{"id":17924,"date":"2020-07-07T00:05:39","date_gmt":"2020-07-06T22:05:39","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=17924"},"modified":"2022-03-29T17:51:19","modified_gmt":"2022-03-29T15:51:19","slug":"albert-camus-y-la-filosofia-del-limite-parte-i-republicado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/07\/07\/albert-camus-y-la-filosofia-del-limite-parte-i-republicado\/","title":{"rendered":"ALBERT CAMUS Y LA FILOSOF\u00cdA DEL LIMITE parte I"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 24pt;\">ALBERT CAMUS Y LA FILOSOF\u00cdA DEL LIMITE <\/span><\/strong><\/p>\n<div style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18pt;\">(LECTURA CASI NIETZSCHEANA DE \u00abEL HOMBRE REBELDE\u00bb)<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Enrique CEJUDO BORREGA<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Profesor del \u00cdES n.\u00bb 1 de Cheste (Valencia)<\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-size: 14pt;\">Revista\u00a0<i>\u00c9ndoxa<\/i>, n\u00ba 117<\/span><\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div>\u00a0<\/div>\n<div style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #339966;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif;\"><em>\u00abDurante unas horas podemos ser infelices a la manera de los hombres libres\u00bb<\/em>.<\/span><\/strong><\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: right;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 10pt; color: #339966;\">Primo Levi: Si esto es un hombre<\/span><\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El presente art\u00edculo tiene como objetivo la aproximaci\u00f3n a un autor, y en concreto a uno de sus textos, que no suele aparecer en los manuales de filosof\u00eda, ni siquiera en los libros monogr\u00e1ficos que hablan del existencialismo. Hablamos de Albert Camus (1913-1960) y de su obra El hombre rebelde (1951)<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 18pt;\">Introducci\u00f3n<\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se ha mirado durante demasiado tiempo con recelo a otros \u00e1mbitos pr\u00f3ximos a la filosof\u00eda: el arte, la ciencia, la religi\u00f3n&#8230; En nombre de no se sabe muy bien qu\u00e9 purezas o especificidades se ha ignorado todo lo que la filosof\u00eda puede y debe aprender de ellas. Desde posiciones ciertamente arrogantes, la filosof\u00eda se ha otorgado el derecho a reflexionar sobre todo. Se ha autodenominado disciplina o ciencia de segundo grado, reflexi\u00f3n cr\u00edtica acerca de cualquier \u00e1mbito de cualquier realidad, etc. Demasiadas pretensiones tal vez, que debieran ser &#8216;contaminadas por saberes m\u00e1s mestizos e intercomunicados.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Albert Camus es sobre todo conocido por su teatro y sus novelas: El extranjero. La peste, Cal\u00edgula, La ca\u00edda. Los justos, etc. Pero, adem\u00e1s, contamos con otros textos menos narrativos, especialmente el p referido El hombre rebelde y El mito de S\u00edsifo, adem\u00e1s de una especie de autobiograf\u00eda novelada sin terminar (se encontr\u00f3 entre sus papeles en el lugar del accidente en que perdi\u00f3 la vida), El primer hombre, y muchos otros m\u00e1s: El rev\u00e9s y el derecho. El verano. El exilio y el reino, etc. Quien lea cualquiera de ellos se dar\u00e1 cuenta de que est\u00e1 ante literatura filos\u00f3fica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Se le suele encuadrar dentro de las corrientes literarias y filos\u00f3ficas llamadas existencialistas o vitalistas. Tal vez el mayor campo de significado que abarca esta \u00faltima hiciera a Camus sentirse m\u00e1s a gusto bajo esa denominaci\u00f3n; desde luego no lo estaba con el calificativo de existencialista, aunque pudiera admitirse con amplio criterio. Ser\u00eda vitalista toda obra que refleje problemas vivenciales que comprometan al ser humano. Estas obras no cuentan exactamente una historia particular, sino que contienen un problema humano, y no s\u00f3lo el problema de un humano.