentes razonables, un acuerdo, y llegan a iniciar muy cuidadosamente las negociaciones. Pero a Napole\u00f3n le parece m\u00e1s importante que se quede el mentecato de su hermano Jos\u00e9 la corona real de Espa\u00f1a y su hermana Carolina con la de N\u00e1poles. Y rompe las conferencias de paz iniciadas trabajosamente a trav\u00e9s de Holanda, y golpea con su pu\u00f1o de acero a sus aliados, para que cierren la entrada a los barcos ingleses y arrojen al mar sus mercanc\u00edas. Para Rusia salen igualmente cartas amenazadoras, exigiendo la sumisi\u00f3n al sistema continental. Otra vez ahoga la pasi\u00f3n al razonamiento, y la guerra amenaza eternizarse si el partido de la paz no se anima en el \u00faltimo momento y pone manos a la obra.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En estas negociaciones con Inglaterra, rotas antes de tiempo, tuvo tambi\u00e9n Fouch\u00e9 su intervenci\u00f3n. \u00c9l indic\u00f3 al Emperador y al Rey de Holanda como mediador a un financiero franc\u00e9s; \u00e9ste, a su vez, proporcion\u00f3 la mediaci\u00f3n de un financiero holand\u00e9s, y \u00e9ste, por su parte, la de uno ingl\u00e9s. Sobre el bien acreditado puente de oro iban -as\u00ed sucede en todas las guerras y en todos los tiempos- los secretos intentos de inteligencia de Gobierno a Gobierno. Pero el Emperador ordena bruscamente interrumpir las negociaciones. Eso no le conviene a Fouch\u00e9. \u00bfPor que no seguir negociando? Negociar, regatear, prometer y enga\u00f1ar: su pasi\u00f3n preferida. As\u00ed concibe un proyecto audaz. Toma la resoluci\u00f3n de seguir negociando por su cuenta, aunque, desde luego, aparentando que lo hace por encargo del Emperador; es decir, deja en la creencia, tanto a sus propios agentes como al Gabinete ingl\u00e9s, de que es el Emperador quien procura, por mediaci\u00f3n de ellos, conseguir la paz, mientras que en verdad maneja los hilos \u00fanicamente el Duque de Otranto. Empresa temeraria, abuso descarado del nombre imperial y de su propio cargo de ministro, osad\u00eda hist\u00f3rica sin igual&#8230; Pero estos secretos, estas maniobras laber\u00ednticas y equ\u00edvocas, y no una, sino tres o cuatro al mismo tiempo, son, como se sabe, la verdadera pasi\u00f3n del intrigante nato que es Fouch\u00e9. Como un chico de la escuela que hace muecas cuando el maestro vuelve la espalda, le gusta maniobrar en la ausencia del Emperador; y se expone gustoso, lo mismo que el chico atrevido, a que le castiguen o reprendan por la mera alegr\u00eda de la travesura y la burla.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18000\" aria-describedby=\"caption-attachment-18000\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18000 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/firma_de_la_paz_de_amies.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"439\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/firma_de_la_paz_de_amies.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/firma_de_la_paz_de_amies-300x206.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18000\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Tratado de paz de Amiens<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cien veces hemos visto como se deleita en estas audaces maniobras pol\u00edticas; pero jam\u00e1s se permiti\u00f3 haza\u00f1a m\u00e1s peligrosa, m\u00e1s osada y arbitraria que esta de negociar -aparentemente en nombre del Emperador y en realidad contra su voluntad &#8211; con el Ministerio ingl\u00e9s del Exterior, sobre la paz entre Francia e Inglaterra. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La maquinaci\u00f3n est\u00e1 preparada genialmente. Se sirve de uno de sus equ\u00edvocos funcionarios, el banquero Ouvrard, que ya rozo algunas veces con la cabeza los muros de la c\u00e1rcel. Napole\u00f3n detesta a este mal sujeto por sus p\u00e9simos antecedentes; pero eso le preocupa poco a Fouch\u00e9, que opera con \u00e9l en la Bolsa. Con este hombre se siente seguro, porque le ha sacado m\u00e1s de una vez de situaciones dif\u00edciles, y le tiene as\u00ed completamente en su mano. A Ouvrard le env\u00eda donde el banquero holand\u00e9s De Labouchre, hombre de gran prestigio, que se dirige de buena fe a su suegro, el banquero Baring, en Londres, quien a su vez le pone en contacto con el Gabinete ingl\u00e9s. Y as\u00ed se desarrolla un fant\u00e1stico juego de equ\u00edvocos: Ouvrard cree desde luego que Fouch\u00e9 obra por encargo del Emperador y transmite su mensaje como oficial al Gobierno holand\u00e9s; esta garant\u00eda basta a su vez a los ingleses para tomar completamente en serio las negociaciones. As\u00ed cree Inglaterra negociar con Napole\u00f3n, y en realidad negocia s\u00f3lo con Fouch\u00e9, quien se libra muy bien, naturalmente, de enterar al Emperador de la continuaci\u00f3n secreta de las negociaciones. Quiere que madure primero bien el asunto, que se eliminen las dificultades para presentarse de repente ante el Emperador y ante el pueblo franc\u00e9s como un deus ex machina y decir orgulloso: \u00ab\u00a1<strong>He aqu\u00ed la paz con Inglaterra! Lo que quisieron y desearon todos, lo que no consigui\u00f3 ninguno de vuestros diplom\u00e1ticos, lo ha llevado a cabo solo el Duque de Otranto<\/strong>\u00bb. <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_18001\" aria-describedby=\"caption-attachment-18001\" style=\"width: 325px\" class=\"wp-caption alignright\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18001\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Luis-Bonaparte-2-300x288.jpg\" alt=\"\" width=\"325\" height=\"312\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Luis-Bonaparte-2-300x288.