{"id":17675,"date":"2019-03-24T01:00:54","date_gmt":"2019-03-24T00:00:54","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=17675"},"modified":"2024-05-06T10:13:35","modified_gmt":"2024-05-06T08:13:35","slug":"fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-v-ministro-del-directorio-y-del-consulado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/03\/24\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-v-ministro-del-directorio-y-del-consulado\/","title":{"rendered":"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE V &#8211; Ministro del Directorio y del Consulado)"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/03\/03\/indice-de-post-de-fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig\/\">INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/fouch\u00e9-parte-5-1.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17682\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/fouch\u00e9-parte-5-1-234x300.jpg\" alt=\"\" width=\"410\" height=\"525\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/fouch\u00e9-parte-5-1-234x300.jpg 234w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/fouch\u00e9-parte-5-1.jpg 704w\" sizes=\"auto, (max-width: 410px) 100vw, 410px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>FOUCH\u00c9<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>EL GENIO TENEBROSO<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">STEFAN ZWEIG<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-PARTE V-<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">CAP\u00cdTULO IV <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\n<strong><span style=\"font-size: 14pt;\">MINISTRO DEL DIRECTORIO Y DEL CONSULADO <\/span><\/strong><br \/>\n<strong><span style=\"font-size: 14pt;\">(1799-1802)<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-S.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17679 alignleft\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-S-265x300.jpg\" alt=\"\" width=\"290\" height=\"329\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-S-265x300.jpg 265w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-S-768x870.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-S-903x1024.jpg 903w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-S.jpg 1147w\" sizes=\"auto, (max-width: 290px) 100vw, 290px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">e ha compuesto el himno del destierro, esa potencia creadora del Destino, que levanta al hombre en su ca\u00edda y concentra en la dura opresi\u00f3n de la soledad, nuevamente y en un orden nuevo, las fuerzas conmovidas del alma? Siempre culparon los artistas al destierro como aparente obst\u00e1culo del ascenso, como in\u00fatil intervalo, como interrupci\u00f3n cruel. Pero el ritmo de la Naturaleza quiere estas censuras forzadas. Pues s\u00f3lo quien sabe de sus honduras conoce integra la vida. El impulso de reacci\u00f3n es lo que comunica al hombre toda la fuerza de su pujanza. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El genio creador, sobre todo, necesita temporalmente este aislamiento forzado para medir desde la profundidad de la desesperaci\u00f3n, desde la lejan\u00eda del destierro, el horizonte y la altura de su verdadera misi\u00f3n. Los m\u00e1s altos mensajes de la Humanidad han venido del destierro; los creadores de las grandes religiones: Mois\u00e9s, Mahoma, Buda, todos tuvieron que entrar en el silencio del desierto, en \u00abel no estar entre los hombres\u00bb, antes de poder pronunciar la palabra decisiva. La ceguera de Milton, la sordera de Beethoven, la c\u00e1rcel de Dostoiewski, la prisi\u00f3n de Cervantes, el encierro de Lutero en la Wartburg, el destierro de Dante y la extirpaci\u00f3n voluntaria de Nietzsche a las zonas heladas de la Engadina, fueron exigencias del propio genio, ordenadas secretamente contra la voluntad despierta del hombre mismo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero tambi\u00e9n en el terreno bajo y m\u00e1s firme de la pol\u00edtica, una ausencia temporal da al hombre de Estado nueva lozan\u00eda en la mirada y mayor intensidad para pensar y calcular el juego de las fuerzas pol\u00edticas. Nada m\u00e1s propicio para una carrera que su interrupci\u00f3n temporal, pues el que ve el mundo siempre desde arriba, desde la nube imperial, desde la altura de la torre de marfil del Poder, no conoce otra cosa que la sonrisa de los subordinados y su peligrosa complacencia; el que siempre sostiene en las manos la medida, olvida su verdadero valor. Nada debilita tanto al artista, al general, al hombre de Poder, como el \u00e9xito permanente a voluntad y deseo. En el fracaso es donde conoce el artista su verdadera relaci\u00f3n con la obra: en la derrota, el general, sus faltas, y en la p\u00e9rdida del favor, el hombre de Estado, la verdadera perspectiva pol\u00edtica. La riqueza permanente debilita; el aplauso constante hace insensible; \u00fanicamente la interrupci\u00f3n procura al vario ritmo de la vida nueva tensi\u00f3n y elasticidad creadora, \u00fanicamente la desgraciada mirada profunda y extensa para la realidad del mundo. Ense\u00f1anza dura, pero ense\u00f1anza y aprendizaje es todo destierro: al d\u00e9bil le amasa de nuevo la voluntad, al indeciso le hace en\u00e9rgico; al duro, mas duro a\u00fan. Nunca es el destierro para el verdadero fuerte una mengua: es siempre un t\u00f3nico de su fuerza. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El destierro de Jos\u00e9 Fouch\u00e9 dura mas de tres a\u00f1os, y la isla solitaria e inh\u00f3spita adonde es enviado se llama la pobreza. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Ayer a\u00fan proc\u00f3nsul, colaborador en el destino de la Revoluci\u00f3n, para caer, desde los tramos mas altos del Poder, en una oscuridad tal, en tanta suciedad y tanto lodo, que se borran y pierden sus huellas. El \u00fanico que entonces pudo verlas, Barras, da una descripci\u00f3n conmovedora de la miserable buhardilla bajo las nubes donde Fouch\u00e9 habita con su fea mujer y sus dos hijos malsanos y pelirrojos, albinos, de fealdad excepcional. En el quinto piso, en un cuarto sucio, sin ventilaci\u00f3n, horriblemente achicharrado por el sol se esconde el ca\u00eddo ante cuya palabra temblaron miles de seres y que, al cabo de algunos a\u00f1os, ha de levantarse nuevamente como Duque de Otranto y tener en su mano el tim\u00f3n del destino europeo&#8230; El mismo que ahora no sabe con que dinero podr\u00e1 comprar al d\u00eda siguiente leche para sus hijos, ni c\u00f3mo pagar el alquiler m\u00edsero y menos a\u00fan c\u00f3mo defender la vida destrozada ante enemigos innumerables e invisibles, ante los vengadores de Lyon.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17684\" aria-describedby=\"caption-attachment-17684\" style=\"width: 690px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/joseph-fouche-mitrailleur-de-lyon-gravure-janvier-1794.png\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17684\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/joseph-fouche-mitrailleur-de-lyon-gravure-janvier-1794-300x225.png\" alt=\"\" width=\"690\" height=\"518\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/joseph-fouche-mitrailleur-de-lyon-gravure-janvier-1794-300x225.png 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/joseph-fouche-mitrailleur-de-lyon-gravure-janvier-1794-768x576.png 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/joseph-fouche-mitrailleur-de-lyon-gravure-janvier-1794-678x509.png 678w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/joseph-fouche-mitrailleur-de-lyon-gravure-janvier-1794-326x245.png 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/joseph-fouche-mitrailleur-de-lyon-gravure-janvier-1794-80x60.png 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/joseph-fouche-mitrailleur-de-lyon-gravure-janvier-1794.png 818w\" sizes=\"auto, (max-width: 690px) 100vw, 690px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17684\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Fouch\u00e9 en Lyon, grabado 1794<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nadie, ni su m\u00e1s fiel y concienzudo bi\u00f3grafo, Madelin puede realmente decirnos de qu\u00e9 fu\u00e9 viviendo en esos a\u00f1o de miseria. No cobra ya sueldo como diputado; su fortuna personal la ha perdido en una rebeli\u00f3n de Santo Domingo; nadie se atreve a colocar p\u00fablicamente, a dar trabajo al m\u00edtrailleur de Lyon; todos los amigos le han abandonado, evitan su encuentro. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se ocupa en los negocios m\u00e1s extra\u00f1os y oscuros, y, seg\u00fan dicen, no es una f\u00e1bula, sino un hecho ver\u00eddico, que el futuro Duque de Otranto se dedic\u00f3 por entonces a cebar cerdos. Pero no tarda en ocuparse en un negocio mucho menos limpio: el de esp\u00eda de Barras, el \u00fanico de los nuevos poderosos que con una extra\u00f1a compasi\u00f3n sigue recibiendo al desgraciado. Naturalmente, no en la sala de audiencia del Ministerio, sino en cualquier parte, a oscuras; all\u00ed le echa al pordiosero pertinaz, de vez en cuando, como una limosna, un peque\u00f1o negocio sucio: un aprovisionamiento al ej\u00e9rcito, un viaje de inspecci\u00f3n; siempre un diminuto lucro que sostiene por quince d\u00edas a flote al engorroso. Pero a trav\u00e9s de esas m\u00faltiples pruebas descubre en Fouch\u00e9 su verdadero talento. Barras tiene ya entonces una serie de proyectos pol\u00edticos, desconf\u00eda de sus colega y para ello puede utilizar muy bien a un sopl\u00f3n que no pertenezca a la pol\u00edtica oficial: una especie de detective particular. Para eso sirve Fouch\u00e9 divinamente. Escucha y esp\u00eda, penetra en las casas por las escaleras de servicio, obtiene de todos los conocidos el chismorreo del d\u00eda y va con esta sucia baba del p\u00fablico, secretamente, donde esta B arras. Y cuanto m\u00e1s ambicioso se va haciendo Barras, mientras m\u00e1s \u00e1vidamente vislumbran sus proyectos un golpe de Estado, le es m\u00e1s preciso Fouch\u00e9. Hace ya mucho tiempo que le estorban en el Directorio (el Consejo de los cinco, que domina ahora en Francia) las dos \u00fanicas personas honradas -Carnot sobre todo, el hombre recto de la Revoluci\u00f3n Francesa- y trata de desembarazarse de ellos. Pero quien proyecta un golpe de Estado y trama conspiraciones necesita, sobre todo, hombres \u00e0 tout faire, bravis y bulos, como los llaman los italianos; personas sin car\u00e1cter y en quienes, no obstante, se puede confiar; para eso sirve Fouch\u00e9 como nadie. El destierro es su escuela para la carrera y en ella desarrolla su talento futuro como maestro de la Polic\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por fin, tras larga, interminable noche de existencia aterida, de oscuridad, de miseria, otea Fouch\u00e9 un aire matinal. Un nuevo se\u00f1or se instala en Par\u00eds, un nuevo poder naciente. Fouch\u00e9 decide servirle. Este nuevo poder es el dinero. Apenas reposan Robespierre y los suyos sobre las duras tablas, surge el dinero, omnipotente, y cuenta nuevamente con miles de vasallos y esclavos. Magn\u00edficos coches con caballos cuidadosamente almohazados y con arreos nuevos ruedan otra vez por las calles; dentro van, medio desnudas, como diosas griegas, encantadoras mujeres, envueltas en preciosas sedas y muselinas. En el Bois pasea a caballo la jeunesse dor\u00e9e, con blancos y ce\u00f1idos pantalones de nanqu\u00edn y fracs amarillos, marrones y rojos. En las manos, llenas de sortijas, llevan fustas con pu\u00f1os de oro, que utilizan tambi\u00e9n con gusto contra los terroristas de anta\u00f1o; se hacen buenos negocios en las tiendas de perfumes y en las joyer\u00edas; se abren como por ensalmo quinientos, seiscientos salones de baile y caf\u00e9s; se construyen chal\u00e9ts y se compran casas; se va al teatro, se juega a la Bolsa y se apuesta; se compra y se vende y se juega por miles detr\u00e1s de las cortinas de damasco del Palais Royal. El dinero ha vuelto, soberano, insolente y audaz. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPero donde estaba el dinero entre 1791 y 1795 en Francia? Donde siempre&#8230; No hizo mas que esconderse. Lo mismo que en Alemania y en Austria, durante el per\u00edodo del miedo comunista, en Igig; los ricos se fingieron repentinamente muertos; se escondieron los ricos franceses, pues a todo el que bajo el r\u00e9gimen de Robespierre toleraba a su alrededor el lujo m\u00e1s m\u00ednimo, es m\u00e1s: al que tan s\u00f3lo se acercaba al lujo, se le tomaba por mauva\u00eds riche y se le miraba como sospechoso; era desagradable que le tuvieran a uno por adinerado. Pero de nuevo s\u00f3lo el rico val e hoy. Afortunadamente, es \u00e9sta la \u00e9poca (como siempre en el caos) para hacer dinero. Las fortunas cambian de due\u00f1o; las fincas son vendidas, y con ello se gana; las propiedades de los emigrados son subastadas, y con ello se gana; a los condenados se les confiscan los bienes, y con ello se gana; los asignados bajan diariamente; una fiebre fren\u00e9tica de inflaci\u00f3n conmueve al pa\u00eds, y con ello se gana. En todo se puede ganar, si se tienen manos h\u00e1biles y osadas y relaciones en el Gobierno. Pero hay, sobre todo, una fuente que mana con abundancia sin igual, magn\u00edfica: la guerra. Ya en 1791, al empezar, hab\u00edan hecho unos cuantos el descubrimiento (como lo hicieran unos cuantos tambi\u00e9n en 1914) de que se puede sacar muy buen provecho de la guerra, que devora los hombres y destruye los valores; pero en aquella ocasi\u00f3n se echaron con sa\u00f1a al cuello de los accapareurs Robespierre y Saint -Just, los incorruptibles. Mas ahora, gracias a Dios, han sido liquidados esos Catones, se oxida la guillotina en el granero, y los accapareurs y proveedores del ej\u00e9rcito ven llegar una \u00e9poca de oro. Ya se pueden vender tranquilamente zapatos malos por dinero bueno, llenarse bien los bolsillos de anticipos y requisas. Naturalmente, con la condici\u00f3n de que le sean a uno asignados los pedidos. Por eso siempre requieren estos asuntos un mediador a prop\u00f3sito, un corredor bien acreditado y accesible, que abra desde dentro a los especuladores la puerta del establo que conduce al pesebre abundante del Estado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para estos negocios sucios es Jos\u00e9 Fouch\u00e9 el hombre ideal. La miseria le ha arrebatado por completo la conciencia republicana; su odio al dinero es una idea arrinconada ya; se le puede comprar barato al medio muerto de hambre. Y, por otra parte, tiene las mejores \u00abrelaciones\u00bb, pues entra y sale (como esp\u00eda) en la antesala de Barras, el presidente del Directorio. As\u00ed se convierte, de la noche a la ma\u00f1ana, el comunista radical de 1793, que quiso mandar amasar a toda costa el \u00abpan de la Igualdad\u00bb, en el \u00edntimo de los nuevos banqueros republicanos, que cumple y ama\u00f1a, por una buena comisi\u00f3n, todos sus deseos y asuntos. Por ejemplo, el accapareur Hinguerlot, uno de los mas audaces y desalmados agiotistas de la Rep\u00fablica (Napole\u00f3n le odiaba), es objeto de una acusaci\u00f3n molesta; ha obrado demasiado osadamente y, como proveedor, ha provisto su bolsa con entusiasmo excesivo y le han metido en un pleito que le puede costar mucho dinero y quiz\u00e1 la cabeza. \u00bfQu\u00e9 hacer en tales circunstancias, entonces como ahora? Se dirige uno a alguna persona que tenga buenas relaciones \u00abarriba\u00bb, que tenga influencia pol\u00edtica y privada y que pueda \u00abarreglar\u00bb el enojoso asunto. Se dirige, pues, a Fouch\u00e9, el moscard\u00f3n de Barras, que engrasa enseguida sus botas y corre a casa del omnipotente (la carta se encuentra impresa en sus Memorias), y, efectivamente, el asunto, poco limpio, es ahogado silenciosamente sin dolor. A cambio de esto le interesa Hinguerlot en las provisiones del ej\u00e9rcito y en los negocios burs\u00e1tiles. Lapp\u00e9tit vient en mangeant. Fouch\u00e9 descubre en 1797 que el dinero huele mucho mejor que la sangre de 1793 y funda, gracias a sus nuevas \u00abrelaciones\u00bb, de una parte con los nuevos grandes financieros y de otra con el Gobierno corrupto, una nueva Compa\u00f1\u00eda de aprovisionamiento para el ej\u00e9rcito de Scherer. Los soldados del buen general recibir\u00e1n calzado detestable, pasaran fr\u00edo con sus abrigos delgados y ser\u00e1n batidos en los llanos de Italia; pero es m\u00e1s importante que la Compa\u00f1\u00eda Fouch\u00e9-Hinguerlot, y seguramente el mismo Barras, obtenga una substanciosa ganancia. Ha des aparecido el asco ante el \u00abmetal despreciable y nocivo\u00bb, que proclamaba a\u00fan hace tres a\u00f1os con tanta elocuencia el ultrajacobino y supercomunista Fouch\u00e9, y han sido olvidados tambi\u00e9n los ataques de odio contra los \u00abmalos ricos\u00bb y aquello de que \u00abel buen republicano s\u00f3lo necesita al d\u00eda pan, hierro y cuarenta escudos\u00bb. Ahora es su lema, al fin, ser tambi\u00e9n rico. En el destierro ha conocido Fouch\u00e9 el poder del dinero y se rinde ante \u00e9l para servirle, como ante todo poder. Demasiado tiempo, demasiado dolorosamente ha sufrido el horrible \u00abestar abajo\u00bb, en la suciedad del desprecio y de la miseria&#8230; Ahora se empina con todas sus fuerzas hacia ese mundo donde se compra por dinero el Poder, porque desde el Poder se acu\u00f1a nuevamente el dinero. El trabajo de zapa ha excavado ya la primera galer\u00eda en la m\u00e1s pr\u00f3diga de todas las minas; ha dado el primer paso en el camino fant\u00e1stico que va desde la miserable buhardilla de un quinto piso a la residencia ducal; desde la nada, a una fortuna de veinte millones de francos.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17685\" aria-describedby=\"caption-attachment-17685\" style=\"width: 669px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/segunda-guerra-de-la-coalici\u00f3n.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17685 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/segunda-guerra-de-la-coalici\u00f3n.jpg\" alt=\"\" width=\"669\" height=\"490\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/segunda-guerra-de-la-coalici\u00f3n.jpg 669w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/segunda-guerra-de-la-coalici\u00f3n-300x220.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/segunda-guerra-de-la-coalici\u00f3n-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 669px) 100vw, 669px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17685\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Guerra de la Segunda Coalici\u00f3n 1799 &#8211; 1802, los franceses entran en Mil\u00e1n<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Desde que Fouch\u00e9 arroj\u00f3 el peso desagradable de los principios revolucionarios, se ha vuelto muy \u00e1gil; s\u00fabitamente se encuentra otra vez con el pie en el estribo. Su amigo Barras no hace s\u00f3lo transacciones financieras oscuras sino tambi\u00e9n negocios pol\u00edticos sucios. Con toda cautela quiere vender la Rep\u00fablica por un t\u00edtulo de duque y un mont\u00f3n de dinero a Luis XVIII. En esto le estorba \u00fanicamente la presencia de colegas decentes, republicanos como Carnot, que siguen creyendo en la Rep\u00fablica y que no quieren comprender que los ideales s\u00f3lo sirven para ganar con ellos. Y en el golpe de Estado que di\u00f3 Barras el 18 de Fructidor, que le desembaraza de este molesto vigilante ayud\u00f3 Fouch\u00e9, sin duda alguna, a su compa\u00f1ero de negocio minando el terreno, pues apenas es su protector Barras se\u00f1or ilimitado del Consejo de los Cinco, del Directorio renovado, se abre camino impetuosamente el enemigo de la luz y pide su premio. \u00a1Que Barras le coloque en la pol\u00edtica, en el ej\u00e9rcito, en alg\u00fan sitio, en alguna misi\u00f3n donde se puedan llenar bien los bolsillos y donde se pueda uno reponer de los a\u00f1os de miseria! Barras, que necesita a este hombre, apenas puede negarse al mediador de sus negocios sucios. No obstante, el nombre de Fouch\u00e9, el mitrailleur de Lyon, apesta a\u00fan demasiado a sangre para comprometerse con \u00e9l p\u00fablicamente en Par\u00eds durante la luna de miel de la reacci\u00f3n. As\u00ed le manda Barras, por lo pronto, como representante del Gobierno a Italia, al ej\u00e9rcito, y luego a la Rep\u00fablica b\u00e1tava, a Holanda, para llevar a cabo negociaciones secretas, pues sabe muy bien Barras que es maestro en el juego de intrigas subterr\u00e1neas; pero lo tendr\u00e1 que sentir pronto, intensamente, en la propia carne. En 1798 es, pues, Fouch\u00e9 embajador de la Rep\u00fablica francesa: otra vez tiene el pie en el estribo. Lo mismo que anta\u00f1o en su misi\u00f3n sangrienta, desarrolla ahora, en la diplomacia, la misma energ\u00eda glacial; particularmente en Holanda alcanza r\u00e1pidos \u00e9xitos. Envejecido en experiencias tr\u00e1gicas, madurado en \u00e9pocas tempestuosas, suavizado en la forja dura de la miseria, demuestra Fouch\u00e9 su antigua energ\u00eda aliada a una nueva precauci\u00f3n. Pronto ven los de \u00abarriba\u00bb, los nuevos se\u00f1ores, que es un hombre que se puede utilizar, que baila al son que le tocan y brinca con el dinero; atento hacia los de arriba, sin miramientos para los de abajo, es el verdadero y h\u00e1bil navegante en aguas movidas. Y como la nave del Gobierno se tambalea cada vez con m\u00e1s peligro y amenaza estrellarse en su rumbo inseguro, toma el Directorio, el 3 de Termidor del a\u00f1o 1799, una decisi\u00f3n inesperada: Jos\u00e9 Fouch\u00e9, en misi\u00f3n secreta en Holanda, es nombrado s\u00fabitamente, de la noche a la ma\u00f1ana, ministro de Polic\u00eda de la Rep\u00fablica francesa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a1Jos\u00e9 Fouch\u00e9, ministro! Par\u00eds se estremece como por un tiro de ca\u00f1\u00f3n. \u00bfComienza otra vez el terror, para que suelten de la cadena a este perro de presa, al mitrailleur de Lyon, al profanador de hostias y saqueador de iglesias, al amigo del anarquista Babceuf? \u00bfTraer\u00e1n ahora tambi\u00e9n -\u00a1Dios nos libre!- a Callot d&#8217;Herbois y a Billaud de las islas infectas de la Guayana y volver\u00e1n a colocar la guillotina en la Plaza de la Rep\u00fablica? \u00bfSe amasar\u00e1, por \u00faltimo, otra vez el \u00ab<em>pan de la Igualdad<\/em>\u00bb? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfVolver\u00e1n a instituirse los \u00abcomit\u00e9s filantr\u00f3picos\u00bb que sacan el dinero a la gente rica? Par\u00eds, que lleva ya alg\u00fan tiempo intranquilo, con sus mil quinientos salones de baile, con sus magn\u00edficas tiendas y su jeunesse dor\u00e9e, se asusta. Los ricos y los burgueses tiemblan de nuevo como en 1792. S\u00f3lo los jacobinos est\u00e1n contentos, los \u00faltimos republicanos. \u00a1Por fin, tras tremendas persecuciones, est\u00e1 en el Poder uno de los suyos, el m\u00e1s audaz, el m\u00e1s radical, el mas inflexible! \u00a1Por fin se tendr\u00e1 en jaque a la reacci\u00f3n, y la Rep\u00fablica quedara limpia de realistas y conspiradores! <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero \u00a1cosa extra\u00f1a! Unos y otros se preguntan a los pocos d\u00edas: \u00bfse llama este ministro de Polic\u00eda verdaderamente Jos\u00e9 Fouch\u00e9? Otra vez se ha probado por la experiencia la sabia m\u00e1xima de Mirabeau (hoy a\u00fan valedera para los socialistas) que los jacobinos, como ministros, dejan de ser jacobinos. Y as\u00ed, los labios que anta\u00f1o goteaban sangre, rebosan ahora b\u00e1lsamo de palabras conciliatorias. Orden, calma, seguridad; estas palabras se repiten constantemente en las proclamas pol\u00edticas del ex terrorista. Combatir el anarquismo es su principal divisa. La libertad de la Prensa tiene que ser limitada, hay que dar fin a los eternos discursos de excitaci\u00f3n. Orden, orden, calma y seguridad&#8230; Ni Metternich, ni Seldnitzki, ni el mayor archirreaccionario del Imperio austriaco han escrito decretos mas conservadores que Jos\u00e9 Fouch\u00e9, el mitrailleur de Lyon. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los burgueses respiran: \u00a1<em>que \u00abPaulus\u00bb ha salido este \u00abSaulus<\/em>\u00bb! Pero los verdaderos republicanos rabian de indignaci\u00f3n en sus juntas. Han aprendido poco en estos a\u00f1os, a\u00fan pronuncian discursos y m\u00e1s discursos enfurecidos, amenazan al Directorio, a los ministros y a la Constituci\u00f3n con frases de Plutarco. Se manifiestan con los mismos feroces ademanes que si vivieran a\u00fan Danton y Marat, como si pudieran, igual que entonces, agrupar, tocando a rebato, cientos de miles de hombres de los arrabales. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, esos enredos molestos intranquilizan por fin al Directorio. \u00bfQue se puede hacer contra ellos? Preguntan sus colegas al reci\u00e9n elegido ministro de Polic\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Cerrar el club<\/em>\u00bb, contesta \u00e9ste, imp\u00e1vido. Incr\u00e9dulos, le miran los dem\u00e1s y preguntan cuando se ha de tomar esta medida audaz. \u00ab<em>Ma\u00f1ana<\/em>\u00bb, contesta tranquilamente Fouch\u00e9. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, efectivamente, a la noche siguiente se dirige Fouch\u00e9, presidente que fu\u00e9 de los jacobinos, al club radical de la rue du Bac. En este c\u00edrculo ha latido durante todos estos a\u00f1os el coraz\u00f3n de la revoluci\u00f3n. Son los mismos hombres ante los que Robespierre, Danton y Marat, ante los que \u00e9l mismo pronunciaron discursos apasionados. Despu\u00e9s de la ca\u00edda de Robespierre, despu\u00e9s de la derrota de Babceuf, vive \u00fanicamente en el Club du Man\u00e8ge el recuerdo de los d\u00edas tumultuosos de la revoluci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17686\" aria-describedby=\"caption-attachment-17686\" style=\"width: 650px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/club-jacobinos.