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">A Camus se le asocia a menudo \u2014y con bastante imprecisi\u00f3n\u2014 con Jean-Paul Sartre, y no tan a menudo con Friedrich Nietzsche. Sin embargo, es sobre todo el autor alem\u00e1n el que le cimienta y nutre. Los dos, Camus y Nietzsche, han sido malentendidos hasta la n\u00e1usea, y la sombra de la palabra nihilismo ha ca\u00eddo sobre ellos, convirti\u00e9ndolos en fil\u00f3sofos del no, en pura negatividad, en destructores tan s\u00f3lo, por lo que han terminado por disolverse en una serie de fragmentos mal le\u00eddos y peor entendidos. M\u00e1s en el caso de Nietzsche, sin duda; sobre Camus m\u00e1s bien ha ca\u00eddo la sem\u00e1ntica opaca pero biensonante del existencialismo, empap\u00e1ndolo de uniformidad sartreana. Lectores de tapas y t\u00f3picos han creado pensadores inexistentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">El propio Camus ped\u00eda para Nietzsche, as\u00ed como para Marx, un reconocimiento hist\u00f3rico (\u00bfuna relectura?) que los cr\u00edmenes cometidos bajo el paraguas de su supuesto pensamiento hab\u00edan prohibido. A comienzos del siglo XXI todo parece m\u00e1s f\u00e1cil, pero hacerlo en 1951, apenas terminada la Segunda Guerra Mundial, con las heridas a\u00fan abiertas y el recuerdo doloroso del r\u00e9gimen nazi y su lenguaje usurpador (resonaban todav\u00eda expresiones como superhombre, bestia rubia, moral de se\u00f1ores, etc.), no es poco atrevimiento. Claro que Camus, como Nietzsche, no est\u00e1 servilmente comprometido con partido pol\u00edtico alguno. Su compromiso s\u00f3lo es con la vida, con la libertad, con el pathos inevitable, gozoso y doloroso, en que consiste la existencia.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Nietzsche parece dictar a veces p\u00e1rrafos enteros de El hombre rebelde. Incluso le es dedicado un magn\u00edfico cap\u00edtulo de apenas 16 p\u00e1ginas, \u00abNietzsche y el nihilismo\u00bb, esencial para comprender la vinculaci\u00f3n con el pensador alem\u00e1n y para conocer el significado genuino de la filosof\u00eda de \u00e9ste (por cierto, dicho cap\u00edtulo es absolutamente ninguneado por la hermen\u00e9utica nietzscheana). Otras expresiones enormemente familiares resuenan en las p\u00e1ginas de este libro, y tambi\u00e9n en otras obras, notablemente El mito de S\u00edsifo, pero hay que incluir adem\u00e1s su narrativa. No faltan, sin embargo, desarrollos personales, como el del nihilismo hist\u00f3rico o en la creaci\u00f3n art\u00edstica, aunque desde luego son tambi\u00e9n de eco nietzscheano. La honradez de Camus, por su lado es palpable: lo cita m\u00e1s que a ning\u00fan otro y en \u00e9l encuentra el sustrato; la deuda es clara y reconocible. No deja de ser llamativo, en este sentido, que entre la n\u00f3mina de fil\u00f3sofos que van apareciendo en El hombre rebelde apenas se cita a ning\u00fan otro: a Hegel a veces, y ocasionalmente \u2014y como objeto de cr\u00edtica casi siempre\u2014 a Marx. Ni Heidegger, ni Sartre, ni Marcel, ni Jaspers, ni ning\u00fan otro de esos que habitualmente se incluyen bajo la etiqueta de existencialistas.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Es, pues, el nihilismo \u2014a lo que Camus llama a menudo <span style=\"color: #339966;\">\u00ababsurdo\u00bb<\/span>\u2014 el concepto de intersecci\u00f3n con Nietzsche. Pero este t\u00e9rmino genera abundantes confusiones. Al igual que a Nietzsche, se califica a autores como Camus de nihilistas con un atrevimiento que s\u00f3lo puede atribuirse a la ignorancia. Y no lo son, pues la concepci\u00f3n del nihilismo en t\u00e9rminos de pura negaci\u00f3n, esto es, la negaci\u00f3n de todo valor, <span style=\"color: #339966;\">\u00abes ya, en s\u00ed misma, un juicio de valor\u00bb<\/span>. El hombre creador asume la vida como pasi\u00f3n, se atreve a enfrentarse a la muerte de Dios o al caos de los valores y reclamar alg\u00fan orden, sentido. Desde luego, para construir hace falta destruir los viejos santuarios, dice Nietzsche una y otra vez, pero la tarea del fil\u00f3sofo no es s\u00f3lo dinamitar; fundamentalmente, \u00abel fil\u00f3sofo tiene que solucionar t\\ problema del valor, tiene que determinar la jerarqu\u00eda de los valores\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Camus y los personajes de sus obras dudan, indagan; su circunstancia reclama respuestas, sentido. El no-sentido de las historias y vidas de Meursault, de Cal\u00edgula, del doctor Rieux, de Kaliayev, reclaman el sentido: buscan con patetismo a veces, otras con desesperaci\u00f3n, el orden. Camus no se conforma: no es un nihilista; pide m\u00e1s, pues si la vida es absurda, si todo vale lo mismo (si es relativo), entonces \u00abse puede atizar los hornos crematorios del mismo modo que cabe dedicarse a cuidar leprosos\u00bb, da igual la solidaridad que el genocidio, Hitler que Teresa de Calcuta, Ner\u00f3n que S\u00e9neca; el verdugo y la v\u00edctima son lo mismo desde la moral: algo sin importancia, pues \u00e9sta, la moral, carecer\u00eda de todo fundamento no situacional.