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Luis-Bonaparte-2.jpg 686w\" sizes=\"auto, (max-width: 325px) 100vw, 325px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18001\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Luis Bonaparte<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1L\u00e1stima! Un peque\u00f1o incidente estropea esta partida de ajedrez magn\u00edfica y emocionante. Napole\u00f3n ha ido con su joven esposa Mar\u00eda Luisa a Holanda para visitar a su hermano Luis. El brillante recibimiento le hace olvidar la pol\u00edtica. Pero un d\u00eda, el Rey Luis, su hermano, suponiendo, naturalmente, como todos los dem\u00e1s, que las negociaciones secretas con Inglaterra se llevaban a cabo con el consentimiento del Emperador, se interesa, en una conversaci\u00f3n casual, por la marcha del asunto Napole\u00f3n se extra\u00f1a. De repente recuerda haberse encontrado en Amberes precisamente a ese odiado Ouvrard. \u00bfQu\u00e9 se trama all\u00ed? \u00bfQue significa ese ir y venir entre Inglaterra y Holanda? Pero no deja notar su sorpresa; con gran indiferencia ruega a su hermano que le entregue, cuando tenga ocasi\u00f3n, la correspondencia del banquero holand\u00e9s. Le es entregada enseguida, y durante el regreso de Holanda a Par\u00eds tiene Napole\u00f3n tiempo de leerla. Se trata, efectivamente, de unas negociaciones de las que no ten\u00eda idea. Con inmensa ira presiente enseguida las huellas de cazador furtivo del Duque de Otranto, que se ha introducido nuevamente en el coto vedado. Pero ha aprendido a ser astuto con el astuto Fouch\u00e9; por eso esconde por lo pronto su sospecha bajo una capa de falsa amabilidad para no ponerle sobre aviso, darle ocasi\u00f3n de escurrirse y dejarle escapar, \u00fanicamente al comandante de su gendarmer\u00eda, Savary, Duque de Rovigo, se conf\u00eda, y le ordena detener en el acto y sin llamar la atenci\u00f3n al banquero Ouvrard y apoderarse de todos sus papeles. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tres horas despu\u00e9s de esta orden, el 2 de junio, llama a su ministro a Saint-Cloud y pregunta bruscamente y sin rodeos al Duque de Otranto hasta donde tiene conocimiento de ciertos viajes del banquero Ouvrard, o si le ha invitado acaso \u00e9l mismo a ir a Amberes. Fouch\u00e9, sorprendido, pero sin sospechar la trampa en que ha ca\u00eddo, obra como de costumbre cuando se le tiene por las solapas, lo mismo que bajo la revoluci\u00f3n con Chaumette y bajo el Directorio con Babceuf: procura librarse descarg\u00e1ndose en su c\u00f3mplice. \u00a1Ah, s\u00ed! Ouvrard, un entrometido que le gusta mezclarse en todo; adem\u00e1s, toda la cuesti\u00f3n es tan insignificante, que, en el fondo, s\u00f3lo se trata de una ni\u00f1er\u00eda, de una bagatela. Pero Napole\u00f3n tiene la mano dura y no suelta tan f\u00e1cilmente su presa. \u00abEsas maquinaciones no son cosa insignificante -ruge Napole\u00f3n-. Es una deslealtad incalificable el atreverse a negociar a espaldas de su soberano con el enemigo, a base de condiciones que \u00e9l ignora y que seguramente jam\u00e1s autorizar\u00e1. Es una deslealtad que no tolerar\u00eda ni el gobierno m\u00e1s d\u00e9bil. Ouvrard debe ser detenido inmediatamente.\u00bb Fouch\u00e9 empieza a intranquilizarse. \u00a1Era lo \u00fanico que faltaba: detener a Ouvrard, que lo cantar\u00eda todo! Y se esfuerza por quitarle ese prop\u00f3sito de la cabeza al Emperador. Pero el Emperador, que sabe en esos momentos esta ya detenido el banquero por su propia polic\u00eda, escucha ir\u00f3nicamente a su ministro desenmascarado; ya conoce al verdadero autor de la audaz maniobra, y los papeles confiscados en casa de Ouvrard descubren muy pronto todo el juego de Fouch\u00e9. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y descarga el rayo de la tormenta acumulada de la desconfianza. Al d\u00eda siguiente, domingo, invita Napole\u00f3n, despu\u00e9s de misa (como yerno de Su Majestad Apost\u00f3lica, es otra vez buen cristiano, aunque un par de a\u00f1os antes metiera en la c\u00e1rcel al Papa) a todos sus ministros y dignatarios de la Corte para la recepci\u00f3n matutina. Uno s\u00f3lo falta: el Duque de Otranto. Aunque es ministro, no ha sido invitado. El Emperador hace tomar asiento a su Consejo alrededor de la mesa y lanza inmediatamente la pregunta: <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em><strong>\u00bfQue piensan ustedes de un ministro que, abusando de su posici\u00f3n, sostiene, sin que lo sepa su soberano, trato con una potencia extranjera? \u00bfQue el ministro lleva estas negociaciones sobre las bases establecidas por \u00e9l mismo y que con ello pone en grave riesgo la vida pol\u00edtica de todo el pa\u00eds? \u00bfQue castigo se\u00f1alan nuestros c\u00f3digos para semejante deslealtad<\/strong><\/em>?