{"id":17483,"date":"2019-03-17T01:00:29","date_gmt":"2019-03-17T00:00:29","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=17483"},"modified":"2024-05-06T10:14:20","modified_gmt":"2024-05-06T08:14:20","slug":"fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-iv-el-duelo-con-robespierre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/03\/17\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-iv-el-duelo-con-robespierre\/","title":{"rendered":"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE IV &#8211; El duelo con Robespierre)"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/03\/03\/indice-de-post-de-fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig\/\">INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig<\/a><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">***<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17485\" aria-describedby=\"caption-attachment-17485\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/robespierre_vs_fouche.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17485 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/robespierre_vs_fouche.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/robespierre_vs_fouche.jpg 450w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/robespierre_vs_fouche-300x191.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17485\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Robespierre vs. Fouch\u00e9<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>FOUCH\u00c9<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><em>EL GENIO TENEBROSO<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000; font-size: 14pt;\"><strong>STEFAN ZWEIG<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">-PARTE IV-<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">CAP\u00cdTULO TERCERO\u00a0<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">EL DUELO CON ROBESPIERRE<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">(1794)<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-e.png\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-17054 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/letra-e-238x300.png\" alt=\"\" width=\"238\" height=\"300\" \/><\/a>l 3 de abril se entera Jos\u00e9 Fouch\u00e9 de que ha sido llamado a Par\u00eds por el Comit\u00e9 de Salud p\u00fablica para justificarse, y el d\u00eda 5 toma el coche de viaje. Diecis\u00e9is golpes sordos acompa\u00f1an su partida, diecis\u00e9is golpes de guillotina, que por \u00faltima vez cumple con su cometido siniestro. Y a\u00fan en el \u00faltimo momento se verifican en este d\u00eda dos ejecuciones m\u00e1s a toda prisa, dos muy extra\u00f1as. Los dos rezagados de la gran matanza que tienen que \u00abescupir sus cabezas a la cesta\u00bb, seg\u00fan el dicho jovial de la \u00e9poca, son el verdugo de Lyon y su ayudante. Los mismos que por orden de la reacci\u00f3n guillotinaron a Chalier y sus amigos, y que luego, por orden de la revoluci\u00f3n, guillotinaron fr\u00edamente a los reaccionarios a centenares, caen al cabo tambi\u00e9n bajo la cuchilla. \u00bfQu\u00e9 clase de crimen se les atribuye? No se adivina ni con la mejor voluntad. Probablemente son sacrificados \u00fanicamente para que no cuenten m\u00e1s de lo indispensable a los sucesores de Fouch\u00e9 y a la posteridad: \u00a1Saben demasiadas cosas sobre Lyon! \u00a1Y nadie sabe callar como los muertos! <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Empieza a rodar el veh\u00edculo. Fouch\u00e9 tiene bastante en que pensar durante el viaje a Par\u00eds. Pero se debi\u00f3 consolar: nada hab\u00eda perdido a\u00fan. Le quedaba m\u00e1s de un amigo influyente en la Convenci\u00f3n y quiz\u00e1 consiguiera tener a raya a Robespierre, el terrible contrincante. Pero \u00bfc\u00f3mo puede sospechar Fouch\u00e9 que en esta hora predestinada de la revoluci\u00f3n ruedan los acontecimientos con mayor rapidez que las ruedas de una diligencia de Lyon a Par\u00eds? \u00bfC\u00f3mo va a pensar que desde hace dos d\u00edas est\u00e1 encarcelado su \u00edntimo Chaumette; que la enorme cabeza de le\u00f3n de Danton fu\u00e9 empujada ayer mismo por Robespierre bajo la guillotina; que el mismo d\u00eda vaga hambriento por las inmediaciones de Par\u00eds Condorcet, el jefe espiritual de la derecha, y al d\u00eda siguiente se envenenara para evadir la justicia? A todos los ha derribado un s\u00f3lo hombre, y este hombre es Robespierre, su adversario pol\u00edtico m\u00e1s encarnizado. Hasta que no llega, a las ocho de la noche, a Par\u00eds, no se entera de toda la magnitud del peligro en que se ha metido. Dios sabr\u00e1 lo poco que debi\u00f3 dormir el proc\u00f3nsul Jos\u00e9 Fouch\u00e9 en esta su primera noche en Par\u00eds.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Comit\u00e9-salut-public.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17490\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Comit\u00e9-salut-public.jpg\" alt=\"\" width=\"470\" height=\"374\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">A la ma\u00f1ana siguiente va Fouch\u00e9 a la Convenci\u00f3n y espera impacientemente la apertura de la sesi\u00f3n. Pero, \u00a1cosa extra\u00f1a!, el vasto sal\u00f3n no se llena; la mitad, m\u00e1s de la mitad de los asientos est\u00e1n vac\u00edos. Supone que gran cantidad de diputados estar\u00e1 en misiones o ausente por otras causas. Pero, con todo, \u00a1qu\u00e9 vac\u00edo m\u00e1s llamativo all\u00ed, a la derecha, donde anta\u00f1o se sentaban los jefes, los girondinos, los magn\u00edficos oradores de la Revoluci\u00f3n! \u00bfD\u00f3nde estar\u00e1n? Los veintid\u00f3s m\u00e1s audaces, Vergniaud, Brissot, Pethion&#8230;, han acabado en el pat\u00edbulo o por suicidio, o fueron destrozados en su fuga por los lobos. Sesenta y tres de sus amigos, que osaron defenderlos, han sido desterrados. De un s\u00f3lo golpe tremendo se ha desembarazado Robespierre de un centenar de sus adversarios de la derecha. Pero no menos en\u00e9rgicamente ha golpeado su pu\u00f1o en las propias filas de la <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abmonta\u00f1a\u00bb: a Danton, Desmoulins, Chabot, Hebert, Fabre d&#8217;Eglantine, Chaumette y dos docenas m\u00e1s, a todos los que se sublevan contra su voluntad, contra su presunci\u00f3n dogm\u00e1tica, los ha tirado al fondo de la sima. A todos los ha hecho desaparecer este hombre de menguada presencia, peque\u00f1o, delgado, de cara p\u00e1lida y biliosa, de obtusa frente y de ojos peque\u00f1os, aguanosos, miopes; este hombre tanto tiempo eclipsado por las figuras gigantescas de sus antecesores. La guada\u00f1a del tiempo le ha dejado libre el camino. Desde que desaparecieron aniquilados de la joven Rep\u00fablica el tribuno Mirabeau, el rebelde Marat, el caudillo Danton, el literato Desmoulins, el orador Vergniaud y el pensador Condorcet, Robespierre lo es todo: Pont\u00edfex M\u00e1ximus, dictador y triunfador. Desconcertado, mira Fouch\u00e9 a su adversario, alrededor del cual se api\u00f1an con respeto todos los diputados serviles, de los que, con impasibilidad inquebrantable, se deja rendir homenaje, envuelto en su \u00abvirtud\u00bb como en una armadura, inaccesible, impenetrable, observando el campo con su mirada de miope, con la orgullosa seguridad de que ya no se levantara nadie contra su voluntad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero, no obstante, uno hay que se atreve a hacerlo. Uno que ya no tiene nada que perder: Jos\u00e9 Fouch\u00e9, que pide la palabra para justificar su actuaci\u00f3n en Lyon. El hecho de justificarse ante la Convenci\u00f3n es ya provocar al Comit\u00e9 de Salud p\u00fablica, pues no fu\u00e9 la Convenci\u00f3n, sino el Comit\u00e9 quien le pidi\u00f3 explicaciones. Pero \u00e9l acude, como a la m\u00e1s alta, como a la verdadera \u00faltima instancia, a la Asamblea de la naci\u00f3n. Y el presidente le concede la palabra. Ahora bien: Fouch\u00e9 no es un cualquiera, demasiadas veces ha sonado su nombre en esta sala; a\u00fan no est\u00e1n olvidados sus m\u00e9ritos, sus relatos y sus hechos. Fouch\u00e9 sube a la tribuna y lee un informe complicado. La Asamblea le escucha sin interrumpirle, sin una se\u00f1al de aprobaci\u00f3n o de desagrado. Pero al final del discurso no se mueve ni una mano. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La Convenci\u00f3n esta atemorizada. Un a\u00f1o de guillotina ha enervado a todos estos hombres. Los que anta\u00f1o se entregaban a sus convicciones apasionadamente, los que se echaban, ruidosos, audaces y francos, a la lucha de palabras y opiniones, no sienten ahora el deseo de manifestarse. Desde que el verdugo oprime con su garra en sus filas, como Polifermo, tan pronto a la izquierda como a la derecha; desde que la guillotina se yergue amenazante como una sombra azul tras sus palabras, prefieren callar&#8230; Se esconden uno detr\u00e1s de otro; atisban a derecha e izquierda antes de hacer un gesto. Como una niebla pesada gravita el miedo gris sobre sus caras. Y nada rebaja tanto al hombre, y particularmente a la masa, como el miedo de lo invisible. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed no se permite tampoco esta vez una opini\u00f3n. \u00a1No mezclarse por nada en el dominio del Comit\u00e9, del Tribunal invisible! <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La justificaci\u00f3n de Fouch\u00e9 no es refutada, no es aceptada, sino simplemente enviada al Comit\u00e9 para su examen; es decir, que va a parar a las manos que Fouch\u00e9 quiso evitar con tanta precauci\u00f3n. Su primera batalla est\u00e1 perdida. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora s\u00ed que le sobrecoge a \u00e9l tambi\u00e9n miedo. Ve que se ha adelantado demasiado sin conocer el terreno, y le parece mejor una retirada r\u00e1pida. Antes capitular que luchar solo contra el m\u00e1s poderoso. Y Fouch\u00e9, arrepentido, doblega la rodilla y humilla la cabeza. Aquella misma noche va a casa de Robespierre, a entrevistarse con \u00e9l para rogar su perd\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Nadie fue testigo de esta entrevista, \u00fanicamente su desenlace es conocido. Se la puede uno imaginar por analog\u00eda con aquella visita que Barras describe en sus Memorias tan terriblemente pl\u00e1sticas. Tambi\u00e9n tendr\u00eda Fouch\u00e9, antes de subir la escalera de madera de la peque\u00f1a casa burguesa de la calle Saint-Honore, donde exhibe Robespierre su virtud y su pobreza como en un escaparate, que soportar el examen de los caseros que vigilan a su dios y hu\u00e9sped como una presa sagrada. Tambi\u00e9n a \u00e9l le recibir\u00eda Robespierre, lo mismo que a Barras, en la peque\u00f1a y estrecha habitaci\u00f3n adornada presuntuosamente s\u00f3lo con retratos suyos. Apenas le invitar\u00eda a sentarse; erguido y glacial, le tratar\u00eda intencionadamente con injuriosa altaner\u00eda, como a un miserable criminal. Pues este hombre, que ama exaltadamente la virtud y que est\u00e1 enamorado apasionada y pecaminosamente de la suya propia, ni conoce la indulgencia ni el perd\u00f3n para quien haya tenido alguna vez una opini\u00f3n contraria a la suya. Intolerante y fan\u00e1tico, como un Savonarola del racionalismo y de la \u00abvirtud\u00bb, rechaza todo pacto, toda capitulaci\u00f3n, ante sus adversarios; a\u00fan en los momentos en que la pol\u00edtica aconsejaba el acuerdo, se resist\u00eda su odio duro y su orgullo dogm\u00e1tico. De lo que dijera Fouch\u00e9 a Robespierre en aquella ocasi\u00f3n y de lo que \u00e9ste, como su juez, le contestara, nada sabemos. Ciertamente que no le har\u00eda objeto de un buen recibimiento, sino de una reprensi\u00f3n dura e inclemente, de una amenaza fr\u00eda, desnuda, como una sentencia de muerte. Y cuando Jos\u00e9 Fouch\u00e9, temblando de ira, baja la escalera de la casa de la rue Saint-Honor\u00e9, humillado, rechazado, amenazado, sabe que s\u00f3lo podr\u00e1 salvar su cabeza si consigue que caiga antes en la cesta la de Robespierre. El duelo a muerte entre Robespierre y Fouch\u00e9 ha comenzado. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este duelo es sin duda uno de los episodios m\u00e1s interesantes y de los ps\u00edquicamente m\u00e1s emocionantes de la Historia y de la revoluci\u00f3n. Ambos contendientes, inteligentes y pol\u00edticos, caen, no obstante, tanto el retado como el retador, en el mismo error: se desconocen mutuamente porque creen conocerse de antiguo. Para Fouch\u00e9 es Robespierre todav\u00eda el abogado delgaducho y agotado que en su provincia en Arras, junto con \u00e9l en el casino, gastaba peque\u00f1as bromas y compon\u00eda breves poes\u00edas dulzonas, a la manera de Grecourt, y que luego aburr\u00eda a la Asamblea del 1789 con sus discursos enf\u00e1ticos. Fouch\u00e9 no se daba cuenta, o se la di\u00f3 demasiado tarde, como con un trabajo duro y tenaz, empujado por el \u00edmpetu de la propia obra, se hab\u00eda transformado el demagogo Robespierre en hombre de Estado; el suave e intrigante en pol\u00edtica, en una inteligencia aguda; el ret\u00f3rico, en un orador. Casi siempre la responsabilidad eleva al hombre a la grandeza; as\u00ed creci\u00f3 Robespierre en la conciencia de su misi\u00f3n. En medio de ambiciosos y alborotadores, siente la salvaci\u00f3n de la Rep\u00fablica como el problema de su vida impuesto por la Providencia. Como sagrada misi\u00f3n para la Humanidad, siente la necesidad de realizar su concepci0n de la Rep\u00fablica, de la revoluci\u00f3n, de la moral y hasta de la divinidad. Esta rigidez de Robespierre constituye al mismo tiempo la belleza y la debilidad de su car\u00e1cter, pues embriagado de su propia incorruptibilidad, apasionado de su dureza dogm\u00e1tica, considera toda opini\u00f3n opuesta a la suya no s\u00f3lo como algo diferente, sino como una traici\u00f3n. Y con el pu\u00f1o fr\u00edo de un inquisidor, empuja a todo el que piensa de otra manera, como a un hereje, a la hoguera nueva: a la guillotina. Sin duda alguna, una idea grande y pura radica en el Robespierre de 1794. Pero se anquilosa en su esp\u00edritu. Ni \u00e9l se crece con su idea ni esta germina en \u00e9l (es el Destino de todas las almas dogm\u00e1ticas), y esta falta de calor comunicativo, de humanidad, priva a su obra de la verdadera fuerza creadora, \u00fanicamente en la rigidez esta su fuerza, en la dureza su poder; lo dictatorial es para \u00e9l sentido y forma de su vida. La revoluci\u00f3n ha de llevar su imagen o agrietarse en ruina.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/bastilla.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17491\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/bastilla.jpg\" alt=\"\" width=\"540\" height=\"429\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Un hombre as\u00ed no tolera contradicci\u00f3n ni opini\u00f3n opuesta a la suya en las cosas del esp\u00edritu. No tolera a nadie a su lado y menos frente a \u00e9l. S\u00f3lo soporta a los hombres si reflejan, como espejos, sus propias\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">opiniones, si son sus esclavos espirituales como Saint -Just y Couthon; a los dem\u00e1s los elimina inclemente con el corrosivo terrible de su temperamento bilioso. Persigui\u00f3 a los que se apartaron de su opini\u00f3n, pero sobre todo -y terriblemente- a los que se opusieron a su voluntad, a los que no respetaron su infalibilidad. Y esto es lo que ha hecho Jos\u00e9 Fouch\u00e9. Nunca le pidi\u00f3 consejo, nunca se dobleg\u00f3 ante el amigo de anta\u00f1o; se sent\u00f3 en los bancos de sus enemigos; se propas\u00f3 audazmente de los l\u00edmites se\u00f1alados por Robespierre, de un socialismo moderado y razonable, predicando el comunismo y el ate\u00edsmo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero hasta ahora no se hab\u00eda ocupado Robespierre seriamente de \u00e9l; le parec\u00eda demasiado peque\u00f1o. Este diputado no era para \u00e9l mas que el peque\u00f1o profesor de seminario que conoci\u00f3 a\u00fan con la sotana y luego como pretendiente de su hermana; un peque\u00f1o y ruin ambicioso que traicion\u00f3 a su Dios, a su novia y a todas sus convicciones. Y le despreciaba con todo el odio t\u00edpico de la rigidez contra la flexibilidad, de la convicci\u00f3n sin reserva contra el af\u00e1n de \u00e9xito; con la desconfianza de la naturaleza religiosa contra la profana. Pero este odio a\u00fan no se ha concentrado en la persona de Fouch\u00e9. S\u00f3lo le incluye en la especie, de la que es una variedad. Era demasiado altanero para reparar en \u00e9l. \u00bfA que molestarse por un intrigante de tal cala\u00f1a, que podr\u00eda aplastar siempre que quisiera con el pie? Como hac\u00eda tanto tiempo que le despreciaba, s\u00f3lo se hab\u00eda dignado Robespierre observar a Fouch\u00e9; pero no le hab\u00eda combatido seriamente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ahora empiezan a darse cuenta de hasta qu\u00e9 punto era excesivo el desprecio mutuo que se ten\u00edan. Fouch\u00e9 reconoce el poder inmenso a que ha llegado Robespierre durante su ausencia. Todas las instituciones se le someten: el Ej\u00e9rcito, la Polic\u00eda, la justicia, los Comit\u00e9s, la Convenci\u00f3n y los jacobinos. Luchar contra \u00e9l le parece in\u00fatil. Pero Robespierre le ha obligado a la lucha y Fouch\u00e9 sabe que esta perdido si no vence. Siempre surge de una \u00faltima desesperaci\u00f3n una \u00faltima fuerza, y as\u00ed, a dos pasos del abismo, se vuelve Fouch\u00e9 repentinamente contra el perseguidor como un ciervo exhausto que acometiera al cazador, desde la \u00faltima maleza en que se hubiese refugiado, con el valor de la desesperaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Las primeras hostilidades las inicia Robespierre. No quiere darle m\u00e1s que una lecci\u00f3n por ahora al impertinente, un aviso, un puntapi\u00e9. Motivo para ello ofrece aquel discurso c\u00e9lebre del 5 de mayo, en que invita a todos los intelectuales de la Rep\u00fablica \u00aba reconocer la existencia de un Ser Supremo y de la inmortalidad como potencia conductora del Universo\u00bb. Nunca ha pronunciado Robespierre un discurso m\u00e1s impetuoso, m\u00e1s bello que \u00e9ste, que escribi\u00f3, seg\u00fan se dice, en la finca de Juan Jacobo Rousseau. En \u00e9l se convierte el dogm\u00e1tico casi en poeta; el idealista turbio, en pensador. Separar la creencia de la increencia y, por otra parte, de la superstici\u00f3n; crear una religi\u00f3n que se eleve, por un lado, sobre el cristianismo corriente, adorador de im\u00e1genes, e igualmente sobre el puro materialismo y el ate\u00edsmo, o sea mantenerse en un termino medio, seg\u00fan procura siempre en todas las cuestiones espirituales, es lo que constituye la idea fundamental de su discurso, que, a pesar de su fraseolog\u00eda rimbombante, esta pose\u00eddo de verdadera \u00e9tica y de una voluntad apasionada de humana elevaci\u00f3n. Pero ni en esta esfera elevada se puede librar de lo pol\u00edtico; hasta en las ideas eternas mezcla su rencor bilioso y sus ataques personales. Con odio recuerda a los muertos que \u00e9l mismo empujo a la guillotina y se burla de las v\u00edctimas de su pol\u00edtica, de Danton y de Chaumette, como de despreciables ejemplos de inmoralidad y ate\u00edsmo. Y repentinamente, con un golpe que da en el coraz\u00f3n, se vuelve contra el \u00fanico de los predicadores ate\u00edstas que han sobrevivido a su ira, contra Jos\u00e9 Fouch\u00e9: <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Dinos, \u00bfquien te ha encomendado la misi\u00f3n de anunciar al pueblo que no hay ninguna deidad? \u00bfQue ventajas ves en inculcar a los hombres que una fuerza ciega decide su destino, que castiga por pura casualidad tanto la virtud como el pecado, y que su alma no es m\u00e1s que d\u00e9bil aliento que se apaga en el umbral de la tumba? Desgraciado sofista, \u00bfcon que derecho te atreves a arrancar a la inocencia el cetro de la raz\u00f3n, para ponerlo en manos del pecado? \u00bfA echarle encima a la Naturaleza un manto mortuorio, hacer mas desesperante la desgracia, disculpar el crimen, oscurecer la virtud y rebajar la humanidad &#8230; ? Solo un criminal despreciable ante s\u00ed mismo, repugnante a los dem\u00e1s, puede creer que la Naturaleza no nos puede ofrecer nada m\u00e1s bello que la nada\u00bb<\/em>. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Inmenso aplauso premia el grandioso discurso de Robespierre. Por una vez se siente la Convenci\u00f3n elevada sobre las bajezas de la lucha cotidiana y un\u00e1nimemente acuerda la fiesta propuesta por Robespierre en honor del Ser Suprem0, \u00fanicamente Jos\u00e9 Fouch\u00e9 queda mudo y se muerde los labios. Ante un triunfo as\u00ed de su adversario hay que callar. Sabe que no se puede medir p\u00fablicamente con este ret\u00f3rico magistral. Sin palabras, p\u00e1lido, recibe esta derrota en p\u00fablica Asamblea, decidido tan s\u00f3lo a vengarse, a desquitarse. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante d\u00edas, durante semanas no se oye nada de Fouch\u00e9. Robespierre cree que ha acabado con \u00e9l; el puntapi\u00e9 parece haber bastado al insolente. Pero cuando Fouch\u00e9 est\u00e1 invisible, cuando de \u00e9l nada se oye ni se sabe, es porque trabaja subterr\u00e1neamente, obstinado, met\u00f3dico, como un topo. Hace visitas a los Comit\u00e9s, busca amistades entre los diputados, es amable y afectuoso con todo el mundo y a todo el mundo procura atraerse. Intensamente se mueve entre los jacobinos, donde vale mucho la palabra h\u00e1bil y suave, donde sus proezas de Lyon le han favorecido bastante. Nadie sabe claramente lo que quiere, lo que proyecta, lo que va a hacer este hombre insignificante y atareado, que urde y trama por todas partes. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Y de pronto se hace la claridad en forma inesperada para todo el mundo, y m\u00e1s que para nadie para Robespierre. El 18 de Prairial es elegido Jos\u00e9 Fouch\u00e9, por gran mayor\u00eda de votos, presidente del club de los jacobinos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Robespierre se estremece; ni \u00e9l ni nadie esperaba cosa semejante. Ahora reconoce con que contrincante tan astuto y audaz tiene que entend\u00e9rselas. Hac\u00eda dos a\u00f1os que no le hab\u00eda pasado nada parecido: que un hombre atacado p\u00fablicamente por \u00e9l se atreviera a\u00fan a sostenerse. Todos hab\u00edan desaparecido r\u00e1pidamente apenas su mirada lleg\u00f3 a rozarlos. Danton se hab\u00eda fugado a su finca; los girondinos hab\u00edan huido a las provincias; otros se quedaban en sus casas y no daban signos de vida. \u00a1Y este c\u00ednico, por \u00e9l se\u00f1alado en la Asamblea Nacional p\u00fablicamente como impuro, se refugia en el santuario, en el sagrario de la revoluci\u00f3n, en el club de los jacobinos y gana all\u00ed subrepticiamente la m\u00e1s alta dignidad que puede ser otorgada a un patriota!\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No debe olvidarse la fuerza moral gigantesca que tiene en sus manos este club, precisamente en el \u00faltimo a\u00f1o de la revoluci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La prueba decisiva, la piedra de toque del patriota, consiste en que el club de los jacobinos le honre con su admisi\u00f3n. Al que expulsa de su seno, en cambio, al que excluye, \u00e9se siente la amenaza de la cuchilla sobre su cabeza. Generales, caudillos populares, pol\u00edticos, todos doblan la cerviz ante este Tribunal en \u00faltima instancia de la ciudadan\u00eda. Vienen a ser los miembros de este club una especie de pretorianos de la revoluci\u00f3n, la Guardia de Corps de la casa sagrada. Y estos pretorianos, los m\u00e1s severos, los m\u00e1s fieles, los m\u00e1s inflexibles de los republicanos, han elegido por jefe a Jos\u00e9 Fouch\u00e9. La ira de Robespierre no tiene l\u00edmites. Es demasiado fuerte que este canalla se entre en sus dominios, se instale precisamente en el sitio adonde \u00e9l recurre contra sus enemigos, donde intensifica su propia fuerza, en el c\u00edrculo de los fieles. \u00bfY ahora habr\u00e1 de pedir permiso a un Jos\u00e9 Fouch\u00e9 cuando quiera pronunciar un discurso? \u00bfHabr\u00e1 de someterse \u00e9l, Maximiliano Robespierre, al capricho favorable o adverso de un Jos\u00e9 Fouch\u00e9? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Robespierre concentra toda su energ\u00eda. Esta derrota tiene que ser vengada con sangre. \u00a1Fuera con \u00e9l inmediatamente, no s\u00f3lo de la silla presidencial, sino de la sociedad de los patriotas! Enseguida le echa a Fouch\u00e9 unos ciudadanos de Lyon que llevan queja contra \u00e9l, y cuando \u00e9ste, sorprendido, cobarde, como siempre, en la disputa p\u00fablica, se defiende torpemente, interviene Robespierre y advierte a los jacobinos \u00abque no se dejen enga\u00f1ar por impostores\u00bb. Ya con esto consigue casi derribar a Fouch\u00e9 al primer golpe. Pero a\u00fan tiene Fouch\u00e9 la Presidencia en sus manos y con ella el medio de terminar antes de tiempo el debate. Con muy poca gallard\u00eda corta la discusi\u00f3n y se retira a la oscuridad para preparar un nuevo ataque.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Primera-Republica-Francesa-fouch\u00e9-4.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17492 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Primera-Republica-Francesa-fouch\u00e9-4.jpg\" alt=\"\" width=\"650\" height=\"450\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Primera-Republica-Francesa-fouch\u00e9-4.jpg 650w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Primera-Republica-Francesa-fouch\u00e9-4-300x208.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 650px) 100vw, 650px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sin embargo, ya sabe Robespierre con qui\u00e9n trata. Ha sorprendido el m\u00e9todo de lucha de Fouch\u00e9; sabe que es hombre que no da la cara en el desaf\u00edo, sino que se retira siempre para preparar desde la sombra sus ataques traicioneros. No basta pegar y fustigar a un intrigante tan tenaz, hay que perseguirle hasta su \u00faltima guarida y aplastarle con el pie; hay que meterle el resuello en el cuerpo; hay que inutilizarle definitivamente y para siempre. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por eso se echa Robespierre sobre \u00e9l. Repite su acusaci\u00f3n p\u00fablica contra \u00e9l ante los jacobinos y pide que aparezca Fouch\u00e9 en la pr\u00f3xima sesi\u00f3n para justificarse. Naturalmente, Fouch\u00e9 no va. Conoce demasiado bien su lado fuerte y su lado flaco; no quiere darle a Robespierre p\u00fablicamente la satisfacci\u00f3n de que se complazca en rebajarle ante tres mil personas. Mejor volver a la oscuridad, mejor dejarse vencer y mientras tanto ganar tiempo. Tiempo precioso. Por eso escribe muy amable a los jacobinos que siente tener que renunciar a excusarse p\u00fablicamente. Hasta que no hayan decidido los dos Comit\u00e9s sobre su actitud, ruega sea aplazado el juicio sobre \u00e9l. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Sobre esta carta se echa Robespierre como sobre una presa. Ha llegado el momento de cogerle, de aniquilarle\u00a0 definitivamente. El discurso que pronunci\u00f3 el 23 de Mesidor ( 11 de junio) contra Jos\u00e9 Fouch\u00e9 es el ataque m\u00e1s encarnizado, el m\u00e1s peligroso, el m\u00e1s lleno de bilis con que fustig\u00f3 jam\u00e1s Robespierre a un adversario. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya desde las primeras palabras se ve que Robespierre no quiere herir a su enemigo: quiere matarle. No quiere humillarle, sino aplastarle. Comienza con tranquilidad fingida. La primera declaraci\u00f3n suena a\u00fan muy tibia. El \u00abindividuo\u00bb Fouch\u00e9 no le interesa en absoluto. \u00abTen\u00eda antes con \u00e9l ciertas conexiones, por que le consideraba patriota; m\u00e1s si ahora le acuso aqu\u00ed es, m\u00e1s que por sus cr\u00edmenes, porque se esconde para cometer otros y porque le considero jefe del complot que tenemos que deshacer.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ante la carta que acaba de ser le\u00edda, digo que ha sido escrita por un hombre que, estando acusado, se niega a justificarse ante sus conciudadanos. Esto supone el principio de un sistema de tiran\u00eda, pues el que se niega a justificarse ante la comunidad popular, a que pertenece como miembro, ataca la autoridad de esta organizaci\u00f3n. Es asombroso que el mismo que antes se esforzaba por alcanzar la benevolencia de la sociedad, la desprecie cuando se ve acusado, y que se presente implorando, en cierto modo, la ayuda de la Convenci\u00f3n contra los jacobinos.\u00bb S\u00fabitamente surge el odio personal; hasta en la fealdad F\u00edsica de Fouch\u00e9 encuentra motivo para denigrarle: \u00ab\u00bfTeme, acaso -dijo sarc\u00e1stico-, los ojos y los o\u00eddos del pueblo? \u00bfTeme que su triste presencia delate demasiado claramente su crimen? \u00bfTeme que seis mil miradas enfocadas sobre \u00e9l descubran toda su alma en sus pupilas, a pesar de que la Naturaleza las haya dotado de fals\u00eda y disimulo? \u00bfTeme que su lengua descubra la confusi\u00f3n y la contradicci\u00f3n del culpable? Toda persona razonable ha de reconocer que el miedo es el \u00fanico motivo de su actitud, y todo el que teme las miradas de sus conciudadanos es culpable. Yo requiero aqu\u00ed a Fouch\u00e9, ante el tribunal. Que se justifique y diga qui\u00e9n ha mantenido m\u00e1s dignamente los derechos de la representaci\u00f3n del pueblo, \u00e9l o nosotros, y qui\u00e9n de nosotros aniquil\u00f3 mas bravamente las parcialidades.