{"id":17136,"date":"2019-03-06T00:05:41","date_gmt":"2019-03-05T23:05:41","guid":{"rendered":"http:\/\/puntocritico.com\/?p=17136"},"modified":"2024-02-20T21:37:22","modified_gmt":"2024-02-20T20:37:22","slug":"j-j-rousseau-notas-al-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres-1754-parte-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/03\/06\/j-j-rousseau-notas-al-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres-1754-parte-ii\/","title":{"rendered":"J.J. Rousseau: NOTAS al \u201cDiscurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres\u201d (1754) \u2013 PARTE II"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/2019\/03\/05\/j-j-rousseau-notas-al-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres-1754-parte-i\/\"><strong>J.J. ROUSSEAU, Notas al \u00abDiscurso sobre la igualdad de los hombres\u00bb &#8211; PARTE I<\/strong><\/a><\/p>\n<p><strong><a id=\"ref1a\"><\/a><a href=\"#ref1\">DESCARGA<\/a><\/strong><em><strong><span style=\"color: #008000;\">: \u00abDISCURSO SOBRE EL ORIGEN DE LA DESIGUALDAD ENTRE LOS HOMBRES\u00bb (1754)<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 18pt;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<blockquote>\n<p><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 18pt;\">\u00bfEs factible la utop\u00eda en el siglo XXI?<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p>Por Germ\u00e1n Gorr\u00e1iz Lopez\u00a0<\/p>\n<p>Analista\u00a0<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"color: #222222; font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;\"><strong><span style=\"color: #000000;\">Por caos (<\/span><\/strong><strong><span style=\"color: #000000;\"><i>Khaos o \u201cvac\u00edo que ocupa un hueco en la nada\u201d<\/i><\/span><\/strong><strong><span style=\"color: #000000;\">) entendemos algo impredecible y que se escapa a la miope visi\u00f3n que \u00fanicamente pueden esbozar nuestros ojos ante hechos que se escapan de los par\u00e1metros conocidos pues nuestra mente es capaz de secuenciar \u00fanicamente fragmentos de la secuencia total del inmenso genoma del caos,\u00a0<\/span><\/strong><strong><span style=\"color: #000000;\">con lo que inevitablemente recurrimos al t\u00e9rmino \u201c<\/span><\/strong><strong><span style=\"color: #000000;\"><i>efecto mariposa\u201d<\/i><\/span><\/strong><strong><span style=\"color: #000000;\">\u00a0para intentar explicar la vertiginosa conjunci\u00f3n de fuerzas centr\u00edpetas y centr\u00edfugas que terminar\u00e1n por configurar el puzzle inconexo del caos ordenado que se est\u00e1 gestando y que podr\u00eda conducir a la utop\u00eda.<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"color: #222222; font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;\">El t\u00e9rmino utop\u00eda (<i>lo que no est\u00e1 en ning\u00fan luga<\/i>r) fue empleado por Thomas More en el siglo XVI y ser\u00eda\u00a0<i>\u201cla b\u00fasqueda incansable de la Humanidad desde el comienzo de los tiempos de un lugar o sociedad ideal\u201d\u00a0<\/i>y a pesar de su car\u00e1cter no real, permite reconocer los ideales de una sociedad o comunidad en un momento concreto de su singladura hist\u00f3rica as\u00ed como los obst\u00e1culos que impiden cristalizar su sue\u00f1o id\u00edlico.La utop\u00eda as\u00ed concebida ser\u00eda el camino para alcanzar un sue\u00f1o que llevar\u00eda impl\u00edcito en su potencia la facultad de devenir en acto concreto (en el camino est\u00e1 la meta), siendo preciso transitar por la senda marcada por\u00a0<i>il poverello d\u00b4Assisi<\/i>: \u201c<i>Comienza haciendo lo que es necesario, despu\u00e9s lo que es posible y de repente estar\u00e1s haciendo lo imposible\u201d<\/i>, lo que implica una catarsis y posterior metanoia.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"color: #222222; font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;\">El t\u00e9rmino Metanoia (del griego \u03bc\u03b5\u03c4\u03b1\u03bd\u03bf\u1fd6\u03b5\u03bd, metanoien), ser\u00eda \u201c<i>un enunciado ret\u00f3rico utilizado para retractarse de alguna afirmaci\u00f3n realizada y corregirla para enfocarla de la manera adecuada a un nuevo contexto\u00a0<\/i>\u201c, lo que traducido a la actual coyuntura se traducir\u00eda como \u201c<i>transformar la mente para adoptar una nueva forma de pensar, con ideas nuevas, nuevos conocimientos y una actitud enteramente nueva ante la irrupci\u00f3n del nuevo escenario teleon\u00f3mico<\/i>\u201d.Ello implicar\u00eda la doble connotaci\u00f3n de movimiento f\u00edsico (desandar el camino andado) y psicol\u00f3gico (cambio de mentalidad tras desechar los viejos estereotipos vigentes en las \u00faltimas d\u00e9cadas) y que tendr\u00e1 como efectos ben\u00e9ficos la liberaci\u00f3n de la parte ind\u00f3mita del individuo primigenio que ha permanecido agazapado en un recodo del coraz\u00f3n, sedado y oprimido por la tiran\u00eda de la manipulaci\u00f3n consumista de la actual sociedad burguesa occidental.<\/span><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><span style=\"color: #222222; font-size: 14pt; font-family: georgia, palatino, serif;\">Dicho proceso tendr\u00e1 como colof\u00f3n la aparici\u00f3n de un nuevo individuo (<i>Individuo Multidimensional)<\/i>, reafirmado en una s\u00f3lida conciencia cr\u00edtica y sustentado en valores ca\u00eddos en desuso como la solidaridad y la indignaci\u00f3n colectiva ante la corrupci\u00f3n e injusticia imperantes y que bajo el lema\u00a0<i>\u201cprohibido prohibir<\/i>\u201d generar\u00e1 un tsunami popular de denuncia del d\u00e9ficit democr\u00e1tico, social y de valores de la actual \u00e9lite dominante que lograr\u00e1<span style=\"color: #000000;\">\u00a0finiquitar el actual status quo\u00a0<\/span><span style=\"color: #333333;\">tras una \u00e9poca traum\u00e1tica en la que agonizar\u00e1 lo viejo sin que amanezca lo nuevo.<\/span><\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/portada-discurso-rousseau.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17142\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/portada-discurso-rousseau-300x238.jpg\" alt=\"\" width=\"490\" height=\"389\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/portada-discurso-rousseau-300x238.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/portada-discurso-rousseau.jpg 600w\" sizes=\"auto, (max-width: 490px) 100vw, 490px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 24pt;\"><strong>NOTAS al \u201cDiscurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres\u201d (1754)<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>\u00a0<span style=\"font-size: 18pt; color: #008000;\">Por Jean Jacques Rousseau<\/span><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">PARTE II<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(j)<\/strong> <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau1.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-17138\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau1-239x300.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau1-239x300.jpg 239w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau1-768x963.