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-con-Mari\u0301a-Casares.jpg\" rel=\"lightbox[17924]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-3300 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-con-Mari\u0301a-Casares-278x300.jpg\" alt=\"\" width=\"278\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-con-Mari\u0301a-Casares-278x300.jpg 278w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-con-Mari\u0301a-Casares-768x830.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-con-Mari\u0301a-Casares.jpg 948w\" sizes=\"auto, (max-width: 278px) 100vw, 278px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong style=\"color: #339966; font-family: arial, helvetica, sans-serif;\">II &#8211; El poder y las formas de violencia<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Hay en toda la obra de Camus una afirmaci\u00f3n incuestionable de lo que Nietzsche llam\u00f3 la inocencia del devenir. Esto es, un anclaje tr\u00e1gico, inevitable, en el m\u00e1s ac\u00e1. No hay nostalgia de Dios, sino consciencia (dolorosa) de que este mundo es el \u00fanico existente. Dicho con otras palabras, mirar cara a cara al nihilismo podr\u00eda conducirnos al narc\u00f3tico religioso (Nietzsche una vez m\u00e1s) y a su derivaci\u00f3n pol\u00edtica de b\u00fasqueda de lo absoluto en las formas del totalitarismo en nombre, por ejemplo, de Marx. Pero tambi\u00e9n puede invitarnos a la creaci\u00f3n moral. Si el nihilismo deriva en destrucci\u00f3n sin creaci\u00f3n, la consecuencia es el estado policial, Hitler, Mussolini, Stalin, lo que llama en El hombre rebelde <span style=\"color: #339966;\">\u00abteocracias totalitarias del siglo XX\u00bb<\/span>, esto es, \u00abel terrorismo de Estado\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">\u00c9ste es probablemente uno de los n\u00facleos centrales de El hombre rebelde: la denuncia de todo r\u00e9gimen totalitario desde una argumentaci\u00f3n basada en la b\u00fasqueda de la justicia, lo cual no debi\u00f3 ser en absoluto f\u00e1cil en el a\u00f1o de su publicaci\u00f3n, 1951, cuando lo m\u00e1s popular y sencillo era denunciar los horrores del nazismo y aferrarse al socialismo sovi\u00e9tico como una religi\u00f3n salvadora. Como hubiera dicho Nietzsche, cristianos y marxistas participan de lo mismo: la creaci\u00f3n ficticia de un mundo ut\u00f3pico alejado de \u00e9ste (los cristianos, <em>el m\u00e1s all\u00e1; los marxistas, el m\u00e1s adelant\u00e9<\/em>). Pero cuando queremos que sea la realidad \u00a0la que coincida con los deseos, con la teor\u00eda, el resultado no puede ser otro que la Historia como expresi\u00f3n e imposici\u00f3n del m\u00e1s fuerte:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\">\u00a0<em>\u00abLos individuos en r\u00e9gimen totalitario no son libres, aunque el hombre colectivo sea liberado. Al final, cuando el Imperio libere a la especie entera, reinar\u00e1 la libertad sobre reba\u00f1os de esclavos (&#8230;). El milagro dial\u00e9ctico, la transformaci\u00f3n de la cantidad en la calidad se aclara aqu\u00ed: se opta por llamar libertad a la esclavitud total. (&#8230;) Si la \u00fanica esperanza del nihilismo reside en que millones de esclavos puedan constituir, un d\u00eda, una humanidad libre para siempre, la historia no es m\u00e1s que un sue\u00f1o desesperado\u00bb.