\u00bb A\u00fan le llama \u00abbajo y despreciable impostor\u00bb, cuya actitud es la confesi\u00f3n de sus cr\u00edmenes, y habla con p\u00e9rfida insinuaci\u00f3n de \u00abhombres cuyas manos est\u00e1n llenas de bot\u00edn y de cr\u00edmenes\u00bb. Termina con es tas palabras amenazadoras: \u00ab<strong><em>Fouch\u00e9 se ha caracterizado lo bastante a s\u00ed mismo; he hecho esta advertencia \u00fanicamente para que sepan los conspiradores, para siempre, que no han de escapar a la vigilancia del pueblo<\/em><\/strong>\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aunque estas palabras anuncian claramente una sentencia de muerte, obedece la Asamblea a Robespierre. Y sin vacilaci\u00f3n expulsa, como indigno del club de los jacobinos, a su antiguo presidente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Ya est\u00e1 Jos\u00e9 Fouch\u00e9 predestinado a la guillotina como un tronco de \u00e1rbol que espera el golpe del hacha. La exclusi\u00f3n del club de los jacobinos supone el estigma y la acusaci\u00f3n de Robespierre, y tan enconada actitud equivale a segura condenaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Fouch\u00e9 est\u00e1 amortajado en pleno d\u00eda. Todos esperan a cada momento su detenci\u00f3n, y \u00e9l m\u00e1s que nadie. Ya no duerme en su casa, en su propia cama, por miedo de ser sacado, como Danton y Desmoulins, a medianoche del hogar por los gendarmes. Se oculta en casa de unos amigos valerosos, pues valor es preciso para cobijar a un proscrito oficialmente, y hasta supone valor hablar p\u00fablicamente con \u00e9l. La Polic\u00eda sigue cada uno de sus pasos, dirigida por Robespierre, y da cuenta de sus relaciones, de sus visitas. Invisiblemente esta cercado, trabado en sus movimientos, entregado ya al cuchillo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De los setecientos diputados es Fouch\u00e9 el m\u00e1s amenazado, y no hay posibilidad de salvaci\u00f3n para \u00e9l. Ha probado una vez m\u00e1s a agarrarse a alguna parte: a los jacobinos; pero el pu\u00f1o feroz de Robespierre le ha arrancado de este asidero. Lleva en realidad la cabeza prestada sobre sus hombros. Pues \u00bfqu\u00e9 puede esperar de la Convenci\u00f3n, de esta cobarde y amedrentada horda de borregos, que bala invariablemente un \u00abs\u00ed\u00bb en cuanto pide el Comit\u00e9 una v\u00edctima de su seno para la guillotina? Ha entregado a todos sus antiguos jefes, sin resistencia, al Tribunal de la revoluci\u00f3n: a Danton, a Desmoulins, a Vergniaud, s\u00f3lo para no hacerse sospechoso con su resistencia. \u00bfY por qu\u00e9 no Fouch\u00e9? Mudos, miedosos, estupefactos, est\u00e1n en sus bancos los que fueron anta\u00f1o tan bravos y apasionados. Ese veneno horrendo, enervante, aniquilador de almas, el miedo, paraliza su voluntad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero siempre ha sido el secreto del veneno el encerrar virtud curativa si se le sabe destilar, si se estrujan sus fuerzas ocultas. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Y as\u00ed puede ser, parad\u00f3jicamente, tambi\u00e9n en esta ocasi\u00f3n, precisamente el miedo a Robespierre la salvaci\u00f3n de quienes le temen. No se le perdona a un hombre durante semanas, durante meses, la imposici\u00f3n del miedo que destroza el alma con la incertidumbre y paraliza la voluntad; nunca ha podido soportar largo tiempo la Humanidad, o una parte de la Humanidad por lo menos, la dictadura de un s\u00f3lo hombre sin odiarla. Y este odio de los subyugados fermenta subterr\u00e1neamente en todos los c\u00edrculos. Cincuenta, sesenta diputados que, como Fouch\u00e9, ya no se atreven a dominar en su casa, se muerden los labios cuando Robespierre pasa junto a ellos; muchos cierran los pu\u00f1os a la espalda, mientras vitorean sus discursos. Cuanto m\u00e1s duramente y m\u00e1s tiempo domina el incorruptible, m\u00e1s crece la antipat\u00eda contra la voluntad desmedida. Poco a poco los ha herido y ofendido a todos: al ala derecha, porque llev\u00f3 al pat\u00edbulo a los girondinos; a la izquierda, porque ech\u00f3 al cesto las cabezas de los extremistas; al Comit\u00e9 de Salud p\u00fablica, porque le impuso su voluntad; a los negociantes, porque amenazaba sus negocios; a los ambiciosos, porque obstru\u00eda su camino; a los envidiosos, porque gobierna, y a los oportunistas, porque no se al\u00eda a ellos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si se consiguiera reunir en una voluntad y un pu\u00f1al este odio de cien cabezas, esta cobard\u00eda dispersa en un pu\u00f1al cuyo golpe penetrara en el coraz\u00f3n de Robespierre, estar\u00edan todos salvados: Fouch\u00e9, Barras, Tallien, Carnot, todos sus enemigos secretos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero para alcanzar esto habr\u00eda que llevar a muchos de estos caracteres d\u00e9biles la convicci\u00f3n de que est\u00e1n amenazados por Robespierre; habr\u00eda que agrandar a\u00fan la esfera del miedo y desconfianza, aumentar artificialmente la tensi\u00f3n. Habr\u00eda que hacer pesar m\u00e1s a\u00fan el bochorno angustioso, esa presi\u00f3n de incertidumbre de los discursos tenebrosos de Robespierre sobre los nervios de cada uno, el terror mas terrible, el miedo m\u00e1s miedoso; entonces quiz\u00e1 ser\u00eda la masa lo bastante valiente para acometer al solitario.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/girondins.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17494 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/girondins.jpg\" alt=\"\" width=\"550\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/girondins.jpg 550w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/girondins-300x226.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/girondins-326x245.jpg 326w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/girondins-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aqu\u00ed comienza la verdadera actividad de Fouch\u00e9. Desde la madrugada hasta la alta noche se arrastra de un diputado a otro, murmurando de las nuevas y extensas listas misteriosas que prepara Robespierre, y a cada uno le susurra: \u00abT\u00fa est\u00e1s en la lista\u00bb, o \u00abTu ir\u00e1s con la carga siguiente\u00bb. Y, efectivamente, as\u00ed se propaga poco a poco, subterr\u00e1neamente, un miedo tremendo. Y es que ante un Cat\u00f3n as\u00ed, ante una incorruptibilidad tan ilimitada, la mayor parte de los diputados no tienen la conciencia completamente limpia. El uno ha obrado algo descuidadamente en asuntos financieros; el segundo ha contradicho alguna vez a Robespierre; el tercero se ha ocupado por dem\u00e1s de mujeres (todo son cr\u00edmenes a los ojos de este puritano de la Rep\u00fablica); el cuarto ha cultivado alguna vez la amistad de Danton o de alg\u00fan otro de los ciento cincuenta condenados; el quinto ha ocultado a un condenado; el sexto ha recibido una carta de un emigrado&#8230; En fin, todos tiemblan; todos temen un posible ataque; ninguno se siente lo bastante puro para responder plenamente a las exigencias demasiado severas que Robespierre pide a la virtud ciudadana. Fouch\u00e9 va de uno a otro, como lanzadera en el telar, tendiendo siempre nuevos hilos, anudando nuevos puntos, captando nuevos diputados en esta tela de ara\u00f1a de desconfianza y sospechas. Pues es un juego peligroso, es muy sutil la tela de ara\u00f1a, y un solo gesto brusco de Robespierre, una sola palabra de traici\u00f3n, puede romper su tejido. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este papel misterioso, desesperado, peligroso y \u00abde segundo t\u00e9rmino\u00bb que Fouch\u00e9 desempe\u00f1a en la conspiraci\u00f3n contra Robespierre no ha sido acusado suficientemente en la mayor\u00eda de las descripciones. En muchas, en las mas superficiales, ni se le nombra. La Historia se escribe casi siempre seg\u00fan las apariencias, y los cronistas de aquellos \u00faltimos d\u00edas emocionantes se\u00f1alan tan solo el gesto dram\u00e1tico -pat\u00e9tico de Tallien, que maneja en la tribuna el pu\u00f1al con que se quiere herir, y la energ\u00eda brusca de Barras, que re\u00fane las tropas, y la acusaci\u00f3n de Bourdon; en fin, presentan a los actores del gran drama que se desarrolla el 9 de Termidor y no reparan en Fouch\u00e9. \u00c9ste no ha trabajado, en efecto, aquellos d\u00edas sobre el escenario de la Convenci\u00f3n. Su trabajo se desarroll\u00f3 entre bastidores; fu\u00e9 el m\u00e1s dif\u00edcil, el de r\u00e9gisseur, de director de escena en este juego audaz y peligroso. Ha delineado las escenas y entrenado a los actores; ha ensayado, invisible, en la oscuridad, y ha dado la r\u00e9plica en la oscuridad tambi\u00e9n. Ha estado en su verdadero papel. Pero si pas\u00f3 inadvertida su actuaci\u00f3n a los historiadores, hubo alguien consciente de su presencia y de su actividad: Robespierre. A la luz del d\u00eda le design\u00f3 con su verdadero nombre: Chef de la Conspiration. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Que se prepara algo en secreto contra \u00e9l lo presiente muy bien este esp\u00edritu desconfiado y receloso en la resistencia repentina de los Comit\u00e9s, y mas claramente quiz\u00e1s en la amabilidad y sumisi\u00f3n extrema de algunos diputados que sabe son sus enemigos. Alg\u00fan golpe, desde la sombra, siente Robespierre que se prepara; conoce tambi\u00e9n la mano que ha de dirigirlo; conoce al Chef de la Conspiration, y est\u00e1 sobre aviso.