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau1-816x1024.jpg 816w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau1.jpg 1003w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/a><span style=\"font-size: 14pt;\">Entre los hombres que conocemos ya personalmente o ya por relaci\u00f3n de los historiadores o viajeros, unos son negros, otros blancos, otros rojos; con largos cabellos \u00e9stos, aqu\u00e9llos de lana rizada; los unos velludos casi completamente, sin barba siquiera los otros. Ha habido y tal vez existen a\u00fan, pa\u00edses cuyos habitantes han tenido o tienen una talla gigantesca, y dejando a un lado la f\u00e1bula de los pigmeos, que puede muy bien no ser m\u00e1s que una exageraci\u00f3n, es sabido que los lapones y sobre todo los groenlandeses, son de estatura mucho menor que la talla mediana y general del hombre. Pret\u00e9ndese hasta que existen pueblos enteros en donde los moradores tienen cola como los cuadr\u00fapedos. Y aun sin prestar una fe ciega a las relaciones de Herodoto y Ctesias, puede, al menos, inferirse la deducci\u00f3n, muy veros\u00edmil, de que, si se hubiesen podido hacer debidas observaciones en esos tiempos antiguos en los que los diversos pueblos ten\u00edan una manera de vivir diferente a la que tenemos hoy, habr\u00edase notado en la conformaci\u00f3n del cuerpo y en el h\u00e1bito o costumbres, variedades mucho m\u00e1s sorprendentes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todos estos hechos, de los cuales f\u00e1cil es suministrar pruebas incontestables, no pueden sorprender m\u00e1s que a los que tienen por costumbre fijar su atenci\u00f3n s\u00f3lo en los objetos que les rodean y a aquellos que ignoran los poderosos efectos de la diversidad de climas, del aire, de los alimentos, del r\u00e9gimen de vida de los habitantes en general, y sobre todo de la fuerza maravillosa de las mismas causas cuando obran sin interrupci\u00f3n sobre largas series de generaciones. Hoy que el comercio, los viajes y las conquistas re\u00fanen y acercan los pueblos entre s\u00ed, y que sus modos de vivir tienden sin cesar a confundirse debido a la frecuente comunicaci\u00f3n, n\u00f3tase que ciertas diferencias peculiares que antes distingu\u00edan a las naciones, disminuyen sensiblemente. Todos podemos observar que los franceses de nuestra \u00e9poca no son aquellos de fornidos cuerpos, blancos y rubios, descritos por los historiadores latinos, no obstante de que el tiempo, unido al cruzamiento de francos y normandos, blancos y rubios tambi\u00e9n, ha debido restablecer o contrarrestarla influencia que las relaciones con los romanos hiciera perder a la del clima en la constituci\u00f3n natural y tez de los habitantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Todas estas observaciones sobre las variedades que mil causas pueden producir y han, en efecto, producido en la especie humana, h\u00e1cenme dudar si ciertos animales parecidos al hombre, tomados por los viajeros por bestias, sin detenido examen, o a causa de algunas diferencias notables en. la conformaci\u00f3n exterior, o \u00fanicamente porque estos animales no hablaran, no ser\u00edan en realidad verdaderos hombres salvajes cuya raza dispersada antiguamente en los bosques, no hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de desarrollar ninguna de sus facultades virtuales ni adquirir ning\u00fan grado de perfecci\u00f3n, encontr\u00e1ndose todav\u00eda en su estado primitivo. Pongamos un ejemplo de lo que digo.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Hay<\/em>, dice el traductor de la Historia de los viajes, <em>en el reino del Congo, una cantidad de esos grandes animales que se designan con el nombre de orangutanes en las Indias Orientales y que participan por mitad de la especie humana y de los babuinos. Battel refiere que en las selvas de Mayomba, en el reino de Loango, se ven dos especies de monstruos llamados pongos los m\u00e1s grandes y eniocos los m\u00e1s peque\u00f1os. Los primeros tienen un parecido exacto con el hombre, pero son mucho m\u00e1s gruesos y de m\u00e1s alta talla. Tienen el mismo rostro humano, pero con los ojos m\u00e1s hundidos. No tienen pelos ni en las manos, ni en las mejillas, ni en las orejas pero s\u00ed en las cejas, en donde los tienen muy largos. Aunque tienen el resto del cuerpo bastante velludo, el pelo no es muy espeso y su color es oscuro. En fin, en la \u00fanica parte que se distinguen del hombre es en la pierna, la cual carece en ellos de pantorrilla. Caminan rectos, teni\u00e9ndose con la mano el pelo del pescuezo; viven retirados en los bosques y duermen bajo los \u00e1rboles en donde se hacen una especie de techo que los pone a cubierto de la lluvia. Su alimento lo constituyen frutas o nueces silvestres, jam\u00e1s comen carne. Los negros que atraviesan las selvas tienen la costumbre de encender fuego durante la noche, y han observado que en la ma\u00f1ana, al marcharse ellos, los pongos ocupan el puesto alrededor del fuego de donde se retiran hasta tanto no est\u00e1 extinto, pues aunque tienen mucha habilidad, no poseen la suficiente para saber alimentarlo trayendo y ech\u00e1ndole lefia.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>A veces andan en bandadas y matan a los negros que atraviesan las selvas. Caen tambi\u00e9n sobre los elefantes que vienen a pacer a los sitios que ellos habitan, incomod\u00e1ndolos tanto a fuerza de pu\u00f1etazos y de palos que los obligan a emprender la fuga lanzando resoplidos. No se puede coger jam\u00e1s pongos vivos, porque, son tan robustos que diez hombres no bastar\u00edan para detener y apoderarse de uno; sin embargo, los negros cogen una cantidad de ellos cuando est\u00e1n peque\u00f1os, despu\u00e9s de haber matado a las madres, a cuyos cuerpos se pegan fuertemente los hijos. Cuando uno de estos animales muere, los otros cubren su cuerpo con un mont\u00f3n de ramas o de hojas. Purchass agrega que en las conversaciones tenidas con Battel, \u00e9ste le hab\u00eda dicho que un pongo le rob\u00f3 en una ocasi\u00f3n un negrito, el cual pas\u00f3 un mes entero en compa\u00f1\u00eda de estos animales, pues no hacen ning\u00fan mal a los hombres que sorprenden, al menos cuando \u00e9stos no los miran atentamente, seg\u00fan hab\u00eda tenido ocasi\u00f3n de observar el negrito. Battel no describi\u00f3 la segunda especie de tales monstruos.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab<em>Drapper confirma que el reino del Congo est\u00e1 lleno de estos animales que en las Indias llevan el nombre de orangutanes es decir, habitantes de los bosques, y que los africanos llaman quojas-morros. Esta bestia, dice, es tan semejante al hombre, que algunos viajeros han llegado hasta creer que fuese el fruto de relaciones entre una mujer y un mono, quimera que los negros mismos rechazan. Uno de estos animales fue transportado del Congo a Holanda y presentado al pr\u00edncipe de Orange, Federico Enrique. Era del tama\u00f1o de un ni\u00f1o de tres a\u00f1os, y de gordura mediocre, pero cuadrado y bien proporcionado, muy \u00e1gil y muy vivo, con las piernas carnosas y robustas, toda la parte delantera del cuerpo sin vellos y cubierta la trasera de pelos negros. A primera vista, su rostro era muy parecido al de un hombre, pero ten\u00eda la nariz chata y encorvada; las orejas eran tambi\u00e9n como las de la especie humana; el seno, pues era hembra, lleno y redondeado, el ombligo hundido, de espaldas muy unidas, las manos divididas en dedos y sus pantorrillas y talones gordos y carnosos. Andaba a menudo recto, con los dos pies, siendo capaz de levantar y llevar objetos bastante pesados. Cuando quer\u00eda beber, cog\u00eda con una mano la tapa del pote y \u00e9ste con la otra, enjug\u00e1ndose despu\u00e9s graciosamente los labios. Acost\u00e1base, para dormir, con la cabeza sobre la almohada, y se cubr\u00eda con tanta habilidad, que habr\u00eda podido ser tomado por un hombre. Los negros cuentan extra\u00f1os episodios de este animal: aseguran que no solamente fuerza a las mujeres y a las ni\u00f1as, sino que se atreve a atacar a los hombres armados. En una palabra, hay muchas probabilidades de que sea \u00e9ste el s\u00e1tiro de los antiguos. Merolla hace referencia, sin duda, a estos animales cu\u00e1ndo nos relata que los negros cogen a veces en sus cacer\u00edas hombres y mujeres salvajes<\/em>.