\u00bb <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Despu\u00e9s de estas preguntas severas mira el Emperador en torno suyo, esperando, sin duda, que se apresurar\u00edan sus consejeros a proponer el destierro o cualquier otra medida deshonrosa. Pero los ministros, aunque en el acto se han dado cuenta de contra qui\u00e9n va la flecha, se envuelven en un silencio azorante. En el fondo le dan todos a Fouch\u00e9 la raz\u00f3n, por haberse ocupado en\u00e9rgicamente de la cuesti\u00f3n de la paz y, como verdaderos y leg\u00edtimos criados, se alegran de la trastada hecha al amo aut\u00f3crata. Talleyrand (aunque ya no es ministro ha sido llamado como dignatario ante lo importante del asunto) se r\u00ede para sus adentros; recuerda su propia humillaci\u00f3n de hace dos a\u00f1os y le divierten la perplejidad de Napole\u00f3n y la situaci\u00f3n comprometida de Fouch\u00e9; no quiere a ninguno de los dos. Por fin rompe el silencio el gran canciller Cambac\u00e9res y dice conciliador: \u00ab<strong><em>Sin duda alguna es un desliz que merece castigo severo, aunque el culpable se haya dejado llevar por un exceso de celo<\/em><\/strong>\u00bb. \u00ab<em>Exceso de celo<\/em>\u00bb, grita Napole\u00f3n, furioso&#8230; La contestaci\u00f3n no le agrada, pues no quiere excusa, sino castigo severo, castigo ejemplar para quien obr\u00f3 por cuenta propia. Con gran excitaci\u00f3n narra todo lo sucedido e invita a los presentes a proponerle un sucesor.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18002\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-en-batalla-300x207.jpg\" alt=\"\" width=\"692\" height=\"478\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-en-batalla-300x207.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/napoleon-en-batalla.jpg 439w\" sizes=\"auto, (max-width: 692px) 100vw, 692px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero ninguno de los ministros se da prisa a emitir su opini\u00f3n en cuesti\u00f3n tan enojosa; el miedo a Fouch\u00e9 sigue al miedo a Napole\u00f3n. Por fin recurre Talleyrand, como siempre en ocasiones dif\u00edciles, a una h\u00e1bil iron\u00eda. Se dirige a un vecino y dice en voz baja: \u00ab<strong><em>Sin duda ha cometido el se\u00f1or Fouch\u00e9 una falta, pero si yo tuviera que darle un sucesor, y se lo dar\u00eda, no ser\u00eda otro que el mismo se\u00f1or Fouch\u00e9<\/em><\/strong>\u00bb. Descontento de sus ministros, a los que \u00e9l mismo hab\u00eda convertido en aut\u00f3matas y mamelucos sin valor, levanta Napole\u00f3n la sesi\u00f3n y llama al canciller a su gabinete.\u00a0<strong>\u00ab<em>Verdaderamente, no vale la pena preguntar a estos se\u00f1ores. Vea usted que proposiciones tan \u00fatiles pueden esperarse de ellos&#8230; Pero no supondr\u00e1 que yo pens\u00e9 en preguntarles antes de estar de acuerdo conmigo mismo. He decidido ya: el Duque de Rovigo ser\u00e1 ministro de Polic\u00eda<\/em>.\u00bb <\/strong>Y antes de que pudiese declarar \u00e9ste si tiene vocaci\u00f3n para una sucesi\u00f3n tan desagradable, le saluda aquella misma noche el Emperador con la orden brusca<strong>: \u00ab<em>Es usted ministro de Polic\u00eda. Preste juramento y vaya a su trabajo<\/em>\u00bb<\/strong>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El despido de Fouch\u00e9 es el tema del d\u00eda; s\u00fabitamente se pone todo el mundo de su parte. Nada le hab\u00eda ganado m\u00e1s simpat\u00edas a este ministro, a este hombre lleno de doblez, como su resistencia contra el zarismo desenfrenado, insoportable ya a los franceses, acostumbrados a la libertad, de un hombre elevado por la Revoluci\u00f3n. Y adem\u00e1s, nadie quiere o\u00edr que sea un delito que merezca castigo el haber buscado, a\u00fan contra la voluntad del belicoso caudillo, la paz con Inglaterra. Todos los partidos: realistas, republicanos y jacobinos, igual que los embajadores extranjeros, ven con sentimiento un\u00e1nime en la ca\u00edda del \u00faltimo ministro de Napole\u00f3n con personalidad acusada la visible derrota de la idea de la paz, y hasta en el mismo Palacio, en el propio t\u00e1lamo, encuentra Napole\u00f3n, igual que en su primera esposa Josefina, en la segunda, Mar\u00eda Luisa, un abogado de Jos\u00e9 Fouch\u00e9. El \u00fanico hombre a su alrededor que su padre, el Emperador de Austria, le hab\u00eda indicado como digno de confianza, ha sido despedido, comenta perpleja. Nada expresa mejor la verdadera opini\u00f3n de la Francia de entonces que el hecho de que el disfavor del Emperador aumente el Prestigio oficial de un hombre. El nuevo ministro de Polic\u00eda, Savary, condensa la impresi\u00f3n desastrosa producida por la salida de Fouch\u00e9 en estas palabras caracter\u00edsticas: \u00ab<strong><em>Creo que la noticia de una epidemia de peste no hubiera podido infundir mas terror que la de mi nombramiento de ministro de Polic\u00eda<\/em><\/strong>\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Verdaderamente se ha fortalecido al lado del Emperador, en estos diez a\u00f1os, Jos\u00e9 Fouch\u00e9. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se sabe por qu\u00e9 camino lleg\u00f3 hasta Napole\u00f3n la reacci\u00f3n de este efecto. Pues apenas da a Fouch\u00e9 el empuj\u00f3n, enguanta a toda prisa nuevamente la mano dura. Le dora la p\u00edldora en esta ocasi\u00f3n, igual que en 1802. Y disfraza el despido con un cambio de empleo. Le otorga al Duque de Otranto, por la p\u00e9rdida del Ministerio de Polic\u00eda, el t\u00edtulo honor\u00edfico de consejero de Estado y le nombra embajador del Imperio en Roma. Y nada caracteriza mejor el estado de \u00e1nimo vacilante, entre el temor y la ira, entre el reproche y la gratitud, entre la irritaci\u00f3n y la actitud conciliadora del Emperador, que la carta de despedida de car\u00e1cter privado: <\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00ab<em>Se\u00f1or Duque de Otranto: S\u00e9 qu\u00e9 servicios me ha prestado y conf\u00edo en su lealtad a mi persona y creo en el celo que ha puesto en servirme. Sin embargo, me es imposible conservarle en el cargo de ministro; me expondr\u00eda con ello demasiado. El cargo de ministro de Polic\u00eda requiere confianza plena e ilimitada, y esta confianza no puede persistir desde el momento que expuso, en una cuesti\u00f3n importante, mi tranquilidad y la del Estado, lo que a mis ojos no se puede excusar ni con motivos loables. Su opini\u00f3n extra\u00f1a de los deberes de un ministro de Polic\u00eda no esta de acuerdo con el bien del Estado. Sin dudar de su lealtad y fidelidad, tendr\u00eda que someterle, a pesar de ello, a una vigilancia constante y molesta que no se me puede exigir. Ser\u00eda necesario vigilarle por las muchas cosas que usted hace por su propia cuenta, sin saber si corresponden a mi voluntad e intenci\u00f3n&#8230; No puedo esperar que ha de cambiar usted de actitud, ya que desde hace a\u00f1os mis observaciones ostensibles de descontento no consiguieron en usted cambio alguno. Basado en la pureza de sus prop\u00f3sitos, no ha querido usted comprender cuanto mal se puede originar con la intenci\u00f3n de hacer el bien. Mi confianza en su talento y en su fidelidad es inquebrantable. Espero tener pronto ocasi\u00f3n para demostrar lo primero y utilizar lo segundo en mi servicio<\/em>\u00bb. <\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta carta nos descubre como una clave secreta lo m\u00e1s \u00edntimo de sus relaciones entre Napole\u00f3n y Fouch\u00e9; t\u00f3mese la molestia de releer esta peque\u00f1a obra maestra para sentir c\u00f3mo se cruzan en cada frase deseo y repulsa, simpat\u00eda y antipat\u00eda, temor y estimaci\u00f3n secreta. El aut\u00f3crata quiere un esclavo y se irrita al chocar con el hombre independiente. Quiere desembarazarse de \u00e9l y, sin embargo, teme tenerle por enemigo. Siente perderle y, al mismo tiempo, esta contento de haberse quitado de encima al hombre peligroso.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-18004\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Ideales-de-la-Revoluci\u00f3n-francesa-300x217.jpg\" alt=\"\" width=\"623\" height=\"451\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Ideales-de-la-Revoluci\u00f3n-francesa-300x217.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Ideales-de-la-Revoluci\u00f3n-francesa.jpg 540w\" sizes=\"auto, (max-width: 623px) 100vw, 623px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero a la par que aumenta en Napole\u00f3n la conciencia de s\u00ed mismo, aumenta tambi\u00e9n de manera gigantesca la de su ministro. Y la simpat\u00eda general enderezaba m\u00e1s a\u00fan la espalda de Jos\u00e9 Fouch\u00e9. No, tan f\u00e1cilmente no se puede despedir ya al Duque de Otranto. Napole\u00f3n ha de ver que aspecto ofrece su Ministerio de Polic\u00eda cuando se le cierren las puertas a Jos\u00e9 Fouch\u00e9; y su sucesor ha de creer que se sienta en un nido de avispas y no en un sill\u00f3n ministerial, si se tiene la osad\u00eda de quererle reemplazar. No se ha estado afinando durante diez a\u00f1os este instrumento maravilloso para que un soldadote tosco, un novato de la diplomacia, un chapucero, venga a manejarlo torpemente y muestre como obra propia lo que invent\u00f3 su antecesor en d\u00edas y noches trabajosos. No, no ha de ser su despido tan f\u00e1cil como lo imaginan. Han de darse cuenta, tanto Napole\u00f3n como Savary, de que un Jos\u00e9 Fouch\u00e9 no ense\u00f1a s\u00f3lo la espalda doblada como los dem\u00e1s, sino que sabe ense\u00f1ar tambi\u00e9n los dientes. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fouch\u00e9 esta decidido a no marcharse con la cabeza baja. No quiere una paz ambigua, una capitulaci\u00f3n displicente. No es tan torpe que se decida a presentar franca resistencia; eso no va de acuerdo con su car\u00e1cter. S\u00f3lo una bromita quiere permitirse, una bromita peque\u00f1a, ingeniosa, divertida, en que ha de deleitarse Par\u00eds y aprender Savary que existen trampas famosas en los dominios del Duque de Otranto. Siempre hay que volver a recordar el rasgo diab\u00f3lico y extra\u00f1o en el car\u00e1cter de Jos\u00e9 Fouch\u00e9 de que precisamente la indignaci\u00f3n mas extremada estimule en \u00e9l un deseo cruel de bromear; que su valor, al intensificarse, no se hace varonil, sino que se convierte en temeridad grotesca y peligrosa. Nunca pega con el pu\u00f1o al ser atropellado, sino con la vara de buf\u00f3n, cruelmente, burlando al contrario. Todo lo que se esconde en este hombre herm\u00e9tico y fr\u00edo, de instintos apasionados, rezuma en estas ocasiones, sale al exterior; y esos momentos de alegr\u00eda aparente en la ira son, al mismo tiempo, los que descubren mejor su naturaleza subterr\u00e1nea y fogosa, m\u00e1gica y diab\u00f3lica.