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17686\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/club-jacobinos-300x242.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"524\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/club-jacobinos-300x242.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/club-jacobinos-768x619.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/club-jacobinos-1024x825.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/club-jacobinos.jpg 1400w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17686\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Club de los jacobinos<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero el sentimentalismo no es cosa de Fouch\u00e9; puede, cuando quiere, olvidar, de manera fant\u00e1sticamente r\u00e1pida, su pasado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El antiguo profesor de Matem\u00e1ticas del Oratorio mide siempre \u00fanicamente el paralelogramo de las fuerzas reales. Sabe que la idea republicana esta aniquilada, los mejores caudillos, los hombres de acci\u00f3n, est\u00e1n bajo tierra: as\u00ed se han ido rebajando todos los clubes desde hace tiempo hasta convertirse en casinos de charlatanes, que se quitan la palabra de la boca. En 1799 ya han bajado de valor las frases de Plutarco y las palabras patri\u00f3ticas, lo mismo que los asignados. Se ha fraseado y se ha impreso billetes en demas\u00eda. Francia esta harta (\u00bfquien lo ha de saber mejor que el ministro de Polic\u00eda?) de abogados, oradores y renovadores, cansada de decretos y leyes; no quiere m\u00e1s que tranquilidad, orden, paz y clara situaci\u00f3n econ\u00f3mica; igual que despu\u00e9s de unos a\u00f1os de guerra, despu\u00e9s de unos a\u00f1os de revoluci\u00f3n y de \u00e9xtasis colectivo, el ego\u00edsmo irresistible del\u00a0 individuo, de la familia, reclama su derecho. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el momento preciso en que pronuncia uno de esos republicanos un discurso fogoso, se abre la puerta y, con su uniforme de ministro, entra Fouch\u00e9 acompa\u00f1ado de los gendarmes. Con mirada fr\u00eda mira asombrado la reuni\u00f3n, que se apresura a levantarse de sus asientos: \u00a1que adversarios tan miserables! Desde hace tiempo, sucumbieron los hombres de acci\u00f3n, los hombres de esp\u00edritu de la Revoluci\u00f3n, sus h\u00e9roes y sus fan\u00e1ticos; \u00fanicamente quedaron los charlatanes, y contra los charlatanes basta un gesto en\u00e9rgico. Sin vacilar sube a la tribuna; por primera vez, al cabo de seis a\u00f1os, oyen los jacobinos su voz fr\u00eda y sobria, pero no para excitar, en nombre de la Libertad, el odio contra los d\u00e9spotas: el hombrecillo desmedrado declara tranquilamente la disoluci\u00f3n del club. La sorpresa es tan grande que nadie opone resistencia. No se indignan ni se arrojan, como siempre juraron, con los pu\u00f1ales contra el aniquilador de la Libert ad. Balbucean nada m\u00e1s; se repliegan y desalojan, estupefactos, el sal\u00f3n. Fouch\u00e9 calculo bien: contra hombres hay que luchar; a los charlatanes se los derriba con un gesto.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora que esta desalojado el sal\u00f3n avanza lentamente hacia la puerta, la cierra y se mete la llave en el bolsillo. Y con esta vuelta de llave ha terminado, efectivamente, la Revoluci\u00f3n francesa. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un cargo es seg\u00fan quiere el hombre que lo desempe\u00f1a. Cuando Fouch\u00e9 toma posesi\u00f3n del Ministerio de Polic\u00eda, admite con esto el desempe\u00f1o de una funci\u00f3n absolutamente subalterna, una especie de subprefectura del Ministerio del Interior. Debe vigilar e informar, recoger el material para la pol\u00edtica exterior e interior, con el que luego operan, como reyes, los se\u00f1ores del Directorio. Pero apenas tiene Fouch\u00e9 tres meses el poder en sus manos, notan sus protectores, asustados, asombrados e indefensos ya, que no vigila solamente hacia abajo, sino tambi\u00e9n hacia arriba; que el ministro de Polic\u00eda vigila a los dem\u00e1s ministros, al Directorio, a los generales y a toda la pol\u00edtica. Su red se extiende sobre todos los cargos y funciones, a sus manos llegan todas las noticias, hace pol\u00edtica al margen de la pol\u00edtica, guerra al margen de la guerra y ensancha en todas direcciones los l\u00edmites de sus poderes. Hasta que, por fin, Talleyrand define con enojo el cargo de ministro de Polic\u00eda: \u00ab<strong><em>El ministro de Polic\u00eda es un hombre que se ocupa, en primera l\u00ednea, de todos los asuntos que le importan, y en segundo lugar, de todos los que no le importan<\/em><\/strong>\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Magn\u00edficamente esta montada esta m\u00e1quina complicada, este aparato de vigilancia de todo un pa\u00eds. Mil noticias llegan todos los d\u00edas a la casa del Qua\u00ed Voltaire. Al cabo de un par de meses ha llenado el pa\u00eds de esp\u00edas, agentes secretos y moscardones. Pero no hay que figurarse sus esp\u00edas como detectives burgueses, corrientes y vulgares que atisban el chismorreo del d\u00eda con los porteros, en las tabernas, en los burdeles y en las iglesias. Los agentes de Fouch\u00e9 llevan galones de oro, levita de diplom\u00e1tico y sutiles trajes de encaje; charlan en los salones del Faubourg Saint -Germain y, por otra parte, se introducen, disfrazados de patriotas, en las sesiones secretas de los jacobinos. En la lista de sus mercenarios se encuentran marqueses y duquesas con los nombres m\u00e1s ilustres de Francia. Y hasta puede alardear (caso fant\u00e1stico) de tener a su servicio a la mujer mas preeminente del pa\u00eds, a Josefina Bonaparte, la futura Emperatriz. En el despacho de su se\u00f1or y futuro Emperador est\u00e1, vendido a Fouch\u00e9, el secretario; en Hartwell ha soborna do al cocinero del rey Luis XVIII. No hay charla de que no tenga referencia, no hay carta que no se abra. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En el ej\u00e9rcito, entre los comerciantes, entre los diputados, en las tabernas y en las asambleas, a todas partes llega el o\u00eddo vigilante del ministro de Polic\u00eda, invisible, y todas estas noticias van diariamente a parar a su mesa de bur\u00f3crata. All\u00ed se examinan las denuncias, en parte aut\u00e9nticas y de trascendencia, en parte insignificantes, y se estudian y comparan hasta que surge, entre mil claves, la noticia clara. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La informaci\u00f3n lo es todo, en la guerra como en la paz, en la pol\u00edtica como en la econom\u00eda. El Poder no se funda, en la Francia de 1799, en el terror, sino en la informaci\u00f3n. La informaci\u00f3n en torno de estos tristes termidoristas, para saber cu\u00e1nto dinero acepta cada uno, por quien es sobornado, por cu\u00e1nto se le compra. As\u00ed se le puede tener a raya, en una situaci\u00f3n de dependencia respecto del superior; la informaci\u00f3n sobre las conspiraciones, en parte para batirlas y en parte para acelerarlas, permite llevar la maniobra pol\u00edtica siempre del lado favorable. El saber por adelantado las noticias del teatro de la guerra y de las negociaciones de la paz, permite operar en la Bolsa con financieros complacientes y, finalmente, hacerse un capital. As\u00ed, esta maquina de noticias en manos de Fouch\u00e9 produce constantemente dinero, y el dinero, a su vez, sirve de engrase para mantenerla rodando silenciosamente. De las casas de juego, de los burdeles, de las casas de banca, fluyen contribuciones discretas que ascienden a millones, que van a parar a su mano, para transformarse all\u00ed en soborno; el soborno, a su vez, trae nuevas informaciones&#8230; As\u00ed no se para ni falla jam\u00e1s esta maquinaria enorme y refinada de la Polic\u00eda, que un solo hombre cre\u00f3 de la nada en pocos meses, gracias a su inmensa energ\u00eda y a su genio psicol\u00f3gico.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero lo m\u00e1s genial de esta maquinaria incomparable de Fouch\u00e9 es que s\u00f3lo funciona regida por su mano. En alg\u00fan sitio tiene un tornillo secreto que si se saca hace detenerse s\u00fabitamente la rotaci\u00f3n vertiginosa. Fouch\u00e9 lo previene todo desde el primer momento, por si alg\u00fan d\u00eda cayera en desgracia. Sabe que si le despiden basta una simple manipulaci\u00f3n para paralizar enseguida la m\u00e1quina por \u00e9l construida. Pues no ha creado el servicio para el Estado, ni para el Directorio, ni para Napole\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17687\" aria-describedby=\"caption-attachment-17687\" style=\"width: 484px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/convencion-nacional.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17687 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/convencion-nacional.jpg\" alt=\"\" width=\"484\" height=\"641\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/convencion-nacional.jpg 484w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/convencion-nacional-227x300.jpg 227w\" sizes=\"auto, (max-width: 484px) 100vw, 484px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17687\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Convenci\u00f3n Nacional <\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este d\u00e9spota crea su obra \u00fanicamente para su propia utilidad. No piensa dar cuenta, seg\u00fan es su deber, del resultado de todas las informaciones que sedimenta qu\u00edmicamente en su retorta polic\u00edaca; s\u00f3lo comunica lo que quiere comunicar, con ego\u00edsmo, sin miramientos; \u00bfpara qu\u00e9 hacer m\u00e1s listos a los imb\u00e9ciles en el Directorio y dejarles ver sus cartas? Deja salir de su laboratorio exclusivamente lo que le es \u00fatil, lo que le es imprescindiblemente necesario para su propia ventaja; los dardos y los venenos eficaces los guarda cuidadosamente en su arsenal particular para su venganza personal, para sus asesinatos pol\u00edticos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Siempre sabe Fouch\u00e9 m\u00e1s de lo que creen en el Directorio que sabe, y por eso es peligroso e imprescindible a la vez para todos. Sabe de las negociaciones de Barras con los realistas, de las pretensiones a la corona de Bonaparte, de las maquinaciones de los jacobinos o de los reaccionarios; pero nunca descubre esos secretos cuando se entera de ellos, sino cuando le parece ventajoso descubrirlos. A veces acelera las conspiraciones, a veces las refrena, a veces las provoca artificialmente, a veces las descubre ruidosamente (y avisa al mismo tiempo a los interesados para que se pongan a tiempo a salvo); siempre hace doble, triple, cu\u00e1druple juego, y el enga\u00f1ar y burlarse en todas direcciones se convierte poco a poco en pasi\u00f3n. Para ello se necesita, naturalmente, plena consagraci\u00f3n de fuerza y tiempo: esto no lo escatima Fouch\u00e9, cuya jornada de trabajo es de diez horas. Antes de permitir a otro una ojeada en sus secretos polic\u00edacos, prefiere estar sentado desde la ma\u00f1ana hasta la noche en su despacho. Examina todos los papeles y despacha cada acta personalmente. Toma declaraciones a cada acusado importante, solo, con las puertas cerradas, en su gabinete, para que nadie se entere -ni siquiera sus subalternos-de los pormenores decisivos; y as\u00ed tiene, poco a poco, como confesor voluntario de todo el pa\u00eds, los secretos de todos en su mano. Otra vez reina por terrorismo, como anta\u00f1o en Lyon; pero no utiliza ya la tosca hacha mort\u00edfera, sino el veneno ps\u00edquico del miedo, de la conciencia intranquila, del sentirse espiado y del saberse descubierto. Con ello mete el resuello en el cuello a millares de seres. La m\u00e1quina de 1792, la guillotina, inventada para suprimir toda resistencia contra el Estado, es una herramienta torpe comparada con la maquinaria polic\u00edaca, combinada y refinada por la superioridad espiritual del Jos\u00e9 Fouch\u00e9 de 1799. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De este instrumento, que \u00e9l mismo se ha construido a medida de su mano, se sirve Jos\u00e9 Fouch\u00e9 como artista consumado.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Conoce el m\u00e1s alto secreto del Poder, que consiste en disfrutar su posesi\u00f3n secretamente, y utilizarlo con tacto econ\u00f3mico. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pasaron los tiempos de Lyon en los que prohib\u00edan la entrada al aposento del omnipotente feroces guardias de la Revoluci\u00f3n con bayonetas caladas. Ahora se re\u00fanen en su antesala las se\u00f1oras del Faubourg Saint-Germain y las recibe con gusto. Sabe lo que quieren: una ruega tachen de la lista de emigrados a un pariente, otra quiere proporcionar una colocaci\u00f3n buena a un primo, la tercera, acallar un pleito fatal. A todas se muestra Fouch\u00e9 igualmente amable. \u00bfPara qu\u00e9 hacerse ingrato a cualquiera de los partidos, a los jacobinos o a los realistas, a los moderados o a los bonapartistas, si no se sabe qui\u00e9n ha de gobernar ma\u00f1ana? De tal modo se muestra, el que fu\u00e9 terrorista temido, el hombre m\u00e1s suave y conciliador. p\u00fablicamente truena en sus discursos y proclamas contra realistas y anarquistas; pero, en secreto, por bajo manga, los aviva o soborna. Evita procesos ruidosos, sentencias de muerte crueles; a \u00e9l le basta el adem\u00e1n de la violencia, en vez de la violencia misma; el verdadero Poder subterr\u00e1neo en el Estado, en vez de la enga\u00f1ifa vana que ostentan Barras y sus colegas con sus sombreros de plumas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed sucede que a los pocos meses se ha convertido el demonio de Fouch\u00e9 en el \u00eddolo de todos; pues \u00bfqu\u00e9 ministro o estadista ser\u00e1 en todos los tiempos y en todas partes el m\u00e1s estimado sino el que deje que hablen con \u00e9l, que vea tranquilamente como se gana dinero o incluso ayude a ganarlo, o a alcanzar cargos, que haga a todos concesiones y que cierre ben\u00e9volamente los ojos severos, siempre que uno no meta la nariz demasiado en pol\u00edtica o que no le estorbe en sus propios proyectos? \u00bfNo es mejor comprar las convicciones o conseguirlas por adulaci\u00f3n, que sacar los ca\u00f1ones a la calle? \u00bfNo es mejor llamar a los exaltados al gabinete secreto y ense\u00f1arles all\u00ed en un caj\u00f3n su sentencia de muerte firmada, que hacerla ejecutar verdaderamente? Claro que sabe poner sin contemplaciones la mano dura donde advierte verdadera rebeli\u00f3n. Mas para el que se esta quieto y no se levanta contra el mando, alardea el viejo terrorista de tolerancia sacerdotal, m\u00e1s vieja a\u00fan. Conoce el flaco de la Humanidad por el dinero, por el lujo, por los peque\u00f1os vicios, por los placeres \u00edntimos&#8230; Bueno, habeant! Pero hay que estarse quietos&#8230; Los grandes banqueros, perseguidos a muerte hasta este momento bajo la Rep\u00fablica, pueden hoy acaparar y ganar dinero tranquilamente: Fouch\u00e9 les proporciona noticias y ellos a \u00e9l parte de la ganancia. La Prensa, que era bajo Marat y Desmoulins una fiera rabiosa y sanguinaria, \u00a1qu\u00e9 sol\u00edcita le lame los pies! Tambi\u00e9n ella prefiere las golosinas al l\u00e1tigo. En poco tiempo sustituye a la griter\u00eda de los patriotas privilegiados un reposo bienhechor; Fouch\u00e9 le ha tirado a cada uno un hueso o los ha ahuyentado, con un par de fuertes azotes, a un rinc\u00f3n. Y ya saben sus colegas, ya saben todos los partidos, que es tan agradable y fruct\u00edfero tener a Fouch\u00e9 por amigo como es desagradable hacerle sacar las u\u00f1as de las patitas de terciopelo, y aunque es el hombre m\u00e1s despreciado de todos, por lo mismo que est\u00e1n todos agradecidos a su silencio, tiene, por esta misma raz\u00f3n, un sinf\u00edn de buenos amigos. A\u00fan no se ha reedificado la ciudad destru\u00edda del R\u00f3dano, y ya se han olvidado las mitraillades de Lyon, ya es Jos\u00e9 Fouch\u00e9 un hombre bienquisto. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre todo lo que ocurre en el pa\u00eds tiene Jos\u00e9 Fouch\u00e9 las primeras, las mejores noticias. Nadie sabe tan detalladamente, gracias a una vigilancia de mil cabezas y de dos mil o\u00eddos, hasta los \u00faltimos pliegues de los acontecimientos; nadie conoce la fuerza o la fragilidad de los partidos y de las personas mejor que este observador de nervios fr\u00edos, a trav\u00e9s de su aparato registrador, que marca las m\u00e1s peque\u00f1as oscilaciones de la pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De esta manera, bien pronto comprende Jos\u00e9 Fouch\u00e9, y advierte claramente, que el Directorio est\u00e1 perdido. Sus cinco miembros est\u00e1n en desacuerdo; uno obra a espaldas del otro y s\u00f3lo espera el momento de quitarle de en medio. Los ej\u00e9rcitos vencidos, la econom\u00eda revuelta, el pa\u00eds intranquilo&#8230; As\u00ed no se puede seguir. Fouch\u00e9 husmea que pronto cambiara el viento. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sus agentes le informan de que Barras negocia ya secretamente con Luis XVIII para vender por una corona ducal la Rep\u00fablica a la dinast\u00eda de los Borbones. Sus colegas, en cambio, coquetean con el duque de Orle\u00e1ns o sue\u00f1an con la reconstituci\u00f3n de la Convenci\u00f3n. Pero todos, todos saben que as\u00ed no se puede seguir. La naci\u00f3n esta conmovida por rebeliones interiores, los asignados se deshojan en papeles sin valor, los soldados niegan ya el servicio. Si no re\u00fanen en una nueva fuerza las energ\u00edas dispersas se derrumbar\u00e1 la Rep\u00fablica. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00f3lo un dictador puede salvar l a situaci\u00f3n, y todas las miradas se pierden en el vac\u00edo en busca de uno. \u00ab<strong><em>Necesitamos una cabeza y un sable<\/em><\/strong>\u00bb, dice Barras a Fouch\u00e9, teni\u00e9ndose a s\u00ed mismo secretamente por la cabeza y buscando el sable a prop\u00f3sito. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero Hoche y Joubert, los victoriosos muri eron muy a destiempo para su carrera; Bernadotte es a\u00fan jacobino, y el \u00fanico del que todos saben que ser\u00eda las dos cosas en uno, el sable y la cabeza, Bonaparte, el h\u00e9roe de Arcole y R\u00edvoli, de \u00e9se se han desembarazado por miedo mand\u00e1ndole bien lejos a maniobrar en la arena del desierto egipcio infructuosamente. Con \u00e9l, separado por tantas millas de distancia, no hay que contar. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De todos los ministros es Fouch\u00e9 el \u00fanico que sabe y, entonces que el general Bonaparte, al que creen los dem\u00e1s a la sombra de las pir\u00e1mides, no est\u00e1 tan distante y que desembarcar\u00e1 en breve en Francia. Le hab\u00edan destinado tan lejos por demasiado ambicioso, demasiado popular y dominante; le hab\u00edan destinado a algunos miles de millas de Par\u00eds. Quiz\u00e1s hubo quien respir\u00f3 secretamente cuando destruy\u00f3 Nelson en Abukir la flota, pues \u00bfqu\u00e9 les importa a los intrigantes y pol\u00edticos un par de miles de muertos, si con ello se quitaban de encima a un contrincante? Ahora duermen tranquilos; le saben atado al ej\u00e9rcito y se cuidan bien de no volverle a llamar. Ni un momento suponen que pudiera tener la osad\u00eda de entregar arbitrariamente el mando a otro general y venir a hacerlos saltar de sus blandos divanes; cuentan con todas las posibilidades, menos con Bonaparte. <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_17688\" aria-describedby=\"caption-attachment-17688\" style=\"width: 302px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Consulado.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17688\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Consulado.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"251\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17688\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Consulado<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero Fouch\u00e9 sabe m\u00e1s y de la mejor fuente. Pues quien le conf\u00eda todo y le da cuenta de cada carta, de cada medida, su mejor, su m\u00e1s informado, el m\u00e1s leal de los esp\u00edas pagados, es nada menos que&#8230; la propia mujer de Bonaparte, Josefina Beauharnais. Corromper a esta criolla fr\u00edvola no significa de por s\u00ed un acto grande, pues, despilfarradora loca, esta constantemente en situaciones econ\u00f3micas dif\u00edciles, y aunque Napole\u00f3n le consigna espl\u00e9ndidamente cientos de miles de los fondos del Estado, se filtran como gota de agua en los gastos de una mujer que se compra en un a\u00f1o trescientos sombreros y setecientos vestidos, que no sabe ni ahorrar su dinero, ni su cuerpo, ni su buena reputaci\u00f3n, y la que, adem\u00e1s, est\u00e1 en este momento bastante apesadumbrada. Mientras estaba el peque\u00f1o general fogoso en su campa\u00f1a, en el aburrido pa\u00eds de los mamelucos -al que se la quiso llevar-, se ha dedicado a dormir con un Charle guapo y encantador, y quiz\u00e1 con alg\u00fan otro m\u00e1s; probablemente con su antiguo amante Barras. Esto se lo han tomado a mal los hermanos, est\u00fapidos e intrigantes, Jos\u00e9 y Luciano, y se lo comunicaron a toda prisa al esposo, vehemente y celoso como un turco. Necesita, pues, alguien que la ayude y observe a los hermanos esp\u00edas, vigilando toda 1a correspondencia. Por eso, y adem\u00e1s por un par de rollos de ducados -\u00e9l mismo dice claramente en sus Memorias \u00ab<em>Mil luises de oro<\/em>\u00bb-, entrega la futura Emperatriz a Fouch\u00e9 todos los secretos, y sobre todo el m\u00e1s importante y m\u00e1s peligroso: el del pr\u00f3ximo regreso de Bonaparte. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A Fouch\u00e9 le basta el estar informado. Naturalmente que no piensa en informar a sus superiores el ciudadano ministro de Polic\u00eda. Por lo pronto, no hace mas que estrechar su amistad con la esposa del pretendiente, utiliza las noticias silenciosamente y aguarda los acontecimientos, que, como a hora sabe, no han de dejarse esperar mucho tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El 11 de octubre de 1799 manda llamar el Directorio apresuradamente a Fouch\u00e9. Una novedad incre\u00edble anuncia el heli\u00f3grafo: Bonaparte ha regresado de Egipto y ha desembarcado en Fr\u00e9jus arbitrariamente, sin haber recibido orden de regresar. \u00bfQu\u00e9 hacer ahora? \u00bfDetener enseguida como desertor, al general que abandon\u00f3 su ej\u00e9rcito sin permiso o recibirle amablemente? Fouch\u00e9, que se finge m\u00e1s sorprendido de lo que en verdad est\u00e1, aconseja condescendencia. \u00a1Aguardar, aguardar! <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A\u00fan no ha decidido si estar\u00e1 en pro o en contra de Bonaparte; quiere esperar, por lo tanto, a que se desarrollen tranquilamente los acontecimientos. Pero mientras discuten acaloradamente las cinco cabezas descabezadas del Directorio si se debe perdonar o detener a Bonaparte, a pesar de su deserci\u00f3n, decidi\u00f3 ya la voz del pueblo. Avignon, Lyon, Par\u00eds, le reciben como triunfador; todas las ciudades est\u00e1n iluminadas en su camino; desde el escenario de los teatros se comunica la noticia al p\u00fablico jubiloso; no regresa un subalterno, sino un se\u00f1or, una gran potencia. Apenas est\u00e1 en Par\u00eds, en su casa rue Chantereine (pronto se llamar\u00e1, en su honor, rue de la Victoire), le visitan todos sus amigos y tambi\u00e9n aquellos que comprenden que es \u00fatil pasar pronto por tales. Generales, diputados, ministros, hasta Talleyrand, ofrecen al hombre del sable sus respetos. Y no tarda mucho el ministro de Polic\u00eda, que se encamina en persona hacia la rue Chantereine. Se presenta en casa de Bonaparte. Pero a \u00e9ste le parece este se\u00f1or Fouch\u00e9 una visita bastante indiferente e insignificante, y le deja esperar una hora larga en la antesala como a un suplicante molesto. Fouch\u00e9; este nombre no le dice mucho; personalmente no le conoce; recuerda quiz\u00e1 que un hombre as\u00ed llamado desempe\u00f1\u00f3 un papel bastante triste en los a\u00f1os del terror en Lyon; quiz\u00e1 le encontr\u00f3 tambi\u00e9n como peque\u00f1o esp\u00eda de Polic\u00eda, mal vestido y hambriento, en la antesala de su amigo Barras. De todas maneras, nadie de importancia; alg\u00fan peque\u00f1o mercader que ha pillado ahora un peque\u00f1o Ministerio. A gentes de esta clase se les hace esperar en la antec\u00e1mara. Y\u00a0 efectivamente, Jos\u00e9 Fouch\u00e9 espera pacientemente una hora en la antec\u00e1mara del general, y habr\u00eda esperado una segunda, y una tercera, all\u00ed, sentado en el sill\u00f3n que le llev\u00f3 compasivo un criado, si no hubiera sido descubierto casualmente, en aquella triste situaci\u00f3n, por Real, uno de los conjurados de Bonaparte en el futuro golpe de Estado. Asustado por el descuido desgraciado, Real corre a la habitaci\u00f3n del general y le explica, exaltado, la enorme falta de haber hecho esperar de manera tan ofensiva precisamente a este hombre que, con un solo movimiento de su mano, puede hacer volar como una bomba todo el complot. Se apresura Bonaparte a salir y ruega muy amable e insistentemente que pase Fouch\u00e9 con \u00e9l, se excusa y se entrevistan durante dos horas sin testigos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por primera vez est\u00e1n cara a cara los dos; cuidadosamente examina y mide el uno al otro y calcula si podr\u00e1 serle \u00fatil para sus fines personales. Las personalidades superiores se identifican al vuelo. Enseguida reconoce Fouch\u00e9, en la inaudita din\u00e1mica de este hombre de Poder, el genio invencible del dominio; enseguida reconoce Bonaparte en Fouch\u00e9, con su mirada aguda de fiera, el ayudante util\u00edsimo que con rapidez comprende todo y lo convierte en\u00e9rgicamente en hechos. Nadie -cuenta en Santa Elena- le desarroll\u00f3 entonces tan precisa y claramente toda la situaci\u00f3n de Francia y del Directorio como Fouch\u00e9 en esta primera conversaci\u00f3n de dos horas. Y el que Fouch\u00e9, entre cuyas virtudes no suele brillar la franqueza, diga al pretendiente de la corona enseguida la verdad, muestra que tambi\u00e9n \u00e9l estaba dispuesto a ponerse a su disposici\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Inmediatamente, en la primera hora, est\u00e1n repartidos los papeles de se\u00f1or y criado, de reformador del mundo y de pol\u00edtico de la \u00e9poca; puede empezar el juego. <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_17689\" aria-describedby=\"caption-attachment-17689\" style=\"width: 272px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Gohier.