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">H\u00e1blase adem\u00e1s de estas especies de animales antropomorfos en el tomo tercero de la misma Historia de los viajes, bajo el nombre de beggos y de mandrills; pero ateni\u00e9ndonos a las relaciones precedentes, encu\u00e9ntrase en la descripci6n de estos pretendidos monstruos semejanzas asombrosas con la especie humana y diferencias m\u00e1s peque\u00f1as que las que podr\u00edan se\u00f1alarse de hombre a hombre. No se ven en estos pasajes las razones en las cuales sus autores se fundan para negar a los animales en cuesti\u00f3n el nombre de hombres salvajes, pero es f\u00e1cil conjeturar que ello sea a causa de su estupidez y tambi\u00e9n porque no hablan; razones d\u00e9biles para aquellos que saben que aunque el \u00f3rgano de la palabra sea natural al hombre, no lo es, sin embargo, la palabra en s\u00ed misma, y para los que conozcan hasta qu\u00e9 punto su perfectibilidad puede haber elevado al hombre civilizado por encima de su estado primitivo. El corto n\u00famero de l\u00edneas que contienen estas descripciones puede servirnos para juzgar c\u00f3mo estos animales han sido mal observados y con qu\u00e9 prejuicios han sido vistos. Por ejemplo, son calificados de monstruos y no obstante se conviene en que engendran. Por una parte, Battel dice que los pongos matan a los negros que atraviesan las selvas; y por otra, Purchass a\u00f1ade que no les hacen ning\u00fan mal ni aun cuando los sorprendan, a menos que los negros se dediquen a observarlos con atenci\u00f3n. Los pongos se re\u00fanen alrededor de los fuegos encendidos por los negros cuando \u00e9stos se retiran, y se retiran a su vez cuando el fuego se extingue; he ah\u00ed el hecho. J\u00fazguese ahora el comentario del observador: pues aunque tienen mucha habilidad, no poseen la suficiente para saber alimentarlo trayendo y ech\u00e1ndole le\u00f1a. Yo querr\u00eda adivinar c\u00f3mo Battel, o Purchass, su compilador, han podido saber que la retirada de los pongos era efecto m\u00e1s de torpeza que de su voluntad. En un clima como el de Loango, el fuego no es una cosa muy necesaria a los animales; y si los negros lo encienden, es m\u00e1s para espantar a las bestias feroces que para preservarse del fr\u00edo. Es, pues, muy natural suponer que despu\u00e9s de haber estado por alg\u00fan tiempo regocijados alrededor de las llamas, o haberse calentado bien, los pongos se fastidien de permanecer en el mismo lugar y se vayan a pacer, cosa que les exige m\u00e1s tiempo del que necesitar\u00edan si comieran carne. Por otra parte, sabido es que la mayor\u00eda de los animales, sin exceptuar el hombre, son naturalmente perezosos y que reh\u00fasan toda clase de cuidados que no sean de una absoluta necesidad. En fin, parece muy extra\u00f1o que los pongos, de quienes se pondera la habilidad y la fuerza, y quienes saben enterrar sus muertos y hacerse techos de ramaje, no sepan atizar el fuego. Yo recuerdo haber visto a un mono hacer esta misma operaci\u00f3n que no se quiere que puedan efectuar los pongos. Es cierto que no teniendo entonces mis ideas bien coordinadas acerca de este asunto, tambi\u00e9n comet\u00ed la misma falta que reprocho a nuestros viajeros, descuidando examinar si en efecto la intenci\u00f3n del mono era alimentar el fuego o simplemente, como lo creo, imitar la acci\u00f3n del hombre. Cualquiera que fuese, est\u00e1 bien demostrado que el mono no es una variedad del hombre, no solamente porque est\u00e1 privado de la facultad de hablar, sino porque sobre todo se sabe de manera cierta que su especie carece de la de perfeccionarse, que es la caracter\u00edstica que distingue a la especie humana: investigaciones \u00e9stas que no parecen haber sido hechas sobre los pongos y orangutanes con bastante cuidado para poder sacar la misma conclusi\u00f3n. Habr\u00eda, con todo, un momento solemne si el orangut\u00e1n u otros pertenecieran a la especie humana, pues los m\u00e1s toscos observadores podr\u00edan asegurarse de ello hasta la demostraci\u00f3n, pero adem\u00e1s de que una sola generaci\u00f3n no bastar\u00eda para llevar a cabo esta experiencia; ella debe considerarse como impracticable, porque ser\u00eda preciso que lo que es solamente una suposici\u00f3n fuese demostrada como verdad, antes que el ensayo que debe comprobar el hecho pueda ser intentado c\u00e1ndidamente.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los juicios hechos con ligereza o precipitaci\u00f3n, que no son fruto de una raz\u00f3n clara, est\u00e1n sujetos a caer en la exageraci\u00f3n. Nuestros viajeros convierten sin miramiento en bestias con el nombre de pongos, mandrills y orangutanes, los mismos seres que bajo el nombre de s\u00e1tiros, faunos y silvanos, los antiguos transformaban en divinidades. Tal vez, despu\u00e9s de investigaciones m\u00e1s exactas, se descubrir\u00e1 que no son bestias ni dioses, sino hombres. Entre tanto, par\u00e9ceme tan razonable atenerse a las opiniones de Merolla, religioso letrado, testigo ocular quien con toda su ingenuidad no dejaba de ser un hombre de talento, como a las del mercader Battel, a las de Dapper, Purchass y otros compiladores.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfQu\u00e9 juicio se cree que hubieran hecho semejantes observadores del ni\u00f1o encontrado en 1694, del cual he hablado anteriormente y que no daba ninguna muestra de raz\u00f3n, andaba a gatas, no hablaba ning\u00fan idioma y produc\u00eda sonidos que no se semejaban en nada a los del lenguaje del hombre? \u00abPas\u00f3 mucho tiempo, contin\u00faa el mismo fil\u00f3sofo que me suministra este detalle, antes de que pudiese proferir algunas palabras, haci\u00e9ndolo al fin de una manera b\u00e1rbara. Tan pronto como pudo hablar, se le interrog\u00f3 sobre su primer estado, mas se acordaba de \u00e9l tanto como nosotros del tiempo que pasamos en la cuna.\u00bb Si por desgracia suya este ni\u00f1o hubiese ca\u00eddo en manos de nuestros viajeros, no cabe duda que despu\u00e9s de haber notado su silencio y estupidez, habr\u00edan decidido enviarle nuevamente a la selva o encerrarlo en una casa de fieras, sin dejar de hablar sabiamente de \u00e9l en sus bellas narraciones, como de una bestia muy curiosa que se parec\u00eda mucho al hombre.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-10-recortada.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17183 alignright\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-10-recortada.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"419\" \/><\/a>Despu\u00e9s de tres o cuatrocientos a\u00f1os que los habitantes de Europa inundan las otras partes del mundo, publicando sin cesar nuevos relatos de viajes o colecci\u00f3n de narraciones, estoy persuadido que no conocemos otros hombres que los europeos. Dir\u00edase que, debido a los rid\u00edculos prejuicios no extinguidos aun ni entre los mismos sabios, cada cual no hace m\u00e1s, bajo el pomposo t\u00edtulo de estudio del hombre, que el estudio de los hombres de su pa\u00eds. Los individuos pueden ir y venir, pero parece que la filosof\u00eda no viaja; as\u00ed, la de cada pueblo es poco propia para ser seguida por otro. La causa de esto es manifiesta, al menos en los pa\u00edses lejanos. No hay, puede decirse, m\u00e1s que cuatro clases de hombres que realicen viajes de larga duraci\u00f3n: los marinos, los comerciantes, los soldados y los misioneros. No debe esperarse que de las tres primeras clases salgan buenos observadores, y cuanto a la cuarta, llevados de la sublime vocaci\u00f3n que los aguijonea, aun cuando no estuviesen sujetos a los prejuicios inherentes a su condici\u00f3n, como todos los dem\u00e1s hombres, debe suponerse que no se entregar\u00edan tampoco de buena gana a investigaciones que aparecen a primera vista de mera curiosidad y que les distraer\u00eda de los trabajos m\u00e1s importantes a que se dedican. Por otra parte, para predicar con utilidad el Evangelio, no es preciso m\u00e1s que celo, Dios proporciona lo dem\u00e1s; en tanto que para estudiar a los hombres, es necesario poseer talentos que Dios se empe\u00f1a en no conceder a nadie, a veces ni aun a los mismos santos. No se abre un libro de viajes en el cual no se encuentren descripciones de caracteres y costumbres, pero queda uno admirado al ver que estas gentes que describen tantas cosas, no digan m\u00e1s de lo que cada uno sab\u00eda ya, y de que no han sabido percibir, al otro extremo del mundo, de lo que, s\u00f3lo con haber observado con alguna atenci\u00f3n, habr\u00edan adquirido sin salir de su propia calle. Y es que los verdaderos rasgos que distinguen a las naciones y que hieren la vista de los que han nacido para ver, se han siempre escapado a sus miradas. De all\u00ed proviene este hermoso proverbio de moral, tan combatido por la turba filosofesca: \u00ab<em>Que los hombres son en todas partes los mismos<\/em>\u00ab; que teniendo en todas partes id\u00e9nticas pasiones e id\u00e9nticos vicios es in\u00fatil tratar de caracterizar los diferentes pueblos; lo cual es equivalente, m\u00e1s o menos, a decir que no es posible distinguir a Pedro de Jaime porque ambos tienen una nariz, una boca y dos ojos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00bfNo renacer\u00e1n jam\u00e1s aquellos felices tiempos en que los pueblos no se mezclaban en filosof\u00eda, pero en los cuales los Plat\u00f3n, los Thales y los Pit\u00e1goras, prendados del ardiente deseo de saber, emprend\u00edan los m\u00e1s grandes viajes, \u00fanicamente para instruirse, yendo lejos a sacudir el yugo de los prejuicios nacionales, a aprender a conocer los hombres por su conformidad y por sus diferencias y a adquirir esos conocimientos universales que no son el patrimonio de un siglo o de un pa\u00eds exclusivamente, sino que, siendo de todos los tiempos y de todos los lugares, constituyen, por decirlo as\u00ed, la ciencia com\u00fan de los sabios?