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18005\" aria-describedby=\"caption-attachment-18005\" style=\"width: 410px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18005 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/duque-de-rovigo.jpg\" alt=\"\" width=\"410\" height=\"640\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/duque-de-rovigo.jpg 410w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/duque-de-rovigo-192x300.jpg 192w\" sizes=\"auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18005\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Anne Jean Marie Ren\u00e9 Savary, Duque de Rovigo<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Una bromita aguda, pues, para su sucesor! No ser\u00e1 cosa dif\u00edcil de inventar, sobre todo trat\u00e1ndose de un tonto confiado. El Duque de Otranto se pone el uniforme de gala y dispone un semblante extraordinariamente amable para recibir a su sucesor en la visita oficial. Y en efecto, apenas aparece Savary, Duque de Rovigo, le confunde, le colma de amabilidades. No s\u00f3lo le felicita por la elecci\u00f3n tan honrosa del Emperador, sino que casi le da las gracias por haberle librado del puesto que tanto le fatigaba, que pesaba demasiado tiempo ya sobre sus hombros. \u00a1Ah, que feliz y qu\u00e9 contento se sent\u00eda de poder descansar un poco de este trabajo inmenso! Pues es un trabajo extraordinario, m\u00e1s a\u00fan: un trabajo ingrato el que exige ese Ministerio; el Duque, especialmente, ha de notarlo muy pronto, ya que no est\u00e1 acostumbrado a \u00e9l. De todas maneras, le ayudar\u00eda con gusto a arreglar un poco el Ministerio desordenado, pues la despedida le hab\u00eda sorprendido algo inesperadamente. Claro, para eso se necesitaban algunos d\u00edas; pero si el Duque de Rovigo est\u00e1 conforme, se encargar\u00eda \u00e9l, Fouch\u00e9, con gusto, de este peque\u00f1o trabajo; y mientras tanto podr\u00eda tambi\u00e9n efectuar su mujer, la Duquesa de Otranto, la mudanza con toda comodidad. El buen Savary, Duque de Rovigo, no advierte la pimienta en la miel. Se siente agradablemente sorprendido de tanta amabilidad en un hombre a quien todos describen como maligno y astuto; a\u00fan le da las gracias m\u00e1s afectuosas al Duque de Otranto por tan extraordinaria complacencia. Naturalmente, puede quedarse todo el tiempo que le parezca bien; se inclina y estrecha conmovido la mano al buen Fouch\u00e9, tan calumniado&#8230; \u00a1L\u00e1stima no haber visto y dibujado la cara de Jos\u00e9 Fouch\u00e9 en el momento en que se cerraba la puerta detr\u00e1s de su incauto sucesor! \u00a1Imb\u00e9cil! \u00bfPero crees verdaderamente que voy a poner orden y presentarte los m\u00e1s inc\u00f3gnitos secretos que he ido juntando en diez a\u00f1os de penoso trabajo, en carpetas ordenadas, para que las cojas en tus manazas torpes? \u00bfQue voy a engrasarte y limpiarte adem\u00e1s la m\u00e1quina ideada tan maravillosamente por m\u00ed, que funciona tan silenciosamente con sus ruedas y engranajes y que aspira y elabora invisiblemente las noticias de todo el Imperio? \u00a1Tonto, ya abrir\u00e1s los ojos!\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el acto comienza una actividad febril. Un amigo \u00edntimo esta avisado para ayudarle. Cuidadosamente se cierra con cerrojo la puerta del gabinete y son sacados r\u00e1pidamente todos los papeles secretos de las carpetas. Los que le pueden servir alg\u00fan d\u00eda como armas, los acusadores y comprometedores, se los lleva Jos\u00e9 Fouch\u00e9 para su uso particular; los dem\u00e1s son quemados sin miramiento. \u00bfPara qu\u00e9 necesita saber el se\u00f1or Savary quien presta servicio de esp\u00eda en el barrio elegante del Faubourg Saint-Germain, en el Ej\u00e9rcito o en la Corte? Podr\u00eda hacerle el trabajo demasiado f\u00e1cil. \u00a1Pues al fuego las listas! U<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">nicamente los nombres de los moscardones y soplones, de los porteros y de las prostitutas, de los que de todas maneras nunca se saca nada importante; con \u00e9sos puede quedarse. Con rapidez vertiginosa se vac\u00edan los cajones. Los registros valiosos con los nombres de los realistas extranjeros, de los corresponsales secretos, desaparecen; artificialmente ponen desorden en todas partes, destruyen el \u00edndice y se proveen las actas de n\u00fameros falsos; se cambian las claves. Y al mismo tiempo toma en servicio secreto, como esp\u00edas, a los empleados m\u00e1s importantes del futuro ministerio para que sigan comunic\u00e1ndose secretamente con el antiguo y verdadero se\u00f1or. Tornillo por tornillo, va aflojando Fouch\u00e9 la maquinaria gigantesca para que ya no ajusten los engranajes y se detenga completamente su rotaci\u00f3n en las manos del sucesor. Como los rusos quemaron ante Napole\u00f3n la ciudad sagrada, Mosc\u00fa, para que no encontrasen en ella refugio, as\u00ed destruy\u00f3 Fouch\u00e9 la obra tan amada de su vida. Durante cuatro d\u00edas y cuatro noches sale humo de la chimenea; cuatro d\u00edas y cuatro noches dura esta tarea diab\u00f3lica. Y sin que se d\u00e9 cuenta nadie a su al rededor, salen los secretos del Imperio, como materia incorp\u00f3rea, por las chimeneas, o van a parar a los armarios particulares de Fouch\u00e9 en Ferri\u00e8res.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_18008\" aria-describedby=\"caption-attachment-18008\" style=\"width: 1024px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18008 size-large\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Chauteau-de-Ferrieres-1024x703.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"703\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Chauteau-de-Ferrieres-1024x703.