\u00a0<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cautelosamente exploran sus tent\u00e1culos: una polic\u00eda propia, esp\u00edas particulares, que le comunican, paso por paso, las gestiones, las reuniones, las conversaciones de Tallien, de Fouch\u00e9 y de los dem\u00e1s conspiradores. Cartas an\u00f3nimas le previenen o le excitan a posesionarse pronto de la dictadura y a derribar a los enemigos antes de que se puedan reunir. Y para confundirlos y enga\u00f1arlos a su vez, se pone repentinamente la mascara de la indiferencia contra el Poder pol\u00edtico. No se presenta ya en la Convenci\u00f3n, ni en el Comit\u00e9. Acompa\u00f1ado de su gran perro de Terranova se le ve solo, un libro en la mano, con los labios apretados, vagar por la calle o por los cercanos bosques, ocupado, en apariencia \u00fanicamente, con sus amados fil\u00f3sofos e indiferente contra el Poder. Pero cuando regresa de noche a su habitaci\u00f3n lima horas enteras en su gran discurso. Infinitamente trabaja en \u00e9l: el manuscrito muestra innumerables correcciones y a\u00f1adiduras. Pues este discurso decisivo y grande, con el que quiere estrellar a todos sus enemigos de una vez, debe surgir inesperadamente, afilado como un hacha, lleno de \u00edmpetu ret\u00f3rico, brillante de ingenio y pulido de odio. Con esta arma quiere atacar repentinamente a los sorprendidos antes de que se puedan entender y reunir Todo es poco para afilar su corte y envenenarlo mortalmente, y en este trabajo macabro pasa largos y preciosos d\u00edas. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero no hay que perder m\u00e1s tiempo; cada vez con m\u00e1s urgencia le comunican los esp\u00edas secretos concili\u00e1bulos. El 5 de Termidor cae en manos de Robespierre una carta de Fouch\u00e9 dirigida a su hermana, en la que dice misteriosamente: \u00abNo tengo que temer nada de las calumnias de Maximiliano Robespierre&#8230;, dentro de poco oir\u00e1s el desenlace de este asunto, el que espero resulte ventajoso para la Rep\u00fablica\u00bb. \u00abDentro de poco\u00bb, pues, Robespierre esta prevenido. Hace venir a su amigo Saint-Just y se encierra con \u00e9l en su estrecha buhardilla de la rue Saint-Honore. All\u00ed se designa el d\u00eda y el modo del ataque. El 2 de Termidor debe Robespierre sorprender y paralizar a la Convenci\u00f3n con su discurso, y el 9 pedir Saint-Just las cabezas de sus enemigos, de los obstinados del Comit\u00e9 y, sobre todo, la de Jos\u00e9 Fouch\u00e9. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La expectaci\u00f3n era ya casi insoportable. Tambi\u00e9n los conspiradores sienten el rayo en las nubes. Pero a\u00fan vacilan en atacar al hombre m\u00e1s poderoso de Francia, que tiene en sus manos todas las potencias: la administraci\u00f3n municipal y el ej\u00e9rcito, los jacobinos y el pueblo, la gloria y la fuerza de un nombre intachable. A\u00fan no se tienen por bastante seguros, por bastante numerosos, por bastante decididos, por bastante audaces para acometer a este gigante de la revoluci\u00f3n en batalla abierta, y se van enfriando algunos y hablan de retirada y reconciliaci\u00f3n. La conspiraci\u00f3n, mu\u00f1ida trabajosamente, amenaza con deshacerse. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este momento pone la Providencia, mas genial que todos los poetas, un peso decisivo en el platillo de la balanza oscilante. Y es precisamente Fouch\u00e9 el predestinado a hacer estallar la mina. En estos d\u00edas le ocurre a este perseguido hasta la desesperaci\u00f3n, amenazado a cada momento por el rayo del cuchillo, una \u00faltima y extrema desgracia en su vida privada, m\u00e1s fuerte que las desdichas de su suerte pol\u00edtica. Duro, fr\u00edo, intrigante e incomunicativo en p\u00fablico y en la pol\u00edtica, es este hombre singular en el hogar el esposo mas afectivo, el padre de familia mas tierno. Ama apasionadamente a su mujer, horriblemente fea, y ama sobre todo a su hijita, nacida en los d\u00edas del preconsulado, bautizada por su propia mano, en la plaza de Nevers, con el nombre de \u00abNievre\u00bb. Esta ni\u00f1a, tierna, p\u00e1lida, SU \u00eddolo, enferma repentinamente en aquellos d\u00edas de Termidor, y a las preocupaciones por su propia vida en peligro se suma la zozobra por la vida de su hijita. Prueba cruel: saber que el ser querido, d\u00e9bil, enfermo del pecho, est\u00e1 solo con su mujer y no poder, acosado por Robespierre, velar junto al lecho de su hija moribunda. Ha de ocultarse en hogares extra\u00f1os, en buhardillas. En vez de dedicarse a ella y respirar su aliento expirante, ha de correr sobre brasas, ir de un diputado a otro, mentir, implorar, conjurar, defender su propia vida. El esp\u00edritu atribulado, el coraz\u00f3n destrozado: as\u00ed vaga el infeliz en los d\u00edas ardientes de julio (el mas caluroso desde hace muchos a\u00f1os), incansable, de un lado a otro por el escenario pol\u00edtico, sin ver como sufre y muere su ni\u00f1a amada.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/asamblea-revolucion-francesa-fouch\u00e9-4.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17495\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/asamblea-revolucion-francesa-fouch\u00e9-4.jpg\" alt=\"\" width=\"580\" height=\"373\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">El 5 \u00f3 el 6 de Termidor acaba esta dura prueba. Fouch\u00e9 acompa\u00f1a un peque\u00f1o ata\u00fad al cementerio: la ni\u00f1a ha muerto. Estas pruebas endurecen. Presente en la imaginaci\u00f3n la muerte de su hija, no teme por su propia vida. Una nueva audacia, la audacia de la desesperaci\u00f3n fortalece su voluntad. Y cuando titubean a\u00fan los conspiradores y quieren aplazar la lucha, entonces dice por fin \u00e9l, Fouch\u00e9, que ya no tiene que perder en la tierra m\u00e1s que su vida, la frase decisiva: \u00abMa\u00f1ana hay que dar el golpe\u00bb. Y esta frase fue pronunciada el 7 de Termidor. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">La ma\u00f1ana del 8 de Termidor comienza. D\u00eda hist\u00f3rico. De madrugada ya pesa el cielo despejado de julio, ardiente, sobre la ciudad despreocupada. Y \u00fanicamente en la Convenci\u00f3n reina, desde muy temprano, una actividad extra\u00f1a: en los rincones se juntan los diputados y murmuran; nunca se hab\u00eda visto tanta gente extra\u00f1a y tanto curioso en los corredores y en las tribunas. El misterio y la expectaci\u00f3n fluyen incorp\u00f3reos por el espacio; de manera inexplicable se ha divulgado el rumor de que hoy ha de ajustar Robespierre cuentas con sus enemigos. quiz\u00e1s acech\u00f3 alguien a Saint-Just y observ\u00f3 c\u00f3mo regresaba de noche de la habitaci\u00f3n cerrada; en la Convenci\u00f3n se conoce demasiado bien el efecto de estos consejos secretos. \u00bfO es que tiene, por otra parte, Robespierre noticia de los proyectos b\u00e9licos de sus adversarios? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos los conjurados, todos los que se saben amenazados, examinan, medrosos, las caras de sus colegas: \u00bfHabr\u00e1 revelado alguno -\u00bfqui\u00e9n? &#8211; el secreto peligroso? \u00bfSe les adelantar\u00e1 Robespierre o le podr\u00e1n aplastar antes de que tome la palabra? \u00bfLos abandonar\u00e1 o los proteger\u00e1 la masa insegura y cobarde de la mayor\u00eda, le marais? Todos vacilan y se sobrecogen. Igual que el bochorno del cielo gris-plomo sobre la ciudad, pesa la inquietud ps\u00edquica, amenazante, sobre la Asamblea.\u00a0<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Y, efectivamente, apenas se abre la sesi\u00f3n, hace uso Robespierre de la palabra. Se ha ataviado solemnemente, como para la fiesta aquella del Ser Supremo. Lleva el ya hist\u00f3rico traje celeste con las medias blancas de seda, y despacio, con solemnidad intencionada, sube a la tribuna.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">S\u00f3lo que esta vez no lleva en la mano una antorcha, sino, como los lictores el mango de su hacha, un voluminoso rollo de papel: su discurso. Saber alguno su nombre en estas hojas cerradas es tanto como saber su propia perdici\u00f3n. Por eso cesan repentinamente, como cortados, charlas y murmullos en los bancos. Del jard\u00edn, de las tribunas, se apresuran a entrar los diputados y toman asiento en sus sitios. Cada uno examina temeroso la expresi\u00f3n de esta cara delgada, tan conocida. Pero glacial, encerrado en s\u00ed mismo, impenetrable a toda curiosidad, despliega Robespierre lentamente su discurso en la tribuna. Antes de comenzar a leer, con sus ojos miopes, levanta, para aumentar la expectaci\u00f3n, la mirada; la dirige de derecha a izquierda, de izquierda a derecha, de arriba abajo, de abajo arriba, despacio, fr\u00edo y amenazante sobre la Asamblea casi narcotizada. All\u00ed est\u00e1n sentados sus pocos amigos, la muchedumbre numerosa de los indecisos y el mont\u00f3n cobarde de los conjurados que acecha su perdici\u00f3n. Los mira cara a cara. Pero hay uno a quien no ve. Uno s\u00f3lo de sus enemigos falta en esta hora decisiva: Jos\u00e9 Fouch\u00e9. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y cosa extra\u00f1a: s\u00f3lo el nombre del ausente, el nombre de Jos\u00e9 Fouch\u00e9, es mencionado en el debate, y en su nombre precisamente se enciende la lucha postrera, la decisiva. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Robespierre habla largo tiempo, extensamente, fatigosamente; seg\u00fan su antigua costumbre, deja gravitar el hacha siempre sobre los innominados, habla de conspiraciones y conjuraciones, de indignos y de criminales, de traidores y maquinaciones; pero no pronuncia ning\u00fan nombre. Le basta con hipnotizar a la Asamblea: el golpe mortal lo dar\u00e1 ma\u00f1ana Saint-Just contra las v\u00edctimas paralizadas. Durante t res horas deja alargarse en el vac\u00edo su discurso vago y ret\u00f3rico. Y cuando por fin termina, est\u00e1 la Asamblea m\u00e1s enervada que asustada. Por lo pronto no se mueve ni una mano. La incertidumbre pesa sobre todos. Nadie puede decir si este silencio afirma una derrota o una victoria: la discusi\u00f3n habr\u00e1 de decidirlo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Por fin pide uno de sus sat\u00e9lites que la Convenci\u00f3n acuerde la impresi\u00f3n del discurso y con ello su aprobaci\u00f3n. Nadie se opone. Cobarde, sumisa y, en cierto modo, satisfecha de que hoy no hayan pedido nuevas cabezas, nuevas detenciones, nuevas reducciones, aprueba la mayor\u00eda. Pero en el \u00faltimo momento se lanza uno de los conspiradores -el nombre pertenece a la Historia: Bourdon de I&#8217;Oise &#8211; y habla contra la impresi\u00f3n del discurso, y esta sola voz desentumece las dem\u00e1s. Los cobardes se agrupan poco a poco, se agavillan y se unen en un acto de valor desesperado; uno tras otro culpan a Robespierre de haber formulado sus declaraciones y sus amenazas demasiado confusamente: que diga, por fin, con claridad, a quien acusa efectivamente. En un cuarto de hora ha variado la escena; Robespierre, el agresor, se reduce a defenderse, debilita su discurso en vez de reforzarlo, declara no haber acusado a nadie ni culpado a nadie.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Comite_de_Salut_Public-2.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17496 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Comite_de_Salut_Public-2.jpg\" alt=\"\" width=\"561\" height=\"468\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Comite_de_Salut_Public-2.jpg 561w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Comite_de_Salut_Public-2-300x250.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 561px) 100vw, 561px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">En este momento suena repentinamente una voz, la de un diputado insignificante, que grita: \u00bfEs Fouch\u00e9? &#8211; \u00bfY Fouch\u00e9? &#8211; Se ha pronunciado el nombre: el nombre del se\u00f1alado como jefe de la conspiraci\u00f3n, como traidor de la revoluci\u00f3n. Ahora podr\u00eda, ahora debiera dar el golpe Robespierre. Pero, cosa extra\u00f1a, inexplicablemente extra\u00f1a, Robespierre elude la respuesta: \u00ab<em>No quiero ocuparme ahora de \u00e9l, obedezco solamente a la voz de mi conciencia<\/em>\u00bb. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Esta contestaci\u00f3n evasiva de Robespierre pertenece a los secretos que se llev\u00f3 a la tumba. \u00bfPor qu\u00e9 respeta, en este momento de vida o muerte, a su enemigo m\u00e1s cruel? \u00bfPor qu\u00e9 no le deshace, por qu\u00e9 no ataca al ausente, al \u00fanico ausente?\u00a0 <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPor qu\u00e9 no libra con ello de la opresi\u00f3n del miedo a todos los dem\u00e1s que se sienten atemorizados y que entregar\u00edan, sin duda, a Fouch\u00e9 para salvarse ellos? La misma noche -as\u00ed afirma Saint -Just- hab\u00eda intentado Fouch\u00e9 acercarse nuevamente a Robespierre. \u00bfEs un ardid o es verdad? Varios testigos pretenden haberle visto en estos d\u00edas sentado en un banco con Carlota Robespierre, su antigua novia: \u00bfha intentado verdaderamente una vez mas persuadir a la solterona para que intercediera cerca de su hermano? \u00bfQuiso, efectivamente, el desesperado traicionar a los conspiradores para salvar la propia cabeza? \u00bfO quiso, para confiar a Robespi erre y velar la conspiraci\u00f3n, fingirle arrepentimiento y sumisi\u00f3n? \u00bfHa hecho tambi\u00e9n esta vez, como mil veces, doble juego este tah\u00far? \u00bfY estaba, talvez, dispuesto, para sostenerse, el incorruptible y amenazado Robespierre, a respetar en aquella hora a su m\u00e1s odiado enemigo? \u00bfFu\u00e9 este evitar una acusaci\u00f3n de Fouch\u00e9 se\u00f1al de un acuerdo secreto o fu\u00e9 solo un recurso? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No se sabe. Alrededor de la figura de Robespierre se cierne todav\u00eda hoy, al cabo de tantos a\u00f1os, una sombra de misterio. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Nunca adivinar\u00e1 por completo la Historia a este hombre impenetrable. Nunca se sabr\u00e1n sus \u00faltimos pensamientos: si quiso verdaderamente la Dictadura para \u00e9l o la Rep\u00fablica para todos; si quiso salvar la Rep\u00fablica o heredarla, como Napole\u00f3n. Nadie conoci\u00f3 sus pensamientos m\u00e1s secr etos, los pensamientos de su \u00faltima noche: del 8 al 9 de Termidor. Porque es, efectivamente, su \u00faltima noche: en ella decide la suerte. Ala luz de la luna la noche sofocante de julio brilla, pulida, la guillotina. \u00bfPartir\u00e1 ma\u00f1ana su filo fr\u00edo las v\u00e9rtebras al triunvirato Tallien, Barras y Fouch\u00e9 o caer\u00e1 sobre Robespierre? Ni uno s\u00f3lo de los seiscientos diputados se acuesta esta noche. Ambos partidos preparan la lucha final. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Robespierre ha ido desde la Convenci\u00f3n a los jacobinos; ante velas de cera oscilantes, temblando de emoci\u00f3n, les lee su discurso, rechazado por los diputados. Fren\u00e9tico aplauso le rodea nuevamente, por \u00faltima vez; pero \u00e9l, lleno de presentimiento amargo, no se deja enga\u00f1ar por el entusiasmo de los tres mil que le rodean y califica de test amento su discurso. Mientras tanto, lucha su escudero Saint-Just en el Comit\u00e9 hasta la madrugada, como un desesperado, contra Collot, Carnot y los dem\u00e1s conjurados, al mismo tiempo que se teje en los pasillos de la Convenci\u00f3n la red que ha de apresar ma\u00f1ana a Robespierre. Dos, tres veces, como la lanzadera en el telar, van los hilos de derecha a izquierda, del partido de la \u00abmonta\u00f1a\u00bb a la vieja reacci\u00f3n; hasta que por fin, al amanecer, se ha tramado, firme, irrompible, el pacto. Aqu\u00ed aparece repentinamente Fouch\u00e9, pues la noche es su elemento, la intriga su verdadera esfera. Su cara color plomo, blanqueada a\u00fan m\u00e1s por el miedo, pulula espectralmente por los salones poco iluminados. Susurra, adula, promete, asusta, amedrenta y amenaza aqu\u00ed y all\u00e1, y no descansa hasta que no se cierra el pacto. A las dos de la madrugada est\u00e1n de acuerdo, por fin, todos los adversarios para aniquilar al enemigo com\u00fan: a Robespierre. Fouch\u00e9 puede descansar ya. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/terror-guillotina-fouch\u00e9-4.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-17497\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/terror-guillotina-fouch\u00e9-4-238x300.jpg\" alt=\"\" width=\"302\" height=\"381\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/terror-guillotina-fouch\u00e9-4-238x300.jpg 238w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/terror-guillotina-fouch\u00e9-4.jpg 586w\" sizes=\"auto, (max-width: 302px) 100vw, 302px\" \/><\/a>Tambi\u00e9n esta ausente Fouch\u00e9 de la sesi\u00f3n del 9 de Termidor. Pero puede descansar, puede faltar: su obra est\u00e1 hecha, la red anudada, y decidida por fin la mayor\u00eda a no dejar escapar con vida al demasiado peligroso, al demasiado fuerte. Apenas empieza Saint-Just, el escudero de Robespierre la discusi\u00f3n mort\u00edfera preparada contra los conspiradores, le interrumpe Tallien, pues han acordado no dejar hablar a ninguno de los oradores peligrosos: Saint-Just y Robespierre. Hay que estrangularlos antes de que puedan hablar, antes de que puedan acusar. Y as\u00ed se apresuran los oradores, h\u00e1bilmente dirigidos por el propicio presidente, uno tras otro, a la tribuna, y cuando Robespierre quiere defenderse, gritan, chillan y patalean, ahogando su voz. La cobard\u00eda contenida de seiscientas almas inseguras, el odio y la envidia acumulados en semanas y meses, se echan ahora en contra del hombre ante quien temblaron todos. A las seis de la tarde todo esta decidido. Robespierre ha sido proscrito y es conducido a la c\u00e1rcel. Es in\u00fatil que sus amigos, los verdaderos revolucionarios que ven en \u00e9l el alma apasionada y dura de la Rep\u00fablica y le admiran, quieran liberarle y le busquen refugio en el Ayuntamiento: por la noche conquistan las tropas de la Convenci\u00f3n esta Acr\u00f3polis de la revoluci\u00f3n y a las dos de la madrugada -veinticuatro horas despu\u00e9s de haber sellado Fouch\u00e9 y los suyos el pacto de su aniquilaci\u00f3n- Maximiliano Robespierre, el enemigo de Fouch\u00e9 y, ayer a\u00fan, el hombre m\u00e1s poderoso de Francia, estaba tendido, ensangrentado, con la mand\u00edbula destrozada, sobre dos sillones en la antesala de la Convenci\u00f3n. Se ha dado caza a la pieza mayor. Fouch\u00e9 esta salvado. A la tarde siguiente rueda el carro camino de la plaza del suplicio. El terror ha terminado; pero el esp\u00edritu fogoso de la revoluci\u00f3n se ha apagado tambi\u00e9n, pas\u00f3 la era heroica. Ha llegado la hora de la herencia, la hora de los aventureros, de los ambiciosos, de los ansiosos de bot\u00edn, de las almas equ\u00edvocas, de los generales y de los negociantes; la hora de los nuevos gremios. Puede esperarse que haya llegado tambi\u00e9n la hora de Jos\u00e9 Fouch\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Mientras el carro conduce lentamente a la guillotina a Maximiliano Robespierre y los suyos por la rue Saint -Honor\u00e9, el camino tr\u00e1gico de Luis XVI, de Danton y Desmoulins, y de seis mil v\u00edctimas m\u00e1s, se manifiesta con estr\u00e9pito y entusiasmo la curiosidad de la multitud. Las ejecuciones vuelven a ser fiestas populares: banderas y gallardetes ondean sobre los tejados, de balcones y ventanas salen gritos de alegr\u00eda, una ola de j\u00fabilo brama sobre Par\u00eds. Cuando cae en el cesto la cabeza de Robespierre truena la plaza