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Se admira la magnificencia de algunos curiosos que han hecho o mandado hacer, mediante grandes gastos, viajes a Oriente en compa\u00f1\u00eda de sabios y pintores para dibujar escombros y descifrar o copiar inscripciones; pero cu\u00e9stame trabajo concebir c\u00f3mo, en un siglo que se jacta de poseer hermosos conocimientos, no se encuentren dos hombres bien unidos, ricos, uno en dinero y otro en genio, los dos amantes de la gloria y de la inmortalidad, que sacrifiquen veinte mil escudos de su fortuna, el primero, y diez a\u00f1os de su vida el segundo, en un c\u00e9lebre viaje alrededor del mundo para estudiar, no s\u00f3lo las piedras y las plantas, sino por una vez los hombres y las costumbres, y quienes, despu\u00e9s de tantos siglos empleados en medir y en considerar la casa, se decidieran al fin a querer conocer los habitantes.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Los acad\u00e9micos que han recorrido las partes septentrionales de Europa y meridionales de la Am\u00e9rica, ten\u00edan m\u00e1s por objeto el visitarlas como ge\u00f3metras que como fil\u00f3sofos. Sin embargo, como eran a la vez lo uno y lo otro, no pueden considerarse como desconocidas las regiones que han sido vistas y descritas por los La Condamine y los Maupertuis. El joyero Chard\u00edn, que ha viajado como Plat\u00f3n, no ha dejado nada por- decir acerca de la Persia. La China parece haber sido bien observada por los jesuitas. Kempfer da una idea medianamente aceptable de lo poco que ha visto en el Jap\u00f3n. Exceptuando estas relaciones, no conocemos los pueblos de las Indias Orientales, frecuentados \u00fanicamente por europeos m\u00e1s \u00e1vidos de llenar sus bolsas que sus cabezas. El \u00c1frica entera y sus numerosos habitantes, tan singulares por sus caracteres como por su color, est\u00e1n todav\u00eda por examinar. Toda la tierra se halla cubierta de naciones de las cuales s\u00f3lo conocemos los nombres. Y as\u00ed pretendemos juzgar el g\u00e9nero humano. Supongamos un Montesquieu, un Button, un Diderot, un Duclos, un D&#8217;Alembert, un Condillac, u hombres de este temple, viajando para instruir a sus compatriotas, observando y descubriendo, como ellos saben hacerlo, la Turqu\u00eda, el Egipto, la Berber\u00eda, el imperio de Marruecos, la Guinea, el pa\u00eds de los Cafres, el interior del \u00c1frica y sus costas orientales, las Malabares, el Mogol, las riberas del Ganges, los reinos de Siam, de Birmania y de Ava, la China, la Tartaria, y sobre todo, el Jap\u00f3n; despu\u00e9s, en el otro hemisferio, M\u00e9xico, Per\u00fa, Chile, las tierras Magall\u00e1nicas, sin olvidar los patagones, verdaderos o falsos, el Tucum\u00e1n, el Paraguay, si fuese posible, el Brasil, en fin los caribes, la Florida y todas las comarcas salvajes; viaje el m\u00e1s importante de todos y el que ser\u00eda preciso hacer con el mayor cuidado. Supongamos a estos nuevos H\u00e9rcules, de regreso de sus memorables jornadas escribiendo holgadamente la historia natural, moral y pol\u00edtica de lo que hubieran visto: contemplar\u00edamos surgir un nuevo mundo de sus plumas, aprendiendo as\u00ed a conocer el nuestro. Cuando tales observadores afirmasen que tal animal es un hombre y tal otro una bestia, habr\u00eda que creerles; pero ser\u00eda una gran tonter\u00eda fiarse igualmente de lo que dijesen viajeros ignorantes, sobre quienes se siente uno a veces tentado de proponer la misma cuesti\u00f3n que ellos pretenden resolver al tratarse de otros animales.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-natural-Henri-Matisse-La-Pastoral11.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17141\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-natural-Henri-Matisse-La-Pastoral11-300x228.jpg\" alt=\"\" width=\"510\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-natural-Henri-Matisse-La-Pastoral11-300x228.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-natural-Henri-Matisse-La-Pastoral11-80x60.jpg 80w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-natural-Henri-Matisse-La-Pastoral11.jpg 430w\" sizes=\"auto, (max-width: 510px) 100vw, 510px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(k)<\/strong> Esto par\u00e9ceme tan evidente que no alcanzo a concebir de d\u00f3nde puedan nuestros fil\u00f3sofos hacer surgir todas las pasiones con que pretenden revestir al hombre primitivo. Excepto la sola necesidad f\u00edsica que la misma naturaleza impone, todas las dem\u00e1s son engendradas por la costumbre, sin la cual no existir\u00edan, o bien por nuestros deseos, y no se desea lo que no se est\u00e1 en estado de conocer. De lo cual se deduce que, no deseando el hombre salvaje m\u00e1s que las cosas que conoc\u00eda y no conociendo m\u00e1s que aquellas cuya posesi\u00f3n est\u00e1 en su poder o que les son f\u00e1ciles de adquirir, nada debe existir tan tranquilo como su alma ni nada tan limitado como su esp\u00edritu.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_17184\" aria-describedby=\"caption-attachment-17184\" style=\"width: 292px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/john-locke.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17184 size-medium\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/john-locke-292x300.jpg\" alt=\"\" width=\"292\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/john-locke-292x300.jpg 292w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/john-locke.jpg 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 292px) 100vw, 292px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17184\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">John Locke<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(l)<\/strong> Encuentro en el Gobierno civil de <strong>Locke<\/strong> una objeci\u00f3n que me parece demasiado especiosa para dejarla pasar inadvertida. \u00ab<em>No siendo el objeto de la uni\u00f3n entre el macho y la hembra, dice este fil\u00f3sofo, simplemente el de procrear, sino tambi\u00e9n el de continuar la especie, tal uni\u00f3n debe durar aun despu\u00e9s de la procreaci\u00f3n, por lo menos el tiempo necesario para la nutrici\u00f3n y conservaci\u00f3n de los hijos, esto es, hasta que \u00e9stos est\u00e9n en capacidad de proveer por s\u00ed mismos a sus necesidades. Esta regla que la sabidur\u00eda infinita del Creador ha establecido en sus obras, v\u00e9mosla observada por los seres inferiores al hombre, constantemente y con exactitud. En los animales que viven de hierbas, la uni\u00f3n entre el macho y la hembra no dura m\u00e1s tiempo que el del acto de la copulaci\u00f3n, porque bastando las tetas de la madre para nutrir a los peque\u00f1os, hasta que sean capaces de pacer la hierba, el macho se concreta a engendrar, sin mezclarse m\u00e1s en lo sucesivo, con la madre ni con los hijos, a la subsistencia de los cuales no puede en nada contribuir. Pero en cuanto a los animales de presa, la uni\u00f3n se prolonga m\u00e1s tiempo, a causa de que la madre no puede proveer a su propia subsistencia y alimentar a la vez sus peque\u00f1os con su sola presa, medio de nutrici\u00f3n m\u00e1s laborioso y m\u00e1s peligroso que el de alimentarse con hierbas; raz\u00f3n \u00e9sta por la cual el concurso del macho se hace absolutamente necesario para el mantenimiento de su com\u00fan familia, sirve de hacerse uso de este t\u00e9rmino, a cual familia, hasta que pueda estar en posibilidad de buscar alguna presa, no lograr\u00eda subsistir sin los cuidados del macho y de la hembra. La misma cosa obs\u00e9rvase en todas las aves, si se except\u00faan algunas dom\u00e9sticas que se encuentran en sitio donde la continua abundancia de comida exime al macho del cuidado de alimentar a los peque\u00f1os, pues se ve que mientras los peque\u00f1uelos, en el nido, tienen necesidad de alimentos, el macho y la hembra se los traen hasta tanto pueden volar y proporcionarse la subsistencia.