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Chauteau-de-Ferrieres-300x206.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Chauteau-de-Ferrieres-768x527.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18008\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Ch\u00e2teau de Ferrieres<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Luego otra inclinaci\u00f3n, extraordinariamente amable y cort\u00e9s, ante el sucesor incauto: \u00ab\u00a1<em>Tenga la bondad de tomar asiento<\/em>!\u00bb<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un apret\u00f3n de manos y un \u00ab\u00a1gracias!\u00bb, recibido con aire socarr\u00f3n. Ahora deber\u00eda dirigirse el Duque de Otranto con urgencia a su Embajada de Roma; pero prefiere, por ahora, marchar a Ferrieres, a su palacio. Y all\u00ed aguarda, temblando interiormente de impaciencia y placer, el primer grito de ira de su sucesor enga\u00f1ado, en cuanto note la bromita que Jos\u00e9 Fouch\u00e9 le ha gastado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfVerdad que est\u00e1 bien ideada la piececita preparada finalmente y llevada a cabo con audacia? Pero desgraciadamente ha incurrido Jos\u00e9 Fouch\u00e9 en una peque\u00f1a falta al idear esta linda farsa, pues cree gastarle la bromita al reci\u00e9n nombrado e inexperto Duque, a ese ministro venido del limbo. Pero olvida que este arist\u00f3crata ha sido nombrado ministro por un se\u00f1or que no tolera que se burlen de \u00e9l. De todos modos, ya ven\u00eda observando Napole\u00f3n, con mirada desconfiada, la actitud de Fouch\u00e9. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No le gusto nada ese largo titubeo a la entrega del puesto, ese aplazar interminablemente el viaje a Roma. Adem\u00e1s, ha dado un resultado inesperado la instrucci\u00f3n contra Ouvrard, el c\u00f3mplice de Fouch\u00e9: el averiguar que Fouch\u00e9 hab\u00eda entregado ya antes a otro intermediario notas oficiales para el Gabinete ingl\u00e9s. Burlarse de Napole\u00f3n no le hab\u00eda sentado bien a nadie hasta entonces. S\u00fabito, sale el 17 de junio, como un latigazo, un billete brusco camino de Ferrieres: \u00ab<strong><em>Se\u00f1or Duque de Otranto: Le invito a enviarme aquel comunicado que entrego usted, para sondear a lord Wellesley, a un se\u00f1or Fagan, quien le trajo una contestaci\u00f3n del lord que jam\u00e1s me ha sido presentada<\/em><\/strong>\u00bb. Este duro trompetazo podr\u00eda despertar a un muerto. Pero Fouch\u00e9, completamente embriagado de su haza\u00f1a y de su travesura, no se da prisa en la contestaci\u00f3n. Mientras tanto, ha ca\u00eddo p\u00f3lvora en el fuego en las Tuller\u00edas. Savary ha descubierto el saqueo del Ministerio de Polic\u00eda y se lo ha comunicado, estupefacto, al Emperador. Enseguida recibe Fouch\u00e9 un segundo billete, un tercero, con orden de entregar inmediatamente \u00ab<em>toda la cartera ministerial<\/em>\u00bb. El secretario del Gabinete transmite la orden personalmente con el encargo de exigir a Fouch\u00e9 los papeles escamoteados. La broma ha terminado; comienza la lucha.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La broma ha terminado verdaderamente. Fouch\u00e9 deb\u00eda darse cuenta de ello. Pero parece que el demonio le aconseja medirse seriamente con Napole\u00f3n, el hombre m\u00e1s poderoso del mundo, pues declara al secretario rotundamente, contra la verdad, que lo siente infinito, pero que no tiene ninguna carta, que las ha quemado todas. Eso no se lo cree, naturalmente, nadie, y menos Napole\u00f3n. Por segunda vez le amonesta con mayor urgencia, m\u00e1s duramente; es conocida su impaciencia. Pero la irreflexi\u00f3n se convierte en terquedad; la terquedad, en osad\u00eda; la osad\u00eda, en provocaci\u00f3n, pues Fouch\u00e9 repite que no tiene ni una hoja, y explica esta supuesta destrucci\u00f3n de los documentos particulares del Emperador de manera casi comprometedora. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>\u00ab<em>Su Majestad<\/em> <\/strong>-dice con cinismo &#8211; <strong><em>me honr\u00f3 con tal confianza que, cuando uno de sus hermanos le causaba enojo, me encargaba de hacerle recordar su deber. Y como cada uno de los hermanos le comunicaba, por su parte, sus quejas, hab\u00eda cre\u00eddo mi deber no guardar esas cartas. Tampoco las hermanas de Su Majestad se hab\u00edan podido librar siempre de calumnias, y el Emperador mismo se dignaba comunicarme aquellos rumores y me hab\u00eda encargad o de averiguar que imprudencia hab\u00eda dado motivo para ellos.<\/em><\/strong>\u00bb Esto es claro y m\u00e1s claro: Fouch\u00e9 da a entender al Emperador lo mucho que sabe y que no se deja tratar como cualquier lacayo. El mensajero comprende y ve el chantaje en esta amenaza, y piensa en el trabajo que le costar\u00e1 transmitir una contestaci\u00f3n tan atrevida a su se\u00f1or en forma correcta, mesurada. Al Emperador le asfixia la ira, un furor tal se apodera de \u00e9l que tiene que tranquilizarle el Duque de Massa, y a fin de arreglar el enojoso asunto, se ofrece para pedir personalmente al obstinado exministro los papeles escamoteados. Una segunda amonestaci\u00f3n le llega del nuevo ministro de Polic\u00eda, el Duque de Rovigo. Pero a todo contesta Fouch\u00e9 con la misma cortes\u00eda y decisi\u00f3n: es l\u00e1stima, pero por un exceso de discreci\u00f3n quem\u00f3 los papeles. Por primera vez en Francia le hace un hombre franca oposici\u00f3n al Emperador. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto es demasiado. As\u00ed como Napole\u00f3n no apreci\u00f3 debidamente durante diez a\u00f1os la categor\u00eda de Fouch\u00e9, desconoce ahora Fouch\u00e9 a Napole\u00f3n si cree poderle intimidar con un par de indiscreciones. \u00a1Desafiar ante todos los ministros al hombre a quien han ofrecido sus hijas el Zar Alejandro, el Emperador de Austria, el Rey de Sajonia; al hombre ante quien tiemblan, como chicos de la escuela, todos l os reyes de Europa! \u00bfAl hombre a quien no pudieron resistir todos los ej\u00e9rcitos de Europa quiere negarle la obediencia esta momia escu\u00e1lida, este intrigante espectral con su capa de Duque reci\u00e9n estrenada? No, as\u00ed como as\u00ed no se burla nadie de un Napole\u00f3n. Inmediatamente llama al jefe de la Polic\u00eda particular, Dubois, y se desahoga ante \u00e9l con expresiones furibundas contra el \u00abmiserable\u00bb, el \u00abinfame Fouch\u00e9\u00bb. Con pasos furiosos va de arriba abajo y grita de pronto: <\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<strong><em>Pero que no espere poder hacer conmigo lo que hizo con su Dios, con la Convenci\u00f3n y con el Directorio, a los que miserablemente traiciono y vendi\u00f3. Tengo mejor vista que Barras; conmigo no ser\u00e1 el juego tan f\u00e1cil; pero le aconsejo que tenga cuidado. S\u00e9 que tiene notas e instrucciones m\u00edas y exijo que me las devuelva. Si se niega, lo entrega usted enseguida a diez gendarmes y lo hace conducir a la c\u00e1rcel. \u00a1Por Dios, que he de ense\u00f1arle con qu\u00e9 rapidez se puede concluir un proceso!<\/em><\/strong>\u00bb <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora empieza a ponerse seria la cosa. Fouch\u00e9 comienza a intranquilizarse. Cuando aparece Dubois tiene que permitir que le sea sellada a \u00e9l, al Duque de Otranto, antiguo ministro de Polic\u00eda, por su propio antiguo subalterno, toda su correspondencia, cosa que pod\u00eda haber sido peligrosa si no hubiera ya quitado de en medio cautamente, desde hace tiempo, la verdaderamente importante. Pero, de todas maneras, va reconociendo que ha ido demasiado lejos. R\u00e1pidamente escribe carta tras carta, una al Emperador, otra a los ministros, para quejarse de la desconfianza que se tiene con \u00e9l, el m\u00e1s fiel, el m\u00e1s franco, el m\u00e1s firme, el m\u00e1s entero de los ministros; y en una de esas cartas es deliciosamente divertido encontrar esta frase encantadora: Il n&#8217;est pas dans mon caract re de changer (as\u00ed como suena, de pu\u00f1o y letra del camale\u00f3n Fouch\u00e9). Y lo mismo que hace quince a\u00f1os con Robespierre, espera salir al paso del peligro que le amenaza con una reconciliaci\u00f3n s\u00fabita. Toma un coche y va a Par\u00eds para dar explicaciones al Emperador, o excusas, si fuera necesario.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_18009\" aria-describedby=\"caption-attachment-18009\" style=\"width: 432px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18009\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Joseph_Bonaparte_by_Wicar-226x300.jpg\" alt=\"\" width=\"432\" height=\"573\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Joseph_Bonaparte_by_Wicar-226x300.jpg 226w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Joseph_Bonaparte_by_Wicar.jpg 230w\" sizes=\"auto, (max-width: 432px) 100vw, 432px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18009\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Retrato de Jos\u00e9 Bonaparte por Jean Baptiste Joseph Wicar.<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero es tarde. Ha jugado y bromeado en demas\u00eda; ahora ya no hay ni reconciliaci\u00f3n ni arreglo; quien provoc\u00f3 p\u00fablicamente a Napole\u00f3n, ha de ser humillado p\u00fablicamente. Le es dirigida una carta tan dura y cortante como nunca la escribi\u00f3 Napole\u00f3n a un ministro. Es muy corta esta carta, este puntapi\u00e9: \u00ab<em><strong>Se\u00f1or Duque de Otranto: Sus servicios no me pueden ser ya deseables. <\/strong><\/em><em><strong>Debe usted partir para su senadur\u00eda en el t\u00e9rmino de veinticuatro horas<\/strong><\/em>\u00bb. Ni una palabra del nombramiento de Embajador en Roma: despido desnudo y brutal, y, adem\u00e1s, destierro. Al mismo tiempo recibe el ministro de Polic\u00eda la orden de velar sobre el inmediato cumplimiento del edicto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La tensi\u00f3n ha sido demasiado grande, el juego demasiado atrevido, y ahora sucede lo inesperado: Fouch\u00e9 se desploma como un son\u00e1mbulo que, gateando inconsciente por los tejados, es despertado bruscamente por una voz dura y, asustado por lo expuesto de su situaci\u00f3n, cae a la calle. El mismo hombre que permaneci\u00f3 fr\u00edo e imperturbable a dos pasos de la guillotina, se desploma miserablemente bajo el latigazo de Napole\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este 3 de junio de 1810 es el Waterloo de Jos\u00e9 Fouch\u00e9. Los nervios se le desbocan, corre al ministro por un pasaporte para el extranjero, vuela, cambiando en cada estaci\u00f3n los caballos, sin descansar hasta Italia. All\u00ed corre, como una rata furiosa sobre un fog\u00f3n ardiente, en zigzag, de sitio en sitio. Tan pronto esta en Parma como en Florencia, en Pisa, en Livorno, en vez de marchar, como le est\u00e1 ordenado, a su senadur\u00eda. Pero el p\u00e1nico le sacude fuertemente. \u00a1Hay que ponerse fuera del alcance de Napole\u00f3n, fuera del poder de esa mano tremenda! Ni siquiera Italia le parece bastante segura; es a\u00fan Europa, y toda Europa esta sometida a ese hombre terrible. As\u00ed fleta en Livorno un barco para ir a Am\u00e9rica, pa\u00eds de seguridad, pa\u00eds de libertad; pero la tempestad, el mareo y el miedo a los cruceros ingleses le obligan a regresar al puerto, y vuelve a correr como un loco, en coche, de un puerto a otro, de ciudad en ciudad. Implora la ayuda de las hermanas de Napole\u00f3n, de los pr\u00edncipes.