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Estamos ante el sue\u00f1o de la raz\u00f3n, en los dos sentidos que puede darse a la expresi\u00f3n: en primer lugar, como pretensi\u00f3n ilusionante y ut\u00f3pica de liberaci\u00f3n que, tras ponerse en marcha, es traicionada y negada (la raz\u00f3n es finalmente derrotada en nombre de la esclavitud que se autodenomina libertad), y, en segundo lugar, como entrega del <em>logos<\/em> al sue\u00f1o, confiando \u2014y renunciando por lo tanto\u2014 en que otras instancias (la revoluci\u00f3n, la fuerza&#8230;) lleven a cabo el trabajo que finalmente terminar\u00e1 con el exterminio de todo atisbo de racionalidad.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Si se repasan los motivos de estas persecuciones en nombre de los elevados ideales que acaban por traicionarse, no s\u00f3lo aparece de nuevo Nietzsche, sino tambi\u00e9n Kafka: es la historia del individuo en el que la culpa precede a la explicaci\u00f3n, que a menudo ni existe. Se es consciente de la culpa; despu\u00e9s, acaso veamos de qu\u00e9, pero sin duda el castigo es merecido. Nietzsche da un tratamiento religioso al tema por la construcci\u00f3n de las nociones de creaci\u00f3n y dependencia, que generan las de deuda, culpa, pecado y mala conciencia. Sin embargo, Camus alude m\u00e1s bien a una cuesti\u00f3n pol\u00edtica, aunque desde luego con largas resonancias hist\u00f3rico-literarias:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #339966; font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><em>\u00ab&#8230;un pueblo de culpables caminar\u00e1 sin tregua hacia una imposible inocencia, bajo la mirada amarga de los Grandes Inquisidores\u00bb. <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">En su obra Cal\u00edgula\u00ad, hace sostener al emperador romano algo muy similar:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\"><em>\u00abEn funci\u00f3n de nuestras necesidades, iremos ejecutando a esos personajes siguiendo un orden arbitrario. Llegado el caso podremos modificar ese orden, siempre de manera arbitraria. (&#8230;) S\u00ed, el orden de las ejecuciones carece de la menor importancia. O, mejor dicho, esas ejecuciones tienen id\u00e9ntica importancia, lo que implica que no la tienen en absoluto. Adem\u00e1s, tan culpables son los unos como los otros\u00bb. <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Para-CAMUS-Edgar-Hoover-y-Toolson.jpg\" rel=\"lightbox[17924]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-3308 size-medium alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Para-CAMUS-Edgar-Hoover-y-Toolson-300x238.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"238\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Para-CAMUS-Edgar-Hoover-y-Toolson-300x238.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Para-CAMUS-Edgar-Hoover-y-Toolson-768x609.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/Para-CAMUS-Edgar-Hoover-y-Toolson.jpg 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Podemos imaginar al emperador, a cualquier tirano, buscando culpables para sus purgas. El orden policial exige culpables y v\u00edctimas. En un lugar de hombres libres no hay lugar para persecuciones de esta clase. Pero el estado del terror, o el terrorismo de estado, exige v\u00edctimas pol\u00edticas, culpables de traici\u00f3n a la patria, contrarrevolucionarios, enemigos del pueblo y dem\u00e1s palabrer\u00eda hueca dise\u00f1ada por cualquier ministerio de propaganda, como ense\u00f1an Nietzsche o, m\u00e1s tarde, George Orwell.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Gran parte de <em>El hombre rebelde<\/em> est\u00e1 dedicado al an\u00e1lisis, cr\u00edtica y denuncia de todas estas cuestiones, poniendo incluso de relieve analog\u00edas de lo que parec\u00edan antagonismos. Por ejemplo, pasamos del \u00abopio para el pueblo\u00bb con que los marxistas calificaban a la religi\u00f3n, a los enormes paralelismos entre \u00e9sta y una doctrina pol\u00edtica que acaba por transformarse, para muchos de sus seguidores \u2014fieles\u2014 en una suerte de secta con predicciones, mundo demonizado, l\u00edderes, doctrina y enemigos. Se\u00f1ala en este sentido Camus que el marxismo ha mezclado <span style=\"color: #339966;\">\u00abel m\u00e9todo cr\u00edtico m\u00e1s v\u00e1lido con el mesianismo ut\u00f3pico m\u00e1s discutible. Lo malo es que el m\u00e9todo cr\u00edtico, que, por definici\u00f3n, se habr\u00eda adaptado a la realidad, se hall\u00f3 cada vez m\u00e1s separado de los hechos en la medida en que quiso permanecer fiel a la