gigantesca en un grito \u00fanico, est\u00e1tico, de j\u00fabilo. Los conjurados se asombran: \u00bfpor qu\u00e9 se alegra el pueblo tan apasionadamente con la ejecuci\u00f3n de este hombre, al que Par\u00eds, al que Francia adoraba a\u00fan ayer como a un Dios? Y se admiran a\u00fan m\u00e1s cuando, a la entrada de la Convenci\u00f3n, una multitud alborotada recibe a Tallien y Barras con aclamaciones y admiraci\u00f3n como verdugos del tirano, como vencedores del terror. Y esto los sume en perplejidad, porque, al aniquilar a este hombre superior, solo han querido desembarazarse de un modelo de virtud inc\u00f3modo, que los espiaba demasiado; pero nadie hab\u00eda pensado en dejar enfriar la guillotina, en terminar con el terror. Mas ante el hecho de la repugnancia que han llegado a inspirar las matanzas colectivas, y conscientes los conspiradores de las simpat\u00edas que pueden atraerse convirtiendo a posteriori su impulso \u00edntimo de venganza contra Robespierre en un acto de humanidad, deciden, con s\u00fabito acuerdo, aprovechar esta falsa interpretaci\u00f3n popular. Sostendr\u00e1n en adelante que todos los desafueros de la Revoluci\u00f3n los tiene sobre la conciencia \u00fanicamente Robespierre, que desde los fosos de cal no puede defenderse, y que ellos fueron siempre ap\u00f3stoles de la dulzura, enemigos de toda dureza y exageraci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">No la ejecuci\u00f3n de Robespierre, sino la actitud cobarde y mentirosa de sus sucesores, da al 9 de Termidor su sentido hist\u00f3rico, pues hasta aquel d\u00eda hab\u00eda reclamado para s\u00ed la Revoluci\u00f3n todos los derechos, hab\u00eda tomado sobre s\u00ed tranquilamente toda la responsabilidad&#8230; A partir de este d\u00eda, en cambio, confiesa temerosa haber cometido tambi\u00e9n equivocaciones, y por boca de sus caudillos empieza a renegar de s\u00ed misma.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_17487\" aria-describedby=\"caption-attachment-17487\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/1794_28-juillet_execution-Robespierre-cia.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17487 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/1794_28-juillet_execution-Robespierre-cia.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"475\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/1794_28-juillet_execution-Robespierre-cia.jpg 640w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/1794_28-juillet_execution-Robespierre-cia-300x223.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/1794_28-juillet_execution-Robespierre-cia-80x60.jpg 80w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17487\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Ejecuci\u00f3n de Robespierre<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero todo credo espiritual, toda concepci\u00f3n vital queda rota en sus m\u00e1s \u00edntimas potencias tan pronto como se niega su derecho absoluto, su infalibilidad. Y al ultrajar los tristes vencedores Tallien y Barras los cuerpos sin vida de sus grandes antecesores, Danton y Robespierre, como cad\u00e1veres de asesinos, y al sentarse miedosamente en los bancos de las derechas, de los moderados, con los enemigos secretos de la Rep\u00fablica, no traicionan solamente la Historia y el esp\u00edritu de la Revoluci\u00f3n, sino a s\u00ed mismos. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos esperan ver al lado de estos a Fouch\u00e9, el conjurado principal, al enemigo m\u00e1s cruel de Robespierre, el m\u00e1s amenazado, el Chef de la Conspiration, pues bien hab\u00eda ganado el derecho a una substanciosa parte del bot\u00edn. Pero, cosa extra\u00f1a, Fouch\u00e9 no se sienta con los otros en los bancos de las derechas, sino en su antiguo sitio, en la \u00abmonta\u00f1a\u00bb, con los radicales. Y se envuelve en silencio. Por primera vez, es sorprendente, no va con la mayor\u00eda. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfPor qu\u00e9 obra Fouch\u00e9 con semejante obstinaci\u00f3n? Se lo preguntaron muchos entonces, y se lo han preguntado m\u00e1s tarde algunos. La contestaci\u00f3n es sencilla: porque piensa m\u00e1s razonable y perspicazmente que los dem\u00e1s; porque su inteligencia superior de pol\u00edtico prev\u00e9 mas profundamente la situaci\u00f3n que la fr\u00e1gil mentalidad de un Tallien o un Barras, a los que \u00fanicamente da el peligro una energ\u00eda moment\u00e1nea. El antiguo profesor de F\u00edsica conoce la ley cin\u00e9tica, seg\u00fan la cual una onda no puede tenerse r\u00edgida en el aire. Tiene -lo sabe muy bien- que seguir un movimiento de flujo o de reflujo. Si ahora comienza, pues, el reflujo, es que se inicia una reacci\u00f3n y \u00e9sta no podr\u00e1 detener su impulso, como no pudo detenerlo antes la revoluci\u00f3n; ir\u00e1, lo mismo que aqu\u00e9lla, hasta lo \u00faltimo, hasta el extremo, hasta la violencia. Pero entonces se romper\u00e1 inevitablemente este pacto anudado a toda prisa; si vence, pues, la reacci\u00f3n, est\u00e1n perdidos to dos los paladines de la revoluci\u00f3n. Con las ideas nuevas cambia tambi\u00e9n peligrosamente la medida del juicio para los hechos de ayer. Lo que ayer era deber y atributo de virtud republicana -por ejemplo, matar a tiros a mil seiscientos hombres y saquear las iglesias -, ser\u00e1 entonces necesariamente considerado como un crimen; los acusadores de ayer ser\u00e1n los acusados de ma\u00f1ana. Fouch\u00e9, que tiene bastante sobre su conciencia, no quiere compartir el enorme error de los dem\u00e1s termidoristas (as\u00ed se llaman los aniquiladores de Robespierre), que se agarran temerosamente a la rueda de la reacci\u00f3n&#8230;, sabe que de nada ha de servirles; si la reacci\u00f3n se pone en movimiento nuevamente, los arrastrara a todos consigo, \u00fanicamente por prudencia y perspicacia permanece Fouch\u00e9 fiel a las izquierdas, a los radicales. Ve muy claramente que pronto estar\u00e1 amenazada la cerviz de los m\u00e1s audaces precisamente. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y Fouch\u00e9 tiene raz\u00f3n. Para hacerse populares, para afirmar una humanidad que no existi\u00f3 nunca, sacrifican los termidoristas a l<\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">os m\u00e1s en\u00e9rgicos de los proc\u00f3nsules; hacen ejecutar a Carrier, que ahog\u00f3 seis mil personas en el Loire; a Jos\u00e9 Lebon, el tribuno de Arras, y a Fouquier -Tinville. Hacen volver -para agradar a las derechas &#8211; a los setenta y tres miembros expulsados de la Gironde y se dan cuenta demasiado tarde de que con este esfuerzo de la reacci\u00f3n quedan ellos mismos aprisionados por ella. Tienen que acusar ahora obedientemente a sus propios coadjutores contra Robespierre, a Billaud-Verenne y a Collot d&#8217;Herbois, el colega de Fouch\u00e9 en Lyon. Cada vez se cierne m\u00e1s amenazadora la sombra de la reacci\u00f3n sobre Fouch\u00e9. Por esta vez logra salvarse negando cobardemente toda complicidad en lo de Lyon (aunque no hab\u00eda una hoja en que no fuera su firma junto a la de Collot) y afirmando con igual falsedad el haber sido perseguido s\u00f3lo por su excesiva benevolencia por el tirano Robespierre. Con esto enga\u00f1a, efectivamente, el astuto a la Convenci\u00f3n por alg\u00fan tiempo. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Puede permanecer en su sitio sin que le moleste nadie, mientras Collot es mandado a la \u00abguillotina seca\u00bb, es decir, a las islas, contaminadas por la fiebre, de la India occidental, donde sucumbe a los pocos meses. Pero Fouch\u00e9 es demasiado listo para sentirse seguro tras este primer rechazo; conoce la inflexibilidad de las pasiones pol\u00edticas; sabe que una reacci\u00f3n, lo mismo que una revoluci\u00f3n, no cesa de encarnizarse en los hombres hasta que se le rompen los dientes; que no parar\u00e1 en su deseo de venganza hasta que el \u00faltimo jacobino sea llevado ante el Tribunal y la Rep\u00fablica quede convertida en escombros. De esta manera s\u00f3lo ve una salvaci\u00f3n para la revoluci\u00f3n, a la que esta ligado indisolublemente con lazos sangrientos: reproducirla. Y s\u00f3lo ve una salvaci\u00f3n para \u00e9l: la ca\u00edda del Gobierno. Otra vez el m\u00e1s amenazado de todos, lo mismo que hace seis meses, inicia s\u00f3lo contra fuerzas superiores la lucha desesperada por la vida.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Cuando hay que luchar por el Poder o por la vida es cuando desarrolla Fouch\u00e9 fuerzas asombrosas. Ve que por el camino leal no se puede impedir ya que la Convenci\u00f3n persiga a los terroristas de anta\u00f1o; no queda, pues, otro remedio que el probado tantas veces durante la revoluci\u00f3n: el terror. Ya una vez, cuando la sentencia de los girondinos, cuando la sentencia del Rey, se intimid\u00f3 a los diputados cobardes y vacilantes (entre ellos el entonces a\u00fan conservador Jos\u00e9 Fouch\u00e9), movilizando a las muchedumbres callejeras contra el Parlamento, sacando de los suburbios los batallones de trabajadores con su fuerza proletaria, con su \u00edmpetu irresistible, e izando la bandera roja de la rebeli\u00f3n en el Ayuntamiento. \u00bfPor que no lanzar nuevamente contra la Convenci\u00f3n acobardada a esta vieja guardia de la revoluci\u00f3n, a los conquistadores de la Bastilla, a los hombres del 10 de agosto, para que destrocen con los pu\u00f1os su poder? <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Claro que para ir a los arrabales y pronunciar all\u00ed discursos fogosos, revolucionarios, o, como Murat, bajo peligro de muerte, arrojar folletos excitantes al pueblo, para eso es Fouch\u00e9 demasiado cauto. No le gusta exponerse, prefiere evitar la responsabilidad; su maestr\u00eda no es la del discurso ampuloso y arrebatador, sino la del susurrar y la de esconderse detr\u00e1s de otro. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Y tambi\u00e9n esta vez encuentra al hombre propicio que, adelant\u00e1ndose audaz y decididamente, le cubre con su sombra. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Por Par\u00eds vaga entonces, proscrito y humillado, un verdadero y apasionado republicano: Francisco Babecu\u00ed, que se llama a s\u00ed mismo Graco Babceuf. Tiene un coraz\u00f3n desbordante y una inteligencia mediocre. Proletario de las entra\u00f1as del pueblo, antiguo agrimensor e impresor, tiene pocas y primitivas ideas; pero esas las alimenta con pasi\u00f3n varonil y las enardece con el fuego de la verdadera convicci\u00f3n republicana y social. Los republicanos burgueses y hasta el mismo Robespierre hab\u00edan eludido con cautela las ideas socialistas y a veces comunistas de Marat sobre la nivelaci\u00f3n de la propiedad; les pareci\u00f3 preferible hablar much\u00edsimo de libertad y de fraternidad&#8230; y poco de igualdad en cuanto se refiere al dinero y a la propiedad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Fran\u00e7ois-No\u00ebl_Babeuf.jpg\" rel=\"lightbox[17483]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-17488 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Fran\u00e7ois-No\u00ebl_Babeuf.jpg\" alt=\"\" width=\"220\" height=\"335\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Fran\u00e7ois-No\u00ebl_Babeuf.jpg 220w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Fran\u00e7ois-No\u00ebl_Babeuf-197x300.jpg 197w\" sizes=\"auto, (max-width: 220px) 100vw, 220px\" \/><\/a>Babceuf recoge las ideas de Marat, olvidadas y reprimidas, las aviva con su aliento y las lleva como antorcha por los barrios proletarios de Par\u00eds. Esta llama puede elevarse repentinamente, convertir en ceniza en un par de horas todo Par\u00eds y el pa\u00eds entero, pues poco a poco va comprendiendo el pueblo la traici\u00f3n que cometen los termidoristas en su propia ventaja contra su Revoluci\u00f3n, contra la Revoluci\u00f3n proletaria. Detr\u00e1s de Graco Babceuf se oculta Fouch\u00e9. No se exhibe republicanamente como \u00e9l; pero le aconseja secretamente en su labor de excitar al pueblo. Le hace escribir folletos violentos y \u00e9l mismo corrige las pruebas. Piensa Fouch\u00e9 que s\u00f3lo as\u00ed, bajo la presi\u00f3n de la materia proletaria y de las turbas de los barrios con sus picas y sus tambores, despertar\u00e1 esa cobarde Convenci\u00f3n, \u00fanicamente por terror, por mi edo, puede ser salvada la Rep\u00fablica; s\u00f3lo un tir\u00f3n en\u00e9rgico hacia la izquierda podr\u00e1 eliminar la inclinaci\u00f3n a la derecha. Y para este ataque audaz y verdaderamente peligroso, le sirve de coraza este hombre honrado, puro, de buena fe, maravillosamente \u00edntegro. Tras su ancha espalda de proletario se puede uno esconder bien. Babceuf, a su vez, que orgullosamente se titula Graco y tribuno del pueblo, se siente honrad\u00edsimo de que el c\u00e9lebre diputado Fouch\u00e9 le aconseje. S\u00ed, \u00e9ste es a\u00fan de los \u00faltimos y verdaderos republicanos, cree \u00e9l; uno de los que permanecieron en los bancos de la \u00abmonta\u00f1a\u00bb, que no ha hecho pacto con la jeunesse dor\u00e9e y con los proveedores del ej\u00e9rcito. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">De buena gana se deja aconsejar, e impelido por esta mano h\u00e1bil ataca a Tallien, a los term idoristas y al Gobierno. <\/span><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero \u00fanicamente a \u00e9l, al bonach\u00f3n y recto Babceuf, consigue enga\u00f1ar Fouch\u00e9. El Gobierno reconoce pronto la mano que carga el fusil contra \u00e9l, y en p\u00fablica sesi\u00f3n culpa Tallien a Fouch\u00e9 de ser el consejero de Babceuf. Como siempre, niega Fouch\u00e9 francamente a su aliado (lo mismo que a Chaumette frente a los jacobinos, lo mismo que a Collot en Lyon). No, no conoce a Babceuf mas que de vista, condena sus exageraciones&#8230; Se bate en retirada con la mayor celeridad. Nuevamente cae el golpe sobre su escudero; pronto ser\u00e1 detenido Babceuf y no tardaran en fusilarle en el patio de un cuartel. \u00a1Siempre paga otro con su sangre por las palabras y la pol\u00edtica de Fouch\u00e9! <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Este golpe audaz de Fouch\u00e9 se ha frustrado, solo ha conseguido con \u00e9l atraer la atenci\u00f3n sobre su persona, y eso no le conviene, porque le trae el recuerdo de Lyon y de los campos regados de sangre de Brotteaux. Nuevamente, y m\u00e1s en\u00e9rgicamente que nunca, azuza la reacci\u00f3n a los acusadores de las provincias en las que mand\u00f3. Apenas se ha quitado de encima las imputaciones que le hace Lyon, se presentan Nevers y Clamency. Cada vez m\u00e1s en voz alta, cada vez m\u00e1s estrepitosamente, es acusado Jos\u00e9 Fouch\u00e9 de terrorismo ante el Tribunal de la Convenci\u00f3n. Se defiende astutamente, con energ\u00eda y no sin suerte. El mismo Tallien, su contrincante, se esfuerza en protegerle, pues empieza a atemorizarle la preponderancia de la reacci\u00f3n y comienza a temer por su propia cabeza. Pero ya es tarde: el 22 de Termidor de 1795, un a\u00f1o y doce d\u00edas despu\u00e9s de la ca\u00edda de Robespierre, se formula, tras largo debate, la acusaci\u00f3n por actos terroristas contra Jos\u00e9 Fouch\u00e9. Y el 23 de Termidor se decide su detenci\u00f3n. Igual que sobre Robespierre la sombra de Danton, parece levantarse sobre Fouch\u00e9, vindicadora, la sombra de Robespierre. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Pero estamos -y esto lo ha calculado bien el pol\u00edtico inteligente- en el Termidor del cuarto a\u00f1o de la Rep\u00fablica y no del tercero. En 1793 equival\u00eda la acusaci\u00f3n a la orden de detenci\u00f3n, y la detenci\u00f3n a la muerte; si se ingresaba por l a noche en la Conciergerie, se era sometido a interrogatorio al d\u00eda siguiente, y por la tarde del mismo d\u00eda se estaba ya en el carro. Pero en 1794 ya no mantiene el pu\u00f1o f\u00e9rreo del \u00abincorruptible\u00bb las riendas de la justicia; las leyes se han aflojado, se puede uno escapar por entre sus mallas si es escurridizo. Y Fouch\u00e9 no ser\u00eda Fouch\u00e9 si fuera incapaz de pasar \u00e9l, que tantas veces estuvo en peligro, acorralado, por tan el\u00e1sticas redes. A trav\u00e9s de pasadizos y escaleras secretas se escurre y consigue que no le detengan enseguida, que se le deje tiempo para preparar una r\u00e9plica, para una contestaci\u00f3n, para una justificaci\u00f3n; y el tiempo lo es todo. Hay que replegarse a la oscuridad, hay que procurar que le olviden a uno; hay que mantenerse en silencio, mientras gritan los dem\u00e1s, para pasar inadvertido. Seg\u00fan la receta c\u00e9lebre de Si\u00e9y\u00e8s, que asisti\u00f3 a la Convenci\u00f3n durante los a\u00f1os del terror sin desplegar los labios y que habiendo sido preguntado qu\u00e9 hizo todo ese tiempo, di\u00f3, sonriente, la contestaci\u00f3n genial : J\u2019ai v\u00e9cu (He vivido). As\u00ed hace Fouch\u00e9 y se finge muerto, como algunos animales, para que no le maten. Si salva la vida ahora, durante el breve plazo de transici\u00f3n, estar\u00e1 libre definitivamente, pues el experto oteador presiente que toda la grandeza y toda la fuerza de esta Convenci\u00f3n no durar\u00e1n mas de un par de semanas, de un par de meses, a lo sumo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">As\u00ed salva Jos\u00e9 Fouch\u00e9 su vida; y eso es mucho en aquel tiempo. Es decir, s\u00f3lo la vida; pero no su nombre y posici\u00f3n, pues no vuelven a elegirle en la nueva Asamblea. El enorme esfuerzo ha sido in\u00fatil, como lo ha sido el derroche de pasi\u00f3n y de astucia, de audacia y de traici\u00f3n; s\u00f3lo la vida es lo que salva. Ya no es el Jos\u00e9 Fouch\u00e9 de Nantes, diputado del pueblo; ya no es el profesor del Oratorio; no es sino un hombre olvidado, despreciado, sin categor\u00eda, sin fortuna, insignificante; una sombra miserable a la que \u00fanicamente protege la oscuridad. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Durante tres a\u00f1os, nadie pronuncia en Francia su nombre.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-48\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2016\/11\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"65\" height=\"65\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>INDICE DE POST de \u201cFOUCH\u00c9, El genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig *** &nbsp; &nbsp; FOUCH\u00c9 EL GENIO TENEBROSO STEFAN ZWEIG -PARTE IV- &nbsp; CAP\u00cdTULO TERCERO\u00a0 EL DUELO CON ROBESPIERRE (1794) &nbsp; l 3 de abril <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/03\/17\/fouche-el-genio-tenebroso-por-stefan-zweig-parte-iv-el-duelo-con-robespierre\/\" title=\"\u201cFOUCH\u00c9, el genio tenebroso\u201d, por Stefan Zweig (PARTE IV &#8211; El duelo con Robespierre)\">[&#8230;]<\/a><\/p>\n<\/div>","protected":false},"author":3,"featured_media":17489,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_exactmetrics_skip_tracking":false,"_exactmetrics_sitenote_active":false,"_exactmetrics_sitenote_note":"","_exactmetrics_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[111],"class_list":["post-17483","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-miscelanea","tag-zweig"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=17483"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/17483\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media\/17489"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=17483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=17483"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=17483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}