<\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abY en esto consiste, a mi modo de entender, la principal si no la \u00fanica raz\u00f3n por la cual el macho y la hembra en la especie humano est\u00e1n obligados o prolongar por m\u00e1s tiempo una uni\u00f3n innecesaria en los otros seres. La raz\u00f3n es que la mujer es capaz de concebir y de dar a luz un nuevo hijo o mucho antes que el anterior se halle en estado de prescindir del auxilio de sus padres, y que pueda por s\u00ed mismo subvenir a sus necesidades. As\u00ed, un padre teniendo la obligaci\u00f3n de tomar bajo su cuidado a los que ha engendrado, y durante mucho tiempo, est\u00e1 tambi\u00e9n en el deber de continuar viviendo en la misma sociedad conyugal con la mujer con quien ha tenido los hijos mucho m\u00e1s tiempo que las otras criaturas cuyos peque\u00f1uelos pueden procurarse la subsistencia por s\u00ed mismos, antes de que una nueva procreaci\u00f3n se efect\u00fae, y por consecuencia el lazo que un\u00eda al macho y a la hembra se rompe de por s\u00ed, recobrando ambos su entera libertad hasta la pr\u00f3xima estaci\u00f3n habitual que induce a los animales a solicitarse y a unirse oblig\u00e1ndolos a formar nuevas parejas. Y jam\u00e1s sabr\u00e1 admirarse lo bastante la sabidur\u00eda del Creador, que habiendo dado al hombre facultades propias para proveer al porvenir como al presente, ha querido y hecho de manera que la uni\u00f3n del hombre durase m\u00e1s tiempo que la del macho y la hembra de otras especies, a fin de que, de tal suerte, la industria del hombre y de la mujer fuese m\u00e1s animada y que sus intereses estuviesen mejor unidos, con el prop\u00f3sito de hacer provisiones para sus hijos, a quienes nada podr\u00eda serles tan perjudicial como una conjunci\u00f3n incierta y vaga, o una disoluci\u00f3n f\u00e1cil y frecuente de la sociedad conyugal.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abEl mismo amor a la verdad que me ha inducido a reproducir sinceramente esta objeci\u00f3n, me impulsa a acompa\u00f1arla de algunas observaciones, si no con el objeto de resolverla, al menos con el de esclarecerla.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>1.-<\/strong> Observar\u00e9, en primer lugar, que las pruebas morales no tienen una gran fuerza en cuestiones de f\u00edsica, y que ellas sirven m\u00e1s bien a explicar la raz\u00f3n de hechos existentes, que a probar la existencia real de los mismos. Y tal es el g\u00e9nero de prueba que M. Locke emplea en el pasaje que acabo de reproducir, pues aunque pueda ser ventajoso para la especie humana que la uni\u00f3n del hombre y de la mujer sea permanente, ello no prueba que as\u00ed haya sido establecido por la naturaleza; de otra suerte ser\u00eda preciso decir que la misma ha instituido tambi\u00e9n la sociedad civil, las artes, el comercio y todo cuanto se pretende que es \u00fatil a los hombres.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>2.- <\/strong>Ignoro en d\u00f3nde M. Locke ha encontrado u observado que entre los animales de presa la uni\u00f3n del macho y de la hembra dura m\u00e1s tiempo que entre los que se alimentan de hierba, y que el uno ayuda al otro a nutrir a los peque\u00f1uelos, pues no se ve ni al perro, ni al gato, ni al oso, ni al lobo, reconocer su hembra mejor que al caballo, al carnero, al toro, al ciervo ni a los dem\u00e1s cuadr\u00fapedos la suya. Parece, por el contrario, que si el auxilio del macho fuese necesario a la hembra para conservar a sus peque\u00f1os, ser\u00eda sobre todo y con preferencia en las especies que s\u00f3lo viven de hierbas, por necesitar la hembra mucho m\u00e1s tiempo para pacer, vi\u00e9ndose obligada, durante ese intervalo, a abandonar sus hijos, mientras que la presa de una osa o de una loba, es devorada en un instante y tiene por consiguiente, sin sufrir hambre, mucho m\u00e1s tiempo para amamantar a sus peque\u00f1uelos. Este razonamiento est\u00e1 confirmado por una observaci\u00f3n hecha sobre el n\u00famero relativo de tetas y de hijos que distingue la especie carn\u00edvora de la frug\u00edvora, de las cuales he hablado en la nota (h).<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Si esta observaci\u00f3n es exacta y general, la mujer no teniendo m\u00e1s que dos tetas y no dando a luz regularmente m\u00e1s que un hijo a la vez, es raz\u00f3n poderosa adem\u00e1s para dudar de que la especie humana sea naturalmente carn\u00edvora, de suerte que, para sacar la conclusi\u00f3n de Locke, ser\u00eda preciso cambiar por completo su razonamiento. No hay m\u00e1s solidez en la distinci\u00f3n aplicada a las aves; porque, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 persuadirse de que la uni\u00f3n del macho y de la hembra sea m\u00e1s durable entre los buitres y los cuervos que entre las t\u00f3rtolas? Tenemos dos clases de aves dom\u00e9sticas, el \u00e1nade y la paloma, que nos proporcionan ejemplos totalmente contrarios al sistema de este autor. El palomo que s\u00f3lo vive de granos, permanece unido a su hembra y nutren a sus peque\u00f1uelos en com\u00fan.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00a0El pato, cuya voracidad es conocida, no reconoce ni a su hembra ni a sus hijos, ni les ayuda en nada a su subsistencia; y entre las gallinas, especie que no es menos carn\u00edvora, no se ve que el gallo se preocupe en absoluto de la pollada. Que si en otras especies el macho comparte con la hembra el cuidado de nutrir a los peque\u00f1uelos, es porque los p\u00e1jaros en un principio no pueden volar, ni ser amamantados por la madre, y se encuentran mucho menos en estado de prescindir de la asistencia del padre que los cuadr\u00fapedos, a quienes basta la teta de la madre, por lo menos durante alg\u00fan tiempo.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>3.-<\/strong> Carece de certeza el hecho principal sobre el cual basa todo su razonamiento M. Locke; pues para saber si, como lo pretende, en el puro estado natural, la mujer concibe de ordinario y da a luz un nuevo hijo mucho tiempo antes de que el precedente se halle en capacidades de proveer a sus necesidades, ser\u00edan precisos experimentos que seguramente M. Locke no hab\u00eda hecho ni que est\u00e1n al alcance de nadie llevar a efecto. La cohabitaci\u00f3n continua del marido y la mujer es ocasi\u00f3n tan propicia que expone a un nuevo embarazo, que es muy dif\u00edcil creer que el encuentro fortuito o la sola impulsi\u00f3n del temperamento produzcan efectos tan frecuentes en el puro estado natural como en el de la uni\u00f3n conyugal, lentitud que contribuir\u00eda quiz\u00e1s a hacer los hijos m\u00e1s robustos y que podr\u00eda, por otra parte, ser compensada por la facultad de concebir, prolongada hasta una edad mucho m\u00e1s avanzada en las mujeres que hubiesen abusado menos de ella durante su juventud. En cuanto a los ni\u00f1os hay m\u00e1s de una raz\u00f3n para creer que sus fuerzas y sus \u00f3rganos se desarrollan m\u00e1s tard\u00edamente entre nosotros que en el estado primitivo de que hablo. La debilidad original que heredan de la constituci6n de sus padres, los cuidados que se toman en atar y embarazar todos sus miembros, la indulgencia excesiva con que son educados, el uso quiz\u00e1s de otra leche distinta de la de las madres, todo contrar\u00eda y retarda en ellos los primeros progresos de la naturaleza. La aplicaci\u00f3n que se les obliga a dar a mil cosas sobre las cuales se fija continuamente su atenci\u00f3n, en tanto que no se proporciona ning\u00fan ejercicio a sus fuerzas corporales, puede adem\u00e1s demorar considerablemente su crecimiento; de suerte que, si en vez de recargar y fatigar sus esp\u00edritus de mil maneras, se les dejase ejercitar el cuerpo en los movimientos continuos que la naturaleza parece exigirles, es de creer que estar\u00edan mucho m\u00e1s pronto en estado de andar, de moverse y de proveer a sus necesidades.<\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_17185\" aria-describedby=\"caption-attachment-17185\" style=\"width: 280px\" class=\"wp-caption alignright\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Thomas_Hobbes_portrait.