profec\u00eda\u00bb<\/span>. Como es moneda com\u00fan en las vivencias sectarias, ni el m\u00e1s pertinaz de los hechos altera las predicciones, que, de cient\u00edficas (<span style=\"color: #339966;\">\u00absocialismo cient\u00edfico\u00bb<\/span> se ha autodenominado a menudo), han pasado a ser simples profec\u00edas que, en una huida hacia adelante, ubican en un futuro improbable. Eso s\u00ed, de no darse lo anunciado, el propio sistema genera las pertinentes explicaciones ad hoc. no se dan las condiciones, las contradicciones hist\u00f3ricas no son suficientes o no lo suficientemente agudizadas, etc. Incluso se llega a introducir la terminolog\u00eda religiosa de la que habl\u00e1bamos:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\">\u00abEn la medida en que Marx predec\u00eda la realizaci\u00f3n inevitable de la ciudad sin clases, (&#8230;). todo retraso en la marcha liberadora deb\u00eda imputarse a la mala voluntad del hombre. Marx reintrodujo en el mundo descristianizado la culpa y el castigo. El marxismo, bajo uno de sus aspectos, es una doctrina de la culpabilidad tocante al hombre, de inocencia tocante a la historia\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><span style=\"color: #339966;\">\u00a0\u00abBajo uno de sus aspectos\u00bb<\/span>, claro est\u00e1. Casi es tan innecesario el matiz como reiterar la diferencia entre marxista y marxiano. Y es bien conocido que toda teor\u00eda de liberaci\u00f3n, sea religiosa, sea filos\u00f3fica, encuentra seguidores que la hacen derivar hacia formas de totalitarismo dogm\u00e1tico. No obstante, lo que en religi\u00f3n podr\u00eda ser aceptable si asumimos una revelaci\u00f3n por la divinidad correspondiente o una intuici\u00f3n de lo bueno por el l\u00edder <span style=\"color: #339966;\">\u00abiluminado\u00bb<\/span>, no lo es en el caso de un m\u00e9todo que se califica de <span style=\"color: #339966;\">\u00abcr\u00edtico\u00bb<\/span> o <span style=\"color: #339966;\">\u00abcient\u00edfico\u00bb<\/span>, y que no admitir\u00eda <span style=\"color: #339966;\">\u00abluces privadas\u00bb<\/span>, pues como es bien conocido, aquello que no puede ser falsado, y que en todo hecho o se\u00f1al encuentra elementos verificadores para sus creencias\/hip\u00f3tesis, ser\u00e1 muchas cosas, pero nunca una teor\u00eda cient\u00edfico-cr\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">La lectura, por lo tanto, del marxismo en t\u00e9rminos religiosos necesariamente lo va a situar en las proximidades de su tem\u00e1tica y terminolog\u00eda, y har\u00e1 brotar conceptos juedo-cristianos como el de culpa, que reaparece con una formulaci\u00f3n similar en el marxismo. En ambos casos, al tiempo que se se\u00f1alan las causas, se remite al castigo, a la pena. En El hombre rebelde, Camus dedica algunas p\u00e1ginas a analizar el fen\u00f3meno hist\u00f3rico y moral de los nihilistas rusos del siglo XIX y principios del XX, y que reflej\u00f3 en otra obra de teatro: Los justos. En ambos textos habla de una especie de \u00abasesinos delicados\u00bb o de terroristas con problemas de conciencia, que no son capaces de lanzar una bomba al paso del poderoso si \u00e9ste va acompa\u00f1ado de ni\u00f1os o de su mujer. Adem\u00e1s, estaban dispuestos a pagar con su propia vida, estaban dispuestos a matar y morir, pero ello en nombre de un valor superior, la justicia en este caso, valor que est\u00e1 igualmente por encima de la propia vida. Por ello, los actos de estos terroristas apuntan nuevamente al futuro, al tiempo de la promisi\u00f3n, que ellos se encargan \u2014creen\u2014 de acercar a lo real, sin que importe si formar\u00e1n parte de dicha realidad: son instrumentos de la historia, profetas y catalizadores del porvenir. Precisamente esto es lo que libra a los terroristas, a todo terrorista, del sentimiento de culpa, de la mala conciencia:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\">\u00abEl que mata o tortura s\u00f3lo conoce una sombra en su victoria: no puede sentirse inocente. Necesita, pues, crear la culpabilidad en la v\u00edctima misma para que, en un mundo sin direcci\u00f3n, la culpabilidad general no legitime m\u00e1s que el ejercicio de la fuerza, no consagre m\u00e1s que el \u00e9xito\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Parece