\u00a0 <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desaparece, vuelve a aparecer, para obsesi\u00f3n de los polic\u00edas, que buscan su rastro y lo vuelven a perder siempre&#8230; En fin, se porta como un loco, completamente enajenado de miedo; y ofrece, por primera vez, \u00e9l, el hombre sin nervios, un ejemplo de evidencia cl\u00ednica, de una verdadera ruina nerviosa. Nunca aniquil\u00f3 Napole\u00f3n con un solo gesto, con un solo golpe, a un adversario m\u00e1s radicalmente que a \u00e9ste, el de mayor audacia y sangre fr\u00eda de todos sus servidores. <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_18011\" aria-describedby=\"caption-attachment-18011\" style=\"width: 341px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-18011\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/almuerzo-boucher-237x300.jpg\" alt=\"\" width=\"341\" height=\"431\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/almuerzo-boucher-237x300.jpg 237w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/almuerzo-boucher.jpg 633w\" sizes=\"auto, (max-width: 341px) 100vw, 341px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-18011\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">El almuerzo (1739) Fran\u00e7ois Boucher<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este esconderse y reaparecer, este ir y venir febril, dura d\u00edas y semanas, sin que se haya podido averiguar lo que quer\u00eda e intentaba (ni su magistral bi\u00f3grafo Madelin lo sabe, ni seguramente lo sab\u00eda \u00e9l mismo). Parece que \u00fanicamente en el coche, en marcha, se siente seguro ante la venganza imaginaria de Napole\u00f3n, que, sin duda, ya no piensa en castigar seriamente a su servidor. Napole\u00f3n no quiso m\u00e1s que hacer prevalecer su voluntad, rescatar sus papeles, y esto lo consigue. Pues mientras \u00e9l, loco, hist\u00e9rico, revienta por toda Italia los caballos de posta, obra su esposa en Par\u00eds con bastante m\u00e1s prudencia. Capitula por \u00e9l. No puede haber duda de que por salvar a su marido entreg\u00f3 la Duquesa de Otranto los papeles, maliciosamente retenidos por \u00e9l, discretamente a Napole\u00f3n, pues jam\u00e1s se vio una de aquellas hojas \u00edntimas a las que aludi\u00f3 Fouch\u00e9 amenazante. Lo mismo que sucedi\u00f3 con Barras, a quien compro el Emperador los papeles, y con los dem\u00e1s confidentes molestos de su elevaci\u00f3n, desaparecieron los escritos de Fouch\u00e9 en cuanto se refer\u00edan a Napole\u00f3n. O los hizo desaparecer el mismo Napole\u00f3n, o Napole\u00f3n III destruy\u00f3 todos los documentos que no conven\u00edan a la idea napole\u00f3nica. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por fin recibe Fouch\u00e9 la gracia de poder retirarse a su senadur\u00eda de Aix. La gran tormenta se ha disipado; el rayo no hizo m\u00e1s que sacudirle los nervios, pero no le hiri\u00f3. El 25 de septiembre llega el hombre acosado a su finca, \u00abp\u00e1lido y cansado, delatando, por la incoherencia de sus pensamientos y de sus palabras, una completa perturbaci\u00f3n\u00bb. Pero tendr\u00e1 tiempo suficiente para reponer sus nervios, pues quien se ha rebelado una vez contra Napole\u00f3n puede considerarse alejado por mucho tiempo de todos los cargos oficiales. El ambicioso tiene que pagar su bromita cruel. Otra vez le arrastra la ola al fondo. <strong>Tres a\u00f1os permanece Jos\u00e9 Fouch\u00e9 sin honor es y sin cargo: comienza su tercer destierro<\/strong>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"65\" height=\"65\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig *** &nbsp; &nbsp; FOUCH\u00c9 EL GENIO TENEBROSO STEFAN ZWEIG -PARTE VII- &nbsp; CAP\u00cdTULO VI LA LUCHA CONTRA EL EMPERADOR (1810) N gran ejemplo hunde <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/04\/07\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-vii-la-lucha-contra-el-emperador\/\" title=\"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE VII &#8211; La lucha contra el Emperador)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":17997,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[111],"class_list":["post-17993","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-zweig"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17993","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17993"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17993\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17997"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17993"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17993"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17993"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}