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-17185\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Thomas_Hobbes_portrait.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"295\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-17185\" class=\"wp-caption-text\"><span style=\"color: #008000;\">Hobbes<\/span><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>4.-<\/strong> Prueba, en fin, M. Locke, a lo sumo, que podr\u00eda existir en el hombre un motivo para permanecer ligado a la mujer cuando tiene un hijo; pero no demuestra en lo absoluto que ha debido tomarle afecto antes del parto y durante los nueve meses del embarazo. Si tal mujer es indiferente al hombre durante esos nueve meses, si llega hasta a serle desconocida, \u00bfpor qu\u00e9 la auxiliar\u00e1 despu\u00e9s del parto, y por qu\u00e9 la ayudar\u00e1 a criar un hijo que no sabe siquiera si le pertenece, y cuyo nacimiento no ha querido ni previsto? Locke prevee evidentemente, el caso en cuesti\u00f3n, pues no se trata de saber por qu\u00e9 el hombre vivir\u00e1 ligado a la mujer despu\u00e9s del parto, sino por qu\u00e9 lo har\u00e1 despu\u00e9s de la concepci\u00f3n. Satisfecho el apetito, el hombre no tiene m\u00e1s necesidad de tal mujer, ni la mujer de tal hombre. Este no tiene el menor cuidado ni tal vez la menor idea de las consecuencias de su acci\u00f3n. Cada cual se va por su lado, y no hay siquiera visos de que al cabo de nueve meses recuerden haberse conocido, porque esa especie de memoria por la cual un individuo da la preferencia a otro para el acto de la generaci\u00f3n, exige, como lo he demostrado en el texto, m\u00e1s progreso o m\u00e1s corrupci\u00f3n en el entendimiento humano que el que puede supon\u00e9rsele en el estado de animalidad de que aqu\u00ed se trata.<\/span><\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px; text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Otra mujer puede, pues, satisfacer los nuevos deseos del hombre tan c\u00f3modamente como la que ya conoci\u00f3, y otro hombre satisfacer igualmente los de la mujer, en el supuesto de que \u00e9sta experimente los mismos apetitos durante el embarazo, hecho del cual puede razonablemente dudarse. Que si en el estado natural la mujer no siente la pasi\u00f3n del amor despu\u00e9s de la concepci\u00f3n del hijo, el obst\u00e1culo para la uni\u00f3n con el hombre h\u00e1cese a\u00fan mayor, pues entonces ya no tiene necesidad ni del hombre que la ha fecundado ni de ning\u00fan otro. No hay, pues, ninguna raz\u00f3n para que el hombre busque de nuevo la misma mujer, ni para que \u00e9sta busque al mismo hombre. El razonamiento de Locke queda destru\u00eddo por su propia base, sin que toda la dial\u00e9ctica de este fil\u00f3sofo le haya preservado de caer en la misma falta que Hobbes y otros han cometido. Deb\u00edan explicar un hecho del estado natural, es decir, de un estado en el cual los hombres viv\u00edan aislados, y en el que tal hombre no ten\u00eda ning\u00fan motivo para vivir al lado de tal otro; ni quiz\u00e1s los hombres para vivir en contacto los unos con los otros, lo que es peor a\u00fan, y no han pensado en transportarse m\u00e1s all\u00e1 de los siglos en que exist\u00eda la sociedad, esto es, a esos tiempos en que los hombres ten\u00edan siempre una raz\u00f3n para vivir cerca los unos de los otros y tal hombre, a menudo, para vivir al lado de tal otro o de tal mujer.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-salvajes-y-mitologia.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17145 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-salvajes-y-mitologia.jpg\" alt=\"\" width=\"635\" height=\"272\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-salvajes-y-mitologia.jpg 635w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Rousseau-salvajes-y-mitologia-300x129.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 635px) 100vw, 635px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>(<span style=\"font-size: 14pt;\">m)<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 14pt;\"> Me guardar\u00e9 bien de entraren las reflexiones filos\u00f3ficas que podr\u00edan hacerse sobre las ventajas e inconvenientes de esta instituci\u00f3n de las lenguas. No ser\u00e9 yo quien me permita combatir los errores vulgares, y adem\u00e1s, las gentes letradas respetan demasiado sus prejuicios para soportar pacientemente mis pretendidas paradojas. Dejemos, pues, hablar a aquellos en quienes no se considera un crimen el que se atrevan algunas veces a tomar el partido de la raz\u00f3n contra la opini\u00f3n de la multitud. Nec quidquam felicitati humani generis decederet, si pulsa tot linguarum peste et conjusione, unam artem callerent mortales, et signis, motibus, gestibusque, licitum foret quidvis explicare. Nunc vero ita comparatum est, ut animalium quae vulgo bruta creduntur melior longe quam nostra hac in parte videatur conditio, utpote quae promptius, et torsan felicius, sensus et cogitationes suas sine interprete significent, quam ulli queant mortales, praesertim si peregrino utantur sermone. (Is. Vossius, de Poemat. cant. et viribus rhythmi, p\u00e1g. 66).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(n)<\/strong> Plat\u00f3n, demostrando cuan necesarios son los principios de la cantidad discreta y de sus relaciones hasta en las artes m\u00e1s insignificantes, se burla con raz\u00f3n de los autores de su tiempo, que pretend\u00edan que Palamedo hab\u00eda inventado los n\u00fameros en el sitio de Troya, como si Agamen\u00f3n, dice aquel fil\u00f3sofo, hubiese podido ignorar hasta entonces cu\u00e1ntas piernas ten\u00eda.9 En efecto, se comprende la imposibilidad de que la sociedad y las artes hubiesen llegado al estado en que se encontraban durante el sitio de Troya, sin que los hombres conociesen el uso de los n\u00fameros y el c\u00e1lculo; pero con todo, la necesidad de conocer los n\u00fameros antes que de adquirir otros conocimientos, nos. indica que su invenci\u00f3n haya sido m\u00e1s f\u00e1cil. Una vez conocidos los nombres de los n\u00fameros es f\u00e1cil explicar su sentido y excitar las ideas que estos nombres representan; pero para inventarlos ha sido preciso antes de concebir estas mismas ideas, estar, por decirlo as\u00ed, familiarizado con las meditaciones filos\u00f3ficas, haberse ejercitado a considerar los seres por su sola esencia e independientemente de toda otra percepci\u00f3n, abstracci\u00f3n muy penosa, muy metaf\u00edsica, muy poco natural, y sin la cual, sin embargo, estas ideas no hubiesen jam\u00e1s podido ser trasladadas de una especie o de un g\u00e9nero a otro, ni los n\u00fameros hacerse universales. Un salvaje pod\u00eda considerar separadamente su pierna derecha y su pierna izquierda, o mirarlas en conjunto bajo la idea indivisible de un par, sin jam\u00e1s pensar que fuesen dos, pues una cosa es la idea representativa que nos pinta un objeto, y otra la idea num\u00e9rica que lo determina. Menos pod\u00eda aun calcular hasta cinco; y aunque juntando sus manos una sobre otra hubiese podido notar que los dedos se correspond\u00edan exactamente, habr\u00eda estado lejos de pensar en su igualdad num\u00e9rica. No sab\u00eda mejor el n\u00famero de sus dedos que el de sus cabellos; y si despu\u00e9s de haberle hecho comprender lo que eran n\u00fameros, alguien le hubiese dicho que ten\u00eda tantos dedos en los pies como en las manos, habr\u00eda quedado tal vez sorprendido al compararlos y ver que era verdad.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-paul_gauguin_.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17146 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-paul_gauguin_.jpg\" alt=\"\" width=\"800\" height=\"297\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-paul_gauguin_.jpg 800w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-paul_gauguin_-300x111.jpg 300w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-paul_gauguin_-768x285.