que el estudio que hace Camus del terrorismo est\u00e1 escrito para el mundo de hoy, pero no para anticiparlo, sino para enfrentarnos a \u00e9l a\u00fan con m\u00e1s criterios. Una de las caracter\u00edsticas m\u00e1s perversas de nuestros terroristas dom\u00e9sticos es la transmutaci\u00f3n del lenguaje que convierte a las v\u00edctimas en verdugos y a los verdugos en v\u00edctimas, a los enemigos de la democracia en los principales usuarios de esa palabra, a su grupo organizado de asesinos en un producto inevitable del contencioso. Pero, adem\u00e1s, la principal diferencia es que \u00e9stos terroristas no son en absoluto <span style=\"color: #339966;\">\u00abasesinos delicados\u00bb<\/span>, ni tampoco est\u00e1n dispuestos, como ellos a la autoinmolaci\u00f3n en nombre de la justicia. No; act\u00faan de lejos y a cubierto, aprovechan los beneficios de los estados que dicen combatir (financiaci\u00f3n de partidos afines, derechos penitenciarios&#8230;) y carecen de cualquier prejuicio de orden moral. Su l\u00f3gica es la de la guerra, no la de la justicia. S\u00f3lo les asemeja a los terroristas rusos de los que habla Camus su desplazamiento de la culpa. Si \u00e9sta es expulsada hacia la v\u00edctima, que es de este modo susceptible de ser sometida a pena (esto es, <span style=\"color: #339966;\">\u00abarrestado\u00bb<\/span>, <span style=\"color: #339966;\">\u00abejecutado\u00bb<\/span>, etc.), el remordimiento no tiene lugar.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-grupo.jpg\" rel=\"lightbox[17924]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3301 alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-grupo.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"257\" \/><\/a>En efecto, los nihilistas<strong>\/<\/strong>terroristas rusos acallan las preguntas sobre su legitimidad con la disposici\u00f3n a perder su propia vida, con la que hacen frente a la eventual autoculpabilizaci\u00f3n. Por ello, eran seres <span style=\"color: #339966;\">\u00absolitarios con su desesperaci\u00f3n, frente a sus contradicciones que no pod\u00edan solucionar m\u00e1s que con el doble sacrificio de su inocencia y de su vida\u00bb.<\/span> Por el contrario, los que vengan despu\u00e9s, esa otra clase de terroristas contempor\u00e1neos, si bien aceptan alg\u00fan riesgo, es s\u00f3lo el m\u00ednimo preciso: el presente les importa m\u00e1s, el valor prometido no se aplaza ni debe ir m\u00e1s all\u00e1 de la vida del que tire la bomba. En este sentido no puede hablarse con propiedad de nihilismo, pues el propio Camus reconoc\u00eda que <span style=\"color: #339966;\">\u00abno hay pensamiento absolutamente nihilista, sino, quiz\u00e1s, en el suicidio\u00bb<\/span>. Y, desde luego, no puede interpretarse como suicidio m\u00e1s o menos consentido la disposici\u00f3n al castigo con que los terroristas rusos emprend\u00edan sus cr\u00edmenes. No pueden identificarse como esa otra variante actual: el <span style=\"color: #339966;\">\u00abterrorista suicida\u00bb<\/span>. Una cosa es estar dispuesto a asumir el riesgo y otra ofrecer la vida propia por la causa.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Si nos detenemos unas l\u00edneas en esta cuesti\u00f3n, veremos que se viene abajo otro de los falsos t\u00f3picos pensamiento camusiano que convertir\u00eda al franc\u00e9s en un apologeta del suicidio. Recordemos unas palabras suyas muy conocidas:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\"><em>\u00abNo hay m\u00e1s que un problema filos\u00f3fico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivirla es responder a la pregunta fundamental de la filosof\u00eda. Las dem\u00e1s, si el mundo tiene tres dimensiones, si el esp\u00edritu tiene nueve o doce categor\u00edas, vienen a continuaci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Pero se\u00f1alar al suicidio como el problema m\u00e1s importante de la filosof\u00eda no indica que la muerte sea el objeto central de su pensamiento. El suicidio nos hace preguntarnos si vale o no la pena vivir (en la misma expresi\u00f3n encontrarnos una concepci\u00f3n de la vida como castigo o penitencia); es decir, el suicidio nos remite a cuestionarnos el valor de la vida: \u00e9ste el coraz\u00f3n de la