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17689\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Gohier-212x300.jpg\" alt=\"\" width=\"272\" height=\"385\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Gohier-212x300.jpg 212w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Gohier.jpg 348w\" sizes=\"auto, (max-width: 272px) 100vw, 272px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17689\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Louis Gohier<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"> Fouch\u00e9 se conf\u00eda a Bonaparte con extraordinaria solicitud desde su primer encuentro; pero no se entrega en sus manos. No toma parte p\u00fablicamente en la conspiraci\u00f3n que hace caer al Directorio y convierte a Bonaparte en dictador; \u00e9l es demasiado precavido. Para eso est\u00e1 ligado demasiado fuerte, demasiado fielmente a su norma de vida: no decidirse nunca\u00a0 definitivamente mientras no est\u00e9 decidida la victoria. S\u00f3lo pasa algo extra\u00f1o. En las siguientes semanas le ataca al ministro de Polic\u00eda de Francia, siempre de o\u00eddo tan fino y de vista tan aguda, un defecto fatal: repentinamente se queda ciego y sordo. No oye nada de los rumores que se murmuran por la ciudad sobre un inminente golpe de Estado; no ve nada de las cartas que deslizan en sus manos. Todas sus informaciones, que siempre funcionaban con seguridad intachable, parecen fallar de manera m\u00e1gica, y mientras de los cinco miembros del Directorio est\u00e1n ya dos en el complot, y el tercero ganado a medias, no sospecha el ministro de Polic\u00eda, ni lo mas m\u00ednimo, de la existencia de una conspiraci\u00f3n militar. O mejor dicho, finge no sospecharlo. Sus comunicaciones diarias al Directorio no contienen una l\u00ednea sobre el general Bonaparte ni sobre la cl\u00edque que impaciente agita los sables. Pero desde luego, tampoco al otro lado, a Bonaparte, env\u00eda una l\u00ednea, ni una palabra escrita de su mano, \u00fanicamente con silencio traiciona al Directorio; \u00fanicamente con silencio se empe\u00f1a con Bonaparte, y espera, espera. En esos momentos de expectaci\u00f3n, dos minutos antes de la hora decisiva, se siente en su elemento su naturaleza anfibia. Temido por dos partidos, lisonjeado por ambos partidos y sentir, a todo esto, vibrar en la propia mano el fiel de la balanza: para este intrigante apasionado constituye esto el goce de los goces. Es el m\u00e1s maravilloso de todos los juegos, incomparable en emoci\u00f3n con el del tapete verde o con el de Eros, al ver llegar a su desenlace la gran pantomima de la fuerza. Saber en esos minutos que puede acelerar o retardar los acontecimientos y que precisamente este conocimiento le obliga a dominarse, y aunque se queme las manos con deseo de intervenir, no hacer nada, observar s\u00f3lo, con la curiosidad cosquilleante, gozosa, casi viciosa del psic\u00f3logo&#8230; S\u00f3lo un placer as\u00ed enardece a este genio fr\u00edo; s\u00f3lo \u00e9l excita esta sangre turbia, d\u00e9bil, casi aguada, \u00fanicamente esta clase de placer, psicol\u00f3gicamente perverso, espiritualmente voluptuoso, puede embriagar al hombre seco, sin nervios, que es Jos\u00e9 Fouch\u00e9. Y en estos momentos de alta tensi\u00f3n, antes del tiro decisivo, da alas a su siempre hosca severidad una especie de deleite cruel y c\u00ednico. Pues \u00bfc\u00f3mo resolver un placer del esp\u00edritu mejor que con la alegr\u00eda de una broma inocente o cruel? Y as\u00ed bromea Fouch\u00e9, precisamente cuando otros se sienten m\u00e1s amenazados por el peligro; bromea como el juez de Raskolnikow, de manera ingeniosa y verdaderamente diab\u00f3lica, precisamente cuando al culpable le corre por la espalda el escalofr\u00edo. En estos momentos precisamente le agrada la farsa, y as\u00ed arregla esta vez en el instante de m\u00e1s peligro una comedia amable, cuyas bambalinas est\u00e1n colocadas, como quien dice, sobre barriles de p\u00f3lvora. Pocos d\u00edas antes del golpe de Estado (naturalmente, conoce la fecha exacta), organiza una peque\u00f1a reuni\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bonaparte, Real y los dem\u00e1s conspiradores son invitados a esta soiree \u00edntima, y cuando est\u00e1n ya sentados a la mesa se dan cuenta de que esta completa toda su lista y que, por lo tanto, el ministro de Polic\u00eda del Directorio ha invitado a su casa a toda la camarilla que conspira contra el Directorio precisamente. \u00bfQu\u00e9 significa esto? Intranquilos, se miran Bonaparte y los suyos. \u00bfEst\u00e1n acaso los gendarmes ya ante la puerta para apresar de una vez a los conspiradores? Quiz\u00e1 recuerde alguno la historia del banquete terrible que di\u00f3 Pedro el Grande a los Str\u00e9litzes, cuyas cabezas sirvi\u00f3 el verdugo como para postre. Pero nada cruel sucede en casa de Fouch\u00e9&#8230; Al contrario: cuando por fin entra, para mayor sorpresa de los conjurados, otro invitado, nada menos (la broma esta ideada, en verdad, diab\u00f3licamente) que precisamente aquel presidente Gohier, contra el que se dirige la conspiraci\u00f3n, son todos testigos estupefactos de un di\u00e1logo asombroso. El presidente pregunta al ministro de Polic\u00eda por los acontecimientos m\u00e1s recientes. \u00ab<strong>\u00a1<\/strong><em><strong>Bah, siempre lo mismo! -contesta Fouch\u00e9 subiendo, cansado, los p\u00e1rpados, sin mirar a nadie-. Siempre los rumores de conspiraci\u00f3n; pero bien s\u00e9 yo el caso que hay que hacerles. Si hubiese verdaderamente al guna, pronto tendr\u00edamos la prueba en la plaza de la Revoluci\u00f3n<\/strong>.<\/em>\u00bb <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta alusi\u00f3n grave a la guillotina la sienten los conspiradores, asustados, como un cuchillo fr\u00edo por la espalda. \u00bfCon qui\u00e9n de ellos bromea? \u00bfA qui\u00e9n enga\u00f1a? No lo saben; probablemente no lo sabe Fouch\u00e9 mismo, pues s\u00f3lo una cosa en la tierra le hace falta: el deleite de la duplicidad, el encanto ardiente y el peligro punzante del doble juego.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Brissot_et_20_de_ses_complices_condamn\u00e9s_\u00e0_mort_par_le_tribunal_r\u00e9volutionnaire.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17690 size-large\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Brissot_et_20_de_ses_complices_condamn\u00e9s_\u00e0_mort_par_le_tribunal_r\u00e9volutionnaire-1024x700.jpg\" alt=\"\" width=\"1024\" height=\"700\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Brissot_et_20_de_ses_complices_condamn\u00e9s_\u00e0_mort_par_le_tribunal_r\u00e9volutionnaire-1024x700.jpg 1024w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Brissot_et_20_de_ses_complices_condamn\u00e9s_\u00e0_mort_par_le_tribunal_r\u00e9volutionnaire-300x205.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Brissot_et_20_de_ses_complices_condamn\u00e9s_\u00e0_mort_par_le_tribunal_r\u00e9volutionnaire-768x525.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Brissot_et_20_de_ses_complices_condamn\u00e9s_\u00e0_mort_par_le_tribunal_r\u00e9volutionnaire.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tras esta bromita animada vuelve a caer el ministro de Polic\u00eda, hasta la hora de dar el golpe, en un extra\u00f1o letargo; permanece ciego y sordo mientras est\u00e1 sobornada la mitad del Senado, ganado el ej\u00e9rcito. Y, cosa rara, conocido como madrugador, como primero en su despacho, tiene Jos\u00e9 Fouch\u00e9, precisamente el 18 de Brumario, precisamente el d\u00eda del golpe de Estado de Napole\u00f3n, un sue\u00f1o maravillosamente profundo. Hubiera querido dormir hasta durante todo el d\u00eda; pero dos mensajeros del Directorio le sacuden de la cama y le participan al asombrosamente asombrado los acontecimientos extra\u00f1os del Senado, la acumulaci\u00f3n de las tropas y el ya p\u00fablico golpe de Estado. Jos\u00e9 Fouch\u00e9 se frota los ojos verdaderamente sorprendido (aunque hab\u00eda conferenciado la noche antes extensamente con Bonaparte). Pero, desgraciadamente, ya no se puede dormir m\u00e1s o fingir que se duerme. El ministro de Polic\u00eda ha de vestirse e ir al Directorio, donde le recibe el presidente Gohier bruscamente, sin dejarle representar por m\u00e1s tiempo la comedia de la sorpresa. \u00ab<em>Usted ten\u00eda el deber -le grita- de darnos cuenta de un complot semejante; muy bien pudo haberse enterado de \u00e9l su polic\u00eda<\/em>.\u00bb Fouch\u00e9 se traga tranquilamente la groser\u00eda y pide \u00f3rdenes, como si fuese el servidor m\u00e1s fiel. Pero Gohier rehusa con aspereza. \u00abSi el Directorio tiene que dar \u00f3rdenes, se las transmitir\u00e1 a los que sean dignos de su confianza.\u00bb Fouch\u00e9 se sonr\u00ede interiormente: \u00ab\u00a1Este imb\u00e9cil a\u00fan no sabe que su Directorio no tiene ya nada que mandar, que dos de los cinco lo han abandonado y que el tercero se ha vendido!\u00bb \u00bfMas para que ense\u00f1ar a imb\u00e9ciles? Se inclina fr\u00edo y va a su puesto.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 su puesto? Eso es lo que no sabe Fouch\u00e9 a\u00fan de cierto; no sabe si es ministro de Polic\u00eda del viejo o del nuevo Gobierno. Eso depender\u00e1 de que la victoria sea del uno o del otro. Las pr\u00f3ximas veinticuatro horas decidir\u00e1n entre el Directorio o Bonaparte. El primer d\u00eda se presenta propicio a Bonaparte; el Senado, espoleado fuertemente con promesas y sobornado mejor a\u00fan con dinero, cumple todos los deseos de Bonaparte, le hace jefe de las tropas y traslada la sesi\u00f3n de la C\u00e1mara de los Comunes, parte siempre que ha de ganar a la del Consejo de los Quinientos, a Saint -Cloud, donde no hay batallones de trabajadores, ni opini\u00f3n p\u00fablica, ni \u00abpueblo\u00bb, sino \u00fanicamente un parque bello que se puede cerrar herm\u00e9ticamente con dos compa\u00f1\u00edas de granaderos. Pero con esto no est\u00e1 ganada a\u00fan la partida, pues entre estos quinientos hay todav\u00eda unas docenas de personas molestas que no se dejan sobornar ni intimidar; quiz\u00e1s alguno, \u00bfqui\u00e9n lo sabe?, que defender\u00e1 la Rep\u00fablica con pu\u00f1al o pistola contra el pret endiente a la corona. Hay que dominar los nervios y no hay que dejarse llevar por simpat\u00edas de una parte ni de otra, ni por peque\u00f1eces como un juramento, sino permanecer quieto, aguardar, estar sobre aviso hasta que llegue la decisi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_17691\" aria-describedby=\"caption-attachment-17691\" style=\"width: 280px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/sello-jacobino.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17691\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/sello-jacobino.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"346\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17691\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Sello jacobino 1789\u20131792<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y Fouch\u00e9 domina sus nervios. Apenas ha salido Bonaparte a la cabeza de su Caballer\u00eda para Saint-Cloud, apenas le han seguido en carrozas los grandes conjurados Talleyrand, Siey\u00e9s y un par de docenas m\u00e1s, cuando se cierran de pronto, por orden del ministro de Polic\u00eda, las barreras en la periferia de Par\u00eds. Nadie puede alejarse de la capital y nadie puede entrar en ella, excepto los mensajeros del ministro de Polic\u00eda. Nadie de las ochocientas mil personas podr\u00e1 saber, pues, si el golpe tendr\u00e1 \u00e9xito o fracasar\u00e1, \u00fanicamente este hombre decidido. Cada media hora le trae noticias sobre el desarrollo del golpe de Estado un mensajero. Pero tarda en decidirse. Si Bonaparte logra vencer, entonces ser\u00e1 Fouch\u00e9, naturalmente, esta noche su ministro y fiel servidor; si fracasa, permanecer\u00e1 fiel servidor del Directorio; estar\u00e1 dispuesto, con adem\u00e1n fr\u00edo y complaciente, a detener al \u00abrebelde\u00bb. Las noticias que recibe son bastante contradictorias. Mientras Fouch\u00e9 domina maravillosamente sus nervios, Bonaparte, el m\u00e1s fuerte de los dos, pierde los suyos por completo; este 18 de Brumario, que brinda a Bonaparte el dominio de toda Europa, es, por extra\u00f1a iron\u00eda quiz\u00e1s, el d\u00eda m\u00e1s d\u00e9bil en la vida personal de este gran hombre. Decidido ante los ca\u00f1ones, se desconcierta Bonaparte siempre que ha de ganar a la gente con palabras.