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(o)<\/strong> No debe confundirse el amor propio con el amor por s\u00ed mismo, dos pasiones muy diferentes por su naturaleza y por sus efectos. El amor por s\u00ed mismo es un sentimiento natural que lleva a todo animal a velar por su propia conservaci\u00f3n, y que, dirigido en el hombre por la raz\u00f3n y modificado por la piedad, produce o engendra el sentimiento de humanidad y el de virtud. El amor propio no es m\u00e1s que un sentimiento relativo, ficticio y nacido en la sociedad, que conduce a cada individuo a apreciarse m\u00e1s que a los dem\u00e1s, que inspira a los hombres todos los males que mutuamente se hacen y que constituye la verdadera fuente del honor.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Aceptado lo anterior, digo que en nuestro estado primitivo, en el verdadero estado natural, el amor propio no existe, pues mir\u00e1ndose cada hombre en particular como el \u00fanico espectador que lo observa, como el solo ser en el universo que se interesa por \u00e9l, como el \u00fanico juez de su propio m\u00e9rito, no es posible que un sentimiento e emana de comparaciones; que \u00e9l no est\u00e1 al alcance de hacer, pueda germinar en su alma. Por la misma raz\u00f3n, este hombre no podr\u00eda sentir odio ni deseo de venganza, pasiones que no pueden nacer m\u00e1s que de la opini\u00f3n de al una ofensa recibida; y como es el desprecio o la intenci\u00f3n de da\u00f1ar, y no el mal, lo que constituye la ofensa, hombres que no saben ni apreciarse ni compararse, pueden hacerse mutuamente muchas violencias cuando ellas les proporcionen alguna ventaja, sin jam\u00e1s ofenderse rec\u00edprocamente. En una palabra, no viendo cada hombre en sus semejantes m\u00e1s de lo que ver\u00eda en animales de otra especie, puede arrebatar la presa al m\u00e1s d\u00e9bil o ceder la suya al m\u00e1s fuerte, sin el menor movimiento de insolencia o de despecho, y sin otra pasi\u00f3n que el dolor o la alegr\u00eda que ocasionan un buen o mal resultado.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-misiones.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17148 size-full\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-misiones.jpg\" alt=\"\" width=\"630\" height=\"320\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-misiones.jpg 630w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-misiones-300x152.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 630px) 100vw, 630px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(p)<\/strong> Es una cosa extremadamente notable la que, despu\u00e9s de tantos a\u00f1os que los europeos se empe\u00f1an y mortifican por persuadir a los salvajes de diferentes pa\u00edses del mundo a seguir su manera de vivir, no hayan podido todav\u00eda ganarse uno solo, ni aun con la ayuda del cristianismo, pues nuestros misioneros hacen algunas veces cristianos, pero jam\u00e1s hombres civilizados. Nada puede superar la invencible repugnancia que experimentan a avenirse a nuestras costumbres y a nuestra manera de vivir. Si estos pobres salvajes son tan desgraciados como se pretende, \u00bfpor qu\u00e9 inconcebible depravaci\u00f3n de juicio reh\u00fasan constantemente civilizarse a imitaci\u00f3n nuestra, o a aprender a vivir felices entre nosotros, en tanto que se lee en mil lugares que franceses y otros europeos se han refugiado voluntariamente en esas naciones y han pasado en ellas su vida entera, sin poder m\u00e1s abandonar una manera tan extra\u00f1a de vivir, y cuando se ve a los mismos misioneros sensatos afligirse al recordar los d\u00edas apacibles e inocentes que han pasado en esos pueblos tan despreciados? Si se contesta que no tienen bastante inteligencia para juzgar con rectitud de su estado y del nuestro, replicar\u00e9 que la estimaci\u00f3n de la felicidad depende m\u00e1s del sentimiento que de la raz\u00f3n. Adem\u00e1s, esa contestaci\u00f3n puede rearg\u00fcirse contra nosotros con mayor fuerza a\u00fan, pues distan m\u00e1s nuestras ideas de estar en disposici\u00f3n para concebir el gusto que encuentran los salvajes en su manera de vivir, que las ideas de los salvajes de las que pueden hacerse concebir la nuestra. En efecto, despu\u00e9s de algunas observaciones, f\u00e1cil es ver que todos nuestros trabajos se encaminan a dos solos objetos, a saber: adquirir las comodidades de la vida y la consideraci\u00f3n de los dem\u00e1s. Pero, nosotros, \u00bfqu\u00e9 medio tenemos para imaginarnos la clase de placer que un salvaje experimenta pasando su vida solo en medio de los bosques, entregado a la pesca o soplando en una mala flauta sin saber jam\u00e1s sacar una sola nota y sin inquietarse por aprenderla?<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\">Varias veces se han tra\u00eddo salvajes a Par\u00eds, a Londres y a otras ciudades; se les ha expuesto nuestro lujo, nuestras riquezas y todas nuestras artes, las m\u00e1s \u00fatiles y las m\u00e1s curiosas, sin que todo ello haya jam\u00e1s despertado en su esp\u00edritu otra cosa que una admiraci\u00f3n est\u00fapida, sin el menor movimiento de codicia. Recuerdo, entre otras, la historia de un jefe de algunos americanos septentrionales que fue conducido a la corte de Inglaterra hace unos treinta a\u00f1os: se le mostraron mil cosas con objeto de hacerle un presente del objeto que le agradase, sin encontrar nada que pareciese interesarle. Nuestras armas le parec\u00edan pesadas e inc\u00f3modas, nuestros zapatos le her\u00edan los pies, nuestros vestidos le embarazaban, todo lo rechazaba; al fin, not\u00f3se que, habiendo cogido una manta de lana, parec\u00eda experimentar placer en cubrirse las espaldas con ella:<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00ab\u00bfConvendr\u00e9is, por lo menos \u2013se le dijo inmediatamente-, en la utilidad de este objeto? S\u00ed -respondi\u00f3-: me parece casi tan bueno como la piel de una bestia.\u00bb Ni esto siquiera habr\u00eda dicho si se hubiera servido de la una y de la otra en tiempo de lluvia.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">Tal vez se me dir\u00e1 que es la costumbre la que, apegando a cada uno a su manera de vivir, impide que los salvajes aprecien lo que hay de bueno en la nuestra; y desde este punto de vista, debe parecer, al menos, muy extraordinario el que la costumbre tenga m\u00e1s fuerza para mantener a los salvajes en el gusto de su miseria que a los europeos en la posesi\u00f3n de su felicidad. Mas para dar a esta \u00faltima objeci\u00f3n una respuesta a la cual no haya una sola palabra que replicar, sin citar todos los j\u00f3venes salvajes que vanamente se ha tratado de civilizar, sin hablar de los groenlandeses y de los habitantes de Islandia, a quienes se ha intentado educar e instruir en Dinamarca, y que la tristeza y la desesperaci\u00f3n han hecho perecer, ya de languidez, ya en el mar a donde se hab\u00edan lanzado con la intenci\u00f3n de volver a su pa\u00eds a nado, me contentar\u00e9 con citar un solo ejemplo bien testimoniado y que entrego al examen de los admiradores de la civilizaci\u00f3n europea.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em><span style=\"font-size: 14pt;\">\u00abTodos los esfuerzos de los misioneros holandeses del cabo de Buena Esperanza no han sido jam\u00e1s suficientes para convertir un solo hotentote. Vander Stel, gobernador del Cabo, habiendo tomado uno desde la infancia, lo hizo educar en los principios de la religi\u00f3n cristiana y en la pr\u00e1ctica de las costumbres de Europa. Se le visti\u00f3 ricamente, se le hizo aprender muchos idiomas, y sus progresos respondieron perfectamente a los cuidados que se hab\u00edan tomado para su educaci\u00f3n. El gobernador, esperando mucho de su talento, lo envi\u00f3 a las Indias con un comisario general que lo emple\u00f3 \u00fatilmente en los negocios de la compa\u00f1\u00eda. Volvi\u00f3 al Cabo despu\u00e9s de la muerte del comisario. Pocos d\u00edas despu\u00e9s de su regreso, en una visita que hizo a algunos hotentotes parientes suyos, tom\u00f3 la resoluci\u00f3n Te despojarse de su vestido europeo para ponerse una piel de oveja. Volvi\u00f3 al fuerte con este nuevo traje cargado con un paquete que conten\u00eda sus antiguos vestidos y present\u00e1ndoselos al gobernador, le pronunci\u00f3 el siguiente discurso: Tened la bondad, se\u00f1or, de tomar nota de que renuncio para siempre a este aparato; renuncio tambi\u00e9n por toda mi vida, a la religi\u00f3n cristiana; mi resoluci\u00f3n es de vivir y morir en la religi\u00f3n, costumbres y usos de mis antecesores.