filosof\u00eda. La consciencia de la muerte nos lleva a la pregunta por la vida y la renuncia voluntaria a \u00e9sta, la abdicaci\u00f3n de la existencia, anula todo mal-estar, pero tambi\u00e9n toda lucha, toda rebeld\u00eda. En ese sentido, si recuperamos el comienzo de El hombre rebelde, nos encontramos con la siguiente argumentaci\u00f3n<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\"><em>\u00a0\u00abLa conclusi\u00f3n final del razonamiento del absurdo es, en efecto, el rechazo del suicidio y el mantenimiento de esa confrontaci\u00f3n desesperada entre la interrogaci\u00f3n humana y el silencio del mundo\u00bb. <\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Es m\u00e1s, en la p\u00e1gina siguiente define el nihilismo absoluto como \u00abaquel que admite legitimar el suicidio\u00bb. En este sentido, el suicidio representar\u00eda el final de la tensi\u00f3n entre el hombre que interroga y el silencio que (no) responde, las paradojas del absurdo, el vac\u00edo existencial. Pero su ejecuci\u00f3n es contradictoria porque elimina la vida, que es precisamente la condici\u00f3n de la confrontaci\u00f3n del hombre con el absurdo. Creo que \u00e9ste es justamente el mensaje que Camus pretend\u00eda transmitir en El mito de S\u00edsifo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Terminar\u00e9 est\u00e9 punto con la constataci\u00f3n de que, frente a los t\u00f3picos del existencialismo (admitamos por un momento la inserci\u00f3n de Camus en este movimiento, aunque s\u00f3lo sea en un sentido muy laxo), la totalidad de El hombre rebelde est\u00e1 consagrada a problemas de tipo social. El mismo t\u00edtulo lo sugiere, y el comienzo de la obra lo expl\u00edcita largamente: el hombre rebelde lo es frente a algo, frente a la esclavitud, la injusticia, frente a los amos y los negadores de cualquier especie de libertad:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\"><em>\u00ab&#8230; el esclavo se subleva por todas las existencias a un tiempo cuando juzga que, bajo este orden, se le niega algo que no le pertenece \u00fanicamente a \u00e9l, sino que es un \u00e1mbito com\u00fan en el que todos los hombres, incluso el que lo insulta y lo oprime, tienen dispuesta una comunidad\u00bb.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">No todo, pues, es individualismo. Muy al contrario, justicia y libertad no son valores del hombre solitario, sino del ser social. Un poco m\u00e1s adelante lo reafirma:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\"><em>\u00abLa solidaridad de los hombres se funda en el movimiento de rebeld\u00eda, y \u00e9ste, a su vez, s\u00f3lo halla justificaci\u00f3n en esta complicidad. Tendremos, pues, derecho a decir que toda rebeld\u00eda que se autoriza a negar o a destruir esta solidaridad pierde al mismo tiempo el nombre de rebeld\u00eda y coincide en realidad con un consentimiento criminal\u00bb.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Llama la atenci\u00f3n la claridad y rotundidad de estas palabras. Si ha podido parecer alguna vez, incluso en otras obras (pienso especialmente en Los justos), que en la filosof\u00eda de Camus hay alg\u00fan tipo de justificaci\u00f3n del terrorismo, calif\u00edquese a los terroristas con dicho nombre o con otros como <span style=\"color: #339966;\">\u00abasesinos delicados\u00bb<\/span>, no hay como leer estas l\u00edneas para reflexionar sobre la err\u00f3nea lectura. El rebelde se asemejar\u00eda m\u00e1s al desobediente civil que al terrorista (en el sentido actual de estas palabras). Al rebelde le importa el futuro, le importa la justicia, incluso vive en medio de grandes contradicciones morales, pero es un ser que quiere la justicia y la libertad con los dem\u00e1s y no sin ellos, mucho menos a pesar de ellos. El desobediente civil, al igual que el rebelde, no se esconde, es m\u00e1s, pide su castigo, pero no porque se reconozca culpable, sino como procedimiento de p\u00fablica denuncia. Su culpabilidad es legal, no leg\u00edtima, no moral.