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Acostumbrado durante a\u00f1os enteros a mandar, ha olvidado el arte de solicitar. Puede agarrar una bandera y montar a la cabeza de sus granaderos; puede aniquilar ej\u00e9rcitos; pero amedrentar desde la tribuna a un par de abogados republicanos, eso no lo consigue este soldado f\u00e9rreo. Muchas veces ha sido descrita la escena de c\u00f3mo el invencible general, nervioso por las interrupciones de los diputados, balbuc\u00eda frases est\u00fapidas y vanas como: \u00ab<em><strong>El dios de las batallas esta conmigo &#8230;<\/strong> \u00bb,<\/em> y se equivocaba de tal manera al hablar, que sus amigos tienen que bajarlo apresuradamente de la tribuna, \u00fanicamente las bayonetas y sus soldados salvan al h\u00e9roe de Arcole y Rivoli de una derrota vergonzosa ante un par de abogadetes estrepitosos. Pero cuando vuelve a montar en su caballo, se\u00f1or y dictador, y manda a sus soldados desalojar por asalto el sal\u00f3n, fluye desde la empu\u00f1adura del sable otra vez la fuerza a sus sentidos aturdidos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A las siete de la tarde est\u00e1 todo decidido: Bonaparte es c\u00f3nsul y aut\u00f3crata de Francia. Si hubiera sido vencido o desbordado en el acto, habr\u00eda mandado pegar Fouch\u00e9 en todos los muros de Par\u00eds una proclama pat\u00e9tica: \u00ab<em>Una conspiraci\u00f3n infame ha sido descubierta<\/em>\u00bb, etc. Pero como venci\u00f3 Bonaparte, se apropia deprisa la victoria. Y no es Bonaparte, sino el se\u00f1or ministro de Polic\u00eda, Fouch\u00e9, quien entera al d\u00eda siguiente a Par\u00eds del final efectivo de la Rep\u00fablica y del comienzo de la Dictadura napole\u00f3nica. <\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>El ministro de Polic\u00eda comunica a sus conciudadanos\u00a0 -dice el relato falaz- que el consejo estuvo reunido en Saint-Cloud para resolver sobre los intereses de la Rep\u00fablica, cuando el general Bonaparte, que se hab\u00eda presentado en el Consejo de los Quinientos para descubrir las maquinaciones revolucionarias, estuvo a punto de ser v\u00edctima de un asesinato. <\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>Pero el genio de la Rep\u00fablica salvo al general. Todos los republicanos pueden tranquilizarse&#8230;, pues sus deseos se cumplir\u00e1n ahora&#8230; Los d\u00e9biles pueden estar tranquilos: est\u00e1n con los fuertes&#8230;, y \u00fanicamente tienen que temer los que provocan disturbios, introducen la confusi\u00f3n en la opini\u00f3n p\u00fablica y preparan el desorden. Todas las medidas est\u00e1n tomadas para impedirlo<\/em>.\u00bb <\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Una vez m\u00e1s ha desplegado Fouch\u00e9 la vela a favor del viento. Y tan osadamente, tan sin reservas, tan en pleno d\u00eda se pasa al campo del vencedor, que ya se empieza, poco a poco, en los c\u00edrculos m\u00e1s distanciados, a conocer a Fouch\u00e9. Unas semanas m\u00e1s tarde se representa en un teatro de barrio de Par\u00eds una comedia graciosa: La veleta de Saint-Cloud; en ella, entendida y aplaudida por todos, con nombres poco disimulados, se parodia lo mas graciosamente su comportamiento voluble, y, sin embargo, cauto. Fouch\u00e9 hubiera podido, como censor, prohibir una parodia tal de su persona; pero pose\u00eda, afortunadamente, bastante ingenio para no hacerlo. No oculta de ninguna manera su car\u00e1cter, o, mejor: que no tiene car\u00e1cter. Todo lo contrario: recalca incluso su veleidad e inconstancia, porque esto le crea una aureola especial. Que se r\u00edan de \u00e9l, siempre que le obedezcan y le teman. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bonaparte es el h\u00e9roe del d\u00eda; Fouch\u00e9, el colaborador secreto, el tr\u00e1nsfuga; la v\u00edctima efectiva, Barras, el amo del Directorio, que recibe este d\u00eda una lecci\u00f3n, ya hist\u00f3rica, sobre la ingratitud. Pues estos dos hombres que le derriban y le despachan con una propina de varios millones, como a un pordiosero molesto, fueron hace dos a\u00f1os sus criaturas, sus deudos, a quienes hab\u00eda sacado de la nada. Bonach\u00f3n, ligero, un bon homme, que gusta disfrutar, que gusta dejarle a cada uno su parte, ha recogido literalmente de la calle a Bonaparte, a este oficial peque\u00f1o y cetrino, expulsado y desterrado casi, y le ha prendido en la casaca militar, sin pagar a\u00fan y remendada, los galones de general; le ha nombrado por encima de todos, de la noche a la ma\u00f1ana, comandante de Par\u00eds; le ha cedido su propia amante; le ha llenado los bolsillos de dinero; ha conseguido que le dieran el mando sobre el ej\u00e9rcito de Italia; le ha tendido, en fin, el puente de la inmortalidad. Igualmente ha sacado a Fouch\u00e9 de su buhardilla sucia del quinto piso, le ha salvado de la guillotina, ha sido el \u00fanico que le ha ayudado en la \u00e9poca del hambre, cuando se apartaban todos de \u00e9l, y, por fin, le ha colocado en el sitial y ha llenado sus bolsillos de oro. Y los dos -que le deben la vida-\u00a0 se unen, dos a\u00f1os mas tarde, y le echan en el mismo fango de donde \u00e9l los saco&#8230; Verdaderamente que la Historia, que no es precisamente un c\u00f3digo de moral, no conoce un ejemplo m\u00e1s claro de perfecta ingratitud que la actitud de Napole\u00f3n y Fouch\u00e9 frente a Barras el 18 de Brumario.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17692\" aria-describedby=\"caption-attachment-17692\" style=\"width: 580px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/revolucion-francesa-segundo-directorio-sept-1797-nov-1799_8_2285860.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17692\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/revolucion-francesa-segundo-directorio-sept-1797-nov-1799_8_2285860.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"394\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/revolucion-francesa-segundo-directorio-sept-1797-nov-1799_8_2285860.jpg 537w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/revolucion-francesa-segundo-directorio-sept-1797-nov-1799_8_2285860-300x204.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 580px) 100vw, 580px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17692\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Segundo Directorio &#8211; Batalla de Abukir<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero la ingratitud de Napole\u00f3n contra su protector tiene al menos la justificaci\u00f3n del genio. Su fuerza le da derecho especial, pues el camino del genio, de cara a las estrellas, puede pasar, si es necesario, sobre vidas humanas, puede servirse con hero\u00edsmo de los fen\u00f3menos ef\u00edmeros, obedientes solo al sentido profundo, al imperativo invisible de la Historia. La ingratitud de Fouch\u00e9, en cambio, es tan s\u00f3lo la ingratitud vulgar del amoral perfecto que con la mayor ingenuidad busca \u00fanicamente la propia ventaja. Fouch\u00e9 puede, si quiere, olvidar todo su pasado de manera estupefaciente y vertiginosamente r\u00e1pida, y de esta maestr\u00eda singular dar\u00e1 pruebas asombrosas en su carrera futura. Quince d\u00edas despu\u00e9s manda a Barras, al hombre que le libro de la \u00abguillotina seca\u00bb y que le salvo del destierro, la orden formal de expatriaci\u00f3n y le hace quitar todos los papeles: probablemente estar\u00edan entre ellos sus propias cartas implorantes y sus mensajes de esp\u00eda. Barras, mortalmente ofendido, aprieta los dientes, que hoy parecen todav\u00eda rechinar en sus Memorias cuando nombra a Bonaparte y a Fouch\u00e9. Y \u00fanicamente le consuela que aqu\u00e9l se lleve a \u00e9ste. Prof\u00e9ticamente presiente que uno de ellos le vengar\u00e1 en el otro y que no ser\u00e1n amigos mucho tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por lo pronto, claro, en los primeros meses de su cooperaci\u00f3n, se pone el ciudadano ministro de Polic\u00eda devotamente al servicio del ciudadano c\u00f3nsul, pues la palabra \u00abciudadano\u00bb se impone todav\u00eda en los documentos oficiales. Todav\u00eda le basta al amor propio de Napole\u00f3n ser el primer ciudadano de una Rep\u00fablica. Frente a una misi\u00f3n ingente que superar\u00eda las fuerzas de todos los dem\u00e1s, demuestra en aquellos a\u00f1os la magnitud y multiplicidad de su genio juvenil; nunca nos parece la figura de Bonaparte m\u00e1s grandiosa, creadora y humana que en aquella \u00e9poca del nuevo r\u00e9gimen. Estatuir la Revoluci\u00f3n, mantener sus resultantes y reducir al mismo tiempo su hipertrofia; terminar la guerra victoriosamente, y, fiel al sentido aut\u00e9ntico de esa victoria, concluirla con una paz robusta y verdadera, constituye la idea sublime a la que se consagra el nuevo h\u00e9roe, con la clarividencia aguda del genio y con la energ\u00eda recia y laboriosa del trabajador apasionado de las diez horas diarias. No son precisamente los a\u00f1os celebrados siempre por la leyenda, para la que no hay hechos m\u00e1s altos que los ataques de caballer\u00eda, ni mas evidentes resultados que los pa\u00edses conquistados; no son Austerlitz, Eylau y Valladolid los verdaderos trabajos herc\u00faleos de Napole\u00f3n Bonaparte, sino los a\u00f1os en que se vuelve a estructurar la Francia desordenada, desgarrada por los partidos, dentro de un Estado con fuerza vital, en el que los asignados desvalorizados son sustituidos por verdaderos valores; en los que el nuevo C\u00f3digo napole\u00f3nico da forma, severa y humana al mismo tiempo, al derecho y a las costumbres, a los que este alto genio pol\u00edtico impone su acci\u00f3n saludable en todos los terrenos de la administraci\u00f3n del Estado y apacigua a Europa. No son los a\u00f1os guerreros, sino estos otros, los verdaderamente creadores, y nunca trabajaron sus ministros m\u00e1s concienzudamente, activamente y fielmente a su lado que en esa \u00e9poca. Tambi\u00e9n en Fouch\u00e9 encuentra un servidor perfecto, completamente conforme con \u00e9l en la convicci\u00f3n de que es preferible terminar la guerra civil con negociaciones y condescendencias que por la fuerza y con ejecuciones. En pocos meses restablece Fouch\u00e9 la tranquilidad completa en el pa\u00eds, desaloja los \u00faltimos nidos de terroristas y realistas, libra las calles de asaltos, y su energ\u00eda burocr\u00e1tica, en los pormenores tan exacta, se subordina, sol\u00edcita, a los grandes proyectos pol\u00edticos de Bonaparte. Las obras grandes y \u00fatiles unen siempre a los hombres: el criado ha encontrado a su amo y el amo a su criado.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El momento en que se inicia la desconfianza de Bonaparte hacia Fouch\u00e9 puede precisarse exactamente -cosa rara-hasta en el d\u00eda y la hora, aunque el episodio qued\u00f3 oculto casi en medio de la abundancia de acontecimientos de aquellos a\u00f1os tan activos. S\u00f3lo la aquilina mirada psicol\u00f3gica de Balzac, acostumbrada a reconocer en lo insignificante lo esencial, en el petit d\u00e9tail el golpe que le impulsa, ha podido advertirlo (aunque adorn\u00e1ndolo un poco po\u00e9ticamente). La peque\u00f1a escena se desarrolla durante la campa\u00f1a italiana que ha de decidir entre Austria y Francia. El 20 de enero de 1800 est\u00e1n reunidos en Par\u00eds los ministros y consejeros en extra\u00f1a disposici\u00f3n de \u00e1nimo. Ha llegado un mensajero del campo de batalla de Marengo con malas noticias; trae el mensaje de que Bonaparte ha sido derrotado y el ej\u00e9rcito franc\u00e9s se encuentra en plena retirada. Todos los reunidos piensan en secreto lo mismo: es imposible que siga como primer c\u00f3nsul un general derrotado; y piensan enseguida en un sucesor. Hasta qu\u00e9 punto declararon todos esta necesidad, no se ha sabido nunca; pero hubo preparaciones para una subversi\u00f3n y hubo, sin duda, consultas en voz baja. Los hermanos de Napole\u00f3n se dieron cuenta de ello. Carnot fu\u00e9 seguramente quien m\u00e1s adelant\u00f3, quien quiso restaurar r\u00e1pidamente el viejo Comit\u00e9 de Salud p\u00fablica. De Fouch\u00e9 se puede suponer, conociendo su car\u00e1cter, que en vez de ponerse de parte del C\u00f3nsul derrotado, seg\u00fan las \u00faltimas noticias, permanec\u00eda cautelosamente mudo, para volver con el amo antiguo si fuera preciso, o para quedarse con el nuevo, seg\u00fan el caso. Pero al d\u00eda siguiente llega una segunda estafeta y anuncia precisamente lo contrario: trae nuevas de la victoria brillante de Marengo; a \u00faltima hora el general Desaix, con genial intuici\u00f3n militar, lleg\u00f3 en ayuda de Bonaparte, convirtiendo la derrota en triunfo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cien veces m\u00e1s fuerte de lo que sali\u00f3, y completamente seguro de su poder, regresa Bonaparte, el Primer C\u00f3nsul, a los pocos d\u00edas. Sin duda alguna se enter\u00f3 enseguida de que todos sus ministros y confidentes, a la primera noticia, estaban dispuestos a darle de lado. Como primera v\u00edctima paga Carnot, que fu\u00e9 quien se precipit\u00f3 demasiado, y pierde el ministerio. Los dem\u00e1s, incluso Fouch\u00e9, permanecen en sus puestos: no se le puede probar a \u00e9ste, cauto siempre, su infidelidad, aunque, claro, tampoco su fidelidad. No se ha comprometido, pero tampoco se ha se\u00f1alado en el cumplimiento de su deber; ha demostrado una vez m\u00e1s lo que siempre fu\u00e9: fiel en el \u00e9xito, infiel en el fracaso. Bonaparte no le despide, ni le reprocha, ni le castiga. Pero desde este momento pierde la confianza en \u00e9l. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este peque\u00f1o episodio, casi envuelto en olvido en la historia de la \u00e9poca, es, por otra parte, de una gran evidencia\u00a0 psicol\u00f3gica. Pues nos recuerda muy claramente que una Rep\u00fablica basada \u00fanicamente sobre las bayonetas y la victoria b\u00e9lica se derrumba a la primera derrota, y que todo soberano a quien falte la legitimidad natural de la sangre y de los antepasados ha de crearse imprescindiblemente y con tiempo una nueva. Bonaparte mismo, en la conciencia de su fuerza, lleno de ese optimismo inflexible que las naturalezas geniales siempre poseen, en su \u00e9poca ascendente puede llegar a olvidar esta admonici\u00f3n t\u00e1cita; pero no sus hermanos. Napole\u00f3n -suele olvidarse esto con demasiada frecuencia- no lleg\u00f3 solo a Francia: llega rodeado de un clan familiar hambriento, ambicioso de poder. Al principio hubiese bastado a la madre y a los cuatro hermanos sin empleo que su amparador, su Napole\u00f3n, para proporcionar a las hermanas algunos trajes, se hubiera casado con la hija de un fabricante rico. Pero ahora, que ha llegado inesperadamente a tal alto poder\u00edo, se agarran a \u00e9l todos, con s\u00fabito impulso para que eleve con \u00e9l a toda la familia; tambi\u00e9n quieren ascender al esplendor, quieren hacer de toda Francia, y luego de todo el mundo, un usufructo familiar de los Bonaparte; y su pirater\u00eda sucia, insaciable, sin la excusa del resplandor del genio, acosa al hermano para que tome la resoluci\u00f3n de transformar su Poder, ligado a la voluntad popular, en un Poder independiente y duradero, en una monarqu\u00eda hereditaria. Le piden la instituci\u00f3n de una dinast\u00eda familiar, le piden que se proclame Rey o Emperador; quieren que se divorcie de Josefina para casarse con una princesa de Bade (a\u00fan no se atreve nadie a pensar en la hermana del Zar o en la hija de Habsburgo). Y con sus constantes intrigas le separan cada vez m\u00e1s de sus antiguos camaradas, de sus viejas ideas, le apartan de la Rep\u00fablica y de la Libertad: le empujan a la reacci\u00f3n y al despotismo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Frente a este clan instigador, insaciable y antip\u00e1tico se encuentra bastante sola y desamparada Josefina, la esposa del C\u00f3nsul. Sabe que cada paso de Bonaparte hacia la altura, hacia la soberan\u00eda, le separa de ella, porque no puede ella darle al Rey o Emperador lo que pide la idea din\u00e1stica como primer y \u00fanico requisito: un heredero del trono, y con el la perpetuidad de la dinast\u00eda. Pocos de los consejeros de Bonaparte est\u00e1n de su parte (pues no tiene ella dinero para repartir, sino que est\u00e1, por el contrario, llena de deudas), y el m\u00e1s fiel, en este momento, es Fouch\u00e9. Con desconfianza observa \u00e9ste, hace tiempo ya, c\u00f3mo se hincha con los \u00e9xitos inesperados el orgullo de Bonaparte en proporciones igualmente inesperadas; con qu\u00e9 obstinaci\u00f3n elimina y hace perseguir como anarquistas y terroristas a todos los que tienen ideas verdaderamente republicanas. Ve con su mirada aguda y suspicaz claramente que, como dec\u00eda V\u00edctor Hugo: D\u00e9j\u00e0 Napole\u00f3n per\u00e7ait sous Bonaparte, surg\u00eda amenazante el Emperador tras el general, el Monarca tras el ciudadano. Pero a Fouch\u00e9, ligado a vida o muerte a la Rep\u00fablica por su voto contra el Rey, s\u00f3lo le interesa la prosperidad de la Rep\u00fablica y de la forma de Estado republicana. Por eso teme todo lo mon\u00e1rquico, por eso lucha secreta y abiertamente al lado de Josefina.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17693\" aria-describedby=\"caption-attachment-17693\" style=\"width: 480px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bouchot_-_Le_general_Bonaparte_au_Conseil_des_Cinq-Cents.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17693\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bouchot_-_Le_general_Bonaparte_au_Conseil_des_Cinq-Cents-280x300.jpg\" alt=\"\" width=\"480\" height=\"514\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bouchot_-_Le_general_Bonaparte_au_Conseil_des_Cinq-Cents-280x300.jpg 280w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Bouchot_-_Le_general_Bonaparte_au_Conseil_des_Cinq-Cents.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 480px) 100vw, 480px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17693\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Napole\u00f3n Bonaparte toma el poder durante el golpe de 18 Brumario<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esto no se lo perdona el clan. Con odio corso esp\u00edan todos sus pasos, dispuestos a dar de lado al hombre molesto que les estorba los negocios en la primera ocasi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esperan, impacientes, mucho tiempo. Hasta que al fin se presenta la ocasi\u00f3n de echarle a Fouch\u00e9 la zancadilla. El 24 de diciembre de 180 0 va Bonaparte a la \u00f3pera para asistir a la primera representaci\u00f3n en Par\u00eds de la Schoepfung de Haydn; estalla en la estrecha rue Nicaise, inmediatamente detr\u00e1s de su coche, un geiser de explosivos de p\u00f3lvora y plomo con tanta violencia, que la explosi\u00f3n arroja escombros hasta por encima de las casas: se trata de un atentado, la famosa y temida m\u00e1quina infernal.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00f3lo la marcha vertiginosa que llevaba su cochero-borracho, seg\u00fan dicen- salv\u00f3 al Primer C\u00f3nsul; pero cuarenta v\u00edctimas se revuelcan con los cuerpos destrozados ensangrentando la calle: y el coche se encabrita, como un animal herido, levantado por la presi\u00f3n del aire. P\u00e1lido, con la cara marm\u00f3rea, sigue Bonaparte a la \u00f3pera para mostrar su sangre fr\u00eda al p\u00fablico entusiasmado. Con aire indiferente y glacial escucha (mientras Josefina a su lado es presa de un ataque de nervios y no puede ocultar sus l\u00e1grimas) las suaves melod\u00edas del padre Haydn y agradece con r\u00edgida indiferencia las aclamaciones fren\u00e9ticas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero de que esta sangre fr\u00eda era s\u00f3lo una ficci\u00f3n se dan cuenta muy pronto sus ministros y sus consejeros de Estado, en las Tuller\u00edas, cuando regresa de la \u00f3pera. Contra Fouch\u00e9, sobre todo, se desencadena su ira; como un loco se lanza contra el hombre p\u00e1lido e inm\u00f3vil; \u00e9l, como ministro de Polic\u00eda, estaba en la obligaci\u00f3n de descubrir, con mucho tiempo de anticipaci\u00f3n, el complot, pero en vez de esto ampara con una benevolencia criminal a sus amigos, a sus antiguos c\u00f3mplices los jacobinos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Tranquilamente da Fouch\u00e9 su opini\u00f3n de que no puede probarse que el atentado proceda de los jacobinos; \u00e9l, personalmente, esta convencido de que aqu\u00ed representan el principal papel los conspiradores realistas y el dinero ingl\u00e9s. Pero la calma con que Fouch\u00e9 le contradice enfurece a\u00fan m\u00e1s al Primer C\u00f3nsul: \u00abSon los jacobinos, los terroristas, esos canallas en rebeli\u00f3n permanente, en masa compacta contra todos los Gobiernos. Son los mismos malvados que, por asesinarme, no repararon en sacrificar miles de v\u00edctimas. Pero quiero hacer en ellos una justicia ejemplar\u00bb. Fouch\u00e9 se atreve a manifestar, por segunda vez, sus dudas. Entonces se echa casi corporalmente el corso, de sangre ardiente, sobre el ministro; tanto, que tiene que intervenir Josefina y tomar del brazo a su marido con adem\u00e1n apaciguador. Pero Bonaparte se desata torrencialmente en palabras y le echa en cara a Fouch\u00e9 todos sus cr\u00edmenes y asesinatos de los jacobinos, los d\u00edas de diciembre en Par\u00eds, las bodas republicanas de Nantes, las matanzas de los presos en Versalles&#8230; Clara alusi\u00f3n para que se d\u00e9 cuenta el mitrailleur de Lyon de que se acuerda perfectamente de su pasado. Pero mientras m\u00e1s grita Bonaparte, m\u00e1s tenazmente calla Fouch\u00e9. Ni un m\u00fasculo se estremece en su m\u00e1scara de piedra, mientras chisporrotean las acusaciones en presencia de los hermanos de Napole\u00f3n y de los cortesanos, que observan con miradas sarc\u00e1sticas al ministro de Polic\u00eda, que, por fin, ha dado un mal paso. Fr\u00edo como una piedra, rechaza Fouch\u00e9 todas las sospechas, fr\u00edo como la piedra abandona las Tuller\u00edas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Su calda parece inevitable, pues Napole\u00f3n se cierra a toda intervenci\u00f3n de Josefina en favor de Fouch\u00e9. \u00ab<strong><em>\u00bfPero no ha sido \u00e9l mismo uno de sus caudillos? \u00bfIgnoro yo acaso lo que hizo en Lyon y en el Loire? S\u00f3lo Lyon y el Loire me explican la conducta de Fouch\u00e9<\/em><\/strong>\u00bb, grita enfurecido. Y enseguida empiezan las conjeturas en torno del nombre del futuro ministro de Polic\u00eda. Los cortesanos vuelven ya la espalda al ca\u00eddo; parece ya (como tantas veces) Jos\u00e9 Fouch\u00e9 definitivamente aniquilado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En los d\u00edas siguientes no mejora la situaci\u00f3n. Bonaparte no se deja disuadir de su opini\u00f3n de que los jacobinos prepararon el atentado; exige que se tomen medidas, que se impongan castigos severos. Y cuando Fouch\u00e9 insin\u00faa ante \u00e9l o ante otros que sigue otra pista, le tratan con iron\u00eda y desprecio. Todos los imb\u00e9ci les se r\u00eden y se burlan del ingenuo ministro de Polic\u00eda, que no quiere poner al descubierto un asunto tan claro; todos sus enemigos le miran con aire de triunfo porque persiste tenazmente en su error. Fouch\u00e9 no contesta a nadie. No discute; calla. Calla durante quince d\u00edas, calla y obedece sin r\u00e9plica cuando le ordenan hacer una lista de ciento treinta radicales y antiguos jacobinos destinados a la deportaci\u00f3n a Guayana, a la \u00ab<em>guillotina seca<\/em>\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin parpadear despacha el decreto que acaba con los \u00faltimos montagnards, los \u00faltimos de la \u00abmonta\u00f1a\u00bb, con los ap\u00f3stoles de su amigo Babceuf, con Topino y Arena, que no cometieron otro delito que decir p\u00fablicamente que Napole\u00f3n hab\u00eda robado en Italia un par de millones para comprarse con ellos la autocracia. Contra su convicci\u00f3n ve como son deportados los unos y ejecutados los otros; calla como un sacerdote que, obligado por secreto de confesi\u00f3n, ve la ejecuci\u00f3n de un inocente con los labios sellados. Hace ya mucho tiempo que esta Fouch\u00e9 sobre la pista, y mientras se burlan los otros de \u00e9l, mientras el mismo Bonaparte le echa en cara ir\u00f3nicamente su rid\u00edcula obstinaci\u00f3n, se re\u00fanen en su gabinete infranqueable pruebas definitivas de que, efectivamente, estaba preparado el atentado por chouans, del partido realista. Y mientras en el Consejo de Estado y en las antesalas de las Tuller\u00edas se muestra con fr\u00eda y displicente indiferencia frente a todas las alusiones, trabaja febrilmente en su gabinete secreto con los mejores agentes. Se ofrecen recompensas en dinero en enormes cantidades; todos los esp\u00edas y esbirros de Francia trabajan activamente; se obliga a la ciudad entera a declarar como testigo. Ya se sabe la procedencia de la yegua que estaba enganchada a la m\u00e1quina infernal y que fue destrozada en cien pedazos, y ha sido encontrado su antiguo due\u00f1o; ya se tiene la descripci\u00f3n exacta de los hombres que la compraron; ya se han averiguado, gracias a la magistral biographie chouannique (ese lexic\u00f3n inventado por Fouch\u00e9, con los datos personales de los emigrados realistas, de todos los chouans), los nombres de los autores del atentado&#8230; y a\u00fan calla Fouch\u00e9. A\u00fan deja heroicamente que se r\u00edan de \u00e9l y que triunfen sus enemigos. Cada vez con mayor rapidez se tejen los \u00faltimos hilos hasta formar una red irrompible. Un par de d\u00edas m\u00e1s y la ara\u00f1a venenosa estar\u00e1 presa en ella. \u00a1Solo un par de d\u00edas! Fouch\u00e9, excitado en su amor propio, humillado en su orgullo, no se conforma con una victoria peque\u00f1a y mediocre sobre Bonaparte y sobre todos los que le reprochan de carencia de informaci\u00f3n&#8230; Tambi\u00e9n \u00e9l quiere un Marengo, un triunfo completo, arrollador.