<\/span><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em>La \u00fanica gracia que os pido, es la de dejarme e1 collar y la cuchilla que llevo; los guardar\u00e9 por el amor que os profeso. Inmediatamente sin esperar la respuesta de Vander Stel, emprendi\u00f3 la fuga sin que jam\u00e1s se volviese a ver en el Cabo<\/em>.\u00bb (Historia de los viajes, tomo V, p\u00e1g. 175).<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-Lucas_Cranach_d._\u00c4._001.jpg\" rel=\"lightbox[17136]\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17149\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-Lucas_Cranach_d._\u00c4._001-693x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"570\" height=\"842\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-Lucas_Cranach_d._\u00c4._001-693x1024.jpg 693w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-Lucas_Cranach_d._\u00c4._001-203x300.jpg 203w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-Lucas_Cranach_d._\u00c4._001-768x1134.jpg 768w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/rousseau-estado-de-naturaleza-Lucas_Cranach_d._\u00c4._001.jpg 2024w\" sizes=\"auto, (max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(q)<\/strong> Se me podr\u00eda objetar que en semejante desorden, los hombres, en vez de degollarse obstinadamente, se habr\u00edan dispersado, si no hubiese habido l\u00edmites a su dispersi\u00f3n; pero, primeramente esos l\u00edmites hubiesen sido, al menos, los del mundo, y si se piensa en la excesiva poblaci\u00f3n que resulta del estado natural, se juzgar\u00e1 que la tierra, en tal estado, no habr\u00eda tardado en estar cubierta de hombres, obligados de tal suerte a vivir unidos. Adem\u00e1s, se habr\u00edan dispersado si el mal hubiese sido r\u00e1pido y que el cambio operado se hubiese hecho de un d\u00eda a otro; pero nac\u00edan bajo el yugo y ten\u00edan la costumbre de sufrirlo cuando sent\u00edan su peso, content\u00e1ndose con esperar la ocasi\u00f3n de sacudirlo. En fin, habituados ya a mil comodidades que les obligaban a vivir reunidos, la dispersi\u00f3n no era ya tan f\u00e1cil como en los primeros tiempos; en los cuales no teniendo ninguno necesidad m\u00e1s que de s\u00ed mismo, cada cual tomaba su partido sin esperar el consentimiento de otro.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #008000;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">***<\/span><\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(r)<\/strong> El mariscal de Villars, contaba que en una de sus campanas, habiendo las excesivas bribonadas de un contratista de v\u00edveres dado ocasi\u00f3n a sufrimientos y murmuraciones en el ej\u00e9rcito, lo amonest\u00f3 duramente amenaz\u00e1ndolo de hacerlo ahorcar. \u00abEsa amenaza no me importa, le contest\u00f3 atrevidamente el brib\u00f3n; yo puedo decirle que no se ahorca a un hombre que dispone de cien mil escudos. Yo no s\u00e9 c\u00f3mo sucedi\u00f3, a\u00f1ad\u00eda ingenuamente el mariscal, pero en efecto no fue ahorcado, aunque merec\u00eda cien veces serlo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\"><strong>***<\/strong><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><strong>(s)<\/strong> La misma justicia distributiva se opondr\u00eda o esta rigurosa igualdad del estado natural aun cuando fuese practicable en la sociedad civil; y como todos los miembros del Estado le deben servicios proporcionales a sus talentos y a sus fuerzas, los ciudadanos a su vez deben ser distinguidos y favorecidos proporcionalmente tambi\u00e9n a sus servicios. En este sentido es como se debe interpretar un pasaje de Is\u00f3crates, en el cual elogia a los primeros atenienses por haber sabido distinguir bien cu\u00e1l era la m\u00e1s ventajosa de las dos clases de igualdad, de las cuales una consiste en hacer participar de las mismas ventajas a todos los ciudadanos indistintamente, y la otra en distribuirlas seg\u00fan el m\u00e9rito de cada uno. Estos h\u00e1biles pol\u00edticos, a\u00f1ade el orador, desterrando esta injusta igualdad que no establece ninguna diferencia entre los malos y las gentes de bien, optaron resueltamente por la que recompensa y castiga a cada uno seg\u00fan sus m\u00e9ritos. Pero, primeramente, no ha existido jam\u00e1s ninguna sociedad, cualquiera que haya sido el grado de corrupci\u00f3n a que haya podido llegar, en la cual no se estableciera ninguna diferencia entre los malos y los buenos; y en cuanto a las costumbres sobre las cuales la ley no puede fijar de manera bastante exacta las medidas que deben servir de regla al magistrado, se ha muy sabiamente previsto que, para no dejar la suerte o el rango de los ciudadanos a su direcci\u00f3n, les proh\u00edba juzgar a las personas, no dej\u00e1ndoles m\u00e1s que el derecho de intervenir en las acciones. No hay costumbres tan puras como las de los antiguos romanos, las \u00fanicas que pod\u00edan resistir censores; y semejantes tribunales habr\u00edan muy pronto trastornado todo entre nosotros. Es a la estimaci\u00f3n p\u00fablica a la que corresponde establecer la diferencia entre los malos y los buenos. El magistrado no es juez m\u00e1s que del derecho riguroso; pero el pueblo es el verdadero juez de las costumbres, juez \u00edntegro y hasta ilustrado sobre este asunto, de quien se abusa algunas veces, pero a quien no se corrompe jam\u00e1s. Los rangos de los ciudadanos deben, pues, estar clasificados, no de acuerdo con el m\u00e9rito personal, que dar\u00eda a los magistrados el medio de aplicar casi arbitrariamente la ley, sino seg\u00fan los servicios reales que rinden al Estado, y que son susceptibles de una estimaci\u00f3n m\u00e1s exacta.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\">FIN DEL DISCURSO SOBRE EL ORIGEN DE LA DESIGUALDAD<\/span><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt; color: #008000;\">\u2666\u2666\u2666\u2666\u2666<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><a id=\"ref1\"><\/a><a href=\"#ref1a\"><span style=\"font-size: 24pt;\">*<\/span><\/a>DESCARGA<\/span><\/strong><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong><span style=\"color: #008000;\">: <a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/documentos\/Rousseau-Discurso_sobre_el_origen_de_la_desigualdad_entre_los_hombres.pdf\">\u00abDISCURSO SOBRE EL ORIGEN DE LA DESIGUALDAD ENTRE LOS HOMBRES\u00bb (1754)<\/a><\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><em><strong><span style=\"color: #008000;\">JEAN JACQUES ROUSSEAU<\/span><\/strong><\/em><\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/documentos\/Rousseau-Discurso_sobre_el_origen_de_la_desigualdad_entre_los_hombres.pdf\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-17188\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/portada-para-descarga-rousseau-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-de-los-hombres-270x381.jpg\" alt=\"\" width=\"280\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/portada-para-descarga-rousseau-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-de-los-hombres-200x300.jpg 200w, https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/portada-para-descarga-rousseau-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-de-los-hombres.jpg 270w\" sizes=\"auto, (max-width: 280px) 100vw, 280px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/documentos\/Rousseau-Discurso_sobre_el_origen_de_la_desigualdad_entre_los_hombres.pdf\"><span style=\"font-size: 14pt;\">DESCARGA<\/span><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/puntocritico.com\/author\/punto-critico\/\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-9528\" src=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Mosca_Punto_Cr\u00edtico_40.png\" alt=\"\" width=\"65\" height=\"65\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<div class=\"mh-excerpt\"><p>J.J. ROUSSEAU, Notas al \u00abDiscurso sobre la igualdad de los hombres\u00bb &#8211; PARTE I DESCARGA: \u00abDISCURSO SOBRE EL ORIGEN DE LA DESIGUALDAD ENTRE LOS HOMBRES\u00bb (1754) *** \u00bfEs factible la utop\u00eda en el siglo XXI? <a class=\"mh-excerpt-more\" href=\"https:\/\/puntocritico.com\/ausajpuntocritico\/2019\/03\/06\/j-j-rousseau-notas-al-discurso-sobre-el-origen-de-la-desigualdad-entre-los-hombres-1754-parte-ii\/\" title=\"J.J. 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