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\">Esto nos remite a un nuevo problema que apenas voy a esbozar: si el ser humano act\u00faa en sociedad, si libertad y justicia son virtudes sociales, entonces, dice Camus, cabe <span style=\"color: #339966;\">\u00abla sospecha de que hay una naturaleza humana\u00bb<\/span>. \u00c9ste es un punto que le separar\u00eda de Sartre, con su negaci\u00f3n radical de dicha naturaleza humana. Sosten\u00eda este \u00faltimo lo siguiente:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt; color: #339966;\"><em>\u00ab&#8230;no puedo contar con hombres que no conozco fund\u00e1ndome en la bondad humana, o en el inter\u00e9s del hombre por el bien de la sociedad, dado que el hombre es libre y que no hay ninguna naturaleza humana en que pueda yo fundarme\u00bb.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-family: arial, helvetica, sans-serif; font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-y-Sartre.jpg\" rel=\"lightbox[17924]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3305 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/06\/CAMUS-y-Sartre.jpg\" alt=\"\" width=\"289\" height=\"174\" \/><\/a>No obstante, partamos de la naturaleza humana o de la convicci\u00f3n de que actuamos sin ella, lo com\u00fan en estos pensadores es que la importancia de la filosof\u00eda no es especulativa sino pr\u00e1ctica. Si utilizamos las palabras que Cesonia, la amante y confidente de Cal\u00edgula, sostiene en discusi\u00f3n con \u00e9l, podr\u00edamos conjeturar con ella que <span style=\"color: #339966;\">\u00abexiste lo bueno y lo malo, lo alto y lo bajo, &#8216;o justo y lo injusto\u00bb<\/span>. Esta cuesti\u00f3n es central en la historia de la \u00e9tica, y nos conducir\u00eda desde la afirmaci\u00f3n del Bien y las ideas morales en Plat\u00f3n hasta las formas de relativismo o emotivismo actuales, tan extendidas y populares por (falsamente) democr\u00e1ticas. Pero esta preexistencia de los valores morales no parece sostenerla de modo tan expl\u00edcito Camus; desde luego, ser\u00eda negada por Sartre y, por supuesto, por Nietzsche. Camus se acercar\u00eda m\u00e1s, como veremos despu\u00e9s, a lo que hoy se llama <span style=\"color: #339966;\">\u00abmoral m\u00ednima\u00bb<\/span> y que en El hombre rebelde su autor denomina <span style=\"color: #339966;\">\u00abnecesidad del l\u00edmite\u00bb<\/span>.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2017\/05\/06\/la-justicia-bien-vale-una-revolucion-por-albert-camus\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-1303\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Albert_Camus_1-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"440\" height=\"292\" data-id=\"1303\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Albert_Camus_1-300x199.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Albert_Camus_1-678x452.jpg 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2017\/02\/Albert_Camus_1.jpg 680w\" sizes=\"auto, (max-width: 440px) 100vw, 440px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>MA\u00d1ANA:<\/strong><\/span><\/p>\n<p class=\"entry-title\" style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>ALBERT CAMUS Y LA FILOSOF\u00cdA DEL LIMITE (y parte II)<\/strong><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"80\" height=\"80\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>ALBERT CAMUS Y LA FILOSOF\u00cdA DEL LIMITE (LECTURA CASI NIETZSCHEANA DE \u00abEL HOMBRE REBELDE\u00bb) \u00a0 \u00a0 Enrique CEJUDO BORREGA Profesor del \u00cdES n.\u00bb 1 de Cheste (Valencia) Revista\u00a0\u00c9ndoxa, n\u00ba 117 \u00a0 \u00a0 \u00abDurante unas horas <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2020\/07\/07\/albert-camus-y-la-filosofia-del-limite-parte-i-republicado\/\" title=\"ALBERT CAMUS Y LA FILOSOF\u00cdA DEL LIMITE parte I\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":3309,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":{"0":"post-17924","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-filosofia"},"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17924","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17924"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17924\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3309"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17924"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17924"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17924"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}