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17694\" aria-describedby=\"caption-attachment-17694\" style=\"width: 630px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/gros-napoleon-visitando-la-Leproser\u00eda-de-Jaffa.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17694 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/gros-napoleon-visitando-la-Leproser\u00eda-de-Jaffa.jpg\" alt=\"\" width=\"630\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/gros-napoleon-visitando-la-Leproser\u00eda-de-Jaffa.jpg 630w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/gros-napoleon-visitando-la-Leproser\u00eda-de-Jaffa-300x214.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17694\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Napoleon visitando la Leproser\u00eda de Jaffa, de Antonie Jean-Gros<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Quince d\u00edas despu\u00e9s da, s\u00fabito, el golpe. El complot ha sido aclarado completamente, todas las pistas comprobadas. Como lo preve\u00eda Fouch\u00e9, hab\u00eda sido el jefe, el m\u00e1s temido de todos los chouans, Cadoudal; realistas juramentados, comprados con dinero ingl\u00e9s, hab\u00edan sido sus ejecutores. Como un trueno cae la noticia sobre sus enemigos, pues ven cu\u00e1n in\u00fatil e injustamente se ha sentenciado a ciento treinta personas. Se apresuraron demasiado, con osad\u00eda excesiva, a re\u00edrse del hombre impenetrable. Y m\u00e1s fuerte, m\u00e1s estimado, m\u00e1s temido que nunca aparece el infalible ministro de Polic\u00eda ante el p\u00fablico. Con una mezcla de ira y admiraci\u00f3n, mira Bonaparte al calculador f\u00e9rreo, que una vez m\u00e1s se lleva la raz\u00f3n con sus c\u00e1lculos de sangre fr\u00eda. Contra su voluntad tiene que confesar: \u00abFouch\u00e9 ha juzgado mejor que muchos otros. Tiene raz\u00f3n. Hay que estar alerta con los emigrados, con los repatriados, con los chouans y con todas las gentes de ese partido\u00bb. Pero s\u00f3lo en consideraci\u00f3n gana Fouch\u00e9 en este asunto ante Napole\u00f3n, no en afecto, pues nunca agradecen los aut\u00f3cratas que se les llame la atenci\u00f3n sobre una falta o un error. Es inmortal la historia de Plutarco del soldado que salvo la vida amenazada del rey en la batalla, y en vez de huir enseguida, como le aconsejo un sabio, cont\u00f3 con la gratitud del rey y perdi\u00f3 as\u00ed la cabeza. Los reyes no quieren bien a las personas que los vieron en un momento de debilidad, y las naturalezas desp\u00f3ticas no gustan de los consejeros que hayan demostrado, aunque sea una sola vez, ser m\u00e1s sabios que ellos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En un c\u00edrculo tan estrecho como el de la Polic\u00eda ha logrado Fouch\u00e9 el triunfo mayor que es posible alcanzar. Pero \u00a1qu\u00e9 peque\u00f1o en comparaci\u00f3n con los triunfos alcanzados por Bonaparte en los dos \u00faltimos a\u00f1os del Consulado! El dictador ha coronado una serie de victorias con la m\u00e1s hermosa, con la paz definitiva con Inglaterra, con el concordato con la Iglesia: las dos potencias m\u00e1s poderosas del mundo ya no son, gracias a su energ\u00eda y a la superioridad fecunda de su genio, enemigas de Francia. El pa\u00eds tranquilizado, ordenada la econom\u00eda, terminada la discordia de los partidos, suavizadas las oposiciones, la riqueza vuelve a florecer, la industria se desarrolla de nuevo, las artes despiertan; una \u00e9poca augusta comienza, y no esta lejana la hora en que Augusto podr\u00e1 llamarse tambi\u00e9n C\u00e9sar. Fouch\u00e9, que conoce\u00a0 cada nervio, cada pensamiento de Bonaparte, se da cuenta perfectamente de hacia d\u00f3nde se dirige la ambici\u00f3n del corso y que ya no le basta con representar el papel en la Rep\u00fablica, sino que quiere tomar posesi\u00f3n vitalicia, eterna, para \u00e9l y su familia, del pa\u00eds por \u00e9l salvado. Claro que oficialmente no demuestra, qui\u00e9n es c\u00f3nsul de la Rep\u00fablica, ambiciones tan poco republicanas; pero bajo cuerda deja traslucir a sus confidentes su deseo de que el Senado le expresara su gratitud con un acto especial de confianza, con un t\u00e9moignage \u00e9clatant. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de su coraz\u00f3n desea un Marco Antonio, un servidor fiel y seguro que pida para \u00e9l la corona imperial. Y <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Fouch\u00e9, rico en astucia, flexible, pudiera asegurarse ahora su gratitud para siempre. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero Fouch\u00e9 se niega a este papel, mejor dicho, no se niega francamente, sino que desde la sombra, con complacencia aparente, trata de oponerse a estas intenciones. Est\u00e1 contra los hermanos, contra el clan de los Bonaparte y al lado de Josefina, que tiembla de miedo e intranquilidad ante este \u00faltimo paso de su esposo hacia la Monarqu\u00eda, pues sabe que no ser\u00e1 entonces ya mucho tiempo su esposa. Fouch\u00e9 le aconseja no prestar franca resistencia: \u00abMant\u00e9ngase tranquila -le dice-; se atraviesa usted in\u00fatilmente en el camino de su esposo. Sus temores le aburren; mis consejos le molestar\u00edan\u00bb. Prefiere, pues, fiel a su estilo, deshacer subterr\u00e1neamente los deseos ambiciosos, y cuando Bonaparte, con modestia falsa, no quiere franquearse y, por otra parte, s\u00ed quiere proponer al Senado un temoignage \u00e9clatant, es Fouch\u00e9 de los que susurran a los senadores que el gran hombre no desea otra cosa, como fiel republicano, sino que le sea prolongado el puesto de Primer C\u00f3nsul por diez a\u00f1os. Los senadores, convencidos de honrar y satisfacer con ello a Bonaparte, toman solemnemente esta resoluci\u00f3n. Pero Bonaparte, penetrando este juego de intrigas y reconociendo claramente a los autores, rabia de ira cuando le entregan este regalo indeseado de pordiosero. Con palabras fr\u00edas despacha a la Comisi\u00f3n. Cuando se siente en las sienes el fr\u00edo cerco de una \u00e1urea corona imperial, diez miserables a\u00f1os de poder son una nuez vana que se aplasta despectivamente con el pie.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por fin arroja Bonaparte la careta de la modestia y hace saber claramente su voluntad: \u00a1Consulado de por vida! Y bajo el fino envoltorio de estas palabras reluce visible para los perspicaces la futura corona de Emperador. Y tan fuerte es ya entonces Bonaparte, que el pueblo, por mayor\u00eda de millones, hace ley su deseo y le elige soberano (tanto \u00e9l como el pueblo as\u00ed lo esperan) para toda su vida. La Rep\u00fablica ha terminado: la Monarqu\u00eda comienza. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Que Jos\u00e9 Fouch\u00e9 se atreviera a poner trabas a las impaciencias del pretendiente a la corona en su prop\u00f3sito decisivo, eso no lo olvida la prole de hermanos y hermanas, eso no lo olvida el clan familiar corso. As\u00ed asedian impacientes a Bonaparte. \u00bfPara qu\u00e9 conservar, cuando est\u00e1 ya firme en la silla, al espolique molesto? \u00bfPara qu\u00e9, cuando el pa\u00eds ha demostrado un\u00e1nimemente su conformidad con el Consulado vitalicio, cuando las oposiciones se han allanado felizmente y se han eliminado las discordias, para qu\u00e9 tener al lado a un vigilante tan implacable que vigilara no s\u00f3lo al pa\u00eds, sino sus propias y oscuras maquinaciones? \u00a1Fuera, pues, con \u00e9l! \u00a1Aniquilar, sustituir a este eterno forjador de enredos, a este intrigante! Sin C\u00e9sar, impacientes, tenaces, asedian al hermano, a\u00fan indeciso. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Bonaparte, en el fondo, comparte su opini\u00f3n. Tambi\u00e9n a \u00e9l le estorba este hombre, que sabe demasiado y que quiere saber siempre m\u00e1s; esta sombra gris, que se arrastra detr\u00e1s de su luz. Pero precisamente para despedir al ministro, que gan\u00f3 tantos meritos, que disfruta en el pa\u00eds de respeto ilimitado, para eso se necesitar\u00eda un pretexto. Y adem\u00e1s, este hombre se ha hecho fuerte con \u00e9l; m\u00e1s vale, pues, no provocar su franca enemistad. Tiene en su mano todos los secretos y est\u00e1 fatalmente familiarizado con todas las intimidades, no muy limpias, del clan corso; por eso no se le puede agraviar tan bruscamente. As\u00ed se inventa una salida h\u00e1bil, diplom\u00e1tica, que no deje traslucir ante el mundo que se despide a Fouch\u00e9 con malevolencia; y no se le despide como ministro, sino que se declara que ha cumplido tan magistralmente su deber, que resulta completamente superflua una vigilancia de los ciudadanos, un Ministerio de Polic\u00eda. No se despide, pues, al ministro, sino que, al suprimir el Ministerio de Polic\u00eda, se desembarazan al mismo tiempo de \u00e9l disimuladamente.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17695\" aria-describedby=\"caption-attachment-17695\" style=\"width: 678px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/EstadosGenerales.jpg\" rel=\"lightbox[17675]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17695 size-mh-magazine-content\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/EstadosGenerales-678x381.jpg\" alt=\"\" width=\"678\" height=\"381\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17695\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Estados Generales<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Para ahorrar a este hombre susceptible el duro golpe con que le ponen a la puerta de la calle, le endulzan en lo posible la despedida, le indemnizan por la p\u00e9rdida de su puesto con un asiento en el Senado, y en una carta en la que le anuncia Bonaparte este ascenso, dice textualmente: \u00ab<strong><em>El ciudadano Fouch\u00e9, ministro de Polic\u00eda, durante las situaciones m\u00e1s dif\u00edciles ha cumplido siempre, por su talento y su energ\u00eda, por su fidelidad al Gobierno, con los deberes que le impon\u00edan los acontecimientos. Y d\u00e1ndole un puesto en el Senado sabe el Gobierno que, si en una nueva \u00e9poca tuviera necesidad de un ministro de Polic\u00eda, no encontrar\u00eda otro que fuera m\u00e1s digno de su confianza<\/em><\/strong>\u00bb. Adem\u00e1s, Bonaparte, que ha visto cu\u00e1n profundamente se ha reconciliado el antiguo comunista con su viejo enemigo, el dinero, le facilita la retirada tendi\u00e9ndole un puente magn\u00edfico de oro. Cuando el ministro le entrega, al hacer la liquidaci\u00f3n, dos millones cuatrocientos mil francos como resto del capital liquidado de la Polic\u00eda, le regala Napole\u00f3n sencillamente la mitad, o sea un mill\u00f3n doscientos mil francos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Adem\u00e1s se otorga al \u00abenemigo converso del dinero\u00bb -que hace un decenio tronaba a\u00fan furioso contra \u00abel metal sucio y corruptor\u00bb-, con su t\u00edtulo de senador, la posesi\u00f3n de Aix, un peque\u00f1o principado que se extiende desde Marsella a Tol\u00f3n y cuyo valor se calcula en diez millones de francos. Bonaparte le conoce; sabe que Fouch\u00e9 tiene manos de intrigante, inquietas y \u00e1vidas, y como no se las puede atar, se las carga de oro. Por eso es dif\u00edcil encontrar en el transcurso de la Historia el caso de un ministro a quien se haya despedido con m\u00e1s honores y, sobre todo, con m\u00e1s precauciones que a Jos\u00e9 Fouch\u00e9.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"65\" height=\"65\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig *** &nbsp; FOUCH\u00c9 EL GENIO TENEBROSO STEFAN ZWEIG -PARTE V- &nbsp; CAP\u00cdTULO IV MINISTRO DEL DIRECTORIO Y DEL CONSULADO (1799-1802) &nbsp; e ha compuesto <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/03\/24\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-v-ministro-del-directorio-y-del-consulado\/\" title=\"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE V &#8211; Ministro del Directorio y del Consulado)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":17681,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[111],"class_list":["post-17675","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-zweig"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17675","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17675"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17675\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17681"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17675"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17675"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17675"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}